Entrevista publicada en Diario de Cádiz el 26 de septiembre de 1976.
De José Fernández Sanjuán, Pepe 'el del Vapor', se puede oír hablar en cualquier sitio, por muy alejado que esté de la Bahía de Cádiz. Ha conseguido que la mayoría de los que nos embarcamos en el 'Adriano' no podamos olvidar su imagen y el timón y el rato de tertulia en el puente... Porque salir con Pepe a hacer el viaje por la Bahía era, porque ya está retirado y tiene un patrón que lleva el barco "pero yo no puedo dejar esto porque me moriría", y aún sigue siendo --nuestra conversación fue un viaje de Cádiz a El Puerto y la vuelta apoyados sobre el puente-- como un rato de charla en uno de los viejos cafés de los puertos, pero con la luz a y el aire de la Bahía que e sol que mantiene a Pepe al pie del timón. Durante cincuenta años los 'Adriano', el que en la actualidad hace el viaje es el tercero, han estado yendo tres, cuatro o cinco veces al día de El Puerto a Cádiz. La Bahía encontró en estos barcos uno de sus motivos característicos. Y Pepe como fiel protagonista de todos los días. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.

El Vapor por aguas del río Guadalete.
EN LA BAHÍA DE LA CORUÑA.
Pero en él también existió otra bahía, la de la 'morriña'; su acento gallego no lo ha perdido a pesar de los cincuenta años en la mar andaluza. La Bahía de La Coruña fue para él el comienzo de su vida marinera, de toda su vida. En aquella, fueron los pioneros de los viajes en vapor. "--Fomentamos los paseos por la Bahía de La Coruña. Lo malo que tenía era que sólo podíamos salir en verano... Pero entonces había mucha gente de Madrid. El precio del viaje, que duraba cuarenta y cinco minutos era de treinta céntimos en el interior y cincuenta en la toldilla. Se hacía por el Castillo de San Antón, hasta la Torres de Hércules y a la Marola, que era un sitio muy peligroso a donde sólo o se podía ir cuando había buena mar porque tenía unos bajos donde era fácil tocar. Hay una canción que ha reflejado esto:
"El que pasa la Marola,
pasa la mar toda".

La Peña de la Marola.
De cuando en cuando, silencio. La mirada perdida en la mar para encontrar recuerdos.
"--Las excursiones que hacíamos de niños desde Ferrol hasta Betanzos. En una ocasión, ya en el barco salimos a esperar al Rey Alfonso XIII que llegaba con los barcos de la Escuadra española. Venían el 'Jaime', el 'España' y él en el 'Alfonso'."
EN SEVILLA EN LA EXPOSICIÓN DE 1929.
De aquel recuerdo de niño a la Exposición de Sevilla del año 1929. Y en ella de nuevo ve al Rey. "--La última vez que vi a Alfonso XIII fue en Sevilla; iba por el paseo de la Palmera en un coche de caballos con la reina, solos... Igual que ahora". Pepe había llegado a Sevilla para ver la Exposición. "--Yo llegué de 'turista' en el año veintinueve. Vinimos con el 'Adriano I' y yo soy el único que queda de aquella primera tripulación que formamos mi tío, un maquinista, un patrón y un capitán. El maquinista se quedó en Cádiz, pero después, al poco tiempo, se ahogó al entrar en Ferrol, junto al castillo de Coca". /Cartel Oficial de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de Gustavo Bacarisas.

Vapor Cádiz navegando por el Guadalete.
Y entonces les llegó la propuesta. Millán les ofreció la línea. --"Hacía un mes que estábamos en Sevilla y 'los Millanes', que formaban una empresa muy fuerte y tenía la línea [de vapores] del Puerto a Cádiz, nos la ofrecieron. 'Mercedes', Puerto de Santa María', 'Puerto Real' y 'Cádiz' eran barcos de esta empresa... Y una vez estando en El Puerto, en el año veintisiete al 'Cádiz' le reventó de noche una caldera porque se quedó sin agua. Hubo un muerto... El muelle donde atraca el Vapor era de Millán, desde la reja hasta el agua y tenía una caseta; pero entonces El Puerto no reunía las condiciones necesarias y no teníamos que salir con la marea alt. Cuando estábamos con media marea ya no podíamos salir. 'Los Millanes' fueron nuestros consignatarios hasta que murieron".

