
Carlos V. Serrano Molina nace en 1948 en la portuense Ribera del Rio, hoy Ribera del Marisco, siendo el cuarto de cinco hermanos. Sus padres Carlos y Teresa también son hijos de El Puerto.
Está casado con Laly Díaz Hermida, siendo padres de cuatro hijos,: David, Carlos Javier, Oscar y Jesús y tienen además, dos nietos; María y Pablo. (En la imagen de la izquierda, Hoja del Lunes del 18 de octubre de 1971, en la que se da cuenta del natalicio del primero de los hijos de Carlos).
El año del nacimiento de Carlos, en El Puerto, Fernando C. de Terry se hace con una punta de caballos cartujanos y empieza a crear la famosa ganadería que sería símbolo de sus bodegas. El Club Náutico se refunda en 1948 y se celebra la primera Regata Snipes que se celebra en El Puerto. Rafael Alberti termina su libro de poemas ‘A la Pintura. Poema del Color y la línea (1945-1948)’.

Escritorio de Bodegas Osborne, fotografía tomada, precisamente el año del nacimiento de Carlos, 1948, por el afamado fotógrafo Justino Castroverde.
También en 1948, el Racing Club Portuense recibía la visita del Puerto Real, ganando por 5-1. La población reclusa del tristemente conocido Penal del Puerto fue el 1 de enero de ese año de 245 penados. Ese año nace, también, el presidente de la Asociación de Mandos Intermedios, Pascual Castilla. Manolo Girón es nombrado sacristán de la Iglesia de San Joaquín. A nivel internacional, el hecho mas significativo del año de su nacimiento fue la fundación del estado de Israel, así como el comienzo de la guerra fría entre la desaparecida URSS y EE.UU.

Carlos, a la derecha, con su hermano Vicente, en la foto oficial del Colegio Hospitalito.
Con ocho años su primer colegio fue ‘El Hospitalito’ , antiguo Hospital de Mujeres de la Divina Providencia, en la calle Zarza esquina con Ganado, centro neurálgico del Barrio Alto portuense, donde hoy están ubicadas unas salas del Museo Municipal, pertenecientes al programa M’Arifa. Recuerda con gran cariño a su primer profesor, Manuel Peñalver, la leche en polvo y el queso que los americanos de la Base de Rota repartían a las familias humildes de la ciudad, como parte de los acuerdos suscritos con el gobierno español para la cesión de la Base Naval de Explotación Conjunta Hispano Americana de Rota.

Grupo de Primera Comunión, en la fila superior segundo por la derecha, en el patio de entrada a la Capilla de las Capuchinas, hoy entrada a recepción de Hotel Monasterio.
Su primera comunión la hizo en la Capilla del Convento de las Madres Capuchinas, convertido hoy en el Auditorio Municipal San Miguel, ante El Cristo del Amor.
Toda su infancia la paso en la Plaza de la Herrería, donde la convirtieron con un grupo de amigos en improvisado campo de fútbol.
Realizó los estudios de Ingreso a Bachiller con D. Antonio García Flores, en el hoy colegio La Merced, pasando a continuación al Instituto Laboral de la calle Santo Domingo donde finalizó el mismo. (En la imagen de la izquierda, con unos amigos en el Parque Calderón, con el caballo de Cuellar).
Con dieciséis años comenzó su vida laboral en un Consignatario de Buques cuyas oficinas estaban ubicadas en la Bajamar, siendo Miguel Lobato Quintero, con nótula 539 en Gente del Puerto, al que le tiene una gran estima y cariño, su primer jefe, el que le inculcó la gran afición que hoy tiene a la Fiesta Nacional.

Carlos, agachado en el centro, con compañeros de trabajo de Bodegas Sancho. ¿Nos pueden decir quienes aparecen en la fotografía? (Foto: Rafa).
Toda su vida laboral la ha desarrollado en el área de Administración de las bodegas Pedro Domecq, S.A. en Jerez de la Frontera donde se ha jubilado a principio de este año. Previa a esta incorporación, realizo el servicio militar en la Flotilla de Helicópteros de la Base Naval de Rota, durante los años 1968/69.

