
La imagen se corresponde con el curso 1923-1924 (el último de la "segunda época" del Colegio de los Jesuitas antes de su conversión en noviciado), y está tomada en el patio central del colegio de San Luis Gonzaga. El jesuita es el Padre Nicolás Campos de Torreblanca (1881-1963), que fue rector del colegio de 1920 a 1924, e hijo de los marqueses de Iznate. Los internautas podrían ayudarnos a identificar a alguno de los 6 alumnos que aparecen en la imagen, cuya identidad desconocemos. (Fotografía: Archivo de la Provincia Bética de la Compañía de Jesús. Granada).
La distribución de premios que tuvo lugar en el colegio de San Luis Gonzaga de la Compañía de Jesús el 29 de mayo de 1924 fue el último acto académico del curso 1923-24. Pero fue algo más que eso. Entonces se ponía fin, además, a la llamada "segunda época" (1875-1924) de un colegio de segunda enseñanza de gran raigambre en El Puerto de Santa María. Aunque fundado en Puerto Real en 1864, la institución se había trasladado al año siguiente a El Puerto, funcionando en un inmueble provisional hasta su instalación en el edificio de la plaza del Ave María en 1867. Permaneció clausurado durante el Sexenio Democrático (1868-74), reabriéndose en septiembre de 1875, en los albores del reinado de Alfonso XII.

Un total de 11 rectores gobernaron el colegio de San Luis a lo largo del medio siglo que duró su segunda época. Desde octubre de 1920 era rector el padre Nicolás Campos de Torreblanca (1881-1963), natural de Málaga, hijo del senador Antonio Campos Garín, marqués de Iznate. Durante los cuatro cursos de su rectorado hubo una media de 17 jesuitas destinados en San Luis Gonzaga (frente a un promedio de 40 en 1901-05) y de 150 alumnos matriculados, siendo internos en torno al 80% de ellos (muy lejos de la cifra récord total de 272 colegiales en 1881-82). Y es que en el verano de 1920, ante la escasez de personal docente jesuita, el anterior rector se había visto obligado a comunicar a las familias que en adelante sólo se admitirían nuevos alumnos de instrucción primaria y de primer curso de bachillerato (cuya duración era de 6 años). Sin embargo, el padre Campos se esforzó por mantener el esplendor de otros tiempos. De él parte en 1922 la propuesta de consagrar la ciudad al Corazón de Jesús y levantar un monumento conmemorativo.

Visita a El Puerto de SAR el infante Don Carlos de Borbón y la infanta Doña María Luisa, Llegada al Paseo de la Victoria, donde se celebró un acto religioso ante la Capilla de los Caminantes. El alcalde de la Ciudad, Ruiz Calderón, portando el estandarte. 15 de ocubre de 1921. (Foto Colección Vicente González Lechuga).
En junio de ese año se aloja en la residencia de los jesuitas Don Eustaquio Ilundain, arzobispo de Sevilla, de visita a la diócesis. El 21 de enero de 1923 se celebra en el colegio un "festival patriótico" en honor del infante Don Carlos de Borbón Orleáns (1908-36), alumno en el externado jesuita de Villasís (Sevilla). Al joven infante, hijo de Don Carlos y Doña Luisa (abuelos maternos del rey Don Juan Carlos), le fue concedida entonces la dignidad honorífica de Príncipe del Colegio.

Sala de Visitas del Colegio San Luis Gonzaga.
Nada parecía indicar, pues, el inminente cierre del colegio cuando la Revista Portuense publica el viernes 30 de mayo de 1924 una crónica de los "brillantes" y "solemnes" actos de fin de curso celebrados el día anterior. Son las 6 de la tarde y en el abarrotado salón de visitas los alumnos y sus familias esperan la llegada de la presidencia, cuya entrada es saludada con la Marche Lorraine, que ejecuta al piano el maestro Legarra. Además del rector Campos presiden el acto el alcalde (Alfonso Sancho Mateos), el padre ministro (Francisco Gómez, S.J.) y el delegado gubernativo (señor Iribarren). Concurren también los padres Socorro, Martínez Ropero y Lambertini.
La distribución de premios comienza tras la intervención de los solistas Elías y Posadas. El padre rector da lectura a la extensa lista de premiados por su conducta y aprovechamiento "a mayor gloria de Dios, para esplendor de las ciencias, cultura de las letras y honrosa memoria de los alumnos del Colegio de San Luis Gonzaga." Es proclamado 'Excelencia de honor' José Ramón Lorente Pellicer, de 4º curso, obteniendo 'Premios de Excelencia' los estudiantes de 2º curso Álvaro Fernández de Castro Cabeza y Luis Arroyo Aznar. Los tres son muy aplaudidos al ocupar sus respectivos puestos en la tribuna destinada al efecto.

