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fernandoleongarcia_puertosantamariaNació en Córdoba el 15 de mayo de 1943. Hijo de Antonio León Amo, quien fuera director del Banco Hispano Americano y de Josefa García González, procedente de Montilla (Córdoba) llegó a El Puerto con 5 años, donde estuvo viviendo hasta 1966, es decir que se marchó con 23 años, aunque ha vuelto muchas veces y por muchas razones como leerán a lo largo de esta nótula. El olor de los vinos de Montilla y los de El Puerto influirían, de alguna manera, en la forma de entender la vida de este porteño afincado en Córdoba. Estudió en el Colegio de las Carmelitas párvulos y preescolar con la Señorita Paquita hasta pasar al Colegio de La Pescadería. Al finalizar el bachillerato y, muy influido por la amistad con aquel conocido médico de El Puerto, Miguel Duro del Moral, le entró la vocación y estudió Medicina en la Facultad de Cádiz, entre 1960 hasta 1963. En 1966 finaliza la carrera con sobresalinete en la Reválida de la Licenciatura. Fue Delegado de Facultad en los años 1965 y 1966, y miembro por elección del Consejo Nacional de Estudiantes. Hizo las Milicias Universitarias, licenciándose como Alférez de Complemento.  Pero Sus raices con El Puerto se habrían afianzar más aún. (Fernando León, impartiendo una conferencia).

El 6 Diciembre del año 1969, --ya había llegado el hombre a la luna-- se casó con la porteña Maria de la Encarnación Gil de Reboleño Insúa, en la Iglesia Mayor Prioral, celebrando la ceremonia el párroco de San Joaquín, José María Rivas Rodríguez, ya que en esa fecha estaba en San Joaquín de obras y es donde les correspondía casarse. Establecieron su residencia  en la capital cordobesa y, fruto del matrimonio han  tenido seis hijos: Fernando, Encarna, Marta, José Antonio, Javier Jesús y Miguel Angel.

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El día de la Boda, durante la celebración del banquete en el Club El Buzo. De izquierda a derecha, Loty Benjumeda Abreu, Fernando León García, Encarnita Gil de Reboleño Insúa y el colaborador de esta web, Vicente González Lechuga, a cuya colección pertenecen las fotografáis que ilustran esta nótula.

Toda la familia se siente porteña, de ahí la vinculaciòn que sigue conservando con nuestra Ciudad, donde viene siempre que puede a ver la familia y a veranear en su  apartamento. Sus hijos, también han heredado ese amor por El Puerto.  Así,  no se le borran los recuerdos del Parque, la Plaza Peral, La Victoria --tan maltratadas éstas dos últimas--, la Plaza del Polvorista, los partidos de fútbol en los Jesuitas, Gimnástica, etc. También de pequeño era un habitual del coche de Bootello para ir a La Puntilla, con 'El Gallo', gran conductor que hacía andar aquel ingenio mecánico no sabemos como.

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En el Parque Calderón, junto al Bar Santa María, Ramón Lizaso Solinis, Francisco Javier Moresco Suárez y Fernando León García. Década de los 50 del siglo pasado.

UNA INTENSA VIDA EN LA MEDICINA
La especialidad en Aparato Digestivo la estudió en el Hospital Universitario de Sevilla en la cátedra del Prof. Antonio Aznar Reig, primero como alumno, y posteriormente como Profesor Ayudante de Clases practicas y Adjunto  clínico. Con posterioridad aprobó las oposiciones como médico de la Seguridad Social a nivel de todo el estado, escogiendo Córdoba y siéndole concedida, por prelación. Obtuvo, igualmente por oposición autonómica, la plaza de Especialista de Aparato Digestivo, del Servicio Andaluz de Salud. Fue Director del Centro de Oncología de Córdoba, hasta su desaparición. Es especialista en Medicina Interna. Fundador en Córdoba del Sindicato Médico, totalmente profesional y libre de cualquier vinculación política.

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El Hospital Reina Sofía de Córdoba capital.

Ha sido Médico Especialista de Aparato digestivo como jefe clínico, adscrito al Hospital Reina Sofía de Córdoba, hasta su jubilación en 2008 por imperativo de la edad, continuando en su consulta privada. Igualmente ha sido Vicesecretario, Vicepresidente y Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Córdoba y Vicepresidente del Colegio Andaluz de Médicos. Con motivo de su jubilación de la medicina pública, dimitió de todos sus cargos honoríficos, salvo de la Fundación del Colegio de Médicos de Córdoba, de la que ha sido presidente, para quedar como patrono, donde continuará impulsando los planes de investigación y las líneas a favor de la buena alimentación y salud, y continuarán las actividades culturales, como el premio de novela y los de investigación.

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En el Bar Central. En la mesa situada en primer término: Carlos Mata, Tomás Marcos, Juan Bonilla, Enrique García Máiquez, Fernando León, Francisco Javier Moresco Suárez y Ramón Lizaso Solinís. En la segunda mesa, Rafael de los Santos Rodríguez e Ignacio Sordo de la Torre. Año 1958 (Foto Rasero).

PUBLICACIONES, CONGRESOS, CONFERENCIAS
Es asistente habitual a congresos nacionales e internacionales, dentro y fuera de la Comunidad Europea, para asuntos de su especialidad médica. Ha ejercido las funciones de profesor en cursos y seminarios desde su época de la Facultad de Medicina de Sevilla, así como ha ejercido dichas funciones con compañeros médicos estudiantes. Cuando dicha experiencia ha servido para que se ame mas la medicina; cuando  ha ayudado a algún compañero médico rural; cuando ha colaborado con médicos que ejercen  la autentica medicina, ejemplo de humanidad, es cuando Fernando se ha sentido especialmente satisfecho y guarda muy buenos recuerdos de ello. Ha participado erosos tribunales de la especialidad, para elegir distinciones de trabajos, aptitudes, plazas en la SS, etc

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Feria de Ganado de 1962, el domingo 22 de mayo. Fila superior, de izquierda a derecha: José Luis Moresco Suárez; Neni Caveda Pérez, José Miguel Merchante Gutiérrrez, Encarnita Gil y Fernando León; fila del suelo, Ignacio Benjumeda Osborne, María del Carmen León Gutiérrez, Eloísa Martínez Govantes, Cristina León Gutiérrez, Fernando Merchante Gutiérrez, Aurora Muñoz Ávila, Julia González Padilla y Jesús Jiménez Alcázar.

ANÉCDOTAS DE LA REALIDAD.
Cuando tomó posesión de su primera plaza en la Seguridad Social, en el año 1969, y dada la apariencia juvenil que tenía con 26 años, vivió situaciones muy divertidas. En cierta ocasión, al  llegar a la consulta asignada el  primer día, abrió la puerta y la enfermera que estaba arreglado los documentos que le tenía que firmar, le dijo con gesto agrio al verlo entrar:  “--Que quiere Vd?". Nuestro Fernando puso cara  de niño bueno y le contestó: “--Si a Vd no le importa y no tiene inconveniente, ver a mis enfermos", fue la elegante respuesta. La cara de ella era un poema, poniéndose roja como una amapola. Algo que siempre recordaría y que se recordarían entre ellos. Fernando siempre afirmó que era una gran persona y magnífica ATS.

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De izquierda a derecha, Juan Osborne Tosar, Vicente González Lechuga y Fernando León García, en la pasada Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino del año 2008.

fernandoleon_feria2_puertosantamariaEn otro momento, en la consulta privada, una señora muy 'desenvuelta',  al entrar al despacho, le dice: "--¿No está su padre, que es a quien yo quiero ver?". A lo que Fernando le respondié: "--Lo siento. pero mi padre es Director de Banca y el Médico soy yo, que es a quien Vd quiere ver". Aquel fue el principio de una buena amistad. (En la fotografía de la izquierda, otra instantánea en la Feria de 2008: Fernando León, María Benjumeda Abreu, y la mujer de Fernando, Encarnita Gil de Reboleño).

