Saltar al contenido

2

luiscolomaroldan_jerezA los pies de la sierra de San Cristóbal, al borde del antiguo estuario del Guadalete, donde los términos de Jerez y El Puerto de Santa María se confunden, se ofrecen a la vista del viajero las tierras de Sidueña. Estos hermosos parajes, escenario de nuestra historia desde hace casi treinta siglos, fueron “ganados” para la literatura por el Padre Coloma con la publicación de su obra Caín.

La primera edición de esta pequeña novela de juventud, vio la luz en 1873 y su acción se desenvuelve en distintos lugares de nuestro entorno cercano (Sidueña, El Puerto, Jerez) que sirven de marco a la historia de Miguel y Joaquina, campesinos que trabajan su huerta en Doña Banca, y de sus hijos Roque y Perico. Roque, de ideas republicanas, se unirá a la revuelta popular en Jerez y, junto a los amotinados, se enfrentará al ejército de cuyas tropas forma parte su hermano Perico, al que dará muerte. Su madre, Joaquina, será testigo directo del trágico desenlace. Como trasfondo histórico del relato, se adivinan los sucesos del “Motín de Quintas” de 1869. Y como uno de los escenarios principales de la acción, las tierras de Sidueña. Vamos a volver a visitarlas con el Padre Luis Coloma 140 años después, tomando como referencia los textos de la edición de la obra realizada por el profesor José López Romero.

2496ima119“A la caída de una hermosa tarde de mayo de 1869, caminaba por el arrecife que va de Jerez al Puerto de Santa María, un hombre ya entrado en años, que llevaba delante de si una burra”. Así da comienzo Caín, presentando a Miguel y a Joaquina, su mujer, que a lomos de la burra “Molinera”, recorren el “arrecife” (que sigue, aproximadamente el mismo trazado que la antigua carretera de El Puerto que hoy se conserva) en dirección a Doña Blanca. En su camino, tras encontrarse con Juan Pita, un hortelano que se dirige al mercado de Jerez a vender sus tomates, pasarán por el pequeño Puerto de las Cruces. (Dibujos de Apeles Mestres y Paciano Ross).

“Abismados Miguel y Joaquina en sus tristes pensamientos, pasaron en silencio los dos pilares que llaman Las Cruces, colocados a orillas del camino como dos centinelas que marcan la primera legua andada de Jerez al Puerto. Sale de allí una vereda que, obedeciendo a su propio instinto, tomo Molinera, y que trepa por un cerro, sin vegetación, cubierto de hierbas secas, que dejan asomar alguno que otro murallón negro, escueto y pelado, como asomarían por una sepultura excavada los huesos de un enorme esqueleto. Aquella es la tumba que el tiempo ha labrado al castillo de Sidueñas”.

lascruces_puertosantamaria

Las cruces, en la actualidad, en las inmediaciones del acceso a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. (Foto García Lázaro).

En un lamentable estado de abandono y deterioro, aún pueden verse hoy día los pilares de Las Cruces, en las proximidades de la entrada a los Depósitos de la C.H.G. de la Sierra de San Cristóbal. Las Cruces, entre las que discurría el viejo arrecife, marcaban la separación de los términos municipales de Jerez y El Puerto y, al llegar a este punto, los viajeros procedentes de Jerez tenían a la vista el hermoso paisaje de las tierras de Sidueña con la Bahía de Cádiz como telón de fondo. En las cercanías de Las Cruces, el Castillo de Doña Blanca, no podía faltar tampoco en el relato del Padre Coloma, en cuya descripción se aprecia, en palabras del profesor Lopez Romero, un marcado “retoricismo”.

donablanca_sanhardy_puertosantamaria

Torre de Doña Blanca, que da nombre al yacimiento. (Foto Sam Hardy).

"En aquel sitio se levanto esta importante fortaleza armada de ocho torres que la fortificaban. Es opinión fundadísima que la reina de Castilla doña Blanca de Borbón, vino a llorar entre aquellos muros los desdenes del rey don Pedro, y allí, por orden de éste, el ballestero Juan Pérez de Rebolledo le dio un tósigo, por haberse negado a este crimen, con gran valor y nobleza, Iñigo Ortiz de Zúñiga, primitivo guardador de la regia prisionera. Hoy, gracias a una mano cuidadosa que supo incrustar como en un relicario lo que el tiempo y el abandono habían dejado de aquellos muros, que tanto han visto y tanto saben, queda del castillo de Sidueñas una de sus ocho torres, la de Doña Blanca, que se alza sobre el cerro que cubre sus ruinas, como una cruz sobre una sepultura, como una corona sobre la tumba de un héroe. Encaramada sobre un alto pedestal, no tiene una flor que la adorne, ni siquiera una guirnalda de hierba que la abrace y la sostenga. Severa como cuadra a la guardiana de una tumba, altiva como corresponde a la última morada de una reina, se ciñe su corona de almenas y muestra en su frente un escudo, en que, bajo una corona de marqués, campea el león de Castilla y se destacan las tres barras de Aragón”.

donablanca_xx_puertosantamaria

El barrio fenicio del Yacimiento de Doña Blanca, con el poblado de colonización en segundo término y, al fondo, El Puerto y la Bahía de Cádiz. (Foto: García Lázaro).

Las descripciones que Coloma realiza en Caín sobre las ruinas que observa en el paraje del Castillo, son de gran interés para la arqueología y no pasaron desapercibidas en la revisión historiográfica que Diego Ruiz Mata realiza en su obra “El poblado Fenicio del castillo de Doña Blanca”, donde se ocupa de las referencias a las huellas de la muralla turdetana que pudo observar Coloma con algunos de sus restos todavía erguidos y a la vista. En relación a su alusión a la “…importante fortaleza, armada de ocho torres” que asigna a la época de Doña Blanca de Castilla, Ruiz Mata corrige así la interpretación de Coloma: “El castillo medieval, al que se refiere, no existió nunca, pero pudo advertir los restos de ocho torres pertenecientes a los siglos IV/III a.n.e. Las excavaciones de estos últimos años han exhumado restos de cuatro de ellas”. Estos vestigios serán visibles, al menos hasta 1923, cuando el presbítero jerezano Ventura F. López, en sus artículos del Diario del Guadalete sobre Tartessos, “también pudo ver erguidos restos de viviendas y de la muralla turdetana”.

lapiedad_01_puertosantamaria

Granja de La Piedad. En su tiempo, colonia infantil para los veraneos, perteneciente al municipio de Cádiz. También era el centro de control de la traída de aguas a la capital. (Foto García Lázaro).

casademaquinas_puertosantamariaEn Caín, no faltan tampoco las descripciones de las huertas de tomates, melones y frutales que se cultivaban (y aún se cultivan) junto al arrecife, en el Valle de Sidueña, mencionándose, a modo de ejemplo el “cojumbral” de Juan Pita. Se hace referencia también a otros caminos y veredas de estos parajes como el que en cierta ocasión toma Juan Pita, quien se aparta del arrecife y “…por un atajo que llaman La Trocha retrocedió hacia Jerez donde pensaba vender su canasta de tomates”. Aún se conserva todavía La Trocha y esta misma vereda fue trágico escenario de no pocos fusilamientos en 1936. Junto a todo ello, el relato ofrece valiosas referencias a los manantiales de Sidueña, en las proximidades del Castillo de Doña Blanca.

lapiedad_02_puertosantamaria(En la imagen superior, lápida de 1887, indicando la Sala de Máquinas de las Aguas de La Piedad. Podemos ver la lápida en la imagen anterior, sobre el dintel de la puerta. En la imagen de la izquierda, monolito de acceso a la Granja de La Piedad. Fotos JMM).