Se intercalan piezas musicales, interpretadas por el coro de seises del colegio. Entre los galardonados figuraban portuenses como Juan Bootello, Luis Suárez, Manuel Rioja, Luis Cuvillo, Ramón Jiménez, Luis Merello, Jesús Merello, Eligio Pastor o Juan Piury. Cierra el acto el alumno de instrucción primaria Pedro de León Arias de Saavedra, que declama "de forma prodigiosa, con suma expresión y gusto" la poesía titulada Despedida a la Virgen.

Procesión de los alumnos portando hachones encendidos, en el patio central del colegio.
El público se traslada después a la iglesia del colegio, donde tiene lugar un tedeum. Terminado éste se organiza una procesión de todos los alumnos, que portan veladores encendidos. José R. Lorente lleva la bandera de la congregación. Otros niños portan los pasos de San Estanislao y de la Inmaculada. Entre el ruido de cohetes llegan las imágenes al patio central. La Banda Municipal ejecuta entonces la Marcha Real y se incorpora a la procesión en su recorrido, por la galería izquierda, hasta el jardín. Allí, ante la gruta de San Ignacio, se hace estación y se cantan unos villancicos de Eslava. Vuelven al patio por la galería opuesta. Nueva estación y cantos corales. De regreso en el templo, finaliza la ceremonia con el canto del Adiós a la Virgen.
IZNATE
Iznate es un pequeño pueblo de la Axarquía, limitado por Macharaviaya y Benamocarra, de la que le separan menos de cinco kilómetros.
El núcleo urbano tiene su centro en la Plaza de los Dolores, patrona de los iznateños y su edificio más importante es la iglesia de San Gregorio VII, construida en el s. XVI, que sobresale del resto del pueblo. A mediados de este siglo, el padre jesuita Nicolás Campos de Torreblanca, hijo de los marqueses de Iznate, donó gran parte de su caudal para la restauración del templo, de innegable arquitectura mozárabe. Además, donó a la parroquia un cuadro de San Francisco de Paula, atribuido a Zurbarán, una copia del Correggio y una Dolorosa, y un Salvador del s. XVII, que dotaron a la parroquia de una riqueza artística extraordinaria. (En la imagen, la iglesia de San Gregorio VII). (Textos: Bernardo Rodríguez Caparrini. Dr. en Filología Inglesa).











