
Enrique Naya y Juan Carrero, 'Costus'.
En Octubre de 1974 Juan Carrero (nacido el 3 de Febrero de 1955) llega a la escuela de Artes y Oficios de Cádiz y se incorpora a tercer curso. Tiene 19 años. Allí estudiaba Enrique Naya (nacido el 12 de Septiembre de 1953), que por lo tanto contaba con 21 años recién cumplidos en ese momento. La situación política de esa época se resumía en esta frase: Franco en el poder. Los antecedentes familiares: Ambos hijos de militares de alta graduación. ¿Que pasó entre ellos cuando se conocieron? ¿Que chispas saltaron?
Durante esas Navidades Juan me invitó una tarde a tomar un café con ellos. Conocí a Enrique, que vino en el vaporcito desde Cádiz. Nada personal se dijo, y sin embargo “supe” que el amor estaba allí, entre ellos. Recuerdo que llevamos a Enrique en coche de vuelta a Cádiz: Yo conducía. Al regreso me sinceré con Juan. Le pregunté, me contó y le conté. Y recuerdo con claridad ese instante porque en ese momento me hice cómplice, colega y amigo de mi hermano. Porque por fin supe de sus sentimientos y el supo de los míos. Lo que experimenté –experimentamos- durante ese viaje de regreso fue una liberación, fue una explosión de sinceridad que cambió para siempre nuestra relación. En ese instante, gracias a Enrique, acababa de “conocer” a mi hermano. Esto marcó para siempre la relación que tenía con Juan --y por supuesto con Enrique, al que le estaré eternamente agradecido-- y la convirtió en algo muy especial y bonito comenzando una amistad profunda que duraría hasta el final de sus días.

