
En la imagen, Juan Guerrero Villegas, en el exterior de la Plaza, junto al la Frutería de Genaro. Lleva más de 30 años viniendo al mercado portuense desde su Paterna de Rivera natal. Los higos los coge por la tarde en Medina y los prepara y “barre” para, el día siguiente, ponerlos a la venta en El Puerto. Trabaja la temporada del higo de tuna de martes a sábado. La bolsa de 12 unidades, ya sin piel y envasado a la vista de todos, cuesta 2 euros. (Foto JMM).
El ius usus innocui es una institución del derecho consuetudinario que tiene su apoyo nada menos que en el Levítico (XIX, 9, 10) y en el Deuteronomio (XXIV, 19, 20). El ius usus innocui equivale al soutelo o la musga gallegos y al emprìu catalán. Se trata del aprovechamiento de aquello que a nadie puede estorbar, ni lesionar en sus intereses. O dicho como lo decían los romanos: quod tibi non nocet et alii prodest non prohibetur; quod mihi prodest et tibi non nocet, faciendum est. (En la imagen, portada del Libro del Deuteronomio).
Póngase Vd. en el pellejo de un menesteroso, comprenderá perfectamente los latinajos (que más sabe un necesitado que diez abogados) y verá cómo se las ingenia para cubrir todo el ciclo anual con la recogida de las tagarninas, de los cardillos, de las almejas, de las coquinas, de los caracoles, de los espárragos trigueros, de los piñones, de los muergos, de los ostiones, de los cangrejos moros, de las bocas, de las caracolas, de las cañaíllas, de los palmitos, de las moras y de los madroños, del rebusco en las viñas, en los olivares, en los garbanzales...

Piramide de higos de tuna, en el puesto de Juan Guerrero Villegas.
A finales del mes de julio y hasta septiembre, las esquinas de El Puerto se pueblan de improvisados tenderetes que aparecen por la mañana y desaparecen con la calor y vuelven a aparecer por la noche. Se trata, en unos casos, de una Mobilette, con serones de esparto. En otros, de un cajón bocabajo, que sostiene un esportón. En ambos casos, siempre, un cubo con agua, un paño y una buena y afilada navaja. La mercancía la constituyen higos de tuna.

'Vallao' de Tunas existente en los caminos, cañadas, veredas y cordeles de El Puerto.
Antes, todos los caminos estaban cercados de vallados de tunas, de espinos aromos o de pitas, que crecían sobre una alfombra de vinagreras y de matas agrestes de tomatitos del diablo. En las fincas y en los ranchos, había toriles de tunas, donde se encerraba el ganado.
Si Vd. cogía por el camino de los Enamorados, por la hijuela del Tío Prieto, por la del Tío Gilito, por la vereda del Verdugo o la del Presidio, por la Cañada de La Valenciana, por la del Hato de la Carne o por cualquier paraje rústico de nuestro término municipal, seguro que, a un lado y a otro, se encontraría liños de tunas, necesario resguardo para las bichas, los lagartos, los erizos, las ratas, las panarrias, los gallitos-marzo, las mariquitas de San Antón, los escarabajos peloteros, los panales de abejas o los avisperos, que mantenían, entre sí, un admirable equilibrio ecológico. Las pencas de las tunas tostadas, servían para alimento de las vacas, una vez desprovistas, por el fuego purificador, de las púas. (En la imagen, pinchos de aromo con su característica flor amarilla. Todavía se pueden ver por el Camino de los Enamorados).
Vallados había que daban el higo de tuna (el más común, o verde), el higo moscatel (cuya pulpa es amarilla) y el higo chumbo (que tiene el fruto carmesí-rojizo). Valga esta distinción botánica, porque, como dice el Evangelio que por sus obras los conoceréis, había quienes eran verdadera y visceralmente patrióticos. Me explicaré: por los caminos no era raro encontrar alguna deposición, bien vacuna, bien caballar, bien de un rústico humano. En este último caso, alguna había que reproducía, en forma de artística ensaimada, la bandera española. Y es que el autor de la obra, previamente, se había pertrechado las entrañas de higos chumbos y de higos moscateles, a razón de dos partes de la primera variedad y una de la segunda. Claro que eso que relato podía percibirse con asiduidad en los años cincuenta e incluso antes, cuando había que demostrar en todo, incluso en el obrar, la adhesión al glorioso Movimiento Nacional, y no perder ojo, en evitación de tener alguna complicación seria.

