
Agustín Vela Mariscal (1914 -2005), hijo de Antonio y María vivió casi 92 años, era el segundo de siete hermanos. Nació en la Granja San Javier, en la zona del Molino, junto al actual Parque del Vino Fino, terrenos que él había labrado en su juventud, pues se sentía hortelano y presumía de ello. Estudió poco tiempo, un año, pero le cundió y aunque fue una lástima que no continuara estudiando por tener que atender las obligaciones del campo, era una persona con una inteligencia natural innata. De niño, con apenas 10 años, llevaba, casi a diario, las frutas y verduras a Cádiz en el Vapor, donde alguien las recogía. Empezó a vender huevos, en canastos de la granja, en la Placilla, delante del almacén de Nicanor. De jovencito llegó a ganar un concurso adivinando si los huevos de granja estaban sanos o si, por el contrario tenían alguna tara.

Los padres de 'el Vela': María Mariscal Muñoz, natural de Cádiz pero oriunda de Jerez, y Antonio Vela Aragón, natural de Chiclana.
El día de su nacimiento la Comisión Europea, publicaba un proyecto de reforma de la agricultura, la verdadera vocación de Agustín. Ese año se abriría al tráfico marítimo el Canal de Panamá y Benedicto XV sucedería en el papado a Pio X. También 1914 es el año de la I Guerra Mundial, el 28 de julio declararía la guerra Austria-Hungría a Serbia; el 1 de agosto Alemania a Rusia; el 4 de agosto, Alemania a Francia y el Reino Unido a Alemania; el 5 de agosto Austria Hungría a Rusia y el 23 de agosto Japón a Alemania. Agustín venía al mundo en un ambiente enrarecido en la convulsa Europa de principios del siglo XX.

Agustín, de soldado, el segundo por la izquierda, en un bar de Córdoba. Hizo la mili junto al que fué ministro franquista, José Solís Ruiz --con quien mantuvo siempre una dilatada correspondencia-- y con el porteño Manolo Gatica. Le escribía las cartas a los soldados que no sabían leer y escribir.
Se marcha al servicio militar, estando principalmente en la Sierra de Córdoba, y también en Málaga. En Córdoba le cogió la Guerra Civil Española, con 22 años. Algunos historiadores la consideran como el preámbulo de la II Guerra Mundial, puesto que «sirvió de campo de pruebas para las potencias del Eje y la Unión Soviética, además de que supuso un desenlace, principalmente a raíz de la llamada Revolución social española de 1936, entre las principales ideologías políticas de carácter revolucionario y reaccionario (o contrarrevolucionario) que entonces se disputaban en Europa y que entrarían en conflicto poco después.» (W).

Agustín, a caballo, en la Granja San Javier.
Vuelve a El Puerto tras la guerra y se incorpora a la huerta familiar, a la Granja San Javier para, más tarde, trabajar con el mayorista de frutas y verduras Felix Pérez Peral, donde cobró sueldos por encima de la media y es que, Agustín cobraba más porque era el que más trabajaba. Iban a Sevilla o Málaga en camiones a buscar el género y por el camino ni dormían, vigilantes, para que no les robaran la mercancía.

Agustín, ante el puesto de frutas y verduras en el exterior de La Placilla. Hubo un tiempo en el que las autoridades municipales decidieron, no solo impedir los puestos al aire libre, sino que eran perseguido por los guardias municipales. Más de una vez le requisaron el género y él siempre pedía que 'lo entregaran al Asilo de Ancianos'.
Su abuelo tenía una huerta alquilada y con el reparto que dio la cosecha instaló un pequeño puesto en la Placilla, delante de la que luego sería su casa, precursor del gran puesto familiar de los Vela de toda la vida. Existían precedentes familiares, ya que la hermana de Agustín, Manuela, ya tenía un puesto de verduras en la calle Luna.
La aventura de la compra de género era algo cotidiano, hasta llegar a conocer todos los campos de El Puerto, Rota, Sanlúcar y Chipiona. En esos trances lo ayudaba Juanele --Juan Robles-- un hombre fuerte que le acompañaba en el acopio de aquellos productos de primera necesidad.

