
Baldomero Rodríguez Sánchez, copropietario de 'Casa Paco Ceballos'. Su hijo, Roberto Rodríguez, ha seguido la saga familiar en otra vertiente del turismo. Ha sido director de varios hoteles en Cádiz y la Costa del Sol y en la actualidad es profesor de la prestigiosa Escuela Suiza de Alta Dirección de Hotel 'Les Roches', en Marbella. (Tienen otros dos centros abiertos en Suiza y en Chicago-EEUU y Shangai-China).
Es de esas tabernas de toda la vida. Media luz, su poquito de misterio. El tabernero, pelo blanco, sonrisa de guardia permanente, “yersi” azul porque hace fresquito. O polito de Andalucía de color morado. Siempre colocado detrás de la barra donde no faltan los parroquianos y en la pared una colección de botellas de vinos de la zona y fotos, muchas fotos. En una de ellas, Paco Rodríguez Ceballos, el fundador de la taberna allá por 1947, aparece en primer plano junto a Perico, su gato, que tenía el raro don de tomar té cuando Paco se lo servía. Es una de las muchas historias que cuenta Baldomero que junto a su hermano Ignacio regentan hoy el bar familiar, uno de los más famosos de la mítica Ribera del Marisco portuense.

Paco Rodríguez Ceballos, el desaparecido patriarca de la familia, en una fotografía junto con el gato que tomaba té. El gato había venido embarcado de Tánger y traía aquella curiosa costumbre. Desconocemos si el té era moruno o asiático.
Situado junto al emblemático Romerijo, el bar es de esos pocos sitios elegidos que tienen “poso”, que tienen una especie de esencia que les hace perdurarse en el tiempo y mantenerse siempre llenos.
La clave puede que esté en una tapa que ha cumplido ya más de 40 años, las pavías de merluza, unos trozos de pescado rebozado, de tamaño espectacular que en el bar bordan y del que venden al año más de 7000 kilos, según los cálculos de Ignacio. Empezó en el negocio familiar a los 14 años. Comenzó entonces a colocarse tras la barra junto a su padre: Francisco. Aunque el primer apellido de Paco era Rodríguez, la gente le conocía por su segundo, Ceballos y ese nombre se le quedó al bar. Casa Paco Ceballos comenzó a funcionar en 1947, cuando en El Puerto aún ni se soñaba con la Ribera del Marisco. La taberna sólo ponía vino y servía como lugar de encuentro para pescadores ya que estos, y los armadores de los buques, acudían al establecimiento para hacer los repartos de dinero y pescado tras las mareas. Así se mantuvo el bar hasta la década de los 70. Paco había tenido experiencia en otros locales hosteleros de la ciudad y conocía bien el mundillo de la hostelería, según relata su hijo Ignacio. En esos años se instala el primer cocedero de mariscos en la zona y el dueño pide a Paco que convierta en bar su taberna para así complementar los negocios. Paco, en unión de sus hijos que ya le ayudaban en el bar, comenzó a servir tapas de cocina que, rapidamente, lograron el respaldo de los parroquianos. Huevos a la flamenca, higaditos de pollo, riñones al Jerez, llenaban entonces la carta junto a un llamativo plato llamado merluza al “achilipún”, en honor de la canción que hiciera famosa Lola Flores y que no era otra cosa que un pescado guisado en salsa verde. (En la imagen de la izquierda, Ignacio Rodríguez Sánchez, el otro cincuenta por ciento del tabanco).
UNA TAPA CUARENTONA
Ya entonces Paco comenzó a servir en el bar una merluza con un rebozado crujiente que había aprendido de la cocina del restaurante “La Fuentecilla” situado en el centro de El Puerto. Las pavías de merluza comenzaron a ser la estrella de casa Paco Ceballos y la fórmula la aprendieron sus hijos Ignacio y Baldomero, que a su vez las han ido transmiendo hasta llegar al cocinero actual, Antonio Cañas, que ya lleva cinco años en el establecimiento y las elabora ahora.

