
Fernando Camacho Obregón, aunque nacido en la clínica del Dr. Frontela, el domicilio familiar lo tuvo en la calle Natural, 24. Es el tercer hijo de Ramón Camacho Negreira y Josefa Obregón Díaz; tiene dos hermanas. Estudió en SAFA-San Luis la Enseñanza General Básica (EGB) y la Formación Profesional II de Electrónica. En el Instituto Mar de Cádiz estudió el Módulo III de Sistemas Automáticos y Programables, donde toma contacto con la informática de forma más intensa, diseñando circuitos digitales, aprovechando Ordenadores Personales anticuados, ... El trabajo familiar, relacionado con el mundo del mar, y su afición por la informática y la electrónica, le llevaría a estudiar en la Universidad de Cádiz la carrera de Radioelectrónica Naval, estudios que compagina con un trabajo eventual en Delphi entre los años 1996-2007, durante seis meses, empleando los otros restantes en la empresa familiar de fabricación de cabos, malletas, borlones y aparejos de barcos pesqueros. Está casado con Eva María Salguero González y tiene una niña de nombre Natalia. Viven en la céntrica calle Vicario.
La empresa familiar la funda su abuelo paterno, Fernando Camacho Aguilar, empresa que ha estado instalada en los terrenos portuarios de las dos márgenes del río Guadalete. Su abuelo llegó a tener la empresa en los terrenos de lo que hoy es el Ambulatorio de la Seguridad Social “Virgen del Carmen”; trabajó también, al aire libre, a la altura de la Bodega Gutiérrez Colosía. También tuvo el taller en la Casa de las Cadenas, en la calle Cadenas, junto a un cuarto de redes, en la parte del palacio que fue derribada por la barbarie y la incultura en pleno siglo XXI. El trabajo familiar sería gestionado también por su padre, Ramón Camacho Negreira, quien hoy se encuentra felizmente jubilado.

Tres generaciones de “malleteros”, de izquierda a derecha: Fernando Camacho Aguilar, Ramón Camacho Negreira y Fernando Camacho Obregón.
En la actualidad, Fernando se encuentra al frente del Taller y, junto a un obrero, atiende a la cada vez más exigua flota que queda en nuestra Ciudad. Sobreviven gracias a los barcos procedentes de Sanlúcar de Barrameda y luego de diferentes puertos, pero que están faenando por la zona: Barbate, Rota, Isla Cristina, o Málaga e incluso Galicia. El Taller se encuentra en terrenos de la Autoridad Portuaria, en “La Otra Banda”, en la zona de los rederos. Un espacio al aire libre de 120 metros de largo por 5 metros de ancho y el taller son las dependencias para atender el trabajo auxiliar de los barcos de pesca.

PROCEDIMIENTO PARA RECUPERAR UNA ESTACHA VIEJA.
Explicación de las fotografías. 1: Una estacha usada desechada por un buque, remolcador... 2: Se comienza a abrir y van quedando 4 parejas de 2 cordones cada una. 3: Todos los cordones de la estacha completamente abierta. 4: Lo que queda de la estacha son las filásticas (los hilos). 5: La filástica es embovinada para su almacenaje. Con ella elaboran los nuevos productos: malletas, cabos...
LAS MALLETAS.
Para la realización de estos productos compran estachas para reciclar que proceden de buques, remolcadores, plataformas petroliferas, etc. Éstas pueden ser desde unos pocos centímetros de diámetro y varias decenas de metros (según el buque que las usó) hasta 40 cm de ancho por 100 metros de largos que usan las plataformas petrolíferas. Una vez recicladas darán como resultado cordajes reforzados de primera calidad. Concretamente son especialistas en “malletas” cuerdas --cabos, en el habla marinera-- con un hilo de acero de diferente, forrado de cuerdas y nylon. Consisten en cuatro cordones con un cable de acero en su interior, forrado de nylon (antes abacá); esos cuatros cordones se trenzan o tuercen en una máquina y así se obtiene el arte final: la malleta. En función del barco que lo va a usar, así será el grosor final de la malleta, hilos y trenzados, desde 50 metros a 120 metros y el grosor puede llegar a ser hasta de 70 mm. Todo esto va en función de la potencia del barco.

