
"La primera noticia de que el Exmo. Ayuntamiento de El Puerto contase con clarineros oficiales es de 1730, poco después de su incorporación a la Corona. Fueron concebidos en primera instancia para acompañar a la Corporación Municipal 'bajo mazas'. Con el tiempo, se fueron perdiendo las costumbres litúrgicas y aunque aun hoy siguen acompañando a la Corporación Municipal en determinados actos, son mas conocidos como los clarineros de la Real Plaza de toros de El Puerto que como los clarines del Exmo. Ayuntamiento. Cuentan, de hecho, con un Decreto municipal que los nombra como clarineros oficiales del Exmo. Ayuntamiento. Con una interrupción: entre 1735 y 1762, periodo en el que los clarineros estuvieron cesados vinieron clarines de Cádiz. Uno de sus toques mas legendarios es el señero e imponente toque de 'Despeje de Plaza', toque que da comienzo a una tarde de Toros en El Puerto. (En la fotografía, Abraham Padilla y Juan Antonio Tur, haciendo el toque de los clarineros).
The first mention of the fact that El Puerto Town Council had official buglers is in 1730, not long after it joined the Crown. They were first conceived to accompany the Municipal Corporation with pomp and circumstance. Over time, the liturgical customs disappeared and although today they still accompany the Municipal Corporation in certain ceremonies, they are better known as the Real Plaza de Toros de El Puerto (Royal Bullring of El Puerto) Buglers rather than the Town Council Buglers. In fact, they hold a municipal Decree which names them as official buglers of the Town Council. There was a period when they weren’t in action: between 1735 and 1762 the buglers of Cádiz replaced them. One of their most legendary calls is the unique and impressive call ‘Despeje de Plaza’ (‘Clearance of the Bullring’), which marks the beginning of an afternoon of bullfighting in El Puerto. (In the photograph, Abraham Padilla and Juan Antonio Tur, playing the bugle call.)
EL UNIFORME.
El actual uniforme que visten los clarineros están diseñados por Luis Suárez Ávila, inspirado en los uniformes de Capitán General de la Armada del siglo XIX. El traje que precede a éste, estuvo basado en el uniforme de los diplomáticos españoles del siglo XIX. Y anteriores a éstos, casi con toda seguridad, fueron casacas de época del siglo XVIII. El uniforme vigente esta compuesto por librea y pantalón negro, con vueltas en rojo para la primera, festoneados con galones y ribetes dorados, zapatos de charol y camisa blanca con cuello de tirilla, complementándose con un bicornio (sombrero) de época y un paño rojo con flecos dorados en el que aparece bordado el escudo del Excmo. Ayuntamiento de El Puerto de Santa María. Para actos oficiales, usan guantes blancos. Esta uniformidad queda realzada gracias a la peculiar colocación de los clarineros en la presidencia de la Plaza Real y sobre escalerillas. (En la fotografía, Jesús Rosso Morro, cuando estaba en activo como clarinero, en el Palco Presidencial de la Plaza de Toros).
LA PARTITURA
En el Archivo Municipal de El Puerto se conserva una copia de la partitura de la música de los clarines (en la ilustración que aparece a la izquierda), realizada por Francisco Nieto Vila, ordenanza de la alcaldía, nombrado en 1926. Era violinista. Pocos datos más se conocen de este polifacético señor. De la partitura que precede a esta copia no se tiene referencia alguna." Abraham Padilla Consuegra. 'Los Clarines de El Puerto'. Extracto de su trabajo de investigación. El autor es alumno del Conservatorio Profesional de Música. Grado Medio. Jerez de la Frontera.
Próximamente., Abraham Padilla impartirá en El Puerto, organizada por el Excmo. Ayuntamiento, una conferencia sobre 'Los Clarines de El Puerto', profusamente ilustrada con fotografías y dibujos, así como con la música de los clarines de nuestra Ciudad.

De izquierda a derecha, el clarinero Jesús Otero, el entonces presidente de la Plaza y en la actualidad Delegado Municipal de la misma, Fernando Gago, Manuel Díaz 'el Cordobés' y el clarinero Jesús Rosso Morro (ambos ya no están en activo). Podemos observar el clarín que porta Otero y sendos sombreros bicornios en manos de los clarineros.
«¡Clarines del Puerto... ¡La sal de mi tierra!
¡Vaya simpatía
de Plaza bonita!... ¡Un ascua de oro!
Y como un sonoro
resumen cimero que todo lo entraña,
emoción, tragedia, arte y alegría,
¡suenan los clarines mejores de España!»
Augusto Haupold Gay. “Toros en El Puerto”.
Publicado en “Cruzados”. 30 agosto 1947.