Pero la anécdota definitiva fue aquella en la que, pasando consulta en la Seguridad Social, estudió un test de gestación positivo. Con la idea de dar la noticia con suavidad, le dijo a la paciente: "--No se preocupe, que está Vd muy sana y es mas, la felicito porque va a ser madre". En ese momento nuestro médico notó una patadita en la pierna que venía de su enfermera. Al ver que la paciente se entristecía, intentó ayudarla y volvió a la carga, preguntándole: "--¿Qué prefiere niño o niña?" Otra patadita de su asitente y así hasta en tres ocasiones, cada vez que el médico le hacía una pregunta para levantarle el ánimo. Al final, cuando sale la paciente, le dijo la enfermera: «--¡Don Fernando, que es el tercero y es soltera!»

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Integrantes de la Congregación de Luisa de Marillac, conocida como ‘Las Luisas’, cuya sede estaba en el antiguo Hospital Municipal de San Juan de Dios. Agachada, está Conchita Oviedo, justo detrás Anita Blanquer, junto a ésta, a la izquierda, Lalo Bermúdez Tejada, y a la derecha de Ana, de perfil, Marcela, antigua Enfermera Jefe del Ambulatorio de la Seguridad Social ‘Virgen del Carmen’. Al fondo, detrás de la mesa, hay una chica morena, enfermera del ambulatorio igualmente: Delia Rodríguez que vive en la calle Cruces esquina con Postigo, madre de Mercedes y Antonio Morales Rodríguez.

Las congregantas y las monjas preparaban en las cocinas del antiguo Hospital ingentes cantidades de comida en grandes pucheros, para repartir entre las familias más necesitadas de El Puerto. Había hambre y necesidad. Estas familias se acercaban al Hospital con ollas, cacerolas o cualquier otro recipiente, para recoger las raciones de comidas necesarias para sus hogares. A las personas enfermas o imposibilitadas de movimiento, que no podían recoger los guisos, estas congregantas las llevaban personalmente a sus domicilios. Cáritas colaboraba también con esta labor y las voluntarias de lo que hoy sería una ONG también colaboraban con cuotas, loterías y rifas que se encargaban de vender para obtener beneficios para aquellos fines de beneficencia. Existían otras congregaciones, la de María Milagrosa, que pertenecían al desaparecido Orfanato de la calle Cielos, y las de María Inmaculada, con nótula anterior núm. 390, que pertenecían a Safa. Estas dos congregaciones se diferenciaban de ‘Las Luisas’ porque daban de comer solo a niños y además servían en comedores. (Foto: Colección Coral Piá Oviedo).

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Cuando se haga la historia de la fotografía en El Puerto se hablará, sin duda, de Justino Castroverde y de Francisco Sánchez "Quico". Se hablará de Pantoja, de Rasero, de Fariñas, de "Rafa," de la "Galería Azul" o de Garpre. Seguramente nadie se acordará de "Cuéllar", el viejo, ni de "Cuéllar", el hijo. Pues, de entrada diré que "Cuéllar" el viejo no se llamaba "Cuéllar", sino José Alonso Mesa, y que "Cuéllar" el hijo, ni se llamaba "Cuéllar", ni era hijo del viejo. "Cuéllar", el hijo, tiene por nombre Rafael y por apellidos López Raya. Lo que ocurre es que "Cuéllar" el viejo lo recogió, lo adoptó y lo tuvo siempre por hijo. (En la imagen, Rafael López Raya, 'Cuellar el hijo').

"Cuéllar" el viejo vino de Sevilla a El Puerto unos años después de la Exposición de 1929. Allí había sido mayoral, cochero, del Marqués de Salvatierra, Don Pablo Atienza, que en la finca "Majalova" tenía --y su hijo Rafael, casado con Soledad Becerril, tiene-- una ganadería de caballos españoles de estirpe cartujana y una de las mejores colecciones de carruajes y guarniciones de toda la Andalucía La Baja y parte del extranjero. Yo no sé cómo a "Cuéllar" el viejo, le dio por la fotografía y se planteó dejar de ser cochero por cuenta ajena, pero lo cierto es que plantó sus reales en el Parque de Calderón, al lado de la primera palmera, según se mira desde la Plaza de las Galeras Reales, a la derecha, y de allí no se marchó, sino obligado por la Parca. Allí, aunque dejó de ser cochero, no olvidó su antiguo oficio de caballerizo y se compró un impresionante caballo de cartón, con una plataforma de madera con ruedas, que le hizo un industrial-artista fallero de Valencia.

lsa_parquecalderon_puertosantamariaEL CABALLO DE CUELLAR.

El caballo, con su artística cabezada, sus riendas, su montura española y sus estribos ingleses, su baticola y su rico petral de flecos, le llegó un día por ferrocarril, en un tren de mercancías, dentro de una jaula de listones de pino, donde, envuelto en papel "cuero", venía oculto el fogoso corcel que tanta gloria le daría. Se lo entregó "El Rerre" en su domicilio de calle Lechería, o Cervantes, número 36. En plena calle, "El Rerre" paró su carro de pértigas tirado por dos mulos leoneses, preguntó por el destinatario a cuyo nombre venía la facturación --que nadie le dio pistas porque venía a nombre de José Alonso Mesa, hasta que uno cayó en que era el propio "Cuéllar" de quien se trataba--,  pidió auxilio a unos zagales, bajó el bulto, y lo colocó en medio del patio de la casa de vecinos. (En la imagen de la izquierda, el autor del reportaje, subido a lomos del 'Caballo de Cuellar').

Abrir la jaula fue todo un acontecimiento porque, como hubo que echar mano de los buenos oficios de Diego "El Gurrino", con fragua próxima al lugar, a fin de cortar --lo que hizo con excelente profesionalidad--, los flejes de acero que aseguraban la integridad del envío, se corrió la voz y acudió al florido patio toda la chiquillería. No es para contar lo que se armó, cuando apareció ante la vista de todos aquel caballo, que ni el de Troya, ni Bucéfalo, ni Babieca, ni tan siquiera el caballo de Ariza, causarían tanta admiración si aparecieran ante la grey infantil del barrio gitano de la calle Lechería, Rosa, Santa Clara y aledaños.

josemaria_y_antoniooviedogonzalez_puertosantamaria«--Ahora me monto yo», decía por aquí uno.
«--Bájate ya, que ahora me toca a mí», increpaba el otro.
Y ante la mirada atónita de "Cuéllar", que veía abierto en canal y desplomado a su semoviente, saltó por los aires uno de los estribos de aluminio, rota la ación, de gutapercha.

«--Aquí se ha acabado esto», dijo "Cuéllar" el viejo y, contrariado, dispersó a la caterva devastadora y, acto seguido, encargó a Brión dos aciones para los estribos de cuero de vaca, de tan gran calidad, que han perdurado hasta que su hijo, "Cuéllar Jr.", dejó el oficio y vendió el caballo a "Bicicleta", un fotografo sevillano de al minuto, que tenía su "estudio" a los mismitos piés del monumento a Colón entre el Paseo de Catalina de Ribera y los Jardines de Murillo. Reparado inicialmente el caballo de tan estruendoso estreno, Cuéllar se lo llevó una mañana, tirado a mano, rodando, por Lechería, Chanca y Ribera del Río, hasta junto a la primera palmera, entrando, por la derecha, del Parque donde lo instaló de reclamo para su negocio. (En la imagen, José María y Antonio Oviedo González. A la derecha, al fondo de la imagen, el Cinema España).

Estrenaba "Cuéllar" aquel día un sobretodo de crudillo que su santa esposa le había cortado y cosido; estrenaba la cuadrada máquina de retratar "al minuto" con su trípode de madera; estrenaba su cubito de cinc con el agua; estrenaba el pañito de bayeta; estrenaba la fórmula mágica del revelador artesano hecho en su casa con particular cuidado: "seis gramos de sulfito, treinta gramos de hidroquinona, tres gramos de metol, treinta gramos de carbonato cristalizado, todo disuelto en un litro de agua". Y funcionó. Funcionó, porque ya lo llevaba ensayado, que el día antes puso a su esposa como modelo en el patio de su casa y estuvo cogiéndole el pulso y el tono al objetivo de la maquina y a las dosis de productos químicos. Porque la luz debía calcularla a ojo, sin fotómetro; el tiempo de exposición, a ojo, quitando la tapadera de la lente y volviéndola a poner como un relámpago; y los gramos, a ojo de buen cubero... «--El ojo en este oficio es el que trabaja», se dijo.

