
Una fotografía reciente de Manuel de Jesús, que es su primer apellido, pero conocido por todos como 'Poli'.
Manuel de Jesus Viñas, 'Poli' nace el 25 de julio de 1950 en la calle Caldevilla --o de la Fuente--, siendo el mayor de cuatro hermanos del matrimonio formado por Manuel de Jesús Benítez de 91 años --el pintor que trabajó en el Taller de Cerruti, en la calle Larga, frente a los desaparecidos Muebles Pantoja-- y Milagros Viñas García de 87 años. Estudió en el Colegio existente en la misma calle donde nació y en el de la plaza del Polvorista.

Clásica fotografía escolar tomada en el Colegio de El Polvorista.
EL MUNDO DEL TRABAJO.
Pronto entró en el mundo del trabajo, con 10 años como aprendiz de hilador de cuerdas de cáñamo, profesión artesanal ya extinguida, redero de artes de pesca, contrabandista de tabaco y café de Ceuta --algo que no oculta--, peón de albañil y por último, comerciante con un puesto propio de Recova en el Mercado de Abastos de Puerto Real, desde 1973, donde sigue, esperando su pronta jubilación, apenas dos años le restan.

Un joven Poli, en La Arboleda Perdida, entre retamas.
LA ZONA NORTE.
En la denominada Zona Norte de la Ciudad, nace la asociación de vecinos ‘Barrio Obrero’ en el año 1976, por pura necesidad de arreglar los problemas de aquella barriada. Alcanzó la presidencia de la misma en 1985 habiéndola dejado en 2011, donde permanece como colaborador. Y es a raíz de varios accidentes de tráfico acaecidos en el cruce del Cuartel de la Guardia Civil con la antigua carretera N-IV cuando solicitan la puesta de semáforos en dicho punto negro. En un principio la asociación abarcaba toda la Zona Norte, desde la barriada de Los Milagros hasta la de Los Madrileños, segregándose mas tarde para formar cada una asociaciones propias.

Con unos amigos en la Feria: Antonio Acal Salado, que vive en América; Antonio Ceda García que vive en Barcelona, Álvaro, Villar, Sánchez Zampaña 'el Cheque', y 'el Jerezano', que tenía un puesto de patatas fritas en el Parque Calderón.
EL MOVIMIENTO VECINAL.
Poli se implica por las necesidades sociales de infraestructura, servicios, sanidad, colegios inexistentes en la zona... «--Antes, hace mas de 30 años, se reivindicaban mejoras y servicios dentro de los barrios ante la inexistencia de éstos y ahora se fijan mas en la convivencia y el recreo, siendo mas parecidas las asociaciones vecinales a peñas y entidades recreativas mas que reivindicativas». Manuel reconoce que desde su Asociación y él mismo han sido críticos con los diferentes gobiernos locales, aunque ahora están venidos a menos y sin meterse en tantos compromisos como se hacia en los años 70 y 80 del siglo pasado.

Durante la inauguración de la calle que lleva su nombre, entre la dirigente vecinal Milagros 'Uchi' Muñoz Gil (ver nótula núm. 404 en GdP), otro vecino y la concejala Ángeles Mancha.
CALLE MANUEL JESÚS VIÑAS.
El Ayuntamiento ha querido reconocer la labor desempeñada durante años por algunos de sus vecinos más comprometidos. A finales del pasado enero, en la nueva urbanización situada en el Camino del Juncal se inauguraron seis calles que llevan nombres de representantes vecinales de la Zona Norte: Fernando Navarro, Manuel Jesús Viñas, José Gutiérrez Vaca, Milagros Muñoz Gil, Enrique Valle y Rosario García son las personas que dan nombre a estas seis nuevas calles del entorno de las recién entregadas viviendas construidas por la constructora Rochdale. Numerosos familiares y vecinos arroparon a unos portuenses que siguen dedicando gran parte de tiempo y sus esfuerzos para mejorar la Ciudad, entre los que se encontraba el presidente de la Flave, José Rodríguez y miembros de distintos grupos políticos del gobierno local.

Poli, en su puesto del Mercado de Puerto Real, acompañado por su mujer, Lourdes Valiente Pérez, con la que tiene dos hijos.
Manuel Jesús Viñas, es uno de los vecinos que da nombre a una de las nuevas calles, acaso uno de los mas reivindicativos y que ha tenido algunos desencuentros con diferentes dirigentes municipales de diferentes grupos políticos, manifestó su satisfacción y recalcó la necesidad de seguir luchando para conseguir más reivindicaciones vecinales.
SEÑALES DE QUITA Y PON.
De muchas anécdotas, recuerda una en especial, en relación con el movimiento vecinal: «--Nos llevamos un año colocando carteles reivindicativos por toda la antigua N-IV en todas las farolas y señales de tráfico desde los viernes hasta los domingos; luego, los lunes, desde el Ayuntamiento ‘se distraían’ quitándolas todas. Un grupo de vecinos ‘robabamos’ esos mismos carteles de la Jefatura de la Policía Local, que se ubicaba en el antiguo Penal y al viernes siguiente las volvíamos a colocar de nuevo, con la complicidad de los propios policías».