ABRAHAM PADILLA. Músico, clarinero, investigador...
Abraham Padilla Consuegra es un porteño de los nacidos en Cádiz -cuando no teníamos clínica- el tres de febrero de 1982, pero su familia era vecina de toda la vida de Ribera del Río, 36. Hijo de José Luis y María Luisa estudió de pequeño en las Carmelitas y en SAFA la Formación Profesional. De pequeño estudiaba poco pero luego, afirma, se enmendó, y prueba de ellos es que compatibiliza sus actuales estudios de música con un trabajo poco cualificado -distribuidor de productos alimenticios-, que le sirve para pagarse esos estudios. Un ejemplo de superación y constancia.

Abraham, en el Conservatorio Elemental de Música de Sanlúcar de Barrameda “Joaquín Turina”
De pequeñito le empezó a gustar la música a través de las bandas que actuaban en Semana Santa. Especialmente la del “Maestro Dueñas” y acabó consiguiendo lo que se propuso, primero como alumno, en abril de 1996, con 10 años y luego ya como músico en activo, tocando la trompeta. Empezó el día de la patrona de la Música -Santa Cecilia- de 1998 continuando durante 10 años hasta el mismo día del pasado 2008. Durante ese tiempo han dirigido esa banda José Manuel Fernández Pérez -muy importante en su vida musical-, Cándido Núñez, Fernando Franco, de nuevo José Manuel Fernández Pérez y el actual director, Javier Álvaro.

Las trompetas de la Banda de Música 'Maestro Dueñas', Dani, José, Abraham, ...
FORMACIÓN MUSICAL.
Como hemos dicho, el primer director con el que toma contacto en la Banda de Música “Maestro Dueñas”, Fernández Pérez, ha sido muy importante en su trayectoria musical. Le animó a que, en 1998, con 12 años empezase sus estudios musicales en el Conservatorio Elemental de Música de Sanlúcar de Barrameda “Joaquín Turina”, donde Fernández era su director. Luego continuaría sus estudios en Jerez, donde en la actualidad es alumno de Grado Medio en el Conservatorio Profesional de Música “Joaquín Villatoro”.

Abraham y Benjamín en el Conservatorio Profesional de Música “Joaquín Villatoro”.
Como trompetista ha recibido cursos de importantes músicos como Jesús Rodríguez Azorín, catedrático de Trompeta del Conservatorio Superior de Música "Rafael Orozco" de Málaga, vocal y miembro fundador de la Asociación de Profesores de Trompeta de Andalucía. De Fernando Rey, solista de la Orquesta de Córdoba. Maurice André, trompetista francés; su figura constituye todo un mito viviente, ya que una gran parte del público musical, especialmente profesionales de la trompeta, lo consideran el mejor trompetista de los últimos tiempos. Y de José María Ortíz, solista de la Orquesta Nacional de España, entre otros.
Ha colaborado en tres óperas en el Teatro Villamarta, de Jerez. «La Boheme», de Puccini; «El Diluvo de Noé», de Briteen y, recientemente, “Tourandó” también de Puccini, bajo la dirección de Enrique Patrón, de la Orquesta de Málaga y la jerezana “Germán Álvarez Beigbeder”. Fue clarinero (en la foto) durante tres temporadas: entre 2005 y 2007, estrenándose como tal en el Festival Taurino a beneficio de Apadeni en el año 2005, tocando a tres clarines, junto con Jesús Rosso Morro y Juan Antonio Tur. Luego ya continuaría con Tur durante esas tres temporadas.
LOS CLARINEROS, HACE 50 AÑOS.
Domingo Roa, crítico taurino del bisemanario porteño “Cruzados” y corresponsal de varios periódicos taurinos, publicó en dicho medio el 4 de marzo de 1959 una entrevista a los clarineros de El Puerto: Manuel Arce Beuzón y José Viñas Gutiérrrez, Joselete, quienes en aquellas fechas llevaban nueve y siete años respectivamente al toque de clarines. Publicamos un extracto.
«--Es difícil tocar el clarín?». «--Si señor y mucho --replica rápidamente Joselete--, a mi me enseñó Arce a tocar y el clarín no es igual que la trompeta». «--Yo le enseñé a tocar --agrega Arce--, pero diga usted que aprendió en seis meses, y ya mi compadre es tan bueno como yo (queda dicho). Además --continúa Arce--, es un trabajo de pulmones, pues es un instrumento tan grande y tan potente sin ninguna llave, rodar sus notas hay que sacárselas del pecho». «--¿Que toque es el más difícil en los toros?». «--El despeje de plaza --responden a dúo--. Es el más difícil, ¿sabe usted --prosigue Joselete--, porque es el más largo, porque tiene muchas notas difíciles, unas altas y otras bajas, y que además, como es el primero..., pues estamos nerviosos --nos dice finalmente Arce--». «--¿Veis bien los toros desde allí arriba en vuestra escalerilla?». «--Los clarineros --nos dice Arce--, casino podemos ver los toros, somos esclavos de nuestra obligación, tenemos que etar pendientes siempre del pañuelo de la presidencia». (En la fotografía, Manuel Arce Beuzón, al toque de clarines).






