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Imagen reciente de Guillermo Romero, en su domicilio de 'El Aguila' tomada hace escasamente un par de meses. /Foto: Manolo Morillo.

Guillermo Romero Rivas nacía en el número 9 de la calle Vicario, en la Pensión Bartolo propiedad de su padre el 1 de octubre de 1933 y nos dejaba el día de Nochebuena del 24 de diciembre de 2013 a la edad de 80 años. Hijo de Bartolomé Romero y Josefa Rivas era el octavo vástago de los 11 hermanos que formaban la numerosísima familia, propietaria también del Bar ‘La Bombilla’, en La Placilla.

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 En la fotografía, de izquierda a derecha: Pepe Arjona, Manolo, Joaquín Camacho, Agustín Fernández, Juan Garcelá, José Antonio Lojo, Manolo García (padre de Manolo García Campos, equipado con un gigantesco silbato de árbitro), Guillermo Romero Rivas, Antonio Gil González. Agachados, Manuel Jarque ‘Chicharito’, (ver nótula 262 en GdP) Fernandito Arjona (ver nótula 1.342 en GdP), Carlos Quiñonero Anguiano, Carlos Quevedo Janina, Juan Muñoz Aparicio, Paco Gey Salazar con banderín y Luis Muñoz Cuenca, ayudante de ‘Chicharito’. En el Campo Eduardo Dato, Pepe Morillo (ver nótula núm. 336 en GdP) aparece con un traje oscuro, delante del equipo tras sufrir un infarto relativamente joven, recibió un homenaje de sus compañeros de trabajo de la Caja de Ahorros de Cádiz y amigos. Década de 1960.

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De pie, de izquierda a derecha, José Arjona González, Juan Muñoz Aparicio, María Isabel Morató Payares, Guillermo Romero Rivas, Francisco Bollullos García, Manuel García Sánchez y Jesús Ruiz. Agachado, José Joaquín Camacho, fallecido el pasado 23 de septiembre,  y Antonio Gil González.

Este empleado que fue de la Caja de Ahorros de Cádiz, luego Unicaja, cofundador de la hermandad del Dolor y Sacrificio –formó parte del turno de los cojinetes bajo las Andas de María Santísima del Dolor--, promotor incansable del deporte infantil y juvenil en La Salle era, fundamentalmente, un hombre bueno.

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De izquierda a derecha, Rafael Tejero Gordillo padre del fotógrafo José Antonio Tejero, Miguel Torres (de Puerto Real, quien tenía una escuelita en Valdelagrana), Manuel Colorado Lanzarote portero que fue del Victoria y abuelo de Pinto, actual portero de Barcelona (nótula 1.032 en GdP);Francisco Gómez Ortega, ‘Pacoli’ de la Peña Los Majaras (ver nótula núm. 1.067 en GdP); José Rivera Velázquez, capataz de bodegas Domecq; Guillermo Romero Rivas, empleado de la Caja de Ahorros de Cádiz; Jesús Rodríguez Neto, en representación del Colegio de Árbitros y padre de Vicente Rodríguez Giménez de Sucesores de Ángel Martínez (ver nótula núm. 236 en GdP); Higinio Obregón Agudo, portero que fue del Racing Club Portuense y empleado de la Caja de Ahorros de Cádiz. Agachados, Rafael García Carreto ‘Rafalín’ y Ricardo Palacios Mena, ex jugador del Racing Club Portuense. /Año 1974.

Estaba casado con Lolita Nimo Muñoz, a quién conoció el 14 de diciembre de 1954 en el ensayo de la obra de teatro ‘El Rey Negro’ de Muñoz Seca, representada por un grupo de aficionados al Teatro de El Puerto. Se casaron el 14 de abril de 1961 y tuvo y deja una buena descendencia: 5 hijos, Ramón, Yolanda, Macarena, Begoña, Silvia y 13 nietos. Vivió en la calle Cielos y durante las últimas décadas en la Urbanización ‘El Águila’.

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En la imagen posando hace 45 años, en el centro de la imagen, antes de la comida de la Caja de Ahorros de Cádiz, en el desaparecido Hotel Fuenterrabía. Aparecen delante,  Pepe del Amo, Fernando Arjona Cía, Juan Sepúlveda, Desconocida, y tres desconocidos. En la segunda fila, Pepe Morillo, desconocido, Fernando Arjona González, Carlos Quevedo Janina auditor interno de la antigua Caja de Ahorros de Cádiz, José Luis González-Tánago y Barrera, Desconocido. Tercera fila, Tres desconocidos, Guillermo Romero Rivas, Agustina Pérez, desconocido, Daniel. Moreno, auditor interno Fila superior, Desconocido, Paco Manzano Ortega, Bernardo Ramis, Pepe Arjona, José Antonio Lojo, Desconocido. 26 de junio de 1968.

Ingresó en la Caja de Ahorros de Cádiz, cuando era Agencia y estaba regentada por Fernando Arjona y Cía, como botones a la edad de 16 años, en 1949, prejubilándose como Jefe de 4ª ya en Unicaja a la edad de 62 años el 25 de enero de 1998. Fue director de la Urbana 1, en la Plaza de Colón, donde hoy se encuentran las oficinas de Mapfre. Está en posesión de sendas medallas de Unicaja: la de los 25 y 35 años, siendo presidentes Carlos Bernal y José Ramón del Río, respectivamente, de la entidad bancaria.

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Guillermo, entre Pepe Morillo y el que fuera Jefe de Zona de Unicaja, Fernando Álvarez, cuyo primer destino profesional en Unicaja lo tuvo en El Puerto.

En la Hermandad del Dolor y Sacrificio que ayudó fundar llevaba el Secretariado de Caridad Social. Perteneció a la Junta de Gobierno en diversos mandatos: 1961, 1964, 1996 y 2002. Fue impulsor de la Operación Clavel, de la Campaña de Reyes, de las fiestas que se organizaban para los niños de Apadeni, y siempre estaba junto a los mas necesitados y trabajando por su hermandad. Todos recuerdan la venta de escalones de la Casa del Dolor de la calle Palacios, que si por él hubiera sido, la escalera hubiera llegado al Cielo, del entusiasmo y empuje que le ponía, comprometiendo a amigos y conocidos a “comprarle un escalón”.

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En la entrega a Antonio Marfil de lo recaudado por la Hermandad del Dolor en la III Gala a Beneficio de Apadeni, en presencia del Presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, a la sazón, Adolfo Ortega. Año 1996

Precisamente, cuando iba a ingresar en el hospital del que ya no saldría con vida, pidió a su médico que en lugar de hacerlo un viernes, lo pospusieran para el lunes, dado que estaba pendiente de unos asuntos del Belén de la hermandad. En su última cuestación, llegó a vender 50 talonarios de participaciones, siendo incansable hasta el final en buscar apoyos económicos para la entidad religiosa.

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Despedida a cuatro buenos trabajadores de la Caja de Ahorros de Cádiz, Unicaja, Federido, María Luisa, Guillermo Romero y Juan Muñoz (ver nótula núm. 945 en GdP). Año 1998.

Como recuerdan en el Dolor y Sacrificio: “En nuestra hermandad siempre le recordaremos como un niño grande, contándonos mil y una batallitas de su juventud, haciéndonos reir, pero también enseñándonos a trabajar por los demás; porque Guillermo no solo fue una persona muy activa, sino que tenía un gran don de gentes, ofreciéndose siempre el primero para lo que fuera, pero sabiendo arrastrar a todos sus amigos y conocidos para echar una mano en ayudar al prójimo. En su labor siempre ponía a nuestros Santísimos Titulares y al nombre de la hermandad por delante y junto a Ellos, supo llegar a los corazones de todas las personas con quienes trataba”.

La misa por el eterno descanso de su alma se oficiará el próximo viernes día 3 de enero de 2014, a las 20:00 horas en la Parroquia de La Palma.

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De izquierda a derecha, Carolina, Patricia y María Muñoz Sánchez, las hijas el entrañable y afamado profesor, Antonio Muñoz Cuenca, 'Muñoli' en el siglo. (Ver nótula núm. 069 en GdP) y de la portuense nacida en Lanjarón (Granada) Soledad Sánchez.

Patricia, la mayor, casada, tiene una hija de 20 años, es administrativo,vive en El Puerto y está en paro. La segunda, Carolina, hizo administrativo en SAFA San Luis y trabaja de eso mismo en una compañía telefónica en San Sebastián. La tercera, María, licenciada en Ciencias del Mar presta sus servicios profesionales en Sevilla en la empresa Abengoa. En la imagen, falta Daniel, el cuarto vástago del matrimonio. En Navidad todos se reúnen como tantos otros hijos de El Puerto que regresan a su ciudad de origen por estas fechas, por la Feria de Primavera o el verano.

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El pasado mes de mayo se cumplieron veinticinco años del adiós definitivo del poeta José Luis Tejada (El Puerto, 1927 – Cádiz, 1988). Para que no se vaya este 2013 sin recordar la efemérides, rescatamos una semblanza del escritor, también portuense, Ángel Mendoza (ver nótula núm. 597 en Gente del Puerto) publicado en el suplemento cultural ‘La Mirada’ del Correo del Andalucía en mayo de 1998, con motivo del décimo aniversario de la muerte del autor de Poemía.