Antiguo muelle de San Ignacio, donde atracarían los primeros vapores, perteneciente a la empresa Millán. Al fondo la Plaza de las Galeras Reales.
AMANECER JUNTO AL MAR.
Y Pepe llega a El Puerto. Era El Puerto del Restorant de La Puntilla, de las veladas en la Victoria, la Fuentecilla, ... "--Cuando llegué había yerbas por las calles más céntricas y no se veía a nadie por la calle, sólo las 'comadres' que se asomaban por los ciertos. El público en el Teatro Principal estaba dividido. arriba iban las mujeres y los hombres en la parte de abajo. Y al que se atrevía a subir era considerado como un cara..."

En la imagen los Vapores Adriano I, atracado y Adriano II.
El 'ADRIANO I' COMIENZO DE SUS VIAJES.
"--Al principio, en El Puerto, no había muelle, ni entrada. Era muy peligrosa la salida; la barra suponía cada día el riesgo de pasarla con la incertidumbre de tocar o no Una vez que se toca, ya el barco se queda sin gobierno y el viento puede llevarlo a donde quiera". Todas las mañanas iban andando y veían amanecer junto al mar y sabían entonces si podían salir o no. "--A pesar de esto hubo veces que tuvimos que volvernos con el pasaje, lo mismo volver a Cádiz o a El Puerto porque no se podía entrar en el otro sitio".
¿Cuanto costaba el billete en el año veintinueve? "--Valía noventa y cinco céntimos y cincuenta los cosarios". ¿Y el Cádiz de aquella época? "--Entonces era cuando los Carnavales y el Corpus eran fiestas de verdad. En Carnavales la calle San Francisco tenía de serpentinas y papelillos como medio barco de este. Entonces había menos gamberristmo, la gente se divertía mejor".

Antiguo muelle de Cádiz.
LAS MEJORES OBRAS.
¿Como ve el Cádiz actual? "--La mejor obra que han podido hacer son los espigones del puerto, el de Levante y el de la Punta de San Felipe. Antes, cuando había Levante no se podía estar en el puerto. Muchos barcos se iban a Matagorda y los que sabían entrar se iban a El Puerto, donde también los espigones ha sido lo mejor que se ha hecho. Prueba de lo peligroso que era el puerto con Levante es que una vez se hundió un barco de los Prácticos [del Puerto]; se fue al fondo porque se le rompió un 'muerto'. Por otra parte, todo lo que es la parte de Puerta de Tierra se lo debe Cádiz a la explosión y si no fuera por las víctimas que hubo debería haber muchas más. El Cádiz del interior está abandonado. Está igual que hace 50 años".