Ante el monumento del Sagrado Corazón, en la Plaza de los Jazmines, camino de la Feria situada en la Victoria, con su mujer y parte de los hijos.
LA FAMILIA DE AGUSTÍN.
Tras cinco años de noviazgo, se casa con Carmela Durán Valle (fallecida en 2006), con la que tiene siete hijos, alcanzado la misma cifra de descendencia que hermanos fueron los Vela Mariscal. Así, los hijos de la familia Vela Durán son Mari Carmen, Agustín, Milagros, Antonio, Quisca, Conchita y María Jesús, esta última casada con el torero de plata, Gregorio Cruz Vélez. Todos pusieron su grano de arena en el negocio familiar, todos echaron una mano al padre y a su madre, quienes trabajaron muchas horas en el negocio para sacar tan larga prole adelante. La empresa, en sus mejores momentos, llegó a tener algunos trabajadores externos.

Agustín Vela, al que gustaba ponerse para trabajar un gorro de paseo de los 'Marines' americanos. Fue el primer proveedor de la Base Naval de Rota.
EL PROVEEDOR DE LOS MEJORES.
Los principales restaurantes de El Puerto, Cádiz y Jerez y hoteles de la zona, así como ciudadanos de las poblaciones limítrofes --”el señorío de Jerez”-- venían a El Puerto a avituallarse y a comprar el género que ofrecía, por su calidad, presentación y exigencias, Agustín Vela. Fue el primer proveedor de la Base Naval de Rota y continuó siéndolo, incluso, cuando empezaron a salirle competidores que acababan tirando el precio de las mercancías. Al final, cuando no podían atender los compromisos, los americanos acababan acudiendo al puesto --o mejor dicho-- al mayorista/detallista de frutas y verduras porteño. Precisamente, muchos americanos venían a título particular a comprar a su puesto de La Placilla, y es que se corría la voz e incluso, venían conocidos de otros militares que, con anterioridad habían estado destinados en Rota.

Carmela, la mujer de Agustín, con una cliente-amiga norteamericana. Lo cierto es que la clientela de 'el Vela' tenía sus preferencias: había quien prefería ser despachado por Agustín o por su mujer.
GENIO, CARÁCTER Y EXIGENCIAS.
Agustín era muy exigente, le gustaba la limpieza, la buena presentación del género, era un perfeccionista en su trabajo, lo que quizás hiciera que tuviera “prontos” que le dieron fama de tener mal genio. Pero se le pasaba pronto. Tenía mucho sentido del humor --señal de inteligencia-- o en palabras más coloquiales de otros: «--era un cachondo, con el que no tenías más remedio que reírte de sus ocurrencias». Tan exigente era que enseñó a medio campo de Sanlúcar a plantar los pimientos, porque, afirmaba: «--Los pimientos no tienen porque salir torcidos, eso es cosa de malletos malos».

Agustín Vela, en 1933, posando en el Estudio de Castroverde. De futbolista y de paisano.

