
José María Escribano Ivison, Joselito para quienes le quieren, nació en la sevillana calle del Porvenir –al lado de la iglesia de La Paz--, el 3 de junio de 1945. Hijo de José María Escribano Aguirre y de la jerezana Patricia Margarita Ivison Lassaletta, es el segundo de cuatro hermanos: Margarita, José María, Dolores y Mari Paz. Su padre fue Secretario del Consejo de Administración de la Fábrica de Cervezas Cruzcampo, fundada por un portuense, y amigo y compañero en el Tiro de Pichón de Eduardo y Felipe Osborne, por lo que su vinculación con El Puerto venía predestinada.
1945.
El año 1945 era alcalde de la Ciudad Ignacio Osborne Vázquez. En el pleno municipal celebrado el 17 de enero de 1945 se adoptaba el acuerdo de crear la Feria de Primavera con la filosofía de la que ha llegado nuestros días. Eran tenientes de alcalde Eduardo Ciria, Manuel Gago, José Merello y Pedro Salvatierra quienes, junto al alcalde, acordaron su instauración. Rafael Alberti empieza sus obras ‘A la pintura. Poema del color y la línea (1945-19489’ y Poemas de Punta del Este (1945-1956). Manolo Prieto ilustrará las portadas --hasta 30, más de la mitad de la colección de ese año-- de la Revista Literaria Novelas y Cuentos, entre otras ‘Una princesa de Marte’, ‘Juana Eyre’, ‘El Comendador Mendoza’, ‘Ivanhoe’, ‘Fabiola’, ‘El comerciante de antigüedades’, ‘Tu eres la paz’, ‘La portera de la fábrica’, … Juan Botaro restaura el Cristo de la Hermandad de la Flagelación. Hipólito Sancho publica su libro relacionado con El Puerto: «Los Valera y Marruecos». El Plan de Nacional de Embalses de 1945, aprueba la conducción general de agua desde el futuro pantano de Los Hurones (Algar) hasta el gran depósito regulador de la Sierra de San Cristóbal. Nacían la ceramista Pepita Lena de Terry y el peluquero Juan Antonio Paloma Benítez. /En la imagen, jugando a los bolos en Piscinas Sevilla, en 1961.

En 1962 ganó los campeonatos de Sevilla y Andalucía, representando a los Escolapios, en la modalidad de 100 metros libres. En la imagen, con el trofeo acrreditativo y el sacerdote Enrique Culeou-Valera.
EL PUERTO, DESDE CHIQUITITO.
Joselito vería la luz de El Puerto, por primera vez, con pañales. Desde siempre vinculado a nuestra Ciudad, solía pasar temporadas en casa de sus abuelos maternos, en la jerezana plaza de San Juan, número 3, frente a la botica de los Ballesteros –abuelo de Joselo Ballesteros Benjumeda--. La aventura duraba tres días, un día para venir desde Sevilla, el de la estancia propiamente dicho y el de regreso. Y es que el coche familiar con chófer pinchaba las ruedas varias veces en los trayectos. Luego, de Jerez a las playas de El Puerto.

Playa de Fuenterrabía.
Unas veces a Valdelagrana, dejando el coche un poco más adentro de los pinares donde hoy está el Caballo Blanco, andando hasta un chiringuito instalado en la playa. Otras veces a la de Fuenterrabía, o a Vistahermosa, a la Casa Grande, por los vínculos familiares. Nuestro protagonista estudió en los Escolapios de San José de Calasanz, y más tarde Ciencias Químicas en la Universidad de Sevilla.

17 de marzo de 1963, poco antes de ir como voluntario al Servicio Militar, como abanderado de los Escolapios, en el Estadio de la Macarerna. /Foto: Valentín.

