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José Domingo Gómez Castallo es de los porteños de la diáspora que ya tiene su medio siglo. Abogado y Psicólogo tiene un Master in Bussines Administration. Ha sido Secretario General de la FEMP, Diputado a Cortes por Madrid, Editor de la revista Ciudadano, Secretario General de la Unión de Consumidores de España y Director General del Instituto Nacional de Consumo, entre otras ocupaciones y responsabilidades. En la actualidad es Director General de Autocontrol, Asociación para la autorregulación de la comunicación comercial.

casadelacandia_puertosantamariaNació el 20 de octubre de 1958 junto a la casa-palacio del Marqués de la Candia, sede actual del Museo Municipal y de la Academia de Bellas Artes, en la calle Pagador, 3. Su abuela materna fue ama de llaves de la familia Cólogan Osborne, propietaria de la casa, donde nació y vivió hasta el primer año y medio nuestro protagonista. Hijo de Felipe Gómez Moreno, miembro del benemérito Instituto de la Guardia Civil y de María Antonia Castallo Mancera, abandonó pronto El Puerto como consecuencia del cambio de destino de su padre, pero no ha dejado de venir por su Ciudad natal, todos los veranos y siempre que puede, desde palaciocadenas_oleo_puertosantamariaentonces. Recuerda José Domingo que la familia portuense se trasladó a vivir a otra casa palacio, la de la Casa de las Cadenas, donde vivieran los veranos de 1729 y 1730 los reyes de España, Don Felipe IV y Doña Isabel de Farnesio. Allí pasaba los veranos de pequeño y ya de mas grande, ayudando a sus tíos, Manuel Pérez y María del Carmen Castallo en los Ultramarinos “Las Cadenas” que hoy regenta su prima. Es primo también de Enrique Pérez Castallo, de la Fundación Rafael Alberti, quien todavía tiene su residencia en la Casa de las Cadenas. Con los años, quien lo iba a decir viviría, profesionalmente en otro palacio: el de las Cortes, por su condición de Diputado. En José Domingo se puede acuñar el dicho “de Palacio a Palacio”. José Domingo tiene casa propia en El Puerto desde hace ya bastantes años, adonde regresa con la familia que ha creado: su mujer y dos hijos. (Cuadro primero: óleo de Juan Lara que representa la Casa josedomingogomezcastallo_mitin_puertosantamaria1del Marqués de la Candia desde la Plaza de la Iglesia. Cuadro segundo: óleo de Angel Pantoja, que represeneta la Casa de las Cadenas).

Ya en Madrid, y desde muy joven, milita en Juventudes Socialistas, la rama juvenil del PSOE, de donde han salido destacados políticos en nuestro país. En 1982 forma parte del la Comisión Ejecutiva Federal de las Juventudes Socialistas de España y pronto destaca por su empuje y claridad de ideas, llegando a desempeñar la Secretaría de Política Municipal. (En la fotografía, interviniendo en un mitin político de Juventudes Socialistas de España).

jdgomezcastalloSECRETARIO GENERAL DE LA FEMP
En junio de 1983, merced al pacto entre el PSOE y UCD es nombrado Gerente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), organismo interlocutor entre los ayuntamientos y diputaciones y el gobierno de la nación. Sustituyó al anterior gerente que estuvo apenas seis meses desde su fundación y le corresponde poner en marcha el organismo, de consenso, con tantos ayuntamientos y grupos políticos como había en la España de hace 25 años, fijándose sobre todo, en los modelos existentes en Europa. La Comisión Ejecutiva de la FEMP y los numerosos grupos de trabajo hizo que éste fuera un organismo vivo, participativo, a través de la red de grupos, con múltiples reuniones y seminarios y poniendo las bases del municipalismo democrático en nuestro país. A los pocos meses, en octubre es nombrado Secretario de la misma Institución, hasta josedomingogomezcastallo_mitin2_puertosantamariadiciembre de 1985. (En la fotografía, José Domingo en su etapa como Secretario General de la FEMP).

En esta etapa conoce al entonces concejal de Juventud del ayuntamiento porteño, Alfonso Sevillano, y con la activa participación de El Puerto sacan adelante el “Manual del Concejal de Juventud” un documento pionero que sirvió de guía para poner las bases de las políticas juveniles de los ayuntamientos. También se llegó a celebrar en El Puerto la Comisión de Turismo de la FEMP, de la que El Puerto formaba parte también activa. Eran buenos argumentos para que José Domingo viniera a su Ciudad y colaborara con ella. Guarda un buen recuerdo de esa etapa y se siente especialmente orgulloso, no solo del trabajo organizativo realizado, sino de haber recuperado, en la calle Nuncio de Madrid, un antiguo edificio del siglo XVI en deplorables condiciones para sede de la FEMP. (En la fotografía, cartel anunciador de Mitin Fiesta del PSOE local celebrado en el Parque Calderón, en el que intervienen José Domingo y Alfonso Sevillano, concejal de Juventud porteño).

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DIPUTADO EN CORTES
En octubre de 1984 es elegido miembro del Parlamento de la Nación, o sea, Diputado a Cortes, por Madrid, siendo uno de los más jóvenes, con 25 años. Allí participa en las Comisiones de Política Municipal, Interior e Industria, simultaneándolo con la Secretaría General de la FEMP, al no incurrir en incompatibilidad pero cobrando un solo sueldo, y permanece hasta abril de 1986, dejando la política. Aprovecha para hacer el Master in Bussines Administration (Master en Dirección y Administración de Empresas, del Instituo de la Empresa) y funda con unos amigos la empresa consultora especializada en Comunicación e Imagen Dictum-GCI, pero dura poco tiempo esa aventura empresarial, solo nueve meses ya que le postulan para la Secretaría General de la Unión de Consumidores de España. Así, vende las acciones de la compañía y se dedica a la cuestión del consumo, donde permanece hasta el año 1993. Además, entre 1988 y 1993, pasa a ser el editor de la prestigiosa revista “Ciudadano”.  Como Director General de Consumo tuvo la oportunidad de desplazarse a nuestra Ciudad y a otras de nuestro entorno para, en función de su cargo, firmar documentos relativos a las políticas de consumo junto con los ayuntamientos. (En la fotografía, José Domingo es recibido por el S.M. el Rey en el Palacio Real en 1988).

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DIRECTOR GENERAL DE CONSUMO
Abandona ambas responsabilidades al ser nombrado, en 1993, Director General del Insituto Nacional de Consumo, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo del gobierno español, puesto en el que permanece hasta las elecciones de 1996, año en el que el PSOE pierde las elecciones generales. Fue uno logo_incde los últimos cargos en ser relevados por el gobierno de Aznar, y prisa tenía pues había recibido ofertas para trabajar, desde hacía tiempo en su en una empresa de autocontrol de la publicidad, cargo que no era compatible con su responsabilidad de gobierno, por lo que hubo de esperar a su relevo tardío. Vamos, que tuvo que pedir el cese pues permaneció mes y algo después de los distintos relevos en el aparato del gobierno de la nación. (En la fotografía, José Domingo con el presidente del Gobierno de la época, Felipe González, reunido en el Palacio de la Moncloa).

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AUTOCONTROL
Desde 1996 hasta la fecha es Director General de Autocontrol, la Asociación para la autoregulación de la comunicación comercial. Allí trabaja por la buena publicidad: por la publicidad veraz, legal, honesta y leal. Con este objetivo, los principales anunciantes, agencias y medios de comunicación, lcrearon esta asociación sin ánimo de lucro, que se encarga de gestionar el sistema de autorregulación publicitario español. Durante el periodo comprendido entre julio de 1999 a abril de 2003, fue presidente de EASA, (European Advertising Standards Alliance), con sede en Bruselas, puesto que compatibilizó con la Dirección General de Autocontrol; estuvo cuatro años viajando una vez a la semana a Bruselas, por cierto que era un cargo no retribuido. Es Experto asesor de EASA para el desarrollo de Sistemas de Autorregulación en Latinoamérica (Brasil, México, Chile, Santo Domingo, etc.)

josedomingogomezcastalloOTRAS RESPONSABILIDADES Y REPRESENTACIONES.
Jose Domingo ha sido miembro del Consejo Consultivo de Consumidores de la Unión Europea y de su Comité de Presidencia entre 1990 y 1994. Vocal del Consejo de Consumidores del Estado Español entre 1991 1 993. Vocal del Instituto de Economía Social dependiente del Ministerio de Trabvajo, entre 1993 y 1995. Vocal de la Comisión de Consulta y Verificación de la Publicidad de TVE entre 1988 y 1989. Vocal del Consejo Asesor de la Calidad del Ministerio de Industria en 1988. Vicepresidente de la Comisión Interministerial de Ordenación Alimentaria entre 1993-1996 y vocal entre 1988-1995. Vocal de la Comisión de Cooperación del estado con las Corporaciones Locales, dependiente del Ministerio de Administraciones Públicas, entre 1988-1984. Vocal de la Comisión Nacional de Administración Local en 1985. Miembro del Comité de Dirección y del Comité de Presidencia del Consejo de Municipios y Regiones de Europa, en París, durante 1983 y 1985. Representante Español en la Red Internacional de Control de Prácticas de Comercio de la OCDE, en París entre 1993 y 1995.

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Ha impartido cursos y conferencias en las mas importantes instituciones, universidades y masters del país y asistido como ponente o conferenciante a más de dos centenares de cursos y seminarios, nacionales e internacionales, sobre diferentes temas: comunicaciones comerciales, Internet, calidad empresarial, calidad medio-ambiental, etiquetado ecológico, control legal de la publicidad, derecho de consumo, responsabilidad del fabricante, resolución extrajudicial de controversias, atención al cliente, ventas a distancia, multipropiedad, protección al consumidor en diferentes sectores, actividad municipal en sus diferentes áreas, etc... (En la fotografía, José Domingo con la familia).

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carpinteria_lobo_01_puertosantamariaFrancisco Lobo Segura es un portuense nacido en la calle Santo Domingo en el año de 1960. Pertenece a una saga de carpinteros de la que él es la tercera generación en el mismo espacio físico: en la Calle Sierpes -ese pequeño callejón detrás del mercado, donde el tiempo parece haberse parado-. Paco es hijo y nieto de carpinteros o, por mejor decir, ebanistas y restauradores. Que de de eso se ha hecho y se hace en esta fábrica de oficio artesano, siendo especialistas en la restauración de muebles de caoba. Cruzando su umbral parece que entramos en otra época, otro siglo. Es nieto de Frasquito Lobo Montefalco e hijo de Francisco Lobo González, quienes, con sus tíos Rafael y Antonio fundaron una sociedad empresarial allá por 1950, año en el que la carpintería se trasladaba desde la calle Nevería, pegada al Freidor que había en la esquina con la calle Ganado, a su actual emplazamiento, justo donde estaba con anterioridad el Bar Canuto. La sociedad se llamaría luego Herederos de Francisco Lobo Montefalco y, desde 1984 en la que los distintos familiares se fueron desvinculando definitivamente de la misma, es gramofono_puertosantamariauna sociedad unipersonal a nombre de la tercera generación de Lobo en la calle Sierpes, de Francisco, orgulloso del  trabajo de restauración del mueble de un gramófono de la marca “La Voz de Su Amo”.

