Pepe Valiente Moreno es un huérfano de la guerra. Hijo del tonelero Rafael Valiente y de Josefa Moreno, es el tercero de cinco hermanos, nacido en Sanlúcar de Barrameda, el 23 de abril de 1923, aunque muy pronto se vinieron a vivir a El Puerto, primero en la calle Bolos 3 y luego en Cruces 73, durante ocho años. (En la imagen, Pepe Valiente, con una fotografía detrás, de su padre, asesinado en los primeros días de la Guerra Civil).
EN 1923 Pedro Muñoz Seca estrenaba Las Hijas del Rey Leal, Equilibrios, El filón, Las cosas de Gómez, De lo vivo a lo pintado, El Rey Nuevo, y El Vaticinio o S.S.S. El 23 de abril de 1923, el ABC recogía la proclamación de los 145 candidatos a diputados a Cortes por el artículo 29, siendo por El Puerto de Santa María, José Morote, Adicto. También estaban los Conservadores, Mauristas, Ciervistas, Regionalistas, Republicanos, Socialistas, Integristas e Independientes. En 1923 Rafael Alberti empieza a trabajar en los primeros poemas de Marinero en Tierra.

En la Escuela de D. Juan Pinto Salas, en 1929.
Junto a su hermano Rafael Valiente, con nótula núm. 102 en Gente del Puerto, con 6 y cuatro años respectivamente, lo inscribieron en la escuela de Juan Pinto Salas, en la calle Meleros. Recuerda Pepe que en el recreo con el desayuno, el maestro decía aquello de: «Cada cual se come lo suyo y Dios lo de todos», además, por allí aparecía Paco ‘el de los Bollos’ quien portando una garrafa de helado y una ruleta o reolina invitaba probar suerte y era verdad que siempre tocaba el barquillo con helado de vainilla.

En la Escuela Nacional de Niños de Bellas Artes, en Santo Domingo. El profesor era D. Antonio de la Torre. Pepe es el primero por la izquierda, de la segunda fila desde el suelo.
El edificio de Bellas Artes, antes de su destino como ‘Escuela Nacional de Niños Nº 5’, fue convento de Santo Domingo, luego Casa Consistorial, y depués además de Escuela, Bellas Artes e Insituto de Enseñanza, en sus diferentes modalidades. Recuerda a diferentes profesores de aquella Escuela: doña Juanita y doña Librada Mingorance, don Guillermo Beltrán, don Juan Wenceslá, doña Carmen Campos Panisse esposa de don Manuel Álvaro Bonet, destinado en el grupo escolar de La Aurora, don Salvador Adame y don Antonio de la Torre. Allí transcurrieron sus seis años de escolaridad.

Fuerzas de Carabineros entrando en El Puerto en 1936. (Foto: Kiko Sánchez Pérez).
Su padre, Rafael Valiente Pérez, tonelero de profesión como ya se ha indicado, era una persona de fuerte carácter, implicado en movimientos reivindicativos, que sufrió cárcel durante la II República y que vivió periodos de paro forzado. Militante de UGT sufrió en sus carnes la represión de las derechas durante los primeros días de la rebelión del 18 de julio. Previamente su madre sería detenida y ‘paseada’ presionando para que dijera donde se encontraba su padre.
LO CONTADO POR UN NIÑO DE LA GUERRA.
Así recuerda Pepe Valiente aquellos días, en su libro «Lo contado por un niño de la guerra», Serie Vivencias y Saberes, nº 2, editado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de El Puerto en 2006. «En los primeros momentos del llamado ‘Movimiento Liberador de españa’, como producto fabricado por un fracasado golpe de Estado, se inventa o se provoca la Guerra Civil; los piquetes de activistas voluntarios son compuestos por falangistas (señoritos y fieles seguidores), Guardias Civiles y Carabineros, todos traidores e la República (los leales son rápidamente fusilados. Hablo de El Puerto de Santa María. Patrullan por las calles de El Puerto haciendo exhibición de fusiles, pistolas y porras y encarándose sus componentes, con todo el que se considere. […] Desde los coches bastaba con divisar a un posible competidor de profesión o rival en el galanteo a una pretérita novia, o a alguna joven hacia la que abrigó rencor al sentirse rechazado ante un antiguo intento de ligue, para que este esforzado patriota decidiera realizar un servicio a la Patria, con la consiguiente detención del presunto o presunta rojo/a; acto que culminará con el purgante de aceite de ricino en el mejor de los casos, o el rapado de pelo al cero a la hembra en su caso. En ocasiones ambos procedimientos coincidían en una misma persona: ítem mas: el aceite de ricino migado con un trozo de pan acompañado del ‘no va más’ de mezclar el pelo procedente del rapado con la dosis del ricino. Mi hermana Ana de 16 años de edad, se libró de protagonizar uno de estos casos gracias a la intervención de un comandante del ejército propietario de la vivienda que teníamos en alquiler. Delito de mi hermana: ser hija de un republicano encarcelado; ¿Para que mas?»

