
Una de las modalidades de fiesta taurina más populares en la Edad Media era la de los toros del Corpus, astados enmaromados que se soltaban por las calles de una villa siendo dirigidos en su recorrido urbano por los mozos del pueblo que utilizaban las cuerdas atadas a sus cuernos para obligarlos a frenar y a seguir la dirección deseada.
Aunque en determinados pueblos de la provincia de Cádiz su conexión tenga más que ver con la Pascua de Resurrección, véanse si no el Toro del Aleluya de Arcos, el Toro Embolao de Vejer o el Toro de Cuerda en Benamahoma entre otros, es probablemente El Puerto con el Toro del Aguardiente el que se sale de esa tradición acomodada a las más substanciales celebraciones del cristianismo.
Las primeras referencias que se tienen en nuestra ciudad de este acontecimiento lúdico-taurino datan del año 1866, en donde y como complemento de un día de corrida en el estío porteño, a las siete de la mañana, se corrió el toro llamado del aguardiente, costando cuatro cuartos la entrada a la Plaza. Después de lidiado, se regalaron 500 reales en la forma de costumbre, esto es, a la persona poseedora del número igual al extraído del clásico cilindro contenedor de papeletas de la época.

Corrida medieval. Cantigas de Santa María, número 144. Alfonso X 'el Sabio'.
Al año siguiente, hubo corrida a plaza partida el día 1 de septiembre, y en su víspera, salieron a las cinco de la tarde de la misma Plaza dos gallumbos –toros enmaromados- que prepararon el ambiente para el encierro del día siguiente. De alguna manera el famoso día de toros en El Puerto se vivía desde la jornada anterior.
La controversia con estas prácticas de suelta de morlacos por las calles, ha existido desde sus orígenes, no en balde en 1869 se amenaza por parte de las autoridades locales con la suspensión de las mismas o en su defecto, embolar o despuntar las astas de los toros, además de obligar a que en el redondel del coso hubiera dos diestros que evitaran cualquier acontecimiento desagradable.

Cartel de Vistas de Toros de Muerte, en El Puerto. Año 1855.
Los distintos aconteceres y peripecias que sufrió el Toro del Aguardiente durante el último cuarto del s. XIX ponen de manifiesto las dudas sobre este festejo. A veces se anuncia que sería “banderilleado y estoqueado por el simpático joven…”, otras se prohíbe ponerle banderillas; en ocasiones el toro era de la misma ganadería que los de la corrida e incluso era señalado con su propio nombre (“Montejaque”, de 6 años, castaño…). También es denominado “toro de prueba”, siendo lidiado por cierto número de aficionados bajo la dirección de un banderillero, no pudiendo exigirse más suertes que la de capa y banderillas.

Novillos de Muerte y Toro del Aguardiente. Año 1883.
La Revista Portuense publica el 31 de agosto de 1910 un artículo firmado por Javier Piñero, que va preparando el terreno para lo que vendría después. Bajo el título “Escuela de barbarie” plantea lo siguiente: «No es posible dejar pasar sin la más enérgica protesta, el vergonzoso espectáculo que se dio el domingo por la mañana en la plaza de toros del Puerto. Cuando tanto se clama, por lo elementos intelectuales del país, contra las corridas como espectáculo bárbaro e inculto… / … en las gradas una abigarrada muchedumbre goza de las emociones de la mañana, cuya síntesis puede ser: sangre y aguardiente.»… El articulista termina con esta reflexión: «Las costumbres cuando no son buenas deben abolirse. ¿Qué es el progreso sino una constante modificación de las costumbres?»

El Toro del Aguardiente en la Plaza de Toros, en 1910.
En 1901 los toros enmaromados fueron prohibidos por Real Orden. Ese fue el curso prohibicionista que siguieron los toros enmaromados. No obstante testimonios orales sostienen que los efectivamente prohibidos fueron los toros embolaos y no los enmaromados. El Diccionario enciclopédico gaditano dice que en El Puerto de Santa María, por ejemplo, la prohibición estuvo vigente desde 1912 hasta 1981 en que se recuperó una tradición que ya casi ni los más viejos del lugar recordaban.
Pero como segundas partes nunca fueron buenas, en 1985 el alcalde Rafael Gómez Ojeda se vio en la tesitura de tener que hacer desaparecer el Toro del Aguardiente del calendario de festejos de la ciudad, debido en su mayor medida, a las salvajadas que tuvieron lugar en el coso portuense tanto con los animales como con las propias instalaciones de la Plaza. La misma historia repetida y la irracionalidad de los siempre no tuvieron piedad con esta tradición. (Texto: Manolo Morillo).
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José Ignacio Delgado Poullet, ‘Nani’ proyecta en el Teatro de Puerto Sherry, el 29 de julio a las 20:30 el documental 'Costas del Sur', con degustación incluida. Primero se hará una presentación del documental con imágenes de las factorías de salazón de El Puerto que datan de los siglos IV y V a.c. Posteriormente se proyectará el documental con entrega previa de un díptico con los romances que se pueden escuchar en el documental. Para finalizar, habrá degustación de mojama con aceite de oliva y almendras molidas, que rememora las épocas que se han vivido en el documental. Colabora el Club de Pesca Portuense.