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El Parque Calderón, en los tiempos de 'Cuellar Viejo'.

Con esas iniciales fotos, "Cuéllar" colocó, de muestras, dos marcos en los laterales del cajón de su máquina y se lanzó a trabajar. Cuando un militar sin graduación se le ponía delante y le pedía que lo retratara, "Cuéllar" adoptaba una pose de artista; lo mandaba poner en el sitio adecuado; destapaba el objetivo, metía la cabeza por la manga, centraba la imagen, tapaba el objetivo, manipulaba el interior y montaba el papel que serviría de negativo en el chasis y ¡zas!, salió el pajarito. El militar sin graduación había quedado inmortalizado.
«--¿Cuántas copias desea?» preguntaba. Y el militar, contando, con los dedos pensaba en la novia, en la madre, en la abuela, en la otra abuela, en su tía fulana, en su tía mengana...
«--Las cuatro son, tres pesetas», advertía "Cuéllar".
«-Pues cuatro», decía el militar, comprendiendo que tenía que venir el "tío Paco con las rebajas" que la cosa no estaba para tantos gastos.

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La Casa de los Sánchez Cossío, en la calle Larga esquina a Plaza de Isaac Peral, donde estuvo la Caja de Ahorros de Cádiz y la venta de entradas de la empresa. Soldados de la Marina, paseando. Posiblemente se fotografiaran en el Parque ante la máquina de Cuellar.

No se crea que lo de los retratos al minuto era fácil. Después de impresionado el negativo, había que revelarlo. Después de revelarlo, había que obtener los positivos y ahí me tiene Vd. a ese "Cuéllar" colocando la tablilla, en sus rieles o guías, con el negativo pegado de al revés, calculando la distancia, a ojo, alargando o acortando el fuelle, a ojo, con la cabeza otra vez metida en la manga de bayeta negra y el objetivo abierto. Ahora debía colocar el chasis con el papel de positivar, darle al negativo la exposición conveniente, a ojo, y tapar. Lo demás sería un tejemaneje dentro del cajón, en la cubeta del revelador; quitando el tapón, mirando, de vez en cuando, por el tubo del visor (acondicionado, en evitación de accidentes oculares, con un trozo de camara de rueda de bicicleta), levantando la trampilla del cristal rojo para no perder ripio y meter los positivos en el fijador. A todo esto, un brazo que entra y otro que sale de la manga negra y, a continuación, con un tirón del cajoncito de lata galvanizada,  aparecían, como milagrosamente, las cuatro fotos. Luego, el agüita milagrosa y la bayeta; la cuerda y los alfileres de tender; y, finalmente, papel de estraza, bien plegado y las fotos de dos en dos, encaradas por el reverso, para que, todavía húmedas, no se estropearan.

SON TRES PESETAS.
De tres en tres pesetas, de soldados, criadas, niños caprichosos, y angustiados viandantes con los carnets a punto de caducar, "Cuéllar", fue ganándose su sustento y el de su familia. "Cuéllar" el viejo, no tuvo siempre la gran papada con que se le conoció. La fue adquiriendo poco a poco y, la verdad, no sé si era una acumulación de grasa o enfermedad que no había dado la cara. El caso es que "Cuéllar" el viejo tenía una enorme y desproporcionada papada que le hacía singular y hasta beatífico. "Cuéllar", en verano, por la mañana, hasta media tarde, hacía una excepción. Se montaba en el autobús de Bootello, en el primer viaje, con su máquina y su caballo y se plantaba en la playa de La Puntilla. Puede decirse que eran los únicos momentos en que abandonaba su lugar de la primera palmera, a la derecha, entrando, del Parque adonde volvía sobre las cuatro o las cinco de la tarde hasta que empezaba a oscurecer. ¡La de niños y niñas en bañador, la de tatas con uniforme blanco, cuello duro y delantal que habrá retratado "Cuéllar" en la playa!

Cuando Rafael López Raya, "Cuéllar" hijo (que nació en Olvera el 3 de marzo de 1910) después de estar de soldado en Africa, de ejercitarse en los más peregrinos oficios, entre ellos el de picapedrero, no pudo trabajar --por mor de una quebradura que le hinchó un compañón de forma desmesurada--, decidió dedicarse a la fotografía al minuto. Se encargó una máquina de cajón de 25 centímetros de ancho y alto por 35 centímetros de largo, en un carpintero de Sanlúcar, que tenía taller abierto en la Puerta de Jerez, a la que dotó de un objetivo con diafragma metálico que adquirió al difunto "Churrasca", el del baratillo. Con la máquina y el caballo, prosiguió en el Parque, al lado de la primera palmera, a la derecha, entrando.

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La Plaza de las Galeras Reales a finales de los cincuenta del siglo pasado.

Sin embargo "Cuéllar" el viejo, con su papada, y "Cuéllar Jr.", con su quebradura, y ambos dos con las uñas parduzco-amarronadas, por la acción prolongada de la manipulación de los productos químicos, coincidieron en sus actividades fotográficas. En sus últimos años, "Cuéllar" el viejo se "agiornó" y ejerció hasta la muerte con una máquina de paso universal reflex. "Cuéllar Jr." vivió apegado a la tradición de la máquina de al minuto hasta que una operación del riñón lo apartó de toda actividad. Desde entonces, tan fijo como un reloj, a eso de las tres y media de la tarde, todos los días, "Cuéllar Jr." acudía al lugar de siempre. Luego se sentaba en el Bar Santa María y se tomaba un té. Y al que le preguntaba, le relataba la fórmula del revelador o sus andanzas por Africa. Antes de irse, "Cuéllar Jr." dejaba sobre la mesa del Bar Santa María diez duros. Y Angel Lozano, protector de artistas, como su padre, no le dijo nunca, a "Cuéllar Jr." que la infusión de té había subido de precio hace como cosa de diez años para acá. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Hoy celebra su onomástica una de nuestras paisanas más conocidas y queridas: Milagros Govantes Pico. Y con ella, todas las porteñas de nombre Milagros, a las que deseamos un feliz día, lejos de las cocinas y las oficinas, de las despensas y de los despachos, de las labores y las labranzas. Nuestra Milagros de hoy, nació hace poco mas de 81 años, el 23 de agosto de 1928,  en la calle La Palma 21, siendo asistidas, madre e hija, por el Dr. Muñoz Seca, como era habitual en la familia Pico.

teresapicoferrer_puertosantamariaHija de Javier  Govantes de Soto, natural de Osuna (Sevilla)  y de la porteña Teresa Pico Ferrer, vino a nacer a El Puerto, como la mitad de sus 10 hermanos con ella, y bautizada en la Prioral para, a los pocos días regresar al Osuna paterno donde se crió y vivió su primera juventud.

Estamos en 1950. Al fallecimiento de sus padres, ocurrido en un corto periodo de tiempo entre ambos óbitos y con 22 años, las cuatro hermanas que quedaban solteras se trasladaban a vivir a El Puerto con sus tías maternas. Luego vivirían en Santo Domingo, 10, hasta las bodas de las 3 hermanas, quedando nuestra protagonista soltera –señorita prolongada-, empero, no nos parece elegante que, a nuestra Milagros, le cuelguen la coletilla eclesial de ‘virgen y mártir’. (En la imagen, la madre de Milagros, Teresa Pico Ferrer, en un óleo pintado por Guillermo Siloniz).

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La familia de Milagros, algunos componentes: Arriba, Lorenza Reinoso del Valle, la chacha que era de El Puerto y la Tata. Sentados, de izquierda a derecha: su tío Federico, su madre Teresa Pico,  su padre Javier Govantes con Cristobal, el hermano mayor en el regazo y su tía. (Foto Justino Castroverde).

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De izquierda a derecha: Carmen, Ramón, Milagros y Teresa (su madre) Pico Ferrer, en una fotografía tomada en El Puerto. (Foto: Justino Castroverde).

LA SECCIÓN FEMENINA Y EL SERVICIO SOCIAL
Se inició en el mundo laboral trabajando en la boutique existente en la calle Ricardo Alcón, de Joaquín Gaztelu, donde permaneció por espacio de cinco años. Allí es buscada por Juan Ignacio Varela Gilabert para encargarle la gestión de Delegada Local de la Sección Femenina.

