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Dirigió en su penúltima etapa la gestión del Vapor Adriano III, heredero de la tradición de sus padres, tíos y abuelos. Antes, había formado parte de la plantilla del Casino Bahía de Cádiz. La sociedad que gestionaba el Adriano III quiso optar sin conseguirlo, a uno de los catamaranes que hoy cruzan la Bahía en base a su experiencia de 85 años. Recuerda que tiró al agua el teléfono móvil, harto de llamadas, aquel trágico 30 de agosto de 2011, el día que se hundió el Vapor. 

--¿Se acuerda de las palabras que le dijo Carmen Calvo, a la sazón Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, cuando el Vapor fue declarado Bien Mueble de Interés Cultural (BMIC)?
--Que a partir de ese momento el Vapor quedaría homologado con las iglesias y palacios, como patrimonio de todos los andaluces. Y que ella se comprometía, personalmente, a gestionar subvenciones para que el Vapor no desaparezca nunca de la circulación marítima. Esperaba que, de ministra de Cultura, lo consiguiera...

--¿Se acuerda Vd. de los viajes panorámicos que hacía el Vapor cuando el Trofeo Carranza,, hace bastantes años?
--Y es ese espíritu el que quisimos rememorar en 2004, hace 10 años-- la Concentración Náutica del 75 Aniversario del Adriano. En esos viajes se inspiró Paco Alba para la composición de su famoso pasodoble, aunque nunca se montó en el Vapor, y escribió de oídas a través de su comparsa.

--Siempre se habló de Pepe el del Vapor, de Juan… ¿y de Eduardo, su padre?
--De mi padre en el Vapor, hace más de 30 años, y solo lo recuerdan las personas mayores. Al final, quedó al cuidado del Adriano II, allá por 1982, el año de los mundiales de fútbol españoles.

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Siendo los mas conocidos Pepe y Juan, su hermano Eduardo Fernández Sanjuán (1911-1987), a la derecha de la imagen, trabajó 55 años en los Adriano como marinero de proa, cobrador y durante más de 30 al frente de la empresa familiar. 

--Andrés, … ¿a Vd. le sacaron un pasodoble, o un cuplé también?
--¿A mi que caraj… me iban a sacar? (Se ríe) ¿Yo he hecho algo?

--Tengo entendido que el Vapor, además de servicio regular de transporte de viajeros, ha sido como un autobús de línea, con sus paradas…
--Con los Adrianos I y II se mantuvo durante un tiempo la ruta El Puerto-Puerto Real-Cádiz. Y hubo también quién, en verano se quería ahorrar el coche de Bootello, que era el transporte a La Puntilla: se montaba en el Vapor en bañador, y a la altura del Canal se tiraba al agua.

--¿Cómo era aquello de «Se ha ahogado otro jerezano en el Canal»?
--Como el pan de cada domingo en verano. Se bebía mucho y se producían cortes de digestión, o la corriente los arrastraba bahía adentro donde, algunas veces, el Vapor tuvo que ir a recoger los malogrados cuerpos.

75aniversariovaporlogo_puertosantamaria--¿Es cierto que la sociedad que gestionaba el Vapor nunca quiso subvenciones de organismos públicos?
---Antes, ni las pedíamos ni nos las ofrecían, salvo en una ocasión que el presidente Chaves, para nuestra sorpresa y sin pedirla nos ayudó con una cantidad cuando se contaba en pesetas. Luego, los ayuntamientos de El Puerto y Cádiz y la Diputación ayudaron con algo. Cuando se acabaron éstas subvenciones, el vapor tuvo que parar, al varios meses al año. No hacía falta hacer muchos números para entender la contabilidad, sino ver la cifra de pasajeros que se montaban el los viajes diarios de otoño/invierno, algunas veces hasta ninguno. /En la imagen de la izquierda, el logotipo de Juan José Delgado Aguilera realizado para la conmemoración de los 75 Años del Vapor en El Puerto.

--¿Y que me dice de los nuevos catamaranes del Consorcio de Transportes de la Bahía de Cádiz, para el trasiego de viajeros entre las poblaciones costeras?
--El Adriano fue un servicio regular de pasajeros con viajes diarios. Queríamos optar, en base a la experiencia de 85 años de servicio a uno de los barcos que sacó a concurso dicho Consorcio. Pero poco se pudo hacer… Y es que «Mucho te quiero perrito, pero de pan poquito»

¿Qué ilusión mantenían con el Vapor hasta su trágico final?
---Siguiendo con el legado de nuestros mayores, nuestra mayor satisfacción hubiera sido continuar con la saga de los Adriano, y haber seguido  su estela construyendo el Adriano IV. /Texto: José María Morillo.

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franciscoromeropegna_puertosantamariaFrancisco Romero Peña, 78 años, nacido en El Puerto de Santa María. Entró como fogonero en los trenes que hacían el trayecto Atocha-Madrid aunque pronto se trasladó a Sevilla integrándose en el servicio de la línea de Cádiz-Madrid en el trayecto entre la Bahía y Alcázar de San Juan, primero con máquina de vapor, después en el Expreso y en el Rápido. Eran tiempos en el que el viaje entre Sevilla y Cádiz se invertían cerca de tres horas y media. "En el viaje que realizábamos en el Expreso, teníamos que realizar una parada de 20 minutos a la espera de otra unidad, acoplándose dos composiciones que se reforzaban con cambios de máquinas lo que alargaba el tiempo de viaje. /A la izquierda, una imagen actual de Paco Romero.

Por su edad, Francisco Romero trabajó con máquinas diesel y eléctricas. "¡Se cruzaba Despeñaperros (la complicada frontera física con el centro del país) de maravillas; nada que ver con el vapor". Rememora la dureza del trabajo que realizaban. Pero, también, en la atracción que tenían con el mismo. "Todo lo que te cuente es poco", comenta Romero cuyo amor al tren le viene de familia pues su padre fue también ferroviario, estando al frente de la 3.307, una de las máquinas más potentes de la flota y que incluso podía alcanzar los 160 km/hora.

miviejocanasto_portada_puertosantamariaMI VIEJO CANASTO.
Dejó atrás miles de historias, algunas recogidas en su libro 'Juanito Romero y el tren de la libertad' y otras que llenan las páginas de su segundo libro 'Mi viejo canasto', publicado recientemente. /Portada del libro, recientemente publicado, 'Mi Viejo Canasto'.

Su vida en Renfe está llena de anécdotas. "Recuerdo los fines de semana cuando con la llegada del pasaje procedente del barco de Canarias, con el que se llenaban hasta 16 coches, con un peso que nos obligaba a utilizar hasta dos locomotoras para salvar la subida de El Portal". Mucha carga y, también, mucho retraso. Nada que ver con la puntualidad actual de los trenes españoles. "A la hora era muy difícil que vinieran. Una vez, en Zafra llegó el tren procedente a su hora... ¡el problema es que iba con 24 horas de retraso!" En 1992 Renfe dio un paso trascendental en su desarrollo con la puesta en servicio de la Alta Velocidad. Francisco Romero optó por no presentarse como maquinista de las nuevas unidades, aunque era uno de los empleados de la Compañía con mayor experiencia y mejor valorado.

MADRID-CÁDIZ: DE 25 A 4 HORAS.
La duración del viaje por tren entre Cádiz y Madrid está por debajo de las cuatro horas y aún se rascarán unos minutos más cuando esté terminada toda la duplicación de la línea férrea entre la capital gaditana y Sevilla. Son tiempos más que asumibles, que nos permiten incluso realizar viajes de ida y vuelta a la capital en una misma jornada.

franciscoromero_4_puertosantamariaNada que ver con lo que pasaba hace 150 años, cuando comenzó a funcionar la primera línea ferroviaria entre Cádiz y Madrid, con las primitivas locomotoras a vapor y vagones (y asientos) de madera. Entonces, y nos situamos en 1867 (los intentos de unir ambas ciudades datan de 1852), este mismo trayecto consumía 25 horas de duración en cada sentido, ¡más de una jornada!, en un viaje que no parecía que fuera eterno... simplemente lo era y donde a las paradas en las ciudades con estación intermedias se unía las que se hacían para aprovisionarse del agua con la que funcionaba la máquina de tracción. /De joven, abajo a la derecha, haciendo el Servicio Militar en la Unidad de Ferrocarriles de Madrid-Atocha. Año 1955.

Hace 150 años, este tren lograba una velocidad máxima de 29,14 kilómetros a la hora (apenas cinco más que la locomotora que realizó el trayecto entre Stockton y Darlington en 1825, en el primer viaje con este sistema de transporte en el mundo). Hoy, en los tramos de la alta velocidad entre Sevilla y Madrid, el Alvia que realiza este trayecto desde la Bahía puede tener puntas superiores a los 200 kilómetros a la hora. Y encima, el recorte se ha hecho más corto, de 726 kilómetros a los 626 actuales, gracias a los nuevos trazados de la red ferroviaria, especialmente con la apertura de túneles que han facilitado de forma notable el tránsito de estas unidades.

