José Antonio Femenía Máiquez, es uno de esos personajes autodidactas, muy conocido en nuestra Ciudad, mientras estuvo entre nosotros. Muy pocos sabíamos que se llamaba José Antonio pues siempre respondió a su segundo nombre, Antonio. Había nacido el quince de agosto del año 1.917. /La fotografía de la izquierda, de Rafa, está tomada en 1978
1917.
Un año trágico especialmente para Europa pues estábamos sufriendo la Gran Guerra de la que España quedó al margen, aunque sufríamos conflictos sociales un día sí y otro también. En el mes de su nacimiento, la UGT convoca un paro ferroviario que sería la antesala de la primera Huelga General. El papá Benedicto XV había hecho un llamamiento a los países en conflicto para que depusieran las armas y renunciaran a las anexiones y en Rusia se estaba preparando la revolución que dos meses más tardes acabaría con el régimen de los zares.
En agosto de 1917 era alcalde de El Puerto, Manuel Ruiz-Calderón Paz. Ese año, Rafael Alberti se traslada a Madrid con su familia, donde abandona el bachillerato por la pintura, que ejerce una gran influencia en su obra. Se traslada a Madrid Francisco Anglada Gallardo, fundador de la fábrica portuense de automóviles Anglada. La Cruz Roja organiza la Fiesta de la Poesíal,con con beneficios humanitarios, en El Puerto. Pedro Muñoz Seca estrena la obra de teatrp ‘El Rayo’, escrita en colaboración con Juan López Núñez

Publicidad de 'coñac' Terry en ABC de Madrid, en 1917.
Nace en la calle Santa Lucía el bailaor flamenco José Luis S. Rodríguez y el corredor de comercio Fernando Monguió Becher. Nace en Bronchales (Teruel) el periodista de presna, radio y televisión, así como guionista y director de cine, Clemente Pamplona Blasco, director de Farmacia de Guardia, fallecido en El Puerto en 2001, padre y abuelo de las actrices Amparo y Laura Pamplona.
LA FAMILIA.
En este contexto histórico nació Antonio, el mayor de tres hermanos, junto a Juan y Manuel, fruto del matrimonio entre Carmen Máiquez López y Manuel Femenía García. Su padre era tonelero y cuentan que vivió algún tiempo en Chiclana, pero su memoria se perdía porque era muy pequeño. Al ser de una familia de condición humilde, estuvo muy poco tiempo en la escuela, pero le quedó de ella un profundo amor por la lectura y el conocimiento. Entre sus aficiones favoritas figuraba la filatelia. En los años cincuenta, contrajo matrimonio con Francisca Albaiceta Núñez con la que tuvo tres hijas: María del Carmen, María José y Francisca

Antonio Femenía y Francisca Albaiceta, en septiembre de 1950, en la fotografía oficial de la boda. /Foto: Paco.
PRISIONERO DE GUERRA.
Cuando no había cumplido los dieciocho años, fue movilizado por el denominado bando ‘nacional’ y enviado al frente. Allí coincidió con su paisano y amigo Manolo
Gallardo, siendo hecho prisionero. Contaban ambos amigos sus batallitas y entre la más sobresaliente estaba la fuga del campo de prisionero. Ambos, heridos, llegaron hasta Francia donde una enfermera, según contaban, guapísima, les curó las heridas hasta que la policía gala, una vez recuperados, los envió a España a la zona ‘nacional’ donde estuvieron hasta el final de la guerra.
EL MUNDO DEL TRABAJO.
A su regreso a El Puerto, ejerció varios oficios, --era una persona muy laboriosa—ejerciendo el pluriempleo. Fue cobrador de los recibos de la compañía de electricidad y de Seguros Santa Lucia cuando se pagaban en el domicilio de los asegurados. Ayudó a su amigo Luis, sirviendo copas en el Bar Playa "Rempujo", (ver nótula núm. 1.610 en GdP) y consiguió una plaza de auxiliar de archivo en el Ayuntamiento donde trabajó hasta su jubilación en 1982.

Antonio Femenía en la antigua Biblioteca Municipal, sita en Plaza de Isaac Peral el 15.01.1950 con el Jefe del Servicio Luis Fernández Sanz Méndez y un investigador desconocido. /Foto de Emilio Rasero
Antonio, por aquel entonces, era muy conocido en la ciudad, especialmente por los usuarios que visitaban la biblioteca porque era el encargado del Servicio de Préstamos de la Biblioteca Pública y de la Sala de Lectura. Siempre tuvo palabras de elogio para su jefe, Luis Fernández, el bibliotecario titular al que, según contaba, fue para él, un verdadero maestro.

