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En el año 1959 fue tomada esta instantánea, de niños que vivían en el que fue Casa de Cargador a Indias, luego reconvertida en casa de vecinos, y alrededores. Todavía lucía el barandal de madera, hoy desaparecido. Escalón inferior, de izquierda a derecha, Manolo Soriano, Pepín Soriano, José Antonio Fernández Galloso, conocido como 'el Pollo', su hermana Mari Carmen conocida como Uchi,, Eva Soriano, desconocido, Maribel Soriano Gómez, Carmelo Soriano, José Luis Soriano y desconocido. Escalón de en medio, de derecha a izquierda:  Perfecta (nótula 078 en GdP), Loli Soriano Gómez y Rafael Soriano. El resto, desconocidos. Animamos a los lectores a identificar al resto de los integrantes en la fotografía. En esta casa vivió el jugador del Racing, Manuel Soriano, (nótula 575 en GdP).

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PALACIO DE ROQUE AGUADO.
La conocida popularmente como Casa de Roque Aguado se inscribe dentro del modelo de casas-palacio de El Puerto de Santa María. Su presencia contribuye a delimitar uno de los laterales de la Plaza del Polvorista, ordenando junto a la de Juan de Vizarrón todo el frente sureste de la citada plaza. Esta casa debió construirse sobre una ya existente por cuanto en la documentación gráfica datada en el primer tercio del siglo XVIII, ya aparece este frente de la plaza cerrado, si bien aún no figura la calle Aguado formada probablemente a raíz de la edificación del inmueble.

En 1784 D. Gaspar Aguado presenta un memorial al Municipio, solicitando construir un muelle a espaldas de “sus casas”, Plaza del Polvorista”. Del mismo modo, dos años más tarde, 1786, en la visita de inspección del Maestro Mayor de Albañilería Bartolomé de Ojea Matamoros para la concesión de licencia y acordelado del terreno para la elevación del muelle se cita esta casa como “Casas principales que esta fabricando D. Gaspar Aguado”.

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El modelo de casa diseñado presenta la disposición propia de las casas palacio de la burguesía comercial: tres plantas organizadas en torno a un patio. No obstante, es la propia disposición del patio la que muestra una cierta alternativa. Muy sobrio, asentado sobre pilares, en vez de columnas, parece estar concebido como antesala de la casa. La fachada de tres cuerpos, separada por cornisas y rematada por antepecho con remates piramidales, queda articulada por el eje formado por el vano de entrada, adintelado, en cuya clave figura el escudo de Gaspar Aguado, y el balcón que existe sobre él, que probablemente también tuviera algún tipo de decoración. La fachada  es de extrema sobriedad, únicamente rota por las barrocas molduras mixtilíneas que enmarcan los balcones de la planta principal.

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En esta imagen se puede observar el escudo sobre el dintel de la puerta de abajo. En la inferior ha desaparecido.

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REHABILITACIÓN.
La Junta de Gobierno Local celebrada el 10 de enero de 2008 acordó conceder licencia urbanística ‘de eficacia diferida’, a un proyecto de rehabilitación del inmueble, situado en la Plaza del Polvorista, 11, a la empresa inmobiliaria promotora, propietaria de toda la manzana exenta de Roque Aguado, (formada por las calles Cadenas, Polvorista, Aguado y Avenida de la Bajamar). El proyecto contemplaba la construcción de hasta 14 viviendas, así como locales comerciales. En la actualidad viven seis familias en el edificio -personas mayores--, algunos de los cuales nacieron en la Casa Palacio, fue también la casa de Perico el de la Carlota (Nótula 265 en GdP).

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El Café Bar Playa El Rempujo ejerce su actividad en la planta baja. El edificio está catalogado con el máximo nivel de protección en el PGOU, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2006. Otras casas del entorno, en los años setenta y a principios del nuevo siglo, no tuvieron tanta suerte y cayeron por la piqueta, la incultura y la incuria tan portuense. La crisis económica ha enlentecido la marcha del proyecto.

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En sus comienzos, en 1971 la cocina del Bar ‘La Herrería’ --conocido también como ‘La Draga’.. estaba regentada por Isabel Sánchez Vázquez, cocinera durante muchos años en el internado del Instituto Laboral, (nótula 056 en GdP), hoy Santo Domingo.

franciscogomezmateos_puertosantamariaA su jubilación pasó a manos de su yerno, Francisco Gómez Mateos, auxiliado por su mujer, Isabel Real Sánchez y la hermana de ésta, Francisca, hermana de Pepe ‘el de la Draga’. Al fallecer Francisco, el establecimiento pasa a ser regentado --no solo la cocina-- directamente por su viuda, Isabel Real, quien continúa gestionándolo en la actualidad. (A la izquierda, el desaparecido Francisco Gómez Mateos).

