Miguel Marroquín Travieso nació en la calle Ganado, 2, esquina con la Plaza de la Herrería, en 1943, hijo de Carmen y Miguel, siendo el quinto de ocho hermanos; su padre, militante del Partido Comunista fue perseguido y encarcelado durante seis años por sus ideas políticas durante el anterior régimen político. Está casado con la portorrealeña María Vera y tiene dos hijos, Eva y Miguel y un nieto, Manuel. Estudió en el Colegio de el Polvorista y la SAFA hasta los 13 años. En este colegio iba temprano para que le dieran un vaso de leche y mantequilla que regalaban los americanos aunque el pan tenía que llevarlo, pero antes, según recuerda «tenía que escuchar misa y en los meses de inviernos por las mañanas y con pantalones cortos y sin calcetines nos hacían formar en el patio para subir las banderas y cantar el “Cara al Sol”, mientras los os curas y los maestros iban bien abrigados con las sotanas y abrigos.» Como se puede apreciar no tiene muy buenos recuerdos de dicho colegio, ni de su director, a la sazón el jesuita Manuel Bermudo de la Rosa, de quien hablaremos más adelante pues se lo volvería a encontrar mas adelante de una manera bien diferente.
En el año 1956, con trece años, fue aprendiz de electricista y de operador de cine y a los catorce entra de aprendiz en la imprenta Gráficas Andaluzas, adonde llegó a encargado de taller con tan solo 24 años. Mas adelante trabajaría en Grafisherry, donde su jefe, Manuel Paz Carrasco, dio la cara por él yendo a la Comisaría cuando lo detuvieron una de las veces por su militancia política para que lo pusieran en libertad, diciendo: «Marroquín es los brazos y los pies de mi empresa».

Miguel con Sebastián, camarada del PCE, quien luego sería concejal por este partido en las primeras Elecciones Municipales en 1979.
EN POLÍTICA DURANTE LA DICTADURA.
Podemos decir de nuestro protagonista que fue uno de los organizadores del Partido Comunista de España (PCE) y de las Comisiones Obreras (CCOO) en nuestra localidad. Miguel entra en el PCE clandestino en 1.960, de la mano de Rafael Rivero -empleado de Banca de Banesto- y de su hermano Pepe Marroquín, ambos ya tristemente desaparecidos; en enero pasado hizo un año de la muerte de su hermano mayor, Pepe. En 1964 colaboró con el que más adelante sería su suegro en la huelga de los campesinos lecheros de Puerto Real pasando a ser, en 1.966, responsable de las Juventudes Comunistas a nivel local y provincial, pasando a formar parte de la Dirección Regional de dicha organización.
Estamos en 1967. Recibe instruciones de la Dirección Regional de CCOO para que se personase en un determinado lugar, donde se tendría que entrevistar con una persona para concretar una reunión del sindicato clandestino a nivel regional; el sitio: la Casa de Ejercicios de la Inmaculada, propiedad de los Jesuitas. Y allá que se va Miguel con sus camaradas Federico Iglesias y Luis Gatica llevándose una gran sorpresa: la persona que esperaban no era otra que Manuel Bermudo de la Rosa, el director que fue de SAFA cuando su infancia y del que no guardaba, precisamente, un grato recuerdo. El hombre se habia reconvertido en cura obrero y militante de la causa de los pobres.

Con Pepe, en la Librería Alberti, en la calle Alquiladores, punto de encuentro de la disidencia en el periodo previo al cambio político.
Los dirigentes clandestinos del PCE observan el trabajo que realiza y le invitan a entrar en la Dirección Provincial del PCE el año que el hombre llega a la Luna, en 1969. Y continúa implicándose en las luchas y reivindicaciones de los trabajadores: ayudó activamente en las huelgas de los viticultores y del metal a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado.
CASAMIENTO, DETENCIONES Y CÁRCEL
En Enero de 1970 se casa con la portorrealeña María Vera pero poco habría de durar la luna de miel: ese mismo año es detenido junto a 26 camaradas y condenado a cinco años de carcel. En 1971 nace su hija Eva, a quien su mujer llevaba para que la viera, tanto a la prevención como a la antigua cárcel de Cádiz. Miguel recuerda como María se ponía en una explanada que había cerca del centro penitenciario desde donde podía verlas, a ella y a su hija, desde el interior de la prisión... ¿Que pensamientos podrían pasar por la mente de esa pareja, separada por mor de unas ideas políticas, cada uno a un lado del muro de la prisión?
María, su mujer, su compañera, ha afirmado que «El amor por mi marido me dio fuerzas para superar todo lo que se me puso por delante. Permanecía a su lado siempre. Pensé que debía hacer algo y comencé a repartir El Mundo Obrero y a participar activamente en política. Fueron aquellos muy malos años pues mi marido estuvo tres años encarcelado y teníamos un bebé de muy poco tiempo» Casí nada...
En 1972 lo volverían a detener y la justicia del régimen franquista pide otros cinco años de cárcel para Miguel, saliendo absuelto en el juicio por esta causa. Eso sí, cumpliría tres años por la primera condena. En total sería detenido en cinco ocasiones conociendo el sistema penitenciario de España a través de cinco centros de cumplimiento: la carceles de Cadiz (3 veces), El Puerto (2 veces), Jaen (2 veces) Carabanchel (2 veces) y Palencia (1 vez).
LA ENFERMEDAD DE SU MUJER Y LA SECRETARÍA DEL PCE.
En agosto de 1.973 sale en libertad condicional y en enero de 1.974, su mujer, María es operada de una gravisima pancreatitis y, como consecuencia de ello quiso hacer una pausa en su trayectoria de la lucha obrer, pero María es la que lo anima a seguir. Por cuestiones de seguridad, el PCE lo aleja de la organización y le encarga que pase a formar parte de las Mesas Democraticas, una organización informal, inspirada por el PCE, que aglutinaba a la oposición franquista, aunque no llegó a cuajar. Ese mismo año llega ser el secretario general del PCE en El Puerto y miembro de la Dirección Provincial de dicho partido.
Como Miguel no paraba ni en la Feria, se mete a fundar junto a otros camaradas la caseta de feria "Peña Andalucia", cuyo objetivo prinicipal, además de ofrecer un marco de diversión a las clases mas humildes en la Feria, es recaudar dinero para la lucha antifranquista. Eso ocurría en 1976 y no en 1971, como erróneamente reza en el cartel figura en el interior de la caseta que en la actualidad regenta Izquierda Unida (IU).
MANUEL GERENA Y CARLOS CANO.
En agosto de 1976, con Franco ya muerto, organizan un acto de agitación de masas presidido por la Coordinadora Democratica en el entonces Polideportivo de la Diputación, por la playa de La Puntilla, donde el cantaor y poeta Manuel Gerena y un jovencísimo Carlos Cano actuaron ante un auditorio de más de 7.000 personas. Quien esto escribe estuvo allí con 17 años y recuerda haber escuchado a Gerena reclamar, entre copla y copla, una copa de vino de la tierra para templar la garganta “antes de que se la bebieran todas los Domecq”. Y animado, en 1.977 organiza otro gran acto de masas: el Festival de los Pueblos Ibéricos, con los tendidos, las gradas y el ruedo de la Plaza de Toros llenos a rebosar. (En la fotografía, Manuel Gerena).

