La Hermana Matilde Pavón nació el 20 de junio de 1926 en La Palma del Condado (Huelva). La madrugada de antes de anoche, 23 de mayo fallecía en Cádiz, a las cinco de la madrugada, en la Residencia que las Carmelitas tienen para hermanas de avanzada edad. Iba pues a cumplir 85 años.
En su municipio natal existe una importante institución benéfico docente de ‘Asilo y Escuela de Ntra. Sra. del Carmen’, fundado en 1934, y dirigido por las Carmelitas desde 1942. Allí le vino la vocación. En 1951 marchó al noviciado de Carabanchel (Madrid), donde permaneció por espacio de tres años, siendo su primer y único destino El Puerto de Santa María a donde, en 1954, --con 28 años-- llegó como ayudante de la Hermana Natividad, que era la responsable de la clase de los niños. Debía de ser muy cariñosa porque, a pesar de tener un aspecto bastante serio y adusto, con esas gafas tan oscuras que gastaba, los niños la querían mucho.
Todos gentes de El Puerto: los hermanos Bellvis: Javier y Marisol, única niña por aquello de separar las niñas de los niños; Luis Áspera, Paco Zamudio, Jaime Renedo, Mariano Medinilla, Miguel Lizaso, Javier Díaz, Hörh, Velarde, Julián Flores y otros… Primera Comunión en Las Carmelitas. Mayo 1958.
EXCURSIONES A MADRID.
Una curiosa anécdota que todavía hoy recuerdan algunos antiguos alumnos son las ‘Excursiones a Madrid’, que no era ni mas ni menos que un paseo de los niños de infantil a la azotea. Ese era el Madrid más cercano de Matilde Pavón.
En la imagen, vestidas de Primera Comunión Ana María y Celia Insúa Lavín. Detrás Matita Muñoz y María del Carmen García de Cossío. El angelito de en medio es Marisol Muñoz Bellvís. Procesión de la Virgen Niña o Niña María que salía los 21 de noviembre del Colegio de las Carmelitas, con motivo de la festividad católica de la Presentación de la Virgen.
LOS NIÑOS AMERICANOS.
Celia Insúa Lavín la recuerda así: “En aquella época empezaron a ir al Colegio muchos niños americanos , de la Base de Rota. Estaban un poco aparte porque no sabían nada de español y salían solos al recreo, sin mezclarse con los otros niños. La hermana Matilde Pavón era la que se ocupaba de ellos. Nosotras estábamos en 5º de Bachillerato y ya sabíamos algo de inglés, por lo que solíamos a hablarles un poco, les preguntábamos cosas y, en cierto, modo los entreteníamos. Nunca supimos si la Hermana Matilde sabía o no inglés, lo cierto es que lo niños la adoraban y en el momento que les pasaba algo salían corriendo y se abrazaban a ella, quien los consolaba con mucho cariño. Creo que siempre nos agradeció que, de alguna manera, le echáramos una mano porque, al ser bastante buenas estudiantes teníamos fama de responsables y serias y muchas veces nos dejaban solas. Me acuerdo que a uno de los niños, que era especialmente bruto le llamábamos "donkey" (burro); aquello no le gustaba nada y nos decía que “--No es caritativo ponerle ese mote”. Nuestra clase estaba al lado de la de la Hermana Matilde y ,la verdad, es que nos portábamos fatal. Pues bien, ella siempre venía y con una paciencia enorme nos hacia entrar en razón pero nunca nos reñía fuerte.”
Escolares en el patio del Colegio de las Carmelitas.
CINCUENTA Y UN AÑOS EN EL PUERTO.
Siempre estuvo a cargo, durante su etapa docente hasta su jubilación, en 1991, de los niños de párvulos y preescolar, lo que hoy se conoce como Educación Infantil, es decir niños de 5 a 7 años. Era de los pocos colegios que, en aquellos tiempos acogían niños de corta edad por lo que, al ser un ‘colegio de pago’ entonces --hoy centro concertado-- pasaron por sus manos, infinidad de niños y niñas de El Puerto. Como también lo hicieron quienes, en la Prioral, recibieron sus catequesis de Confirmación. En 1991, a su jubilación, pasó a la portería del Colegio hasta que, 14 años después, en 2005 se trasladó a la Residencia para Hermanas Mayores que las Carmelitas tienen en Cádiz, donde ha vivido, por espacio de seis años, hasta la muerte que le sobrevino la madrugada del pasado 23 de mayo
En primera fila, la hermana Matilde Pavón, a la izquierda, con la directora del Colegio Teresa Fernández, Inmaculada Ameneiro, la Hermana Matilde Soto el entonces concejal de Educación, Joaquín Corredera y el presidente de la APA de hace unos años, Manolo Morillo.
ESCRIBE PIPI GAGO. “He tenido la suerte de contar a lo largo de mi vida con buenos maestros, que por su buen hacer, siempre los he tenido presente en mi memoria. De ninguno de ellos guardo un mal recuerdo y si en algún momento los he puesto en cuarentena, al final, el tiempo les ha dado la razón y me la han quitado a mí. En buena medida hoy soy un conglomerado de la enseñanza de todos ellos. Me siento muy orgullosa de hasta donde he llegado y, creo, que la hermana Matilde Pavón, hija de la Caridad y seguidora de la obra de su admirada y querida Santa Joaquina de Vedruna (esposa, madre, viuda y monja, si mi memoria no me falla) fallecida, hoy también lo estaría.
Con ella comenzó mi andadura en el colegio de Las Carmelitas allá por el curso 1968/69 del siglo pasado!!! La hermana Matilde me enseñó a leer y escribir y lo hizo tan magistralmente que desde entonces, perderme en cualquier libro es mi pasatiempo favorito.
Su paciencia y el libro de lectura Can y Ben siempre han ido de la mano al igual que sus enfados, cuando hacíamos algo mal. Todavía no llego a entender como profesoras como ella disfrutaban enseñando a más de 30 alumnas por aula y, hoy en día, no se puede con 20. Respeto le tuve los nueve años que estuve en el colegio. De hecho, cuando te la encontrabas por cualquiera de los pasillos de frente nos poníamos tan derechas de inmediato, que parecía que nunca rompíamos un plato.
Me estoy dando cuenta que Matilde Pavón fue la primera de las hermanas que atendió mi educación. A ella le siguieron otras tan encantadoras como Juana; Rosario, que luego fue la portera; Enriqueta que preparaba para la comunión; Emiliana, un torbellino que jugaba al baloncesto; Emilia con su música, y por supuesto, Maria Antonia Palomino que se encargó de encauzarme para la siguiente etapa escolar, ya en los Jesuitas. A todas y cada una de ellas les agradezco lo que hicieron por mi y todas mis compañeras de clase. Tuve mucho suerte porque, entonces, a pesar de las circunstancias de la época que no daban para mucho, me encontré con un grupo de mujeres que estaban en la enseñanza solo y exclusivamente por vocación y eso es de agradecer. Me inculcaron valores sólidos que siempre han estado presente en mi vida personal y profesional, y que, por supuesto, he transmitido a mi hijo.
Recordar a la hermana Matilde es recuperar una época muy feliz de mi infancia como mis primeras excursiones a la playa de la Puntilla, las fiestas de Naveros, las canciones de Amosa, los guisos de María la cocinera, Loli, la amable portera, la festividad del mes de mayo, la tómbola, la Navidade con Amor en el ya desaparecido Teatro Principal; las películas de Marisol, los conciertos de flauta, los espectáculos que Chati preparaba a final de cada curso en el Polideportivo entonces de la Diputación y, sobre todo, los horribles puchos que debíamos llevar bajo la falda blanca de deporte para que cuando hiciéramos ejercicio no se nos viera absolutamente nada. ¡Igualito que ahora!
Hermana Matilde te echaremos de menos, aunque, si no has cambiado mucho en estos últimos treinta años, seguro que ya estás organizando con esmero y precisión todito el Reino Celestial. ¡Qué tiemble San Pedro! Descansa en paz que te lo mereces.(Pipi Gago. Lcda. en Ciencias de la Información. Periodista).
Julio Juez Ahedo nace en Galarde, (Burgos) el 13 de Marzo de 1944. Es el sexto hijo de una familia de 8 hermanos, donde hicieron gala de la paridad entre sexos, sus padres, Pedro y Francisca tuvieron 4 hijos y 4 hijas.
Eran una familia trabajadora dedicada a la agricultura y la ganadería, que inculcaron a sus hijos los valores de una familia cristiana. A los 8 años Julio ya era monaguillo y encargado de que la lamparilla del Sagrario estuviera siempre encendida. Así fue como se familiarizó con la liturgia y se habituó a conocer los entresijos de la vida eclesial. Pasa el tiempo y, con tan solo trece años, propone a sus padres ir al seminario diocesano de Burgos, a 20 Km. del hogar familiar. Un camino iniciado ya por sus hermanos mayores Jesús y Jose Maria, que ya estaban en la orden franciscana.
EL SEMINARIO.
Y será en 1957, tras realizar el examen de ingreso, cuando entrará en el Seminario. Allí fue moldeando su vocación de sacerdote, sin olvidar sus raíces galardeñas y sus obligaciones de ayudar a sus padres en las tareas del campo en los largos meses de verano. No dejaba atrás, tampoco, sus obligaciones de seminarista. Así asistía a misa a diario y, como no había sacerdote en su pueblo, acudía con sus hermanos a la parroquia de Arlanzón municipio situado a unos kilómetros de su casa. Comenzó sus estudios pasando los dos primeros años en el Colegio-Preceptoría de Quintanilla-Escalada, tres años en el Seminario menor de San Jose, cursando Filosofía y Teología en el seminario Mayor de San Jerónimo.
Julio Juez, a la izquierda, con la banda de los seminaristas.
ORDENACIÓN.
El 8 de Junio de 1968 fue ordenado sacerdote por el Obispo Segundo Garcia de Sierra y Méndez, en la Catedral Santa Maria la Mayor de Burgos, celebrando su primera eucaristía el 14 de Junio de ese mismo año.
En la imagen, el misacantano Julio, entre su hermano el franciscano sacerdote, José María y el Obispo Segundo García de Sierra, el día de su ordenación.
DESTINOS.
Su primer destino fue como coadjutor en Briviesca (Burgos) durante tres meses. En noviembre lo destinaron a Valle de Zamanzas, --municipio burgalés limítrofe con la provincia de Santander--, integrada por ocho pequeños pueblos que, entre todos, no llegaban a mil habitantes. Los domingos celebraba cuatro misas, alternando los pueblos, a las que acudían las gentes sencillas del campo.
En 1970 le trasladan a Vallejera, municipio burgalés limítrofe con la provincia de Palencia, donde permanecerá por espacio dos años más, alternado su labor pastoral con los estudios en la facultad de Teología de Burgos, donde obtuvo el grado de bachiller en Teología.
En el año 1972, un nuevo destino Castillo de la Reina, también en Burgos, viviendo en una comunidad de sacerdotes en Salas de los Infantes, entre los que se encontraba el actual Arzobispo de Pamplona Francisco Pérez. Cada Cura tenía la obligación de atender cuatro pueblecitos.
DIÓCESIS DE JEREZ.
Pasados unos años su hermano franciscano, Jose María (éste había estado destinado en El Puerto como profesor de Religión en varios centros de enseñanza y colaborando con algunas misiones pastorales) le plantea que que solicite autorización al Arzobispo de Burgos para trasladarse a la Diócesis de Asidonia-Jerez, recientemente creada --antes pertenecíamos a la de Sevilla-- donde la escasez de clero regular era un auténtico problema.
En 1976, animado con la idea, realiza un viaje a El Puerto donde conoce al párroco del Carmen y San Marcos, Ramón Gonzalez Montaño, quien le motiva, igualmente, a unirse a el servicio parroquial de la Diócesis. El cura Ramón se encargará de realizar ante el Cardenal Bueno Monreal, los trámites necesarios para su traslado. /En la imagen de la izquierda, el cura Ramón González Montaño.
LA PRIORAL.
En noviembre de 1977 Julio se incorpora a su primer destino como cura en El Puerto la Iglesia Mayor Prioral, como coadjutor del párroco Antonio González Montaño, hermano de Ramón. Tras un periodo de tiempo y, debido a la enfermedad de Antonio, nuestro protagonista accederá a la responsabilidad de párroco, hasta el año 1994.
De izquierda a derecha, Enrique Ortega, Julio Juez y José María Giraldez, del Camino Neocatecumenal.
De aquella etapa no podemos olvidar la labor desarrollada en favor de los más desfavorecidos, el trabajo en Cáritas, con los Focolares, con los Carismáticos, la pastoral de los enfermos, la impulsión de los Cursillos de Cristiandad, la Escuela de Padres, el Camino Neocatecumenal donde se implicó a fondo, la Escuela de Catequistas, las Hermandades y de forma singular con la Archicofradía y Esclavitud de la Patrona, de la que se siente devoto.
“--Tenia muchísimo interés en que no viviéramos una simple religiosidad sino que nos formáramos, participáramos y nos comprometiéramos cada uno según su carisma”, afirman de nuestro protagonista quienes le trataron en el día a día en alguno de los grupos a que nos hemos referido. Otros recuerdan su obra explicando que “--Unos servían para una cosa y otros para otra, lo cierto es que la Prioral estaba siempre en continuo movimiento”.
Julio, a la derecha de la imagen, supervisando la operación de desmontaje de las camapanas de la Prioral.
OBRAS EN LA PRIORAL.
El reverendo Julio consiguió subvenciones de la Junta de Andalucía para arreglar las bóvedas de la Prioral, el campanario y as campanas de bronce, la piedra del interior de dos naves completas de la Iglesia y algunos salones para la catequesis, que estaban apuntalados. Consiguió que se bajaran y limpiaran lámparas, --muchas de ellas no se habían limpiado desde su colocación--.
Pero su labor no se quedaba en la ejecución de las obras sino que, para sufragar los costes, invertía toda su energía y su tiempo en pedir colaboración y ayuda a todos los estamentos públicos y privados de la Ciudad: organizando pases de modelos, cenas benéficas, rifas… o lo que fuera necesario para recaudar fondos. Consiguió implicar a todos los sectores de la Ciudad haciendo de la Prioral algo nuestro. Logró con mucha constancia y paciencia mantener en pie nuestro primer Templo porteño, una de las más importantes joyas de nuestro patrimonio.
En 1993 celebra sus bodas de plata sacerdotales. "Tu es sacerdus secundum ordinem Melquisedech".
La estampa recordatorio dice: Celebracion de las Bodas de Plata Sacerdotal del Rvdo. Sr. D. Julio Juez Ahedo, Pbro. PADRINOS DE ALTAR: Padre Fray José Marìa Juez Ahedo,O.F.M. Padre Fray Nicolás Juez Nieto, O.F.M. ORADOR SAGRADO: Padre Fray Onofre Núñez. PADRINOS DE HONOR:
Sr.D. Jesús Juez Ahedo y su esposa Doña Begoña Urruticoechea Lopez:
Burgos, 6-7-68
El Puerto de Santa Maria, 6-7-93
En la imagen de la izquierda en la que aparece recibiendo los parabienes durante la ceremonia de las bodas de plata de su sacristán Manolo Girón Ceballos, figura esta dedicatoria manuscrita de Julio: "¡Manolo! Hemos compartido alegrías y penas durnte 16 años. Hemos reposado el uno en el otro viviendo la comunión puesta a prueba algunas veces y el Señor no ha permitido romperla. Te felicito de corazón y no se como agradecerte la hermosa celebración que preparaste para mis Bodas de Plata, pórtico de mi despedida de la Prioral. Que podamos bendecier cada día al Señor y en comunión de sentimientos en Cristo construyamos el Reino. Con el cariño de sincera amistad con vosotros, matrimonio y con vuestros hijos, recibid este recuerdo. Julio Juez. 10.07.93".
