
Miguel Arniz Sánchez nace el 11 de noviembre de 1932, en el núm. 6 de la calle Descalzos --hoy Javier de Burgos--, hijo Diego Arniz ‘el Gallo’ –el mote proviene de su abuelo—nacido en 1896 y de Manuela Sánchez Jiménez, nacida en Ronda en 1898. Fueron siete hermanos, aunque le mayor fallecería prematuramente. Frente a la casa donde nació estaba la taberna ‘La Parra’, recuerda Miguel que al hijo de una vecina lo emborracharon unos familiares teniendo 9 años y murió.
“En los inviernos de mi niñez las noches eran muy largas al no haber cambio de hora y oscurecía muy pronto. A las seis de la tarde ya era de noche. Mi madre y yo nos acercábamos a la copa de cisco y picón para calentarnos. Nos alumbrábamos con un reverbero porque nadie tenía luz eléctrica, y se utilizaban periquillos, palmatorias, mariposas, quinqués, … Decía mi madre que, de niña, jugaba con las hermanas de Juan Belmonte, que vivían en la calle Cielos frente a la Taberna ‘La Burra –ver nótula núm. 489 en GdP--. Entonces Juan era albañil.”

Interior de las dependencias del despacho de La Burra, por otro nombre 'La Andaluza'.
SALA Y ALCOBA.
Vivían 9 personas en dos habitaciones, lo que se conocía como ‘sala y alcoba’. Tenía 16 vecinos en la planta baja y había una casera que entonces hacía las funciones de lo que hoy se podría denominar el presidente de la comunidad de vecinos, que no pagaba alquiler y a cambio velaba por el orden, mantenimiento y el cobro de los recibos de los vecinos. Existían dos cocinas grandes, comunitarias, una en el patio de arriba y otra en el de abajo; se guisaba en anafes con leña o carbón de cok, según las posibilidades económicas. También existían dos lavaderos comunitarios, con varios lebrillos grandes sobre un poyete y una poza para vaciar el agua en el rincón del mismo; la colada se hacía en un caldero a fuego y con un palo grande se movían las ropas con jabón; la lejía era agua y ceniza de los anafes. También existían dos excusados colectivos, en ambos patios.
La casa, conocida como de San José, tenía en la parte alta una azotea con cordeles para tender y sobre los poyetes las mujeres cuidaban macetas con claveles y nardos con olores muy penetrantes. Había dos pozos para coger el agua para el consumo doméstico: beber, lavarse, hacer la colada, limpieza, … además se traía aguas de las fuentes y pilones públicos. Los niños jugaban con pelotas hechas de trapo.
PERSONAJES CONOCIDOS.
“Donde yo nací vivía una familia gitana, para mi un ejemplo de buenas personas y, de vez en cuando daban una fiesta, en la que bailaba Anzonini”. Recuerda a una persona caritativa, el médico Daniel Ortega con nótula núm. 734 en Gente del Puerto, que iba a su casa a curarle unas heridas con tres años, y que no le cobraba nada porque eran gente humilde y sin dinero, según le contaría su madre. (En la imagen de la izquierda, Daniel Ortega).
PRIMO DE RIVERA.
Su madre le contó de su abuelo Diego, que era Guarda de Campo, que “A la Feria de Ganado venían muchos señoritos de Jerez, que se hartaban de copas y molestaban. Mi abuelo y el compañero tuvieron que tentarle la cara a un joven Miguel Primo de Rivera y Orbaneja para que se marchara. Años más tarde, siendo Jefe del Estado durante la Dictadura los mandó llamar. Ante el susto evidente no pudieron sino relajarse al decirles Primo de Rivera que “--Ojalá hubiera más representantes de la autoridad como Vds.”.
DIEGO ARNIZ, SU PADRE.
De su padre recuerda que desde muy niño empezó a trabajar en las canteras de San Cristóbal, sin apenas escolarización, tuvo que aprender a leer y escribir por libre. Trabajaría en un molino propiedad de unos italianos que se cerraron tras la Guerra Civil. Por cierto que su padre, de izquierdas, se salvo de ser fusilado por la oportunidad que le ofreció Fernando Zamacola –nótula núm. 800 en GdP— de ir a luchar al frente de batalla. Su padre trabajaría también en Sevilla como molinero y luego en El Puerto como consumista (que era el que cobraba el arbitrio o impuesto sobre las mercancías que entraban en la ciudad), en el paso a nivel del tren de Rota, en la esquina del Cementerio; y en las bodegas de Caballero y Terry, donde se jubiló, muriendo en 1976 con 80 años.