DOS O TRES COSAS QUE SÉ DE ÉL

Que nos dejara entrar en su casa ya era mucho. Que esas visitas se convirtieran en semanales, unas veces con el pretexto de una “importante” entrevista, otra para que nos corrigiera nuestra “obra última”, me resulta hoy de un mérito inefable y cada vez mayor. Cuánto más nos alejamos de la adolescencia más repelús nos provoca esa época confusa en la que somos, cuanto menos, imberbes incontrolados sin orientación alguna sobre nuestras coordenadas vitales: tipejos insoportables que rompen los nervios del más flemático de los mortales. Y ahí estaba José Luis, don José Luis, perdiendo las tardes con tres o cuatro mocosos que tenían claro, clarísimo, que lo que querían ser en la vida era poetas; nada futuros contables con versitos en sus ratos libres; nada de profesores amargados por no haber podido llegar a lo más alto en la literatura, sino poetas-poetas, únicos y para siempre.

poemia_joseluistejadaNo recuerdo de él un gesto de malestar, una bronca o una palabra fuera de tono. Y eso que a alguno se le reventó una vez en su biblioteca una bolsa de canicas. Y eso que las entrevistas surrealistas a las que lo sometíamos nunca aparecieron en aquellas publicaciones, de edición siempre inminente, pendiente de la subvención juvenil que solía acabar dilapidada en una o dos barbacoas.

Más que un maestro fue un amigo. Un amigo mayor que enseñándonos lo básico de la poesía nos pertrechó de lo esencial para la vida. Que lo que se dice vuela, pero lo que se escribe y se publica, queda. Que la poesía no es la realidad aunque haga por parecérsele. Que cuidado con ir de escritor porque el que va de eso pocas veces lo es de verdad. Y entre las líneas de lo que nos decía íbamos descubriendo los renglones que nunca quiso que supiésemos. Que su obra, ninguneada casi siempre por los influyentes, era una de las más interesantes de la llamada Poesía del Medio Siglo. Que se la jugó con una tesis sobre Rafael Alberti cuando Rafael Alberti y el demonio eran la misma cosa. Que el tardofranquismo aperturista, hortera y feminista de última hora le arrebató un Premio Nacional, minutos después de concedérselo, para ponerlo en las manos de una poetisa que además de mujer tenía pasado más o menos rojo. Que Dámaso Alonso lo había considerado el mejor versificador del siglo XX. Y todo eso viajaba dentro de ese señor, aunque nunca lo oímos de su boca. Él nos daba lecciones prácticas, imprescindibles para poetas-poetas que escribían sonetos de veinte versos y alejandrinos de treintaitantas sílabas. /Texto: Ángel Mendoza.

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En lo anecdótico, cuentan que Fosco Valimaña y Paco Marin, hace 40 años, en el primer taller “La Rinconada” en Puerto Escondido, estaban desesperados al no encontrar la avería de un coche Simca 1000 que perdía aceite, fundamentalmente por las noches.

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El taller 'La Rinconada', en Puerto Escondido.

El cliente, una persona muy trabajadora y sería, pero algo exigente que se llevaba y traía todos los días el coche del taller, andaba muy preocupado, preguntándose que le podía ocurrir a su vehículo pues apenas tenia un año y, a todo esto, los mecánicos no daban con la avería. Los días iban avanzando y el nerviosismo del cliente aumentando ya que pensaba que su coche no iba a tener solución.

Pero la cosa se pasaba de castaño oscuro, hasta tal extremo que a las ocho días habida cuenta que no daban con el problema, tanto Fosco Valimaña como Paco Marin, recomendaron al cliente que colocara por las noches, debajo del motor del coche, un pequeño recipiente o lata para conocer la cantidad de aceite perdida ya que miraban el nivel de aceite y no apreciaban que descendiera. Sin embargo, si observaban manchas de aceite dispersada por el motor.

Así estuvieron una semana, hasta que un viernes, que casualmente coincida con el día de los inocentes, 28 de diciembre de 1973, Paco Marin apreció que el aceite vertido en la lata era comestible. A partir de ese momento cuando el cliente fue informado de que había sido objeto durante 15 días de una pesada broma estalló, profiriendo insultos a quienes osaron mofarse de él, disculpándose a la vez, ante Fosco, Marin y los empleados, por su salida de tono en algún momento. Refieren que, una vez finalizado el calvario, tanto los dueños, como los mecánicos del taller llevaron a cabo algunas averiguaciones, con el fin de conocer al autor o autores de la disparatada broma, desconociéndose, en la actualidad, si las pesquisas fructificaron.

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Fosco Valimaña y Paco Marín, los dueños de 'La Rinconada'.

ANTECEDENTES.

Lo cierto es que la broma comenzó a fraguase frente al muelle del Vapor, en el Bar Liba. Uno de los integrantes de un grupo de amigos, clientes habituales por aquel entonces del bar, apuntó la posibilidad de gastar una broma a una persona bastante suspicaz, conocida de los presentes, sugiriendo que reunía todos los requisitos para ello, tanto que conocía sus puntos débiles y fuertes, así como su domicilio. Reveló que observaba lo cuidadoso que era con su coche. Un vehículo de apenas un año que parecía que estrenaba diariamente. Lo vieron fácil, no dudaron e idearon que el coche era el motivo  perfecto para gastarle la broma.

Entonces, conociendo al dedillo las costumbres del cliente del taller de Fosco y Paco Marin, maquinaron un plan que, llevaba consigo, además de cierta constancia, cierto riesgo, ya que si eran descubiertos, no solo podrían dar al traste con  todo lo planeado, sino que, sabiendo de buena tinta como se la gastaba ‘la víctima’, el asunto acabaría en el Juzgado. De ahí que fuera necesario mantener un mutismo absoluto para que todo saliera tal como lo habían concebido.

Relatan que, una de noches que estaban perfilando los detalles, el cliente irrumpió en el Bar Liba buscando a uno de los ‘saboteadores’ para hacerle una consulta. En aquel momento, mientras aclaraba sus dudas, más de uno del grupo se sintió contra las cuerdas, creyendo que alguien había dado el chivatazo.

LA TRAMA.

Pero no fue así. Estaba todo calculado, teniendo a buen recaudo el bidón de aceite que, aprovechado de un cambio de unos de los coches del grupo de maquiavélicos bromistas, había que ir consumiendo lentamente. Para ello, le largaron las primeras gotas de aceite en el mismo centro de trabajo y había que indicarle que su coche perdía aceite. Precisamente, fue el cabecilla de la trama, que trabajaba a escasa distancia de la víctima, quién le informó, con bastante delicadeza que su coche perdía aceite. Pues nada, respondió, lo llevaré al taller ‘La Rinconada’, en Puerto Escondido. Como era de esperar no encontraron ninguna avería por lo que de nuevo el cliente salió con su vehículo del taller.

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Un Simca 1000 parecido a este, objeto de la pesada broma.

Aquello funcionó y, a partir de aquella noche, ya entrada la madrugada, también comenzaron a visitar el lugar donde el cliente, muy metódico siempre, dejaba el vehículo, próximo a una de las ventanas de su domicilio, siendo preciso tener precaución, mucha precaución.

Lo cierto, dicen, es que todo estaba saliendo a pedir de boca pues, por una parte, en cuanto al centro de trabajo, el dirigente del grupo, se la ingeniaba a las mil maravillas para arrojar el aceite debajo del motor y además impregnarlo y, por otra parte, en su domicilio lo llevaban a la práctica el resto del grupo y, lo más importante, que en el taller no daban con la avería.

Refieren que, desde el segundo día de ‘autos’, la víctima colocó por las noches un plato debajo del motor para asegurase que, efectivamente, el coche perdía aceite, argumentado por ello los ‘saboteadores’, que estaban al tanto de todo lo que iba sucediendo, que no fue sincero con los responsables del taller, cuando estos, Fosco y Paco Marin, después de más de una semana de acudir  el cliente al taller, le sugirieron  que pusiera un pequeño recipiente o lata para conocer la cantidad de aceite que perdía el coche.

Comentan que, al menos, el cliente debió decir lo del plato, si bien, conociendo que iba ser objeto de cachondeo por parte del personal del taller, prefirió callar y llevarse la lata vacía que Paco Marin le ofreció. Mostrando, a partir del siguiente día la supuesta perdida de aceite de su vehículo y que se apreciaba perfectamente en el recipiente.

Dos semanas después de haber comenzado la broma, pasada ya la medianoche, madrugada del viernes 28 de diciembre de 1973, el grueso del grupo no acudió al domicilio por razones que aún a estas alturas no se sabe a ciencia cierta que fue lo que ocurrió, y el único que pudo hacerlo no encontró el bidón de aceite para depositar la cantidad prevista en el recipiente que seguía minuciosamente colocado debajo del motor. El asunto demandaba pronta solución, no ocurriéndosele, al que estaba solo ante el peligro, otra idea, sino la de acudir al Restaurante ‘El Resbaladero’ y pedir a Manuel de la Cruz Santilario, Jefe Maître, un poco de aceite de una de las freidoras del restaurante que, a la postre, fue la que depositó en el recipiente. Lo que supuso consecuentemente que al día siguiente Paco Marin descubriera que el aceite que el cliente llevaba en la lata era comestible.

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Antonio, camarero del Bar Manolo en 1973, sabía ver, oir y callar.

Rememoran, que el grupo fue alertado el mismo día del hallazgo, quedando concluida la aventura. Fue la víctima inocente quien casualmente por la tarde, estando en el Bar Manolo, en la calle Larga y Plaza Peral, se encontró al conocido que trabajaba a escasos metros de su centro de trabajo, concretamente al promotor de la broma, relatándole lo sucedido, preguntándole, a la vez, si había visto a alguien en las últimas semanas merodeando junto a su coche…

Según fuentes de toda solvencia, después de 40 años que acontecieran los hechos, todavía está preguntándose el cliente del taller ‘La Rinconada’, quién o quiénes fueron los responsables del ‘sabotaje’. Feliz día de los Santos Inocentes. /Texto: Enrique López.

