| Texto: José María Morillo
Víctor Manuel Martínez Guerra nace en Benalup-Casas Viejas, en 1954, el 2 de noviembre, aunque lleva más de la mitad de su vida en El Puerto: desde 1978. Hijo de José Martínez Becerra, extremeño destinado en Benalup como médico durante más de 40 años y de Manuela Guerra, es el quinto de cinco hermanos: Maripe, Joaquín, Francisco José y Manuel Jesús. Estudió en la Escuela Pública, recibiendo en casa clases particulares de su progenitor. Estudia por libre el bachiller en Medina y en Cádiz, y el superior en los Institutos Claret de Sevilla y San Felipe Neri, en Cádiz.
Aunque quiso estudiar Medicina, su padre no lo dejó por lo que, siguiendo otros antecedentes familiares estudia Farmacia, primero en Cádiz y los cuatro años restantes en Granada, obteniendo la licenciatura en 1977. El Centro e Salud de su ciudad natal, lleva el nombre de su progenitor. Nuestro boticario ha sido Rey Mago de El Puerto en la Cabalgata de SS. MM. los Reyes de 1992. habiendo estado muy vinculado con el Racing Club Portuense del que fue, durante mucho tiempo, su Relaciones Públicas. De lo que no le gusta hablar, pero es algo que se sabe, es de su intensa labor benefactora que hace para con diversas familias de la localidad, a las que atiende sus necesidades más perentorias.
Víctor Manuel, que presume de haberse llevado bien con todos los alcaldes de la Ciudad, con los que ha tenido relación por su cargo de Farmacéutico Titular de El Puerto durante 11 años, nos confiesa que mantiene una relación de amistad con su paisano, el actual presidente de la Diputación de Cádiz, Francisco González Cabaña. Ha sido pregonero de la Semana Cultural de su ciudad natal, Benalup. Además era íntimo del desaparecido político socialista, Alfonso Perales, a quien recientemente se le ha dedicado una Fundación para perpetuar su memoria.

| Instantánea tomada en el vomitorio del Estadio José del Cuvillo. Aparecen, entre aficionados y directivos de la entidad rojiblanca, de izquierda a derecha, Manuel Gómez Barrera, Manolin el del bar “La Lucha”; el pequeño, Antonio Miranda Alonso; Antonio Miranda García, por detras Francisco Ferrer Palacios; Bartolome Dominguez Sánchez; Víctor Martinez Guerra; el chiquillo, hijo de Bartolome Dominguez; Antonio Carbonell López; El ayudante de “Chicharito”, “Pimpollo”; Joaquin Roso Morro; Manuel Gutierrez Morillo, Manolito “El Cochino”; su hijo, Manuel Gutierrez Castro. | 10 junio 1982. | Fotografía Rafael Pérez ‘Rafa’. Colección ACL.

| De izquierda a derecha, Luis García Áspera, del Asador de Castilla; el diestro José Luis Galloso, el cantaor Rancapino; Juan Lara Izquierdo, el pintor de la luz; Pansequito y Paco Betoldo, en un homenaje que Victor -sentado- ofreció a los artistas de El Puerto.
Recuerda Victor que, en plena juventud, ya era un emprendedor organizando una empresa de distribución que le proporcionó interesantes beneficios con apenas 20 años. Hace las milicias universitarias con 23 años en el Hospital de San Carlos de San Fernando, precisamente en el Laboratorio, con el Director-Coronel Médico Carrero, padre de uno de los integrantes del grupo Costus, con nótula 340 en Gente del Puerto. Carrero tenía su Laboratorio de Análisis Clínicos frente al Parque Calderón, junto a la Naviera Portillo, donde hoy se encuentra la Oficina del Usuario de la Seguridad Social.