De izquierda a derecha, Margarita, Joselito (con 17 años), su madre, Mari Paz, su padre y María Dolores (+), la mayor, en 1962, delante de la Catedral de Sevilla.
SERVICIO MILITAR.
Haría el Servicio Militar en la Base Aérea de Tablada (Sevilla), en 1963. Ese año, con la desaparición del Ala-25 iniciaba su decadencia aérea: sus aviones B-21 pasaron al Ala-27 (Málaga) y Ala-46 (Gando), quedando casi desguarnecida de medios aéreos, pasando a la categoría de Aeródromo Militar. No sería hasta el año 1966, en el que se crea el Mando Aéreo de la Aviación Táctica, superpuesto a la Jefatura de la Región Aérea del Estrecho, cuando se inicia la regeneración de Tablada, coincidiendo con la estancia de Joselito en dicho acuartelamiento militar.

En Tablada (Sevilla), durante el Servicio Militar.
EL MUNDO DEL TRABAJO.
Al finalizar el Servicio Militar se adentrará en el mundo del trabajo con Helados Frigo. Su padre, fundador de ILSA gestionaba desde Sevilla helados Frigo para Andalucía, al tiempo que en Madrid y Barcelona otros empresarios abrían la correspondiente empresa que gestionaba la marca en esas capitales. En El Puerto la Delegación la llevaría Agustín Merello del Cuvillo, quien mas tarde se asociaría con Antonio Cólogan Osborne, en el edificio, hoy desaparecido que se encontraba donde hoy está la plaza de Enrique Bartolomé, frente a un edificio de infraviviendas, denominado eufemísticamente ‘La Casa de los Millones’. Allí colaboraría en los Departamentos Comercial y de Expansión, aficionándose a venir mas a El Puerto viviendo en la casa que la familia posee en la Costa Oeste. Estamos hablando de mediados de la década de los sesenta.

Con sus padres y dos de sus hermanas: Margarita y Mari Paz.
Gestiona en la actualidad otros negocios familiares (concesionarios de coches en Sevilla y El Puerto), como vicepresidente del Consejo de Administración, negocios que fueron fundados en algún caso por su padre en sociedad con Eduardo y Felipe Osborne y otros amigos.
REAL CLUB NÁUTICO.
Será en 1965, cuando contacta con el desaparecido José Luis Caballero Morales –Pepete--, Nicolás Terry Martínez y Juan Carlos Gutiérrez Colosía en el Real Club Náutico, adonde iba con sus padres de pesca en la embarcación ‘La Coral’ adquirida al que fuera presidente de Cruzcampo, Ignacio Ybarra Mendaro quien, curiosamente, se mareaba. Luego vendría el ‘Alicate’ y el ‘Alicate III’ es la actual embarcación de nuestro protagonista.

Con Juan Lara, socio de honor del Club Náutico, en 1992.

Con Rafael Alberti y su viuda, María Asunción Mateo.
Joselito entrará como vocal en la directiva del Náutico en 1979, al fallecer su padre, formando parte de las juntas presididas por Miguel Duro y Ángel Ruiz, sucediendo en el cargo de presidente a Francisco Perdigones, llevando al frente de la entidad marítima y marinera desde 1991, durante cinco mandatos consecutivos.
LA FAMILIA REAL.
Durante sus mandatos ha sabido imprimir al club un extraordinario anfitrionaje, no solo de la entidad, sino de El Puerto, asociando la imagen de la Ciudad a la entidad que preside, y haciendo que los participantes en las regatas de toda clase y entidad que visitaran El Puerto, se sintieran como en casa. Merced a ese trabajo, regatearon en aguas de la Bahía de Cádiz, desde el Club, la infanta de España doña Elena, luego doña Cristina y por último el Príncipe e Asturias, habitual durante muchos años de El Puerto merced a estas pruebas. En 1992 inauguraron las nuevas instalaciones del Club Náutico; una placa en el mástil que preside la torre del Club, recuerda la efemérides.

En la imagen, la infanta Doña Cristina, el príncipe Don Felipe y Jose María Escribano, durante el descubrimiento de la placa de inauguración de las nuevas instalaciones del Club. Precisamente esta fotografía se la ha llevado nuestro protagonista al príncipe, en la audiencia en Palacio que, con motivo de la XL edición de la Semana Náutica dió a los organizadores de la misma. Año 1992.