En el Adriano II, sentados José Fernández Fernández (Padre de Pepe ‘el del Vapor’), Asunción Posada (su esposa) con su hija Asunción en brazos, Pepe Fernández Sanjuán con su hijo Juani, en el centro su otra hija Socorro, ya fallecida. De pie detrás de izquierda a derecha: Antonio y Pepe. Año 1.955. (Foto Colección A.F.V.)
FALTA DE COMBUSTIBLE Y EXTRAPERLO.
Hasta 1940 estuvo funcionando el 'Adriano I', pero desde 1936 se encontraba ya en El Puerto el 'Adriano II'. Del primero aún queda algo de su esqueleto porque los gitanos y los niños se encargaron de irlo desguazando. Fue el barco que peores ratos les hizo pasar en la barra [del río]. Durante el Movimiento estos dos barcos tuvieron su papel. "--Estaban fondeados en la Bahía los barcos italianos y nacionales y me obligaron a traerlo a los soldados a Cádiz o al Puerto. Nunca estuvimos parados, estuvimos trabajando a pesar de todo, solo tuvimos que dejar de salir cuando cortaron el combustible, ya en el año treinta y nueve".
Era el momento del estraperlo y en el vapor ocurrió un hecho con el que Pepe pudo salir perjudicado. "--Los estraperlistas traían pan y patatas. La Fiscalía había fichado el barco y cuando llegaron, los estraperlistas lograron escaparse y dejaron la mercancía en el barco. Las culpas vinieron para mi y no me querían admitir un pliego de descargo hasta que al fin se solucionó todo".
NADANDO HASTA JEREZ.
En El Puerto, los días de toros cada vez que llegaba el Vapor, las 'Cuatro Esquinas se llenaban de gente que venía para ver la corrida. "--Estos viajes eran muy malos por las discusiones y las peleas y cuando un barco va tan abarrotado cualquier cosa de estas supone un disgusto muy grande. Una vez, uno de jerez que venía borracho se tiró al agua y decía que quería llegar nadando hasta Jerez. Tuvo la suerte de que estaba la Draga cerca y 'los ganguis' salieron pronto a recogerlo. Pero él seguía en sus trece y tuvieron que llevarlo hasta El Puerto tendido boca abajo en la cubierta. Allí lo estaba esperando la Guardia Civil. Era Comandante de Marina don Francisco Martel y lo dejaron libre porque la madre vino llorando y todo". /En la imagen, un desconocido Pepe sin su popular boina, aunque si, como siempre, de negro y con corbata. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.
La barra [del Guadalete] les dio una vez un susto. "--Nos quedamos varados porque tocamos con un ancla de la Draga. Gracias a que la mar estaba buena y el barco sólo se quedó encallado. El pasaje se transbordó a un remolcador y no pasó nada".
¡AUXILIO!
¿A que pasajeros recuerda con más cariño? "--A José León de Carranza, que venía casi todos los días (en la imagen de la izquierda), a Blázquez, Álvaro Picardo, Alfonso Sancho [bodegueros]. También a don Joaquín Vich, que fue el que mas malos ratos ha pasado con el problema de la barra. El fue mi gran maestro, venía todos los días con nosotros. Era el capitán más joven que tuvo la Comapñía Transmediterránea y vivía en una casa frente al muelle del Puerto y tenía un molino para el agua; a mi me consideraban como de la familia y aún le queda una hermana que tiene ochenta años. Después estuvo en Mecánica de la Marina de Guerra".
Y a sus recuerdos vienen también un pasajero llamado padre Alegría. Pepe sonríe antes de contarlo. "--Es la primera vez que he visto a una persona que, cayendo, grite ¡auxilios! Habíamos atracado en el muelle de El Puerto y cayó entre él y el barco. Le dio tiempo a gritar por el aire. Fue increíble porque, además, no le pasó nada".
RUMBO GARBOSO.
Desde hace unos doce años, el 'Adriano III' ha venido a cargar con el peso de los viajes diarios, dejándole al 'Adriano II' los momentos más solemnes de los paseos turísticos por la Bahía. "--El viejo es más alegre, pero este es más cómodo".
Paco Alba, en la imagen de la izquierda.
Lo que no cambia nada es la imagen de la blanca estela del vapor cruzando la Bahía que ha llegado a crear incluso una literatura no loo a nivel de escritores consagrados sino en el sentimiento popular Los pueblos que se asoman a las dos bahías que han enmarcado la vida de Pepe han dejado para siempre en sus cantes el recuerdo entrañable de este pequeño barco que sin dejarse intimidar por los grandes trasatlánticos ni por el tiempo, supo ser cada día una manifestación del espíritu de esa tierra. Y ella así lo reconoce. De la voz nostálgica gallega:
"Venimos de bordear la Bahía
en el Adriano.
Mi novio no quería
y yo le dije: anda pocho
que allí gozamos".

Pepe, con 'Los Hombres de la Mar' y junto al popular 'Sopa de Cádiz'. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.

