No son pocos los paseantes por el tramo inicial de la calle Larga, muchos de ellos veraneantes alojados en los hoteles cercanos, que se quedan mirando con perplejidad el montículo de tubos y jirones de redes que sepultan la fachada de la casa número 11 de esa calle. Lleva años así. Tanto tiempo y con tan gran deterioro que es bastante probable que cuando desmonten el andamiaje, todo se venga abajo. Total, para lo que queda: muros agrietados, el estucado de la fachada deshecho, sin techumbre y los majestuosos bluendes cascarillados. El bello jardín de antaño hecho un erial y todo el material noble y artístico que contuvo durante dos siglos, vigas de caoba incluidas, liquidados por el último propietario antes de vender el inmueble.
Pero esta casa merece un respeto. Por su enclave, dentro del casco histórico. Por sus propietarios y moradores anteriores al último que la depredó y por el valor de su continente, mejor dicho del recuerdo de lo que contuvo. Forma parte del patrimonio colectivo de todos los portuenses, aunque autoridades y organismos defensores del patrimonio no se enteren o miren para otro lado.

Perspectiva del patio y distribuidor de la finca. Al fondo, la galería acristalada de acceso al jardín. A sendos lados del arco trilobulado dos esbeltos macetones sobre pedestales de mármol y sobre ellos una muestra de la amplia colección de pinturas que decoran toda la casa. Presiden la fotografía tres estatuas de mármol blanco, sobre pedestales del mismo material integrantes de un conjunto que representaba las cuatro estaciones. (Todos estos elemento están incluidos en el inventario de bienes de la testamentaría de Julian Urruela, documento fechado en 1848). (Foto: 20 de enero de 1972).

Arco trilobulado similar al de la Mansión de los Miera, que se encuentra en la Casa de Roque Aguado.
El historiador local Hipólito Sancho la incluye en la treintena de casas citadas en sus “Notas sobre los edificios más salientes de El Puerto de Santa María” publicada en el número 11 de la Revista de Historia de El Puerto, bautizándola como “Casa de Winthuissen”, refiriéndola así: “Magnífica y bien trazada fachada rococó, patio de atrevidísimas arcadas sobre pilares prismáticos de mármol análogos bastardeado de la casa de Aguado; la planta alta solo es aparente. La edificó Manuel de Mieras a quien pertenecía en 17(¿) y pasó después a la familia Winthuissen” Sin ánimo de enmendarle la plana a Don Hipólito no logro entender como conociendo quien labró el edificio no la cita como Casa de Miera –Manuel de Miera figura en el censo de hidalgos de la localidad de 1775- y le asigna el apellido de alguien que, si bien vivió durante algunos años en la casa, nunca fue propietario de la misma, pues era de su familia política, los Urruela Barreda.

Detalle de la puerta de acceso que se puede divisar entre los andamiajes.
La casa debió edificarse en el último tercio del s. XVIII. En mis notas y apuntes figura un hijo del constructor, José Joaquín Miera, dedicado al comercio con ultramar, viviendo en ella con su familia –mujer y 4 hijos- una amplia parentela –cuñados, sobrinos, primos…- y 8 personas de servicio en la última década de ese mismo siglo. Poco después, debieron trasladarse a Cádiz, único puerto habilitado para los negocios que ejercía, residiendo en la casa cortas temporadas, dejando a su cuidado y mantenimiento a un empleado de su confianza. Lo confirma el censo de 1808, en el que figuran inscritos en ella solamente Jacinto González, de color negro y Ramón Villa, soldado de marina, posiblemente huésped de las familia.
Diversos autores la señalan como alojamiento particular del Mariscal Victor durante el asedio de Cádiz en la Guerra de la Independencia (1810-1811) periodo durante el cual se instaló en el palacio del marqués de Villarreal de Purullena el cuartel general del ejército imperial y las iglesias del Espíritu Santo y Monasterio de la Victoria fueron habilitadas como caballerizas de sus escuadrones. (Imagen de la izquierda, el Mariscal Claude Victor Perrin).
En la siguiente ocupación francesa, la de 1823, debió ser el jefe del denominado Ejercito de la Fé, contingente de tropas españolas que precedieron a los “Cien mil hijos de San Luis”, el teniente coronel Luis Fernández de Córdoba el que se alojase en ella y, quedó tan gratamente impresionado y satisfecho de su estancia que la compró a la familia Miera, que por esta época habían perdido el esplendor de años atrás con el giro desfavorables de los negocios.
El siguiente propietario del que puedo darles noticia es Julián José Urruela, rico indiano asentado en Cádiz, oriundo de Guatemala. Invirtió parte de su fortuna en adquirir grandes parcelas en el Campo de Guía, iniciándose en el negocio de la vinatería adquiriendo viñas y bodegas en calle Victoria y Espiritu Santo..Finalizando el primer tercio del XIX, rebasados ampliamente los cuarenta años se trasladó con toda su familia de Cádiz a El Puerto, instalándose en la casa que estamos relatando con su esposa, Pastora Barreda Ortiz de Zarate y sus hijos: José Ramón, que casaría con Emilia Terry Gil; Rita, que casó con Francisco Javier González; Fernando, que falleció párvulo; Rosa, que casó con Justino García Polavieja; Luis, que casó con Carolina Colón e Inés que casó con Juan Winthuysen Martínez-Baños. (A la izquierda grabado del Teniente General, Luis Fernández de Córdoba (1797-1840). Madrid. Museo Romántico.
Esta saga familiar poseerá la casa siglo y medio. El fundador de la misma, Julian Urruela, falleció el 15 de agosto de 1845, cundo estaba gestionado el proyecto de construcción de una nueva bodega en lo que hoy son las de Gutierrez Colosía. Dejaba un importante patrimonio a su familia, aparte la casa, sus muebles y menajes, entre los que no faltaba la plata labrada, -un termómetro de la época para medir el nivel económico de las familias- desde dos docenas de cubiertos hasta las tenacillas para coger los turrones de azúcar, pasando por candelabros, bateas, escribanía, jarrones y un largo etcétera de utensilios domésticos de tan noble metal. El Inmueble se valoró en 580.620 Reales de Vellón. Sus bodegas contenían 36.000 arrobas de vino con un valor superior, igualmente, al medio millón de reales. Las dos viñas, una grande de 60 aranzadas y otra pequeña, de 14, en las que existían siete lagares con sus aparejos se tasaron en una cifra cercana a los 600.000 Rv.