"Rodean aquel cerro triste y pelado, a la manera que para disimular el horror de la muerte circundan un sepulcro de jardines, cuatro frondosas huertas: la Martela, la de los Nogales, la del Algarrobo y la del Alcaide. Nace en esta última, al abrigo de una porción de álamos blancos, un manantial que lleva el dulce nombre de La Piedad y que, pródigo y compasivo con su nombre, manda uno de sus caños a fertilizar las huertas, mientras el otro sigue el camino del Puerto de Santa María, se detiene ante una ermita arruinada, para acatar la majestad caída…”

pozosdelapiedad_puertodesantamaria

Los pozos de La Piedad. Al fondo, la Sierra de San Cristóbal. (Foto García Lázaro).

Algunos de estos manantiales, como los de La Piedad (de los que nos ocuparemos en próximas entradas) cuentan con una historia de siglos si bien, los registros de sus pozos de captación de agua y sus conducciones, sufren hoy día un lamentable abandono.

Volveremos a las tierras de Sidueña, a esos parajes en los que el profesor e investigador Miguel Angel Borrego sitúa la Shiduna árabe, aquella que, al decir del historiador Ahmad al-Razi (m. 955) fue “muy grande a maravilla” con un monte sobre ella “de muchas fuentes que dan muchas aguas”. Estos lugares que el Padre Luis Coloma quiso también dejar para siempre en las páginas de sus libros. (Textos: García Lázaro).

orguestafabula_1_puertosantamaria

La Orquesta Fabula se formó en El Puerto a finales de la década de los setenta del siglo pasado. Estaba formada por Maxi  Sordo voz y teclados; "Macandito" voz y primer guitarra; Joselín Bueno como bajista; Juan de Dios Nogués batería y voz, Pepe voz y segundo guitarra. Como era habitual en aquellos tiempos, estaba representada por el representante de espectáculos, el  porteño Miguel Lobato Quintero.

orquestafabula_2_puertosantamaria

Fabula durante una de sus actuaciones, en una verbena estival en una de las barriadas de El Puerto en los años ochenta del siglo pasado.

orquestafabula_3_puertosantamaria

Una de las fotografias de promoción de "Fabula», en la que podemos ver a los fundadores: el cuarto por la izquierda el inolvidable Joselín Bueno, su amabilidad, simpatía y humor se hizo patente en nosotros sus amigos; además de músico, era una buena persona. Nos dejó de una forma inesperada por una enfermedad. Los músicos y amigos no le olvidarán nunca.

orquestafabula_4_puertosantamaria

Una de las últimas fotografias de la Orquesta Fábula con la cantante que se incorporó en su última etapa. El primero por la derecha es Ricardo Morán quien sustituiría a Joselín. (Textos y Fotos: Francisco Ramírez Tallón).

3

juanmiguelsanchez_2_puertosantamariaNació en El Puerto el 17 de agosto de 1899, y murió en Sevilla el 28 de julio de 1973. Su vocación por el dibujo y la pintura despiertan en él siendo muy joven, por lo que es matriculado antes de cumplir nueve años en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, de El Puerto: "La vocación por la pintura se despierta en mí desde muy pequeño. Una caja de colores fue siempre mi juguete favorito'. 'Convencidos mis padres de que nada me interesaba tanto como la pintura, sin cumplir aún los nueve años, ingresé en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cecilia de mi pueblo, El Puerto de Santa María, donde al mismo tiempo que el dibujo y la pintura estudié un poco de música'. 'Con las mejores notas y algunos premios, terminé mi primera etapa de aspirante a pintor con una preparación suficiente para pasar a completada en ambiente más propicio".

En 1918 marcha a la capital hispalense, donde estudia por libre en la Escuela de Artes y Oficios, y donde tendría por maestro a Virgilio Mattoni. Posteriormente ingresa, gracias a un brillante ejercicio, en la sección de Bellas Artes del Ateneo sevillano, donde conoce a Gustavo Bacarisas, pintor consagrado. Por los años veinte estaba en pleno apogeo el cartel, y a él se dedicó Juan Miguel Sánchez con gran entusiasmo. (En la imagen, cartel de la Feria de Primavera de El Puerto del año 1952).

juanmiguelsanchez1_puertosantamariaEn el cartel de Semana Santa y Feria de Sevilla de 1925, "Juan Miguel Sánchez nos muestra a su Eva flamenca erguida y solemne con la mantilla al viento, un amplio abanico en la mano y una Sevilla estrellada al fondo..."Obtuvo gran cantidad de galardones como el primer premio en el concurso nacional para carteles anunciadores de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926. Participó asimismo, por primera vez, en dicha exposición, con dos obras, consiguiendo una medalla de tercera clase, en Arte Decorativo, con un cartel titulado "Aurora sevillana", que fue adquirido por el Estado. Participó en la Exposición Nacional, en la sección de Arte Decorativo, en 1932, año en el que también participó otro artista portuense, Serny.
En la Exposición de 1934 participó en la sección de Pintura con una obra. En 1936 participó en la sección de Pintura, con dos obras. Exposición que coincidió con el inicio de la guerra civil, lo que no hizo posible que se concedieran premios. En 1938 pintó unos murales para la capilla de la barriada cordobesa de la Electromecánica. Su primera gran exposición tuvo lugar en San Sebastián en 1939. (En la imagen, cartel promocional de las exposiciones universales celebradas en España en Sevilla y Barcelona, en el año de 1929).

juanmiguelsanchez_5_puertosantamariaEn la Muestra Nacional de 1941 volvió a concurrir con dos obras. Ese mismo año realiza los murales en el vestíbulo de la estación de autobuses de Sevilla. Un año después, en 1942, expuso en Barcelona en la célebre Sala Gaspar, un total de 34 cuadros, entre ellos los siguientes: "Cal y luna", "La cacharrera", "Callejón de la parra", "La fuente del patio", "Salida al mercado del jueves", "En el Rocío", "La fuente del mercado", "Por alegrías", "Bailaora y guitarrista", "Pase de seguidillas", "Chaval con naranjas", "Perfil gitano", "Blandas negras" y "La del clavel rosa". Estos cuadros de composición figurativa se completaban con tres retratos, un paisaje de Alcalá de Guadaira, siete bodegones y nueve "vasos con flores".

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1943 participó con una obra.
También en ese año, y por oposición, obtiene la Cátedra de "Procedimientos pictóricos", para la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. y en 1945 es nombrado académico numerario de la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, cuyo discurso de ingreso se tituló de "Actualidad y enseñanzas de la pintura al fresco". El discurso de contestación corrió a cargo del académico José Hernández Díaz. (En la imagen, cartel promocional de España, con Sevilla como reclamo).

juanmiguelsanchez_4_puertosantamariaEn la Exposición Nacional de 1945, concurrió con dos obras: "La Novia" y el formidable "Retrato del profesor doctor Urra", obra esta última con la que obtuvo medalla de segunda clase.
En la Exposición Nacional de 1948 se presentó con dos obras: "Retrato de mi mujer" y "La lección de los seises", con esta segunda obtendría, al fin, medalla de primera clase. A propósito de esta obra escribió Bernardino de Pantorba: "Nos parece un óleo de empuje, bien pintado y dentro de un tema evidentemente muy comprometido, con dificultades que el diestro pincel de Juan Miguel ha sabido vencer gallardamente" .