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Durante una visita de Carmen Polo, la esposa del dictador Franco, a SAFA. Milagros es la tercera por la izquierda, de la fila superior, destacando por su altura.

Allí hicimos una buena labor. Enseñamos a cocinar, a coser, a bailar, a hacer gimnasia a muchas jóvenes de El Puerto”. Se trataba de la prestación obligatoria del Servicio Social. Aquella organización, donde además se impartía doctrina del régimen político, duraba entre tres y seis meses, en función de que la cooperante tuviera o no bachillerato. Muchas prestaron sus servicios en el comedor de San Agustín, el Asilo de Huérfanas, las Hermanitas de los Pobres, posteriormente Afanas, etc. Recuerda Milagros los Cursos de Socorrismo que, cada tres meses, se impartían a los distintos ‘reemplazos’ femeninos por el Dr. José Joaquín Muñoz Bela, padre de nuestro paisano Joaquín Muñoz Manzanera.

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En una Fiesta de Disfraces en el Club Náutico, el 18 de agosto de 1962. Milagros, arriba en el centro, iba disfrazada de Srta. Rotenmeyer. Sus alumnas, su pandilla de siempre, de izquierda a derecha empezando por arriba eran: Teresa Martínez Govantes, Chica Pico, Milagros Govantes, Elisa Govantes y Choni Lassaletta. Debajo, Pilar Nuchera, Pilar Martínez Govantes, Charo Villar (+) y Marina Rábago. (Foto Rafa).

Finiquitado con la transición política el Servicio Social, fue transferida, al depender del Ministerio de Cultura, a Deportes. Y allí estuvo destinada en lo que fue la OJE (Organización Juvenil Española) y hoy es sede de la Delegación Municipal de Deportes, en la calle Valdés. Concluido ese periodo finalizó su actividad en el mundo laboral en la Biblioteca Pública, hasta que se jubiló a los 63 años –hace ya 18- en las dependencias de dicha biblioteca situada en la Casa de la Cultura, donde tuvo como compañeras a Pilar Alcina, directora y Ana María.

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Toda una maestra en el baile 'por lo fino' o 'agarrado' la vemos en la Sala de Fiestas 'El Oasis' haciendo de pareja, a la izquierda, de su cuñado Pepe Alonso y a la derecha con un norteamericano bastante más alto que ella, como se puede apreciar en la fotografía.

CRUZ ROJA ESPAÑOLA.
Milagros ha sido voluntaria, durante más de 30 años de la Cruz Roja Española. Cuando se jubiló, acostumbrada a una febril actividad, estuvo colaborando con la vivienda asistida para ancianos que dicha entidad benéfica mantuvo en la calle Nevería. Allí les alegraban la vida, les buscaban novios, los casaban, les cantaban, le arreglaba las uñas a las señoras, … Les hacía feliz, en definitiva, sus últimos años de existencia. Considera que fue un error encerrarlos en un piso ya que los ancianos necesitaban el jardín del que disfrutaban en aquella casa.

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SM. el rey D. Juan Carlos, Milagros Govantes, desconocidos, SM la reina Doña Sofía y Joaquín Calero Muñoz, al fondo a la derecha, Antonio Caraballo Crespo. La fotografía está tomada en 1976, en la Plaza de los Jazmines, cuando los reyes recorrieron España visitando los distintos pueblos. Por cierto se comentó que, en un apretón de manos SM el rey, perdió el anillo del dedo izquierdo.

LA FERIA DE PRIMAVERA.

milagrosgovantes_ferrera_puertosantamariaEra y es una gran aficionada a la Feria, ¡ojú! donde cantaba flamenco –no existían aparatos de megafonía en aquellas Ferias de Ganado- y bailaba y enseñó a bailar a muchos. Recuerda que con el locutor de Radio Puerto, Fernando Durán, con nótula propia en Gente del Puerto núm. 227, se hartó a bailar sevillanas. Aunque también enseñó a bailar ‘agarrados’ o ‘por lo fino’ a otros tantos, entre ellos a Fernando Gago. (En la imagen de la izquierda, bailando con Eleuterio Ferrero, quien sería Químico de Volpa y de Bodegas Terry). En las ferias llegó a bailar con el famoso Pepe ‘El Escocés’, también con nótula propia en Gente del Puerto num. 119. La verdad es que siempre bailó con gente peculiar: si era más alto que ella, si era de fuera, si no sabía, ese seguro que bailaba con Milagros. Bastaba escuchar “-¿A que no eres capaz de sacar a bailar a ese?”, para que nuestra protagonista se dirigiera al interfecto y lo pusiera en la tesitura del baile. Y bailaba ¡of course! En cierta ocasión, en la Feria llegó a bailar con nuestro querido amigo Manolo Lojo y les corearon las sevillanas “Me casé con un enano, salerito, pa jartarme de reir”, dada la desproporción de las estaturas. Eso si, nunca necesitó una copa para cantar o bailar. Con una bastaba ya que el sentido del humor, de pasarlo bien, de animar y animarse, lo llevaba dentro.

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En la Feria de Primavera, Choni Lassaletta, Marina Rábago, Pepe Alonso, y desconocida. Abajo, Carmen Gaztelu, Milagros, desconocido y Monchi Merello. 5 de Mayo de 1964. La fotografía está realizada por un fotógrafo ambulante: F.S. Gordon.

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Milagros, en pleno baile de Sevillanas con Jesús Ruiz Aragón. Feria de Primavera de 1964. 5 de mayo. (Foto: F.S. Gordon)

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En el pescante, llevando las riendas, Milagros Govantes, a su lado su cuñado, José Alonso Martín; dentro de carruaje; Choni Lasaletta del Salto, Eloisa Govantes Pico,  Marina Rábago Vega y  Monchi Merello. En esta instantánea conduce una manola alquilada.

Como conocía el mundo del caballo, a la Feria solía ir con sus amigas conduciendo la ‘manola’ de Victoriana Díaz Molleda,  tirada por un mulo. Y en cierta ocasión –recuerda- fueron rodeadas por un grupo de jóvenes motoristas con ganas de requiebros, con tal mala fortuna que espantaron al semoviente.

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En la Feria, Milagros Govantes, esposa de Gómez de Ramón y Eloisa Govantes.

DE VIAJE, POR ESPAÑA Y EL MUNDO.
Milagros se ha divertido, sanamente, cuanto ha podido y más: “--me apuntaba a un bombardeo”. Se ha reído de su físico –su estatura- y ha hecho sonreír de buen grado a las reuniones con sus amigos, con quienes ha compartido momentos  inolvidables, en Ferias, fiestas privadas, de viaje… Ha recorrido medio mundo: toda España, Europa, Norteamérica y Sudamérica, y hasta Japón, donde en una plaza empezó a cantar ‘Y Viva España’ siendo rodeada por los nipones que allí se encontraban y corearon con ella la canción, dada la afición japonesa por la cultura y el folklore español. En Viena, cantó y gustó tanto que le salió un contrato –que rechazó- para actuar en la capital austríaca.

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Milagros, en una instantánea reciente, en el salón de su domicilio.

Sostenemos que el sentido del humor alarga, entre otras cosas, la vida y Milagros lo conserva impecablemente. A sus 81 años no ha perdido un ápice de esa actitud , aunque se lamenta –en privado- de algunos achaques que no vamos a reproducir aquí. Milagros ‘tiene de todo’ pero sobre todo tiene unas ganas de seguir siendo esa persona abierta que ha ayudado a todos y que, como todos los tímidos y creánme que en el fondo lo es, supera, dando pasos por delante de los demás. Los buenos pasos de baile de la porteña criada en Osuna, Milagros Govantes Pico.

La ciudad la ha despedido en la Prioral. Descanse en paz.

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Campeonato de España de Piragüismo en la desembocadura del Rio Guadalete, en El Puerto; los piragüistas en K 2 que se ven en la foto, en primer término, son del equipo del Real Madrid, que fué el campeón. La foto está tomada con una camara "micro" en la decada de los 50 del siglo pasado.
(Foto Colección: Luis García Sánchez).