Construcción de las Escuelas Profesionales Sagrada Familia.
LA ESCUELA.
Conoció varios colegios antes que los Jesuitas abrieran las Escuelitas en el año 1945. En el Asilo de Huérfanas de la calle Cielos, aunque los niños sin posibles entraban por la calle Diego Niño y luego en el Hospitalito, con un maestro que tenía serios problemas de visión: Diego Pérez Vélez y también recuerda a sus profesores Remigio Peñalver y Manuel Álvaro Bonet.
Desde los 9 a los 12 años se buscó la vida como pudo y supo, ante lo numeroso de la familia y el trabajo temporero de su padre. “Con mi amigo Julio Barcia nos arrimamos a la carnicería de ‘El Lengue’ para hacerle encargos. Íbamos muy temprano –yo me levantaba a las cinco y media de la mañana-- al Matadero a recoger el menudo de las bestias tras sacrificarlos. Nunca llegaban las pajarillas y las mollejas de los cerdos que nos comíamos asada en un caldero de los que se usaban en el Matadero”.
Con 13 años ingresa en las Escuelas de la Sagrada Familia (SAFA) junto a su hermano Carlos y más adelante otro hermano, Juan. De allí saldría, en junio de 1955 con su título de formación profesional como Oficial Cajista Impresor de tercera, una de las profesiones que ejercería a lo largo de su vida.

Miguel Arniz, primero por la izquierda en la pared, en el Taller de Imprenta de SAFA.
OSBORNE Y BELLAS ARTES.
Con apenas 17 años trabajaría como eventual en las Bodegas Jiménez Varela y en Osborne. Miguel recuerda bodegas no muy grandes, de entonces: Los Caracoles, en la calle Cruces cerca de Santa Clara; Velarde, en Diego Niño y Cielo, se entraba por Diego Niño; Antonio Márquez, en Puerto Escondido; los Giles, en Lechería, hoy Cervantes; Norberto Sordo, frente a la de los Giles, ambas daban al Ejido del Cementerio; Mesa, en Pozuelo, hoy Federico Rubio, cerca de Santa Lucía y la Bodega de Camacho, esquina calle Aurora con la Plaza del Polvorista.

Calle Aurora, a la izquierda la Plaza del Polvorista, a la derecha la Casa de Gaspar Aguado (Bar Playa Rempujo) y un poco más adelante la Casa de las Cadenas.