Pero remontémonos cuarenta años atrás. Al principio de la década de los sesenta del siglo pasado, José García Girón --Pepe, ‘el de la Draga’-- trabajaba para José Luis González Obregón, antiguo capataz de las bodegas Jiménez Varela y entonces con firma vinatera propia, que además poseía varios establecimientos de hostelería, en la calle Ganado (Bar La X), en la Plaza de Bizcocheros (Bar ‘La Draga’) y en la Plaza de la Herrería, entre otros, donde hoy está situado el edificio principal de Romerijo, dando a las calles Jesús de los Milagros y a la propia plaza; aquella tasca se llamaba también como la de Bizcocheros, Bar ‘La Draga’.

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El desaparecido edificio donde hoy se encuentra Romerijo, y donde en las dos puertas de la derecha se encontraba el antiguo Bar 'La Draga'. Enfrente, cruzando la calle Jesús de los Milagros, el actual Bar 'La Herrería, 'El Antiguo Dragón'.

Se llamó el local así en 1929, por los dragados del río Guadalete; a finales de los años treinta y comienzo de los cuarenta perteneció a los hermanos José María y Manuel Riqué Mora. Con anterioridad, en el entorno de las guerras con Filipinas y Cuba (nótula num. 696 en GdP), en 1896, era un bodegón perteneciente a José García Loy. Hoy la marca de vino fino que embotella Bodegas Obregón llevan ese mismo nombre: Fino ‘La Draga’.

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Pepe García Girón, Pepe 'el de la Draga'.

Durante varias décadas Pepe ‘el de la Draga’ fue testigo en primera fila, junto a Paco Rodríguez ‘Ceballos’ (nótula 498 en GdP) y Manolo ‘el de el Betis’ (nótula 425 en GdP), del trasiego de trabajadores en la Ribera, punto de encuentro de jornaleros y del pueblo llano, junto a la zona de la Estación y el Muelle del Vapor, antes de ser tomado por el fenómeno de masas del turismo del que, mayoritariamente, vive la población en la actualidad. La Draga cerraría sus puertas a finales de la década de 1960.

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El Bar La Herrería, en una imagen actual, donde es frecuente ver desayunando a trabajadores del entorno de toda clase y condición.

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Joaquín Muñoz-Seca Manzanerea y el desaparecido Paco del Castillo Tellería, clientes del Bar.

Tras el cierre de ‘La Draga’, Pepe inaugurará, donde en la actualidad  se encuentra el Bar la Herrería en la plaza del mismo nombre (nótula 543 en GdP) el Bar ‘La Herradura’, en los prolegómenos de la transición española, allá por 1971. Como afirma Enrique Pérez Fernández: «Treinta años atrás, al principio de la década de los cuarenta del siglo pasado ya estaba en dicho espacio un almacén o tienda de ultramarinos propiedad de los hermanos José y Serafín Vieytes junto el bar ‘El Antiguo Dragón’, propiedad de José López Herrera.

2camareros_ladraga_puertoasantamaria Con anterioridad en 1779, en la plaza existían dos tiendas de montañeses, propias de Francisco Ruiz de Oreña y Juan de la Torre, y en 1804, dos tabernas --acaso en los mismos locales-- de Pedro Gómez Quijano, en donde también se freía pescado».

Durante mas de 20 años Pepe será la locomotora de ‘La Herradura’, por lo que al estar al frente del negocio, éste recibiría el nombre del antiguo donde prestó sus servicios: ‘La Draga’. En la década de los ochenta del siglo pasado ‘La Herradura experimenta una profunda remodelación, fruto de la madurez empresarial de su propietario y de la buena marcha del negocio al albur del boom turístico local, consolidando ya su nuevo nombre como Bar ‘La Herrería’, aunque los porteños, mayoritariamente le sigan llamando ‘La Draga’.

franciscogarciareal_puertosantamariaEn la actualidad dicho establecimiento, al que es asidua en sus estancias en El Puerto la eurovisiva Merche Macaria (nótula 047 en GdP), está registrado también como ‘La Draga’, como homenaje al que fuera el abanderado con sus vinos de este establecimiento: José Luis González Obregón (nótula 060 en GdP). (En la imagen de la izquierda, Francisco Gómez Real,  hijo de Isabel Real, encargado del establecimiento).