“Cuando se arreglan sillas, es que no hay faena” es un dicho de su abuelo Frasquito que venía a resumir la filosofía de la carga de trabajo o la falta del mismo en el taller. Recuerda Paco que, cuando era un chinorri (*) se formaban, como hoy, unas tertulias extraordinarias a la hora de la copa de vino fino, improvisadas pero esperadas. Y recuerda de su abuelo un dicho que hoy él también practica: “En una carpintería está prohibido barrer y sentarse encima de los bancos”, es decir que si se barría o se sentaba uno sobre los bancos de trabajo era una mala señal, de falta de trabajo en el primer caso y ofrecer una imagen negativa,  de improductividad, en el segundo. Paco nos confiesa que en la actualidad, cuando algún contertulio pretende sentarse sobre un banco de trabajo, el se resiste a no hacer cumplir con la tradición y le manda para abajo.

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La calle Sierpes, en la década de los sesenta del siglo pasado. Como se puede observar en primer término a la izquierda, los puesos de verduras se encontraban adosados y al aire libre, con el toldo de protección plegado. A la derecha, la ristra de bares de la calle en aquellos años.

revista_cruzados_puertosantamariaLA CALLE SIERPES
Manuel Sánchez -el padre del músico Manolo Sánchez Cerdá- colaborador habitual de la desaparecida revista Cruzados, escribía en junio de 1949, con el seudónimo de Zutanito: «En El Puerto como en Sevilla, y en un plausible afán de copiar lo bueno, tenemos también nuestra calle de las Sierpes. Más pequeña, menos amplia y decorada, pero movida y alegre como aquella de la antigua Híspalis, punto de reunión de tratantes, señoritos, toreros en desuso y disimulados vendedores de tabaco rubio. Una calle Sierpes del “géneroc chico”, pudiéramos decir. En ella encontramos de todo; desde los típicos churros, producto de la masa semigris, hasta las luminosas y decorativas ampliaciones fotográficas, pasando por las flores contrahechas, la hierbabuena, los panzudos cántaros lebrijanos, las sonrosadas arropías y ese “Cepu” de vía estrecha, que es el clásico baratillo. En tan poco espacio, no puede ni debe pedirse más. Si acaso un poquito de espacio para los transeúntes, que, entre los inevitables codazos, canastazos y pisotones, salen de ella bastante desmejorados. La Placilla, quizás sea un sitio muy a la mano y bastante a propósito, porque de esta forma, la calle Sierpes, con sus rifas, puestecillos y veladores de café, tendrá que unir a sus títulos de simpática, popular, serruchos_puertosantamariaalegre y bullidora, como su hermana mayor, la de Sevilla, el de intransitable”.

Como ya hemos señalado el taller de carpintería de Francisco Lobo se encuentra situado en el que fue el Bar Canuto; todavía se pueden ver en sus paredes los azulejos de aquel establecimiento e, incluso algunas piezas de hierro del antiguo bar. La actual propiedad del inmueble continúa en forma de letra “ele” hasta la calle Vicario, en lo que es el estanco situado frente a la panadería de Gómez de Requena. Quizás, debido a su estrechez, fuese en el S XVII el callejón de acceso al corral de las carnicerías, como entrada de mercancías y animales, dado que éstas se encontraban en el lugar que hoy ocupa La Casa de los Leones. Pero también se baraja la posibilidad de que en algún momento, el local de la carpintería fuera un callejón que conectara con la calle Santa María. Lo cierto es que al estar en la esquina de Sierpes con Vicario la garlopa_puertosantamariaPanadería Pública o Tahona, perteneciendo a la misma finca, posiblemente el callejón estuviera cerrado con rejas, desde las cuales se realizase el reparto del pan. Estas informaciones -a excepción de la continuidad de la calle Santa María- nos ha sido proporcionada por el historiador Miguel Ángel Caballero, del Centro de Patrimonio Histórico.

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Pero volvamos a Sierpes. En la esquina con Vicario, en la que fue la Tahona Pública, que luego sería -en el último cuarto del siglo XIX- la fábrica de Licores de Benigno González de Quevedo y que ya en el siglo XX se encontraba el almacén de Ultramarinos de Eloy Fernández Moro, existe hoy una tienda de electrónica regentada por su hijo Manuel Fernández Lobo, sin parentesco que sepamos, con los Lobo de la carpintería. A continuación se encontraba, en un reducidísimo local, el taller de relojería de Suano, allá por los setenta; la accesoria está vacía actualmente. Continuamos con la carpintería Lobo, que aparece en la fotografía anterior, en una visión desde dentro afuera: enfrente la pared recta del Mercado de Abastos.

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El Bar Milindri, en la década de 1950, contemporáneo en sus inicios de la Carpintería Lobo. Manuel e Ignacio Simón, los primeros a la izquierda. (Fotografía del libro 'Tabernas y Bares con Solera' de Enrique Pérez Fernández).

Luego viene la joyería, donde en tiempos había un taller de costuras regentado por una portuguesa. A continuación se encontraba, en lo que ha sido hasta hace escasas fechas la Ferretería “La Plaza” el Bar Milindri, famoso, peculiar y conocidísimo establecimiento en el que habían existido diferentes tiendas de bebidas desded el siglo XIX y que cerró a principio de los setenta del siglo pasado, cuando lo regentaba José Luis González Obregón. El actual bar “El Rocío” ha tenido varios propietarios y nombres, pero el que mas nos llama la atención es el de “La Tienda de en Medio” por encontrarse situado entre el Milindri y El Alba éste último, en la actualidad, reconvertido en una tienda de ropa. La escalera de acceso a la vivienda de D. Buenaventura, es el intermedio para la esquina Bar Vicente. Así, regentado por una misma familia y dedicado a la misma actividad, podemos decir que la Carpintería Ebanistería Lobo, es el establecimiento más antiguo dedicado a la misma actividad, puntillas_puertosantamariajunto con el Bar Vicente ya que su actual propietario, Vicente Sordo, se hizo cargo de Los Pepes, igualmente, en 1950, hace 59 años. Un buen mano a mano, casi de punta a punta, para esta pequeña, bulliciosa, concurrida y hostelera  calle Sierpes.

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María del Carmen Fernández González, nacida en 1935 en una de las dependencias del Palacio de los Duques de Medinaceli -justamente donde hoy está la Cervecería La Cañita, en la calle Micaela Aramburu- es la propietaria de un antiguo Refino fundado el 8 de diciembre de 1847 por su tío Enrique Rodríguez. Es hija de Pedro Fernández, “el de los Dos Compadres” empresa que se dedicaba a la exportación de Pescado, el otro compadre era el de “La Abuelita»; su padrino Pedro Palacios, pescadero, organizó un bautizo que duró una semana. Casó con el arcense -pero portuense de toda la vida- Antonio Carmona Romero, conocidísimo por su trabajo como oficial del Juzgado quien, además, era sobrino del párroco de la Prioral, D. Antonio Cía Moreno. (En la fotografía, María del Carmen Fernández González con su hija María del Carmen Carmona Fernández, en el Refino).

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Foto de la Izquierda: Maria del Carmen Fernández González con su marido, Antonio Carmona Romero, en la Plaza de los Jazmines; detrás a la derecha, podemos vislumbrar al desaparecido y añorado coleccionista Ramón J. Bayo Valdés. Foto de la derecha: D. Antonio Cía Moreno.

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Nuestra protagonista ha tenido y tiene cinco hijos: Magdalena, Antonio, Tere, Rafi y Mari Carmen, la mas pequeña casada con el droguero Roque Morales Jr.- que es quien en la actualidad le ayuda en la tienda. (En la imagen de la izquierda, capilla con la imagen de la Virgen de los Milagros, que preside el establecimiento).

Enrique Rodríguez García, Enrique “el de los muertos” 'o el de las cajas de muertos', casado con Rafaela González Castellano quería dejarle un medio de vida a su sobrina, huérfana, y entendió que el Refino sería un medio aceptable para asegurarle el futuro. Enrique Rodríguez tenía una carpintería, en la que se elaboraban, entre otros bienes muebles,  las “cajas de muertos”, en el mismo sitio donde hoy se encuentra el Refino; por cierto que Enrique confesaba que el nunca tocó un cadáver: los medía  por aproximación, desde arriba. Decide pues, trasladar la “industria de los ataudes” a otro local y en la accesoria que quedó libre inauguraba, el día de la Inmaculada del año 1947 de posguerra, “Casa Rodríguez” cuando María del Carmen tenía 12 años. Allí se vendían por aquel entonces labores del hogar, pasamanería, juguetes, muñecos de nacimiento -que era como se denominaban las figuras del Belén- del recién fallecido Ángel Martínez (1882-1946), perfumes, quincallería,... En la actualidad, el género que se encuentra en el establecimiento situado en la calle Ricardo Alcón, antigua Correos, es específicamente de labores de costura y ropa menuda, aunque con 1537451796_4a444b6bd7algunos interesantes productos que se salen de esa clase, como vamos a ver. Pero al Refino, se le ha quedado para los restos como 'el de los muertos'. (Fotografía: Enrique Rodríguez García).

MAS DE MIL REFERENCIAS.

Si necesita usted un botón de chaqueta, de chaleco, de jersey, de pastillita, de pantalón vaquero, de tiradera, de camisa, de tirantes, de trenka, de gabardina, de abrigo, de niño, de rebeca, de fantasía, de... aquí lo encuentra seguro. Y bobinas de hilos de colores, ovillos de hilo, madejas de hilo y de lana. Agujas de ganchillo o croché, agujas de coser lana, agujas de ciega, agujas capoteras, agujas de zurcir, agujas de sastre, agujas de ensartar perlas. Y agujas de máquinas de coser: de coser, de bordar, de vaqueros, de punto... Alfileres, imperdibles, macasar (modernos alfileres para sujetar las2284830784_a13c9c394f_m telas que cubren los sofás). Cinta de algodón, al biés, de raso, de nylon, de falla, organdí, de saco, de piquillo, de galón dorado, de galón de marinero, de galón de lana. Cintas de cortinas: de fruncir, de velcro, de ojete, de riel. Cintas de lazo. Broches, corchetes, hebillas.

