Saltar al contenido

8

Manuel Perez-Blanco Muñoz nació el 2 de Agosto del 1937 en Benalup-Casas Viejas en plena Guerra Civil, cuatro años después de los tristemente famosos sucesos de Casas Viejas: la insurrección anarquista que acabó en tragedia. Sus padres se llamaban Alfonso y Ana Maria, los dos nacidos y residentes en Benalup. Manuel es el segundo de seis hermanos, tres varones y tres hembras.

1937.
El año de su nacimiento, 1937 fueron alcaldes de El Puerto, Francisco Quijano Rosende y Antonio Rives Brest. Rafael Alberti publica ‘De un momento a otro’. Llega a El Puerto el músico Francisco Dueñas Piñero, que entra a prestar sus servicios en el Ayuntamiento. El General Modesto mandaba la 4ª División del Cuerpo del Ejército de Madrid. El 14 de enero fallecía en El Puerto, José A. Ruiz de Cortázar y Sanginés, Interventor de Fondos del Ayuntamiento, casado con Luisa Tosar y Zurututza.

Como consecuencia de la contienda civil, fueron fusilados en el término de El Puerto, la madrugada del 4 de enero, Luis García Sahagún, maestro nacional y ex-primer teniente de alcalde del último ayuntamiento republicano de Sanlúcar, junto a él, el hijo el ‘Quincallero’ de la Plaza de San Roque, ‘el Manga’, secretario que fue de los viticultores y ‘el Chato de la Dehesa’ padre, todos ellos de Sanlúcar. Al mes siguiente, en febrero, el General Franco le concedía la Medalla Militar individual al falangista Fernando Zamacola. El alcalde socialista de Torre Alháquime Pedro Pérez Álvarez fue condenado a muerte y fusilado en El Puerto el 2 de julio de ese año.

Entrada de las Tropas de Asalto en Benalup-Casas Viejas, el 8 de enero de 1933.

El primero por la izquierda, con bata blanca, es Alfonso Pérez-Blanco, médico y padre de nuestro protagonista, observando las víctimas de la revuelta anarquista, en presencia de la Guardia de Asalto.

La infancia de nuestro protagonista transcurrió entre Benalup y en el colegio de los Salesianos de Utrera (Sevilla). En el pueblo estudió en la Escuela Pública y en los Salesianos de Utrera hizo el bachillerato pasando, seguidamente, a la Facultad de Medicina de Cádiz en donde se licenció en Medicina y Cirugía en el año 1964.

Su carrera profesional la comenzó ejerciendo en Alcalá de los Gazules, para pasar a continuación a Puerto Real y terminando definitivamente en El Puerto de Santa María  a donde llegó junto con sus compañeros médicos, ya fallecidos, Jose Gallego Puerto y Lino Corrales. En aquel año de 1968 compatibilizaba el ejercicio médico entre la Casa de Socorro y las urgencias de la Seguridad Social. También estuvo muy relacionado con el sector pesquero, atendiendo a sus afiliados en la Casa del Mar; entonces se fraguó su amistad con Antonio Regordán, celador de aquella institución, amistad que hoy continúa.

Manolo fue directivo del Racing Club Portuense. Aquí le vemos en 1978 con los regidores del club que presidía Francisco Ferrer Palacios con el alcalde aquel año, Francisco Javier Merello Gaztelu en la fila superior con chaqueta blanca entre Ferrer y Toimil. Entre otros vemos  Alfonso Carreto, Adolfo Ortega, Manolo Toimil, Bartolomé Domínguez Sánchez , Paco Díaz Trillo, Daniel Otero Rascón, Antonio Miranda, José Luis García León, Enero, Gandulla, ... /Foto: Rafa.

EL RACING CLUB PORTUENSE.
Manuel Perez-Blanco Muñoz, fue mucho más médico que directivo del Racing Club Portuense, sin percibir una sola peseta. Todo lo contrario. Le costo dinero como a otros directivos... Su etapa estuvo  íntimamente ligada a la presidencia de Paco Ferrer Palacios, a finales de los años 70 y principios de los 80. Además viajaba también acompañando al delegado de equipo en los desplazamientos del Racing a otras provincias, cuando su profesión de lo permitía.

 Ya en tiempos del presidente Bernardo Sancho, por la amistad que unía al doctor con Ferrer Palacios, que ya era directivo por aquel entonces con Sancho atendía a los jugadores en su consulta. Después de salir la directiva de Ferrer Palacios colaboró de la misma manera, durante bastante tiempo, con los jugadores del Racing, atendiéndolos en su consulta y, como siempre, gratuitamente.

Manuel Pérez-Blanco con el ex jugador del Racing José Trujillo, entregándole un reconocimiento el 1 de agosto de 1978. /Foto: Rafa.

Precisamente, el gran "Chicharito", Manuel Jarque Martínez, era quien presentaba en consulta a los jugadores y también a través del añorado Manolo Toimil. Con Pepe Basteiro, Domiciano Rodríguez Hernández, Alfonso Carreto, Paco Ferrer Palacios, Victor Martinez Guerra y Antonio Carbonell se daban cita, finalizada la jornada de mañana en la Cerveceria Skol, actualmente denominada Cervecería El Puerto, todos atendidos por Miguel Ferrer que también se unía a la tertulia, hablando siempre del Cádiz y del Racing y de las anécdotas del día.

LA POLÍTICA DE PARTIDO.
A final de la década de los años setenta del siglo pasado ingresó en el Partido Popular (PP) que por aquellas fechas se llamaba Alianza Popular (AP). Manolo irá en la candidatura a las elecciones municipales de 1983 que presentó dicho partido, resultando elegido concejal para el mandato 1983-1987, junto a Manuel Moreno Romero, Teófila Martínez Saíz, Aurelio Sánchez Ramos, Antonio Nogues Ropero --que procedía de Unión de Centro Democrático (UCD)--, Luis Suárez Ávila y Ramiro Cerezo Magán.

Fila superior, de izquierda a derecha, Ramiro Cerezo, Armario (alcalde de Arcos), Álvarez Cascos a la sazón Secretario General de Alianza Popular, Indalecio Rábago y Manuel Pérez Blanco; fila inferior Teófila Martínez y Hernán Díaz Cortés.

Durante la mayor parte del mandato formó parte de la oposición al gobierno formado primero por comunistas y socialistas, presidido por Rafael Gómez Ojeda y tras la ruptura del pacto de los partidos de izquierda, socialistas y populares le dieron la alcaldía a Juan Manuel Torres Ramírez, al presentarle una moción de censura el 13 de octubre de 1986 (una sesión bochornosa donde simpatizantes comunistas agredieron verbalmente a los votantes de la citada moción), formalizando un pacto de gobierno. Manuel llegaría a ocupar la concejalía de Parques y Jardines, dado que el ejercicio profesional de la medicina le absorbía de tal manera, y esa era una parcela municipal que requería poca atención política.

Fachada principal del Monasterio de la Victoria (Iglesia). Año 1935.

En un vistazo general a la zona del Ejido de la Victoria  allá por los años cuarenta del siglo XIX nos llama la atención el viejo monasterio que tiene tres siglos y ha sido abandonado por la comunidad de los franciscanos Mínimos que lo habitaron hace apenas un lustro. Él sería uno de los novecientos conventos exclaustrados en España en 1835 por el chiclanero Juan de Dios Álvarez Mendizábal, en su calidad de ministro de hacienda y presidente del Consejo de Ministros de España por esas fechas con la Desamortización que lleva su nombre. En años venideros, ya secularizado y formando parte de los bienes estatales, sufrirá vicisitudes, transformaciones y gran parte de sus instalaciones usos de utilidad pública: hospicio, centro penitenciario y sala de congresos el propio edificio del convento y un paseo romántico y las instalaciones de Renfe que ocuparon parte de las huertas monacales.

En esta fecha, aunque hacía casi una década que Niepce había experimentado con éxito la captación de imágenes por medio de una cámara obscura, se tardará aún dos décadas más para que las imágenes capturadas se reproduzcan en un soporte de papel. A falta de este material gráfico de esa época, voy a intentar confeccionar para los lectores de GdP un breve retrato literario de la iglesia del Monasterio. /A la izquierda, proyecto de Retablo para el Convento de la Victoria. Año 1675. Archivo Fundación Medinaceli. Sevilla.

Aun están las campanas en su torre: tres medianas y una pequeña.  Nos situamos en el amplio atrio de la iglesia y vemos en su costado derecho la capilla casi terminada que levantó la hermandad de la Soledad, que nunca pudo cubrir y que acabarían por derribar años después las autoridades,  al frecuentar sus abandonados muros, rufianes y prostitutas. Sigue el almacén y la sala de sesiones de dicha hermandad. Después un jardín cercado de tapia, con árboles y plantas que aún están cuidadas, un pozo y una noria con canjilones nuevos que apenas se han usado al emigrar la comunidad de  Mínimos poco después de su construcción  La sólida puerta principal de dos hojas, adornadas con trabajados herrajes está ahora cerrada.

El Monasterio de la Victoria visto desde la parte trasera.

Si pudiéramos penetrar en el interior de la iglesia, veríamos una filigrana de luces proyectada sobre los escalones de mármol negro del presbiterio procedente de los ventanales altos, cuyas cristaleras aún se conservan y,  posiblemente,  nos resultase un tanto deprimente mirar los retablos vacíos, las cortinas empolvadas,  los deslucidos banco de pino y los deteriorados candelabros de madera repintada desechados por los frailes escuchando de fondo el rítmico sonido de un reloj de péndolas colgado  en la pared de la nave central que acentuaba la soledad casi sepulcral del recinto recientemente secularizado.

En la capilla que fue sagrario solo quedaba la balaustrada de hierro cuyas perillas, de reluciente metal antaño, mostraban una roñosa costra. Un confesionario y el púlpito, recordaba el culto de otros tiempos, así como las imágenes que permanecían en sus retablos y pedestales, pertenecientes casi todas ellas a las hermandades de la Soledad y Humildad que en dicho recinto tenían su sede. En la primera capilla de la derecha, la talla del Cristo de la Humildad y Paciencia en un retablo de madera con altar. En otra más adelante,  la imagen de San Francisco de Paula, fundador de la orden que habitó el monasterio, también en retablo de madera pintada con altar.

En la fotografía superior izquierda, talla del Stmo. Cristo de la Humildad y Paciencia. 

En la fotografía de la izquierda talla de Ntra. Sra. de la Soledad.

En la parte contraria, un retablo nuevo con las efigies de un crucificado, la Virgen y San Juan, pertenecientes a la Humildad y en la última capilla de ese mismo lado otro altar con retablo de madera en el que estaba instalada la Virgen de la Soledad.  Colgados de las paredes quedaban dos cuadros: uno, de una Dolorosa y otro, de mayor tamaño, con la figura de santo Tomás de Villanueva y en el coro de atrevida arcada, al que se accedía por una estrecha escalera de caracol habían dejado los monjes un órgano portátil pequeño, tres bancos, un facistol, un ataúd y en un nicho de pared, una imagen de la Virgen de Belén.

(Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

14

Yo no sé si Vd. se piensa morir, pero, por lo general, todo el mundo se muere, a menos que Vd. haya concluido que se va a quedar para simiente de rábano o siga a algún Guru que le haya metido en el caletre que se va a reencarnar. A todo el mundo le llega su día, como a todo cerdo le llega su San Martín, que dice el refrán. Dicho de otro modo, o "expressione latina", que diría el Papa: "Hodie mihi, cras tibi", que era el letrero que campeaba en la puerta del cementerio de esta Ciudad y que una tata Antonia que hubo en mi casa traducía libremente: "Por aguantar un peo, aquí me veo".

"Este está para Santa Clara" o "Este está para que se lo lleve Carrurra" son dos frases que indican lo mismo: que se está en las últimas. Porque Santa Clara es el barrio donde está el cementerio de Santa Cruz--que así se llama el de nuestra Ciudad-- y Carrura un sepulturero portuense, que ha quedado en los dichos populares. Pero, además, el barrio de Santa Clara, siempre se ha conocido como "El Otro Mundo". Así, si Vd. recuerda, cuando se llegaba a la aserradora de Pastor, que estaba en la calle Misericordia, y preguntaba por alguien, seguro que se sorprendería, porque le dijeran que ese alguien estaba "en el otro mundo". Y es que "el otro mundo" era el almacén de maderas que tenían en una nave de bodega frontera con la carretera del cementerio "en el quartel de Santa Clara" que dicen los padrones, que es lo mismo que el barrio de "el otro mundo".