Antonio Álvarez, al acceder a la alcaldía, en su despacho en 1979.
LA DEMOCRACIA EN LOS AYUNTAMIENTOS.
Miguel es elegido en 1978, democráticamente, Secretario General del PCE en El Puerto; la anterior vez ocupó la secretaría general por cooptación. Prepara las Elecciones Municipales de 1979 y, merced al “Pacto de las Izquierdas” junto con el PSOE y el PSA (en Andalucía gobernaría el partido de izquierda mas votado de los tres, firmando un pacto de gobierno y repartiéndose las responsabilidades) el PCE consigue la alcaldía siendo el primer alcalde del nuevo periodo de ayuntamiento democráticos, su amigo y camarada Antonio Álvarez Herrera.

En la fotografía, podemos, empezando por la izquierda -como no podría ser de otra manera tratándose de Miguel- podemos ver a Carmelo Ciria, Juan Güelfo, José Serrano, Teodoro Ignacio Gallego Bezares, Presidente del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), Miguel Marroquín, Jesús Espinar Galá y Joaquín González; debajo Antonio Gatica, Pepito Alberti con su hijo y Selu Sánchez Alonso, quien con el tiempo sería concejal de Fiestas y de Vías y Obras.
Miguel recuerda el año 1980 como «un año tumultuoso, tanto en el partido como en el Ayuntamiento» y poco más de un año después de haber ganado las elecciones el PCE, en julio de 1980 presenta la dimisión de la Secretaría General del PCE, que no le aceptan. Miguel quedaría tocado por los acontecimientos que se estaban viviendo dentro de su partido, ya en democracia. Al año siguiente, el 22 de febrero deja de ser secretario general de su partido en El Puerto, aunque permanece como vocal en la dirección del mismo, hasta que el 14 de septiembre, su camarada y amigo, Antonio Álvarez, es obligado a dejar el Ayuntamiento como alcalde y concejal, algo que le afectaría profundamente a ambos, dada la amistad y la intensidad de las experiencias vividas en la clandestinidad. Marroquín culpa a Paco Artola de ser el autor intelectual, aunque en la sombra, de la defenestración política de Álvarez.
GRUPO INDEPENDIENTE (GI).
"En 1983, fue el año que cometí la mayor equivocación de mi vida, participé en la elaboración de una lista independiente a las elecciones municipales. Como éramos amigos de toda la vida me convenció para que le ayudase. Yo sabía que esta aventura era irrealizable, pues los candidatos en su mayoría eran de derechas o lo fueron en su día. Álvarez quería que yo fuera el segundo de la lista" -afirma Marroquín- "algo a lo que me niego y le digo que le ayudo nada más, que con esta ayuda estoy tirando mi historia política por una ventana, pero que nada mas llego hasta ahí. Efectivamente los ciudadanos solo le dan la confianza en un concejal: el mismo. Fue, como digo, una aventura y mi mayor fracaso como político, pero mi amigo quería mi ayuda y para eso están los amigos: para las maduras y para las mas duras".
SU VUELTA A LA POLÍTICA: EL PSOE.
Miguel es un animal político. Necesita la política para vivir. Todo lo vive en esa clave; de política de izquierdas. Se afilia al PSOE el 13 de octubre de 1985, y las criticas de sus antiguos camaradas no se hicieron esperar. "Se habían afiliado al PSOE por aquella época los camaradas: Soto, Pilar Bravo, Solé Turá, Abel Caballero, Enrique Curiel, Blanca Alcántara, Juan García, Epifanio Serdio, Paco Cabral, entre otros" afirma Miguel. Precisamente fue Paco Cabral el que le dijo, en una conversacón que mantuvieron: "--Miguel, ¿de que nos sirve ser tan rojos, si no podemos ayudar a los trabajadores? Desde el PSOE, partido que está gobernando, podemos ayudar a nuestra gente, a la clase trabajadora".
Quienes compartieron tanto en tiempos tan difíciles no admitían que Miguel, libremente quisiera volver a la militancia en lo que Santiago Carrillo llamase “la casa común de la izquierda. Fueron críticas furibundas y desmedidas, muy al estilo del PCE de la época, a pesar de que el propio Marroquín se definía a si mismo como "Un comunista militando en el PSOE". Mas adelante quienes criticaban esta acción se fueron desgajando del PCE: unos se fueron definitivamente, otros se integraron en el PSOE, otros a Nueva Izquierda, y los demás al PCPE (Partido comunista de los pueblos de España). Con el gracejo que nos caracteriza, alguien llegó a comentar que aquello mas que un partido era el Repartido Comunista.(En la fotografía, Miguel Marroquín prometiendo ante la Constitución el cargo de concejal, ante la mirada de Antonio Álvarez Herrera que presidía la Mesa de Edad).
Dos años mas tarde, en 1987, Miguel forma parte de la candidatura del PSOE, el año en el que dicho partido obtiene la lista mas votada de cuantas convocatorias se han celebrado en las Elecciones Municipales, obteniendo diez concejales. Miguel iba el número tres y Antonio Álvarez Herrera, el número diez, precisamente.