LA TRADICIÓN DEL BELENISMO.
DISTINCIONES Y EXPOSICIONES.
OTROS ÁMBITOS DE ACTUACIÓN.
También es autor de diversos stands, entre los que se encuentran los realizados durante cuatro ediciones para el Ayuntamiento porteño en la Feria Internacional de Turismo FITUR; numerosas fachadas y decoraciones de casetas en la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino de nuestra ciudad y la provincia, entre las que podemos citar la Caseta Los Romero; carrozas para cabalgatas, escenografias de teatro, etc... Incluso uno de los pescadores originales de Martínez, recuperado por Vicente, es uno de los regalos oficiales del municipio portuense, como ejemplo de la tradición martítima de la Ciudad. Figuras de la factoría de la calle Larga están en despachos oficiales y se entregan como regalos especiales de Congresos y Reuniones, considerándose un regalo valioso el producido en El Puerto. (En la fotografía, en la Nave posando con el Shreek que hicieron para la Cabalgata de Reyes. Año 2008).
SUCESORES DE ÁNGEL MARTÍNEZ.
Tras un largo proceso de limpieza, restauración, catalogación de moldes, se pasó a la producción y reproducción de las figuras, utilizando el mismo método que el empleado hace 100 años por el propio Ángel Martínez -la técnica del apretón--, aunque la cocción del barro se realiza en hornos eléctricos alcanzando una temperatura de 980º C lo que hace que éste adquiera una notable dureza e impermeabilidad, una vez cocido. Las figuras se marcan con un sello característico que proviene del sello original de las piezas. Durante el transcurso de la producción de las figuras el sello ha ido evolucionando, desde la AM de principios de siglo, hasta el actual que indica: “Sucesores Ángel Martínez Puerto Santa María”. En la actualidad el trabajo, puramente artesanal, se basa principalmente en la producción de figuras para belenes, con marcado carácter costumbrista. (En la fotografía, con el Obispo de Jerez, Juan del Río, en un Encuentro Belenista).
Juan Antonio García García, nació dos días después de la festividad de los Reyes Magos, el 8 de enero de 1943, en una España en la que la hambruna de la posguerra hacía estragos, en El Royo (Soria). Pero él entró con 16 años, a trabajar en una profesión donde, con el tiempo, daría de comer a los demás: en la hostelería. Concretamente de cocinero, empezando desde abajo, en Escoriaza (Güipuzcoa) en el Colegio de los Marianistas; pasaría por Zaragoza, en el Mesón del Carmen y en San Sebastián, en el prestigioso Hotel María Cristina. En 1961, con 18 años, llega a El Puerto al Motel Meliá “El Caballo Blanco», donde conocerá a la que sería su mujer, Marisa Alonso Juárez. Al año siguiente, en 1962, pone rumbo profesional a la Costa Brava, prestando sus servicios en el Hotel El Alfa (Calella de Palafruguell, volviendo en el verano de 1962 al Cangrejo Rojo, lo que luego sería el Club Mediterranee. (Juan, en una fotografía reciente, dando los últimos toques a una fabada asturiana de la que dieron buena cuenta una reunión de directores de hotel).