Elásticos de liga de novia, de cordón, de dos cordones (soutage), de doble ancho, de calzoncillos, de ojales. Pañuelos de cuello, pañuelos de nariz, pañuelos de bolsillo superior de la chaqueta. Calcetines y medias. Guantes para el frío. Guantes de penitente. Tirantes de caballero. Ropa de niño chico.  Abanicos. Cremalleras. Tijeras. Horquillas de rodete y de clip. Pasadas, cintas y redecillas para el pelo. Crepé (relleno para dar mas volumen al pelo, aunque ahora existen artículos mas modernos). Castañuelas. Bolsos para pura-lana1labores. Costureros. Espejos. Paraguas. Tijeras. Dedales de muchas calidades y materiales. Bastidores para bordados. Petit Point en Láminas. Revistas de Costura. Libros para labores: punto de cruz, ganchillo, bordado, de bebé. Tiras de Velcro. Cañamazo y esterillas para labores. Lanzaderas de Frivolité. Borlas, espumillas, abrazaderas, cordones, galones, llaveros y flecos...

fray_leopoldo_de_alpandaireEL VENERABLE FRAY LEOPOLDO DE ALPANDEIRE.
Podríamos decir que en el Refino, Carmen tiene un santuario de “objetos preciosos” relacionados con Fray Leopoldo de Alpandeire, el venerable fraile capuchino al que tantos portuenses tienen devoción y que ya ha sido elevado por la Iglesia Católica a la dignidad de “Siervo de Dios”. Prueba de ello es que Carmen ha vendido cuatro paquetes de lotería de Fray Leopoldo y de 300 almanaques para el año 2009, apenas le quedan 20. Pero no solo eso: medallas, rosarios, estampas, alfileres, llaveros, dedales, placas de coche, figuras de barro, cruces y hasta escapularios que no le ha dado tiempo de poner en el escaparate pues se le acabaron recién abierto el paquete... ¡Ay, el merchandaising de la santidad! Escribe Antonio Burgos, devoto del capuchino: «En la cartera de muchos andaluces, en el monedero de muchas andaluzas, la estampa de Fray Leopoldo. Quienes la llevan, en la mayoría de las veces ni siquiera saben quién fue Fray Leopoldo. Como no saben apenas el nombre de San Martín de Porres, pero llevan en el monedero su escoba, que trae las perras seguras, y los billetes, ciertos. O como apenas saben quién fue Sor Angela de la Cruz, pero colocan flores en su monumento. Hay tanta romanidad en Andalucía que tenemos hasta nuestros diosecillos familiares y cercanos, nuestros lares y penates cristianizados. Estos santos de andar por casa. Santos como de casa y como de la familia. Santos de las penurias y de las carestías en la Andalucía del hambre.»

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EL TENIENTE DE LA FAMA.
María del Carmen Fernández González es nieta de José González Gallardo, “el Teniente de la Fama”, un teniente del ejército al que le tocó la lotería jugando al número 13564, número al que está abonada todavía su nieta. Con el dinero del premio: 25.000 pesetas de 1915, se compró por la carretera de Sanlúcar, ya en el término municipal de Jerez, un finca por nombre “La Fama”. De esta manera a su abuelo le quedó el mote para siempre.
En la fotografía adjunta se puede ver la caja -en muy buen estado- donde estuvo guardado a buen recaudo, con lacre y todo el décimo de lotería premiado. «En esta caja y en poder del Banco Español tuve depositado el décimo número 15364 del sorteo del 11 de noviembre de 1915 por el cual cobré 25.000 pesetas el día 24 de noviembre. José González»

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José Gómez Barrera -Joselete- y su hijo José Luis continúan al frente de “La Lucha”, o lo que queda de ella. Como si en la batalla del tiempo el duelo hubiera quedado en tablas, la mitad de este legendario establecimiento local permanece abierto desde 1897 -el Estanco-, mientras que el Bar cerró hace ahora 10 años. Carmen Barrera Terrada, la madre de José y Manolín carmenbarreratejada_puertosantamaria-jugador del Rácing- dejó dispuesto antes de su fallecimiento que cada hermano se haría cargo de uno de los negocios instalado en los bajos de lo que fue, primero, el edificio de la Real Fábrica de Aguardientes y Licores, y luego Casa de la Aduana. Manolín no supo continuar con el Bar La Lucha y ahí está el espacio vacío y desaparecido su interior (dos intentos de manos extrañas no han conseguido reflotarlo como negocio de hostelería). En la fotografía, Carmen Barrera Tejada.

José, en activo desde el Estanco, no quiere hablar de aquello, pero por su cabeza pasan tantas historias vividas en La Lucha... Recordaba que D. Juan Botaro, el humanista que vivió en El Puerto tantos años, era cliente diario de la casa. E incluso oyó contar un suceso del que se hicieron eco la Revista Portuense y Diario de Cádiz, allá por 1929. (Ilustración: antigua propaganda de cigarrillos 'Ideales').

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EL CRIMEN DEL SABONÉS.
Estamos en 1929. Francisco García Rico, Paco “el Sabonés”, era armador de una flota de 23 barcos. Era un hombre que tenía un concepto bastante peculiar de la vida. Acaso pudiera gastar mas de lo que tuviera y viviera de forma extravagante, aunque -en 1888- se le recuerda en los periódicos por haber salvado a una mujer que quiso ahogarse, tirándose al Guadalete o incluso que en una reyerta hirió a un paisano, según los datos que nos facilita el investigador Antonio Gutiérrez Ruiz. El caso es que el Sabonés creía que donde le arranchaban los barcos le estaban engañando -era en el Resbaladero-. Ya le habían quitado cinco barcos por no atender sus deudas, y el siguiente embargo por una trampa de 48.000 pesetas de la época, venía de camino. (Fotografía: El edificio de la Casa de la Aduana, donde se encontraba 'La Lucha', antes de construirse las viviendas de La Pescadería'. Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

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Pero Francisco García Rico, en un momento de enajenación mental, citó al dueño de «La Lucha», José Tomeu y al dueño del Resbaladero, Primo Díaz, en el despacho que tenía junto a “La Lucha”, con la promesa del pago. Cuando éstos entraron, primero vieron dos sobres -presumirían que era el pago a sus deudas- , llegaron hasta el fondo y see llevaron dos tiros a la barriga que les produjo el Sabonés con una escopeta, y éstos salieron a la calle, moribundos, aguantándose las tripas con las manos. El armador fue condenado a la cárcel por sendos asesinatos, pero las influencias de la época -su amistad con León de Carranza- consiguió que, con el tiempo, fuera al Penal solo a dormir. Acabada la condena murió en su casa, por un mal cuidado de las uñas de los pies -era diabético- que derivó en gangrena y su posterior fallecimiento. "(Fotografía: Muelle existente delante del edificio de la Casa de la Aduana, donde se encontraba 'La Lucha'. Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

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“Tras el trágico suceso” -escribe el historiador Enrique Pérez Fernández en su libro “Bares y Tabernas con Solera"- “reabrió el negocio Ezequiel Cortínez García, nacido en la aldea cántabra de Celis en 1896 y residente en El Puerto desde 1926. Debió de seguir los pasos de un familiar, Eusebio  Rubín Cortínez, afincado aquí en 1878. en 1952 comenzó a trabajar con Ezequiel, Gonzalo Camacho, quien hoy sigue al frente de La Lucha”. Ezequiel se casaría con Carmen Barrera Tejada, quien aportaría dos hijos al matrimonio: José y Manuel. En la fotografía, de izquierda a derecha, niño desconocido, Eduardo, detrás del mostrador Carmen Barrera Terrada, Ezequiel Cortínez García y Jesús Nimo Real. Ignacio Pérez Garcés. Delante los niños José y Manuel Gómez Barrera.  Detrás de Carmen, en una pizarra sobre las botas y a la vista de todos, aparece escrito a tiza una 'trampa', 'perrillo' o deuda de 'La Abuelita':  8490 y 1680 ¿pesetas de la época?. (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

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Veleros y redes en el Guadalete. (Foto Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

Francisco Andrés Gallardo, escribió un interesante artículo para Diario de Cádiz el 22 de octubre de 1995; nadie sabía que el establecimiento cerraría tan solo tres años después: "Abierta desde 1897, “La Lucha” es una reliquia de la ciudad marinera que El Puerto fue. Castiza taberna que nos evoca “El Tatuaje” de Concha Piquer, siguen tomando su primer café de cada día, jugando a las cartas o bebiendo en su copa, los marineros en tierra y muchos jubilados que recuerdan sus travesías. Gonzalo Camacho, como desde hace 43 años, sigue despachando en la barra. En el saloncito lateral Manolo el Gallego se ha retirado a zafar con sus hombres; es el momento de ajustar cuentas de la última travesía.
El barco ha llegado lleno de carga en un puerto lleno de barcos. En la mesa, dos copas de fino C y tres de vino tinto de Nicanor de Cádiz, los billetes de mil con la efigie de Sorolla se reparten, a un lado se han dejado las colchonetas, preparadas para embarcar pronto. Eran otros tiempos para El Puerto y sus marineros.
celtas_puertosantamariaPero con el mismo sabor añejo permanece en la calle Pintor Veneroni (Pescadería, Plaza del Carmen) número 2, en el marco de la casa de la Aduana, el bar “La Lucha.
El grifo de cerveza, la inmensa nevera, la máquina tragaperras y el televisor en color han sido las únicas incorporaciones en los últimos años.
Carmen Barrera, viuda de Ezequiel Cortínez, sigue sentada, junto a una de las mesas, regentando el estanco que siempre ha estado en la taberna. Ya no hay “Peninsulares”, ni “Celtas” con estacas, de todas formas el sabor americano en la mayoría de los cartones palidece entre los estantes que rezuman marinería.
amontilladobasilio_puertosantamariaUna desnuda bombilla sigue iluminando la cocina que, aunque hace décadas que no sirve tapas, siempre estuvo presta para freír el pescado que algunos traían para compartir con los amigos. En sus tiempos, se ofrecían suculentos guisos.
Un desvencijado farol custodia la entrada, en el oscuro almacén reposan mercancías, los clásicos anaqueles exhiben, casi como museo arqueológico, botellas de amontillado “Basilio”, cream “Descarado” o quina “Cicerón”. Es el anteayer perviviendo hoy.

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Detrás del mostrador, José Gómez Barrera, 'Joselete'  y Gonzalo Camacho Bolaños, a quien todo el mundo llamaba Pepito y nadie Gonzalo. Quien aparece por fuera del mostrador,era Manuel de la Cruz Santilario, Jefe maitre del Restaurante "El Resbaladero". (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

"Gonzalo Camacho sigue abriendo a las seis y media de la mañana. Con ponche o brandy y café -en la despensa todavía se guarda un rudimentario moledor-, en invierno el cuerpo lo agradece. Aunque cada vez haya menos marinenos, los incondicionales siguen acudiendo a un lugar que les devuelve la vida pasada y permite a todos evocar la ciudad marinera que El Puerto fue.
cartasveteranoosborne_puertosantamariaLas partidas de cartas siguen celebrándose desde muy temparao, al mus, la brisca o la ronda. Abarquilladas barajas de don Heraclio, con propaganda de Osborne, que pueden contar mil veladas ociosas de jubilados o marineros a la espera de zarpar.
En rincones de la barra todavía se vislumbra la presencia de “Morriño”, el tío Agustín, “el Manga” o Jaime Roselló. La casa de la Aduana sigue guardando secretos de vecinos mirando de perfil al Resbaladero. Un hostal, donde sobre todo se alojan marinos forasteros, fue la más emprendedora innovación al edificio. En el patio interior de la casa, el aroma de las cocinas del “Guadalete” de los Espinosa, sigue inundado de sabor el aire.

