Al escritor y dramaturgo Pedro Muñoz Seca (El Puerto 1881 - Paracuellos del Jarama 1936) le impresionó tanto la muerte del torero José Gómez Ortega ‘Joselito’ o 'Gallito' en la Plaza de Toros de Talavera de la Reina, el 16 de mayo de 1920, que decidió hacerle una canción. Más tarde, el maestro Joaquín Taboada Steger le puso música a la letra y surgió 'Pobre Joselito', el único pasodoble que tiene el torero sevillano al que el toro Bailaor --y de la señora viuda de Ortega-- mandó al otro mundo a la edad de 25 años. (En la imagen, Pedro Muñoz Seca).
Desde entonces, la partitura del 'Pobre Joselito' ha permanecido, almacenada e inédita, entre las pertenencias de la Fundación Pedro Muñoz Seca que preside Rocío Ussía, nieta del dramaturgo y hermana del también escritor y periodista Alfonso Ussía.
La letra del pasodoble, está desde 2007 en manos de Salvador Arias Nieto, presidente del Aula de Cultura La Venencia, de Santander, quien por casualidad descubrió la existencia de esta canción taurina que, además, pone por tierra dos cuestiones importantes.
GALLITO CHICO NO SE DEDICA A JOSELITO.
La primera es que este 'Pobre Joselito' es el único pasodoble dedicado al torero de Gelves (Sevilla). El titulado 'Gallito Chico', que suena el 16 de mayo en la Real Maestranza de Caballería de la capital andaluza, para romper el paseíllo cuando hay corrida de toros, y en honor a Joselito, no está dedicado a él. El maestro Lope Gonzalo, compositor natural de Ezcaray, en La Rioja, lo compuso para Fernando Gómez Ortega 'Gallito Chico', nacido en 1884, y segundo de los tres hijos varones del primero de los 'Gallos', por lo tanto, el hermano Rafael y José. (En la imagen, Joselito).
Este pasodoble se estrenó en el año 1904, cuando Joselito contaba tan sólo con nueve años. Por aquel entonces, aunque con sangre torera en sus venas, no podía aún dedicarse al oficio y menos contar con una música en su honor. Según las investigaciones realizadas tanto por la Fundación Pedro Muñoz Seca como por Salvador Arias, Santiago Lope Gonzalo compuso 'Gallito Chico'. Fue un encargo de la Asociación de la Prensa de Valencia, con motivo de un festejo mixto organizado a beneficio de los periodistas de la capital del Turia. Para darle mayor singularidad al evento, los organizadores del mismo encargaron un pasodoble para cada uno de los matadores actuantes: Gallito, Dauder, Angelillo y Vito. La misión se la largaron a Lope, por entonces director y fundador de la Banda Municipal de Valencia. De los cuatro que sonaron aquella tarde, el de mayor éxito fue precisamente el dedicado a Fernando Gómez Ortega, convirtiéndose en la obra cumbre del compositor riojano. De hecho, a su muerte, el 25 de septiembre de 1909, a los 38 años, el pueblo se echó a la calle para acompañar el féretro mientras interpretaba la banda, sin director ni batuta, 'El Ocaso de los dioses', de Wagner. Pero el público pidió a gritos que se tocase un pasodoble del maestro y aquel día sonó 'Gallito', arrancando más de un sollozo entre la gente.

