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escena_congreso_de_los_diputados_siglo_xix_eugenio_lucas_velc3a1zquezFederico Ferrer Sahuervain fue diputado por el distrito de El Puerto de Santa María por dos veces en el marco de las elecciones de noviembre de 1864: la primera elección se declaró nula, pero volvió a resultar electo en una segunda elección de carácter parcial escrutada el 27 de marzo de 1865. /En la imagen de la izquierda, escena del Congreso de los Diputados en el siglo XIX.

Federico Ferrer Sahuervain (indistintamente escrito con r y con l así como con b y con v) nació en Cádiz posiblemente hacia 1825. El único dato sobre su fecha de nacimiento procede de un poder para testar que otorgó en octubre de 1865 en el que indicaba, tan sólo, que era “mayor de cuarenta años”. Hijo legítimo de Benito Ferrer y Antonia Sahuervain, desconocemos sus raíces y la profesión paterna, pero el conjunto de información disponible no deja lugar a dudas sobre la solvente posición económica de su entorno familiar. Federico se dedicó al mundo de los negocios y de la empresa y muy pronto se situó en una sólida y sobresaliente posición, dueño de una casa mercantil, Federico Ferrer, que en el momento de su muerte abarcaba múltiples negocios en Cádiz y en el resto de España y movía un ingente capital.

Ferrer quizás contó con un punto de partida y de apoyo en el ámbito familiar, aunque nada dicen al respecto los diversos documentos testamentarios. Sí cuentan que su padre le dio un adelanto de su legítima con ocasión de la celebración de su matrimonio, que tuvo lugar en Cádiz el 16 de diciembre de 1843. Se casó con María del Carmen Rabech López, también natural de la capital gaditana e integrante, como Federico, de una familia acomodada. Ella aportó al consorcio en concepto de dote 270.000 reales de vellón que se sumaron a los casi doscientos mil con los que contribuyó Federico. Con este capital inicial, a los que se añadieron más adelante otros 400.000 donados por una tía de María del Carmen, la pareja levantó una empresa de dimensiones muy considerables. Un patrimonio material al que agregaron otro, humano, aún más importante: seis hijos, Francisca, Federico, Onofre, Jaime, María del Carmen y Benito Ferrer Rabech.

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La calle Aurora, donde vivió nuestro protagonista en El Puerto. A la izquierda la plaza del Polvorista, a la derecha la casa de Roque Aguado.

Federico fue, indudablemente, el alma de esa empresa, que en 1865 se ocupaba en negocios tan amplios y diversos como los que muestra esta relación: desde actividades mercantiles comunes de la zona, como la venta de vinos, y actividades bancarias también habituales en los hombres de negocios gaditanos (Federico Ferrer fue accionista del segundo Banco de Cádiz, que se creó en 1846, así como del Crédito Comercial de Cádiz, fundado en 1860), hasta otros afanes menos usuales, como diversos negocios de transportes por carretera en el marco provincial y entre Cádiz y Madrid. También obras de construcción de altos vuelos, que edificaban, por ejemplo, carreteras tanto en la provincia de Cádiz como en otros puntos dispares de la geografía nacional. Asimismo, y sólo por señalar los quehaceres más destacados, la contrata de servicios con el Estado, ya fuera la participación en el suministro a presidios, la provisión de utensilios para las tropas o la construcción de un hospital provincial.

Tal despliegue de operaciones permitió a Federico Ferrer Sahuervain acumular un patrimonio mueble e inmueble verdaderamente importante. Múltiples acciones invertidas en diferentes sociedades bancarias, billetes hipotecarios, valores nominales, títulos del tres por ciento y diferentes depósitos a los que se añadía la propiedad sobre numerosas fincas. Ochenta y una en total, divididas entre rústicas y urbanas, adquiridas muchas a particulares pero otras muchas procedentes de Bienes Nacionales, que se repartían por toda la provincia de Cádiz, la mayoría en El Puerto de Santa María y en la capital, y el resto distribuidas por Jerez, Arcos, Rota, San Fernando, Chiclana, Medina, Conil, Vejer y Algeciras.

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DIPUTADO POR EL DISTRITO DE EL PUERTO.

El empresario gaditano también se interesó a partir de un momento dado por el mundo de la política. Fue en los años sesenta. Más concretamente, cuando concluyó el extenso periodo unionista liderado por O’Donnell. En octubre de 1863 concurrió por primera vez a las elecciones generales. Lo hizo como candidato a Diputado a Cortes por el distrito de El Puerto de Santa María, la población en la que residía desde bastante tiempo atrás, al menos desde principios de los años cincuenta. A pesar de su amistad con el ministro de Hacienda, Manuel Moreno López, el candidato de la Unión Liberal, Francisco Barca, le superó en número de votos y no pudo pisar el hemiciclo. Debió surgirle entonces la oportunidad de ser diputado provincial y no la rechazó. Y en las siguientes elecciones a Cortes de noviembre de 1864 volvió a presentarse por el distrito portuense, esta vez como candidato apoyado por el Gobierno, en manos del Partido Moderado. Ahora sí la relación de votos se invirtió y fue Francisco Barca el que se quedó sin poder pisar la Carrera de San Jerónimo.
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El Congreso de los Diputados a finales del siglo XIX.

Sin embargo, tampoco Federico Ferrer llegó a hacerlo. Su acta electoral, sobre la que existían protestas y reclamaciones, pasó el primer trámite de admisión –el beneplácito de la Comisión de Actas- pero fue impugnada en la sesión del 19 de enero de 1865 por el diputado Posada Herrera, que denunció numerosas presiones y manipulaciones en el proceso electoral portuense y puso el dedo en la llaga sobre el propio Federico Ferrer por su condición de diputado provincial y, sobre todo, de contratista de diferentes obras y servicios públicos. Tan potente fue su discurso que, a pesar de que hubo diversas intervenciones a favor de la admisión de Ferrer, la Cámara rechazó el dictamen favorable de la Comisión por 78 votos contra 57. Una nueva votación resolvió que la comisión dictaminara de nuevo, cosa que hizo un mes después, el 21 de febrero, proponiendo que el acta se declarara nula. El dictamen, no obstante, iba acompañado de dos votos particulares, uno que sostenía que nada había cambiado para modificar la primera resolución, y otro que pedía que se ampliase la información que pudiera contribuir a validar o a anular el acta. Nuevamente se desencadenó un debate que se prolongó durante las dos sesiones siguientes y finalmente, el día 23 de febrero, se aprobó la propuesta presentada por la mayoría de la comisión. La anulación del acta dio lugar a una elección parcial que revalidó el triunfo electoral de Federico Ferrer en su tierra portuense. El 27 de marzo fue confirmado el escrutinio y el 26 de abril siguiente el Congreso pasó a la Comisión correspondiente la nueva acta de El Puerto de Santa María.

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Ilustración de una sesión en las Cortes en el S. XIX.

Todo quedó ahí. El Diario de Sesiones del Congreso no registra más noticias sobre qué pasó a continuación. Y Federico Ferrer nunca tomó posesión, ni siquiera presentó su credencial. Ignoramos los motivos. Quizás el durísimo ataque de Posada Herrera le hizo reflexionar y abandonar. Aunque es más probable que fueran otras las razones: Federico Ferrer murió el mismo año 1865, el 27 de octubre, tras una enfermedad que no sabemos cuándo comenzó ni cuánto duró. Falleció en su casa de la calle Aurora, en El Puerto de Santa María. Dejaba una joven viuda y seis hijos menores de edad. A ella le hizo un encargo especial: que cuando constituyera de nuevo su casa mercantil mantuviese la denominación Federico Ferrer. /Texto: Lola Lozano Salado. Universidad de Cádiz

Fuente: Diego Caro Cancela (dir.): Diccionario Biográfico de Parlamentarios de Andalucía (1810-1869), Sevilla, Centro de Estudios Andaluces, 2010, tomo I, pp. 486-488.

Rafael Alberti ganaba el  14 de noviembre de 1983 el premio Miguel de Cervantes de Literatura convocado por el Ministerio de Cultura, dotado con diez millones de pesetas y fallado en Madrid por un jurado que presidió el titular de aquel departamento, el ministro Luis Solana. Alberti, autor de Marinero en tierra, obtuvo el galardón en disputa con el novelista Camilo José Cela y el narrador venezolano Arturo Uslar Pietri, que quedaron finalistas.

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El rey Juan Carlos, acompañado de la reina Sofía, entrega al poeta Rafael Alberti el diploma del Premio de Literatura en lengua castellana "Miguel de Cervantes", durante un solemne acto celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, el 23 de abril de 1984. /Foto: Ángel Millán - Manuel Hernández de León.