“Vapor de El Puerto” Juan Carrero (Costus). Acrílico. 73×100 cms.
Con el paso de los años se repitió este ritual muchísimas veces: en Vacaciones, cuando Juan venía a El Puerto de Santa María a casa de nuestros padres y Enrique a Cádiz a casa de su madre, casi siempre se venía desde Cádiz en el vaporcito. Entonces solíamos comprar un pollo asado y nos íbamos a una tasca que se llamaba “La Burra”, que era del siglo XIX y tenía unos originales “reservados” y donde nos lo zampábamos, acompañado de unos picos y una botella de buen vino fino de El Puerto.
SU IMAGEN.
Al curso siguiente, en el verano de 1975, deciden irse a Madrid a finalizar sus estudios. Son 2 años que les quedan por delante para acabar la especialidad. Buscan casa y empiezan a estudiar y trabajar al mismo tiempo. Esto fue muy duro, ya que tuvieron que hacer el esfuerzo de cumplir una jornada laboral, una jornada de clases, y encima sacar tiempo para pintar. Pero lo hicieron. Y su estilo como pintores empezó a evolucionar.
También su imagen cambió. En el verano de 1976 se marchan de vacaciones a Ibiza. Se están dejando el pelo largo, Juan adelgaza muchos kilos, y empiezan a vestirse “como artistas”. Ese año pasé el verano en Suecia trabajando. Allí, en una tienda de segunda mano, compré un abrigo de visón por un precio irrisorio. Cuando llegué a España, en Septiembre, se lo hice llegar a Juan de regalo. El lo convirtió en un chaquetón para hombre, y durante el invierno madrileño se lo ponía a menudo para ir a la oficina. Entre el pelo cada vez mas largo y el chaquetón de pieles, en la oficina le dijeron que eligiese: o la imagen o el trabajo. (En la imagen, el cartel de Costus para el disco de Alaska 'Horror en el Hipermercado').
Eran otros tiempos: un chico no podía llevar el pelo largo, ni por supuesto teñirse: Los fachas correteaban a palos a todo el que fuera vestido con atuendos un poco llamativos. Así de intolerantes, incultos y salvajes éramos en esa España de 1976 -1977.
Pero Juan eligió: su imagen ante todo. Dejó la oficina, encontró trabajo en la tienda de ropa de unas amigas (“Fortunata y Jacinta”), y siguió estudiando, pintando y trabajando, al mismo tiempo que desarrollaban una imagen diferente.
EL ESTUDIO.
A partir del verano de 1977 se mudan a un piso enorme, en la calle de la Palma, nº 14. Le hacen obras, lo reforman y montan su estudio: Se lanzan al estrellato. Enrique y Juan comparten piso con Fanny McNamara, que era amigo de Pedro Almodóvar y de Tino Casal, y reciben en su casa todas las tardes.
Allí tenían su cuartel general Alaska, (que fue íntima amiga de COSTUS desde que se conocieron hasta el final) Tino Casal, Miguel Ángel Arenas “Capi”, Manolo Cáceres, Carlos Berlanga, Tessa de los Zombis y otros muchos amigos. En 1978 Enrique expone en la sala del Colegio de Arquitectos de Madrid, y Juan en la Casa de la Cultura de El Puerto de Santa María. En 1979 aparece “Horror en el hipermercado”, de Alaska, con un póster de Costus. En 1980 se rueda “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del móntón”, que en parte se hace en casa COSTUS.
EL CHOCHONISMO ILUSTRADO.
Por esa época Alaska, después de un viaje a Londres, decide dejarse “cresta”, al estilo de los indios “Chochoni”, y esto daría origen a varias canciones, a que ellos mismos se autodenominaran “chochonis” y sus actividades “Chochonismo”. Tanto es así, que la gran exposición que hicieron en la Galería Vijande en octubre de 1981 se llamó “El Chochonismo Ilustrado”.
Pero volviendo a la imagen... a estas alturas el cambio y la libertad ya era algo imparable: cada vez llevan ropas mas extrañas, pelos de colores, melenas, crestas... y para completar la anécdota que conté antes, el chaquetón de visón acabó como regalo en las manos de Alaska, con motivo de su primer disco.
Así fue como la evolución personal de ese grupo que conocimos por “La movida” acabó teniendo una influencia trascendental en la moda en todo el país y en ese “cambio de mentalidad” que nos trajo mayores cotas de libertad a todos nosotros.
SU ARTE.
El estilo de cada uno de los COSTUS era bien distinto.
Al conocerse cada uno pintaba sus cuadros de forma individual: Juan comenzó pintando cuadros Naif, que ya denotaban su afición a los colores puros e intensos. Enrique tenía un estilo hiperrealista con raíces en el arte Pop y su fuerte era el dibujo, donde siempre destacó.
En un momento determinado, sobre 1979-1980 deciden pintar en colaboración: empezaron una serie de cuadros dedicados a las famosas muñecas de gitanas de Marín. Eran cuadros enormes y muy kitch. A esta serie la llamaron “La marina te llama”. En esos cuadros Enrique pintó las caras y brazos, así como algunos fondos, y Juan se dedica a pintar los trajes de las muñecas y algún otro fondo.
El resultado fue espectacular: esas muñecas gigantes son deslumbrantes, irónicas, Kitch y a la vez algo muy nuestro, lo que las hace poseer una extraña ternura. Como se puede leer en el texto de Enrique “Lo peor de todo”, el origen de estos cuadros está en aquella visita que realizó de pequeño con su padre a Chiclana, después de unas inundaciones, y que estaba todo el pueblo lleno de muñecas de Marín destrozadas, ya que la fábrica donde se hacían quedó arrasada.
COSTUS: NOMBRE ARTÍSTICO.
Por esa misma época adoptaron su nombre artístico “COSTUS”, reformando el mote que les daban sus amigos, que decían de ellos: trabajáis sin parar, en vuestra casa, por encargo, igual que si fuerais “costureras”. Ellos vieron el enorme potencial que tenía ese mote y en vez de resistirse lo adoptaron y lo transformaron en “COSTUS”.
En esa gran exposición que hicieron con Fernando Vijande, todos los que participaron “se consideraban” COSTUS (Alaska, Fabio de Miguel –Fanny McNamara”-- , Miguel Ordóñez, Tessa, Carlos Berlanga) pese a que el grueso de la obra era de Juan y Enrique.
Luego, con el tiempo, se conoció como “COSTUS” tan solo a Juan y Enrique, tanto si pintaban la obra conjuntamente, como si era obra individual de cada uno de ellos. En este último caso solían firmar Juan Costus, o Enrique Costus.

EL VALLE DE LOS CAIDOS.
Esta serie era la interpretación en pintura de todas las esculturas que decoran el Valle de Los Caídos. No tuvo intencionalidad política (véase el texto sobre el Valle de los Caídos de Enrique Costus), pero indudablemente resultó chocante para la mentalidad de esa época. Los modelos para cada tema (Evangelistas, Vírgenes, Virtudes, etc.) fueron sus amigos de la “Movida”. Así Bibi Andersen fue la Virgen del Carmen, Alaska una Virgen dolorosa, Juan fue el Evangelista San Juan y modelo de varios Cristos, etc.
Esto, que no sorprende a un historiador del arte, (acostumbrado a saber que la modelo de la virgen de Murillo era siempre su hija, o que Velázquez y Ribera buscaron modelos para sus Santos, Vírgenes y Cristos muy a menudo en asilos, Hospitales e incluso cárceles) resultó chocante para el público en general. Sin embargo esta serie, en la que Enrique pintó a los personajes y Juan los Fondos, posee una fuerza extraordinaria. Es un monumento a “la Movida”, pero también un homenaje al Barroco español. (En la imagen, Enrique Naya y Juan Carrero, de visita en el Valle de los Caídos en 1980).
En esta serie – en la que Enrique pintó los personajes y Juan los fondos - Costus incluyeron una extraordinaria Inmaculada (se expuso en ARCO de 1985 ), que es un homenaje de Enrique a su adorado Murillo y a la Inmaculada que estaba en Cádiz, en el colegio donde estudió, y que tantas veces contemplaba extasiado. Lo cierto es que todo el conjunto sobrecoge por el tamaño de los cuadros y por la magnífica conjunción que se produce entre los dos estilos de ambos pintores, que crean algo nuevo, genial y de una rotundidad y belleza que no pierde con los años, sino que más bien gana con el paso de los mismos.
SERIE ANDALUZA.
Se puede decir que si “el Valle” fue pintura religiosa, ahora pintaron una serie profana. Dedicada a Andalucía al principio, fue evolucionando hasta incluir todo en ámbito del Mediterráneo, llegando a Egipto. En esta serie cambian sus papeles y Juan trabajó los personajes --con su habitual estilo expresionista y lleno de color-- mientras que Enrique hizo unos fondos hiperrealistas, sumamente minuciosos y de una perfección insuperable. El conjunto, de nuevo, resulta extraordinario. La serie quedó inacabada, pero hay bastantes cuadros --de gran formato-- como para apreciar la belleza y el nivel artístico que Costus habían alcanzado.
Viviendo en El Puerto de Santa María y después de intensas gestiones se consiguió que la serie “El Valle de los Caídos” se expusiera en Madrid. La inauguración fue el 3 de Junio de 1987 en la Casa de Vacas. Tras seis años de trabajo vieron recompensado su esfuerzo gracias a la Comunidad de Madrid, que además les edita un excelente catálogo. Esta sería su última exposición importante. Luego vendrían las exposiciones postúmas, tras su muerte en 1989. «Clausura», (1992) en El Museo del Mar en Cádiz y en Madrid en Casa de América. En 1997 «Costus: Pintura y escultura en colecciones andaluzas», de la que fue comisario quien suscribe, organizada y celebrada entre Jerez y El Puerto.
El 22 de Agosto de 2002, se efectuó por parte de la familia Carrero la donación de 7 cuadros de Juan COSTUS de su etapa Naïf al Museo municipal del Puerto de Santa María y se e inauguró la “Plaza Pintores Costus”, igualmente en El Puerto. (En la imagen de la izquierda, el Castillo de San Marcos, acrílico que se muestra en el Museo Municipal).
OBRAS DE COSTUS EXPUESTAS.
Hay obra de COSTUS en los siguientes museos e instituciones:
Museo de Bellas Artes de ÁLAVA (“ARTIUM”) en Vitoria
Museo de Cádiz. Museo del Puerto de Santa Maria
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, de Sevilla
Ayuntamiento de Cádiz
Colección del I.C.O.- Madrid.
Colecciones privadas en España, Venezuela y México
SU RELACIÓN.
Otra de las cosas en las que la influencia de COSTUS en la sociedad española fue importante es el tema de la homosexualidad. Ellos llevaron su relación de una forma discreta, pero pública y notoria. Todo el mundo sabía que eran pareja y la gente lo aceptó con naturalidad. En eso también “hicieron camino al andar”, ya que sin ser “reivindicativos” ni luchadores en ese aspecto su misma actitud de naturalidad y visibilidad fue un factor positivo para que la gente se acostumbrara. Por ello también hay que agradecerles su aportación en ese aspecto al avance de la mentalidad en este país. (En la imagen en blanco y negro, los Costus, en 1986).
A principios del año 1988 Juan había alquilado una casa en Sitges. Pensaban mudarse allí para estar cerca de Barcelona, donde serían las Olimpiadas de 1992. En ese momento Juan viajó a Sitges, alquiló la casa y luego se embarcó con Tino Casal en un largo viaje de promoción de su último disco. Mientras tanto Enrique pasó un invierno muy malo, resfriándose continuamente, pues tenía las defensas muy bajas. En esas fechas Enrique estaba terminando el retrato que les había encargado la familia Bosé. Además pintó varios carteles por encargo de la Fundación Municipal de Cultura de Cádiz, entre ellos el de la “21 Muestra Cinematográfica del Atlántico”.
Enrique fue empeorando y en algún momento llegó a confesarme que temía padecer de un cáncer. En Mayo Juan regresa y Enrique se somete a pruebas y análisis muy completos en el Hospital de Mora, en Cádiz, enterándonos entonces de que padece el sida. Cuando Enrique se recuperó salió del Hospital y decidieron trasladarse a su casa de Sitges.
Pero al llegar, y como las noticias vuelan, se encontraron con que el propietario les había cambiado la cerradura y no podían entrar. Todo esto a pesar de que habían pagado la fianza, así como las mensualidades correspondientes. Se da la circunstancia, además, de que cuando Juan alquiló la casa, no se sabía nada de la enfermedad. Ante semejante injusticia y aconsejados por su abogada, Remedios Pascual, deciden poner una demanda, que sería la primera que se presentaba en España por discriminación a causa de esta enfermedad. (En la imagen Lola Flores y Yul Brinner, acrílico parcial de la decoración de un bar de la movida madrileña).
Ganaron el pleito y acudieron con una orden judicial y un cerrajero a forzar la puerta y tomar posesión de la casa. En este proceso recibieron el apoyo incondicional de Jordi Petit, reconocido activista el los temas GLBT, que movilizó a la opinión pública en Cataluña a favor de Costus.
En Sitges continuaron pintando la serie Andaluza. Juan realizó además telas pintadas por encargo de Manuel Piña, que se había hecho íntimo de Costus. Pero Enrique empeora, y después de pasar por numerosos altibajos falleció en el Hospital de Badalona el día 3 de Mayo de 1989.
Entonces fui a Sitges a pasar una semana con Juan, para darle en la medida de lo posible mi apoyo y consuelo. Recuerdo su imagen en el andén de la estación cuando me marché. Sería la última vez que lo vería con vida: Justo un mes después del fallecimiento de Enrique, la noche del 3 al 4 de Junio, Juan se suicidó. Habían pasado juntos 14 años, pintando sin descanso, rompiendo esquemas y viviendo intensamente una de las etapas de mayor creatividad del mundo artístico español: Los primeros años de la democracia, que trajeron aires nuevos y frescos a nuestro panorama cultural. En definitiva, forjando el mito de COSTUS. Hoy sigo trabajando para que la vida y la obra de Costus sean conocidas por todos, ya que me parece que fue una historia de amor y de creatividad maravillosa.
Tanto se ha escrito; tanto “se sabe” sobre ellos...así que solo me quedaba aportar mi visión personal. La visión de un hermano y amigo al mismo tiempo. La visión que me puede dar el haber compartido con ellos tantos momentos: alegres, de trabajo, tristes, de dolor, de “marcha”, de carnaval, de playa, de luz. // El autor ha sido presidente de la Asociación Jereles Gay en 2004. (Texto: Ricardo Carrero Galofré).

Juan Modesto Guilloto León, Modesto (El Puerto de Santa María, 24 de septiembre de 1906 - Praga, 19 de abril de 1969). Militante comunista y militar de la República durante la Guerra Civil Española que alcanzó la graduación de General. El Presidente de la República Juan Negrín le confirió dicho grado militar, único caso entre los oficiales de milicias. Combatió en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial. Familiares suyos continúan viviendo en El Puerto, quienes recuerdan que Modesto calificaba a El Puerto como “una de las pequeñas ciudades marineras más bellas de la tierra”.
Nació en la calle de las Cruces. De pequeño le gustaba jugar en el Caño del Molino y en Valdelagrana. Hijo de obreros, desarrolló parte de su juventud en el trabajadero de bodegas Osborne, en la Aserradora de Pastor y en la Farmacia de Viqueira. Fue cabo del cuerpo de Regulares en el Marruecos español, empleo del que después sería degradado. Organizó el Sindicato de Oficios Varios y el Socorro Rojo. Se afilió al PCE en 1930. En 1933 organizó las milicias comunistas (las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, MAOC), tras recibir formación militar en la Unión Soviética. Al estallar la guerra civil, Modesto fue uno de los creadores y primeros comandantes del famoso 5º Regimiento, del que llegó a ser jefe en octubre de 1936. Participó en el asalto al Cuartel de la Montaña en Madrid y dirigió un batallón en la provincia de Toledo, intentando contener el avance franquista hacia Madrid. Se distinguió en las operaciones de la Sierra de Guadarrama y en el Tajo durante la batalla de Madrid. En 1937, el general Miaja, jefe de la Junta de Defensa de Madrid, le encarga el mando de la 4ª División. Tras las batallas de Guadalajara, Jarama y Brunete se le asignó el mando del V Cuerpo de Ejército.
Se retiró a Praga, donde murió en 1969 oponiéndose a la entrada de los tanques soviéticos en la capital, un año antes. El matrimonio residente en El Puerto, formado por Antonio González San Gil y Águeda del Valle, que conocieron a Modesto en Praga, incluso asistieron a su entierro en 1969. En la capital checa escribió sus memorias “Soy del Quinto Regimiento”, que se publicaron en París ese mismo año, una obra que ofrece una exhaustivo análisis sobre la Guerra Civil Española. 

Del Capítulo: “Antesala del 18 de julio”. «Al ser designado Azaña presidente de la República el 10 de mayo de 1936, la jefatura del Gobierno pasó el día 12 a Casares Quiroga, que siguió manteniendo en sus manos la cartera de Guerra.
Al día siguiente del asesinato del teniente Castillo, promovimos una reunión a la que asistieron los dirigentes de las células del partido del Segundo Grupo de Asalto (Ministerio de la Gobernación), del Ministerio de la Guerra, del Ministerio de Marina y del Batallón Presidencial, reunión que se celebró en el domicilio del teniente coronel José Barceló, sito en la calle Vallehermoso (3). A esta reunión asistió, en vísperas de incorporarse a su destino en África, el capitán de aviación Leret, uno de nuestros camaradas militares más lúcidos, asesinado por los militares franquistas el 18 de julio en la base de hidros de Atalayón.
En este periodo, en nombre del partido, yo estaba relacionado con el coronel Rodrigo Gil Ruiz, jefe del Parque de Artillería de Madrid, socialista. En vísperas de la sublevación y ante la eventualidad de que los fascistas intentaran apoderarse de las armas del Parque y se produjera un golpe fascista, fijamos ambos la consigna "Modesto" para la entrega de las armas a las MAOC (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas).» Del Libro “Soy del Quinto Regimiento”. Juan Modesto Guilloto León. Edita: Éditions de la Librairie du Globe. París, 1969. Reedición de Laia. Barcelona, 1978.
Roberto Romero Laffitte nace, de forma accidental, en Sevilla en 1940, pero es porteño de donde se siente, donde vive y donde disfruta de la vida.
CONSERVAS SUR.


Alejandro se encuentra con que tiene la marca, tiene los locales y ya está, por lo que tendrá que crear nuevas infraestructuras para poner en marcha de nuevo Conservas Sur. Así, alquila una fábrica en Barbate, la dota del equipamiento necesario y al ser un puerto de mar receptor del género que necesita, empieza a fabricar conservas de pescado. En El Puerto quedarían las fábricas de vegetales y salsas y el almacén distribuidor de la firma. El marqués de Arco Hermoso se desplazaba a Sevilla y participaba en las subastas de las naranjas agrias de las calles, plazas, paseos y las del Alcázar sevillano.
LOS TRABAJADORES DE LA CONSERVERA.



Así, con la llegada de los barcos de caballas, todas las mujeres acudían para su limpieza y preparación, durante todo el tiempo que fuera preciso para ello, al ser el pescado un producto muy perecedero. Una vez limpias y cocidas las caballas, las operarias estibadoras las arreglaban y las iban colocando en las latas de conservas. Para realizar este trabajo se requería un aprendizaje con anterioridad. Se tenía en cuenta la destreza y rapidez en la práctica de la estiba. La mayoría de las veces se trabajaba “por cuenta”, es decir, según el número de “bandejas” de latas de conservas llenas, así se cobraba. Acelerando el ritmo de trabajo, podían ganar más dinero.”
Se daba la circunstancia de que para recibir en buen estado las fresas con las que se preparaban las mermeladas, había que extremar las precauciones de conservación y transportes. Un caro con 200 canjilones de noria de barro, llenos de fresas pequeñas (3 kilos aproximadamente ), cerrados con hojas de higuera con un atadillo de palma, viajaban toda la noche, --desde el campo hasta la fábrica-- entre las seis de la tarde hasta las ocho de la mañana, para resistir de la mejor manera posible el calor.



La cocina mundana de los tiempos romanos era muy limitada en productos y recetas. La clase alta era la que podía permitirse delicatessen excéntricas como mamas de cerda, marmotas de los ríos galos y flamencos del Nilo. Todo ello, claro, especiado con garum gaditano.
Matías Ayuso Marín (1920-2000). Nace en el antiguo Cuartel de la Guardia Civil, en la calle Cielos, frente a la calle Santa Clara, el 8 de septiembre, Día de la Patrona. Ese año nacen también Juan Antonio Samaranch, Isaac Asimov, Federico Fellini, Juan Pablo II, Alberto Sordi, Ray Bradbury, Mario Benedetti, Mario Puzo, Miguel Delibes, Melina Mercuri y muere Benito Pérez Galdós.

De regreso a El Puerto, en 1942 continúa trabajando y estudiando en Poullet, donde tiene como profesor a Hipólito Sancho de Sopranis quien, a la sazón trabajaba en el Departamento de Relaciones Internacionales de Bodegas Osborne, examinándose en el Insituto Padre Luis Coloma de Jerez. Cursa los estudios de Practicante en la Facultad de Medicina de Cádiz entre 1946 y 1947, diplomándose con 27 años el 30 de Octubre de 1947. Se casa en 1950 con Carmela Romero Torrado, con la que tiene dos hijos, Maria del Carmen y José Antonio. Implicado en todas las cosas de su Ciudad, fue rey mago en una Cabalgada de Reyes de la década de los cincuenta del siglo pasado. Fue, igualmente, socio fundador de la Hermandad de la Oración en El Huerto, con el número 12. (En la fotografía, Matías con 25 años, en una azotea desde la que podemos divisar la fachada del Colegio de San Luis Gonzaga. Año 1945).





Soy Virginia García Martínez. Nací en Cádiz el 10 de septiembre de 1976, en la pequeña clínica del Dr. Nicolás Abreu, en pleno casco antiguo de la ciudad. Es el médico que ha asistido en el parto a la mayoría de las mujeres de mi familia. Y, por eso, en su homenaje, uno de mis primos se llama Nicolás y mi hermana Esther, como su hija. Soy gaditana de alma, portuense de corazón y madrileña de adopción. A los tres días de nacer me llevaron a El Puerto y allí me crié hasta los 17 años, cuando mis padres me enviaron a Madrid. En la capital llevo casi media vida pero procuro conservar el acento portuense. Eso sí, por pura inercia o simplemente por oficio, lo disimulo cuando las cámaras y los micrófonos se encienden...
ESTUDIOS EN MADRID, PRÁCTICAS EN EL PUERTO.
LA UNIÓN EUROPEA Y EURONEWS.
Pero en aquella época ya llevaba más de dos años fuera de España y regresé a El Puerto. Un grupo de empresarios de la ciudad estaba poniendo en marcha una nueva televisión: OndaLuz. El proyecto me encantó y trabajé en su arranque. El principal accionista, José Gijón, confió en mi y me permitió presentar el informativo de la noche. Trabajé muy a gusto. Éramos un grupo de periodistas jóvenes con muchísima ilusión y muchas ganas de trabajar. Recuerdo la inteligente dirección de Javier Municio (Jefe de Informativos); Ana Huguet y Pedro Espinosa, actualmente dos de los grandes valores de la SER-El País en la provincia de Cádiz...
Tras tres años como reportera decidí pasar al otro lado. Acepté un puesto como coordinadora en España Directo en TVE; luego regresé a Antena 3 como subdirectora de “A 3 Bandas”, un programa de tarde; luego me fui a “A Fondo” en Informativos de Antena3. El año pasado la cadena me propuso ponerme frente a las cámaras y estuve unos meses como colaboradora de actualidad de “El Método Gonzo” y eventualmente de “Espejo Público”. Pero a mi no me apasiona la cámara y prefiero estar en la trastienda. Actualmente sigo en Antena 3, como coordinadora de “Tal Cual lo contamos”, el programa de tarde que produce Plural, la productora de PRISA. Yo me encargo de los contenidos de Actualidad e Investigación.
Salvador Cortés Núñez, “el Chigüi”, aunque nacido en la Línea la familia lo trajo pronto para El Puerto al venirse a vivir aquí. Habitó en la calle Javier de Burgos, en el tramo comprendido entre Cielos y la Plaza de Isaac Peral, en la casa existente frente a Jesús Cautivo. Allí se hospedaron las fuerzas del orden y Cándido, un sobrino de Jaime Ostos... Su padre trabajó de camarero en el restaurante “El Resbaladero” y su madre, gitana, vendía telas y sábanas. El sobrenombre de “el Chigüi” afirma, puede venir porque de pequeño era delgado como una cigüeña. De pequeño acompañaba a su madre en sus transacciones comerciales. Estudió en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. Recuerda que de pequeño lo querían expulsar --la afición por ser instruido le vendría con 60 años-- pero era un buen matemático que salió sin el título de Mecánico Tornero, pero eran tales sus habilidades que le entregaron un certificado que avalaban sus conocimientos y saberes. Recuerda a Leonardo Romero Maure, a Diego Mora, sus profesores, con auténtica veneración.

Más tarde se entera que una compañía norteamericana, la Raymond International Inc, está buscando especialistas para trabajar en Lagos (Nigeria) reparando máquinas de extracción de petróleo. En las pruebas de la convocatoria celebrada en Madrid sale el primero ante una fuerte competencia y vía Londres viaja a Tejas (EEUU), donde se forma. Pasaría en el país africano entre 1976 y 1980. Allí, recuerda, concertaban la explotación de un pozo por un año y, a cambio, la multinacional tenía que construir una carretera.
Ha escrito sendos libros sobre sus vivencias, mezcla de ficción, de parábolas, de enseñanzas, de sus pensamientos y reflexiones, de su biografía, donde se pueden extraer interesantes conclusiones. Forman parte de una trilogía inacabada que, afirma Chigüi, pronto verá la luz el libro que cierra el ciclo. El primero, del año 2000, lleva por título “Seis días en el Puerto de María” y el segundo del año 2005 “Tres días en El Puerto de María”. En los dos volúmenes lleva el subtítulo de “Yo el Chigüi, amigo del Peregil”. La edición de ambos ejemplares se la ha pagado él de su propio bolsillo, sin ayuda ni subvención de ninguna clase. Los regala a quien sabe apreciarlos «--Es una manera de devolverle a El Puerto lo que El Puerto ha hecho por mí». (En la imagen, portada de su primer libro, 'Seis días en el Puerto de María', editado en el año 2000). Dedicatoria al autor de la web, su libro:

(Continuación).



Estas disposiciones testamentarias destruían la estructura societaria, al formar parte de los bienes la importante participación en la misma del testador, salvo que los herederos y el otro socio llegasen a un acuerdo para continuar, determinando las respectivas participaciones, entente que no se produjo, mas bien todo lo contrario, originándose diversas discusiones y falta de acuerdo entre los afectados, de tal forma que uno de los primeros pasos que debían darse para establecer el importe real de los bienes del fallecido, como era la disolución de la sociedad, no se produjo hasta año y medio después. (En la imagen de la izquierda, esquela de Adolfo Tosar Martínez. Colección de CGS).
LA FAMILIA EMPARENTA CON...



Eugenio Pedregal Valenzuela, conocido emprendedor local, era Perito industrial. Siendo muy joven, recién terminados sus estudios, tras una etapa en el Banco Hispano Americano, Eugenio se fue a trabajar a Barcelona, ciudad en la que pasó muchos años y conoció a la que sería su mujer, María Antonia Viou Pradas, con quien tuvo dos hijas, Eva y Esther. En la Ciudad Condal trabajo un tiempo en empresas como Campsa, antes de regresar a El Puerto, donde comenzó trabajando en el negocio familiar, Muebles Pedregal, y realizando proyectos para numerosas empresas como perito industrial. Fue uno de los socios fundadores del céntrico Hotel Los Cántaros en el año 1984, todo un referente para el sector turístico porteño que animó a la instalación de otros establecimientos hoteleros en el centro de la ciudad. Persona inquieta y comprometida con El Puerto, formó parte de numerosas asociaciones y colectivos, ocupando cargos destacados en las directivas de la Asociación de Comerciantes del Centro (Acocen), la Asociación de Empresarios de El Puerto (AE) de la que fue su vicepresidente, y la Comunidad de Propietarios de Vistahermosa. Nos dejaba el 23 de octubre del pasado año 2008. (En la imagen, superior Eugenio Pedregal en una fotografía tomada poco antes de su fallecimiento. En la inferior, la fachada del Hotel Los Cántaros, en la Plaza de la Cárcel).
INTERESES RESIDUALES.
A Eugenio le podía El Puerto. Y le podía más el desinterés de los responsables políticos de la Ciudad cuando, a su juicio, dejaban escapar oportunidades para nuestra población, sea cual fuera el motivo o el color político. Era un luchador para la ciudad que lo vio nacer, y ahí andaba entre asociaciones empresariales, escribiendo cartas, entrevistándose con quien procediera para ayudar a empujar la locomotora de El Puerto. En esas, en esos ‘intereses residuales’ andaba Eugenio. Dejándonos un buen recuerdo, un buen sabor en la boca de las palabras, unos buenos sentimientos en la memoria de nuestros Puerto. (En la fotografía pequeña, Eugenio con poco más de 20 años, cuando trabajaba en el Banco Hispano Americano).

Ha sido el premio a su trayectoria en esta competición, donde ha tenido actuaciones muy destacables, caso del partido de semis ante el Mallorca, donde se erigió en protagonista al detener un penalty que habría forzado la prórroga. Anoche, desde El Puerto, lo vitoreamos en su triunfo con el Barcelona ¿Le llamó anoche el presidente Zapatero, aficionado culé?


Precisamente es esta segunda la mejor de sus virtudes: tiene la capacidad de parar o de rechazar cualquier remate, aunque se haya producido a pocos metros de distancia. Además, se trata de un guardameta solvente en el resto de acciones de juego.





Se comunica todos los lunes vía webcam --por Internet-- con su hermana Carmen en El Puerto. No posee muchas amistades en su ciudad de acogida: «--De una mano doblo tres dedos y esa es la cantidad de amigas que tengo» Frente a su calle vive Susi, una roteña muy buena persona. Pero su mejor amiga es su hermana Carmen. Sus hijos Marta y Andrew han estado dos veces en nuestra Ciudad, la primera vez en la Navidad de 1986, cuando falleció su abuela paterna, Carmela, y la última vez que estuvieron en España fue en 1992. Teresa regresaría sola en la Navidad de 1996, la última vez que estuvo en El Puerto, hace 12 años. Quiere volver para «ver donde están los que ya no están», aunque ahora la frena la crisis económica: un viaje trasatlántico cuesta mucho dinero . De momento se conforma leyendo la web Gente del Puerto y viendo por Internet Canal Sur Televisión. (En la fotografía, Teresa y su hermana Carmen, de pequeñas en El Puerto).