Miguel Arniz, agachado y vestido de claro, con el grupo de voces 'bajo' del Coro de Acción Católica, el 29 de diciembre de 1957.
En aquellas fechas estudiaba música en Bellas Artes con el Maestro Dueñas –ver nótula 197 en GdP-- Tocaba el clarinete y salía en las procesiones, en los Toros, en la Feria de Ganado, y en los escenarios inexistentes del Paseo de la Victoria y el Parque Calderón. Con 19 años hizo el Servicio Militar en la Marina, como voluntario, pero apenas estuvo seis meses, alegando defectos en la visión.
EL REÑIDERO.
En aquellos años fue portero de ‘El Reñidero’ que estaba en la calle de la Arena –hoy Arzobispo Vizarrón, ilustre porteño que fue virrey de Méjico--, donde se disputaban peleas de gallos ingleses; ayudaba, además en la gallera a Paco Ahucha en el bar como pinche. El vino que se bebía era Amontillado Fino Jardín, de Bodegas Jiménez Varela. Cuando algún gallo ‘cantaba la gallina’, se mataba y se guisaba con arroz y se bebía mucho vino. Eran días de arroz y gallos muertos. “Allí conocí a muchos exportadores de gallos a América y también a toreros. Recuerdo al matador de toros de San Fernando, Rafael Ortega, a quien le decía Enrique Tabares, que era como el juez del reñidero: «—Rafael, que son las cinco menos cuarto y tienes que torear. Corre chiquillo, que es tarde», y Ortega se fue corriendo a la pensión Loreto a cambiar su ropa de paisano por el traje de luces, que era muy aficionado a los gallos. Durante las comidas se escuchaban cantes flamencos y las transacciones se hacían no en pesetas, sino en reales; por ejemplo, en las peleas apostaban por un gallo diciendo: «--Cinco mil reales doy», otros decían «--Doble», y así estaban desde las tres de la tarde hasta las ocho”.
EL PADRE GUERRERO.
Miguel tenía trato y conocimiento con el Padre Guerrero, S. J. –ver nótula núm. 761 en GdP— desde su etapa como alumno en la Escuelita. Este jesuita conocía a mucha gente y, además, era el capellán de la Base Naval de Rota. Miguel trabajaba entonces en una imprenta y, el sueldo de impresor no le alcanzaba para ‘juntar para casarse’ con la que sería su mujer, Milagros Delgado, además de ayudar en su casa, así que se dirigió al Padre Guerrero. «--¿Tu quieres trabajar en lo que sea en la Base de Rota, hasta que monten una imprenta y luego te cambias?», aceptando Miguel de inmediato quintuplicando el sueldo. Estábamos en enero de 1959 con un Miguel convertido en pintor, aprendiendo inglés, luego pasaría a administrativo e incluso a Jefe de Pintores, algo que no le gustó. (En la imagen de la izquierda, fachada con cierre y puerta de la casa de los Merello Alvarez-Campana en calle Luna, junto al desaparecido Teatro Principal, hoy sede de Banesto. Detrás de la niña, Pepa la de Arcos, suegra de Miguel Arniz, y el 'Ama' de los Merello. Año 1932).
FERNANDO A. DE TERRY.
A finales de los cincuenta tuvo oportunidad, también por mediación del Padre Guerrero de entrar a trabajar en el departamento de RRPP en las Bodegas Fernando A. de Terry, sus conocimientos de inglés fueron decisivos. Allí permanecería por espacio de 30 años, hasta su jubilación, trabajando a las órdenes de Jacinto Cossi Ochoa –-éste, que lo llamaba sobrino, le dio un consejo: ‘trata al más bajo igual que al más alto, no midas a la gente por su altura social, trata a todos por igual, que no sabes donde estarán el día de mañana’. También trabajaría en el departamento con Juan Ignacio Varela Gilabert o Fernando Gago García. Allí le escuché contar una teoría que le explicaba a los americanos en sus visitas a la bodega, sobre como alcanzar la paz eterna. «--Yo chapurreaba bastante inglés –estuve trabajando en la Base de Rota- y les decía en su lengua: ‘el que bebe se emborracha, el que se emborracha duerme, el que duerme no peca, el que no peca va al cielo, luego si al cielo vamos, bebamos’». Las carcajadas se escuchaban también en inglés.

De izquierda a derecha, Isidro Obregón, Abelardo Izquierdo, el camarero Vaca hijo de los conserjes de la Plaza de Toros, Miguel Arniz, Antonio Soto Morión y desconocido de espaldas, en el Bar Antigua de Cabo, junto al Hostal Loreto. Diciembre de 1957.
Recuerda las Bodegas Terry como una de las más avanzadas socialmente en la época: «--Muchos trabajadores de Terry pagaron con su libertad, la lucha por los derechos de los trabajadores: Pepe Marroquín, Santiago Gallardo o Esteban Caamaño, uno de los líderes sindicales de España del momento. Pero es bien cierto que en Terry había más libertad que en otros sitios durante el antiguo régimen. Y además los que más pagaban: fueron los pioneros de los pluses o ‘primas’. Los Terry Merello y los Merello del Cuvillo, eran buenas gentes, empezando por la viuda, Isabel Merello, un estilo a Rufina Vergara que ayudaban a los necesitados y no se enteraba nadie. A sus entierros fueron muchísima gente».