José Antonio Femenía Máiquez en la Antigua Biblioteca Municipal, sita en Plaza de Isaac Peral el 23.06.1972 con el investigador Juan de la Lastra Terry y Ana María Fernandez Sánz, funcionaria Municipal. /Foto Rafa.

Acceso a la Biblioteca Pública, en la planta superior de la entrada lateral al Ayuntamiento, en cuya planta baja se encontraba la Policía Nacional. /Foto: Archivo Municipal.
Además de la biblioteca, también atendía el Archivo Municipal, lo que le despertó un gran interés por la historia colaborando con Hipólito Sancho de Sopranis (ver nótula núm. 780 en GdP), Juan de la Lastra y Terry, el profesor Manuel Martinez Alfonso (ver nótula núm. 1.051 en GdP) y con todos los estudiosos e investigadores que acudían al Archivo en busca de información.
CORRESPONSAL DE DIARIO DE CÁDIZ.
Como el salario de funcionario era bastante corto, se vio obligado a buscarse la vida con otros oficios. Así le llegó la propuesta de Diario de Cádiz para ejercer la corresponsalía en nuestra Ciudad, que aceptó ejerciéndola entre finales de los sesenta y el año 1.986 cuando sufrió un ictus que lo dejó incapacitado hasta que falleció el uno de septiembre de 1.990.

Antonio Femenía con su inseparable amigo y compañero en Diario de Cádiz, el fotógrafo Rafa, y su cuñado Antonio Reyes Castañeda, patrón de pesca, durante una celebración familiar.
De su etapa como corresponsal hay un abundante testimonio en la hemeroteca de Diario de Cádiz. En su época de periodista, siempre se veía junto a su compañero y amigo, Rafael Pérez González, ‘Rafa’ el fotógrafo (ver nótula núm. 1.781 en GdP), recogiendo todos los acontecimientos de la vida local. Diariamente mandaba sus crónicas escritas en el último Vapor de la tarde, siendo el conocido Pepe Fernández Sanjuan, Pepe ‘el del Vapor’ (ver nótula núm. 1.026 en GdP), su mejor colaborador

Con Rafael Morro Velázquez, entonces corresponsal de Radio Jerez en El Puerto, en las instalaciones del Club El Buzo el 27 de noviembre de 1970. /Foto: Rafa..
Las noticias de última hora también circulaban por medio del teléfono. Diario de Cádiz ubicado entonces en la gaditana calle Ceballos, era una empresa familiar dirigida por Emilio de la Cruz Hermosilla, Augusto Delkader o Luis Alberto Balbontín (ver nótula num. 096 Gente de Cádiz) como redactor jefe. También estaban otros periodistas como Higinio Sainz, Enrique Márquez, Paco Perea, Pérez Sauci y el porteño Agustín Merello del Cuvillo (ver nótula núm. 262 GdP). Otros colaboradores de El Puerto que mandaban sus artículos eran Luis Suárez Ávila (ver nótula núm. 128 GdP), Alfredo Botello Reyes (ver nótula núm. 1.170 GdP), Juan Ignacio Varela Gilabert (ver nótula núm. 1.047 en GdP) y otras plumas ilustres del ámbito local.

En la imagen, entrevistando a Antonio Álvarez Herrera, el día de su toma de posesión como alcalde de El Puerto, el 19 de abril de 1979/ Foto: Rafa.
Femenía no sólo ejercía la labor informativa, era un hombre multidisciplinar, sino que también tuvo a su cargo la recepción de esquelas y diversas publicaciones publicitarias, directamente o mediante agencias..

Recibiendo una placa de agradecimiento de las peñas flamencas, por la difusión dada a este mundo en Diario de Cádiz. De izquierda a derecha Pepe Arjona, Femenía, José Matiola 'El Mono', presidente de la Peña Flamenca 'El Chumi' y el guardia Torrriguera, el 16 de abril de 1983. /Foto: Rafa.
AMIGOS.
Muy amigo del pintor Juan Lara izquierdo, con quien pasaba algunos fines de semana en la casa que el pintor de la luz tenía en Benamahoma. Por mediación del portuense Enrique Galán, a la sazón director de la Banda Municipal de la vecina Villa de Rota, ayudó a organizar el Archivo Municipal de dicha población limítrofe con la nuestra. Era un todo terreno, hombre abierto, fiel y leal.