Así que si Vd. tiene tragado que se va a morir como todo bicho viviente, no ha pensado quedarse para simiente de rábano, ni cree en la reencarnación, debe saber, también, que, para el caso, está totalmente contraindicado comer carne de grulla. La carne de grulla produce una larga y penosa agonía en quienes la han comido alguna vez en su vida y exhalar el espíritu supone un largo proceso, a menos que sus deudos y familiares caigan en la cuenta y llamen a especialistas, que los ha habido--no sé si ahora los hay-- que, en la escalera de la casa donde se encuentra el moribundo, imite a la perfección el canto de la grulla, con cuya armonía, muere placidamente el agonizante.

Lo de toda la vida, en las familias de orden y de concierto, ha sido llamar al cura. No debe dejarse para el final, porque el moribundo debe ir bien preparado. Eso de ir simplemente "aliñado", esto es, con el "Santólio", aun con ser loable, no es lo más conveniente. El enfermo debe confesar y recibir el viático, recoméndarsele el alma y, finalmente, ser responseado con los convenientes hisopazos y gori-goris.

Ser un Don Guido --el de Antonio Machado-- y tener, al final, "un punto de contrición", cono Don Juan Tenorio, no está mal tampoco. Pero lo de cajón, para poder ponerlo en las esquelas y, en particular para la salvación del alma, es irse al otro barrio "después de haber recibido los Santos Sacramentos y la bendición apostólica de S.S.". Porque, si no, solo se puede poner "auxiliado con los Santos Sacramentos", lo que es lo mismo que bien "aliñado".

Santos óleos.

Por cierto, que caso de ocurrir el fatal desenlace, lo mejor, si es que no disponía de sillería, ni isabelina, ni imperio, ni chipendale, ni victoriana, ni tan siquiera de Benamahoma, es acudir , como toda la vida, a alquilarlas a Pasaje, que las tenía almacenadas en la antigua capilla de Jesús de los Milagros; hacer una buena olla de caldo, tener previsto el aguardiente y, sobre todo, el agua de azahar, por si ocurriera, que casi siempre ocurre, que alguna señora se priva, en pleno duelo, con la aflicción de la pena.

Temible es, en estos casos, la presencia de alicantinas, que se ponen, con la mejor intención y en aras de la salvación del alma del difunto, a entonar padrenuestros por cada clavo del Señor, por las cinco llagas y hasta por los pelos que le arrancaron de la barba, con una vehemencia y tenacidad encomiables, pero también tocantes a la risa. Ya se sabe que los mejores chistes del mundo se cuentan en los velatorios y duelos.

Velatorio. /Foto: Eugene Smith

Pero, atención, mucha atención, muy saludable y de particular interés es echar, de cuando en cuando, una miradita al muerto. Con el parpadeo de la llama de los cirios, con el reflejo del cristal de la tapa del ataúd, y con la sugestión que cada uno tenga, a veces, parece que el difunto ha movido los párpados o la boca. Casos se han dado, que el muerto no era tal. Así, quien tenga edad que lo recuerde, Carmen Vila, la portera de Acción Católica, pudo haber sido enterrada hasta dos veces viva. Sucedió que con la entonación de los latines del cura y del sochantre se reanimó, ante el pasmo general. A la tercera, fue la vencida. Y es que  algunos humanos, por la razón que sea, hacen lo que yo llamo "el ensayo general" para comprobar cómo se portarían, en ese trance, los herederos y parientes.

Lo normal, es que llegado el caso, en la casa doliente, lo primero que ocurría era la entrada de Luis Muñoz, diligente agente funerario, que tomaba cartas en el asunto. Lo segundo, la entrada de Ruperto, para tomar medidas. Lo tercero, el encargo de la caja a Enrique , el de los Muertos (aunque es de notar que si el entierro era en el hospital, de caridad, o en en Asilo de las Hermanitas de los Pobres, el ataúd lo hacía, de pino, teñido de nogalina y con una cruz de cinta morada, Teodomiro Alcántara, que tenía su taller frente por frente al Hospital y, era ,además, un gran ebanista).

Gente prevenida, como Angelito Martínez García, el artesano de los muñequitos de nacimiento, ha habido pocos. Ángel Martínez tenía, hecho de su propia mano --pues era, también, carpintero--, su ataúd, de madera de ciprés, colocado bajo la cama y, con su diseño, un panteón, en el primer patio del cementerio, ejecutado por el célebre marmolista sevillano Rovayo.

Curiosa inscripción en una lápida del cementerio.

Dispuesto todo eso que digo, hora era de ponerse los lutos. El luto riguroso, consistía en todo negro y, en las mujeres, además, las medias y el velo, el corto y el largo, llamado "la pena". Se revolvían armarios, roperos y arcas en busca de ropas de ese color y, caso de no hallarlas, se recurría a los consabidos tintes "Iberia" o a que familiares y amigos la proporcionaran.

Acto seguido, alguien allegado, se dirigiría a los balcones de la casa, si los hubiera, y alzaría los rodapiés, signo inequívoco de que la familia habitante estaba de luto. Otro que tal, se encargaría de poner en la casapuerta, cerrada a media hoja, una mesa con una bandeja, para las tarjetas y pliegos para las firmas de pésame. Fulanita de cual, proporcionaría el hábito de San Francisco para amortajar al difunto, el cordón y el escapulario de la Orden Tercera, la cera para sellarle los ojos y el pañuelo para forzarle a apretar la boca, de tal manera que algún recién fallecido parecía más padecer de un flemón que ser un verdadero muerto.

Los amigos le dedicaron una original esquela a su presidente.

Conviene que alguien, con buena caligrafía, rellene los nombres, apellidos y direcciones en las esquelas, de acuerdo con la lista que entre todos los circunstantes se preparaba, no bien llegaran las esquelas de la imprenta de Pérez, porque, del temprano y buen reparto, dependía la afluencia de gente a la casa y, luego al entierro. Y un entierro, bien poblado, es signo del singular afecto que el difunto y la familia gozan en la ciudad y fuera de ella.

Así que, durante toda una noche y, una mañana, discurría el velatorio, entre entradas y salidas, llamadas telefónicas, telegramas, rezos, ayes de dolor, llantos incontenibles, palabras de pesar, chistes verdes y marrones, más rezos, tazas de caldo, de café y copas de aguardiente, según los casos, pero siempre, ante el cuerpo presente del muerto, beatíficamente quietecito, con el crucifijo y el rosario en las manos entrelazadas, y, por lo que se oye comúnmente, el más bueno de la tierra, porque no hace falta más que morirse para ser bueno.

Monumento funerario de Enrique O'Neale Ybray, entrando en el cementerio, a mano izquierda.

A la hora señalada, a la vez que de la Iglesia sale el clero, con la cruz alzada, el sochantre, para dirigirse a la casa mortuoria, en la propia casa se organiza la cabecera del duelo. En la habitación más capaz, o en el patio, se forman los hombres más allegados, como en media luna y van recibiendo la "cabezada" de todo aquel que, por curiosidad, o por cariño al difunto o a la familia va entrando y saliendo. En la calle se forma un grupo, grande o pequeño --que, escrito quede-- hay entierros que dan pena verlos de poco público, y al poco se ve llegar al clero, con uno dos, tres y hasta ocho caperos revestidos con ornamentos negros, (según fuera de primera, de segunda o de tercera) con la Cruz alzada, los ciriales, el sochantre, el monaguillo con el libro , el acetre y el hisopo, y todos entonando, por lo alto o por lo bajo, latinajos, más o menos familiares para los asiduos a estas manifestaciones, de los que se pegan al oído, lo de"A porta inferi, erue, Domine, anima eius", y "Requiescant in pace, Amén", aparte de alguna otra palabra suelta de cuyo significado no queda constancia, y "Pater noster", al rociar de agua bendita, con el hisopo, el cadáver que, a manos de los más próximos, se acerca a la casapuerta, ante escenas de dolor. Luego, una dos, tres cuatro... posas, es decir paradas, desde la casa al cementerio, según se haya concertado, y en cada posa, un responso: otra vez latines inteligibles con la voz perruna del Padre Lobo, cánticos de Dueñas, agua bendita, y andando.

Traslado a pie de los féretros de las víctimas del accidente de la calle San Juan, ocurrido en febrero de 1963, desde la Iglesia Mayor al Cementerio Campal.

Por lo común, cualquiera que fuera el domicilio de donde partiera el entierro, a hombros --porque aún no se había establecido la moda del coche-- siempre se subía la cuesta de la calle Santa Clara hasta el cementerio. Al entrar, recibido por Carrurra, por Cándido, el Conserje, y por don Tomás o don Anastasio, sacerdotes capellanes de la Ciudad, se procedía a la cristiana sepultura del cadáver.

Tapia derruida del antiguo Cementerio Inglés. (Foto: AGR).

Si el difunto era disidente, moro, suicida o cosa parecida, nada de esto es aplicable. Para eso había un cementerio contiguo, detrás, con un letrero de caracteres arábigos, en donde se enterraban, además del llamado cementerio de los ingleses, que estaba justo donde el "CARREFOUR" [antes PRYCA y mas antes HIPER)], que acogió a muchos de los primeros bodegueros que se instalaron en la zona.

Y, aunque lo que valen son las oraciones y sufragios por los difuntos, había quienes le encargaban coronas de flores a Antonio "Carabina", a Macías, el de la "Cerería" o a "Paco Teleras" que hacían verdaderas obras de arte y le añadían perifollos y cintas con letreros laudatorios y recordatorios del difunto.

Curioso enunciado en la esquela de Doña Petra XX XX.

Dije antes que por la calle Santa Clara pasaban todos los entierros. No he dicho que, inmediatamente detrás del féretro iba la cabecera de duelo. Pues lo digo. Y quiero recordar a aquel hijo doliente que, calle Santa Clara arriba, detrás del cadáver de su padre se quejaba: «Ya lo llevan a donde no se vive; ya lo llevan a donde no se come; ya lo llevan a donde no se bebe…» Y "Saldiguera" que, borracho, estaba apoyado en una ventana exclamó: «--Vamos, a que lo llevan a mi casa». (Texto: Luis Suárez Ávila).

7


Clemente Patón Carrasco nació el 18 de septiembre de 1951 en Mérida (Badajoz) , en la calle Capitán Barón, junto al Foro Romano y el Templo de Diana, siendo el mayor de cuatro hermanos del matrimonio formado por Vicente Patón y María Carrasco, también de Mérida. Con 15 años compatibilizaba sus estudios ayudando a su padre como fotógrafo profesional ambulante.

1951.
En 1951 era alcalde de El Puerto, Eduardo Ciria Pérez. Rafael Alberti publicaba  ‘Buenos Aires en tinta china’. El pintor porteño Enrique Ochoa, legaba a la Ciudad una importante colección de obras de su producción. El escultor José Ovando Merino tallaba, con la madera proveniente de dos cipreses del Cementerio de San Fernando de Sevilla, la imagen de estilo neobarroco del Cristo de la Hermandad de la Misericordia.

Clemente, con pocos meses, con sus padres.

Nacían en 1951, también, el profesor y político Juan Gómez Fernández, el músico Andrés Olaegui y el vitolfílico Francisco Román Sánchez. Por contra nos dejaban Cándida Jiménez Huelva, Cándida la Negra’, que nació esclava y murió libre y centenaria en El Puerto; el filántropo Elías Ahuja y Andria. (1863-1951) y el que fuera ministro de la gobernación con el gobierno del dictador Franco, Valentín Galarza Morante (1882-1951).

El carnet de fotógrafo profesional ambulante de Clemente, que colaboraba con su padre, estudiando y trabajando, a partir de los 15 años.

ESTUDIOS.
En Mérida estudiará en una escuela particular hasta los 7 años y luego hasta los 11 en la Escuela Pública ‘El Trajano’ y hasta los 17 cursa el bachillerato y las dos reválidas en el Colegio Salesianos, estudiando el Preuniversitario en el Instituto Santa Eulalia, todos de Mérida.

En la Plaza de España de Mérida con sus amigos Macías, Fernando y Vega.

Dado que le denegaron la beca salario que solicitó --por falta de crédito del PIO (Patronato de Igualdad de Oportunidades), y carecer de medios familiares, para estudiar Física, se presentó a oposiciones de Operador Técnico de Telefónica, aprobando las mismas, si bien estando en realizando el curso en Sevilla cayó con fiebres de Malta y le anularon el expediente, que denunció ante la propia compañía en 1971, no obteniendo contestación hasta septiembre de 1973, para que se trasladara a realizar un curso inferior, es decir, de mecánico.

ESTUDIOS DE POLICÍA.
Clemente agradeció la misiva y respondió al Director General de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), hoy Movistar, que desistía de ello dado que el 17 de ese mes se incorporaba a realizar el curso de Inspector de Policía, cuyas oposiciones había aprobado en el mes de junio anterior  --y que había preparado durante el servicio militar al que fue como voluntario--, en la Escuela de Formación del Cuerpo General de Policía, en Madrid. Se dio la circunstancia que su padre colaboraba con el equipo de DNI de la Comisaría de Mérida, acompañándolos como fotógrafo por los pequeños pueblos de Badajoz.