El célebre azulejo que se encuentra en el acceso de la puerta principal de la Plaza de Toros de El Puerto, con la frase atribuida a Joselito. Aunque existen disparidad de opiniones sobre la exactitud de la frase, y sobre la propia autoría.
EL DESCUBRIMIENTO.
La segunda de las cuestiones que quedan en tela de juicio, o al menos en interrogante, es cómo José María de Cossío, en el tomo segundo de Los Toros, en la página 347, señala que «Así, Pedro Muñoz Seca, el fecundo y desdichado autor de comedias, dedicó al suceso» refiriéndose a la muerte de Joselito, «unas quintillas en que quiso remendar el tono quejumbroso de unas coplas de ciego». En realidad, se trata de los primeros compases de ese pasodoble. (En la imagen, portada de uno de los tomos del Cossío).
Fue precisamente por este detalle como Salvador Arias y la Fundación Pedro Muñoz Seca descubrieron el 'Pobre Joselito' Durante la elaboración de la obra 'El Siglo de Oro de la Poesía Taurina', del Aula de Cultura La Venencia, Arias se dirigió a Rocío Ussía Muñoz Seca para saber si las famosas quintillas eran sólo eso, unas quintillas, o por si por el contrario formaban parte de una pieza más amplia. (Texto: Diego Ruiz).
PASODOBLE ‘POBRECITO JOSELITO’
Letra: Pedro Muñoz Seca
Música: Joaquín Taboada Steger

Portada del libro de Daniel Pineda Novo.
¡Talavera! ¡Talavera!
qué triste suerte.
En tu plaza bullanguera,
de una cornada certera
halló Gallito la muerte.
Gallito, el mejor torero.
El más artista.
¡El primero!
El que en un día nefando
llegó a tu plaza cantando
las coplas del Espartero.
¡Talavera! ¡Talavera!
Noble ciudad castellana
en tu escudo y tu bandera
por una capa torera
con un traje de oro y grana.
Los colores que él lucía
cual una hispana aureola
¡Oro y grana!
¡Parecía
que aquella tarde vestía
con la bandera española!
Y tu viste, Talavera, tu viste,
como un mal toro rasgaba
aquella bandera que yo recordando
lloro como llora España entera.
¡Ah! Pobrecito Joselito.
¡Pobrecito!, el gran torero,
el artista favorito.
¡Cuando murió el pobrecito,
lo mismo que el Espartero!


Un recorrido por las actas capitulares de aquellos días revela, sin embargo, que la entrega la había decidido el cabildo portuense ya el día 1 de febrero, alineándose con la suerte seguida por Jerez a donde, en vista de "las noticias esparcidas sobre la aproximación del ejército francés" y "para tratar lo más útil a la salvación del pueblo", había enviado dos días antes a los regidores Juan Mª Añino y Miguel Bocanegra para conocer las decisiones de aquel cabildo y con la instrucción concreta que "caso que el ejército francés ocupare aquella ciudad se presenten a su comandante en jefe pidiéndole le manifieste su determinación sobre este pueblo".
Para el alojamiento de los franceses fueron comisionados el diputado de Guerra, Mariano de la Vega, y otros dos regidores: Diego Amador y Andrés Piña. Quedaba preparado el abastecimiento de trigo y de carne e incluso se acordó "hacer arcas" y entregarlo al comisario de Guerra, aunque extrayendo 34.000 reales pertenecientes al Hospital de la Providencia.
Sí fue efectiva para la defensa de Cádiz la decisión del cabildo portuense del 31 de enero de no cortar entonces el puente de San Alejandro "teniendo presente que ya se halla en la ciudad de Jerez un Ejército nuestro a cargo del Excmo. Sr. General Duque de Alburquerque, (en la imagen de la izquierda) a quien se le podría impedir el paso en una desgracia, obligándolo a entregarse o capitular, y atendiendo también a que la operación de cortar el puente de San Alejandro es instantánea y puede verificarse en el momento de mayor urgencia".
Era también la respuesta que enviaba al cabildo de Puerto Real que, el mismo día y con dos escritos llenos de inquietud, había pedido igualmente a El Puerto las órdenes "que esta villa ha de practicar sobre y en razón de su defensa, mediante a carecer de persona que la dirija, pues está decidida a correr la suerte de esa ciudad" y preguntaba "si se ha de cortar el paso del río San Pedro, previniéndole que en esta villa no hay pólvora, cartuchos ni ninguna clase de armas". (En la imagen, tomo con las actas capitulares).
Miguel del Pino nace el 20 de julio de 1920 en la calle de la Fuente. Su hermano Manolo, “El Niño del Matadero” novillero, fue quien le inculcó la afición por el mundo del toro. Lo tenía en muy alta estima, era su referente en la familia, huérfana de padres, y en el toreo.