| La familia de Victor, su mujer Serafina Pulido, sus hijos Victor y María y el propio boticario en un crucero por el Mediterráneo en el año 2002.
FARMACIA Y LABORATORIOS EN EL PUERTO
Terminado el Servicio Militar abre la Oficina de Farmacia en el número 35 de la calle Valdés, botica que ha ido ampliando y mejorando, con multitud de adelantos técnicos. Tres años mas tarde, en 1981 es nombrado Farmacéutico Titular (lo que antes era el Inspector Municipal Farmacéutico), desempeñando dicho cargo hasta 1992 en el que, desbordado de trabajo con otras ocupaciones del mundo de la salud y la sanidad, presenta su dimisión. En 1986, especializado en Análisis Clínicos, abre su primer Laboratorio en la calle Alquiladores trasladándose dos años más tarde a la calle Larga. En 1997 lo complementa con un Laboratorio de Salud Pública, uno de los primero en la provincia tanto por ser pionero, por los medios que cuenta, como por el volumen de trabajo. En dicho laboratorio se analizan aguas y alimentos y se asesora a empresas. En el año 2005 abandona la gestión de los laboratorios de análisis. Podemos añadir que, hablando de Aguas, ha prestado sus servicios, en régimen de colaborador especial, con la Diputación de Cádiz en los análisis de agua de los acuíferos porteños.
CLÍNICA Y RIESGOS LABORALES
Adaptándose a la legislación laboral que se promulga en España, en 1992 entra como socio accionista de la primera empresa del sector en España para la prevención de riesgos laborales: CPR. Y otra aventura empresarial le estimula: junto con Francisco Zalba adquiere la Clínica Costa Oeste, en la que trabajan en la actualidad más de 40 especialistas médicos, atendiendo a pacientes en general y concertados con compañías sanitarias aseguradoras.
Nuestro farmacéutico fue nombrado Vocal del Centro de Análisis Clínico Oficial (COF), dinamizando y promocionando cursos formativos y consolidando las relaciones con las Mutuas de Seguros.

| Inauguración de Radio Puerto FM, en septiembre de 1999.
RADIO PUERTO, FM
En 1999 funda junto con Manuel Borne --y con la ayuda de algunos colaboradores-- la sociedad Radio Puerto Fenicia Menestea, sociedad que gestionaría Radio Puerto F.M., emisora de corte local que informa de la vida de la Ciudad en sus diferentes facetas, con programas informativos, de entretenimiento, culturales y deportivos. Un hito de esta empresa es la creación de los Premios Taurinos “Paco Flores”, en homenaje al restaurador local desaparecido, propietario del Restaurante Casa Flores.
PREMIOS TAURINO "PACO FLORES"
El pasado enero, José María Dolls Samper, para el arte Manzanares, y Fernando Domecq Argüeso, en representación de "Ganadería Marqués de Domecq, recogieron los trofeos taurinos instituidos por Radio Puerto en memoria del recordado hostelero y aficionado portuense Francisco Flores Herrera, en mérito a la mejor faena y al mejor toro del abono taurino portuense 2008. La entrega se verificó en el curso de un espléndido almuerzo celebrado en el restaurante "La Viña" del Hotel Bodega Real, del Grupo Flores, enmarcándose el acto en el décimo aniversario de la emisora portuense organizadora del evento. Precisamente fueron los responsables del programa taurino d Radio Puerto, Manuel Herrera y Álvaro González, los presentadores del acto de entrega, al que no asistió Pepín Liria, acreedor del premio al detalle para el recuerdo, quedando igualmente sin entregar el premio al mejor novillero ya que el jurado de este trofeo acordó dejarlo desierto. | En la imagen Víctor Martínez Guerra, consejero delegado de Radio Puerto, Enrique Moresco y Pepe Flores, con los premiados.