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Todavía está en la memoria de muchos portuenses vivos, el recuerdo de aquellos trabajadores, muchos de ellos que se buscaban un sobresueldo como porteros o acomodadores en el Teatro Principal, propiedad de la empresa Nuchera, hasta que aquel fatídico día de marzo de 1984, el fuego acabó con sus tablas. Trabajaron para todo tipo de públicos, con espectáculos de teatro, variedades  y cine, y hacían de niñeros en la función infantil de las cuatro de la tarde con las películas dominicales.

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Delante del ambigú del Teatro, que regentaban Rafael (Falu) e Isabel Vélez Rodríguez. De izquierda a derecha, Robles, que además de portero era el conserje del Teatro junto a su esposa Remedios; Garrucho; Guelfo, toda una institución, Marbella quien fue también portero del equipo del Racing y Manuel Enriquez. El ambigú como hemos dicho lo atendía Falu la zona de butacas, palcos y plateas. Paraíso y General lo atendía Isabel, a quienes los domingos ayudaban sus cuñadas Etelvina Varela y Charo, la mujer de Falu y madre de Mari Cheli y Rafael..

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De izquierda a derecha, el policía local Cárdenas, Chano, Manuel Cruz Llamas, "Manolito"; Manuel Gutiérrez García; Manuel Gatica Ramírez, conocido por el "Gordo Gatica", alma mater del fútbol base en esta ciudad durante muchos años fallecido hace algo mas de cinco; guardia desconocido;  Francisco Gatica Ramírez y Antonio Marente Altamirano, fallecido un par de años después de ser tomada la fotografía. En el centro de la imagen,  agachado, Diego Ortega Valenzuela, bombero. Carnaval 1983.

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En la tercera Fotografía,  del Café Bar  ‘La Concha’, propiedad de Prudencio Rábago de Celis, que aparece en la instantánea a la izquierda junto al camarero encargado del bar. 10 de diciembre de 1957. /Fotos: Colección V.G.L.

Manolín Galvez, carnavalero gaditano, antiguo director de las chirigotas de Noly, destaca últimamente por sus composiciones para la calle. Aquí le tenemos interpretando el célebre cuplé de los hombres de la mar, dedicado al Vapor de El Puerto, con música de villancicos.

archivohispalenseEn el número 20 del Archivo Hispalense del año 1946, (Tomo VII. Pgs. 225-227) está recogida esta «Noticia sobre los ‘belenes portuenses’, que el zamorano Angel Peña Martín enviaba a nuestro embajador del belenismo porteño, Vicente Rodríguez Gimenez, --administrador de Sucesores de Angel Martínez-- y que reproducimos para los lectores de Gente del Puerto.

Existen muñequeros populares que realizan durante el año su tarea de figuraría tosca que, por este tiempo cercano a la navidad, se encargan de extender como mercancía de trueque, por toda la región andaluza, expendedores ambulantes, aceptando en cambio los trapos inservibles de las casas, que son enviados luego a los telares regeneradores de tejido. [En el caso de Ángel Martínez, que trabajaba en el Colegio de San Luis Gonzaga, vendía figuritas a los hijos de la burguesía andaluza que estudiaban en ese centro; tuvo una gran producción ayudándole hasta 20 aprendizas, lo que propició que figuritas suyas se extendieran por Andalucía, Extremadura y Sudamérica].

angelmartinez_retrato__puertosantamriaEntre las poblaciones españolas que se distinguen en la producción de figuras de nacimiento, destaca el Puerto de Santa María, con un taller familiar que ha llegado a alcanzar justo renombre en España e Hispanoamérica. Al tratar aquí este tema, no tenemos otro interés que el de registrar en Archivo Hispalense las noticias que hemos podido adquirir sobre el orígen, desarrollo y estado actual de esta industria , que pone el nombre de nuestra región a la mejor altura en este aspecto de la producción de las figuras de nacimiento.

Nuestro colaborador ilustre don Hipólito Sancho afirma que el origen de la industria artesana local de figuras de barro cocido para nacimientos es muy remoto. Tal vez pueda demostrarse documentalmente alguna vez la versión que atribuye a un discípulo de Salcillo la implantación en El Puerto de Santa María de esa labor artesana. De este escultor existen en esta ciudad todavía algunos misterios magníficos, muy superiores a los que aún producen los talleres murcianos de figurería. /En la imagen, Ángel Martínez.

hipolitosanchodesopranis_puertosantamaria copiaLos portuenses que, como suele decirse, peinan canas, recuerdan que hace cincuenta años [es decir, a finales del siglo XIX], aproximadamente, la producción de figuras estaba en manos de algunas señoras particulares de la localidad, especialmente en las de dos que, por más conocidas, se les llamaba las muñequeras en razón de su trabajo. Desaparecidas estas señoras, que mantuvieron hasta hace unos cuarenta años [año 1906] el último taller importante, los continuadores trabajaron con mala fortuna y peor orientación, y por repetir constantemente los mismos modelos, produjeron una lamentable decadencia artística. /En la imagen, Hipólito Sancho.

En realidad, fue siempre una industria en pequeño, estrictamente de artesanía, cuyos productos se extendían sólo en los meses de noviembre y diciembre en tiendas que se abrían expresamente para este menester, en El Puerto, Jerez y Cádiz; poblaciones que absorbían toda la producción, no de mucho volumen por cierto.

am_estantes_puertosantamariaHace cosa de treinta años [año 1916] un hábil carpintero, llamado Ángel Martínez, hombre ingenioso y con temperamento artístico, quiso elevar el nivel de la industria y comenzó sus tarea recurriendo a escultores para que les proporcionaran modelos adecuados; pero fracasó en el intento, pues solo obtuvo figuras amaneradas sin ningún carácter. Ni siquiera tenían la gracia ingenua y fragante de las tradicionales figuritas toscas de nacimiento. Pero el maestro Ángel era tenaz en sus empresas y decidió acometer de nuevo la tarea, comenzando por perfeccionar sus naturales condiciones para el modelado. Logrados los modelos personales que su gusto peculiar exigía, montó taller y horno y lanzó figuras variadas y graciosas, muy correctas dentro del género; con lo cual despertó el interés de los compradores y dio nueva categoría artística y nueva vitalidad material a lo que ya resbalaba por la pendiente del olvido. /En la imagen, estanterías con la producción de Ángel Martínez. /Foto Colección Vicente Rodríguez.

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Grupo costumbrista de Ángel Martínez. Un carretero transporta una bota de vino, junto a un letrero que señala la dirección 'El Puerto de Sª María-Sevilla'. /Foto: Colección Vicente Rodríguez.

Lo que no pudo hacer Martínez fue formar discípulos que continuasen su obrar, mantenida, sin embargo, mientras vivió con la ayuda de su esposa y una sobrina y esforzándose en atender las crecientes demandas nacionales y de los países hispánicos --sobre todo de la Argentina-- que estimaban sobremanera los grupos y figuras portuenses.

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La Anunciación a los pastores, figuras de Nacimiento del taller de Angel Martínez. /Foto: Archivo Hispalense.

El benemérito maestro Martínez falleció en 1945, no sin conocer el halago del reconocimiento oficial que el nuevo Estado --tan propicio a reavivar la artesanía folklórica nacional-- hiciera de su arte, otorgándole premio en una exposición característica.

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Nacimiento costumbrista con figuras del imaginero porteño. /Foto: Colección Vicente Rodríguez.

En la actualidad, la producción de figurería de nacimientos en el Puerto de Santa María, está mantenida por personas de la familia de Ángel Martínez, que desde luego realizan una producción estimable, como calidad artística, pero tan escasa que no cubre una mínima parte de la demanda comercial. Sería de desear que no decayese de nuevo esta producción de encantadoras figuras, que llevan a los hogares por modo misterioso, la ternura y el gozo que emanan los Nacimientos, que invita a cantar: ‘Venida es venida/ al mundo la Vida...’, bajo el altísimo eco de las sublimes palabras: «Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad». /Texto: Pedro de San Ginés.  Diciembre de 1946.

 

La sede de la Concejalía de Turismo de El Puerto, ubicada en el Palacio de Araníbar, junto al castillo de San Marcos, acoge un nacimiento impulsado por la asociación de discapacitados físicos La Gaviota. El belén es muy especial, ya que ha sido realizado íntegramente con 'clicks' de Playmobil y piezas de esta línea de juguetes con los que han jugado miles de niños desde los años 70.

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José Miguel Merchante, delante de su obra. 

El artífice del montaje es un profesor portuense, José Miguel Merchante, colaborador de la asociación La Gaviota. Hace ahora dos años su hermana le regaló un pequeño nacimiento de esta marca de juguetes y tras instalarlo en su casa el año pasado, aderezado con otras piezas conseguidas de aquí y de allá, se le ocurrió la idea de montar un gran belén que ahora verá la luz con esta iniciativa.

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Un momento de la inauguración del Nacimiento.

La gracia de este nacimiento no está en la cantidad de piezas que se han utilizado, ni en los metros cuadrados que ocupa -aunque para su montaje se ha necesitado una sala completa del Palacio Araníbar- sino el detalle con el que se han recreado las nueve escenas que lo componen, con las figuras de los clicks que han sido desmontadas una a una para desechar todo lo que pudiera recordar a su aspecto más contemporáneo y customizando los muñecos hasta evocar las escenas más propias de los nacimientos clásicos.

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Un detalle del nacimiento de mas de 9 metros de la marca alemana de Playmobil.

Así, al belén no le faltan escenarios como el mar, un acantilado y una playa, el desierto, el portal de Belén, el campo, una calzada de romana, un mercado y el circo romano. Para el mercado, por ejemplo, se han instalado une veintena de puestos en los que se venden productos típicos de la época de muy pequeño tamaño, que han tenido que ser cuidadosamente pegados y dispuestos. Las piezas, como es lógico, han salido de diversas procedencias. Muchas de ellas José Miguel las ha comprado por E-bay y otras las ha comprado al peso a familias con hijos ya mayores que no sabían qué hacer con ellas.