Don Juan de Borbón, en el Club Náutico con nuestro protagonista, el 24 de agosto de 1992.
El padre de S.M. el Rey, Don Juan de Borbón, visitó en varias ocasiones el Club, a bordo del yate ‘Giralda’ y fue aquí desde donde partiría para la clínica de Pamplona, al sentirse repentinamente indispuesto navegando en dirección a Sevilla por el Guadalquivir, falleciendo poco después. También desde el Náutico se está organizando la regata ‘Doña María de las Mercedes’ que tendrá carácter bianual, y que empezara el pasado año 2010.

Con Pepe Fernández Sanjuan, Pepe 'el del Vapor', patrón del Adriano III, ofreciéndole un homenaje en el Club Náutico el año 2005.
SEMANA NÁUTICA INTERNACIONAL.
La que empezó como Semana del Sherry vivirá este verano su XL edición como Semana Náutica Internacional, una de las pruebas de vela más reconocidas de España, tanto por su organización como por el programa social que lleva incorporado. Y hablando de sherry –o mejor, de vinos del Marco del Jerez—nuestro protagonista usa para sus libaciones los vinos finos, amontillados y olorosos, practicando poco el vino tinto.

En el homenaje ofrecido en el Club a Francisco Rodríguez Ceballos, del Bar 'Casa Paco', que aparece a la izquierda de la imagen, a continuación Ignacio Osborne Vázquez, José Luis Caballero Morales y Joselito Escribano. Detrás N.N. y Alejandro Navarro.
Otras Regatas, como la ‘Barcos de Época', o la de ‘Juan de la Cosa’, destacan en la organización del Club que fue elegido en 1992, ‘Premio a la Promoción Turística’ de El Puerto, con efecto del año anterior. En 1992, también, sería nombrado Juan Lara socio de honor de la entidad.

Escuchando en la Tertulia Flamenca 'Tomás el Nitri'. De izquierda a derecha, Diego Gómez Ángel, Juan Luis Moreno, Javier Ollero, Joselito Escribano, Ramoni Palacios, N.N. Baldomero Rodríguez Sánchez y Antonio Muñoz Cuenca.
TERTULIA FLAMENCA.
Al año de su fundación, en 1974, se hizo socio de la Tertulia Flamenca ‘Tomás el Nitri’, en la calle Diego Niños, siendo introducido por su amigo Baldomero Ceballos, del Bar Casa Paco, donde hará muchas amistades y donde pasará ratos inolvidables de tertulia, escuchando flamenco y participando con buenas reuniones: Juan Lara, Pansequito, Julio Pérez Flores, Pepe Morillo, Robertito Rodríguez, Antonio Núñez, Guillermo Aguilar, Manuel Ceballos Arniz ‘el Fontanero’, … Se involucra tanto que con un equipo de sonido semi profesional realiza grabaciones de los festivales y actuaciones que se celebraban en la entidad, documentos sonoros de una época del cante flamenco de Andalucía la Baja.

De izquierda a derecha, arriba, José María Barrigá (propietario que fue de la Academia San Cristóbal), Joselito Escribano, Carrasco policía municipal, cantando Robertito Rodríguez. Debajo, Juan Lara, Guillermo Aguilar, Manuel Ceballos Arniz 'El Fontanero' y a la sonanta, Antonio Núñez Buhigas. La imagen, en la Tertulia Flamenca.

Durante la imposición de la Medalla al Mérito Naval, con distintivo blanco, el 5 de junio de 1998.
CRUZ AL MÉRITO NAVAL.
S.M. el Rey de España, a propuesta del Ministerio de Defensa, previo informe del Jefe del Estado Mayor de la Armada y del Almirante de la Flota, le concedió la Cruz al Mérito Naval con distintivo blanco –se concede en tiempos de paz-- que instruyó el contralmirante Manuel Sánchez Baircaztegui.
Joselito se lleva bien con todo el mundo, “con todo el que va por derecho y quiera a El Puerto, no tengo más remedio que llevarme bien, afirma”. Es un talentoso relaciones públicas que lleva el nombre de El Puerto y las bondades de las aguas de la Bahía de Cádiz, allá por donde va, siendo s unos de los actuales ‘hombres de marketing’ de El Puerto, promocionándolo desde una entidad privada sin interés empresarial.

