Manuel Soriano Gómez nació en la Casa de la Aduana, el 28 de agosto de 1931, hijo de Manuel Soriano Martín y Carmen Gómez Mesegué. Estudió en el Colegio del Carmen y en el de Cárdenas, en la calle Luna, frente al desaparecido Teatro Principal.
El año de nacimiento de Manuel, lo es también del escritor español Juan Goytisolo, de la actriz italiana Lucía Bosé, del fallecido político ruso Boris Yeltsin, de la presidenta argentina desaparecida María Estela Martínez de Perón, del actor estadounidense James Dean, de la actriz española Encarna Paso, de la actriz francesa Leslie Caron, del artista y pacifista argentino Adolfo Pérez Esquivel. Ese año, el poeta Federico García Lorca crea ‘La Barraca’, grupo de teatro universitario con el que representó obras clásicas en numerosos municipios españoles. Mientras, Salvador Dalí, pinta «La persistencia de la memoria». En la Primera División Española, triple empate entre Athletic de Bilbao, Real Racing Club y Real Sociedad, que se salda con la victoria de los bilbaínos.
En 1948 empieza a jugar en el R.C. Portuense, como interior derecha --aunque jugó de todo lo que hiciera falta--, hasta la temporada de 1962.

En la imagen Pedro, Gil, Ojito, Andreu, Desiderio, Alonso, Laínez, Lupo, Cordero, Rasero, Trujillo, Baltasar, y junto a Manuel Soriano, Manuel Jarque ‘Chicharito’, con nótula núm. 292 en Gente del Puerto.
En 1950 se casa con Rosario Valiente Moreno, naciendo un año más tarde su primer hijo de los catorce que tiene. Vivió unos años en la Casa de Roque Aguado, en la Plaza del Polvorista, hasta que consiguió una vivienda en la conocida como Barriada de la Playa, donde nacerían ocho de sus hijos. Los tres más pequeños, durante la etapa en la que nuestra Ciudad no tuvo clínica, nacerían en Cádiz. En la actualidad tiene hasta un bisnieto. Es una familia, aparte de las más numerosas, de las más antiguas, pues ya va por la sexta generación en El Puerto. Tenía pocas aficiones, todo el tiempo lo dedicaba al trabajo para sacar adelante a tantos hijos; solo jugaba de vez en cuando a las cartas en el Bar de las Cadenas o iba con sus hijos a coger espárragos al campo, o a mariscar almejas los domingos. (En la imagen de la izquierda, Manolo con su novia, --la que sería su mujer-- Rosario Valiente Moreno, en 1948).
Manuel tuvo una Taller Aserradora donde cortaba los troncos de pino para hacer tablas con las que formar las cajas para envasar el pescado. Más tarde, una cosa llevó a la otra y se dedicó a la Exportación de Pescados y Maricos. Y es un dato curioso que la primera Marisquería o Cocedero de Mariscos que existió en El Puerto lo montó Manuel Soriano en la Plaza del Castilo, mucho antes que el de Pepe Romero Zarazaga, Romerijo, con nótula núm. 013 en Gente del Puerto. Después Manuel montaría una segunda marisquería en la Casa de las Cadenas, por la Avda. de la Bajamar, --la derribada parte trasera de la Casa Palacio que fue residencia real en 1729 y 1730, precisamente donde estaban los miradores--.

La fotografía es de 1940, Manuel Soriano, en el centro, con sus padres Manuel y Carmen y sus hermanos. Contaba con 9 años de edad. La imagen está tomada en la Casa de la Aduana.

Manuel Soriano y su hermano Luis, ambos jugadores del R.C. Portuense, con cuatro hijos del primero sobre una moto. La instantánea, tomada en la Barriada de la Playa, corresponde al año 1961.

Sala de Manipulación de Pescado, en la Avda. de la Bajamar, esquina conla calle Cadenas, (en la trasera derribada del edificio de la Casa de las Cadenas), Manuel Soriano, su hijo Rafael y su nieto Saul, en plena faena. Desde ahí se preparaban los mariscos que partían para Madrid, Mallorca, Ibiza, etc...

En la Avenida de la Bajamar, al fondo el Varadero con el Vapor Adriano III, en carena, frente a la Barriada de la Playa. Los niños son, agachados, Juan Carlos y José Luis Soriano y Diego Alonso; De pié, segunda fila, de izquierda a derecha, Marina y Rebeca Soriano; tercera fila, de izquierda a derecha, Lucía Alonso, Soraya Soriano, en brazos, Moisés Soriano, Eva Soriano, Carlos Morejón (este chico siempre trabajó en el Bar Gonzalo, muriendo prematuramente). Detrás Carmelo Soriano. La fotografía está tomada en 1967/68.
Una tercera marisquería la abriría nuestro protagonista donde se encuentra el ‘Nuevo Échate Pa’yá --con nótula núm. 569 en Gente del Puerto--. Otra la instalaría en la calle Caldevilla, una siguiente en la Ribera del Río, junto al ‘Bar El Chino’ y la última otra vez en la trasera de la Casa Palacio de la Casa de las Cadenas, por la Avda. de la Bajamar.