El padre de nuestro protagonista era Ingeniero de Minas, compañero de promoción y amigo de
VICISITUDES EN LA GUERRA INCIVIL.
Adriano recuerda que su madre, con la guerra ganada por el bando rebelde, recibió una llamada de la policía para que confirmara que el acusador de su padre era un conocido zapatero del barrio. Ella les explicó a sus hijos, en un ejercicio de generosidad y para nada revanchista que “--Ni estoy segura, aunque existen ciertas pruebas, ni voy a ser responsable del ajusticiamiento de nadie. Bastante tendrá con su conciencia y con lo que ha hecho”. Adriano, sigue recordando, que “hay que olvidar y ser generoso. Aunque cada uno tenga sus ideas y sus opiniones. No tiene sentido. Aquello no fue nada bueno”. (En la imagen, una joven Tula Ruiz Golluri, fotografiada por Raymundo en 1918. Foto Colección AGLR).
Adriano está unido a El Puerto por muchas razones, familiares y personales, y el único inconveniente que señala es que está a 654 kilómetros de Madrid. Casado con Carmen Verastegui Villafiero, con quien ha tenido dos hijos, y de momento tres nietos, está emparentado con tres alcaldes de El Puerto: su abuelo Joaquín Ruiz y López, en 1904 y 1907; su tío Eduardo Ruiz Golluri, en 1930 y José de la Cuesta Aldaz, en 1903 y 1930. La hija de éste, Pepa de la Cuesta, casó con el hermano mayor de su madre, Joaquín Ruiz Golluri. El hijo de ambos, Joaquín Ruiz de la Cuesta –primo de nuestro protagonista—reside en Barcelona con algo más de 80 años y una mente muy lúcida, con quien gestionamos ponernos en contacto. (En la fotografía, Eduardo Ruiz Golluri, tío de Adriano).
Algún día contaremos en estas páginas las alambicadas circunstancias que propiciaron la súbita ruina del que fuera alcalde José de la Cuesta. Los cuatro Adrianos de la familia, su padre, el mismo, su hijo y su nieto, han estudiado en los Jesuitas o lo va a hacer, como es el caso de su nieto. (José de la Cuesta Aldaz, tío abuelo de nuestro protagonista).
DISCURRIR PROFESIONAL Y ACADÉMICO.

El ius usus innocui es una institución del derecho consuetudinario que tiene su apoyo nada menos que en el Levítico (XIX, 9, 10) y en el Deuteronomio (XXIV, 19, 20). El ius usus innocui equivale al soutelo o la musga gallegos y al emprìu catalán. Se trata del aprovechamiento de aquello que a nadie puede estorbar, ni lesionar en sus intereses. O dicho como lo decían los romanos: quod tibi non nocet et alii prodest non prohibetur; quod mihi prodest et tibi non nocet, faciendum est. (En la imagen, portada del Libro del Deuteronomio).