En la Cabalgata de Reyes de 1982 encarnó a S.M. el Rey Gaspar, acompañado en las tareas regias por el dirigente vecinal de Sericícola, Manuel Fernández Rodríguez que aparece en la imagen a la derecha y la periodista Tily Santiago (ver nótula núm. 219 en GdP), que encarnó a S.M. el Rey Baltasar.
Poli, destaca el ejemplar comportamiento cívico y social de todos los vecinos de la Zona Norte. «--Ha sido un empeño de todos haber conseguido que, durante 20 años, la práctica totalidad de los niños de las barriadas Luis Caballero y Pinillo Chico hayan participado en competiciones deportivas de toda índole, principalmente fútbol sala».








El Chumi. Manuel Quintero García, uno de los mejores cantores de flamenco que El Puerto ha tenido. Cantaba muy bajito, pero los verdaderos entendidos gustaban de oír los matices de todos los palos del cante jondo. Lo calificaban como uno de los mejores. De ahí que, en honor a su arte, hay una peña flamenca con su nombre artístico. No tenía la cabeza en su sitio: casi siempre, aparte de adornos, llevaba colgada en la solapa de la chaqueta o del abrigo, una malla de seda amarilla de botella de coñac.
Romualdo [Remujardo]. A Romualdo Peña Montes lo ingresaron en un asilo para ancianos y no lo he vuelto a ver. Empleó toda su vida en acarrear agua potable hasta su clientela. Unas veces iba al Hospitalito, otras a las Capuchinas y la mayoría de los grifos del mercado. Cuando llegaba a su casa, soltaba el dinero que había ganado por la junta de un cajón de la cómoda. Nunca se lo dio a su madre directamente. Pero ella se lo gastaba sin que Romualdo exigiera explicaciones. El hombre siempre iba descalzo.
Ansonini. Manuel Bermúdez Junquera tenía como actividad laboral trasladar en un carro especial las carnes del matadero a los comercios de carnicerías. Le gustaba el baile flamenco. ¡Casi no movía las piernas! Para las bulerías tenía un son que hacía sólo con el cuerpo. Tan peculiar era su danza, que los grandes flamencos siempre le reclamaban para sus fiestas privadas. Se enamoró de María. La chica era de estatura normal y él, en cambio, muy alto. Todas las tardes pasaban ante la puerta de mi casa, en Santa Clara 5, muy amartelados. Él con el brazo derecho por encima del hombro de María, insinuando acariciar el seno contrario. La hembra, aparte de guapa, podía presumir de hermosos pechos. Era una de esas parejas a las que parece que nunca se le acaba el amor. Una vez casados, y con hijos de por medios, el porteador de carnes se volatilizó. Se dice que fue amante de ricas extranjeras. Se dice que tuvo en sus brazos a Ava Gardner. Y que para siempre se quedó a vivir entre bellas mujeres. Que yo sepa, nunca regresó a El Puerto. Pensaría que los gitanos las guardan.
La Tula. Mujer sonriente y de carácter muy dulce. Le gustaba el pirriaque (vino malo). Los niños nos burlábamos de sus estados de embriaguez.




Hoy se presenta a los medios de comunicación y a los potenciales visitantes la I Ruta de la Tapa Erótica en El Puerto, actividad gastronómica que, además de tapas y menús, también tiene en su oferta pasteles, combinados y cócteles, y que no solo en El Puerto está dando que hablar. Algo que pretenden sus organizadores. Esta nótula de nuestro colaborador Enrique López, navega entre el erotismo y la infidelidad en El Puerto.



Cuando la faena decaía, hacían agarras para los arcos de vasijas de madera, maceteros con patas salomónicas en forma de tirabuzones terminadas en volutas y, sobre todo, planchas para quitar arrugas a la ropa, que eran unas piezas de hierro colado, con asa y en forma de triángulo alargado.
Había otras fraguas de flamencos y cabe recordar a la de los hermanos Canales, la de Frascuelo y, por último, la del hijo de éste, muy conocido en El Puerto como Veneno.
Antoñito el Tonto se buscaba la vida con dos cubetas y un aro, acarreando agua potable a las casas que carecían de grifos, es decir, la mayoría. Recitaba barbaridades, parodiando el parte vespertino de Queipo de Llano (
José el Negro, hijo de La Bilili y primo de Antoñito el Tonto, nunca se pudo ganar la vida con su arte del cante jondo con toda su pureza. No hay quien borre su figura de la historia portuense. El Caneco,
Los Guariguas. Cuatro hermanos. Tres varones y una hembra. El padre, pecoso de viruela, enfermedad muy extendida en la época. Los tres hermanos se buscaron la vida como vendedores ambulantes. La hembra se casó con Ruperto, hijo del sacristán de las Capuchinas. Entre ellos, el mas popular por un defecto facial era [Manuel García Berciano] El Chato Guarigua.
Recalco lo del cigarro: en aquella época fumaban poquísimas mujeres, sólo las de vida fácil, las cigarreras del tabaco de contrabando y las supuestas hijas en lugares de lujo. /En la imagen de la izquierda la lotera Dolores Herrera 'La Farfolla'.