PROCEDIMIENTO PARA HACER UNA MALLETA.
Explicación de las fotografías. 1: Se coloca un cable de acero en la máquina y ésta hace girar el cable. 2: El cable se va forrando con abacá para proporcionarle peso a la malleta cuando esté en el fondo del mar. 3: El cable con el abacá se forra de nuevo con el nylon recuperado de las estachas. El nylon, además de peso, le da mucha vida a la malleta ya que es muy resistente al rozamiento que se produce en la pesca de arrastre. 4: Cuando se forran cuatro cordones se tuercen en la máquina y se crea la malleta. 5: Ésta es la malleta una vez terminada. El peso viene determinado por los caballos que tenga el barco. Suele ir desde los 150 a los 440 kilos cada una con una longitud que va desde los 50 a los 125 metros.
En el Museo Municipal existe una rueda antigua donada por el padre de Fernando, Ramón Camacho Negreira. Dicho maquina manual, disponía de una manivela con la que se la hacía girar para elaborar los cabos. En la actualidad una máquina con energía eléctrica realiza este pesado trabajo.

Marineros en plena faena en el barco, levantando los artes del arrastre. Aquí están acompañando las malletas con las manos para que no se monten en el carrete y así ocupen menos espacio en la maquinilla.

Dibujo de C. Simón en el que se aprecian las malletas, los dos largos cables a los que está sujetado el arte de pesca llamado “de arrastre”. También vemos el “burlón”, que se fabrica con una cuerda de un dedo de grosor, luego se estira un cabo y se enrolla ésta en torno al cabo. El burlón lleva cosida las redes que sirven para este tipo de pesca.
TOURMÓVIL.
Desde pequeño Fernando se siente atraído por la informática, y sus estudios le han llevado siempre por esos derroteros. Durante el tiempo que ha estado haciendo los cursos de adaptación de Delphi para el reempleo, Fernando, que ya estaba sobradamente preparado en las disciplinas informáticas, en lugar de dejar vagar su mente, empieza a estudiar como funcionan los dispositivos de los teléfonos móviles. Así se le ocurrió la idea de montar un sistema de información a través de los teléfonos móviles. Y dicho y hecho, junto al sueco Jon Rönnols y José Ángel Nogués se metieron en la aventura de Tourmóvil, una empresa local que facilita información turística de la Ciudad a través del teléfono móvil. Una guía turística electrónica mensual, que se actualiza por internet o vía bluetooth. Todo un invento tecnológico del que no nos consta, que existan, por este sistema, precedentes en nuestro país y que ya están estudiando implantar en otras poblaciones de nuestro entorno. También disponen de métodos para la creación de audioguías y ya se pueden descargar, en su móvil también desde las páginas de Tourmóvil, los planos de Metro de las principales ciudades de España y Europa.






Todo lo expuesto le supuso una inversión aproximada de 105.000 reales. Cuatro meses después recuperó la mitad, vendiendo el 50% de la revalorada propiedad –reparado el anfiteatro, libre de cargas y con más de 10.000 varas cuadradas de terreno de plena propiedad- a los hermanos Ramona, Nicolás y Valentín Galarza, quienes explotan empresarialmente la misma como “Galarza Hnos.” y, debiendo marcharles bien los negocios, deciden comprar nuevamente el 50% restante, en esta ocasión pagando la cifra de 70.000 reales, eso sí, en cómodos plazos mediante pagarés a la orden de don Críspulo quien, asimismo, se asegura uno de los mejores palcos para poder presenciar con su familia, gratuitamente, todos los espectáculos mientras existan cantidades pendientes de pago. (Ilustración: 'Suerte de varas'. (1824). The J. Paul Getty Museum – Malibú, Los Ángeles).
LOS TOROS A MEDIADOS DEL XIX.









En el Acto Académico recibieron placas como reconocimiento a todos estos años de entrega en su labor como profesores y colaboradores de la Comunidad Educativa. En la imagen de la izquierda, Doña Francisca Sánchez Salgado, Paquita, limpiadora del Instituto durante la década de los años sesenta y setenta del siglo pasado, recibe por parte Emilio Flor Jiménez, director del Centro en la fecha del primer encuentro de antiguos alumnos del Instituto, placa como reconocimiento a todos estos años de entrega en su labor como colaborada de la Comunidad Educativa. Emotivo fue cuando las esposas de los ausentes, de los que nos abandonaron, recibieron el aplauso de todo el alumnado presente en el añorado patio del Instituto.Admirables profesores, sin ningún género de duda y que durante ese primer encuentro pudimos valorar la inmensa calidad humana de los que se fueron y de los que estuvieron presentes en el acto. Todos permanecerán en nuestra memoria.
“Cuantos buenos recuerdos se agolpan en mi mente y cuanta nostalgia de aquellos tiempos intensamente vividos al amparo de nuestros profesores. Cuanta paciencia tenían con nosotros. Éramos un poco como de familia… por lo que no pierdo la esperanza de que se les vuelva a hacer otro u otros homenajes que bien se lo merecen…” J.M. Fernández Izquierdo