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El público asistió al Campeonato desde el cantil del muelle. En la imagen el muelle de la Otra Banda, preparado para una ocasión tan especial, al darse estas pruebas en nuestra Ciudad.

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Javier González Ruiz nació en la calle Ganado esquina y vuelta con Nevería, el 4 de diciembre de 1946. Estudió en La Pescadería y el bachillerato en El Palo (Málaga). Muy pronto empezó a ser lo que ha sido durante buena parte de su vida laboral, comercial, primero de la bodega propiedad de la familia 'La Gallera' en calle Ganado y más adelante sería responsable comercial para España (menos para Cádiz y Sevilla) de Conservas Sur, con nótula núm. 333 en Gente del Puerto. Con posterioridad prestó sus servicios profesionales en el Casino Bahía de Cádiz y avaló comercialmente una compañía de vidrios entre otras ocupaciones del mundo de la representación.

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Manuel González, padre de Javier, fundador y propietario de Bodega 'La Gallera', venenciando la manzanilla fina que llevaba el nombre de la casa.

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Manolo, el hermano de Javier, atendiendo el mostrador formado por duelas de toneles que finalizaba en una bota: un trabajo de artesanía de los maestros toneleros de la época. Detrás un 'altar' bodeguero formado por medias botas distribuidas en 3,2,1 con los diversos vinos de la casa.

FinoAlvarito_LaGallera_puertosantamariaBODEGA LA GALLERA.
En la calle Ganado arriba, casi esquina con Yerba se encontraba una bodega de tipo medio, de tantas como existieron en nuestra Ciudad a finales del siglo XIX y a lo largo del XX: la Bodega La Gallera que fundara su padre a finales de la década de los 50 del siglo pasado.

Allí, aparte de los vinos a granel, se embotellaba la exquisita Manzanilla Fina 'La Gallera' en cuya etiqueta se imitaban los tipos de letra del Amontillado Fino 'Jardín', de Jiménez Varela, del que González era admirador, o el Fino 'Alvarito'. Tenían, también, tres tabernas: La Gallera, en la calle Ganado arriba; Los Gallitos, inaugurado en 1962, cerro poco antes de finalizar el siglo XX, en Ganado esquina y vuelta con Cantarería; y El Caracas, en la Plaza del Castillo. Precisamente, durante la inauguración del Caracas (22 de noviembre de 1963), se conoció la noticia de que habían asesinado a Kennedy. Uno de los asistentes, de derechas de toda la vida, muy conocido en El Puerto y querido por todos, pero cuyo nombre vamos a silenciar, afirmaba con rotundidad que aquello 'era cosa de los Rusos y que iba a empezar la III Guerra Mundial'.

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Reunión en la Bodega 'La Gallera'. Reunión de algunos funcionarios del Ayuntamiento. Arriba de izquierda a derechea, podemos ver a Manuel González, Francisco Domínguez, Antonio González Rivera, el Maestro Dueñas, con nótula propia en Gente del Puerto, núm. 197, a su lado, Francisco Lara, funcionario de Aguas y desconocido. Abajo, Pablo Cerdá, Antonio Torres, Juan Ignacio Pérez Salas, Vicente Terrada, que vivía junto al Bar Manolo y y José Luis. La fotografía está tomada el 27 de diciembre de 1961. (Foto Rafael, Cruces, 27).

Las actividades empresariales iban cogiendo fuerza y aquello se convirtió en un Centro Logístico de Distribución, pues junto con el pariente de los González, Alfonso Carreto, se empezó a distribuir, también, la cerveza 'San Miguel'. Y ya solo faltaba un refresco, para completar la gama de productos que representaban y servían desde El Puerto, estos emprendedores.

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A la izquierda de la imagen detrás de las mesas del primer término, un isocarro distribuidor de Volpa, en la Plaza de España, de Conil de la Frontera, a finales de la década de los sesenta del siglo pasado. En la provincia estaban muy introducidos los productos de la Distribuidora de Manolo González que regentaba, ayudado por sus familiares.

volpa_latilla_puertosantamariaVOLPA, LA COLA DEL PUERTO.
¿Que es el Volpa? ¿Que significa? Como quiera que aquel refesco de cola no tenía significado, la imaginación popular hizo que se inventara una explicación a estas letras. A estas siglas. V.O.L.P.A. quedaría traducido por la soberanía popular como 'Varios Obreros Laboran Productos Asquerosos'. Y así pasó a la historia esta gaseosa que fundara Javier Osborne Domecq y que se hizo pronto popular, no solo en El Puerto, dada su implantación provincial. Por citar algunos sitios, el famoso Pay Pay de Cádiz, en el Centro de Instrucción de Reclutas (CIR 16) de San Fernando eran grandes clientes y consumidores de nuestro VOLPA.

A mediados de la década de los 60 del siglo pasado, los González adquieren la marca y la maquinaria a Javier Osborne y, la primera medida que adoptan es trasladar la razón social, la fábrica propiamente dicha desde sus instalaciones existentes en la calle de La Rosa, a una nueva ubicación: las naves de EDICO situadas donde hoy se encuentra la Plaza de Enrique Bartolomé, en la calle Valdés.

EDICO son las siglas de Exclusivas de Distribución Comercia, pyme creada por Antonio Cólogan Osborne, Juan Ignacio Varela Gilabert y Agustín Merello del Cuvillo. Dicha distribuidora se fundó en la Plaza de la Iglesia, en la antigua casa de la familia Vencelá -poteriormente derribada construyéndose la casa que hoy habita la familia Álvarez-Campana/Osborne, junto a la Academia de Bellas Artes. Luego EDICO se desplazaría a la calle Valdés. Los tres fundadores de EDICO no viven en la actualidad.

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Podemos observar arriba en la imagen del voladizo del toldo un anuncio de "VOLPA", durante una actuación del grupo 'Los Ever Play'. En la imagen, tocando la batería el porteño Francisco Pérez Bernal, 'Kako', con nótula propia en Gente del Puerto, núm. 004, quizás sustituyendo a Pepe Arcas, el batería titular del grupo, o simplemente pasaría por allí y se puso a tocar una canción, cosas que solían hacer los músicos de la época, entre ellos. (Foto: Francisco Ramírez Tallón).

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Poseían un tren de maquinaria moderno que empleaba a seis trabajadores y a otros tantos en las funciones comerciales. Ya hemos indicado lo demandado que era VOLPA en el ámbito provincial. El director del laboratorio, quien mejoró la fórmula que facilitaba la fábrica de refrescos valenciana Citrania, era el químico y profesor de esta asignatura en los Jesuitas, Eleuterio Ferrera, quien mas tarde dirigiría los laboratorios de Bodegas Terry. Los tapones -las latillas que muchos niños hacían colección- eran fabricadas en Metalúrgica Portuense, propiedad de Castro Merello, ubicada donde hoy se encuentra el supermercado ALDI, en la calle Valdés. El azucar para el refresco era provisto por los almacenes de Velarde, de la calle Cielos esquina y vuelta con Lechería, actual Cervantes.

citrania_puertosantamariaY el jarabe era suministrado por la ya mencionada fábrica valenciana CITRANIA. Como todo acaba en la vida, las grandes empresas se comieron a la pequeña y tuvo que cerrar, a principio de los 70 del siglo pasado, cuando una caja de 24 botellines de 25 cl. costaba 72 pesetas. La maquinaria, moderna y en muy buen estado, fue adquirida por Ruiz Mateos para gasificar vinos y vender 'champagnes o cava' sin denominación de origen. Y El Puerto, volvió a perder otra empresa y varios empleos, en la década de los setenta del pasado siglo.

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En la imagen, tomada en la Playa de la Puntilla, de izquierda a derecha, Juan Luis Bermúdez Tejada, Concha Cossi, María Josefa Tejada Peluffo con Javier Bermúdez Tejada en brazos, Elena González Bruzón, viuda de Ginés Hidalgo y las hermanas Pepita -ya fallecida- y Loli Muñoz Baltar, primas de Antonio Muñoz Cuenca.
(Foto Colección Vicente González Lechuga).