En Sevilla consiguió varios premios en los concursos de carteles de las fiestas de primavera (1925, 1929, 1931, 1942, 1944) Y el de Semana Santa (1948). Es premiado asimismo en un concurso nacional convocado por la casa Ibarra. Artista completo y bien dotado, cultivó otros géneros como la cerámica, con grandes aciertos. Posteriormente se dedicó a la decoración mural, sin abandonar por ello la pintura de caballete. En 1952 realizó el cartel para la Feria de Primavera de El Puerto de Santa María. Entre sus obras cabe destacar un autorretrato, en actitud de pintar, al que hace referencia Juan Antonio Gaya Nuño en su obra Autorretratos de artistas españoles. (En la imagen, cartel de la Semana Santa de Sevilla, en 1948).

juanmiguelsanchez_3_puertosantamariaEn nuestra ciudad, y por parte de la Administración, apenas si se le recuerda, pues a los veinte años de su muerte aún espera un homenaje, una exposición de sus obras... Por otra parte, tampoco se conserva ninguna obra suya en el museo local, más atentos al tema arqueológico que al de las artes plásticas.
En el nomenclátor callejero sí tenemos huella de su nombre, ya que por un acuerdo de pleno del 7 de diciembre de 1979, y a propuesta de quien esto firma, se le asignó una calle en el barrio de Pinar Hondo.. Recientemente hemos podido comprobar que se ha duplicado su nombre en otra vía portuense, prueba de la poca sensibilidad municipal ante estos temas, que esperamos se corrija en breve. (En la imagen, cartel anunciador de la Feria de Primavera y Semana Santa de Sevilla de 1929, el mismo año de la Exposición Iberoamericana. Pulsando sobre la imagen se hace mayor).

juanmiguelsanchez_1_sevilla

En los frescos existentes en el vestíbulo de la  antigua Estación de Autobuses de Sevilla, Juan Miguel Sánchez  Fernández,  pintó una serie de escenas costumbristas, pero dotadas de una singular modernidad. (Foto Jaclo).

juanmiguelsanchez_2_sevilla

Otra imagen de la antigua Estación de Autobuses. De este mismo autor, hasta hace poco tiempo, podían admirarse en algunos locales comerciales de Sevilla, numerosas obras, todas ellas con este inconfundible estilo. Lamentablemente, casi todas ellas, a causa de obras, modernizaciones o cambios en la decoración, han desaparecido. (Foto Jaclo).

A los pocos días de su muerte escribía Manuel Olmedo en ABC: "Discípulo predilecto de Gustavo Bacarisas, Juan Miguel ha producido una pintura cálida y vibrante, dechado de elegancia, vivo reflejo de una profunda distinción espiritual, exaltad ora de la trascendente dimensión decorativa de una obra que no ha sido creada para producir inmersiones en las esferas del subconsciente ni para promover inquietudes existenciales, sino para deleite de los ojos y gozo del alma" . (Textos: Francisco M. Arniz Sanz).

Más información:
355. JUAN MIGUEL SÁNCHEZ. El pintor que fue a Sevilla...

10

kikogonzalezfuentes_puertosantamariaFrancisco Javier González Fuentes nació en la barriada Juan Melgarejo Osborne --Sericícola-- en el año 1981, hijo del conocido frutero Genaro González Salas y María Rosa Fuentes Vélez. Es el menor de 5 hermanos, todos nacidos en nuestra Ciudad: Manolo, Ramón, Antonio y Rosa. Francisco, Kiko para todos que es como le conocen en nuestra ciudad,. Estudió  en el Colegio Público de la Sericícola, continuando sus estudios secundarios en el INB Pedro Muñoz Seca. Ha practicado artes marciales: kárate, Kick-Booxing americano, y el Aikido del que es monitor. Una vez participó en Telepuerto (cuando tenía 11 años) en un programa para él solo contando chistes. El presentador de entonces era Rafael Morro.  Recuerda Kiko que su amigo Juan Barrero, con notula propia en Gente del Puerto, le fue a recoger a su casa con su jaguar. Ha sido voluntario de la Cruz Roja Española. Se considera porteño de pura cepa y  se desvive por El Puerto. Además como porteño que se precie, tiene un gran sentido del humor. (Fotografía de la Orla de Perito Judicial).

...continúa leyendo "429. KIKO GONZALEZ FUENTES. Perito Judicial y multiespecialista."

7

mercedesalvarado_puertosantamariaA Mercedes la llamaban “la Jerezana” en un tiempo en que Jerez parecía el extranjero y Bolivia o Ecuador eran remotos nombres de los libros de Historia y de Geografía.   Bautizada en San Pedro y vecina del barrio de San Miguel, muy cerca de la casa donde nació Lola Flores, llegó veinteañera a El Puerto en 1958, cuando su marido, el mecánico Juan Gallardo, vino a trabajar en aquella Base que comenzaba montarse y que trajo un buen puñado de norteamericanos con Mr. Marshall. La familia contaba con dos pequeños y un montón de ilusiones por cumplir. Mercedes no terminó de cumplir una de esas esperanzas que se llevan en el corazón, convertirse en una artista profesional del cante, aunque nunca le faltaron sus cualidades heredadas de su padre, Antonio Alvarado, de Arcos de la Frontera, y uno de los nombres del flamenco arcense de principios del pasado siglo. (En la imagen, Mercedes durante una intervención saetera en la peña El Chumi).

mercedesalvarado_hermano_puertosantamaria

(A la izquierda, cantando con su hermano Domingo Alvarado a la guitarra).

En el lavadero de la azotea de su casa en la calle Alquiladores, en la misma casa donde nació el pequeño del matrimonio,  el practicante Felipe Lamadrid, entre otros vecinos de la manzana, apuraba el oído para escuchar los arranques flamencos y de copla de la hermana de Domingo Alvarado, un cantaor jerezano que triunfaba a finales de los 50 cuando las canciones del verano eran sinceras rumbas y boleros. Domingo se  embarcó entonces en la gira de Carmen Amaya, el valor más internacional de la escena española cuando este país aún estaba enroscado en su autarquía y enfrentado al resto del mundo.

trinialvarado_puertosantamaria

El hermano de Mercedes se quedó en Nueva York y allí formó su familia. Domingo Alvarado no pierde por cierto su vínculo con su tierra. Es padre de Domingo Javier Alvarado, entrenador en varias etapas del Racing Portuense (la primera de ellas en el primer ascenso deportivo del club, a Segunda B, en la temporada 90-91) y que ahora está al frente del Xerez B. Como de casta le viene al galgo de esta estirpe, una hija de Domingo es la actriz Trini Alvarado, la protagonista de películas como la última versión de ‘Mujercitas’, en 1994; ‘Mrs. Soffel’, con Mel Gibson, 1989;  ‘Agárrame esos fantasmas’, 1995, con Michael J. Fox; ‘Paulie’, 1998; y más recientemente en la televisión, varios capítulos de la serie ‘Fringe’. (En la imagen, cartel de la película ‘Stella’, protagonizada por Bette Midler y Trini Alvarado. La bufanda que luce en el cartel Trini fue confeccionada por su tía Mercedes. La lana, por cierto, fue adquirido en el establecimiento de Pingouin-Esmeralda en La  Placilla).