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(En la imagen, la antigua Plaza de la Pescadería, con los bloques de viviendas y la Cofradía de Pescadores, que aún no había sido demolida. Foto: Mata. 2002).

"El barrizal que se formaba en la plaza fue sustituido, a principios de los sesenta, por bloques de pisos y la sede la Cofradía. Hasta hace poco, en la esquina se encontraba uno de los quioscos de la Bajamar para tomar una en tertulia de pie.
«La Lucha» continúa cerrando sobre las once y media de la noche, cuando se retiran los últimos hombres para su casa. El único cambio de horario se produjo hace algunos años, con el cierre los domingos al mediodía.
cognac_osborne_anuncio_puertosantamariaPocas mujeres han entrado, y mucho menos tomarse un vino. Forma parte del estilo masculino y machista que dominaba la hostelería en un tiempo. Perder este carácter sería deshacer el aire original. Todavía hoy, algunas esposas llaman desde la puerta o entran tímidadmente, franqueando una “sala prohibida”.
Gonzalo Camacho está seguro que cuando él se jubile, los hijos y nietos de Carmen y Ezequiel mantedrán el negocio hasta que la clientela siga siendo fiel o los impuestos lo puedan permitir.
“La Burra”, “La Colmena” fueron los últimos del gremio en cerrar. Resistiendo, como el propio sector pesquero local, El Puerto añejo sigue palpitando en “La Lucha”, como testimonio, rememorando el pueblo que siempre fuimos.» Y cerró tan solo tres años después de escribirse este artículo, en 1998.

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Personal del Bar La Lucha, a finales de la década de 1930. Ezequiel Cortínez es el segundo por la derecha.

ZAFAR.
Zafar, aquí en El Puerto, ha consistido, de toda la vida en deducir de las ventas totales efectuadas en la Lonja, conocido como monte mayor, los gastos propios de la actividad pesquera, consumos de combustible, de aceite, hielo, víveres, cuotas de la seguridad social y los gastos de lonja, tales como los del concesionario, etc., etc. El resto, conocido como monte menor, se divide en dos partes, una para la tripulación y otra para el armador. De la parte de la tripulación se hacen tantas partes como tripulantes hay embarcados y eso es lo que gana cada marinero, conocido con la parte.

barlalucha_14_puertosantamariaEn Calpe, nuestros hermanos de la mar lo llaman “contar”. Es de cualquiera de las maneras, el Régimen Económico por el que se rigen o Sistema a la Parte en los demás puertos, incluidos los de EE.UU, Canadá y los de América del Sur. En los puertos según las modalidades de pesca, sean de  arrastre, cerco o palangre existen algunas diferencias en el sistema de reparto de las tripulaciones. Esas diferencias estriban en el pago de las partes técnicas que incluyen las partes del redero de tierra, de los motoristas y de los patrones, tanto de pesca como de costa. En algunos puertos, las partes técnicas salen de la mitad del armador, es decir de su parte de beneficio, en otros de la tripulación y en otros del monte mayor. Todo de acuerdo con los usos y costumbres de cada puerto.

Por extensión,  en El Puerto se conoce como zafar, descansar, librar, no ir a trabajar, palabra muy introducida en el habla porteña. (En la fotografía, el antiguo Bar La Lucha, en la actualidad, con las dependencias en barbecho, y a continuación la Expendeduría de Tabaco que continúa regentado Joselete Gómez Barrera).

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Juan Carlos de Terry Muñoz es un porteño aficionado a la música que vive en Filipinas desde el año 1999, en compañía de su mujer y de sus dos hijos Luis y Elena, concretamente en Makati, Pasong Tamo Extension, el corazón financiero y comercial de Manila.  Allí montó una tienda de productos de gourmet: Terry Selections, y posteriormente, en la primera planta del inmueble un restaurante de comida española: Terry’s.  (Foto: Tonette Jacinto).

etiquetacyjdterry_puertosantamaria1Pero vayamos un poco atrás en el tiempo. Juan Carlos es hijo de Francisco Javier de Terry y del Cuvillo y de María del Carmen Muñoz Ávila. La Bodega familiar “Carlos y Javier de Terry,  501” se había vendido y Juan Carlos quería empezar de nuevo y llevar a su familia a un país que mantuviera ideas conservadoras, ideas que empiezan a desdibujarse en la España del triunfo socialista de 1982. Ese año, Juan Carlos fue contratado como Director General de “Bobadilla 103” para México. Y en ese país permaneció durante 17 años. Fue la cabeza y el enólogo de la compañía vinatera jerezana en México hasta que, en 1987 funda su propia compañía de importación y distribución de vinos y alimentos, hasta que en 1999 decide irse a la tierra de su mujer: Filipinas. Una historia de amor entre nuestro paisano y una asiática descendiente de europeos, que da como resultado la presencia de estos porteños en la en otros tiempos colonia española.  Juan Carlos conoce a su mujer -filipina- en la Feria de Sevilla y se enamoró perdidamente de ella. Su nombre es Mari García y es descendiente de suizos, italianos y españoles. Se casaron en El Puerto en una boda con estética Filipina fusionada con elementos españoles tradicionales. ¿O quizás habría que escribir “pilipina”?, y es que en aquel país no se pronuncia la letra F. (Ilustración: Etiqueta de Vino. Colección J.M.M.)

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En su juventud, Juan Carlos es fotografiado en el Parque de Ruiz Calderón, con unos amigos, con apenas 20 años. De pie, de izquierda a derecha: Benito Gago García, Fernando Arjona González, Agustín Merello del Cuvillo, Juan Flores Vencelá,  Álvaro Osborne Tosar, Fernando León García, Agustín Peralta, Tosar Antonio Ortega Rojas, Rafael de los Santos Márquez. Agachados, de izquierda a derecha: Juan Carlos de Terry Muñoz, Fernando Bootello Reyes, Enrique Esteban Poullet, Vicente González Lechuga, José Ignacio González Lechuga, José Esteban Poullet, Luis Osborne Tosar. (Foto Colección J.M.M.)

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Juan Carlos, gran amante de la música, fue el primer presidente que tuvo el Orfeón Portuense -el presidente fundador- entre los años 1980 y 81. Su gusto por la música, su afición a tocar el piano, la sigue practicando en el restaurante de Manila, donde tiene un piano de pared con el que deleita a propios y visitantes. En la fotografía, Juan Carlos de Terry, interpretando una pieza musical en el Restaurante Español “Terry Selections”. (Foto J.L. Benítez).

brandy103bobadillaEn México, tras su paso por Bodegas Bobadilla 103,  Juan Carlos creó una empresa FRUTERRY, con una gama muy extensa de productos en conserva, tanto españoles como mejicanos, de alta selección. Además crea muchas marcas de vinos con objeto de crear una distribución muy segmentada: Viña Andina, en Chile, Blue Rhin y Golden Rhin (vinos alemanes). Pero la situación económica en Méjico fue tal que las mafias se dedicaron al secuestro y la extorsión, teniendo como objetivos a las familias españolas que estaban en el mundo del vino. Dos amigos de Juan Carlos fueron secuestrados y a sus familias les mandaban partes de su cuerpo parra meterles miedo. Una oreja era lo mas frecuente. Al hijo de Juan Carlos, Luis lo atracaron en dos ocasiones y sufrió un mini-secuestro en taxi, el método más común: el cliente se montaba en el taxi y en el primer semáforo en rojo se subían los atracadores. Su madre padeció igualmente dos atracos a punta de pistola. Juan Carlos ante la situación, decide dejar Mexico D.F. tras 17 años de vida empresarial y se traslada al país de su mujer: Filipinas, en 1999.

terrys_manila_puertosantamariaEn el año 2000 abre la primera tienda en Manila de productos de Gourmet: Terry Selections, que ya cuenta con tres sucursales, la última abierta en septiembre pasado. La intención era que tuviera solo lo mejor escogido por Juan Carlos, un poco como extender su despensa a nivel público. Se podría decir que una manera de abrir su casa a amigos cercanos y, después, a clientes. Unos años después y un poco por casualidad, se abre el restaurante. Los clientes que iban a la tienda pedían que les hicieran “sandwiches gourmet”. Al tener que dedicar al grueso del personal a preparar esos emparedados, tal era la demanda, decidió abrir un espacio en el segundo piso para tener mesas donde sentar al cliente, y de ahí el restaurante Terry’s.

juancarlosdeterrymunoz_3_puertosantamariaAl restaurante “No traigo» --afirma-- «un producto que no se haya probado en su lugar de procedencia sin darle el pasaporte. Por ejemplo, Arte Oliva es el único aceite que está envasado como debe ser, en tetra pack, que protege de los rayos ultravioletas. El envase tiene cinco capas que mantiene el líquido a la temperatura adecuada. Dentro de 10 años será igual, tendrá las mismas propiedades”. Es muy interesante la fusión con los productos filipinos: “Tienen una especie de besugo al que llaman besugo, en español, y lenguados, pargos, galeras, chicas y grandes, impresionantes las de Palawan (una isla para perderse a conciencia …), y cangrejos de tierra que se alimentan de los cocos, los rompen y extraen su jugo”. Aparte de las mejores recetas españolas, Juan Carlos presume de superar el mejor Tocino de Cielo de la región; además se hacen las Poleás típicas de El Puerto.  Han servido, también, Ajo Caliente y Salmorejo. Y toda la ristra de platos nacionales de primer nivel: Croquetas, Tortillas, Rabo de Toro, Fabada Asturiana, Cocido Madrileño, Menudo, Paella Negra de Mariscos... Es interesante recordar que Juan Carlos es hermano de la desaparecida María Auxiliadora Terry, gastrónoma local, experta en temas de Thermomix, autora de varios libros de la máquina, y directora que fue de la Escuela de Cocina 'El Anafe'. (Foto: J.L.B.)

terry-selectionsAyudado por su familia, trabajando en el próximo proyecto, ya en marcha, “el mejor restaurante español en el extranjero, en la Bahía de Hong Kong”, afirma convencido. En un próximo artículo hablaremos de sus hijos Luis y Elena, muy afincados en el Filipinas, --e incluso con parejas en aquel país-- pero que no olvidan El Puerto, sus rincones y amistades, al que regresan siempre que pueden.

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Terry Selection
The Podium. Lower Ground Floor, 18 ADB Ave.
Ortigas Center, Mandaluyong City
MANILA. Filipinas.