Lo cierto es que el tiempo de viaje hasta la capital ha sido hasta hace poco un auténtico suplicio, y más cuando no se tenían las comodidades y las ofertas de ocio que hoy ofrece este transporte público.

franciscoromero_3_puertosantamariaFUNDACIÓN DE FERROCARRILES.
Un estudio elaborado por Ana Cabanes y Raúl González, para la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, ofrece un listado de tiempos de viaje en las principales líneas españolas desde que el tren funciona en nuestro país. La evolución, a la baja, de estas cifras va en paralelo a la propia evolución de la economía del país y el lento desarrollo que han tenido las comunicaciones en España hasta hace apenas dos décadas. Si en 1867 el viaje era de 25 horas, en 1892, un cuarto de siglo más tarde, aún se tardaban 19 horas, aunque los primeros trenes expresos alcanzaban ya los 40 km/hora de velocidad. En 1930 se había logrado bajar hasta las 12 horas, pero la Guerra Civil y la destrucción de buena parte de las infraestructuras disparó de nuevo la manecilla del reloj: 16 horas y media el viaje en 1950. Los años del desarrollo, con la llegada de los tecnócratas al poder en la década de los sesenta, mejoró las máquinas más que las líneas, especialmente con la expansión del Talgo, la estrella de los ferrocarriles españoles. /En la imagen de la izquierda, Paco Romero trabajando de fogonero en Sevilla-San Jerómino. Año 1962.

franciscoromero_fogonero_puertosantamariaEn 1970, el viaje ya está por debajo de los 10 horas; 8 en 1980 y poco más de 7 horas en 1990. La Alta Velocidad nacida en 1992 fue ya en no va más, mostrando el contraste de un viaje rápido y cómodo entre Sevilla y Madrid, y el viaje lento y algo menos cómodo entre la capital hispalense y Cádiz, hasta ahora en la que las eternas obras de duplicación de la vía férrea están a punto de terminar el horizonte de bajar de las 4 horas lo que en el origen de los tiempos se hacía en 25 es una realidad al alcance de la mano, y del billete del pasajero. /En la imagen de la izquierda, Francisco Romero (agachado) junto a Ventura, fogonero militar, y Francisco en la Locomota 1.740.

Una parte de esta historia de trenes entre las dos ciudades está fresca en la memoria de los ferroviarios que han cubierto durante años y años la línea y han visto la evolución de las máquinas, las traviesas, los recorridos, las estaciones y los propios viajeros. Quienes trabajan, o han trabajado, en el tren es un colectivo muy especial. Su implicación en su labor ha ido más allá de la edad laboral, conformando asociaciones que han mantenido los lazos de unión ya jubilados.

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Francisco Romero en el centro, delante del último tren de su vida ferroviaria. Tren Contenedor en la antigua Estación de Cádiz. Año 1994.

El largo trayecto con Madrid obligaba, en esta segunda mitad del siglo XX a realizar numerosas paradas para la toma de agua, debido a la escasa capacidad de los depósitos del tren. Se paraba para ello en El Puerto, Jerez, Utrera, Los Rosales, Almodóvar, Córdoba, Andújar, Espeluy, Linares-Baeza, Vadollanos, Santa Elena, Santa Cruz de Mudela, Manzanares, Alcázar de San Juan, Aranjuez... que unidas a las paradas para la recogida de pasajeros convertía al viaje en una peculiar ruta turística. La llegada de las locomotoras 3.007 permitió una mayor reserva de agua y una disminución de estas paradas, como destaca Francisco Romero, nuestro contertulio ferroviario. /Texto: José Antonio Hidalgo.

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José García Cote, en la Taberna Obregón.

José García Cote, hijo de los paterneros Vicente García y María Cote que vinieron a nuestra Ciudad a trabajar en el campo, nació en 1935 en El Puerto de Santa María en la casa palacio que existía anteriormente al edificio que alberga las actuales instalaciones de Mariscos Romerijo, es decir, hace 79 años, cuando sigue permaneciendo soltero. Es primo de ‘El Rubio’, el padre del alcalde, Alfonso Candón.

1935
Se funda la Bodega Obregón. Abre al público en junio el Cine Orpheo, en Puerto Escondido, permaneciendo funcionando hasta noviembre de 1941. En junio, Luis Cómpanys, expresidente de la Generalidad de Cataluña, ingresa en el Penal de El Puerto.  Era alcalde de la Ciudad, José Luis Macías Caro. Rafael Alberti le dedica la elegía ‘Verte y no verte’ a Ignacio Sánchez Mejías, ‘Poesía (1924-1930)’ y ‘Versos de Agitación’. Muñoz Seca estrena las obras ‘El Gran Ciudadano’, ‘Papeles’, ‘El rey Negro’, ‘La Plasmatoria’, ‘Soy un sinvergüenza’ y ‘Triple Seco’.

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El desaparecido edificio donde hoy se encuentra Romerijo, y donde en las dos puertas de la derecha se encontraba el antiguo Bar ‘La Draga’. Enfrente, cruzando la calle Jesús de los Milagros, el actual Bar ‘La Herrería, la antigua 'Draga' y el antiguo 'Dragón’.

Nacen el humanista Rafael Esteban Poullet. Nace el diácono Francisco Prieto Ramos, adscrito a la Parroquia del Carmen y San Marcos. Nace el corredor local Pedro Rizo Pérez, el pintor Luis Ortega García, José Alonso Martín. Muere el fundador de la Revista Portuense, Dionisio Pérez Gutiérrez.

ramonyesperanza_lourdestur_puertosantamariaMuere el Conde de Osborne, Tomás Osborne y Guezala, en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Su hijo, Ignacio Osborne Vázquez se hace cargo de la bodega hasta 1972. El 9 de enero de1935 fue enterrado en El Puerto de Santa María Tomás de Osborne y Guezala, Conde de Osborne. Se encontraba en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Estaba casado con Felícitas (sic) Vázquez, de cuyo matrimonio nacieron Elisa (casada en abril de 1917 con el Marqués de la Candía), Enriqueta,  María (casada en febrero de 1915 con José Gamero Cívico), Ignacio (casado en abril de 1921 con Ana María Vázquez Torres), José Luis (casado  doña Ángeles Domecq, hija del marqués de Casa Domecq) y Antonio. /En la imagen de la izquierda, el barco 'Ramón y Esperanza' pintado por Lourdes Tur, donde estuvo embarcado 'El Cote'.

BAJARSE AL MORO.
Pero volviendo a nuestro protagonista, José ha hecho de todo a lo largo de su vida laboral: marinero, cocinero, redero, faenas del campo, de las bodegas, conduciendo carros de marca (con mercancías desde el campo a las lonjas)… No acudió a ninguna escuela y de pequeño hacía pequeños mandados y encargos a Paco Rodríguez, del Bar Casa Paco: se crió en ese entorno de la plaza de la Herrería y el Parque. A los 11 años se quedó huérfano de padre y pronto empezó a trabajar, embarcado durante muchos años en el barco ‘Ramón y Esperanza’, de los Tur Tur, que bajaba a faenar a los caladeros de Marruecos. En cierta ocasión, por una grave enfermedad, tuvo que ser evacuado del barco en helicóptero hasta Canarias para ser tratado de una delicada intervención quirúrgica. También trabajaría en el campo y,durante muchos años, en los oficios de la vinatería, en las bodegas de los Gil.

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Busto hecho a palillo en la Academia de BBAA, de nuestro protagonista y que se encuentra expuesto en Bodegas Obregón, así como sus trofeos.

TABERNA OBREGÓN.
Ha hecho de todo a lo largo de su vida. Aficionado a los toros, llegó a tirarse como espontáneo en una corrida de toros en la Plaza Real, en medio de una faena del desaparecido diestro local Miguel del Pino. En la actualidad sigue colaborando en las Bodegas Obregón, donde hace de todo, desde algunos guisos a petición del respetable, cantiñea, pone una copa a algunos amigos y se arranca con algunos bailes, cuando procede.

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Enrique Garrucho Laural ha desarrollado toda su vida profesional en el mundo de la hostelería. A sus 86 años, de formación autodidacta, con la mente muy bien amueblada, nuestro protagonista quiere compartir un sueño que ha tenido, y que desea ver hecho realidad en El Puerto.

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1928.
En 1928 era alcalde de El Puerto, Alfonso Sancho y Mateos. Pedro Muñoz Seca estrenaba ocho obras de teatro, entre ellas ‘El Teniente de Alcalde de Zalamea’. El 10 de febrero de dicho año se fundaba el Racing Football Club de El Puerto, celebrándose los primeros encuentros en la Plaza del Polvorista. El maestro Antonio de la Torre González era aquel año Secretario de la Sección Juvenil de la Cruz Roja de Medina Sidonia.

enriquegarrucholaural_joven_puertosantamariaEl 2 de abril de ese año es nombrado Hijo Adoptivo el benefactor local Elías Ahuja y Andria. Antonio Cruzón Moreno, patrón del Vapor ‘Cádiz’ se cayó al agua desde el cantil del del muelle a primeros de junio. Nacía en Cuba el banderillero Paco Cossío ‘el Mejicano’ o ‘el Escayolista’.