Si Vd. cogía por el camino de los Enamorados, por la hijuela del Tío Prieto, por la del Tío Gilito, por la vereda del Verdugo o la del Presidio, por la Cañada de La Valenciana, por la del Hato de la Carne o por cualquier paraje rústico de nuestro término municipal, seguro que, a un lado y a otro, se encontraría liños de tunas, necesario resguardo para las bichas, los lagartos, los erizos, las ratas, las panarrias, los gallitos-marzo, las mariquitas de San Antón, los escarabajos peloteros, los panales de abejas o los avisperos, que mantenían, entre sí, un admirable equilibrio ecológico. Las pencas de las tunas tostadas, servían para alimento de las vacas, una vez desprovistas, por el fuego purificador, de las púas. (En la imagen, pinchos de aromo con su característica flor amarilla. Todavía se pueden ver por el Camino de los Enamorados).
Al amanecer, por cualquier camino te podías topar con gente que, con una burra con su albarda y sus serones, armada de una caña (convenientemente cascada por la punta, abierta lo necesario con un tapón de corcho y fijada la apertura con una cuerda de abacá), se dispusiera a hacer suyo el fruto de todo un vallado. Luego, recolectados los higos, debía barrerlos, esto es, desproveerlos de las pequeñas púas. Los higos barridos, restregados por la arena, quedaban en disposición de ser lavados. El agua debía cambiarse varias veces, mas que nada, porque en su superficie quedaban nadando los restos de minúsculas púas, como pelillos, y algunas impurezas. Así, finalmente, los higos quedaban preparados para ser expuestos y expendidos en los tenderetes callejeros.
Fue el alcalde don Luis Caballero Noguera, recordable por tantos buenos motivos, quien dispuso que los puestos de higos debían tener su regulación estética. Así quedaron acuñados los modos de vender higos: en un tablero, flanqueado por unos listones que servían de topes, sobre dos caballetes, se disponían dos pirámides de higos ( los de a chica y los de a gorda). El frontal y los laterales se guarnecían de tela de vichy a cuadros y en las dos esquinas del tablero se colocaban sendas macetas de albahaca. Eran inevitables el cubo con agua, el paño para secarse y la navaja. "--¡Al buen higo!, pregonaban, o ¡Al gordo, al gordo, higo!"
Sin embargo, otros, como el desvergonzado de Cambriles, en su puesto, al lado del Cine Macario, cuando veía pasar a un grupito de muchachas, echaba su pregón: "--¿A quién le pelo el higo?", con un trasfondo marcadamente erótico que no voy a permitirme explicar. Pelar un higo es labor altamente difícil y especializada: en un solo movimiento de muñeca, con el higo en una mano y la navaja en la otra, se hacían tres cortes (uno, en la cabeza, otro, en el lado, y otro, en el culillo) y el higo aparecía, como por ensalmo, libre de su pellejo y a disposición del consumidor, que los engullía uno tras otro. Lo importante era llevar el mismo ritmo, esto es, sincronizar eso de higo pelado, higo comido, pero nunca quedarse atrás. Cuando, ahíto, el insaciable comedor, pronunciaba la palabra ¡Ya!, cesaba la tarea de pelar higos. Entonces, la dueña del puesto comenzaba a contar los pellejos, a realizar arqueo y a comunicar la cuenta al repleto viandante. Repleto y bien atascado, porque, según decían, con las pepitas, los higos producían un gran atasco intestinal que no se curaba más que con la enorme y terrible lavativa del Hospital. (En la fotografía, un peso y medidas del actual puesto de higos de tuna de Juan Guerrero Villegas).
Así, aquel verano, cuando un día visité a Rafael Alberti en su casa y le llevé un canasto de higos de tuna pelados, se puso inmediatamente a comerlos y, transportado a sus años infantiles, prorrumpió: "--¡Ja, ja, ja!, me van a tener que poner la lavativa de San Juan." La misma terrible lavativa de la que yo había oído hablar desde chico: la lavativa del Hospital de San Juan, de San Juan de Dios, llena de agua de mar templada; aquella que Felipe Lamadrid, prevenido, amparado en un baby de hule, aplicaba al paciente devorador de higos de tuna, mientras éste, antes de dar el taponazo, sentía por sus entrañas el benéfico alivio de el mar, la mar, sólo la mar, que dijo el poeta. (Texto: Luis Suárez Ávila. Pie de fotos: Redacción).
El torero Alejandro Morilla Gutiérrez pertenece un grupo de porteños que, cuando estuvo cerrada la clínica del Dr. Frontela en nuestra Ciudad, tuvo que nacer en Cádiz, el 17 de mayo de 1985. Pero se siente y es de El Puerto, de donde son sus padres y donde ha vibrado en su más que centenaria Plaza Real. Hijo de Jorge Morilla y de María Gutiérrrez, ambos de aquí, jugó y se crió en la Plaza del Polvorista y alrededores, entre palacios centenarios, oliendo la brisa marinera que llegaba desde el Guadalete, donde vivían sus abuelos maternos. Estudió en el Colegio La Salle, y recuerda con afecto a su profesor Nicolás Jiménez Aragón. y a Miguel Fue el rey Melchor en la Cabalgata de Reyes del año 2004, al igual que lo fueron otros reconocidos toreros: Ortega Cano, José Tomás y Enrique Ponce. Este último sería compañero de terna, también, en su alternativa acaecida en el año 2006, no en nuestra Plaza Real, sino en la sanluqueña de El Pino. La afición porteña se tuvo que desplazar ese día a la vecina población, al no llegar a acuerdo la empresa de Justo Ojeda y sus entonces apoderados.
El año de su nacimiento, lo es también de los futbolistas Cristiano Ronaldo, del venezolano Raúl González Guzman y del español Jesús Navas; del piloto de Fórmula 1 brasileño, Nelson Piquet Junior y de Edurne, la cantante y actriz española. El Barcelona gana el Mundial de Clubs de Baloncesto y la Recopa Europea de Baloncesto. Ese año, España firma la Convención de la ONU contra la Tortura y se abre la verja que la comunica con el Peñón de Gibraltar. El expresidente argentino, Raul Alfonsón, recibe el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación. Gonzalo Torrente Ballester, es galardonado con el Premio Cervantes. Las mujeres acceden por primera vez al Cuerpo Nacional de Policía. España firma el tratado de adhesión a la Comunidad Económica Europea, actual Unión Europea. José Antonio Ardanza, del PNV, jura el cargo de presidente del gobierno Vasco. En el mundo, mientras Daniel Ortega toma posesión de su cargo como presidente de Nicaragua, Ronald Reagan inicia su segundo mandato como presidente de EEUU y Mijaíl Gorbachov se convierte en presidente de Rusia. Mueren los actores Alfredo Mayo y José Bódalo. Se estrenan las películas “El color púrpura” de Steven Spielberg, “La rosa púrpura del Cairo” de Woody Allen y “Memorias de África” de Sydney Pollack. Camilo Sesto estrena “Tuyo”, Barón Rojo “En un lugar de la marcha”, Fito Paez “giros”, Joan Manuel Serrat “El sur también existe”, Los Chichos “Yo, el Vaquilla”, Richard Clayderman “Balada para Adelina”, Siniestro Total “Bailaré sobre tu tumba”.
LA LECTURA Y LA MÚSICA.
INTERNET Y EL CINE.
EL MUNDO DEL TORO.
EL EXTRANJERO Y LA ALTERNATIVA.