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José Manuel González Fuente, “el Lati” , frutero, nieto, hijo y hermano de fruteros, nació en la calle Aurora en 1966, en la Casa de los Naranjos, frente a Destilerías Rives. De chico era un buen jugador de fútbol, y en el colegio de La Salle le pusieron de sobrenombre el de “el Látigo” y ya se sabe lo que es la economía de lenguaje en nuestra tierra, con lo que le contrajeron el mote y en “el Lati” se quedó.

300px-fragata_blas_de_lezo_f103_cph_fLati luce en su cabeza una gorra de la Fragata clase F-100 'Blas de Lezo' ilustre almirante que vivió durante dos etapas de su vida en nuestra Ciudad. Su memoria es honrada por la Armada Española, donde su nombre se recuerda con el mayor honor que puede rendirse a un marino español, siendo costumbre que exista un barco de la Armada bautizado con su nombre. El último,  la Blas de Lezo (F103), que encalló en 2007 durante unos ejercicio de la OTAN en Escocia  y que, curiosamente, no es el único barco con este nombre que sufre percances, ya que el crucero Blas de Lezo se perdió en 1932 al tocar un bajío frente a Finisterre. En un próximo artículo hablaremos más detenidamente de este marino español, vecino que fue de El Puerto. (Fotografía: Fragata Blas de Lezo F103).

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La abuela de “el Lati”, Ramona Sala Santamaría, ya se dedicaba al negocio de las frutas y verduras en puestos ambulantes y su padre se Genaro González Sala descargaba las mercancías que llegaban a lomos de las bestias o en carro al Mercado, por la calle de Ganado. verdurasGenaro, que ha hecho de todo en la vida, lleva cincuenta años en el negocio de la fruta (pero en medio ha sido, además, camarero, embotellador de Bodegas Terry, e incluso conductor de los autobuses urbanos; fue uno de los diez chóferes que inauguraron la primera flota de autobuses públicos de El Puerto). En la fotografía, Genaro González Sala, Mariano Ganaza y su hermana Milagros en el puesto que estuvo ubicado durante mucho tiempo junto a la frutería de Agustín Vela. En la actualidad, el puesto familiar se encuentra ubicado, desde 1980, en la calle Abastos, número 5.

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En la fotografía, José Manuel Gonzalez Fuente, “el Lati”, en una fotografía tomada en la Feria de Crevillet, con apenas un año. ¡Quien le iba a decir que, con los años, sería feriante con caseta propia!

el_lati_10_puertosantamariaGenaro tiene cinco hijos, José Manuel, Ramón, Antonio, Rosa que está con él en el negocio de la fruta, y Francisco Javier. La familia de Genaro es muy popular, no solo en el Mercado, sino también en la Feria. El año que viene cumplen 26 años instalando caseta en el Real de las Banderas, la conocida como “Genaro y Familia”, algo que salió por casualidad en una conversación informal en el Bar Rábago entre el padre de “el Lati” y Julio Barcia, prejubilado camarero de El Cafetín. Y a raíz de aquella conversación, llevan así veinticinco años dándonos de comer en la Feria. ¿Ustedes creen que en esa caseta faltarán los pimientos frito? En la fotografía, el puesto de El Lati, con la exposición de productos a la vista en plena calle Placilla o San Bartolomé. (Foto: Fernando Galán).

el_lati_3_puertosantamaria2Alguien muy popular en la Plaza era el desaparecido recientemente Manuel González Sala, “el Listones”, tío de José Manuel. El sobrenombre, el “nickname” le viene por el abuelo de José Manuel. Resulta que su abuelo José jugaba al billar con unos listones de madera -nada de palos de billar- y ganaba siempre con lo que le acuñaron el mote de “el Listones” que luego heredaría su hijo Manuel. En la fotografía realizada durante un encuentro en el campo del Racing Portuense, podemos observar, a la izquierda a Manuel González “el Listones”, acompañado por Francisco Galán Sánchez, “Paquiqui”, frutero también, quien con 76 años sigue en activo y  mantiene un puesto en la parte alta del Mercado de la Concepción. Como de sentido del humor van sobrados, estén atentos a los juegos de palabras y a la agilidad mental que se maneja entre tendero, clientes y amigos, en cualquier transacción o trato. Y no se le ocurra preguntar si las naranjas que venden son de zumo; pueden obtener como respuesta que «no, estas naranjas dan coca-cola».

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etiquetasvinosHoy en día, cuando la actividad marítima es escasa, ocurre otro tanto con las bodegas: mientras que asistimos expectantes al reflotamiento de pequeños negocios familiares vitivinícolas, a fuerza del tesón de sus emprendedores: Gutierrez Colosía, Grant, Obregón, que junto con Osborne, Caballero, Terry y 501 son lás únicas siete bodegas que quedan a principio del siglo XXI, frente a las mas de setenta empresas dedicadas a la vitinicultura, entre cosecheros, almacenistas y exportadores en el siglo XIX: Thuillier, Campbell, Harmony, Southard, Burdon, Duff Gordon, José de la Cuesta, Gaztelu, Grant,  Lobo, F. Morillo, Jiménez, Marqués de Comillas, Osborne, Santarelli, Terry, Tosar,  Pico, Piury, Quijano, Varela…

Algunas bodegas y marcas de éstas siguen existiendo en la actualidad, otras desaparecieron hace años en la absorción de una bodega por otra, o en la liquidación de las mismas. Fijadas en forma de etiquetas de vinos, brandies y licores, aquellos productos permanecen en nuestra memoria colectiva.

Les invitamos a que conozcan algunas etiquetas antiguas, extrañas y raras de vinos criados y ensolerados en las bodegas de El Puerto de Santa María o destilados en sus alambiques, y que tanto trabajo dieron a sus habitantes, pulsando aquí.

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patesca_puertosantamariaFrancisco Galán Rodríguez, “Patesca”, nace en El Puerto en 1880. En ese año Alfonso XII decreta la abolición de la esclavitud en Cuba; en Panamá comienza la construcción del famoso Canal y, mientras se aprueba en Madrid el Reglamento de las corridas de toros, en El Puerto se inaugura el coso taurino. Menendez y Pelayo publica la “Historia de los Heterodoxos Españoles”. Un heterodoxo sería a lo largo de su centenaria vida nuestro Patesca, nacido en una Casa Palacio venida a menos, la de Aranibar, esquina frontera con el Castillo de San Marcos. Hijo de Antonio Galán natural de Cádiz, Marino Mercante, y de Josefa igualmente nacida en Cádiz. Desde muy joven se traslada a Sanlúcar de Barrameda --andando-- para ver a su novia. Allí se casa con Josefa Espinosa, y es allí donde comienzan a llamarle “Patesca” apodo heredado de su padre. (Fotografía: Patesca con su esposa, Josefa Espinosa, en 1946. Nótense la cantidad de anillos de oro que luce en sus manos. Colección Antonio Leveque).

Francisco Galán Rodríguez, "Patesca", was born in El Puerto in 1880. In that year Alphonse XII ordered the abolition of slavery in Cuba; in Panama the construction of the famous Canal was started; in Madrid the Regulation on bull fights was approved, and while this was going on the bullring was inaugurated in El Puerto. Menendez y Pelayo published the “History of the Unorthodox Spanish”. One unorthodox person throughout his 100 years-long life would be our Patesca, born in a now run-down Casa Palacio, belonging to Aranibar, on the front corner opposite the San Marcos Castle. He was the son of Antonio Galán from Cadiz, a merchant seaman, and Josefa also born in Cadiz. From a very young age he used to go to Sanlúcar de Barrameda, on foot, to see his girlfriend. There he married Josefa Espinosa, and it was there that people started to call him “Patesca”, a nickname inherited from his father.

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Muy pronto empieza a trabajar como marinero. En aquella época existía una modalidad de pesca “en parejas”, en barcos de vela que faenaban de dos en dos arrastrando así las artes de pescar. (Fotografía: el río Guadalete, con la trasera de la Casa de las Cadenas, sin haber caído aun, fruto de la barbarie en pleno siglo XXI. Colección: A.L.)

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Regresa a El Puerto en la década de los años treinta del siglo pasado, y pronto empezó a desarrollar la actividad de Armador. Con el paso del tiempo llegó a tener seis barcos, siendo éstos: “Los Dos Hermanos”, “El Plus Ultra” y “La Latera”, adquiridos de segunda mano; por otro lado, “El Josefa Espinosa”, en homenaje a su mujer y “Francisco Galán”, al que le puso su nombre. Éstos barcos fueros fabricados en El Puerto por el Varadero de Pastrana; y por último “Mi voluntad” fabricado en Alicante, fue un barco que llamó mucho la atención por su envergadura y modernidad, se caracterizaba por ser el primer barco de la flota portuense que poseía dos mástiles.(Foto: Varadero Pastrana. En la actualidad se encuentra en ese sitio un aparcamiento, frente al Restaurante El Cortijo.  Colección J.M.M.)

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“Patesca» era un gran contador de anécdotas, por ejemplo, que había pescado esturiones en el Guadalquivir que le llamaban en Sanlúcar “sollos” y que las “galeras” las tiraban o se las quedaban los marineros para su consumo, pero nadie las quería por ser un marisco de “pobres”. (Fotografía: Lonja del Pescado. Colección A.L.)

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Algo que le llama mucho la atención a su nieto Antonio es que que toda esta actividad comercial la realizó siendo analfabeto. Mucha gente trabajó para él, siendo muy exigente en su trabajo. En la Plaza Bizcocheros poseía un cuarto para la reparación y confección de redes. En su afán empresarial en la década de los cuarenta del siglo pasado montó una Trapería, dedicada a la compra y venta de trapos, en la calle Cruces, en la que trabajó su padre.(Fotografía: el muelle en plena ebullición, a finales de la década de los cincueta del siglo pasado. Foto Colección: A.L.)

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Siempre iba muy trajeado con su inseparable mascota, y su puro, y con muchos anillos de oro: llevaba hasta once, resultaba tan llamativo, que las niñas de la época cantaban una canción que hacía mención a los anillos de “Patesca”. Le gustaba tanto el oro que su dentadura era entera de oro, y cuando reía, asustaba.(Foto: Descarga de Pescado. Colección A.L.)

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Vivió primero en la calle Javier de Burgos nº 17, luego en la calle Sol, donde actualmente está ubicada la oficina de Suvipuerto, y más adelante restauró una antigua casa en la calle Vicario nº 18. Tuvo ocho hijos, cuatro varones y cuatro hembras. Los cuatro varones trabajaron con él en el mundo del mar. (Fotografía Rafa: Patesca, a la izquierda, mostrando la placa que le entregaron en el homenaje que le hicieron en la Parroquia de San Marcos, en 1983. Tambien aparecen en la foto J. Ramón López Seguí, Jaime Devesa Mañó y Antonio Pomares de Asís. Colección Antonio Leveque).

patesca_4_puertosantamariaLa leyenda de la placa dice así: «La Comisión del Apostolado del Mar a Don Francisco Galán Rodríguez, marinero jubilado, en su centenario y como público testimonio de afecto y agasajo por su dilatada vida y méritos laborales. Puerto de Santa María, 8 de diciembre de 1983». De la celebración de este acto se cumplen mañana lunes veinticinco años. Murió en 1986, a los 106 años, en posesión de sus plenas facultades mentales.