«¿Quien no recuerda los veraneos del Puerto, los primeros veraneos organizados de Andalucía, en aquella playa de La Puntilla, rodeada de coches de caballos, en aquel balneario que era idéntico al quiosco de la Banda Municipal del Paseo de Rosales de Madrid y que de niños, en la posguerra del 14, creíamos la cima de los paraísos? ¿Quien no recuerda las tardes de verano en El Puerto, la siesta en los cierros y en las calles las campanitas de los burros que llevaban el agua para beber?» José de las Cuevas.

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Playa de la Puntilla. Rocas del Canal, al fondo, Valdelagrana. De izquierda a derecha, arriba: Tere Gay, Luis Suárez, Piluca (de Badajoz), Paco Pepe Rodríguez Batllorí Sánchez. Izquierda abajo, Enrique Pedrosa y Mati Bellvís.

"La Playa de la Puntilla, la más próxima a la población --orilla derecha de la desembocadura del Guadalete--, es la más popular, la más democrática. Y también la más tradicional. La que conoció unos felices años veinte de bañadores a rayas, sillones con sombrajo de mimbre y caballeros con sombrero de paja". Manuel Martínez Alfonso.

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Vista aérea de la Playa de La Puntilla, sin espigones, sin el Polideportivo, sin Puerto Sherry... A este lado, Valdelagrana. Se cruzaba en pequeñas barcas de una playa a otra.

«De la dorada paz de La Puntilla
al pastoso silencio del Ejido,
el Puerto de María está tendido,
su frente en la almohada de la orilla»

José Luis Tejada.

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franciscoramirezdepina_puertosantamariaNació en Montánchez (Cáceres) --el pueblo de los buenos jamones ibéricos y el vino de pitarra-- el 2 de Abril de 1.909. Era hijo de José María Ramírez del Hoyo, funcionario que fue de a Cárcel para Mujeres situada donde hoy se ubica el Hotel Los Cántaros, en la plaza llamada también de La Cárcel. Se vino para El Puerto siendo muy joven, junto con su familia por estar el padre destinado aquí. Entró a trabajar como funcionario del Ayuntamiento en el año 1.935, en un tiempo convulso, en la España de preguerra. Se casó con María Luisa Tallón Quintero de cuyo matrimonio nació su hijo Koky, con nótula propia en Gente del Puerto, núm. 349. En la calle Larga, 60 vivió durante mas de 35 años, dándose la circunstancia que el Ayuntamiento, por entonces, estaba situado en la Plaza de Isaac Peral, con lo que le cogía muy cerca. (en la imagen, Francisco Ramírez de Piña, en una imagen obtenida tras su jubilación).

Durante cuarenta años estuvo ejerciendo como funcionario en el Negociado de Quintas. Todo joven que cumplía veinte años, recibía una carta citándole a personarse en la ventanilla de “Quintas” del Palacio Municipal. Allí,  Francisco le informaba donde había sido destinado; le daba consejos, le preguntaba siempre si tenía algo que alegar y, si era así, el mismo hacia el escrito y lo enviaba a la “Caja de Reclutas nº 18”, situada en Cádiz frente al Parque Genovés donde hoy se encuentra la Escuela de Ingeniería Técnica. Francisco tenía que estar presente en ese acto, junto con el Tribunal Médico que decidía si era apto o no para hacer el servicio militar. Con este cometido, durante cada reemplazo, dos veces al año se dirigía a Cádiz a las siete de la mañana en el tren y volvía a las tres de la tarde en el Vapor de El Puerto.

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Francisco Ramirez de vuelta con su esposa de la plaza de toros. Año 1940.

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El segundo por la izquierda Francisco Ramirez, no sabemos quienes les acompañan, por lo que animamos a los lectores a identificarlos. El lugar, la Feria de Ganado.

ramirezdepina_3_puertosantamariaAl salir del Ayuntamiento, sobre las dos y media, siempre se tomaba su aperitivo y su copita de Vino Fino en el Bar “Chico”, donde hoy se encuentra el edificio de la heladería “La Perla”. Siempre fue una persona muy metódica, siempre estaba a la misma hora en el mismo sitio. Sus lugares de ocio eran el Bar “San José” y el Bar “Puente”, cuando la zona del Corribolo gozaba de bastante ambiente.

AMANTE DE LA NATURALEZA.
Durante las vacaciones de verano y acompañado de su hijo Koky, de corta edad, salía de mañana muy temprano cogiendo calle Chanca abajo hasta cruzar el puente de San Alejandro y seguir andando, entre los pinares, hasta llegar a la playa de Valdelagrana.  Despacio, contemplando la naturaleza, le encantaba observar a los camaleones, aspirando el olor a pino, después volvía por la misma ruta hasta su casa en la calle Larga. (Paseo de Francisco con su señora, en el Parque Calderón).

La astronomía era uno de sus entretenimientos favoritos, se pasaba horas contemplando la luna y las estrellas. Tenía una admiración enorme hacia Julio Verne, si no estaba leyendo el periódico, siempre tenía a mano una novela del visionario escritor francies Verne.

ramirezdepina_5_puertosantamariaFELICITACIONES.
La Caja de Reclutas nº 18 de Cádiz Felicitó a la Corporación Municipal por las labores llevadas a cabo por los funcionarios del Negociado de Quintas, entre ellos a Francisco Ramírez de Piña. En 1970 fue galardonado con la medalla del Mérito al Trabajo, a propuesta del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María.  En 1.974 se jubiló debido a una enfermedad que se prolongó hasta el 13 de Marzo de 1.985, fecha de su fallecimiento. (En la imagen, escrito de felicitación a Francisco Ramírez).

El 14 de Marzo de 1.985, fue enviada al Diario de Cádiz la siguiente nota escrita por Juan Novoa González, Funcionario de Instituciones Penitenciarias: «El Puerto de Santa María, vive la tristeza de ver como nuestro querido amigo D. Francisco Ramírez de Piña, funcionario de la Administración Local jubilado, nos deja en este mundo para gozar de la presencia de Dios. Los que le hemos conocido y tratado, sentimos amén de la pérdida de su presencia física entre nosotros, el calor afable de su trato con las que nos recibía en su casa y antes de su prolongada enfermedad, en el despacho de su cometido profesional. Nada exageramos si decimos que en su larga vida dedicó su amor al prójimo influenciado por sus creencias religiosas y por el cariño a la familia y amigos. A su esposa, Dña. María Tallón Quintero, a su hijo Francisco Ramírez Tallón, empleado de Obras Públicas, a su hija política Dña. Milagros Vicente Gallego, a sus hermanos José, Ana y Josefina, queremos hacerle presente, por medio de estas líneas publicadas en este Diario de Cádiz, el mas sentido pésame por la irreparable pérdida.»
El 31 de diciembre de 2001, el gobierno de España, curiosamente el gobierno popular de Aznar, abolió el servicio militar obligatorio, quedando suspendida la incorporación forzosa de los jóvenes para efectuar dicho servicio de armas.

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manuelsanchezjimenez_puertosantamariaManuel Sánchez nació el 24 de diciembre de 1918 en la calle Jesús Cautivo, hijo de Manuel Sánchez y de Ana Jiménez, tenía cinco hermanos. Durante la Guerra Incivil  luchó, primero en el bando rebelde -era Falangista- y luego, apresado en Pozoblanco y llevado hacia la retaguardia contraria, estuvo cautivo en San Miguel de los Reyes (un monasterio de la Ciudad de Valencia), hasta que fue enrolado por el ejército de la República. Luego cruzó a Francia donde permaneció preso en un campo de concentración para aquellos españoles que venían huyendo, bien de la guerra, bien del ejército rebelde. Con 20 años, en 1938 y, a la vista de como estaba la situación en nuestro país, en la propia Francia, inmersa en la II Guera Mundial, lejos de regresar a España decidió emigrar a América, y se embarcó en dirección a Chile. Era un joven deseando ver mundo, un mundo mejor que el que le había tocado vivir. (En la imagen, Manuel Sánchez Jiménez, en una fotografía tomada hace 40 años).