Ramón y José González Montaño, Colorado Carlos Serrano Molina, Juan Duque Estudillo Antonio Carbonell López y Luis Florido Hermoso. También asistieron al encuentro de confraternidad, José Cailla Real, Luis Valle Corzo, José Novo Tacón, Alberto Padilla, Sánchez Espina y “Morrito”, directivos, masajista del equipo de fútbol y colaboradores de la Parroquia del Carmen y San Marcos. Mención especial para el alma Mater del Club deportivo San Marcos, Ricardo Palacios Mena, entrenador y artífice, de una excelente cantera de fútbol, posiblemente la mejor que ha tenido El Puerto en toda su historia. La temporada que Enrique Montero fichó por el Sevilla también la directiva, con el visto bueno de Ricardo Palacios, traspasó a “Quique” Moreno, defensa central que de no ser por una grave lesión hubiera triunfado, de la misma manera, que lo hizo Enrique Montero. La Fundación del Club Deportivo San Marcos se debe al celo pastoral del Padre Ramón González Montaño, que no dudo en prestar su ayuda a un grupo de personas encabezada por Ricardo Palacios Mena. Militaba por aquella época en primera categoría juvenil y ha continuado en la actualidad cosechando importantes triunfos.
Sus principales aficiones son los toros y el fútbol. Con respecto a este último, fue presidente del equipo juvenil C.D. San Marcos en la temporada 1971, siendo la persona que propicio el fichaje de Enrique Montero al Sevilla CF. De donde salió para lucir la camiseta nacional.
En cuanto a su reconocida afición, el planeta de los toros, se siente orgulloso de haber sido presidente de los festejos taurinos celebrados en la mas que centenaria Plaza de Toros de El Puerto, el año del fin del milenio, durante la temporada 1999, de la que guarda buenos recueros y amigos.

Carlos, junto José Tomás y el desaparecido ganadero Antonio Gavira. (Foto: Romero).
En la actualidad emplea su tiempo libre en coordinar el Portal Taurino www.laplazareal.net, todo un referente del mundo los toros en la Bahia de Cádiz, que recibe una ingente cantidad de visitas diarias.

Era febrero de 1896, nacía un varón y moría una mujer en extrañas circunstancias en El Puerto de Santa María, atendida por un médico que no la vió pues tuvo en todo momento la cara tapada. El niño, de nombre Ramón, nace el 11 de febrero de 1896 en la calle Cruces, núm. 20. La madre, de nombre Ramona, muere a la edad de 31 años, con 10 días de diferencia, como se puede comprobar en la hemeroteca municipal: Ramona Montesinos y Canccino, del Señorío de Villaralto, enterrada sin lápida por su madre, Ramona Canccino y su viudo, Antonio Aguilar Tablada, conde de Ripa, con la que tuvo una hija legal, Rafaela Aguilar-Tablada Montesinos. Este luego reconocería a tres hijos que tuvo con su sirvienta, Juana Cobos. (En la imagen, Ramona Montesinos Canccino).