Y en 1980 crea una sociedad con José Cala, un tandem que daría mucho juego durante aquella década: el restaurante “La Goleta” la mejor oferta de restauración en cuanto a la relación calidad precio de la zona, siendo un referente tanto a nivel local como nacional. El equipo era comandado por José Cala Suano como Maitre y Juan García García, como Jefe de Cocina. En 1991 se construye Del Mar Hotel, (tres estrellas, 40 habitaciones) disolviéndose la sociedad Cala-García al año siguiente, en 1991. La familia Cala explotaría en solitario “La Goleta” y nuestro protagonista se quedaría con la gestión y propiedad del establecimiento hotelero hasta que, el pasado 2008, tras 17 años dirigiendo el hotel y 49 de vida laboral ininterrumpida, disfruta de la situación de jubilado jubiloso. La dirección del hotel la lleva en la actualidad su cuñado, Julián Antonio Alonso Juárez, bancario excedente, hijo del recordado profesor de Safa, don Lino Alonso. (En la fotografía, el Restaurante La Goleta).
LA FAMILIA.
VISITANTES ILUSTRES.


Estamos esta noche en la Pensión Triana, pensión situada en el corazón del Barrio Alto de El Puerto, en la calle Cruz de la Espartera del Molino s/n, de la cual soy, mejor dicho, somos, junto con mi buen amigo Benjy Montoya unos humildes acogedores de huéspedes, que nos hemos escapado de las ondas de la Cadena SER para compartir con la audiencia en vivo y en directo, un acontecimiento que cada vez se hace más imprescindible en el calendario de fiestas de nuestra ciudad, como es la Fiesta de los Patios portuenses.

Estoy hablándoles señoras y señores, de ‘Soledad la del Cepillo’, que nos va a deleitar con unas nanas extraídas de la cadena de trasmisión oral de sus ancestros, y divulgada de boca a oreja en los patios y zaguanes de nuestro pueblo . Los patios portuenses, lugares de encuentros y reuniones, auténticos vergeles, pequeños espacios ideales para el descanso, el diálogo y el sosiego reconfortante en torno a la belleza de la arquitectura tradicional, los aromas y los cantos nacidos de las gargantas de sus gentes, como Soledad, Soledad ‘La del Cepillo’. 



La especulación no tiene sitio porque los patios de mi barrio, que no es otro que El Puerto, han abierto sus cancelas de par en par para que la cultura popular, nacida del pueblo y para el pueblo, salga a las casapuertas y se palpen los latidos de la sangre caliente que aún fluye, llena de sinsabores y malos ratos, por las venas de su calles. La “Fiesta de Los Patios” es el quejío de los que casi nunca tienen voz, es la reivindicación pura y dura de una manera de ser, de una manera de vivir que la gran mayoría de portuenses no queremos que desparezca.

MUERTE DE ANTONIO.
La parroquia se pudo inaugurar el 29 de agosto de 1970. Inmediatamente las actividades sociales y pastorales se multiplicaron: organizó los cursos del PPO, el Centro social parroquial, AFANAS, el Círculo de Estudios, el Club de Fútbol San Marcos, las Cooperativas de viviendas, la Guardería social para 125 niños en el patio de la parroquia, la Banda de cornetas y tambores, el Grupo de Majorettes, la Hermandad de la Borriquita y un largo etcétera que sería prolijo enumerar. (En la fotografía, en la celebración de la Virgen del Carmen de 1967, a la izquierda Francisco Martín García; en el centro, pescador almeriense, 'el Rubio' y don Ramón. Ambos eran tripulantes del pesquero 'Magdalena Isabel' del armador Francisco Pineda Rosello, padre de María del Carmen Pineda Martí, Camarista mayor de la Virgen del Carmen durante la década de los años 60 y 70 y Miguel Pineda Marti, armador del Pascual Baldo con nótula propia en gente del Puerto.).
LOS RECONOCIMIENTOS.
El eco de su muerte se extendió por toda la ciudad como un reguero de pólvora. La Cofradía de pescadores y el sector pesquero quedó impactado por la noticia y acudieron a la parroquia para darle el último adios. El Consistorio decretó una jornada de luto por la pérdida de uno de sus hijos adoptivos más queridos. Las banderas del Consistorio y las de la Cofradía de Pescadores ondearon a media asta en señal de duelo. Los feligreses de la parroquia se volcaron con su párroco en el funeral y misa de "corpore insepulto". El obispo de la diócesis, don Juan del Río, el obispo emérito, don Rafael Bellido, y el presbiterio diocesano en pleno, así como muchos sacerdotes de Sevilla y otros puntos de España, vinieron a concelebrar la misa por su alma y rendirle el último homenaje.