LA COCINA DE LA DRAGA.
Buena materia prima y cocina casera son claramente el éxito de este establecimiento. En sus comienzos la capacidad de ‘La Herrería’ era bastante reducida y conforme ha ido experimentado mejoras y reformas, ésta ha ido aumentado, sin menoscabo de su idea fundacional: calidad y comer como en casa.

Y como comer fuera de casa no siempre es una elección sino una obligación y a veces un engorro, en La Herrería decidieron crear el ‘Plato Casero del Día’, donde conjugan la frescura de la cocina de mercado: rape al pan frito, cazón en amarillo, pescado a la roteña, calamares rellenos, chícharos con alcauciles (guisantes con alcachofas para el que sea de fuera…), con la madurez de la cocina tradicional: garbanzos con acelgas, berza, menudo (callos con garbanzos, para el foráneo), lentejas, habichuelas (judías blancas o fabes, según la procedencia del comensal),…

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EL EQUIPO DE FÚTBO SALA.
El equipo de la Herrería F.S. es una selección nacida entre desayunos. Un grupo humano formado por estudiantes universitarios que aliviaban sus mañanas de estudio entre desayunos y tertulias futbolísticas. Universitarios que quisieron llevar el nombre de este antiguo establecimiento ubicado en el corazón de la Ribera portuense a lo mas alto del fútbol sala local. Se han convertido en un equipo querido por la afición local en la pista municipal de ‘La Palma’, donde habitualmente  juegan sus encuentros

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El 22 de febrero de 2009 aparecía el cadáver de un hombre de 48 años de edad, nacido en El Puerto, y que respondía a las iniciales de G.G.C. Al parecer llevaba tiempo enfermo, viviendo en la indigencia y el abandono, y acostumbraba a pedir limosna en la puerta de la cercana iglesia del Espíritu Santo.

«No hacía ni un mes que paseaba por el Parque Calderón, cuando observé, que la caseta dedicada a albergar el mecanismo eléctrico que accionaba, la tan pretenciosa como efímera vida del chorro de agua sobre el Rio Guadalete, daba señales de estar habitada, a pesar de  su escaso metro y medio cuadrado.
Saqué mi móvil, e improvisé una fotografía, que al descargarla en el ordenador  y verla con detalle, sentí el impulso de plasmar en un soneto, la escasa poesía que podía generar tan sórdida estampa. No conocía al morador de la caseta, pero lo idealicé convirtiéndolo en  eremita y capitán de  barco anclado al rio.
Que falaz y triste metáfora, que me devuelve la realidad al leer en la prensa, cómo los empleados del Ayuntamiento, han procedido a demoler la caseta donde llevaba muerto tres dias el “Yiyi” , como así se le conocía.

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Operarios municipales, limpiando la zona tras la demolición de la 'vivienda' del Yiyi.

Tuvo su dia de gloria,  al ser noticia morbosa como portada Diario de Cádiz, “llevaba tres dias muerto” pero no era feliz, como yo lo idealizaba, vivía gracias a la escasa caridad que le proporcionaba su pordioseo y feneció de frío, abandono y soledad. Nadie lo echó de menos.
Sabía que un día lo expropiarían, por la remodelación de la ribera del rio, pero no dio la opción y decidió dejarnos.
No se si alguien lo recordará, yo si prometo que su recuerdo me vendrá a la memoria, por lo menos cada vez que pase por el Parque Calderón. Descansa en paz, Yiyi» (Texto: Alberto Boutellier Caparrós).

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Foto tomada en uno de los patios del antiguo Penal del Puerto con motivo de un partido de fútbol que jugaron la familia Benjumeda contra los penados el 7 de enero de 1961. Ganaron los primeros por 6 a 4. Los que están de pie son reclusos, excepto el del centro que es un funcionario de prisiones y el segundo por la derecha es Victoriano Gil Jiménez, que jugó de portero con los Benjumeda.

Agachados y de izquierda a derecha: Álvaro Osborne Tosar, José Benjumeda Osborne, Javier Benjumeda Abreu, Ignacio Benjumeda Osborne, Luis Osborne Tosar, Fernando Benjumeda Abreu, Gonzalo Benjumeda Osborne, Juan Carlos Benjumeda Abreu y Hermenegildo Hernández. (Foto: Rafa. Colección VGL).

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Soldados españoles en Cuba, antes de una batalla.

