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"Desde el alto otero de las Cruces, El Puerto parece un velero anclado o varado junto al río. Caminemos despacio. El Puerto hay que conocerlo sin prisas, poco a poco. No hay temor de que se nos haga tarde. El tiempo se detiene aquí, entre otras razones, porque no podría hacerlo en otro sitio mejor".
Juan Ig. Varela Gilabert

"Descubrid y deteneros un día, ante la cruz de hierro forjado que se encuentra en la esquina de Santa Fe con Durango, en las proximidades de lo que fue la ermita del Santo Cristo. Ermita que fue originaria sede de la hermandad de la Vera-Cruz hace cinco siglos, y por donde se erigiría ese monasterio de los franciscanos, hoy parroquia jesuita, a principios de la floreciente centuria del XVI, en el esplendor del señorío de los Medinaceli. /Antigua imagen de la cruz de la Ermita de San Sebatián, que aun se conserva en el lugar donde fue construida ésta, y en los terrenos aledaños donde más tarde habría un Hospital de Mujeres

Es la cruz del desaparecido hospital de San Sebastián, rastro semiescondido  y casi olvidado, entre coches aparcados, de un edificio que testimonió la asistencia social de la Iglesia cuando los poderes públicos no se interesaban por los más desfavorecidos…

Imagen actual de la disminuida Cruz de San Sebastián, entre coches y deslucida

Ya que en estos momentos ningún malaje nos oye, confiemos en que no venga nadie a pedir demandas de otros tiempos y a reclamar en que, por el bien de un malentendido laicismo, por desnudar de principios a una sociedad ya de por sí indolente, blandengue y trivial, se retire ese símbolo cristiano de un lugar público, como está sucediendo en otras ciudades y como se pretende imponer en colegios y hospitales regidos por órdenes religiosas. Esa cruz de hierro tan austera, con su estilizado capitel, forma parte de un patrimonio tanto cultural como sentimental y religioso que nos recuerda cada día lo que fuimos y lo que somos". /Del pregón de Semana Santa de Francisco Andrés Gallardo. Año 2010.

Más información de San Sebastián:
Nótula núm. 631 en Gente del Puerto.

El Puerto es un santo lugar común de todo lo castizo, cuando lo castizo comienza a interesar en Europa. Viajeros extranjeros, saineteros, tonadilleros, ciegos copleros, gacetilleros, del XVIII y del XIX hacen de nuestra ciudad el centro y la raíz de lo castizo.

A título de ejemplos: el loro “gitano”, de treinta y nueve años, que baila el fandango  y el  olé y se jalea, llevando el compás, que encuentra en El Puerto el Conde de Maule, en pleno siglo XVIII; o los sainetes de Don Juan Ignacio González del Castillo,  en las postrimerías del XVIII, “El robo de la pupila en la feria del Puerto”,  “El día de toros en Cádiz”, “La feria del Puerto”, por citar algunos que contribuyeron a la fama de El Puerto. O, en 1847, “La venta del Puerto o Juanillo el Contrabandista”.

En la imagen, una estampa que muestra  una feria-mercado de finales del XVIII o principios del XIX.

O las zarzuelas del XIX, de ambiente portuense y gaditano, como “El Tío Caniyitas” o “Los celos del Tío Macaco”... O el pliego de cordel de la  “Boda de negros”. Romance en que se refiere la celebridad, galanteo, y acasos de esta Boda, que se  efectuó en la Ciudad de El Puerto de Santa María”, donde, por cierto, se relata una gran juerga con fandango, el Guineo, y otros cantes y del que se publicaron en toda España y se difundieron millares de ejemplares.

O el que relata la muerte, en El Puerto, de José Cándido, el 24 de junio de 1771, primer torero de a pie que sucumbió de una cornada. O la canción “Toros en El Puerto” de Don Luis González Bravo, estrenada en 1841 y, desde entonces, la canción más repetida y famosa de todo el siglo XIX... /En la imagen, anuncio de la zarzuela de ambiente portuense 'El Tío Caniyitas'.