Recolección en un 'vallao' preparándolos para su transporte en canastas de esparto que luego serían cargadas por el borrico que aparece en la fotografía. A la izquierda de la imagen podemos ver la herramienta para su recogida: la caña adaptada al tamaño medio del higo. (Foto: Colección Vicente González Lechuga).
Al amanecer, por cualquier camino te podías topar con gente que, con una burra con su albarda y sus serones, armada de una caña (convenientemente cascada por la punta, abierta lo necesario con un tapón de corcho y fijada la apertura con una cuerda de abacá), se dispusiera a hacer suyo el fruto de todo un vallado. Luego, recolectados los higos, debía barrerlos, esto es, desproveerlos de las pequeñas púas. Los higos barridos, restregados por la arena, quedaban en disposición de ser lavados. El agua debía cambiarse varias veces, mas que nada, porque en su superficie quedaban nadando los restos de minúsculas púas, como pelillos, y algunas impurezas. Así, finalmente, los higos quedaban preparados para ser expuestos y expendidos en los tenderetes callejeros.
Fue el alcalde don Luis Caballero Noguera, recordable por tantos buenos motivos, quien dispuso que los puestos de higos debían tener su regulación estética. Así quedaron acuñados los modos de vender higos: en un tablero, flanqueado por unos listones que servían de topes, sobre dos caballetes, se disponían dos pirámides de higos ( los de a chica y los de a gorda). El frontal y los laterales se guarnecían de tela de vichy a cuadros y en las dos esquinas del tablero se colocaban sendas macetas de albahaca. Eran inevitables el cubo con agua, el paño para secarse y la navaja. "--¡Al buen higo!, pregonaban, o ¡Al gordo, al gordo, higo!"
Claro que, desde los pueblos de la sierra, venían algunos a tirar por bajo los precios y a hacer su agosto en la costa: "--¡Higos de Jerez, a una gorda diez!". (En la ilustración, el alcalde Luis Caballero Noguera).
Sin embargo, otros, como el desvergonzado de Cambriles, en su puesto, al lado del Cine Macario, cuando veía pasar a un grupito de muchachas, echaba su pregón: "--¿A quién le pelo el higo?", con un trasfondo marcadamente erótico que no voy a permitirme explicar. Pelar un higo es labor altamente difícil y especializada: en un solo movimiento de muñeca, con el higo en una mano y la navaja en la otra, se hacían tres cortes (uno, en la cabeza, otro, en el lado, y otro, en el culillo) y el higo aparecía, como por ensalmo, libre de su pellejo y a disposición del consumidor, que los engullía uno tras otro. Lo importante era llevar el mismo ritmo, esto es, sincronizar eso de higo pelado, higo comido, pero nunca quedarse atrás. Cuando, ahíto, el insaciable comedor, pronunciaba la palabra ¡Ya!, cesaba la tarea de pelar higos. Entonces, la dueña del puesto comenzaba a contar los pellejos, a realizar arqueo y a comunicar la cuenta al repleto viandante. Repleto y bien atascado, porque, según decían, con las pepitas, los higos producían un gran atasco intestinal que no se curaba más que con la enorme y terrible lavativa del Hospital. (En la fotografía, un peso y medidas del actual puesto de higos de tuna de Juan Guerrero Villegas).
Así, aquel verano, cuando un día visité a Rafael Alberti en su casa y le llevé un canasto de higos de tuna pelados, se puso inmediatamente a comerlos y, transportado a sus años infantiles, prorrumpió: "--¡Ja, ja, ja!, me van a tener que poner la lavativa de San Juan." La misma terrible lavativa de la que yo había oído hablar desde chico: la lavativa del Hospital de San Juan, de San Juan de Dios, llena de agua de mar templada; aquella que Felipe Lamadrid, prevenido, amparado en un baby de hule, aplicaba al paciente devorador de higos de tuna, mientras éste, antes de dar el taponazo, sentía por sus entrañas el benéfico alivio de el mar, la mar, sólo la mar, que dijo el poeta. (Texto: Luis Suárez Ávila. Pie de fotos: Redacción).