La actual Avenida de la Bajamar. En primer término, a la derecha, la Casa de la Aduana, donde nació Manuel, varias casas más adelante, la trasera de la Casa de las Cadenas, derribada impunemente ante la piqueta de la incultura, en pleno siglo XXI, a pesar de contar la Ciudad con la protección que le otorga ser Conjunto Histórico. ¿Para que?

En la imagen, tomada en 1980, aparecen todos los miembros de la familia Soriano Valiente, es decir los padres, abuelos paternos, y los 14 hijos con algunos nietos (y por tanto bisnietos de Manuel Soriano Martín y Carmen Gómez Mesegué).

En esta fotografía, tomada en el Salón de Plenos del Ayuntamiento en 1998, aparecen, los padres de Manuel Soriano, --en una silla sentados en primer término, con sus bisnietos--; a la derecha de la imagen, con traje oscuro, en la primera línea de pié, nuestro protagonista, Manuel Soriano Gómez con sus hijos, yernos y nueras, nietos. Un hijo de Manuel, aparece con su hija, la hija de ésta, quien en la actualidad tiene un hijo de dos años. El matrimonio Soriano Valiente, ambos, Manuel y Carmen, tienen 87 años y la madre de Manuel, centenaria, aún vive.










(En la imagen de la izquierda, la familia de Francisco Quijano Rosende, mujer e hijos. La hija Concha, es abuela de nuestro protagonista, Javier).
LAS BODEGAS DE QUIJANO.
ATANASIO QUIJANO CIEZA.
MOSCATEL ‘LAS CINCO PERLAS’.


MASTER EN MADRID.







(En la imagen de la izquierda, José Fernández Sanjuán, Pepe 'el del Vapor'. Foto: Faly). Antonio Carbonell, Secretario que fue de la Cofradía de Pescadores refería una tarea desarrollada por el Vapor en relación con el mundo de la mar: «Pepe y el Vapor fueron durante muchos años indispensables para el mantenimiento de la actividad pesquera portuense. Pues resulta que antes de construirse los espigones de Poniente y Levante en la desembocadura del Guadalete, obras que finalizaron en 1970, la entrada de arenas que arrastraban las corrientes litorales y formaban la barra en la boca del río, impedían que la práctica totalidad de los barcos pudieran pasar por el Guadalete a media marea o bajamar escorada. Entonces Pepe, a bordo del Vapor, con un instrumento formado por una pesa u otro metal colgado de una cuerda (sonda de mano, escandallo o plomada), no sólo medía la profundidad del río, sino que de la misma manera al colocar cebo en la pieza de metal, con tan solo tocarlo, iba conociendo la calidad de fondo de la desembocadura del Guadalete. Y Claro. Con esta maniobra, le permitía, al esquivar los cascajos y arenas del río, alcanzar la navegación correcta y, así, los barcos, al seguir el rumbo del Vapor, entraban en puerto sin esperar la pleamar. Esta laboriosa operación, además, era fundamental para evitar cualquier desgracia cuando las condiciones meteorológicas eran adversas, como por ejemplo, la niebla.»
El principio del milenio, nos ha llevado otra vez a lo antiguo, a recuperar costumbres y tradiciones que nunca se debieron abandonar, a volver a aplicar tecnología que han sido útiles durante miles de años y que, de forma inexplicable estaban prácticamente desaparecidas en nuestra Bahía de Cádiz.



Estamos convencidos que, cuando las líneas marítimas de pasajeros, numerosas y múltiples en sus recorridos, rápidas y con horarios amplios, frecuentes y flexibles, sean una constante en la Bahía, como lo son hoy los catamaranes puestos en marcha por el Consorcio nuestro Vapor Adriano III volverá a ser el buque insignia de la flotilla de barcos de pasajeros gaditanos, y de quienes nos visiten, pues el uso turístico es su mejor y más claro cometido de presente y futuro.
Tal dignidad no se alcanza de forma gratuita, pues son ya 80 años, desde que aquel lejano 1929, José Fernández Fernández, y sus cuatro hijos, llegasen a bordo del ‘Adriano I’ a aguas de nuestra bahía para cubrir el trayecto de El Puerto-Cádiz. 