Pero en París, en 1834, el 29 de marzo,  se presenta un drama lírico “El Gitano ou la Voile rouge” en cuatro actos, con texto de Partenneaux y música de Fontmichel, cuyo argumento, todo él castizo, se desarrolla en una plaza de El Puerto de Santa María, en el  que intervienen un matador de toros y un barbero. El “Romance de Rosita”, que se canta en la obra comienza: Dans cet asile solitarie,/ Un jour ton coeur se brisera,/ Et pour te consoler, ton père,/ Ton père ne sera plus là...” etc. La “Gazette des Théâtres” da cuenta de todo ello al día siguiente, el 30 de marzo.

Teatro Lírico de París en una imagen del siglo XIX.

En el periódico “Le Théâtre” el 17 de junio de 1857, mientras se estaba poniendo en París, en el Théâtre Lirique, la ópera en dos actos “Les nuits d’Espagne”, en que se escenifica una en la Plaza de Toros de Cádiz. Para dar más verosimilitud a lo que está sucediendo en el teatro, se da la noticia, en una extensa gacetilla, de la muerte en El Puerto de Santa María --cerca de Cádiz, se dice--, del célebre espada  Manuel Domínguez,  por el toro Barrabás, y narra los pormenores de la lidia, la cogida y la muerte del torero.

Manuel Domínguez fue cogido en la Plaza de Toros de El Puerto por un toro de la ganadería de Concha y Sierra, de nombre 'Barrabás', que le dió primero una cornada en la mandíbulo. (Grabado de 'La Lidia').

Y es que en el XVIII y en el XIX, en toda España o en París, El Puerto de Santa María, fue todo un referente de lo exótico, de lo español, de lo racial, de lo castizo. Quede dicho. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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La Dolorosa, a su paso por delante de la portada de bodegas Caballero. /Foto: pasionygloria.net.

El actual párroco de San Francisco, Antonio Olmo, ha recuperado la fisonomía original de la Dolorosa que se halla en la iglesia de los Jesuitas, que fue titular de la orden seglar franciscana junto al 'Greñúo' La restauración que efectuaba el experto sevillano Juan Miñarro descubría toda la belleza de la Dolorosa que se encuentra en la iglesia parroquial de San Francisco , la de los jesuitas. Nuestra Señora de los Dolores  preside un vía crucis parroquial el Sábado de Pasión, con visita a los enfermos del hospital Santa María del Puerto y como manifestación de acercamiento al barrio, gracias a la iniciativa del actual párroco, Antonio Olmo. La recuperación integral de la imagen, a la que se la incorporado un candelero nuevo y se le ha quitado toda la policromía y añadidos de su anterior restauración, ha desvelado detalle inéditos de la talla, a la que Miñarro califica "de una especial calidad" y datada a finales del siglo XVIII.

Fachada de la iglesia de San Francisco.

AÑO 1650.
Los datos coinciden con la suposición de que esta Dolorosa era la antigua titular de la orden tercera de San Francisco  de la Observancia, la de Jesús de los Afligidos . Sobre 1650 se fundó e El Puerto la orden seglar franciscana, teniendo como titular al Nazareno que popularmente se le conocía como 'Greñúo', y que rivalizaba en devoción con Nuestro Padre Jesús de las Penas que también se encontraba en esta iglesia conventual.

CALLE DE LAS CRUCES.
Jesús de los Afligidos  presidía un vía crucis en la madrugada del Viernes Santo , con el que se recorría la calle Cruces (de ahí su nombre), hasta la capilla del Calvario del monasterio de la Victoria o, posteriormente, hasta la ermita de Santa Clara. Al sencillo cortejo del Nazareno franciscano, que congregaba una gran multitud, se le añadió una Dolorosa, Nuestra Señora de los Dolores, talla sufragada por un devoto que a cambio solicitó quedar inhumado a los pies de la imagen. Como se puede visitar en la iglesia de San Francisco , a la izquierda del altar mayor, mirando hacia el retablo, se encuentra la lápida de José Benavente del Hoyo y Treviño, el militar que en 1778 donó la imagen de esta primera titular de los Afligidos .