Con SS.AA.RR., los Príncipes de Asturias, el año 2004.
MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD.
Si bien la propuesta inicial era hacerlo Hijo Adoptivo de El Puerto, un tecnicismo reglamentario hizo que desde el Ayuntamiento se optara por otorgarle otra distinción: la Medalla de Oro de la Ciudad. Fue en la sesión plenaria del pasado febrero donde se adoptó el acuerdo y la tarde del 17 de marzo de 2011, en un Pleno Extraordinario y Solemne celebrado en el Teatro ‘Pedro Muñoz Seca’ cuando le fue impuesta, constituida la Corporación Municipal, en presencia de amigos, familiares y colaboradores.

Agradeciendo la imposición de la Medalla de Oro de la Ciudad.

Escenario del Muñoz Seca donde se celebró el acto institucional.
Luego en una conocida bodega de la Ciudad se le ofrecerá un coctel homenaje, destinando una parte de lo recaudado a la ONG Cáritas Parroquial. El Colegio La Salle recibirá igualmente idéntica distinción por sus cincuenta años de docencia en El Puerto y el sacerdote Julio Juez Ahedo, será nombrado Hijo Adoptivo, en el mismo acto.

Con Curro Romero y el futbolista Joaquín.

Fotografía tomada en la puerta del bar 'Casa Paco', propiedad de los hermanos Baldomero e Ignacio Rodríguez, en la Ribera. De izquierda a derecha, N.N., Joselito, José Luis Perales, Merche Macaria, Baldomero, Nano de Jerez, el ganadero de reses bravas Luis Sánchez Sánchez y su hijo. Año 2007.
EA7BMQ Y EL BERQUELIO.
Joselito cuenta entre sus aficiones con la de radioaficionado. Empezó con los hermanos Alejandro y Roberto Romero Laffite y Luis Fernando Terry Muñoz en la banda de los 27 Mh, la banda ciudadana, con el distintivo de ‘Berquelio’ (1) No podía estar de mas actualidad en estos días. Luego vendrían la banda conocida coloquialmente como de los ‘Dos Metros’, donde se sacaría el distintivo oficial de EA7BMQ. En aquellos tiempos aprendió morse y era un mundo nuevo el de la comunicación, hoy superado por la informática, los dispositivos móviles e internet. Pero continúa en posesión de la licencia.
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(1) Berquelio. El berquelio es un elemento radioactivo hecho por el hombre (símbolo atómico Bk), número atómico 97 y peso atómico 247. El becquerelio (símbolo Bq) es una unidad derivada del Sistema Internacional de Unidades que mide la radiactividad. Equivale a una desintegración nuclear por segundo. En la planta nuclear de Fukushima (Japón), se han vertido estos días al mar cientos de litros de agua con, al menos, 90.000 becquerelios.

En 1992 fue Rey Baltasar --Rey Negro-- junto a Luis Hörh y José Cuevas, en la imagen tomada en la capilla de la casa de Antonio Sánchez Cortés, en la Ribera.


El año del nacimiento de Mara, 1964, Rafael Alberti publicaba ‘La Lozana Andaluza’. Salvador Dalí diseñaba para bodegas Osborne, la botella del brandy Conde de Osborne. El Ayuntamiento de El Puerto vendía a la Diputación Provincial 300.000 metros de terrenos para la construcción de un camping en la urbanización Valdelagrana. Fallecía el historiador Hipólito Sancho de Sopranis. Manuel Delgado Villegas ‘el Arropiero’ cometía un nuevo delito de asesinato en la Laya de Llorach, el Garraf. El Hotel Meliá El Caballo Blanco se anunciaba en ABC en junio de 1964. /En la imagen de la izquierda, Mara, en las playas de Huelva.