UN HOMBRE BUENO
"Ramón Eduardo González Montaño fueron sus nombres y apellidos completos. Nació el 31 de agosto de 1934, en una casa de la calle Ancha del pueblo sevillano de Estepa, frente a la torre de la Victoria. Era la torre de la iglesia del convento de los mínimos o victorios. La misma Orden monacal que existía en el Monasterio de la Victoria de El Puerto.
En septiembre de 1946, Ramón decide marchar al Seminario Menor de la Archidiócesis de Sevilla en Sanlúcar de Barrameda. Hacía seis años que había terminado la Guerra Civil, y uno, la II Guerra Mundial. El fantasma de la hambruna aún no había desaparecido. La II Guerra Mundial terminó el año 1945. Ramón se distinguió entre los mejores estudiantes, como lo atestigua su certificado de estudios, extendido por la Secretaría del Seminario, con la nota media de Notable. (En la fotografía de la izquierda, el Seminario Menor de Sanlúcar de Barrameda).

ANTONIO, SU HERMANO.
AMBOS EN EL PUERTO.

«En el ocaso del siglo XIX, el vino de Jerez más bebido en casa y tertulias era el tipo “Oloroso” --para los británicos “Golden”-- que se acostumbraba a tomar más como aperitivo sin tapas al mediodía y después de la cena. Era el “Sherry” que se servía en las películas de época cuando alguien pedía un “Jerez” sin otro apelativo. Dicen los más ancianos del lugar que un buen caldo de carne acompañado de unas gotas de “Oloroso” era capaz de resucitar a un muerto. Ni los ingleses habían inventado el “Cream” -que no es otra cosa que el famoso “torito” de nuestra tierra- ni a nadie se le había ocurrido esa cursilería de “consomé al Jerez”. (En la imagen, etiqueta actual de 'Manzanilla Maruja'. Colección J.M.M.)
Cuando el siglo XX comienza su andadura, se inicia el cambio de gusto hacia algo más ligero y capaz de ser ingurgitado en notables cantidades, retando la entrada en estado de catalepsia. Eran los tiempos de los ventorrillos, los tablaos, el buen cante, las fiestas nocturnas que veían la salida del sol al compás de bulerías, fandangos, alegrías ... Es la entrada por la puerta grande del mundo de la juerga de un vino de Sanlúcar de Barrameda con nombre de mujer: la “Manzanilla”. Aun no tenían vigencia por estos alrededores más que dos Ferias, las de Sevilla y Jerez. Su consumo llegó a alcanzar tal notoriedad que incluso vieron la vida las primeras cañas, varillo alargado de gordo cristal, estrecho de boca, que en número de nueve se traían a las mesas, ocupando el cañero que ha llegado hasta nuestros días. (En la ilustración, obra de Muñoz Cebrián, se observa el medallón alegórico al nuevo Vino 'Fino' que lanzaría la Bodega Terry, alternándolo con la -ora 'Manzanilla', ora ''Solera Fina Olorosa, ora 'Fino Maruja'--, inspirando en el personaje de García Lorca, 'el Camborio'.. Colección de F.G.)
Don Fernando A. de Terry y Carrera entra también, como era lógico por su carácter emprendedor, en el terreno de juego e intenta en honor de una de sus hijas el registro de “María” para su “Manzanilla”. El Registro de Marcas y Patentes que en la primera década del siglo dirige el Vizconde de Eza (los títulos nobiliarios empiezan a caciquear) niega su inscripción por estar ya registrada para galletas esa misma palabra: “María”. Se insiste con un sinónimo y he aquí que abre sus vírgenes ojos una moza compuesta y destinada a una larga vida. Se llamó y se llama “Maruja”. (Ilustración: Galleta 'María').
El folleto publicitario señalaba que la música era de “La Chaparrita” y la letra de José Hernández Andino, representante de Terry en Badajoz La solera de “Maruja” --hasta casi 1954-- se rociaba todos los años con una importante partida que se adquiría a Barbadillo, de Sanlúcar. A medidados de los cicuenta pasa de moda la “Manzanilla” y después de un ligero predominio del “Amontillado¡ salta del banquillo de reservas el vino “Fino”. Esto es cosa de los tiempos actuales.» M.G.G.