RAFAEL ALBERTI.
Viajero incansable, se conoce España al dedillo y lamenta que, para lo que se viaja hoy, apenas conozca el resto del planeta: Ha estado como hemos indicado, en Cuba, Venezuela y Méjico. En Rusia, a la antigua Checoslovaquia, Francia, Portugal, Italia... Aficionado a la filatelia y a la pesca, en sus tiempos fue un gran jugador de fútbol y ha tirado a los bolos, aunque reconoce que nunca alcanzó el nivel de su padre. Alguna vez se desplaza a la Montaña, de la que es oriundo, acompañando al tirador de bolos Alejandro García. (En la imagen, con el poeta Marcos Ana, en una paella que le preparó en su casa. A la izquierda de la imagen, podemos ver a su cuñada, Lourdes Roselló, por medio de la cual y de su esposo, Carmelo Ciria, conoció al poeta porteño).




Curiosamente las palabras 'botica' y 'bodega' tienen la misma etimología: 'afotega' que significa almacén; uno de medicamenteos y otro de vinos. Le gusta el vino. Afirma que "--Cualquier vino fino de las bodegas de El Puerto es un buen vino". Más adelante se aficionó al Rioja, no solo como vasodilatador, sino porque está bueno. Se considera bebedor social: en casa no prueba una gota, pero en la calle, una copa de vino fino sirve como excusa para entablar una conversación, además de para degustarlo, porque, insiste, está muy bueno. Su familia tuvo varias bodegas en la Ciudad: en la calle Ricardo Alcón, junto a la Placilla; dos en la calle Nevería, y una en la calle Cervantes o Lechería. Tuvieron, además una Destilería (la etiqueta que vemos de 'Anís Flor de Valdáliga' se corresponde con uno de los productos que allí se destilaban) y regentaron varias tabernas y bares a lo largo de más de un siglo de ejercicio comercial, tal y como recoge Enrique Pérez Fernández, en su obra 'Tabernas y Bares con Solera': El Alba, Las Campanas, La Caridad, Las Delicias, Milindres, el Bar Las Flores, La Sacristía, Los Maeras, Los Maeras Chicos, El Resbaladero, El Imperial, La Solera, Triana, El Bar Moderno, el Bar Pontevedra, La Caballa y El Ermitaño.







Le seguía la antigua pescadería de los hermanos Gago, cuyos descendientes tienen el Bar 'El Nuevo Pescaíto' detrás de la Clínica Santa María de El Puerto. A continuación venía el Restaurante Económico 'La Placilla, de Manuel González Ceballos y aquella cafetera de agua caliente... cuyos primos regentaban el restaurante del Hostal Loreto. Hoy se encuentra otro establecimiento con el nombre de 'La Placilla', una tienda de electrodomésticos. Luis el de 'la Liebre' en una accesoria de la casa donde 
Pero volvamos otra vez a la calle Luna. Iniciemos de nuevo el recorrido, esta vez desde la acera de enfrente al Teatro Principal y al carrillo de Severo. En la esquina con Luna el almacén de ultramarinos de los hermanos Genaro, donde hoy se encuentra una tienda de Telefónica. A continuación venía la ZapatEría Heredia y junto a ésta, años mas tarde, pondría Juanito Malete una frutería. Le seguía el 
Luego vendría la tienda de Los Dos Pepes, el de los picos brasileños, extravagante personaje que bien merece nótula aparte. Baste recordar que viajaba en su Mini, con un maniquí sentado al lado en el asiento del copiloto y que editaba billetes de 500 pesetas con su efigie, que luego sería la Confitería La Perla. En la Casa de los Leones, hoy apartamentos turísticos, vivía la famlia de los Rodríguez Ceballos, propietarios del 'Bar Casa Paco Ceballos' el de las populares 'pavías rebozadas' y el "Bar Liba" al frente de cuyos establecimientos se encuentran en la actualidad Baldomero e Ignacio Rodríguez Sánchez, en el primero y Paco en el segundo. Y cerrando el recorrido el 