Mural de azulejos en la fachada del establecimiento, reproduciendo una imagen del Vapor de El Puerto en la desembocadura del Guadalete.
REBOZADAS EN NUEVA YORK
Ignacio cuenta historias de taberna sobre sus pavías de merluza. Un día llegaron hasta Nueva York,...”aunque no sé como llegarían” relata divertido el tabernero portuense. Corrían los años 80, Ignacio no recuerda exactamente la fecha. El padre de un “aviador” de la base de Rota había estado comiendo en Paco Ceballos y quedó encantado con las pavías de merluza. Su hijo decidió montarlas en el avión y llevarselas a su padre “recien hechas” hasta Nueva York, donde residía. Así que quedó con los Ceballo a las seis de la mañana, le hicieron una ración y acabaítas de freir salieron directamente para volar hasta otro continente. Baldomero cuenta también como otro americano les pidió un día la hoja de reclamaciones pero, según dijo “para felicitarnos, porque las hojas también sirven para eso decía”. El americano se “quejaba”, del tamaño descomunal de los trozos de pescado. A los pocos días, desde Turismo, a los Ceballos les llegó una carta de felicitación.

Mural de azulejos de la misma fachada. Reproduce un cuadro de Juan Lara.
EL SECRETO DE CASA PACO CEBALLOS
Ignacio Ceballos no tiene ningún reparo en decir los secretos de sus “pavías de merluza”, que superan ya los 40 años de vida. El primero de los secretos es utilizar unos buenos lomos de merluza. Para que no se quede crudo es necesario comenzar a freirlos a un fuego no excesivamente fuerte y luego, subirlo un poco para que se doren y queden crujientes por fuera, mientras que el pescado está jugoso por dentro. El pescado se sumerge en una crema compuesta de agua con gas y harina de repostería. La adquieren en otro nombre mítico de El Puerto, la fábrica de harinas de El Vaporcito. El último paso es añadir sal, tanto al pescado como a la crema y revolver bien para que se mezclen los ingredientes. No le echan ningún colorante, es suficiente con el dorado que da al pescado al aceite. Los hermanos Rodríguez Sánchez han tratado de ir adaptándose a los tiempos. «--Hemos realizado cursos para perfeccionar nuestra cocina. Hemos viajado” y hemos incorporado algunas tapas nuevas como el rabo de toro o unos chipirones en su tinta». Es una casa donde lo más sencillo puede resultar sorprendente, como su ensaladilla, transformada en una especie de suave mousse que se logra al triturar la patata y mezclarla con la mayonesa. Ahora están experimentando con aplicar el mismo rebozado de las pavias a otros pescados, como los lomos de boquerón.

El edificio que alberga Casa Paco Ceballos, en la década de los felices años 20 del siglo pasado.

Los integrantes de la Peña 'Los Majaras', en una actuación durante el Carnaval, en Casa Paco Ceballos.
LA RECETA: PAVÍAS DE MERLUZA.
Ingredientes:
- Cinco trozos de lomo de merluza limpios y cortados en tacos de aproximadamente dos centímetros de grosor y a todo lo largo.
- 300 centilitros de agua con gas.
- 200 gramos de harina de repostería de “El Vaporcito” de El Puerto.
- Sal.
- Mayonesa para acompañar (opcional).
- Aceite de oliva para freir.
Elaboración:
Cortar los lomos de merluza. Deben estar sin espinas. Salar y reservar. En un recipiente preparar una crema donde se sumergirá el pescado para rebozarlo. Hay que mezclar el agua y la harina en proporción de 100 gramos de harina por cada 150 centilitros de agua. Añadir sal y rectificar hasta conseguir una crema que no esté muy líquida para que se adhiera bien al pescado. Calentar el aceite en la freidora o en la sartén hasta que esté bien caliente (unos 180º). Sumergir los lomos de merluza en la crema. Embadurnarlos bien y ponerlos en el aceite caliente. Dejar que se frían y subir un poco el fuego para que se doren bien. Servir calientes. Se pueden acompañar de salsa mayonesa. Ignacio García Rodríguez, del bar Casa Paco Ceballos, al que pertenece la fórmula, recomienda que la crema se haga poco antes de freír el pescado, ya que de lo contrario se deteriora y no se consiguen los mismos resultados. (Textos: Pepe Monforte).


Hija de Javier Govantes de Soto, natural de Osuna (Sevilla) y de la porteña Teresa Pico Ferrer, vino a nacer a El Puerto, como la mitad de sus 10 hermanos con ella, y bautizada en la Prioral para, a los pocos días regresar al Osuna paterno donde se crió y vivió su primera juventud.