Enrqiue es hijo de Manuel Garrucho y de Laura Laural , nació en 1928. Empezó a trabajar desde muy niño, lo que no le permitió estudiar y lo que sabe lo aprendió por su interés y por su cuenta. Sabe hasta un inglés coloquial. Con apenas 10 años empezó a trabajar en El Cafetín, propiedad de Angel Sordo, quien le, en sus palabras, «le salvó de la calle» al fallecer su madre. Aquella circunstancia le hizo prometer un difícil juramento para alguien que ha estado durante tantos años en la hostelería: no probar nunca ninguna bebida alcohólica, algo que mantiene en la actualidad. En aquel entonces vivía en la calle San Sebastián número 18. Con 16 años entraría a trabajar en La Concha --el bar del desaparecido Teatro Principal-- con Prudencio Rábago de Celis, que antes había sido encargado en El Cafetín. /Enrique, en una imagen de 1953.

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Enrique, en el Bar La Concha. Vemos una máquina de hacer helados. La fotografía está fechada en 1963, año en el que Juan Lara pintó uno de los carteles de Feria que aparece en la imagen.

Y de ahí montó en sociedad con Rábago de Celis el Bar La Braña, en La Placilla, entre la tienda de calzados Heredia y donde hoy se encuentra Marcos Selma, local que en la actualidad es una tienda de ropa. Se jubilaría en 1975, no sin antes haber sacado un buen pellizco en la lotería, que le permitió afrontar de mejor manera la vejez que hoy disfruta. Estuvo casado con María Marroquín Sanchez, hasta el fallecimiento de ésta, con quien tuvo un hijo de nombre Enrique.

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Dos imágenes del Bar La Braña, en La Placilla. En la imagen de la derecha, aparece Enrique junto a su hijo, asomado a la ventanilla.

EL SUEÑO TAURINO.
Enrique que no se considera aficionado a los toros, pero si amante de lo español, ha tenido un sueño que ha querido compartir en Gente del Puerto y que ha trasladado a representantes de las Bodegas Osborne, a algunos miembros de la corporación porteña, así como a la presidencia de la Real Plaza de Toros. Pero quiere comunicarlo organizando en El Puerto un encuentro de la Unión de Criadores de Toros de Lidia así como de la Federación de Escuelas Taurinas. Para ello ha solicitado a los anteriormente citados señores con los que ya ha mantenido una reunión, que insten al alcalde de la Ciudad a propiciar dicho encuentro.

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Enrique quiere contar una nueva forma de hacer la tauromaquia, con algunos cambios de sus elementos, que el público no vería, pero que cambiaría sustancialmente los modos del arte del toreo. Algo tan revolucionario como cuando se le pusieron los petos a los caballos y evitaron la muerte trágica de tantos caballos destripados en las plazas. Algo que Enrique se reserva, pero que avanza en secreto a sus contertulios, porque considera que el sueño que ha tenido le ha sido revelado por una instancia superior, que será bueno para la Fiesta Nacional, y que quiere presentarlo en El Puerto. Dicho queda. /Texto: José María Morillo.

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De estos dos bailaores, solo vive Manuel Suárez López, nacido en Jerez, el 30 [sic] de Febrero de 1930, su hermano Antonio, se presentó en Jerez, el 18 de Junio de 1931,  y partió con los que no vuelven el 12 de Diciembre 2009, en El Puerto. Fueron conocidos como 'Los Hermanos Vargas' o 'Los Hermanos Suárez'.

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Foto tomada en la Peña el Chumi. En ella está de izquierda a derecha: Desconocida, Fernando de los Reyes, 2 desconocidos, Juan Güelfo y José Jurado “Capacha” (guitarristas) y Paco Navarro cantando. Al baile, los hermanos Suarez López, el de la izquierda es Antonio y el de la derecha Manuel. Les hicieron un homenaje a los Hermanos Suarez, en la peña El Chumi, en 27 de Mayo de 1994, actuando en este evento Manolito de los Ríos, Pepe Moreno, Paco Navarro, Antonio Aguirre y Joaquín Albert.

En 1937, emigraron de Jerez a El Puerto, toda la familia de los Suárez López, se domiciliaron en  calle la Rosa y posterior Lechería. Este barrio fue la academia de baile de estos dos artistas. El patriarca de este clan, Fernández Suarez Gómez, lebrijano de nacimiento, vendedor y repartidor de pan, recorría la campiña de esta zona, en aquellos años rudos de los treinta, para sacar el sustento familiar.

Manolo, no llegó a profesional, lo dejó para colocarse en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, en la que trabajó durante más de cuarenta años. Antonio, si fué profesional o vivió de este magisterio. Estos dos hermanos actuaron en teatros, salas de fiestas y peñas, de Andalucía.

Me comentó Manuel: “A los diecisiete años yo y mi hermano Antonio con dieciséis  hicimos nuestra presentación en el Teatro Principal d El Puerto, con la bailaora Manolita Valladares, Paco Rodríguez, Guarino, Anzonini y Jose Matiola “el Mono”, Joaquín Albaiceta, Roberto Iglesia, Rafael Gitano y Julio Rodríguez “el del Ocaso”, este era yerno de Tío Alonso “el del Cepillo”, fue un estupendo guitarrista, tiene registrado en autores una composición de guitarra. En estas fechas en el Cine Macario, Manolo gana un concurso de baile flamenco obteniendo el primer premio, el segundo para Rafael Gitano y el Tercero para Jose Maria Otero “el Cojo Farina”.

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Manuel Suárez, acompañado a la guitarra por Joaquín Albaiceta.

En los años cincuenta participó con su hermano Antonio, en muchas fiestas privadas para los señoritos de aquellos tiempos, con artistas como Anzonini, Fernando Terremoto, Tío Borrico, Fernando Gatica, Diamante Negro, Rafael Gitano, Jose Matiola “el Mono”, Manolito Barrera, Roberto Iglesia, Palomito, Joaquín Albaiceta, y me dejo a muchos en el tintero. Siempre actuaron conjuntamente estos dos vástagos.

En 1950, fueron contratados para el Teatro Chino, de Manolita Chen, recorrieron gran parte de Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla la Mancha. Antonio recorrió con este circo ambulante varios años, Manolo, regresó a El Puerto, a los seis meses, dejando la vida artística, por motivos que no quiso comentar. En este coliseo montaron en escena; la parodia bailable de “La Muerte de Manolete”.

Los Hermanos Vargas actúan en mil novecientos cincuenta y dos, en el Teatro Ambulante López Rueda, en Rota, con el cómico Angeline de Cadiz, Felix de Utrera y El Peste, entre otros artistas, durante varios meses.

Formaron parte de la compañía de Francisco Rodríguez, también conocido como Paquito “el Maricón” para los amigos, en el año 1954, con: los Hermanos Vargas, Luis Moreno, Manolita Valladares, Juan Cristo “el Portugués”, Jose Valladares, Jose Matiola “el Mono” Antonio Fernández, Antonio Cruz de Puerto Real, Manolita de Jerez, Las Hermanas Villares, Doña Virginia y el rapsoda Manolete. Ensayaban en el sindicato vertical, edificio que años anteriores fue el Hotel Vista Alegre, ubicado en la avenida Aramburu. Con este espectáculo de variedades recorrieron toda la Sierra de Cadiz, Málaga y el Campo de Gibraltar. Estos datos lo aporto en la biografía de mi tío Juan Cristo Charneco “el Portugués”

Se presentaron al concurso de baile flamenco que organizaba la Compañía de Teatro de Raúl Perice, con Rafael Gitano y Roberto Iglesias, Guillermo Aguilar y los Hermanos Varga, no se acordaba Manuel, de las fechas.

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Programa de mano de 'Cabalgata de Estrellas' 1953, en el Cine Macario.

En el tiempo que tuvo El Cangrejo Rojo las puertas abiertas al público, actuaron los Hermanos Suarez, con Pansequito, Jose Matiola “el Mono”, Luis Moreno, Chano Suarez, hermano de Luis Panete, Luis Gatica y Manolo Moreno. Tuvieron dos nombres artísticos, en sus comienzos, Hermanos Vargas y posteriormente Los Hermanos Suarez.

En los años sesenta, se monto una Academia de Baile en la juventudes femeninas de la Acción Católica, en este periodo dirigía esta asociación cultural, el cura Don Ramón, como profesor Manolo Suarez y los cantaores Luis Panete, Luis Moreno, Antonio Núñez y Joaquín Albert.

En El Teatro San Fernando, de Sevilla el 14 de Diciembre de 1968, obtiene el carnet de artista, Manuel Suarez López, de la mano del maestro Mera, de Cádiz, pianista ciego, y un grupo de artistas  de la provincia, estos fueron: Antonio Cruz, Luis Moreno, Roberto Iglesia,  Joaquín Albert y Antoñita Maera. Estaba de presidente de este jurado Pepe Pinto, marido de Pastora Pavón “Niña de los Peines”.

Manuel, fue un bailaor estupendo, pudo vivir del baile, pero tomó el trabajo seguro antes que la aventura del artisteo. Ramón Orillo, llego a comentar: “Es un bailaor con mucha técnica, dominando muchos palos del flamenco, por fiesta tenía el sello del baile autóctono del Puerto”.