A Cádiz, la voz de Paco Alba, en su comparsa de 1965 'Los Hombres de la Mar', (en la imagen superior) le dedicó estas coplas:
"¡Ay vaporcito del Puerto!
cuando en ti me embarco,
cuando en ti navego,
me contagias los recuerdos
de tus viejos sueños,
sueños marineros.
¡Ay vaporcito del Puerto!
Tú eres la alegría,
tú eres la alegría,
de este muelle tan hermoso
con ese rumbo garboso
con que cruzas la Bahía".

Pepe, dirigiendo el Vapor, desde la cabina del 'Adriano III'. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.
EL MAR, SU VIDA.
Y Pepe nos dice que le gustan mucho. ¿Cual fue la mejor época del Vapor? "--Los años mejores son ahora que se puede navegar tranquilo. Hay mucho más tráfico de barcos, pero salvo una vez que un bar o inglés nos dio un rozonazo al desatracar en El Puerto, nunca nos ha pasado nada. Otra vez quedamos en la Bahía porque había una niebla tan grande que no pudimos llegar al Puerto". ¿Y cuando descansa, Pepe? "--Nunca he descansado. Seguro que soy el que menos gasto ha hecho a la Seguridad Social".

Pepe Fernández, con la Medalla al Mérito Naval que le fue impuesta durante las Fiestas de la Hispanidad de 1966. En la fotografía, junto al alcalde, Luis Portillo Ruiz. Aparecen en la imagen, a la derecha, Juan Martín Vélez y Antonio Romero Castro. También le entregaron un gallardete de la Armada./Foto: Archivo Municipal.
Pepe le han llamado don José y casi se ha molestado, está retirado, pero a pesar de todo sigue faenando en el barco. "--No me acostumbro a estar en tierra" y desde su mundo nos ha ido hablando dejando a un lado su gran timidez, no como cuando le concedieron la Cruz del Mérito Naval y la Medalla de la Ciudad. "--Me hicieron pasar un mal rato... uno no está acostumbrado a eso". [y añade] "--Yo ya que voy a ambicionar, sólo quiero tener para poder pagar". Pepe querría mucho tiempo para seguir trabajando en el mar, que no sólo es su costumbre, que es su vida. (Textos: Gabi Cañas y José Ignacio Buhigas).

Ayer se cumplía el 190 aniversario de su nacimiento.

LA ABUELA MATERNA PORTUENSE.
Esta boda en El Puerto, la del bizarro marino, de prestigiosa carrera aunque de escasos recursos, con la primogénita de los Viaña Sanchez de Sanz, de hidalga ascendencia y desahogada posición, idealizaba la pareja pues introducía en la mejor sociedad, la elitista de la Armada, a ella, actualizando y modernizando su rancia estirpe y a él, que dependía de su soldada, escasa y llena de atrasos como era habitual en la hacienda real, la dote nupcial le garantizaba una vida digna y desahogada en los años iniciales de su vida en común. La dote ascendió a 12.000 ducados, que podemos estimar en unos 150.000 reales de vellón, entregados en moneda y frutos del campo, percibidos en distintas partidas. Fueron decisivos para la educación de la prole, especialmente para sostener los estudios de guardia marina de sus hijos Juan Bautista, padre de nuestro protagonista y Francisco de Paula.
Mañana viernes, día 20, se celebrarán elecciones en el Real Club Náutico de nuestra Ciudad. Con estas nuevas elecciones --curiosamente a dos días de las Municipales 2011-- se decidirá que equipo dirigirá el futuro durante los próximos cuatro años de esta importante entidad que promociona los deportes náuticos en la Bahía de Cádiz y el nombre de El Puerto de Santa María por España y Europa. Su actual presidente, José María Escribano Ivison, Medalla de Oro de la Ciudad de El Gran Puerto de Santa María 
En la candidatura de Escribano le acompañan portuenses de nacimiento, conocidos de todos, y porteños de elección; una renovada junta directiva que combina experiencia y juventud, contando entre sus miembros con un amplio palmarés deportivo y experiencia en la organización de eventos. Como muestra, un campeón de Europa en patín a vela, y numerosos títulos a nivel nacional de diferentes modalidades en vela y piragüismo:









ENTRE ‘EL CHIGÜI’ Y ‘EL PRINGUE’.