Era y es una gran aficionada a la Feria, ¡ojú! donde cantaba flamenco –no existían aparatos de megafonía en aquellas Ferias de Ganado- y bailaba y enseñó a bailar a muchos. Recuerda que con el locutor de Radio Puerto, 









Antonio Vázquez Lobato, --nacido en Algeciras y oriundo de Ronda-- el padre de las señoritas Vázquez, fue Guardia Civil en su juventud más temprana donde estuvo apenas cinco años. Una vez en El Puerto, por el destino paterno, llegaría a trabajar en Bodegas Caballero y Terry, como empleado de la Base Naval de Rota, y llegó a tentar el mundo del comercio con una tienda de electrodomésticos, en la esquina de Micaela Aramburu con Palacios, donde hoy está la farmacia de Vitorina Arrobas. Entró a trabajar en el Ayuntamiento a primero de la década de los setenta del siglo pasado, en tiempos de Fernando T. de Terry Galarza, como alcalde, jubilándose en 1989, como Jefe del Negociado de Fiestas. Fue presidente de la Acción Católica cuando esta desaparecida institutición estuvo en la calle Larga y allí fue donde conoció a su futura mujer, Amalia Ramírez Aguilera, nacida en Benalúa de la Sierra (Alpujarras) y oriunda de Granada que recaló en El Puerto dada la profesión de su padre, antiguo Director de Prisiones. Amalia es muy conocida por su profesión -o por mejor decir, vocación- por la costura, tarea que ya no ejerce a los 76 años.




EL SULTANATO DE BRUNEI.
El dramaturgo y director de escena José Luis Alonso de Santos nace en Valladolid en 1942, reside en Madrid desde 1959 y tiene su segunda residencia en El Puerto --donda pasa largas temporadas escribiendo, reflexionando, dirigiendo o descansando-- desde 1987, regalándole en la actualidad a su retina la luz y el color de nuestra Ciudad, desde la Costa Oeste.
Alonso de Santos puso sus conocimientos y contactos, Juan Gómez su capacidad de buen gestor cultural, que aun conserva entre la ciudadanía, y el equipo técnico de cultura la puesta en marcha y el día a día para hacer que éste sea uno de los mejores festivales, ya consolidados, del panorama de comedias español. Para Alonso "en El Puerto no existía el Teatro hasta la llegada de Juan Gómez a la concejalía de Cultura". En la actualidad, José Luis Alonso dirige, además, la Compañía de Comedias de El Puerto, producida por Olvido Teatro, quienes recientemente han representado 'Anacleto se divorcia' en Tomares (Sevilla) y en la actualidad está dirigiendo una comedia de Arniches para la misma compañía, que tienen previsto estrenar en el Teatro Municipal 'Pedro Muñoz Seca', el próximo mes de octubre. Para Alonso, esta compañía se sitúa entre las mejores del panorama de comedias español. José Luis pertenece al Cuerpo de Académicos de la de Bellas Artes 'Santa Cecilia' de nuestra Ciudad. (En la ilustración, el cartel de la XVIII edición del Festival de Teatro de Comedias de El Puerto de Santa María, correspondiente a este año 2009, el año de su mayoría de edad).
AUTOR DE ÉXITO.
En 'Trampa para pájaros' (1990), después de sus incursiones en la comedia humorística, coloca de nuevo ante el espectador la conflictiva realidad presente, esta vez en el debate político entre la intolerancia, último reducto de un sistema periclitado que representa Mauro, el ex policía franquista, y la libertad, personificada en su hermano Abel. Mauro era un pájaro en una trampa, ya no puede salir. Signos cainitas se perciben en la fraternal oposición y hasta en los nombres propios. La dialéctica soñador-activo que presentan los hermanos en su construcción como personajes evoca la planteada en la dramaturgia bueriana, de la que Alonso de Santos se reconoce deudor. Además de 'Trampa para pájaros' que ha dirigido este año, 18 después de su estreno, tiene de gira 'La cena de los generales'. Dos obras que nos retrotraen al franquismo. Pero como afirma Alosno de Santos: "--A mí, el franquismo como tema no me interesa. Es un contexto para tratar de otros asuntos. En Trampa... planteo el gran tema sobre el que gira la tragedia y nuestro teatro del Siglo de Oro, el de la batalla que mantenemos los humanos entre la cordura y la insensatez. El de la responsabilidad de nuestros actos. Nada queda atrás. Los fantasmas del pasado nos persiguen. Hasta heredamos las enfermedades de los padres. Crecemos entrando y saliendo de nuestros orígenes. El eterno 'álbum familiar', título de otra de mis obras más conocidas"
OBRAS PUBLICADAS.
Asimismo, es autor, junto con Fermín Cabal del libro de ensayo El teatro español de los 80. También de un importante tratado sobre el texto dramático, La escritura dramática (Madrid. Ed. Castalia, 1998). En casi quinientas páginas, el autor vierte su experiencia de años de reflexión y magisterio y elabora un texto que es un conjunto de lecciones, una serie de reflexiones sobre el fenómeno de la creación dramática tal como él la practica. Las vivencias interiores del autor, constituidas por sus impulsos, deseos, preocupaciones, son para él el resorte que activa el acto creativo, y por ello el resultado nunca está libre de intencionalidad: "No sólo hacemos arte, sino que opinamos con nuestro arte". Toda la obra estará impregnada de la memoria, la fantasía, las emociones y los sentimientos del artista, quien proyectará, inevitablemente, su mensaje. Su último libro teórico Manual de teoría y práctica teatral (Madrid. Ed. Castalia, 2007).
DIRECTOR DE ESCENA.