UN NUEVO DESTINO E ITINERANTE.
Rafael Bellido Caro, primer Obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, le encomienda un nuevo destino: en la jerezana barriada de La Granja, como párroco de Santa María Madre de la Iglesia. En 1995 nuestro Cura solicitará al Obispo implicarse más en el Camino Neocatecumenal y vivir la experiencia de Itinerancia, desplazándose por espacio de dos años a Paola, municipio del sur de Italia.
JEREZ Y SANLUCAR.
A su vuelta a España, en 1997, el Obispo Bellido le encarga hacerse con la responsabilidad de Capellán del Hospital de la Seguridad Social (Jerez) y Párroco de San Pedro en La Jara, (Sanlúcar de Barrameda) y será en este lugar donde nuestro protagonista transformará un antiguo gallinero en una Capilla para la celebración del culto.
Junto a Monseñor Ceballos, Obispo de Cádiz, en la iglesia de la Residencia de Anciano de 'Las Banderas'.
CONSTRUCTOR DE TEMPLOS.
Será a partir de entonces cuando comenzará la que podríamos denominar su nueva etapa de 'constructor de templos'. Al año siguiente de su regreso a España, en 1998, el Obispo le nombra Capellán de las Hermanitas de Los Pobres de la Residencia de Ancianos de 'Las Banderas' y, al mismo tiempo, le encomienda la construcción de una nueva Parroquia para descongestionar los servicios religiosos que se prestaban a la feligresía de la Parroquia de la Milagrosa.
Con el primer obispo de Jerez-Asidonia, Rafael Bellido Caro, en la capilla de Ntra. Sra. de la Palma.
A los tres meses comienzan las celebraciones litúrgicas en el local de la asociación de vecinos “Virgen de la Palma” donde, al cabo de tan solo un año, se coloca una caseta de obra en la que empiezan a celebrar diariamente misa y donde administrarán los demás Sacramentos. /A la izquierda, Iglesia de la Palma.
IGLESIA DE LA PALMA.
Al poco tiempo, impulsa la construcción de un templo mayor. Conseguido el terreno, que inicialmente estaba destinado para un albergue de transeúntes y realizado el proyecto, se adjudica la obra y en febrero del año 2000 comienza la construcción. El 23 de Diciembre el nuevo Obispo de la Diócesis, Juan del Río consagró la iglesia de La Palma.
A partir de entonces, Julio no cesa en su empeño por buscar financiación para acabar de construir los salones parroquiales, para que desde La Palma, se pudiera ejercer con dignidad la actividad catequética, entre otras tareas.
Julio Juez con el obispo de Jerez, Juan del Río, en diciembre de 2000, durante la consagración del Templo.
Han pasado once años y la Parroquia está a pleno rendimiento, con un numeroso grupo de catequistas que trabajan con los más pequeños, catequesis prematrimoniales y prebautismales, evangelización para jóvenes y adultos, comunidades, matrimonios, Alcohólicos Anónimos, Manos Unidas, administración y colaboración con una caseta de la Feria de Primavera, cuya recaudación es para los que más lo necesitan. La convivencia es importante y así lo define el reverendo: “--Hay que hacer Parroquia hasta en la caseta de la feria”.
CATECUMENIO Y SANTA CATALINA.
Será en 2007 cuando se bendice el Catecumenio y Complejo Parroquial, en el que cada semana se reúnen grupos de niños y adultos para recibir la catequesis.
Con el actual obispo de Jerez, José Mazuelos, durante la consagaración de la Capilla de Santa Catalina.
Y Julio continúa con su labor constructora. El 31 de Julio de 2010 el nuevo Obispo de la Diócesis --el tercero desde que fue creada-- Jose Mazuelos, consagra la Capilla de Santa Catalina en la Urbanización de Las Redes y que depende también de la Parroquia de la Palma. En la actualidad, continúa trabajando en el proyecto para la construcción de una Capilla en Fuenterrabía donde celebra misas en una caseta de obra, como la que usó hace años en el gérmen de la Parroquia de La Palma o la primitiva capilla de Santa Catalina.
Con cuatro o cinco operaciones importantes, ninguna de ellas ha sido impedimento para estar y continuar estando al pie del cañón. Todos los días, después de decir la misa en las Hermanitas de los Pobres, lo podemos ver en su parroquia, atendiendo las necesidades que surgen en el día a día. Por las tardes, sentado en su confesionario y luego celebrando de eucaristía.
En su despacho de la parroquia de La Palma.
DOMINGOS: JORNADA EXTENSIVA
Y si vamos un domingo a misa al Asilo por la mañana temprano, lo veremos celebrar la misa con los mas mayores y con las Hermanitas de los Pobres, pero si luego vamos a su Parroquia de La Palma lo volvemos a ver en la misa de los niños, para quienes tiene un don especial, pero si nos vamos al final de la mañana a la capilla de Santa Catalina en Las Redes, lo veremos allí celebrando de nuevo la eucaristía; pero la jornada no acaba ahí, si por la tarde vamos a la capilla de Fuenterrabía lo veremos en otra misa, seguro que pensando como buscar patrocinadores para levantar la Capilla en ese lugar; y si luego fuéramos a su parroquia de La Palma lo veríamos nuevamente celebrar la misa como si fuera la primera de la mañana, sin mostrar un gesto de cansancio en su rostro, después de haber celebrado cinco misas en un solo día, Domingo tras Domingo…
Con el recientemente beatificado papa, Juan Pablo II, en una visita a Roma.
30 AÑOS.
¿A cuántos portuenses ha casado, bautizado, confesado, dado la primera comunión, enterrado… en estos más de 30 años? Siempre dando una explicación de las lecturas de cada momento, pues jamás desaprovecha la ocasión para la prédica y el adoctrinamiento. Algunos de sus fieles han comentado alguna vez, “--Es que D. Julio habla mucho”... "--Es que sus homilías son muy largas...” Aunque eso parece que ya esta solucionado; pues después de treinta años advirtiéndole: “D. Julio, que se ha pasado usted...”, “D. Julio, que se ha pasado...”, así, una y otra vez, ahora, nuestro protagonista se controla.
Recibiendo el título de Hijo Adoptivo de El Puerto, en sesión solemne y extraordinaria celebrada el pasado marzo de 2011, de manos del alcalde de la Ciudad, Enrique Moresco.
HIJO ADOPTIVO.
Dice el Cardenal Carlos Amigo Vallejo, en la imagen de la izquierda, Arzobispo emerito de Sevilla en una carta de agradecimiento y adhesión al nombramiento de Hijo Adoptivo “Mi profundo reconocimiento a la figura de D. Julio, a su trabajo, pero sobre todo a su testimonio de consagración y dedicación a las cosas de Dios en el servicio a los hermanos, y a esta querida Ciudad de El Puerto de Santa Maria que ha sabido llegar al corazón con este gesto de reconocimiento”
Nuestro agradecimiento a Millán Alegre y Juan Prieto quienes han facilitado la documentación y un buen número de fotografías que han servido para la elaboración de esta nótula.
Alfonso X el Sabio (n. 1221) fue, sin lugar a dudas, el monarca más universal y brillante que produjo la Edad Media hispánica; el más universal, por la amplitud de sus conexiones, y el más brillante, por la amplitud de su cultura, por el hálito renovador de sus leyes y por la generosidad y ambición de sus empresas artísticas y culturales. También fue un rey controvertido, en vida y en muerte. Su triste final ha llevado a los historiadores a efectuar de su reinado un balance excesivamente negativo, y a distinguir, de manera errónea, entre su fracaso como político y gobernante y sus logros en el campo de la cultura. Esta valoración ha dominado en la consideración que la Historia ha hecho del gran rey castellano desde que en el siglo XVI el padre Juan de Mariana sentenciara aquello de que “mientras estudia el cielo y observa los astros, perdió la tierra”. Tiene, sin duda, algunos fundamentos ciertos. Pero, veremos, es falsa en términos generales.
ACCESO AL TRONO.
El 1º de junio de 1252, a la muerte de su padre Fernando III, Alfonso accedía a un trono prestigioso. Llegaba al poder con fama de hombre refinado y culto, protector de artistas y poetas, y dotado de una curiosidad insaciable por acceder a todos los saberes. /En la imagen inferior, su padre, Fernando III, 'el Santo'.
No era, desde luego, un joven inexperto ya que tenía 30 años cumplidos. Pero de su larga etapa formativa, de la que emerge hacia 1240, a punto de cumplir los 20 años, ignoramos muchos aspectos fundamentales. Sabemos, sí, que tenía una más que aceptable experiencia política y militar. Había llevado a efecto, entre 1243 y 1246, la conquista del reino de Murcia; había participado en la conquista de Jaén y Sevilla; había negociado con Aragón el tratado fronterizo de Almizra (1244), y se había visto envuelto, al lado del rey portugués Sancho II Capelo, en la guerra civil que enfrentó a éste contra su hermano el conde de Bolonia, el futuro Alfonso III de Portugal. Pero ignoramos casi todo acerca de su formación intelectual: qué maestros tuvo, qué libros estudió, quiénes formaban el círculo intelectual de sus más allegados. Así, pues, cuando accede al trono de Castilla, en junio de 1252, Alfonso X era un personaje maduro y perfectamente conocido en el mundo político europeo.
INICIOS DE SU REINADO.
Los inicios de su reinado fueron, ciertamente, prometedores. En ellos pudo esbozar cuáles iban a ser sus principales líneas de actuación. Algunas prolongaban iniciativas ya en marcha en tiempo de su padre Fernando III, como la Cruzada contra el norte de África o, como se decía en la época, el fecho de allende, que el Rey Santo proyectaba llevar a cabo. La construcción de la atarazanas de Sevilla y la creación del cargo de almirante mayor de la mar, junto con otras iniciativas, prueban que este proyecto ocupó a Alfonso X por lo menos hasta las Cortes de Sevilla de 1261. /En la imagen de la izquierda, Alfonso X, con el manto de castillos y leones.
ATRAER POBLADORES: SEVILLA.
Las primeras medidas de gobierno de Alfonso tuvieron, como no podía ser menos, un claro carácter coyuntural. Había que afrontar una serie de problemas cuya solución se había ido aplazando debido a la larga enfermedad de su padre y a otras circunstancias. Este era el caso, por ejemplo, del repartimiento de Sevilla, que su padre no pudo ultimar y que Alfonso X retoma con energía y concluye a 1º de mayo de 1253. Retengamos un dato: el repartimiento de Sevilla estuvo presidido por el principio de atraer el mayor número de pobladores a Sevilla, y entre ellos se repartió el 88 por ciento de las tierras disponibles. Quiere ello decir que la nobleza debió contentarse con una mínima parte de la tierra repartida. Era el primer indicio de un enfrentamiento larvado entre el rey y sus nobles. En la misma línea habría que entender la recuperación para el realengo del enorme señorío otorgado por su padre al infante don Enrique, centrado en torno a Jerez, y de algunas de las villas dadas a su segunda esposa, doña Juana de Ponthieu o de Pontis, como Carmona.
MODERNIZACIÓN Y REFORMA ADMINISTRATIVA.
Pero Alfonso X hizo algo más que afrontar problemas heredados. Para empezar renovó, con algún que otro problema, los principales cargos de la corte, dando entrada a hombres nuevos, de su propia generación, al tiempo que emprendía una reforma administrativa tendente a dotar de mayores competencias a los responsables de la administración de las grandes circunscripciones territoriales del reino, los antiguos merinos que, a partir de 1253, comienzan a ser sustituidos por los adelantados. La corte misma, en cuanto centro de la administración, debió reformarse en el sentido que se expresa en las Partidas, dando entrada en ella a un numeroso y especializado cuerpo de funcionarios, entre los que destacaban los alcaldes reales.
REFORMA LEGISLATIVA.
Otro problema de urgente resolución era la reforma legislativa, acorde con las nuevas corrientes jurídicas, y a tono con lo que el propio rey pensaba acerca de sus propias competencias. Y entre ellas estaba, en un primerísimo plano, la de crear derecho o fazer leyes y administrar justicia. Como ha señalado el Prof. Aquilino Iglesia, Alfonso X reivindicaba para sí de manera exclusiva el "monopolio legislativo". Pero al mismo tiempo pretendía "la renovación jurídica" incorporando lo mejor del derecho común y la "unificación jurídica de sus reinos".
De esta forma, sucesivamente, Alfonso X promulgó el Fuero Real (1254-55), que se difundió preferentemente por Castilla la Vieja; el Espéculo (1255), promulgado antes de su definitiva redacción que quedó interrumpida al iniciarse en 1256 la elaboración de las Partidas, concluidas, al parecer, en 1265.
Al hablar de la obra jurídica de Alfonso X estamos hablando del principal monumento de la ciencia jurídica, peninsular y europea, de la Edad Media y de uno de los logros más destacados de su reinado, no importa el fracaso relativo del rey a la hora de hacer efectivas sus leyes. /En la imagen de la izquierda, Alfonso X ‘el Sabio’ uno de los legisladores retratados en el edificio del Capitolio, en la galería de visitantes de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, donde existen 23 relieves con retratos de legisladores cuya obra se considera que ha servido de base para la legislación americana. Fue seleccionado por su autoría del Código Real, recopilación de legislación local de uso general que establecía las normas sobre las relaciones jurídico-políticas entre los reyes y sus vasallos, y por redactar el Código de las Siete Partidas, considerado por los estudiosos como el legado de más relevancia aportado por España a la Historia del Derecho. A cada lado de la sala hay 11 retratos. Todos están mirando al del centro, que pertenece a Moisés.
PROFUNDA REFORMA FISCAL. Cimientos de la Hacienda Pública moderna.
Estas reformas exigían un amplio soporte financiero que sólo podía ser el resultado de una profunda reforma fiscal. Hasta entonces la hacienda real se había nutrido de algunos impuestos tradicionales (moneda forera, martiniega, fonsadera), ingresos por vía de multas y confiscaciones, además de los recursos obtenidos de la explotación de su propio patrimonio territorial o realengos, algunos impuestos heredados del mundo islámico (los almojarifazgos de Toledo, Murcia y Andalucía) y algún que otro impuesto extraordinario./En la imagen moneda alfonsí: vellon (Dinero Blanco de la guerra)- En la leyenda de la moneda se lee: ALFONSVS REX CASTELLE ET LEGIONIS. Cayon 1144.