...continúa leyendo "1.335. LA HISTORIA DE LOS DOLORES DE LOS AFLIGIDOS. Viernes de Dolores."

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Nueva Guatemala de la Asunción.

El 7 de enero de 1780 nació en La Nueva Guatemala de la Asunción José Julián de Urruela y Casares. Fue el mayor de veinte hermanos. Su padre, Gregorio Ignacio de Urruela y Angulo, nació un 27 de noviembre de 1748 en la villa de Retes, Álava, hijo de José de Urruela y Barcena y de María de la Concepción de Angulo Valle y Fernández del Campo, ambos abuelos paternos de Julián.

En 1774 marchó Gregorio de Urruela  a bordo de la fragata “San Juan Bautista” a Guatemala, estableciéndose en la Nueva Guatemala de la Asunción, donde desempeñó, entre otros más o menos importantes cargos, el de regidor del ayuntamiento en 1779, año en el que, además, contrajo matrimonio el 26 de abril en la parroquia de la Ermita, con María Josefa de Casares y Olaberrieta, madre de Julián, nacida el 23 de noviembre de 1756 en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (actualmente Antigua Guatemala). /En la iamgen, Gregorio Ignacio de Urruela y Angulo.

Hija de José Salvador de Casares y Berra, natural  de San Marcial de Alza, Guipúzcoa y de María Manuela de Olaberrieta y Retana, de Guatemala. Abuelos maternos de Julián. La madre de esta última fue María Ana de Retana Lira y Cárcamo, descendiente del soldado historiador Bernal Díaz del Castillo. También sería Gregorio alcalde, diputado del comercio en 1803; fundador, con otros, de la Hermandad de Caridad de los Reales Hospitales, siendo de ésta consiliario, Hermano Mayor y subadministrador. En 1811 fue capitán de la 1ª Compañía de “Voluntarios Distinguidos de Fernando VII de Guatemala”.

En 1802 y como ya mencioné en mi anterior nótula 1.189 en GdP, Julián embarcó rumbo a Cádiz acompañado por  José Frayle y Jorro con intención de fundar una casa de comercio con un capital de ciento diez mil pesos y que respondería al nombre de URRUELA HIJOS Y JORRO. /En la imagen de la izquierda, Josefa Casares y Olabarrieta.

LLEGADA A EL PUERTO.

Fue en Cádiz donde se casó, en enero de 1809, con la onubense Pastora de Barreda y Ortiz de Zárate, hija de Francisco de Paula de Barreda y Pérez de Mijares, nacido en Huelva el 2 de mayo de 1755 y de la gaditana Gabriela Ortiz de Zárate, nacida ésta el 24 de marzo de 1753. Era Pastora bisnieta de la también onubense Josefa de Negro y Vega Garrocho nacida el 22 de junio de 1699 y descendiente del almirante Garrocho, Jefe de la flota andaluza que formó parte  en la Armada Invencible. En Cádiz tendrían seis hijos con los que aproximadamente en 1830 se trasladarían a la ciudad vecina de El Puerto de Santa María. Allí compró Julián una mansión que pertenecería, hasta hace pocos años,  a  sus descendientes por parte de una de las ramas de la familia. La finca estaba ubicada en el nº 75, en aquel entonces, de la calle Larga o Virgen de los Milagros, como también se la conoce en la actualidad. (Ver nótula 756 en GdP).


Perspectiva del patio y distribuidor de la finca. Al fondo, la galería acristalada de acceso al jardín. A sendos lados del arco trilobulado dos esbeltos macetones sobre pedestales de mármol y sobre ellos una muestra de la amplia colección de pinturas que decoran toda la casa. Presiden la fotografía tres estatuas de mármol blanco, sobre pedestales del mismo material integrantes de un conjunto que representaba las cuatro estaciones. (Todos estos elemento están incluidos en el inventario de bienes de la testamentaría de Julian Urruela, documento fechado en 1848). (Foto: 20 de enero de 1972).

...continúa leyendo "1.333. JULIÁN DE URRUELA Y CASARES. De Guatemala a El Puerto."