HONORES Y DISTINCIONES.





IZNATE









El padre de nuestro protagonista era Ingeniero de Minas, compañero de promoción y amigo de
VICISITUDES EN LA GUERRA INCIVIL.
Adriano recuerda que su madre, con la guerra ganada por el bando rebelde, recibió una llamada de la policía para que confirmara que el acusador de su padre era un conocido zapatero del barrio. Ella les explicó a sus hijos, en un ejercicio de generosidad y para nada revanchista que “--Ni estoy segura, aunque existen ciertas pruebas, ni voy a ser responsable del ajusticiamiento de nadie. Bastante tendrá con su conciencia y con lo que ha hecho”. Adriano, sigue recordando, que “hay que olvidar y ser generoso. Aunque cada uno tenga sus ideas y sus opiniones. No tiene sentido. Aquello no fue nada bueno”. (En la imagen, una joven Tula Ruiz Golluri, fotografiada por Raymundo en 1918. Foto Colección AGLR).
Adriano está unido a El Puerto por muchas razones, familiares y personales, y el único inconveniente que señala es que está a 654 kilómetros de Madrid. Casado con Carmen Verastegui Villafiero, con quien ha tenido dos hijos, y de momento tres nietos, está emparentado con tres alcaldes de El Puerto: su abuelo Joaquín Ruiz y López, en 1904 y 1907; su tío Eduardo Ruiz Golluri, en 1930 y José de la Cuesta Aldaz, en 1903 y 1930. La hija de éste, Pepa de la Cuesta, casó con el hermano mayor de su madre, Joaquín Ruiz Golluri. El hijo de ambos, Joaquín Ruiz de la Cuesta –primo de nuestro protagonista—reside en Barcelona con algo más de 80 años y una mente muy lúcida, con quien gestionamos ponernos en contacto. (En la fotografía, Eduardo Ruiz Golluri, tío de Adriano).
Algún día contaremos en estas páginas las alambicadas circunstancias que propiciaron la súbita ruina del que fuera alcalde José de la Cuesta. Los cuatro Adrianos de la familia, su padre, el mismo, su hijo y su nieto, han estudiado en los Jesuitas o lo va a hacer, como es el caso de su nieto. (José de la Cuesta Aldaz, tío abuelo de nuestro protagonista).
DISCURRIR PROFESIONAL Y ACADÉMICO.
El Colegio de San Luis Gonzaga, el llamado Colegio Grande de la Compañía de Jesús, de El Puerto de Santa María, debiera ser el Colegio de los poetas.