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Cuando la visita se acaba se puede colaborar con lo que se quiera depositando el dinero en una hucha o comprando algún número para la rifa en la tómbola que aparece en la imagen, donde pueden tocar diferentes premios. 

José Miguel es profesor de Tecnología en el colegio portuense Las Carmelitas y lleva trabajando en este proyecto desde el pasado verano. Para ello ha contado con la ayuda de Ramiro Cerezo, compañero y director de Primaria en el centro educativo, que se ha encargado de las necesarias labores de carpintería. Para ambientar por ejemplo el oasis José Miguel ha 'tuneado' la isla pirata de Playmobil, recuperando las palmeras y modificando parte de las piezas. "Es un belén vivo y esperamos que los niños y sus familias disfruten mucho con él", dice José Miguel.

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Una pancarta invita a los paseantes de la plaza del Castillo a visitar el Nacimiento instalado en la Oficina de Turismo.

Cada una de las planchas que componen el belén se han trazado primero cuidadosamente sobre el papel y después se han montado pieza a pieza, mimando los detalles de cada escena. El sábado por la mañana se terminaban de ensamblar los diferentes pasajes ya sobre el terreno, en el Palacio de Araníbar,  y hasta el próximo 4 de enero se podrá visitar este particular nacimiento. El horario de visitas será de 17:30 a 20:30 de lunes a viernes y los fines de semana también en horario de mañana, de 12:00 a 14:00 horas. Cerrará únicamente los días 24 y 31 de diciembre y los días 25 de diciembre y 1 de enero solo abrirá por la tarde. La entrada será gratuita y como la finalidad es solidaria se instalará una tómbola con regalos que han sido donados por diferentes empresas de El Puerto.

Si la iniciativa tiene éxito José Miguel ya piensa en repetir el año que viene y tiene proyectos como el de añadir al paisaje un campo de girasoles y algunos animales como elefantes y parihuelas para los Reyes Magos. /Texto: Teresa Almendros.

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Nacimiento obra de Pedro Jesús Ramírez.

Ayúdame a terminar,
belenista, el Nacimiento
en el pequeño aposento,
que tengo junto al pinar.
Ayúdame a precisar
el sitio de cada cosa.
Ya he colocado esa Rosa
del Niño Dios en su cuna;
sobre los riscos, la luna,
y, la estrella luminosa
en el dintel del Portal.

Adentro, junto al pesebre,
una paloma, una liebre
y un corderito lechal.
Muy cerquita del umbral,
el buey y la mula; un pastor,
un rechoncho labrador
montado sobre un pollino,
y, a la vera del camino,
el primer almendro en flor.

La Virgen, como si nada,
recién salida del parto.
Una esterilla de esparto
en la pared desconchada,
junto a una ventana ajada,
que nunca ventana fue.
El bueno de San José,
que no sale de su asombro,
y, un “malage”, que no nombro
por eso que yo me sé.

Y he puesto también el río,
la casita en la colina,
los pavos y las gallinas,
la nieve, blanca de frío.
El asustado “pío-pío”
de un bando de gorriones,
el limonar con limones,
que me han dicho que es lunero,
y, el Arcángel mensajero,
alertando corazones.

Todo, o casi todo, está
colocado a mi manera,
y aquello, que no estuviera,
luego, más tarde, estará,
pues de mucho me valdrá,
según tus sanos consejos,
poner más cerca o más lejos
lo que más salte a la vista...
Eso, amigo belenista,
a tus cuidados lo dejo.

Pero dime, por favor,
artista del Nacimiento,
orfebre del sentimiento,
y alfarero del amor.
Dímelo tú, soñador,
artífice de la luz,
al íntimo contraluz
de los aires navideños:
¿En dónde pongo mis sueños?,
y , ¿dónde pongo la Cruz?

Paco del Castillo. Navidad 1995.

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Hace años me hablaron de un respetable parroquiano que, como muchos españoles,  pretendían cambiar su vida con un golpe de suerte a través de la Lotería Nacional.

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Apuntaban que era un personaje peculiar, desconfiado y gran lector de novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía, que jugaba su décimo de lotería todos los sábados del año y que como cliente habitual de un bar de la calle Larga, concretamente el Bar la Perdiz,  próximo a donde desarrollaba sus tareas profesionales, acudía y solicitaba al camarero los números premiados de la lotería que por aquel entonces se retransmitía después de los diarios hablados de Radio Nacional de España de las doce de la mañana.

Compañeros y conocidos del parroquiano, clientes del bar, conociendo sus “debilidades”, maquinaron una broma. A tal efecto, se percataron, unos días antes del sorteo del número que había comprado y acordaron con el dueño “La Perdiz colocar ese número como segundo premio en la tablilla, donde cada sábado se relacionaban los premios de la lotería nacional.

Pasado el mediodía, de un sábado de julio de 1975, la radio daba cuenta de los números premiados y en el bar, no sólo estaban los allegados, sino también curiosos que en el Mercado de Abastos habían oído por medio de un vendedor de cupones lo que se había tramado en un bar céntrico, en “La Perdiz”.

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Una foto antigua de La Perdiz.  José Luís Bravo Pérez, Manuel Arniz "El Gallo", desconocido, José Sanz Bustillo, desconocido. Detalles curioso de esta foto: la cantidad de botellas de anís en la estantería. Los servilleteros, propaganda de Hijos de Jiménez Varela. El espejo con la publicidad de Fino Jardín y Brandy (en aquella época coñac) Primado de Hijos de Jiménez Varela. Los dos Cacao Varela, Blanco y Negro, y el otro creo era de Pico. Brandy Grant.

Como cualquier otro sábado, el parroquiano llegaba a La Perdiz, sin percatarse de la afluencia de público, dirigiéndose con mucho sigilo al camarero, pidiéndole la tablilla con los números premiados. Se refugio en una esquina y reservadamente saco de su cartera el número que poseía. Cuando vio que su número coincidía con el segundo premio, comenzó a dar saltos, gritando que le había tocado, para a continuación emprender una carrera hacia el lugar de trabajo, abrazándose a sus compañeros. Lo que aconteció, cuando comprobó que el segundo premio no correspondía con el décimo que poseía, es otra historia que algún día contaré.  Aquello no era boca.  Texto/ Enrique López.

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Las monjas de clausura del Espíritu Santo  elaboran en estas fechas típicos dulces navideños con cuya venta ayudan a la sostenibilidad del convento · Los pestiños de chocolate son la última creación de las religiosas.

En la imagen inferior, Sor María, a la izquierda y otras monjas en la elaboración de los dulces artesanos del Convento del Espíritu Santo.

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Tienen una vida dedicada a la oración, pero también unas manos capaces de fabricar los más exquisitos dulces navideños. Ya decía Santa Teresa que "también entre los pucheros anda el Señor" y en el caso de las comendadoras del Espíritu Santo, religiosas de clausura de la orden femenina más antigua de la ciudad, no hay duda de que la espiritualidad está muy presente en todo lo que hacen. "Lo más importante de nuestra vida es la contemplación y la oración, rezamos por el mundo", explican, pero también hay que vivir y con la elaboración y venta de dulces las religiosas han encontrado una manera de ayudar a la sostenibilidad del convento.

Aunque las hermanas elaboran dulces durante todo el año -en estos momentos hay 16 religiosas, aun que dos de ellas son ya muy mayores- es ahora en estas fechas cuando más demanda tienen sus productos, dulces típicos navideños como los pestiños el mazapán o los polvorones, aunque también hacen magdalenas o yemas, entre otras especialidades como los pestiños de chocolate, su última creación.Las religiosas del Espíritu Santo ya elaboraban dulces antiguamente no para su venta, sino como muestra de agradecimiento a sus benefactores, pero hace algunos años las religiosas pensaron que la venta de estos productos podía ser una ayuda para los gastos del convento. Así empezaron poco a poco a vender sus productos, que promocionan también cada año en citas como la exposición " ¡Qué rico Dios mío! " , que organiza la Diputación Provincial. También hoy los dulces de las monjas estarán presentes en el Mercado de Sabores de Doña Blanca, que organizan el Ayuntamiento y el Grupo de Desarrollo Rural.Aunque las religiosas no viven ni mucho menos de esta venta de dulces, los ingresos que reciben sí les sirven de ayuda para afrontar una de sus principales labores, la atención a los más necesitados que acuden cada día a las puertas del convento en busca de alimentos y también en muchas ocasiones de consuelo.

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Precisamente esta circunstancia hace que algunas personas eviten acudir al torno para la compra de dulces, para no tener que encontrarse allí con personas necesitadas, pero las hermanas lo tienen muy claro: "Nuestra misión en la vida es dar comida al pobre y palabra al necesitado. Es una misión muy hermosa", aseguran.

Las hermanas atienden el torno en horario de 9:30 a 13:00 y de 17:30 a 19:30 horas, aunque siempre están allí para todo el que las necesite. También las hermanas Concepcionistas Franciscanas, en el número 144 de la calle Larga, ofrecen sus dulces navideños de 10:30 a 14:30 y de 17:00 a 18:30 horas./Texto: Teresa Almendros. 

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La tragedia de Don Pelayo.

En mi casa, de toda la vida, ha habido una fotografía de la visita Alfonso XIII a las cuevas-cantera de El Puerto, acompañado de un personaje que siempre me llamó la atención. Era Don Pelayo Quintero Atauri.

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Joaquín Calero Cuenca (2º por la Izquierda), Eduardo Ruiz Golluri, alcalde de la Ciudad, (5º por la Izquierda), el arqueólogo Pelayo Quintero Atauri (con barbas 6º por la Izquierda), Luis Perez Pastor editor de la Revista Portuense (1º por la izquierda abajo), Federico A. Sanchez Pece, secretario del Ayuntamiento (tirado en el suelo con bastón). El de la mano en el pecho junto a Ruiz Golluri puede ser Piodela (corresponsal de la Revista Portuense) A finales de la década de los años 20 del siglo XX. /Identificación de V.G.L.