En 1983 hacía ocho años que el Ministerio de Cultura convocaba este galardón, dotado con 10 millones de pesetas, el más importante de las letras españolas. Alberti compitió en las votaciones finales con Camilo José Cela y Arturo Uslar Pietri. El jurado renunció a revelar el resultado de la votación, que se resolvió, según los convocantes, "por mayoría suficiente". Con Alberti, Cela y Uslar Pietri, compitieron por el premio Guillermo Díaz-Plaja y Guillermo Francovich. Las deliberaciones del jurado estuvieron precedidas por una controversia sobre la presentación de la candidtura de Alberti, que llegó fuera de plazo, presentada por la academia colombiana de la lengua. Esta entidad se equivocó y envió, dentro del plazo, la candidatura de Borges, que ya había obtenido el premio. Posteriormente rectificó su opción y envió el nombre del poeta portuense ganador. El jurado aceptó "por consenso" la candidatura y no reclamó el dictamen jurídico en que se basó el Ministerio de Cultura para dar por buena la candidatura. El ministro de Cultura, Javier Solana, hizo pública la decisión del jurado. Señaló que "el jurado, que es soberano, ha analizado todas las circunstancias que han concurrido y, por consenso, se ha aceptado la candidatura presentada por Colornbia".

Respecto a las impugnaciones que pudieran presentar las respectivas academias de la Lengua, Javier Solana aseguró que la decisión del jurado es inapelable". El ministro aseguró que "no se ha producido ninguna transgresión de las normas del premio, porque el jurado es un órgano colegiado que, en interpretación de esas normas, puede pronunciarse legalmente sobre una circuristancia de esta clase".

Alonso Zamora Vicente, secretario de la Academia Española de la Lengua, precisó más tarde que en 1981 la Academia presentó al Cervantes la candidatura de Rafael Alberti. Zamora Vicente dijo que el fallo había sido "dificilísimo", y destacó "la seriedad" del tribunal, que "meditado y sopesado cada una de las candidaturas".

Los tres últimos seleccionados, tras las primeras votaciones, fueron Camilo José Cela, Arturo Uslar Pietri y Rafael Alberti. Luis Rosales, que figuró en el jurado como ganador de la edición 1982, dijo que la elección había sido "muy bonita y ejemplar, respetando todos los valores democráticos. Ha sido una muestra de integridad en una elección en la que cada uno ha defendido su posición".

...continúa leyendo "2.394. RAFAEL ALBERTI. Premio Cervantes 1983."

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Fragmento de óleo sobre lienzo de Isaac Peral y Caballero.

En una antigua guía turística de El Puerto de principios del siglo XX que se conserva en mi casa, pero que no tengo a mano, aparece una foto del famoso sumergible y de “La Carraca”. En la “Guía del buen comer español” de Dionisio Pérez (Post-Thebussem) editada en 1929 por el Patronato Nacional de Turismo --que conservo-- en su página 89 se puede leer :

guiadelbuencomerespanol_2_puertosantamaria"En 1891 ofrecióse a Isaac Peral un banquete en el barrio de Guía, del Puerto de Santa María, en el que figuraron veintiún platos, todos de pescados y mariscos y todos preparados al estilo de los marineros , que son los habitantes de aquella barriada”. No se dice en el libro de Dionisio Pérez si el banquete fue en homenaje a Isaac Peral y su tripulación por el éxito de las pruebas de inmersión de su famoso sumergible en aguas de la Bahía de Cádiz.

En su nótula núm. 351 Javier Maldonado Rosso hace mención del banquete que se celebró en el desaparecido Hotel Vista Alegre (desapareció el hotel y ya de paso, más tarde, también el elegante edificio del XIX que lo albergaba) para festejar la inauguración del alumbrado eléctrico portuense en el que estuvo implicado como principal promotor el famoso inventor cartagenero. El citado hotel estaba en el Vergel del Conde O’Reilly, al lado del río, por tanto en el barrio marinero.

Se trata de dos banquetes en su honor pero por motivos diferentes. Si en 1894, desvinculado de la Armada, es cuando comienza su actividad empresarial en el nuevo sector de la producción y suministro de energía eléctrica en El Puerto, parece que el banquete de 1891 citado por Dionisio Pérez en su libro, debería ser en homenaje a la botadura del sumergible el 8 del 8 de 1888 y las exitosas pruebas posteriores, como así se dice en el pié de la foto del submarino que aparece en esta nótula 351 que comento.

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Pruebas oficiales del Submarino Peral verificadas en la Bahía de Cádiz el año 1890. Pulsar sobre la imagen para ampliar.

El Puerto fue acogedor y agradecido con el marino inventor y empresario, reconociendo su talento y valía y honrándole --que yo sepa-- por lo menos con los dos banquetes que se citan, y la dedicación de la plaza del Ayuntamiento donde se encontraba la Eléctrica Peral o fábrica de la luz portuense.

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Electra Peral Portuense, en la calle Larga, esquina y vuelta con Descalzos o la plaza que lleva el nombre del ilustre marino y empresario, con fachada también en Diego Niño. La imagen es del 9 de agosto de 1914.

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Recibo de 30 pesetas expedido por Electra Peral Portuense a nombre de Antonio Valimaña el 25 de mayo de 1938, por consumo de electricidad en el Cine Orpheo, en la calle Puerto Escondido.

Todavía los antiguos siguen llamando a la fábrica de luz “Eléctrica Peral”, aunque después haya sido “Sevillana de Electricidad”, y hoy sea “Endesa”.

pedromercaderizubia_puertosantamariaPedro de Mercader i Zufía, Almirante de la Armada, bisabuelo de mi mujer, y tatarabuelo de mis hijos (portuenses como yo) , nació en Barcelona en 1857 y murió en la misma ciudad en 1928. Descendiente directo de Wifredo el Velloso (Guifré el Pilós ). Falleció antes de heredar el título de Conde de Belloch que pasó directamente su hijo. Hermano, a su vez, del Vizconde de Belloch. Familia, por tanto, de rancio abolengo catalán además de ilustres marinos. Su hija, Joaquina Mercader y Bofill, casó con el también conocido marino Juan Antonio Suanzes y Fernandez, Marqués de Suanzes, abuelos de mi mujer y, por tanto, bisabuelos de mis hijos. /En la imagen de la izquierda, Pedro de Mercader y Zubía.

Pedro de Mercader i Zufía fue uno de los Tenientes de Navío que con su compañero y jefe del proyecto, Isaac Peral, y otros marinos realizaron la primera inmersión del famoso sumergible en aguas de la Bahía de Cádiz. Cuenta la familia, no sé si exagerando un poco, que encaneció prematuramente como consecuencia de las emociones originadas por las pruebas y sucesivas inmersiones en las que participó mi lejano pariente político.

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El Submarino Peral estrenó en 2013 sala en el Museo Naval de Cartagena (Murcia), donde se investigará cómo detener la oxidación interior del casco

Siendo Almirante del Arsenal de la Carraca, en San Fernando, salvó dicho sumergible del desguace y hasta hace poco se ha podido admirar en el puerto de Cartagena. Después de su restauración se le ha buscado un lugar más a cubierto en el Museo Naval de Cartagena. /Texto: J.S.A.

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juandeaustria_puertodesantamariaEl único vínculo que mantiene Juan de Austria con nuestra ciudad este importante personaje de nuestra historia moderna, del que dentro de unas semanas se cumple o conmemora el 470º aniversario de su nacimiento en Ratisbona (Baviera, Alemania) hijo natural y reconocido de Carlos I, hermanastro de Felipe II, del que tuvimos noticia en nuestra infancia, aparte de por los libros de historia, gracias a la popular película “Jeromín” de Luis de Lucía, basada en una obra del mismo título del jesuita jerezano, con ascendiente portuense, Padre Coloma (Ver nótulas 434 y 1805), es la glorieta que lleva su nombre, situada en la confluencia de la calle San Juan con la Avenida de Sanlúcar.

Parece probado que Don Juan de Austria, en su calidad de Capitán General de la Mar, estuvo en varias ocasiones en la entonces villa ducal de El Puerto de Santa María, antes y después de la fecha en que tuvo lugar la batalla naval de Lepanto: octubre de 1571, cuya flota coaligada, constituida por más de doscientas galeras, denominada “Santa Liga”, comandó. Gregorio Marañón (nótula1.846) lo sitúa en El Puerto en 1565 y también un año después de su victoria contra los turcos, debiendo solucionar la rebelión de los moriscos de las Alpujarras, se traslada aquí para recoger a Luis de Requesens, Comendador Mayor de Castilla, general de las galeras denominadas de la Guarda del Estrecho y uno de los más notables jefes militares, junto con Farnesio, Colonna y Bazán, bajo sus órdenes en Lepanto. Lo llevó al conflicto como su lugarteniente y cuando se solucionó fue nombrado Requesens gobernador de los Países Bajos, cargo en el que le precedería.