El testamento de su padre, sacado de la cárcel en un papel doblado dentro de una pieza de pan, poco antes de su asesinato.
EL ASESINATO DE SU PADRE.
Ciertamente la Guerra Civil le dejaría marcado con el asesinato de su padre, que regresaría a la casa de la calle Cruces, aquella noche sería detenido por un piquete que de madrugada se lo llevó a la cárcel, previamente al ‘paseo’ mortal que recibiría días después. Años más tarde Pepe tendría información de quien detuvo a su madre, de quien pudo dar el tiro de gracia a su padre, de todos aquellos que jugaron un papel importante en la represión en El Puerto. Sus nombres no los ha querido publicar en el libro, a pesar de haberlos oído pavonearse en algunos de los casos de represión que vivió El Puerto.
"Aquí, en nuestro Puerto, nunca se ha comentado, ni referido. Ni mucho menos se ha publicado una crónica de lo acaecido durante los primeros momentos del fracasado Golpe de Estado, convertido luego en Guerra Civil, llamado al final 'Movimiento de Liberación de España' o algo así. En resumen: la Rebelión Fascista protagonizada por militares de la que hoy todos son desertores y a la que nadie apoyó al parecer. En otros muchos lugares han salido a la luz los sucesos acaecidos en aquellos momentos, siquiera sea con el propósito de comparar los tantos de culpas de ambos bandos: vencedores y vencidos; y de esta forma tratat y hasta conseguir con su manipulación por parte de quienes impunemente pudieron hacerlo, justificar sus atrocidades. No es mi intención hacerlo desde mi orilla, por innecesario y por intempestivo". De su libro 'Lo contado por un niño de la guerra'. (En la imagen, cartel del Ministerio de Propaganda del gobierno de la República).
Pepe ya estaba en Sanlúcar cuando ocurre lo de su padre con unos familiares donde permanecería hasta 1937, de allí volvería a una nueva vivienda en la calle Pagador, 35, frente a un acuartelamiento de legionarios Camisas Negras italianos, con los que haría de escribiente, sin saber italiano.