Con Carmelo Artiles, a la sazón presidente del Cabildo Insular Canario, el alcalde Juan Manuel Torres Ramírez, el Primer Teniente de Alcalde, Indalecio Rábago Vega y Miguel Marroquín, en una audiencia en la alcaldía durante las Jornadas Turísticas a finales de la década de 1980.
INNOVACIÓN EN TURISMO.
A Miguel le dan las responsabilidades de Fomento, Turismo y Plaza de Toros y lo nombran Teniente de Alcalde. Miguel guarda un grato recuerdo de aquellos años, donde tuvo oportunidad de trabajar por el desarollo de El Puerto en un área en la que no se veía en principio, pero a la que le puso todo el interés y el empeño, marcando hitos en la gestión turística pionera en la zona. El Puerto llegó a ser el primer municipio de Andalucía que contó con un Plan Director de Ordenación Turística (PDOT) que se integró en el PGOU, empero, fue derogado con la llegada del gobierno de Hernán Díaz, un año mas tarde con la llegada de éste a la alcaldía. Donde iban hoteles acabarían construyendo unifamiliares y cercenando el crecimiento turístico de calidad de El Puerto en beneficio de otras poblaciones de nuestro entorno.

Miguel Marroquin, Cesar Manrique y el Prof. Dr. Diego Ruíz Mata.
Ideas innovadoras para la época, como los descuentos para los vecinos y residentes en establecimientos de ocio, que de alguna manera compensara las molestias que ocasiona el turismo; la participación económica de las empresas turísticas en las actividades de promoción de la ciudad. Se desvivió por un proyecto que no termina de arrancar: el Parque Arqueológico de Doña Blanca, apoyando a su gran amigo Diego Ruiz Mata: Arqueódromo, Mirador, Cuevas Canteras, Acuario Submarino... El fallecido prematuramente Cesar Manrique se llegó a implicar en el proyecto.

Entrega de los Premios Taurinos de la Plaza de Toros a José Luis Galloso, ante la presencia del entonces empresario de la Plaza, Diodoro Canorea.
Miguel recuerda el gran cariño y afecto que profesa y le profesan quienes trabajaron con él en el entonces Patronato Municipal de Turismo. Con ellos organizó, junto con la Tertulia Flamenca “Tomás el Nitri”, tres Concursos Nacionales de Cante Flamenco para los que el pintor de la luz Juan Lara, hizo el cartel convocatoria. También mejoró e impulsó los premios taurinos de la Plaza de Toros y otras actividades como los Premios a la Promoción Turística, la inauguración de Puerto Sherry o el apoyo que prestó a la celebración de congresos en la Ciudad. A la finalización de su mandato, el sector turístico de la Ciudad le tributó un caluroso y nutrido homenaje de despedida, donde valoraron el empuje y la entrega que le impulsó a la actividad turística, hace cerca de 20 años. (En la ilustración, el cartel que pintó Juan Lara para el Concurso Nacional de Cante Flamenco 'Ciudad de El Puerto').

El monumento ante el antiguo Penal de El Puerto, hoy Centro de Actividades Culturales y Empresariales 'La Victoria'.
MIGUEL ¿JUBILADO JUBILOSO?
Nuestro protagonista es partidario de las reivindicaciones que se hacen sobre la Memoria Histórica: Organizó el homenaje a los represaliados del franquismo en el antiguo penal y tiene escrito un libro, "EL PRECIO DE LA LIBERTAD. ¿ERAMOS COMUNISTAS?, que se editará en breve. Miguel afirma «ser una persona que ni odia ni guarda rencor; ni a sus torturadores, ni a sus enemigos, ni tan siquiera a los liquidadores del PCE. A los únicos a los que no perdona es a los que le privaron de ver los primeros pasos y las primeras palabras de su hija Eva.