Pelayo-QuinteroEn mi casa pude leer su Compendio de la Historia de Cádiz y un Catálogo de documentos históricos gaditanos, además de tal o cual artículo sobre arqueología, turismo e historia. Para  mí que Don Pelayo era gaditano. Pero me he enterado que era de Uclés. En estos días se le está festejando en su pueblo natal. Don Pelayo estudió Derecho en Madrid, Dibujo en la Escuela de Bellas Artes y la carrera de Archivero Anticuario Bibliotecario, que después se llamaría Licenciatura en Historia. Mi ignorancia ha sido no saber que Don Pelayo, cuando llega a Cádiz, en 1904,  tenía ya una larga y nutrida trayectoria como arqueólogo e historiador. En Cádiz, es Delegado de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades. Académico de la Real de Bellas Artes, Vocal de la Comisión de Monumentos, Cónsul de Colombia, etc., etc.

En 1880, de forma fortuita, se halló en Cádiz, en Punta de Vaca, el  impresionante sarcófago antropoide, masculino, que indicaba a las claras la presencia fenicia en esta zona. Don Pelayo siempre soñó con encontrar el sarcófago femenino. Porque mantenía que obras de esta importancia eran encargadas por el matrimonio para su muerte. Don Pelayo murió en 1947.

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«Quintero Atauri tuvo, en fin, un sueño, pero nunca supo que dormía sobre ese sueño.. Jamás se nos ocurre mirar la tierra que pisamos cada día de nuestra existencia, aunque la mayoría de las veces esa tierra pisoteada es el único tesoro accesible: un lugar insignificante en el universo» /Felipe Benítez Reyes.

En 1980, el 26 de septiembre, en unas obras de excavación para construir unos cimientos, se halló el sarcófago femenino. Pero no en cualquier lugar, sino precisamente donde estuvo la casa de Don Pelayo, en la calle Ruiz de Alda, debajo de donde tenía la cama, donde dormía y soñaba con su Dulcinea gaditana. Esa fue su tragedia. En 1988, en el patio del Palazo Grassi, en la Plaza de San Samuel de Venecia, ante la Dama de Cádiz, allí expuesta, en la exposición I Fenici, oí esta historia trágica de boca de Sabatino Moscati. ¿Qué habría hecho Don Pelayo para merecer esto? No parece sino que alguna flamenca de Cádiz, Rosa La Papera misma,  lo hubiera engafado cantándole aquello de “No te deseo más castigo/ que estés durmiendo con otra/ y estés soñando conmigo”.  /Texto. Luis Suárez Ávila.

 

La cantante de la copla Eva María Hierro, ha obtenido el primer premio en el Certamen de Canción Española, celebrado recientemente en localidad malagueña de Torremolinos. La artista ha participado en la V edición del programa de Canal Sur ‘Se llama Copla’.

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Durante la actuación del pasado fin de semana en Torremolinos, donde ha resultado ganadora del Certamen de Canción Española.

Eva María Hierro ha resultado también ganadora a final del verano en Málaga en el V Certamen Rio de Copla de Riogordo, y en Álora en el XI Certámen de la Copla.  Su marido, Ramón, --14 años ya juntos-- es el más eficaz colaborador y apoyo de nuestra protagonista y su familia mientras persevera en el mundo coplero; a Ramón, además le gusta la música y es integrante del coro de Carnaval mixto ‘Bollywood’.

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Eva María participó en la V edición del programa de Canal Sur 'Se llama Copla'.

A Eva María le gusta la música desde pequeña y toca la flauta contralto desde muy jovencita, lo que le ha dado soltura y conocimiento musical. Ha estudiado Magisterio y está preparando en la actualidad oposiciones para magisterio musical, mientras trabaja como administrativa en una clínica dental. No descarta ser madre. Y mientras, recorre la geografía andaluza participando en certámenes, festivales, actuaciones benéficas,... ha visitado escenarios andaluces en Córdoba, Coria del Río, Utrera, Alhaurín de la Torre, Los Palacios, Trebujena y Sanlúcar entre otros.

Una actuación memorable de nuestra paisana en Canal Sur 'Habla con los ojos'.

De viernes a viernes, desde el 13 al 20 de diciembre se puede contemplar en horario de mañana en la plaza del Castillo, en el Palacio de Araníbar, una muestra que, con el nombre genérico de ‘Toreras’ recoge el fotógrafo porteño Miguel Sánchez Ivars, de la empresa ‘Si Quiero Bodas’ (ver nótula núm. 781 en Gente del Puerto).

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Salvador Egea y Miguel Sánchez Ivars, en el Palacio de Araníbar.

Algunas de las prendas con las que posan las modelos son del sastre especialista en ropa, Salvador Egea (ver nótula núm. 1.862 en Gente del Puerto), con el estilismo en los peinados de peluquería Paranoia.

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Un momento de la inauguración, el pasado viernes 13

En la muestra se exponen 20 imágenes realizadas con diferentes técnicas, con impresiones directas sobre dibond blanco, aluminio metalizado y maderas en tamaño 50 x75 cms.

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El cartel de la Exposición 'Toreras'

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La modelo portorrealeña, Lucía.

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La modelo portuense, Cristina Bernal.

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La modelo colombiana, Yuliana.

La muestra ha creado una gran expectación, siguiendo con el estilo singular del fotógrafo, Miguel Sánchez Ivars, desmitificando conceptos y uniendo oficios propios masculinos: el costalero, el torero combinados con la belleza y sensualidad femenina, como ya alcanzara a nivel nacional con la muestra ‘Costaleras’, celebrada en 2012. (ver nótula núm. 1.138 en Gente del Puerto).

 

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ramonvelez_1960_puertosantamariaAunque un poco tarde, acogiéndome a lo que nos dice el refrán ‘más vale tarde que nunca’, quiero escribir de Ramón Vélez González, ‘Ramoncito del Barrio’ para sus contemporáneos gaditanos, bailaor profesional nacido en Cádiz el 15 de julio de 1927 y fallecido a los 86 años en El Puerto, el 17 de septiembre de este año 2013, ciudad que lo acogió con con un cariño recíproco, desde su jubilación a principio de la década de los 90 del siglo pasado. Vivía en la barriada de la Playa. /Ramón Velez, en su etapa de bailaor, en 1960, con 33 años.

Hablar con Ramón era una verdadera delicia. Tuve el placer de conversar con él en innumerables ocasiones. Hombre con numerosas vivencias flamencas, era una enciclopedia. Él mismo se tachaba de tener mala lengua, tenía el donaire de Cádiz.

En 1948 fue contratado por Manolo Caracol y Lola Flores, junto al genial Beni de Cádiz --fueron como hermanos-- recorriendo mucho mundo flamenco con penas y glorias, por teatros, festivales y salas de fiestas de aquellos años. Estaba casado con la bailaora y bailarina madrileña María de los Ángeles López ‘La Princesita’, nombre artístico en sus comienzos, posteriormente ‘La Prince’, con quien tuvo tres hijas: Rocío, Milagros,  a la que llaman 'Nena' y Marian, casada esta última con Guillermo Ramírez, músico al igual que su padre, Francisco Ramírez Tallón 'Koky' (ver nótula núm. 349 en GdP).

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De izquierda a derecha José María de la Isla, Miño Loja, Beni de Cádiz, El Pescaílla, Enrique Pantoja, Pepe Márquez Jefe de Ventas de González Byass, Ramón Vélez, Paco Fernández, coreógrafo, Joaquín Romero, cómico y Gabriel Cortés. Abajo, Pepito, sobrino de Lola Flores, Melchor de Mairena hijo, Manolito y Ricardo un desconocido amigo. Bautizo de la segunda hija del artista: Milagros.

Me contó Ramón una anécdota que paso a relatar. Cuando llegó a Madrid a finales de los años cuarenta el Beni y el propio Ramón le pidieron a Manolo Caracol un anticipo para poder comer y buscarse una pensión donde cobijarse, «Veníamos de un viaje de muchas horas sin comer y mal dormir en aquellos trenes de vapor», recordaba. Se aposentaron, dejando las maletas de cartón y entraron en un restaurante del centro de Madrid, acompañados por Pepe Jiménez 'Bigote' (ver nótula núm. 215 en GdP) vieron pasar un camarero con platos de filetes de gran tamaño y sus correspondientes patatas. Ramón se dirigió al sirviente: «--Por favor nos trae dos platos de carne y muchas papas fritas». Al finalizar el yantar, le preguntó Ramón a el Beni: «--¿Que tal has comido?», a lo que éste le respondió: «--Te voy a decir una cosa, Ramón de mi alma, yo no me muevo de Madrid, por la gloria de mis muertos», del hambre que se había quitado. También fue íntimo de Chano Lobato, sintiendo mucho la pérdida del duende del compás.

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De izquierda a derecha, Antxón, Jefe de Ventas de González Byass, Antonio González 'el Pescaílla', 'La Polac'a, Ramón Vélez, Pepe Márquez Jefe de Ventas Nacional de González Byass, Paco Aguilera guitarrista de Lola Flores, detrás: el marido de 'La Polaca' y Juan José, recitador.

La última vez que nos vimos fue en el Bar Fermesa ‘El Rincón del Arte’, situado en la esquina con Ronda de las Dunas, con Jerónimo Jimenez. Allí le entregó a su propietario, David Oliva Villar (ver nótula núm. 1.517 en Gente del Puerto) el primer traje que utilizó bailando en su presentación en Cádiz, para que quedara como recuerdo unido a la gran colección de fotos y objetos flamencos que allí se pueden contemplar.