En la actualidad, María Fuencisla Herrera, hija de José Ramón y nieta de Ramón Herrera y supuesta bisnieta de Julio Romero de Torres y de Ramona Montesinos y Canccino, del Señorío de Villaralto, trabaja recopilando documentación e incluso piensa solicitar pruebas de ADN si, como sostiene, es descendiente del pintor cordobés. Fuencisla, funcionaria del estado, vive en Bellver de los Montes, un pueblecito de Zamora, que ha estado en El Puerto interesando diversos documentos, consultando archivos sobre el parto y fallecimiento de sus supuestos abuelo y bisabuela. Esta es su historia, la historia que María Fuencisla nos cuenta y que quiere compartir con Gentes y Habitantes de El Puerto.
Continuamos con Ernesto, casado con María Teresa Otero Sanchez-Bustamante. Igual que el anterior, en la 3ª generación se perdió el apellido; Eduardo, corresponsal de banca, que casó con Ramona Docavo Alberti, de cuya unión tuvieron tres hijos varones, los cuales entroncaron con diversas y conocidas familias portuenses: los Gaztelu, Govantes, Jiménez o Cuvillo, entre otras. Finalmente, Agustín Merello Alberti, fue el más buscavida de sus hermanos, posiblemente obligado por su carga familiar. Sus actividades profesionales eran varias. Entre ellas, la más productiva y rentable, quizás, la de contratista de obras. Un ejemplo de esta actividad lo hemos encontrado en los Protocolos Notariales de El Puerto de 1879. Se trata de un documento de cesión de derechos, en realidad una subcontrata, de las obras nuevas de la carretera de Benaocaz a Utrera que se había adjudicado en casi medio millón de pesetas “de las de entonces” para realizar dicha obra en un periodo de 5 años, adjudicación que, mediante este documento notarial que citamos, traspasa a José de la Cuesta Gómez. (En la imagen, Anís La Sota de Bastos, de Merello Hermanos, 'marca registrada con el núm. 1 de la provinica de Cádiz).
Todos los hermanos, sus esposas e hijos vivían en la misma casa, formando una comunidad familiar alrededor de los padres, compartiendo cocina, comedor, salón y otras dependencias de la finca, situada en la calle Fernán Caballero. En el documento notarial de partición de bienes de Ernesto Merello Alberti, fallecido en 1890, se indica: “… no se determinan los muebles porque el finado, junto con sus cuatro hermanos restantes, esposa e hijos, todos vivían en una sola casa reunidos, constituyendo una sola familia.” (Etiqueta de 'Jerez Selecto, especial para enfermos', de Merello Hermanos. Proveedores de SS MM los Reyes de España, Suecia y Noruega, según reza en la etiqueta).
A continuación de la especie de comuna familiar, donde se encuentra actualmente un convento de religiosas, haciendo esquina con la calle Jesús Nazareno existía una finca propiedad de doña María Catalina Alberti que heredaron los hermanos Merello, nombre comercial que utilizaban para comercializar sus productos, cuyas bodegas se encontraban en esa misma calle, a continuación de la casa antes citada, aunque con entrada por la calle paralela de Los Moros. El negocio de extracción de vinos, sin ser de los más importantes en su época, más o menos podemos ubicarlo entre los treinta principales criadores y exportadores de la localidad, contando con viñedos propios en el término de Jerez en los pagos denominados “Santo Domingo”, “Tablajete” y “Balcargado”, utilizando en anuncios publicitarios y en las etiquetas de sus productos la leyenda: “Proveedores de S.M. el Rey de Suecia.” (Etiqueta de Amontillado N.P.U. de Vicente Alberti, padre de Rafael Alberti. Debajo, firma del padre del poeta, Vicente Alberti Sánchez-Bustamante)
Agustín Merello Alberti, falleció el 12 de abril de 1893, contando 51 años de edad. Su numerosa prole, de 10 u 11 hijos, serían los progenitores de la práctica totalidad de los portuenses contemporáneos de este apellido –Merello Alvarez, Merello López de Meneses, Merello Cuvillo, Merello Govantes, Merello Pastor, Merello Díez, Merello Reynolds, Terry Merello y Castro Merello- y también herederos del 1/5 de participación en los negocios familiares mencionados que correspondía al padre. Por otra parte, la de su otro hermano Julio, Merello Alberti (en la imagen de la izquierda) existió una desvinculación física, al estudiar ingeniería y cambiar su residencia por motivos profesionales, contribuyendo todos estos motivos apuntados a que, en los primeros años del siglo XX ya no existiese el pequeño imperio comercial forjado por Vicente Merello medio siglo antes.
Citamos a los
03.-CARMEN MERELLO GOMEZ (MONJA)


08.-ELISA MERELLO GOMEZ (MONJA)



El 1 de agosto de 1886 presentó el proyecto de su trazado, de una longitud de 8.280 metros, a las autoridades municipales jerezanas, estando previsto su enlace en la Alcubilla con el tren urbano existente, al que nos referimos anteriormente. (A la izquierda Manuel J. Bertemati).
"Manolete", la película protagonizada por Adrien Brody y Penélope Cruz sobre la historia de amor que vivieron el popular torero y la actriz Lupe Sino, aún no se ha estrenado en España. El rodaje de "Manolete", con un presupuesto cercano a los 20 millones de dólares, comenzó el 31 de marzo de 2006 en España y se extendió por ciudades como Alicante, Córdoba, Madrid, Salamanca, Carmona, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.