Homenaje a las tropas italianas acuarteladas en El Puerto. El público en la Plaza de Isaac Peral.
EL MUNDO LABORAL.
Sus comienzos con el mundo del trabajo empezarán en julio de 1937, como aprendiz de barbero en la situada en la esquina de Cruces y Postigo, aunque por poco tiempo. Luego entraría en la Fábrica de Productos Enológicos de Rafael Poullet, donde se fabricaban la mecha de azufre o pajuela, el lacre, almíbar, bozaletes para botellas de cava, entre otros productos que se fabricaban en la calle Larga.
Al año, por mediación del Martín García-Lago y de la Herrán, gestor Teniente de Alcalde, consigue entrar en el Ayuntamiento como botones-recadero, tras unas pruebas que le realiza el entonces secretario general Federico A. Sánchez-Pece del Puerto, siendo alcalde Antonio Rives Brest (el que le daría el nombre a la marca de Destilerías Rives). Allí permanecerá hasta la jubilación, con 65 años, durante el mandato de Juan Manuel Torres Ramírez.
En ese periodo conocerá de todo, bajo los diferentes mandatos en dictadura y democracia de 18 alcaldes. En su primer año como funcionario se sucede el hundimiento del Crucero Baleares donde perecen varios hijos de El Puerto. En el ayuntamiento recibe el final de la guerra y conoce la dureza de la posguerra, pero contento con poder tener un trabajo donde algunos le miraran con escepticismo ‘al hijo del rojo’. Corridas patrióticas, incluso una que no se celebró y eso que la promovía el General Queipo de Llano, actos de nacional catolicismo, con procesiones y presencia constante de la Iglesia Católica, acaso como desagravio a lo que sufrieron sus integrantes durante la contienda, pero ahora posicionada claramente con el poder. Los moros corriendo la pólvora en la Plaza de Toros. Desfiles de los italianos, de la Legión, de los flechas navales, de…

Las ventanas de la parte superior derecha del edificio municipal fue la vivienda que ocuparía Pepe Valiente con su familia.
Pepe se casa con la arqueña Juliana Candón Pérez en 1957 con la que tendrá cinco hijos: Marina, David, Moisés, Abraham y Rebeca. Al igual que su hoy desparecido hermano Juan Valiente --el hijo póstumo de su padre que nacería cuatro meses después de asesinado éste-- quien además de ser también funcionario municipal pondría a sus hijos nombres bíblicos.
Con su familia, ocuparía la vivienda que existía en la parte superior derecha de la Casa Consistorial en la Plaza de Isaac Peral, un pisito pequeño desde el que se divisaba el caso antiguo de El Puerto. En la actualidad habita en una vivienda de los funcionarios municipales existentes entre la Casa de la Cultura y la Avenida de Andalucía.

Carné de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, expedido en 1963.
LA FALANGE ENTRA EN PEPE.
El tiempo pasa y Pepe Valiente sigue prosperando en el Ayuntamiento, donde desempeñará diferentes funciones. A principio de la década de los sesenta del siglo pasado tiene oportunidad de ascender en el escalafón municipal, ya era ordenanza y necesitaba hacer unas oposiciones internas. Para ello, le exigen, de forma sutil en la documentación a presentar el ‘certificado de adhesión al Movimiento expedido por la Jefatura donde esté inscrito como militante’. O sea, que se tenía que hacer falangista, y Pepe solicitó su carné para poder seguir avanzando en el mundo profesional, como tantos en aquella época. Estamos en el año 1963.

Pegada de carteles en las primeras elecciones democráticas para los Ayuntamiento en 1979, con la imagen de Pepe Valiente, Paco Lara, Estaban Caamaño o María Angeles Fernández Cortabarría, en la esquina de la calle Valdés con Menesteo.
TENIENTE DE ALCALDE DE URBANISMO.
Con la llegada de la democracia, militante del PSOE, iría en las primeras listas municipales que encabezaba Esteban Caamaño Bernal, junto a Francisco Lara Fernández, María Ángeles Fernández Cortabarría y Alfonso Sevillano Garcia. Merced al pacto de las izquierdas, gobernarían junto al Partido Comunista y el Partido Socialista de Andalucía.

De izquierda a derecha, Pepe Valiente, el periodista y archivero municipal, José Ignacio Buhigas Cabrera, desconocido, José María Simón Castilla, Teniente de Alcalde y Concejal de Cultura, Francisco Lara Fernaández, concejal socialista, el periodista Agustín Merello y el poeta Rafael Alberti, en el Salón de Plenos de la Plaza del Polvorista.

