En Junio de 1981, pocos meses después de que Tejero intentase un nuevo golpe de Estado, y con él acabar de un plumazo con el esfuerzo de un país por levantarse y adaptarse a los nuevos tiempos de democracia, tras una larga etapa tenebrosa de dictadura nace el día 6 del citado mes en El Puerto de Santa María Indalecio Ortiz Peinado. En la primera planta del hospital conocido como Frontela. Es el menor de tres hermanos Marilo y Germán, siendo el mas pequeño: ladiferencia de edad con ellos es de 14 y 11 años respectivamente.
«--Tengo ganas de vivir en aquel El Puerto de Santa María que era referencia turística a nivel nacional y que no recuerdo por mi corta edad. Ese Puerto de grandes discotecas, grandes eventos, grandes concierto y corridas de toros que sólo conzoco por lo que mis hermanos mayores, padres, tíos y amistades con cierta edad me cuentan».
A UN AÑO DE NARANJITO.
España se preparaba para, en vuelta de un año escaso, celebrar un acontecimiento deportivo tan importante como es un campeonato mundial de fútbol en el que Naranjito caló en todos los españoles, incluso él le tiene afecto y apenas tenía un año cuando todo esto sucedía.
LOS EMPAPELAOS.
Se crió en los pisos de “Los Empapelaos” junto al colegio Luisa de Marillac y frente a la barrida de “Malacara”. Allí pasó sus primeros 7 años de vida. Entre esta barriada y la Calle San Juan donde, en el número once, vivían sus ya malogrados abuelos: José Peinado González “El Chico” y María Matiola Selma, desde allí absorbió aquello que el llama “El Puerto Puro”. Escuchar desde el patio de vecinos de su abuela las campanadas de la Iglesia Mayor dando las horas, mientras se come una “tostá” con manteca “colorá” y azúcar, es algo que a los treinta años sigue teniendo presente en su vida e incluso le emociona recordar. Salir a pasear con su abuelo por los alrededores y tardar un rato en andar 20 metros porque todo el mundo se conocía, se saludaba, se paraba a hablar contigo y en definitiva interactuaban dentro de lo que debe ser una vida en sociedad. Hoy no sabemos quien vive puerta con puerta ni nos importa.
ENTRE EL PUERTO Y LA LÍNEA.
Criado en una familia en la que se mezclaba lo portuense y lo linense, su madre María Peinado Matiola nació el 12 de Febrero de 1944 en El Puerto y su padre Francisco Ortiz López el 21 del mismo mes de 1942 en La Línea de la Concepción. Aunque Indalecio ha conocido a su padre como un portuense más debido a los años que lleva aquí afincado, y debido a que también su padre era de aquí. No tuvo la oportunidad de conocer a ninguno de sus abuelos paternos ya que ambos fallecieron incluso antes de que sus padres contrajeran matrimonio. Su padre, a pesar de sentirse portuense de adopción, no ha parado de contarle las cosas innovadoras que traía de La Línea a El Puerto cuando era joven. Esto se debía a su cercanía con Gibraltar y a la influencia del Reino Unido en los pueblos de la comarca del Campo de Gibraltar.
EL COLEGIO.
Indalecio, por cierto llamado así en honor a su abuelo y tío mayor paterno, cursó hasta 1º de la olvidada E.G.B. en los Jesuitas Colegio San Luis Gonzaga pero por motivos laborales sus padres decidieron mudarse a la vecina urbanización de Valdelagrana. Hoy es una parte más de El Puerto, pero hace 23 años para él fue como si emigrase a otra ciudad. Dejó compañeros de juego en la calle, colegio y tuvo que empezar una nueva etapa en su vida. Hizo nuevas amistades, nuevos compañeros de pupitre en el Colegio Público de Valdelagrana, del que hoy sus sobrinos son alumnos.
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Algunos niños de su edad se acercaban a ellos para verlos entrenar e, incluso, algún atrevido a participar con ellos en sus ejercicios. Aquella ilusión y sueño se fueron haciendo realidad y pasaron a ensayar en la sala de baile 'Picnic' en la calle Santa Clara, cuyo propietario era Ismael, el del 'Castillito de La Puntilla'. En aquel 'Picnic' empezaron a actuar en directo y de allí tomaron el nombre de 'Los Picnic de El Puerto'. La sala se llenaba para verlos actuar en directo. Sus paisanos estaban entusiasmado con 'Los Picnic', que se iban haciendo hombres y acróbatas profesionales. /En la imagen de la izquierda, Los Picnic actuando en la Plaza del Polvorista, en el Circo de los Hermanos Riola.