PERSONAJES POPULARES.
Francisco Rodríguez Mateo, 'El Pajarito'. Nació en 1959, y parece que nació con un capote en la mano. Desde chico le gustan los toros y habitualmente se le puede encontrar en los ambientes taurinos y alrrededores de la Plaza: el bar 'Sol y Sombra', la cafetería 'El Paseíllo' el estanco de su mánager Miguel en la calle Valdés o en la propia plaza, que es donde gira su vida. Es un hombre que se busca la vida donde puede, ayudando en Villa Julia o donde haga falta, aunque el tiene su 'paguita'. Vive con su hermana en el Camino de los Enamorados, cerca del Bar Mora. En los corrillos taurinos se afirma que tiene postura, o por mejor decir 'miedo y postura'. Cuando se embute en el traje de luces -alquilado- tarda muchas horas en volvérselo a quitar, de lo que le gusta sentirse 'en torero'. Actuará vestido de luces, aunque no sabemos muy bien cual será su papel, el próximo día 11 de agosto en el Pago de la Arreijaná. Hace poco ha adquirido un traje de luces a 'El Melena' un novillero de Valencia, pero que no piensa estrenar no vaya a sufrir algún percance y actuará, de nuevo, con un conjunto alquilado.
Antonio Andrades Arana, 'Carambito'. Mozo de Espadas. Natural de El Puerto, transportista de profesión junto a sus hijos. Aficionado taurino ayuda unas veces como mozo de espadas a su amigo 'Pajarito' y otras se intercambia las funciones de apoderado de éste con Miguel López-Cepero. Carambito tiene un hijo que estudia con Galloso en la Escuela de Tauromaquia y ahora viste de plata poniendo 'varapuyas' --banderillas-- en algunos espectáculos con el nombre artístico de Antonio Jesús 'Carambito'. La familia de 'Carambito' proviene de Sanlúcar de Barrameda y, que él recuerde a su tatarabuelo ya le apodaban así, por su forma de hablar. Era tan bien hablado que no soltaba ningún taco, solo se permitía decir: 'caramba'. Y 'Carambito' se les quedó por los siglos de los siglos.
Miguel López-Cepero. Apoderado. Es uno de los propietarios de la Venta El Cepo,
Un crítico taurino de la Revista '6 Toros 6' ha escrito de nuestro protagonista: "El Pajarito es un artista singular. Si fuera plural sería "Los Pajaritos". Torea de oído, como los pianistas, pero con capote y muleta. Y torea de oído, porque no hay más que ver el retrato y los pabellones auditivos que ostenta y lo adornan. Cuando oye al público pedir una oreja, se pone a temblar, y si, además, piden las dos, se jiña, porque cree que piden las suyas. Pero todo se le va en orejas, porque es monórquido. Para formar el paquete en la taleguilla su mozo de espadas lo suplementa con una patata de siembra, simulando un testítculo. A veces la patata se desliza hacia abajo por la taleguilla y da la apariencia de estar mejor dotado, pero solamente en apariencia. Por lo demás todo en él es arte y sentimiento. Lo acompaño en el sentimiento." Machaquito.