No sé si en esta época se siguen poniendo tantos motes como antaño pero en mi infancia era muy natural, podías tratar toda la vida a alguna persona sin llegar a conocer su nombre. (A la izquierda, Chaparro).
También algunos conocidos como: el Troca, la Chacha, el Blanco, el Negro, la Esmallá, el Choco, el Caramá no ‘el calamar, la Fuqui, la Yeye, el Luri, el Chatuti, el Mosca, el Pegote, el Rubi, la Bú, la Mama Chica, el Chico, la Fea, el Feito, el Juaneta, la Achi, la Achu, el Cheri, el Revorve no ‘el revolver’, la Meona, Panete, el May o el Maito, el Cabeza, el Chiqui, el Guardia, el Bizco, el Furias, el Cocacola, el Panarria, el Chino, el Cubano, el Cafú. Tagarnina, Chaparro… (A la izquierda, Romualdo o 'Remujardo').
El Pesca (no el concejal de Urbanismo de IP), el Mosco, el Carlanga, el Pachi, el Vichi, el Lengue, el Chano, el Cristo (el Melena), el Pele (MGB), la Gandinga, la Pelo, (RCG), el Sevillita, el Boli, el Litri (panadero), el Gallego (Leopoldo ), el Cuqui (la Giralda ), el Severo, la Rubia, la Nena (Penita ), Luis el de los huevos, Joselito el Verde, el Jerezano (Paco), el Caito (fallecido de forma trágica), Enrique el de los muertos, etc... (A la izquierda, Mamarrosca).
No lo puedo evitar: soy del Puerto de Santa María. De un Puerto que no reconozco en estas calles peatonales repletas de motos, bicicletas y semáforos que guiñan en ámbar; de tiendas que “se traspasan”, de casas con cerrojos dobles y multitud de foráneos en pantalones cortos que miran escaparates, vagabundean preguntones con el dinero justo para una mariscada de gambas sin cabezas en Romerijo. De esa calle Luna desconocida que, a medida que se aleja del muelle, más desierta parece; de la primitiva Larga, cada vez más corta, estrecha y custodiada ahora por espantapaseantes verdes que tapan fachadas de edificios emblemáticos, derribados o a punto de caerse por abandono de sus propietarios; de esa Pescadería reconvertida por exigencias del guión turístico en una inmensa bolsa de aparcamiento.
Ni siquiera queda albero en la plaza de Peral. Se ha enlosado, quizás para que el genial don Pedro Muñoz Seca pasee sin ensuciarse sus recién estrenados zapatos de bronce, ahora que le pusieron piernas; aunque el injerto quede poco disimulado. De los azulejos de la tramoya decorativa del foro semicircular donde se ubica aún se vislumbra la frescura y el misterio que tuvieron antaño. En las pérgolas laterales, bajo la densa enredadera de buganvillas se reunían las pandillas del centro y de la placilla. Recuerdo que en las largas esperas confeccionábamos collares y pulseras con las hojas escamosas de las viejas Araucarias, después de terminar la merienda de pan con carne de membrillo o aceite y azúcar (poco aceite y poca azúcar). Jugábamos a la palmá y al coger. El palomar, que sólo tuvo palomas un año, lo utilizaban los jardineros como cuarto de aperos; como prisión, la chiquillería, porque su poyete generoso dejaba espacio para el asiento, a medida que se iba llenando de cogidos a la espera de la palmada que los liberase.
El último comentario de 

No sé cuándo ni dónde aprendí a leer. Si fue con los susurros amables de la señorita María Luisa o con las voces del ogro cojo. Sólo sé que me encantaban los sábados por la mañana, cuando me acercaba a la papelería de Cortés y preguntaba si había venido el cuadernillo apaisado del Capitán Trueno, con carpetilla iluminada e interior en blanco y negro. Del TBO me gustaba hasta los increíbles disparates del profesor Frank de Copenhague. Mis hermanos eran más de Roberto Alcázar y Pedrín. Mi padre leía El Coyote, sólo para poder dormir por las noches, abatido por un disparo perdido… Hasta los siete años viví entre algodones. Fue durante la primera quincena de aquel florido mayo, cuando renuncié a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometí seguir siempre a Jesucristo.