TELEVISIÓN ESPAÑOLA.

A lo largo del día de hoy se ponen a a la venta los primeros ejemplares de la novela "El Cartaginés", editada por El Olivo de Papel, de la que es autor el portuense Álvaro Rendón Gómez. 
Álvaro Rendón Gómez, El Puerto de Santa María (Cádiz), 1950. Geómetra, narrador y ensayista. Licenciado en Bellas Artes. Catedrático de Dibujo. Estudiante de Cábala Hermética desde 1982, ha publicado ensayos con base geométrica como Mapas Geométricos, 1993; Análisis de recintos sagrados, 2000; Geometría paso a paso (tres volúmenes), 2001-2002; La Lápida Templaria descifrada, 2008, en colaboración con Juan Eslava Galán; La Cripta del Shemaforash, 2011. Su última novela, "Marisma con buitres", ha sido alabada por escritores de la talla de Juan Eslava Galán, premio Planeta 1987 [Librería Zorba, Larga, 69; El Puerto de Santa María; teléfono 956872195]


Hasta llegar a 2008, Galarza había realizado un largo recorrido carnavalero. A aquel programa de 1961, le siguieron ocho carteles oficiales más (1962, 1963, 1964, 1968, 1978, 1980, 1981 y 2008), aunque hay muchos otros no oficiales que siguen presentes en el recuerdo de los carnavaleros. /En la imagen de la izquierda, mostrando la distinción que recibió en el homenaje que le tributaron en 2008 junto a Harry Beuster.
MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

Hablar de Muñoz-Seca es chocar con eso del ‘astracán' aunque yo quiero pasar sobre él sin detenerme, porque para mí el astracán, que según Sáinz Robles lo inventó Enrique García Alvarez, pero que como él dice fue el inolvidable autor portuense, su ‘máximo pontífice', para mí el astracán es algo que no lo tengo en cuenta. Pedro Muñoz-Seca, 'un hombre bueno, un corazón limpio, una gracia fresca, una modestia clara', como ha escrito José María Pemán, es una figura indiscutible en el teatro cómico español de todos los tiempos, al lado por ejemplo, de Jardiel Poncela o de Miguel Mihura. Cada uno, eso sí, con sus características inconfundibles, pero a una igual altura. Por tanto a Muñoz-Seca no hay que relegarlo al olvido, como es el caso de algunos que parecen ignorarlo, tal ves porque existe una creencia, de la que yo no participo, de que el teatro cómico es, diríase, un teatro menor al que no debe prestársele demasiada atención. Admito que Pedro Muñoz-Seca tengan sus detractores pero de eso a punto menos que ignorarlo, me parece un error lamentable. Con astracán o sin él, no siempre sus obras de las cerca de trescientas que escribió, han de ser consideradas como productos tan sólo para la risa, lo cual es ya un bien, porque el hacer reír no sienta mal a nadie. En Muñoz-Seca, muchas veces, tras la escena disparatada y regocijante, se esconde un fondo humano y serio.



FERNANDO GAGO, EMBAJADOR EN LAS TERMÓPILAS.
Estar ahí supone un sacrificio que asume con gusto sin reparar en gastos. Nunca le ha faltado una palabra amable, ni una sonrisa, aunque nunca se ha callado cuando le han pisado un meñique. En 1999 se negó a ceder su puesto de aspirante a Jiménez Portela como le había solicitado Hernán Díaz. El desplante le costó caro, pero no se torció el brazo. Segundo de cuatro hermanos (uno de ellos fallecido), su afán autodidacto le hizo progresar en la empresa bodeguera donde recaló muy joven en el departamento de contabilidad. Más que números, él prefería las frases, como había demostrado en sus pinitos teatrales y en Radio Puerto, junto a su buen amigo el periodista Agustín Merello. Su facilidad políglota lo llevó a las relaciones públicas y a ser jefe de ventas de Terry en Norteamérica. Aprendió mucho en sus visitas estadounidenses. /En la imagen de la izquierda, Manolo, Fernando e Ignacio Gago García, falta Benito.