mercedesalvarado_esposo_puertosantamaria

Mercedes Alvarado y su marido Juan Gallardo, en una fotografía de junio de 1999

Trini, que desde los seis años ya estaba en los escenarios de Broadway, al menos vino a compensar las ilusiones de su tía portuense. En una de aquellas visitas de Trini, Mercedes le regaló una bufanda amarilla que había realizado ese invierno. Trini Alvarado luce esa prenda, precisamente, en el cartel promocional de la película ‘Stella’,  protagonizada por la insuperable cantante Bette Midler. Es una pequeña y artesana aportación de El Puerto a la intrahistoria de Hollywood.

mercedesalvarado_lacolora_puertosantamaria

Una estampa familiar, con su marido, Juan Gallardo, sus hijos y varios sobrinos, en la playa de la Colorá

La devoción de Mercedes por la Semana Santa (varios de sus nietos son costaleros y capataces en la Semana Mayor porteña) se traducía en una intensa interpretación de sus saetas, al estilo arqueño, como le había enseñado su padre, prematuramente fallecido.  Mercedes, que durante muchos Viernes Santos cantó por promesa a su Cristo, el Cristo de la Expiración jerezano, recordaba siempre con cariño que cantó a la Virgen de Gracia y Esperanza, la titular de la Oración en el Huerto, en su primera salida, cuando pasaba por la calle Jesús de los Milagros. El Nazareno o Jesús de los Afligidos fueron otras de las imágenes a las que rezó Mercedes con su sello saetero.

mercedesalvarado_joven_puertosantamariaEntre los años 80 y 90, formando parte de la peña El Chumi, Mercedes intervino en diversos recitales organizados por la veterana entidad flamenca.
Vecina durante muchos años en el barrio de Palmar de la Victoria, su voz nos dejó hace año y medio, apenas unos años después de que fallecieran su marido y su hija, María, hechos que le rompieron el corazón. Para su familia es como si todos estuvieran aquí, compartiendo la alegría que caracterizaba a Mercedes. (En la imagen, Mercedes Alvarado en 1954, con 20 años, poco antes de llegar a El Puerto).

3

pepegarridoprado_erbeti_puertosantamaria

La sonrisa se le hace más grande cuando habla de su padre. Pepe Garrido atiende la barra y está atento a lo que sale de la cocina a sus 59 años. Tiene tiempo para bromear con los clientes: “bueno estos más que clientes son amigos” comenta mientras se apoya con las dos manos en el mostrador, una postura de veterano de la hostelería para combatir el cansancio de tantas horas en pie. Siempre viste delantal verde en honor al equipo de sus amores El Betis un nombre que puso el fundador del bar pero que su padre Manuel Garrido mantuvo a pesar de ser sevillista confeso.

manuelgarridopatino_puertosantamariaEr Beti cumplió el pasado 20 de junio 50 años de existencia. Fue en esa misma fecha pero de 1959 cuando Manuel Garrido Patino (en la imagen de la izquierda) le entregaba a Antonio Ferrer, el propietario del local, los 13.000 duros (65.000 pesetas o 389,54 euros) por las que le traspasaba el establecimiento. Manuel las había conseguido al vender el camión con el que trabajaba de transportista. Pero con 13.000 duros pagaba un sueño porque desde pequeño decía que quería ser tabernero y lo consiguió a los 38 años tras ahorrar y pasar por varios trabajos. Er Beti se había abierto dos años antes como un despacho de vinos y Manuel Garrido conservó la actividad hasta que poco a poco fue introduciendo novedades para conseguir que un despacho donde triunfaba “la media chica” de vino (un vaso pequeño) se convirtiera en uno de los templos del tapeo portuense.

El bar se mantiene intacto al paso de los años. Muchas de las tapas de la carta llevan 35 años sirviéndose en el local y muy pocas se han incorporado con el paso de los años, su famoso paté de cabracho y poco más. Pero por mantenerse intactos se mantienen hasta los platos. Algunas de las tapas llegan todavía a la barra, en el local no hay mesas, en unos pequeños platos de forma ovalada de loza blanca, ya casi perdidos en la hostelería y que ya conservan, tan sólo algunos clásicos, como Er Beti.

barerbeti_2_puertosantamaria

'Er Beti', antes de su penúltima remodelación. Detrás del mostrador, Manuel Garrido Patino, a la derecha, el propietario de la Boutique Jarbu. Año 1975.

Pepe Garrido señala que no le cuesta trabajo encontrar los platos, que los encuentra “aunque la última vez compre mil, para que no me falten porque me gusta mantenerlos”. Las tapas de Er Beti parecen sacadas de otra época: plato de loza blanca, tenedor que se sirve apoyado sobre el plato y coronando la maravilla una rodaja de pan, lo justo para acompañar. Lo compra del de barra, del de toda la vida en la panadería de Roque. Pero para este hombre nada parece difícil. Cuenta como si nada que en muchas ocasiones llega al establecimiento a las seis y media o las siete de la mañana, sobre todo los fines de semana cuando hay más trabajo y es que los guisos de la casa requieren tiempo y todos tienen su secreto “pero yo los cuento, no pasa nada”.

barerbeti_4_puertosantamaria

El 'Bar Er Beti' en la actualidad. (Foto Antonio Vázquez).

El menudo, por ejemplo, no lleva aceite, se guisa con manteca colorá “porque asi no se pone lamioso” señala Pepe. Garbanzos remojaos y el menudo comprado entero en la carnicería de Ortega, en la plaza. El mismo se encarga de partirlo y quitarle la pequeña suciedad que trae “porque hoy en día ya viene muy limpio, la verdad”. Luego taquitos de chorizo y de jamón, la hierbabuena, algo de verdura y fuego lento, mucho fuego lento como con la carne en tomate, la carne en salsa, las albóndigas  o los higaditos de pollo, cuatro de las tapas de siempre en el local.

manuelloregarrido_puertosantamariaPepe Garrido Prado llegó ya mayor al establecimiento, allá por 1985, cuatro años antes de que su padre se jubilara. Antes había trabajado en un taller de reparación de radios, había estudiado para arreglar radios y televisores y, finalmente, trabajó en una tapicería pero su padre decidió que, al ser el mayor de la familia, debía ser el que se hiciera cargo de su bien más preciado el Bar Er Beti. Ahora ya se ha incorporado la tercera generación de la familia y Manuel Lores Garrido, hijo de la hermana de Pepe, está ya tras la barra. (En la imagen de la izquierda, Manuel Lores, hijo de Manuel Lores Camacho, el ya desaparecido cuñado de Pepe Garrido)

Este tabernero siente verdadera devoción por su padre. Destaca como fue incorporando las tapas en el bar poco a poco. Primero puso unas conservas. Se las traía de El Rey de Oros de Barbate y de la marca “Conservas Sur”, con nótula propia en Gente del Puerto. Luego allá por el año 1966 o 67 se trajo una plancha y puso como primera tapa caliente del local unos filetitos de hígado. Luego su mujer, Emilia Prado, le fue enseñando todos los secretos de la cocina y le fue enseñando a hacer los guisos que luego triunfarían en el establecimiento. Primero se los traían desde su propia casa y luego ya pusieron una pequeña cocina para hacerlos.

barerbeti_1_puertosantamaria

En la imagen, de izquierda a derecha, Eduardo 'el Holandés', Manuel Lores Camacho, casado con la hermana de Pepe -hoy fallecido- padre de Manolo que en la actualidad es socio con su tío Pepe en el negocio y el profesional de la hostelería Carlos Ramírez. Año 1982.

