Hoy se le rinde homenaje público de reconocimiento, 40 años después del accidente en el que falleció en acto de servicio, a José Ortega Domínguez. Esta es su vida y la del Servicio Municipal de Bomberos, durante más de 20 años: entre los inicios de la década de los cincuenta y setenta del siglo pasado. Esta es la historia de Pepe ‘el Bombero’.
José Ortega Domínguez nace en El Puerto de Santa Maria el 17 de Mayo de 1918 en la calle Cervantes, hijo de Diego Ortega y Manuela Domínguez, es el mayor de una familia de ocho hermanos. La vida de José esta marcada desde muy joven por las penurias de la época, naciendo cuando su padre estaba en el servicio militar, pues según consta, Diego ingresa el 3 de enero de 1.918 en el arsenal de la Carraca hasta 1.922, y los jornales de aquel entonces no daban para poder mantener a una familia por muy corta que fuera.
Cuando José apenas tuvo uso de razón comienza a trabajar cargando camiones de carbón en varias de las carbonerías que por entonces existían en El Puerto, y ya ahí dejo entrever que su mayor ilusión era ser algún día conductor de camiones. Aprendió a conducir en un taxi propiedad de Manuel Rebollo Laynez (ver nótula núm. 1.351 en GdP), que era primo de su madre, y sabiendo la ilusión que tenia José por conducir, se lo prestaba cuando este terminaba su jornada laboral.

Aquí vemos a José frente al taxi de su primo Rebollo.
En cierta ocasión, José, al no estar muy ducho en la conducción y mientras estaba practicando con el taxi, choco de frente contra a una pared, dañando toda la parte frontal del taxi. Muy apurado y creyendo que ahí se acababan todas sus aspiraciones a ser conductor fue a contárselo a Rebollo, y este, al contrario de recriminarlo, le animó diciéndole que las cosas se aprendían a base de errores, por lo que siguió practicando con el taxi.
Cuando José cumplió los 18 años, tuvo que ingresar en el servicio militar. A los pocos meses de su reemplazo estallo la Guerra Civil y fue destinado al cuartel militar de Peñarroya en Córdoba, y ahí fue donde, y debido a la necesidad que tenia el ejercito de personas que tuviesen idea de conducir vehículos para el transporte de materiales y armamento, José se apuntó voluntario, y comenzó a conducir camiones de mayor tonelaje.

UNA MISIÓN EN LA GUERRA.
Bien entrada la guerra le encomendaron el transporte de material militar a un destino que no hemos podido determinar, pero le dijeron que no fuese por carreteras convencionales, sino por caminos y veredas rurales para evitar que fuese interceptado por el enemigo y decomisado el material, además de ser fusilado al momento. Tenía que hacerlo de noche y con las luces apagadas para evitar ser descubierto por el enemigo, mientras de día tenía que buscar un lugar boscoso para ocultar el camión para no ser descubierto. Debido a lo dificultoso de la misión, José se perdió mas de una vez por los montes y tardó varios meses en llegar a su destino. Mientras tanto, sus superiores, al ver que no daba señales de vida lo dieron por capturado por el enemigo, y posiblemente fusilado en cualquier cuneta, por lo que le transmitieron esa noticia a sus familiares, y en El Puerto se hicieron eco de la desgracia de esa familia, pues José ya era bastante conocido en nuestra Ciudad. Si embargo, su madre nunca perdió la esperanza e hizo una promesa… se pondría un hábito de por vida si su hijo aparecía vivo. Como así fué, y hasta su muerte, Manuela estuvo vestida de negro, como la vemos aquí junto a su hijo en un viaje a Sevilla años después.