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Grabado de Namur (Flandes).

Nosotros aquí nos vamos a referir a una visita y estancia en concreto, la que realizase en el verano de 1568, diez años antes de que falleciera en Namur, la ciudadela flamenca que acababa de conquistar. Por aquella fecha, protagonizó un incidente que marcaría el rumbo de la historia de la monarquía española. Su sobrino Carlos, hijo mayor de Felipe II y heredero del trono, huérfano de su madre, la reina María de Portugal que falleció en el parto, tenía su misma edad y se había educado conjuntamente con él en la Universidad de Alcalá. Debemos suponer que, aparte el parentesco, gozaban de una buena amistad y camaradería, tanta como para hacerle partícipe (Carlos a Juan de Austria) de su intención de rebelarse contra su padre pues simpatizaba con la causa flamenca.

felipesegundoAdvertido el rey y considerándose traicionado el Infante Carlos, a pesar de que las condiciones física y dotes militares eran notablemente inferiores a las de su medio tío paterno, le acometió con su espada en un ataque de histérica furia, siendo reducido por los sirvientes y encerrado en sus aposentos. Ante la gravedad de su conducta y la inestabilidad mental del príncipe de Asturias, (fue tachado por sus contemporáneos de excéntrico y cruel) su padre Felipe II lo procesó y mandó encerrarlo en el castillo de Arévalo, donde falleció meses después de inanición, al negarse a recibir ninguna clase de alimentos, según una de las numerosas versiones existentes. /En la imagen de la izquierda, el rey Felipe II.

Juan de Austria,’ mientras tenían lugar estos hechos, preparaba una campaña contra los corsario que asolaban el Mediterráneo. En los primeros días de junio salió de Cartagena, y según relata Lorenzo Vander Hammer en la biografía del personaje que publicó en 1627,”entró en la bahía de Cádiz con quince galeras que reforzaban las cinco que allí dejó”. Con pilotos expertos en el conocimiento de la zona “salió a buscar corsarios que decían andaban a Poniente. Amanecieron las galeras sobre la barra de Sanlúcar saliendo a la mar abierta para evitar los bajíos hasta dar fondo frente al río o torre de Oro, zona también conocida como Arenas Gordas y Playa de Castilla”, aproximadamente a la altura de la actual Matalascañas, donde posteriormente se construirían las denominadas “torres de almenara” por ser lugar habitual de aguada de corsarios y piratas, “volviendo a despalmar (limpiar y untar con sebo el fondo de una embarcación) a El Puerto de Santa María”.

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Escuadra de Galeras.

“Encontró allí tan solo una guarnición de 811 soldados y escribió al marqués de Mondejar pidiendo enviase más gente para reforzar las galeras. Visitó la casa de las Municiones y fundición de la artillería, y el castillo alcazaba, discutiendo con los prácticos el sitio para un muelle que se ocuparía, posteriormente, de construir el capitán Florio de Alapetchi.

Durante su estancia, antes de salir el día de San Pedro Apóstol con las treinta galeras que había reunido para la expedición de castigo, rumbo a Argel, apadrinó a Francisco Manso de Andrade, hijo del Comendador y gobernador de la ciudad, Antonio Manso. Conocemos este hecho puntual que nos permite saber de buena tinta una faceta social y humana de ésta época tan alejada, más allá de la crónica militar, gracias a un erudito local, el Doctor Don Teodomiro Ibáñez que localizó el acta bautismal en la que figura dicho dato, en el folio 323 vuelto del libro de bautismo de la iglesia, hoy basílica, Mayor Prioral del año 1568, según refiere Cesáreo Fernández Duro en su obra “Tradiciones infundadas”. El bautizo está fechado el día 23 de junio.

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La desaparecida Casa de los Manso de Andrade, en la plaza de Colón.

Finalizamos informando que Antonio Manso, jefe del clan familiar de los Manso de Andrade, era oriundo de Oleiros, en el centro de Portugal. Se estableció en esta ciudad en el primer tercio del siglo XVI como factor, autorizado por los reyes de Portugal para adquirir trigo y expedirlo por algunos puertos de Andalucía. Tenía sus casas principales, llamadas de “los Escribanos” por tener establecida en ella todo el papeleo de la factoría en el edificio que reproducimos en la foto, paralelo al castillo de San Marcos y frente a la actual Plaza de Colón. Dicha casa tenía frontero el almacén de su propiedad, con el sitio que llegaba hasta el muelle, una concesión de los duques de Medinaceli. Posteriorenmente, en el siglo XVIII, fundaron un Mayorazgo y se trasladaron a Medina Sidonia, siendo el conocido Doctor Thebussem uno de sus descendientes. /Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A-C Puertoguía.

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La desmemoria, una tragedia española: Caza de rojos. Un relato urbano de la clandestinidad comunista (Espejo de Tinta), es el libro de de José Luis Losa que recoge los desencuentros entre miembros del Partido Comunista durante la Guerra Civil. Y en concreto, entre los poetas Rafael Alberti y Miguel Hernández.

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Podría haber titulado esta crónica como “una tragedia de sangre y mierda”, expresión que usa su autor frecuentemente a lo largo de las 510 densas y apasionantes páginas de su libro. Pero sería injusto. Porque la verdadera protagonista moral de esta historia aparece, aunque tarde, en su penúltimo capítulo titulado : “La memoria miente”, ratificado por la frase de Leonardo Sciascia: “Todos mentían, incluso la memoria”. Pues con el paso del tiempo, “todo proceso de exfoliación de la memoria pasa por el delicado trabajo de ir erosionando las capas que la invención, la mitomanía, las construcciones autoprotectoras, han ido dejando como un sedimento de apariencia mineral, opaca; las capas que ocultan la verdad. Las verdades de cada cual.”

cazaderojos_puertosantamariaLlama sin embargo la atención, entre todas, una anécdota extraordinariamente trágica —al menos para mí— por lo desconocida y por lo relevante de sus protagonistas: Rafael Alberti (De quien Bergamín llegó a decir: “Mandamos al exilio a un joven poeta y nos devuelven a una puta vieja”, pág. 22) y Miguel Hernández, abandonado a su suerte en Monóvar en los últimos días de la guerra cuando Alberti y María Teresa León podrían haberlo persuadido para embarcar en el último avión que salía hacia Orán, quizá en el mismo en que voló Pasionaria… No resisto contarla, por su interés, con las mismas palabras de José Luis Losa (págs. 174-175) :

“Y ahora Federico Sánchez escucha a Paco Romero Marín la narración de lo que sucedió aquel día en el campo de aviación de Monóvar. Aquellos aviones franceses que iban recogiendo de manera selectiva a un pasaje privilegiado entre una militancia que superaba las posibilidades de evacuación. Mientras Miguel Hernández ha conseguido llegar a Alicante y vaga en medio de la gente, ya en Monóvar, en ese campo del cual, en efecto, como atendiendo a lo premonitorio de su poema, va a volar Pasionaria, dejando atrás, abajo, sin futuro, a unos hombres para los cuales las únicas instrucciones de un partido que no ha preparado ningún plan de resistencia ante la inminente derrota serán tan vehementes como suicidas: ??--¡Ahora, todos a las sierras! ??Y es verdad, como dice Hernández:

Crecen los héroes llenos de palmeras.
Y mueren saludándote pilotos y soldados.

Mientras Pasionaria se aleja...

Versos aterradores por visionarios los de Miguel Hernández, que entonces se mueve aturdido en ese sálvese quién pueda de Monóvar. Es entonces --cuenta ahora Paco Romero Marín--, que allí estaba, y que de allí pudo volar, en el último Dragón --encañonando a un piloto remiso a poner rumbo a África--, cuando Hernández se encuentra con Rafael Alberti y María Teresa León.

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Palacio de Zabalburu, confiscado a los Marqueses de Heredia-Spínola, sede de la Alizanza de Intelectuales Antifascistas, que presidía Rafael Alberti, en Madrid.

Es Alberti el que lo ve. Hace más de dos años que no se hablan, desde la bronca pelea en la sede de la Alianza de Intelectuales Antifascistas que presidía Alberti, en Madrid, en el palacio de los Heredia Spínola, en el primer año de la guerra.

