
Cailla, saludando a SM el rey Don Juan Carlos de Borbón, el 2 de agosto de 1998.
Caílla, como es conocido por un sector mayoritario de El Puerto, nació en la calle Federico Rubio, en la Casa de las Rejas Verdes, en marzo de 1.932. Comenzó sus estudios en el colegio “El Polvorista". Al ser el mayor de tres hermanos, tuvo que empezar a trabajar a la temprana edad de 13 años para poder ayudar a su familia en aquella época tan difícil de la postguerra, empezando como ayudante de cocina en el desaparecido Restaurante “El Resbaladero”. A los 15 años se queda huérfano de padre --marinero de profesión--, teniendo que buscar trabajos extras para ya mantener a su madre y tres hermanos. Por las noches se montaba en un camión de los Hermanos Montero y ayudaba a descargar pescado, ganando así algún dinerillo extra. Al poco tiempo lo contratan en un camión como ayudante de conductor, dejando el trabajo de ayudante de cocina, comenzando así su interés por la conducción y la mecánica.

Aguantando el micrófono mientras “El Cordobés” hacía un brindis a SM el Rey, el 2 de agosto de 1998. Ese día torearon en la Plaza de Toros de El Puerto, Emilio Muñoz, El Cordobés y Miguel Báez “El Litri” con motivo de la inauguración del Palco Real.
EL TAXI.
Ya en los años 50 del siglo XX, una vez que se saca el carnet de conducir, comienza trabajar en un taxi propiedad de Cristóbal Martínez Govantes, un Citroen de color negro de la época, recorriendo la provincia y conociendo a mucha gente. Así es como conoce a José Nogués “Pepichi”, a Pepe Alvarez “Quijano” que los llevaba en el taxi a los sitios donde tocaban, aunque él ya tenía un acordeón pequeño que tocaba en el patio de su casa, como él dice “pá engañar el hambre”, mientras interpretaba y los vecinos bailaban y cantaban no se acordaban que tenían hambre, en realidad fue entonces cuando surgió su interés por la música.

Instantánea tomada el 27 de Diciembre de 1.958 cuando conducía el taxi de Cristóbal Martínez Govantes. (Foto Rafa).

Formando dúo con José Nogués “Pepichi” en la caseta de “Tierra, Mar y Vino”, año 1.975.
Llevaba a estos músicos y se quedaba con ellos para aprender y alguna que otra vez tocaba el acordeón o la batería que fue aprendiendo poco a poco gracias al desaparecido “Pepichi, con nótula núm. 444 en Gente del Puerto.
En 1.959, nuestro protagonista comienza a formar parte de la Orquesta Santamaría, tocando el acordeón o la batería, según las circunstancias, con destacados músicos de El Puerto como Alberto Barba y Enrique Galán , ambos extraordinarios saxofonistas, Antonio Pérez y Ramón Zarco maestros del piano, así como Roberto Vega que tocaba el acordeón. Llegando a tocar en numerosas Salas de Fiestas de nuestra Ciudad y la provincia: El Oasis, El Cangrejo Rojo, El Picnic, Balneario de La Palma en Cádiz, ...
(En la imagen tocando la batería en la Caseta del Racing; el hijo de Quijano y el propio Pepe Alvarez Quijano tocando el saxo. Feria del año 1.967).
SONIDO CAILLA.
En 1959, también, empieza instalando megafonía en la Feria de Ganado y en la Velada del Paseo de la Victoria con unas bocinas y un amplificador de lámparas --que es lo que había entonces--, siendo pionero en esta clase de sonorizaciones, por lo que en poco tiempo fue solicitado por muchas casetas de feria y por el Ayuntamiento para realizar este tipo de montajes. Después de terminar el servicio militar en San Fernando (Cádiz) en Infantería de Marina, en Marzo de 1.960 se casa con Maria Llorca Pascual, de cuyo matrimonio tienen dos niñas y tres varones.
SALVATIERRA RADIO.
Deja el taxi y, gracias a sus conocimientos en electrónica, entra a trabajar como montador oficial de autorradio en Philips, Salvatierra Radio, llegando a ser autodidacta en electrónica y reparar sus propios aparatos. En esta casa se llevó trabajando durante diez años, compartiendo este trabajo con las sonorizaciones y la música. El por entonces Director del Hotel “El Caballo Blanco” D. Jerónimo Tavira, llamaba siempre a Pepe para que sonorizara todas las convenciones y conferencias que se realizaban en el hotel. (Instantánea tomada en la caseta del Club Náutico tocando la batería con el Grupo Blend, de vez en cuando para matar el “gusanillo” y se subía a tocar un pasodoble. Feria de El Puerto de 1.979).
LA FURGONETA DE CAÍLLA.
Conforme corría la década de los 60 del siglo pasado, se compra una furgoneta de color verde, le pone un altavoz de bocina en la vaca y comienza a dar vueltas por El Puerto anunciando la próxima Corrida de Toros o el siguiente partido del Rancing Club Portuense, entre pasodobles y marchas saludando siempre por el micrófono a todo el que conoce y pasa por su lado. Así hasta el día de hoy, aunque con otra furgoneta, continúa pregonando todos los eventos que le encargan, algunos de forma totalmente desinteresada, colaborando con eventos y actuaciones de índole social.