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pepefernandez_puertosantamariaLa fórmula es bien antigua: Uno tiene que aprender de sus mayores a ser honesto y trabajador. Esa dualidad, esas cualidades, honestidad y trabajo no pueden dar malos frutos. Luego vendrán otros factores genéticos y de aprendizaje, como la simpatía, el ingenio o la educación que dan como resultado un empresario que triunfa en la medida que el mismo quiera triunfar. Es decir que le vayan bien los negocios, sin necesidad de explotar a los trabajadores, darle coba a los proveedores, abusar de la clientela, o crear imperios que luego se puedan deshacer con los cambios generacionales y las ramificaciones familiares.

The formula is very old: you should follow your elders’ example and be honest and hard working. This combination, these qualities: honesty and hard work can’t give bad results. Then there are genetic factors and others to be learnt, such as friendliness, ingenuity or good manners which create an entrepreneur who is as successful as he/she wants to be. That is to say, business should go well for them without having to exploit workers, sweet talk suppliers, take advantage of the clients, or create empires which can later come crashing down with the changes in generations and the different family units.

Al empresario, cuando lo conocí, tenía el gesto serio: era una persona adusta a la que, según pude comprobar le fue cambiando el semblante para tener hoy una sonrisa casi permanente, no ya con sus clientes, sino con el universo mundo en general. Sabe ver la vida con los ojos de la ilusión, a pesar del poco más de medio siglo –perdón por la indiscreción- que lleva sobre los hombros y que además no se le nota. Además llama a las cosas por su nombre. No tiene un negocio fácil, a pesar que no hay nada más bonito que tratar con personas, darles de comer, y que luego lo vayan contando. Y es que la hostelería ata al negocio, dificulta la vida familiar e impide la prolongación de la vida social. Pero hete aquí que el empresario, gracias a la confianza que puso en el su padre, nombrándolo gerente de los diversos negocios con los que fue expandiendo a su empresa hasta formar un grupo hostelero, fue modernizándose en la tradición y creando productos singulares, tanto en las ‘tascas distinguidas’, como en las delicatessen que en estas se pueden degustar, y el trato –diferente- que en ellas se recibe de su equipo humano.

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En la entrega de los Premios Taurinos del Restaurante Bar Jamón, el 25 de mayo de 2006. De izquierda a derecha, Gregorio Cruz Vélez, novillero; José Fernández Sánchez; Rafael de Paula, matador de toros; Rafael Comino, presidente del Jurado; Olga Pérez, crítica taurina de Tele Puerto; Luis Rivas, crítico taurino de la Cadena SER y Francisco Orgambides, crítico taurino de Diario de Cádiz. (Foto Fito Carreto).

Estoy seguro que Pepe Fernández Sánchez, desde su restaurante bar Jamón en El Molino Platero –y desde los otros negocios que dirige con sus hermanos- está reflexionando en clave de innovación, para hacernos todavía más felices dándonos de comer. Con el jamón como línea argumental, ahora creando unos Premios Taurinos y mañana con otras líneas de negocio. Y es que a Pepe le gusta más meterse en los charcos…

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José Fernández Rodríguez, en el almacén de comestibles 'Casa Joselito' en la calle Postigo, 24, en noviembre de 1948. Anuncios de la época, género al por menor, latas y embutidos que ayudaron, gracias a la generosidad y la paciencia de Joselito, a tirar para adelante a muchas familias.

LA HISTORIA DE LA SAGA FAMILIAR.

El padre de Pepe, José Fernández Rodríguez, nació hace 85 años en Tuy, en el Concejo de Porriño (Pontevedra). Con once años -en 1934- vino a El Puerto de chicuco, para ayudar en el almacén de unos gallegos existentes en la esquina de la calle Cruces con Postigo: “La Gloria” que luego sería un bar y freidor de pescado. Allí estuvo hasta que se fue al servicio militar. A la vuelta montó en la esquina de la calle Capillera con Postigo un almacén de comestibles y una taberna, “Casa Joselito”. Le alquila a Armando Micaletti un corral que había enfrente y construye con sus manos una especie de posada para los trabajadores que venían a trabajar a las diversas grandes obras públicas que se hacían en la zona; así les daba cama y comida.

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En 1958, el 25 de noviembre, de izquierda a derecha: Mercedes, Rafael y Jose -Joselito- Fernández Rodriguez y Paco Peña, tras la barra del restaurante.

Los negocios van prosperando, adquiere ese local y en 1955 abre, el que sería el primer “Bar Jamón” cuyo nombre fue puesto por los clientes, dado el tamaño de las lonchas de jamón que ponía como tapas. Da un nuevo giro al negocio y lo divide en tres partes, intercomunicadas entre sí: el Bar, una Confitería y un nuevo Almacén de comestibles, que con el tiempo, tras las múltiples reformas vividas por el establecimiento, sería el supermercado del Barrio Alto. Para la cocina, para seguir con el éxito de las comidas caseras, Joselito se trajo de Galicia a su hermana Mercedes y luego a su hermano Rafael, quien permanecería hasta su jubilación en la barra del bar de la calle Capillera. Los guisos de conejo, el pollo guisado, riñones al vino fino, berzas varias, eran el argumento por el  que muy pronto se hizo conocido el nuevo establecimiento.

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El día de la inauguración oficial  (25 de noviembre de 1958) del Bar Jamón en la Calle Capillera. De izquierda a derecha, Francisco Fernández Galloso, pelando unas gambas, niño desconocido, Francisco García Máiquez, Juan Rodicio, Manolo Verde, Joselito Fernández Rodríguez, Ricardo Rodríguez Álvarez, de La Bota de Oro; Ariza,  del Banco Hispano Americano, Rivera, Francisco Martín Repollet, Sabas Manuel Martín Repollet, Rafael González Bruzón y Francisco González Rivera.

La empresa funciona a base de mucho trabajar y a principio de los sesenta del siglo pasado se abre una terraza en la azotea. Llega la televisión y en 1963 es el segundo televisor que se instala en un establecimiento de comidas y bebidas en El Puerto, tras el Bar La Liga; la vieja Philips se jubilaría después en el domicilio familiar de Joselito, donde no llegó la televisión hasta que se compró una nueva para el bar. Los niños de los clientes, y los  vecinos del barrio, veían las películas de los domingos sentados en la escalera de acceso a la terraza. E innovador como era, se inventó un montacargas de tracción manual para subir los alimentos desde la cocina al piso superior.

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Chocolate Zahor regalaba una batería de cocina, pieza a pieza, entre su clientela. Estamos en 1964, en el almacén de Joselito, repartiendo las piezas del conjunto entre la clientela. Vemos a la izquierda a Marcelino, Pepi, Fale de niño, Rafael Fernández en el reparto, entre otras a Isabel y su hija y a la madre del popular Luichi, ya sacado en estas páginas con nótula propia. Chocolate El Gorriaga, entregaba, también, un balón de reglamento -de cuero- entre sus consumidores.

Recuerda Pepe, el hijo de Joselito, que los clientes traían el marisco desde Romerijo, y se sentaban en las numerosas mesas que se habilitaban en la calle Capillera, entonces de arena, que previamente regaban y preparaban para recibir las avalanchas que se desplazaban, entonces, calle San Juan arriba, por el Barrio Alto. Hasta se instaló un toldo para hacer más cómoda la estancia a la parroquia. En 1974 se hace una nueva ampliación y nuevas mejoras estéticas vendrían seis años mas tarde, en 1980, con Pepe Fernández cada vez más implicado en el negocio, donde había aprendido a hacer de todo y por tanto lo conoce desde sus cimientos.

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Interior de la barra del restaurante en la calle Capillera, que aguantó hasta el final, tras la reforma de 1980. Rafael Fernández, tío y sobrino, tras la barra.

pandelacasa_puertodesantamariaUna navidad, Joselito se pertrechó tanto de jamones que tuvo necesidad de colgarlos del techo del bar, lo que acabó por convertirse en una peculiaridad del establecimiento: los turistas venían a hacerle fotos y los americanos, especialmente, se sentían gratamente “condecorados” cuando una gota de la grasa que goteaba de la pieza del gorrino les señalaba la chaqueta. No se habían inventado aún las “chorreras”, que aparecieron mas tarde, primero de hojalata y luego de plástico. (La expresión “jamón con chorreras” o jamón “sudado” se debe al proceso de generación de sabrosos fluidos que sufre la grasa del cerdo con las subidas de temperaturas). Eran los tiempos del jamón a tacos -y Joselito se hartaba a cortarlos y prepararlos- y de una carne mechada única en su género que, con motivo de algún aniversario del establecimiento, deberían volver a mostrar a las nuevas generaciones de clientes de sus nuevos restaurantes. Es una vieja reivindicación de algún cliente devoto de aquel manjar -quien suscribe- que no se resigna a que haya desaparecido de la carta del restaurante. (En la fotografía, el afamado Pan de la Casa).

labodeguillaEn junio de 1989, hace 19 años, Pepe Fernández, ya como gerente de los negocios de la familia, hace una apuesta novedosa y se “baja al centro” a competir, en plena Ribera del Marisco y aledaños con el pescaíto frito y marisco, con La Bodeguita del Bar Jamón. Los agoreros le avisaron de que se iba a equivocar y hasta se hicieron porras sobre cuanto tiempo iba a durar; no solo ha sido así, sino que el negocio funciona eficazmente y de forma autónoma (ya ha vivido dos reformas y ampliación) dirigido por su hermano Fale y su cuñada Maricarmen. El Patio de Mi Casa es el restaurante que han potenciado con la reforma del edificio en juniio de 2006: a la comida, exquisita, variada y diferene, se unen, además del inmueble, el trato amable de sus regidores. Allí se inventó el Pan de la Casa (pan de cortijo ligeramente tostado, aceite de oliva del bueno, tomate y jamón), al que siguieron otros: de mechada, de queso, de huevo... Y ya lo copian en tantos sitios...