Con Santiago Carrillo Solares a las puertas del Ayuntamiento.
Pepe Valiente pediría una excedencia especial del Ayuntamiento y ostentaría la responsabilidad de Teniente de Alcalde de Urbanismo, empero, dimitiría a los dos años y medio, «aquello no era lo mío» afirma, y se reintegró en su puesto como Jefe de Subalternos del Ayuntamiento, categoría profesional con la que se jubiló en 1988.

De izquierda a derecha, Elias Py, desconocido, Rafael Valiente Moreno, desconocido, Esteban Caamaño Bernal, Ramón Rubial Cavia, Tina Aguinaco, Pepe Valiente, Pablo Expósito, Milagros Sanz Ganaza, desconocida, Fernando Mena, y Rogelio, ante el desamortizado Penal, donde estuviera preso Rubial.
PINTURA.
Aficionado al dibujo y la pintura desde pequeño, ha participado en diferentes exposiciones colectivas en El Puerto, en el Auditorio Municipal ‘Las Capuchinas’, en el antiguo Hospital Municipal y en la Bodega Alvareda; sus obras son en óleo y acrílico sobre lienzo. Pintaría también el primer cartel del Carnaval de El Puerto tras su recuperación y algún encargo de Rota. Buen rotulista, muchos diplomas de los que salían de la Casa Consistorial llevan el estilo inconfundible de este ‘niño huérfano de la guerra’.

El periodista Dionisio Pérez, hijo del maestro Rafael Pérez Cruces, natural de Campillos (Málaga) y de Francisca Gutiérrez Álvarez, natural de Grazalema, donde nació en 1871, pasaría a vivir desde muy temprano en nuestra Ciudad: El Puerto de Santa María, hasta el punto que el propio Dionisio se consideraba hijo de El Puerto, donde residió con sus padres y hermanos. Fallecereía repentinamente en Madrid en 1935, llevándose una frustración este escritor y político, fue diputado a Cortes: no conseguiría ingresar en la Real Academia de la Lengua Española. Obtuvo el Primer Premio de Periodismo 'Mariano de Cavia' insituido por ABC en 1929.

Al mismo tiempo realizaba una brillante obra puramente literaria, entre la que figuran libros de valor tan estimable como la novela La Juncalera, con personajes y ambiente porteño. (En la imagen reproducción de la portada de "La Juncalera". Edición facsímil de la obra editada en Barcelona en 1902. Colección Biblioteca de novelistas del siglo XX. Estudio crítico de Manuel Pacheco. Academia de BB. AA. Santa Cecilia. Imprenta Bollullo. El Puerto de Santa María, 2006).
PRESIDENTE DE LOS COCINEROS CATALANES.
GUÍA DEL BUEN COMER ESPAÑOL.
Desde primeras horas de la madrugada hasta las dos de la tarde el veterano periodista trabaja. Escribe con una letra clara y en tinta roja cuartillas y cuartillas. Su secretario nos dice. —Venía a escribir todos los días de cincuenta a sesenta cuartillas. Artículos para los periódicos de provincias; sus famosas «Informaciones comentadas», donde un espíritu eternamente joven se desbordaba en generosidades y exaltaciones de hombre que busca el bien de su patria.


En ella colaboraron importantes firmas como el propio Dionisio Pérez, José Navarrete, Pedro Muñoz Seca, Mariano López Muñoz, Rafael Alberti, Francisco Hohenleiter, Luis Suárez Rodríguez, Augusto Haupold, Hipólito Sancho Mayi, Blas Infante, Francisco y Luis Pérez Pastor, Luis de Lassaletta, etc.
En la imagen el doctor Plácido Navas.