Así empezaron a surgir platos de “museo” como la carne mechá de Er Beti. No hay ningún tipo de adorno para servirla. Una loncha, eso sí generosa, y dos rodajas de pan. Ni salsa, ni espumas, ni crujientes, ni nada que se le parezca. La receta la aprendió Pepe de su padre que, asimismo, la aprendió de su mujer Emilia Prado. Pepe resalta que el secreto está en utilizar cabeza de lomo, una carne más jugosa que el lomo, y cocerla con ajo cebolla y manteca.

Pepe Garrido señala que su voluntad es seguir manteniendo intacta “la carta de tapas y seguir sirviéndolas así en pequeñas porciones y a precios que no llegan a los dos euros”. No trabaja nada de pescado, a excepción del paté de cabracho. Considera que es complicado hacerlo y que hay muchos establecimientos en El Puerto que lo hacen muy bien. Destaca que ve con alegría “como los clientes quieren volver a los guisos de siempre, a la cuchara” y comprueba que cada día son más los jóvenes que se acercan hasta el bar para probar estos platos que ya no encuentran y que quieren conocer. El menudo se mantiene durante todo el año, aunque fuera, en agosto, se superen los 30 grados a la sombra. La gente lo pide...y yo creo que hasta se le quita la caló.

barerbeti_3_puertosantamaria

En la imagen, Manuel Garrido Patino ofreció un homenaje a Galloso que era entonces becerrista. De izquierda a derecha Jaime Osborne, Manuel Garrido Patino imponiéndole la insignia de oro del Bar Er Beti a José Luis Galloso y Prieto, a la sazón presidente del Club Taurino que existía en el Parque Calderón. Año 1967.

GUISOS DE MUSEO.
Er Beti es casi un museo gastronómico en El Puerto de Santa María. No sólo es de los pocos que conserva ya los platos ovalados de loza blanca, platos de concha o rabaneras como se le conoce en el sector, para servir las tapas, sino que en su barra es posible encontrar todavía guisos casi perdidos, que ya muy pocas manos saben hacer con maestría.
En Er Beti es posible encontrar la lengua en salsa, un plato de esos que exige limpieza escrupulosa y tratamiento “de no perderle la vista al guiso ni un minuto” señala Pepe Garrido. La carne en tomate o en salsa o el rabo de toro comparten espectáculo con otro plato cada día menos presente en las mesas como los higaditos de pollo, otro plato que se sirve desde hace 35 años en el local.
Los fines de semana Pepe Garrido también prepara ajo caliente y no falta en su carta la recurrente ensaladilla o las albóndigas.

barerbeti_5_puertosantamaria

Pepe Garrido y algunas de sus tapas: de izquierda a derecha: carne mechada, ajo caliente y sangre encebollá. (Foto: Antonio Vázquez).

Pero una de las tapas que bordan es casi una reliquia gastronómica que ya se prepara en muy pocos sitios: la sangre encebollá. El responsable de Er Beti señala que la clave está en dejar reposar la morcilla de sangre ya cortada en rodajas 4 o 5 horas con un poco de sal. Luego freirla en el mismo aceite donde se han frito las cebollas del encebollado y poco más, porque el plato no lleva más ingredientes: aceite de oliva, cebolla, morcilla de sangre y sal.
«Hace poco», cuenta Pepe Garrido, «me vino un matrimonio, entre disgustado y a la vez orgulloso. Se habían ido a Sanlúcar a tapear con su hijo. Se sentaron en un sitio a tomar algo y el niño empezó a protestar. La protesta pasó a llanto y luego a llanto insoportable. Al final tuvieron que ir a Er Beti porque el niño quería carne mechá y no había manera de convencerlo de que comiera otra cosa.» Er Beti es ya casi un museo gastronómico donde encontrar guisos de toda la vida, afortunadamente el museo está más vivo que nunca.

LA RECETA: SANGRE ENCEBOLLÁ.
Ingredientes para cuatro personas:

  • 1 kilo de morcilla de sangre.
  • 4 cebollas.
  • Medio litro de aceite de oliva.
  • Sal.

sangre_encebolla_puertosantamariaElaboración:
Cortar la morcilla de sangre en rodajas. Ponerle sal y dejarla reposar una hora. Poner el aceite a calentar en un perol y añadir la cebolla partida en tiras. Hacerla a fuego lento hasta que quede tierna. Apartarla y sacar del aceite. Freir la sangre en el mismo aceite en que se ha hecho la cebolla. Ir sacándola y mezclarla con la cebolla. Añadir un poco de aceite de la fritura y servir caliente acompañada con pan. (Foto: Antonio Vázquez).

Esta receta pertenece al bar Er Beti. Es una de sus tapas más conocidas y se mantiene en la carta desde hace más de 35 años. Fue creada por Manuel Garrido Patino que la aprendió a hacer de su mujer Emilia Prado. Luego su hijo y actual propietario del establecimiento Pepe Garrido Prado es el que la realiza actualmente respetando la fórmula de su familia. (Textos: Pepe Monforte).

2

amigosenelparque_puertosantamaria

En la imagen tomada delante del Bar Santa María, en el Parque Calderón y de izquierda a derecha, Leopoldo Jiménez Ruiz “Polo”, Jaimen Gutiérrez Perea, Miguel Roselló Tarrio, Vicente Gutiérrez de la Rosa, Toto Zaragoza y su hermano Pepín Zaragoza. Década de los sesenta del siglo pasado. (Foto Cuellar. Colección VGR)

parquecalderon_sinquiosco_puertosantamaria

La calle Luna y la Ribera del Marisco, a la derecha el Parque Calderón sin el Kiosko del Bar Santa María. (Foto Colección Mata)

parquecalderon_conquiosco_puertosantamaria

El mismo sitio, en 2002, con la instalación del Kiosko. (Foto Mata).

"En noviembre de 1948, Angel Lozano García, una vez que finalizó el contrato de arrendamiento que tenía suscrito con Guillero Rivas, propietario del Bar Buenavista, solicitó al Ayuntamiento construir en un terreno de 68 metros cuadrados situado dentro del Parque Calderón y esquina a la Plaza de las Galeras, un nuevo bar. Y así fue. Con un bello y acertado diseño de Francisco Ameneiro, el arquitecto Fernando de la Cuadra concluyó la obra a mediados de 1949" Enrique Pérez Fernández. Bares y Tabernas con Solera.

2

munozcuenca__puertosantamariaRamón Vinagre, El Gordo Aguilar, Güelfo el del Teatro, Manolo Puerto, El Maestro Pinto, el Mamarrosca, El Gamba, El Maestro Dueñas, Paco Problema, Joselito Verde, Los Bolleros, El Tani Gómez, El Tarro, El Tapia, El Talega, El Natarlo, Macario y Nuchera:

¡Macario, enciende la luz
que me mareo, eo, eo!
-- -- --
¡Nuchera estafaó
dame los seis reales
que en Macario se está mejor!