“XXXI TROFEO ZAPATO DE ORO CIUDAD DE ARNEDO”
"Fue una tarde de la que me siento muy satisfecho. Mi primer novillo de Fuente Ymbro fue un toro que tuvo ritmo y me acoplé sintiéndome muy a gusto y cuajando unos muletazos que ya quisiera que vieran en El Puerto" declaraba Morilla a Francisco Orgambides, de Diario de Cádiz, "Por lo visto en Arnedo tocan el pasodoble del 'zapato de oro' en el último toro, pero a mí me lo tocaron en mi primero y además lo coreó el público y eso allí es signo de que la faena cala y es digna del trofeo".






RAFAEL ALBERTI.
Viajero incansable, se conoce España al dedillo y lamenta que, para lo que se viaja hoy, apenas conozca el resto del planeta: Ha estado como hemos indicado, en Cuba, Venezuela y Méjico. En Rusia, a la antigua Checoslovaquia, Francia, Portugal, Italia... Aficionado a la filatelia y a la pesca, en sus tiempos fue un gran jugador de fútbol y ha tirado a los bolos, aunque reconoce que nunca alcanzó el nivel de su padre. Alguna vez se desplaza a la Montaña, de la que es oriundo, acompañando al tirador de bolos Alejandro García. (En la imagen, con el poeta Marcos Ana, en una paella que le preparó en su casa. A la izquierda de la imagen, podemos ver a su cuñada, Lourdes Roselló, por medio de la cual y de su esposo, Carmelo Ciria, conoció al poeta porteño).




Curiosamente las palabras 'botica' y 'bodega' tienen la misma etimología: 'afotega' que significa almacén; uno de medicamenteos y otro de vinos. Le gusta el vino. Afirma que "--Cualquier vino fino de las bodegas de El Puerto es un buen vino". Más adelante se aficionó al Rioja, no solo como vasodilatador, sino porque está bueno. Se considera bebedor social: en casa no prueba una gota, pero en la calle, una copa de vino fino sirve como excusa para entablar una conversación, además de para degustarlo, porque, insiste, está muy bueno. Su familia tuvo varias bodegas en la Ciudad: en la calle Ricardo Alcón, junto a la Placilla; dos en la calle Nevería, y una en la calle Cervantes o Lechería. Tuvieron, además una Destilería (la etiqueta que vemos de 'Anís Flor de Valdáliga' se corresponde con uno de los productos que allí se destilaban) y regentaron varias tabernas y bares a lo largo de más de un siglo de ejercicio comercial, tal y como recoge Enrique Pérez Fernández, en su obra 'Tabernas y Bares con Solera': El Alba, Las Campanas, La Caridad, Las Delicias, Milindres, el Bar Las Flores, La Sacristía, Los Maeras, Los Maeras Chicos, El Resbaladero, El Imperial, La Solera, Triana, El Bar Moderno, el Bar Pontevedra, La Caballa y El Ermitaño.
El Colegio de San Luis Gonzaga, el llamado Colegio Grande de la Compañía de Jesús, de El Puerto de Santa María, debiera ser el Colegio de los poetas.



