Nació en El Puerto el 2 de diciembre de 1891, siete años antes de los tristes sucesos para España de 1898 frente a Cuba, Filipinas y los EEUU. Hijo de Rafael Pineda y de María Asunción Gutiérrez, nació en la calle Luna, siendo el mayor de cinco hermanos (Pedro, José, María Asunción, Carmen y María Dolores, falleciendo un hermano mayor, Rafael). En el Instituto Padre Luis Coloma de Jerez hará el examen de ingreso en 1901.
A continuación cursará primero y segundo en el colegio de Manuel Ruiz Catelín en nuestra Ciudad . Tercero lo estudiará en los Jesuitas, donde será contemporáneo de Rafael Alberti Pedro Muñoz Seca y Juan Ramón Jiménez y Fernando Villalón, entre otros interesantes protagonistas del mundo de las letras del siglo XX. El curso de cuarto lo estudiará en Algeciras y vuelta a El Puerto, donde se formará en los valores de austeridad y estudio de dicha orden, obteniendo el Bachillerato, tras examinarse en el ya citado Instituto jerezano Padre Luis Coloma, el 16 de junio de 1908.

Los hermanos Pedro y José Pineda, posando en el patio de San Luis Gonzaga. Tercera fila superior, segundo y tercero por la izquierda.
TRASLADO A MADRID.
Ese año, la familia, huérfana de padre, se trasladará a Madrid y Pedro, aunque con inquietudes por una carrera que no estaba entonces prestigiada y un oficio que no sería oficial hasta 1915, se matriculará en varias academias preparatorias para el ingreso en la Escuela de Ingenieros de Caminos, en la Escuela Central de Artes Industriales e Industrias y, como alumno ‘por libre’ en diversas asignaturas de la carrera de Exactas. Ya en el último curso se decanta esencialmente por su vocación: las matemáticas, obteniendo la licenciatura en 1915 año en el que inicia los estudios de Doctorado que culminará con sobresalientes. El ambiente que existía para las matemáticas había cambiado a mejor en el país, gracias al apoyo de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, además de haberse creado, en 1911, la Sociedad Matemática Española, en la que ingresaría Pedro Pineda. Había nacido un nuevo oficio, el de Matemático.

Memoria premiada en 1924 por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y publicada en el año de 1930
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En el que sería conocido más tarde como Laboratorio y Seminario Matemático de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) Pedro Pineda se incorporará integrado en el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales. Simultáneamente y, desde un año antes, es decir en 1914 empezaría a impartir clases en academias particulares, sobre Geometría Descriptiva, Análisis Matemático y Cálculo Infinitesimal.
BECADO EN BASILEA Y ZURICH.
El panorama científico está cambiando en España como se ha dicho y, becado por la JAE pide ampliar estudios en Basilea y Zurich, durante algunos periodos de 1916 y 1917, no sin terminar antes su tesis doctoral calificada como sobresaliente «Representaciones conformes según el método de Bieberbach».
(En la imagen de la izquierda, suelto de ABC, en el que se señala que Pedro Pineda obtuvo el premio otorgado por la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en el concurso ordinario de 1924).
CÁTEDRO EN ZARAGOZA.
En 1917 el matemático accede, como auxiliar interino, a la Facultad de Ciencias de Madrid, a la par que continúa investigando en el Laboratorio y Seminario Matemático perteneciente a la JAE, mientras preparaba oposiciones para la Cátedra de Geometría Descriptiva en la Facultad de Ciencias (Exactas) de la Universidad de Zaragoza, lo que consigue al año siguiente, es decir en 1918, con 26 años. En 1919 será nombrado Secretario de la Facultad y, ese mismo año concursará, en el mismo recinto universitario a cátedro de Elementos de Cálculo Infinitesimal simultaneándolo con la opción a catedrático de Cosmografía en Madrid, sin conseguir ninguna de las dos. En Zaragoza, pues se va especializando en lo suyo: la geometría, mientras mantendrá una fuerte relación con sus colegas madrileños, publicando en revistas y glosarios.