Como ocurrió cuando trabaje para una cadena hotelera y para el empresario Pedro Trapote --gran tipo-- en Joy Sherry (El Puerto) y Joy Eslava (Madrid). Aprendí muchísimo, mi trabajo como relaciones públicas y co-responsable del departamento de Marketing fue una verdadera escuela. Además, se aprende mucho de la noche, aunque algunos piensen lo contrario, todo depende de la profesionalidad que le eches al asunto, algo que, según mi opinión, hay que tenerla, y sobre todo demostrarla, siempre. /En la imagen de la izquierda, Pedro Trapote.





Joaquín Calero Cuenca nace el 14 de agosto de 1890 en San Fernando Cádiz, fruto tercero del matrimonio formado por Antonio Calero Piñero y Marcelina Cuenca Romero, ambos naturales de San Fernando. Sus otros hermanos, María Candelaria (1881), José Antonio (1888) y Manuel (1892), vivieron en la casa familiar en la calle San Joaquín, núm. 8. Allí pasó su infancia, salvo los años 1894 y 1896 que vivió en Filipinas, a donde se trasladó su madre y hermanos, al estar destinado allí su padre en el Arsenal de Cavite como Contramaestre de la Armada, residiendo posteriormente en Madrid, donde vivió su juventud.







CONCEJAL Y ALCALDE.

Hablar del Vapor de El Puerto en la última década, era asociarlo a la entrañable figura de su patrón más conocido: Pepe. Sin embargo apenas se hablaba del otro hermano, Juan, quien también fue patrón del barco, cobrador, marinero y gestor de la nave hasta su jubilación. A Juan Fernández Sanjuán yo le tenía un afecto especial. Me relacioné con él durante 20 años por razones de índole profesional, y siempre aprendía algo de sus comentarios, parcos, pero certeros. Era un hombre de pocas palabras, las precisas, pero de un gran corazón y mucha sabiduría. Los años en el barco le hicieron ver la lámina de agua de la Bahía de forma diferente. (En la imagen, Juan Fernández, recogiendo el Premio a la Promoción Turística que le otorgó el Ayuntamiento en 1991).
Sus gestores piensan que los catamaranes pueden dar al traste con este Bien de Interés Cultural (BIC) de toda la bahía gaditana, al no poder competir en precio por lo cuantioso de los gastos, y además, porque al estar el Vapor protegido por la ley, no pueden hacer con el cualquier cosa. Y para colmo, las pocas subvenciones públicas se les están apagando como una vela.

DE TAL PALO…


COPA AMÉRICA Y EL REY.

La vida laboral de Victor ha tenido un elemento que ha jugado a su favor, y es que su trabajo coincide con su afición: el mundo del mar. Dedicado al deporte de vela profesionalmente y a la construcción de embarcaciones de regata, en la actualidad sigue navegando en otra de sus pasiones, la Vela Clásica.








Figura citado como “casas del marqués de Cumbrehermosa” y tiene un grave error en su enunciado porque Lorenzo Ferrari y Porro, un sevillano de ascendencia italiana que realizó una meteórica carrera en los negocios de la época, si bien adquirió un título de Castilla a la marquesa de Bedmar, con la debida licencia real, este se denominó “Conde de Cumbre Hermosa” y no marqués. Incluso, el Sr. Ferrari, que era Gentilhombre de S.M., pretendió obtener el título de vizconde de Casa Ferrari, que le fue denegado. Al redactar estas líneas a vuelapluma no hemos tenido ocasión de comprobar si el I conde de Cumbre Hermosa vivía en su palacio el año en que se imprimió este grabado, es decir si estaba vivo en esa fecha, o era su sucesor en el condado, su hermana Antonia, casada con un coronel de Infantería la que pudiera residir en temporadas en el mismo, ya que, habitualmente vivía en Madrid. El título nobiliario que dio nombre a la casa hasta que fue derribada por la piqueta (imagen de la izquierda), es uno de los muchos que en la actualidad están vacantes. El último poseedor y VII conde de Cumbre Hermosa, en 1888, fue Francisco Mayone del Mazo.