Manolo, lo comenta con orgullo: “En una feria de Jerez, con diecisiete años, en presencia de dos artistas como fueron Tío Parrilla y el patriarca de los Moraos, baile por bulerías de tal forma que estos dos hombres me felicitaron y me abrazaron, esto para mi es de las cosas más bonita que me ha pasado en el Flamenco”.

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El carnet de artista de Manuel, otorgado por el Sindicato Nacional del Espectáculo.

En 1953, en un espectáculo flamenco, con el titulo de Los Novatos, promotor El Marques del Merito, en este evento participaron: Fernando Terremoto, El Cipote, Manolito Barrera, Fernando Bulla, El Diamante Negro y Antonio Suarez, con Anita Leonardo, de pareja de baile.

Antonio Suarez López, marcha al Campo de Gibraltar, a finales de los cincuenta con dos artistas portuenses del baile flamenco, Fernando Gatica y Luis de Valle Rey, “Palomito”, esposo de la famosa bailaora granadina “La Golondrina”, de nombre María Fajardo Amaya. Hoy en día vive nuestro paisano Luis, en estado de viudez y retirado en Marbella, a sus ochenta y seis años de edad.

En aquel tiempo había en La Línea de la Concepción un poderío económico relacionado con el contrabando de tabaco, café y la penicilina, que sacaban de Gibraltar, de esta injusta colonia Inglesa. En esta ciudad de los llanitos, se reunían los mejores cantaores, guitarristas y bailaores de aquellos años.

suarez_albaiceta_puertosantamariaAntonio Suarez López, hoy en día lo recuerdan aficionados viejos de esta zona del Campo de Gibraltar, como un buen bailaor, la familia del Flecha, los Chaquetas y los Cortes, emparentado con  Chiquetete. Actuó con muchos artistas del baile y el cante de estas fechas, como fueron: Antonio el Chaqueta, Adela la del Chaqueta, Chocolate, Jarrito de Jerez y los guitarrista, Félix de Utrera, el Niño de los Rizos y me dejo a muchos fuera del tiesto. En estas fechas Antonio estuvo ligado a una bailaora de nombre Dolores Cortés. /En la imagen, Manuel Suárez, acompañado a la guitarra por Joaquín Albaiceta.

Antonio estuvo dándole clases de baile a una hija de Don Camilo, militar de alta graduación que vivía en la calle Larga, esta chica ganó varios concursos de baile en los años setenta.

Yo que he tenido la suerte de ver en muchas ocasiones en los años sesenta, a estos dos hermanos por el barrio, en bautizos y toma de dichos, bailando, puedo decir que fueron dos bailaores de un corte propio, no copiaron a nadie, por bulerías tenían el sello de los viejos históricos de El Puerto, con gotas del perfume de los Coquineros, Pepe Hano, Anzonini, Pepa Campo, la Angustia, Rosa la Chiva y Ana la Loza, ¿hay quien de mas?

Dejó el baile y se embarcó en los pesqueros de esta ciudad como motorista. Fue delegado sindical de los marineros y barrenderos del El Puerto. Me hubiera gustado entrevistar a mi amigo Antonio Suarez López, y casi siempre lo dejábamos para otro día, quedamos en que me iba aportar fotos de sus correrías artísticas por ese mundo tan fantástico del flamenco, no pudo y por azar no llegó el momento. Le doy las gracias a mis amigos Manolo y Antonio allá donde estén. /Texto: Antonio Cristo Ruiz.

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Francisco Navarro Mariscal, en el Bar Vicente.

| Texto y fotos: José María Morillo

Francisco Navarro Mariscal nació el 11 de junio de 1924, siendo el mayor de cinco hermanos del matrimonio formado por la portorrealeña María Mariscal y el portuense Francisco Navarro. Nació en Puerto Real para ser atendida la madre primípara por su familia, pero se trasladó pronto a El Puerto a la casa familiar en la calle Pozuelo, aunque otras serían las residencias de la familia: la calle del Correo hoy Ricado Alcón, Los Moros, San Sebastián, y Espelete, hasta que se casó en 1974 –ya mayorcito apurando al máximo su soltería—con Milagros Fernández con la que tiene dos hijos, marchando a vivir a la calle Melero y, posteriormente en la calle San Juan, donde reside en la actualidad. Dentro de unos meses cumple unos 90 años magníficamente llevados.

EL FLAMENCO Y LOS TOROS.
Siempre elegante y atildado, le gusta vestir a lo clásico, ajeno a las modas, y bien se puede decir de él que es todo un clásico –“desde que empecé a gallear”, afirma--, y todavía conserva el genio y figura, acaso influido por dos de sus principales aficiones, el mundo del flamenco y el del toro.

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Programa de mano de las Variedades presentadas por Manolo Carrillo. En el número 11, nuestro protagonista, Paco Navarro, interpretaba 'Madre Hermosa'. 

De Paco Navarro se puede decir que es un gran conocedor de los cantes flamencos, además figuró en carteles de la compañía de Variedades de Manolo Carrillo (ver nótula núm. 076 en GdP) allá por los años cincuenta del siglo pasado, con la canción española. Cantaba por Juanito Valderrama y en flamenco domina todos los palos –desde Cádiz hasta Murcia--, aunque él se especializó en los cantes que miran mas al Mediterráneo: cartageneras, mineras, malagueñas… Socio fundador de la Tertulia Flamenca ‘Tomás el Nitri’ aún se le puede escuchar cantiñear algún sábado en un espontáneo arranque en la Bodega Obregón.

Tenía como compañeros en los carteles a Luis Aranda, Luis ‘el de los Huevos’ (ver nótula núm. 203 en GdP), Maribel Suárez, su prima Carmen Mariscal, Miguel Leveque y su orquesta, Ángel Zamacola, o José Matiola ‘el Mono’, entre el amplio elenco de artistas.

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De joven le gustaba ir por los campos donde había vacas cruzadas con toros bravos y allá que se iba a Puerto Real a dar algunos capotazos. Tanto fue así que llegó a actuar en un festival organizado, también, por Manolo Carrillo en la Plaza de Toros, a beneficio de la juventud de Acción Católica. Formó parte de la cuadrilla de Juan Suárez ‘Gitanillo’ y ‘el Pileta’, como peones del espectáculo celebrado hace 64 años, en 1950.

BODEGAS OSBORNE.
De pequeño estudió en una ‘amiga’ con Encarnación Cossi, en las calles Pozuelo y San Francisco y luego ya su formación sería autodidacta. Le gustan mucho las biografías y la historia y puede presumir en su casa de tener una buena biblioteca.

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 Embotellado de Bodega Osborne.

Pronto empezó a trabajar, con 15 años, en el embotellado de Bodegas Osborne, como aprendiz y haría de todo en la bodega, donde permaneció por espacio de 45 años llegando a ser el responsable del Embotellado y, posteriormente del Almacén de Exportación, hasta su jubilación, con 60 años, en 1984. Lleva pues, 30 años disfrutando de una merecida jubilación jubilosa, que reparte entre las tertulias con los amigos, su copa de Vino Fino diaria con cuyos compuestos antioxidantes alarga la vida, y pasear su elegante figura por las calles de El Puerto, donde conserva a muchos amigos.

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En la imagen, entre Prudente Arjona y Javier Ros, de la web hermana Gente de Rota, en una visita a Bodegas Obregón.

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Hubo un tiempo, mediado el siglo pasado, es decir en la década de los años cincuenta del siglo XX, en el que cenar ‘pescao del freidor’ era un hábito más que extendido, obligado, para la generalidad de las familias portuenses. Bien es cierto que, como todo en la vida, en el consumo nocturno de esta modalidad gastronómica, había clases y clases; mientras  los pudientes solicitaban cazón, frito o en adobo --bienmesabe--, y esas pescadillitas enroscadas de tan exquisito bouquet y sabroso gusto, los menos favorecidos económicamente o con muchas bocas que mantener debían conformarse --debíamos conformarnos-- con un papelón de ‘memejuelas meonas’ –así denominadas por el fuerte olor, similar al del orín-, una especie de sucedáneo del más popular y de mayor consumo de los diversos productos comestibles del freidor: las rodajas de pescada.

joseluis_freidor_puertosantamariaTodo lo que no fueran las ‘tajaítas’ --que así también se designaban en lenguaje coloquial a los trozos de raya rebozados y fritos-- y esos medallones dorados procedentes de las merluzas al trocearlas transversalmente, debía considerarse delicatessen (chocos, tapaculos, acedías, huevas, etc.), aunque tal carácter tenía igualmente para los pequeños las denominadas ‘mijitas del freidor’, las migajas de toda la fritanga en una deliciosa rebujina que más que alimentos eran golosinas dentro del cartucho grasiento de papel de estraza. «--Deme usted un cartucho de militas». /En la imagen de la izquierda, José Luis, el último gallego de la desaparecida Freiduría Apolo.

En la época que les cito, que es la de mi niñez, creo que había tres o cuatro freidores, regentados todos ellos por gallegos. El más popular e importante ocupaba la escuadra de las calle Ganado y Nevería propiedad de la familia Villar, frente a la confitería de Ojeda ‘La Perla’ --ambos edificios han desaparecido, sustituidos por otros de moderna construcción--, seguido de otro en esa última  calle, cerca del cruce con Palacios, lindando con el popular Bar Apolo, que cerró no hace mucho, cuyo último propietario fue José Luis, apodado ‘el Rape’, (ver nótula núm. 016 en Gente del Puerto).