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Soldados españoles en Cuba, prisioneros de las tropas norteamericanas.

Aunque en octubre de 1897 llegaron los primeros repatriados enfermos de Cuba, no sería hasta después de finalizada la guerra cuando desembarcó un nutrido grupo de excombatientes heridos y enfermos para los que se habilitaron diferentes puntos de atención sanitaria, una especie de prolongación de los hospitales de campaña en diversas provincias costeras, entre ellas Cádiz.  El Puerto sería uno de los lugares  elegidos  para dicha instalación, nombrándose una comisión que debía estudiar y proponer el lugar adecuado.

ambulancia_antiguaEl doctor Medinilla propuso la plaza de toros, por su ventilación y aislamiento de la población. Después se pensó en el edificio de Santo Domingo que había quedado vacío al trasladarse el ayuntamiento a la nueva sede en la actual plaza de Isaac Peral. También se barajó la posibilidad de instalarlos en las antiguas dependencias del colegio de la Aurora, en calle San Sebastián pero la rehabilitación resultaba excesivamente costosa. Finalmente, mediado octubre de 1898, se decidió fuera el recinto anexo a la penitenciaría de La Victoria, lugar cercano a la estación de ferrocarril y lo suficientemente alejado del casco urbano el sitio donde atender a los repatriados enfermos y el recinto donde debían pasar la cuarentena aquellos soldados sospechosos de estar incubando la enfermedad. (En la imagen, una ambulancia antigua, en un carro cubierto, tirado por un semoviente).

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La estación de ferrocarril de El Puerto, en 1853.

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Anuncio de trayectos de trenes, entre Cádiz, El Puerto, Sevilla, Madrid y otros, en 1898.

Los portuenses que se acercaron a los andenes de la estación a recibir a sus familiares y amigos y aquellos otros que lo hicieron en solidaridad con los excombatientes o por simple curiosidad, presenciaron  un espectáculo que algunos han calificado de dantesco: jóvenes soldados tambaleándose de debilidad, escuálidos y demacrados; otros, llenos de vendajes sucios y deshilachados; algunos con miembros amputados de urgencia en el viaje de retorno y otros, agonizantes, trasladados en angarillas. Era invierno y la lluvia que en ocasiones complementaba la escena, añadía si cabe, tintes más sombríos a la dramática escena.  Y toda la ciudad quedó impresionada:

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Poema realizado por Muñoz Seca en su etapa juvenil,  estudiante de Filosofía y Letras en Sevilla, publicado en la Revista Portuense en la que colaboraba.

“… llega el día en que los hechos, con su angustiosa y aterradora realidad, aparecen a la vista de los portuenses, y entonces, como si los impulsara mágica influencia, todos abren sus ojos para humedecerlos con el llanto, todos abren sus labios para lanzar frases compasivas. Todos, en fin, abren sus cajas para prestar su material auxilio. Y, en un momento, crece y se desarrolla la venerada Cruz Roja que tiende sus brazos sobre los que sufren en el lecho del dolor y padecen sed y desnudez y hambre, y no tienen padres que los lleven sobre sus hombros, ni madres que les besen las frentes calenturientas.”

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Así se expresaba “Justo” en la Revista Portuense. Y cita, dándola como existente, a la que, posteriormente, sería la Asamblea Local de Cruz Roja. En esas fechas ostentaba su presidencia el médico don Adolfo Barra y la componían, entre otros, sus colegas  Rafael Rioja y Plácido Navas, el farmacéutico Agapito Ruiz y otros portuenses tan significados como los hermanos Ramón y José Arvilla, Ramón Ameneiro Barba, José Martínez Colom, Francisco Lucuix y Luís Pérez Gutiérrez. (A la izquierda, anverso y reverso de la Medalla otorgada a la Cruz Roja Española, por las Campañas de Repatriación de 1895-1899)

La Cruz Roja canalizó la generosa ayuda que nuestros paisanos aportaron con ese expreso fin, algunos de forma anónima y otros con donativos en especie: tabaco, vinos, ropas. Pagaron los féretros de los muertos, los viajes de los vivos, les dotaron de mudas nuevas, gestionaron sus papeles, les agasajaron con vino y tabaco y, lo que es mas importante, les hicieron compañía, visitándolos y proporcionándoles el calor humano del que tan necesitado estaban, escuchando sus cuitas y penalidades. (Texto: Antonio Gutiérrez. A.C. PUERTOGUÍA).