Después de esta experiencia en tierra, a la mar en el pesquero “Pez de Espada” de Juan Mayor. A continuación se enrolaría en el “Juan y Loli” siendo sus armadores Francisco Flores y los hermanos Luís y Francisco Rueda. En este pesquero, estando en alta mar, sufrieron una vía de agua que paró los motores y tuvieron que ir a tierra achicando agua con una bomba eléctrica, regresando la tripulación a El Puerto en helicóptero y retornando el barco remolcado. Trabajando en dicho pesquero se jubiló dándose la circunstancia que, en siguiente singladura la nave salió ardiendo y se fue a pique. (En la imagen de la izquierda, Vicente preparando cajas de lenguados en el pesquero 'Juan y Loli').




Los hermanos Fernández San Juan, Pepe y Juan, alternaban los viajes de las motonaves Adriano II y III desde El Puerto a la capital, cruzando la bahía, con la regularidad propia de un servicio marítimo de pasajeros heredado del de la ría de El Ferrol, y pariente directo del vapor que surcó el Guadalquivir río arriba en busca de la Exposición Universal de 1929 celebrada en Sevilla. (En la imagen, Juan Fernández Sanjuán, en 1991).
Jamás pensaron que el asunto se convertiría en una odisea de 16 horas de espera, avituallados exclusivamente con un panecillo de un pasajero y otro del patrón, que cedieron a los más pequeños. Entre los pasajeros se encontraban Manuel Suano Navarro, conocido popularmente como “El Chico”, a la sazón mandadero del vapor, que junto con Narciso Casas Rodríguez, embarcado para ir a vender a Cádiz las angulas que cogía en el río Guadalete a su paso por La Cartuja, no pararon de dar ánimos a una pareja de recién casados que pasaron su noche de novios en medio de la bahía. (En la imagen de la izquierda, Manuel Suano Navarro, 'el Chico').
En la imagen de la izquierda, Pepe Fernández Sanjuan, 'Pepe el del Vapor'.