Agustín, el segundo por la derecha de pie, con el equipo del Racing Club Portuense. El quinto por la izquierda es José Domínguez Neto, el sexto es Luis León: era un medio alto, muy seguro y de gran toque de balón. El portero es Joaquín Camacho, que vino procedente del Triana CF, padre de la mujer de José Antonio López Esteras. La foto está tomada en el famoso Campo del Tiro de Pichón, era un terrero de juego yerboso y de grandes dimensiones. El Racing se trasladaría al campo de Eduardo Dato, allá por 1941. La foto está tomada en 1933.
FÚTBOL: RACING Y MIRANDILLA.
Desde muy joven jugaba al fútbol, a pesar de que el padre no le dejaba, abrumado por las obligaciones de atender la granja: el ordeño de las vacas, atender a los animales de granja o las labores del campo; aún así, harto de trabajar, Agustín se escapaba y entrenaba siempre que podía, para acabar jugando como titular, primero en el Racing Club Portuense y luego en el Mirandilla de Cádiz. Le llegaron a apodar “el caballo” por las patadas que daba --¿al balón o a los jugadores contrarios?-- lo cierto es que hubo un ajuste a patadas con dos hermanos futbolistas. Es verídico que fue un jugador muy reconocido, empero, una lesión de espalda le obligó a retirarse, ya que estuvo a punto de quedar tetrapléjico.

Banquete homenaje a los jugadores del Racing Club Portuense, en 1935, el 23 de octubre. Entre ellos podemos ver a Agustín Vela, José Domínguez Neto, Paco Sevillano, Luis Ortega, Los Genaro, José Antonio Terrada Alemán y Antonio Torre Santiago.
Magnífico bailarín, en el Casino “hacía raya”, tenía como pareja de baile a la señorita Blanquer, hermana de Anita y Teresa. Muy religioso, era devoto de la Virgen de los Milagros y uno de los que acompañaban al paso de la patrona, cuidando de uno de los laterales del mismo. Ayudó siempre que pudo a las Hermanitas de los Pobres que existían en la calle Cielos y al Asilo de Ancianos. El almacén de frutas y verduras cerró, tras el fallecimiento de los iniciadores de esta saga en El Puerto, el año de 2007.

Agustín Vela, en una instantánea tomada en las Bodegas Terry, con Miguel Reina, portero que fuera del Atletico de Madrid y tambien del Barcelona. Su hijo, José Manuel, es decir, el nieto del cocinero del Hotel Meliá Caballo Blanco, con quien Agustín mantenía una buena amistad, es en la actualidad jugador de la selección española y del Liverpool.

La Tienda de Frutas y Verduras de Agustín Vela, en su última etapa.




Guillermo Rivas Ramírez (1900-1962) nació en nuestra Ciudad, quedando huérfano desde muy joven, con nueve años, siendo reclamado por dos tías que vivían en La Habana (Cuba) donde tenían plantaciones de caña de azúcar. Allí permaneció hasta que, insuflado de patriotismo, quiso hacer el servicio militar en España. Hasta su regreso a nuestro país se preparó en contabilidad, mecanografía, taquigrafía, pues tenía claro que con formación era como se podía salir adelante en la vida y, consiguientemente, en el mundo de la empresa y los negocios. (En la fotografía de la izquierda, Guillermo Rivas, con el uniforme de sargento de Regulares, durante el servicio militar, en 1921).




CASAMIENTO Y UNA FAMILIA LARGA Y NUMEROSA.
(Continuación).



Estas disposiciones testamentarias destruían la estructura societaria, al formar parte de los bienes la importante participación en la misma del testador, salvo que los herederos y el otro socio llegasen a un acuerdo para continuar, determinando las respectivas participaciones, entente que no se produjo, mas bien todo lo contrario, originándose diversas discusiones y falta de acuerdo entre los afectados, de tal forma que uno de los primeros pasos que debían darse para establecer el importe real de los bienes del fallecido, como era la disolución de la sociedad, no se produjo hasta año y medio después. (En la imagen de la izquierda, esquela de Adolfo Tosar Martínez. Colección de CGS).
LA FAMILIA EMPARENTA CON...