Tras duras negociaciones con la Iglesia, Alfonso X se hizo con el control de una parte del diezmo eclesiástico (las llamadas tercias reales), que sumadas a las parias o tributos que pagaban los reinos musulmanes vasallos de Granada, Murcia, Niebla y Jerez, además de los ingresos fiscales pactados con los mudéjares andaluces que habían permanecido en la región tras la conquista, daban a la corona una amplia capacidad de maniobra. A estos ingresos hay que añadir, en años posteriores, servicios aprobados en Cortes, los impuestos aduaneros o diezmos de la mar y los que aportaban los ganados trashumantes de la Mesta, institución creada por el rey, a la que dio privilegios y controló de forma muy eficaz. Estas medidas permiten afirmar sin género de dudas que Alfonso X puso los cimientos de la Hacienda pública moderna. /En la imagen, óbolo alfonsí.
ACTIVIDAD REPOBLADORA.
Igualmente notable fue su actividad repobladora, tan brillantemente iniciada con el repartimiento de Sevilla. En efecto, la obra repobladora de Alfonso X se centró especialmente en Andalucía y en Murcia, es decir, en los territorios conquistados por su padre y por él mismo. En este sentido, a Alfonso cupo la gloria de repoblar y organizar Sevilla, Carmona, Niebla, Jerez, Écija, Cádiz y El Puerto de Santa María, la última de sus actividades repobladoras, por citar las principales villas y ciudades del reino de Sevilla, además de Murcia, Lorca, Orihuela, Alicante y otras más en el reino de Murcia. Pero su actividad repobladora no se redujo al sur. Por el contrario, se extendió, de forma más o menos intensa, por todo el reino, desde Villa Real (hoy Ciudad Real) hasta Villafranca de Ordicia, en Guipúzcoa; desde Galicia a la Rioja. Especialmente intensa fue la fundación de “polas” o pueblas nuevas en Asturias y las villas nuevas de Álava y Guipúzcoa. /En la imagen, vista interior del Catillo de San Marcos.
EL ‘FECHO DEL IMPERIO’.
El fecho del Imperio es, probablemente, uno de los aspectos de la política de Alfonso X sobre el que más ríos de tinta se ha vertido, y no siempre de forma acertada. Frecuentemente la cuestión se considera como si se tratase de algo que se cruzó en la vida del rey, desviándole del camino que se había trazado al comienzo de su reinado. Otras veces se piensa que se trató de un empeño personal del rey en el que se obcecó hasta el punto de perder todo sentido de la perspectiva y hasta de la realidad. Creo que se trata de puntos de vista que no tienen en consideración la globalidad del problema y, por supuesto, desconocen lo que de verdad pretendía Alfonso con su obsesiva reclamación del título imperial.
Libro de Juegos.
A comienzos de 1256, estando en Soria, Alfonso X recibió una embajada de la república de Pisa que venía a ofrecerle, en nombre de las ciudades gibelinas de Italia, el Imperio al que por su linaje tenía todo el derecho.
Este ofrecimiento no debió de coger por sorpresa al monarca castellano ya que, desde el fallecimiento de Conrado IV, dejando como heredero a un niño de corta edad, entraba dentro de lo posible que, en su condición de cabeza del linaje de los Staufer, su nombre se viese implicado en cualquiera de las previsiones sucesorias relacionadas con la casa imperial: el ducado de Suabia, el reino de Sicilia y el mismo Imperio. Una vez propuesto para el título imperial y efectuada, en 1257, aunque de forma irregular, la elección preceptiva, contando incluso con el apoyo inicial del papado, el Imperio parecía algo al alcance de su mano. Renunciar a ello era renunciar a algo que le correspondía por derecho y que redundaba tanto en honor suyo como en el de su reino. Pero, además, ser emperador era algo que reforzaría sus proyectos políticos sobre el papel de Castilla dentro del contexto político peninsular.
PROYECTO DE FERNANDO III
En efecto, desde el comienzo de su reino Alfonso X se propuso hacer efectivo un antiguo proyecto de su padre: ser "emperador de España". No se trataba simplemente de resucitar la vieja idea imperial leonesa, cuyas bases ideológicas correspondían a un pasado marcado por el ideal neo-goticista o por un feudalismo trasnochado. Se trataba más bien de reforzar, a partir del título de emperador, la preeminencia efectiva de Castilla sobre los restantes reinos peninsulares. /En la imagen de la izquierda, libro sobre Fernando III 'el Santo', de Manuel González Jiménez, Premio Antonio Domínguez Ortíz de Biografía 2006.
A la luz de este proyecto se entienden muy bien algunos hechos que, por sí solos, no se explican de manera suficiente: como la cesión temporal a Navarra de los puertos de San Sebastián y Fuenterrabía; la renuncia de Alfonso X al Algarbe portugués y hasta el mantenimiento, a trancas y barrancas, del fecho de allende o Cruzada a Africa. En una palabra, detrás de la obsesión por el Imperio había algo más que orgullo dinástico y afán de notoriedad. Por tanto, la idea no era en modo alguno, como algunos piensan, una muestra más de su falta absoluta de olfato político.
“Aparición de la Virgen a Alfonso X” Cuadro de grandes dimensiones que se exhibe en el Auditorio Municipal San Miguel. Anteriormente se encontraba situado en la escalera del antiguo Ayuntamiento de Plaza de Peral, para donde fue originalmente concebido. Ha sido restaurado por los técnicos de Museo Municipal, Javier de Lucas y Juan José López Amador. /Foto Servicio Municipal de Restauración del Excmo. Ayuntamiento).
EL ‘FECHO DE ALLENDE’ DESDE ALCANATE.
La idea de proseguir la conquista del norte de África la había concebido el rey Fernando III. Alfonso retomó la cruzada, o como solía él mismo llamarla, el fecho de allende. La cantiga de Santa María 328 refiere como el rey Alfonso preparó personalmente en 1260 la expedición a Salé, residiendo una larga temporada en Santa María del Puerto desde donde pudo seguir los preparativos de la expedición. El lugar, llamado entonces Alcanate fue escogido, sobre todo, por su riqueza agrícola y ganadera. La cantiga 328 refiere, en efecto, que
“Este lugar está en una tierra
muy buena y abundante
en pan, en vino, en carne
y en fruta muy sabrosa;
y en pescado y caza;
por lo que es tan deliciosa
que muy raro sería
en un largo día poder contarlo”
Óleo sobre tela (3760x32o0 cms. obra de José María Rodríguez Losada. (Año 1852). El cuadro, antes de su restauración y anterior a la desaparición de los lampareros, rrepresenta una idealización de Alfonso X recibiendo del alguacil moro de Jerez las llaves de la aldea de Alcanate. Al fondo el Castillo de San Marcos y, sobre la torre del homenaje, aparición de la Virgen de los Milagros, escudo de la Ciudad. / Foto: Colección LSA.
Fue restaurado, a instancias de la Academia de Bellas Artes de forma altruista, a finales de 2010 por parte de su equipo técnico, formado por José Sánchez González, José Zamorano Franco, Fernando Sánchez García, Salvador Rodríguez Sánchez y Rosario Navarro Giner, bajo la dirección del Lcdo. en Bellas Artes José Ramón Villar Juan. | Foto: Academia de Bellas Artes.
El cuadro está situado arriba y delante de la Capilla de la Patrona, en la Iglesia Mayor Prioral. Fue entregado por Bellas Artes el 22 de noviembre de 2010. Podemos comprobar que ya no se pusieron los lampareros. /Foto: Vicente González Lechuga.
Pues bien, el interés estratégico de El Puerto de Santa María llevó a Alfonso X a solicitar su entrega por parte del alguacil [moro] de Jerez, a cuya jurisdicción pertenecía la zona. El objetivo de esta nueva repoblación finalizada en 1268 era evidente: disponer de un puerto excelente para la empresa del fecho de allende.
FUNDACIÓN DE EL PUERTO.
Los hitos principales, hasta 1281, fecha de la concesión de la carta puebla a El Puerto de Santa María son: 1268: Conclusión del repartimiento de Cádiz-Puerto de Santa María. 1272:El Puerto de Santa María es segregado de la jurisdicción de Cádiz, pasando a depender de la recién creada Orden de Santa María de España. 1275 - 1277: Incursión de los benimerines por el territorio de la Bahía de Cádiz. 1277: Saqueo y destrucción de El Puerto de Santa María por los benimerines. 1279: La Orden de Santa María de España traslada su convento mayor a Medina Sidonia que había sido concedida a dicha Orden, junto con Alcalá de los Gazules y, probablemente, Vejer de la Frontera. 1280: Extinción de la Orden de Santa María de España e integración de sus freires y propiedades en la Orden de Santiago. 1281: Alfonso X otorga a Santa María del Puerto la condición de concejo autónomo de realengo mediante la carta puebla --la última que otorga antes de morir-- del 16 de diciembre. Le concede también el título de ciudad y manda que en adelante fuese llamada El Gran Puerto de Santa María. /En la imagen vista parcial perteneciente al retablo barroco del siglo XVII, de la escuela de Pedro Duque Cornejo en el que se representa, en la cúspide del mismo, la aparición de la Virgen al rey Sabio. Capilla de la Virgen de los Milagros. Iglesia Mayor Prioral.
LA CARTA PUEBLA.
Las concesiones y privilegios que otorga Alfonso, abarcan diferentes aspectos: Se dota a El Gran Puerto de Santa María de término municipal. Se otorga la norma foral (el Fuero de Sevilla). Los habitantes podrán elegir alcalde de la villa, del mar y un juez. Los extranjeros podrán tener sus ‘rúas’ apartadas y tener cónsules. Se le eximirá de impuestos como el portazgo y el diezmo. El Rey renuncia al “quinto de cavalgadas” a favor de los vecinos. Se favorece la pesca sin impuestos por captura y pesca. Se establecen mercados --miércoles y sábados-- y dos ferias, una al principio de la cuaresma y otra en octubre. /En la imagen, Privilegio rodado concediendo carta puebala a nuestra ciudad. Traslado hecho en el siglo XVI. Archivo Municipal.
Dejemos aquí la historia de la fundación de El Puerto, de la que se cumplen en diciembre 730 años y volvamos con la de Castilla y León y nuestro personaje.
1264. SUBLEVACIÓN MUDÉJAR EN ANDALUCÍA Y MURCIA.
Hasta la sublevación de los mudéjares andaluces y murcianos, en 1264, la estrella política de Alfonso X brilló sin discusión dentro y fuera de España. A partir de entonces, los problemas se acumularon. Pretender tan siquiera enumerarlos es algo que desborda mis pretensiones. Voy, por ello, a referirme tan sólo a los asuntos que considero fundamentales.
1272. SUBLEVACIÓN NOBILIARIA.
Dejando de lado la cuestión con el reino musulmán de Granada, cuyas relaciones con Castilla no volverían a ser las mismas que antes de la ruptura de 1264, y el interminable fecho del Imperio al que acabamos de referirnos, Alfonso X hubo de afrontar en los últimos años de su reinado dos graves problemas: la sublevación nobiliaria de 1272 y la cuestión sucesoria, planteada en 1275 a raíz de la muerte imprevista del heredero don Fernando de la Cerda. /En la imagen de la izquierda, sello de cera alfonsí.En la imagen inferior, Alfonxo X a caballo, en la tumba del Apóstol Santiago.
No voy a detenerme mucho en el primero de los problemas. Lo traigo simplemente a colación por ser una manifestación muy significativa de la resistencia que la nobleza, en cuanto grupo, ofreció a las innovaciones y reformas legislativas del Rey Sabio.
A través de sus leyes y de otras disposiciones concretas Alfonso X había recortado el poder de la nobleza y, sobre todo, su ámbito de actuación, especialmente en las villas y ciudades. En efecto, la política del rey de fundar pueblas nuevas en las propiedades reales, o realengos, dispersas por todo el reino y, especialmente, por Galicia, Asturias y León, había substraído estas tierras al beneficio de los ricoshombres e hidalgos locales. Por otra parte, las nuevas pueblas reales se estaban convirtiendo en focos de atracción del campesinado de la zona que abandonaba sistemáticamente a sus señores para acogerse al seguro del rey y a los beneficios de un régimen jurídico más beneficioso y menos arbitrario. Fue el primero de los enfrentamientos de un largo conflicto que, con altibajos, se prolongaría hasta el reinado de los Reyes Católicos.
Escultura de Alfonso X en la escalinata de acceso a la Biblioteca Nacional (Madrid). Obra de José Alcoverro y Amorós. Año 1892
EL PROBLEMA SUCESORIO.
El problema sucesorio tuvo mayor repercusión y complejidad. A mediados del siglo XIII la sucesión al trono se regía por una norma tradicional que primaba la primogenitura por línea masculina y, en defecto del primogénito, al mayor de los hijos supervivientes. A falta de hijos varones, podían acceder al trono las mujeres. Estos fueron los principios que rigieron la sucesión al trono durante los siglos XI, XII y XIII, desde la muerte sin sucesión directa de Sancho II (1072) hasta el accidente que puso fin a la corta vida de Enrique I, el tío de Fernando III, en 1217. Y así hubiera seguido siendo de no haber sido por la recepción en Castilla del derecho romano, de mano de la obra legislativa de Alfonso X el Sabio. Muy lejos estaba el Rey Sabio de pensar que esta intrusión en el derecho público de un principio de derecho privado romano (ius representationis) iba a provocar no sólo la división del reino y de su propia familia, sino una guerra civil que sólo interrumpiría su fallecimiento en abril de 1284.
Escultura de Felix Tejada, situada en uno de los laterales exteriores del Castillo de San Marcos.
En efecto, el problema de la sucesión no era una simple cuestión de optar por una u otra solución: por la práctica tradicional o por las Partidas. La cuestión no era tan simple, ya que Alfonso X estaba cogido entre dos fuegos: por las leyes que él mismo había creado y por los compromisos contraídos con Francia cuando Fernando de la Cerda casó con Blanca, hija de San Luis IX.
NOMBRAMIENTO DE HEREDERO: SANCHO.
Tras largas vacilaciones, en abril de 1278 Alfonso X reconoció a su segundo hijo, el infante don Sancho, como hijo mayor heredero. Y fue entonces cuando el problema se exacerbó. La reina doña Violante se refugió en Aragón acompañada de los hijos y de la viuda de don Fernando de la Cerda, y Felipe III de Francia, tío de los “infantes de la Cerda”, exigió el cumplimiento de los compromisos firmados con ocasión de la boda de don Fernando. La tensión entre ambos reinos estuvo a punto de provocar la invasión de Castilla. La intervención del papa y del rey de Inglaterra consiguió conjurar de momento el peligro. Para satisfacer al francés, Alfonso X se mostró dispuesto a ceder a su nieto Alfonso de la Cerda el reino de Jaén. Pero esta solución no satisfizo a Francia ni menos aún al infante don Sancho.
SUBLEVACIÓN, GUERRA CIVIL, SUSPENSIÓN Y DESHEREDO.
Sintiéndose amenazado en sus derechos y temiendo que Alfonso X cambiase sus disposiciones sucesorias, don Sancho rompió con su padre e inició, en 1282, contando con el apoyo de la mayor parte del reino, una sublevación que culminaría con la sentencia de la suspensión de Alfonso X en sus funciones de rey, pronunciada en Valladolid el 20 de abril de dicho año, 282 por el infante don Manuel, hermano del Rey Sabio.