Los inspectores de aquella comisaría le informadon que habían salido plazas de inspector de policía, que podía realizar oposiciones dado que era un trabajo interesante y con muchas posibilidades. /En la imagen de la izquierda, antiguo logotipo de Telefónica, hoy Movistar.

LICENCIADO EN DERECHO.
Con posterioridad, 17 años después cursaría los estudios de Derecho en la Universidad de Educación Nacional a Distancia (UNED)  entre los cursos 1988/89 hasta 1995/96. Se dio la circunstancia que, ejerciendo de policía y como representante sindical, pensó en retomar los estudios que había dejado en 1971 y, dado que no disponía de tiempo para asistir a la universidad de forma presencial --su deseo era estudiar una carrera de Ciencias--, optó por estudiar Derecho por la UNED que precisaba menos asistencia a las aulas.

PRIMER DESTINO: BILBAO.
El 13 de mayo de 1974 es destinado a la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, donde pasará por la inspección de guardia y Grupo 1º de la entonces Brigada Regional Criminal, actualmente Brigada de Policía Judicial. Al abrirse nuevas comisarías de policía en diversas localidades de las Vascongadas, en 1977 es trasladado a la Comisaría de Santurce, donde realiza funciones propias de investigación criminal, regresando con posterioridad a su brigada en Bilbao a los seis meses donde permanecerá hasta mediados de septiembre de 1978. Todavía en las Vascongadas como funcionario mas antiguo fue responsable durante un mes del puesto fronterizo de Eugin (Navarra). /En la imagen de la izquierda, con la que sería su mujer, Isabel de la Osa, en Bilbao.

Clemente se siente especialmente satisfecho de los años pasados en Bilbao pues, con 22 años y la ayuda de sus compañeros del aquel Grupo 1º, fue aprendiendo lo que será ser servidor público, defender la convivencia pacífica y luchar para ir cambiando la sociedad, pues allí, en 1977 fue elegido representante de su brigada del incipiente asociacionismo que se autorizó a los conocidos como ‘Policía Secreta’, único cuerpo civil policial, no militar, del Estado.

A petición propia pide traslado a una comisaría de nueva creación y, doblando el mapa de la península ibérica, es destinado a la Comisaría de Puerto Real en el último trimestre de 1978, donde realizará funciones de Inspector de Guardia y Brigada Criminal, y un poco de todo, como el resto de inspectores: Postigo, Casais, Sestelo, Vilches, Sardiña, … donde permanecerá por espacio de poco mas de un año.

LLEGADA A EL PUERTO.
En 1979, durante seis meses estuvo como agregado en la Jefatura Superior de Policía en Madrid, en el antiguo Departamento de Orden Público. El 2 de noviembre de ese año, el de las primeras elecciones democráticas en los ayuntamientos, comienza a prestar sus servicios en la Comisaría de El Puerto, con la que se fusionó la anterior, pasando por la Inspección de Guardia (Sala del 091); entre 1980 y 1983 en la Policía Judicial para, en noviembre de ese año ocupar la responsabilidad del Gabinete de Identificación --actual Policía Científica--, donde permanece hasta mayo de 1988. Antes, en 1982, estuvo como agregado voluntario en Bilbao para, ese mismo año, pasar a formar parte, durante dos meses, del dispositivo operativo policial de la Conferencia de Cooperación Europea, celebrado en Madrid.

SINDICATO PROFESIONAL DE POLICÍA.
Desde abril de 1983 hasta marzo de 1985, como miembro del Sindicato Profesional de Policía (SPP) será liberado sindical a tiempo parcial al ser nombrado Vicepresidente Nacional de dicha organización sindical policial, compatibilizándolo con su trabajo en la Policía Científica en El Puerto, los estudios de Derecho, … y la familia. En mayo de 1988 pasa a liberado sindical del SPP, situación que dura hasta agosto de 1991. Muy combativo, las reivindicaciones que lideró fueron consolidando la libertad sindical de la que gozan hoy en día los servidores del orden público. Continúa como Presidente del Sindicato Profesional de Policía de Andalucía.

Llegada del presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escudero, al Hotel de Torremolinos donde inauguró el Congreso Nacional del Sindicato Profesional de Policía. Marzo 1983.

MEMORIA HISTÓRICA.
En 1980 tuvo oportunidad de vivir una anécdota que le impactó, al haber tenido en sus manos y leído, el expediente penitenciario de su abuelo paterno, Ramón Patón Burgos, que fuera enterrado en la fosa común del antiguo Penal de El Puerto, donde falleció, al estar cumpliendo condena por ser dirigente campesino, tras la Guerra Civil.

JEFE DE SEGURIDAD CIUDADANA.
En 1991 será nombrado Jefe de Seguridad Ciudadana de la Comisaría de El Puerto, donde permanecerá hasta julio de 2002. Tuvo que vivir situaciones de diferente calado. Recuerda que, cuando la huelga de los trabajadores discontinuos de Bodegas Terry, la intervención policial que tuvo que realizar fue quitando, uno a uno a los obreros que estaban sentados en el suelo e impedían la entrada y salida de camiones e idéntica actuación con los empleados de la Depuradora de APEMSA. Clemente tiene en su mente el control de las concentraciones de motos durante los diferentes Grandes Premios de Motociclismo de Jerez o la huelga de funcionarios de prisiones, donde se hubieron de adoptar una serie de medidas en las que se enfrentaban las obligaciones funcionariales del policía con los del ser humano, dado que entre los huelguistas había muchos conocidos y algunos amigos, con los que continúa manteniendo una cordial relación.

En el Palacio de Marismilla, en el Coto de Doñana, en la recepción que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y esposa, Sonsoles Espinosa, ofreció a los cuerpos de seguridad del Estado. Agosto 2008.

COMISARIO EN SANLÚCAR.
El 25 de julio de ese año un nuevo destino viene a conformar su carrera profesional en la Policía, como Jefe de la Comisaría de Sanlúcar de Barrameda, primero designado por sus superiores y en diciembre de 2003 en concurso general de libre designación es ratificado en la misma, permaneciendo hasta el pasado 18 de septiembre, dado que, al cumplir  los 60 años ha pasaos a la situación de Segunda Actividad. Una situación problemática vivida durante este periodo fue cuando tuvo que intervenir  durante la huelga de funcionarios del Ayuntamiento sanluqueño regido por el Partido Popular, o la huelga de basuras, en la que tuvo que intervenir la Junta de Salubridad, al prolongarse por 12 días el paro.

En la despedida como Comisario en Sanlúcar celebrada el pasado 16 de septiembre. De izquierda a derecha, el Comisario de El Puerto Enrique Jiménez, d, la alcaldesa Irene García, Alberto Tesorero Nacional del SUP, su esposa, y los comisarios de Algeciras y Jerez.

Clemente se siente satisfecho de haber contribuido, en los diversos puestos de trabajo desarrollados, a tener una sociedad más justa, libre, democrática y haber tratado de ser justo en las muchísimas decisiones que ha tenido que tomar.

La familia numerosa de Clemente Patón, en una imagen de mediados de los noventa.

LA FAMILIA, LOS AMIGOS, …
Clemente Patón está casado con Isabel de la Osa Villaseñor, de cuyo matrimonio, celebrado en 1975 tienen cuatro hijos: Vicente, nacido en Santurce, María Isabel y Cristina, nacidas en Jerez al estar cerrada la Clínica del Dr. Frontela y Sergio, natural de El Puerto.

Con Eusebio Acosta, Hermano Mayor de la Hermandad del Rocío de Sanlúcar de Barrameda, en la barcaza de los Hermanos Arillo, al regreso de la aldea del Rocío.

De su época juvenil, recuerdo como buenos amigos a Eusebio Pardo, Francisco Javier Moreno, el sacerdote Antonio Paniagua consiliario de las Juventudes Obreras Cristianas (JOC), y de este grupo el ya fallecido dirigente de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT) Mario Balanzátegui.

En la comida que un grupo de compañeros y amigos ofrecieron a José Antonio Postigo con motivo de su destino como Comisario en San Fernando.

Cree tener muy buenos amigos, en el mas amplio sentido de la palabra, entre los que cuenta a Juan Carlos Rivas, Paco Pecho, Aguilera, Juan Antonio Bautista, Luis Casais, Pepa Coronil, la pintora alemán Jutta, Maribel, de la Comisaría, Isidoro Hidalgo (ex fiscal Jefe de la provincia de Cádiz), Carmen, de la Comisaría, Benjamín…   Es el presidente de la Peña Tecno-Cultural ‘Los Buscaos’, desde hace nueve años, entidad que se caracteriza por sus semanas culturales y actividades de índole recreativo y social.

 

8

De izquierda a derecha: Salvador Navarro Marquina , Miguel Sibón Pantoja, Manuel Julbes Cuellar, Aurelio Sellés Nomdedeu, Juan Vargas (cantaor y propietario de la Venta de Vargas) y José Brea “Breíta”. Más a la derecha y al fondo está Rafael de Jerez (tocaor de guitarra).

Frente al número 7 de la calle Capillera -- mi casa--  conocida en aquel tiempo por ‘la Casa del Cabo Mulero’, tenía José Brea ‘Breíta’, una Gallera de pollos ingleses de peleas, que exportaba a Sudamérica. Este hombre, nacido en Cádiz, fue una enciclopedia viviente del flamenco; conocía todos  los cantes, bailes y artistas de este género. Era cuñado del insigne cantaor gaditano Manolo Vargas, contertulio de Agustín 'el Melu' en el gaditano Bar Andalucía y del bailaor Antonio Vargas, apodado ‘el Cojo Peroche’. De este simpático artista --se quejaba su cuñado ‘Breíta’--, cuando venía de Cádiz a El Puerto de visita, «ese día me quedaba sin habanos y sin whisky».

Era la calle Capillera una calle con mucho ambiente, junto a mi casa había una tonelería de dos socios: ‘El Torero’ y Agustín Álvarez, padre del que llegaría a ser alcalde comunista, Antonio Álvarez. En la esquina estaba la tienda de comestibles de Joselito ‘el Gallego’ que con el tiempo sería conocida como Bar Jamón y cuyo hijo Pepe Fernández ha levantado ese hermoso restaurante en la rotonda del Molino Platero.

Pero volviendo a esa gallera, en ella trabajaba un matrimonio de raza gitana, ‘la Jeroma’ y Curro Canales, gran entendedor en cuidar y poner a punto los pollos, para las peleas. Cuando tenían mucho trabajo venía Paco Gatica, persona conocedora en gallos de esta especie.

LOS FLAMENCOS DE ‘BREÍTA’.
Gran aficionado al flamenco y a los toros, 'Breíta' había sido novillero, por su casa pasaron: Antonio Ordoñez, Rafael Ortega, ‘Limeño’, Miguel Báez ‘Litri’, Juan Antonio Romero ‘Ciclón de Jerez’,  Manolo Caracol, Lola Flores, Pericón, ‘Beni de Cádiz’, ‘Paquera de Jerez’, Amor Rodríguez, Aurelio Sellés ‘el Tuerto’, Manolito Barrera ‘el Soldao’, Fernando ‘Terremoto’, ‘Sordera Jerez’, ‘Sernita , ‘La Perla de Cádiz’, Manuel Bermúdez Junquera ‘Anzonini’ (ver nótula núm. 524 en GdP), Manuel Parrilla, Fernando Gatica, Pepa Campos, Félix de Utrera y Roberto Iglesias, un buen guitarrista, portuense. /En la imagen de la izquierda, Manuel Bermúdez Junquera, 'Anzonini de El Puerto'.

Me comentó el guitarrista Félix de Utrera que cuando José ‘Breíta’ iba a Madrid, tenía asegurado dos meses de supervivencia, dada la cantidad de amistades y conocimientos que tenía en la capital, en aquellos años de los sesenta que fueron también muy duros. Le agradezco a José Brea, al que yo considero amigo,  la extensa  información  y datos que aportó al flamenco. (Texto: Antonio Cristo Ruiz).

 

 

6

Sobre el artículo “La crisis de 1905 en El Puerto” publicado en 1989 en La revista de historia de El Puerto en su núm. 3, y cuya autora es la Licenciada en Historia Doña Isabel Pérez Sánchez, hemos realizado una breve reseña que creemos hartamente clarificadora del comportamiento del ser humano ante situaciones parecidas que se repiten. Nuestro agradecimiento más considerado por su trabajo de investigación.