Cailla con Blend’73, de izquierda a derecha, Koky, Cailla, Juan de Dios Nogués, Pely Parra y Juan Carlos Dueñas. 17 de diciembre de 1976. (Foto Rafa).
En 1.967 entra como personal laboral de Instituciones Penitenciarias en el Penal de la Victoria trasladándose después a Puerto I y jubilándose en 1.977. Sus hijos Juan, Ramón y Miguel siguen la escuela de su padre. Juan, Técnico Electricista trabaja en un hotel de mantenimiento, monta equipos de megafonía, repara aparatos electrónicos y es músico (toca el bajo). Ramón, conductor de autobús, instala megafonía y es músico --batería y teclados-- y Miguel también con la megafonía es, además un excelente guitarra. En la actualidad José Cailla, sigue con esa vitalidad y buen humor que le caracteriza a pesar de los años y esa vida tan dura y llena de sacrificios que ha llevado para poder mantener a su familia con dignidad. (Textos: Francisco Ramírez Tallón).




MARRAJO A LA PLANCHA.
PAPAS BRAVAS, ALIOLI Y RASCACIO.
Regla destaca “que esto es una familia y eso se nota en la atención al cliente, en el interés que ponen todos para que la cosa salga bien y eso me alegra mucho. Todavía me acuerdo cuando los reunimos a los cuatro a principios del 2000 y le dijimos que queríamos poner en marcha un nuevo negocio, La Nueva Dorada, situado a pocos metros de la primera y regentado por José Manuel, el hijo del matrimonio. Pero le dejamos bien claro que sólo lo haríamos si contabamos con su respaldo y nos lo dieron. No podemos estar más contentos porque La Nueva Dorada funciona muy bien, hasta el punto de que nos hemos atrevido a abrir una tercera y eso a pesar de que corren tiempos de crisis”. (En la imagen, parte de la familia, junto a los fundadores de La Dorada: Regla Manzano y Manolo Márquez).







Lo ha conocido prácticamente todo en la hostelería. Se inició en la década de los 50 en Cádiz cuando su tío puso en la plaza de San Juan de Dios una marisquería. Eran tiempos de bonanza en la ciudad y el muelle estaba en su apogeo. Eran famosos nombres como los Ortiz, Molinero, Sibón y la familia Baro, que recientemente ha recibido un premio del Ayuntamiento de Cádiz por su brillante labor en la hostelería. (En la imagen, Luis de primer barman, en 1968).
LLEGA A EL PUERTO.





Así se trajo para Cádiz el torta del Casar y setas como las criadillas de tierra o los boletus, además de la Técula Mécula, un postre típico de Badajoz realizado con almendras y huevos. (En la imagen, boletus con gambas y jamón ibérico).


EL LAZARILLO Y EL CAÑÓN.





Ramón Vinagre, El Gordo Aguilar, Güelfo el del Teatro, Manolo Puerto, El Maestro Pinto, el Mamarrosca, El Gamba, El Maestro Dueñas, Paco Problema, Joselito Verde, Los Bolleros, El Tani Gómez, El Tarro, El Tapia, El Talega, El Natarlo, Macario y Nuchera:




María se casa en 1950 con Ignacio Valdés Sancho, hermano de Joaquín, fundador y director de la Revista 'Diez Minutos'. Aunque nacido en Sevilla, su familia materna y su propia madre era de El Puerto, emparentado con el bodeguero Hipólito Sancho García, padre del historiador Hipólito Sancho de Sopranis. Vivieron, a partir de entonces, en la planta baja de una casa de la calle Pagador, 16., donde tendrían de vecino a alguien que, con el tiempo, alcanzaría justa fama de escritor. Tuvieron siete hijos: Francisco de Paula (+), María, Berta (+), Ignacio (Director de Arte de
¿Acaso fue ese el origen literario del escritor? Veamos que dice propio Mendicutti: «Siempre cuento que mis precoces, bochornosos y --en su momento-- celebradísimos inicios literarios tuvieron que ver con Rafael Alberti, aunque es verdad que de un modo tan indirecto que a lo mejor más de uno piensa que eso es coger el rábano por las hojas. El caso es que, cuando yo tenía 6 o 7 años y vivía en El Puerto, una vecina nuestra, María Merello, prima hermana de Alberti, nos contaba a sus hijos y a mí y mis hermanos, sobro todo en las tardes de lluvia, unos cuentos fascinantes que no he vuelto a leer o a oír en ninguna parte: al cabo de muchos años, María Merello me reveló que eran cuentos que ella había oído en su casa y que seguramente acabarán perdiéndose porque nadie los ha escrito nunca. Bueno, yo una vez escribí uno. Quiero decir que, un buen día, arranqué unas páginas de un cuaderno escolar, las doblé por la mitad y las cosí por el canto con un hilo, para fabricar un libro, y allí escribí una historia cuyo encanto al parecer no conseguí estropear del todo con mi, por lo demás, comprensible torpeza. Cuando los mayores de la casa leyeron el cuentecito cayeron todos en trance: «--Este niño va a ser un Pemá», repetían una y otra vez, arrebatados de admiración. Pero María Merello, en un momento en el que estábamos los dos a solas, con una sonrisa entre cómplice y pícara, me dijo: «--Al principio, todos los escritores se inspiran en otros, ¿verdad?». Porque ella sabía que aquel cuentecito estaba calcado de uno de los que ella nos contaba, pero no me delató. De haberlo hecho, y por culpa de la vergüenza, seguro que yo no habría vuelto a escribir jamás una sola palabra. No lo hizo, María Merello no le contó la verdad a nadie, y eso me ayudó, como ninguna otra cosa en la vida, entonces y en el discurrir del tiempo, a descubrir el encanto, el desafío, el dolor, la alegría y el compromiso de la escritura. Solo puedo decir que siempre que se me ocurre preguntarme por qué demonios escribo, recuerdo aquellas tardes lluviosas de El Puerto, la voz levemente afónica y el acento delicado de María Merello, aquellos cuentos fascinantes que nos contaba, y hay en todo eso un eco misterioso y seductor de los versos de Alberti, un parentesco raro y enigmático que me permite evocar el feliz descubrimiento de la escritura y llena de sentido y necesidad el sinuoso empeño de escribir».
UNA MUJER EN VESPA.
CUENTOS, POESÍAS Y JUEGOS.


Nació en Córdoba el 15 de mayo de 1943. Hijo de Antonio León Amo, quien fuera director del Banco Hispano Americano y de Josefa García González, procedente de Montilla (Córdoba) llegó a El Puerto con 5 años, donde estuvo viviendo hasta 1966, es decir que se marchó con 23 años, aunque ha vuelto muchas veces y por muchas razones como leerán a lo largo de esta nótula. El olor de los vinos de Montilla y los de El Puerto influirían, de alguna manera, en la forma de entender la vida de este porteño afincado en Córdoba. Estudió en el Colegio de las Carmelitas párvulos y preescolar con la Señorita Paquita hasta pasar al Colegio de La Pescadería. Al finalizar el bachillerato y, muy influido por la amistad con aquel conocido médico de El Puerto, Miguel Duro del Moral, le entró la vocación y estudió Medicina en la Facultad de Cádiz, entre 1960 hasta 1963. En 1966 finaliza la carrera con sobresalinete en la Reválida de la Licenciatura. Fue Delegado de Facultad en los años 1965 y 1966, y miembro por elección del Consejo Nacional de Estudiantes. Hizo las Milicias Universitarias, licenciándose como Alférez de Complemento. Pero Sus raices con El Puerto se habrían afianzar más aún. (Fernando León, impartiendo una conferencia).





En otro momento, en la consulta privada, una señora muy 'desenvuelta', al entrar al despacho, le dice: "--¿No está su padre, que es a quien yo quiero ver?". A lo que Fernando le respondié: "--Lo siento. pero mi padre es Director de Banca y el Médico soy yo, que es a quien Vd quiere ver". Aquel fue el principio de una buena amistad. (En la fotografía de la izquierda, otra instantánea en la Feria de 2008: Fernando León, María Benjumeda Abreu, y la mujer de Fernando, Encarnita Gil de Reboleño).
Hija de Javier Govantes de Soto, natural de Osuna (Sevilla) y de la porteña Teresa Pico Ferrer, vino a nacer a El Puerto, como la mitad de sus 10 hermanos con ella, y bautizada en la Prioral para, a los pocos días regresar al Osuna paterno donde se crió y vivió su primera juventud.





Era y es una gran aficionada a la Feria, ¡ojú! donde cantaba flamenco –no existían aparatos de megafonía en aquellas Ferias de Ganado- y bailaba y enseñó a bailar a muchos. Recuerda que con el locutor de Radio Puerto, 






ROYAL AIR FORCE.
EL PUERTO EN 1964.
Fueron tiempos muy distintos a los actuales. La central de Telefónica de España, en la calle Larga era todavía manual, y las conferencias telefónicas para el extranjero, y las nacionales también, había que pedirlas con antelación, y a veces la espera era mucho mas que solo unas horas. En los casos de cierta urgencia se desplazaba a Jerez, al Hotel Los Cisnes, donde solo tardaban más o menos el tiempo de tomar un café para que te conectaran con Londres por ejemplo. Las demás comunicaciones por Telégrafos –el telex, si bien se había inventado, aun no había llegado a El Puerto– o por Correos. (En la imagen, Alex, con una copa de Brandy Milnario, de Bodegas Caballero, en el interior del Castillo de San Marcos).

EL ATENEO DEL VINO FINO.