EN OSORNO (CHILE).
En el país andino los comienzos no fueron fáciles, desde su llegada hasta poder establecerse en Osorno, pasó por múltiples vicisitudes. Osorno es una ciudad que toma el nombre del volcán del mismo nombre, en la zona sur de Chile en la región de Los Lagos, a 946 kms. de Santiago de Chile y 110 kilómetros de la capital de la región: Puerto Montt, y a 260 kilómetros de la ciudad argentina de San Carlos de Bariloche. En Osorno se casó, tuvo tres hijos y abrió un comercio de artículos deportivos. En El Puerto era aficionado al fútbol, hincha del Racing e incluso llegó a jugar en el equipo local, pero como él mismo confesaba "era de los malos". Seguía las noticias del fútbol español a través de las emisiones de Radio Exterior de España y en Osorno, colaboraba con el Club Deportivo Español, siendo presidente de la Sección de Fútbol de dicha organización deportiva.

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Antigua Estación de Ferrocarril de Osorno, hoy en otros usos, a donde llegó nuestro emigrante en Chile, a finales de la década de los 30 del siglo pasado.

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La Estación Marítima de Barcelona, el 7 de octubre de 1969, atiborrada para recibir a los expedicionarios de la Operación España. (Foto: Javier Ortega Figueiral).

OPERACIÓN ESPAÑA.
En 1969, el 26 de septiembre, se reunía el entonces ministro de trabajo, Romero Gorria, con el Club Internación de la Prensa, representantes de los medios de comunicación madrileños y corresponsales de la prensa extranjera para explicar la llamada “Operación España”. El ministro se refirió a los dos millones de españoles que vivían en hispanoamérica y como las Casas de España o regionales asentadas en aquellos países organizaban viajes de reencuentro con la tierra que los vió nacer. El régimen político de la época se hizo eco de la situación y de ahí surgió la “Operación España”. Dos requisitos había que cumplir: llevar más de 25 años fuera del país y acreditar no tener medios para realizar el viaje.
De esta manera, el 7 de octubre la expedición formada por 1300 españoles procedentes de hispanoamérica llegaba al puerto de Barcelona, a bordo de los trasatlánticos “Satrústegui” y “Cabo de San Vicente”, y en la motonave “Ciudad de Barcelona” dos centenares de emigrantes españoles afincados en Méjico y Cuba, y que habían llegado por vía aérea a Palma de Mallorca, desde donde partió dicha nave con destino a Barcelona, donde fueron agasajados suficientemente, antes de partir para sus ciudades natales o de origen.  La decana de los emigrantes, Úrsula Gasull, de novena y cuatro años, llevaba residiendo en Uruguay más de 50 años.

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De izquierda a derecha, el sargento Yeste, de la Policía Municipal, Manuel Sánchez, Juan Melgarejo, alcalde de la Ciudad y José Antonio Español, Ingeniero Jefe de la Junta de Obras del Puerto. Asistían al 'Derby' entre el Portuense y el Jerez Industrial. 12 de octubre de 1969. (Archivo Municipal. Foto Rafa).

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De izquierda a derecha, Juan Melgarejo Osborne, alcalde de El Puerto; Juan Ignacio Varela Gilabert, concejal; Juan Martín Vélez, Secretario Particular de la Alcaldía y el homenajeado, Manuel Sánchez en un agasajo que recibió por parte de la Corporación Municipal en el Hotel Meliá Caballo Blanco, el 22 de diciembre de 1969, poco antes de su tornaviaje a Chile. (Archivo Municipal. Foto Rafa).

LLEGA A EL PUERTO.
Manuel Sánchez, que tenía entonces 50 años de edad, se acogió a esta Operación España, y el 7 de octubre de 1969  se encontraba con los españoles retornados, recién llegado a Barcelona. Cuatro días más tarde, el 11 se encontraba en nuestra Ciudad siendo recibido por las fuerzas vivas. Era alcalde, a la sazón, Juan Melgarejo Osborne. Nuestro protagonista se pudo reunir con sus familiares: su madre Ana Jiménez, sus cinco hermanos, e infinidad de sobrinos y recorrer El Puerto que había dejado hacía más de 30 años.  Y además se propuso, durante su estancia de casi tres meses, conocer cuanto pudiera de Andalucía. Como anécdota curiosa, fue invitado por el Ayuntamiento de la Ciudad al derby entre los equipos de fútbol Racing Club Portuense y el Jerez Industrial. También estuvo en los toros, asistiendo a una corrida de un joven José Luis Galloso que empezaba a despuntar. Tenía intención de visitar Cádiz, desde cuyo puerto de pasajeros ralizó el tornaviaje en dirección a Chile a finales de diciembre del mismo año. El hombre había llegado a la luna en junio y nuestro paisano Manuel, a El Puerto en octubre.

mariacuenca_puertosantamariaNo puedo olvidar que siento admiración, respeto, cariño y simpatía por todo lo relacionado con la forma de ser, pensar y actuar de gran mayoría de mujeres de todas las épocas. Ante ellas y, sobre todo, ante la mujer luchadora, inteligente, fuerte y desenvuelta, me siento casi desarmado. He conocido a lo largo de toda mi vida a mujeres excepcionales.
Mi madre, María Cuenca, por ejemplo, natural de Paterna de la Rivera, se vino a El Puerto con 13 años porque se quedó sin padres, a trabajar de criada. Casi con 16 años se casó, y toda su vida la dedicó a trabajar por sus hijos, pues mi padre murió joven. En aquella época, a una viuda no le quedaba paga alguna, y mi madre fregó todos los suelos del mundo para dar de comer, o mal comer, a sus hijos, a costa de sus riñoñes, su espalda, sus reumas y sus dolores. Nunca se quejó, y su fortaleza interior era su fuerza, pues éramos su orgullo y su razón de ser. Murió cosida de dolores pero unificó, aconsejó, acunó a sus hijos y nietos, y su ejemplo permanecerá en nosotros par siempre. Mi madre era casi analfabeta, pero tenía muchos litros de cultura en la sangre. Y como ella, muchas, muchas vecinas antiguas de las calles empedradas de aquel difícil Puerto. (En la imagen, María Cuenca, en una imagen de su juventud-madurez, posando en la huerta de una casa).

mariacuenca_2_puertosantamariaEn estos momentos confieso mi admiración y respeto, por ejemplo, por las madres y mujeres de la asociación ANDAD, en lucha contra la droga, por su valor y coraje. Mujeres que dan la cara en asociaciones de barrios como presidentas, en las APAs de los colegiosm, en centros culturales de gitanos luchando hasta dignificarlos. Mujeres de 'Médicos sin Fronteras' que van a lejanos países para aliviar el dolor en medio de tanta miseria. Chavalas de trabajadores, que están en la Universidad, a la que han accedido no sin sacrificio, comiendo en todo el día un bocadillo para poder conseguir unos estudios y una carrerra que dignifiquen su vida, un un larguísimo etcétera que no cabe aquí. (En la imagen, María Cuenca ya de mayor).

padres_munozcuenca_puertosantamariaPero quizás lo que mas me llame la atención sea el caso de muchas mujeres, madres de alumnos y ex alumnos míos, cuya vida diaria -por la enorme cantidad de paro que hay para sus maridos- es un acto de entrega y sacrificio por su casa. Hay que tener coraje, porque ellas son el sostén de la escasa economía doméstica; trabajando fuera de casa en lo que salga, se preocupan por la educación de sus hijos, pues son las únicas que aparecen por los colegios, y encima llevan las faenas de la casa para sus hijos y sus maridos con un coraje y un equilibrio interior asombrosos. Sobre estas heroínas populares nadie escribirá su historia, pero como dice el castellano antiguo: héteme aquí cual un Antonio Gala, un Baudelaire o un Kipling, para poner en lo más alto del pedestal a todas estas mujeres. Yo, si quiero refrescar mis ideales y no desfallecer y caer en la rutina cómoda de la vida, no tengo más que mirar a mi alrededor y contemplar la vida de todas estas mujeres. (En la imagen, la familia paterna de Antonio Muñoz Cuenca: el abuelo, Antonio Muñoz Zambrano, natural de Lebrija, panadero, con despacho en la calle Santa Lucía, junto al almacén de Juanito Martín; la abuela, María Cortés, era pelirroja pero conocida como 'La Rubia'; el padre, Antonio Muñoz Cortés y sentado, su tío José.  Foto A. del Castillo. Larga, 77).