Nace en Sabadell. Estudia Medicina en la Universidad de Navarra donde, tras acabar la licenciatura en 1968, hace la especialidad de Pediatría en la misma universidad, en el Departamento de Pediatría del Prof. Manuel Bueno. En 1971 defiende su Tesis Doctoral titulada “Los Dermatoglifos en la Población de Navarra”, dirigida por el mismo Prof. Bueno. (Los Dermatoglifos son los patrones que forman los pliegues de la piel de los dedos, palmas de las manos y plantas de los pies).
En 1975 se traslada a Cádiz, viniéndose a vivir a El Puerto, tras obtener la plaza de Profesor Agregado de Pediatría y en esta capital andaluza permanecerá durante 9 años. En 1979, sustituye al Prof. Alberto Valls como Catedrático. En la Bahía de Cádiz, además de su labor docente e investigadora ocupa diversos cargos académicos y culturales entre los que cabe destacar los de Vicedecano en la Facultad y Presidente de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de nuestra Ciudad.
En 1984 vuelve a su ciudad natal para dirigir una Clínica Pediátrica de 170 camas y se reincorpora a la docencia universitaria en la Cátedra de Pediatría del Prof. Cruz.
Tiene más de un centenar de publicaciones en revistas nacionales y extranjeras y ha realizado diversas estancias en el extranjero, entre las que caben destacar las del Centro Internacional de la Infancia de París y en Harvard Medical School.
De padre catalán -de ascendencia italiana- y madre austríaca, Fernando Monguió Becher (Madrid-1917 El Puerto de Santa María-1995) nació la víspera de Reyes, viviendo sus primeros años en Austria con su madre, Agnes Becher Seite, en la ciudad Waltersdorf an der March, fronteriza con Eslovaquia, donde realizaría sus estudios primarios. Regresa con su madre a España en 1927 y entonces aprende el castellano.
CON PRIMO DE RIVERA.
MONGUIÓ, FUSILADO.
PRESO DE LOS REBELDES O “NACIONALES”.
ACTIVIDAD INTELECTUAL.
«El Puerto de Santa María es el lugar ideal para pasar el verano, o para disfrutar de unas vacaciones, sin lugar a dudas, no tiene por qué ser el más bello del mundo, ni el de las mejores playas, ni el de los mejores restaurantes. Para mí es aquel lugar que te llama siempre, al que te atan raíces profundas, en el que jugaste de chaval, en el que te enamoraste por primera vez. Aquel rincón donde estaba la vida, la vida auténtica, la que te llenaba siempre.
En 1945, el año del nacimiento de 'el Bimbo', nacen también la periodista María Antonia Iglesias, el humorista Fernando Esteso y los cantantes José Luis Perales y Betty Missiego, además del ciclista belga Eddy Merckx. Ese año, también se crea el Institituo de Cultura Hispánica, actualmente Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.
Ese año, además se reglamenta el toreo en Portugal, y el Dr. Antonio Vallejo-Nájera pbulica su primer trataado sobre psiquatría. El ex dictador de la República Social Italiana --y antes del Reino de Italia-- y lider fascista, Benito Mussolini, es ejecutado por los partisanos. (En la imagen superior, Diego, en la típica fotografía escolar, que todos tenemos, en el Colegio de la SAFA. En la imagen siguiente, los padres de Diego, José Simón y Francisca Montes).
Empezó pronto su vida laboral, como facturista en el comdedor del Hotel Fuentebravía; también estuvo trabajando en los Depósito de CAMPSA; luego montó una carnicería en Puerto Real y como la carne no era lo suyo, trabajó para Pepe Acaso, en el distribuidor de Danone. Por fin, en el año 1972 se integra en la organización panificadora de distribución de productos Bimbo, a la que dedicará el resto de su vida laboral hasta su jubilosa jubilación en 2007 (35 años en la empresa), y de la que tomaría su nombre artístico para el mundo de la tauromaquia. Un hombre que, a sus 64 años la ilusión de su vida y sus prioridades son el mundo del toro y su compañera Maria del Carmen Pazos, a la que le lleva 23 años de diferencia, algo que dice mucho de él. Genio y figura y mucho sentido del humor, amén de un corazón como una plaza de toros, valga el símil. Corazón que ya se ha resentido del algún sustillo: dos infartos uno hace 10 años y otro hace 2. Pero el torero sigue en la brecha. (En la fotografía de la izquierda, una juvenil imagen de Diego. La foto siguiente con el torero Diego Puerta, está tomada en 1965).
Hacía jornadas laborales de 7 de la mañana a 10 de la noche cuando entró en Bimbo con 26 años. Gracias a José María Ponga, de Vigalpe 500, un militar retirado, consiguió entrar a distribuir los productos que representaba en la Base Naval de Rota. Aquel pase le sirvió de paso para una próspera carrera profesional con Bimbo tanto en la Base como en el municipio de Rota. De vivir en casa de su suegra a poder tener su primer piso en la Barriada Reyes Católicos (aquellos pisos 'del sindicato' calle Postigo arriba; pagaba 250 pesetas al mes) da una imagen de la cantidad de productos que Diego consiguió colocar en barcos y reductos de la Armada. Tuvo de jefes en la panificadora a Rafael Cruz y Felix Rios, entre otros.
La familia de Diego es amplia, cuatro hijos de su primer matrimonio Paco, Fernanda, Diego y David, -algunos metidos en la distribución alimentaria- y una vida feliz junto a su segunda pareja, María del Carmen, a la que conoció con apenas 18 años, cuando el tenía 39. Se conocieron en 1984 porque Diego tenía un caballo cerca de donde vivía Maricarmen, a la que invitó a tomar un refresco en un bar cercano, pero como la Cenicienta --aunque con cuatro horas de adelanto--, ella tenía que estar a las 8 de la tarde en su casa. Y ahí empezó todo. Desde 1986 hasta ahora han vivido mucho y damos fe que la felicidad reina en la casa del torero. Ella lo pasa muy mal cuando actúa: ve el paseíllo pero se ausenta de las plazas cuando comienza su faena, aunque da igual porque el clamor del público se escucha igual dentro que fuera. (En la imagen Maria del Carmen Pazos, la mujer del torero).
Abunda en sus reflexiones en voz alta: "--A mi lo bailao no me lo quita nadie. He pasado tantos momentos buenos en el mundo..." Y el artista evoca cuando, en Aranjuez lo metió Palomo Linares en una corrida. Aquí se pone teatral: "--No he pasao tanto miedo en toda mi vida". (En la imagen, con el diestro de Las Pajanosas afincado en El Puerto, Pepe Álvarez).