Mediado el siglo XIX, era la Viuda de Urruela la propietaria y en las siguientes décadas, en periodos irregulares, habitarían junto con ella y los hijos solteros las familias Urruela Terry, Winthuysen Urruela y Garcia Polavieja. A su fallecimiento en el reparto de la testamentaría, será su hija Rita Urruela Barreda con la que por entonces vivía en la casa de Larga, esquina a Chanca (actual oficina de Recaudación) la poseedora del inmueble quien, a su vez, lo transmite (donándolo, cediéndolo o vendiéndolo) a su hija Amalia Gonzalez Urruela, casada con Ramón Jiménez Varela, otro importante y emprendedor empresario vinatero local.

Gran grieta en uno de los paredones laterales y apuntalamiento con vigas de hierro.
(A la izquierda, imagen de un bluende, hoy ya maltrecho, de la Mansión de los Miera).
En realidad esta familia la ocupaba ya desde 1871 y continuaron viviendo en ella hasta el fallecimiento de ambos –ella hace este año un siglo, y él en 1911- compartiéndola con su primogénito y heredero del inmueble, Ramón Jiménez González y su esposa, Eugenia Guernica Siloniz. Posteriormente, una hija de ambos, Concepción González Guernica, casada con el militar de Marina, Camilo González, sería la heredera y el único hijo varón de dicho matrimonio el último propietario descendiente de los Urruela Barreda. (Textos: Antonio Gutiérrez. A.C.PUERTOGUIA).








El legendario ex futbolista y técnico, colchonero y campeón, veranea en la tierra donde cayó derrotado por última vez. Calla ante los periodistas, pero se muestra ufano y amable con los turistas

EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS.
Angel Lara expone en El Puerto. No lo hace en ninguna sala municipal, ni en ninguna entidad bancaria, en ningún hotel ni en
No se pierdan esta oportunidad, paseando por el Centro de El Puerto que, además de espacio comercial, es un espacio de y para el arte. (Texto: José María Morillo). 







Sus padres son José Luis Pérez Aguilar, natural de El Puerto, de los Pérez vinculados desde siempre con el trabajo de cristalería y aluminio, y Concepción Puyana Rodríguez, gaditana del Barrio la Viña siendo la segunda de cuatro hermanos, Virginia la mayor, y dos mellizos Conchi y José Luis menores que ella, dándose la circunstancia de que hoy todos trabajan en asuntos relacionados con lo social.


















EL AÑO 1959.
Carmelo tuvo sus primeros contactos con el equipo local en el último año de su categoría juvenil. Se formó en las divisiones inferiores del Racing Club Portuense, donde destacó por su gran solvencia defensiva y elegancia con el balón en los pies. Con 18 años daba el salto a Segunda B, jugando las temporadas 1977/78 y 1978/79.
BETIS Y RECREATIVO DE HUELVA.







VINAGRES DE AUTOR.
Juan Van Halen y Sarti, famoso general nacido en San Fernando en 1788 y muerto en El Puerto en 1864, donde vivió durante 18 años. Aunque de origen belga (flamenco), su padre Antonio Van Halen Morphy era de Cádiz. Su familia pertenecía a la Armada Española. Masón y conspirador, marino y militar español, con empleo en el ejército belga, donde fue comandante en Jefe de los ejércitos de Bruselas; teniente coronel español a las órdenes del General Mendizábal, alcanzando más tarde el grado de Teniente General; prisionero de la Inquisición en Madrid. En Rusia, luchó para el Zar, que le hizo Mayor de un Regimiento de Dragones del Cáucaso a las órdenes del General Yermolov, recibiendo sus despachos en Tiflis, en lo que es la actual Georgia. General español en la Guerra Carlista..., vivió en Cuba, isla en la que tuvo plantaciones, y en EEUU, donde residió impartiendo clases de español. Vino a pasar sus últimos años en El Puerto, dada su azarosa vida militar, no permitiéndosele vivir en capital de provincia ni plaza militar.
Hasta 1853, estuvo sin destino y haciendo frecuentes viajes desde El Puerto a Bélgica, Prusia, Italia y Africa, y en 1854, al ocurrir los sucesos políticos de julio, se le autorizó para residir indistintamente en Madrid o El Puerto de Santa María. En esa época, el Puerto de Santa María gozaba de alguna prosperidad. Tuvo muchos años Van Halen su residencia en el Puerto, habitando durante su permanencia allí en las casas de Luna, 45; Larga, 15 y, últimamente en la Sardinería, número 16. (Luego Descalzos y hoy Javier de Burgos).











Uno de los personajes de la exposición, el recientemente desaparecido José Luis Mediana Gutiérrez, ‘Peligro’, nació en el año 1930, hijo de José Mediana Alcaide –que trabajó como arriero y como guarda en el colegio de San Luis Gonzaga– y de Carmen Gutiérrez Lubián, siendo el menor de cinco hermanos, por delante estaban Manuel, Juan, Antonio, Rafael y nuestro protagonista, ‘Peligro’.