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Yo,  que presumo de mis orígenes montañeses, como que por un lado desciendo de Coó, y, por otro, de Barriopalacios y de Torrelavega,  fui invitado el día de la Virgen del Pilar a un Campeonato de Bolos Palma, en el Complejo Deportivo La Isleta, de Valdelagrana. Allí  se reunió lo más florido de los portuenses legítimos. Porque yo no me canso de repetir que para ser portuense es preciso haber nacido en El Puerto y llevar por las venas unas gotas de sangre montañesa. Eso desde que Alfonso X repobló la antigua Alcanate con caballeros de la cornisa cantábrica. El Norte de los montañeses está en el Sur.  Siglo tras siglo, los cántabros, como en aluvión, nos han venido y se han encastrado con nuestra tierra y nos han proporcionado los ingredientes que conforman la razón de ser bajoandaluz.. Es la revelación fascinadora del talante que acaso allí tengan encubierto y que aquí aflora, se abre y se homologa como andaluz. Estoy convencido de que el carácter bajoandaluz es inexplicable sin la presencia montañesa.

Son los inventores aquí de un vino pálido, aromático y punzante que llamamos Vino Fino; han contribuido con sus “Montañesas”, al forjado de algunas formas del cante flamenco... El día 12 fue memorable. El Campeonato de Andalucía, de Bolos Palma, Ciudad de El Puerto, al que asistieron un reguero de autoridades locales y numerosos montañeses de El Puerto, lo ganó cumplidamente José Manuel García Gómez, el de “Los Caballos”. Le siguió Eladio Gutiérrez Quevedo y, en tercer lugar, Alejandro García Pérez. Al día siguiente, todo estaba de manifiesto en el periódico “Alerta” de Santander y se habla de que el año que viene habrá un Trofeo “Juan de la Cosa”, otro cántabro, de Santoña, afincado en El Puerto, que prestó la nao “La Gallega” a Colón que se convirtió en la Santa María y que, en el 1500 hizo aquí el primer mapamundi con las costas americanas. Nuestros orígenes más recientes, los del siglo XIII, son montañeses. Y los sucesivos, también.  Así pues, no nos son los montañeses gente  extraña, sino bien próxima. Decir que los llevamos en nuestro corazón es poco. Es que por nuestro corazón corre su propia sangre./Fotos: Colección Antonio Gil de Reboleño: Bolera El Corribolo. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Una grúa manual de principios del siglo pasado presidirá la recreación en el muelle de Las Galeras de la actividad portuaria de la época.

La Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, en colaboración con el Ayuntamiento de El Puerto a través de la Concejalía de Patrimonio Histórico, creará en el que fuera el primer muelle de carga de dicha ciudad, el muelle de Las Galeras (anexo al Parque Calderón) y junto al primer tinglado para almacenamiento de la mercancía, un espacio de recreación al aire libre de la actividad industrial y portuaria portuense.

La creación de dicho conjunto expositivo conlleva la recuperación de parte del patrimonio industrial y portuario de la ciudad. Estará presidido por una grúa manual de principios del siglo pasado y delimitado por la antigua barandilla del cantil del muelle. Una farola de la época, un noray y toneles de vino (que era la carga tradicional) completan el conjunto, que se erigirá junto al primer tinglado de la ciudad, actualmente conocido como La Cristalera y cuya autoría se le atribuye a un discípulo de Eiffel.

Pasos previos para la maniobra de estiba en el cantil del muelle, junto al tinglado portuario, hoy Bar La Cristalera.

Espacio expositivo en el muelle que se está acondicionando para la recreación histórica, junto a La Cristalera.

...continúa leyendo "1.327. EL PUERTO RECUPERA SU PRIMER MUELLE DE CARGA."

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El periodo de tiempo en que El Puerto de Santa María estuvo ocupado por tropas francesas, de 1 de febrero de 1810 al 25 de agosto de 1812 es, sin duda, uno de los más lamentables en la historia de la Ciudad.

'El rey José I en la Bahía de Cádiz'. La vista está tomada desde la playa portuense de Santa Catalina, al fondo Cádiz. Óleo de Augusto Ferrer Dalmau Nieto.