Miguel Marroquín, Alfonso Perales, a la sazón Consejero de Gobernación de la Junta de Andalucía y el histórico exdirigente del PCE, Fernando Soto, en las Jornadas sobre los represaliados del franquismo.
Jubilado jubiloso, reparte su tiempo en leer, escribir, las tertulias (sus amigos dicen que habla poco). En la actualidad se haya alejado de la política de partidos desde al año 2005, pero sigue siendo un animal político. «He experimentado la libertad cuando dejé la militancia en los partidos: siempre he sido muy disciplinado y eso me ha coartado siempre», aunque mantiene sus simpatías por el PSOE. Amigo de sus amigos, tiene un gran sentido solidario. Manuel Gerena, cantaor y poeta quien presume de su amistad, le ha dedicado esta poesía, de la que reproducimos la primera estrofa:
Tengo un amigo en el hambre,
y tengo otro en el alma.
Los dos son el mismo amigo,
Miguel Marroquín se llama.
(Manuel Gerena)

Tily Santiago Cossi abrió los ojos a la luz de la Plaza del Castillo, pues aunque nació y vivió en la calle Alquiladores, 9, casa de sus abuelos maternos, el dormitorio de sus padres, cuando se paría en las casas, daba a la histórica plaza el 21 de noviembre de 1960, que es la fecha de su nacimiento. Es la mayor de cinco hermanos, hija de Manolo y Matilde -Matildina- de quien hereda el familiar y señalado nombre de Tily. Le gusta reflexionar sobre el alma que, afirma, tiene El Puerto, esa que todavía “no hemos matado del todo” un Puerto “en coma que necesita un líder que recupere lo que queda de casco antiguo”, y abunda: "No hace falta hacer experimentos; podría valer el modelo de Cádiz de recuperación de casas y palacios que se caían y hoy están salvados para el disfrute de quienes vengan detrás".
recover what’s left of the old town”. She goes on to say that “There’s no need to do experiments; the Cádiz model of salvaging houses and mansions which were falling down and today have been recovered for the enjoyment of future generations could be used”. 