El Lupo, El Peloti, El Betove, El Chicharito, El Raci. ¡Raci Club, Raci Club, Portuense! El Zepelín, Él Vitoria, La Exportación C.F.,  El Santo Tomás, El S. Javier, Ojito el  portero. ¡Juga al furbo a 22 pejetas! El Pedrusco, El Barquío, El Cabeza, El Colorao, El Nene, El Poniqui, El Mati, El Carlos, El Laine y el Chiquete. Los Luises, Los Estanislaos, Los Berchmans, Las Congregantas Hijas de Santa Margarita, Los Javieres, Los Javierines, La Acción Católica, Los Novicios.

Tres torditos vienen ahí,
la caldera está jirviendo
y la tordita sin vení.

El cura Bicicleta, El padre Torre, D. Antonio Cía, D. Manuel Salido, El padre Urmeneta, el padre Simonet, Antoñito el Sacristán.

¡Monaguillo toca las campanas
¡Padre cura, no me da la gana!
¡Padre cura mi marido,
Me quiere pisar el pie.
Déjalo que te lo pise
si te da bien de comé.

El ‘frente-uventudes’, La ‘Falage’, El Cabo Penita, El Partecrisma, El Comandante los Guardias. ¡Agua, agua! Y Dolores la estraperlista, “Dos cigarritos den ca Dolore”. La Venta de Pichiriqui. La calle Postigo la de las niñas. Y la calle de la Victoria de Idem, y Sevillita el barbero, el bizco, el barbero, La Barbería de Natera y el Bar Cádiz, El Pobre Pepe, Los Tres Reyes. Y Don Puyazo, Radio Juventud de Cádiz, La Valenciana Sanlúcar-Cádiz, El ferrobús, el tren de Rota.

Cuesta arriba
cuesta abajo
¡Que fatiga!
¡Que trabajo!
-- -- --
El campo de mi tío Andrao
entras por la puerta
y sales por el vallao.

elhabladeelpuerto __puertosantamaria

Y la carne de toro, la cola de carne ¡A gorda el vagón piñone! ¡Cuatro a la peseta curruco! El pan de arró, el carbón de coq, las papas al escándalo, los higos de Lepe, el arroz con gambas, las arcatufas, la jarampa, el ‘anguao’, la carná, el Pulpurruquero, El Cositagüena, el Güevo Gordo, El Cota,

¡El Cota, el Cota
tiene la picha rota!

El Cavete, el Tronqui, El Bobo, los vallaos, los higos coloraos ‘omá estoy atascao’. ‘Hoy he comido poleás’. El Tagarnina, El Morrito, El Tero, El Melo, Y Don Justino Castroverde, las señoritas Puente, D. Servando, D. Felipe Lamadrid, el practicante y los comedores de Auxilio Social y “Haga frío o calor la Venta El Corneta es la siempre la mejor” y sopa de fideíto con culata y ‘el pescado en sobreúsa’.

Y el juego de ‘serío sincerra, parió mi perra’ y ‘el salto a la pared’ y ‘el puazo’ y ‘el mocho y la biyarda’ y ‘nicle, nacle y colate’ y el juego de ‘Juanillo el mismo’ y ‘Mariquilla está mala’. Y me he tomado dos Oka y media botellita de rebujao y ‘niño, tómate un candié’ y ‘un ortavo de manteca con azientos’.

Y ni coca-colas, ni hamburguesas, ni whisky, ni pelotazos, ni chupitos, ni donuts, ni bolycaos, ni pizzas, ni sándwiches, ni mayonesas, ni cubatas, ni bimbos, ni comidas-basura, ni pubs, ni puñetas. Y mi generación, que sostiene a tanto joven que come y bebe estas cosas, es parte sustancial y dignísima de la Antropología Portuense por ser más austera, ingerir lo auténtico aunque fuera escaso y ser más responsable. Estos jóvenes de ahora, en una mayoría importante, no sabemos que serían bebiendo y comiendo esas porquerías que les hacen ser tan violentos, vocingleros, enguarradores  y maleducados. (Textos: Antonio Muñoz Cuenca).

cuaderno_munoz_puertosantamaria

4

burro_arriero_puertosantamaria

En los años 50 yo tenía ocho o nueve años y mi abuelo tres burros y un arriero llamado el Paquiro, el cual llevaba los burros a la playa para cargarlos de arena, la cual se vendía a la calería. Todas las semanas mi abuelo le vendía unos cuantos metros cúbicos de arena y la calería la vendía para la construcción. Yo aprovechaba todas las coyunturas posibles para irme a la playa con los burros y el Paquiro.
De los tres burros que iban a la playa el de delante se llamaba Liviano, era el más listo, el más ligerillo, el más vivaracho y el más apuesto, ¡lo que sabía Liviano!. Lo que me quería a mi y yo a él. Cuando veníamos de la playa cargados de arena yo me ponía delante de él y este dejaba caer sus hocicos sobre mi hombro, a la altura de mi oreja, para que yo escuchara sus resoplidos y entre los dos les marcábamos el paso a los demás.? A la ida para la playa, Liviano iba descargado y sin peso, pero como yo lo quería tanto, cogido del bozal le llevaba andando. Pero cuando llevábamos un buen trecho yo me cansaba y entonces le decía a Paquiro que me montase en el lomo de Liviano. Cuando Liviano sentía que yo estaba sentado sobre él se le cambiaban los andares. Del paso monótono y cansino pasaba a un braceo chulesco y altanero, engallaba el pescuezo, estiraba las orejas y levantaba el rabo para tirarse dos pedos trompeteros y a renglón seguido sonaba la voz del Paquiro: «--¡Liviano, con las pamplinas!». Estos actos estaban marcados como un reloj. Montarme yo, los dos pedos de Liviano y la voz del Paquiro. Estábamos tan acostumbrados a esta trilogía que una vez me monté sin llamar a nadie, sonaron los pedos de Liviano y al no escuchar la voz del Paquiro, los dos volvimos la cabeza extrañados buscando al arriero y él venía distraído con el último burro.
Un día por el callejón estrechito de Jesús Cautivo, íbamos mi abuelo y yo camino a casa, él iba hablando fuerte y no sé si lo hacía para que yo me enterara o estaba pensando en voz alta: «--A Liviano voy a tener que venderlo. El señorito Don Juan se ha enamorado de él y se lo voy a tener que vender. Le he dicho que no lo vendo y él me ha contestado que le ponga precio, que me lo puede pagar como un borrico, como un potro o como un pura sangre inglés. Así es que no voy a tener mas remedio que vendérselo. Aunque por otro lado estoy contento porque sé que estará en buenas manos, Don Juan le cuidará como es costumbre en él».
A los dos o tres días por la mañana me dijo mi abuelo que me arreglara para ir al trato con Liviano. Yo mas que arreglarme me peiné el flequillo, y los dos juntos nos fuimos para la posada de la fruta que está enfrente de mi casa, junto a la barbería y la tienda Rueda.

antigua_de_rueda_puertosantamaria

Parroquianos en la tienda de Rueda, con nótula propia en Gente del Puerto núm. 308.