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infantil_cruzrojaDado que el archivo de la Cruz Roja Local es prácticamente inexistente  por un periodo que abarca entre que fuera desmilitarizada, --hará aproximadamente 25 años-- y su fundación, invitamos a los lectores de Gente de El Puerto que tengan algún tipo de documento, fotografía, recorte de prensa, insignias, recuerdos, bonos, etc… nos lo hagan llegar (original o copia) para la creación de un fondo documental de dicha institución benéfica, que será entregado a la misma para su catalogación y archivo. La Cruz Roja cuenta en El Puerto con más de 100 años de existencia.

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La ilustración muestra a cinco soldados comiendo en el campamento del ejercito español destacado en la otrora colonia española durante la guerra que se desarrolló en 1898 en la que se produjo una gran derrota para nuestro país. El que se conoce como el “Desastre de Cuba”. En la imagen se observa a los cinco individuos en posición relajada pero con una seriedad facial motivo del momento de tensión en el que están inmersos. Los combatientes,  en pleno descanso se dedican a comer y a relajarse para un posterior encuentro bélico. Nótese la botella de vino en el cesped, y el loro en el hombro del soldado de la derecha.

sorteoquintosguerracuba1895Muchos de los españoles que nacieron en el último tercio del siglo XIX conocieron y padecieron las miserias y secuelas de la guerra, obligados, a su pesar, por la prestación del servicio militar que debían realizar a la monarquía. El escenario, en esta ocasión, estaba en ultramar: Cuba, Puerto Rico y Filipinas, últimos bastiones del extenso imperio colonial español de siglos atrás.  El contingente del ejército, nutrido cada año por los mozos de reemplazo, crecía y crecía a medida que el conflicto, al que algunos historiadores le dan el calificativo de guerra civil, se enconaba. Un año antes del desastre naval con el que se pondría punto final a la contienda, a la que se había sumado los EE.UU., el cupo de las diez zonas en que estaba dividida Andalucía (las 8 capitales de provincia actuales, más Ronda y Osuna) ascendía a 23.742 mozos. (En la imagen sorteo de mozos, en 1895).

trajederalladillo_guerracubaEn nuestra provincia de Cádiz, los reclutados sumaban 2.585 hombres. Solamente estaba previsto incorporar a 1.626 de ellos, y de estos, irán destinados a Cuba 560, 203 a Filipinas, 50 a Puerto Rico y el resto a distintos puntos de la península. Se libraron, pues, casi mil mozos por exceso de cupo. El famoso sorteo determinaba el destino, en el más amplio sentido de la palabra, de cada uno de ellos.  Después, a los que la suerte no les acompañó ni sus parientes pudieron redimirlo pagando la cuota establecida al efecto, serian despedidos en los andenes de las estaciones y en los muelles de los puertos de embarques con vítores de zarzuela. Otra cosa bien distinta serán las penurias y sufrimientos que padecerán en sus propias carnes aquellos que, forzados a servir, lo hicieron en las colonias de ultramar. (En la imagen de la izquierda, dos soldados con el traje de ralladillo, con los fusiles cercanos).

Su mayor enemigo no fueron los mambises cubanos o los tagalos filipinos, sino las enfermedades tropicales, propias de aquellas latitudes. Especialmente la fiebre amarilla, también conocida como “Vómito negro”. Los datos estadísticos son escalofriantes.

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Contingente de tropas españolas en Matanzas (Cuba).

En los últimos años de la guerra, cuando el contingente militar alcanzó su máxima cota causaban baja o morían, diariamente, de 70 a 100 compatriotas. Y, aquellos que contrajeron la enfermedad y lograron evitar un fin tan trágico, vivieron mermados físicamente, manteniendo sus secuelas de por vida.

Quiero finalizar esta primera parte con algo positivo. El listado que he podido recomponer de los repatriados de El Puerto, aquellos que se libraron  de caer prisioneros y de la muerte. Los más fuertes y afortunados. Eran anónimos y están olvidados.

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Posado fotográfico ante un teloncillo de soldados profesionales del ejército español en Cuba.

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Con la difusión de su identidad pretendemos estimular su recuerdo y, si algún descendiente (nietos, bisnietos…) puede aportar fotografías, datos personales o cualquier otra referencia, serán recepcionados y agradecidos, y si no es así, al menos que sientan el orgullo de tener tan digno ascendiente. (Texto: Antonio Gutiérrez. A.C. PUERTOGUÍA).

Mañana: Creación de la Cruz Roja en El Puerto.

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