1969, aunque se imprimió, nunca salió a la calle. Fue secuestrado por la Delegación Provincial de Información y Turismo cuyo delegado aquel entonces en Cádiz era Rafael Landin Carrasco, a quién dos años mas tarde, la Corporación Municipal, por su colaboración en la campaña de solidaridad con los porteños desfavorecidos “Navidad con Amor”, le concedía la medalla de oro…
movimientos de acción social, sin embargo, con la escalada de la Guerra, en claro contraste a su trayectoria anterior, toma otros derroteros de carácter exclusivamente espiritual, a pesar de que la idea no fuera compartida por muchos sacerdotes rurales y urbanos que convivían día a día en medio de un pueblo con las heridas recién abiertas.
La sección ‘Nosotros el mundo’ era conducida por José Ignacio Buhigas Cabrera. Se trataba de breves comentarios sobre información internacional que grababa de los distintos partes informativos de la radio y posteriormente tecleaba para su publicación. Años más tarde la recuperarían Agustín y Pepe Buhigas para Diario de Cádiz, permaneciendo dos años como sección en las páginas de Diario de Cádiz. Las trágicas muertes de Martín Luther King y Robert Kennedy en abril y junio de 1968 respectivamente, fue el gran referente para crear la sección ‘Nosotros el mundo’. No les daría tiempo, por el cierre prematuro, del medio, de contar la llegada del hombre a la Luna. (En la fotografía, José Ignacio Buhigas Cabrera, en una fotografía perteneciente a la colección de T.S.C.)
Si bien es cierto que la Junta Interparroquial de Acción Católica del postconcilio compuesta por: Domingo Luis Renedo Fernández, José Adame Vázquez, Manuel Buhigas Cala, Rafael Caballero Bonald, José Luis Álvarez Sevilla, Antonio Ojeda, Rafael Tejada, Vicente Terrada, Manuel Lagares y Antonio del Cuvillo Jiménez, que figuraba como Director de la publicación por ser Presidente de Acción Católica, favoreció que un grupo de colaboradores formado por personas de distintas edades y de las más diversas condiciones sociales como estudiantes, trabajadores, profesionales y jubilados, capitaneados por el cariño y la entrega de un hombre como Agustín Merello, hicieron posible que una Hoja Parroquial se convirtiera en un medio de comunicación social. El cierre de Cruzados supuso para todos un duro golpe y de manera especial para Jesús María Serrano, que desde niño se impregnó del olor de la tinta y de los ajetreos de la imprenta pero cuya corta edad impidió ver sus versos y poemas en las páginas de Cruzados. (En la fotografía, Agustín Merello del Cuvillo, imagen perteneciente a la colección de Kitty Pastor).
‘Fintas callejeras’ sección de Agustín Merello y que colaborara también en su confección José González Montaño. Una de las secciones más temidas por los cargos públicos y religiosos de aquella época. Comentario con cierta acidez sobre las injusticias sociales y olvidos de los munícipes del Ayuntamiento. Se daban prisa en solucionar desde la Corporación Municipal los desaguisados, como por ejemplo las Fintas Callejeras del último número: ‘Más que nuestra veterania, más que nuestra estadística, quisiéramos conmemorar nuestra eficacia’ ‘Y ahí le duele; o no conseguimos hacernos oír, o nuestra voz es tímida o… tal vez abunden mucho los sordos’ ‘Algunos, hasta pensarán que estamos de luto; pero no lo crean: las apariencias engañan.’ Esta última Finta Callejera, sin pretenderlo Agustín, fue una premonición de lo que iba a suceder una semana después.
El autor de esta nótula, Antonio Carbonell, recibió en su domicilio la visita de la ‘autoridad competente’ que por aquel entonces desde las altas esferas, locales y provinciales recibieron las oportunas consignas debido a que varios artículos, entre ellos, ‘Fintas callejeras’ ‘La Propiedad’
Pero sobre todo gratitud, sin ningún género de duda, de la misma manera que lo hubiera hecho Agustín Merello, a IGDAG, la imprenta donde se editaba Cruzados, de Domingo Luis Renedo Fernández, a quien en mas de una ocasión le costó el dinero que Cruzados saliera a la calle. Y como no, a José Fernández, Eduardo Maza Carmona, Vicente Utrera Caro, Antonio Albaiceta Revuelta José Cabrera, Antonio Pérez, Antonio Rodríguez López y los Gravan, padre e hijo, cajistas, maquinistas y personal de IGDAG que hicieron también posible ‘Treinta años y nuestro número tres mil’.
Además de los colaboradores, articulistas y reporteros, Cruzados contaba con una reducida cartera de clientes que se anunciaban en aquella década de los años sesenta. Se superaban en los suplementos dedicados a la Patrona que gracias a ellos se financiaban. ‘Muebles metálicos García Aspera’, ‘Fernández Prada-Seguros Generales’, ‘Frutería Casa Lolete’, ‘Cuvillo, Fino C, Oloroso Sangre y Trabajadero’, Salvatierra Radio’, ‘Osborne’, ‘Asesoria General de Empresas Jiménez’ ‘Transportes Viuda de Requejo’… Antonio Carbonell Lopez.
El pasado jueves, cerca del mediodía, tuve ocasión de presenciar como, un muchacho en trance de ahogarse en el Canal, era salvado por la rápida y eficaz intervención de unos barqueros. El hecho no es nuevo. Diríamos que es algo que se repite con frecuencia todos los veranos. Diríase también que la cosa carece de importancia, que cualquiera es capaz de auxiliar a un semejante que esté en peligro. Tal vez. Pero el caso es que, providencialmente, los barqueros ‘estaban allí’, como están en otras muchas ocasiones. Y es que por ‘estar allí’ una persona salvó su vida. Sin pensamos un poco, la cosa nos parecerá mas importante de lo que habitualmente nos creemos. Invito a los lectores a que lo hagan. (30 de julio de 1965). 
«Se trata de Don Joaquín Barba Rocafull, músico, tengo entendido que proveniente del Ejército, que ocupó la dirección de la Banda Municipal de Música de El Puerto en tres ocasiones: una, entre 1916 y 1921; otra, entre 1924 y 1933 y la última entre 1937 y 1949. Era un gran músico, compositor y director, aunque la maledicencia de la gente chusca decía: --»Por ahí viene Rocafull perseguido por su banda»; --»Se llama "Roca" por el padre y "fú" por la música», haciendo ademán de soplar. Se decía que todo lo solucionaba con un pasodoble... Tan es así que, se contaba que a la entrada del paso de San Pedro, en sus negaciones, por la angosta puerta de la Capilla de la Aurora, acompañado por un gallo sobre una columna, la gente que presenciaba la entrada, gritó alarmada: ¡El gallo! ¡El gallo!, porque peligraba el gallo de San Pedro que rozaba con una jamba de la puerta. Y a los gritos del gentío: ¡El gallo! ¡El gallo!, se cuenta que Rocafull mandó a la banda interpretar el pasodoble de Rafael El Gallo, a petición del público.
“It’s about Joaquin Barba Rocafull, a musician, I understand that he was in the Army, and held the position of conductor of the Municipal Band of El Puerto on three occasions: the first, between 1916 and 1921; the second, between 1924 and 1933 and the last between 1937 and 1949. He was a great musician, composer and conductor, although the common townspeople used to badmouth him saying: “Here comes Rocafull pursued by his band”. “He’s called ‘Roca’ after his father and ‘fú’ after the blowing action involved in playing wind instruments”. It was said that he solved everything with a pasodoble… So true was this that people claimed that when the San Pedro procession left the Aurora Chapel through its narrow door, accompanied by a cockerel on a column, those who were watching the procession leave the chapel shouted out in alarm: “The cockerel, the cockerel!”, as the San Pedro cockerel was at risk of being squashed against the door jamb. And it is said that on hearing the peoples’ cries of “The cockerel, the cockerel!” Rocafull ordered the band to play the Rafael El Gallo (Rafael the Cockerel) pasodoble, at the request of the public. 