Puede estudiarse detalle por detalle, día a día, a través del minucioso estudio, centrado en la administración local, de la profesora de la Facultad de Derecho de Jerez, Dª Carmen Muñoz Bustillos (Rev. Historia de El Puerto núm. 3). Sus trabajos resultan imprescindibles para el conocimiento de El Puerto en esa época, por lo que por nuestra parte nos limitaremos a reseñar las vicisitudes más llamativas o acusadas.

Los mariscales de las tropas francesas, Victor y Soult, que ocuparon El Puerto.

Los casi 32 meses de dominación francesa responden a las circunstancias de la guerra y de una ocupación militar. Todo va a estar supeditado a las necesidades del ejército napoleónico y de las órdenes de sus jefes: el mariscal Victor, primero, quien establecerá aquí su cuartel general para las operaciones de asedio a Cádiz; del Mariscal Soult, después, del General Durricane, por último. De aquí que no hubiese ni lucha, ni destrozos, ni represalias. Eso sí, buen número de portuenses abandonaron la ciudad refugiándose en la Isla de León y en Cádiz y cuyos bienes, cuando se trató de personas de cierta solvencia, fueron confiscados en Diciembre de 1810, como en el caso de los Duques de Medinaceli. Tal éxodo acentuó la despoblación ya iniciada tras la epidemia de 1810, contribuyendo en gran medida al cese del comercio marítimo, uno de los principales medios de vida de la Ciudad, ya muy paralizado desde 1805, con motivo de la guerra contra Inglaterra.

La presencia del ejército invasor va a llevar consigo la ocupación de edificios y casas para soldados y oficiales: la requisa de caballerías y efectos; la imposición de tributos y gravámenes para el mantenimiento de dichas tropas. Así la contribución que se realizó desde febrero a diciembre de 1810 fué de 4.602.403 reales, superior a los cálculos previstos en el Padrón General de Enero de 1812, que escendía a 4.007.009 reales. La diferencia entre presupuestos y gastos reales, su compensaban con exacciones extraordinarias. Claro está que frente a las imposiciones contributivas de la administración ‘intrusa’ --terminología de la época-- sólo cabía la ocultación de bienes y la resistencia pasiva que se hizo a pesar de las amenzas y conminaciones de los jefes franceses. / En la imagen, documento de contribuciones especiales que debían satisfacer ciudadanos de El Puerto para cubrir los gastos de aprovisionamiento del ejército imperial francés. /Archivo Municipal de El Puerto de Santa María, Actas Capitulares 1812. Legajo 73, Tomo I, pág. 639.
...continúa leyendo "1.324. EL PUERTO BAJO LA OCUPACIÓN FRANCESA (1810-1812)."

La Fuente de las Galeras pasa por ser uno de los símbolos del patrimonio histórico portuense, pero ¿sabía que existió otra en sus inmediaciones, coetánea y de traza similar. La llamaban Fuente del Sobrante? En diciembre pasado se cumplieron 117 años de su derribo, ocurrido en 1895.

Muelle de faluchos y Fuente del Sobrante. Al fondo, el puente de San Alejandro.

Hace 152 años, las fuentes del Sobrante y de las Galeras dejaron de cumplir su tradicional función para convertirse durante unas horas en improvisadas fortalezas. Fue durante las Fiestas de San Juan de 1850. Este singular espectáculo consistió en un combate naval simulado entre dos barcos pesqueros --transformados en dos embarcaciones de guerra empavesadas-- y dos réplicas de fortalezas dispuestas en ambas fuentes.

La Comisión de Fiestas del Ayuntamiento estableció la distribución del combate así: «Dará principio arrojando las embarcaciones a las fortalezas abundantes bombas y éstas los corresponderán. Avanzarán las embarcaciones queriendo meterse debajo de las baterías. Las fortalezas arrojarán bombas, balas rojas, (las de hierro que se enrojecían al fuego para introducirlas en las piezas de artillería, usadas para incendiar), palanquetas (barretas de hierro con dos cabezas gruesas empleadas como proyectiles en la artillería de Marina), camisas embreadas (pedazos de telas impregnadas con materias inflamables) y granadas de mano. Las embarcaciones se verán precisadas a retirarse con alguna pérdida considerable, venciendo las fortalezas. La banda de música tocará y se ejecutarán varios fuegos de regocijo en las fortalezas, concluyendo la función con la elevación de dos mangas de cohetes voladores».