Isabel Valenzuela, la mujer de Pepe,junto al vehiculo de transporte del ayuntamiento un Opel Blitz.
LA BODA.
El 19 de Septiembre de 1.940,José se casa con Isabel Valenzuela Rodríguez, una guapa mujer natural de Jerez de la Frontera, con la que tendría un total de 11 hijos, a la que vemos aquí junto al vehículo de transporte del ayuntamiento Opel Blitz. Fijan la residencia familiar en una casa de vecinos en la calle Jesús Nazareno 3, hoy número 8.
CONSUMISTA.
La primera noticia que tenemos de José Ortega como trabajador del Ayuntamiento es del 25 de Septiembre de 1942 en el que se realiza un examen para una plaza de funcionario: vigilante del Servicio de Recaudación --antiguamente llamado Consumista--. José Ortega aprueba esa plaza de funcionario, seguramente estaría trabajando en alguna de las casetas de fielato como la que vemos en la foto que estaban repartidas por las diferentes entradas de El Puerto antiguo, para control recaudatorio y sanitario de la mercancía que entraba en la ciudad. El 3 de Octubre de 1.942 toma posesión del cargo sustituyendo a José Mª. Martínez Montenegro, que hasta entonces cubría dicha plaza como interino. En 1.944 es ascendido a auxiliar del servicio recaudatorio, renunciado a la plaza en el Servicio de Recaudación en 1946. /En la imagen, caseta de Consumista.
CONDUCTOR.
En Diciembre de 1.948 obtiene la plaza de conductor de camiones municipales, en propiedad, en sustitución del anterior conductor --Barcala--, pero solicita que se le reconozca una antigüedad en el puesto desde el 10 de Junio de 1.946, a lo que el Ayuntamiento accede. De ahí la renuncia de José a la plaza del Servicio de Recaudación, pues según la documentación existente, ya estaba trabajando como conductor del Ayuntamiento en esas fechas, pero no le fue reconocido hasta que el no lo solicitó mas de dos años después.

Camión de la marca Hispano Suiza, el cual podemos ver en esta foto detrás de José de pie a la izquierda y Manuel navarro agachado a la izquierda, ambos con boina entre otros como su hermano Diego Ortega Domínguez, de pie segundo por la derecha
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Heladería histórica de El Puerto de Santa María. Enrique Soler Mira llegó en 1940 desde Jijona, la capital del turrón para establecerse en Jerez; más tarde su hijo, llamado también Enrique abrió en El Puerto un obrador donde fabricaba los afamados turrones y helados . Hoy es su sobrino nieto, Javier Barbacho el Maestro Heladero que se ocupa de elaborar los productos. Pero... ¿quien no se acuerda de los carritos de helados circulantes por las calles y las playas de El Puerto, en el fútbol, en los toros...?
Si bien siempre han estado en la calle Misericordia, donde se encuentra la factoría de tan deliciosos manjares, también tuvieron durante años abierto, durante los meses de verano, un punto de venta en la calle Larga cuando ésta era la arteria principal del paseo portuense. Abre desde principios de marzo hasta finales de octubre. Todos los días de 12 del mediodía hasta por la noche. En diciembre abre también para vender sus famosos turrones.


En 1981, el año del nacimiento de nuestro protagonista, España temblaba todavía por la intentona de golpe de estado. El Puerto tuvo dos alcalde: el primero tras la llegada de la democracia, Antonio Álvarez Herrera y su sustituto, Rafael Gómez Ojeda. El número de habitantes de hecho era de 57.437 habitantes y 55.748 de derecho, siendo el número de hogares censados de 13.952. Ese año se cerraba el Monasterio de la Victoria, como centro de cumplimiento penitenciario; había permanecido como tal desde 1886. Rafael Alberti recibía el Premio Nacional de Teatro y el Premio Salinas, junto con José Bergamín, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y publicaba ‘Lo que canté y dije de Picasso’.
Israel estudió en el colegio ‘Pinar Hondo’ y en el Instituto de Enseñanza Secundaria ‘Pintor Juan Lara’. Pero pronto empezó a colaborar en la tienda de su abuelo, desde los 9 años, y así, entre estudios y despacho al público se fue forjando su carácter sociable.





Miguel Castro Merello fue un gran amante de la cultura y de lo exótico. Pertenecía a la generación que había ganado la Guerra Civil, en la que participó como alférez provisional, estando imbuido de ese espíritu imperialista al que eran tan propensos los de su época.

METALÚRGICO Y GANADERO.


Los portuenses Rafael Troncoso, residente en EEUU y Francisco José Ramírez, residente en Valencia, han escrito al a limón y desde la distancia, un curioso libro ‘Microhistorias: anécdotas y curiosidades de la Informática’ que puede obtenerse
FRANCISCO JOSÉ RAMÍREZ. ‘Cybercaronte’.
RAFAEL TRONCOSO. ‘Tuxotrón’.
Fue un personaje importante, aunque discutido, aquel conde. No sólo en la historia de El Puerto, sino en la del conjunto de la España carolina. Irlandés de origen humilde, pero creso por matrimonio, don Alejandro O’Reilly sirvió con inusitada eficacia a la España ilustrada, aunque sus enemigos no le perdonaron cierto desastre militar en Argel y la devoción que por él sentía el rey alarife. Mariscal de campo en Puerto Rico, gobernador de Luisiana y capitán general de Andalucía, o de la Mar Óceana, fortificó Cádiz. Y re-urbanizó algunos lugares de El Puerto, levantando un puente de barcas que se hundió el día de su inauguración y tintó el Guadalete de tragedia. /En la imagen de la izquierda, Alejandro O'Reillly, en 1722.

