De estos dos bailaores, solo vive Manuel Suárez López, nacido en Jerez, el 30 [sic] de Febrero de 1930, su hermano Antonio, se presentó en Jerez, el 18 de Junio de 1931, y partió con los que no vuelven el 12 de Diciembre 2009, en El Puerto. Fueron conocidos como 'Los Hermanos Vargas' o 'Los Hermanos Suárez'.

Foto tomada en la Peña el Chumi. En ella está de izquierda a derecha: Desconocida, Fernando de los Reyes, 2 desconocidos, Juan Güelfo y José Jurado “Capacha” (guitarristas) y Paco Navarro cantando. Al baile, los hermanos Suarez López, el de la izquierda es Antonio y el de la derecha Manuel. Les hicieron un homenaje a los Hermanos Suarez, en la peña El Chumi, en 27 de Mayo de 1994, actuando en este evento Manolito de los Ríos, Pepe Moreno, Paco Navarro, Antonio Aguirre y Joaquín Albert.
En 1937, emigraron de Jerez a El Puerto, toda la familia de los Suárez López, se domiciliaron en calle la Rosa y posterior Lechería. Este barrio fue la academia de baile de estos dos artistas. El patriarca de este clan, Fernández Suarez Gómez, lebrijano de nacimiento, vendedor y repartidor de pan, recorría la campiña de esta zona, en aquellos años rudos de los treinta, para sacar el sustento familiar.
Manolo, no llegó a profesional, lo dejó para colocarse en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, en la que trabajó durante más de cuarenta años. Antonio, si fué profesional o vivió de este magisterio. Estos dos hermanos actuaron en teatros, salas de fiestas y peñas, de Andalucía.
Me comentó Manuel: “A los diecisiete años yo y mi hermano Antonio con dieciséis hicimos nuestra presentación en el Teatro Principal d El Puerto, con la bailaora Manolita Valladares, Paco Rodríguez, Guarino, Anzonini y Jose Matiola “el Mono”, Joaquín Albaiceta, Roberto Iglesia, Rafael Gitano y Julio Rodríguez “el del Ocaso”, este era yerno de Tío Alonso “el del Cepillo”, fue un estupendo guitarrista, tiene registrado en autores una composición de guitarra. En estas fechas en el Cine Macario, Manolo gana un concurso de baile flamenco obteniendo el primer premio, el segundo para Rafael Gitano y el Tercero para Jose Maria Otero “el Cojo Farina”.

Manuel Suárez, acompañado a la guitarra por Joaquín Albaiceta.
En los años cincuenta participó con su hermano Antonio, en muchas fiestas privadas para los señoritos de aquellos tiempos, con artistas como Anzonini, Fernando Terremoto, Tío Borrico, Fernando Gatica, Diamante Negro, Rafael Gitano, Jose Matiola “el Mono”, Manolito Barrera, Roberto Iglesia, Palomito, Joaquín Albaiceta, y me dejo a muchos en el tintero. Siempre actuaron conjuntamente estos dos vástagos.
En 1950, fueron contratados para el Teatro Chino, de Manolita Chen, recorrieron gran parte de Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla la Mancha. Antonio recorrió con este circo ambulante varios años, Manolo, regresó a El Puerto, a los seis meses, dejando la vida artística, por motivos que no quiso comentar. En este coliseo montaron en escena; la parodia bailable de “La Muerte de Manolete”.
Los Hermanos Vargas actúan en mil novecientos cincuenta y dos, en el Teatro Ambulante López Rueda, en Rota, con el cómico Angeline de Cadiz, Felix de Utrera y El Peste, entre otros artistas, durante varios meses.
Formaron parte de la compañía de Francisco Rodríguez, también conocido como Paquito “el Maricón” para los amigos, en el año 1954, con: los Hermanos Vargas, Luis Moreno, Manolita Valladares, Juan Cristo “el Portugués”, Jose Valladares, Jose Matiola “el Mono” Antonio Fernández, Antonio Cruz de Puerto Real, Manolita de Jerez, Las Hermanas Villares, Doña Virginia y el rapsoda Manolete. Ensayaban en el sindicato vertical, edificio que años anteriores fue el Hotel Vista Alegre, ubicado en la avenida Aramburu. Con este espectáculo de variedades recorrieron toda la Sierra de Cadiz, Málaga y el Campo de Gibraltar. Estos datos lo aporto en la biografía de mi tío Juan Cristo Charneco “el Portugués”
Se presentaron al concurso de baile flamenco que organizaba la Compañía de Teatro de Raúl Perice, con Rafael Gitano y Roberto Iglesias, Guillermo Aguilar y los Hermanos Varga, no se acordaba Manuel, de las fechas.