Juan Ignacio Varela Gilabert, a la izquierda de la imagen, Jefe de RRPP de Terry, atendiendo a una visita.

Miguel Arniz, a la derecha, en el Orfeón Portuense.
Miguel da un consejo sobre como hay que beber nuestros vinos: «--Los comerciales, que vendían los productos a costa de su hígado, empezaban a las 8 de la mañana con una copa de brandy, seguían a las 11 con el oloroso, sobre las 12,15 una copa de amontillado, para seguir ‘jugando’ con el vino fino el resto del día. Y es que hay que beber los vinos de mayor a menor. Era gente que sabía beber para aguantar». O sea, que quien a las once no toma una, a la una no toma veintiuna.


La casa donde nació y vivió Diego era la casa de ‘la Tormenta’, donde también vivía 























Tras 41 años de servicio cumplidos el pasado Septiembre, 22 de ellos como Comisario, coordinando el trabajo de algo más de 3000 personas integradas en la organización policial de la provincia, la Escuela de Hostelería de Jerez acogía hace unos días un almuerzo homenaje con motivo de la despedida en el desempeño de su cargo, por su inminente jubilación el 26 de noviembre, tras siete años de ejercicio como Comisario Provincial de la Policía Nacional. Allí estuvieron los alcaldes de El Puerto Enrique Moresco, Puerto Real José Antonio Barroso o la alcaldesa de Jerez Pilar Sánchez, el obispo de Jerez-Asidonia José Mazuelos, la alcaldesa, y directores de los principales medios de comunicación de la provincia, entre los que se encontraba el porteño Rafael Navas Renedo, director de Diario de Cádiz. (En la fotografía, despedida del Comisario).
Rafael Alberti publica ‘El Trébol Florido’. Se estrena en Madrid la obra de Muñoz Seca ‘El Crimen de Pepe Conde’. Muere el artesano Ángel Martínez (en la imagen de la izquierda), fabricante de figuras de nacimiento que se introdujeron en toda Andalucía en la primera mitad del siglo XX. La revista ‘Arte Comercial’ le dedica al escultor Manolo Prieto varias de sus páginas. El jesuita Jorge Loring, conocido por su libro de La Sábana Santa, finaliza su noviciado en El Puerto, al que regresaría en 2008, donde vive. Se celebra la única procesión magna que ha vivido la Semana Santa Portuense: el Santo Entierro Magno.

CEUTA
En El Puerto le tocaría vivir los episodios de manifestación contra la guerra de Irak, en la que España se vio envuelta; manifestaciones ante la sede del Partido Popular, entonces ubicado en el antiguo Cine Macario, hoy Sala Mucho Teatro, que daría pie a unos informes que partieron de su comisaría informando de la participación de concejales de Izquierda Unida, el escritor Juan Rincón, el entonces representante extra municipal del PA, Antonio Jesús Ruíz o la portavoz y concejala del PSOE, Consuelo Gamero, que acabarían ante la magistratura judicial, con disparidad de criterios en cuanto a lo actuado, de manifestantes y policías. Coincidiendo con aquel periodo planteó algún contencioso contra algún integrante del poder judicial.
EL ESCRITOR Y SUS LIBROS.
Ha publicado cien artículos de diverso contenido en los periódicos de Publicaciones del Sur. Los cincuenta primeros han sido recopilados en un volumen que lleva por título ‘Retratos de la Historia’, que contiene un variado recorrido, desentrañando personajes, sucesos y descubrimientos que han quedado en el olvido o no se han tratado con la importancia que su autor consideraba que se debiera. Ha escrito otras tres novelas, que están pendientes de publicar.
"A la calle Espelete, con más cielo que un estadio, la llamaban modestamente callejón. Y, sin embargo, cuántos pueblos quisieran su luminosa anchura, la amplitud generosa de sus callados vestíbulos y de sus patinillos de macetas, para hacer de ella su calle Mayor. En algunas de sus esquinas, un manís anunciaba su viejo nombre, ingenuo y delicioso, de zarzuela antigua y meriendfa frugal: Pan y Naranja" Juan Antonio Campuzano. (Foto: Carlos Pumar Algaba).