Ante este acto de rebeldía, la reacción de Alfonso X no pudo ser otra que la de maldecir y desheredar a don Sancho. Y esta maldición parece que le acompañó hasta la tumba, a pesar de que poco antes de morir el rey su padre manifestase la intención de perdonarle. Pero nunca lo hizo, al menos formalmente, aunque otra cosa se diga en la Crónica del rey escrita sesenta años después de su muerte.
Arqueta que contiene las entrañas del rey Sabio. Catedral de Murcia. El sepulcro con el resto de el cuerpo se encuentra en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.
La muerte de Alfonso X el 4 de abril de 1284 puso fin a la crisis sucesoria, al menos dentro del reino. El infante don Juan y todos los ricos hombres castellanos que habían regresado a la fidelidad del rey difunto reconocieron como rey a don Sancho. En 1304 se produciría, en un contexto político muy diferente, la renuncia de don Alfonso de la Cerda a sus derechos al trono castellano, reinando entonces su primo Fernando IV.
LEGADO CULTURAL: UNA CORTE DE SABIOS.
Puede discutirse la capacidad política de Alfonso X, aunque, como hemos visto, la valoración que hoy podemos hacer de su actuación como gobernante no es tan negativa como tradicionalmente se ha dicho. Pero lo que, sin duda, está fuera de toda discusión es su legado cultural, que le mereciera, justamente, el título de “el Sabio”.
Heredero de una tradición cultural riquísima, en la que se entremezclaban influencias de todo tipo, tanto orientales y clásicas, vía al-Andalus, como occidentales, Alfonso fue un hombre que amó por encima de todo la sabiduría, las artes y la literatura. Dotado de una especial sensibilidad para apreciar la belleza de las obras de arte y de una curiosidad universal, puso a disposición de estas aficiones toda su capacidad de organización y de mecenazgo. Y lo hizo en extraordinaria medida, como señalara hace años Evelyn Procter en un extraordinario libro titulado “Alfonso X de Castilla, patrón de las letras y del saber”. Como resultado de estas aficiones, su corte se convirtió en punto de atracción de poetas, sabios, juristas, astrónomos y astrólogos, traductores y compiladores, músicos e iluminadores de todas partes y de toda condición: judíos y cristianos, portugueses, provenzales, italianos, castellanos y leoneses.
Libro de Ajedrez, Dados y Tablas.
POETA DE LO SAGRADO Y LO PROFANO.
Alfonso X fue, además de mecenas e impulsor de traducciones, un buen poeta en la lengua entonces de moda en la corte de Castilla, el gallego-portugués. De su obra poética de tema profano nos ha llegado un conjunto de cantigas de tema amoroso, burlesco o crítico, que los especialistas consideran como de las mejores de su época. Pero su gran obra es de carácter religioso, las Cantigas de Santa María: una extraordinaria colección de más de 400 milagros y loores a Nuestra Señora, originales unos, tomados de otras colecciones otros, muchos de ellos referidos al rey, a personajes de su familia y corte, y a acontecimientos de su propio reinado, en los que está presente la mano del rey trovador, unas veces como autor y otras, las más, como inspirador.
Libro de Cantigas de Santa María.
CANTIGAS DE SANTA MARÍA DEL PUERTO.
Del cancionero mariano destaca, sin duda, el ciclo de cantigas de Santa María del Puerto, reflejo de una de las devociones marianas más personales de Alfonso X. Las Cantigas nos han llegado en una serie de códices preciosos en los que los poemas se acompañan de su música y se ilustran con centenares de viñetas que constituyen todo un friso de la sociedad, de las costumbres y de la vida real de la Castilla de la segunda mitad del siglo XIII.
Cantiga 375, del Cancionero de Santa María de El Puerto 'En todo nos faz mercee'. "De como Santa María del Puerto sanó un caballo moribundo que pertenecía a un escribano del Rey". Eduardo Paniagua, de su serie Música Antigua, tiene editados sendos trabajos discográficos (Santa María del Puerto I y Cantigas de Jerez), que contienen un número de cantigas que forman parte del Cancionero de Santa María del Puerto.
TRADUCCIONES: ASTRONOMÍA, ASTROLOGÍA O ASTROMAGIA.
Menos sello personal tienen las muchas traducciones hechas directamente del árabe de obras de astronomía y de astrología o astromagia, aunque muchas de ellas se encabezan con prólogos redactados personalmente por el monarca. Los traductores fueron, por lo general judíos, oriundos muchos de ellos de Toledo, pero también pudieron intervenir en esta tarea mozárabes toledanos. En cualquier caso, a pesar de su probable vinculación a la famosa “escuela” de traductores de Toledo, los traductores que trabajaron para Alfonso X lo hicieron en la corte o en algún centro cultural secundario, como Murcia.
Libro del Saber de Astronomía.
Y dado que la corte de Alfonso X residió durante buena parte de su reinado en Sevilla –donde, además, el rey creó un Estudio General del “latino y del arábigo”–, es muy probable que en esta ciudad trabajasen de manera asidua muchos de estos traductores y otros muchos colaboradores en las empresas literarias del monarca Sabio. De esta tarea “científica” fueron resultado, entre otras obras, los Libros del saber de astronomía, las llamadas Tablas alfonsíes, hechas en Toledo y que estuvieron vigentes hasta Kepler y Copérnico, y el Lapidario, sobre las virtudes y efectos mágicos de determinadas piedras.
COMPILACIONES: PRIMERA CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA.
Ya hemos hablado de sus compilaciones jurídicas. Notabilísima es también la aportación de Alfonso X a la historiografía. Él fue el creador de las primeras historias escritas en castellano, inaugurando el género de las Crónicas Generales de España con su Estoria de España, conocida también, desde don Ramón Menéndez Pidal, su editor, la Primera Crónica General de España. Se trata de una gran compilación, que nunca llegó a ser revisada del todo, que abarca desde los orígenes míticos de España hasta la muerte de Fernando III (1252), hecha a partir de materiales de muy diversa procedencia, históricos los más y, también de cantares de gesta, hoy desaparecidos, que los compiladores de la Estoria prosificaron para incorporarlos al relato. También mandó hacer una monumental e inconclusa historia universal, desde la creación del mundo, titulada la General Estoria.
CREADORES DE LA LENGUA CASTELLANA.
Este magno esfuerzo de traducciones y de poner en castellano “derecho” materias y conceptos que hasta entonces se habían expresado solamente en latín o en árabe produjo unos resultados realmente sorprendentes.
La lengua que, según Gonzalo de Berceo, empleaba todo el mundo para “fablar con su vecino” se convirtió, gracias a Alfonso X, en instrumento de transmisión de conocimientos, científicos, jurídicos o literarios. En este sentido es de justicia reconocer que el Rey Sabio y sus colaboradores fueron los creadores de la prosa castellana, situando el viejo romance nacido en aquel “pequeño rincón” donde surgió Castilla a la misma o superior altura que las otras lenguas románicas. /Ilustración de Gonzalo de Berceo.
LA SENDA DEL ESTADO MODERNO.
En conclusión, puede afirmarse que Alfonso X vivió en una época histórica esplendorosa, pero también plagada de dificultades. Su tiempo fue un tiempo de grandes cambios, y el monarca, sin duda, fue el impulsor en su reino de alguna de estas profundas transformaciones. En este sentido, Alfonso X introdujo de forma decidida a Castilla en la senda de eso que llamamos el Estado Moderno. Y lo hizo de forma consciente, aunque muchos de sus proyectos y directrices se vieron, aparentemente, abocados al fracaso.
Alfonso X fue, sin duda, un gran intelectual. Pero también fue un gran político. La opinión del historiador Juan de Mariana no solo es injusta, sino simplista y superficial. Porque, como ha escrito el prof. O´Callaghan, "los más de treinta años del reinado de Alfonso X estuvieron marcados por extraordinarios triunfos y por logros definitivos eimportantes", que hicieron de su reinado todo un hito en la historia de Castilla y de España. (Texto: Manuel González Jiménez. Catedrático Emérito de Historia Medieval. Universidad de Sevilla).
Imagen de principio de siglo del Campanario de la Prioral
Si traigo hoy a las campanas entre mis personajes, es porque todas tienen un nombre. Yo encontré una vez en una librería de viejo, y lo compré, un raro opusculillo del XVIII que recoge el ritual para la bendición de las campanas, que es como ponerle nombre o bautizarlas. Las campanas tienen nombre y lengua.
LA MATRACA.
Hoy es Domingo de Gloria --Regina Coeli, laetare, ¡Alleluia!-- y me han venido a la memoria, no las campanas, sino la matraca que, desde el Jueves Santo hasta el Sábado de Gloria, hoy Domingo de Gloria, se tocaba en la espadaña de la Prioral y de todas las iglesias importantes del orbe cristiano. Desgraciadamente, estos conservables aparatos han ido desapareciendo de los campanarios por la incuria de la gente, de los curas mal informados, de los arquitectos sin preparación... como en el caso de El Puerto. /En la Catedral de Santiago de Compostela han inaugurado estos días una monumental matraca (en la imagen) fiel reproducción de la anterios existente, que se encontraba en lamentable estado. La matraca está compuesta por cuatro cajas de resonancia rectangulares, colocadas en cruz. Cada una de las cajas presenta una lengüeta que, al rotar sobre un eje con forma de rueda mordisco, las golpea y hace sonar al unísono. Los brazos de la cruz miden algo más de dos metros y medio.
Y yo echo de menos la monumental matraca del campanario en los días que han pasado, ahora que en la Catedral de Santiago de Compostela han inaugurado una monumental matraca, casi tan grande como la que recuerdo en el campanario de la Prioral.
Desmontaje de las Campanas de la Prioral en 1989.En la imagen, el párroco, Julio Juez Ahedo.
Desmontaje de las Campanas.
Lo mismo que echo de menos a aquellos campaneros de El Puerto que daban a cada toque el punto preciso y adecuado con lo que todo el mundo sabía qué era lo que se estaba cociendo y qué anunciaban: la media, (primer toque), el cuarto (segundo toque), la Misa (tercer toque); a muerto, entierro, funeral, a gloria; a fuego, alarma; la salida del Viático para un enfermo; el Ángelus, la oración, las Ánimas, la salida de una procesión, su entrada, las treinta y tres campanadas --la edad de Cristo-- con que se abría la Puerta del Sol para salir el Nazareno...
A la derecha, uno de los campaniles del Coro de la Iglesia Mayor.
Anoche las campanas de la espadaña de la Prioral y los campaniles de la reja del coro sonaron a Gloria, anunciando la Resurrección --Quia surréxit Dominus vere, ¡Alleluia!. Y estoy seguro de que en todas las páginas web del Vaticano y de todas las Diócesis, con sus respectivos enlaces en las más humildes hermandades, cofradías, órdenes religiosas e institutos de vida consagrada, habrá saltado la noticia. Porque en internet, se sabe al momento todo lo que ocurre.
El campanario de la Prioral, sin las campanas, durante la restauración de finales de la década de los ochenta del siglo pasado.
Imagen de la reparación de las cubiertas de la Iglesia Mayor, a finales de la década de los ochenta del siglo pasado, hace 20 años.
LOS NOMBRES.
Pero yo me quedo en lo más cercano, en lo más doméstico, en lo de toda la vida de Dios: en las campanas, con su nombre --San Miguel, San Pedro, San Cristóbal... y su lengua, su badajo, aunque, ahora, no las muevan con bramantes y sogas, a mano, volteadas o amartilladas, sino dándoles corriente con un interruptor, programadas.
Manolo Girón, a la sazón sacristán de la Prioral, con la campana 'San Pedro' desmontada en el patio trasero del templo y dos operarios, el 30 de marzo de 1989.
La verdad es que quien primero lo supo, sin campanas, ni teléfonos móviles, ni Internet, fue María de Magdala, y se lo dijo un humilde jardinero. Que no hay nada como tener interés por saber y estar al tanto de la noticia, a pie de obra. ¡Felices Pascuas! (Texto: Luis Suárez Ávila).
Una imagen actual del Campanario, visto desde la calle San Sebastián. (Foto: Utrera/Trigueros).
LA SOLEDAD DESFILÓ A PESAR DEL MAL TIEMPO EXISTENTE. Los romanos de la Humildad escoltaron la Urna.
Lo desapacible del día, lloviendo a intervalos de tiempo con gran intensidad, hizo temer por la salida de la única procesión prevista: la de la Soledad. Afortunadamente para todas las personas que esperaban ese momento, y para los que habían trabajado durante las últimas semanas organizando el desfile, a la hora señalada el cielo estaba despejado, llenándose la plaza de la iglesia de un público ansioso de presenciar la salida, con un ojo en el cielo y otro en el atrio de la iglesia, donde los guardias municipales que iniciaban el cortejo esperaban la confIrmación del hermano mayor para comenzar el desfile. Las esbeltas banderolas, -nuestros genuinos guiones- de Humildad y Soledad tremolaron en la húmeda tarde-noche y los niños del orfanato iniciaron la carrera portando velas encendidas, seguidos de penitentes con túnicas y caperuzas moradas. Estandartes de las diferentes congregaciones religiosas antecedían al pequeño y sobrio paso de la Cruz y después de otra hilera de nazarenos, la Cruz Parroquial de primera clase, con manga negra, ciriales, clero y cantores, así como cuatro acólitos «que no cesan de turificar» precedían al paso con la urna «cuajado de flores naturales.»
Daban escolta una sección de romanos, con lanzas y rodelas. Seguían mas nazarenos, estos con túnicas y capirotes negros y en el centro «palio guiado por penitentes, trompeteros y banderín del Senado y Pueblo Romano» y los miembros de la junta de gobierno, seguidos de numerosas señoras con cirios encendidos, formando filas, precediendo al paso de palio de la Soledad, al que daban escolta cuatro números de la Guardia Civil, tras el que fIgura un cura de la iglesia Mayor ofIciando de Preste, relevado, según la costumbre, al pasar la procesión a la altura del convento de las MM. Capuchinas, en la calle Larga. Cerraba el cortejo la comisión municipal presidida por el alcalde, Luis Portillo, guardia municipal y la banda de música. Dieron las once cuando terminó el tradicional sermón de la recogida, con el paso de la Soledad frente al púlpito, en el interior de la iglesia, a cargo del sacerdote D. Juan Luis Cózar. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz, del libro agotado "Tradiciones religiosas de El Puerto de Santa María").
LOS ARMAOS DE EL PUERTO.
Desde el siglo XIX las crónicas hablan de la centuria romana que acompañaba a la hermandad de la Humildad y Paciencia, que con irregular trayectoria procesionaba intermitentemente en la Semana Santa de El Puerto. Hasta 1947 procesionó con esta cofradía (entonces residente en la Prioral) los romanos que formaban una banda de cornetas y tambores dirigida por Torriguera. En la foto aparecen varios componentes, en el claustro de San Agustín, desaparecido monasterio y patio del clausurado colegio, cuya imagen se encuentra en los archivos de la hermandad, que sufrió especialmente con el saqueo angloholandés de 1702. Paco González Luque está ultimando el libro que se editará con estos 400 años de la Humildad F.A.G.