A la izquierda en primer término, la Fuente del Sobrante, que estuvo situada frente al actual Cocedero de Mariscos de Romerijo. Siguiendo el cantil del muelle, la Fuente de las Galeras.

El espectáculo costó a las arcas municipales 1.300 reales. La figuración de combates navales con fuegos de artificio fue un recurso empleado habitualmente como cierre a las funciones que amenizaban a las veladas marítimas que durante el XIX y principios del XX se celebraron en el Vergel del Conde y el Parque Calderón. (Texto: Enrique Pérez Fernández).

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Anoche, en el Pago de la Caridad, en el Convento de las Capuchinas, el Jefe de Sociedad y Televisión del Grupo Joly, el porteño Francisco Andrés Gallardo (ver nótula 834 en GdP), quien ya pregonara la Semana Santa el 22 de marzo de 2010 (ver nótula 593 en GdP), se subía de nuevo a un atril cuaresmal para hacer la V Exaltación del Cristo del Amor, precedido por su presentador y maestro, Antonio Velázquez Garay. El acto estuvo organizado por un grupo de fieles del Cristo del Amor que impulsan una devoción que se ha perdido en El Puerto. Durante el acto intervinieron su profesor de guitarra, Antonio Villar Guerrero y se escucharon las saetas de Juan Antonio Rubio Gil y María Gil Jiménez. Lean y disfrútenlo.

Antonio Velázquez y Francisco Andrés Gallardo, anoche, antes de comenzar la exaltación.

PREÁMBULO ENTRE PRISAS Y RECUERDOS
El smartphone avisa de uno de esos cientos de mensajes que anuncian alguna de esas  noticias tan indispensables que serán olvidadas en unos minutos. Al ritmo de ese pulgar ansioso, reflejo de nuestras aceleraciones, que va arrastrándose por el cristal, borrando el ahora mismo para vivir apresuradamente un futuro que se desintegra antes de convertirse siquiera en presente. Redes sociales que no atrapan, que apretujan si acaso un montón de minutos perdidos.

Pisadas apresuradas hacia ninguna parte, llamadas telefónicas a nadie, vídeos descargados de un asunto que no terminó de existir, malos presentimientos de cifras rojas… tan rojas que son muy negras y que nos dejan el corazón encogido y aún peor, el mañana destrozado. Y seguimos corriendo sin saber adónde, seguimos peleándonos sin saber por qué, seguimos aguardando sin saber a quién

¿Así iba a ser el futuro que veíamos por la mirilla de nuestra niñez?

Mejor mirar atrás con los ojos cerrados…

El sopor de la tarde se va desparramando por las calles entre los aromas de una primavera pasada, de las evocaciones de un tiempo sincero. Un atardecer juguetón, interminable, cuando no se cambiaban las horas.

El Cristo del Amor, en Via Crucis, por la calle Santa Clara en la década de los cuarenta del siglo pasado.

Un ligero viento bufa suave los recuerdos y levanta en polvareda las plegarias de tantos ojos que lloraron junto a Él por aquellas calles de chinos, arena y jaramagos, por las esquinas matinales de bares cerrados, olores a gallinero y vaquería y humo de tabaco de contrabando. Un dedo paterno que le señala como ejemplo para que Él nos marque de por vida. Un silencio que se descuelga de la luna, luz blanca y rotunda que viene a alumbrar las llagas que no dejan de cicatrizar por todos nosotros. Un crujido y un golpe al suelo que proclama que es Jueves Santo en El Puerto, que Barrabás ha ganado la batalla, pero que el Redentor alcanzará la victoria y que en la Aurora se levanta la cruz de un Humilde apresado que se prestará a cumplir la misión de su destino. Un destino que es muerte cierta en la noche con los ojos vencidos de la Misericordia, entre rojo y blanco. Muerto. Vencido pero triunfante. Así será. Y camino hacia el presidio, remontando las silentes calles, esa misma devoción, en otra imagen, en otro nombre, pero en una misma fe y pasión, es llevado inerte entre cuatro llamas ardientes. Tres procesiones de  pentiencia y gracia, tres procesiones por las sencillas calles de El Puerto en unas imágenes en blanco y negro y en unos tiempos coloreados con la nostalgia.