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Fachada de la calle Postigo, a la derecha la calle Cruces, del edificio en un pésimo estado de conservación, que albergó las instalaciones del freidor de La Gloria.

Existía otro en calle Luna, esquina con Jesús de los Milagros y un cuarto en la calle Cruces esquina con Postigo junto al desaparecido bar ‘La Gloria’, aunque tanto en volumen de ventas como en la amplitud de sus instalaciones los dos primeramente citados se llevaban la palma. 

cruzados_16-jul_1966_puertosantamariaEstos hábitos gastronómicos que fueron diluyéndose hasta casi desaparecer a medida que pasaban las décadas tenían una tradición de siglos. Pascual Madoz en su diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, editado en 1846,  reseña en su volumen 5º los establecimientos con puerta abierta a la calle de la ciudad de Cádiz y al referirse a los freidores de pescado añade: “cuyo número es prodigioso”, asombrado de la cantidad de freidurías existentes, y completa su ilustración al respecto con este comentario: “La especie de pescado que más abunda en la pescada pequeña que puede decirse constituye el principal alimento de la generalidad del pueblo, pues los muchos freidores públicos que se encuentran repartidos por toda la ciudad, viven y aún hacen capitales, sin más giro ni ocupación que esta tan mezquina al parecer; la misma gente rica la usa generalmente en sus cenas.” /En la imagen de la izquierda, suelto publicado en la revista Cruzados  el 16 de julio de 1966, sobre los malos olores y los freidores.

Siendo un negocio popular y rentable no es de extrañar que por esa misma época --mediados del siglo XIX-- en El Puerto, con una población mucho menor que Cádiz, hubiese más de una docena de freidores públicos. Cinco de ellos estaban situados en la calle Ganado, una arteria muy comercial. Eran sus propietarios Francisco de la Vega, Juan Marchena, Juan Bautista Bula, Andrés Chosenz y Rosa Martínez.  En la plaza --el Mercado-- había un freidor  cuyo propietario era José Iñigo y en su entorno, aparte los citados de calle Ganado, otro en Vicario, propio de José Muñoz y en Cielo, de José Genís. En esta última calle se ubicaban otros dos freidores más: uno, en la esquina con Santa Clara, propiedad de Luis Cuevas González, y otro en la esquina de Lechería --actual Cervantes-- del que era dueño Pedro Palma. En la parte opuesta del casco antiguo, en la esquina de San Bartolomé con Pozuelo (Federico Rubio) había otro, propiedad de Pedro González y, finalmente, José Morro regentaba dos establecimientos, uno en calle Luna y otro en la pescadería.

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En el freidor propiedad de la familia Villar, en la calle Ganado esquina con Nevería, existía un puesto aparte para despachar aceitunas aliñadas. En la imagen, de izquierda a derecha, Miguel Pérez Sánchez; Antonio Ramírez Alejo 'el Peana'; Sebastian Marroquin Gómez; Diego López Romero; y el propietario de la freiduría de pescado, Daniel Villar. 30 de marzo de 1963.

Los bares --como La Galera en su última etapa con un puesto de freidor-- y restaurantes y la única freiduría existente --la de Romerijo-- deberán coger el testigo y ser los que mantengan el prestigio y popularidad alcanzado por esta modalidad siglos atrás para que las nuevas generaciones no se priven de este placer culinario tan peculiar. ¡Viva el pescaíto frito! /Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía.

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queridisimas-abuelasLa historia del Poblado de Colonización de Doña Blanca ha sido rescatada del olvido. El testimonio de sus primeras vecinas sirve para dar mejor a conocer esta zona rural de El Puerto. Estos testimonios, junto a las redacciones y dibujos de alumnos de Infantil y Primaria del Colegio Castillo de Doña Blanca, han sido la materia prima de un interesante libro de Ediciones El Boletín. Su título es “Queridísimas abuelas: mujeres pioneras del Poblado de Doña Blanca”, y Manuela Sánchez su coordinadora.

El libro explica cómo el Poblado de Doña Blanca fue colonizado por agricultores, que en la década de los 50 llegaron a estas tierras tras ser desplazados del área en el que estaban asentados por la instalación de la base militar estadounidense de Rota. Asimismo, “Queridísimas abuelas” ofrece un relato fidedigno de las duras condiciones en las que vivieron los primeros habitantes del Poblado.

Aquel poblado de colonización comenzó a gestarse en 1955 para dar casa y terrenos a las familias perjudicadas por la expropiación de terrenos para la construcción de la Base Aeronaval de Rota. En 1960 contaba con 56 colonos que vivían en habitáculos provisionales. No será hasta 1964 cuando comienzan las obras del actual pueblo; a finales de 1968 los colonos comienzan a vivir en  el nuevo poblamiento; en 1970 la población alcanza los 210 habitantes. La reubicación inicial fue pensada para la finca Manchón de Hierro, cerca del Pinar de Coig, Hijuela de Tiro y Baldíos de Santo Domingo, pero el ayuntamiento, se opuso y se decidió el actual emplazamiento, en las marismas, donde antaño llegaba el mar, siendo unos terrenos fuertemente salinos. Se barajaron varios nombres como Guadalete del Caudillo, La Piedad, siendo finalmente  el de Doña Blanca el elegido, por la cercanía con la torre medieval del siglo XV, que da nombre, también al yacimiento arqueológico.

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Una vista del poblado, al fondo Valdelagrana. /Foto: Ramón Pico Valimaña.

"El Poblado de Doña Blanca se fundó porque el Estado Español firmó unos acuerdos con EE.UU. para construir una base militar en Rota. Pero esas tierras estaban ocupadas por familias de agricultores a los que echaron. A cambio les dieron unas tierras que finalmente se acabaron llamando Poblado de Doña Blanca". De esta manera tan resumida, Andrea, alumna de cuarto de Primaria del colegio Castillo de Doña Blanca, cuenta los inicios de este poblado, construido en plena marisma del Guadalete y que administrativamente depende de la ciudad. Este relato forma parte del libro. En él, los alumnos cuentan diversos aspectos de la vida de los primeros colonos de este asentamiento. Y lo hacen en base a los testimonios de un grupo de mujeres que llegaron al Poblado siendo niñas y que ahora son abuelas. Así, mujeres como Antonia Peña o las hermanas Almagro (Soledad, María y Petra) no dudaron hace dos años en sentarse ante los pequeños para responder a sus preguntas, que se centraron en aspectos de la vida cotidiana como dónde dormían, qué comían o a qué jugaban.

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Antonia Peña y las hermanas Almagro (Soledad, María y Petra) con el libro que ha editado el colegio Castillo de Doña Blanca.

En el libro, hay un primer apartado donde aparecen los trabajos de los más pequeños. Son dibujos acompañados de pequeñas frases realizados por los alumnos del ciclo de Infantil y de los dos primeros cursos de Primaria donde se recrean escenas habituales de aquellos años en el Poblado. La vida en los barracones, la ausencia de cuartos de baño o juegos tan tradicionales como la comba son estampas que sorprendieron mucho a estos niños, según explica Manuela Sánchez, coordinadora de este libro.

Mientras, en la segunda parte se encuentran las redacciones escritas por los alumnos de tercero a sexto de Primaria del colegio. Algunos inician su composición como si de un cuento se tratara. Tal es el caso de María del Mar, de cuarto de Primaria, que empieza así en suyo: "Hace mucho tiempo, vivían tres abuelas que vivían en los barracones. Se bañaban en un barreño, calentaban el agua al sol y nada más que tenían un vestido para ponerse". Mientras, otros no dudan, incluso, en cuestionar la decisión política que provocó la construcción del poblado. Tal es el caso de Celia, de sexto de Primaria, que escribe: "Antes en el Poblado no había nada, todo era marisma. Les quitaron sus viviendas en Rota y les dieron estas tierras y, aunque aquí no había nada, no se les ocurrió denunciar la situación". Y también hay quien hace una reflexión sobre la vida de entonces y de ahora. "Esta vida fue muy dura, durísima, fue un periodo que nunca hubieran imaginado ni yo ni mis compañeros. Nosotros comemos muy bien, sin embargo ellos comían potajes, trigos, etc...". El libro concluye con un apéndice escrito por Juan Blanco Rodríguez que hace un repaso por los inicios del Poblado de Doña Blanca, una actuación promovida por el entonces existente Instituto Nacional de Colonización.

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Vista aérea del poblado de colonización. /Foto: Google.

Pero la publicación no deja de tener su vertiente didáctica y reivindicativa. Manuela Sánchez lo explica. "Los niños han podido ver que las mujeres han ido ganando poco a poco una parcelita en sus derechos". En él se retrata la vida de aquellas mujeres que a finales de la década de los 50 llegaron a unos terrenos con unas condiciones que no eran la más idóneas para una explotación agrícola por su elevada salinidad. A día de hoy, estas tierras son más fértiles que entonces pero ahora son pocos los que quieren dedicarse a una actividad tan dura como es la agricultura.