 El Puerto de Santa María comienza el siglo XX envuelto en una profunda crisis económica, que, además, se manifiesta acompañada de una no menos profunda crisis social. Esta situación crítica viene determinada por varias causas y adquiere verdadero carácter de calamidad en 1905, año catastrófico para la agricultura, donde una prolongada sequía paralizó prácticamente todos los trabajos agrícolas. La falta de trabajo y el hambre se adueñaron de los trabajadores de nuestra ciudad.

Sin embargo, la crisis no estuvo limitada a El Puerto. En toda Andalucía adquirió proporciones igualmente alarmantes, y no sólo fue ésta la región afectada, sino que se extendió prácticamente por todo el país.

Como se podía leer en El Sudor del Obrero “…raro es el día que no hay manifestaciones de obreros en todos o casi todos los pueblos de España, pidiendo pan y trabajo.” El hambre fue tema preferente durante varios meses en la prensa de todos los matices. En El Puerto tanto la Revista Portuense como El Sudor del Obrero trataron el tema con gran profusión, los titulares “Crisis obrera” y “Crisis local” se repetían continuamente.

En este primer decenio del siglo XX la situación inestable de la clase trabajadora fue una triste realidad en nuestra ciudad que supuso un elevado coste social, siendo aún mayor en lo referido al ámbito agrícola, donde sus principales manifestaciones fueron: una fuerte emigración, unas condiciones infrahumanas de vida y trabajo, paro endémico, hambre y miseria… La población jornalera sufría la acción combinada del paro, por un lado y los bajos salarios por otro, y, como consecuencia una lastimosa vida llena de carencias durante todo el año. Además, esa falta de trabajo afectó también a otros sectores obreros, como el de los albañiles o el de los arrumbadores, que se las veían y se las deseaban para buscar un jornal, y lo mismo acudían a la Casa del Pueblo a por pan que se recorrían las valladas en busca de un guiso de caracoles. El poder adquisitivo de una familia jornalera era muy bajo, apenas se podían cubrir sus gastos con los emolumentos de su trabajo, el que lo tuviera. Además en esa época nos encontramos con un encarecimiento sustancioso de los alimentos básicos, motivo por el cual se llevaron a cabo numerosas peticiones para reducir los precios de las subsistencias. Tanto el PSOE como la UGT dirigieron una fuerte campaña nacional para conseguir el abaratamiento de estos productos, organizándose múltiples actos y mítines de protesta.

La carestía de vida se convirtió en centro de continuas críticas. No se concebía, como en un pueblo, que como El Puerto producía prácticamente de todo, la vida fuese más cara que en ningún otro sitio. Por poner un ejemplo, la diferencia en precios entre nuestra ciudad y la capital de España ascendía al 53,17%, tomando como referencia las necesidades de una familia obrera de cuatro miembros. Desde la prensa de izquierdas se llega a afirmar que la crisis “no radica en la atmósfera, sino en el corazón del capital por seguir un sistema a todas luces contrario a los tiempos que corremos”.

Los trabajadores se solían concentrar en la Plaza de Peral ante el Ayuntamiento y, en comisión, solicitaban entrevistas con el Alcalde y los concejales para intentar buscar soluciones al problema. Éstas serían las mismas que las adoptadas con anterioridad en situaciones similares. Por una parte el “socorro del pan”, que consistía en repartir entre los trabajadores parados 1 kilo o ½ kilo, según se tratara de casados o solteros. Y por otra parte se gestionaban las posibles obras públicas que se pudiesen llevar a cabo para dar trabajo a tantísimas personas desocupadas. Igualmente se llegó al acuerdo de abrir una suscripción particular entre los contribuyentes a fin de que éstos cooperasen en la medida de sus posibilidades, en el pago de los gastos ocasionados por el reparto del pan.

Tanto “el reparto de la boba”, como llamaban los obreros al socorro del pan, como las citadas suscripciones fueron medidas duramente criticadas por la Agrupación Socialista y las Sociedades Obreras de la ciudad. Unos y otros intentaron concienciar a los obreros lo denigrante que resultaba mendigar el pan a la puerta del Ayuntamiento, haciéndoles ver que la clase trabajadora no debía rebajarse de esa forma, ya que a través del asociacionismo se tenía el arma más útil para hacer valer sus derechos.

Todo esto ocurrió en nuestra ciudad hace poco más de cien años. ¿Por qué será que nos suena tanto? ¿Tan poco hemos aprendido en este último siglo de vida? (Texto: Manolo Morillo).


3

Hace 95 años, con motivo de las fiestas de la Coronación de la patrona de la Ciudad,  que lo sería al día siguiente por el Cardenal Almaraz, se celebraba el 7 de septiembre la inauguración del Hospital San Juan de Dios, cuya fábrica y equipamiento fue sufragada por Micaela Aramburu Vda. de Moreno de Mora, en la calle del nombre de la primera.

Publicidad de la Revista Portuense el día 7 de septiembre de 1916.

El Ayuntamiento, asistió con el alcalde al frente, Ramón Varela Campos y los concejales Ernesto S. Piury Dagnino, Emeterio Martínez, José Ramírez. Los ex alcaldes Manuel García de Valdeavellano y Joaquín Ruiz López. Los diputados provinciales Javier Jiménez y José Luis de la Cuesta Aldaz. El Vicecónsul de Inglaterra, Roberto Pitman, el ingeniero municipal Juan Gavala y los médicos Francisco Muñoz Seca y Plácido Navas, éste último director del centro hospitalario, entre múltiples representaciones civiles y religiosas.

Poco después de las 3 de la tarde llegaba el Ayuntamiento bajo mazas procedente de la Casa Consistorial, que descansaron en la iglesia, donde descansan restos de hijos ilustres de El Puerto o asentados en él, tal y como figuran en las lápidas que se encuentran en el templo de San Juan de Dios: Juan Vizarrón Aranibar (+1691), Juan Bautista Whintuhisen Gallo (+1751), Ignacio Vizarrón Valdivieso (+1779), Francisco Buadila Arribaja (+1785), entre otras lápidas de yacentes. La campana de la iglesia se llama ‘San Mateo’ y la que hay en el patio principal del edificio, ‘Ntra. Sra. de los Dolores’, siendo la primera construida en la Carraca el año 1771.  /En la imagen de la izquierda, el Cardenal Almaraz.

El edificio y sus modernas instalaciones para la época, estaba repleto de visitantes que ese día conocían de primera mano el centro asistencial. A las 4 de la tarde llegaban al edificio el Cardenal Enrique Almaraz Santos, arzobispo de Sevilla (durante un tiempo la calle de la Zarza llevó su nombre) y el Obispo de Fessea (Marruecos) Monseñor Ferrera, organizándose la comitiva para la bendición del establecimiento. Después se descubrió la lápida conmemorativa en la fachada principal con la siguiente inscripción, que aún permanece:

«La inagotable caridad de la ilustre bienhechora gaditana Excma. señora doña Micaela Aramburu, de Moreno de Mora, le inspiró la sublime idea de reconstruir a sus expensas este Hospital. El Excmo. Ayuntamiento de 1916 mandó grabar esta lápida como recuerdo de la gratitud que esta Ciudad debe a tan eminente dama».

El alcalde, Ramón Varela, flanqueado por los maceros municipales, descubriendo la placa conmemorativa.

El alcalde, Ramón Varela Campos (que ejerció este cargo entre enero de 1916 y junio de 1917) puso de manifiesto la grandiosidad de la obra y el agradecimiento que El Puerto sentía por la ilustre dama, terminando con un ¡Viva! a la caritativa bienhechora gaditana, que fue contestado con el entusiasmo de los presentes.

A la inauguración del acto asistieron, procedentes de Cádiz, María Luisa Gómez Aramburu viuda de Picardo, Aurora Gómez Aramburu, de Abarzuza, Elena Gómez Aramburu Martínez del Cerro y Mercedes Santaolalla, de Gómez de Aramburu.

Nuestro agradecimiento a José Ignacio Buhigas y Vicente González Lechuga.

13

Alfredo Bootello Reyes nació el 25 de abril de 1939 --afirmaba que con él vino la Paz, tras la Guerra Civil, aunque en su carné de identidad decía que había nacido el 1 de Mayo, justificando así la Fiesta del Trabajo--. Fueron sus padres Luis Bootello Campo y Victoria Reyes González, natural de Orense. Alfredo era el cuarto hijo del matrimonio: Juan Luis (ver nótula núm. 682 en GdP), José, Emilio, Alfredo y Fernando. Casi toda su vida vivió en el número 32 de la calle Palacios, --actualmente Papelera Portuense-- y mas tarde y hasta su fallecimiento, en el Edificio Bellavista en el número 7 de la calle Micaela Aramburu.

Entre sus amistades más cercanas se encontraba su propio hermano Fernando, Antonio Gil de Reboleño Insúa, Gil Jiménez, Antonio Gil González de Quevedo, José Joaquín Muñoz Manzanera, Ángel Ferrer Zamacola, aunque para él todo portuense era su amigo.

Arriba Juan Luis, José y Emilio, abajo a la izquierda Alfredo y en brazos, Fernando Bootello Reyes, con sus padres, Luis y Victoria, en una foto de familia numerosa.

Alfredo, en la foto oficial del Colegio La Pescadería.

ESTUDIOS.
De pequeño estudió en el colegio de Alfonso Cárdenas en la calle Luna y mas tarde en el de la Pescadería, (ver nótula 107 en GdP), estudiando el 2º de bachillerato en el Colegio San Juan Bautista de los Hermanos Marianistas de Jerez, coincidiendo allí con su amigo Antonio Gil de Reboleño Insúa (ver nótula núm. 373 en GdP) y la carrera de Graduado Social, en Granada.

De pie, José María Arjona y Manuel Rascón Roselló. Agachados: Alfredo Bootello Reyes, Luís Ortega García el 30 de octubre de 1954.

Su afición principal fue la tauromaquia, aunque desde muy joven, antes de empezar a ponerse grueso jugaba mucho y bien al fútbol, principalmente en el equipo de ‘El Portátil’.

BRILLANTES CALIFICACIONES.
Debido a su enfermedad (Trastorno Bipolar), tenía muchos altibajos, con momentos de euforia y otros de depresión. Cuando tenía 15 años los estudiantes de El Puerto se examinaban de bachillerato en el Instituto ‘Padre Luis Coloma’ de Jerez. Esa mañana, cuando fue despertado por sus padres dijo que no se encontraba con ánimos para ir a Jerez, que no estaba preparado para afrontar los exámenes finales de 6º de bachillerato. A fuerza de la insistencia de padres y hermanos consiguieron convencerlo para que se presentara  a los exámenes, y tuvo que llevarlo su padre ya que, por el retraso no consiguió ir en el autobús que el Colegio de la Pescadería ponía a los examinandos de dicho centro. Al tiempo tuvo que ir al colegio para recoger las notas y cual sería su sorpresa que el resultado de las mismas fueron 5 sobresalientes, 4 notables y 2 aprobados.

En el campo, de pié Federico Romero Andicoverri, Jesús 'el Chulo' que fue paracaidista y murió en Canarias en un accidente de automóvil, José Joaquín Muñoz Manzanera; agachados, Alfredo Bootello y Antonio Gil de Reboleño.

Alfredo con un grupo de amigos en una tasca, en el suelo, en el centro de la imagen.

MEMORIA PRODIGIOSA.
El curso de preuniversitario lo hará en Sevilla, coincidiendo con el cambio de Plan de Estudios, también con su amigo Antonio Gil de Reboleño. Gran aficionado a la Historia y con una memoria prodigiosa, se daba la circunstancia que Alfredo no asistía nunca a dicha clase y cada vez que el profesor pasaba lista, Alfredo estaba ausente. Un día su amigo Antonio lo convenció para que asistiera al menos una vez a clase ya que, caso contrario, le darían de baja y no podría presentarse al examen. Cuando por fin accedió a asistir y en el momento de pasar lista el profesor dijo que «como siempre Alfredo Bootello Reyes está ausente».

Alfredo Bootello, sentado en el centro de la imagen, en los Sanfermines.

Y cual fue su sorpresa que estaba en el aula. Una vez pasada la lista el profesor se dirigió a él y le pidió que le hablara sobre el tema que estaban tratando, ‘La Dinastía de los Avis en Portugal’. De nuevo la sorpresa del profesor fue mayúscula pues Alfredo estuvo hablando todo el tiempo que duró la clase sobre la materia. Finalizada esta el docente le preguntó que como estaba tan preparado sobre ‘La Casa de Avis’, a lo que Alfredo, con el humor suyo característico le contestó: «--Pues que como a mí me gusta mucho la Historia y mi padre tiene en casa la Enciclopedia de Historia Universal, me la he leído entera». A lo que, maravillado, el profesor le dijo: «--Ahora me explico por que no asistía usted a clase». Si bien era un estudiante de Letras destacado, para las matemáticas no tenía dotes y se consideraba nulo en las materias de Ciencias.