Dígame Vd. si está bonito que, cuando Vd. abre puertas, ventanas, balcones y celosías de su casa, lo que le entra, ahora, son los ruídos de las motos con escape libre. Pues antes, no entraba, sino que salían, por puertas, ventanas, balcones y celosías, las melodiosas notas de "Ojos verdes", o de "María de la O". Una delicia que impregnaba el ambiente de relatos de historias teñidas con ingredientes dramáticos, pasionales, folklóricos, equidistantes entre el neotradicionalismo poético, el cante flamenco, la zarzuela, la revista, los cuplés y las variedades.
El pasado sábado día 7 de Agosto, se celebró en la Bodega "San José" de nuestra Ciudad, la I Reunión de la familia Benjumeda A dicho encuentro asistieron 150 (136 adultos y 14 niños) descendientes o emparentados con los Benjumeda Martínez de Pinillos. Una buena parte de ellos residen fuera de El Puerto (Madrid, Sevilla, Almería, Cádiz, Jerez, ...) e incluso en el extranjero, en países tales como Bélgica, Holanda, Austria o Estados Unidos de Norteamérica. Durante la jornada se conocieron muchos miembros de la familia que no tenían más referencia que por oídas, por escrito o que incluso desconocían de su existencia y otros que, por vivir en lugares tan distantes, hacía tiempo que no se veían.
Así, José Benjumeda Gens, nieto del primer Benjumeda llegado a Cádiz, Catedrático que fue y primer Decano de la Facultad de Medicina de la capital gaditana, y en Cuba la de su hijo José Antonio Benjumeda Fernández, Catedrático de la Facultad de Medicina de La Habana. (En la imagen, José Benjumeda Gens).
José Luis (1894) creando la rama Benjumeda Molleda (José Luis “Neno” (+), María Loreto, Milagros, Covadonga, Manuel (+), Pilar, Francisco (+) y Jesús; Francisca (1899, creando la rama De la Torre Benjumeda (Antonio (+); María Teresa (1903), creando la rama Molleda Benjumeda (Jesús (+), Luis (+), Sinforiano (+) Teresa, Milagros, María Eulalia y José Antonio (+); Antonio (1904), creando la rama Benjumeda Abreu (Antonio (+) Milagros, Paca, Juan Carlos, (+), Victoria, María, Fernando, María del Carmen, Javier (+) y Loti; Úrsula (1906) creando la rama Díaz Benjumeda (Francisco, Manuel, José Luis, Enrique); y Manuel (1908) creando la rama Benjumeda Osborne (Juan, Jaime (+), Margoti, Gonzalo, José María, Josefina, Eduardo, Ignacio, Jaime, Manuel y Luis). Y luego todos los descendientes de éstos... (En la imagen, José Antonio Benjumeda Fernández).



PREMIOS Y DISTINCIONES.
Otras botellas de “Señorío de Benjumeda” fueron entregadas a José Luis Letang Benjumeda, por ser el primero en apuntarse al evento. A Luis Benjumeda Arrobas, por su rápida respuesta al ser el primero en abonar las cuotas. A Jesús de la Torre Bononato, por sus gestiones en la celebración del encuentro. A Francisco Gil de Sola Costell, por su trabajo en las cuestiones organizativas. A Javier Sordo Letang, por la elaboración de un periódico conmemorativo. Otra botella para la desconocida Daniela, cuyo apellido no se conocía en el momento de celebrarse el ecuentro. A Manuel Micheo, que vino expresamente de EEUU para la ocasión, acompañado por su mujer, Michel Glass. Y otra por su inicial colaboración, poniendo en contacto a la mayoría de la familia, al colaborador de Gente del Puerto, Vicente González Lechuga, autor de las fotos que ilustran esta nótula. (En la imagen, portada de 'La Gaceta Benjumeda').
Nace en Sabadell. Estudia Medicina en la Universidad de Navarra donde, tras acabar la licenciatura en 1968, hace la especialidad de Pediatría en la misma universidad, en el Departamento de Pediatría del Prof. Manuel Bueno. En 1971 defiende su Tesis Doctoral titulada “Los Dermatoglifos en la Población de Navarra”, dirigida por el mismo Prof. Bueno. (Los Dermatoglifos son los patrones que forman los pliegues de la piel de los dedos, palmas de las manos y plantas de los pies).
En 1975 se traslada a Cádiz, viniéndose a vivir a El Puerto, tras obtener la plaza de Profesor Agregado de Pediatría y en esta capital andaluza permanecerá durante 9 años. En 1979, sustituye al Prof. Alberto Valls como Catedrático. En la Bahía de Cádiz, además de su labor docente e investigadora ocupa diversos cargos académicos y culturales entre los que cabe destacar los de Vicedecano en la Facultad y Presidente de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de nuestra Ciudad.
En 1984 vuelve a su ciudad natal para dirigir una Clínica Pediátrica de 170 camas y se reincorpora a la docencia universitaria en la Cátedra de Pediatría del Prof. Cruz.
Tiene más de un centenar de publicaciones en revistas nacionales y extranjeras y ha realizado diversas estancias en el extranjero, entre las que caben destacar las del Centro Internacional de la Infancia de París y en Harvard Medical School.