Programa de mano de 'Cabalgata de Estrellas' 1953, en el Cine Macario.
En el tiempo que tuvo El Cangrejo Rojo las puertas abiertas al público, actuaron los Hermanos Suarez, con Pansequito, Jose Matiola “el Mono”, Luis Moreno, Chano Suarez, hermano de Luis Panete, Luis Gatica y Manolo Moreno. Tuvieron dos nombres artísticos, en sus comienzos, Hermanos Vargas y posteriormente Los Hermanos Suarez.
En los años sesenta, se monto una Academia de Baile en la juventudes femeninas de la Acción Católica, en este periodo dirigía esta asociación cultural, el cura Don Ramón, como profesor Manolo Suarez y los cantaores Luis Panete, Luis Moreno, Antonio Núñez y Joaquín Albert.
En El Teatro San Fernando, de Sevilla el 14 de Diciembre de 1968, obtiene el carnet de artista, Manuel Suarez López, de la mano del maestro Mera, de Cádiz, pianista ciego, y un grupo de artistas de la provincia, estos fueron: Antonio Cruz, Luis Moreno, Roberto Iglesia, Joaquín Albert y Antoñita Maera. Estaba de presidente de este jurado Pepe Pinto, marido de Pastora Pavón “Niña de los Peines”.
Manuel, fue un bailaor estupendo, pudo vivir del baile, pero tomó el trabajo seguro antes que la aventura del artisteo. Ramón Orillo, llego a comentar: “Es un bailaor con mucha técnica, dominando muchos palos del flamenco, por fiesta tenía el sello del baile autóctono del Puerto”.
Manolo, lo comenta con orgullo: “En una feria de Jerez, con diecisiete años, en presencia de dos artistas como fueron Tío Parrilla y el patriarca de los Moraos, baile por bulerías de tal forma que estos dos hombres me felicitaron y me abrazaron, esto para mi es de las cosas más bonita que me ha pasado en el Flamenco”.

El carnet de artista de Manuel, otorgado por el Sindicato Nacional del Espectáculo.
En 1953, en un espectáculo flamenco, con el titulo de Los Novatos, promotor El Marques del Merito, en este evento participaron: Fernando Terremoto, El Cipote, Manolito Barrera, Fernando Bulla, El Diamante Negro y Antonio Suarez, con Anita Leonardo, de pareja de baile.
Antonio Suarez López, marcha al Campo de Gibraltar, a finales de los cincuenta con dos artistas portuenses del baile flamenco, Fernando Gatica y Luis de Valle Rey, “Palomito”, esposo de la famosa bailaora granadina “La Golondrina”, de nombre María Fajardo Amaya. Hoy en día vive nuestro paisano Luis, en estado de viudez y retirado en Marbella, a sus ochenta y seis años de edad.
En aquel tiempo había en La Línea de la Concepción un poderío económico relacionado con el contrabando de tabaco, café y la penicilina, que sacaban de Gibraltar, de esta injusta colonia Inglesa. En esta ciudad de los llanitos, se reunían los mejores cantaores, guitarristas y bailaores de aquellos años.
Antonio Suarez López, hoy en día lo recuerdan aficionados viejos de esta zona del Campo de Gibraltar, como un buen bailaor, la familia del Flecha, los Chaquetas y los Cortes, emparentado con Chiquetete. Actuó con muchos artistas del baile y el cante de estas fechas, como fueron: Antonio el Chaqueta, Adela la del Chaqueta, Chocolate, Jarrito de Jerez y los guitarrista, Félix de Utrera, el Niño de los Rizos y me dejo a muchos fuera del tiesto. En estas fechas Antonio estuvo ligado a una bailaora de nombre Dolores Cortés. /En la imagen, Manuel Suárez, acompañado a la guitarra por Joaquín Albaiceta.
Antonio estuvo dándole clases de baile a una hija de Don Camilo, militar de alta graduación que vivía en la calle Larga, esta chica ganó varios concursos de baile en los años setenta.
Yo que he tenido la suerte de ver en muchas ocasiones en los años sesenta, a estos dos hermanos por el barrio, en bautizos y toma de dichos, bailando, puedo decir que fueron dos bailaores de un corte propio, no copiaron a nadie, por bulerías tenían el sello de los viejos históricos de El Puerto, con gotas del perfume de los Coquineros, Pepe Hano, Anzonini, Pepa Campo, la Angustia, Rosa la Chiva y Ana la Loza, ¿hay quien de mas?
Dejó el baile y se embarcó en los pesqueros de esta ciudad como motorista. Fue delegado sindical de los marineros y barrenderos del El Puerto. Me hubiera gustado entrevistar a mi amigo Antonio Suarez López, y casi siempre lo dejábamos para otro día, quedamos en que me iba aportar fotos de sus correrías artísticas por ese mundo tan fantástico del flamenco, no pudo y por azar no llegó el momento. Le doy las gracias a mis amigos Manolo y Antonio allá donde estén. /Texto: Antonio Cristo Ruiz.