EN GRANADA.
Estudiando para Graduado Social en Granada --fue compañero de otros porteños como Antonio Gil de Reboleño y Enrique García Máiquez (ver nótula 821 en GdP), aunque estos estudiaron Farmacia en dicha capital--. Allí se aprendió la historia del Reino Nazarí y los lugares típicos e históricos de la ciudad de la Alhambra. Así, se daba la circunstancia de que cuando un matrimonio de El Puerto mostraba su intención de visitarla, Alfredo se ofrecía como Guía Turístico y con aquella memoria prodigiosa que le caracterizaba, los dejaba muy satisfechos dada la profusión de datos e información que les facilitaba. También los llevaba a un buen restaurante donde le acababan invitando a comer y entonces, el doblemente satisfecho, era él.

Con Francisco Bernal 'Caco' (nótula num. 004 en GdP)  y Conchita Bautista, haciendo claqué en un Festival celebrado en Bodegas Terry a beneficio de la Cruz Roja.

SU AFICIÓN A LA COMIDA.
Alfredo, como se ha dicho no estuvo siempre grueso, de hecho estaba excepcionalmente delgado a pesar de comer de forma desaforada por lo que su padre decidió hacerle un reconocimiento médico para ver donde estaba el problema. Y resultó que el problema se llamaba ‘tenia solitaria’. Su padre cuando la vio dijo que aquella era la ‘solitaria’ mejor alimentada que había visto.

De hecho cuando de joven llegaba a deshoras a la casa paterna en verano, la madre les dejaba preparado a él y a su hermano Fernando la cena; pero como este último llegara más tarde que Alfredo, se quedaba sin cena lo que, con el tiempo hizo que Fernando aprendiera --y lo hace bastante bien-- a cocinar si quería comer algo antes de acostarse.

Debido a su peso y edad estuvo a régimen alimenticio en varias ocasiones. En una de éstas lo encontró un amigo por la calle con un pescado enorme. «--Alfredo, ¿a donde vas con ese pescado tan grande?», le preguntó, siendo su respuesta: «--A mi casa, a que mi madre me prepare el pescado. Es que estoy a régimen y el médico me ha dicho que tome una pieza de pescado y hoy me toca». Otro día se le vió con un melón y una sandía, y era que ese día le tocaba comer dos frutas al día.

Fiesta de Disfraces en el Club Náutico. De izquierda a derecha, José Joaquín Muñoz Manzanera, Milagros Roselló, Fernando Bootello Reyes, una amiga de Huelva, Mariví Jiménez González-Nandín, Alfredo Bootello, Esperanza Jiménez Ruiz y Antonio Gil González de Quevedo. 6 de septiembre de 1966. /Foto: Rafa.

En cierta ocasión se apostó con un amigo a ver quien acababa antes una generosa bandeja de gambas y, viendo que iba perdiendo la apuesta, empezó a comerse las gambas con cáscaras y así le ganó. En otra, en el Bar La Galera, Luis Rivas Acal, Lucky (ver nótula núm. 002 en GdP) le ofreció que si se comía una fuente de huevas recién cocidas entera --no podía dejar nada--, no se la cobraría. Y terminó con la fuente.

El sentido del humor fue una constante de Alfredo, en esta ocasión durante unos Carnavales cuando estalló el caso 'Juan Guerra'.

Alfredo y su hermano Fernando, con sus primas en una playa de Cádiz.

VALDELAGRANA, DE EL PUERTO.
La anécdota más conocida de Alfredo Bootello es cuando quiso poner un Kiosko en la playa de Valdelagrana, o al menos eso se fue a preguntar al Ayuntamiento de Jerez. En la puerta del Ayuntamiento jerezano, en Madre de Dios, le preguntó al ordenanza que donde podía solicitar un permiso para poner un chiringuito y éste le envió al negociado correspondiente de licencias. Una vez allí le preguntó al funcionario que había que hacer para obtener un permiso para poner un Kiosko en Valdelagrana a lo que, la persona que lo atendió le dijo: «--Vd. se ha equivocado de Ayuntamiento, ya que esa playa corresponde a El Puerto de Santa María, y era allí a donde tenía que dirigirse». Entonces Alfredo, con su potente y atronadora voz dijo a todo el que quiso escuchar: «--¡¡Eso es lo que yo quería oírles decir a ustedes, que la playa de Valdelagrana es de El Puerto de Santa María!!».

Alfredo Bootello de jovencito,  en un tentadero el 26 de mayo de 1957.

AFICIONADO A LOS TOROS.
Como se ha dicho, su principal afición fue la tauromaquia. Como premio al día que aprobó con nota los exámenes de bachillerato, su padre, que estaba invitado a una tienta en el Cortijo de Bolaños, se lo llevó consigo coincidiendo con el maestro isleño Rafael Ortega, habitual de dicha finca para sus entrenamientos. En un momento, Alfredo le dijo al Maestro que le gustaría dar unos pases a la vaquilla, a lo que accedió éste y por lo visto no lo hizo nada mal, animándole Ortega. Ahí empezó a soñar con ser torero.

Poniendo un par de banderillas en un Festival celebrado en la Plaza de Toros el 9 de diciembre de 1958.

Con el empresario taurino Enrique Barrilaro, en el centro, el pintor Juan Lara.

Toreó en festivales a beneficio de la Hermandad del Dolor y Sacrificio de la que fue hermano fundador y era inconfundible cuando iba por el centro de la procesión de penitencia rezando el Rosario. Como buen aficionado a los toros fue varias veces a San Fermín y a ver al diestro local José Luis Galloso (ver nótula núm. 368 en GdP), entre otros desplazamientos por mor de los toros.

Alfredo a la izquierda, con el poeta José Luis Tejada. A la derecha los concejales Manuel Lojo, Enrique Pedregal y Rafael Sevilla en la Feria del Libro.

MEDUSA.
Aficionado a participar y colaborar en cuantos eventos culturales, exposiciones, presentaciones, Feria del Libro, festivales, era como se ha dicho una persona con una gran formación en el mundo de las letras y de la historia, ganando algún certamen de relato y de poesía, llegando a ser, en 1971, presidente de la Asociación Cultural ‘Medusa’ que, en aquellos años, contaba con más de 250 socios. Le acompañaban en la directiva como Secretario, Jose Ignacio Buhigas; Tesorero, Miguel León Ortega y Vocales, Pedro Salvatierra Velázquez, Ramón Sánchez Pina (ver nótula 481 en GdP), J.M. Estaban Poullet, Javier Renedo Varela, Teodoro Lavilla Valimaña y Antonio Moreno Basallote.

De izquierda a derecha, Eligio Pastor, Camacho, Juan Lara, Serafín Álvarez-Campana y Alfredo Bootello, durante la inauguración del Aula de Pintura 'Juan Lara', en la actual sede de la Academia de Bellas Artes 'Santa Cecilia'.

VIAJERO.
Debido a que su hermano Fernando estaba trabajando en Madrid, en diversas ocasiones hacía una escapada a la capital de España donde vivían sus tíos Fernando, Alfredo y Juan y, lógicamente, sus primos; solía parar en un bar en la calle de la Victoria, frecuentado por toreros y aficionados taurinos. Hizo algún que otro viaje a Roma, donde vivían sus primas, siendo como era un erudito del que poder disfrutar de sus conocimiento en sus periodos grandes periodos de lucidez en medio de otros de depresión alternados con periodos de euforia. Debido a su enfermedad no tuvo trabajo fijo conocido, aunque en tiempos ayudó a su hermano José, en Algeciras. Se jactaba de vivir bien y, dicho sea en honor a la verdad, fue un trabajador de las cosas de la cultura, algo que fue una constante en su vida. Alfredo nos dejaba para siempre en una fecha señalada, el 25 de diciembre de 1996. Sus amigos le recordaron en su primer aniversario organizando una exposición homenaje a su persona.

Nuestro agradecimiento a Vicente González Lechuga por su especial colaboración en la elaboración de esta nótula.

Hoy se cumplen 90 años de la entrega por parte de la Ciudad de un estandarte al III Batallón Pesado de Artillería, siendo la madrina SAR la infanta Doña María Luisa de Orleans, a la que acompañaba su esposo Don Carlos de Borbon. Curiosamente aquel 16 de octubre cayó también en domingo.

En la imagen de la izquierda, SS AA en el antiguo Hospital Municipal.

La estación de ferrocarril estaba muy concurrida a la llegada del primer tren procedente de Cádiz en el que, además de un importante contingente de viajeros espectadores espontáneos, conducía a los numerosos invitados de otros municipios al evento, además de las Bandas de los Regimientos de Cádiz núm. 67 e Infantería de Marina, con sus secciones de cornetas y tambores, desfilando hasta el crucero de Larga con Luna, interpretando pasacalles. Muchos jerezanos se acercaron a presenciar el acto en El Puerto.

Llegada de los Infantes al Ayuntamiento en la Plaza de Isaac Peral.

A las 11 de la mañana llegan al Ayuntamiento situado en la Plaza de Isaac Peral SS.AA, rindiéndole honores una batería del III Regimiento de Artillería Pesada, al mando del Capitán Cerón, siendo recibidos por el alcalde, Manuel Ruiz-Calderón y los concejales, José Izaguirre Obeso, Antonio Gutiérrez Gómez, Rufino Bononato, Manuel Maraver, Francisco Gutiérrrez Mercier y y Luis Benítez Gómez. Desde Peral se encaminan al Paseo de la Victoria para asistir al solemne acto interpretando la Banda de Música, dirigida por el maestro Rocafull, la Marcha Real a la entrada y salida de SS AA del Palacio Municipal.

Llegan las unidades militares al Paseo de la Victoria: el batallón de Infantería Base Naval del Ferrol, el de Villaviciosa, el grupo de baterías del XII Ligero y el Regimiento de Artillería Pesada. Eran muchos los invitados, representaciones civiles, militares, políticas, sociales, que estuvieron en el acto y los lugares destacados que ocupaban en el Paseo, dándose el caso de que se instaló una tribuna para que presenciaran la ceremonia los alumnos del colegio de San Luis Gonzaga.

Los infantes llegando al Paseo de la Victoria, con el estandarte portado por el alcalde Ruiz-Calderón.

La llegada de los Infantes produjo nuevamente la expectación del público. El estandarte era portado por el alcalde, Ruiz-Calderón, cuyo acto de entrega se haría con una ceremonia religiosa de por medio, con el Arcipreste Francisco Núñez Galván, entregado por el alcalde a la infanta y es recibido por el coronel jefe del Regimiento que aceptaba la oferta de El Puerto. Tras la ceremonia se celebró un desfile por la calle Larga.

Los infantes, por las calles engalanadas y a coche descubierto, se dirigieron al antiguo Hospital Municipal.

Terminado el desfile la comitiva con SSAA a la cabeza se dirigieron a visitar el Hospital Municipal, donde fueron recibidos por el director facultativo Plácido Navas Villascieras; a continuación visitaran el Hospital de Sangre de la Cruz Roja, donde son recibidos por las Juntas de la Cruz Roja, con la presidenta de Damas, Mercedes Peñasco y la de Caballeros una nutrida representación a cuyo frente se encontraba Manuel Ordóñez Garabito.

Banquete ofrecido en el Ayuntamiento.

A continuación se ofreció un banquete en los salones del Ayuntamiento para sesenta comensales, pasadas las dos de la tarde, amenizado por la Banda Municipal, donde se sirvió consomé de ave, crema perigod parisien, timbal de langostinos, solomillos emperatriz, jamón york a la americana, pavi-pollo rotti, bizcocho helado a la veneciana y postres. Los vinos fueron M. Riscal, Maruja, Jerez Solera 1800, Fino Palma, Champagne, Cognac y Crema de Cacao.

Como se echaba el tiempo encima y no se podía completar el apretado programa de visitas, cancelaron la visita prevista a los alojamientos de las fuerzas armadas, cuyo menú extraordinario fue entremeses, paella de arroz a la valenciana, merluza en salsa, bisteak empanado, Frutas, Vinos, Pasteles, Licores y Cigarros puros.

El acuartelamiento en la Plaza del Polvorista.

Los infantes, después del banquete, se dirigieron a continuación al Colegio San Luis Gonzaga. A las cuatro en punto de la tarde se celebró un festival taurino en la Plaza de Toros a cuyo comienzo  no llegaron los infantes hasta bien entrado éste, por lo que se alteró el orden previsto en el mismo, corriéndose en primer lugar los becerros y, ya con los infantes, se celebró un carrusel con jinetes, formaciones, música, … que encandiló a los asistentes. Al finalizar el espectáculo SS.AA fueron despedidos en la puerta de la Plaza a pie del auto que les condujo a Sevilla, por las autoridades civiles y militares que formaron la comitiva, rindiendo honores fuerzas de Artillería.