LA GENTE SOLÍA MADRUGAR.
Luis Ortega García nace en nuestra Ciudad en la calle Nevería, 13, el 1 de marzo de 1935. Hijo de Antonio Ortega Infante y de Carolina García Payares, es el quinto hijo de los siete que tuvo el matrimonio: Antonio (+), Milagros, María Josefa (Carmelita), Juan, Luis, Anita (+) y Adolfo, quien fuera presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Está casado con María Luisa Peris Tey y tiene dos hijos, Luis e Isabel.







EL PINTOR DE LA PATRONA.

Juan Manuel Torres Ramírez --Manolo Torres-- natural de Dos Hermanas (Sevilla), pero afincado en El Puerto desde 1971, fue el tercer alcalde de la Democracia que tuvo El Puerto, tras la moción de censura que presentara el PSOE junto con Alianza Popular (AP) contra Rafael Gómez Ojeda (PCA-IU). En la actualidad está retirado de toda actividad política y cuando se le habla de aquel periodo de su vida guarda un mutismo elocuente. No asiste a ningún acto institucional en función del cargo que ocupó y mantiene un silencio absoluto ante los medios de comunicación.
Casado y con cuatro hijas, las dos mayores mellizas y con nietos, pasa largos periodos en la tierra de su mujer, Asturias, que alterna con su domicilio porteño en las cercanías de la Plaza de Toros. Ha sido internacional de voleibol, deporte que continuaba practicando en su etapa de político.
CONCEJAL SOCIALISTA EN 1983.
MOCIÓN DE CENSURA Y ALCALDÍA.










Luis Alba Medinilla nació en El Puerto de Santa María en 1944, hijo de José y Lalo, es el cuarto de seis hermanos: José, Milagros, María Teresa, Luís, Inmaculada y María Ángeles. Se casa el 14 de junio de 1976 con Consuelo Guerra Pérez con quien tiene dos hijas, Susana y Beatriz. Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca, ha desarrollado su carrera profesional en Madrid, ligada a un importante grupo financiero. Desde muy joven quiso ser sacerdote y tenía montando en un armario de la calle Cielos, un altar desde donde impartía “misa” a todos sus hermanos.
NUEVO LIBRO.
EL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN.

ESTUDIOS PRIMARIOS Y BACHILLERATO.

HERMANDAD DE LA FLAGELACIÓN.

PROFESOR UNIVERSITARIO EN GRANADA Y SEVILLA.



Ha contestado numerosos discursos de ingreso en la Academia de Bellas Artes. Santa Cecilia, entre otros a Carmen Garrido, Rafael Manzano, Juan Lara, Javier Maldonado, Alfonso Pérez Moreno, el Dr. Argemi…..
AFICIONES








Recuerda con tristeza el repentino fallecimiento del profesor de Latín, Juan Tinoco, durante una excursión con alumnos a La Garganta Verde; la muerte en accidente de tres jóvenes portuenses uno de los cuales , Fernando Martín, era alumno de 2º Bachillerato del Centro. Fueron días duros, tristes