Eugenio Pedregal Valenzuela, conocido emprendedor local, era Perito industrial. Siendo muy joven, recién terminados sus estudios, tras una etapa en el Banco Hispano Americano, Eugenio se fue a trabajar a Barcelona, ciudad en la que pasó muchos años y conoció a la que sería su mujer, María Antonia Viou Pradas, con quien tuvo dos hijas, Eva y Esther. En la Ciudad Condal trabajo un tiempo en empresas como Campsa, antes de regresar a El Puerto, donde comenzó trabajando en el negocio familiar, Muebles Pedregal, y realizando proyectos para numerosas empresas como perito industrial. Fue uno de los socios fundadores del céntrico Hotel Los Cántaros en el año 1984, todo un referente para el sector turístico porteño que animó a la instalación de otros establecimientos hoteleros en el centro de la ciudad. Persona inquieta y comprometida con El Puerto, formó parte de numerosas asociaciones y colectivos, ocupando cargos destacados en las directivas de la Asociación de Comerciantes del Centro (Acocen), la Asociación de Empresarios de El Puerto (AE) de la que fue su vicepresidente, y la Comunidad de Propietarios de Vistahermosa. Nos dejaba el 23 de octubre del pasado año 2008. (En la imagen, superior Eugenio Pedregal en una fotografía tomada poco antes de su fallecimiento. En la inferior, la fachada del Hotel Los Cántaros, en la Plaza de la Cárcel).
INTERESES RESIDUALES.
A Eugenio le podía El Puerto. Y le podía más el desinterés de los responsables políticos de la Ciudad cuando, a su juicio, dejaban escapar oportunidades para nuestra población, sea cual fuera el motivo o el color político. Era un luchador para la ciudad que lo vio nacer, y ahí andaba entre asociaciones empresariales, escribiendo cartas, entrevistándose con quien procediera para ayudar a empujar la locomotora de El Puerto. En esas, en esos ‘intereses residuales’ andaba Eugenio. Dejándonos un buen recuerdo, un buen sabor en la boca de las palabras, unos buenos sentimientos en la memoria de nuestros Puerto. (En la fotografía pequeña, Eugenio con poco más de 20 años, cuando trabajaba en el Banco Hispano Americano).

Aurelio Sánchez Martín, familia de los Balcon, de quién ‘Ojito', con el genio, el arte y la gracia que le caracterizaba decía: ‘La niña de don Camilo’, en clara alusión a Tere, la hija de un Coronel del Ejercito llamado don Camilo que vivía al final de la calle Larga, próximo al Paseo de la Victoria, muy apuesta y muy formal. Es que Aurelio, el mismo lo reconoce, para sus amigos, Domingo, ‘Ojito’, Enrique, Paquito Gallardo... era muy ‘formalito’. Por otrto lado, dicen que 'la ocasión la pintan calva'. Cuando así ocurría y no vamos a dar mas pistas, 'Ojito' le decía a su hermana Rosario en su casa de la calle de la Arena: "-Venga, date una vueltecita; tu a la calle que hoy me toca a mi…"


Domingo Rosado Ramírez, aventurero y buscavidas cantaba cuplés y se acoplaba a cualquier reunión gastando todo cuanta ganaba entre sus amistades. Era una persona generosa. Mimaba mucho a los jugadores del Racing Club Portuense, y tenía predilección por alguno de ellos a los que consideraba su protector, allá por los años sesenta. Falleció a la edad de 75 años, una mañana de diciembre de 2006, en la Plaza del Polvorista cerca de su casa, conocida como la Casa de los Naranjos en la calle Aurora, cuando se dirigía a su trabajo, en la Plaza de Abastos, Bar Vicente, donde tenia instalado su puesto. Durante algunos días, después de su fallecimiento, clientes y amigos depositaron flores en el lugar donde estaba ubicado el puesto de hortalizas y verduras. A la izquierda, podemos leer el epitafio recordatorio que se pudo contemplar a las puertas del Bar Vicente el 26 de diciembre de 2006. (Foto Colección Carlos Pumar Algaba).

Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘el Cochino’, sin duda alguna uno de los mejores pescaderos (para muchos el mejor) que ha dado El Puerto. En el mundo del pescado sus facultades innatas y, sobre todo, su generosidad han hecho posible que como porteño sea muy querido y conocido allende nuestras fronteras. El apodo le viene por su bisabuelo, pescadero también como su abuelo y Gabriel, su padre. Su bisabuelo enfermo de viruela quedó con las secuelas de la misma dejandole unas marcas características sobre la superficie de la piel. Los pescaderos se sorprendieron y, claro, el cachondeíto de la tierra: “--Está más feo que un cochino.” Nació en la Calle Pozuelo, frente a la desaparecida Sala Pozuelo y se crió con su madre y sus hermanos, a quienes ayudó todo cuanto pudo, circunstancias adversas, ocurre en las mejores familias, hicieron que la figura de su tío Manolo, hermano de su padre, fuera determinante en el devenir de Manolito ‘el Cochino’. La generosidad de la que siempre ha hecho gala es fruto del trato y el cariño de su tío que fuera quién le abriera las puertas al negocio del pescado. (En la fotografía, Manolito ‘el Cochino’ cuando comenzó en el puesto de pescados en la Plaza de Abastos. Puesto que compraría a su tío Manolo y al padre de Pepe Romerijo a finales de los años 50 del siglo pasado).




La afinidad y amistad que compartía con Pepe Romero Zarazaga, Pepe Romerijo, con nótula propia en Gente del Puerto 13, sería el aldabonazo para contribuir en la década de los años 70 y 80 a que la sinergia de ambos sectores, el extractivo pesquero y el comercial, fuera, sin ningún género de duda, el de mayor esplendor y, como consecuencia, uno de los pilares básicos de la economía porteña. Cabe recordar a Pepito Roselló, Pepe ‘El Chofer’, padre de Jaime Gutiérrez Perea, concejal que fuera de IP; Juan Crespo Rodríguez, ‘Mosco’, Ángel Alonso Alejo, José Agarrado Macias, Juan Hernández Navarro, Miguel Roselló Bertomeu, José González García, la familia Soriano Gómez, ‘Abuja’, Quini Roselló, José Manuel Moy, Miguel Moy, Joselin y además Luis Fernández Chulian, Fali Alonso Gómez, Manolo Ariza, Miguel Payares, José ‘Plaza, ’Fermín Romero Díaz, ‘Abuelita… y toda la marinería, sin excepción de ningún tipo. Merece capitulo aparte la figura de José Antonio Español Caparrós, Ingeniero Director de la Junta de Obras de Puerto, muy particular y controvertido personaje, con el que se entendió a las mil maravillas. (En la fotografia con Pepe Romero Zarazaga).




1939 los 14 alumnos presentados, aprobando todos ellos, entre los que recuerda a Eduardo Zamorano Lechuga, Antonio Aragón Astorga o a los hermanos Molleda. (En la fotografía de la izquierda, Roque en el año 1949).












Corría el año 1966 y coincidiendo de que el Racing Club Portuense estaba haciendo una gira por Extremadura, fueron a jugar un partido con el Mérida Industrial, coincidiendo que directivos de éste equipo que conocían a Mariano Serrano “Nano”, y debido a que el Mérida tenía que jugar un partido con el Oviedo, le preguntaron si sabían de algún portero y en aquel entonces Nano les propuso a Fernando. Este fue probado, les gustó y se quedó durante la temporada 1966/67. Para no ir sólo hasta Mérida le acompañó también Luis Marroquin Sánchez, conocido futbolísticamente con el sobrenombre de “el Maño”, quién también fue fichado por dicho equipo. Dos porteños en el Mérida Industrial no era mal fichaje para un equipo de Extremadura. (En la fotografía Fernando González Borrás, de portero en el Mérida en la temporada 1966/67).
En la fotografía superior, la alineación del Mérida Industrial temporada 1966/7. Fernando González Borrás, Enrique III, Manga, Fernando Cantino, Yerro, Merino, Emilio, Gijón, Ardila; Luís Marroquín Sánchez y Jeromo (Jerónimo Martínez Yanguas) . En la ilustración de la izquierda, la acreditación de su pertenencia al Mérida Industrial.