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baldomerorodriguezsanchez_puertosantamariaBaldomero Rodríguez Sánchez, disfruta de su jubilación tras más de 50 años trabajando en el establecimiento de la familia, el Bar Casa Paco ‘Ceballos’ que continúa regentando su hermano Ignacio. “Ya he cumplido” señala de forma muy gráfica Baldomero Rodríguez Sánchez. Las cosas de los periodistas, en poco más de dos horas le hacemos que resuma su vida, que en vez de en millones de fotogramas se cuenta en los millones de pavías de merluza que han pasado, rubitas y crujientes por delante de sus ojos. La conversación se “enluce”, precisamente, con una tapita del plato que les ha dado fama, 7000 kilos han llegado a vender en un año.

Es un señor corpulento. Por su físico, podría pasar por vasco de toda la vida, igual que su hermano Ignacio, (ver nótula núm. 408 en Gente del Puerto) pero cuando hablan ya se ve que más que de Euskadi, son de Cádi. Baldomero hace balance en cuatro frases: “Ya he cumplido. Soy rico en amigos. No le debo a nadie. Hemos sobrevivido a dos crisis y le damos de comer a 12 familias en verano y cinco en invierno”. A su lado su hermano Ignacio, de 55 años, y su compañero de trabajo de toda la vida. El se queda, ahora en solitario, con la camisa blanca que “hace que a partir de esa puerta ante cualquiera que entra, estamos a su servicio, sin distinciones”

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7.000 kilos de merluzas rebozadas llegaron a vender en un año. Las populares Pavías de Casa Paco.

Nació en “La Placilla” en la Casa de Los Leones, en pleno centro y comenzó a trabajar a los 12 años, aunque no dejó el colegio. Su padre le encargó que llevara con la bicicleta el vino a los barcos. Por entonces, eran los años 60, amarraban en el muelle pesquero de El Puerto unos 180 barcos, calcula Baldomero “y le servíamos a unos cuantos”. Francisco Rodríguez Ceballos había fundado en 1946, o en 1947, no lo recuerdan bien los hermanos, una pequeña tabernita en lo que hoy se conoce como la Ribera del Marisco.

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Óleo de Adrián Ferreras, propiedad de ‘Casa Paco’ que se encuentra en su interior y que, inspirado en una fotografía de la época, recrea el actual establecimiento de hostelería, en los felices años 20 del siglo pasado. Existen datos que corroboran que ya funcionaba como Colmado en 1850, a cargo del montañés Tomás García de Mesa, establecimiento que fue pasando por diversas propiedades hasta abrir como ‘Nuevo Colmado’ en 1909 de la mano de Joaquín Faz. (Foto: Colección J.M.M.).

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Los hermanos Ignacio y Baldomero Rodríguez Sánchez han logrado convertir Casa Paco Ceballos, el bar que fundó su padre en 1946, en una referencia de la gastronomía de la provincia. En el cuadro aparece Paco Rodríguez Ceballos, el fundador del bar con su famoso gato Perico, que tenía la habilidad de beber té con leche. Su dueño siempre le dejaba el fondo del vaso para que se lo bebiera.

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Baldomero, con el popular periodista Carlos Herrera, un asiduo a El Puerto.

En el sitio paraban marineros y armadores, por un lado, y bodegueros y sus cuadrillas por otro, señala. Allí tan sólo se despachaba vino y como mucho se atrevieron a poner unas latitas de conservas con unos panes al lado para que el quería picar algo. Fuera, “El Mona”, un mariscador de la zona, vendía también ostiones. Aunque el nombre oficial de la taberna era “Casa Paco”, los conocidos la conocían como ‘el Pesebre’ porque la costumbre de los contertulios era situarse con la ‘media limeta’, unas botellas de vinos con una caña en la que entonces se despachaba la bebida, en torno a unas maderas que  había junto a la pared, a modo de contrabarra. “Como todos  se ponían de espaldas para apoyar el vidrio en las tablas, un gracioso dijo que aquello era un pesebre, porque parecíamos bichos todos mirando para el mismo sitio, como en un abrevadero”.franciscorodriguezceballos_puertosantamaria

En verdad Paco Ceballos (ver nótula 1.113 en Gente del Puerto ), no se llamaba así. Su primer apellido era Rodríguez aunque se quedó sin padre a los 3 años. Así que se le conocía por su madre que trabajaba para los Jesuitas y por eso en la ciudad le llamaban ‘el de La Ceballos’. Se metió en hostelería. Trabajó en “La Fuentecilla”, un bar del centro de El Puerto y de allí se traería uno de sus platos estrella, las pavías de merluza, una fórmula que inventó Lola, la cocinera de ese establecimiento y de la que no recuerdan el apellido. Ceballos, ya con sus hijos, en el establecimiento comienza a servir tapitas, asesorados por un cocinero local que les enseña a hacer huevos a la flamenca, los riñones al Jerez o los higaditos de pollo que serían las primeras tapas que sirvió el establecimiento junto a la merluza ‘al Achilipún’ un guiso al que pusieron este nombre en honor a Lola Flores que triunfaba por entonces en España. También fueron pioneros en poner chuletitas de cordero, algo que, por entonces, no se estilaba en El Puerto. /En la imagen de la izquierda, el padre de nuestro protagonista, Paco Rodríguez.

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Una antigua fotografía de 'Los Pesebres', con Paco Rodríguez tras el mostrador, a la izquierda podemos distinguir, a la izquierda de la fotografía a Pedro Jiménez Caballero, --cuñado de Manuel Aragón Astorga que aparece a continuación apoyado en la barra-- y padre de los Jiménez Aragón, empleado de la banca y fotógrafo coetáneo, compañero y amigo de los ilustres: Rafa, Rasero, Pantoja, Monclova. A la derecha aparece Juan Antonio García Sánchez, “Antoñito el de la Comandancia”, armador y socio de Rafael Sánchez Carbonell, de los pesqueros: “Pepe Carlos”, “José y Vicente”, “Horta Graña”, “Ballena Blanca” y “Nuevo Pepe Carlos”. 

El cocinero era Luis Román Torres, asistente personal de Carlos Cuvillo. Era un personaje singular que, además de cocinar de forma excelente, componía poesías. Baldomero señala que ya “por los años 70 Luis hacía hamburguesas de pescado. Fíjate tú, que ahora las venden como un gran invento”.

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Interesante selección de tapas que se pueden degustar en la actualidad en Casa Paco.

Las cocinas de Paco Ceballos se vuelven a revolucionar en los años 90, por culpa de las crisis económica. Baldomero señala que “aquello fue incluso peor que ahora. Aquí hemos tenido un colchón porque los años anteriores han sido muy buenos, pero entonces no”. Para resistir, el bar se hace más familiar que nunca y la esposa de Baldomero, Mercedes García Campos, Tati, se hace cargo de la cocina. Se incorporan a la carta algunos de los platos más famosos del establecimiento como los chipirones en su tinta o se afina la receta del bacalao con tomate. Tati, también es la responsable de la famosa ensaladilla de Paco Ceballos, una de esas fórmulas mágicas que resultan exquisitas a pesar de ser una mezcla únicamente de mayonesa, patatas y zanahorias, sin nada más.

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Roberto y Tati, sostienen a su hijo Roberto (ver nótula núm. 1.905 en Gente del Puerto) hoy reputado hotelero en Marbella, el primero de los tres hijos, junto con Mercedes y Baldomero, ‘Mero’ para los suyos, del matrimonio Rodríguez García.

Baldomero destaca la figura de Tati. “Los hosteleros nunca valoramos lo suficiente a nuestras mujeres. No sólo ha aportado su trabajo aquí en el bar, al igual que la mujer de Ignacio que también estuvo trabajando en la cocina con nosotros. Ella ha sido capaz de aguantar pues 50 años sin que pueda compartir conmigo una Semana Santa, 50 veranos sin acompañarla a la playa o 50 días de Nochebuena en que llegara tarde a casa”.

 balbinasanchezrosso_puertosantamariaSu madre, Balbina Sánchez Rosso en la imagen de la izquierda, (ver nótula 1.153 en Gente del Puerto),  le puso Baldomero, en honor a su abuelo materno, Baldomero Sánchez, maestro del colegio San Luis Gonzaga y que diera clases a personajes como Rafael Alberti  o Juan Ramón Jiménez. Baldomero está muy orgulloso de algunos momentos de su vida. Recuerda especialmente el día 5 de enero de 2013 cuando encarnó al rey Gaspar en la cabalgata de los Reyes Magos. También se acuerda de cuando allá por 1974 o 1975 puso en marcha, por encargo de los propietarios de Romerijo, su cervecería ‘La Guachi’, la primera que pusieron en marcha en lo que luego se convertiría en la Ribera del Marisco. Baldomero llegó a regentar también “durante tres meses” la hamburguesería 'El Tomate' pero se dió cuenta de que eso no era lo suyo y lo dejó para centrarse en el negocio familiar. Los hermanos lograron que la francesa Guía Michelín, desde el año 2004, los citara como establecimiento recomendado en El Puerto, todo un logro tratándose de un modesto bar de tapas. /Texto: Pepe Monforte.