El apellido de Fernando está muy relacionado con el mundo ecuestro: lo cita el viajero y escritor romántico inglés Richard Ford quien, en 1831 habla de los caleseros de El Puerto, entre los que cita a los Ariza. Y es que Fernando, desde pequeñito anduvo alrededor de los caballos. Montó en el Club Hípico de Vistahermosa con el Profesor Antonio Espigares, Teniente de la Remonta; en Vistahermosa con Alejandro Maldonado Gordon. (En la ilustración, Richard Ford, en un dibujo de la época a su paso por España. Colección de Francis Ford).
REAL ESCUELA ANDALUZA DEL ARTE ECUESTRE.
EL COCHE “SOCIABLE”



Otro embajador porteño en Madrid. Pepe Jiménez Vázquez, “Bigote”, nació en pleno verano canicular, probablemente en la calle Durango en El Puerto el 3 de agosto de 1922. Su padre se llamaba Cristóbal y su madre Catalina, siendo el menor de cuatro hermanos: Alfonso 'el Nino', guardacampo, que era un cuerpo de vigilancia de los campos que estuvieron en activo en nuestra Ciudad, al menos hasta el final de la década de los sesenta del siglo pasado; Ana, que casó con un Sancho, estableciéndose en Sevilla tras el casorio; y Cristóbal, que murió durante la Guerra Incivil en Madrid -a Bigote le cogería con 14 años-, adonde marchó con un Zamacola.

Ramón Vélez que vive en la actualidad en la calle Molinete y tiene 82 años, cuenta que Bigote acompañaba al Beni y a él en las noches madrileñas ya que Pepe Bigote llevaba bastante bien el compás, incluso a veces se permitía dar sus pasitos de bailes y cantar. Eso le hizo estar durante un tiempo con el cantaor flamenco Rafael Farina.Refiere Ramón que «una noche los tres, Beni, Bigote y yo mismo, fuimos contratados para que actuaran para Ava Gardner. A la actriz, famosa por aquella época en las noches madrileñas ,desde un principio no le cayó nada bien a Bigote y llegó a decir que Bigote era un chico muy feo. A raíz del ‘incidente’ Bigote tuvo que abandonar la fiesta no sin antes tomarse un respiro y dar buena cuenta, a su manera, de la Diva… Al terminar la noche, Beni y nos dirigíamos a la pensión donde se encontraba Pepe y quisimos, como buenos amigos, compartir el dinero que habíamos recibido de la actriz norteamericana: unas quinientas pesetas de la época. En ese momento Bigote puso otras quinientas encima y quedamos los dos extrañados. Claro, después el cachondeo fue mayúsculo cuando Bigote nos dijo, que se había tomado el atrevimiento de coger del bolso de la actriz la cantidad que el consideraba que podía saldar la ofensa que le había hecho la actriz americana.» Ramón refiere que en una época de su vida ya estando Bigote ‘mejor situado” necesito de su colaboración pues un mal asunto le había llevado a una situación nada deseable y que le había dejado sin trabajo durante tres meses. Bigote, no solo le presto lo que necesitaba, sino que además le ofreció la cama de la pensión donde dormía.
Es a partir de 1963 cuando Bigote conoce a Lucio que lo convierte en relaciones Públicas del más afamado restaurante de Madrid, Casa Lucio en la Cava Baja Madrileña. Allí con su universidad labrada en la calle, talento innato descubre una nueva vida a la que jamás pudo haber soñado, Ministros, artistas, futbolistas, entrenadores, personalidades de cualquier rango y condición trataba con exquisita educación comentando que lo mejor de España era El Puerto. Años mas tarde, otro restaurador, Esteban que había sido compañero de Lucio, abre a escasos metros de Casa Lucio un restaurante, Casa Esteban, también afamado por los madrileños y Bigote comparte sus relaciones publicas en ambos lugares. (En la fotografía, Lucio Blázquez, de Restaurante Casa Lucio).
Por otra parte cuando el sector pesquero porteño estaba en todo su apogeo, era Bigote quien atendía en Madrid a los exportadores y vendedores, caso de José Agarrado, Juan Crespo y un largo etcétera. Aquí cabe destacar a Pepe Romerijo pues la amistad con Pepe Bigote es la que posibilita en Madrid la presencia de Romerijo en numerosísimas ocasiones tanto en Casa Esteban como en Casa Lucio, al igual que le ocurrió a ‘El Cochino’. (En la fotografía, Esteban López Mariscal, del madrileño Restaurante Casa Esteban).
Manuel Gutiérrez Morillo, Manolito ‘El Cochino’ era el administrador de nuestro protagonista. Resulta que Bigote llegado a El Puerto, entregaba una importante cantidad de dinero a ‘El Cochino’ para que hiciera de Banco ya que se fiaba poco de los banqueros y así de esa manera además de ser su estancia más agradable siempre tenía a la mano la ayuda indispensable de su gran amigo y banquero particular Manolito ‘El Cochino’. Tuvo una excelente vinculación con el Racing de aquellos años, con jugadores, directivos y entrenadores. (En la fotografía de la izquierda, Manolito 'el Cochino').




Un día, del verano de 1979, estábamos sentados en la terraza de Romerijo, cuando apareció de repente Antonio Arribas; conocido por ser uno de los “choris” más famoso de Marbella. Antonio y Pepe se fundieron en un abrazo. Y Arribas fue al grano: “Pepe, necesito medio millón de pesetas ya mismo”. Y Bigote se fue derecho a Pepe Romero, dueño del establecimiento... Media hora más tarde Arribas nos decía adiós con mucha prisa. Romero, que había adelantado la pasta, tenía sus dudas. Y Bigote le decía: Antonio Arribas no sólo volverá con el dinero en la fecha prevista sino que, además, repartirá ganancias. Y así fue. Hombres así, con ese don, son necesarios en muchos sitios. Al menos para evitar que siga habiendo timadores de cuello duro, y traidores por sistema.» (En la fotografía Pepe Romero, quien auxilió a Antonio Arribas, el cual formó parte con Luis Ortiz, ex marido de Gunilla von Bismark, Rogelio Llagostera y Jorge Morán, el grupo Los Choris, animador de las fiestas de la jet marbellí.) Manolo de la Torre.