Sacamos a Liviano de la cuadra y nos pusimos en la puerta de la tienda Rueda donde nos estaba esperando Don Juan. Los dos hombres se saludan, charlan, miran el borrico y se meten dentro de la tienda, se beben una chiquita (copa de vino) y salen para ver el borrico. Don Juan se acerca al cuello, lo palmea y le toca el pelo. Mi abuelo se queda en los cuartos traseros acariciándole la culata. Don Juan dice un precio y mi abuelo otro. Los dos hombres se meten en la tienda y otra chiquita. Al rato salen los dos más contentos y sonrientes. Don Juan para la cara del burro y mi abuelo para la culata. Don Juan le abre la boca a Liviano y le mira los dientes. Como ha quedado contento con lo que ha visto le da una palmadita en el cuello. Mi abuelo sin moverse de la culata no hace mas que acariciarle los cuartos traseros y tiene su explicación.

arrieros_puntilla_puertosantamaria

Arrieros con sus burros en la Playa de La Puntilla.

Todos los meses viene a El Puerto un pelador de borricos y los pela a todos menos a Liviano. A este lo pela mi abuelo, él tiene unas tijerillas de pelar muy buenas por lo suave que es para adaptarse a lo que él quiere. Mi abuelo después de pelar a Liviano se esmera en hacerle unos dibujos arabescos en la culata, imitando a los mosaicos de la fábrica Pitman de Sevilla, formando unos cuadrados y círculos concéntricos los cuales dan vistosidad y es pura artesanía, de lo cual él se siente muy ufano.? Don Juan dejó de mirarle la boca y los dientes a Liviano y se fue junto a mi abuelo, los dos miraron los dibujos arabescos y hablaron de dinero. uno sube a más lo que ofrece y el otro baja a menos lo que pide, acercándose los dos al precio deseado.? «--¡Pero mire usted Don Juan, si es dócil y obediente como un perro faldero!», dijo esto mi abuelo dándole una palmada en los cuartos traseros levantándole el jopo y metiéndole la mano por los corbejones para tocarle la barriga.?Yo tenía la mano puesta en los hocicos de Liviano y cuando vi la operación de mi abuelo levantándole el rabo, me eché a temblar pensando: aquí se acabó el trato. Liviano se pegará sus dos pedos trompeteros y se quedará solo, de aquí nos vamos a tener que ir los tres. Pero no, Liviano era andaluz y filósofo como Séneca, así que adormeció su instinto burriquil para fortalecer su postura ferial.
Los dos hombres quedaron contentos. Subieron la oferta y bajaron el precio para llegar al acuerdo. Cuando el precio y la oferta coincidieron, los dos hombres alargaron el brazo y se estrecharon la mano, el trato estaba cerrado. Ese apretón de manos es un cheque al portador, vale más y es más serio que la firma del Banco de España, la honra de los dos hombres está sellada en sus manos.? Don Juan recoge el burro, mi abuelo y yo en la puerta de Rueda vemos como los dos se van alejando. Mi abuelo feliz por el precio alcanzado. Don Juan contento por la joya comprada.

salvadorcortes_chigui_2_puertosantamariaPero el más feliz es Liviano, pavoneándose como una bailarina de cabaret. Camina en busca de nuevas aventuras, con el cambio de vida alcanzará nuevos horizontes.? Cuando se han alejado un trecho, Don Juan se para y le dice a mi abuelo: "--Diego …". Mi abuelo le responde. En ese momento vuelve la cabeza Liviano y me mira, yo le miro a él y los dos salimos llorando. (Textos: Salvador Cortés  Nuñez “El Chigüi). Nótula propia núm 307. en Gente del Puerto.

5

lalotetejadapeluffo_puertosantamariaLalo Tejada era entrañable. Lalo Tejada Peluffo, amiga de mi madre desde el colegio, hermana mayor de José Luis y madre de mi amigo de la niñez y de toda la vida, Juan Luis Bermúdez Tejada, –emulando a mi padre, que a nosotros y a nuestros amigos, los domingos, nos ponía a hacer comentarios de texto–, quiso aumentar nuestros conocimientos de francés. Y, en su casa de la “Granja de San Javier” y, luego, en la calle Cervantes, 1, nos daba clase. En el Colegio de San Estanislao, donde estábamos, el profesor de francés era Don Áureo Sanz Hernangil, al que Lalo le tenía cierta manía, porque, sostenía que Don Áureo tenía la pronunciación “du Midi”, vamos, “del Sur”, que era incorrecta; que había que tener la pronunciación de las personas distinguidas de París. Lalo, empeñada en que hasta respiráramos en francés, nos regaló a José Mari García Máiquez, a su hijo y a mí, unos misales de Lefebre, en latín-francés. El mío, lo conservo.?De los comentarios de texto que nos ponía mi padre recuerdo que, un día, leyó unos versos del Poema del Mío Cid entre los que estaban estos:

………………………………………………………………….
..………………………………………………………………..

Estas palabras dichas, la tienda es cogida.
Mío Çid e sus conpañas cavalgan tan aina.
La cara de su caballo tornó a Santa María,
Alçó su mano diestra, la cara se santigua.

……………………………………………………………………
…………………………………………………………………...

laloylalote_puertosantamaria

En la imagen, Lalote Bermúdez Tejada y Lalo Tejada Peluffo, hija y madre, respectivamente.

Mi padre había explicado los versos en castellano moderno para que los comprendiéramos. Pero, de pronto, se masticó la tragedia: “Lalote,  (hija de Lalo Tejada) –le preguntó mi padre– "¿--quién se santigua?”" Y Lalote le respondió: “--El caballo”. Mi padre perdió los papeles: “--Lalote, hija, ¿tú has visto alguna vez a un caballo santiguarse?” Y Lalote, por no dar su brazo a torcer, dijo: “--Don Luis, en la Granja de mi abuelo Félix, El Pili (el guarda) tiene un caballo que levanta las manos y, además, se arrodilla, porque es muy devoto”. Aquello terminó como la comedia de Ubrique.: “ --¡¡¡Lalo, Lalo, mira lo que dice tu hija…!!!” Pero Lalo, para colmo, le dijo que era verdad, que El Pili, en la Granja, tenía un caballo que levantaba las manos haciendo el paso español y que lo había enseñado a arrodillarse. (Textos: Luis Suárez Ávila).

1

victormartinezguerra_c_puertosantamaria| Texto: José María Morillo

Víctor Manuel Martínez Guerra nace en Benalup-Casas Viejas, en 1954, el 2 de noviembre, aunque lleva más de la mitad de su vida en El Puerto: desde 1978. Hijo de José Martínez Becerra, extremeño destinado en Benalup como médico durante más de 40 años y de Manuela Guerra, es el quinto de cinco hermanos: Maripe, Joaquín, Francisco José y Manuel Jesús. Estudió en la Escuela Pública, recibiendo en casa clases particulares de su progenitor. Estudia por libre el bachiller en Medina y en Cádiz, y el superior en los Institutos Claret de Sevilla y San Felipe Neri, en Cádiz.

Aunque quiso estudiar Medicina, su padre no lo dejó por lo que, siguiendo otros antecedentes familiares estudia Farmacia, primero en Cádiz y los cuatro años restantes en Granada, obteniendo la licenciatura en 1977. El Centro e Salud de su ciudad natal, lleva el nombre de su progenitor. Nuestro boticario ha sido Rey Mago de El Puerto en la Cabalgata de SS. MM. los Reyes de 1992. habiendo estado muy vinculado con el Racing Club Portuense del que fue, durante mucho tiempo, su Relaciones Públicas. De lo que no le gusta hablar, pero es algo que se sabe, es de su intensa labor benefactora que hace para con diversas familias de la localidad, a las que atiende sus necesidades más perentorias.