su gerente y miembro ya de la tercera generación de los Espinosa.
La experiencia de la familia con la mar es larga. Eugenio Espinosa Morales era un chiquillo cuando se enroló en un barco de pesca de El Puerto de Santa María junto a su tío. Este ejercía de cocinero en el pesquero y fue enseñando a Eugenio los secretos de la cocina del pescado. Al poco el joven Eugenio se hizo cargo de la cocina del barco y aprendió a guisar la raya (un pescado que es fácil encontrar en bares del centro de El Puerto) al pimentón, el rape con pan frito, las papas con chocos y, sobre todo, los fideos con caballas. (En la imagen, Eugenio Espinosa Morales, el fundador de la saga de hosteleros).
Eugenio, el actual cocinero de Eugenio Guadalete, el nombre actual del restaurante y situado a doscientos metros escasos del anterior local, recuerda perfectamente la fecha porque por entonces tenía 13 años y se incorporaba ya al negocio de la familia. Este cocinero, alto y delgado, vestido de negro y con el nombre del establecimiento grabado en rojo sobre su chaquetilla, saca de su cartera la foto de aquel día que no olvidará jamás. Vestía para la ocasión el mejor traje de camarero, con chaquetilla blanca, corbata negra y pantalón a juego, en la imagen adjunta de la izquierda. Ahora, a sus 68 años, sigue conservando la ilusión y sigue dirigiendo las cocinas del Guadalete.



Elaboración: 
Hace cosa de dos años, estando yo en Roma, visité la Iglesia del Giesu, o sea, los Jesuitas. En un confesionario de la derecha según se entra, estaba sentado un sacerdote anciano que llamó la atención. Sobre el confesionario había un letrero “P. Blandino,.”. Y es que el anciano sacerdote se parecía, era clavado, a Lola Blandino. Tan es así que le pedí permiso para hacerle una foto [que no encuentra ahora]. El Padre Blandino accedió y yo me quedé con su retrato para corroborar en El Puerto la identidad del parecido. Debe ser que los aires de familia no se pierden y que el origen italiano de Lola salía a relucir. Lola Blandino, nacida en el siglo XIX, finales, en El Puerto, era la imprescindible en mi casa. Y lo fue en casa de mi abuela Aurora, en casa de mi tía Aurora y en las de mis tías María Rosa y Carmen. Hay en los álbumes familiares multitud de fotos en que aparece Lola Blandino. Lo mismo está en los años 1920 en una excursión en burro a Fuentebravía, con mi madre, mi tia Aurora, mi tío Juan y las tías Terry del Cuvillo, en la Expo del 29..., como en la Habana, cuando mi tía Aurora y mi tío Manolo se la llevaron para ser señorita de compañía de mis primas; o de paseo con nosotros, o en una corrida de toros en El Puerto, o en bautizos, en primeras comuniones... Lola Blandino era como de la casa. Frecuentaba mi casa y, después de haber vuelto de Cuba, se dedicaba a la costura y a hacernos babys “crecederos”, a sacarnos de paseo o simplemente a estar. Generalmente, se ponía en el cuarto de costura, sentada, con el tablero de cortar sobre las rodillas, y nosotros, cuando pasábamos por delante de ella, siempre le decíamos:




Las administraciones públicas consideran que el sector salinero artesanal puede convertirse en una fuente de ingresos para la Bahía y de ahí que apuesten por el desarrollo de este sector que, en otros países como Francia constituyen todo un atractivo tanto económico como turístico. Para ello del próximo día 1 y hasta el 4 de octubre tendrá lugar en el Parque Metropolitano de 'Los Toruños', situado entre El Puerto y Puerto Real, la segunda feria internacional de la sal, cuya primera edición tuvo lugar en 2007 y a la que asistieron más de 10.000 personas según los datos recogidos por los organizadores. (En la imagen, Juan Martín, director del Parque Metropolitano de 'Los Toruños').