Gregorio Francisco Cruz Vélez nace en la tan portuense calle Luna un día normal: el 24 de febrero de 1954. Ya desde pequeño le decía a su madre «--Déjame hacer lo que me gusta». Muchos años después nos damos cuenta que así ha sido.



Todas las plazas y aficionados que lo conocen saben captar su profesionalidad. Es poseedor de premios tan importantes como el ‘Maite’ de Madrid en tres ediciones, ‘Maestranza de Caballería’ de Sevilla, ‘Canal+', en diferentes ediciones --tanto en metálico, como el trofeo que lo acredita--, Premio Nacional Cossio... Y premios del sur de Francia, de temporadas catalanas, de jurados de prensa e incluso de los propios compañeros de profesión. En definitiva un largo etcétera que definen la categoría obtenida por nuestro paisano en su extensa trayectoria. (En la imagen de la izquierda, uno de los premios otorganos por la cadena de televisión Canal+).





Quizás el viento de Levante, ese que te despeina mientras contemplas una tarde de toros en pleno mes de julio, o que hace ondear las banderas de la Plaza Real cuando suenan los clarines; o quizás las salinas que rodean la ciudad, sean la excusa perfecta de este carácter duro y de superioridad que, desgraciadamente, califican el trato que dedica El Puerto a sus paisanos más relevantes en la distintas artes.

Está casado con Laly Díaz Hermida, siendo padres de cuatro hijos,: David, Carlos Javier, Oscar y Jesús y tienen además, dos nietos; María y Pablo. (En la imagen de la izquierda, Hoja del Lunes del 18 de octubre de 1971, en la que se da cuenta del natalicio del primero de los hijos de Carlos).


Su primera comunión la hizo en la Capilla del Convento de las Madres Capuchinas, convertido hoy en el Auditorio Municipal San Miguel, ante El Cristo del Amor.


"Manolete", la película protagonizada por Adrien Brody y Penélope Cruz sobre la historia de amor que vivieron el popular torero y la actriz Lupe Sino, aún no se ha estrenado en España. El rodaje de "Manolete", con un presupuesto cercano a los 20 millones de dólares, comenzó el 31 de marzo de 2006 en España y se extendió por ciudades como Alicante, Córdoba, Madrid, Salamanca, Carmona, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.









Juan Luis Bootello Reyes nace el 22 de mayo de 1931, --año en el que se proclama la II República que duró hasta el golpe de estado de 1936--, hijo primogénito del matrimonio formado por Luis Bootello Campos y Victoria Reyes González, fueron además cinco hermanos: Juan Luis, José María, Emilio, Alfredo y Fernando, de los que solo sobreviven el primero y el último. La vivienda familiar estaba en la calle Palacios, 32. Estudió en el Colegio de Carmelitas y con Alfonso Cárdenas, en la calle Luna, frente al desaparecido Teatro Principal, A partir de los 10 años estudiaría, interno, en el Colegio de los Marianistas de Jerez, haciendo la reválida en Sevilla. Su tío Emilio Bootello, era el propietario del famoso transporte local conocido como 'el autobús de Bootello'.









El Puerto resucitó gracias al buen hacer de Ignacio Osborne, conde de Osborne, y de Fernando C. de Ferry y del Cuvillo, a quienes se sumó el tesón y la capacidad de trabajo de Luis Caballero Noguera, el impulsor de la urbanización de Valdelagrana. (En la imagen de la izquierda, obra de Torres Brú).