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Llegaba cada día Miguel Hernández del frente, donde participaba activamente, animaba a las tropas y llegó a ser comisario político con El Campesino. Y se encontraba con el ambiente de francachela de aquel oasis de neoseñoritismo de mono azul y alpargatas, en cuyas mesas corría el vino y se tomaban las más peregrinas decisiones sobre suertes ajenas. Un día, indignado por el contraste entre la situación dantesca que viven los soldados en el frente y lo que ve en el palacio de los Heredia Spínola, aún con los restos de una buena comida en la mesa, se acerca al encerado que preside la sala, todavía Miguel Hernández con el uniforme transpirando el sudor del frente y escribe: ??--Aquí hay mucho hijo de puta y mucha puta. ??A la vista de que la única mujer presente en la sala era María Teresa León, ésta arremete contra Hernández y le asesta un puñetazo de inusitada contundencia, que le voltea y le rompe un diente. Habían dejado de hablarse; era el otoño de 1936. /En la imagen de la izquierda, María Teresa León.

Ahora, en Monóvar, Alberti, que ha visto acrecentarse su poder durante la guerra, intenta congraciarse con el poeta de Orihuela:?? --Tú ya sabes cómo son las mujeres, Miguel. Pero si tú quieres, te puedes venir con nosotros. Arreglo las cosas para que se te haga un hueco en el avión y te vienes con nosotros a Argelia. ??Miguel Hernández contestó secamente: ??--Yo me vuelvo a mi pueblo.

ELMONOAZUL-MADRIDEn la imagen de la izquierda, portada de 'El Mono Azul' una de las publicaciones de la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

De esa historia será testigo Irene Falcón. Ella va a compartir con Alberti y María Teresa, y a quedarse aún un día más, una vez que la pareja haya volado rumbo a Orán, una hermosa casa cercana al helipuerto, en donde toman té ruso con unos dulces... mientras en los alrededores, en Elda, en Monóvar, cunde el pánico. Irene Falcón se lo contará todo a Romero Marín con cierta ingenuidad. ??Alberti va a sellar ese encuentro suyo con Miguel Hernández con la llave del silencio. Tiene la percepción de que, en la medida en que hubiese suturado la herida de esa enemistad, podría haber evitado la muerte de Miguel Hernández. Va a contar la historia, tiempo después, y tergiversada, a algunos amigos, pero en el caso de que Alberti escriba unas memorias, y de que a éstas le dé por llamarlas La arboleda perdida, se apresurará a falsear la verdad abiertamente cuando afirme que "la última vez que vi a Miguel fue en Madrid, cuando después de intentar convencerle de que se refugiase en la Embajada de Chile, escuché de Hernández que se iría andando a su pueblo. ??--Tú lo que deseas es que te maten, Miguel. Es al único sitio donde no puedes ir. ??Y se habrían fundido en un abrazo”. /Texto y selección: Miguel Veyrat.

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La imagen está fechada el 22 de noviembre de 1992, durante la presentación de firmas contrarias al proyecto que Independientes Portuenses (IP) --hoy reconvertidos en Ciudadanos--, llevaba en su programa electoral: la construcción de un parking en los bajos de la plaza de Isaac Peral, pera lo que era necesario destruir el arbolado, principalmente las centenarias araucarias.

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Políticos y ciudadanos de toda clase y condición se concentraron en la plaza para protestar y oponerse al proyecto, que acabaría viendo la luz, años mas tarde. En la imagen de Diario de Cádiz, podemos ver entre otros a Diego Utrera (PA), Rafael Rivero (PCE), Rafael Contreras y José Antonio Navarro (PSOE), el ex alcalde de IU Rafael Gómez Ojeda, Paco del Castillo (PP), y a los ciudadanos Inma Sánchez Pacheco o Gonzalo Díaz Arbolí.

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Luis Francisco de la Cerda, IX duque de Medinaceli. Detalle de óleo pintado por Jacob-Ferdinand Voet, Museo del Prado (Madrid), pintando probablemente con motivo de su nombramiento como Comandante de Galeras en Nápoles, donde fue Virrey y Capita´n General.

Luis Francisco de la Cerda y Aragón, IX Duque de Medinaceli, señor de El Puerto, nació en nuestra Ciudad, El Puerto de Santa María, el 2 de agosto de 1660. Era el primer hijo varón de Juan Francisco de la Cerda Enríquez de Ribera y de Catalina Antonia de Aragón Folc de Cardona y Córdoba. Heredó de su padre los títulos de duque de Medinaceli, de Alcalá de los Gazules, marqués de Cogolludo, de Tarifa y de Alcalá de la Alameda. Heredó de su madre los de duque de Segorbe, de Cardona, de Lerma, marqués de Denia, de Comares, de Pallars y conde de Prades. De ambos, el de Grande de España, convirtiéndose en uno de los aristócratas más importantes de la España de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.

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Planta y alzado de la Ciudad de Nápoles en 1698 de donde llegó a ser Virrey.

Durante el reinado de del rey Carlos II fue embajador ante la Santa Sede --siendo papa Inocencio XII--. Fue nombrado en 1684 comandante de Galeras  de Nápoles, llegando a ser virrey y Capitan General de dicha ciudad italiana y desde 1699 miembro del Consejo de Estado.

EscudoMedinaceli__PUERTOSANTAMARIATras las nupcias celebradas con María de las Nieves Téllez-Girón y y de Sandoval en 1732, hija del duque de Osuna, Gaspar Téllez-Girón, tuvieron dos hijos, Catalina y Luis, que fallecieron antes de llegar a la mayoría de edad, por lo que sus títulos nobiliarios pasaron a su sobrino Nicolás Fernández de Córdoba, hijo de su hermana Feliche. /En la imagen de la izquierda, escudo de la Casa de Medinaceli, señorío entre otros de El Puerto de Santa María.

Al morir sin herederos de Carlos II y el comienzo de la Guerra de Sucesión fue nombrado Primer Ministro por el rey Felipe V. Opuesto a la creciente influencia francesa en la corte española, en 1710 desveló a los ingleses los planes secretos para concertar una tregua entre las Provincias Unidas y Francia, por lo que fue encarcelado en el alcázar de Segovia y posteriormente trasladado al castillo de Pamplona donde murió al año siguiente, el 26 de enero de 1711.

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Copia de comienzos del s. XVI de la Carta-puebla que Alfonso X otorgó a nuestra ciudad. Archivo Municipal. / Foto, Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

Hoy, 16 de diciembre de 2014, El Puerto de Santa María cumple 733 años. Tal día como hoy de 1281, Alfonso X (ver nótula núm. 1.000 en Gente del Puerto) otorgó, rubricada en Sevilla, la carta-puebla fundacional de la ciudad que hoy habitamos, su ‘partida de nacimiento’; de la que el rey en ella decía: “…el Puerto que llaman de Santa María, que solía haber nombre Alcanatín en tiempo de moros, que es entre Xerés y la ciudad de Cádis, y tiene de la una parte la Grand Mar que cerca todo el mundo y que llaman Océano, y el gran río de Guadalquivir, y de la otra el mar Mediterráneo y el río de Guadalete, que son dos aguas dulces por donde vienen grandes navíos, es lugar más conveniente que otros que nosotros sepamos ni de que oyésemos hablar para hacer noble ciudad. Toda una declaración de principios del monarca a un lugar que bien conoció y por el que sintió verdadero afecto. Fue la última carta-puebla que en vida firmó.

islacartare8_2_puertosantamariaEn el gráfico de la izquierda, localizaciones de las 13 alquerías andalusíes en el término portuense. En verde, la aldea de Al-Qanatir.

La definitiva conquista y repoblación alfonsí de las aldeas andalusíes que poblaron las tierras del actual término portuense, que fueron parte de Cádiz hasta 1272 y de las que hicimos memoria en anteriores entregas (ver nótulas 2.294 y 2.308 en Gente del Puerto), se llevó a cabo en 1264, salvo las casas y solares de Al-Qanatir, que serían repartidas en 1268 a 300 repobladores. Pero al paso de nueve años, en septiembre de 1277, la recién poblada villa de Santa María del Puerto fue atacada y asolada por huestes benimerines procedentes del norte de África, al mando de Abu Yusuf Yaqub, hijo del emir meriní.

Tras la desolación, el rey decidió en 1281 avivar en la carta-puebla una nueva repoblación y marcar las bases económicas para el desarrollo de la villa, otorgando concesiones y privilegios a quienes se asentaran en su solar –extranjeros incluidos- y eximiéndoles del pago de impuestos. También se fijó su gobierno bajo la autoridad de alcaldes de la villa y del mar y un juez, se marcó su término municipal –grosso modo el actual- y, entre otras reglas, para el correcto abastecimiento de la población se establecieron mercados los miércoles y sábados y ferias a celebrar al comienzo de la Cuaresma y en octubre.