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Baldomero, rey Gaspar de la Cabalgata de Reyes 2013, en el centro durante el acto de traspaso de Coronas a SSMM los Reyes Magos de 2014, celebrado en Puerto Sherry.

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Una imagen de Jeromo Lara en la cornisa cantábrica. Año 2006.

Jerónimo Lara izquierdo, Jeromo para los amigos o abuelo Momo para la familia, cumple hoy 92 años. Nació en El Puerto, en la calle Pagador, 18 la víspera del Día de los Enamorados: el lunes 13 de febrero de 1922. Su madre murió ese mismo día 50 años después.  La familia pasaría a vivir en la casa gemela, en el número 20. Eran unas casas construidas por personas con un alto nivel económico, posiblemente genoveses. Su abuela Carmen y sus tías Milagros, Manuela y Lola, se encargaban del cuidado de él y sus hermanos, hasta que iban todos al taller de planchadora que su madre tenía en el número 10 de la calle San Bartolomé junto ultramarinos La Giralda. En esa calle pasó gran parte de su infancia. Recuerda con cariño el estudio de su padre en la calle Pagador, donde le vio pasar largas y penosas enfermedades.

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Ultramarinos La Giralda visto desde la calle Luna.

1922.

Aquel año del nacimiento de Jeromo, llegaba a El Puerto --a la iglesia de San Francisco-- una reliquia de San Francisco Javier, copatrono de la Ciudad, concretamente un brazo. Era alcalde de El Puerto, Manuel Ruiz-Calderón y Paz. Ese año la hacienda pública embargó el 66% de los ingresos al Ayuntamiento por débitos, y el 25% del sobrante por igual morosidad, con la Diputación Provincial. Bodegas Osborne funda la la solera del oloroso medium ‘Solera India’ de al menos 25 años de vejez. En 1922 Rafael Alberti exponía una muestra pictórica en el Ateneo de Madrid y publica sus primeros poemas en la revista ‘Horizonte’. Se transcriben y reproducen las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, ‘el Sabio’ que se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid, a cargo del musicólogo Julián Ribera.

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En 1922 desaparece la Biblioteca Popular sita en la calle Luna, que sería anexionada al Colegio de las Esclavas, en la imagen, el segundo edificio por la izquierda.

Ese año nacían el coleccionista Ramón Bayo Valdés (ver nótula núm. 664 en GdP), América Martínez (ver nótula 796 en GdP), la primera mujer catedrático de guitarra de España, que falleció el pasado 2010 en El Puerto y la popular  Adelina La O Laje, madre de Joaquín ‘el Manzanita’ (ver nótula 1.752 en Gente del Puerto). ABC publicaba en su edición de 17 de septiembre la crimen o suicidio por ahorcamiento, del sargento de carabineros retirado, Roque Fernández Regueira, natural de nuestra Ciudad. En la Ciudad del Vaticano era elegido Papa Pío XI tras el fallecimiento de Benedicto XV. Jacinto Benavente recibía el Premio Nobel de Literatura. En Toronto (Canadá) un ser humano recibía por primera vez una inyección de insulina como tratamiento para la diabetes.

LA FAMILIA EN LA QUE NACE.

Jeromo tenía 16 años cuando murió su padre, Francisco Lara Sánchez,  en el verano de 1938 en plena Guerra Civil. Un hombre polifacético en diversas cualidades artísticas. Buen dibujante y gran rotulador decorativo. Muchas bodegas de El Puerto habían solicitado sus servicios profesionales. Ordenado, pulcro y culto. Aficionado a la lectura y a la música, poseía una gran habilidad manual le permitía hacer juguetes de la época, sobre todo caballos de cartón. Y era un gran aficionado a los toros.

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La familia materna de nuestro protagonista.

Su madre Carmen Izquierdo Patino, nacida en El Puerto y de padres roteños, era conocida en El Puerto como Carmen la planchaora. Una mujer marcada desde su infancia por la pena y el sacrificio. Su padre emigró a Cuba, muriendo antes de que toda la familia se trasladase hasta allí. Se casó joven, y al poco tiempo sufriría la perdida de su madre. Pasaría, además, por la muerte de Carmen, su primera hija, a la edad de 17 años, luego su marido quedando viuda a la edad de 42 años. Mas adelante viviría el fallecimiento de su segunda hija, Rita, a los 36 años. Toda la la recordaba de luto permanente.

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Jeromo, en el centro, actuando para su madre, haciendo de Concha Piquer en 'La Niña de la Estación'. A a izquierda, su hermano, el pintor Juan Lara.

Era una trabajadora incansable con un taller de plancha de las de entonces. Jamás se le vió quejarse por el exceso de trabajo o por o por la falta de diversiones. Tantos sinsabores, tantas penalidades no impidieron que fuese una mujer alegre ante su familia y sus amistades. Sin lugar a dudas, la persona que más marcó el carácter y los modales de Jerónimo.

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Una imagen de la clase de Jeromo en el conocido como colegio de Bellas Artes, por estar allí la Academia Santa Cecilia, en el actual IES Santo Domingo.

Jeromo es el mas pequeño de los siete hermanos. Ya se ha dicho que Carmen murió con 17 años, Rita a los 36, Francisco --el mayor de los varones-- con 72, su hermano Juan Lara --el pintor, ver nótula núm. 1.328 en Gente del Puerto-- nacido 15 meses antes que nuestro protagonista, falleció en 1996 y dos hermanas gemelas que murieron a los pocos días de nacer.

Estudió hasta los 14 años en la la actual Capilla de la Aurora, en la calle San Sebastian, siendo su director Remigio Peñalver de Ávila y en el conocido como Bellas Artes. Mas tarde, ya de mayor, recibiría clases de contabilidad por parte de Don Lino para entrar a trabajar en las oficinas de Osborne.

EL MUNDO DEL TRABAJO.

jeromolara_sindicadto_puertosantamariaEn la imagen de la izquierda, carné sindical, con 16 años, en el que figuraba como arrumbador, expedido el 1 de abril de 1938, en plena Guerra Civil.

Nuestro protagonista comenzaría su vida laboral a los 14 años en el embotellado de Burdons, luego en las Bodegas Caballero. Paso varios años en la fábrica de botellas de Vidrierias Guadalete, pasando luego a dedicarse a la exportación de pescados. En la Base Naval de Rota estaría una temporada en la lavandería.

Sus últimos 18 años los dedicó a trabajar en el escritorio de las oficinas de Osborne.  Como agente comercial, compaginó su trabajo en la Casa Osborne con diferentes representaciones alimentarias, bodegueras, destilerías y cavas: Mantecados Cervantes de Chipiona --ya desaparecidos--, Mantecados y Polvorones La Estepeña, Destilerías Anís Periquito, Volpa, Ricard, Luis Caballero y Freixenet, fueron las principales firmas que avaló con su saber hacer profesional. En la actualidad, aún recibe todas las navidades una caja de cava y una felicitación de Freixenet.

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En 1984, junto a otros compañeros jubilados de Osborne, entre los que podemos distinguir de pie a Francisco Rodríguez Artola, José Luis Osborne Domecq, José Beuzon Álvarez, José García Aguilar, Manuel Navarro Llamas, Antonio Beuzon  Álvarez, Tomás Osborne Domecq, José Barrero García, José Simeon Caro y Jerónimo Lara Izquierdo. Sentados: José Lojo Espinosa, Juan García Cressi, Enrique José Astorga Casado, Manuel Anelo González, Manuel Bernal Mena y Juan Manuel Gallardo García.

LA FAMILIA QUE CREÓ.

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El 14 de diciembre se casa con Ana Fernández Soriano en la Prioral, ella de luto. En la imagen, aparece nuestro protagonista firmando el acta del casamiento en la sacristía del templo.

...continúa leyendo "2.018. JERÓNIMO LARA IZQUIERDO. Jeromo para los amigos y abuelo Momo para la familia."

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En lo anecdótico, cuentan que Fosco Valimaña y Paco Marin, hace 40 años, en el primer taller “La Rinconada” en Puerto Escondido, estaban desesperados al no encontrar la avería de un coche Simca 1000 que perdía aceite, fundamentalmente por las noches.

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El taller 'La Rinconada', en Puerto Escondido.

El cliente, una persona muy trabajadora y sería, pero algo exigente que se llevaba y traía todos los días el coche del taller, andaba muy preocupado, preguntándose que le podía ocurrir a su vehículo pues apenas tenia un año y, a todo esto, los mecánicos no daban con la avería. Los días iban avanzando y el nerviosismo del cliente aumentando ya que pensaba que su coche no iba a tener solución.

Pero la cosa se pasaba de castaño oscuro, hasta tal extremo que a las ocho días habida cuenta que no daban con el problema, tanto Fosco Valimaña como Paco Marin, recomendaron al cliente que colocara por las noches, debajo del motor del coche, un pequeño recipiente o lata para conocer la cantidad de aceite perdida ya que miraban el nivel de aceite y no apreciaban que descendiera. Sin embargo, si observaban manchas de aceite dispersada por el motor.