Cándida Jiménez Huelva, Cándida “la Negra” nacida esclava en Luanda (colonia portuguesa) el 2 de mayo de 1845 y muerta libre en El Puerto el 22 de enero de 1951, con 110 años de vida, es la última esclava que vivió en El Puerto, ya libre y a la que todavía muchos recuerdan pues la conocieron de pequeños. Llegó a El Puerto por un naufragio algo mediado el siglo XIX, a la playa de Valdelagrana, viajando como mercancía presumiblemente para ser vendida en Ultramar, procedente de Huelva donde existía un mercado en el que se traficaba con esclavos. Vivió desde su llegada a El Puerto en la calle Lechería, número 5, actual Cervantes.
En dicho trabajo afirma «Mi apreciado y buen amigo, profesor Juan José Iglesias, quien en su tesis doctoral Una ciudad mercantil en el siglo XVIII: El Puerto de Santa María, nos ofrece un estudio de los esclavos de El Puerto en dicho siglo, contándose sólo 80, y de ellos el reducido número de 11 en los últimos 50 años. Sin embargo, desde mediados del XIX y durante algo más de cien años, nos vamos a encontrar con un caso singular, con una esclava que nadie le dio la libertad, pero las contrariedades se la dieron, viviendo entre nosotros y siendo reconocido como un personaje singular y popular.» [...] de pequeño, «cada vez que me cruzaba con Cándida analizaba su figura palmo a palmo. Tenía para mi un encanto especial. Me quedaba ensimismado viéndola. Pensemos en El Puerto por aquellos años, finales de los cuarenta, podría tener unos veintitantos mil habitantes y Cándida era la única mujer de este color de piel.
Pacheco estudió los padrones municipales del Archivo Municipal de El Puerto y averiguó fechas y procedencias, así como su estado en la vivienda que ocupa -en Lechería, 5- desde que llega hasta su muerte: como “huesped”, casada, o incluso como único habitante del habitáculo que le servía de hogar. Continúa el autor del trabajo, «Cándida, por los años cincuenta del siglo XIX, siendo una esclava muleque, como se le llamaba en Cuba a los comprendidos entre los seis y los catorce años, viajaba como “mercancía” en un navío próximo a nuestras costas. Al estilo que solían hacer cuando se les conducía a los enclaves de trata, iba con sus manos y pies aprisonados por grilletes. Sus tiernas carnes no habían sido marcadas a fuego, ni con la “R” en la espalda de la mornarquía, signo de que era mercancía legal y no de contrabando, ni en el pecho con otra clase de carimba (*) que dijera quién era su propietario, o quien el asentista que la transportaba; sin embargo si portaba las marcas que dejaron los grilletes en sus muñecas y tobillos desde muy joven, huellas que ella escondió siempre celosamente, y que denostaban sus orígenes.» Refiere a continuación Pacheco como pudiera haber sido el naufragio frente a nuestras costas y como pudo haber sido la arribada a la playa de Valdelagrana donde la encontraron. «Recordaba como acertó a pasar por allí un hombre ya mayor, antiguo campesino, que recogía madera y retama para hacer el picón con que se ganaba el sustento en su madurez. Al piconero, por su parte, semejante hallazgo le conmocionó; no eran los restos de la madera que un naufragio los que arrojaba el mar, como otras veces, sino una linda y joven negrita. La tomó con delicadeza, se compadeció de ella, le dio el calor que pudo, compartieron sus escasas ropas, y lentamente caminaron hacia la calle Lechería donde él vivía. A pesar de sus pocas posibilidades económicas, la prohijó y, ya adolescente la tomó por compañera hasta su muerte». (*) En la ilustación la Carimba de la Compañía Gaditana de Negros, nombre de la sociedad mercantil española dedicada al tráfico de esclavos entre África y la América española en la segunda mitad del siglo XVIII. Estaba ubicada en Cádiz, sede de la Casa de Contratación.
esclavos, llamada Cándida La Negra, Cándida Jiménez Huelva, vecina de “El Cohete”, un gitano fragüero de la calle de la Rosa, con quien convivirá o se casaría. Cándida daba sus vueltecitas por bulerías, mientras, sin ningún rubor, pero aceptándolo ella, le cantaban aquello de:
Pablo Gallardo Miguélez nació en 1950 Jerez de los Caballeros (Badajoz), donde su hermana Cristina llegó a ser concejala de Tráfico. Es primo de la conocida familia de los Martínez Miguélez. Pero él llegó a El Puerto con nueve años, en 1959, cuando destinaron a su tío, Guardia Civil, al Puesto de Fuerte Ciudad, acuartelamiento que en aquellas fechas estaba en pié, donde hoy sobreviven maltrechas Las Murallas que se levantaron para repeler los ataques del pirata inglés. Pablo venía a tomar los baños, aquellos Baños Termales regentados por Ramón Serrano y Milagros. Con la Virgen del Carmen, un día grande en El Puerto, se marcaba el comienzo del veraneo y ya se podían dar los reglamentarios quince baños de mar. Pero Pablo volvería tierra adentro.
Un personaje, representado en piedra se ha colado en la fotografía. Está justo detrás de José María Amosa, en la esquina superior derecha. Al pié de una de las cuatro columnas que sostienen el entablamento de la portada renacentista de la Iglesia Mayor, ante cuya denominada 'Puerta del Sol' se hizo la fotografía hace 28 años. Nos referimos a la imagen que aparece al pie de la columna de la izquierda a la vista del espectador: "un ser deforme, de aspecto casi simiesco, provisto de grandes y puntiagudas orejas y con la boca torcida en un desagradable gesto, parece mirar descaradamente al espectador. La deformidad del ser indica claramente su carácter negativo. La fealdad es una de las características del vicio, del pecado". Antonio Aguayo Cobo, de su libro La Puerta del Sol de la Iglesia Mayor Prioral. Interpretación iconológica. BTP (Biblioteca de Temas Portuenses).
«Fue un pintoresco personaje que apareció, ya treintón, por los años veinte de este siglo pasado, en nuestra Ciudad. Llegó acompañado de su señora madre, de la que era hijo unigénito, nacido en Puerto Real y se decía que habido con un canónigo de la Catedral de Cádiz. Y es que, de toda la vida de Dios, a Puerto Real se le llamó "reffugium peccatorum". Las primeras noticias que tengo de él están en el libro "Recuerdos gaditanos" (Cádiz, 1897) del Canónigo Don José María León Domínguez: con motivo de las fiestas de la Beatificación de Fray Diego José, en abril de 1895, se organizó en el Seminario una Velada poética en la que recitó una poesía "con sin igual gracejo, cautivando a los oyentes, el niño Juan José Bottaro y Pálmer". Ilustración: Óleo de Frei Miguel Güedes de Sousa, Hermano Cartujo, portugués, que estuvo en las cartujas de Miraflores, Jerez y Évora, donde murió. Pintó de diversas maneras y técnicas a Bottaro, siendo ésta una imagen de la colección de tres. (Cedidas para Gente del Puerto por Juan Mayo Escudero).
Su vida posterior transcurre entre Córdoba y Roma, ciudades donde estudia humanidades, ciencias exactas, dibujo, pintura, escultura y toda una serie de artes y oficios artísticos que lo hacen un imprescindible consultor y maestro. Su educación era exquisita, pero, a veces, era maniático e incluso mordaz.
En el año 1928, Don Juan desapareció, de pronto, para irse, novicio cartujo, al Monasterio de Aula Dei, en Zaragoza, donde, por cierto, perseveró poco. De nuevo en El Puerto, la familia Terry lo acoge como preceptor y profesor de equitación, y, en las Bodegas de su propiedad, realiza obras de escultura, arquitectura, forja, pintura, mobiliario, tapices, etc. Fue, además, un magnífico fotógrafo y cámara de cine aficionado.
preceptor de los hermanos Terry Merello. (Hemos de lamentar que no exista una buena y nítida fotografía de Bottaro; al menos nosotros no la hemos conseguido. ¿Hará posible Gente del Puerto que podamos encontrarla? En la pequeña fotografía a caballo que pertenece a la Colección José Antonio Castro Cortegana, no se aprecia con nitidez las facciones de nuestro protagonista).
«Don Juan tenía amplísimos conocimientos de la “cocina del artista” y se autoabastecía de pigmentos naturales pulverizaba y batía, bien con aceite de linaza para el óleo, bien con goma arábiga para hacer colores de acuarela o témperas. Se fabricaba, en una fragua que tenía en la Cartuja, los cinceles para tallar la piedra y algunas gubias complicadas que afilaba en una piedra de agua y asentaba con la piedra de aceite. Sabía “fórmulas magistrales” de toda clase de productos para restaurar, dorar, o pintar. Yo conservo muchas notas manuscritas de él con esas fórmulas que me daba. Lo mismo hacía hacía, con madera de boj, sus propios palillos para modelar el barro o la cera, que hacía el bastidor para un lienzo y lo montaba con su lino. Con muy pocos medios lo realizaba todo.