1

Miguel Angel Mena Rodriguez, nace el 2 de Marzo de 1962 en el número 8 de la calle Vicario, en la vivienda entresuelo que sobre el Bar ‘El Brillante’, existe todavía en el edificio de la desaparecida Pensión ‘Las Columnas’. Hijo del porteño Eugenio Mena Ponce y de la jerezana María Luis Rodríguez Pantoja, es el menor de cinco hermanos: Eugenio, Manuel, Antonio (ver nótula 132 en GdP), José y Miguel.

En la imagen, Eugenio Mena Ponce y María Luis Rodríguez Pantoja y su hermano Eugenio; debajo Manuel, Pepe, Miguel y Añoño.

1962
En 1962 era alcalde de la Ciudad Luis Portillo Ruiz. Manuel Martínez Alfonso publica su libro «El Puerto de Santa María en la Literatura Española». Se rueda en El Puerto la película ‘La Becerrada’ con Fernando Fernán Gómez; la Plaza de Toros y el Vapor, espacios inmortalizados. Rafael Alberti publica ‘Poemas Escénicos’ primera serie. Se inauguraba el Hotel Meliá ‘El Caballo Blanco’. El ayuntamiento concede la Medalla de Oro de la Ciudad al dictador y Jefe del Estado, Francisco Franco. Se inauguraban las viviendas de La Pescadería, reciente y parcialmente derrumbadas para recuperar la Plaza del Carmen. Empieza a realizar su labor docente el Colegio La Salle que, en septiembre, inaugura el Curso 1962/63. Nacen el investigador Bernardo Rodriguez Caparrini, el compositor carnavalesco Luis Galán, la actriz Montse Torrent, el navegante Epi Unzueta Melgarejo y el fotógrafo Manuel Bernabé Gatica. 1962 fue el año del Concilio Vaticano II.

ENTRE VICARIO Y SIERPES.
Sus primeros pasos en el mundo del trabajo los dará detrás de un mostrador: entre el Bar ‘El Brillante’ y enfrente, en Tejidos Muro. Sus 49 años los ha vivido en ese tramo de la céntrica calle Vicario, junto al Mercado de Abastos y la calle Sierpes. Esta última, escenario de su infancia, pasaba las tardes jugando con sus amigos, todos del vecindario, hijos de familias muy conocidas en El Puerto como son ‘los Lengues’, muy dados a jugar a los toros con capote y carro con cuernos (ver nótula 443 en GdP).

En la imagen, el padre de los Hermanos Moreno, Rafael Moreno Porto, ‘Lenguito’, en una foto en el puesto de la Plaza, en los años sesenta. La familia vivía a escasos metros, en la calle Sierpes.

También con los nietos de Juana ‘la del Liberato’, o los nietos de ‘la Portuguesa’ entre otros. Recuerda con especial cariño a Paco ‘el Carpintero’, a Ernesto, Antonio, Rafael y ‘el Rubio', todos de la carpintería Lobo en la calle Sierpes y que todavía mantiene su actividad con Paco Lobo al frente (ver nótula 159 en GdP). Fueron muchas las tardes que pasaba observando trabajar a Paco Lobo, el que estaba en el banco de trabajo más cerca de la calle. Probablemente él le inculcaría su afición al modelismo y a trabajar la madera. Cuenta que era una delicia verle barnizar a ‘muñequilla’. También recuerda con cariño a Eloy Fernández Moro (ver nótula 087 en GdP), y a sus hijos Manolo y Eloy, que trabajaban en la tienda de Ultramarinos esquina Sierpes con Vicario, «a quien de pequeño todos los niños del barrio le pedíamos ‘mijititas’ de galletas, que eran las que se rompían en las cajas, ya que antes las galletas se vendían a granel».

A la izquierda, su hermano Antonio, del bar El Brillante, Miguel en el centro, y a la derecha su hermano Pepe.

Su infancia estuvo muy marcada por su entorno, conviviendo con personajes muy conocidos en el Puerto de varias generaciones y muy vinculados al Mercado de Abastos, tales como Romualdo (‘Remujardo), ‘el Cojo Patino --guarda de la Plaza--, ‘el Rinro’, ‘el Guarigua’, ‘el Chirri’, al que todos los Domingos le compraba con parte de la paga las famosas ‘tajaítas’ --¿Quien recuerda lo que eran las ‘Tajaítas de Garfín’?--. Y con vendedores del mercado como Miguel Ortega, Fale, Eloy, Ventura, ‘el Cochino’, Lavi, ‘los Lengues’,…  Era la época en la que en la pequeña calle Sierpes había cuatro bares: Milindri, Las Delicias, Pancho y Los Pepes.

La calle Sierpes, en la década de los sesenta del siglo pasado. Como se puede observar en primer término a la izquierda, los puesos de verduras se encontraban adosados y al aire libre, con el toldo de protección plegado. A la derecha, la ristra de bares de la calle en aquellos años.

Vivió la reforma del mercado, cuando era de una sola planta, y los vendedores de frutas y verduras que tenían sus puestos en la Calle Sierpes, pasaron a la nueva planta alta.

De izquierda y derecha y de arriba abajo: Torres, Rivera Medina, Herrera, Cabral, Neva y Peinado. José Manuel (+), Alberto, Montesionos, Juan Vicente (+), Rojas (+), Bernabé, Sucino y Mesa. Aragón, Blanca, Peinado, Áspera, Ordóñez, Miguel Mena, Lojo y Moscoso. Bautista, Egea, Pera, Péculo, Bayard, Beltrán, Véles, Hermoso y Magrañal. A la derecha, el Hermano Julio González Joaquín.

Estudió en el Colegio La Salle Santa Natalia, donde hizo su Primera Comunión el día 15 de Mayo de 1969, con siete años de edad. Desde los siete a los catorce años y en concreto los últimos cuatro tuvo como profesores al Hermano Julio y a Joaquín Corredera Andrés. Con catorce años compagina los estudios de bachillerato en el Instituto Muñoz Seca con trabajos en la tienda de Tejidos Muro.

Su hermano Pepe y Miguel, con Antonio Pérez Muro y Carmela, en la Playa de Santa Catalina, a la altura de 'El Buzo'.

TEJIDOS MURO.
Marcó su infancia la convivencia con los vecinos de enfrente, Antonio Pérez Muro y su mujer, Carmela quienes, al no tener hijos lo acogían a él y a sus hermanos con un gran cariño, especialmente a Miguel, el mas pequeño. Hasta tal punto que reconoce que ha sido afortunado al disfrutar de dos padres y dos madres, viviendo con ellos como si fuesen su familia, no en vano, todavía algunos clientes creen que es hijo del citado Muro, del que todavía recibe muestras de afecto de antiguos clientes y amigos. De éste hereda él y su hermano Manolo el negocio y la finca donde se ubica el comercio. Desde muy pequeño correteaba por la tienda de la que hoy es copropietario, primero con su hermano Manolo, y al fallecimiento de éste, con su cuñada Mª del Carmen.

En la imagen de la izquierda, con su mujer, Kiki, en la tienda de tejidos Muro.

En aquel entonces, lejos aún de llegar las grandes superficies, el comercio de El Puerto tenía sobrecarga de trabajo. Había que ir hasta los domingos a marcar remesas y colocarlas en las estanterías. Hasta cinco dependientes a la vez trabajaban en apenas 50 metros de local.  Guarda muy gratos recuerdos de Daniel Pérez Muro, hermano de Muro y de Julio Alcón Vallejo. Ambos, dependientes de mucha solera.

Por aquel entonces, su hermano Pepe ayudaba a su padre en el Bar Brillante, y al tener éste que hacer el servicio militar, Miguel estuvo un año y tres meses trabajando de camarero en El Brillante con su padre Eugenio. Año en el que cumplió los dieciocho años y terminó el Bachiller.  Cursando Tercero de B.U.P. y trabajando en El Brillante, conoce a la que hoy es su mujer, Elena Francisca Muñoz Marín ‘Kiki’: todos los profesores les decían que formaban una buena pareja y la pareja acabó contrayendo matrimonio en mayo de 1987, fruto del cual tienen dos hijos, Miguel y Pedro.

En la imagen de la izquierda, con el actual Secretario Local del PSOE de El Puerto, Ignacio García de Quirós, también de la quinta de Octubre de 1980, en la Base de la Parra, con quien llegó a compartir Escuadrilla y litera.

EL 23F
En Octubre de 1980 hace el servicio militar en la Base Aérea de La Parra, en la Policía Aérea. Recuerda que estando de permiso, y trabajando en la tienda en el almacén, por la tarde preguntaron por él dos guardias civiles, y el Sr.Muro, se puso muy nervioso, pues estaba oyendo la radio. Era el 23 de Febrero de 1.981. «--Me comunicaron que al toque de  diana debía presentarme en la Base Aérea de la Parra y que me ocupara de localizar a Juan Ruiz y a Gilbau, dos compañeros portuenses de mi reclutada. Fueron tres días muy tensos y sin poder comunicar con mi familia. Por la mañana al marcharse, y como ya dormía en la casa del Sr. Muro desde que tenía doce años,  recuerda que a las seis de la mañana y con lágrimas en los ojos, el Sr. Muro me dio un adiós un tanto especial. ‘--Por favor ten mucho cuidado’, y metió 1.500 pesetas de las de entonces en el bolsillo de su guerrera. ‘--Por si acaso te hace falta’. Teniendo en cuenta que su nómina en a aquel entonces eran de 3.900 Ptas. Por supuesto al restablecerse el permiso intenté devolverlas, algo que no aceptó. ‘--Lo importante es que estés aquí’ le dijo. El Sr Muro le  tenía verdadero pánico a vivir otra guerra, teniendo en cuenta que este hombre vivió la Guerra Civil y estuvo en la Batalla del Ebro, sufriendo heridas y viendo morir a muchos compañeros suyos».

Al término del servicio militar, ya pasó a la categoría de dependiente, hasta que se jubila Pérez Muro, y tanto él como su hermano Manolo pasan a régimen de autónomos.

Con Rafael Vital Gordillo, a la sazón presidente de ACOCÉN y el Notario José Ramón Salamero Sánchez-Gabriel y Miguel actuando como Secretario de la entidad, en una de las campañas realizada por el colectivo de comerciantes.

ACOCÉN.
Todavía con Muro al frente del negocio,un grupo de comerciantes constituyen ACOCEN en 1984, una de las asociaciones más veterana de la provincia, siendo su primer presidente hoy de Honor  Antonio Jiménez, de Perfumerías Big-Ben. «--Son muchos los comerciantes que han aportado trabajo y esfuerzo en pro del comercio de la ciudad» cuenta Miguel. Juan Franco, de cafetería Milord, a la sazón presidente de ACOCÉN en 1984 le visitó proponiéndole representar a los comerciantes de la calle Vicario, asistiendo a una directiva y empezaría sus cargos directivos como Secretario con Manuel Muñoz Bellvís como presidente y luego con Paco Güelfo de ‘Gigantes’. Con ambos vivió momentos difíciles para el asociacionismo comercial de El Puerto. En 1999, no se presentaba nadie al cargo de presidente, dando un paso al Frente Rafael Vital Gordillo, de Ferretería ‘La Plaza’, con quien permaneció en el cargo de Secretario.

Durante la campaña de captación de abonados para el Racing, Miguel, segundo por la izquierda, posa entre otros con Pepe Rodríguez de la Flave, Muñoz Cuenca, Pepe Mesa y José Luis Galloso.

Cuatro años mas tarde la asociación vivió una profunda transformación tanto por parte de los asociados como de la directiva, profesionalizando la gestión y acometiendo proyectos y campañas que ofrecieran alternativas a la fuerte implantación de otros modelos comerciales. Desde el año 2.003 hasta la fecha es Presidente de ACOCEN y ha defendido un modelo asociativo moderno y eficaz, siendo esta asociación la única que, mayoritariamente ha impulsado el actual Centro Comercial Abierto (CCA).

SS.MM. Los RR.MM. 2007, Melchor (Luis Benvenuty), Gaspar (Milagros Muñoz), y Baltasar (Miguel Mena).

Ha sido rey Baltasar en la cabalgata de 2007 junto a Luis Benvenuty (ver nótula núm. 516 en GdP) y Milagros Muñoz, dándose la circunstancia de que a Miguel le entregó la corona Abraham Paz y él, al año siguiente a Carmelo Navarro (ver nótula núm. 750 en GdP), ambos jugadores del Cádiz C.F. La Estrella de la Ilusión fue la periodista Noelia Hidalgo y el Cartero Real, el actor y productor Enrique Miranda (ver nótula núm. 406 en GdP).