ALBERT EINSTEIN.
En 1923 visita Madrid, Barcelona y Zaragoza Albert Einstein, en su gira mundial, como referente científico con su Teoría de la Relatividad. El hecho de dominar el idioma alemán de forma fluida hizo que fuera el interlocutor de la Facultad con el científico, relación que se trasladaría al plano de lo personal ya que Einstein visitaría al científico portuense en su casa zaragozana.
ESPASA
Por encargo de la Enciclopedia Espasa participará en aquella importante empresa editorial, cultural y científica, redactando las voces ‘superficie’ y ‘volúmen’ de dicha obra. Para Pineda, “el capítulo más extenso de la Geometríaa es, sin duda, el que se refiere a superficies”, dado que “en el estudio de éstas y los fundamentos para hacerlo está comprendida toda la Geometríaa y gran parte del Análisis”. Esta densa contribución que algunos han considerado casi como un manual de la materia, con 46 páginas a dos columnas, se divide en 7 partes, completadas con un Índice de Superficies y la bibliografía específica.
VUELTA A MADRID
En 1932 Pineda optará a la Cátedra de Geometría Diferencial en Madrid, compaginándolo al principio con una extensa labor de publicaciones, año en el que una nueva revista verá la luz: Matemática Elemental. En 1933 obtendrá por oposición la Cátedra en la Unviersidad Central de Madrid y, al año siguiente será designado profesor del Laboratorio y Seminario Matemático de la JAE y en 1935 nombrado subdirector de la Revista Matemática Hispano Americana (RMHA) (En la iamgen de la izquierda, voz 'Volúmen', del tomo 69 --curioso número para un matemático-- de la Enciclopedia Espasa. Año 1930).
GUERRA CIVIL.
La guerra truncará la actividad cientíica y docente, trasladandose a Valencia como Catedrático de su Universidad, mientras intentaba continuar en los esfuerzos de orden intelectual, llegando a dar clases, a petición propia en el Instituto de Bachillerato ‘Blasco Ibáñez’ de Valencia, en 1938. Regresará a Madrid en 1939 y, aunque el Servicio de Inteligencia Militar y Policía le consideraban ‘neutro aunque tirando a las izquierdas’, fue rehabilitado sin recibir sanción, en noviembre de dicho año.
MUTUALIDAD DE CATEDRÁTICOS.
Fue uno de los impulsores de la Mutualidad de Catedráticos, después de la contienda, de la que llegaría a ser su Secretario y que jugaría un papel destacado en la defensa de los intereses de los profesores depurados por el franquismo.

ACADÉMICO Y CONDECORADO.
En 1950 recibió el reconocimiento de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid, siendo elegido a propuesta de cuatro académicos de prestigio constrastado, aunque no llegaría a ocupar el sillón por renuncia expresa, tras dilaciones varias que duraron 16 años, por lo que en 1966 se sustanció la aceptación de aquella renuncia.

Cinco años antes obtendría la Gran Cruz de Alonso X ‘el Sabio, poco antes de jubilarse. Pedro Pineda, alejado del mundo académico y de las publicaciones científicas, por la enfermedad que le aquejaba, fallecería en Madrid el 7 de enero de 1983, con 92 años.
En la caricatura de la izquierda, aparecida en la Revista Atenea. El poema que acompaña a la ilustración, en su primera estrofa dice. 'Hombre que empieza por 'pi'/ debe ser algo enigmático:/ en efecto, es matemático/ de lo mejor que yo ví.
(Textos: Extracto del artículo publicado en la Gaceta de la Sociedad Médica Española, por Francisco A. González Redondo y Lourdes de Vicente Laseca. Fotos: Familia Pineda).


En la imagen de la izquierda, un joven José Antonio Gómez Sánchez, Capataz General de Bodegas Osborne, en una instantánea tomada 24 de marzo de 1939.

La mañana era en el pueblo medidor de vida, de actividad comercial, el sillero con su manojo grande de enea arreglando las sillas que los taberneros tenían desfondadas y obligaban a sus clientes a tener que sentarse sobre el palo haciendo equilibrios mientras se echaban al gaznate de un tirón el vaso de vino blanco. El zapatero remendón dejaba su canto para ver pasar a las muchachas zurcidoras que con esas habilidosas manos arreglaban las carreras de aquellas medias que vendía bajo precio el estraperlista como de calidad y traídas del extranjero y que mostraba a sus clientas con el mayor de los misterios.
El herrero de las Siete Esquinas adornaba sus cierros y balcones compitiendo en el martilleo con los toneleros, y los arrumbadores movían las botas y toneles por la calle Valdés de una bodega a otra. El hielero en su carricoche le hacía competencia desleal al heladero, que pedaleaba incansable, vendiendo junto con el hielo aquellas botellas de gaseosa “La Revoltosa” fresquita que competían con La Casera para apoderarse del mercado.