«El Excmo. Ayuntamiento de El Puerto de Santa María ha venido prestando a la ciudad y a su término municipal el servicio de agua potable, contando para ello con los medios necesarios para el desempeño de tan fundamental función. La forma de prestación ha sido diversa en el tiempo, siendo razones de oportunidad, en cada momento, y siguiendo los cauces legales, las que han aconsejado la adopción del sistema más adecuado. La organización del servicio de abastecimiento de agua por gestión directa con órgano especial, data de 1953, en que se suministraba el agua desde los Pozos Municipales de La Piedad. En 1958 se incorporó El Puerto de Santa María al Plan de abastecimiento conjunto a la Bahía y zonas limítrofes denominado "Abastecimiento a la Zona Gaditana" en el que la captación, depuración y conducción hasta las ciudades es gestionada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, quedando la distribución a cargo de cada ciudad. Capta el agua en el embalse de Los Hurones, la depura en Cuartillos, la almacena y regula en San Cristóbal y en La Belleza y pasa a la red municipal donde se hace cargo de ella el Servicio. A partir del 4 de Abril del año 1966, por Orden del Ministerio de la Gobernación, quedó municipalizado el Servicio de Abastecimiento de Aguas, prestándose mediante Órgano Especial de Gestión. Posteriormente el Pleno del Excmo. Ayuntamiento, el 27 de Diciembre de 1974, acordó alterar la forma de prestación suprimiendo el Órgano Especial de Gestión y adoptando la modalidad de gestión directa sin órgano especial, autorizado por el citado Ministerio de la Gobernación el 25 de Agosto de 1975. Durante este periodo el Servicio de Aguas ha estado muy escasamente dotado de medios y de personal y como consecuencia de ello estaban en manos de terceros aspectos importantes como la lectura, liquidación y cobro de recibos.
El auge de la Ciudad en los años 80, puesto de manifiesto en un aumento considerable de la población y en la transformación de la ciudad en zona turística de primera magnitud, crea nuevas necesidades que difícilmente tienen solución con la forma de gestión del Servicio Municipalizado de Aguas, precisando el Excmo. Ayuntamiento dar una mayor agilidad a la gestión para afrontar con éxito la nueva situación. Simultáneamente, la Comisaría de Aguas del Guadalquivir se dirigió al Ayuntamiento exigiendo el cumplimiento de un Decreto Ministerial de aquellas fechas que obligaba a los productores de vertidos, incluso los municipios, a depurarlos. A tal fin se redactó un Plan de Saneamiento Integral que preveía la ejecución de colectores y depuradoras en un plazo de diez años. La Comisaría de Aguas, al aprobar este plan, recomendó la creación de algún órgano de gestión independiente del Ayuntamiento que fuera capaz de gestionar estas obras. Con motivo de todo ello, la Comisión Informativa de Aguas acuerda nombrar una Comisión Especial, el 30 de Septiembre de 1981, que pusiera en marcha los estudios precisos para independizar el servicio, mediante la creación de una sociedad anónima, al amparo de lo dispuesto en la Ley de Régimen Local. El Pleno de la Corporación, el 5 de Marzo de 1982, aprobó la conversión del Servicio municipalizado de Aguas en Empresa municipal de índole privada con carácter de sociedad anónima. El 24 de Septiembre de 1983 mediante la firma de Escrituras se constituyó la Empresa Municipal de Aguas, con el nombre de Aguas del Puerto, Empresa Municipal, S.A. en anagrama APEMSA, de conformidad con la Resolución del Ministerio de Administración Territorial de fecha 11 de Mayo de 1983». "La obra de la fuente" de Jesús M. González Beltrán. 1989.
«Antonio Izquierdo Herrera, “el Baba’, apodo de ascendencia paterna, nace hace 75 años en el número 16 de la calle Postigo, en pleno Barrio Alto, hijo de Juan y Rosario, conocida como “Primita”. Tuvieron ocho hijos, de los cuales Antonio, ‘el Baba’ es el segundo y mayor de los varones. La hermana de Antonio, Pepa, ya fallecida, era la madre de la pequeña Carmen Marín Izquierdo que el día de 13 de febrero de 1963, a la edad de 8 años fallecía como consecuencia del
PERSONAJE DEL PUEBLO, PERSONAJE DEL PUERTO.
CHATARRA Y CARTONES.
LAS NIÑAS MALAS.
INCIDENTE EN CASA JOSELITO.
ESCALANDO LA PLAZA DE TOROS.
Aconteció que por la insensatez de algunos ‘simpáticos’ Antonio, ‘el Baba’ fue alentado para tocar las posaderas de una señora, que por cierto era la esposa de un personaje de cierta relevancia, la del Comandante de la Policía Local, Manuel López Romero, excaballero legionario que hizo que ‘El Baba’ diera con sus huesos en el Manicomio de Cádiz. ¡Tres meses en un manicomio! Incluso peor que el Penal del Puerto. Los peores momentos de su vida. Milagros Leiva, hija de Antonio Leiva, el del
EL VÍNCULO CON LOS CALERO