Todo lo que no fueran las ‘tajaítas’ --que así también se designaban en lenguaje coloquial a los trozos de raya rebozados y fritos-- y esos medallones dorados procedentes de las merluzas al trocearlas transversalmente, debía considerarse delicatessen (chocos, tapaculos, acedías, huevas, etc.), aunque tal carácter tenía igualmente para los pequeños las denominadas ‘mijitas del freidor’, las migajas de toda la fritanga en una deliciosa rebujina que más que alimentos eran golosinas dentro del cartucho grasiento de papel de estraza. «--Deme usted un cartucho de militas». /En la imagen de la izquierda, José Luis, el último gallego de la desaparecida Freiduría Apolo.
Estos hábitos gastronómicos que fueron diluyéndose hasta casi desaparecer a medida que pasaban las décadas tenían una tradición de siglos. Pascual Madoz en su diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, editado en 1846, reseña en su volumen 5º los establecimientos con puerta abierta a la calle de la ciudad de Cádiz y al referirse a los freidores de pescado añade: “cuyo número es prodigioso”, asombrado de la cantidad de freidurías existentes, y completa su ilustración al respecto con este comentario: “La especie de pescado que más abunda en la pescada pequeña que puede decirse constituye el principal alimento de la generalidad del pueblo, pues los muchos freidores públicos que se encuentran repartidos por toda la ciudad, viven y aún hacen capitales, sin más giro ni ocupación que esta tan mezquina al parecer; la misma gente rica la usa generalmente en sus cenas.” /En la imagen de la izquierda, suelto publicado en la revista Cruzados el 16 de julio de 1966, sobre los malos olores y los freidores.
La historia del Poblado de Colonización de Doña Blanca ha sido rescatada del olvido. El testimonio de sus primeras vecinas sirve para dar mejor a conocer esta zona rural de El Puerto. Estos testimonios, junto a las redacciones y dibujos de alumnos de Infantil y Primaria del Colegio Castillo de Doña Blanca, han sido la materia prima de un interesante libro de Ediciones El Boletín. Su título es “Queridísimas abuelas: mujeres pioneras del Poblado de Doña Blanca”, y Manuela Sánchez su coordinadora.


Baldomero Rodríguez Sánchez, disfruta de su jubilación tras más de 50 años trabajando en el establecimiento de la familia, el Bar Casa Paco ‘Ceballos’ que continúa regentando su hermano Ignacio. “Ya he cumplido” señala de forma muy gráfica Baldomero Rodríguez Sánchez. Las cosas de los periodistas, en poco más de dos horas le hacemos que resuma su vida, que en vez de en millones de fotogramas se cuenta en los millones de pavías de merluza que han pasado, rubitas y crujientes por delante de sus ojos. La conversación se “enluce”, precisamente, con una tapita del plato que les ha dado fama, 7000 kilos han llegado a vender en un año.







Su madre, Balbina Sánchez Rosso en la imagen de la izquierda,






En la imagen de la izquierda, carné sindical, con 16 años, en el que figuraba como arrumbador, expedido el 1 de abril de 1938, en plena Guerra Civil.





Manuel Caballero Carmona nació en La Campana (Sevilla) el 20 de febrero de 1944, siendo el mayor de diez hermanos que pronto tuvo que dejar de estudiar para dedicarse a las labores del campo, ayudando a sus padres.
En 2002, con la jubilación pudo conseguir el sueño de estudiar, de formarse, algo que le fue vedado en su infancia y juventud por su pronta incorporación al mundo del trabajo en el campo. Alumno del Centro de Educación Permanente de Adultos ‘La Arboleda Perdida’ se graduó y luego participaría en los talleres de cultura y escritura, impartido por el maestro Juan Rincón Ares 





















Un lugar en todo tiempo siempre bullicioso, de pregones y vocerío, de hortelanos y arrieros, de bueyes y borricos, de cuadras y posadas. Y de tabernas donde cerrar tratos comerciales, descansar, hablar con los paisanos y echar más de un trago.