Allí había bastante menos ajetreo que en El Puerto, gallinas y cerdos por las calles paseando libremente, mulos y cerones, el trillero, el talabartero, dedicado a sus menesteres, el aguador con su cisterna tirada por un borrico y que proveía llenando las cántaras de los vecinos, amaneceres para otras profesiones distintas, segadores, resineros, hacheros, recolectores, porqueros, mesegueros, capadores, molinero, albarquero, curtidores, bataneros y aquellas señoras lavanderas que con un rosquete sobre su cabeza soportaba cestas de ropas camino del río... la sirena del Adriano II llamó de nuevo mi atención, ya estaba atracando y preparando un nuevo viaje a Cádiz. (En la imagen, Francisco Gómez Badillo cabo primera de la guardia urbana dirigiendo el tráfico en un pedestal con sombrilla en la Plaza de las Galeras, en 1960).
José María García de Paredes y Barreda nació en Sevilla en 1924 y falleció en Madrid, en 1990 con 66 años. Fue un reconocido arquitecto del pasado siglo, oriundo de El Puerto. Su madre, Elena Barreda Scandella, natural de El Puerto al igual que sus abuelos maternos: Eusebio Barreda Martínez y Angela Scandella Beretta.
FAMILIA DE CRÍSPULO MARTÍNEZ.
SE CASA CON LA SOBRINA DE FALLA.



Don Pedro Muñoz Seca o tío Perico, como cariñosamente lo llamamos en casa. A este familiar que tanto admiro y al que como un héroe tengo, quisiera rendirle un pequeño y humilde homenaje.


Ahora, de pronto, como suele ocurrir en estos casos, Manolo Jarque se nos ha ido. Con él se marcha un periodo muy, pero que muy extenso, de la historia de el Racing. El Puerto y sus buenos amigos lo vamos a echar de menos. Y es que en los últimos tiempos la Feria no la anunciaba el pregón de la caseta de Helo-Libo, sino la caseta del Chicharito que dos meses antes ya estaba dando servicio a los cientos de trabajadores que se dedicaban a la instalación de las casetas. Te has ido y nos sentimos tristes, aunque contentos por otro lado porque allí donde vas no saben la suerte que tienen con la llegada de un masajista de tu talla y una persona de tu calidad. Descansa en paz”. (Texto: Pedro Ríos).



Fue en 1950, concretamente el martes 31 de octubre cuando el general Franco, a eso de las 18,30 de la tarde apareció por nuestra ciudad “en medio del entusiasmo de la muchedumbre que vitoreaba y aplaudía a tan ilustre huésped”, según recogía a doble página el bisemanario, acólito del Régimen, “Cruzados”. Recibido por el alcalde, varios ministros de su Gabinete, el Gobernador Civil y otras autoridades de la provincia, se trasladó hasta la residencia de los Terry a la que se incorporó más tarde su esposa Carmen Polo y los Marqueses de Villaverde. (En la imagen de la izquierda, el alcalde en 1950, Eduardo Ciria Pérez).
Doce años más tarde, siendo alcalde presidente Luís Portillo Ruiz, en el punto núm. 4 del Pleno del día 4 de julio de 1962 se acuerda «Ofrecer la primera Medalla de Oro de la Ciudad a S. E. el Jefe del Estado Generalísimo de los Ejércitos Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde, como prueba de admiración y aprecio a sus relevantes méritos que es obvio numerar por estar en la mente de todos…». (En la imagen de la izquierda, el alcalde en 1962 Luis Portillo Ruiz).
»Pa recordar a la gitana del canasto de chucherías --Juana creo que se llamaba--; cuando íbamos al bar Carleto o al bar Manolo a pedir un vaso de agua, la casa de la Falange (hoy Centro Alfonso X ‘el Sabio’), la heladería Soler (la que había en la calle Larga) los partidos de fútbol del Parque, del Coto de la Isleta, junto a la Urbanización Las Viñas, la Ribera, la pastelería Rosi, el bar San José, el Corribolo, mis amigos de la calle Albareda, los de la calle Chanca, la tienda de Anita, la barriada La Vid, la calle Alquiladores; como no mi colegio San Agustín, las basuras Armando, la Bajamar, las lisas mojoneras, el puente de hierro, el eucalipto de la Victoria donde le di mis primeras caladas a un ‘condal extra largo’; tantos y tantos recuerdos que tengo como porteño que quisiera plasmar por que se que mucha gente se va a sentir identificada con mis vivencias. (Publicidad de Calzados Gorila, de Zapatería Mesa).
(En la imagen de la izquierda, fachada de Casa Lucas).
»En fin, todo esto lo iré desgranando en cada entrada que vaya poniendo. Quizás, simplemente quiera inconscientemente homenajear a todos y a cada uno de los que alguna vez en mi vida compartieron conmigo un momento de juego. Amigos que lo fueron y que lo son aunque algunos no estén ya, por eso quiero merendar con todos ellos 






"A la calle Espelete, con más cielo que un estadio, la llamaban modestamente callejón. Y, sin embargo, cuántos pueblos quisieran su luminosa anchura, la amplitud generosa de sus callados vestíbulos y de sus patinillos de macetas, para hacer de ella su calle Mayor. En algunas de sus esquinas, un manís anunciaba su viejo nombre, ingenuo y delicioso, de zarzuela antigua y meriendfa frugal: Pan y Naranja" Juan Antonio Campuzano. (Foto: Carlos Pumar Algaba).