AFICIONES.
A pesar de que su trabajo le deja pocas horas libres, es muy aficionado a la pesca y al deporte de la raqueta, y practica el tenis y el paddle, haciéndose socio de la veterana entidad deportiva Club Náutico donde participará en diferentes campeonatos sociales de tenis, pádel y concursos de pesca. Es seguidor de la Armada Española y cada vez que puede va a la Copa Davis. La pesca es otra de sus grandes aficiones.

Miguel, a la derecha de la imagen, con un grupo de amigos del Club Náutico delante de la Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid).

REAL CLUB NÁUTICO.
El presidente del Real Club Náutico, Joselito Escribano (ver nótula núm. 956 en GdP) ha contado con él incluyéndole en la candidatura ganadora de las últimas elecciones del pasado mayo en el citado Club, como vicepresidente del mismo.  Son momentos difíciles en puertas de la nueva concesión administrativa con Autoridad Portuaria. Muchas tareas que afrontar y un gran proyecto por acometer. Manifiesta que «--Tenemos que hacer un Club más permeable con la sociedad portuense, aumentar la participación asociativa, cambiar los estatutos de la entidad, el reglamento interno…..y por supuesto mantener y mejorar el alto nivel de competición en las diferentes regatas y eventos deportivos que organiza el Club. No en vano la Semana Náutica Internacional es la regata de cruceros más antigua de España. Su prestigio y el trabajo de quienes han colaborado hasta ahora, bien merece que prestemos nuestro esfuerzo y colaboración». Afirma que «la nueva directiva la conforman una mezcla de juventud y experiencia que seguro mantendrá en buen Puerto a nuestro querido Club Náutico». 

1

Acceso al antiguo Penal de El Puerto.

Hace ahora 120 años que se nombró a José Millán Astray, un abogado gallego perteneciente al cuerpo de funcionarios estatales y aspirante a escritor –así lo definen algunos biógrafos-,  director de la Penitenciaria Hospital de El Puerto de Santa María, una institución recién creada por el gobierno central en el antiguo convento de Santa María de la Victoria, expropiado a los franciscanos Mínimos en la época de la desamortización de Mendizábal, un par de décadas antes.

Este centro, que está considerado como el primer psiquiátrico penitenciario español, nació después de un estudio estadístico de locos criminales y dementes que cumplían penas de prisión, encarcelados en hospitales y manicomios de diversos puntos de la península. La encuesta, realizada por el Ministerio de la Gobernación en 1886, según unos autores o en 1888, según otros, arrojó un total de 238 reclusos enfermos, de los cuales tan solo 18 eran mujeres y el resto varones.

Para poder darnos una idea de la improvisación, falta de organización material y jurídica con la que se llevó a cabo el establecimiento del penal, nos basta conocer la prolongación de las obras de acondicionamiento que duraron hasta 1896, obras que no evitaron ni eludieron la insalubridad y falta de higiene de las instalaciones o el Reglamento provisional con que fue dotado: Real Orden 20 de marzo de 1894,  tres años después de nombrado Millán Astray como director.

Debió tener pues, bastante trabajo para organizar aquello, más parecido a un “cotarro” que a un centro penitenciario. Y no lo hizo mal, dividiendo a los enfermos internados en cinco secciones: ancianos, inútiles (supongo serian inválidos) enfermos crónicos, enfermos agudos o graves y, simplemente, enfermos. A esta quinta sección, la más numerosa, la subdividió, a su vez, en varios apartados, según sus características: tranquilos, semitranquilos, agitados, sucios, epilépticos y enfermos en observación, grupos a los que colocaba en salas y dependencias diferentes.

El joven Millán Astray, al que definió Perez Galdós como “hombre simpático e instruido, prestando servicios importantes en la averiguación de diferentes delitos, habiendo demostrado inteligencia y buena voluntad como funcionario” no nos cabe duda recibió este nombramiento más como un castigo que como un premio, después de formar parte como imputado en la trama del escandaloso y popular “Crimen de Fuencarral”. Cuando este suceso tuvo lugar, el asesinato y robo de una rica viuda que vivía en dicha calle, ejercía como director interino de la cárcel Modelo madrileña, “enchufado” al decir de alguna prensa de la época por su amigo y paisano Eugenio Montero Ríos, flamante presidente del Tribunal Supremo (al que el escándalo le costó el puesto) y también por Manuel Alonso Martínez, titular de la cartera de Gracia y Justicia, ministerio en el que Millán Astray había ocupado diversos cargos. .Finalmente fue exonerado, y no prosperaron los cargos de infidelidad en la custodia de presos e inducir falso testimonio .  /En la imagen de la izquierda Pérez Galdós.

En la imagen de la izquierda, periódico La Vanguardia que relata el 'Crimen de Fuencarral'.

Lejos de su familia, que había quedado en la capital, Millán Astray sentía nostalgia, recordando a su esposa Pilar Terreros y a los dos hijos habido en el matrimonio, especialmente cuando acabada la jornada laboral y realizaba largos paseos las noches de verano por los alrededores del penal. El día 5 de julio de 1891 en que sus hijos María Pilar y José, que debían de ser mellizos o gemelos, cumplieron los doce años les escribió este poema que tituló “La Noche”:

Cuando llega la noche/ la brisa aspiro,/sentado en la ribera,/cerca del río;/mirando al cielo/por si llevaros quiere/de mí el recuerdo.
El viento en la arboleda/mueve los pinos,/parecen sus rumores/tristes suspiros,/y mi alma enferma/llora al son de sus ecos/por vuestra ausencia.
Los rayos de la luna/refleja el agua,/mueven los marineros/la frágil barca,/y cruza el puente/un tren, que a monstruo informe/se le parece.
El puente se estremece,/retiembla el suelo,/el silbido se escucha/lejos… muy lejos…/El tren que pasa/donde están mis pequeños/su ruta acaba.
Solo con mis recuerdos/sin paz ni calma,/en andar silencioso/dejo la playa,/y ya dormido/un beso hay en mis labios/para mis hijos.

Desconozco el tiempo que permaneció como director de la penitenciaria portuense. En 1916 ejercía como director del penal de La Coruña, en un retorno a su tierra natal y continuaba escribiendo, olvidados sus pleitos con la prensa madrileña. El Imparcial, periódico capitalino, publicó en 1918 un fragmento de sus memorias, en las que refiere las numerosas experiencias vividas profesionalmente. La que publica “El Imparcial” se titula “Visión de Sangre” y era su protagonista un sanguinario salteador maño apodado “Cucaracha” que le hizo en una ocasión una depuración con saninjuelas, en la enfermería de un penal, cuyo nombre deja en puntos suspensivos, aunque todo parece indicar que fue en el penal portuense donde ocurrió, contándole el preso sus macabras anécdotas.    /El claustro del Penal, ocupado por los internos como taller.

En 1920 su hijo José Millán Terreros, funda la Legión y nace el mítico militar Millán Astray, tomando los dos apellidos paternos, héroe para unos, monstruo cruel para otros, según la ideología y sensibilidad del analista. Su hermana Maria Pilar Millán Terreros, heredó la vocación literaria paterna y fue una prolífica escritora de sainetes y obras teatrales, algunas pasadas al cine como ‘La Tonta del Bote’. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

32

Nació  en Cádiz, en pleno Campo del Sur, esquina a Garicoechea, el 19 de febrero de 1950, junto a la antigua Lonja de Frutas conocida como ‘El Palenque’. Sus padres, Juan y María de los Ángeles, lo criaron siendo el hermano  mayor de una familia muy numerosa, ya que fueron 14 los hijos habidos en el matrimonio, dos de ellos fallecidos cuando eran bebés. Durante su infancia vivió muy directamente con su padre el negocio familiar de bar en frente del Palenque hasta los ocho años  y recuerda de aquella época las subastas de la fruta, las descargas de camiones a las que el mismo se sumaba.

Foto de familia numerosa. Juan es el primero por la izquierda. Año 1965.

A partir de entonces se trasladan al barrio del Mentidero a vivir a casa de sus abuelos y abren una droguería en el Campo del Sur, frente al antiguo Cine Nuevo, donde empieza a intercalar el colegio con su trabajo en el negocio familiar.

ENTRE SALESIANOS Y LA PESCA.
A los once años ingresa en el colegio de los Salesianos donde continúa combinando estudios con trabajo hasta que, a los catorce años, su padre cae enfermo y Juan deja los estudios para ayudar al mantenimiento de toda su familia comenzando a trabajar de botones en la oficina de su tío, Molinero, que era exportador de pescados. Además no había descarga de barcos en las que Juan no participara para añadir algunas pesetas mas al mantenimiento de su familia. /Juan, en una imagen de su Primera Comunión.

DE TALLERES ATLÁNTICO A MIKAY.
Su gran interés por la mecánica hace que su tío Molinero lo coloque de aprendiz en Talleres Atlántico, sin embargo el sueldo no permitía la subsistencia de su madre y hermanos por lo que a los cinco meses decide empezar a repartir dulces del obrador MiKay con un triciclo desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde. Este esfuerzo permitió que su familia pudiera ir saliendo hacia delante y tal fue el éxito de sus ventas que llegó a ser de los mejores vendedores de la casa.

DE LA ROSA DE ORO A LA PIRULETA.
De hecho, La Rosa de Oro lo contrató mejorándole las condiciones (1.000 pesetas diarias ) y con un mayor surtido de productos, como los célebres ‘minipicos’, para su venta, lo que le permite alcanzar una de sus ilusiones. que es cambiar el carro triciclo por un 4L furgoneta, lo que le permitió ampliar aun más su clientela de forma que la casa Fiesta, creadora de la ‘piruleta’ le hace su primer contrato fijo para la venta de su producto.

Será entonces cuando Juan es llamado a filas para cumplir el Servicio Militar. Durante los meses de campamento alquila el reparto a otro de sus compañeros vendedores, reparto que, transcurrido el campamento, vuelve a recuperar ya que el Servicio Militar Juan lo hace como asistente, lo que le permite compatibilizar esas funciones con su actividad comercial. Y es que nuestro protagonista no descansaba ni siquiera en un tiempo que, en general era poco provechoso y una interrupción en la vida de cualquier españolito de la época.

Coincidiendo con estos cambios fundamentales en su vida se produce otro importante acontecimiento como es su enlace matrimonial en 1971 con Josefina Reyes Vara, nacida en Valverde del Camino (Huelva) aunque por motivos laborales su familia se desplazó a Cádiz, donde se conocieron.

Durante la Convención de Phoskitos, recibiendo la acreditación como mejor vendedor de España en 1974.

PHOSKITOS: MEJOR VENDEDOR DE ESPAÑA.
Su primer gran éxito comercial comenzó en el año 1972 a los veintidós años de edad, consiguiendo la distribución en Cádiz Provincia, junto con un socio, de un nuevo producto desconocido hasta entonces que era la pastelería industrial Phoskitos. Su trayectoria dentro de esta estructura de distribución empresarial le llevo a obtener en 1974, el premio al mejor vendedor de España con un regalo consistente en el famoso coche Mini.

DISTRIBUIDOR EN SEVILLA.
Posteriormente, en 1975, ya en solitario, acepta la distribución oficial de los phoskitos en Sevilla donde se traslada junto con su mujer y sus dos hijos Olga y Juando a una casa en propiedad en la Calle Sanchez Arjona, entre Triana y Los Remedios. Casi a los dos años de estar viviendo en Sevilla, se encuentra con un gran problema y es que en el verano de 1976 existe una importante partida de productos que por el sofocante calor, no tenia buena salida por lo que Juan se inventó una fórmula para atraer al consumidor. Lo que hizo fue añadirle a cada pastelito, como su viniera así de fábrica, un globo de la famosa Heidi y en otra partida un polo Flag. Esta iniciativa se trasladó a nivel nacional, copiando su táctica de ventas el resto de distribuidores y posteriormente a otros nuevos productos. Como consecuencia de esta innovadora  iniciativa recibió un gran homenaje por parte de los propietarios de la marca Nutrexpa.

Recibiendo el coche 'Mini' regalo al mejor vendedor de España de Phoskitos.

REGRESO A CÁDIZ.
El clima de Sevilla es un importante obstáculo porque tanto él como su familia no terminan de adaptarse y en el verano de 1976 decide volverse a Cádiz y empezar desde cero. En ese momento recuerda una de las propuestas que le hicieron en Barcelona, en una de tantas convenciones de distribuidor a la que asistió, donde le plantearon la distribución para Andalucía de una fábrica de carnes dedicada a la producción de pinchitos morunos, perteneciente a un empresario cordobés quien,  tras montar una fábrica en Barcelona estaba en plena expansión.