Fue él quien, en representación de la compañía Lebón, firmó las escrituras de compra de los solares en donde ahora se levanta la Sala Cultural de CAI, adquiridos en subasta pública, mientras que el otro firmante, el de la parte vendedora, sería otro ilustre personaje local, el alcalde del momento, Severiano Ruiz Calderón, cuyo nombre se ha perpetuado en el palmeral junto al río, el paseo y parque público que lleva su apellido y que aparece en la imagen de la izquierda.
A la edad de 16 años ingresa en el Noviciado Menor de la Casa de Formación que los Hermanos de La Salle tienen en Bujedo (Burgos). Ese mismo año toma el hábito y al siguiente, comienza sus estudios para graduarse como Maestro Nacional. (En la imagen de la izquierda, el Monasterio de Bujedo).
CONDE DE OSBORNE.
Las calles de la ciudad cien veces recorridas a sus 80 años saben mucho de sus andanzas y fatigas, prodigiosamente superadas merced a su tesón y a su fortaleza física. «--Hay que trabajar a la velocidad de la luz», repetía «que la urgencia de hacer el bien no admite demora». Sus últimos recuerdos de El Puerto se confunden con el rumor del estudio en las clases y la algazara de los niños en los patios de juego de su Colegio. Ya estamos celebrando los 50 años de su fundación. (Texto: Manolo Morillo).
(1593-1627, martir franciscano beatificado el 7 de julio de 1867, fiesta: 17 de agosto).



¿NATURAL DE ACAPULCO?
«Como Fernando Zamacola, hemos de ser en todo, los camaradas de la Falange. Ni vacilación ni desesperanza. Acción, Acción, Acción. Nada de pausas ni de rodeos con esa santa intransigencia de la verdad; adelante y arriba; elevación y progreso, no el progreso demócrata a que apestaban las promesas políticas, no el progreso material y grosero, solamente, sino el avance en espiritualidad, en poesía, en inmaterialidad; cualidades que tienen los gestos de los hombres de la Falange». Ramón Grosso. ‘Aguilas’ diario gaditano en su número extraordinario de 19 de julio de 1937.
Él mismo reconocía haberse afiliado a la CNT en 1932; decía que tuvo que hacerlo para poder trabajar y ayudar a su padre en la empresa de transporte, pero que rompió el carné “en vista de las canalladas y atropellos que cometía dicha organización”. Según la policía del Puerto, se afilió a Falange al ver que los obreros “abusaban de su padre como patrono”. La consecuencia de abandonar la CNT fue el boicot por parte del sindicato para impedirle trabajar y –según sus propias palabras– “por defender el partido Nacional Sindicalista llegaron hasta a condenarlo sin pruebas e inicuamente a veintiocho meses y veintiún días por supuesta tenencia de armas”.
El Puerto cayó en manos de los sublevados. Una sección de Regulares mandada por el teniente Pérez Calvo desembarcó el 19 de julio en un remolcador procedente de Cádiz e inmediatamente ocupó el Ayuntamiento. Detuvieron a los miembros de la corporación municipal, requisaron armas y luego se dirigieron a la Prisión Central para liberar a los detenidos de derechas. El capitán que mandaba las fuerzas de infantería que custodiaban la cárcel no opuso resistencia y rápidamente salieron Fernando, Domingo Zamacola, Luis Benvenuty y otros falangistas que estaban detenidos. Uno de los que salió con ellos y se convirtió en estrecho colaborador de Fernando en la organización de la centuria falangista era el cartero Manuel Almendro López; había sido expedientado varias veces en el trabajo, se le acusaba de apropiarse de fondos de la asociación benéfica Conferencias de San Vicente de Paúl y antes de afiliarse a Falange había pertenecido al partido monárquico Renovación Española; cuando salió del penal el 19 de julio iba como jefe de escuadra al mando del primer contingente de falangistas portuenses armados.(En la imagen, moros del ejército de Franco).
Durante aquel encarcelamiento en vísperas de la sublevación, Fernando Zamacola conoció en el penal a Rafael Antequera Martínez, un sevillano que había pertenecido a la CNT y que estaba detenido por hacer sin billete la travesía de Tánger a Cádiz; gestionó su liberación, se afilió a Falange y terminó convirtiéndose en uno de sus hombres de confianza. En torno a estos individuos y otros como Ramiro Blanco, antiguo ex militante de la CNT que según los informes policiales había robado fondos del sindicato en Badalona, los de un sindicato de marineros en Barbate y también los de la “Sociedad Filarmónica” portuense, se fue formando la Centuria de los Leones de Rota. En ella se mezclaron gente “de orden”, arribistas, matones y ex militantes de organizaciones de izquierdas que voluntariamente se pusieron el salvavidas azul o que fueron obligados a alistarse, como tantos otros casos de lealtad geográfica. Marcharon al frente y en los pueblos de la sierra por donde pasaron todavía se recuerdan los excesos que cometieron, dejando a su paso un rastro de sangre y muerte. (En la imagen, interior de la Prisión Central de El Puerto, en la que estuvieron presos Zamacola y otros falangistas portuenses, que sería luego una de las más mortírferas prisiones del franquismo).
En el expediente de la Laureada no constan las razones por las que el comandante Gallo informó negativamente, pero pudo interferir una denuncia que dio pie a la apertura de otro expediente informativo –esta vez de carácter judicial militar– que afectaba a Fernando Zamacola. Había llegado directamente al Cuartel del Generalísimo y en ella se exponía la irregular situación en la que se encontraba la Falange del Puerto de Santa María, controlada por los Zamacola y su camarilla que, con actitudes propias de una banda de matones, se habían hecho dueños de la ciudad. También salpicó, entre otros, al jefe local y al que había sido comandante militar de la plaza en 1936. Entre los nueve investigados, podemos conocer el delicado informe sobre Fernando Zamacola.