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En 1998, el 18 de julio se abría el nuevo restaurante del Bar Jamón, en la rotonda del Molino Platero, en unos terrenos propiedad de la familia que fueron divididos en dos por el acceso de la variante de Rota. Como no hay mal que por bien no venga, de lo malo hizo una virtud y en un cerro se animó a construir Pepe el edificio emblema del grupo Jamefer, nombre comercial de las empresas de José Fernández Rodríguez e hijos.

lete_rafaeldepaula_puertosantamariaCuenta con la ayuda del diseñador jerezano y amigo, José Alfonso Reimóndez, Lete. Se inauguraba en fecha tan extraña por una boda que había al día siguiente. Aunque lo previsto era para mayo, pero con las obras y los “poyaques”, ya se sabe... Allí estuvimos en compañía de Carlos Herrera, de José Antonio Garmendia, y de tantos amigos de Pepe y de la forma de dar de cmer de Pepe. Por su casa han pasado desde el Príncipe de Asturias o la infanta Cristina, hasta Bertín Osborne, Joaquín Sabina, María Teresa Campos e hija, el ya habitual Luis Aragonés, o los ministros populares Arenas, Mayor Oreja, Álvarez Cascos; el presidente andaluz Manuel Chaves y el consejero Gaspar Zarrías, entre otras personalidades. El Bar Jamón de la calle Capillera estuvo funcionando durante un año mas, hasta 1999. Había clientes que no querían perder el sabor de lo antiguo, en su antigua sede, y se resistían a ir por Molino Platero.(En la fotografía, José Alfonso Reimóndez, Lete, y Rafael de Paula, en la entrega de los I Premios Taurinos del Bar Jamón, en mayo de 2006).

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Joselito entonces y Pepe ahora, antes y durante han dirigido otros negocios como la confitería “Los Sanluqueños” hoy “Ntra. Señora de la Merced” que lleva abierta 48 años y en la actualidad es regentada, junto con la cafetería, por Manolo Fernández. Otra aventura empresarial que duró sus años, fue “La Bodeguita del Bar Jamón en El Paseo”. Y también recuerdan sus clientes con cariño los años que Pepe Fernández puso caseta propia en la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino. Cuatro años para que los amigos tuvieran un referente mas en el recinto ferial de Las Banderas. José Fernández Rodríguez, el gallego, ha dejado muchos negocios funcionando y un potente espíritu empresarial. Y seis hijos: Pepe, Manolo, Fale, Mercedes, Jesús e Ignacio. Ahora se dedica a su huerta, a cuidar de los nietos, a hacer algún viaje por su tierra gallega y observar la vida desde la atalaya de tantos años vividos. Y trabajados. (En la fotografía superior, espacio de celebraciones y banquetes.

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ENTREVISTA A JOSÉ FERNÁNDEZ SÁNCHEZ.

El éxito, ¿cuestión de intuición o de tesón? --La suma de ambos
¿Que le queda de su etapa de concejal, aparte de la medalla? --Amigos. Y la satisfacción de haber podido arrimar el hombro por mi Ciudad.
La mejor definición para el jamón es... --El Paraíso en la tierra.
Usted, siempre investigando nuevos platos y sabores, después vienen otros que copian ¿El que la copia la mama aquí, papá en Canarias? --En definitiva, si. Aunque hoy está todo inventado, lo que hay que intentar es mejorarlo.
¿Que le pasa al Barrio Alto, su barrio de siempre? --Como todo en la vida, está pasando por una mala racha. Cuantos más días pasen, menos le quedan a esta racha.
¿Ser galante en el siglo XXI, un anacronismo, un lujo, o...? --Un placer que hay que saber disfrutar.
El periodista Carlos Herrera muere con usted... --Muere conmigo, su estómago. Y yo con él, porque es un caballero de esa rara especie de “los que se mojan”.
De verdad, ¿cual es el negocio de su vida? --Mi vida.
Estar detrás de una barra, ¿da calidad de vida? --Da muchas satisfacciones.
¿Se podrá comer el “Pan de la Casa” en el primer viaje tripulado a Marte? --Si, y además seré yo quién lo prepare. Hay que animar a la NASA. (En la fotografía, Pepe con un año en el mostrador del 'Almacén de Joselito' con su tía Mercedes).

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Manuel Leveque Delgado, nació en Paterna de Rivera, aunque vivió en El Puerto desde muy temprana edad. Su historia, por la procedencia de su apellido, francés, y su llegada a El Puerto revisten tintes de aventuras  románticas propias del siglo XIX. ¿Acaso el apellido Leveque es descendiente del contingente de la tropa francesa que se quedó en Andalucía tras su paso por ella de las tropas napoleónicas? Los apellidos Joly o Poullet tienen acreditada esa procedencia.  Leveque es recordado por muchos portuenses por haberse dedicado a la venta de Gas (en realidad era petróleo) en la calle San Juan, casi esquina con cruces. Era una imagen tradicional en la década de los sesenta, verlo con un bidón y una manivela, con un mandilón, despachando el combustible en la puerta accesoria del almacén de la calle San Juán.

Manuel Leveque Delgado, was born in Paterna de Rivera, although he lived in El Puerto from a very early age. His past, due to his French surname and its arrival in El Puerto suggest romantic adventures from the 19th century. Perhaps the surname Leveque is a descendant of the contingent of French troops which stayed in Andalusia after the Napoleonic troops passed through? The surnames Joly or Poullet have been accredited this origin.  Leveque is remembered by many portuenses for his job selling gas (it was actually petrol) in calle San Juan, almost at the corner where the crossroads are. It was a traditional image from the seventies, seeing him with a can and a crank, his overalls on, serving fuel at the side door of the warehouse on calle San Juan.

Los trabajos de Leveque siempre estuvieron vinculados a los suministros y especialmente a la alimentación: primero fue panadero; posteriormente tuvo un almacén de  Ultramarinos en la calle Pozuelo esquina con Nevería, para más tarde trasladarse a calle San Juan esquina y vuelta con Cruces, almacén que regentaría más adelante su hijo Miguel. Mas adelante se amplía la actividad cuando adquiere una licencia para vender petróleo en un local contiguo al almacén, actividad que desarrollaría hasta avanzada edad. En los tiempos difíciles que le tocó vivir, durante la posguerra,  al desarrollar la actividad para la venta de productos alimenticios, ayudó a muchos portuenses que pasaban necesidad y que todavía lo recuerdan. En la fotografía Manuel Leveque con su mujer y nietos, en el 'Despacho de Gas' de la calle San Juan. En la foto aparecen Manuel y su mujer, Mercedes, con su nuera, Leonor Olivero Galán y nietos. (Fotos 1 y 2 (Colección Antonio Leveque Olivero).

Manuel tenía un hermano, Rafael, quien siempre tuvo una gran curiosidad por averiguar la procedencia de su apellido  Recabó información en parroquias de Paterna de Rivera, de donde él procedía, llevándole su investigación hasta la localidad del Saucejo, en la provincia de Sevilla, distante de Paterna unos 130 Kms, donde se cree que vivió el primer Leveque procedente de Francia, entre 1812-1814 con las tropas de Napoleón.  Enmarcada en el amplio conflicto de las Guerras Napoleónicas y en la crisis del sistema del Antiguo Régimen, encarnado en la monarquía de Carlos IV,  la Guerra de la Independencia se desarrolló sobre un complejo trasfondo de profundos cambios sociales y políticos impulsados por el surgimiento de la identidad nacional española y la influencia en el campo de los “patriotas” de algunos de los ideales nacidos de la Ilustración y la Revolución Francesa, paradójicamente difundidos por la élite de los afrancesados. Cuando se marchan los franceses, el Leveque que había venido enrolado en esas tropas napoleónicas, no vuelve --como muchos--a su país de origen, estableciéndose en la localidad del Saucejo y casándose con una española.  Se dedica en principio a la cría de caballos; más tarde monta una fábrica de vidrios en la zona.

Estamos ya en 1900. En Paterna ya reside Rafael Leveque, padre de Manuel -al parecer descendiente del francés- que fue mayoral de ganado bravo.  El dueño de la ganadería para la que trabajaba compró unos terrenos en El Puerto, por la zona de Crevillet, para la cría de ganado.  En uno de los viajes que realiza de Paterna a El Puerto para traer ganado, --a lo mejor para una corrida de toros--  lo hace en compañía de sus hijos entre ellos, nuestro Manuel Leveque Delgado, con 3 ó 4 años de edad dentro del serón de un burro, según contaba él. «Las conducciones de ganado bravo fue habitual al tener que llevar las corridas desde las ganaderías hasta las plazas donde se lidiarían que podían alargarse incluso mas de un mes si se trataba de plazas lejanas de la dehesas como las del norte de España. También se realizaba cuando se desplazaba el traslado de toda la ganadería. La aparición del ferrocarril y la utilización de las cajones produjo que a partir de 1868 se comenzara a utilizar este sistema de traslado de toros a la plaza. Se crearon las cañadas, cordeles, veredas, coladas, abrevaderos, descansaderos que cruzaban todo el país. Al aumentar el poder de los agricultores y la industrialización se deterioro la  cañadas y vías pecuarias, todavía es utilizado el mítico Paseo de la Castellana. El abandono de la  trashumancia se produce por el encarecimiento de la mano de obra, la destrucción de las vías pecuarias, la mayor disponibilidad de piensos concentrados... y naturalmente la presión del mercado de primar la cantidad frente a la calidad. Al principio del siglo xx se sustituyen los recorridos a pie por el traslado  en camión o tren pero, al encarecer esta practica también se abandono.» La Trashumancia: tradición, espectáculo y romanticismo. (Foto Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

En el gráfico del Padrón del  1 de enero de 2006, se observa que los nacidos en España con el apellido Leveque, son mayoritarios los naturales de la provincia de Cádiz. Repartidos, en concreto entre El Puerto de Santa María y en Paterna de Rivera, y algún municipio más. Manuel se casó con Mercedes, una portuense con unos inequívocos apellidos de El Puerto: Pérez Suano, con la que tuvo tres hijos, Miguel, Antonio y Mercedes.  Miguel y Antonio pertenecieron a la banda municipal de música, llegando Miguel a ser el director durante unos años, después de que dejara el puesto Francisco Dueñas Piñero. (Gráfico del Instituto Español de Estadística. INE).

Miguel Leveque, en la foto, quien durante años regentara el almacén de Cruces con San Juan, hijo de Manuel, dirigiendo la Banda de Música 'Maestro Dueñas' a su paso por el Ayuntamiento en un desfile de la Policía Local. (Foto: CMPH).

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Tere y Selu llevan 30 años en el Parque haciéndonos la vida más felices, gracias a las papas fritas, a las patatas chips. Gracias a su buen hacer y a la constancia de la fiel clientela, han conseguido sacar adelante a sus tres hijos.  La profesión de churrerros también la llevan para delante: criar tres hijos cuesta mucho. Teresa Palma Leiva y José Luis Salguero Venegas son los herederos de una antigua tradición: las papas fritas del Parque al estilo artesano, recién fritas y crujientes. Ahora mismo, escribiéndolo, me entran ganas de dejarlo todo e irme para el Parque Calderón. Pero no es domingo, ni es verano por la tarde. ¡Mecachis! (que es un taco italiano).

In the Park Tere and Selu have been making our lives happier for 30 years, thanks to their crisps, their potato chips or however you want to call them. Thanks to their hard work and their loyal customers they’ve been able to support their three children.  They also have a stall selling churros: bringing up three children is an expensive job. Teresa Palma Leiva and José Luis Salguero Venegas have inherited an ancient tradition: Park crisps, home made, recently fried and crunchy. Right now, writing this, I really fancy stopping everything and heading for the Calderón Park. But it’s not Sunday, nor is it a summer afternoon. Damn! (excuse my French).