Las agujas del frío de la madrugada las recuerdo clavadas en mi cara infantil, sorprendido, medio despierto de un sueño-vela, inquieto, expectante, ilusionado, cuando salíamos mi padre, mis hermanos y yo, calle San Juan abajo, para la Prioral a eso de la una de la noche del Jueves al Viernes Santo. Mi padre vestía la túnica de nazareno, del Señor, y , nosotros, las dalmáticas de acólitos. /El autor de la nótula, revestido de acólito, en la época que recrea.
Recién peinados, con fijador ‘Lucky’, revestidos de nuestras albas de encaje, planchadas y rizadas por las Madres Capuchinas y, encima, las dalmáticas moradas, con su cuello y su fiador, oliendo a alcanfor, que se mezclaba con el amargo humo de la retama, del horno de pan vecino, con la humedad de la rociada, con el frío, atravesábamos la puerta del Taller. Allí nos esperaba el Arcipreste del Partido, el Cura Propio de la Prioral, el Dr. Don Antonio Cía Moreno, con su sotana, su bonete de borla roja y su larga boquilla liada de 'papel de oficio' del Juzgado que le proporcionaba su sobrino Antonio Carmona, desde que el médico le dijo una vez que se retirara del tabaco.
«--Ya está aquí la Comunidad de Venerables Granujas», decía el Cura, señalándonos a los que vestíamos dalmáticas. Nos habíamos estrenado en salir en el Nazareno, la Venerable, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén, María Santísima de los Dolores, San Juan Evangelista, Orden Tercera de Servitas y Cofradía de Ánimas de San Nicolás de Tolentino, a la imagen y semejanza de la ‘Madre y Maestra’ de Sevilla. La Cofradía se fundó en el siglo XVII, en el convento del Sr. San Agustín, donde tuvo capilla propia, con camarín, un buen retablo, y muchas arañas de cristal que lo iluminaban. El Nazareno, con eso de venerarse en el Barrio de Guía, fue erigido en Protector de las Galeras Reales de España, que tenían su base e invernadero en el frontero río Guadalete desde tiempo inmemorial. /En la imagen, Antonio Cía Moreno, párroco de la Prioral en aquella época.
Aquel era el primer trasnoche de nuestras vidas y todo nos sabía a nuevo, nos sorprendía, nos sobrecogía y nos ilusionaba. Allí, con túnicas nazarenas -del Señor o de la Virgen-, las caras que habíamos conocido en el "desayuno del Nazareno", que se daba en mi casa, no bien acabada la misa de Comunión del Quinario y antes de la Función Principal: Don Francisco Quijano Rosende, Don Antonio de la Torre, José Ríos Santaorosia, Don José Bononato, Carlos Zamora, 'Poniqui', Antonio González Rivera, Stenterello Rosario Ventura, Fernando Arjona, Eustasio Torrecillas, mis tíos José Moresco y Diego Muñoz, Lorenzo Boragno, Domínguez, Piñero, Rafael, Miguele Forte, Jesús Rodríguez Neto, José Muñoz Carrera, Tato y Paquito Quijano, Arturo Garrido, Paco Blandino y casi para de contar.
Los nietos del autor de la nótula y un nieto de Serafín Álvarez-Campana, de monaguillos, en la procesión de la Patrona.
A la salida procesional, la salvaban, las ‘representaciones’ multicolores, con sus guiones, sus estandartes, sus varas.... y las mujeres, en tan gran número, que ‘en manada’ como se decía, ocupaban más de un centenar de metros lineales. Le daba cierto toque de ancestral manifestación barroco-religiosa la presencia del ‘Tío de las Cadenas’, y el ‘Tuerto del Resbaladero’ con la cruz al hombro, y Milagros Góngora Caballero, vestida de túnica y antifaz, la única mujer a la se le permitió ceñir el hábito nazareno porque tenía una promesa de ir detrás del Cristo pidiéndole por la salud de su hija Manuela.
Cuando Antonio Bernal Ortega, Antoñito ‘el Sacristán’ se dirigía a la Puerta del Perdón de la Iglesia y tomaba la soga de la campana grande, todo el mundo callaba. Treinta y tres veces sonaba el badajo sobre el bronce. Eran las treinta tres campanadas, por los treinta y tres años de la vida de Cristo. Silencio. Y se hacía un silencio sepulcral. Se abría la Puerta del Sol. La gente se esperaba reverente y callada en la plaza y por la calle Palacios abajo. Se acababa de recoger, en la Capilla de la Aurora la Humildad y Paciencia. Los mismos cargadores que la habían llevado, llevaban ahora los dos pasos de ‘El Silencio’. Yo no sé cómo esos hombres tenían cuerpo para tanto. Los guiones flameaban por la plaza, las ‘representaciones’ salían tras sus estandartes. Luego, un pequeño número de penitentes nazarenos con la túnica y la capa de lana virgen blanca y los vivos, la botonadura, el cíngulo y el antifaz, morados. En rojo, sobre el hombro de las capas, a la izquierda, campeaba el Corazón de María traspasado por las siete espadas y, dentro de él, la Cruz quíntuple de Jerusalén. El estandarte bordado que hiceron en Valencia, en ‘Casa Garín’, y, por fin, el paso del Cristo. /A la izquierda, Antonio Bernal Ortega, Antoñito 'el Sacristán'.
Luis, Jesús y Juan Suárez Ávila, de pequeños, revestidos para acompañar al Nazareno.
Delante, inquietos, los acólitos de las dalmáticas moradas. Guiándolo, el hermano Luis Suárez Rodríguez, con túnica y antifaz y, debajo, la cuadrilla de los ‘Paquis’: ‘El Niño Chico’, ‘Tarugo’, ‘Panete’ y Gatica, de pateros. Las órdenes, escuetas, casi rumoreadas, sin que se percibieran, sino por ‘los de abajo’: (¿Prevenidos?; ¡Los delante a la derecha los de detrás a la izquierda!, o viceversa y ¡Fondo!). Tan sólo el llamador de hierro rompía aquel silencio. Con paso corto, arrastrando las alpargatas, sin mecido, hacia delante, el Nazareno de Pedro Roldán, con su túnica de terciopelo rojo, que le hiciera doña Cruz Hernández con las cortinas del salón de su casa-bien-venida-a-menos, y su rica Cruz de laca oriental barroca, hacía su aparición, entre los cuatro candelabros con veintiocho parabrisas con sus velones, sobre el ‘paso’, de caoba y cedro, que encargara el hermano Juan Avila y tallara José Ovando Merino.
La Guardia Civil, de gala, con correajes amarillos, y tricornios de fieltro, galoneado de castillos y leones, se incorporaba, escoltando el paso, con los fusiles a la funerala. Detrás, la figura, escueta y alta, impresionante, del ‘Tío de las cadenas’, un vendedor ambulante de caramelos, que por promesa se ataba a los tobillos unas gruesas cadenas de cinco metros de longitud, ‘ida y vuelta’, que iba arrastrando desde que salía hasta que entraba la procesión. Y el ‘Tuerto del Resbaladero’ y ‘Saldiguera’ y Milagros Góngora Caballero, y multitud de mujeres.
De pronto, en el recogimiento de la noche, cortaba la saeta. ‘Silencio, pueblo cristiano…’ Era Pellicer, o Laynez, o ‘el Azotea’, o Arana, o Juanito Arjona, o Milagritos Forte, o Esperanza López, o Matiola, o Gatica... Cada vez que hacía ‘fondo’ el paso del Cristo, cada vez, una saeta. Era inevitable. Una saeta, o dos, o tres. Calle Palacios abajo, Vergel, Plaza de las Galeras, calle Luna. Mi padre procuraba ordenar ‘fondo’ al pasar el paso en la esquina con la calle Misericordia y, entre los visillos del balcón, aparecía la silueta de la cara de su madre, mi abuela María de los Ángeles. Y mi padre miraba hacia arriba y se complacía de poder complacerla.
Calle Larga, a la derecha... El escueto paso de palio, con sus diez varales, de la Virgen de Ovando, confortada por el San Juan de Pedro Roldán, firmado tres veces, requiere detenerse en él. Lo primero, por el atuendo de sus imágenes: la Virgen vestía la saya y el manto de tisú de oro que le regaló don Francisco Quijano, el esposo de la camarista, Doña Luisa Aquino y Arnosa, la diadema de plata dorada que diseñó y regaló mi tío Juan Avila. Iba radiante, con el rostrillo de encaje, salpicado de joyas, y, en su mano derecha un pañuelo bordado. El San Juan, que vestía mi madre, llevaba una túnica que había sido del Cristo, y un mantolín que se le hizo del traje de una novia judía-sefardita de Marruecos. Se tocaba la impresionante cabeza de Roldán, con un nimbo de plata barroco que todos los años se le pedía a las monjas Comendadoras del Espíritu Santo. /En la imagen de la izquierda, María Santísima de los Dolores.
El palio, sin ser rico, era elegante. Morado, de terciopelo, estaba bordado en oro con motivos vegetales, cartelas con símbolos de la pasión y, en el fondo, al centro, el escudo de la Hermandad. Los respiraderos fueron obra del maestro Arjona, en lo que a carpintería se refiere, y, de mi padre, las excelentes cartelas pintadas con escenas de la calle de la Amargura. Pero al paso, por lo reducido, le decían ‘la caja de cerillos’. Ahora, que lucía, con la cera ardiendo y los gladiolos y los alhelíes blancos, entresacados con papaver, como el mejor paso de Sevilla.
Lo mandaba el hermano Don Antonio de la Torre González, a quien se conocía, pese a estar su rostro tapado, por cierta berruguita negra con pedúnculo que tenía en el párpado derecho, junto a la nariz, que le salía por uno de los ojos del antifaz nazareno, y , por la tos, (Ején, ején) que tenía, de vez en cuando, como un tíc nervioso.
Detrás del paso, de preste, siempre iba Don Antonio Lobo, de capa morada, con bonete. Este sacerdote se prestaba humildemente a todos estos menesteres enojosos y cansinos, y estaba presente de celebrante o de capero en todos los entierros y capellanías, porque, aunque suspendidas las licencias para confesar, tenía que ingeniárselas para sacar adelante a su prole clandestina y sacrílega. Murió santamente, como había vivido, aunque esclavo de su fogosidad juvenil y de la carne débil --o dura, según la parte--, en el Hospital de Venerables Sacerdotes de Sevilla.
Dejamos al Cristo enfilando la calle Larga, a la derecha. Y bien larga que se hacía, porque la procesión llegaba hasta la Plaza de los Jazmines y volvía por la calle Cielos, Vicario y a su templo. Serían las siete de la mañana cuando el Nazareno entraba por la Plaza de la Iglesia, abarrotada de fieles, porque infieles es que no los había en aquellos años, o, por lo menos, no se manifestaban como tales.
El paso del Cristo entrando en la Prioral por la Puerta del Sol.
Nada de palmas, ni de vítores. Un respeto religioso presidía todo el cortejo. Y el ambiente. Silencio. El paso del Cristo daría la vuelta sobre el empedrado de la Iglesia. Con las maniguetas, casi daba en las columnas. Pero no las rozaba. Fondo y para dentro. Acaso una saeta o dos. Silencio. Mujeres; penitentes de la Virgen. A la altura de la casa de don Francisco Muñoz Seca se apreciaba la luz de la cera del paso de palio. Silencio.
Cuando la Virgen con San Juan, daban la vuelta sobre el empedrado y entraban por la Puerta del Sol, las dos pesadas hojas se cerraban. La procesión había terminado. Y el silencio seguía. El Alcalde dictaba todos los años un bando ordenando la suspensión de los espectáculos, la prohibición de la circulación rodada, el cierre de los bares... Silencio. Era ya Viernes Santo y el silencio se estrenó a las doce de la noche, una hora antes de salir por las puertas de la Prioral ‘El Silencio’. (Texto: Luis Suárez Ávila).
Existen numerosos ejemplos de Vía–Crucis que se extendió por los diferentes pueblos y ciudades dada la dificultad de visitar los lugares pasionales en Tierra Santa, tiene ejemplos destacables en el siglo XVIII, citaremos el de Umbrete, el del Monasterio de la Encarnación de Osuna, el del convento sevillano de Santa Rosalía o los del Hospital de Mujeres gaditano.
DETERIORO.
El valor de las piezas del patio trasero de la Prioral es innegable, dada la escasez existente en la actualidad, si bien el deterioro que han sufrido es patente. Un estudio de las piezas nos permite contemplar como la ignorancia y el fundamentalismo pueden llegar a destruir una obra de arte, pues tanto las caras como en ocasiones los cuerpos completos de las figuras de sayones, judíos y romanos han sido literalmente picadas en los distintos retablos cerámicos que hemos tenido el privilegio de contemplar. Hay una pieza que se encuentra en estado aceptable y otras dos que aunque con desperfectos nos permiten hacernos una idea de lo que tuvo que ser el Vía Crucis en origen.
Las composiciones son sencillas, presentando los elementos necesarios para entender cada escena. Este conjunto de retablos del siglo XVIII, en su mayoría deteriorados, conforma la serie de piezas cerámicas más antiguas ubicadas en la actualidad en la ciudad. ??Representa los esquemas clásicos y habituales de los Vía Crucis de la época, desarrollando la misma hechura en las piezas, aunque elaborando en ocasiones algo más los dibujos, lo que revela la mano de un artista conocedor del género y que sin llegar a ser de una gran categoría, si es de mayor realce que otros que ejecutaban piezas cerámicas en la época que nos ocupa.
Habiéndose ya localizado las piezas en el interior de dependencias anexas al patio, hemos podido verificar que no se corresponde con el modelo de Jerusalén al tratar el primero de los retablos analizados el episodio de la flagelación en vez del de la Sentencia de Cristo.
Pero volvamos con las Estaciones de Penitencia.
El cuarto azulejo está también partido.
8ª ESTACIÓN: ENCUENTRO DE JESÚS CON LAS SANTAS MUJERES.
La pieza muestra los azulejos de la parte derecha con desperfectos, incluso el cuarto está roto en varias partes. A pesar de todo no es de las piezas más dañadas pues deja ver el rostro de las figuras secundarias, en este caso dos de las santas mujeres. Representa el pasaje bíblico del evangelio en el que Jesús se encuentra con las mujeres y les habla. ?Este pasaje está incluido en el Vía Crucis de Jerusalén.
Incluso las manos del Cristo han sido picadas en esta escena pasional.
9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.
El retablo muestra evidentes daños, las dos figuras secundarias han sido prácticamente borradas de él y los desperfectos son evidentes incluso en el cuerpo del mismo Cristo. Conjuntamente con las estaciones 1,2, 10 y 14 pertenece al grupo de las más maltratadas.
Este pasaje está incluido en el Vía Crucis de Jerusalén.
Las figuras que desnudan a Cristo han sido literalmente borradas.
10ª ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.
En esta pieza los daños, realizados sobre las figuras secundarias han llegado a alcanzar incluso a la cara de Jesús.
La estación presenta daños hasta en el rompimiento de Gloria.
11ª ESTACIÓN: JESÚS ES CRUCIFICADO.