También estarán los máximos representantes de la asociación española de salinas artesanales con lo que los encuentros que se mantengan serán del máximo nivel. El interés científico del evento también está garantizado con la presencia de científicos de la Universidad de Cádiz y del historiador francés Loic Menanteau, un gran especialista en la industria salinera de la Bahía de Cádiz.Otra de las patas del encuentro será la cooperación internacional tratando de ayudar a los artesanos marroquies, que también acudirán por primera vez a la convención para desarrollar esta industria en su país y evitar su desaparición. Pero el objetivo del encuentro no sólo será de cara al interior, según resalta Martín, sino que tiene como interés divulgar a la población la importancia de las salinas y todos los beneficios que tienen estas para la naturaleza. Precisamente la feria tiene lugar en el parque metropolitano, el pulmón verde la Bahía con 1000 hectáreas de terreno virgen y con varios ecosistemas presentes, donde existen unas salinas de cuyo funcionamiento se tienen noticias ya en el siglo XV.
Las salinas permiten mantener especies animales como las aves o algunos peces a la vez que permiten la explotación sostenible de unos terrenos a través de la crianza de la sal o de pescados de estero, otro de los posibles desarrollos del sector. El pescado de estero no tiene nada que ver con la acuicultura intensiva ya que en los primeros los pescados y mariscos se crían con el alimento que contiene la propia salina, sin aportar piensos artificiales y luego esto se nota en el sabor del pescado. Asismimo también suponen mantener un conjunto de especies vegetales características de la zona y que han sido estudiadas por el Grupo de Conservación de Humedales Costeros de la Universidad de Cádiz que comanda el profesor Alejandro Pérez Hurtado de Mendoza, otro de los artífices de estos encuentros.
COCINA CON SAL



María se casa en 1950 con Ignacio Valdés Sancho, hermano de Joaquín, fundador y director de la Revista 'Diez Minutos'. Aunque nacido en Sevilla, su familia materna y su propia madre era de El Puerto, emparentado con el bodeguero Hipólito Sancho García, padre del historiador Hipólito Sancho de Sopranis. Vivieron, a partir de entonces, en la planta baja de una casa de la calle Pagador, 16., donde tendrían de vecino a alguien que, con el tiempo, alcanzaría justa fama de escritor. Tuvieron siete hijos: Francisco de Paula (+), María, Berta (+), Ignacio (Director de Arte de
¿Acaso fue ese el origen literario del escritor? Veamos que dice propio Mendicutti: «Siempre cuento que mis precoces, bochornosos y --en su momento-- celebradísimos inicios literarios tuvieron que ver con Rafael Alberti, aunque es verdad que de un modo tan indirecto que a lo mejor más de uno piensa que eso es coger el rábano por las hojas. El caso es que, cuando yo tenía 6 o 7 años y vivía en El Puerto, una vecina nuestra, María Merello, prima hermana de Alberti, nos contaba a sus hijos y a mí y mis hermanos, sobro todo en las tardes de lluvia, unos cuentos fascinantes que no he vuelto a leer o a oír en ninguna parte: al cabo de muchos años, María Merello me reveló que eran cuentos que ella había oído en su casa y que seguramente acabarán perdiéndose porque nadie los ha escrito nunca. Bueno, yo una vez escribí uno. Quiero decir que, un buen día, arranqué unas páginas de un cuaderno escolar, las doblé por la mitad y las cosí por el canto con un hilo, para fabricar un libro, y allí escribí una historia cuyo encanto al parecer no conseguí estropear del todo con mi, por lo demás, comprensible torpeza. Cuando los mayores de la casa leyeron el cuentecito cayeron todos en trance: «--Este niño va a ser un Pemá», repetían una y otra vez, arrebatados de admiración. Pero María Merello, en un momento en el que estábamos los dos a solas, con una sonrisa entre cómplice y pícara, me dijo: «--Al principio, todos los escritores se inspiran en otros, ¿verdad?». Porque ella sabía que aquel cuentecito estaba calcado de uno de los que ella nos contaba, pero no me delató. De haberlo hecho, y por culpa de la vergüenza, seguro que yo no habría vuelto a escribir jamás una sola palabra. No lo hizo, María Merello no le contó la verdad a nadie, y eso me ayudó, como ninguna otra cosa en la vida, entonces y en el discurrir del tiempo, a descubrir el encanto, el desafío, el dolor, la alegría y el compromiso de la escritura. Solo puedo decir que siempre que se me ocurre preguntarme por qué demonios escribo, recuerdo aquellas tardes lluviosas de El Puerto, la voz levemente afónica y el acento delicado de María Merello, aquellos cuentos fascinantes que nos contaba, y hay en todo eso un eco misterioso y seductor de los versos de Alberti, un parentesco raro y enigmático que me permite evocar el feliz descubrimiento de la escritura y llena de sentido y necesidad el sinuoso empeño de escribir».
UNA MUJER EN VESPA.
CUENTOS, POESÍAS Y JUEGOS.