Mi padre, Pedro Serrano Tey, aprendiz de sastre, llegó incluso a cortar chaquetas muy bien, tonelero, reconocido y respetado encargado de arrumbadores de las Bodegas de José de la Cuesta, me enseñó algo muy importante, mientras desde su altura, mi padre medía exactamente igual que yo 182cm, un gigante para los malos tiempos que le tocó vivir con su padre en el Penal por republicano y una gran familia, siempre sonreía y siempre trabajaba y me decía, cogidito de mi manita. Era el más pequeño, si bien 10 años después nacería mi hermana Begoña. --»Jesusmari hijo, siempre estás enfermo, eres débil: estudia.» (En la fotografía, Pedro Serrano Tey).


Así eran los bañeros y así eran los Tey, que aparte de ello tenían sus profesiones: José Luis y Manuel finísimos ebanistas, Ramón arrumbador de Bodegas José del Cuvillo y, mi padre de José de la Cuesta, hoy Grupo Caballero. Mi abuelo Ramón, capataz de la Bodega del Gavilán. Así se se escribe la historia de las personas sencillas que pasan por el mundo dejando una sombra fresca, esa brisa que tanto gusta en El Puerto, ese frescor que aquí llamamos “viento foreño”, la producen mujeres y hombres honrados y cabales que lo han dado todo sin exigir nunca nada." Jesús María Serrano. (En la fotografía, propiedad del autor, aparece éste con su hermana Begoña y su madre).
Fernando Durán Rey es hijo del Cuerpo. De la Guardia Civil. Nació en Cádiz en 1952 y, diez años después a su padre lo destinan a Tarifa --aquellas vistas del Estrecho y Tánger al fondo--, donde se va a vivir dos años hasta que, a la edad de trece se vienen a vivir a El Puerto un domingo de enero de 1965. Conserva un pedazo de cada sitio donde ha vivido. Con 45 años en El Puerto, Fernando asegura que «me siento de donde al abrir una ventana me encuentro a gusto. Llegaron con el camión de las mudanzas, de Viuda de Requejo. Fernando recuerda la primera impresión que se llevó de la Ciudad al leer en la Avda. de la Estación (antiguo Camino de Urda), el letrero que anuncia en una de las antiguas bodegas de Terry reconvertidas hoy en viviendas, que El Puerto es “Cabeza de Partido Judicial”, algo que no entendía con aquella edad. Vinieron a El Puerto por seis meses y aquí redescubre otro tramo de mar Atlántico -encerrado en la Bahía- desde el acantilado de Fuerte Ciudad, donde se encontraba el Cuartel de la Guardia Civil al que es destinado su padre, en principio para seis meses. «Allí supe que yo quería morirme en El Puerto», afirma.
Los olores de aquel lugar: retama, arena, mar y otros, entre los que se encuentra una planta que huele a regaliz y que él pone en los “Nacimientos” (lantana o “meao de gato”), quedaron fijados en su memoria olfativa.




FERNANDO Y EL PERIODISMO.
LA HISTORIA DE UN TRANSGRESOR.
Fernando lo deja claro: «Yo empecé a transgredir en 1978, cuando no se podía ser un transgresor. Le eché genio a la vida con 27 años, cuando me hago dueño de mí. Mi madre no se pudo equivocar pariéndome, y yo me esfuerzo por gustar» y abunda: «Me han hecho ser un transgresor, pero tengo un desdoble de personalidad controlado», habla este Fernando convertido en una especie de Juan Luis “Sabio Tarifa”, que bien pudiera, a pesar de su timidez no aparente, interpretar monólogos ante pequeños auditorios que, sin lugar a dudas, se le entregan. Y lo mismo puede contar verdades que mentiras, interpretándose a si mismo o reinterpretando a su personaje. Eso si, no entiende el Carnaval en la calle: «Me agobian las masas». (En la fotografía, a caballo de regreso del Rocío).