Me tuvo informado mi compadre y amigo Luis Gatica (ver nótula núm. 112 en GdP) de la enfermedad de Ramón Vélez. La nota triste fue en el Tanatorio de El Puerto: solo estuvieron presentes su mujer, hijas, yernos y algún familiar. Es una pena que un artista de estas características, que al dejar el mundo artístico fue inspector de ventas --representante-- de las Bodegas González Byass en Madrid y Sevilla, bailaor que recorrió medio mundo actuando con los mas grandes del flamenco, se fuera sin hacer ruido.

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Ramón Vélez con 'Prince' y sus hijas Rocío, Milagros 'Nena' y Marian.

En 2001 publicó un libro autobiográfico: ‘Mi vida contada. Un bailaor flamenco de los años cuarenta’, para el que contó con la ayuda del porteño Javier Renedo Varela, en la colección ‘Calle Ancha’, patrocinio de la desaparecida Caja San Fernando.

Es ley de vida, amigo Ramón, que nos tenemos que marchar con los que no vuelven. ¡Con el miedo que le tenías tu a ese trance! Solo te digo que te lo pases bien donde estés, acuérdate de lo bueno y dale un fuerte abrazo a Benito y a Felix de Utrera, si te los encuentras, de mi parte. A tu esposa e hijas, lo siento. Se nos fue un bailaor con el sello autóctono de la escuela gaditana. /Texto: Antonio Cristo Ruiz.

rafaelalberti_lasvinas_puertosantamariaSe cumplen hoy 732 años de la fundación de El Puerto de Santa María por Alfonso X 'el Sabio' y 111 años del nacimiento del poeta universal Rafael Alberti Merello. El historiador Enrique Pérez Fernández nos hace un recorrido por las seis casas en las que vivió nuestro paisano en El Puerto antes y después del exilio. /Rafael Alberti en su casa de la calle Albarizas, en la urbanización Las Viñas.

17 de diciembre de 1902. En el Teatro Principal de la calle Luna, tras la actuación de Antonio Flores, “célebre transformista rival de Frégoli”, la compañía que dirigía el actor Manuel Correjel representó la comedia en un acto Marinos en tierra, del gaditano José Sanz Pérez (1818-1870), impresa en 1882. ¿Casualidad? Pues sí, pero parece un presagio.

El día anterior nació Rafael Alberti Merello en el número 46 de la calle del Palacio (en singular, por el de los duques de Medinaceli), entonces nombrada José Navarrete, en homenaje al militar y escritor portuense que meses antes falleció en Niza, también nacido en esta calle, esquina a Micaela Aramburu, en la que fue Aduana de los Medinaceli. 1902, año en que en Madrid murió otro escritor portuense, sainetista de éxito en su época: Javier de Burgos, al tiempo que Dionisio Pérez publicaba La Juncalera, novela que refleja en calles y personajes el ambiente de la ciudad de entonces.

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CALLE PALACIO 

El padre de Rafael, Vicente A. Sánchez-Bustamante, comerciante de vinos de la bodega familiar y después de otras, al nacer su quinto vástago tenía 40 años; María Merello Gómez, la madre, 33, y sus hermanos, Vicente 6, María 4, Agustín 2 y Milagros un año. En diciembre de 1905 nacería Josefa, ‘Pipi’.

Convivía con ellos la sirvienta Josefa Álvarez Balduino, viuda de 63 años. La familia comenzó a habitar la casa en 1900. Sus anteriores inquilinos fueron Enrique de Echávarri, recaudador de impuestos, y María de las Nieves Silva, viuda con cuatro hijos. Los padres de Rafael nacieron en inmuebles contiguos de la calle Fernán Caballero, núms.  7 y 9.

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/Rafael Alberti, en la sillita, con sus hermanos. Foto, Justino Castroverde.

El domingo 21 era bautizado en la Iglesia Mayor por el sacerdote Ricardo Luna, siendo los padrinos sus tíos Agustín Merello y Milagros Alberti. “Concluida la ceremonia fue llevado el pequeño al camarín de Nuestra Amantísima Patrona, y colocado bajo su real manto. De la iglesia se trasladaron todos los concurrentes al domicilio de los señores de Alberti, donde fueron espléndidamente obsequiados con selectos vinos, fiambres, pastas y dulces”, contaba en los ‘ecos de sociedad’ la Revista Portuense.

Casa lindera con los Alberti, a la izquierda vivía José Molleda Colosía, que con su hermano Sinforiano era propietario en La Placilla del Café Moderno (el posterior y recientemente cerrado Cafetín). En el inmueble de la derecha vivía María Teresa Martínez Colom con cuatro hermanos. Uno de ellos, José María, se trasladó con su esposa Eloísa Gobantes a fines de 1904 al inmueble que habitaran los Alberti, instalados ya en otra residencia.

En el nº54 de Palacio vivía Paquillo, aquel amigo de la primera juventud de Rafael a quien recordara en La arboleda perdida –“compañero de pecado”- y en el poema ‘Retornos de una tarde de lluvia’: “Saldría yo con Agustín, con José Ignacio / y con Paquillo, el hijo del cochero, / a buscar caracoles por las tapias / y entre los jaramagos de las tumbas, / o por la entretramada arboleda perdida / a lidiar becerrillos todavía con sustos / de alegres colegiales sorprendidos de pronto”. Fue Paquillo –fallecido a comienzos de los años 90- el hijo menor de Vicenta Simeón y José Manuel Buhigas, el cochero de José Merello –tío de Rafael- y recadero en casa de su tío-abuelo Vicente Merello Alberti, en la calle Pagador nº1.

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Calle del Palacio, nº46. 1859. Archivo Municipal.

Más arriba de Palacio --nº60-- estaba la segunda escuela a la que asistió Rafael, la de Nuestra Señora de Guadalupe, inmueble propio de las hermanas Gumersinda y Antonia García Guilloto que regentaba aquella señora de la que escribió: “…mi madre me mandó al colegio de doña Concha, de la que recuerdo más que nada su odio a las Carmelitas y demás escuelas de párvulos, por considerar esta vieja señora, muy económicamente pensando, que todos los niños del Puerto debían ser sus alumnos”.

CALLE SANTO DOMINGO

ALBERTI-7En 1904 la familia Alberti-Merello se mudó de Palacio al número 21 de la calle Santo Domingo, hoy sede de la Fundación Rafael Alberti. Casa que parcialmente describió en 1959, en La Arboleda: “Vivíamos por estos años en una de la calle Santo Domingo, con un patio de losas encarnadas y un gran naranjo en el centro. Tan alto era, que siempre le conocí podadas sus ramas superiores. Así, el toldo contra el sol del verano no sufría, al extenderse, sus desgarraduras. El pie del tronco lo abrazaban varios círculos de macetas, todas de aspidistras oscuras y jugosas. Bajo la escalera que arrancaba del patio y subía al primer piso, se agachaba la carbonera, el cuarto lóbrego de los primeros castigos y terrores. Enfrente, pero siempre cerrado, estaba el del Nacimiento, que sólo podía abrirlo unos días antes de Navidad quien guardaba durante todo el año la llave: Federico.”  /La casa de Santo Domingo, hoy Fundación Rafael Alberti.

Personajes populares como éste, arrumbador en la bodega familiar, Paca Moy, la nueva sirvienta y confidente, Pepilla la lavandera, la gitana Milagros Maya, costurera de la familia, María la cocinera o Andrés ‘el Beato’, compartieron con el joven Rafael vivencias cotidianas entre los muros de la casa de Santo Domingo, algunas revividas en sus memorias.

CALLE LUNA 40 y 52

alberti_luna40_puertosantamariaDe nuevo los Alberti cambiaron de casa, a la vez que los negocios y el dinero iban menguando, trasladándose a la calle Luna. Así, en La arboleda perdida escribe: “…he pasado por mi casa de la calle de la Luna, y he recordado el gran Teatro Principal, ya desaparecido. La parte alta del teatro, la de las buhardillas, daba a unas ventanas que caían sobre la azotea de mi casa. Desde allí se veía todo, y muchas veces, cuando niño, mis hermanos y yo subíamos a escuchar a los actores, cuyas voces nos llegaban clarísimas desde el escenario…”. El edificio, de sobrio y elegante empaque, fue derribado hacia 1970. Su fachada había sido reconstruida en 1859 por su entonces propietario, Críspulo Martínez, que también lo era del Teatro Principal. /En la imagen, la calle Luna hacia 1960. Junto al Teatro, la casa de los Merello. Foto, Rasero.

Según los padrones vecinales que consulté en el Archivo Municipal (desde 1906 sólo se han conservado por estos años los de 1911 y 1916), el inmueble, el nº40, pertenecía a Isabel Ribera López, viuda que vivía con sus hijas Cecilia y Carmen Álvarez Ribera. Otra de las hijas, María, se encuentra en el padrón de 1920 viviendo aquí con sus once hijos y su marido, Jesús Merello Gómez, tío de Rafael.  rafaelalbertimerello_ninio_puertosantamaria

En  cambio, el padrón de 1911 indica que Rafael y su familia se hallaban establecidos en la casa número 52 de Luna, indicándose al margen que para la confección del empadronamiento de 1912 constara que ya no residirían en ésta. Es de suponer que sería entonces cuando se mudaron a la casa de los Merello, la lindera al Teatro. En ella volvió a alojarse unas semanas durante la visita que giró a la ciudad en 1928. Tuve ocasión de preguntarle a Rafael sobre esta segunda casa de Luna, pero no la recordaba (la habitó unos meses cuando tenía 9 años), y por eso no la rememoró en La Arboleda.