Solo he tenido que preguntarle por la bolsa de pescado situada a sus pies, cuando me enseña su contenido; varios salmonetes de buen tamaño y unas pescadillas; de inmediato, una catarata de información sobre la procedencia de la bolsa. «--Esta mañana a las siete, ya estaba ayudando a los pescadores en la descarga y haciéndoles “mandaos”, ¿sabe usté?…». Y continuó con su historia mientras yo observaba un nervioso movimiento de manos acariciándose ora una, ora la otra, que no sabría si atribuirlo a un tic, consecuencia de los muchos años de jalar de redes, maromas y malletas y que me recuerda aquella escena de la película “Tiempos modernos”, en la que su protagonista, Charlot, trabajaba en una cadena de montaje; toda la jornada en monótona y rutinaria acción de apretar tornillos con ambas manos, derivaban en el regreso a su domicilio, en un acto reflejo del que no podía prescindir en un repetitivo gesto de sus manos… (Texto y fotos: Alberto Boutellier Caparrós).
1945.





















El año del nacimiento de Mara, 1964, Rafael Alberti publicaba ‘La Lozana Andaluza’. Salvador Dalí diseñaba para bodegas Osborne, la botella del brandy Conde de Osborne. El Ayuntamiento de El Puerto vendía a la Diputación Provincial 300.000 metros de terrenos para la construcción de un camping en la urbanización Valdelagrana. Fallecía el historiador Hipólito Sancho de Sopranis. Manuel Delgado Villegas ‘el Arropiero’ cometía un nuevo delito de asesinato en la Laya de Llorach, el Garraf. El Hotel Meliá El Caballo Blanco se anunciaba en ABC en junio de 1964. /En la imagen de la izquierda, Mara, en las playas de Huelva.



Como ocurrió cuando trabaje para una cadena hotelera y para el empresario Pedro Trapote --gran tipo-- en Joy Sherry (El Puerto) y Joy Eslava (Madrid). Aprendí muchísimo, mi trabajo como relaciones públicas y co-responsable del departamento de Marketing fue una verdadera escuela. Además, se aprende mucho de la noche, aunque algunos piensen lo contrario, todo depende de la profesionalidad que le eches al asunto, algo que, según mi opinión, hay que tenerla, y sobre todo demostrarla, siempre. /En la imagen de la izquierda, Pedro Trapote.





Joaquín Calero Cuenca nace el 14 de agosto de 1890 en San Fernando Cádiz, fruto tercero del matrimonio formado por Antonio Calero Piñero y Marcelina Cuenca Romero, ambos naturales de San Fernando. Sus otros hermanos, María Candelaria (1881), José Antonio (1888) y Manuel (1892), vivieron en la casa familiar en la calle San Joaquín, núm. 8. Allí pasó su infancia, salvo los años 1894 y 1896 que vivió en Filipinas, a donde se trasladó su madre y hermanos, al estar destinado allí su padre en el Arsenal de Cavite como Contramaestre de la Armada, residiendo posteriormente en Madrid, donde vivió su juventud.







CONCEJAL Y ALCALDE.

Hablar del Vapor de El Puerto en la última década, era asociarlo a la entrañable figura de su patrón más conocido: Pepe. Sin embargo apenas se hablaba del otro hermano, Juan, quien también fue patrón del barco, cobrador, marinero y gestor de la nave hasta su jubilación. A Juan Fernández Sanjuán yo le tenía un afecto especial. Me relacioné con él durante 20 años por razones de índole profesional, y siempre aprendía algo de sus comentarios, parcos, pero certeros. Era un hombre de pocas palabras, las precisas, pero de un gran corazón y mucha sabiduría. Los años en el barco le hicieron ver la lámina de agua de la Bahía de forma diferente. (En la imagen, Juan Fernández, recogiendo el Premio a la Promoción Turística que le otorgó el Ayuntamiento en 1991).
Sus gestores piensan que los catamaranes pueden dar al traste con este Bien de Interés Cultural (BIC) de toda la bahía gaditana, al no poder competir en precio por lo cuantioso de los gastos, y además, porque al estar el Vapor protegido por la ley, no pueden hacer con el cualquier cosa. Y para colmo, las pocas subvenciones públicas se les están apagando como una vela.