La tradición le viene a José Luis por parte de familia. Su abuelo Facundo y su padre Miguel ya se habían dedicado a este negocio de la patata. Ellos siguieron esta faena desde que había cinco puestos de patatas en el Parque. Hoy solo están ellos y a veces abre un segundo kiosco aunque, nos consta, son los preferidos por veteranos. Hace diez años los puestos de patatas estaban al aire libre, hiciera frío, calor o lloviera, solo se guarecían los equipos con una lona cuando se guardaban hasta el día siguiente. Desde que se instalaron los kioskos, la cosa a ido a mejor. Antes,  Tere y Selu estaban situados frente al lugar que ocupan hoy pero, cuando un jerezano de nombre Rafael se jubiló,  cogieron ese sitio que parece mejor dispuesto.

Precisamente ese Rafael era el proveedor de patatas del conocido “el Papi”, vendedor de patatas ambulante por Vistahermosa, a quien le dedicamos un anterior artículo en Gente del Puerto. A la jubilación de Rafael ellos siguieron con la tradición durante cuatro años, pero el asunto era complejo y dejaron de prestar ese servicio, por lo que El Papi, Rafael Pérez Sánchez “el millonario de Vistahermosa” como el mismo se pregona, ahora vende productos del Cortijo del Olivar, las papas fritas de Arcos empaquetadas en origen. Así, si Vd. quiere seguir probando las patatas tradicionales del Parque, tendrá que desplazarse hasta allí domingos o festivos por las mañanas, salvo en verano que están todas las tardes. Para redondear la faena, por las tardes están en el puesto de churros de unos parientes, el único que queda en el Mercado central, y los domingos y festivos de verano, por las mañanas, en el puesto que tienen instalado en la Barriada Luis Caballero, junto al Centro de Salud. Dos anécdotas, por citar solo dos, ilustran la popularidad de sus productos: un señor, natural de Ibiza, se presentó un día con tres fiambreras para que se las llenaran de tan delicado producto, ya que pensaba sorprender a su familia tras el vuelo del avión. Y otra, en un crucero por el Mediterráneo, una familia que había veraneado en nuestra Ciudad coincidió con unos portuenses que también realizaban el crucero: al identificarse como de El Puerto, les dijeron que -aparte del marisco- las patatas fritas del Parque de Tere y Selu era el mejor manjar gastronómico que se habían llevado a la boca en nuestra Ciudad. Pues que sigan y nos sigan complaciendo, a nuestros hijos y a nuestros nietos. (Foto Colección Miguel Sánchez Lobato).

Han pasado 30 años. Una generación y media. Su hijo mayor ya tiene 24 años y les ha dado dos nietas. Por el Parque, por el Kiosko de siempre han pasado todo tipo de gente del puerto de a pie, y caras conocidas de todos los ámbitos a nivel nacional: el ex ministro Álvarez Cascos, el mago Juan Tamarit, el actor José Luis López Vázquez, el periodista Carlos Herrera habitual de la zona, Lolita y su marido antes de separarse, las periodistas Irma Soriano y Nieves Herrero, los toreros Finito de Córdoba y Emilio Muñoz, el presidente del Sevilla, Del Nido, el jugador del Betis, Gordillo, Aitor Ocio del Bilbao o Juan Ramos, entrenador del Betis. Seguro que nuestro paisano Joaquín también se encuentra entre los consumidores de patatas. Un domingo de verano pueden gastar entre 150 y 200 kilos de patatas, que por cierto son de la zona: vienen de la vecina villa de Puerto Real; en invierno de otros puntos de España. El aceite es de girasol y la sal de las salinas de El Puerto que para eso es una industria trimilenaria de la que presumimos aquí.

El Parque de Ruiz Calderón visto desde el Edificio del Bar Liba, en la Plaza de las Galeras Reales. (Foto Jorge Roa).

Mª Carmen Fernández Sánchez

Maricarmen es una hija de El Puerto, de familia de portuenses conocidos por todos. Si, además, nos remontamos a sus abuelos e incluso bisabuelos, como vamos a hacer, enseguida localizamos sus ancestros. Pero antes hablemos de esta joven emprendedora, Diplomada en Educación Física y también en Fisioterapia,  10 años al frente de un Centro de Fisioterapia situado en una de las vías con nombre más bonito de El Puerto:  la avenida de la Libertad, donde se encuentra Fisiobahía. Nótese que el sufijo bahía aclara la vocación abierta de la ciudadana Maricarmen. Por sus expertas manos han pasado muchos dolientes de El Puerto que allí han sido resanados, restaurados, con técnicas expertas y, sobre todo, con la alegría, el optimismo y el trato familiar que dispensa Maricarmen y su equipo. Pero además ha realizado cursos de Acupuntura para Fisioterapeutas, Osteopatía Básica o Fisioterapia ante la Salud y la Práctica Deportiva.

Maricarmen has strong connections to El Puerto since she’s from a family of portuenses known by the whole town. If we go back to her grandparents and even great grandparents, as we shall do, we can immediately find her ancestors. But first let’s talk about this young entrepreneur who has a Diploma in Physical Education and also in Physiotherapy. She’s been in charge of a Physiotherapy Centre for 10 years which is located in a street with one of the nicest names in El Puerto:  la avenida de la Libertad (Avenue of Liberty), where “Fisiobahía” (Physiobay) has it’s offices. Note that the suffix bahía (bay) demonstrates Maricarmen’s clear interest in treating local patients from the area. Many sufferers of aches and pains from El Puerto have been treated by her expert hands and have been healed, restored to health, with expert techniques and, above all, with the joy, optimism and familiarity with which Maricarmen and her team treat their patients. She has also taken courses on Acupuncture for Physiotherapists, Basic Osteopathy and Physiotherapy in relation to Health and Sports.

Los apellidos de Maricarmen son muy conocidos y si me apuran, hasta corrientes por repetidos: Fernández y Sánchez. Pero ahí va la información que rápidamente hará que esos apellidos se distingan al comprobar de quienes proceden.  Por su familia paterna: hija de Eloy Fernández Lobo, conocido empresario de la Ciudad; nieta de Eloy Fernández Moro, que tuvo un almacén de Ultramarinos en la calle Vicario esquina con Sierpes, al lado del mercado de Abastos; y sobrina nieta de Manuel Fernández Moro, último alcalde de El Puerto durante la Segunda República. Por su familia materna: hija de Rosa Sánchez Matabuena, conocidísima familia de El Puerto de toda la vida, de la calle Cielos; nieta de Francisco Sánchez Pérez, funcionario municipal; y bisnieta de Quico Sánchez Pérez, aquel fotógrafo  de principios del siglo pasado, contemporáneo de otro pionero de la fotografía local: Justino Castroverde. En esta ocasión vamos a hablar de la rama paterna, que de la materna, con otros primos o sobrinos, otros personajes, tendremos ocasión de volver a esta publicación electrónica.

El abuelo, Eloy Fernánez Moro, había nacido en 1906 en el municipio onubense de Cumbres Mayores. Era marchante, viajante o representante de Ultramarinos y se acabó estableciendo en El Puerto con su padre y hermanos, abriendo una tienda, un almacén de ultramarinos que, fíjense que curioso,  no era gestionado ni por gallegos ni por montañeses, estando situado en Vicario esquina con Sierpes, como ya hemos dicho. Otros hermanos del abuelo Eloy fueron Concha, Miguel, Máximo y Ramona, abriendo estos dos últimos, también, su propio Ultramarinos en la esquina de la Calle Santa Clara esquina con Zarza. Recuerda Maricarmen los andares ágiles de su abuelo, su aspecto que prácticamente no cambió desde que ella tuvo uso de razón, el naranjo de su casa, lo imaginativo y constante que era. Probablemente esa imaginación fue la que sus hijos heredaron, Eloy y Manuel, ya que ambos estudiaron sus respectivas carreras mientras colaboraban -trabajaban- en el negocio familiar de Ultramarinos, siendo ambos personas de ingenio. (El abuelo, Eloy Fernánez Moro, en una foto con Maricarmen tomada en 1974, con 68 años).

En la imagen, la tienda de Ultramarinos del abuelo de Maricarmen, que se fue transformando lentamente, pasando a convivir dos negocios, el de alimentación y el de la electrónica y la radioafición, ya dirigido por su tío Manolo. En la foto aparece el abuelo Eloy, poco antes de su fallecimiento con 95 años en la tienda, tal y como está en la actualidad: es un comercio de productos de electrónica de consumo, radioafición, reparaciones, antenas, etc.,  dirigido tanto al gran público como al especializado, llamada Selenio Radio, gestionado por Manuel Fernández Lobo.

EL ÚLTIMO ALCALDE DE LA II REPÚBLICA.
Manuel Fernández Moro, fue el último alcalde que dirigió los destinos El Puerto -durante apenas cuatro meses- al final de la Segunda República. En los convulsos meses previos a la rebelión militar del 18 de julio de 1936 que daría paso a la Guerra Incivil, El Puerto había conocido tres alcaldes pertenecientes a la coalición de izquierdas del Frente Popular: Francisco Veneroni Arcos (21 Febrero-18 Marzo 1936) -ya que Francisco Cossi Ochoa había declinado serlo-; le sucedió José Blandino Mitges (18 Marzo-24 Abril 1936) y por último Manuel Fernández Moro (24 Abril-18 Julio 1936), siendo detenido en su despacho de la Casa Consistorial en la Plaza de Isaac Peral y conducido a prisión, donde “desaparecería” sin dejar rastro.
Manuel Fernández Moro era militante de Izquierda Republicana, el partido liderado por el presidente de la República, Azaña. Manuel, desapareció durante la tercera semana de agosto de 1936 -había estado preso en el Penal- custodiado tanto él como otros militantes y simpatizantes republicanos por funcionarios de prisiones y un destacamento del ejército con la misión de vigilar a los presos políticos. De ahí lo extraño de estas desapariciones. El investigador Jesús Núñez ha estudiado la historia de otro portuense  que fue alcalde de la Ciudad durante dos periodos, y cuyo final también se desconoce: «Francisco Cossi Ochoa 1898-1936. El último presidente de la Diputación de Cádiz en la II República. Una muerte sin esclarecer». En dicho libro se afirma que en los primeros meses de la Guerra Incivil era usual que una siniestra camioneta, bautizada como La Viuda Negra, conducida por milicianos facciosos se llevara presos de la cárcel. Sus cuerpos eran luego encontrados en los alrededores de la Plaza de Toros. Nunca apareció el de Manuel Fernández Moro. (La ilustración, carboncillo de Manuel Romero Brú, situado en la Galería de la Planta Noble de la Casa-Palacio Municipal).

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