Pero los documentos cuentan –y a ver quién le dice lo contrario a un papel oficial- que al menos durante unos meses de 1911 (recoge el padrón que la casa de Santo Domingo se encontraba ya vacía) la familia Alberti-Merello vivió en Luna 52. Hoy el inmueble se encuentra completamente reformado. Compartieron el inmueble con Pedro Urri López, viudo de 76 años, de oficio el alquiler de carros para el transporte de vino y que compartía techo con tres hijos solteros. Enfrente vivía el historiador Juan Cárdenas Burgueto, y un poco antes, aunque después en el tiempo, Hipólito Sancho.

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Luna en los años 40. En la segunda casa vivieron los Alberti en 1911. /Imagen cedida por Miguel Sánchez Lobato.

En esta calle Luna transcurrió una de las vivencias que jalonan La arboleda perdida, que evocó en junio de 1993 en el discurso que ofreció al nombrársele doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid: “Incluso recuerdo cómo Manolillo, el barbero de la calle Luna, llegó a dejarme crecer una coleta que con gran dificultad y orgullo torero llevé escondida bajo la gorra durante un tiempo”. Existiendo entonces otras dos barberías en Luna, probablemente fuera la de Manuel García Ramos, en el nº38, junto a la casa de los Merello.

CALLE NEVERÍA

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Plantas y alzado de la casa de Nevería en plano de 1841. Archivo Municipal.

Durante los últimos años de su estancia en El Puerto, la familia residió en el nº28 (hoy 34) de la calle Nevería (frente al antiguo Centro de Acogida de la Cruz Roja), inmueble que se derribó hace unos años y que sigue en alberca: “Mi padre seguía de viaje por el norte de España, y la familia, mamá con sus seis hijos y Paca Moy, nos habíamos mudado de casa y vivíamos ahora en una de la calle Nevería, calle de los helados y refrescos durante las noches de verano”. Tuvieron por vecino, en el nº30, a Pantaleón Sánchez Robledo, joven médico natural de San Vicente de la Barquera asentado en El Puerto desde 1903 y casado con la lebrijana –también de origen montañés- Anastasia Sánchez Cossío. Miembro del Partido Republicano Radical, desempeñó desde su cargo de concejal, entre 1910 y 1917, una firme y honesta labor pública. En el nº32 vivía con ocho hijos Justino Castroverde, el popular fotógrafo de la época. Más arriba, en el 44, en 1879 nació Pedro Muñoz Seca, donde entonces vivía su hermano Francisco, médico, casado con Elisa Bela y con cuatro hijos.

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Patio principal del Colegio de las Carmelitas en 1925.

De su primer colegio, el de las hermanas Carmelitas de la Caridad, radicado en esta calle, contaba Rafael: “De mi infancia en aquel colegio de monjas, recuerdo más que nada un jardín enchinado en el que había un retrete –diminuto lugar conocido por ‘el cuartito’- a donde la preciosa hermana Jacoba y la finísima hermana Visitación llevaban a los niños más chicos, volviendo ambas muchas veces a la clase rociados de pis los feos zapatos”. Se apunta en el padrón de 1911 que eran Jacoba de Alba Martínez, vallisoletana de 39 años con seis de residencia en El Puerto, y Visitación López Elgnezábal, madrileña de 30 años asentada en la ciudad hacía dos.

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La casa de Nevería poco antes de su derribo. /Foto, Fito Carreto (Diario de Cádiz).

En mayo de 1917 Vicente Alberti, María Merello y sus seis hijos marchaban definitivamente a Madrid. Al joven Rafael Alberti, entre añoranzas y recuerdos, se le abrieron nuevos caminos en la capital.

CALLE ALBARIZAS (LAS VIÑAS)

Pasaron 75 años para que el anciano Alberti volviera a tener un hogar en El Puerto. Fue en 1992, cuando el Ayuntamiento en pleno le cedió una casa en Las Viñas (construida en el 81 para que la habitara el Secretario municipal), en el solar que hasta entonces ocupó la casa del último guarda del Coto de la Isleta y Valdelagrana, Manuel Orellana.

oramaritima copiaNo le era extraño el entorno de su nueva casa, porque desde su más tierna infancia en el Coto de la Isleta vivió algunas de sus correrías infantiles, que evocó en La Arboleda, en terrenos que durante siglos fueron de los señores de El Puerto, como apuntó en el libro primero: “Aquellos bosques eran del duque de Medinaceli, como muchos palacios y casas del Puerto. ¡El duque de Medinaceli! ¡Qué misterio para nuestra imaginación en pañales!” Pinar que certeramente llamó “viejo bosque sucedido”, porque lo fue desde 1643, cuando se plantó por primera vez para fijar las arenas y evitar en lo posible la sempiterna barra del Guadalete. /Los azulejos de su casa ORA MARÍTIMA en Las Viñas.

De aquellos recuerdos suyos en el Coto me quedo –por estos días que están a punto de llegar- con éste: “Cuando se acercaba la Nochebuena, Federico, los ojos bien repicados por el jerez, acudía a casa para llevarnos a los bosques de la orilla del mar en busca del enebro, el pino y el lentisco que luego habían de arborear los montes y los valles empapelados por su fantasía. También nos acompañaba la Centella, una perrita negra, moruna, nacida el mismo día que yo en el rincón de una alberca sin agua. Aquellos bosques eran del duque de Medinaceli... 

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En primer término, el pinar del Coto de la Isleta, hoy Las Viñas. Foto, Rasero. Archivo Municipal.

Aquí pasó Rafael los últimos años de su vida, en la compañía de su esposa, María Asunción Mateo. De su vida en su última casa, hoy que se cumple el aniversario de su nacimiento, extraigo algunos fragmentos del último volumen de sus memorias: “Hoy contemplo mi mar desde un balcón de El Puerto de Santa María, en espera de poder trasladarme con María Asunción a una hermosa casa, con frondosos árboles, con seis chopos altos y prolongados como los mismos castellanos de Antonio Machado, un árbol de la pimienta igual que otro que se alzaba en el jardín de mi abuela aquí, en El Puerto, con sus ramas como tramados de encaje, pinos parasoles como los viejos del pinar de Valdelagrana, dos palmeras: una muy alta, que semeja a un cocotero, y otra más baja pero frondosa. […]

rafaelalberti_gato_puertosantamariaNuestro gato Juan Gris ya ha hecho varias visitas a su próximo hogar, acaba de pasar de nuestra terraza madrileña al íntimo y umbroso jardín de la nueva casa. […] a  nuestra casa de El Puerto queremos darle el mismo nombre que el escritor latino Avieno dio a su relato, Ora marítima, cuyas letras estoy dibujando en azules para que la maestra mano de Pepita Lena traslade a la cerámica […]

A mis 89 años vivo en esta bahía, incansablemente cantada por mí, una espléndida etapa sólo comparable a las mejores de mi vida, rodeado de auténtico afecto y de marítimo color, con esa joven araucaria recién plantada traída desde Alicante que comienza a erguirse en mi jardín, con esas ramas de álamos machadianos derramándose sobre la ventana frente a la que acostumbro a trabajar.

Ya las últimas hojas de mi Arboleda perdida están cayendo, ya van neblinándose los últimos renglones de mi vida, aunque mis ojos siguen conservando la suficiente luz para distinguir las flores que brotan en este sencillo y tembloroso jardín, gracias a una mano celestial que, siempre junto a mí, hace el diario milagro de que todo parezca estrenado. 

Todo es belleza a mi alrededor, lianas perfumadas me rodean y arrebatan de los aterradores y oscuros abismos de la vejez, de la muerte. Me voy con los ojos llenos de los acontecimientos de un siglo. Un siglo de horrores, de enfrentamientos, de dolorosísimas separaciones, de hechos que habitan en mis bosques interiores y en los que, casi a mis 94 años, aún puedo caminar sin perderme entre su frondosidad.  /Texto: Enrique Pérez Fernández.

Una joint venture, es un tipo de acuerdo, una aventura conjunta, una alianza estratégica o, llaménlo como quieran, el asesoramiento que José Luis Jiménez Alcázar, anterior regente de ‘La Solera’ (ver nótula núm. 700 en Gente del Puerto), está haciendo a Francisco Gómez Bernal, en ‘La Herrería’ junto a su madre, Isabel Real Sánchez (ver nótula núm. 116 en Gente del Puerto), en poner menús diarios a muy buen precio: 7 euros iva incluido, sin la bebida, en el señero establecimiento de la Plaza de la Herrería.

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Francisco Gómez Bernal y José L. Jiménez Alcázar, delante de 'La Herrería'.

Francis es un hostelero bastante inquieto que, constantemente, está buscando nuevas fórmulas de gestión y ofrecer nuevos productos a su clientela. Sin abandonar la base de la cocina tradicional portuense, se adentra en la nueva cocina que demanda el mercado. Ahora no cierran el comedor al medio día, para dar servicio a todo aquel rezagado que quiera disfrutar de sus menús ya sea por el horario español o el europeo.

‘La Herrería’ está recuperando aquella clientela fiel que había cosechado con sus espectaculares menús Jiménez Alcázar durante los casi cinco años que ejerció en la calle Ganado, en el pequeño salón de ‘La Solera’.

COCIDO MADRILEÑO.

Ya ha instaurado los miércoles con el Cocido Madrileño y sus tres vuelcos. Primer Vuelco: ‘Sota’. La Sopa. «Nada mejor que la sopa, que sonroja las mejillas, y entra sola calentando, de la nuez a la espinilla». Segundo Vuelco ‘Caballo’: Garbanzos y Verduras. «Los gabrieles son las joyas, de este bendito Madrid, los comemos ‘remojaos’ con vinillo del país». Tercer Vuelco ‘Rey’: Las carnes. «Las carnes engalanadas, terminan la ceremonia, es ‘pa’ chuparse los dedos y ‘pa’ rebañar la olla’. Al final ofrecen un postre casero.