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Alfonso X el Sabio representado en las Cantigas de Santa María, en su corte.

Otros privilegios otorgaría el monarca en marzo de 1283 –un año antes de fallecer-, con el Guadalete como principal activo del porvenir de la población:Por hacer bien y merced a los pobladores del Puerto de Santa María, y porque se pueble mejor el lugar, tengo por bien que todos los bajeles cargados que pasaren por el río de Guadalete para ir a Xerés que se descargue y el tercio, también de vianda como de madera o de otras cosas que ellos mester hubieren”; “mando a todos los marineros mercaderes que por í pasaren que descarguen y el tercio de lo que llevaren en sus bajeles, y que lo vendan y también de vianda como de las otras cosas.

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Figuración de un barco del siglo XIII en las Cantigas.

Ciertamente, en el río y por el mar le llegó al Gran Puerto de Santa María –como Alfonso X también tituló a la población- el esplendor comercial que conoció la villa durante toda la Baja Edad Media y la Edad Moderna. Pero los pilares de su desarrollo –el aceite, trigo y vino de su fértil campiña, las vías comerciales abiertas y conocidas de antiguo, los avezados marineros, pescadores y carpinteros de ribera, la imprescindible sal de sus inmensas salinas, la piedra de las canteras de San Cristóbal, el agua de los manantiales de La Piedad…- se cimentaron mucho tiempo atrás.

LA ANDALUSÍ AL-QANATIR

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Inscripciones islámicas sobre mármol de Al-Qanatir.

Fue Santa María del Puerto heredera de la alquería andalusí que ya en el siglo X, en tiempos del próspero califato de Córdoba (929-1031), se había establecido en la ribera del wadi Lakka, dependiente en su fiscalidad y administración de Saris (Jerez), la capital de la cora de Sidonia hasta la conquista castellana. A su vez, Al-Qanatir fue sucesora del Portus Gaditanus que Balbo el Menor fundó a fines del siglo I a.C. y del Portum tardorromano y bizantino (ver nótula núm. 2.000 de Gente del Puerto). Su ubicación a orilla del Guadalete y de la bahía de Cádiz, estratégico puerto de comunicación entre continentes, propició que Al-Qanatir fuera la única alquería de las trece que existieron en el término portuense que ha perdurado hasta nuestros días.

Del urbanismo de la alquería andalusí destacaremos aquí y ahora dos elementos arquitectónicos: su muralla y la mezquita, de las que a continuación haremos memoria.

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La cimentación de la muralla excavada en Ricardo Alcón en 1993. /Museo Municipal.

LA MURALLA ALMOHADE.

En 1993, el Museo Municipal excavó en linde a la calle Ricardo Alcón (hoy Centro de Salud ‘Federico Rubio’) un tramo de la cimentación de la muralla (14 m de largo por 2’5 m de anchura) que circundó Al-Qanatir, y a ella adosada al exterior una torre defensiva (4’5 m x 2’5 m). La muralla, construida en sus paramentos con piedra arenisca y ostionera y al interior de mortero de cal y arena con guijarros y fragmentos de ladrillos, ha de datarse, según informaron arqueólogos medievalistas, en algún momento del periodo en que los almohades dominaron al-Andalus durante cuatro décadas (1172-1212), coetánea a la Giralda de Sevilla.

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Dibujo de planta de la cimentación de la muralla excavada en Ricardo Alcón en 1993 y su planta en dibujo. / Museo Municipal.

Este lienzo exhumado y otros eran conocidos de antiguo. De hecho, en el Libro del Repartimiento alfonsí (1268) se mencionan –con la voz de pared y paredes- en varias partidas del reparto, mencionándose el frente de la muralla donde se excavó en éstas: Comiença otra tabla de fuera del valladar e de la cárcava, del majuelo de Pero Ganzana fasta el cabo [extremo, esquina] de las paredes.”; otra tabla “cerca la noria en los espinos, de los solares que están en las espaldas de la casa de Pero Ganzana, la carrera del pozo en medio, de parte de Xerez, en el prado, como van al pozo hasta la pared que está levantada.”; y “Copo la punta entre las dos carreras en cabo del valladar del majuelo de Pero Ganzana con el corral y el figar, que está de fuera del valladar, y con los dos de dentro de las paredes sobre sí, que son cuatro solares para cuatro moradores, para hacer casas

Esa cárcava citada era el curso de agua que documentos de comienzos de la Edad Moderna llamaban arroyo de la Zangarriana, que transcurría –y aún transcurre en el subsuelo- desde su nacimiento en la finca El Caracol del cerro de la Belleza, a cuyo pie se asienta la ciudad. Y es preciso el documento alfonsí, porque una cárcava más que un arroyo debió ser el aspecto que presentaría su cauce en tiempos de fuertes lluvias, un torrente de agua bajando por la hoy calle Ganado para desaguar, por la plaza de la Herrería, en el Guadalete. Esta vía fluvial –una frontera natural- determinó el trazado urbano –su límite norte– de las villas andalusí y cristiana, y también la del Puerto Gaditano. En 1735 se procedió a canalizar su curso bajo tierra en la obra, reformada en varias ocasiones, que llamaron Caño de la Villa.

islacartare9_8_puertosantamariaEn la imagen de la izquierda, el Caño de la Villa, antiguo curso del arroyo de la Zangarriana, cuando apareció al hacerse obras en los 60 frente a la plaza de la Herrería. / Foto, Archivo Municipal.

La presencia de la muralla medieval en Ricardo Alcón –la antigua calle del Muro y de la Tripería (por el Matadero público que aquí existió hasta 1699, con acceso desde Ganado)- se puede rastrear en el Archivo Municipal. Así, el Cabildo acordó en 1641 “reparar el muro de la calle de la Tripería” (empleándose en ello diez carretadas de cantillos, nueve de ripios, arena y ocho cahíces de cal). Y en 1698, un vecino adquirió al municipio el solar para edificar en él: “se aplican 200 reales que dio Juan Rendón, por un pedazo de sitio y muralla propio de la ciudad en la calle de la Tripería, linde de sus casas.” Lienzo de muralla que aún era visible en 1764, según anotó el historiador Anselmo Ruiz de Cortázar, y subsistía en 1880, en testimonio de Joaquín Medinilla: “todavía se conservan restos de estas murallas en la calle Jesús de los Milagros casa sin número junto al uno [frente a la plaza de la Herrería], y en la del Correo, antes Muro, en la casa donde están los graneros del señor Camacho”; inmueble éste, más abajo del tramo excavado, entre Nevería y Larga, donde ciertamente se conserva en 2’5 metros de altura el lienzo de la muralla, como muy probablemente suceda en otros inmuebles en todo el perímetro de su recorrido, enmascarados bajo la cal y los repellados de las fachadas.

Es singular la mención en el Libro del reparto en dos partidas a cruces dispuestas en las paredes de la muralla: otra tabla como van al Pozo Santo, hay calle hasta la pared, que está la cruz en el canto (en un ángulo o esquina de la muralla); “…hasta la plazuela otra, donde está una cruz en la pared”. Cruces que parecen marcar la sacralización, desde los primeros momentos de la ocupación cristiana de Al-Qanatir, de una construcción –el cerco de la villa- levantada por moros.

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Reconstrucción ideal de Santa María del Puerto a fines del siglo XIII, con el recorrido de la cerca y el arroyo de la Zangarriana (que en castellano viejo es decir de la Tristeza o, en su acepción andaluza, de la Borrachera).

...continúa leyendo "2.324. DE AL-QANATIR AL PUERTO. 733 Aniversario de la Fundación de El Gran Puerto de Santa María. Isla Cartare (VIII)."

El partido ‘Podemos’ se encuentra inmerso en el proceso constituyente municipal. El pasado día 6 de diciembre se hicieron públicas las candidaturas a la secretaría general y al Consejo Ciudadano en cada población, dando comienzo la campaña a los órganos internos locales.

 

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De izquierda a derecha, Alejandro Gutiérrez García, sindicalista y trabajador del Casino Bahía de Cádiz, Alberto Monís Corzo, vinculado a la hostelería y Oscar Muñoz Muñoz, ingeniero de Obra Públicas, los tres candidatos a la Secretaría General de Podemos.

podemos_constituyente_puertosantamariaEn El Puerto de Santa María, que cuenta en la actualidad con mas de 700 inscritos, se presentan tres candidaturas a la secretaría general, vinculadas a un proyecto político-organizativo lideradas por Alejandro Gutiérrez García, sindicalista y trabajador en el Casino Bahía de Cádiz; Óscar Muñoz Muñoz, ingeniero de Obras Públicas; y Alberto Monís Corzo, vinculado al mundo de la hostelería. Y para el Consejo Ciudadano 35,  de los cuales se eligen a 16.