Guillermo Rivas Ramírez (1900-1962) nació en nuestra Ciudad, quedando huérfano desde muy joven, con nueve años, siendo reclamado por dos tías que vivían en La Habana (Cuba) donde tenían plantaciones de caña de azúcar. Allí permaneció hasta que, insuflado de patriotismo, quiso hacer el servicio militar en España. Hasta su regreso a nuestro país se preparó en contabilidad, mecanografía, taquigrafía, pues tenía claro que con formación era como se podía salir adelante en la vida y, consiguientemente, en el mundo de la empresa y los negocios. (En la fotografía de la izquierda, Guillermo Rivas, con el uniforme de sargento de Regulares, durante el servicio militar, en 1921).




CASAMIENTO Y UNA FAMILIA LARGA Y NUMEROSA.
Soy Virginia García Martínez. Nací en Cádiz el 10 de septiembre de 1976, en la pequeña clínica del Dr. Nicolás Abreu, en pleno casco antiguo de la ciudad. Es el médico que ha asistido en el parto a la mayoría de las mujeres de mi familia. Y, por eso, en su homenaje, uno de mis primos se llama Nicolás y mi hermana Esther, como su hija. Soy gaditana de alma, portuense de corazón y madrileña de adopción. A los tres días de nacer me llevaron a El Puerto y allí me crié hasta los 17 años, cuando mis padres me enviaron a Madrid. En la capital llevo casi media vida pero procuro conservar el acento portuense. Eso sí, por pura inercia o simplemente por oficio, lo disimulo cuando las cámaras y los micrófonos se encienden...
ESTUDIOS EN MADRID, PRÁCTICAS EN EL PUERTO.
LA UNIÓN EUROPEA Y EURONEWS.
Pero en aquella época ya llevaba más de dos años fuera de España y regresé a El Puerto. Un grupo de empresarios de la ciudad estaba poniendo en marcha una nueva televisión: OndaLuz. El proyecto me encantó y trabajé en su arranque. El principal accionista, José Gijón, confió en mi y me permitió presentar el informativo de la noche. Trabajé muy a gusto. Éramos un grupo de periodistas jóvenes con muchísima ilusión y muchas ganas de trabajar. Recuerdo la inteligente dirección de Javier Municio (Jefe de Informativos); Ana Huguet y Pedro Espinosa, actualmente dos de los grandes valores de la SER-El País en la provincia de Cádiz...
Tras tres años como reportera decidí pasar al otro lado. Acepté un puesto como coordinadora en España Directo en TVE; luego regresé a Antena 3 como subdirectora de “A 3 Bandas”, un programa de tarde; luego me fui a “A Fondo” en Informativos de Antena3. El año pasado la cadena me propuso ponerme frente a las cámaras y estuve unos meses como colaboradora de actualidad de “El Método Gonzo” y eventualmente de “Espejo Público”. Pero a mi no me apasiona la cámara y prefiero estar en la trastienda. Actualmente sigo en Antena 3, como coordinadora de “Tal Cual lo contamos”, el programa de tarde que produce Plural, la productora de PRISA. Yo me encargo de los contenidos de Actualidad e Investigación.
Hace unos años tuve la oportunidad de saludar a Juan Mulet Martínez, pescador de 86 años natural de la localidad alicantina de Calpe, pero portuense de toda la vida, como él mismo reconocía. Formó parte de aquella colonia de alicantinos que arribaron por el litoral gaditano en el año 1.929. En la amena conversación comenzó a rememorar días ya lejanos pero de importante significación.