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Pero es que los sábados en los menús tienen fijo el arroz negro con sepia, y el domingo la paella. Otros menús singulares tienen como protagonistas al estofado de  lentejas con chorizo y verduras, una fabada extraordinaria con compongo tratada para producir nula flatulencia, unas patatas riojanas, y combinaciones que llevan generosos lomos de merluza en sobreusa, pollo de campo al ajillos, pimientos del piquillo rellenos de bacalao, brochetas de solomillo al bacon, carrilluda ibérica estofada, frituras variadas, e incluso mariscos. Y los postres caseros. Y a 7 euros.

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Además, ahora para las navidades han creado una serie de seis menús que son toda una evocación de la antigua hostelería porteña que van desde los 16 a los 28 euros, en el que, por cierto incluyen el famoso arroz con bogavantes: Menú ‘La Antigua de Cabo’, Menú ‘El Resbaladero’, Menú ‘Los Dos Deditos’, Menú ‘Los Tres Reyes’, Menú ‘Casa Lucas’ y Menú ‘Puerto Bar’. Un recuerdo a las navidades pasadas están en la nótula núm. 1.605 en Gente del Puerto. 

mikelgilcamacho_puertosantamariaMiguel Ángel Gil Camacho --MikeL-- es un portuense nacido en San Sebastián pero que vive con nosotros desde los seis años, y ya tiene 36. Estudió Arquitectura Técnica y lleva ejerciendo esa profesión desde los 25.

El año de su nacimiento, 1977, Rafael Alberti regresaba a España y resultaba elegido diputado al Congreso por el Partido Comunista. Paco Custodio inauguraba el restaurante ‘Los Portales’, en la Ribera del Marisco. José Luis Tejada publicaba el libro de poemas ‘Prosa Española’ dedicado a la Guerra Civil. Abría la tienda de trajes de ceremonia y complementos ‘Sollero’ en la calle Larga. Nacía Indra Castillo Sancho, carpintero de ribera y tripulante de la réplica ‘Nao Victoria’. El pintor de origen porteño, José Manuel Merello, iniciaba su etapa surrealista. Fallecían el ingeniero Juan Gavala Laborde y el pintor Enrique Ochoa.

Mikel siempre ha sido una persona inquieta, que no nerviosa, definiéndose como un ‘vago inquieto’. Desde pequeño le ha gustado el mundo audiovisual y la música, siempre influenciado por su hermano mayor Toni quien, durante muchos años, ha sido una referencia fundamental para él. Desde que se diplomó, estuvo volcado en su trabajo como técnico pero, un gran cambio se produjo en un determinado momento de su vida.

En 2007 empezó a colaborar con otros portuenses de nacimiento y de adopción (Tali Carreto y Jesús y Cesar Guisado) en la organización de un festival de música independiente, el ya consolidado Monkey Week Festival, lo que le hizo tomar la decisión de creer en lo que uno sueña. Lo que le permitió ganar un concurso de anuncios de un año sin hipoteca con la promoción de la leche Pascual.

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PRODUCCIONES VARADAS.

Fundó, junto a Sergio Ceballos, la productora audiovisual  PRODUCCIONES VARADAS, con el que se ha realizado cortos de gran relevancia como el ya famoso “Hablando en plata” y los premiados ‘Cortando la Rutina’ y Pachtwork’ , entre otros. Ahora se lanza a la piscina junto a otros socios entusiastas en la organización en el I Festival de Cortos ‘Shorty Week’, a celebrar en la  tercera semana de enero de 2014. (Ver nótula núm. 1.928 en Gente del Puerto).

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Afirma: «Soy un apasionado de la creación, me identifico con la frase “Hay que crear, si no creo no existo”. Mi condición de pesado creativo hace que lance e inicie muchas ideas en Producciones Varadas; es entonces cuando Sergio me baja de la nube y me ayuda a moldearlas y desarrollarlas. Me gusta estar en todo el proceso, desde el germen hasta el montaje, siendo meticuloso siempre con el resultado. No puedo dejar de realizar otras actividades, por lo que estoy embarcado en el lanzamiento de dos juegos de mesa (rinGames y MEMM) y la creación de un nuevo grupo de música».

JUEGOS DE MESA.

Paralemente a todo ello, se ha lanzado de lleno en otro ilusionante proyecto: un nuevo sistema de juegos de mesa llamado “rinGames”: Ringames Words y Ringame Colors. El concepto de rinGames no es simplemente un juego de mesa circular en el que se ponen fichas con letras o colores y se mueven anillas para combinarlas; es mucho más que eso, que estuvo presente en la Expo Games Birmingham 2013 (Reino Unido) celebrada en mayo pasado. Más información del juego, reglas y demás en: www.ringames.es

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Los juegos ringWords y ringColors.

RinGames es un sistema de juego innovador compuesto por anillas transparentes concéntricas con movimiento circular y un base fija sólida con bandas de colores. Estos elementos crean un conjunto limitado físicamente, pero ilimitado en el momento de crear diferentes combinaciones de letras, colores, números, figuras, iconos, símbolos y un sin fin de elementos que abre un universo de posibilidades para el entretenimiento.

Se puede decir que rinGames es un nuevo estilo de juego de mesa. Un sistema en el que apenas se requiere modificación en el tablero porque cada movimiento de la anilla crea un nuevo espacio de posibilidades, haciendo que el tablero se sienta vivo cada vez que un jugador gira. Un espacio visualmente atractivo y que agudiza el ingenio, la rapidez mental y la visión espacial.

Un video de RingWord. 

Como afirma el propio Mikel: «La versión de colores no está tan pulida como la de letras, pero tiene un sistema mucho más sencillo. Consta en girar las anillas para combinar el mayor número del mismo color (que te toque en un dado) en una misma banda (con un mínimo de 3 fichas del mismo color).  Pero como aposté fuerte en la versión WORDS, la versión COLORS encajaba, por su potencial, para un desarrollo App, por lo que contacté con una empresa de jóvenes desarrolladores granadinos (Everyware Technologies) y, junto con un joven dibujante portuense (Juan Carlos Arniz), estamos creando una historia alrededor del juego».

En otra ocasión les hablaremos de su último invento lúdico: el juego de mesa ‘Memm’, nacido inicialmente como un dominó jugable en en 3D y 6 caras, pero que ha evolucionado hacia algo totalmente diferente. Se ha alzado con el sexto puesto del I Concurso de Ideas de la casa juguetera DISET.

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naipesTradicionalmente los pescadores del litoral gaditano disfrutan en sus ratos libres de un juego de cartas que es conocido con el nombre de rentoy. En la provincia de Cádiz se practican dos modalidades, la de Sanlúcar y la de Conil, donde también es llamado 'la guinea'. Las partidas normalmente se juegan por parejas y si se realizan al estilo de Sanlúcar a cada jugador se le dan tres cartas repartiéndose cinco en la forma de Conil. En ambos casos siempre se saca una carta boca arriba sobre la mesa que es la de triunfo.

Para poner un ejemplo el modelo de Sanlúcar se juega en El Puerto de Santa María y la carta de mayor valor es el dos de triunfo, que se le llama 'la malilla', a continuación las figuras y el as, siendo el tres de triunfo (el llera) la de menor valía. En el de Conil, que se juega también en Barbate, las cartas más importantes son el cuatro de bastos (el mujero), el caballo de oro (el tuerto), el tres de triunfo (la andorra), el dos de triunfo (la malilla) y después las figuras de triunfos... De cualquier forma tienen un denominador común, el farol, que es la jugada falsa hecha para engañar al contrario.

tabernalagaviota__puertosantamariaLos bares cercanos a los muelles, como 'El Corva' y 'El Arocha' en Sanlúcar; 'El Puchirichi' en Conil; 'El Paquete' en Barbate y ¡La Gaviota' en El Puerto son puntos de encuentro donde se juega al rentoy. En la actualidad este juego se ha extendido a todos los ambientes y asociaciones de la provincia de Cádiz.

Expresiones tales como “llevo hambre”, “se me ha ido el pescado por debajo del plomo”, “mete espina para sacar corvina”, “llevo dos días sin escucharlo”, “me ha dado coba”, “se ha pegado un rentoy”, “tres por cada baza y el partido boca a boca” y “mira que soy perro viejo y tú estás muy tranquilo”, entre otras, son utilizadas habitualmente por los pescadores en las partidas de rentoy.

Estas terminologías marineras son parecidas a las empleadas por los patrones de pesca a través de la radiotelefonía cuando se encuentran embarcados en alta mar y quieren desorientar a los patrones de otros barcos sobre los bancos de peces y las capturas obtenidas en la singladura.

Aparte de la jerga utilizada por todos los pescadores gaditanos, en el rentoy de Sanlúcar las parejas conocen las cartas en cada jugada por señales faciales que se hacen unos a otros. Son muecas permitidas por las reglas que hay que hacer con rapidez para que los adversarios no se percaten de las mismas.

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Barcos en el cantil del muelle porteño, en la margen derecha donde estaba la antigua Lonja, abarlovados, en una imagen de hace 25 años. /Foto: Michael Reckling.

Aunque todos los pescadores son excelentes jugadores de rentoy, me parece que el mejor de los últimos cincuenta años ha sido el recordado y querido José Alfonseca Rodríguez, nacido en Sanlúcar, patrón y armador  de la embarcación con base en El Puerto 'Rosa María Martí', que era conocido por el apodo de ‘El Triunfo’. Se le decía este apelativo cariñoso por el tic nervioso que padecía pues era idéntico a los gestos que las parejas se hacen en el juego del rentoy. De ahí que fuera casi imposible vencerle porque para todos los efectos, siempre iba cargado de triunfos. /Texto: Antonio Carbonell López.

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