«El año de su nacimiento, 1929, se palpaba la incertidumbre política y el deterioro de la monarquía. En El Puerto de Santa María, la ausencia del Teniente Coronel del Batallón de Cazadores de África, nº 7 y del Ayudante Militar de Marina al funeral por la reina María Cristina, organizado por el municipio, excusando ambos por escrito su asistencia, era una clara muestra. Asimismo excusó su asistencia el filántropo portuense Elías Ahuja Andria mediante una comunicación de su secretaria, sin firma». Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía.
LA LOTERÍA
A las nueve y tres cuartos, «por espacio de ocho o nueve minutos sin intermisión un notable estremecimiento de la tierra con vibraciones de sus edificios y un ruido espantoso subterráneo, como el de los truenos oídos a bastante distancia; los árboles, sin hacer viento alguno, se mecían en un extraño movimiento en su tronco y hojas», describe Ruiz de Cortázar a partir de la página 371 de su libro Puerto de Santa María ilustrado y compendio historial de sus antigüedades (1764), (Edición y Estudio de Manuel Pacheco Albalate y Enrique Pérez Fernández) quien a pesar de hacer un relato del terror que se vivió en la Ciudad, reconoce que no fueron muchas las pérdidas experimentadas, en comparación con otras poblaciones de nuestro entorno o de la península ibérica. Imaginemos por un momento, día de fiesta, los templos y capillas de culto abarrotadas. Los fieles celebraban o iban a celebrar los cultos. (En la imagen de la izquierda, portada del libro de Anselmo Ruiz de Cortázar, ed. de Pacheco Albalate y Pérez Fernández).
Otro de los testigos que dejó por escrito sus impresiones, el presbítero Joseph Fernández Mancebo, manuscribe en 1755, en el Libro de Matrimonios de la Iglesia Mayor Prioral, folio 230, una nota con el relato del desastre, datando la primera réplica al terremoto: «En siendo 1º de Noviembre, día de Todos los Santos, como a las diez y ocho minutos de la mañana hubo un terremoto formidable en esta ciudad en que tembló la tierra por espacio de diez minutos poco mas o menos; se cayeron las cabezas de las tres figuras que sirven de remate a la portada que llaman del sol, siendo un patente milagro no lastimasen a persona alguna de cuantas salían de tropel por la otra puerta, ni haber daño notable en los edificios y a poco rato creció el río con tanto ímpetu que anegó todas las casas de la Ribera y llegó hasta la calle de la Victoria cosa nunca vista y mayor milagro no haber habido desgracia notable por cuyo motivo hicieron los dos cabildos voto solemne de celebrar perpetuamente fiesta el referido día a Nuestra Soberana Patrna Mª Santísima de los Milagros siendo tantos los que aquel día experimentamos que no se puede numerar. Bendita sea por siempre». (En la imagen de la izquierda, las tres figuras que rematan la Puerta del Sol de la Prioral, reforzadas con hierros para fijar sus cabezas, tras el terremoto).
La observación del filósofo alemán, Emmanuel Kant, dejó registrado en sus textos que, ocho días antes del suceso, una multitud de lombrices fueron vistas cuando salían impulsadas de debajo de la tierra cerca de Cádiz. ¿Qué pensarían los portuenses de entonces de tan extraños y precursores fenómenos: animales que rebullían inquietos, otros que huían y desasosiego generalizado en la naturaleza? (En la imagen de la izquierda Enmanuel Kant).
A las 12 del mediodía hubo otra réplica del temblor, y una nueva y desproporcionada ola. Algunos estudiosos del maremoto en la capital afirman que el mar se retiró de la playa a media legua (más de 2 Kilómetros) dejando ver zonas inéditas y sobre la arena y escolleras todo tipo de fauna marina. Los vecinos huyeron despavoridos a los Ejidos de San Francisco, San Sebastián y San Juan, algunos al paraje de La Belleza o por la carretera en dirección a Jerez. --Lo mismo ocurriría 200 años después, en 1947, con motivo de la explosión de Cádiz, pero esa es otra historia--. Hubo quien, en los corrillos, hablaba del fin del mundo; también quien tranquilizaba a los porteños recordando haber leído en la biblioteca del Marqués de la Cañada que olas de igual tamaño alcanzaron a Cádiz en el 218 a.C., y ahí seguía Cádiz. Pero todos temían que el desastre se repitiera, con mayor virulencia. (En la imagne de la izquierda, fragmento de la página 371 del libro de Anselmo Ruiz de Cortázar, donde se da cuenta del Maremoto).
Hoy, tras los últimos años que llevamos en el mundo globalizado, de terremotos, seísmos, maremotos y tsunamis, los ciudadanos inquietos miran para los expertos del proyecto GITEC (Génesis e Impacto de Tsunamis en las Costas Europeas), quienes han simulado los efectos de aquel maremoto de 1755 en nuestras costas y el impacto que hoy tendría sobre las mismas. Afirman que no es probable que se genere un maremoto tan violento los que han asolado el sudeste asiático. Incluso, los estudiosos afirman que sería difícil que se diera con tanta fuerza como el de hace 255 años; ni siquiera a la mitad, sustentándose en comparaciones y medidas propias de estudiosos de la geotecnia. Lo cierto y verdad es que una cierta aprensión a vivir delante de la franja marítimo terrestre está consiguiendo lo que no pueden legisladores ni especuladores: que los precios de las viviendas que miran al mar, bajen, por primera vez en ¿255 años? Algo tendrá que agradecer el porteño a ese efecto del miedo al improbable Maremoto, para que abarate las casas y pueda acceder a una vivienda en su Ciudad, a un precio razonable. (Texto: José María Morillo). (Ilustración: construcción del Arca de Noé).
FILOSOFÍA DE NOISE.




LOS CLIENTES.