Alejandro Gutiérrez se presenta candidatura-podemos_puertosantamariacon la lista ‘El Puerto, a galopar’ con 16 candidatos al Consejo Ciudadano; Alberto Monís se presenta por libre y Óscar Muñoz, apoyado por la lista ‘Podemos No es Ganemos’, con 12 candidatos al Consejo Ciudadano y con la idea de no concurrir a los comicios de mayo: “sólo tiene sentido acceder a cuotas de poder municipal si es posible hacerlo sin comprometer lo más mínimo nuestras perspectivas de cara a las generales de 2015. Lo demás es pura ansia de cargos, no actuar con la vista puesta en el futuro de Podemos ni en el de la ciudadanía que confía en nosotros”, afirma.

Los candidatos a la secretaría general de cada municipio deben presentar un proyecto político-organizativo, en el que se aborda, entre otras cuestiones, sí se presentan a las elecciones municipales de mayo y cómo lo hacen;  partiendo de la premisa de que Podemos no se puede presentar a estos comicios bajo esta marca, ya que así se decidió en su asamblea ciudadana del partido hace unas semanas.
La campaña de candidatos y proyectos finaliza el 25 de diciembre, dando lugar posteriormente a las votaciones de las mismas, hasta el día 30. La proclamación de los candidatos será el día 2 de enero.

juan_melgarejo_osborneEl pasado viernes 7 de noviembre, la Comunidad de Propietarios de Vista Hermosa y el Club de Golf ofrecieron un homenaje al que fue su alma y aliento, por no decir su creador, Juan Melgarejo Osborne (ver nótula núm. 890 en GdP). Este reconocimiento a su figura no se lo deben solo los comuneros y socios de Vista Hermosa, sino también todos los vecinos de El Puerto de Santa María y su representación institucional, que es el Ayuntamiento. Porque pocas personas han hecho más por El Puerto de Santa María, para su conocimiento en el resto de España y para su desarrollo turístico que este manchego, quinto de los quince hijos que tuvo el duque de San Fernando, que se casaría con una portuense, su prima Magdalena Osborne y de la que tuvo a sus hijos, Juanito, Malén, Aurorita, Mavi y Patri a los que puedo llamarles así, por haberlos conocido de niños. /Juan Melgarejo visto por Torres Brú.

Juan fue alcalde de El Puerto en 1969, aunque no jefe local del Movimiento, como entonces era obligado y quizás obtuvo este privilegio, alegando que era descendiente directo del Rey Alfonso X, El Sabio, que conquistó la ciudad a los musulmanes.

Yo le conocí a primeros del año 1968, cuando me contrataron como asesor para aquella incipiente Vista Hermosa, S.A., que habían constituido en 1964 los hermanos Osborne Vázquez para la promoción y desarrollo de terrenos e inmuebles que eran de su propiedad, aportando así Felipe y Eduardo la Casa Grande, Roberto Los Arcos y Amparo, la madre de Juan, La Misericordia. Juan iba a gerenciar esta promoción porque ya antes había hecho sus pinitos turísticos, de la mano del Belga Van Moerkerkel, en el Cangrejo Rojo y Andalucía la Real. Para su gestión en Vista Hermosa y contó con la ayuda de los hermanos Muñoz (Mecsa), que se habían asociado con los Osborne para la realización de las obras de infraestructura. Tuvo también gran apoyo de sus parientes, consejeros de la sociedad, Eduardo y Enrique Osborne Isasi, Carlos Soto, Javier Rivero, Roberto Osborne Pérez de Guzman, Ignacio Ibarra Mendaro y José Luis Ibarra Llosént. De este último, surgió la idea de reservar 40 hectáreas de la finca para construir un campo de golf, instalaciones deportivas (tenis, piscina, etc.) que se aportarían a una sociedad, propietaria de estas instalaciones, junto con la Casa Grande, para constituir un club, que oficialmente se llamaría Vista Hermosa Club de Golf y que coloquialmente se le conoce Club El Buzo, que era la instalación de la playa y en la que en 1968 y algunos años después se decoraba con el traje y la escafandra real de un buzo. Como compartí con aquellos consejeros, además con el director general que se nombraría, Ángel Moresco, reuniones durante 30 años, fui testigo de excepción de los desvelos y dedicación de todos a la empresa y fundamentalmente de su mascarón de proa que era Juan Melgarejo.

Creo que el ayuntamiento de El Puerto y todos los portuenses están en deuda con él, porque puso de moda El Buzo y Vista Hermosa en toda España. Hoy corren tiempos peores para esta gran Ciudad. Equivocadamente algunos vieron a Vista Hermosa como "otro Puerto" y se le han puesto multitud de trabas e inconvenientes. Por ello es la hora de que en el sencillo homenaje que se le tributó, se sumen los portuenses agradecidos, a quien lo fue de sentimiento. A lo que acudieron a él los recibió, con aquella risa suya, espléndida y contagiosa y pudo repetirles en silencio, lo que dijo en su toma de posesión como alcalde: "que Dios nos dé a todos la serenidad y la claridad de juicio, el sentido de la justicia, el conocimiento del deber, la conciencia de la responsabilidad (y esto lo añado yo) para hacer más grande El Puerto de Santa María". /Texto: José Ramón del Río.

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Beltrán Roca Martínez nació en Algeciras el 16 de noviembre de 1979 --el año en el que se eligieron los primeros ayuntamiento democráticos--, siendo el mayor de cinco hermanos, dos de ellos de El Puerto. Vivirá posteriormente en Cádiz y, desde los 12 años, en El Puerto de Santa María al que se traslada la familia por motivos laborales.

1979. HACE 35 AÑOS...
El año 1979 fue el de la transición política en los ayuntamientos. Fueron alcaldes de El Puerto Enrique Pedregal Valenzuela (ver nótula núm.841 en GdP) y elegido democráticamente merced al pacto de las izquierdas, Antonio Álvarez Herrera (ver nótula núm. 362 en GdP). La exposición ‘Escenas de la España Cañí’ del Grupo Costus tuvo lugar en la Casa de la Cultura. (ver nótula núm. 2.291 en GdP). La comparsa ‘Cantares’ de la Peña Los Majaras, obtuvo el 2º Premio Provincial de dicho año, con letra de Diego Caraballo Blanco. En 1979 el arqueológo Diego Ruiz Mata inicia las excavaciones en Doña Blanca (ver nótula núm. 2.266 en GdP). El torero sanluqueño Paco Ojeda tomó la alternativa en la Plaza Real el 19 de julio. El Club Guadalete obtenía la medalla de bronce al Mérito Filatélico. Se funda el Grupo Scout ‘San Jorge’ radicado en la parroquia de la Milagrosa. El Grupo de Teatro ‘Bellas Artes’ representaba en la Casa de la Cultura la obra de Muñoz Seca ‘Anacleto se Divorcia’. El grupo de rock sinfónico andaluz ‘Triana’ sacaba su album ‘Sombra y Luz’ con el batería porteño Juan José Palacios ‘Tele’ (ver nótula núm. 455 en Gente del Puerto). Rafael Alberti publicaba ‘El Matador’, ‘¡Aire, que me lleva el aire!’, ‘Antología Poética (1924-1972)’ y ‘Despertar a quien duerme’ de Lope de Vega. Eran detenidos seis portuenses por su militancia en el PC(r), entre ellos el responsable del Comité Regional de Andalucía, Juan Rincón (ver nótula 143 en Gente del Puerto). Nace Paco Sordo Artaraz, ilustrador, anteriormente en ‘El Jueves’ y hoy en la revista ‘Orgullo y Satisfacción’.

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Antonio Álvarez, al poco de acceder a la alcaldía en 1979.

EL PUERTO, ANTES Y AHORA.
“Recuerdo El Puerto de mi infancia" --llegó a El Puerto en 1991, siendo alcalde Hernán Díaz Cortés-- y adolescencia como un lugar con mucha zona verde en la periferia, sin edificar, en el que los niños construían cabañas y jugaban con libertad. Donde también se podía mariscar y pescar sin problemas. Hoy está todo mucho más edificado y hay menos zonas verdes en las que las nuevas generaciones puedan crecer en contacto con la naturaleza”.