LA TÁCTICA DEL FALSO ALMACENAJE.
Juan le buscó distribuidores para el resto de capitales y él se quedó con Cádiz provincia. La introducción de este producto fue muy compleja. Juan empleó la táctica de dejar el producto en los distintos establecimientos con la excusa de no tener sitio para mantenerlos refrigerados. El costo era de 14 pesetas frente a las 15 pesetas en las que se vendía al publico en aquel entonces el pincho de fabricación local. Los lunes cuando se acercaba a “recogerlos” podía comprobar que ya se había consumido parte de su producto y así poco a poco, gracias a la mayor calidad, se fue demandando cada vez mas hasta colmatar el mercado de tal manera que se vio  obligado en un momento dado a fabricarlo en la zona puesto que la fabrica de Barcelona llegó a no dar abasto con el ritmo de ventas de Juan. Para darle una imagen distinta a su producto, Juan comenzó a envasarlos ensartados en puntas de junco en lugar de en alambre como era tradicional, lo que le dio una extraordinaria mejora en la presencia y vista de cara al consumidor.

EL FRACASO DE LAS PALMERITAS.
La proliferación de fabricas y la alta competencia hicieron que Juan poco a poco fuera abandonando este sector para dedicarse, sin saberlo en ese momento a principios de 1977, al único negocio de su vida que seria un  gran fracaso como fue la producción y venta de ‘palmeritas’. En este caso su gran capacidad comercial sucumbió ante la ineficacia de la fabricación. Nunca se logró un producto con la suficiente calidad debido a un cúmulo de circunstancias y problemas de los que hoy en día Juan ni siquiera quiere recordar. «--Mejor olvidar», afirma  Juan.

NACEN LOS ÁNGELES NOCTURNOS.
Tras lo acontecido anteriormente, en el año 1979, quiere cambiar su vida y buscar nuevas vías de negocio. Observa la gran carencia de servicios médicos de urgencia a domicilio y el cierre inminente de la clínica del Dr. Frontela. Es por ello que gracias a la ayuda de varios amigos que le prestan 250.000 pesetas, tras los sondeos que sirven de base para convencerlos, comienza el montaje de  lo que será en el futuro su gran proyecto empresarial hasta el día de hoy como fue la implantación de Los Ángeles Nocturnos, para lo que se traslada a El Puerto alquilando un local en la Calle Alquiladores, totalmente adaptado para oficina, con un trastero con una pequeña cocina, una aseo y una salita, donde se trasladó con su familia tras alquilar su casa de Cádiz por el mismo precio que pagaba por el local que eran 25.000 pesetas.

Juan Vaca, saludando a Antonio Álvarez, alcalde de El Puerto cuando Juan se instala en nuestra Ciudad.

LOS COMIENZOS.
En ese reducido espacio, Juan y su mujer Fina, acometieron el reto comenzando por la contratación de una medico Maria del Carmen Gálvez y un ATS Eduardo Ibáñez Gándara ambos localizables en su domicilio a través de emisora de radioaficionados. El horario de atención al servicio de urgencias era de 10 de la noche a 8 de la mañana. El de oficina era de 10 de la mañana a 1 de la tarde y el resto del día se empleaba en la captación de socios. «--No me preguntes cuando dormíamos» nos dice Juan, porque incluso teníamos que sacar tiempo para la pegada de carteles publicitarios y atender a los niños.

Juan Vaca con Julio Pérez Flores, a la sazón presidente de la Tertulia Flamenca 'Tomás El Nitri', de la que Juan llegaría a ser directivo.

Como anécdota Juan relata que para darle un carácter de sólido grupo empresarial a su idea, él se presentaba como delegado de una gran empresa de Madrid dedicada a la prestación de este tipo de servicios que quería implantarse en El Puerto. La respuesta del público fue la deseada y el desarrollo de este negocio dedicado a la salud hasta nuestros días, Juan lo resume de la siguiente forma:

CRONOLOGÍA
 1980. El 10 de marzo comienza a funcionar el servicio nocturno de urgencias.
 1981. La marcha de la empresa permite contratar a un administrativo y Juan y su familia se trasladan a vivir a la urbanización Las Viñas.
 1982. Adquieren las oficinas en Edificio Centro donde se traslada la empresa y se comienza a experimentar con las consultas externas.
 1984. Adquieren una casa en calle Cielo donde instalan una policlínica con gran variedad de especialidades cambiando la denominación de Los Ángeles Nocturnos por la nueva L.A.N.S.Y.S. (Los Ángeles Nocturnos, Seguridad y Servicios).
 1984. Ese mismo año, Juan crea la primera central de ‘busca personas’ en la provincia de Cádiz , prestando servicio a las instituciones mas importantes como son el Hospital de Jerez, Residencia de Cádiz, Diario de Cádiz, Policías Locales, Policía Nacional, veterinarios, etc.…. En total mas de 400 abonados a los famosos ‘buscas’.

Los taxistas no estuvieron de acuerdo con al central de Radio-Taxi que instaló Juan y se manifestaron en huelga delante del consistorio.

1984. Igualmente acoge en su edificio la primera delegación del Diario de Cádiz en El Puerto.
1985. Junto a Juan Custodio Cárdenas constituye LANSYS VIVIENDA que promociona en régimen de cooperativa para los socios del servicio medico. Las promociones fueron viviendas unifamiliares en Cuatro Pinos, en El Tejar y en Avenida del Cisne.
1986. Inaugura la primera televisión de El Puerto, canal 21, junto a otros dos socios. En el mismo año inicia la primera central de radio-taxi en la Ciudad.

De cámara, en el Cine Moderno, durante los Carnavales de 1986, con la creación de la primera televisión local de efímera vida: Canal 21.

1989. Traslado de la policlínica al edificio Aduana en la Calle Micaela Aramburu, donde se amplían de forma considerable todos los servicios.

Juan Vaca y Publio Cordón, felicitándose por el convenio suscrito entre Lansys y Previasa.

1990. Firma de convenio con Previasa, propiedad de Publio Cordón, para la atención médica de los asegurados con Previasa y ésta a su vez, asegura a los asociados de LANSYS a nivel nacional.

1992. En las mismas oficinas de LANSYS, Juan, en su afán de atender las necesidades de los profesionales de la Ciudad, constituye la ‘Guía Azul’ que nace en El Puerto y la desarrolla posteriormente a nivel nacional, llegando a ser la tercera mas importante de España en esa sector.

En la imagen de la izquierda, el Teniente de Alcalde Diego Caro Cancela, Juan Vaca Ramos y Enrique Pedregal Valenzuela, primer presidente de la Asociación de Empresarios durante la entrega en 1992 del premio al Mejor Empresario, en el Casino Bahía de Cádiz.

1992. La Asociación de Empresarios del El Puerto, otorga por primera vez el premio al mejor empresario del año, recayendo dicho galardón en Juan Vaca, no solo por lo acontecido en un solo ejercicio sino por su trayectoria y proyección de la Ciudad hacia el exterior.

Con Juan Antonio Marin Domenech, presidente del Club de Marketing, recibiendo el galardon en 1993.

1993. Juan recibe el galardón al Prestigio Empresarial de la Bahía de Cádiz por parte del Club de Dirigentes de Marketing de Cádiz.

Juan fue en la lista que lideró con Alianza Popular, Indalecio Rábago, saliendo de concejales los que figuran en la fotografía superior además del citado Rábago. Durante el mandato, solo Rábago y Cerezo permanecieron en AP, pasando el resto al Grupo Mixto, en unos cuatro convulsos años.

CONCEJAL DE ALIANZA POPULAR.
Entre tanto, compatibilizando el desarrollo de esta sociedad, Juan acometió  durante los años 1987 a 1991 sus responsabilidades como Concejal de AP (Alianza Popular) en las áreas de Playas y Parque Móvil. Pudo realizar grandes avances en esos años gracias a sus ideas sacadas de sus múltiples viajes a las más importantes zonas turísticas de nuestro país. Podemos comprobar que aun hoy día siguen patentes tales actuaciones como son la implantación de las sombrillas y hamacas de alquiler, la vegetación exótica como las palmeras en la arena de la playa, las duchas, servicio de urgencias independizado, donde aun continua, de la Oficina de Turismo,  la nivelación de la arena a costo cero por convenio con la Base Americana de Rota con un ahorro entonces de mas de 40 millones de pesetas.

Durante la izada de la primera bandera azul conseguida por El Puerto. El segundo por la izquierda es Indalecio Rábago, Juan Vaca Ramos, Antonio Álvarez y José Antonio Navarro delante de la Oficina de Turismo de Valdelagrana.

Como dato negativo Juan recuerda que con todo el dolor de su corazón tuvo que retirar las casetas familiares, pero comprende que por diversos motivos higiénicos fue una decisión inevitable. La imagen actual de los chiringuitos también fue iniciativa de Juan en su afán de dotar a nuestras playas de la mayor calidad que ciudadanos y visitantes merecían. También fue la primera vez que esta concejalía lograba obtener la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa para El Puerto.

Colaborando con el personal municipal en la colocación de 'bardos' para la creación de dunas artificiales en las playas.

Juan nos cuenta la anécdota de uno de los chiringuitos mas conocidos de El Puerto que era el de Pedrito en La Calita, hoy en Puerto Sherry. Juan quiso cambiar la imagen de estos establecimientos pero no contó en principio con la afluencia de otros industriales venidos de fuera para adjudicarse la concesión de los mismos, como pasó en este caso, ya que él pretendía que siguieran trabajando los mismos, a ser posible, vecinos de la ciudad que ya vivían de este negocio. Le costó muchísimo pero «recuerdo que junto a Antonio Romero ‘el alcalde chiquito’ consiguió excluir a estos subasteros por motivos técnicos y permitirle a Pedrito continuar con su negocio». /En la imagen, caracterizado para la ocasión en la Fiesta de Moros y Cristianos, durante el Hermanamiento con la Ciudad de Calpe.

Una vez roto el pacto de gobierno que los populares mantenían con los socialistas, con Juan Manuel Torres como alcalde de El Puerto, Juan siguió trabajando en estos temas junto al nuevo concejal, el socialista Miguel Marroquin, quien le permitió continuar mano a mano para culminar su proyecto político.

CANDIDATO DEL PA.
Entre los años 1991 y 1999, Juan no tiene relación política con ningún partido , dedicándose a su proyecto LANSYS y a otros varios como telefonía móvil y Club de Ahorro de LANSYS, entre otros.  Llega la primavera de 1999 y Juan se presenta como candidato a la Alcaldía por el PA tras acudir a su llamada y una vez con vía libre a su nuevo proyecto político consigue aglutinar en La Bodega El Cortijo a más de 1.600 personas, según estimaciones de Diario de Cádiz en los periódicos de la época.

De izquierda a derecha, Ricardo Chamorro, Delegado Provincial de Turismo, Chano Sucino, candidato en la lista del PA junto con Juan Vaca, y Antonio Ortega, Consejero de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, en la campaña de las municipales de 1999.

Juan no se muestra nada contento con sus actuaciones en plena campaña política y hoy confiesa  haber cometido muchos errores. No estuvo a la altura de las circunstancias en momentos críticos. La realidad es que incluso contando con esto que Juan nos relata, consiguió dos concejales a pesar de no contar con ninguno dicha formación política en el mandato anterior. Juan no terminará dicho mandato  en las filas del PA debido diferencias con la ejecutiva local y nacional de dicho partido y ahora, recuerda que «--el proyecto de ciudad que se esta diseñando en la actualidad coincide plenamente con gran parte de mi proyecto de entonces que hoy está en la picota como es la unión del Casco Histórico con Valdelagrana y los aparcamientos subterráneos en Plaza de Toros entre otros muchos».

Juan Vaca con Manolo Toimil y señora. Toimil iba en la lista de nuestro protagonista.

INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA.
Tras el ultimo paso por la vida política de nuestra ciudad, Juan tiene que ser intervenido quirúrgicamente, lo que le obliga a retirarse de de todo tipo de actividad profesional y así ha continuado hasta estas fechas. Insiste en que esto no ha finalizado su carrera de emprendedor aun y que tiene mucha fuerza y ganas de hacer nuevas cosas, aunque aún «no es momento de comunicarlas hasta que puedan ser una realidad». No quiere dejar pasar la ocasión de agradecer a los ciudadanos de El Puerto la cariñosa acogida que ha tenido en nuestra Ciudad tanto él como su familia y «espero seguir creando nuevos proyectos para El Puerto, algunos de los cuales están en un punto bastante avanzado», finaliza.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies