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El 9 de septiembre de 1930, hace 81 años llegaba a El Puerto, poco después de las tres y media de la tarde S.A.R. el infante Don Juan de Borbón y Batenberg, procedente de San Fernando, acompañado de su preceptor, José María de Amusátegui. Fue recibido a las puertas del Club Náutio --que por aquel entonces se encontraba en La Otra Banda, junto al puente de San Alejandro-- por el alcalde de El Puerto, Eduardo Ruiz Golluri quien le dio la bienvenida en nombre de la Ciudad.


De izquierda a derecha, el Teniente Coronel Juan García de Diego, S.A.R. don Juan de Borbón y el alcalde, Eduardo Ruiz Golluri.

A continuación le cumplimentaron el Comandante Militar de la Plaza, Teniente Coronel Juan García de Diego, así como por la directiva y socios del Club Náutico que habían acudido al acto, entre los que encontraban su presidente Manuel Muñoz Ávila acompañado de Javier Terry del Cuvillo, José Gabiola, Bernardo Rodríguez Morgado, Carlos Zwiky, Juan Pedro Velázquez-Gaztelu y Caballero-Infante, el marqués de la Candia, Rafael Muñoz Ávila, Juan Osborne Tosar, Manuel Torrecillas, Carlos J. Terry y del Cuvillo.

Entre otros invitados estaban presentes el Ingeniero Director de la Comisión Administrativa del Puerto --el equivalente al Ingeniero Director de la actual Autoridad Portuaria-- Ignacio Moreno Llasera; el director de la Revista Portuense, Luis Pérez Pastor; el director de Diario de Jerez, Luis de la Sierra; el secretario del Ayuntameinto Federico A. Sánchez Pece; el Administrador de Aduanas, Joaquín Calero Cuenca y otras ‘fuerzas vivas’ entre los que se encontraban Mariano López Muñoz, Rafael Benvenuty y José Gamero Cívico, entre otros.

Bernardo Rodriguez Morgado conduciendo la embarcación 'La Pinta' con S.A.R. Fue un piloto de aviación civil que, con el tiempo sufriría un fatal accidente el 18 de Abril de 1934 cuando su avioneta  de desplomó cayendo en barrena sobre el Hotel Cristina de Sevilla, en  cuya azotea se estrelló. De 35 años, estaba casado y tenÌa dos hijos. Vivia en El Puerto de Santa Maria. Antes de practicar la aviación había sido motorista y sufrido un grave accidente del que quedó cojo. Despues compró la avioneta y se dedicó a tirar propaganda desde ella volando a baja altura sobre la ciudad de Sevilla.

Tras el encuentro dieron una vuelta por el río Guadalete, en la canoa-automóvil ‘Pinta’, pilotada por Bernardo Rodríguez Morgado, seguidos por la lancha ‘Tonino’ que les daba escolta, donde iban el alcalde y el preceptor de Don Juan. Además salió la lancha ‘María de los Ángeles’, pilotada por Carlos Zwiky con algunos de los asistentes al acto.

Sentados, de izquierda a derecha, S.A.R. el infante Don Juan de Borbón y Battenberg, Francisco Javier de Terry y del Cuvillo, Bernardo Rodríguez Morgado, de espaldas el teniente coronel, comandante general de la plaza Juan García de Diego, Juan Gavala y Laborde (ver nótula núm. 442 en GdP), Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Caballero y Joaquín Calero Cuenca (ver nótula núm. 925 en GdP). De pie, Antonio Osborne Vázquez, Francisco Rodríguez Ceballos (ver nótula núm. 1113 en GdP), dos camareros desconocidos y Manuel Muñoz Ávila, presidente del Club Náutico entidad que visitó Don Juan de Borbón, procedente de San Fernando el 9 de septiembre de 1930, cuando se encontraba en la otra banda del río, junto al desaparecido Puente de San Alejandro.

De regreso al Club, la directiva ofreció una copa de champagne a S.A.R., marchando a continuación a la Plaza de Toros para asistir a la novillada que se celebraba poco después, en la que actuaron Camará, Leopoldo Blanco y Manolo del Pino ‘Niño del Matadero’, quien entusiasmó a sus paisanos.

Las instalaciones del primer Club Náutico, en la Otra Banda del río Guadalete.

Don Juan se encontraba estudiando en la Escuela Naval de San Fernando. Con los años volvería al Club Náutico en varias ocasiones, lugar donde tuvo su última aparición pública antes de ingresar en una clínica en la que no superaría la enfermedad que le aquejaba.

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Si será Dios grande en el Sinaí y si lo será Hércules en el escudo de la Cuna de la Libertad, que a Cádiz se le ha hundido el segundo puente antes de que lo inauguren. ¿Qué Obras Públicas ni qué Ministerio de Fomento ni Ministerio de Fomento? El segundo puente sobre la bahía más hermosa del mundo no era el que andan construyendo de cara al 12, que anda que no le están echando cara al 12 ni ná... / “Muelle del Vapor”. Acuarela de Vicente Vega

El verdadero segundo puente era el Vaporcito del Puerto, sin tantas inversiones ni demoras, que te ponía en un suspiro en Canalejas desde el embarcadero portuense con el nombre más lindo del mundo: Muelle de las Galeras Reales. El Vaporcito era más que un barco. Era un puente viviente y vivo, con Pepe el del Vapor de símbolo de la marinería. Un puente de coplas. Sí, «Puente de Coplas», como se titulaba el espectáculo con el que se retiró Doña Concha Piquer en Isla Cristina, cuando se le quebró la voz y en el espejo del camerino de un teatro de pueblo cuenta la leyenda que puso con el rojo carmín de una barra de labios: «La Piquer ya no canta más».

“El Vapor”. Óleo sobre lienzo de Zampalo. Medias aproximadas 50×40. Bar Santamaría. /Foto: Blog Academia de Bellas Artes.

En gaditano clásico, el gaditano en el que Avieno publicó la «Ora Marítima», Columela sus tratados de Agricultura y Agustín el Chimenea sus descubrimientos sobre el pelachícharos, el partebabetas y el ablandacoles, se escribía «Adriano III», pero se pronunciaba «El Vaporcito». Cuando yo vi en las librerías una obra titulada «Memorias de Adriano», creí que se trataba de una novela coral y caletera que acababa de publicar Fernando Quiñones con las mil y una historias más falsas que verdaderas, como las noches de Pericón, del Vaporcito. Pero no: era una cosa de Margarita Yourcenar, que ni se había montado en el Vaporcito, ni se sabía el pasodoble de Paco Alba en «Los Hombres del Mar» ni nada de nada.

“El Vapor”. Fresco. Obra de Jesús D. Gallego. Bar de Tapas ‘Nuevo Echate Payá’.

Porque el Vaporcito era lo más literario que se despachaba en la Bahía y pieras adyacentes. Yo creo que gracias al Vaporcito, viéndolo zarpar del Puerto, se hizo Alberti marinero en tierra. Cuando Alberti se quería poner farrucamente marinero para trincar la tela de la Diputación, se disfrazaba de Pepe el del Vapor, de patrón del «Adriano III», para lo cual le pedía a Chatín, o al Moreno, o a Monzón la ropa de «Los Hombres del Mar» de Paco Alba: la gorrilla caletera de visera, el jersey a rayas azules y blancas y el pantalón mahón.

“El Vapor” Óleo de Ángel Pantoja.

Se ha hundido el Vaporcito, pero no hay cantiles en el muelle de Cádiz que puedan abrir una letal vía de agua en su casco de coplas. El Vaporcito, aunque se haya hundido, lo saquen a flote o no lo saquen, seguirá por siempre navegando en las coplas, dejando a estribor la Punta de San Felipe y la bocana del muelle. Navegando en su pasodoble, el que en 1965 le escribió Paco (no hay que decir Alba), para los mentados Hombres del Mar, que eran en realidad los hombres de la mar pequeña y familiar del Vapor: «Ay, Vaporcito del Puerto, cuando en ti me embarco, cuando en ti navego...»

“Vapor de El Puerto” Juan Carrero (Costus). Acrílico. Museo Municipal.

Viene a esta tierra un barquito que es, además, el himno oficial de los tajarinas de Cádiz. Dónde va a parar que un tío con el morazo dé el coñazo con el «Asturias, patria querida» a que haga poesía pura cantando el Vaporcito. Vaporcito, que, lo que son las cosas, nunca conoció el vapor, siempre fue a gasoil. Ay, marinero, que se va el vapor a los fondones de la memoria, tanta poesía ahora entre las lisas mojoneras... Pemán dijo que cuando España perdió Cuba era como si a Cádiz se le hubiera muerto alguien de la familia. El pasado martes, con el Vaporcito, ¡otra desgracia familiar gaditana! Al cambio, muchísimo peor que el hundimiento del Titanic, dónde va a parar. Las olas de la Caleta, que es plata quieta, y la marea llena del rediente de la muralla de San Carlos llevaban ayer luto por el Vaporcito. (Texto: Antonio Burgos).

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Animación de Julio González. Jefe de Fotografía de Diario de Cádiz.

El día de ayer quedará para la historia de la Bahía. Dentro de unos años, la gente del Puerto se preguntará: "--¿Que estabas haciendo a las 18:20 de la tarde, del 30 de agosto de 2011, cuando se hundió el Vapor?". Porque, como otros acontecimientos que se quedan en la memoria, este lo será para recordar. Como aquella vez en 1966 que pasó una noche, con niebla, en medio de la Bahía. Como cuando algunos de sus usuarios se cayeron al agua. Como cuando Rafael Alberti llevó el timón. Como cuando celebró el 75 Aniversario...

Ahora todos se lamentan, pero bien que (casi) todos dejaron el Vapor a su suerte. Ayuntamiento, Diputación, la Junta, el Consorcio de Transportes, vecinos de Cádiz y El Puerto... El Vapor  no podía más. Esta ha venido a ser la puntilla. ¿Lo veremos otra vez a flote?

Vídeo de I.J.Poveda.

El sentimiento, hoy, como de pérdida de un ente querido.

Más información en Gente del Puerto:
359. EL VAPOR DE EL PUERTO
412. A BORDO DEL VAPOR ADRIANO II
512. FIN DE AÑO CON EL VAPOR.
557. EL VAPOR ADRIANO.
662. LA BECERRADA.
888. EL VIAJE MAS LARGO.
907. JUAN FERNÁNDEZ SANJUÁN. El otro patrón del Vapor.
1.026. JOSÉ FERNÁNDEZ SANJUÁN. Pepe ‘el del Vapor’.
1.091. EL VAPOR DE EL PUERTO. 48 años después.

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| Texto: José María Morillo.
En el lugar conocido como plaza o ‘Cuesta del Carbon’ --quizás porque en este espacio cercano al río se acumulaba el carbón, artículo de primera necesidad como conbustible  para las embarcaciones-- se erigió en 1938 la Plaza de Cristóbal Colón, en memoria del almirante descubridor de las Américas. En la cercana Plaza del Castillo se puede leer en una de las placas adosadas a su fachada: «En memoria de Cristóbal Colón vecino de esta Ciudad y protegido en ella y de sus compañeros en el legendario viaje del Descubrimiento del Nuevo Mundo: Juan de la Cosa y Pedro de Villa, vecino el primero e hijo el segundo de la misma ¡Gloria al Ingenio! El Excmo. Ayuntamiento de 1892, en el Cuarto Centenario».


...continúa leyendo "1.120. PLAZA DE COLÓN. O Cuesta del Carbón."

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Tres años antes, en 1891, Isaac Peral había pedido la  baja voluntaria en la  Armada. Sus esfuerzos por implantar el  invento del submarino recibían numerosos obstáculos, sobre todo políticos, dada la  afiliación liberal del marino. Frustrado por los  impedimentos en el ámbito náutico, el emprendedor cartagenero puso los  ojos en uno de las  novedades técnicas que brindaba más posibilidades, la  energía eléctrica.

Apostó por el  futuro y tras su paso por la  compañía alemana Lewy Cohetaler, que estaba instalándose en España, decidió crear su propia empresa, bastante tiempo antes de las  fusiones multinacionales y las  subidas de sopetón en los  recibos. El Puerto  había sido una de las  ciudades que le  ofreció cobijo en sus momentos de incomprensión. Una de las  pruebas de su submarino la  efectuó en aguas del Guadalete y en su truncada carrera política fue elegido diputado por la  ciudad portuense, aunque no llegó a tomar posesión.

Con un grupo de inversores, algunos con intención de desquitarse de las  fuerzas conservadoras, y en nombre del progreso en todos los  órdenes, la  firma Electra-Peral Portuense pedía permiso al Ayuntamiento en enero de 1894 para la  construcción de una central térmica en el  centro de la  población (algo que sería inaudito en estos tiempos por motivos medioambientales, que conste).

Una finca con un amplio patio en calle Larga número 78 fue el  lugar elegido para la  instalación, al lado de lo  que sería precisamente Plaza Peral, y al cabo de tantos años, sala de exposiciones de Caja Inmaculada, allí se instaló la  llamada "fábrica de la  luz".

Varias generaciones fueron a las  oficinas de la  esquina a pagar los  recibos, tanto de la  firma pionera como la  que absorbió el  servicio, Sevillana de Electricidad, hoy Endesa tras su posterior fusión.

El  15 de agosto, día de la Inmaculada de hace 117 años, se hizo una prueba del funcionamiento con la  colocación de un alumbrado extraordinario por las  calles con motivo de la  festividad de la  Asunción (a eso se le  llama ahora marketing).El  día definitivo del enganche fue el  8 de diciembre de 1894: la nueva estación térmica de la calle Larga estrenaba la electricidad en El Puerto, para admiración de los  primeros clientes. En el  hotel Vista Alegre se celebró la  cena donde se brindó por el  futuro de la  electricidad en El Puerto. (Texto: Francisco Andrés Gallardo).


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Las aficiones de Andrés Pérles Velázquez han sido varias, desde muy temprana edad: los barcos de pesca, la navegación a vela, los materiales náuticos de las embarcaciones pesqueras, la restauración de los metales sobre todos los que procedían de los barcos, las maquetas y otras pero, también, en su juventud, fueron muy importantes la motocicletas, que es a lo que nos vamos a referir en la presente nótula de Gente del Puerto.

Veloxolex. Año 1955, la primera moto de Andrés Perles.

SU PRIMERA MOTO.

Su afición comenzó cuando casi era un niño, con una ‘Velosolex’ que le compró  en 1955 a  Gilito, Maestro Zapatero que tenía su taller frente a la casa familiar, en la calle Nevería. Este velomotor lo tuvo escaso tiempo ya que poco funcionaba. Había que pedalear bastante, sobre todo si cogía una pequeña cuesta. Es por eso que se hizo  con una ‘Mobylette’, que compró en la calle Larga, a un mecánico que tenia su taller a la altura de  donde tienen hoy su taller de reparación los hermanos Monis. Este mecánico se apodaba Antonio Rodriguez Cortes 'Piqui'. Aquel ciclomotor duró mas tiempo en su poder.

Andrés Perles, en 1960, con la Ducati matrícula CA-25267.

DUCATI.
Y cuando le comunicaron que tendría que realizar el servicio militar en la vecina población de San Fernando, intuyó que necesitaría un mejor medio de transporte por lo que vendiendo la ‘Mobylette’ adquiere una ‘Ducati 160’. Pero resultó que no le daba el rendimiento que el pretendía ya que tenía complicaciones de puesta a punto así como problemas con la batería, que se descargaba inmediatamente "--En estas condiciones no arrancaba ni empujándola".

Con la Vespa matrícula CA-35281 por la Avda. de la Bajamar,  a mediados de los sesenta del siglo pasado.

LA PRIMERA VESPA.
Y dado que esta motocicleta le gustaba mucho a Paco Gurrea  hicieron un trueque, cambiándola por una ‘Vespa’, "no recuerdo si nueva o de segunda mano". Lo cierto que es que le fue estupendamente, y esta afición por las Vespas se ha prolongado hasta hace un año, fecha en la que decide vender una ‘Vespa 200 PX’, en muy buen estado de conservación.

Andrés Perles, en Lebrija, durante una concentración de motos.

CARCOMA
En el año 1997 el mundo de la pesca empieza a resentirse y Andrés tendrá  menos carga de trabajo, por lo que decide salir con el Club de Motos y Coches Antiguos de El Puerto, en las salidas denominadas 'Carcoma', que organizaba dicho club cin motos antiguas, coincidiendo con el Gran Premio de Motociclismo de Jerez.  Ese año condujo una ‘Vespa’ restaurada que le prestó Fernando Marín, --"estupenda por cierto", recuerda Andrés-- y, ese mismo año, en noviembre, por San Andrés el club organizó una salida a Lebrija, a casa de un socio y amigo, Andrés Arjona, quien le ayudó mucho en el mundillo de la restauración de motos antiguas.

MV Augusta, antes de su restauración. Año 1997.

MV AUGUSTA.
La ayuda la recibió de su tocayo y amigo Andrés especialmente con el modelo ‘MV Augusta’ ya que, gracias a su intervención, le desaparecieron todos los problemas técnicos que esta motocicleta presentaba. Precisamente con esta moto fue cuando comenzó su afición por  la restauración de estos vehículos, al disponer de más tiempo por haber participado en estas salidas. La moto se la regaló Pedro. "--Cuando la vi por primera vez, me desmoralizó  totalmente y  le comenté  que no la quería", recuerda, a lo que le respondió éste irónicamente "--Que la tirara al río". Prosigue Andrés su relato: "--Cuando me tranquilicé, vi la marca y pensé que podría ser todo un reto, 'si fuésemos capaz de terminarla'. Y digo si fuésemos en plural  ya que contaba con un magnifico amigo, Rafael Soriano Valiente, su segundo apellido se le queda muy corto no es por nada, porque le mete mano a lo que haga falta, Así comencé junto con Rafael, esta gran aventura de la restauración, en un mundo que no conocíamos del todo".

La moto MV Carcoma, CA-10110, una vez restaurada. Año 1997.

PRIMER PREMIO.
“--Este  año salimos en 'Carcoma', con muchos problemas de motor y  con una gran satisfacción, nos dieron el primer premio de la mejor restauración, la verdad es que restaurar y poder salir con esa moto ya era muy difícil: el presidente y la directiva del club sabían las condiciones en que se encontraba dicha motocicleta”. Pero, además resultó que aquella moto se quedó bloqueada en la Salida y no terminó la prueba de ‘Carcoma’ de ese año. Con el tiempo y gracias a Andrés Arjona se podría solucionar el problema de aquella moto y salir a cualquier prueba,

Montesa Impala 250 cc. Año 1998.

MONTESA Y OSSA.
Como quiera que las dificultades que suponían aquella moto, cuya solución no se veía de inmediato y, en vista de los problemas que presentaba Andrés se puso a buscar otros modelos mas modernos dentro de la afición. Encontró, gracias a Gapar, hijo de  Sebastián Lloret Galiana, motorista y patrón de barcos de pesca vinculado a su familia, dos motos en Villajoyosa (Alicante). Le envió una ‘Montesa Impala 250 cc’. y una ‘Ossa 175 cc. Sport’.

Ossa Sport 175 cc. Año 1998.

Empezaron con la ‘Montesa’. Y empezaron a llegar al cuarto de redes donde las trabajaban los aficionados a la restauración: Rafael Gomez García ‘Fali’ y Valerio Camacho Marin. Pasaban los días y con éstos pasaban más aficionados por el improvisado taller, todos ayudando, y todos poniendo muchas ilusiones. “--Yo me quedé asombrado por que la ilusión era muy compartida”. La terminación de estos modelos no podían tener el más mínimo fallo. La restauración de ambos ciclomotores fueron modélicas.

Rafael Gómez ayudó mucho a Andrés en la ‘Montessa’ y cuando le llegó el turno a la ‘Ossa’ --que a nuestro protagonista no le gustaba el estado en el que venía, era pura chatarra-- fue con su buen amigo Ángel Pantoja del Puerto con quien volvió a poner en valor la máquina “--Quizás la mejor moto restaurada que he tenido”.

La Guzzi cuando llegó al taller de Andrés Perles. Año 1999.

GUZZI.
Andrés es informado por Rafael Soriano que su hermano Luis ‘Boyna’, tenía dos motocicletas de la marca ‘Guzzi’ y que se las regalaba- Fueron a por ellas y cuando las vio el estado de conservación era aún peor que la MV Augusta. Pero Rafael Soriano asumió el reto junto a Andrés y salieron en la siguiente prueba de ‘Carcoma’. En la restauración de este modelo se implicaron un buen número de personas entendidas: Paco Marín, Fosco, Roja, Valerio, Rafael Gómez, Celu, Pantoja, Montero, Mariano y otros muchos buenos amigos de nuestro protagonista.

La Guzzi restaurada CA-8695. Año 1999.

CHATARRA FINA DEL PUERTO, S.L.
Todos al verla en el estado en el que llegó al Cuarto de Redes convertido en improvisado taller de restauración, esclamaban: “¡Chatarra!”, y tanto se usó este nombre que Andrés a la palabra ‘Chatarra’ le añadió ‘Fina de El Puerto, S.L.’ Lo de limitada era porque ya sumaban veinte amigos en el taller donde ya casi no cabían.

Bultaco 'Mercurio' 155cc. Año 2000.

BULTACO.
Luego le tocaría el turno a una ‘Bultaco 155 cc. Mercurio’ que parecía una 200 cc. magnífica, sin ningún problema. Al final la cadena de distribución se le quedó larga y el motor sonaba muy mal y ya, con tiempo y restaurada la cortó Francisco Marín de Taller ‘La Rinconada’. Más adelante vendría otra ‘Montessa’ que encontró en Lebrija gracias a otro amigo apodado ‘Tigre’ quien la encontró en dicha ciudad, era una moto disfrazada de ‘Montessa Comando’ que resultó ser, también, una ‘Montessa 175 Sport’.

Andrés, a la derecha de la imagen con unos amigos, Roberto Rendrón Gómez y Manuel Fernández Lobo, en los eucaliptales que existían en la playa de La Puntilla, con la primera vespa que tuvo.

VESPA.
Mención especial merece la ‘Vespa’. Unas cuantas se restauraron en ‘Chatarra Fina del Puerto, S.L.’, con mucha colaboración de los integrantes de aquel improvisado club, a los que no puede dejar de mencionar Andrés: Soriano, Fali, Valerio, Taller La Rinconada, Celu, Taller Durango Pepe y Ramón, en Lebrija Taller Antonio Repatriado, terminando todos aquellos modelos. Entremedio arreglaron algunos detalles a motocicletas de los amigos de estos aficionados portuenses. Una ‘NSU’, de Sergio Castilla; una ‘Montessa Texas’, de Ángel Povedano; sendas ‘Vespa’ y ‘Lambretta’ de Gaspar Perea y otras mas.

CONSTITUCIÓN DEL CLUB.

En el año 2002 se constituyó como tal el Club ‘Chatarra Fina del Puerto, S.L.’, en su acta fundacional constan como presidente de honor, José Luis Alarcos; presidente perpetuo, Andrés Perles; vicepresidente ‘con llave’, Rafael Soriano; secretario, Miguel Ángel Pantoja; departamento de mecánica y ajuste, Francisco Marín, Valerio Camacho, Antonio Rojas, Rafael Gomez y Rafael Soriano; departamento de chapa y pintura, Fosco Valimaña y Rafael Gómez; departamento de adquisiciones, Sergio Castilla; departamento de terminaciones y pegatinas, Ángel Pantoja; departamento de soldaduras especiales, Fernando Marín; departamento de relaciones públicas Fosquito Valimaña; departamento de tráfico y Ayuntamiento, Alfonso Candón; experto en desgracias en rutas, Miguel Ángel Povedano; experto en antigüedades diversas, Manuel Clemente; experto en transporte y bultaco inconclusa, Eloy Montero; experto en rutas de pantanos y ríos: Mariano Ramírez, siendo el secretario Miguel Ángel Pantoja del Puerto. /En la imagen de la izquierda, un grupo de amigos con Andrés, en el Taller-Cuarto de Redes.

Cafetería Milord. Exposición de motos restauradas. Año 2004.

Con tal motivo organizó Andrés una exposición de todas las motocicletas restauradas por Chatarra Fina del Puerto en la cafetería Milord y organizaron un par de salidas con aquellas motos milagrosamente recuperadas. Las reuniones se celebraban los sábados y domingos.

No todo en el taller era reconstruir motos. En la imagen una convivencia en torno a unas buenas viandas.

“--En febrero del año 2.005 sufrí una mala enfermedad que me prohibió montar en moto terminando con miactividad motera. Este año he salido un rato en el Carcoma, y ya estoy pensando en salir el próximo año, incluso me encantaría organizar una nueva salida de “Chatarra Fina del Puerto,  S.L.” alegraría mucho la afición que está casi desaparecida. La colección de motos al no poderlas atender: arrancar, limpiar, pasar ITV, etc. y ver que poco a poco, se deterioraban, la pasé a otro buen aficionado”.

VER VIDEOS SOBRE CHATARRA FINA DE EL PUERTO.

Chatarra Fina de El Puerto. Parte 1

Chatarra Fina de El Puerto. Parte 2

Francisco García Gil lleva a gala ser marinero y ser portuense. Su abuelo fue agraciado por el Rey Don Alfonso XIII con Real Patente de Navegación Mercantil para poder navegar y comerciar en todos los mares y puertos del Globo. Con más de 70 años, 43 de ellos dedicados a la mar. Procede de  familia de tradición marinera, no en balde su abuelo Francisco García Rico, maestro redero, creó un sistema novedoso de artes de pesca con el que revolucionó el sector a nivel mundial, llegando a ser armador en su momento de hasta 22 barcos pesqueros, y terrateniente de la Punta de los Saboneses y su entorno natural, al final de la Playa de Levante. /Francisco García Gil, 'el Sabonés', iIlustración: María Fernández Lizaso.

REAL PATENTE DE NAVEGACIÓN.
Este marinero ilustre está orgulloso de ser quien es y de haber sido lo que ha sido. Está orgulloso de sus ascendientes y de sus descendientes. Está orgulloso de que su abuelo fuese amigo personal del Rey Don Alfonso XIII, que le concedió a uno de sus faluchos como se ha dicho, el llamado “San Germán”, Real Patente de Navegación Mercantil para que pudiera navegar y comerciar en todos los mares y puertos del globo. 

 [La patente de navegación la tienen todos los barcos de más de 20 TRB. Equivale al permiso de navegación. Acostumbraba a estar firmada por el ministro correspondiente en nombre del Rey, aunque ahora ya las emite el Director General de la Marina Mercante].

/En la imagen de la izquierda S.M. el rey Alfonso XIII.

Perdió a su progenitor en los primeros días de la guerra civil española, cuando apenas contaba con cuarenta días de vida. Siendo el menor de cuatro hermanos, con diez años entró en el mundo laboral rodeándose de gaseosas y sifones, pasando luego a Gráficas Andaluzas para poco después, iniciar con escasos quince años su larga singladura por la mar en “El Pelayo”, del armador alicantino Miguel Ferrer y al son de esta cancioncilla popular que aún se puede oír por “El cuarto del Tecle”...

“Levántate tabernero
que la fortuna te llama,
que pa ganá dinero
hay que abandoná la cama”

De este primer embarque recuerda con emoción contenida la melancolía que embargaba a su cuerpo y a su alma, cuando caía la noche en alta mar. Recuerda también con cariño como le marinaba y adiestraba su tío en las faenas de ayuda a los marineros, y la alegría implícita cuando el patrón preguntaba «--¿Qué se merece el niño…?: un cuartoncito o media parte».

PRIMER NAUFRAGIO.
Con veintiún años recién cumplidos ya es primer mecánico de barco, y logra así rellenar tres libretas de embarque en una singladura vital que le lleva a probar fortuna en aproximadamente unos cincuenta pesqueros del Atlántico Sur. Toda una vida. Los percances en la mar los relata con la serenidad que siempre le ha caracterizado. Su primer naufragio fue en el año 1965 cuando venían con la pesca hecha desde el Río de Oro al Cabo Mogador. Pasadas las seis de la tarde, el tiempo oscurecido y la abundante niebla impedían la visibilidad del pesquero, y enfrente del Aaiún en el Medano de Santiago, el barco embarrancó teniendo que ganar la costa a nado.

La lonja del pescado en la década de 1960.

SEGUNDO NAUFRAGIO.
El otro naufragio de envergadura fue con un barco de Huelva en el año 1992, a trescientas brazas de agua. Gracias a su pericia y a la importante ayuda y protección de su Santísima Virgen, Señora del Carmen, “Stella Maris”, siempre presente en estas vidas trajinadas entre olas y mareas, logró que fuera un percance limpio y a salvo de cualquier desgracia personal.

El desaparecido edificio de la Cofradía de Pescadores.

PROMOTOR DE LAS CASA DE LOS MARINEROS.
Como navegante de estirpe, y hombre inquieto y solidario con sus iguales, fue Presidente de Técnicos de la flota pesquera de El Puerto en la Cofradía de Pescadores, promotor asimismo de las Casas de Marineros de la Casa del Mar y promotor de la Fábrica de Hielo.  Consiguió también en los momentos malos de la profesión, dos “socorros” de 6.000,00 ptas. para paliar la falta de recursos puntuales de los marineros.

El puente de los Toruños, que une la 'Punta de los Saboneses' con el Pinar de La Algaida, en Puerto Real.

Después de tantísimos años navegando, su castigado cuerpo labrado a fuerza de golpes de mar, y la crisis del sector, le llevaron a su estado actual de jubilación. Dice que la no renovación del acuerdo pesquero con nuestro vecino de la otra orilla, Marruecos, ha convertido El Puerto en un puesto de alambres, y desgraciadamente creo que no le falta razón.

Ahora, los paseos diarios con su perra “Mara”, y el “Cabildo” que forma con otros compañeros de profesión jubilados como él entorno al monumento al pescador, a la orilla del río Guadalete, le hace reflexionar sobre la gran familia que forman todas las personas que tienen relación con la mar, especialmente ellos, los hombres del mar, fuertemente vinculados por esos lazos entrañables de solidaridad fraterna, que distinguen a cuantos han hecho del mar el escenario habitual de su existencia. (Textos: Manolo Morillo).

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Hoy martes a las 21:00 horas, en la sede social de la Academia de Bellas Artes ofrece una conferencia el Dr. en Historia Juan José Iglesias que versará sobre "El Puerto de Santa María en la época del Marqués de la Ensenada". Será presentado por el académico Javier Maldonado Rosso.

Zenón de Somodevilla y Bengoechea, I Marqués de la Ensenada nació en Hervías, (La Rioja), en 1702 y falleció en Medina del Campo, (Valladolid), el año de 1781. Procedente de una familia de hidalgos, fue incorporado al servicio de la Monarquía por Patiño, quien le reclutó como oficial del Ministerio de Marina durante la preparación de una expedición a Ceuta en 1720.

Ascendió progresivamente en la carrera burocrática hasta el puesto de comisario de Marina en El Ferrol (1730). Pero lo que le encumbró políticamente fue su eficaz labor como organizador de la escuadra española destinada a reconquistar Nápoles para el príncipe Carlos (el futuro Carlos III) durante la Guerra de Sucesión de Polonia (1733); sus servicios fueron premiados con el título de marqués de la Ensenada en 1736.

Desde entonces ocupó los más altos cargos de la Monarquía: secretario del Consejo del Almirantazgo (1737), intendente de Ejército y Marina de la expedición a Italia durante la Guerra de Sucesión de Austria (1741)… y, en 1743, secretario de Estado y del Despacho, ocupando simultáneamente tres de las cuatro carteras ministeriales existentes: la de Hacienda, la de Guerra y la de Marina e Indias. Su poder se completó con cargos como los de notario de los reinos de España, lugarteniente general del Almirantazgo, superintendente de las Rentas de Millones y de Tabacos, miembro del Consejo de Estado… La muerte de Felipe V en 1746 mejoró aún más su situación, pues el nuevo monarca, Fernando VI le confirmó en todos sus cargos y le nombró además secretario de la reina (1747).

MINISTRO UNIVERSAL.
Convertido prácticamente en ministro universal, Ensenada encaminó su política hacia el fortalecimiento del Ejército y la Marina en previsión del inevitable conflicto que, a la larga, tendría que sostener España con Inglaterra por sus intereses coloniales enfrentados, conflicto en el que desconfiaba de poder contar con la ayuda de Francia. Para ello se esforzó por impulsar la economía productiva de la Península y el comercio con América, mejorar el rendimiento del sistema fiscal, fortalecer el control de la metrópoli sobre las Indias y reconstruir la flota.

DESPOTISMO ILUSTRADO.
En ese ambicioso programa destacan medidas como las nuevas ordenanzas militares, el envío de «espías industriales» a Europa para modernizar la construcción naval española, la creación del Real Giro, el levantamiento de un catastro general de la riqueza de las 22 provincias castellanas --el famoso «Catastro de Ensenada»--, el proyecto de simplificar la Hacienda y hacer contribuir a los estamentos privilegiados a través de la Única Contribución, la construcción de canales y carreteras… en definitiva, una acción de fortalecimiento del poder real y de fomento de la riqueza del país, que le sitúan en el ámbito del ‘Despotismo Ilustrado’ propio de su época.

CAÍDA EN DESGRACIA.
Su posición en la corte fue socavada desde 1746 por el secretario de Estado Carvajal, representante de los intereses ingleses; tras la muerte de aquél en 1754, Ensenada cayó del gobierno por la acción combinada de las protestas inglesas y del malestar que sus iniciativas fiscales habían causado entre los estamentos privilegiados. Fue desterrado en Granada y, posteriormente a El Puerto de Santa María.

“Vista del Puerto de Santa María”, óleo sobre lienzo, 70 x 95 cm, 1781-1785 (propiedad del Museo del Prado, en depósito en el Museo Naval de Madrid)

ENSENADA, EN EL PUERTO.
Zenón de Somadevilla viviría la segunda parte de su destierro por dos años y medio en El Puerto de Santa María. El jueves 15 de diciembre de 1757 llegó a dicha Ciudad el marqués de la Ensenada, procedente de su destierro de Granada. Una enfermedad aconsejó en 27 de septiembre anterior, por medio del médico José de Nájera, «para curar el accidente de pecho que padecía» que se trasladara a una ciudad con aires más húmedos y menos fríos que los de Granada. El rey Fernando VI había resuelto el 26 de octubre que residiera en El Puerto «por la benignidad del clima». Así el 19 de noviembre salía de Granada, tardando casi tres semanas en llegar a nuestra Ciudad, el 15 de diciembre de 1757, acompañado de un religioso y un oficial. /En la imagen portada de
‘Don Cenon de Somodevilla, marqués de la Ensenada; ensayo biográfico formado con documentos en su mayor parte originales, inéditos y desconocidos (1878)’,  de Antonio Rodríguez Villa. Madrid.

En El Puerto el Comandante Juan de Villalba le puso en su casa, para su resguardo y el de sus bienes cuatro hombres con un cabo de escuadra «por hallarse situada su habitación en un extremo del pueblo y los muchos robos que allí se acometen». El Ministro de Estado Ricardo Wall le indica, días después que  «por no aprobarlo S.M. el Rey retire a su cuartel los cuatro hombres y el cabo que en casa de Ensenada había puesto de guardia, porque ni corresponde al estado actual del señor Marqués, ni se halla preso» y que deberá considerarse confinado en el recinto de la Ciudad, como lo estuvo en Granada, y que «no deberá en modo alguno pasar a Cádiz». /En la imagen, edición actual del volúmen de Antonio Rodríguez Villa sobre el Marqués de la Ensenada.

La envidia y encono de sus émulos llegó hasta el punto que se falseó su vida tranquila trocándola  como si fuera licenciosa. Tuvo que intervenir el Arzobispo de Granada para desmontar la infamia. A Ensenada le hubiera gustado haber continuado su destierro «donde vivir con más quietud y menos bulla», y es que le repugnaba ir a puertos de mar, por razones que no explicaba.

LIBERACIÓN.
El 13 de mayo de 1760, en la Gaceta de Madrid, se publicaba el decreto mediante el cual el nuevo rey, Carlos III, (a la izquierda de la imagen) levantaba el destierro que el de la Ensenada mantenía en El Puerto, si bien recibiría el traslado del mismo con anterioridad a la fecha de la publicación, pues el 6 de mayo ya estaba en Madrid.

Tras la liberación recibió los cargos de consejero de Estado y Hacienda y miembro de la Junta del Catastro. Seis años más tarde, en 1766, fue acusado de haber participado en el motín de Esquilache y nuevamente confinado, esta vez en Medina del Campo, donde murió en 1781.

CATASTRO
Desde 1749 se realizó, en los 15.000 lugares con que contaba la Corona de Casrtilla (entre los que no se cuentan los de las provincias vascas, por estar exentas de impuestos), una minuciosa averiguación a gran escala de sus habitantes, propiedades territoriales, edificios, ganados, oficios, rentas, incluyendo los censos; incluso de las características geográficas de cada población. Fue ordenada por el rey Fernando VI a propuesta de su ministro el Marqués de la Ensenada y recibe hoy el nombre de Catastro de Ensenada.

En la imagen de la izquierda portada del ejemplar de Juan José Iglesias Rodríguez, "PUERTO DE SANTA MARIA EN 1752, según las Respuestas Generales al Catastro del Marques de la Ensenada". (Madrid,1991). Ed. Tabapress/ Ayuntamiento. de El Puerto de Santa Maria. 157 págs. 15 x 23 cm. Indice: Puerto de Sta. Maria en el siglo XVIII. Respuestas Generales.

Mapa General de España y Portugal con la división provincial del momento (1782) por D. Tomás López. Biblioteca Nacional.

RESPUESTAS GENERALES.
El resultado a este Interrogatorio de 40 preguntas, al que respondieron las 22 provincias que a mediados del siglo XVIII conformaban la corona de Castilla, es lo que conocemos como “Respuestas Generales” realizadas entre 1750 y 1756, al tener que repetirse todas las relativas a Murcia, -excepto Caudete-. Se pretendía obtener información precisa sobre diversos aspectos de cada población: su extensión y límites, tipos y calidades de las tierras, clases de árboles y frutos, número de vecinos y sus bienes, riqueza, impuestos, rentas y un largo etcétera, que proporcionaría a la administración un profundo conocimiento del territorio, del que en esos momentos carecía.

En 1869 sus restos mortales fueron trasladados al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, y empezaron a editarse obras retrospectivas sobre su labor al frente de la política española. (Basado en textos de Antonio Rodríguez Villa).

En su honor se construyó el Petrolero de Flota "Marqués de la Ensenada" partió el pasado 20 enero de la Base Naval de Rota, para integrarse en la agrupación de la OTAN, SNMG-1, ante una de sus últimas navegaciones antes de pasar durante el segundo semestre del presente año a situación Delta y posterior baja de la Lista Oficial de Buques de la Armada.

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Reproducimos aquí la crónica de la visita a un nuevo restaurante en El Puerto,  ‘La Proa de Puerto Sherry’, inaugurado el pasado 17 de mayo, propiedad de Gabriel González Górdon, director de Vistahermosa Club de Golf y Enrique Fernández de Bobadilla, ex director de explotación del puerto deportivo, con nótula núm. 772 en GdP. Su autor, Emilio López Asencio, es el presidente de un nuevo Club Gastronómico, reflejado en el blog ‘Le dijo la sartén al cazo’, formado por sibaritas o gente de buen comer y mejor beber y como afirman con mucho sentido del humor ‘un blog gastronómico y enobebeológico y vitofílico del hedonismo practicante’. Ensaladas varias, pescados de mercado, parrilla de carnes, pastas y arroces, tapas, medias raciones y raciones: cocina a la medida para los tiempos que corren, conforman la carta.

EL RESTAURANTE.
«El día acompañaba, viernes 10 de junio, con lo que conlleva, sol espléndido, fantástica aunque, insisto, recortada compañía, el lujo de vistas que tiene la zona pese a los esqueletos inmobiliarios y la intriga y las expectativas puestas en conocer un sitio nuevo...pero nuevo, nuevo, del paquete, vamos. El local, nacido el 17 de mayo, está dividido en tres zonas, una terraza, un porche de madera y una parte interior con abundante luz natural gracias a unos ventanales que dan a los pantalanes, donde además se encuentran las dos zonas exteriores. La decoración, pues marinera obviamente.

La terraza de La Proa, con vistas a la Marina: pantalanes y barcos a escasos metros de los comensales.

La pérgola para fumadores, de madera --¿a que les recuerda?-- de La Proa, donde se celebró la comida relatada en esta crónica.

Nos decantamos, cual vino con tendencia al poso, por la zona intermedia, el porche de madera, donde fuimos cordialmente recibidos por uno de los socios propietarios, quien nos sirvió una primera espumosa helada, acompañada de una piriñaca, picadillo y/o pipirrana con langostinos que degustamos en la barra bajo las pérgolas.

El plato 'Pargo a la Proa' que se apellida con el nombre del restaurante.

PARGO AL ESTILO ‘LA PROA’.
Tras refrescarnos los gaznates procedimos a sentarnos a la mesa donde nos dispusimos a dar buena cuenta de algunos platillos selectos. El principal, como es costumbre de la presidencia, estaba ya encargado (¿Democracia Real? ¿15-M?...¡no gracias!) Se trataba de un Pargo al Estilo de La Proa, se que estoy empezando por el medio pero...me ha salido así...bueno, el plato en cuestión estaba muy bueno, el pargo, cocinado en su punto, estaba fresco y sabroso...o eso intuimos, porque dicho esto hay que decir también que el guiso estaba preparado con una elaborada salsa entre cuyos ingredientes contaba con un buen chorro de nata que nos resultó sin duda excesivo e innecesario dado el buen material que cubría y encubría, incluyendo unas buenas almejas. Los caldos, sabiamente elegidos por nuestro particular enólogo, catador, guíapeñínconpatas, D. Guillermo Yañez de los Yáñez de toda la vida, fueron dos botellas de tinto de Toro, que pese a la puntuación no muy alta de la Guía Peñín supieron a gloria, los vinos son "asín"

Tartar de atún sobre lecho de aguacates y filas láminas de manzana. Tienen también una excelente hamburguesa de atún.

Las migas de rabo de buey, un espectáculo organoléptico.

ENTRE EL TARTAR Y LAS MIGAS.
Parece que he empezado por lo ¿"peor"? Las entradas fueron paradójicamente, la guinda del pastel, esto de empezar la casa por el tejado es lo que tiene. Tartar de Atún, con aguacate y finas láminas de manzana, sin palabras. Migas de Rabo de Buey con patatas bastón, una delicia. Por último, un Solomillo Ibérico al Oloroso de auténtico lujo. Todo perfectamente acompañado de "Viñas del Vero" helado.

POSTRES.

Cojo la pértiga y salto. Los postres. Entre los comensales había de todo, de los que siempre piden , de los que nunca, de los que a veces y de los que se comen hasta el postre de el de al lado, menos mal que yo estaba enfrente. Surtido casero de brownie con nueces, pastel de queso y tarta de tres chocolates. El que nunca come postre disfrutó cual corto de talla, de los demás ni hablamos.

En el interior del restaurante 'La Proa'.

Por último copa y puro, pese a cierto casi imperdonable olvido, D. Javier, esos Montecristo tienen nombre y apellido... Almuerzo redondo. Respecto al precio, correcto, teniendo en cuenta la calidad y elaboración de las viandas, los vinos, postres y copas. A Enrique le deseamos buena suerte en esta singladura. Eso sí, que no decaiga.

Algunos de los asistentes al espectáculo pantagruélico de 'La Proa', con Enrique Fernández de Bobadilla.

En la imagen, el galeón Andalucía y la nao Victoria, en el puerto deportivo. /Foto: AGR.

Mención especial a nuestro camarero, viejo conocido de otras reuniones en otros lugares y momentos y al que hay que reconocerle su profesionalidad y buen hacer. Tras la humareda, paseo por Puerto Sherry con parada para observar la Nao Victoria y el Galeón Andalucía, el resto es otra historia y debe ser contada en otro momento. Disfrutad con el reportaje gráfico a cargo de D. Abelardo, de los Ferrer de El Puerto».

Reservas: 956871341

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La presencia del galeón “Andalucía” en Puerto Sherry, atracado en su muelle, en las mismas aguas que bañan los restos del fuerte de Santa Catalina de El Puerto, cuya rada albergó en siglos precedentes navíos y tripulantes de significado protagonismo en nuestra historia. Además de generar una admiración mayúscula por la belleza y fidelidad de la réplica, produce una cierta nostalgia a los que nos gusta especialmente la historia, en el más amplio sentido de la palabra, incrementada con la presencia de otra excelente réplica, la de la nao o carabela “Santa María”, amarrada en un muelle paralelo al del galeón. Esta pequeña añoranza sentimental experimentada en el luminoso paseo por nuestro puerto deportivo, batido por el viento de Levante el pasado domingo de Feria, me anima e inspira la presente nótula, de la que es protagonista  una dama del siglo XVII, época de la que data el galeón “Andalucía”. /En la imagen, el pintor Diego Velázquez.

En la imagen, el galeón 'Andalucía' y la nao 'Victoria', atracados en el Puerto Deportivo.

El imponente lienzo de Velazquez con el que hemos iniciado el título de nuestra colaboración, que tiene más de nueve metros cuadrado de superficie y 375 años de antigüedad fue encargado por Felipe IV al genial artista sevillano para formar parte de la decoración, junto a otros lienzos encargado a Carducho, Maíno, Jusepe Leonardo y Antonio de Pereda del Salón del Reino del palacio del Buen Retiro, donde fue instalado originalmente.

"La rendición de Breda" o"Cuadro de las lanzas". Óleo sobre lienzo. 307 x 367 cms. Autor: Diego Velázquez. 1634-1635. Museo del Prado. Madrid.

El cuadro conmemora la conquista de la ciudad de Breda, en Flandes, en poder de la Casa de Orange desde 1590, retratando la escena del protocolo de su rendición. El acto inmortalizado en el cuadro tuvo lugar el 5 de junio de 1625, del que hoy se cumple el 386 Aniversario y los dos personajes centrales son: el que entrega las llaves de la ciudad, Justino  de Nissau y el que las recibe para la corona española, el general Ambrosio Spinola Doria, I marqués de los Balbases, Duque de Sesto, Caballero del Toisón y Gobernador de Milán y Flandes.

CONEXIÓN PORTUENSE.
Su biznieto Felipe Spínola Colónna –aquí entra la conexión portuense- casó en la iglesia de Santa María la Real de la Almudena con Isabel María de la Cerda y Aragón el 20 de noviembre de 1682, recién cumplidos 15 años, pues ella había nacido en El Puerto, en el palacio de Medinaceli, en la calle de los Oficiales, hoy Palacios o del Palacio, el 30 de octubre de 1667. El marido, tan solo uno o dos años mayor que ella, pues había nacido en Milán en 1665 o 1666, según indican biógrafos diferentes, poseyó los títulos de IV Marqués de los Balbases, fue Gentilhombre de Cámara de S.M. y Virrey y Capitán General de Sicilia, además de caballero de la Orden de Santiago y Comendador de la misma. Era hijo de Pablo Spínola, marqués de los Balbases, Comendador Mayor de León y del Consejo de Estado de S.M., nieto de Filippo Spínola, II marqués de los Balbases y duque de Sexto que fue el primogénito de Ambrosio Spínola. /En la imagen, Ambrosio Spínola Doria.

Nuestra protagonista, Isabel María de la Cerda y Aragón, era hija del VIII Duque de Medinaceli, VIII Conde del Puerto de Santa María y varios títulos más, Juan Francisco de la Cerda Enriquez de Ribera, del Consejo de Estado de S.M., Sumiller de Corps y Caballerizo Mayor de Carlos II, su Privado y Primer Ministro, Adelantado Mayor de Castilla y Condestable de Aragón,  descendiente por la rama paterna del Infante Fernando de la Cerda y, por tanto de su padre, Alfonso X El Sabio y de Luis IX de Francia, por la esposa de este, Blanca de Francia. Fue su madre, Catalina Folch de Cardona, Duquesa de Segorbe, Cardona, Lerma, Condesa de Ampurias y marquesa de Comares y por esta rama materna, descendiente de San Francisco de Borja, su sexto abuelo. /En la imagen, San Francisco de Borja.

Es bastante probable que el joven matrimonio se instalara en el Milanesado, donde nacerían sus cinco hijos: Juana, que casó con el marqués de Castel-Rodrigo; María Teresa, con el Duque de Mirandola; Jerónima que casó con su primo Nicolás Fernández de Córdoba y de la Cerda, X Duque de Medinaceli y Ana María, con el Duque de Arcos. El único varón, heredero del marquesado, Ambrosio Gaetano, enlazaría con otra pariente: Ana Catalina de la Cueva y de la Cerda, todos ellos con sucesión a excepción de María Teresa.

En 1707 residía en Palermo (Sicilia. Italia). En las fiestas navideñas de ese año enfermó, falleciendo poco tiempo después, en 1708. Tenía 40 años. /En la imagen, grabado de la catedral de Palermo

BAUTIZO EN LA PRIORAL.
En la página oficial de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli solamente se cita el año de su nacimiento, sin completar la fecha ni el lugar del mismo. Para que no quede duda del paisanaje de esta ilustre dama del siglo XVII, reproducimos el texto de su acta bautismal, tal como figura en el folio 219 del Libro nº 37 de Bautismos, conservado en la caja 77 del archivo parroquial de la iglesia Mayor:

«En la ciudad del Puerto de Santa María, el jueves diez de noviembre de mil seiscientos sesenta y siete, Yo, el Doctor Alonso Holguín, Vicario en ella y Cura más antiguo en la iglesia Mayor de esta ciudad, bauticé en la capilla del palacio del Excmo. Señor Duque de Medinaceli, marqués de Cogolludo, conde de esta ciudad y Gran Puerto de Santa María, Señor de las villas de Deza, Enciso y Lobón, de los Consejos de Estado y de Guerra, Capitán General de la Mar Océana, Costas y Ejércitos de Andalucía, a Isabel María, hija del Excmo. Señor Don Juan Francisco Thomás Lorenzo de la Cerda, Duque de Alcalá y Lerma,  marqués de Denia, Adelantado Mayor de Castilla, Conde de Santa Gadea y Buendía y de la Excma. Señora Doña Catalina, Antonia, Gabriela, Josefa, Benita María de Aragón y Sandoval,  Duquesa de Alcalá y Lerma, marquesa de Denia y condesa de Santa Gadea y Buendía, su legítima mujer. Fue su padrino el Señor Don Tomás Antonio de la Cerda, marqués de Laguna, Comendador de la Moraleja en el Orden de Alcántara y Mestre de Campo del Tercio provincial de Sevilla, encárguele el parentesco espiritual y la obligación que tiene en fee de lo cual lo firmé» . (Textos: Antonio Gutierrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

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Pehr Löfling o Pedro Loefling, nació en 31 de enero de 1729 en Valbo Gastrikeland (Suecia), hijo de Erik Löfling y Bárbara Standman. Estudia con un profesor privado hasta que, con 16 años se matricula en la Universidad de Upsala, en un principio para estudiar Teología empero, influido por el profesor Carlos Linneo se apasiona por la Botánica y acaba cursando estudios de Medicina. Tutor del hijo de Linneo y ayudante de sus profesor, presenta tu tesis escrita sobre ‘Yemas y Retoños de los Árboles’ e ingrea en la Real Academia de Ciencias Sueca. /A la izquierda, silueta del científico.

ESPAÑA Y VENEZUELA.
Con 21 años viajará a España recomendado por su mentor, a instancias del rey Fernando VI, donde permanecerá entre 1751 y 1754, realizando una serie de colecciones de zoología, --especialmente ictiología-- y botánica, que enviará a Carlos Linneo a Suecia, entre las que se encontraban especies nuevas. Publicará sus estudios en la Gaceta de Madrid en 1752 y, a título póstumo, su mentor dará a conocer su único artículo científico Iter Hispanicum, eller resa til Spanska Länderna uti Europa och America 1751 til 1756 (1758), pues falleció, prematuramente con 27 años, en la actual Venezuela, a orillas del río Caroní, en la Misión de San Antonio de Caroní (Bolívar, Venezuela), siendo enterrado al pié de un naranjo junto a la iglesia, en la Misión de Santa Eulalia de Merecuri.

Quizás fue este El Puerto que, 30 años antes, conoció Pedro Loefling, visto desde el Matadero Viejo, detrás de la actual estación de Ferrocarril. “Vista del Puerto de Santa María”, óleo sobre lienzo, 70 x 95 cm, 1781-1785 (propiedad del Museo del Prado, en depósito en el Museo Naval de Madrid) [P1151]. Autor: Sánchez, Mariano Ramón (Valencia, 1740-1822).

1753. EL PUERTO.
Pedro Loefling permaneció por espacio de algo mas de tres meses en nuestra Ciudad, en 1753, mientras esperaba partir en la expedición que le llevaría a los límites del Sur de América o del Orinoco (en el viaje  realizó descripciones de peces, moluscos, crustáceos y medusas, y ya en Venezuela realizaría una interesante descripción de flora y fauna) y elaboró durante aquel periodo de tiempo, con la ayuda de los pescadores de El Puerto, el Primer Tratado Español de Descripción de Peces.

La sueca Solveig Nordin recoge en un estudio sobre su compatriota que «En Iter Hispanicum se puede leer sobre los peces que Loefling preparaba para la Reina de Suecia y probablemente algunos todavía están en Estocolmo, Suecia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Naturhistoriska Riksmuséet). [algo que la autora no tiene aún contrastado durante la redacción de este texto]

Se reproducen las páginas 93 y 94 del Iter Hispánicum En la segunda página, hace referencia a los 50-60 peces de El Puerto de Santa María que fueron enviados a la Reina de Suecia.

Traducción libre del texto, escrito por Loefling el 18 de diciembre de 1753, del Iter Hispanicum. «El 20 de Octubre, la misma fecha de llegar a Madrid hace 2 años, resultó ser mi primer día de viaje en mi Viaje Americana, y el 2 de noviembre llegué aquí al Puerto de Santa María y el 5 de noviembre a Cádiz, donde me quedé un poco mas de 2 semanas antes de regresar de nuevo junto con mi compañía al Puerto de Santa María, como aquí se presentan más posibilidades de realizar estudios de la Naturaleza, mejor que en Cádiz que está cerrada. Por fin me he dedicado a los peces, y me he entrenado en la Ictiología, además de haber preparado entre 50 y 60 Especies de Peces en “Spiritu Vino” para Su Real Majestad La Reina, los cuales serán mandados con el primer barco a Suecia por el Sr. Cónsul BELLMAN (en Cádiz).» /Portada de Iter Hispanicum, eller resa til Spanska Länderna uti Europa och America 1751 til 1756 (1758)

Loefling partió de la Bahía de Cádiz  la madrugada el 15 de febrero de 1754 en dirección a la que sería la actual Venezuela. Ya no volvería, quedando allí para siempre.

PISCES GADITANA. OBSERVATA GADIBUS ET AD PORTUS Sª MARÍA. 1753. Mens. Nov. et Decemb.
La abreviatura Loefl. se utiliza en los géneros creados ó especies descritas por Pedro Loefling. Algunos de los nombres vernáculos y nombres científicos dados por Löfling a la fauna marina de la Bahía de Cádiz, durante su estancia en El Puerto de Santa María en el Primer Tratado Español de Descripción de Peces:

anchova: Clupea encrasicholus; anguilla: Muraena anguilla; araña: Trachinus draco; armado: Trigla coccyx; azedia: Pleuronectes; borracha: Trigla; borriquete: Perca marina; breja: Sparus; burel: Scomber trachurus; cadella: Galeus Glaucus; cazon: Squalus Galeus; chucho: Raya; dorada: Sparus aurata; faneca: Gadus; galera: Cancer; herrera: Sparus oblongus; lenguado: Pleuronectes; lisa: Mugil; morena: Muraena; perrillo: Gobius niger; pescada: Gadus; pintarroja: Squalus Canicula; rape: Lophius; robalo: Perca labrax; rubio: Trigla cuculus; sabalo: Clupea; safio: Muraena; sardina: Clupea sardina; tapaculo: Pleuronectes; vaca: Raya maxima; xibia: Sepia.

Placa situada en la esquina de la calle Guadalete esquina Avda. de la Bajamar, en agosto de 2010.

PLACA DE RECONOCIMIENTO.
En la calle Guadalete, en una esquina del antiguo Hospital Municipal, con la vista puesta al río, se descubrió el pasado 11 de agosto de 201o una placa en reconocimiento del científico sueco que vivió durante unos meses en nuestra Ciudad y del trabajo realizado. El alcalde de la Ciudad Enrique Moresco, el presidente de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, Manuel Pico Ruiz Calderón y el presidente de la Asociación de Amigos de la Cultura Científica, Francisco González de Posada uno de los impulsores de la iniciativa, presidieron el acto. La Asociación Ecologista, en palabras de su Coordinador Local, Juan Clavero Salvador, valoraron positivamente esta distinción. También, en el Real Jardín Botánico de Madrid, se encuentra una placa a la memoria del joven sueco desaparecido prematuramente a causa de unas fiebres en la expedición a los Límites del Orinoco.

SOLVEIG NORDIN.
Solveig Nordin Zamano, compatriota sueca de Pedro Loefling (idealizado en el grabado de la izquierda) hizo en mayo del 2008 un recorrido por España, utilizando como guía de su periplo, el Diario de Viaje escrito por nuestro protagonista, en su viaje desde Madrid el 20 de octubre de 1753  hasta llegar a Cadiz el 5 de noviembre, que refleja en algunas entradas y comentarios en su blog: http://rutahistoria.blogspot.com/ (Texto: José María Morillo).

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En nuestras manos cayó para ser restaurada una pequeña Virgen, una más. No tendría mayor importancia ni significado, si no fuera por su procedencia y su pequeña historia.

Hablamos de “la Virgen de la Placilla”, o de “la Casa de los Leones”, o también la Virgen conocida como “de Escaldas”. Tanto esta pequeña imagen como el lugar donde fue colocada siempre han despertado curiosidad e interés en gran parte de los portuenses, que al pasar por la calle, camino del mercado, es inevitable volver la cara y echarle una mirada a su bella portada, hoy aún más, después de su reciente remozamiento. /En la imagen la Virgen a su llegada al taller de restauración.

Esta pequeña figura es de autor anónimo. Está realizada en terracota y policromada al óleo con adornos en oro. A primera vista despista un poco su vestimenta y sus atributos; sus ropas ricamente decoradas en líneas muy barrocas, con manto de motivos florales dorados en bajorrelieves, tanto  la Srª como el niño.  La Virgen con rostrillo de coronas circulares doradas porta al Niño Jesús en su mano izquierda, y sostiene en su mano derecha un corazón flameante; y,  ambos, sobre una bola mundi atravesada por una gran cruz dorada. Sobre los pies de la Virgen, la luna, flaqueada por siete angelitos. El niño con su mano derecha en actitud bendicente y en su mano izquierda sosteniendo la bola mundi con crucifijo sobre ella.

En la imagen se procede al estucado de la cara.

RESTAURACIÓN.
La figura, por las características del soporte, no presentaba grandes problemas estructurales; tan solo la unión de la bola mundi con la Virgen, que tenía tirantes de barro sin cocer que estaban muy pulverulentos y degradados.

La policromía estaba muy sucia y su color muy torcido, los dorados estaban verdes y oxidados. La bola mundi estaba totalmente repintada de azul intenso. Todos los bordes de la imágen estaban llenos de diferentes brochazos de cal y pinturas, de las que durante mucho tiempo se dieron a la fachada y a la hornacina.

Se realizó una limpieza superficial en profundidad, se consolidó y reforzó la estructura y la unión de la bola con la imagen. La policromía fue regenerada eliminando los repintes y los óxidos metálicos, quedando a la vista la rica decoración y su colorido. Al carecer de peana, se le añadió una amplia de hormigón muy fina, de color de la piedra de la portada y que queda oculta detrás del junquillo que porta el cristal que protege a la Virgen.

EL ENTORNO Y LOCALIZACIÓN.
La figura se encuentra en la hornacina que existe en el dintel de la fachada de la casa de la Placilla (San Bartolomé 6), conocida popularmente como la Casa de los Leones. Es de estilo barroco, con fachada tipo retablo y construida hacia 1.787 como consta un grabado en la misma. /Estado de la casa tras su restauración.

No queda constancia fehaciente documental, o al menos en un rastreo rápido no localizamos quién mando construir esta casa. Tan solo, según nos cuenta el Archivero Municipal J. Ignacio Buhígas, la habitó hasta 1797 la  familia Díaz de Celis, Jacinto, Benito, Juliana. Según Olga Lozano y Mercedes García Pazos en su Guía Histórico-Artística nos cuentan que fue mandada a construir por Pedro Montes. De todas formas no es la base de este artículo. Sí lo es la memoria popular que nos cuenta que la pequeña Virgen “de Escaldas” fue colocada allí por el gremio de “Los Montañeses”.

LOS MONTAÑESES EN EL PUERTO.
Durante el siglo XVIII, como es sabido, el Puerto contaba con un florecimiento económico importante gracias a las transacciones que se realizaban con América. Por aquí pasaban muchas mercancías y en determinados sectores económicos el dinero corría. /Vista del patio, desde la casapuerta.

A la llamada de esta bonanza hay zonas de España en que las migraciones hacia El Puerto de Santa María fueron más abundantes. Evidentemente las zonas mas cercanas fueron las mas numerosas como las de Cádiz, Jerez, Sevilla, Huelva etc. sin embargo desde zonas tan lejanas como Galicia con 842 hombres y 56 mujeres, o la cornisa Cantábrica con 354 hombres y 56 mujeres, y mas específicamente Santanderinos 152, y 142 Asturianos por ejemplo, según los datos de los registros parroquiales de matrimonios aportados por Juan José Iglesias en Una Ciudad Mercantil en el S. XVIII.

El gremio de los montañeses fue muy importante en nuestra ciudad y en las del entorno de la Bahía, llegando a ser un colectivo muy unido y organizado. Su campo de trabajo se encontraba repartido fundamentalmente en comercios de primera necesidad y en tabernas. Esta exclusividad en la actividad ha llegado hasta nuestros días, aún queda en la ciudad algún comerciante descendiente de los instalados en este siglo en el Puerto. La denominación de “el montañés” es sinónimo de tienda de ultramarinos.  “El montañés de la esquina” es el titulo de un curioso libro de Venancio González, publicado en 1995 por la Universidad de Cádiz que habla de la actividad en estas tiendas en Cádiz. /En la imagen, hornacina en la fachada donde permanece la reproducción del original.

En la ilustración podemos observar cada número y lugar correspondiente a los santanderinos que emigraron al Puerto.

EL PORQUÉ DE LA VIRGEN DE CALDAS.
Viendo el mapa de población,  vemos los lugares de donde proceden los Santanderinos asentados en el puerto y observamos  que gran parte de ellos procedían de las zonas próximas al cauce del río Besaya y de los alrededores de Torrelavega. En el cauce del río y muy cerca de Torrelavega, a siete Km. se encuentra la localidad de Caldas de Besaya. El cauce del río fue utilizado por los romanos como camino de entrada de la meseta castellana hasta el mar Cantábrico. Aún quedan algunos restos de la calzada que construyeron y ya desde esta época hay conocimiento de los manantiales termales de esta localización.

En estos lugares, en la última hoz del Besaya y entre el camino real que lleva a Castilla y el río,  existía muy cerca de éste un manantial de aguas calientes, y entre éstas y el camino, en un estrecho lugar, existía una ermita medieval con algunas dependencias. En esta ermita se adoraba ya a Ntrª Srª de Las Caldas, que según las noticias del propio monasterio es posiblemente desde la segunda mitad del S. XII. En ella los ermitaños cuidaban de los enfermos con el auxilio de las aguas y de la Virgen. /En la imagen Dñª María Ana Velarde, óleo 104 x 74 cm.

Los vecinos, en el intento de fortalecer el culto a la imagen, acudieron a principios del S. XVII al convento de los Dominicos de Regina Coeli de Santillana del Mar. En 1.611 los Dominicos tomaron posesión del convento.

El destino del santuario cambiaría con la llegada fortuita del padre Fray Juan Marfaz quien es nombrado Prior en 1.663 y junto con la ayuda espiritual y económica de Dñª María Ana Velarde trazan y comienzan la construcción de un nuevo Monasterio mas amplio y mas digno.  La imagen fue trasladada a su actual ubicación en Marzo de 1.683. Ninguno de los dos promotores llegaron a verla en el nuevo santuario,  pues Dñª María Ana muere cinco años antes en la hospedería del antiguo santuario, tras quedar viuda y tomar los hábitos Dominicos y el P. Marfaz tres años antes de los traslados. /Retrato del P. del Pozo, óleo 168 x 104.

El Prior sucesor del P. Marfaz fue el Padre Alonso del Pozo, calificador e inquisidor del Santo Oficio, al que conoce en el Colegio de San Gregorio de Valladolid. Este, fue el primer Historiador de Ntrª Sra. de Caldas y biógrafo del P. Marfaz y Dñª María Ana Velarde que publico en 1700, junto con la tercera regla del Padre Santo Domingo que publico en otro tomo. Mas tarde construiría  el Santuario de Montes Claros.

ATRIBUTOS.
En el cuadro que representa al P. Alonso del Pozo que está en la camarín de la Virgen, se nos representa rezando el rosario a la Virgen que ya esta vestida con manto, y con los dos tomos, mencionados anteriormente, escritos por el, de fondo en la ventana al Hoz del Besaya, y los dos monasterios, el nuevo y el viejo. /En la imagen, grabado S. XVIII.

Gracias a la documentación facilitada por el Padre Alberto González Fuente, al que desde aquí damos las gracias por tan inestimable colaboración, conocemos datos interesantes en un articulo suyo publicado en el boletín del Santuario en Diciembre de 1.976 y titulado “Un corazón en la mano de la Virgen de Las Caldas”.

Hasta  el año 1.953 la imagen de la  Virgen estuvo vestida con el mismo aspecto que presenta la de la Placilla, hasta que, con motivo de la restauración de la Virgen por el artista madrileño José Lapayese, se decide eliminar los mantos y dejar la imágen en su estado primitivo con todo el aspecto de una imagen gótica. /En 1953 aún tenia el brazo prolongado.

HISTORIA.
En la Historia la Virgen de Las Caldas y biografía de los fundadores del P. Julián del Pozo (1.700) dice: “a quien con atención la mira, le arrebata el animo y le atrae el corazón, como la piedra imán al hierro, y hace maravillosos efectos en las almas de los que la miran...Tiene en la mano derecha un corazón, como indicio de que es el árbol sagrado que lleva por fruto corazones para ofrecer a su sagrado hijo... Sobre el brazo izquierdo tiene el Niño: es de la misma pieza de la talla, de suerte que no se puede quitar.”, “Y aunque la imagen de Nuestra Señora está sentada, como ahora se viste, parece estar de pie. Vistese al uso de Castilla, tiene su rostriño y corona con arco”. Es evidente que ya en esta fecha y no desde mucho tiempo atrás, la imagen gótica ya esta vestida.

En esta misma historia en páginas mas adelante el P. del Pozo relata que estando Dñª María Ana encomendando a la Virgen su director espiritual el P. Marfaz, escucho de su Ángel de la guarda la siguiente frase: “Ese tu confesor, por quien pides, ha puesto su corazón en buena mano. Y al mismo tiempo le pareció ver a María Santísima que traía en su mano el corazón de su devoto capellán y siervo y daba a su entender que era verdad lo que le había dicho su ángel; y que le tenia en su mano y por su cuenta”. Del mismo modo esta claro que en 1.700 la figura había sido amputada y estirada de la mano derecha y sustituido el atributo frutal de las imágenes románicas y góticas por el corazón que vio Dñª María Ana Velarde. /Estado actual de Ntra. Sra. de las Caldas.)

En el proceso de remozamiento efectuado por Lapayese en 1.953, se coloco la mano al modo de este tipo de imágenes y se coloco la fruta en ella. Al parecer la mano eliminada era de nogal y la figura es de madera de sicomoro, con lo que es probable que no fuera original.

CONCLUSIONES.
Es evidente pensar que los montañeses de que vivían en El Puerto a finales del S. XVIII, solo conocían su imagen venerada de Ntrª Srª de Las Caldas con el aspecto que presenta este grabado. Y sin entrar en si fue colocada en la casa de la Placilla por el gremio de montañeses o únicamente por el fervor del dueño de la casa, la imagen que nos legaron es la que afortunadamente y tras los avatares sufridos por la casa, hoy parece respirar tranquilidad tras convertirse, en un Aparta-Hotel. /Estado actual de la Virgen de la Placilla.

ISLA DE GUAM.

La advocación de la Virgen de Caldas o de Ntra.  de  las Caldas desde antiguo saltó el Atlántico y los Santanderinos la llevaron al nuevo mundo. La isla de Guam es llamada Guaján en español. El 6 de marzo de 1521, la descubrió  Magallanes durante la expedición española de circunnavegación del mundo. Hay referencias en el Archivo de General de Indias de un patache (embarcación de vela de dos palos, mezcla entre bergantín y goleta) llamado Ntra. Sra. de las Caldas, El 25 de agosto de 1734 se realizó un Mapa de la entrada y puerto de San Luis de Apra, (de dicha Isla de Guam que perdió España en la guerra hispano norteamericana), siendo su capitán y cabo Don Juan Antonio Jove y su piloto mayor Don Luis Duplesis, los cuales pilotos sondaron y demarcaron el dicho puerto y lo hallaron capaz de entrar en él cualquier navío o galeón de la carrera y Filipinas.

Se construyó un fuerte de piedra que se fabricó el año 1737 y tenía cabalgadas 6 piezas de cañón para defensa de dicho puerto. Su planta es de 35 varas de largo, su ancho 9 varas, su alto, hasta las troneras de 5 varas y está fabricado sobre cimiento firme de piedra viva.  /Mapa de la isla de Guam.

FILIPINAS, BUENOS AIRES.
También se menciona en la audiencia de Filipinas en 1735/ 1738/ 1740/ 1741/ 1782. Otra referencia americana, La polacra (Buque de dos o tres palos) Nuestra Señora de Caldas  matriculado en Buenos Aires comprada en diciembre de 1810 por el comandante de Marina y diputado ante la Junta Grande Francisco de Gurruchaga, fue convertida en bergantín y puesta al mando de Hipólito Bouchard, quien llevaba como segundo al mando a Ángel Hubac y contramaestre a Luis Rafia. La nave tenía 26 metros de eslora, 5,5 de manga, 3 de puntal, 2,3 de calado y un porte de 180 t.

EN MÉJICO.
Por otro lado, en México se encuentra la Ciudad Jiménez en Chihuahua, cuyo nombre anterior fue el de Santa María de las Caldas. Se cambió el 28 de octubre de 1826, en honor de José Mariano Jiménez, héroe de la independencia fusilado en Chihuahua en 1811. /Óleo de Ntrª Sra. de las Caldas, ciudad Jiménez, Mexico.

Fue poblado por los españoles a partir de 1643, reconquistada por los indios “Tobosos” en varias ocasiones, el 4 de enero de 1753 el capitán Bernardo Antonio Bustamante y Tagle fundó el presidio militar de Santa María de las Caldas del valle de Huejoquilla, población que se logró consolidar y que dio origen a la actual ciudad de Jiménez. De esta época se conserva en la ciudad el cuadro de la virgen de Santa Maria de las Caldas imagen que fue llevada en su fundación y que tenía en ese momento el aspecto como la de El Puerto

Hoy día la imagen que figura en la portada de la Casa de los Leones es una reproducción en resina que se realizó para preservar la original que se conserva en la recepción del hotel. (Texto: Javier M. de Lucas Almeida. Ldo. en Bellas Artes).