El picudo rojo llegó hasta aquí por la ruta del té. Originario de Asia, caminó y voló hacia Egipto. Hizo allí estragos. Y la España del pelotazo lo trasladó a esta tierra de cante recio, vinos, toros y caballos, volantes y trajes de luces, dunas y pinos piñoneros, estacas y pesqueros abarbolados, como polizón troyano oculto en baratas palmeras destinadas a disimular con su estampado verde el impacto del ladrillo. Los científicos estiman que el ciclo reproductor de este coleóptero se completa hasta tres veces en un año. Y es tan dañino que cada larva neonata se zampa un metro de palmera. Comparado con lo que se están zampando otros en este país, el picudo rojo es sólo un insecto, aunque acorazado.
En los años 70 conocí al mejor periodista que ha dado El Puerto en los últimos tiempos. Fue en el escritorio de Antonio Cologan. Entre albaranes de Ilsa Frigo, y una vieja velosolex Orbea allí aparcada, Agustín Merello, viejo cruzado e inolvidable amigo, escribía ruidos y nueces magistrales. Eran crónicas sanas que ayudaron a cambiar mentalidades. Y motivaron espacios para que entre todos nos entendiéramos mejor.
Etiqueta de Fernando A. de Terry. Imperio. Cognac (brandy) Español. (Exportado a Montevideo, Uruguay. Importador: Pesquera y Cía.).
No hace mucho estuve aquí con un buen amigo: Jaime Paz Zamora, ex presidente de Bolivia. Convinimos tomar unos vinos finos mientras le explicaba los lugares que recorrió José Bonaparte en la ciudad durante el asedio de Cádiz. Quedó impresionado por la tala del palmeral urbano. Y se mostró interesado por esta ruta portuense a la que yo le añadía imaginación. Y escenarios posteriores. Paseamos por el Campo de Guía, antiguo ejido recordado en sus vinos por Gutiérrez Colosía. Y por la calle de los Moros, sede secular de las criaderas y solerajes de las Bodegas Osborne. Hasta alcanzar la Real plaza de toros, el colegio y contemplar tras la verja, cuan estricta observancia, el viejo drago de Caballero. San Francisco, Ordo fratrum minorum.
(Texto original de Fernando Orgambides, leído por su autor en la presentación de su libro Viento de Palabras el 1 de febrero en la Galería Milagros Delicado de El Puerto de Santa María)
El periodista gaditano, primer premio Agustín Merello, ha elegido la Galería Milagros Delicado para reunirse con sus amigos portuenses hoy viernes 1 de febrero, en su inicio en literatura tras 40 años de profesión. Fernando Orgambides ha elegido dos únicas presentaciones para Viento de Palabra, la celebrada el pasado 10 de enero en la Librería +Bernat de Barcelona y ésta de El Puerto de Santa María, lo que nos enorgullece.
EL EX PRESIDENTE DE BOLIVIA, EN EL PUERTO.
PRIMER PREMIO AGUSTÍN MERELLO.

Por eso, ante un panorama que en otros momentos resultaba desolador, contamos con la preocupación de Bellas Artes, la Academia y las autoridades; pero también con el ejemplo de un particular que, a su costa, porque lo creyó un deber de ciudadanía y buen gusto, ante un inminente derrumbio, adquirió la fachada que piensa reconstruir en otro lugar del Puerto.
He solicitado al Sr. Morillo, que dirige y coordina esta exitosa ventana virtual de todo lo local, a la que se asoman diariamente tres millares de internautas, insertar en esta fecha, el 27 de enero, la colaboración que me dispongo a desarrollar con algunos datos y apuntes biográfico de un portuense de cuna: Martin de Garay Perales. Es la misma fecha en la que, hace 242 años, (número capicúa) recibió este ilustre personaje, dos veces ministro de Hacienda entre otros muchos e importantes cargos que desempeñó, el líquido bautismal en la pila de nuestra iglesia Mayor Prioral un día después de su nacimiento.

MINISTRO DE HACIENDA.
CON LA CONSTITUCIÓN DE 1812.