Dígame Vd. si está bonito que, cuando Vd. abre puertas, ventanas, balcones y celosías de su casa, lo que le entra, ahora, son los ruídos de las motos con escape libre. Pues antes, no entraba, sino que salían, por puertas, ventanas, balcones y celosías, las melodiosas notas de "Ojos verdes", o de "María de la O". Una delicia que impregnaba el ambiente de relatos de historias teñidas con ingredientes dramáticos, pasionales, folklóricos, equidistantes entre el neotradicionalismo poético, el cante flamenco, la zarzuela, la revista, los cuplés y las variedades.





El pasado sábado día 7 de Agosto, se celebró en la Bodega "San José" de nuestra Ciudad, la I Reunión de la familia Benjumeda A dicho encuentro asistieron 150 (136 adultos y 14 niños) descendientes o emparentados con los Benjumeda Martínez de Pinillos. Una buena parte de ellos residen fuera de El Puerto (Madrid, Sevilla, Almería, Cádiz, Jerez, ...) e incluso en el extranjero, en países tales como Bélgica, Holanda, Austria o Estados Unidos de Norteamérica. Durante la jornada se conocieron muchos miembros de la familia que no tenían más referencia que por oídas, por escrito o que incluso desconocían de su existencia y otros que, por vivir en lugares tan distantes, hacía tiempo que no se veían.
Así, José Benjumeda Gens, nieto del primer Benjumeda llegado a Cádiz, Catedrático que fue y primer Decano de la Facultad de Medicina de la capital gaditana, y en Cuba la de su hijo José Antonio Benjumeda Fernández, Catedrático de la Facultad de Medicina de La Habana. (En la imagen, José Benjumeda Gens).
José Luis (1894) creando la rama Benjumeda Molleda (José Luis “Neno” (+), María Loreto, Milagros, Covadonga, Manuel (+), Pilar, Francisco (+) y Jesús; Francisca (1899, creando la rama De la Torre Benjumeda (Antonio (+); María Teresa (1903), creando la rama Molleda Benjumeda (Jesús (+), Luis (+), Sinforiano (+) Teresa, Milagros, María Eulalia y José Antonio (+); Antonio (1904), creando la rama Benjumeda Abreu (Antonio (+) Milagros, Paca, Juan Carlos, (+), Victoria, María, Fernando, María del Carmen, Javier (+) y Loti; Úrsula (1906) creando la rama Díaz Benjumeda (Francisco, Manuel, José Luis, Enrique); y Manuel (1908) creando la rama Benjumeda Osborne (Juan, Jaime (+), Margoti, Gonzalo, José María, Josefina, Eduardo, Ignacio, Jaime, Manuel y Luis). Y luego todos los descendientes de éstos... (En la imagen, José Antonio Benjumeda Fernández).