Varias roturas en las piezas, la cara de Longinos ha sido borrada al igual que el soldado encargado de clavar en la cruz a Cristo y hay golpes en los azulejos, de todas formas se deja ver una composición típica de las estaciones de Vía crucis de la época que reflejan este pasaje, incluyendo la cesta con los instrumentos de la pasión y el pequeño montículo desde el que la Virgen acompañada de san Juan contempla la escena, estas dos últimas figuras pudieran ser de una mano distinta a la que ejecutase el resto.
Las piezas 12,13 y 14 que indicamos a continuación se encuentran en dependencias no accesibles actualmente y solo ha sido posible su catalogación gracias a la gentileza de las cofradías de la Misericordia y de la Oración en el Huerto, cofradías portuenses que guardan sus enseres en estas dependencias.
En esta estación ha sido borrada la cara de Gestas el mal ladrón.
12ª ESTACIÓN: JESÚS EXPIRA EN LA CRUZ.
Al encontrarse en el interior del almacén de la cofradía de la Oración en el Huerto se ha preservado de posibles deterioros, amén de haber sido cuidada por dicha hermandad.
Solo presenta un desperfecto en la cara del mal ladrón que ha sido borrada de la cerámica. Este retablo carece de gloria, al igual que las piezas 12 y 13.
La estación trece conjuntamente con la doce y la cuatro son las mejor conservadas.
13ª ESTACIÓN: JESÚS ES DESCENDIDO DE LA CRUZ.
Conjuntamente con la pieza cerámica correspondiente a la cuarta estación es la que presenta menos desperfectos, estando prácticamente en buen estado salvo una lasca que ha saltado del azulejo número 6.
Al encontrarse en el interior del almacén de la cofradía de la Oración en el Huerto se ha preservado de posibles deterioros, amén de haber sido cuidada por dicha hermandad. Carece de gloria al igual que las piezas 11 y 14.
La estación más deteriorada conjuntamente con la primera es la catorce.
14ª ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO.
La pieza ha sido localizada en el interior del almacén de la cofradía de la Misericordia. Está severamente dañada, presentando pérdida tanto de esmalte como incluso de parte del bizcocho de algunos azulejos. Es la pieza peor conservada, presentando serios desperfectos en todas sus piezas.
Observamos rompimiento de Gloria en las piezas cerámicas comprendidas de la 1 a la 11 figurando la numeración de la estación a la derecha del espectador en las identificadas como estaciones 1, 3, 4, 5, 6, 11 y 13 (azulejo 2), mientras que las demás están numeradas a la izquierda (azulejo 1).
Se observa el empleo en primer plano de piedras y flores en todas las estaciones, que generalmente, salvo en el caso de las piezas 1 y 7 presentan solo los elementos o imágenes imprescindibles para entender la escena, procurando obviar cualquier otra cosa que pueda distraer la atención del espectador, pues este debe concentrarse en la contemplación de las escenas pasionistas. (Texto y fotografías: Alfredo García Portillo).
El origen de la devoción al Vía Crucis se debe a la práctica piadosa del ejercicio de recordar el recorrido que realizó Jesucristo desde el Pretorio hasta la cruz y posteriormente al sepulcro. Literalmente Vía Crucis, significa camino de la cruz. A lo largo del Vía Crucis, se representan distintas escenas de la pasión, ante las cuales se reza.
Éstas no siempre han sido las mismas, sino que han ido evolucionando a lo largo del tiempo, ello deberá ser tenido en cuenta a la hora de realizar el estudio de las piezas.
Al producirse las paradas ante éstas para proceder a rezar tal y como hemos comentado y al constituir propiamente detenciones en la marcha, se dio origen al nombre de estaciones. Cuenta la tradición que la Virgen, recorría el camino que recorrió su hijo Jesucristo y se paraba en aquellos lugares en los que éste había sufrido, besaba el suelo y oraba. Fue una peregrina española, la monja Egeria la que reflejó para sus hermanas de Galicia la idea de recorrer y describir los lugares santos, pararse en cada uno de ellos, leer el evangelio y rezar. Ella misma relata como los fieles durante el Jueves y Viernes Santo realizaban ya esta práctica en Jerusalén.
Acceso al Patio de la Prioral por la puerta contigua a la Capilla de la Aurora.
EXPANSIÓN POR EL MUNDO.
Durante los siglos siguientes son frecuentes las alusiones a esta forma de rezo que realizan los viajeros de la época.??En Jerusalén, a partir del siglo X comienza a existir una división entre las estaciones y en el XIII, se determina el lugar preciso de las paradas. Son diferentes autores los que reflejan también varios tipos de estaciones, llegando a quedar constituida a finales del siglo XVI con la forma que llegan a la actualidad.
Como quiera que las peregrinaciones originaban muchas molestias y gastos a veces cuantiosos, se llegó a esta forma de devoción a la Vía Dolorosa que se fue propagando por todo el mundo. Hoy día la representación del Vía crucis está en casi todos los templos e incluso en las calles de algunas ciudades y pueblos españoles.
Podemos ver dos azulejos en el patio trasero de la Iglesia Mayor Prioral.
PATIO TRASERO.
En una zona poco accesible en la actualidad, se encuentra el que da el título al presente artículo. El lugar, el patio trasero de la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto de Santa María, deja ver una serie de diez piezas de las catorce de que consta el Vía Crucis.
Las otras cuatro piezas, se encuentran en el interior de dos almacenes construidos por dos de las cofradías portuenses, que tienen sus titulares en el interior de la Iglesia, lo que da por una parte la seguridad de que están siendo bien custodiadas, pero por otra la certeza de que la devoción al citado Vía Crucis caducó hace ya mucho tiempo. /A la izquierda azulejo del Via Crucis del Monasterio de la Encarnación. Osuna (Sevilla).
A la izquierda, esquema de la red modular de las piezas que es de 2x3 azulejos.
DESPIECE.
El modelo de Vía Crucis que estudiamos podríamos encuadrarlo en la segunda mitad del siglo XVIII y es cercano en cuanto a estilo al del Monasterio de la Encarnación de Osuna.
A diferencia de éste, cada estación está compuesta por seis azulejos (13’5 x 13’5 cms. de lado) con una disposición de 3 filas por dos columnas, aplicable a todas sus piezas, si bien la estructura de la cenefa es variable.Se han utilizado los colores azul, verde musgo, morado, ocre y amarillo, como es común en la azulejería devocional de la época. El conjunto se encuentra enmarcado por una lista azul y exteriormente por una guardilla blanca con motivos ornamentales en azul de 7 cms. de ancho, lo que da una idea de la importancia que en principio tuvieron las piezas para aquellos que lo encargaron. En la parte superior un rompimiento de gloria.
La primera estación no coincide con la Sentencia de Cristo.
1ª ESTACIÓN DEL VÍA CRUCIS.
Se ha localizado la pieza en el interior del almacén de la Cofradía de la Misericordia, habiéndose comprobado que no corresponde a una estación de la Sentencia de Cristo, sino a la flagelación, por lo que no responde exactamente el Vía Crucis al modelo de Jerusalén. Esta escena fue una variación que se dio fundamentalmente en la segunda mitad del siglo XVIII y así puede verse en otros Vía crucis de la provincia gaditana como por ejemplo el del Convento de los Capuchinos de Sanlúcar de Barrameda.
Por otra parte, podemos asegurar también que se trata de mutilaciones "de época", pues tanto ésta como el resto de piezas protegidas han sufrido daños en las imágenes de judíos, romanos y sayones que acompañan a las imágenes objeto de veneración en todas las piezas tanto ocultas actualmente, como visibles en el patio.
La escena presenta daños en todas sus azulejos habiendo sido destrozada literalmente una de las figuras de los sayones y presentando la otra imagen e incluso el Cristo daños importantes. La cenefa que lo rodea también está dañada.
La segunda estación presenta también graves deterioros.
2ª ESTACIÓN: JESÚS A LA SALIDA DEL PRETORIO.
Representa el momento en que se le entrega la cruz a Cristo. Tres figuras alredor del Redentor han sido mutiladas, es decir, literalmente picadas de la escena, queriendo que desaparezcan, una en su totalidad y otras, pies, caras y manos.
A diferencia de otros Vía Crucis (Ver por ejemplo piezas del Vía Crucis de los claustros alto y bajo del Hospital de mujeres de Cádiz, del de las calles de la ciudad de Valverde del Río o el de la iglesia de San Juan Bautista de La Palma del Condado), muestra como se le entrega la cruz a Cristo, mientras en éste, al igual que en el caso del de los Capuchinos de Sanlúcar, se le hace entrega de la cruz, presentándosele de pie para que la abrace. Esta segunda estación se corresponde con la segunda estación del modelo de Jerusalén.
La tercera estación es de las menos deterioradas.
3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.
De esta escena han sido picadas las caras de los dos soldados que acompañan a la imagen de Cristo, así como los brazos de uno de ellos, aún así no es de las piezas más deterioradas y estaría a tiempo de una intervención.
Esta tercera estación se corresponde con la tercera estación del modelo de Jerusalén. Su tradición es apócrifa.
La estación mejor conservada de las que se encuentran en el patio, es la cuarta.
4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE.
Es la mejor conservada de todas las piezas que hemos podido ver del Vía Crucis. Revela el uso de los colores más habituales en la azulejería devocional de la época (azul, verde musgo, morado, ocre y amarillo). La iconografía de la pieza nos muestra una tradición apócrifa, según la cual Jesús se encuentra con su Madre en la que luego sería denominada en Jerusalén como calle de la Amargura.
La estación quinta también se corresponde con el modelo de Jerusalén.
5ª ESTACIÓN: SIMÓN DE CIRENE AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ.
La cara tanto de Simón de Cirene como del soldado que presencia la escena han sido picadas y literalmente borradas, otros golpes han impactado sobre los azulejos que forman la pieza. Las piezas 6 y 7 que indicamos a continuación se encuentran aún tapadas y protegidas al haberse procedido a realizar una restauración del entorno, por lo que su catalogación ha sido posible gracias a los permisos obtenidos.
La estación sexta presenta daños de consideración.
6ª ESTACIÓN: ENCUENTRO DE JESÜS CON LA SANTA MUJER VERÓNICA.
La imagen del sayón que hostiga a Cristo ha desaparecido de la escena. El azulejo número 3 es el más dañado, y el 4 y el 5 presentan pérdidas de importancia. La guardilla muestra también evidentes signos de daños.
La estación se corresponde con la sexta del Vía Crucis de Jerusalén. También en este caso se nos representa una tradición apócrifa.
Como en la mayoría de las estaciones en primer plano se muestran piedras y flores.
7ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.
Los azulejos 3 y 4 son los que presentan desperfectos más graves, habiendo desaparecido la parte superior de una de las imágenes de los sayones.
En los azulejos dos y cuatro se deja ver una construcción con diferentes tonalidades y colores empleados en la pieza cerámica, lo que revela un determinado interés en el empleo del color y da cierta profundidad a la composición. La estación se corresponde con la séptima del Vía Crucis de Jerusalén. (continuará).
(Texto y fotografías: Alfredo García Portillo).
Manuel Jesús Bernabé Gatica, Manu, no nació solo el 9 de Febrero de 1962, sino que también lo hizo su hermana melliza de nombre Eloisa, en Cádiz capital, hijos del gaditano Manuel Bernabé González-Balbuena y de Eloisa Gatica Lara, natural de El Puerto.
---- (*) Capirote:1. adj. Cucurucho de cartón cubierto de tela que usan los penitentes en las procesiones de Semana Santa. 2.m. Dicho de una res vacuna, que tiene la cabeza distinta del color del cuerpo. || Procede de ‘capirón’, palabra en desuso, que significa cubierta de la cabeza.
1962
En 1962 era alcalde de la Ciudad Luis Portillo Ruiz. Manuel Martínez Alfonso publica su libro «El Puerto de Santa María en la Literatura Española».
Se rueda en El Puerto la película ‘La Becerrada’ con Fernando Fernán Gómez; la Plaza de Toros y el Vapor, espacios inmortalizados, cuyo cartel reproducimos en la imagen de la izquierda.
Rafael Alberti publica ‘Poemas Escénicos’ primera serie. Se inauguraba el Hotel Meliá ‘El Caballo Blanco’. El ayuntamiento concede la Medalla de Oro de la Ciudad al dictador y Jefe del Estado, Francisco Franco.
Se inauguraban las viviendas de La Pescadería, reciente y parcialmente derrumbadas para recuperar la Plaza del Carmen.Empieza a realizar su labor docente el Colegio La Salle que, en septiembre, inaugura el Curso 1962/63.
Nacen el investigador Bernardo Rodriguez Caparrini, el compositor carnavalesco Luis Galán y la actriz Montse Torrent y el navegante Epi Unzueta Melgarejo. El fotógrafo Manuel Bernabé Gatica.
En el colegio 'La Divina Pastora', Manu junto a su hermana melliza, Eloisa.
La infancia de Manu transcurrió en el núm. 52 de la céntrica calle Luna, donde vivió hasta el año 1972. Los estudios de enseñanza primaria, entonces E.G.B., los realizó en el colegio La Divina Pastora, encima del conocido establecimiento de ultramarinos La Giralda, realizando el segundo ciclo en el colegio La Salle Santa Natalia y más tarde, los estudios de BUP en el Instituto Muñoz Seca. En el año 1978 comienza Formación Profesional en SAFA, finalizando la FP-2 en el Instituto de Formación Profesional de San Fernando.
Colegio de la Salle. Curso 1973/74. Fila superior, de izquierda a derecha: Angel Magriñán Camacho, Miguel Hermoso López, Juan Antonio Egea Aldana, Ricardo García Moscoso, Eduardo Lojo Lavis, Rafael Velez Díaz, Jesús González Beltrán, Ignacio Perea Rincón, Claudio Bayard Lopez- Cepero. Fila segunda, de izquierda a derecha, Javier Jiménez Aragón, Miguel Rodríguez Peinado, Ricardo Pérez Sánchez, Francisco Rivera López, Fco. Javier Pérez Cabral, Julio, Antonio González Herrera, Luis Góngora, Juan José Medina Ruiz, José A.Torres. Fila tercera, de izquierda a derecha, Francisco Martínez Cordero, José Manuel Pérez Pérez, José Rojas Cárdenas, José Áspera López, Antonio Mesa Ortiz, Salvador Blanca Fernández, José M. Rodríguez Sucino, Manuel J. Bernabé Gatica, Eugenio Neva Pérez, Francisco Montesino Gallego, Agustín Velázquez Bocanegra. En el suelo, de izquierda a derecha, Alberto Pérez Izquierdo, Domingo Péculo Fernández, José Bautista Pérez, Francisco Peinado Alcón, Juan Carlos Ordoñez González, Juan Ruiz Rosa, Miguel Mena Rodríguez, Juan Vicente González Jimenez.
En 1992 contrajo matrimonio con Milagros Quintero Utrera con quien tiene dos hijos: Manuel Jesús (1994) y Nuria (1999).
AFICIÓN POR LA FOTOGRAFÍA.