Tiempos gozosos de la juventud de nuestros mayores. Jueves Santo de los años 60 en que Humildad, Misericordia y Amor eran una trinidad de la noche porteña de Pasión, mientras la pescadería se adecentaba con galas dignas de la Señora del Carmen para recibir al Nazareno y a la Señora de los Dolores, la niña surgida de la gubia del paisano José Ovando.

Pretérito perfecto, fotos de un pasado, de mi gente… un Cristo sale de las Capuchinas, de la calle Larga, como exaltación penitente

Cristo Negro de mis ansias, Cristo Negro de mis quereres…
Evocación de El Puerto de mis mayores
Y recuerdo de El Puerto de mi presente
Cristo vivo en mis oraciones
Cristo aferrado en su dolor
Salvador que en las Capuchinas aguarda
Y que desde la Cruz nos abraza
Desangrándose de  Amor

...continúa leyendo "1.315. FRANCISCO ANDRÉS GALLARDO. Y su exaltación del Cristo del Amor."

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Se cumplen hoy 100 años de la celebración de una fiesta típica andaluza en el Cortijo de ‘Las Beatillas’, organizada por el alcalde de El Puerto, en homenaje al Gobernador Civil en el que fue hasta hace unas fechas, complejo hostelero “Hacienda las Beatillas” de la Sierra de San Cristóbal, próxima al casino “Bahía de Cádiz” y al parque acuático “Aquasherry Park” era el caserío de una extensa cortijada que se extendía a los pies de la elevación apuntada, en una la zona denominada “Bellavista” en las lindes de El Puerto con Jerez.

El Cortijo de Las Beatillas antes de su restauración.

Y su edificio principal, un alcázar rústico de severa portada y amplias instalaciones interiores, viviendas de los colonos, almacén para los aperos de labrar, cuadra, establos y granero, construido sobre una plataforma rocosa que se eleva apenas cien metros sobre el nivel del mar, a la izquierda de la actual carretera general IV, yendo en dirección Jerez, altura suficiente para contemplar desde allí el cáliz azul de la bahía, al sur, la serranía de Medina y los meandros del Guadalete al este y las esplendorosas puestas de sol otoñales, empapelado el cielo de nubes malvas, por el otro extremo, lugar elegido por el alcalde portuense Luis Portillo Pineda, dos meses después de su nombramiento para homenajear al gobernador civil de la provincia, Luis López García. Al acto, prácticamente una convención política, asistieron como invitados más de un centenar de personas de diversas siglas y nomenclaturas afines a los organizadores y, en cierto modo, pudo ser el germen de la coalición electoral conservadora que unos años mas tarde se presentarían a las elecciones municipales.

FIESTA VIP ANDALUZA.
Todo estaba perfectamente programado para agasajar a los asistentes, haciéndoles agradable y entretenida su estancia, que se prolongaría durante todo el día, el tiempo que durase la luz natural, estableciéndose un servicio de transporte con el que trasladar a los invitados que podrían degustar buen cante flamenco, presenciar lidia de vacas bravas y participar en una comida campestre de hermandad, algo realmente atrevido considerando las dificultades logísticas, el número de invitados y la falta de medios adecuados en el entorno rural en el que tendría lugar circunstancias que, por otra parte, suponía todo un atractivo añadido, según nos refieren los contemporáneos, al ser un enclave natural privilegiado, tal como hoy podemos comprobar visitando las que fueron instalaciones hosteleras antes mencionadas existentes en ese mismo lugar con la única diferencia en aquellos años de que el caserío estaba rodeado de vegetación: prietas chumberas, elegantes pitas y altas retamas.

...continúa leyendo "1.314. FIESTA EN EL CORTIJO DE ‘LAS BEATILLAS’. Hace 100 años.."

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