Y abunda: “Desde el punto de vista político, percibo El Puerto en un estado lamentable. Del lado de los políticos, se ha gobernado en general desde el clientelismo --‘comprando votos’ a cambio de favores--, desde la falta de respeto a los derechos sociales y el medio ambiente, y, en buena medida, relacionado con el sector empresarial del ladrillo (inmobiliarias, constructoras, promotoras...). Esa connivencia entre política y dinero ha pervertido totalmente la política municipal. Del lado de los ciudadanos, en una medida u otra, hemos formado parte de ese sistema clientelar y corrupto, que ahora se muestra con toda su crudeza”.

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Primer cumpleaños de Rafael Alberti, con Hernán Díaz Cortés como alcalde, celebrado el 16 de diciembre de 1991 en el Hotel Monasterio de San Miguel, vemos al poeta rodeado de periodistas recogiendo unas declaraciones del poeta. De izquierda a derecha, fila superior, Ignacio Gago Fornell, Andrés Jiménez, semioculto desconocido, Francisco Andrés Gallardo, Soledad Duro, Rafa Tardío y Paco Crespo. Sentados, el ex alcalde Hernán Díaz, desconocido, Isabel Flores, el poeta universal y su segunda esposa, María Asunción Mateo. Cumplía el poeta. Cumplía 89 años.

ESTUDIOS.
Estudió en Cádiz en el CEIP Josefina Pascual y en El Puerto en el Centro Inglés y en el IES Pedro Muñoz Seca. Posteriormente el primer ciclo de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad de Granada, licenciándose en Antropología Social por la Universidad de Sevilla; obtiene el doctorado en Antropología Social en la misma universidad con una tesis que investigaba el funcionamiento de las organizaciones no gubernamentales de cooperación al desarrollo a partir de cinco casos (Madre Coraje, Médicos del Mundo, Manos Unidas, Intermón-Oxfam y Paz y Solidaridad).

portada_antropologiaANTROPÓLOGO.
La participación en ámbitos militantes del anarquismo le lleva desde muy joven a preguntarse por el funcionamiento de las sociedades. Por influencia de Salvador Medina Baena en su etapa de secundaria se acerca a las ciencias sociales, formándose posteriormente en sociología y antropología social en la universidad. Considera que la mayor virtud de las ciencias sociales es que “nos ayudan a pensar la sociedad mas allá de lo aparente, cuestionándonos las instituciones, ideas y estructuras dominantes, las cosas que damos por sentadas. La antropología, por ejemplo, nos enseña que lo que para nosotros ha sido de una manera ‘de toda la vida de Dios’, en otros sitios es distinto. Y, por lo tanto, no hay nada que no podamos cambiar si dedicamos el esfuerzo suficiente, aunque esos cambios lleven tiempo”. /En la imagen de la izquierda, portada del libro 'Anarquismo y Antropología'.

EJERCIENDO DE DOCENTE.
Ha trabajado como docente e investigador en la Universidad de Sevilla, Escuela Adscrita de Trabajo Social, Turismo y Relaciones Laborales de Jerez, Universidad Pablo de Olavide y la Universidad de Cádiz. Actualmente es profesor del Área de Sociología de la Universidad de Cádiz, donde enseña a estudiantes de Trabajo Social, Empresariales y Gestión y Administración Pública.

portada_contrapodersindicalPRINCIPALES PUBLICACIONES.
Es autor de más de veinte artículos en revistas científicas, una docena de ponencias en congresos, varios capítulos de libros y varios libros. Destacan la antología "Anarquismo y Antropología" (LaMalatesta Editorial, 2008), donde se explora la interrelación entre las ideas libertarias y la disciplina antropológica, el libro "El pueblo en la calle" (Centro de Estudios Andaluces, 2009), escrito junto a David Florido y José Luis Gutiérrez Molina, sobre la lucha laboral en el astillero de Puerto Real, y el libro "Contrapoder sindical" (Fundación Anselmo Lorenzo, 2013), que incluye varios capítulos donde se analiza la situación del movimiento sindical hoy en España. /En la imagen de la izquierda, portada del libro 'Contraponer Sindical'.

EL ANARQUISMO.
En 1996, aún en secundaria, empieza a asistir a las reuniones para reconstituir el sindicato CNT en El Puerto. Al principio en el local cedido por Ecologistas en Acción en la Real Plaza de Toros. En esas reuniones, aún muy joven, por la influencia del militante Juan Ceballos Herrera, se convence de la necesidad de cambiar la sociedad hacia mayores cuotas de igualdad y libertad, superando estructuras como el Estado, el Mercado y el Patriarcado. Ve el anarquismo no como un futuro sistema perfecto, sino como una utopía en el buen sentido, unas coordenadas (no mandar, no obedecer, o lo que es lo mismo, que todos manden y todos obedezcan) hacia las que dirigirse en todo momento. Y esto lo considerad válido tanto para las relaciones interpersonales como para la vida social y colectiva.

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Beltrán, con megáfono, durante la huelga de carniceros en 2008.

SINDICALISMO.
Tras participar inicialmente en el movimiento estudiantil, cuando termina sus estudios y comienza su vida profesional, se centra en la defensa de los derechos laborales. Aún en Sevilla, aprende mucho de acción sindical del militante cenetista Antonio Moragues. En 2008, cuando es contratado en la universidad en Jerez, regresa a El Puerto y se hace cargo de la Acción Sindical. Desde entonces ha ayudado a cientos de portuenses en sus problemas laborales, creando una veintena de secciones sindicales en empresas y asesorando ante conflictos, demandas y huelgas. Su objetivo ha sido y es fortalecer el sindicalismo independiente en El Puerto, para que los trabajadores estén organizados, defiendan sus intereses y aumenten sus capacidad colectiva para transformar la realidad desde la lucha en los centros de trabajo y en la calle. Hoy no es secretario del sindicato, pero sigue asesorando a trabajadores y participando activamente en la vida del sindicato en la calle Gatona.

FORO SOCIAL PORTUENSE.
También es colaborador del Foro Social Portuense aunque de manera interrumpida, dado que ha estado algunos años fuera. La participación en el Foro se debe a que entiende que la defensa de los derechos sociales no se realiza sólo en el centro de trabajo. Cree en la necesidad de tender puentes entre el sindicato y las organizaciones comunitarias para conquistar derechos y hacer una ciudad más justa para las clases populares.

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Durante una Asamblea del 15M, en la plaza del Polvorista.

GANEMOS.
En 2014, fruto de una serie de debates en el seno del Foro Social Portuense, se decide impulsar una plataforma ciudadana que podría concurrir a las elecciones municipales de 2015. Esta plataforma se denomina Ganemos El Puerto, siguiendo la estala marcada por la experiencia de Barcelona y otros municipios.

Aunque siempre ha sido muy escéptico respecto a la capacidad de promover cambios sociales significativos desde las instituciones, decide implicarse en Ganemos. El principal motivo es que entiende Ganemos no como un partido o una simple apuesta electoral más que aspira a sustituir a los actuales gobernantes, sino como una iniciativa de ciudadanos particulares que puede reforzar el papel de los movimientos sociales locales. Entiende que “la capacidad para democratizar radicalmente la ciudad, y acabar con la corruptela y la mala gestión, está en los movimientos sociales. Pero considera que los movimientos solos tienen una capacidad limitada en el actual contexto, y necesitan dotarse de herramientas para fortalecerse. Una palanca para fortalecerse puede ser por un lado, quitar a los actuales gobernantes y proponer otros más sensibilizados, y por otro, tratar de transformar la manera de gobernar el municipio, explorando vías para ejercer la democracia directa”. Así, entiende que su participación en Ganemos no es una ruptura con sus ideas libertarias, sino una evolución de éstas, pues la autogestión, la democracia directa y la solidaridad son los pilares de lo que aspiran a construir desde la plataforma ciudadana.

festivalhaiti_2010_puertosantamariaSOLUCIONES PARA EL PUERTO.
Afirma que “hay soluciones a muchos de nuestros problemas, pero sólo una parte de éstos pueden solucionarse desde el ámbito exclusivamente local. Hay que decir que por encima del gobierno municipal hay leyes e instituciones autonómicas, estatales, europeas que limitan notoriamente la capacidad para inventar soluciones. Estas leyes, por lo general, están diseñadas para beneficiar a unos pocos en detrimento del interés general. A gran escala el capitalismo se ha transformado en esta crisis económica. Los grandes grupos de poder han declarado un estado de excepción permanente, que está sirviendo para imponer un modelo de sociedad tremendamente injusto: con un paro galopante, exclusión, hambre, falta de oportunidades, sin derechos laborales... El Puerto es también escenario de todo eso”. /En la imagen de la izquierda, durante el festival por Haití celebrado en 2010.