Víctor Manuel, que presume de haberse llevado bien con todos los alcaldes de la Ciudad, con los que ha tenido relación por su cargo de Farmacéutico Titular de El Puerto durante 11 años, nos confiesa que mantiene una relación de amistad con su paisano, el actual presidente de la Diputación de Cádiz, Francisco González Cabaña. Ha sido pregonero de la Semana Cultural de su ciudad natal, Benalup. Además era íntimo del desaparecido político socialista, Alfonso Perales, a quien recientemente se le ha dedicado una Fundación para perpetuar su memoria.

directivaracing10junio1982_puertosantamaria

 

| Instantánea tomada en el vomitorio del Estadio José del Cuvillo. Aparecen, entre aficionados y directivos de la entidad rojiblanca, de izquierda a derecha, Manuel Gómez Barrera, Manolin el del bar “La Lucha”; el pequeño, Antonio Miranda Alonso; Antonio Miranda García, por detras Francisco Ferrer Palacios; Bartolome Dominguez Sánchez; Víctor Martinez Guerra; el chiquillo, hijo de Bartolome Dominguez; Antonio Carbonell López; El ayudante de “Chicharito”, “Pimpollo”; Joaquin Roso Morro; Manuel Gutierrez Morillo, Manolito “El Cochino”; su hijo, Manuel Gutierrez Castro.  | 10 junio 1982. | Fotografía Rafael Pérez ‘Rafa’. Colección ACL.

victormartinezguerra_amigos_puertosantamaria

| De izquierda a derecha, Luis García Áspera, del Asador de Castilla; el diestro José Luis Galloso, el cantaor Rancapino; Juan Lara Izquierdo, el pintor de la luz; Pansequito y Paco Betoldo, en un homenaje que Victor -sentado- ofreció a los artistas de El Puerto.

Recuerda Victor que, en plena juventud, ya era un emprendedor organizando una empresa de distribución que le proporcionó interesantes beneficios con apenas 20 años. Hace las milicias universitarias con 23 años en el Hospital de San Carlos de San Fernando, precisamente en el Laboratorio, con el Director-Coronel Médico Carrero, padre de uno de los integrantes del grupo Costus, con nótula 340 en Gente del Puerto. Carrero tenía su Laboratorio de Análisis Clínicos frente al Parque Calderón, junto a la Naviera Portillo, donde hoy se encuentra la Oficina del Usuario de la Seguridad Social.

victormartinezguerra_familia_puertosantamaria

 

| La familia de Victor, su mujer Serafina Pulido, sus hijos Victor y María y el propio boticario en un crucero por el Mediterráneo en el año 2002.

FARMACIA Y LABORATORIOS EN EL PUERTO

Terminado el Servicio Militar abre la Oficina de Farmacia en el número 35 de la calle Valdés, botica que ha ido ampliando y mejorando, con multitud de adelantos técnicos. Tres años mas tarde, en 1981 es nombrado Farmacéutico Titular (lo que antes era el Inspector Municipal Farmacéutico), desempeñando dicho cargo hasta 1992 en el que, desbordado de trabajo con otras ocupaciones del mundo de la salud y la sanidad, presenta su dimisión. En 1986, especializado en Análisis Clínicos, abre su primer Laboratorio en la calle Alquiladores trasladándose dos años más tarde a la calle Larga. En 1997 lo complementa con un Laboratorio de Salud Pública, uno de los primero en la provincia tanto por ser pionero, por los medios que cuenta, como por el volumen de trabajo. En dicho laboratorio se analizan aguas y alimentos y se asesora a empresas. En el año 2005 abandona la gestión de los laboratorios de análisis.  Podemos añadir que, hablando de Aguas, ha prestado sus servicios, en régimen de colaborador especial, con la Diputación de Cádiz en los análisis de agua de los acuíferos porteños.

COSTAOESTECLÍNICA Y RIESGOS LABORALES

Adaptándose a la legislación laboral que se promulga en España, en 1992 entra como socio accionista de la primera empresa del sector en España para la prevención de riesgos laborales: CPR. Y otra aventura empresarial le estimula: junto con Francisco Zalba adquiere la Clínica Costa Oeste, en la que trabajan en la actualidad más de 40 especialistas médicos, atendiendo a pacientes en general y concertados con compañías sanitarias aseguradoras.

Nuestro farmacéutico fue nombrado Vocal del Centro de Análisis Clínico Oficial (COF), dinamizando y promocionando cursos formativos y consolidando las relaciones con las Mutuas de Seguros.

inauguracion_radio_puertosantamaria

 

| Inauguración de Radio Puerto FM, en septiembre de 1999.

RADIO PUERTO, FM

En 1999 funda junto con Manuel Borne --y con la ayuda de algunos colaboradores-- la sociedad Radio Puerto Fenicia Menestea, sociedad que gestionaría Radio Puerto F.M., emisora de corte local que informa de la vida de la Ciudad en sus diferentes facetas, con programas informativos, de entretenimiento, culturales y deportivos. Un hito de esta empresa es la creación de los Premios Taurinos “Paco Flores”, en homenaje al restaurador local desaparecido, propietario del Restaurante Casa Flores.

premiopacoflores_puertosantamariaPREMIOS TAURINO "PACO FLORES"

El pasado enero, José María Dolls Samper, para el arte Manzanares, y Fernando Domecq Argüeso, en representación de "Ganadería Marqués de Domecq, recogieron los trofeos taurinos instituidos por Radio Puerto en memoria del recordado hostelero y aficionado portuense Francisco Flores Herrera, en mérito a la mejor faena y al mejor toro del abono taurino portuense 2008. La entrega se verificó en el curso de un espléndido almuerzo celebrado en el restaurante "La Viña" del Hotel Bodega Real, del Grupo Flores, enmarcándose el acto en el décimo aniversario de la emisora portuense organizadora del evento. Precisamente fueron los responsables del programa taurino d Radio Puerto, Manuel Herrera y Álvaro González, los presentadores del acto de entrega, al que no asistió Pepín Liria, acreedor del premio al detalle para el recuerdo, quedando igualmente sin entregar el premio al mejor novillero ya que el jurado de este trofeo acordó dejarlo desierto. | En la imagen Víctor Martínez Guerra, consejero delegado de Radio Puerto, Enrique Moresco y Pepe Flores, con los premiados.

8

rondalla_1961_puertosantamaria

Teatro principal, año 1961. Grupo de jóvenes entre trece y 16 años que formaban una Rondalla y que, ese año, participaron en el Festival Benéfico que por Navidad se celebraba en el Teatro. Actuaron Los Radar’s, el Grupo de Teatro Bellas Artes, los noveles de la época. Aparecen Juan Arjona, a la derecha, que era la voz principal; y entre otros Joaquín Albert, Juan, Koky, Antonio Pérez, dos desconocidos, Manuel García Merlo, Diego García Merlo, desconocido, Poullet. El de la pandereta es, en la actualidad, un arquitecto que trabaja en Jerez. La Rondalla funcionó entre 1959-1962 y, aparte de dar serenatas a las muchachas amigas, participaban en actos benéficos como el de la fotografía. (Foto Rafa. Colección F.R.T.)