Comienza José a trabajar en las Bodegas Osborne, y hace sus pinitos en política fundando un partido que nunca llegó a cuajar. Durante el inicio de la Guerra Civil es movilizado y sirve como alférez provisional en África. En uno de los permisos, vuelve y se casa con Lalo el 17 de octubre de 1938. Tras la contienda se van a vivir de alquiler a la calle Pagador, y más tarde a Cielo nº 81. Le han guardado su puesto en la bodega Osborne. Fruto de esta relación nacen 6 hijos: José, Milagros, María Teresa, Luís, Inmaculada y María Ángeles Alba Medinilla. En los años 60, siendo Alcalde Luis Portillo, fue concejal de Fiestas. Igualmente fue miembro activo del Racing Club Portuense y tesorero de las Conferencias de San Vicente de Paúl, organización encargada de visitar en sus domicilios a enfermos, a los que entregaban bonos de pan y leche. En el año 1962, Osborne le traslada a Tomelloso (Ciudad Real) donde pasa varios años y cuando se jubila decide irse con su mujer y su hija aún soltera, María Ángeles, a Sevilla, donde fallece a los 78 años de edad.
María Teresa Alba Medinilla. Nace el 29 de diciembre de 1942, aunque su carné de identidad dice 1 de enero de 1943, porque el Registro Civil estaba ya cerrado cuando su padre “se acordó” de ir a inscribirla, y así evitó la multa. Se casa con José Luis López Franco el 26 de diciembre de 1964 y viven desde entonces en El Puerto. Todos sus hijos son portuenses: María Teresa; María José; José Luis, Santiago y Fernando. Tiene dos nietos. (En la imagen, natalicio de su hijo José Luis, publicado en la Hoja del Lunes del 23 de junio de 1968).
Luis Alba Medinilla. Nace en 11 de diciembre de 1944 Desde muy joven quiso ser sacerdote y tenía montando en un armario de la calle Cielo un altar desde donde impartía “misa” a todos sus hermanos. Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Se casa el 14 de junio de 1976 con Consuelo Guerra Pérez. Tiene dos hijas, Susana y Beatriz. Ya jubilado, vive en Madrid aunque hace poco ha vuelto a sus raíces: se ha comprado una casa en El Puerto y ha ingresado en la Hermandad de la Flagelación de donde es secretario segundo y archivero.
María de los Ángeles Alba Medinilla. Nace el 20 de diciembre de 1949. La más pequeña, la “pelusa”. De ahí el apodo cariñoso que le pone su padre (Peli) que hoy conserva. Se casa con Joaquín Aleu Morales el 29 de diciembre de 1984 y se traslada a vivir a Puerto Real, donde vive actualmente. Enfermera, trabaja durante muchos años en el Hospital Zamacola en Cádiz y ahora está ya jubilada. Ambos son unos enamorados del campo: tienen una casa en El Marquesado con una parcela donde siembran de todo. Hace poco celebraron por todo lo alto sus bodas de plata. Tiene un hijo, Francisco José.











“Al son de bombo y platillo



Se aclaran los hechos. El letrista de ‘A través del tiempo’, Paco Soto, reconoce que fue él quien convenció al técnico de megafonía para que pusiese una cinta que formaba parte del repertorio, sio avisarle que se trataba del himno de Andalucía. (La comparsa se quedó inmóvil. Foto: Diario de Cádiz).


El Puerto resucitó gracias al buen hacer de Ignacio Osborne, conde de Osborne, y de Fernando C. de Ferry y del Cuvillo, a quienes se sumó el tesón y la capacidad de trabajo de Luis Caballero Noguera, el impulsor de la urbanización de Valdelagrana. (En la imagen de la izquierda, obra de Torres Brú).