Apenas tenía nueve años cuando, en un ropero de su casa, encontró una vieja cámara de fotos --de esas que tenían fuelle--, que su padre guardaba desde hacía muchos años. Fue entonces cuando empezó a sentir curiosidad por aquella cámara y decidió ponerla a funcionar, siempre y cuando su padre accediera a ponerle un carrete. Así fue y desde aquel día nació su interés por la fotografía. La primera foto que recuerda haber hecho fue un autorretrato, realizado delante del espejo de un ropero. Ese fue el punto de partida. La vieja cámara de fotos se convirtió, al cabo de algún tiempo, en un instrumento más en su vida diaria. /En la imagen de la izquierda, Manu en la Feria de Crevillet de 1980.
Con el paso de los años consiguió hacerse con una cámara más moderna, con carrete de paso universal y más acorde con los tiempos, hasta que al final pudo conseguir su primera cámara réflex, la cual sería, sin lugar a dudas, el paso decisivo hacia ese fantástico mundo. Donde estaba Manu Bernabé, siempre estaba su cámara.
Manu Bernabé, Mariano Serrano, José Antonio García Misa y Eusebio Pérez Fernández en la calle de la Zarza, en Obregón, uno de los últimos reductos del arte tabernero y bodeguero de El Puerto.
Manu Bernabé, Juan Manuel Brea, José Antonio García Misa, Manuel Gutiérrez, Alfonso Loureiro, Juanma Aldana, Manuel Aldana, Pepín Puente. Agachados, Manu Bernabé hij, Nacho Puente y Jesús Puente, durante la Navidad 2010 en el bar 'El Tentaero'.
SEMANA SANTA.
Fue aprendiendo de forma autodidacta y más tarde adquirió algunos libros y enciclopedias de los cuales iba sacando información. Cuando tenía dudas, buscaba la opinión de alguien más avanzado que él o incluso de algún profesional. Al final de la década de los setenta empezó a hacer fotos a la Semana Santa portuense. Primero las hacía en negativo y, posteriormente, en diapositivas. Desde entonces no ha faltado un solo año a su cita con la Semana Mayor, que se aproxima-
LLAMADOR.
Desde el año 2001 hasta hoy ha aportado sus fotografías para la confección de los carteles e itinerarios de Semana Santa editados por la emisora local Radio Puerto FM, así como de algunas otras entidades y empresas. En la actualidad tiene editados 18 carteles y está en posesión de premios y trofeos entre los que se encuentran:
2º premio del Consejo Local de Hermandades. Año 1985
3º premio Hermandad de la Borriquita. Año 1995
2º premio Hermandad de la Borriquita. Año 1996
3º premio Hermandad de la Borriquita. Año 1998
2º premio Hermandad de la Borriquita. Año 2002
1º premio Hermandad de la Borriquita. Año 2003
3º premio Hermandad de la Soledad. Año 2007
VII Antifaz de Plata Hdad del Olivo. Año 2008
1º premio de la ”Madrugá” Hermandad del Nazareno. Año 2008
3º premio Hermandad de la Soledad. Año 2010
1º premio Hermandad del Resucitado. Año 2010. /En la imagen de la izquierda, Manue Bernabé haciendo entrega a Benito López-Cepero de la Venta 'El Cepo' y el 'Rincón Español' en el año 2001, del cartel enmarcado del que fue autor y que patrocinó el citado establecimiento hostelero.
En el acto de entrega del Llamador 2011, de manos de Millán Alegre. Detrás los concejales Capdevila y Benavente, el alcalde Enrique Moresco, el Secretario del Consejo de Hermandades, José Manuel Castillo y Angelito García González, mantenedor del acto.
Una conseguida fotografía de Manu Bernabé en la Plaza de Toros de El Puerto.
PLANETA DE LOS TOROS.
En los años noventa sintió curiosidad por la fotografía taurina, aunque desde el tendido, lo cual no le daba demasiadas satisfacciones. En las dos últimas temporadas taurinas de El Puerto, ha colaborado con un diario de la bahía. Una nueva experiencia desde el callejón.
En la imagen, en los burladeros de la Plaza de Toros de El Puerto, junto al torero Morante de la Puebla y el empresario Briole, propietario de los muebles del mismo nombre.
Fernando Gago García nace el 18 de abril de 1941 en la calle Larga, núm. 3, segundo hijo de Manuel Gago Vélez y Milagros García Rodríguez, siendo sus otros hermanos, Manuel, Benito e Ignacio.
1941.
En 1941 es alcalde de El Puerto un militar que ocupaba el despacho del palacio Municipal desde diciembre de 1939: Manuel Barba Ordóñez. Le relevó en septiembre de 1941 José María Pastor Moreno, por poco tiempo ya que al mes siguiente, en octubre tomará posesión de la alcaldía Fernando C. de Terry y del Cuvillo. El arqueólogo alemán Adolf Schulten visitó el Yacimiento de Doña Blanca, y pensó que podría tratarse del ‘Puerto de Menesteo’; no será hasta 38 años después, 1979, que empezarán las excavaciones sistemáticas dirigidas por el Catedrático Diego Ruiz Mata.
Hipólito Sancho de Sopranis publica su libro «Historia del Puerto de Santa María desde su incorporación a los dominios cristianos en 1257 hasta 1800». Rafael Alberti publica «Entre el clavel y la espada», naciendo su hija Aitana en Puerto de Santa María de los Buenos Aires (Argentina). El Padre Guerrero y el Padre Jorge Loring ingresan en el noviciado de la Compañía de Jesús de El Puerto. /Fernando Gago en versión niño, en la Playa de la Puntilla.
ESTUDIOS.
Estudió en el Colegio de la Divina Pastora, en la calle Luna arriba de Ultramarinos La Giralda, donde coincidió con otro ex alcalde: Hernán Díaz Cortés, con el crítico taurino Luis Ortega, el diácono Felipe Bononato Saez o el chef Eugenio Espinosa, entre otros. Jugaba de pequeño en el jardín de su casa y en el Paseo de la Victoria.
En el Colegio de la Pescadería, durante el curso 1950/51.
De ahí pasa al Colegio de la Pescadería (San José y San Estanislao) donde tendrá entre los compañeros de clase a Chemari Gutiérrez Colosía, Toni Redondo del Río, José Luis Gutiérrez, Fali Gómez Giménez, o Pepe Pineda Martí. De ahí pasaría por el Colegio de San Estanislao de El Palo (Málaga), como seminarista de la Compañía de Jesús, donde repetirá 3º de bachiller y, al no perseverar, los jesuitas le aconsejaron que volviera a El Puerto, “con mucho cuidadito”. Terminó el bachillerato en el colegio de Ntra. Sra. de la Merced, con Antonio García Flores --director y propietario-- recordando a un buen profesor de matemáticas, Eloy del Valle Bonichi, que era capitán de artillería.
Estamos en el Curso 1950-51 de Ingreso a Bachiller; las profesoras a izquierda y derecha de la fotografía son las señoritas Milagros Gilabert y Paca Aquino Arnosa (+). En la fila superior, de izquierda a derecha: Juan Niño Garrido, Luis Bustos (+), José Zamorano Franco, Antonio Ramírez Ariza, Francisco Llorca, Mauricio Ferrugías Carvajal, Paco Espinar Galán, Luis Jiménez González-Nandín, Rafael Felices Morro (+) y José María Martínez Govantes. En la fila de enmedio, de izquierda a derecha: Miguel Cacchetta de la Ruibiera, José Pineda Martí, José María Gutiérrez Colosía, Aguilar, Manuel de la Torre, Pedro Ruíz Chinea, Rafael Gómez Giménez (+), Francisco Javier Jiménez, Alejandro Zamacola Monís (+) Antonio Florido, Antonio Manuel Arredondo del Río y Fernando Gago García. En la fila de abajo, de izquierda a derecha: Laureano Quesada, Vicente Peris Tey, Marcelo Florido, Paco López-Cepero Pérez (+), Eduardo Cuvillo Jiménez, José Luis Moresco Suárez, Miguel Rascón Roselló, José Antonio Romero Haupold, Juan José Sánchez Sánchez, Manuel Carrasco Ariza y Manuel Morro Jarque. Sentados en el suelo, de izquierda a derecha: Antonio Lara, Fernandito Arjona González, Manolito Sánchez, Eduardo Benjumeda Osborne, Guillermo Benvenuty Díaz (+), Manuel Jesús Merchante Gutiérrez, Maximino Sordo Alonso (+) y Jesús Casado González. (Laboratorio Fotográfico E. Utrilla. Valencia. Colección F.G.G.)
Fernando Gago, en el centro de la imagen, vestido de capuchino con la Asociación Piadosa del Cristo del Amor.
ACCIÓN CATÓLICA.
Cuando las congregaciones marianas pertenecientes a la Compañía de Jesús desaparecen en El Puerto, sus miembros se integraron en las juventudes masculinas de Acción Católica, donde continuaron su formación cristiana y las acciones denominadas entonces ‘de caridad’ y que hoy serían denominada ‘de solidaridad’. Se instaló un comedor de Acción Católica, organizado por Luis Fernández Sanz-Blanco y atendido por chicas de El Puerto que colaboraban en la cocina; sería el equivalente actual a la asociación ‘Sol y Vida’. También tenían la parte lúdica: se organizaban fiestas y actuaciones en las que Fernando solía hacer de presentador. Hacían teatro y aprendían de Joaquín Sancho, José Ortega Infante, José Lucas Morillo León, fundamentalmente.
Fernando Gago siempre afirma que él hace Teatro desde hace mucho tiempo. Enla imagen, de finales de la década de los cincuenta del siglo pasado, durante la represntación de El Rey Negro, de Pedro Muñoz Seca, aparece Fernando a la izquierda, junto a Merche Valiñana, Pepe Morillo, con bigote y Angelines Ayuso a la derecha.
TEATRO.
José Luis Tejada Peluffo dirigió la cátedra de Arte Dramático en la Academia de Bellas Artes donde aprendían declamación y Fernando, junto a Lola Alba que recitaba muy bien, eran sus alumnos predilectos. Representaban obras de Muñoz Seca, los Hermanos Álvarez Quintero que representaban en el Teatro Principal. Y mas adelante, de José María Pemán ‘El Divino Impaciente’ o zarzuela ‘La del manojo de rosas’ con Merche Valimaña ‘La Macaria, Rafael Felices, Julio Fuentes y Angelines Ayuso entre otros, acompañados por la Banda de Música del Maestro Dueñas. Todo lo que hacían o representaban era a beneficio de algo. Otra representación fue ‘El Tenorio Futbolista’ una parodia de la obra de Zorrilla, escrita por Manolo Barrios y Rafael Salvatierra, de Radio Sevilla SER.
Se lo pasaban de aquella manera --muy bien, por supuesto-- con muchísimo sentido del humor y ‘gamberradas para tirarse al suelo’.
Fernando Gago, en el centro de la imagen revestido de ceremonial e incesario en mano, durante una liturgia en presencia del cardenal de Sevilla, José María Bueno Monreal, en la Iglesia de las Capuchinas, hoy Auditorio Municipal.
SEMINARISTA Y MAESTRO INCONCLUSO.
Inicia estudios de Magisterio por libre y de lo libre que estaba no los concluye y su padre, que era responsable de Economato en Bodegas Terry lo pone a trabajar, con 20 años --1961-- en la bodega, donde desarrollará toda su vida laboral, y donde conocería diferentes propiedades de la firma: los Terry Merello, Patrimonio del Estado, Serra Santamans, Harvey, Allied Lyons y Domecq, no cogiéndole el cambio a Beam Global. En Terry empezó como administrativo en el Departamento de Embarques y se prejubiló como Apoderado y Director de Relaciones Públicas.
Fernando, con generosas patillas, rodeado de dos bellas señoritas durante la presentación de un acto en el Club Náutico.
EN EL EJÉRCITO DEL NORTE DE ÁFRICA.
En 1962 se incorpora a filas en la Caja de Reclutas nº 18 de Cádiz, siendo destinado al Ejército del Norte de África, Regimiento Mixto de Artilleros norte 8, de guarnición en el Monte Hacho (Ceuta) --”es que decir que fui destinado a Ceuta tiene muy poco glamour” afirma-- donde presta juramento de fidelidad a la bandera, juramento que renovará, años después, en la jura de bandera de su hijo Fernando en el Cuartel de Instrucción de Marina de San Fernando.
Durante un acto en Bodegas Terry, en presencia de Eustasio Torrecillas.
DE NUEVO EN TERRY.
Como ‘Terry le va’ (Vd. si que sabe), se reincorpora a la bodega y se incorpora al nuevo departamento de Publicidad y Relaciones Públicas que había creado Juan Ig. Varela Gilabert, quien lo reclama y con quien permanecerá por espacio de 11 años, entre 1963 y 1974.
Con Bo Dereck, en 1982, durante una visita a Bodegas Terry.
Con Margit Kocksis, la mujer que montaba el caballo blanco de Terry.
AMÉRICA Y CANADÁ.
Con la marcha de Juan Ignacio, el Departamento de Publicidad lo asume el Director de Marketing, Antonio Leal Jiménez y Fernando se hace cargo del de RR.PP. En 1979 nuestro protagonista es nombrado Director de Ventas para EEUU y Canadá, por espacio de tres años, viajando con profusión al continente americano. Era alcalde Antonio Álvarez Herrera, quien lo nombró miembro de la Comisión Organizadora del Centenario de la Plaza de Toros que sería al año siguiente: 1880.
PRESIDENTE DE LA PLAZA DE TOROS.
Ha sido presidente de la Plaza de Toros de El Puerto en dos periodos: 1992-1998 y 2000-2005. Durante ese tiempo ha presidido los festejos durante las temporadas taurinas bien en solitario, bien compartida la presidencia de los festejos de forma alterna con: Rafael Gómez Ojeda, Juan Gómez Fernández e Ignacio García de Quirós Pacheco. El resto del tiempo, hasta la fecha, salvo los brevísimos periodos en los que no fue edil, fue concejal delegado de Plaza de Toros.
Con su mujer, María Isabel Peña y Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, en los tendidos de la Plaza de Toros de El Puerto.
LA FAMILIA.
En 1968 se casó con la sevillana Felisa Leyras Toral, de origen vallisoletano, con la que tendrá cuatro hijos: Fernando, Felisa, Verónica e Irene. Fernando está casado en segundas nupcias con María Isabel Peña García. Le gusta decir, con el sentido del humor que le caracteriza “--Eres mas torpe que un hombre casado y yo me he casado dos veces”.
Candidatura socialista a las elecciones municipales de 1991, en las escaleras de acceso a la Planta Noble del Palacio Municipal, en la que Fernando Gago accede como independiente.
20 AÑOS EN POLÍTICA: 1991-2011.
En 1987 entró como Consejero Técnico del concejal socialista Miguel Marroquín Travieso, en el desaparecido Patronato Municipal de Turismo, lo que le supuso un inicio de relaciones con el PSOE de El Puerto. Cuatro años más tarde fue llamado por integrantes de la candidatura socialista, yendo como independiente en las municipales de 1991, con Manuel Torres Ramírez como alcaldable. Durante sus 10 años y medio como Concejal de Turismo, se siente especialmente satisfecho de haber modernizado la comunicación en este área: El Puerto en GPS, en guías para teléfonos móviles, diversos portales de Internet; haber puesto las bases para que el Monasterio de la Victoria sea un centro de actividades culturales, empresariales y congresuales; haber dignificado la Real Plaza de Toros y haber puesto las bases para que en El Puerto se pudiera celebrar, en 2005, el XVIII Congreso de OPC España, actividad que siempre le preocupó durante el ejercicio de su cargo.