Así estuvieron una semana, hasta que un viernes, que casualmente coincida con el día de los inocentes, 28 de diciembre de 1973, Paco Marin apreció que el aceite vertido en la lata era comestible. A partir de ese momento cuando el cliente fue informado de que había sido objeto durante 15 días de una pesada broma estalló, profiriendo insultos a quienes osaron mofarse de él, disculpándose a la vez, ante Fosco, Marin y los empleados, por su salida de tono en algún momento. Refieren que, una vez finalizado el calvario, tanto los dueños, como los mecánicos del taller llevaron a cabo algunas averiguaciones, con el fin de conocer al autor o autores de la disparatada broma, desconociéndose, en la actualidad, si las pesquisas fructificaron.

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Fosco Valimaña y Paco Marín, los dueños de 'La Rinconada'.

ANTECEDENTES.

Lo cierto es que la broma comenzó a fraguase frente al muelle del Vapor, en el Bar Liba. Uno de los integrantes de un grupo de amigos, clientes habituales por aquel entonces del bar, apuntó la posibilidad de gastar una broma a una persona bastante suspicaz, conocida de los presentes, sugiriendo que reunía todos los requisitos para ello, tanto que conocía sus puntos débiles y fuertes, así como su domicilio. Reveló que observaba lo cuidadoso que era con su coche. Un vehículo de apenas un año que parecía que estrenaba diariamente. Lo vieron fácil, no dudaron e idearon que el coche era el motivo  perfecto para gastarle la broma.

Entonces, conociendo al dedillo las costumbres del cliente del taller de Fosco y Paco Marin, maquinaron un plan que, llevaba consigo, además de cierta constancia, cierto riesgo, ya que si eran descubiertos, no solo podrían dar al traste con  todo lo planeado, sino que, sabiendo de buena tinta como se la gastaba ‘la víctima’, el asunto acabaría en el Juzgado. De ahí que fuera necesario mantener un mutismo absoluto para que todo saliera tal como lo habían concebido.

Relatan que, una de noches que estaban perfilando los detalles, el cliente irrumpió en el Bar Liba buscando a uno de los ‘saboteadores’ para hacerle una consulta. En aquel momento, mientras aclaraba sus dudas, más de uno del grupo se sintió contra las cuerdas, creyendo que alguien había dado el chivatazo.

LA TRAMA.

Pero no fue así. Estaba todo calculado, teniendo a buen recaudo el bidón de aceite que, aprovechado de un cambio de unos de los coches del grupo de maquiavélicos bromistas, había que ir consumiendo lentamente. Para ello, le largaron las primeras gotas de aceite en el mismo centro de trabajo y había que indicarle que su coche perdía aceite. Precisamente, fue el cabecilla de la trama, que trabajaba a escasa distancia de la víctima, quién le informó, con bastante delicadeza que su coche perdía aceite. Pues nada, respondió, lo llevaré al taller ‘La Rinconada’, en Puerto Escondido. Como era de esperar no encontraron ninguna avería por lo que de nuevo el cliente salió con su vehículo del taller.

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Un Simca 1000 parecido a este, objeto de la pesada broma.

Aquello funcionó y, a partir de aquella noche, ya entrada la madrugada, también comenzaron a visitar el lugar donde el cliente, muy metódico siempre, dejaba el vehículo, próximo a una de las ventanas de su domicilio, siendo preciso tener precaución, mucha precaución.

Lo cierto, dicen, es que todo estaba saliendo a pedir de boca pues, por una parte, en cuanto al centro de trabajo, el dirigente del grupo, se la ingeniaba a las mil maravillas para arrojar el aceite debajo del motor y además impregnarlo y, por otra parte, en su domicilio lo llevaban a la práctica el resto del grupo y, lo más importante, que en el taller no daban con la avería.

Refieren que, desde el segundo día de ‘autos’, la víctima colocó por las noches un plato debajo del motor para asegurase que, efectivamente, el coche perdía aceite, argumentado por ello los ‘saboteadores’, que estaban al tanto de todo lo que iba sucediendo, que no fue sincero con los responsables del taller, cuando estos, Fosco y Paco Marin, después de más de una semana de acudir  el cliente al taller, le sugirieron  que pusiera un pequeño recipiente o lata para conocer la cantidad de aceite que perdía el coche.

Comentan que, al menos, el cliente debió decir lo del plato, si bien, conociendo que iba ser objeto de cachondeo por parte del personal del taller, prefirió callar y llevarse la lata vacía que Paco Marin le ofreció. Mostrando, a partir del siguiente día la supuesta perdida de aceite de su vehículo y que se apreciaba perfectamente en el recipiente.

Dos semanas después de haber comenzado la broma, pasada ya la medianoche, madrugada del viernes 28 de diciembre de 1973, el grueso del grupo no acudió al domicilio por razones que aún a estas alturas no se sabe a ciencia cierta que fue lo que ocurrió, y el único que pudo hacerlo no encontró el bidón de aceite para depositar la cantidad prevista en el recipiente que seguía minuciosamente colocado debajo del motor. El asunto demandaba pronta solución, no ocurriéndosele, al que estaba solo ante el peligro, otra idea, sino la de acudir al Restaurante ‘El Resbaladero’ y pedir a Manuel de la Cruz Santilario, Jefe Maître, un poco de aceite de una de las freidoras del restaurante que, a la postre, fue la que depositó en el recipiente. Lo que supuso consecuentemente que al día siguiente Paco Marin descubriera que el aceite que el cliente llevaba en la lata era comestible.

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Antonio, camarero del Bar Manolo en 1973, sabía ver, oir y callar.

Rememoran, que el grupo fue alertado el mismo día del hallazgo, quedando concluida la aventura. Fue la víctima inocente quien casualmente por la tarde, estando en el Bar Manolo, en la calle Larga y Plaza Peral, se encontró al conocido que trabajaba a escasos metros de su centro de trabajo, concretamente al promotor de la broma, relatándole lo sucedido, preguntándole, a la vez, si había visto a alguien en las últimas semanas merodeando junto a su coche…

Según fuentes de toda solvencia, después de 40 años que acontecieran los hechos, todavía está preguntándose el cliente del taller ‘La Rinconada’, quién o quiénes fueron los responsables del ‘sabotaje’. Feliz día de los Santos Inocentes. /Texto: Enrique López.

manuelcaballerocarmona_puertosantamariaManuel Caballero Carmona nació en La Campana (Sevilla) el 20 de febrero de 1944, siendo el mayor de diez hermanos que pronto tuvo que dejar de estudiar para dedicarse a las labores del campo, ayudando a sus padres.

Aquel año de posguerra, año del nacimiento de nuestro protagonista, era alcalde de El Puerto Ignacio Osborne Vázquez. El imaginero Ángel Martínez obtiene el Diploma de Honor del Concurso de Figuras de Nacimientos. El torero Miguel del Pino confirma alternativa, ese mismo año. Rafael Alberti publica El Adefesio y Pleamar.   De las manos de Antonio Castillo Lastrucci sale la talla de la Virgen de la Amargura cotitular de la Hermandad de la Flagelación. Nacen también ese año Juan José Palacios Orihuela ‘el Tele’, batería y percusión del grupo de rock andaluz ‘Triana’; el abogado y experto en tradición oral Luis Suárez Ávila;  el abogado y escritor Luis Alba Medinilla; el actor aficionado Federico Arjona Aca; el político del PP Aurelio Sánchez Ramos. El maestro Martín Delgado Mariscal.

Manuel, después de hacer el servicio militar, estuvo once años de ruta por España como camionero. Llegó a El Puerto en 1982, casado con Ana Solares Galán y con un hijo de nueves meses: después nacerían aquí otros tres. El motivo fue que empezó a trabajar en Delphi, como operador de grúa en el almacén de la factoría, de la que se prejubiló con 58 años, antes de los tristes acontecimientos que han llevado al paro a tantos ex trabajadores de la desaparecida fábrica de componentes automovilísticos.

misprimeraskatiuskas_puertosantamariaEn 2002, con la jubilación pudo conseguir el sueño de estudiar, de formarse, algo que le fue vedado en su infancia y juventud por su pronta incorporación al mundo del trabajo en el campo. Alumno del Centro de Educación Permanente de Adultos ‘La Arboleda Perdida’ se graduó y luego participaría en los talleres de cultura y escritura, impartido por el maestro Juan Rincón Ares (ver nótula núm. 143 en Gente del Puerto), quien le puso de manifiesto que lo que escribía era poseía, pues Manuel se expresa con rimas. Y le animó a publicarlas.

Su libro ‘Mis primeras Katiuskas’ (aquellas célebres botas de agua, que tardó en poseer para trabajar en las labores del campo y no mojarse los pies de agua), es un libro de vivencias de entonces y ahora, de su pueblo, La Campana y de El Puerto y nuestro entorno. El libro, su autor, merecen un reconocimiento por el esfuerzo que ha realizado al escribir este volumen, que transpira sencillez, humildad, dignidad y buen hacer. Editado por Eduardo Albadalejo Manzanares, en Ediciones ‘El Boletín’, se presenta a las seis de la tarde en el Instituto Santo Domingo, mañana viernes 8 de noviembre, día en el que se celebra mundialmente la Enseñanza Permanente de Adultos. En el acto, tanto sus compañeros como profesores leerán fragmentos de la obra para deleite de los asistentes.

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