«A la tierra en la que uno nace se le toma aprecio, pero no siempre se acaba amándola como un amante ardiente y perseverante. El azar que nos ha permitido cautivos gozar de la existencia, no siempre acierta en nuestros deseos de plenitud con el horizonte de la mañana. Este es el caso de Rafael Esteban Poullet, nacido en las Puertas de Hércules en 1935. Cultivado en las ciencia del Mediterráneo, su hedonismo vitalista y creativo siempre está en lance con el tempestuoso Océano, lustros de convivencia con el que ha sabido pactar, empero, una armonía no siempre exenta de las sombras de la intolerancia del monoteísmo. La aridez del contexto en el que fue educado, lejos de acomodarle en la común cosmología de valores colectivamente compartidos, le impulsó a superar las barreras culturales enraizadas en el tradicionalismo comunitario, y en su obra está el resultado latente de su concepción de la vida inspirada en las entrañas del Egeo. ¿Quien no ha visto a Faelo cabalgar en dirección a Atenas a lomos del viento de Levante?». Biografía Íntima. Alfredo Hidalgo Lavié. Dr. En Ciencias Políticas. (En la fotografía, Faelo, caraceterizado de griego clásico, en una estancia de su casa de la calle Larga, en la década de los cincuenta del siglo pasado).

DE LA MEDUSA AL ERMITAÑO.


También el corto “Petit Cherie” y “Serenata para un joven estudiante”, en 1970, siendo su último trabajo “El Circo”, rodado tras la muerte de Franco. Con el cambio de formato, de cine a video, lo deja. No le ilusiona hacer cosas para ser vistas en pequeñas pantallas. Conserva, inédito, el guión del documental “Suite Rocío. La otra Virgen del Rocío”. (En la fotografía de la izquierda, Faelo, a finales de la década de 1960).
NOVELA PARA EL CINE.
COLLAGE: SUITE ROCÍO


CARTELERÍA, DIPLOMAS
EXPOSICIONES.
Victor Bellvis Acosta --Belva-- nace en El Puerto el 13 de julio de 1985. Hijo de José Ignacio y Carmen, porteño y jerezana, es el segundo de dos hermanos y nieto del conocido bancario jubilado del Andalucía, Rafael Bellvis. Vive en la calle Manuel Álvarez, 44, pegado al coso taurino, a una de sus grandes aficiones: el mundo de los toros. Tiene un perro, de nombre Henry, que lleva con la familia once años. Estudió primaria y parte de secundaria en el Colegio SAFA-San Luis, terminando sus estudios de bachillerato en el Instituto “Pintor Juan Lara”. En la actualidad estudia Ciencias Empresariales en Jerez de la Frontera. Satisfecho de los estudios que está llevando a cabo, el año próximo tiene previsto terminar la carrera de grado medio en Inglaterra, en la Universidad de Wolverhampton, con una beca Erasmus. (Victor, con su Cannon reflex, en el burladero de fotógrafos de la Plaza Real).
Victor, no tiene antecedentes familiares en el mundo de la fotografía. Su afición a la Semana Santa le hace entrar en el mundillo de los objetivos y las cámaras, empezando en el año 2004 con una cámara réflex de carrete, de forma autodidacta y agradeciendo los consejos de los profesionales que va conociendo, con los que llega a entablar una relación de amistad.
Apasionado tanto de la fotografía cofrade como de la taurina, colabora con la web taurina
DISTINCIONES SEMANA SANTA.


Dicha empresa era valenciana y se encargaba del suministro de intendencia de los ejércitos de Tierra, Aire y Marina de Guerra, así como a las prisiones. Se mudó posteriormente junto a su familia a una casa al lado del antiguo penal de El Puerto, edificio que no existe en la actualidad.