Saludando al Conde de Barcelona al que ofrece productos de las bodegas de El Puerto.
PERIODO 1991-1995.
En ese mandato 1991-1995 formará parte de la Corporación Municipal primero en la oposición durante los seis primeros meses y luego gracias al pacto de gobierno con Independientes Portuenses, asume las concejalías de Presidencia y Turismo,. En el último año de dicho mandato se rompe el pacto de gobierno con los independientes, pero Fernando empieza a colaborar con el gobierno de IP, dimitiendo como concejal meses antes de finalizar el periodo para el que resultó elegido.
Rafael Alberti resultaría nombrado alcalde honorario y perpetuo de El Puerto en un pleno solemne celebrado en el Monasterio de la Victoria. El mismo día se le haría entrega del Premio a la Promoción Turística de la Ciudad. En la imagen, la corporación municipal con el poeta.
PERIODO 1995-1999.
En el periodo 1995-1999 sale elegido en las urnas de nuevo como concejal, --iba en el puesto número 11-- pero bajo la siglas de Independientes Portuenses que alcanzará mayoría absoluta con 16 concejales, asumiendo como concejal y teniente de alcalde las responsabilidades de Presidencia y Relaciones Institucionales, así como la Plaza de Toros. Compatibilizaba la política con su trabajo en Bodegas Terry en unos años en los que tenía que viajar mucho. Gago tuvo que escuchar de todo por el cambio de grupo político (de independiente con los socialistas a independientes portuenses), algo que el resolvía afirmando que “mis decisiones estaban tomadas en aras a poner mis conocimientos y esfuerzos a disposición de los intereses de El Puerto”.
Recibiendo a S.M. el Rey, en presencia del entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, en la corrida regia que se celebró en la Plaza de Toros.
PERIODO 1999-2003.
En este periodo se quedó fuera de la Corporación Municipal durante seis meses. Iba de nuevo en el puesto número 11, pero los independientes sufrieron un descalabro perdiendo la mayoría absoluta y gobernando en solitario, acosados por la oposición. Tras la dimisión de la concejala Elena Galván Pantoja, en Enero de 2000 asumirá de nuevo las competencias en Turismo, Relaciones Institucionales y Presidencia, además de Fiestas, Plaza de Toros y Policía Local --dado el carácter conciliador de nuestro protagonista, recibió el encargo de la alcaldía de pacificar el ambiente en la Policía, alborotado en aquellas fechas por diversas circunstancias--. Nunca daría instrucciones directas a los guardias municipales, siempre lo haría a través del Jefe Local.
Recibiendo en audiencia al porteño Juan Gómez Benítez, a la sazón presidente de los Enólogos de España, en el despacho de la alcaldía.
PERIODO 2003-2007.
Se reeditará de nuevo el pacto IP-PSOE, y las concejalías de Fiestas, Plaza de Toros, Relaciones Institucionales y Presidencia. Tras la dimisión de Enrique Moresco de sus responsabilidades en Educación y Cultura, asume las concejalías de Eduación y Cultura.
Recién proclamado alcalde, con la vara de mando y el collar.
EL ALCALDE DEL COLLAR: 2006-2007.
El 2 de agosto de 2006 resulta elegido alcalde de su Ciudad, tras ser inhabilitado para cargo público su antecesor, por un delito de prevaricación. En la toma de posesión, ya roto el pacto de gobierno con el PSOE, se le impondrá un collar de regidor con escudos y leones. Meses después con la oposición interna y múltiples desaires del ex alcalde de la Ciudad y presidente de su partido asume la candidatura de Independientes Portuenses a las elecciones municipales. El 27 de mayo de 2007 su lista sufrió un fuerte revés en las elecciones municipales, con 4 concejales de un total de 25. Permanecería en el cargo hasta junio de 2007, apenas 10 meses de alcalde de la Ciudad. /En la imagen de la izquierda, con el bastón de mando recien elegido alcalde en 2006.
PERIODO 2007-2011. NO ADSCRITO.
En agosto de 2007 comunica públicamente que, tras el maltrato continuado y mantenido en el tiempo recibido por la cúpula de su partido, se considera libre de adoptar la medida política que mejor estime por conveniente, argumentando que la decisión que tome en un futuro será en aras a salvaguardar los intereses de El Puerto de Santa María. En septiembre de ese mismo año, anuncia su marcha de Independientes Portuenses, y en octubre de 2007, formaliza pacto de gobierno con el tripartito Partido Popular, Partido Andalucista y el mismo concejal no adscrito. Por Decreto de Alcaldía de 11 de octubre de 2007 asume la Segunda Tenencia de Alcaldía, y las responsabilidades en materia de Turismo, Promoción de la Ciudad, Plaza de Toros, Monasterio de la Victoria y Relaciones Institucionales. /En la imagen logotipo de la campaña con el que concurrió a las elecciones municipales de 2007
Con Patricia Ybarra, su predecesora y sucesora en la concejalía de Turismo y el alcalde de la Ciudad, Enrique Moresco, durante la firma del pacto en octubre de 2007.
MESA NACIONAL ANTITRANSFUGUISMO.
Con motivo de su abandono de IP y el pacto de gobierno firmado con el PP, la Mesa Nacional Antitranfuguismo lo declaró tránsfuga en 2008, algo que Gago nunca aceptaría, llegando a afirmar que la resolución de este ente “es papel mojado que no sirve ni para limpiarse los esfínteres”. En su descargo Gago argumentó la indefensión sufrida en este asunto donde “se dictaron unas resoluciones sin oír al afectado, es decir a mí, ni preguntar las causas que me llevaron a tomar la decisión, primero de abandonar IP y luego de firmar el pacto de gobierno con el PP, en aras de los intereses de la Ciudad. No podía dejar El Puerto a la deriva, sin mayoría de gobierno.”
DIMISIÓN.
Por segunda vez en su vida política, Gago formaliza su renuncia al acta de concejal. Lo hacía media hora antes de iniciarse el Pleno de la Corporación Municipal que tenía como único punto del orden del día la aprobación provisional del PGOU. El jueves 31 de marzo de 2011 presentará su dimisión como concejal, teniente de alcalde y todos los cargos que venía ostentando desde octubre de 2007. Desavenencias con el tratamiento que el equipo de gobierno daba a sendos proyectos turístico/inmobiliarios (2 hoteles de 4 Estrellas, en los que se incluían viviendas de renta libre, protección oficial, zona comercial y ajardinada en Pinar del Conde y El Cerrillo) y que Gago consideraba de interés laboral, económico y social, le llevaron a tomar dicha decisión, a dos meses de finalizar el mandato. Ya ha preparado la documentación de su jubilación, pues el 18 de este mes cumple 70 años.
ELOGIO DE LA TRAICIÓN.
Sostienen los franceses Denis Jeambar e Ives Rocaufe, jefe de redacción de Point y profesor de filosofía y ciencias políticas de la Universidad de Poitiers, en su libro 'El Elogio de la Traición', dando un paseo por la historia que para Sófocles ‘la traición y la negación son el meollo del arte político’ y para Maquiavelo ‘los príncipes que han sido grandes no se han esforzado en cumplir su palabra’. Ejemplos en España, como los de S.M. el rey Juan Carlos I traicionando los Principios Fundamentales del Movimiento, o Felipe González, renegando del marxismo o el cambio de postura con el Referéndum de la OTAN, son algunos ejemplos de los cambios de postura y de partido en política en nuestro país: Adolfo Suárez, Fernández Ordóñez, Eduardo Serra, Santiago Carrillo, Rosa Aguilar y tantos y tantos otros, no hacen sino explicar estas actitudes. “Para que la sociedad avance, hay que practicar la traición, cuando el compromiso va en contra de las convicciones del líder”, viene a ser el corolario. Tiene su debate y, además, tiene su recorrido a lo largo de la historia.
Resumen de la dimisión en Noticias Locales.
La rueda de prensa completa donde explica su dimisión, en Espacio Digital Cádiz. En el más puro estilo Fernando Gago, haciendo uso de su retranca y sentido del humor.
Luis Conradi y Toro nació en Sevilla el 3 de septiembre de 1924, aunque, por su vinculación con El Puerto de Santa María, donde vivió por espacio de más de 30 años, se sentía portuense desde que lo pisara por primera vez en 1942. Hijo del que fuera decano del Colegio de Abogados de Sevilla, José Domingo Conradi y Soto y de Mercedes Toro Buiza, era el segundo hijo del matrimonio, tras José Domingo, al que siguieron María de las Mercedes, Alfonso, Manuel, Francisco y Fernando. Era descendiente de Juan Bautista Conradi y Gavarrón, nacido en Génova (Italia). /El Padre Conradi, en una imagen de 2002.
Hoy es Miércoles de Ceniza, Mercoledi di Cénere, Mercredi des Cendres, Ash Wednesday, Feria Quarta Cineris.
Pepe Carmé Ramírez nace el 17 de abril de 1926, en el número 20 de la calle Vicario. Hijo de Juan Carmé de los Rios y de María Ramírez Delgado, ambos de El Puerto. Pepe era el tercero de siete hermanos. Ya de mayor vivirían en la calle Caldevilla, número 8 en El Puerto y en los diferentes destinos que, como sacerdote tuvo a lo largo de su vida.
El año de 1926, Pedro Muñoz Seca tuvo una actividad muy prolífica: publica ‘Poca Cosa es un hombre’, ‘La Cabalgata de los Reyes’, ‘El espanto de Toledo’, La novela de Rosario’, María Fernández’, ‘El sonámbulo’, ‘Seguidilla Gitana’ y ‘La señorita Ángeles’. Rafael Alberti publicaba su libro ‘La Amante’, relato poético de un viaje en automóvil; Hipolito Sancho y Rafael Barris, publicaban su obra ‘El Puerto de Santa María en el Descubrimiento de América’.
En marzo se bendice la imagen del Cristo yacente perteneciente de la Hermandad de la Soledad; su autor, Juan Bottaro Palmer hizo una transformación de la imagen de crucificado a yacente. En 1926 existían en El Puerto, en los Jesuitas, las congregaciones religiosas de la Inmaculada, San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kostka. Nace el zapatero Miguel Morales Augusto.
Pepe Carmé, en un círculo, en el Colegio de Don Alfonso Cárdenas, en la calle Luna.
Su padre tenía un almacén de Droguería al lado de su casa, en la calle Vicario y ahí se crió Pepe. Sus primeros estudios los haría en la escuela de Alfonso Cárdenas, en la calle Luna, siendo sus amigos el zapatero Juanito Merchán, Curro Pepe y Domingo Prieto. Con 18 años, en 1944, fallece su madre.
De joven perteneció a Acción Católica hasta que ingresó, ya mayor en el Seminario Menor de Bonanza (Sanlúcar), siendo su benefactora, --quien le pagó los estudios--, Isabel Merello, Vda. de Terry. Luego vendrían el Seminario Mayor Metropolitano de Sevilla y por último el Seminario de Salamanca, donde terminó su carrera. Fue muy amigo de otros compañeros de seminario de El Puerto. /En la imagen, de izquierda a derecha, José Robles, Pepe Carmé, Juan Carreto, y Manuel Pérez ‘el Niño Pérez’. Falta Guillermo Camacho.
ORDENACIÓN.
En Salamanca sería ordenado sacerdote y después celebraría su primera misa en la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto, el 8 de abril de 1958, siendo sus padrinos su padre, Juan Carmé de los Ríos y su segunda esposa, Purificación Lavi Rey, siendo los padrinos de altar el arcipreste Manuel Salido Gutiérrez y el párroco de San Joaquín, José María Rivas Rodríguez.
Concelebrando su primera misa en el altar mayor de la Prioral.
Camino de la Iglesia Mayor, con sus padres y amigos, el día de la celebración de su primera misa, a la altura de la Plaza de Isaac Peral.
El misacantano fue recibido en el presbiterio por compañeros de Sevilla, Salamanca y Zamora que se desplazaron a nuestra Ciudad con tal motivo. A continuación de la celebración religiosa vino el besamanos, donde estuvieron presentes además de sus padres, sus tíos Eloísa Carmé y José Moreno Caílla.
En El Gastor, el día de la Virgen del Pilar.
En Olvera, durante una visita del Obispo Auxiliar de Sevilla, José María Cirarda Lachiondo, en una visita al Club Obrero de Olvera.
JEREZ.
Pero, a los cuarenta y pocos años una afección de corazón aconsejó que dejara la parroquia olvereña y se vino para Jerez, donde ejercería en un destino más liviano, como capellán de las Esclavas del Santísimo y adjunto a la parroquia de Fátima, donde estuvo siempre rodeado de jóvenes, siendo responsable del Movimiento Socut Católico (MSC). Fue homenajeado en un par de ocasiones por los jóvenes en el campo de fútbol por su dedicación y trabajo con ellos. Y, debido a su enfermedad, tuvo algunas recaídas, --de hecho varias trombosis-- que le impedía hablar corrrectamente y celebrar misa. Aún así, los jóvenes de la parroquia de Fátima le pidieron al Obispo que fuera Pepe el que dijera la misa para ellos.
BODAS DE PLATA.
Con motivo de sus Bodas de Plata como sacerdote el templo se llenó de juventud lo que generó una sana envidia entre sus compañeros que se admiraban de la capacidad de nuestro paisano para atraer a este segmento de población, cosa que ellos no conseguían.
De izquierda a derecha, Rafael Sevilla López, concejal del Ayuntamiento, Pepe Carmé, Antonio Romero, Manuel Salido Gutiérrez, Manuel Girón Ceballos y Antonio Salvatierra, hermano mayor de la Humildad y Paciencia, recibiendo una placa tras el Pregón de la Aurora, pronunciado en dicha capilla a principio de la década de los setenta del siglo pasado.
Le gustaba mucho, muchísimo, la lectura y concretamente la poesía, siendo muy amigo del poeta José Luis Tejada. Era una persona con una sentido del humor --por tanto persona inteligente-- honrada, buena gente, que murió pobre, lamentándose mucho de su enfermedad, que le truncó la carrera sacerdotal siendo todavía joven y queriendo hacer muchas cosas. Murió en casa de su hermana Eloisa, el 9 de marzo de 1985, a la edad de 58 años.
Promo Semana Santa 2011 El Guión Cofrade. El Puerto de Santa María el 9 de Marzo, Miércoles de Ceniza. Creada por Palco Cofrade y PuertoNazareno para anunciar su unión de la nueva web www.elguioncofrade.com
Utilizamos cookies propias y de terceros para garantizar el funcionamiento de la web, medir su uso y mejorar nuestros servicios. Puede aceptar todas las cookies, rechazar las no necesarias o configurar sus preferencias. Política de cookies
Configurar cookies
Necesarias para que la web funcione correctamente. No se pueden desactivar desde este panel.
Ayudan a medir el uso del sitio y mejorar sus contenidos.
Permiten publicidad, medición de campañas o personalización de anuncios.
Guardan preferencias o permiten contenido externo no necesario.