Solo me queda decir: Loli, Rosario, Luisa, Milagros, Mari, Pepi: Gracias por vuestra entrega. Sois un ejemplo de vida. Lo mismo que vosotras, miles, millones de mujeres, que en países o continentes como África y sur de Asia, aún luchais por subsistir cada día en condiciones infrahumanas, intentando sobfrevivir a la pobreza, la barbarie y el horror. Nadie os tiene en cuenta porque sois un cero a la izquierda, y lleváis pegados a vuestros escasos techos y carnes un hálito de vida y esperanza en forma de grandes ojos y mirada inocente de niños con enfermedad, hambre y tristeza. ¡Toda la admiración, el amor y la comprensión de este humilde escribidor, para vosotras! (Texto: Antonio Muñoz Cuenca).

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Alexander Robert Eady nació en 1938 en Wennington, condado de Essex, (Inglaterra). Es trilingüe, habla ingles, español y francés, “mais depuis 45 années en Espagne, j’ai presque tout oublié”. Vive en El Puerto desde 1964, fecha en la que es fichado por Bodegas Terry, donde presta sus servicios hasta que, en 1991 es reclutado por Bodegas Caballero, trabajando allí hasta su jubilación en 2003. Casi toda una vida, un total de 39 años, trabajando en el negocio de exportación de Vinos del Marco del Jerez-Xérès-Sherry y Brandy en dos empresas familiares de El Puerto. Está casado con la porteña Mercedes Puyana, con quien tiene dos hijos. Es socio de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y ha participado como miembro del jurado de la Fiesta de los Patios 2009. También es Presidente del Ateneo del Vino Fino con sede en nuestra Ciudad.

raf_96_puertosantamariaROYAL AIR FORCE.
Alex es ex combatiente, fue condecorado en el conflicto de Chipre donde estuvo en la Royal Air Force desde 1956 a 1959. En 1955 la EOKA, (Organización Nacional de la Lucha Chipriota), empezó con violencia para echar los británicos de Chipre a la fuerza como preludio a conseguir “enosis”, es decir, su unión con Grecia. Georgios 'General' Grivas, alias 'Dighenis' con el apoyo del Arzobispo Makarios, encabezó la organización terrorista Greco-Chipriota. Makarios y Grivas eran dos personalidades diametralmente contradictorias.  El primero, un líder religioso con aversión a la violencia y con una propensión hacia la diplomacia. El segundo era militarista, curtido en la violencia y el terror, cuya notoriedad empezó en la guerra civil griega a mediados de los años 40.

moneda_camborio_puertosantamariaEL PUERTO EN 1964.
Estando aun en la Reserva, Alex salió desde la Pérfida Albión --como llamaba Napoleón a lo que es hoy en día el Reino Unido-- el 5 de noviembre de 1964 con rumbo a España, concretamente hacia nuestra Ciudad. Allá por el año 1964 las bodegas de Fernando A. de Terry, S.A.  decidió lanzarse definitivamente en los mercados internacionales del Vino de Jerez, aunque por ejemplo con su brandy -o 'coñac' como se llamaba en aquel entonces- había estado presente en los Estados Unidos desde cuando terminó La Prohibición en el año 1933 a través de la empresa “Briones Inc”. Fue durante una entrevista que se celebró en el famoso Savoy Hotel en Londres después del lanzamiento de la gama de vinos del Marco de Jerez --Sherry para los ingleses-- que incluía el famoso Fino Camborio “Viva moneda que nunca se volverá a repetir” en memoria de Federico García Lorca, cuando se contrató a Alex para trabajar en la bodega en el equipo que comandaba el Director de Exportación de Bodegas Terry, Manuel Gago García.

Después de unos meses de estancia en la Residencia Sol y Mar regentada por Agusto Atalaya, oriundo de Tánger, muy cerca de la Bodega de Terry y la Plaza de los Jazmines, Alex llegó a parar en casa de 'Las Botijas', o sea de las hermanas Fernández, que vivían en una casa enorme encima de la tonelería que fuera de su padre en la calle Sol. Las buenas hermanas Mari Pepa y Milagros leían asiduamente la publicación local Cruzados y en Navidades preparaban cestas para los pobres con polvorones y otras delicias navideñas suministradas por Acción Católica. No había calefacción en aquella enorme casa, pero si un suministro inagotable de tacos de roble procedentes de la tonelería en la planta baja para alimentar su 'cocina económica' y también para preparar el cisco para su brasero.

alexeadi_3_puertosantamariaFueron tiempos muy distintos a los actuales. La central de Telefónica de España, en la calle Larga era todavía manual, y las conferencias telefónicas para el extranjero, y las nacionales también, había que pedirlas con antelación, y a veces la espera era mucho mas que solo unas horas. En los casos de cierta urgencia se desplazaba a Jerez, al Hotel Los Cisnes, donde solo tardaban más o menos el tiempo de tomar un café para que te conectaran con Londres por ejemplo. Las demás comunicaciones por Telégrafos –el telex, si bien se había inventado, aun no había llegado a El Puerto– o por Correos. (En la imagen, Alex, con una copa de Brandy Milnario, de Bodegas Caballero, en el interior del Castillo de San Marcos).

GRANDES CAMBIOS EN TERRY.
Fue mucho tiempo después en el año 1991, siendo Alex  Director de Exportación de  Terry desde Abril de 1980, cuando empezaron los grandes cambios en Fernando A. de Terry, S.A. y cuando pasó la empresa a manos de una multinacional –Allied Breweries, de Inglaterra– y el resultado final de ello fue la salida de Alex de Terry en diciembre de 1994 para colaborar en el área de exportación e importación de Luis Caballero, S.A. hasta su jubilación en septiembre del 2003.

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Presentación de Catavinos al presidente de las Bodegas Góngora, en Villanueva del Ariscal (Sevilla).

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Alex, a la derecha, ha sido jurado de la Fiesta de los Patios en su edición 2009

LA FAMILIA PORTEÑA DE ALEX.
En 1968 Alex se casa con Mercedes Puyana –hija de Juan Puyana, mancebo de toda la vida en la Farmacia de Fernández Prada en la calle Larga- y tiene dos hijos: Ruth, bióloga por la Universidad de Sevilla y licenciada en ciencias medioambientales por la Universidad de Aberystwyth,  y Alexander, filología inglesa por la Universidad de Cádiz, y licenciado en traducción por la Universidad de Salford.
Lo de la jubilosa jubilación de Alex es un decir ya que, frecuentemente, le podemos encontrar junto con Mercedes andando por los senderos del Parque Natural de Grazalema: tienen una casita en el mismo pueblo de Grazalema. Además colabora activamente con su hijo Alexander, lingüista, profesor y traductor, en sus proyectos de traducción.

ateneodelvinoEL ATENEO DEL VINO FINO.
El Ateneo del Vino Fino,
es una organización de naturaleza asociativa y sin ánimo de lucro, que se constituyó hace cerca de siete años, el 14 de diciembre de 2002, y entre los fines de la asociación se encuentran, entre otros, fomentar la cultura del vino en general, y en particular la del Marco del Jerez, promover y defender el patrimonio cultural que representa el mundo del vino, en sus aspectos productivos, lúdicos, arquitectónicos y artísticos, y promocionar la creación literaria, artística y audiovisual relacionada con la Cultura del Vino. Tal vez lo más representativa destaca la organización y gestión de las Jornadas del Vino Fino, de carácter anual, en las que se exponen y debaten numerosos aspectos de la relevancia que tiene la cultura del vino en nuestro entorno.

MUSEO DE LA CULTURA DEL VINO FINO.

El Ateneo del Vino ha tenido desde sus inicios la intención de incentivar la creación de un Museo de la Cultura del Vino Fino.  Han presentado al Gobierno Local un proyecto detallado de la creación de una Fundación que pudiera asumir su gestión para no gravar aun mas las arcas municipales, ya de por si maltrechas en la actual coyuntura económica. Dicho proyecto ya cuenta con el apoyo oficial del Consejo Regulador de Jerez Xérès Sherry, así como el de la Universidad de Cádiz, como patronos, aparte del apoyo decidido de otras entidades no oficiales. Actualmente, están pendientes de una importante decisión del Ayuntamiento ya que, sin su participación como patrono, sería imposible llevar a cabo este importante proyecto.

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