Diego está en capilla. Va a entrenamiento a diario, nada de alcohol, --algún día se da un homenaje-- nada de excesos. Por las mañanas ayuda y asesora a alguno de sus hijos. Por la tarde, entrenamiento. A diario como hemos dicho. El día 7 de agosto, actúa en la parte seria del Espectáculo Cómico Taurino, 'El Chino Torero y los enanitos forcados', que se celebrará en la Plaza de Toros a las 11 de la noche. El cartel de abono de temporada anuncia la "Reaparición de El Bimbo de El Puerto". Sus amigos se preparan para acompañarle en el previo del rito de vestirse y luego en los tendidos. Su apoderado, Miguel López-Cepero, de la Venta El Cepo, espera que tras el triunfo le salgan más actuaciones para la pretemporada, aunque sea en Méjico. Su Mozo de Espadas, Nina, espera estar a la altura. El día siete de agosto, ¡allí estaremos, maestro!

En la primavera del año 2000, Rafael Navas Renedo, a la sazón Delegado de Diario de Cádiz en El Puerto, era ascendido como Jefe de Sección de local en Cádiz capital, del mismo medio. Desde Octubre de 2002 hasta mayo de 2008 ha sido Director de Diario de Jerez y en la actualidad y ya va por su segundo año, es Director de Diario de Cádiz. Un nutrido grupo de porteños de diversas representaciones se reunió para agradecerle el buen trabajo realizado en la Delegación de El Puerto: "Ha hecho un periódico dentro de otro periódico", dijeron y sobre todo, luchó desde el medio por El Puerto, su ciudad, sin descanso, sin festivos, siempre pendiente de la noticia. En aquellos años le tocó dar la del fallecimiento del poeta Rafael Alberti. Los allí congregados, más de setenta, le desearon todo tipo de aciertos y suerte en su nuevo cometido. Y ya lo ven, la suerte, que va acompañada de trabajar mucho y bien, le vino recompensando con la dirección de dos periódicos, uno de ellos, Diario de Cádiz, el decano de la prensa andaluza y segundo de la española. El acto tuvo lugar en el Restaurante Bar Jamón. (Foto: Fito Carreto).



ESPUMOSOS VALDELAGRANA.
LA FABRICACIÓN.
LOS ISOCARROS Y EL REPARTO.



EL DEPÓSITO Y VENTA DE HIELO.
EL PRINCIPIO DEL FIN DE LOS ESPUMOSOS.
Los costos de producción y distribución eran superiores a los precios que se pagaban por los productos y la fábrica dejó de ser rentable. Se pagaban dos pesetas por un sifón y cuando intentó subirlo a cuatro pesetas para ajustar los costos y beneficios, no tuvo la acogida esperada. Otros productos de multinacionales, implantados a nivel nacional, acabarían ocupando su espacio, con ofertas mas interesantes para los negocios de hostelería y con ellos ya no pudo competir, lo que le abocó al cierre. Conseguiría vender la lavadora automática de botellas a una empresa de Torre Donjimeno y el resto del tren de embotellado --que estaba prácticamente nuevo con apenas ocho años de uso-- a una fábrica de refrescos de Sevilla. (En la imagen, 'Caza y Pesca' en la calle Ganado, uno de los negocios familiares de la familia González, que vendía radios y televisores. Precisamente Miguel colocó la primera antena de TV que se instaló en El Puerto, en el Bar Puente de Manolo Muñoz, en el año 1957).
Los caminos de gaseosa La Casera y de Miguel se volvieron a encontrar, ofreciéndoles éstos que les distribuyera sus productos en El Puerto, ya con caseras de distintos sabores... Como los márgenes comerciales que le proponían no le parecieron ajustados a la realidad, Miguel le volvió la espalda a La Casera, en esta ocasión como distribuidor, después de haber sido durante muchos años competidor directo, una especie de lucha entre David y Goliath.
Para colmo una enfermedad hoy felizmente superada, le obliga a prejubilarse con 63 años, lo que le obliga también a cerrar el negocio de la Distribución. Hoy vive felizmente retirado del mundo de los negocios, disfrutando de su familia en los Altos del Berbén.