LA TEMPORADA DE 1941.
1944: UNA GRAVE COGIDA.
PRIMERA REAPARICIÓN COMO NOVILLERO.








Abelardo González Franco, era el pequeño de los seis hijos del matrimonio formado por Antonio González Ávila natural de Medina Sidonia y de Francisca Franco Felices natural de Morón de la Frontera, asentados en El Puerto a principios o mediados del siglo XIX. Familia de ricos agricultores antiguos de El Puerto, poseían fincas de labor en propiedad y arrendadas, casa grande con granero y cuadras en El Ejido de San Juan, negocios de transporte con carros, tanto de mulos como de bueyes, (estos heredados de la familia Felices) teniendo en exclusiva el acarreo de carbón de la serranía de Cádiz a El Puerto.
Más tarde se casó con Manuela Gutiérrez, natural de El Puerto. Al igual que Abelardo, Manuela era una persona muy querida por todos los que la conocían, llegando a conocerse por “Tía Manola” sobrenombre puesto cariñosamente por sus cuñados. El matrimonio tuvo 5 hijos: María, Abelardo, Manola, Manuel y José (Pepete), siendo éste último el único descendiente directo que aún continua entre nosotros viviendo en la vecina localidad de Rota. (En la imagen, Tía Manola).
EL MANCO CUATRO MIL REALES.
PERCANCE CON LA JUSTICIA.
LA ÚLTIMA DÉCADA.








En 1.959, nuestro protagonista comienza a formar parte de la Orquesta Santamaría, tocando el acordeón o la batería, según las circunstancias, con destacados músicos de El Puerto como Alberto Barba y Enrique Galán , ambos extraordinarios saxofonistas, Antonio Pérez y Ramón Zarco maestros del piano, así como Roberto Vega que tocaba el acordeón. Llegando a tocar en numerosas Salas de Fiestas de nuestra Ciudad y la provincia: El Oasis, El Cangrejo Rojo, El Picnic, Balneario de La Palma en Cádiz, ...
SALVATIERRA RADIO.


LA MANTECA COLORÁ.

pringá de verdad y no un paté”. Juan Moreno recuerda que a su amigo “no le fue, al principio, bien con el producto pero aquí en El Puerto la fui dando a probar y empezaron a llegar los pedidos de los bares que la ponían para desayunar. A lo tonto, a lo tonto, todas las semanas había que hacer un buen guiso de pringá para atender a la clientela”. (En la imagen el certificado de los productos de los Hermanos Moreno).

DEL KILO A LOS 22 GRAMOS.
UN PRODUCTO DE ÉXITO.
Luego vendría todo sobre ruedas. A la “pringá para untar” se han unido la crema de lomo, una versión moderna de la zurrapa del lomo en manteca y la manteca colorá. El proyecto, ahora, es unir alguna oferta más a estas monodosis de desayuno andaluz. A los Hermanos Moreno, una vez logrado el producto, no le fue dificil encontrar distribuidores. (En la imagen de la izquierda, sobre la tabla de madera, dos buenas rebanadas de pan de campo con pringá de berza untada).
Lo último fue darle nombre y ahí fue la familia de nuevo la que primo. La marca de los Hermanos Moreno (Juan, Eduardo y Salvador) es “Casa Naval”, en honor al primer apellido de su madre Antonia Naval. Ahora, la fabricación se mide por miles de kilos anuales y el producto llega ya a toda Andalucía, Madrid y Barcelona “aunque aquí a la fábrica nos llaman desde muchos puntos de España interesándose por el producto” [También sirven sus productos para Portugal, con lo que la marca se ha internacionalizado, empezando por la península ibérica. Nada mejor para unos productos ibéricos]. (Textos: Pepe Monforte).