DE TAL PALO…


COPA AMÉRICA Y EL REY.

La vida laboral de Victor ha tenido un elemento que ha jugado a su favor, y es que su trabajo coincide con su afición: el mundo del mar. Dedicado al deporte de vela profesionalmente y a la construcción de embarcaciones de regata, en la actualidad sigue navegando en otra de sus pasiones, la Vela Clásica.








Figura citado como “casas del marqués de Cumbrehermosa” y tiene un grave error en su enunciado porque Lorenzo Ferrari y Porro, un sevillano de ascendencia italiana que realizó una meteórica carrera en los negocios de la época, si bien adquirió un título de Castilla a la marquesa de Bedmar, con la debida licencia real, este se denominó “Conde de Cumbre Hermosa” y no marqués. Incluso, el Sr. Ferrari, que era Gentilhombre de S.M., pretendió obtener el título de vizconde de Casa Ferrari, que le fue denegado. Al redactar estas líneas a vuelapluma no hemos tenido ocasión de comprobar si el I conde de Cumbre Hermosa vivía en su palacio el año en que se imprimió este grabado, es decir si estaba vivo en esa fecha, o era su sucesor en el condado, su hermana Antonia, casada con un coronel de Infantería la que pudiera residir en temporadas en el mismo, ya que, habitualmente vivía en Madrid. El título nobiliario que dio nombre a la casa hasta que fue derribada por la piqueta (imagen de la izquierda), es uno de los muchos que en la actualidad están vacantes. El último poseedor y VII conde de Cumbre Hermosa, en 1888, fue Francisco Mayone del Mazo.









Después de esta experiencia en tierra, a la mar en el pesquero “Pez de Espada” de Juan Mayor. A continuación se enrolaría en el “Juan y Loli” siendo sus armadores Francisco Flores y los hermanos Luís y Francisco Rueda. En este pesquero, estando en alta mar, sufrieron una vía de agua que paró los motores y tuvieron que ir a tierra achicando agua con una bomba eléctrica, regresando la tripulación a El Puerto en helicóptero y retornando el barco remolcado. Trabajando en dicho pesquero se jubiló dándose la circunstancia que, en siguiente singladura la nave salió ardiendo y se fue a pique. (En la imagen de la izquierda, Vicente preparando cajas de lenguados en el pesquero 'Juan y Loli').




Los hermanos Fernández San Juan, Pepe y Juan, alternaban los viajes de las motonaves Adriano II y III desde El Puerto a la capital, cruzando la bahía, con la regularidad propia de un servicio marítimo de pasajeros heredado del de la ría de El Ferrol, y pariente directo del vapor que surcó el Guadalquivir río arriba en busca de la Exposición Universal de 1929 celebrada en Sevilla. (En la imagen, Juan Fernández Sanjuán, en 1991).
Jamás pensaron que el asunto se convertiría en una odisea de 16 horas de espera, avituallados exclusivamente con un panecillo de un pasajero y otro del patrón, que cedieron a los más pequeños. Entre los pasajeros se encontraban Manuel Suano Navarro, conocido popularmente como “El Chico”, a la sazón mandadero del vapor, que junto con Narciso Casas Rodríguez, embarcado para ir a vender a Cádiz las angulas que cogía en el río Guadalete a su paso por La Cartuja, no pararon de dar ánimos a una pareja de recién casados que pasaron su noche de novios en medio de la bahía. (En la imagen de la izquierda, Manuel Suano Navarro, 'el Chico').
En la imagen de la izquierda, Pepe Fernández Sanjuan, 'Pepe el del Vapor'.