Pero estoy convencido de que el instructor no se empleó a fondo para aclarar las acusaciones más graves que pesaban sobre él. No tiene sentido que le preguntase a él directamente si en los pueblos por los que pasó su centuria oyó decir que preferían a los rojos antes que a ellos, si había permitido el ingreso de pistoleros en su organización, si tuvo algún altercado con el comandante militar de la plaza, si se había manifestado contrario a la unificación o si hubo deserciones en su centuria, a todo lo cual respondió negativamente, cuando lo que tendría que haber hecho es solicitar informes sobre todo ello a las autoridades locales del Puerto, de los pueblos en los que actuó la centuria, a los mandos militares y al jefe provincial de Falange.
“En cuanto a su actuación, [Domingo] era el Jefe Local de Falange en el momento de iniciarse el Movimiento, aunque estaba en la cárcel de donde fue liberado al llegar las fuerzas del Ejército. Es del dominio público que hallándose en los pueblos de la sierra, al principio del Movimiento, cometió muchas inmoralidades por ser juerguista y gastador. (Daniel Ortega Martínez en la imagen de la izquierda):
El Juez Instructor que llevaba a cabo la investigación la paralizó durante tres años, tras los cuales, el Auditor decide darle carpetazo al asunto, aduciendo que los cargos no estaban suficientemente probados. Así no se aireaban los trapos sucios. No es frecuente encontrar pruebas documentales de la violencia y excesos cometidos por las fuerzas sublevadas y las bandas de falangistas. Cuando los autores de los crímenes eran los rojos, la Justicia Militar se empleaba a fondo para castigar a los culpables, pero en el caso contrario se miraba para otro lado. Sin embargo hay excepciones, y una de ellas es el expediente abierto en 1940 contra el que había sido comandante de Puesto de la Guardia Civil de Benamahoma en 1936. A los falangistas no volvieron a molestarlos. Al fin y al cabo no habían hecho más que cumplir con su deber: obedecer las órdenes de sus jefes y fusilar a quienes les mandaron. Algunos todavía hablaban abiertamente de todo aquello, pero otros preferían olvidar y echar tierra sobre lo que vieron y lo que hicieron. (A la izquierda, bandera de la Falange Española).
Zamacola”) y Fernando Bruner Prieto (“Elogio de Fernando Zamacola”), ilustrado con ocho grabados en boj de Julio Pérez Palacios, como el que aparece en la imagen de la izquierda. El jefe de los Leones de Rota continuó siendo “el heroico falangista Fernando Zamacola”, a pesar de todo, para los vencedores.
Fernando Romero Romero es miembro del Grupo de Investigación Patrimonio Documental y Bibliográfico de Andalucía y América, así como de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía y del equipo técnico del proyecto 'Todos los Nombres'.