Ramón J. Bayo Valdés nos dejaba en su domicilio de la calle San Francisco, en la madrugada del martes 24 de julio de 2007. Casi nonanegario desaparecía con él una parte de memoria de los vinos de El Puerto. Tras el desinterés municipal por recibir gratuitamente la colección de botellas, botellines, etiquetas y otros objetos relacionados con el vino de nuestra tierra, la familia donaba su legado, apenas dos años después, a un particular gaditano que lo tiene expuesto la capital, mientras otra parte de su colección es actualmente subastada en internet. (Foto: Fito Carreto).
Además inició una colección de autógrafos de toreros, con la particularidad de estar realizados sobre etiquetas de un desaparecido vino de Osborne: Fino Ducal. Cerca de 5000 etiquetas de Ducal componían esta colección de autógrafos, con las firmas de la mayoría de toreros, novilleros y rejoneadores contemporáneos de Ramón, mucho de ellos ya desaparecidos. (En la imagen de la izquierda, etiqueta firmada por Curro Romero).
La tradición taurina porteña hizo que Ramón poseyera en su museo de la calle San Francisco, en su casa que siempre tenía abierta a todos los que se acercaban a saludarlo, o visitantes VIP procedentes de Osborne, una colección de recuerdos, carteles, trofeos, banderillas, rejones, muletas, entradas y otros objetos relacionados con la fiesta, muchos de ellos pertenecientes a célebres toreros. (En la imagen de la izquierda, Ramón Bayo posa ante una bota firmada por él, con la leyenda de 'Museo Ramón J. Bayo').
EL MUSEO SE FUE DE EL PUERTO.
MUSEO TAURINO Y DEL VINO.
Cuentan los que tuvieron la suerte de tratarle que, en su domicilio de la calle San Francisco, se hallaba el código genético de nuestro pasado más decente: fotos de un Puerto con las fachás encalás, calles de chinos peluos, etiquetas de botellas de vino que aún conservan el esplendor de una ciudad que vivía las vendimias como una epifanía. Aquella casa era un reverbero humilde que iluminaba, tenaz y orgulloso, la entrada en un porvenir por el que era imposible extraviarse. (En la imagen de la izquierda, Ramón Bayo junto al entonces eurodiputado Esteban Caamaño, en la Sala de Degustación de la Bodega de Mora).
Que rápido pasa el tiempo. Las reproducciones son fotogramas de la película de Jose María Forqué "La Becerrada", rodada en 1962 entre otras localizaciones en El Puerto de Santa María y en Sabiote (Jaen), siendo estrenada al año siguiente. Solamente resultarán familiares a los de mi generación. Ha pasado medio siglo.












TALAYA, Francisco. Varilarguero de mediados del siglo XIX. Ejerció en La Habana por algunos años. Hizo su presentación en Madrid, como úlitmo reserva el 13 de abril de 1846. Figuró en la cuadrilla de José Redondo 'Chiclanero'. Hemos recogido dos actuaciones suyas en El Puerto, los días 23 y 24 de junio de 1847. Murió en esta población en1875. Parece que fueron dos los piqueros que hubo con este nombre, pus don José de Pazos, en sus 'Breves Apuntes' habla de los Atalayas, mayor y menor; posiblemente eran hermanos según otra referencia que hemos podido encontrar. (Manuel Martínez Alfonso. Plaza Real. Año 1968. Pg. 106)
Como mulillero, Josele, tiene un hermoso enganche de mulillas con una guarnición que él, con sus manos de guarnicionero, como también lo fue su padre, ha hecho copiando, en lo fundamental, la que Sevilla le regaló a Isbael II en 1862. Este enganche de mulas lo tiene contratado para distintas Plazas de Toros de la provincia.


Empezó como hemos señalado en el Bar Vicente y allí continuó por espacio de bastantes años hasta que decide dedicarse a los servicios externos --lo que hoy se entiende por un cátering--. Luego vendrían el Bar El Faro, en la esquina de la calle Nevería con Palacios (donde hoy se encuentra una óptica, y que con anterioridad a El Faro albergó una tienda de montañés, de nombre ‘Tienda de la Sangre’ y más tarde el despacho de bebidas ‘La Viña’), el Bar Las Columnas, y es reclamado por Maximino Sordo para el remodelado Bar Central (obra del arquitecto Rafael de los Santos), donde sería Jefe de Barra, permaneciendo en dicho establecimiento hasta su cierre. (En la imagen, Tabique, durante el Servicio Militar en el Cuartel de San Fernando).




Al escritor y dramaturgo Pedro Muñoz Seca (El Puerto 1881 - Paracuellos del Jarama 1936) le impresionó tanto la muerte del torero José Gómez Ortega ‘Joselito’ o 'Gallito' en la Plaza de Toros de Talavera de la Reina, el 16 de mayo de 1920, que decidió hacerle una canción. Más tarde, el maestro Joaquín Taboada Steger le puso música a la letra y surgió 'Pobre Joselito', el único pasodoble que tiene el torero sevillano al que el toro Bailaor --y de la señora viuda de Ortega-- mandó al otro mundo a la edad de 25 años. (En la imagen, Pedro Muñoz Seca).
GALLITO CHICO NO SE DEDICA A JOSELITO.
EL DESCUBRIMIENTO.