El pasado miércoles se celebró el 209 aniversario del nacimiento de Críspulo Restituto Martínez Segura --Críspulo Martínez--, acontecido el 10 de junio de 1800. Este dinámico y emprendedor portuense figura citado en el imaginario Libro de Honor de historia local por haber conseguido hacer realidad un viejo sueño de nuestros abuelos: un espacio escénico multiuso, un teatro de estilo italiano, de los llamados de herradura, con un aforo de mil quinientas personas. Para distinguirlo de los otros existentes, más modestos y antiguos, se le bautizó como “Teatro Principal”. Desde mediado el siglo XIX hasta casi el último tercio del XX seis generaciones de nuestros paisanos, “Gente de El Puerto”, disfrutaron de sus espectáculos. Ya conocen como acabó: hecho cenizas. Afortunadamente, ocupa su espacio cultural, en otra ubicación, con el estilo y uso que marcan los tiempos actuales un nuevo teatro al que han dado, acertadamente en mi opinión, el nombre del popular comediógrafo local: Pedro Muñoz Seca. Para conocer en profundidad sus antecedentes familiares, pueden
Cuando nació nuestro personaje, sexto hijo del matrimonio, habían traspasado el negocio de tenería, manteniendo una participación en el mismo. La madre había recibido una suculenta herencia al fallecer su padre, miembro destacado de la burguesía comercial madrileña, adquiriendo la casa palacio de calle Sardinería 3 –actual Javier de Burgos- en la que se instaló toda la familia hasta que se mudaron a Larga 119 antiguo, que correspondería al 68 actual en el primer tercio del s. XIX. Así pues, en los primeros años del siglo citado, encontramos a don Juan Antonio convertido en rentista, especulando en diversos campos de los negocios y... metido en política, ocupando el cargo de Regidor interino en el consistorio municipal. Su familia, de la que apenas hemos dado algunos datos genéricos se había visto incrementada con dos nuevos hijos: Críspulo Restituto, que nació el 10 de junio de 1800 y Rafael José, en benjamín familiar, que vino al mundo el 24 de octubre de 1801. Los otros, nacidos todos ellos en el siglo XVIII, fueron, de mayor a menor, Manuel, Vicente, Celestina, Maria de los Dolores, José, Miguel y Juan Manuel. Tres de los citados fallecieron en plena juventud, en estado de soltería todos ellos. José, falleció cuando la familia vivía aún en la casa de calle Sardinería de la que se mudaron cuando abandonaron las tropas francesas la ciudad, siguiéndole Maria Dolores en 1813 y, finalmente Vicente, en 1817. (En la imagen, fachada de la casa de Sardinería, 3, recientemente restaurada. Foto AGR).
En 1829 contrajo matrimonio con Elena Picard Golf, unión que duró treinta años, hasta el fallecimiento de la citada, ocurrido el 5 de mayo de 1859, cuando estaba enfrascada en los preparativos de la boda de su hija mayor. Tuvieron cuatro hijos: Julia, Guillermo, Elena y Juan Antonio Martínez Picard, permaneciendo don Críspulo viudo hasta su fallecimiento. La hija mayor, Julia Martínez Picard, a pesar de la tragedia familiar, se casó en la fecha que tenía prevista, el día 15 de mayo, sin celebración lógicamente, con Enrique Carrera Ravina. Falleció Julia en 1888, sin descendientes, heredando los hijos de su hermano Juan Antonio. Entre los bienes, destacaba una extensa biblioteca, en la que figuraban los libros mas populares y leídos de su época y una hacienda de viñas con caserío y frutos nombrada “La Julia” situada en el camino viejo de Rota, finca que aún conserva este nombre. Su hermana Elena, se había adelantado a la primogénita contrayendo matrimonio unos años antes, en 1855, con un joven sanluqueño: Manuel Rodríguez Roldán. Tuvieron tres hijos: Elena, Luisa y Enrique Rodríguez Martínez. El hijo menor de Críspulo fue el más prolífico. Los descendientes de Juan Antonio Martínez, muchos de los cuales viven integrados en la sociedad portuense actual, entroncaron con otras familias estimadas en la localidad, multiplicándose ampliamente.
Y el otro varón, Guillermo, acompañó desde muy joven a su padre en lo que podemos considerar su etapa cubana de negocios, amplio periodo de tiempo del que apenas tenemos información, nunca volvió a El Puerto, avecindándose de forma definitiva en la capital cubana, sin que tengamos otras noticias de él aparte de su emigración voluntaria y de los poderes que dio a su hermano Juan Antonio para representarlo en el reparto testamentario de su padre.















INSTITUTO CUBANO DE ARTE E INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA. (ICAIC).
El principal evento del ICAIC es el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. A principios de la década de los sesenta, esta institución auspició la creación del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, como un colectivo de trabajo para la creación de música para documentales y películas. Con esto se pretendía relanzar la perspectiva de la música cubana fuera de los criterios del mercado. En pocos años la producción de filmes del ICAIC adquirió prestigio internacional, avalado por centenares de premios en todos los festivales del mundo; y en específico el documental fue saludado como un verdadero aporte al cine mundial. Apareció así lo que ha dado en llamarse, la Escuela Documental Cubana». (W). (En la imagen, Jorge Perugorria, 'el Pichi').