Considera que las autoridades deben pergeñar el tipo de ciudad que quieren. Definir el mismo.y, apostar por él. Una vez hecha esa elección, todos los esfuerzos deben encaminarse a la consecución del objetivo propuesto. Disponer de una ciudad que tenga unas señas de identidad propias, que la caractericen. Dispersar el esfuerzo en objetivos dispares, es perder eficacia. Si, como él cree, debe apostarse por el Turismo y los Servicios, toda la infraestructura necesaria ha de perfeccionarse. Deben cuidarse los detalles: atención a visitantes, formación y educación, precios, limpieza e higiene, disponer del número adecuado de Hoteles, Campos de Golf, Cascos de Bodega etc… manteniendo un nivel de calidad que les haga competitivos. Adaptar los edificios necesarios y potenciar los Centros de Enseñanza para la formación del personal necesario en Ciclos Formativos relacionados con el sector turístico, formación de Enólogos, Escuela de Idiomas.

De Rafael, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos ante un personaje esencialmente portuense. Los tres primeros años en nuestra Ciudad le marcaron profundamente para bien. Ya al bajar del tren, su luz le cautivó. Los recuerdos se amontonan en su cabeza. «--Estoy en la azotea de La Salle, con los hermanos. Es domingo. Si miro a Oriente veo la marisma, las salinas, las pirámides de sal, los dos ríos, la sierra, la luz. Si miro a Poniente veo el patio de tierra, blanquecino, como de albariza, paralelo al edificio escolar donde cada mañana de domingo jugaba el San Marcos Juvenil entrenado por Ricardo el de las gomas»
Sus padres, Manolo y Teresa, gente sencilla dedicados al trabajo en el campo en régimen de aparcería con otros trabajadores del pueblo en una finca llamada Rongil. La niñez de Rafael está enormemente marcada por sus primeros años de vida. Las vivencias, especialmente las del campo y en las casas de los abuelos, marcan nítidamente la personalidad de este maestro extremeño: forma de ser, de actuar , facilidad de adaptación a todo tipo de circunstancias vitales, su manera de relacionarse con la gente y con el medio, y sobre todo, el profundo amor por la naturaleza que mantiene intacto alimentado posteriormente, por lo vivido en el término municipal de El Puerto, en la provincia de Cádiz, en toda Andalucía y en la tierra de su mujer, Asturias. (En la imagen de la izquierda, Huertas de Animas el lunes de feria).
Su maestro, Don Cecilio y su primo José Manuel Bermudo marcan su trayectoria como estudiante. El primero recomienda a sus padres intenten “dar estudios” al chico. Saben de las dificultades económicas de la familia, que se sacrifican para que esto ocurra. Cursa Bachillerato Libre. Don Cecilio lo preparaba como podía. Los exámenes los realizaba Rafael en el Instituto Hace Ingreso y 1º de Bachillerato en el mismo Curso.(1959). Su primo José Manuel, que ayuda a Don Cecilio, marcha a Cataluña en1962 (hoy ejerce como Catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona) y Rafael se queda ‘huérfano de profesor’ al que quería, respetaba, admiraba y el espejo donde se miraba. Con su Bachiller Elemental conseguido con esfuerzo, no sabe que hacer. Tiene 13 años . José Manuel le recomienda intente finalizar Bachiller Superior de Ciencias cosa que logra en 1964 .Tiene 15 años
Las circunstancias laborales de su padre cambian. Pese a que éste adora el trabajo del campo del que su hijo Rafael tiene recuerdos imborrables durante esa etapa (sementera, la siega, trilla, recolección de grano y paja… olores del pasto, de la paja al llenar el pajar, de la tierra “molida como harina” por el hierro de las ruedas de los carros), la familia reconoce que el campo no da para vivir!. Manolo vuelve al pueblo. Trabaja en lo que sale hasta que se coloca como Conserje de la Plaza de Mercado de Trujillo. Rafael está ocioso en verano del 64. Sin saber qué hacer. (En la imagen, con su padre, fallecido en 2002 poco antes de cumplir 92 años, en buena compañía vínica).






APARECE TOÑI EN SU VIDA.