PREMIOS Y DISTINCIONES.
Otras botellas de “Señorío de Benjumeda” fueron entregadas a José Luis Letang Benjumeda, por ser el primero en apuntarse al evento. A Luis Benjumeda Arrobas, por su rápida respuesta al ser el primero en abonar las cuotas. A Jesús de la Torre Bononato, por sus gestiones en la celebración del encuentro. A Francisco Gil de Sola Costell, por su trabajo en las cuestiones organizativas. A Javier Sordo Letang, por la elaboración de un periódico conmemorativo. Otra botella para la desconocida Daniela, cuyo apellido no se conocía en el momento de celebrarse el ecuentro. A Manuel Micheo, que vino expresamente de EEUU para la ocasión, acompañado por su mujer, Michel Glass. Y otra por su inicial colaboración, poniendo en contacto a la mayoría de la familia, al colaborador de Gente del Puerto, Vicente González Lechuga, autor de las fotos que ilustran esta nótula. (En la imagen, portada de 'La Gaceta Benjumeda').
El padre de Antoñón Romero, guardián de barcos, además de pescador fue lanchero que suministraba de agua a las embarcaciones que transportaban utilizando barriles en su lanchas de remos desde la plaza de las Galeras Reales hasta la antigua pescadería. Recordar a los compañeros: Vicente Ortega Reinado, ‘Cuchichi’; ‘Lucema’, Albaiceta, ‘Paiño’ y ‘Tranquedo’
Los Sumos Pontífices de la Iglesia Católica, los toreros y los artistas, se cambian el nombre. Es el caso de José Luis Feria Fernández --José Luis Galloso para el mundo taurino-- que nació en el Barrio Alto de El Puerto el 27 de agosto de 1953, hace este mes 56 años. Entre su padre, Luis, que era panadero y su tío Antonio, crearon una Destilería de Licores: Destilerías Galloso, algo que determinaría que el torero adoptase dicho nombre artístico, saliendo varios productos con su efigie, tales como el anís o el fino. Ha sido rey mago en la cabalgata de El Puerto. En 1974, junto con Dolores Vargas 'la Terremoto', protagonizó la película “Un torero para la historia”, dirigida por Jose Maria Zabalza. Fruto de su matrimonio con Rocío Melgarejo son sus dos hijos. El torero reaparece hoy en la Plaza Real, después de 13 años, (8 de agosto de 1996), donde la Banda de Música del Maestro Dueñas tiene previsto tocar el pasodoble “Galloso” original del maestro Flores Benítez. José Luis, con seis años ya toreaba de salón en las calles de El Puerto, se fijaba en la televisión en los toreros Antonio Ordóñez y Paco Camino, quienes le inspiraron y sirvieron como ejemplo.
El ganadero José Luis Osborne le ayudó desde muy pronto y tuvo oportunidad de aprender con el diestro Rafael Ortega. Tuvo un estoque propiedad del maestro Ortega que estuvo usando en todas las novilladas sin picadores hasta que se le rompió en Córdoba, al entrar a matar, pero aún lo conserva por el cariño que le profesaba al maestro. En la vecina Puerto Real, el 5 de junio de 1969, hace 40 años, se estrena nuestro torero, haciendo su primer paseíllo cortando 4 orejas y dos rabos y es a partir de entonces cuando toreará en un buen número de festivales y plazas, mayoritariamente en Andalucía la Baja. El nombre del joven novillero empieza a sonar y una multitud de aficionados le acompaña en sus desplazamientos. Aun se recuerdan los autobuses con la leyenda en la luneta trasera: "El Puerto con Galloso". Muchos portuenses conocerían las plazas de toro sde España, siguiendo a su paisano, siguiendo a su torero. En la Plaza de El Puerto, las cifras hablan por sí solas: 111 corridas con casi la mitad a hombros, en 55 ocasiones. Se da la circunstancia de que el torero ha sido el único diestro que ha colocado el cartel de 'no hay billetes' en la Plaza Real, siendo novillero sin picadores, novillero con picadores y matador de toros. (Galloso, en sus comienzos. Foto Mateos).
GALLOSO CON PICADORES EN BARCELONA.

LA ALTERNATIVA EN EL PUERTO.
EN VALLADOLID.
En el último de la tarde que responde por “Cabrito” marcado con el número 41, el astado hace honor a su nombre. De salida barbeó las tablas y siguió con cabezazos continuos queriendo coger las telas que con gracia le ofrecía Galloso. Estuvo el diestro gaditano, más que aseado con semejante morlaco en una faena que se cimentó sobre ambas manos, tras un encontronazo con los montados, y que terminó tras desplantes y jugueteos con una media estocada un tanto trasera y descabello al primer intento. Antes de salir José Luis Galloso a hombros de la plaza del Paseo de Zorrilla un voz surgió del público: «¡El que sabe, sabe!» Y la verdad es que no le faltaba razón al gritador.»
En 1978 actuó en 53 festejos en los que se anotó éxitos rotundos. En 1982, por contra los festejos se redujeron a la mitad, con 25 contratos cumplimentados. José Luis ha obtenido premios fuera de la lidia en Madrid, Bilbao, El Puerto, Zaragoza, Tarragona, Arnedo e internacionalmente en Méjico, Ecuador y Perú, donde se le concedió el Escapulario de Oro. (En la imagen, portada de la Revista Aplausos).


UN TORERO PARA LA HISTORIA.