El pasado 30 de septiembre, a la edad de 88 años ha muerto en su domicilio de El Puerto la primera catedrática de guitarra de Andalucía y segunda de España, Pilar América Martínez Serrano. Vivía en casa de su hijo Juan de Mena, responsable diocesano de las Comunidades Neocatecumenales, en la calle Pajar.

A la finalización de la contienda, entre 1939 y 1943, América cursa los estudios oficiales en el Real Conservatorio, durante los que obtuvo el Diploma de Primera Clase ‘Fin de Carrera’, siendo becada a continuación y por dos años por el Gobierno Civil de Madrid en 1942 y 43. En 1944, al finalizar sus estudios de armonía, le es concedida la beca ‘Carmen del Río’, de la sevillana Academia de Bellas Artes de San Fernando.
En 1949 organizaría el Homenaje a 130 Año de Guitarra Clásica Española. Al año siguiente, en 1950, se casaría con el escritor José María de Mena, con quien tuvo dos hijos, Juan que vive en El Puerto y América, quien fallecería prematuramente en los 90 del siglo pasado. El matrimonio duró por espacio de cuatro años.
GUITARRISTAS DE AYER Y HOY.



CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS.
Rectificador de selenio. Claxon. Dos faros con luces de carretera, cruce y ciudad. Faro piloto-stop. Limpiaparabrisas. Arranque manual en los primeros modelos y posteriormente también eléctrico. Dirección: cremallera. Frenos: De tambor, el delantero sobre el diferencial y los traseros sobre las ruedas. Los modelos coupé, furgoneta y rubia disponían de frenos a las cuatro ruedas. Suspensión: Cuatro ruedas independientes, telehidráulica, por resortes espirales y elementos de caucho. Ruedas: Cuatro con neumáticos 400 x 8, llantas de disco y rueda de recambio. Chasis: monocasco con carrocería de duraluminio y posteriormente de chapa de acero".










José Cándido Expósito fue un mulato abandonado frente al Orfanato Casa de Expósitos de Santa María del Mar de Cádiz el 30 de noviembre de 1734 --y del que aún se cuenta que fue hijo de una dama de alcurnia de Cádiz y de su criado antillano--, y que más adelante fue adoptado por un matrimonio de Chiclana donde vivió desde niño. Desde muy joven, se dedica al arte del toreo y se convierte en alumno de 'Lorencillo'. Toma la alternativa a los 22 años de edad en Madrid el 25 de mayo de 1756 de manos de Diego de Álamo “El Malagueño”. José Cándido fue uno de los más famosos toreros de su tiempo, antes de 'Costillares', 'Pepe Hillo' y Pedro Romero.
Fue el primer matador de toros fallecido en España, en una plaza edificada ex profeso para el desarrollo de la lidia. Está enterrado en la Iglesia Mayor Prioral del Puerto de Santa María. (En la imagen de la izquierda, anotación de su fallecimiento). Dios le tenga en su Santa Gloria, por ser buen hombre, y gente de trabajo. Don Juan José de Bonifaz, el ilustre cronista, refiere de este personaje, que fue "Figura cimera del toreo de segunda mitad del siglo XVIII, José Cándido Expósito, gaditano y mulato, fue contratado para torear en el Puerto de Santa María (Cádiz), localidad en que por entonces residía el 23 de junio de 1771. Se corrieron en tal fecha reses de un ganadero de Bornos (Cádiz) y el lidiado en sexto lugar propinó dos gravísimas cornadas a Cándido al realizar un quite al banderillero Juan Barranco (Chiquilín). Las heridas recibidas, en riñón y muslo, determinaron el óbito del espada a la una de la madrugada del siguiente día. " (Texto: Juan Carlos Villegas).