Luis Frontela Carreras, Catedrático de Medicina Legal, Especialista en Medicina Legal y Forense, Especialista en Cirugía General, Especialista en Traumatología y Ortopedia, Director del Instituto Universitario de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla. Es uno de los forenses más reconocidos del país. Se formó en Italia y EE UU. Y en Scotland Yard en investigación de incendios.
Hijo de militar, Luis Frontela Carreras vino al mundo, por aquello del destino paterno, en la plaza de Melilla hace 68 años. Para la forensía empezó a nacer cuando, con apenas diez años, decidió hacerse Sherlock Holmes e inspeccionar las vías de un tren donde había muerto arrollada una niña. Entonces vivía en O Barco de Valdeorras (Orense). Después vino la carrera de Medicina y su formación de postgrado en Scotland Yard y el FBI.


Dice que el Servicio Andaluz de Salud le cerró su clínica portuense, que no pudo vender como quería, dando todas las facilidades, al entonces Ayuntamiento comunista. Dice que su mayor orgullo es haber sacado de la cárcel a muchos acusados de crímenes que nunca cometieron.







Nació Dolores en El Puerto de Santa María, en la Casa de la Lenga, situada en la porteña Plaza de Juan de Austria. Su padre fue
Con el tiempo, y junto a su marido, comenzaron a dedicarse a los vestidos de Faralá, concluyendo en lo que hoy conocemos como “Flamencas Mariló”, una experiencia de 40 años, como consta en la propaganda de la empresa familiar. Empresa de la que tuvo que encargarse, junto a sus hijos, cuando fallece su marido de una terrible y triste enfermedad.
Ni que decir tiene que todos estos recursos y personas han colaborado de forma altruista, y todo el dinero recogido ha sido donado a las distintas asociaciones.
(En la imagen, una fotografia actual de Mariló con sus nietas María y Lola).
Cocinero de postín, divulgador de platos de nuestra tierra, investigador de nuestros sabores, este portuense, hijo de Roberto Romero Laffite
Se trata de un restaurante italiano, situado en una casa señorial dentro del casco antiguo de la ciudad. Posteriormente instala su primer restaurante, La Olla , durante un año. (En la imagen, un ancestro de Roberto, Cecilia Bölh von Faber --Fernán Caballero--).
ENTREVISTA.




Miguel Lobato Quintero nace en 1927, el 4 de marzo, en la calle Pozuelo, hoy Federico Rubio. Estudió en el colegio de la calle Ganado con el Maestro Cárdenas. Polifacético donde los hubiere, desde joven vive el mundo del espectáculo a través del Carnaval, en su casa, ya que su abuelo Miguel Lobato como él, fue un conocido autor carnavalesco, en aquella época, en nuestra Ciudad. Persona seria y honrada, empezó en el mundo del fútbol como secretario del equipo Santo Tomás, en el que jugaban Laínez, Lupo y Joselete. (En la imagen de la izquierda, una fotografía actual de Miguel Lobato).


EL MUNDO DEL ESPECTÁCULO.





Estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, licenciándose en 1991 con el número 1 de su promoción. Está en posesión del Premio Real Maestranza, el Premio Excmo. Ayuntamiento de Sevilla y es Master en Proyectos de Arqueitetura C.S.A. por la Fundación Antonio Camuñas (Madrid 1992-93).
SENDERO PINAR DE LA ALGAIDA
CUBOS FRENTE A LA MARISMA








Pepe tiene una gran familia que se compone de 6 hijos , 17 nietos y 8 bisnietos y otro que viene en camino. De los nietos 12 están ya casados. Pepete sorprende con su gran memoria. Se acuerda de datos y nombres, con pelos y señales, de muchísima gente que ha conocido en su vida. Se conoce los nombres y las medidas de todos los cortijos de la campiña. Es un gran entendido en caballos y distingue los hierros de las distintas ganaderías de Andalucía.
«Desde su apertura en 1988, he tenido el privilegio de estar al frente del Restaurante El Faro de El Puerto. Gracias al esfuerzo conjunto que me han brindado mi esposa Ana y un equipo de veintiocho personas, hemos conseguido que El Faro de El Puerto brille con luz propia y sea un importante referente gastronómico de la región. Nuestro éxito ha estado condicionado en gran medida a la confianza que supone contar con un mismo grupo de personas desde el comienzo de este proyecto. Así, Jaime, Ramón, Ignacio, José Luis, Pepe, Benito, y un largo etcétera aún continúan conmigo en el noble arte de servir a los demás. Por ello, tanto nuestros clientes más habituales como aquéllos que nos visitan por primera vez, perciben rápidamente que en nuestra casa se respira profesionalidad, cortesía y ganas de hacer las cosas bien.
Nuestras recomendaciones en materia de vinos se decantan por los caldos de Jerez, ideales para este tipo de gastronomía en la que abundan los mariscos y pescados. Nuestra casa dispone de una gran bodega climatizada que permite ofrecer una amplia variedad tanto de éstos como de otros vinos, y figura entre los establecimientos asociados a la Ruta del Vino y Brandy de Jerez, con su Ruta Urbana de El Puerto». (Texto: Fernando Córdoba).
TESOROS OCULTOS DE LA PROVINCIA.