La clave puede que esté en una tapa que ha cumplido ya más de 40 años, las pavías de merluza, unos trozos de pescado rebozado, de tamaño espectacular que en el bar bordan y del que venden al año más de 7000 kilos, según los cálculos de Ignacio. Empezó en el negocio familiar a los 14 años. Comenzó entonces a colocarse tras la barra junto a su padre: Francisco. Aunque el primer apellido de Paco era Rodríguez, la gente le conocía por su segundo, Ceballos y ese nombre se le quedó al bar. Casa Paco Ceballos comenzó a funcionar en 1947, cuando en El Puerto aún ni se soñaba con la Ribera del Marisco. La taberna sólo ponía vino y servía como lugar de encuentro para pescadores ya que estos, y los armadores de los buques, acudían al establecimiento para hacer los repartos de dinero y pescado tras las mareas. Así se mantuvo el bar hasta la década de los 70. Paco había tenido experiencia en otros locales hosteleros de la ciudad y conocía bien el mundillo de la hostelería, según relata su hijo Ignacio. En esos años se instala el primer cocedero de mariscos en la zona y el dueño pide a Paco que convierta en bar su taberna para así complementar los negocios. Paco, en unión de sus hijos que ya le ayudaban en el bar, comenzó a servir tapas de cocina que, rapidamente, lograron el respaldo de los parroquianos. Huevos a la flamenca, higaditos de pollo, riñones al Jerez, llenaban entonces la carta junto a un llamativo plato llamado merluza al “achilipún”, en honor de la canción que hiciera famosa Lola Flores y que no era otra cosa que un pescado guisado en salsa verde. (En la imagen de la izquierda, Ignacio Rodríguez Sánchez, el otro cincuenta por ciento del tabanco).



Elaboración:
Fernando Jesús López Sánchez nació en la calle Larga en el año 1924, en la misma casa donde nació Federico Rubio, tiene en la actualidad 85 años. Y hemos de señalar la confusión que existe con su nombre ya que se le conoce como 'Fernando de Jesús' cuando sus obras no las firma así sino 'FJ', sin la letra 'd'. Su padre era cartero de profesión. Después de El Puerto vivió en Granada. A la edad de 18 años se trasladó a la capital de España para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, obteniendo la titulación en 1947 y los Premios de Escultura y Dibujo. Desde hace más de 60 años ha realizado excelentes obras escultóricas y cerca de 500 medallas, --conmemorativas y de iniciativa propia-- que van firmadas con sus iniciales: FJ. Es académico de la de Bellas Artes 'Santa Cecilia'. En el Museo Municipal se puede contemplar una interesante selección de sus obras estructuralistas. Está casado con Marta Domínguez y tiene un hijo. (En la imagen, Fernando Jesús, con la medalla de la Academia de Bellas Artes, diseñada por él mismo. Fotografía cedida por la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia).
ALGUNAS DE SUS OBRAS.
SU RELACIÓN CON EL PUERTO.
MEDALLA CONMEMORATIVA
Presenta en el anverso a la Diosa Juno Moneta sentada sobre un plinto, pesando monedas en una balanza; en el frontal del plinto, la representación del reverso del denario romano republicano de T. Carisio del año 46 a.C. A la drecha del plinto, la firma del medallista FJ. Alrededor de la medalla, la leyenda 'XIII Congreso Internacional de Numismática' y en el reverso, rodeando el logotipo del Congreso, diseños inspirados en monedas españolas de todas las épocas: un bronce de Gadir (Cádiz), un as ibérico de Kese (Tarragona), la gran dobla de Pedro I, cuatro maravedís de Felipe IV, un peso de minas de México de 1611. Y la fachada del Museo Arqueológico Nacional, sede del citado Congreso. Debajo, la leyenda 'Madrid 2003'. Diámetro 8 cms.
VII ENCUENTROS DE PRIMAVERA DE LA UCA