Y continúa: “A esto hay que añadir que El Puerto es una ciudad muy compleja, en su estructura económica, urbanismo, la cultura, el asociacionismo. Además, es uno de los municipios más endeudados del país, por lo que el margen de maniobra de un Ayuntamiento es muy limitado”. Pero a pesar de todo, “estoy convencido de que colectivamente, con imaginación, buscando otros referentes, es posible diseñar de manera colectiva y democrática, políticas públicas que mejoren nuestra situación y que, además, contribuyan a alcanzar un cambio social de más calado. Sólo a modo de ejemplo, en otros periodos cuando no había dinero para urbanizar o mejorar las infraestructuras de un barrio, los Ayuntamientos han cedido los materiales y los vecinos han trabajado. Se han auto-organizado los barrios”.

beltranroca_senderismo_puertosantamaria“Claro que” --añade--, "plantear esto desde un Ayuntamiento como El Puerto, que tiene actualmente unos trece cargos de confianza y alguno roza el salario de cien mil euros anuales, es totalmente ilegítimo. Pero en un Ayuntamiento que destine sus recursos a las necesidades de verdad de la población, cuyos presupuestos se hayan decidido colectivamente, si no queda otro remedio, la opción de la auto-organización y el trabajo voluntario no es tan disparatada. Esto es sólo un ejemplo, de cómo con otro tipo de políticas y de formas de autogobierno, muchos de nuestros problemas cotidianos se pueden solucionar. Y además, pueden sentar las bases para un cambio más profundo en nuestra forma de vida y de relacionarnos unos con otros, pues, especialmente dados los límites ecológicos de nuestro planeta, cabe la posibilidad de que este cambio llegue a producirse antes de lo que pensamos”. /En la imagen de la izquierda, Beltrán, reponiendo líquidos tras ejercer de senderista.

AFICIONES.
Le gusta, entre otras cosas, el senderismo, leer, montar en bicicleta y pescar, aunque el intenso trabajo académico, la militancia sindical y social, y estar con su querida compañera, María y su hijo, Mario de dos años, le consumen todo el tiempo. Afirma que los fines de semana, cuando tiene un poco de tiempo de descanso, tan sólo puede entrar en letargo y “ver peliculones de Antena Tres”.

4

Queremos, en esta ocasión, dar a conocer un pequeño incidente ocurrido hace más de un siglo, que tal vez pudo condicionar junto con otras circunstancias, la vida de un portuense eminente: Ramón Arvilla Colóm, prestigioso empresario vitivinícola, cosechero, criador y exportador, dirigiendo junto con su hermano José María la empresa familiar “Arvilla y Cia.” entre cuyos reputados caldos figuraba el amontillado “Coquinero” que posteriormente comercializará Osborne.

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Republicano vocacional y practicante católico, formó parte de la Corporación local en los primeros años del siglo XX y anteriormente presidió el Círculo Peralista y fue uno de los albaceas de Isaac Peral, desaparecido desgraciadamente para la ciencia, en 1895, y vocal de la primera asamblea de la Cruz Roja local.

Había nacido en El Puerto de Santa María, hIzo ahora 150 años, el 25 de octubre de 1864. Curiosamente, tuvo de padrino de bautismo a su tío materno que se llamaba Cristóbal Colom. Era el mayor de los cinco hijos del matrimonio formado por Manuel Arvilla Azcárate y Dolores Colom del Hierro y nieto del laureado Brigadier de Infantería por sus acciones en la defensa del Trocadero, en la Guerra de Independencia, Manuel Arvilla, nacido en Eraso (Navarra).

detente_1_puertosantamariaLOS 'DETENTE'.
Esta dualidad ideológica del Sr. Arvilla, republicano y católico practicante, originó un curioso intercambio de notas y cartas abiertas con republicanos anticlericales, publicadas en la prensa nacional. La polémica tuvo su origen en una costumbre muy extendida en esos años finales del siglo XIX de colocar una plaquita o chapa metálica de forma ovalada con la imagen xerografiada del Sagrado Corazón de Jesús en la puerta de entrada de las casas, chapas de la que existían distintos modelos, con diversas frases y eslóganes. Se las conocía y nombraba como “Detente” por el texto más popular y extendido que figuraba en muchas de ellas: “Detente enemigo que el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo”. Su simbolismo era claro, proteger de cualquier mal a los moradores de la casa que, al mismo tiempo, se identificaban públicamente como fervorosos católicos y seguidores de esta iniciativa jesuita tan popular.

Vivía el joven y emprendedor Ramón Arvilla junto con su esposa, Victoria Laborde Winthuysen, y dos hermanas solteras, Pilar y Milagros Arvilla, en la casa número 14 de la calle Ganado, que hacía esquina con la de Nevería, una esquina de muy reciente creación al haberse prolongado dicha calle en un nuevo tramo que conectaba y daba acceso al recién estrenado Ayuntamiento. Una de estas chapas estaba instalada en el dintel de la puerta de acceso a la vivienda, dentro del zaguán o casapuerta. Esta inocente incidencia le ocasionó duras críticas en sectores radicales del republicanismo local.

el_motin_satiricoUn correligionario de esa tendencia, de apellido Tomeu, hace ahora 115 años, escribió una carta abierta, publicada en el semanario de difusión nacional “El Motín” del 29 de octubre de 1899, de la que reproducimos el siguiente párrafo: “…aquí, en El Puerto de Santa María, un republicano y federal, Ramón Arvilla, ha colocado en la puerta de su casa esta chapa, símbolo de reacción y carlismo (los soldados carlistas usaban como escapularios estos “Detente”). Concibo que algún republicano, bien por falta de magín o por exceso de pusilanimidad, se atreva a combatir claramente a la iglesia; pero de esto a arrojarse en brazos de la reacción hay mucho trecho, y máxime si el que lo hace es persona ilustrada, que sabe mejor que yo los cadáveres que tiene que pisar y el río de sangre que vadear para ir desde el campo republicano a las tiendas del carlismo… la extrañeza por el acto de referencia ha sido grande, por ser el Sr. Arvilla hasta ahora hombre que ha inspirado a todos los suyos, privados y políticos, con la honradez más estricta; siendo esa la causa de que haya desfilado por delante de su puerta todos los republicanos de esta población; ninguno quería creer lo de la chapa sin verlo por sus propios ojos.”

La respuesta de Arvilla, una de cuyas hermanas había profesado como religiosa en las Madres Reparadoras y que, en esas fechas, andaba más que ocupado en organizar y dirigir una fábrica de electricidad en la vecina ciudad de Sanlúcar, donde había obtenido una concesión municipal, cuyos derechos cedería posteriormente a la Compañía Andaluza de Electricidad (CAE), de la que era accionista, fue rotunda y tajante, reafirmándose en su religiosidad y la compatibilidad de su conducta con el ideario político que abrazaba.

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No conocemos en detalle los perjuicios que, a nivel personal y económico, pudo ocasionarle este incidente. En los años que siguieron todo apunta a que su trayectoria como empresario perdió fuerza y, políticamente, intuimos que también. Algo se puede vislumbrar, anticipado en una semblanza suya que publicó la Revista Portuense, sobre la desilusión, que fue acumulando por esta época, cuando en uno de sus párrafos decía: “No queremos ocuparnos de los desengaños que habrá recibido después, al considerar que gran número de amigos y entusiastas en los años de apogeo de Peral, le abandonaron ruinmente.”

Años después tomaría una decisión trascendente: abandonar El Puerto. En 1909 pidió un préstamo que nunca liquidaría a Pedro Hernández Carrera de 20.000 pesetas, aportando como garantía de pago su casa de Ganado 14, que en esa fecha era de su completa propiedad al haber comprado la parte de su hermano José Arvilla, brillante ingeniero que llegó a ser jefe del Departamento de Industria del Consejo del Monopolio de Petróleos y, políticamente, la otra cara de la moneda, en el año de 1898, cuando sus negocios atravesaban una etapa boyante.

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Postal del Teatro Colon, de Buenos Aires, año en el que se trasladó a vivir a Argentina y de donde no regresó.

Con ese capital, emigró a Buenos Aires junto con su esposa y su único hijo, Manuel Arvilla Laborde, buscando nuevos horizontes, oportunidades y tal vez mayor tolerancia y comprensión en su madurez –tenía 45 años-, sin que hayamos podido encontrar más información de él, salvo la noticia de su fallecimiento, décadas después, allá en Argentina, de donde nunca más volvió. /Texto: Antonio Gutiérrrez Ruiz - A.C. Puertoguía.

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