En la imagen de la izquierda, sepulcro de doña María Alfonso Coronel (1267-1330) en el monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce (Sevilla), señora de El Puerto y propietaria de la aldea de Villarana en el siglo XIV. / Foto, leyendasdesevilla.blogspot.com.







Manuel Sánchez-Romate, fue Coordinador de Educación Permanente de Adultos en la década de los setenta del siglo pasado, siendo nombrado por el poeta y apóstol seglar de la No Violencia y la Paz en la Escuela, el mallorquín Lorenzo Vidal Vidal, a la sazón, inspector de Educación. Sánchez-Romate, junto a otros compañeros de magisterio, hicieron una importante labor, por la que fueron felicitados en diversas ocasiones. Declina ser protagonista de una nótula en Gente del Puerto, pero amablemente nos remite sus percepciones de lo que supuso aquella experiencia, en el recuerdo. /En la imagen de la izquierda, una fotografía de Sanchez-Romate en 1975, detrás aparece su suegro, Antonio Femenía Máiquez, funcionario municipal y corresponsal de Diario de Cádiz en aquellas fechas.






El ínclito Luis Alberto Balbontín Márquez 





Previamente, en 2012, merced a un intercambio organizado por el mentado Antonio Lozano de la Escuela Taurina jerezana, viajó a Méjico el 24 de diciembre de 2012, alojándose en casa de la familia de José Julián Llaguno Ibargüengoytia, en Saint Alto (Zacatecas), propietario de una ganadería de reses más templadas que las españolas, actuando en sendos espectáculos en Aculco y Moreira y aprendiendo en los tentadores, principalmente en la finca de Arroyo Hondo. /En la imagen de la izquierda, la divisa de José Julián Llaguno.
Francisco Romero Peña, 78 años, nacido en El Puerto de Santa María. Entró como fogonero en los trenes que hacían el trayecto Atocha-Madrid aunque pronto se trasladó a Sevilla integrándose en el servicio de la línea de Cádiz-Madrid en el trayecto entre la Bahía y Alcázar de San Juan, primero con máquina de vapor, después en el Expreso y en el Rápido. Eran tiempos en el que el viaje entre Sevilla y Cádiz se invertían cerca de tres horas y media. "En el viaje que realizábamos en el Expreso, teníamos que realizar una parada de 20 minutos a la espera de otra unidad, acoplándose dos composiciones que se reforzaban con cambios de máquinas lo que alargaba el tiempo de viaje. /A la izquierda, una imagen actual de Paco Romero.
MI VIEJO CANASTO.
Nada que ver con lo que pasaba hace 150 años, cuando comenzó a funcionar la primera línea ferroviaria entre Cádiz y Madrid, con las primitivas locomotoras a vapor y vagones (y asientos) de madera. Entonces, y nos situamos en 1867 (los intentos de unir ambas ciudades datan de 1852), este mismo trayecto consumía 25 horas de duración en cada sentido, ¡más de una jornada!, en un viaje que no parecía que fuera eterno... simplemente lo era y donde a las paradas en las ciudades con estación intermedias se unía las que se hacían para aprovisionarse del agua con la que funcionaba la máquina de tracción. /De joven, abajo a la derecha, haciendo el Servicio Militar en la Unidad de Ferrocarriles de Madrid-Atocha. Año 1955.
FUNDACIÓN DE FERROCARRILES.
En 1970, el viaje ya está por debajo de los 10 horas; 8 en 1980 y poco más de 7 horas en 1990. La Alta Velocidad nacida en 1992 fue ya en no va más, mostrando el contraste de un viaje rápido y cómodo entre Sevilla y Madrid, y el viaje lento y algo menos cómodo entre la capital hispalense y Cádiz, hasta ahora en la que las eternas obras de duplicación de la vía férrea están a punto de terminar el horizonte de bajar de las 4 horas lo que en el origen de los tiempos se hacía en 25 es una realidad al alcance de la mano, y del billete del pasajero. /En la imagen de la izquierda, Francisco Romero (agachado) junto a Ventura, fogonero militar, y Francisco en la Locomota 1.740.


Ese cartel promocional de las playas porteñas es de finales de la segunda mitad de los cincuenta del siglo pasado. La candidez del chiquillo de traza angelical que llena de arena dorada un cubo tumbado, con escudo municipal grabado y todo, es metáfora potente de lo que era en esos días la que resulta ser hoy la industria más decisiva para dejar atrás - de una vez por todas y de verdad- crisis, recesiones y demás pegajosas pesadillas de carácter económico. 