LA GENTE SOLÍA MADRUGAR.
En 1955 se celebraban las Fiestas de Diamante de la Plaza de Toros. Entre los actos conmemorativos, una Exposición Taurina en el Instituto Santo Domingo, celebrada en sus galerías de la primera planta, durante el verano de 1955, organizada por la Academia de Bellas Artes, a instancias del Ayuntamiento de la Ciudad, presidido a la sazón por un gran alcalde: Luis Caballero Noguera. (Portada del catálogo de la Exposición, obra de Juan Lara, cedido por F.A.Gallardo).

Entre los objeto singulares, la cabeza de ‘Bordador’, de la ganadería de Anastasio Martín, que inauguró la Plaza. Un estribo de picador taladrado por un novillo de José Benítez Cubero, la tarde del 29 de agosto de 1943, propiedad de José Brión Piña. Una hoja de festejos del año 1846, de José del Cuvillo y Sancho. La acción número 317 de la Compañía Constructora de la Plaza y la candidatura a Diputado a Cortes por la demarcación de El Puerto de Santa María de Luis Mazaantini, propiedad de José Dosal Cumbreras. Dos entradas de la fallida Corrida Regia de 1912, propiedad de Antonio Gallardo Morón. Muchos objetos relacionados con Joselito presentaba Antonio González Rivera, uno de ellos un alamar del traje que llevaba el 16 de mayo de 1920.
Agustín del Toro y Gómez, cartel conmemorativo de la inauguración de la Plaza en 1880. La Vda. de Muñoz Seca el boceto para cartel de Beneficencia de 1900. Manuel Nuchera González, ‘Anales del Toreo. 1868 (Cúchares y Velázquez). Bodegas Osborne un molde de escayola para adornos de la Plaza. Antnio Osborne Vázquez, varios carteles murales del siglo XIX así como el legajo contenido el proyecto de la Plaza, de 1878. El conde de Osborne el óleo de Piñera, ‘El Picador’. José Luis Osborne Vázquez, sendas cabezas de toro de 1952. Manuel Pastor, carteles de 1839 y 1841. Alfonso Peralta Pujol, dibujos de Juan Lara que ilustraban la cogida del ‘Litri’ en El Puerto en 1951. Guillermo Perea y Tomás, planos originales de la Plaza de Toros de 1880. Carmen Pérez Pastor, banderillas de la fallida Corrida Regia de 1812. Alvaro Picardo Gómez carteles de seda de 1855 7 1857. Luis Prieto Rodríguez , multitud de objetos variados, entre ellos unas curiosas cuentas de ingresos y gastos de la corrida celebrada en El Puerto el 21 de junio de 1889. José Sánchez Aguilar un cartel de seda de sendas corridas celebradas los días 7 y 8 de junio de 1835.


El Museo Municipal de Córdoba el programa de la corrida celebrada el 20 de junio de 1780. Evaristo Pérez García, carteles del siglo XIX. Francisco Quijano Rosende, ‘El Toreo del Puerto’, hoja impresa el 17 de mayo de 1885. Fernando Sánchez Carrasco foto dedicada por ‘Gitanillo de Triana’. Ignacio Sánchez Mejías, capa, montera, traje de luces, y un sinfín de objetos personales así, como cuadros. Enrique Sánchez Ortega, el cartel Mural de 1 de septiembre de 1935 con la retirada de Manuel del Pino. Carlos J. de Terry y del Cuvillo, un pañuelo de Reverte. Tomás Tocino, fotografía de Manolete y Arruza. Bodegas Cuvillo, cañera antigua de seis cañas, con motivos taurinos. Y así hasta los 460 objetos facilitados por 58 instituciones y personas.
NUEVA TIRADA DEL PRIMER VOLÚMEN DE MANSIONES Y LINAJES PORTUENSES.


LA PLANTILLA
EXPECTACIÓN EN LA PROVINCIA.