Este monumento está ubicado en el patio de las Bodegas Fernando A. de Terry, y se comenzó a construir en 1952, esculpido por Juan José Bottaro Pálmer, ademas autor de la foto en Blanco y Negro. Los canteros, marmolistas, carpinteros y ayudantes, fueron: Manuel Mulero Baracho, Antonio Sánchez Cortés, José Santilario Álvarez, Francisco Martínez Selma, José Infante Tardío, Manuel Vidal, Manuel Ortega, Gonzalo Gambín García, José Ganaza, Rafael Moreno Carmona. En la actualidad sólo viven Manuel Mulero Baracho, propietario de la fotografía y actualmente lapidario y escultor, y Antonio Sánchez Cortés. En Terry, construyó, ademas el arco de entrada y la sala de consejo o de degustación, que consta de obras en piedra, marquetería y paneles de azulejos y óleos con escenas vinícolas. (En la fotografía a color, el monumento ya terminado. Ambas fotografías pertenecen a la colección de V.G.L.)
"Destacó en seguida entre nosotros por su discrección, prudencia y austeridad de vida. No se metía en nada, salía muy poco, leía bastante y trabajaba mucho (pintaba, restauraba, esculpía..) a horas libres, pues naturalmente no se le exigía nada ni entró con ningún compromiso formal en este punto. También edificaba a todos por su recogimiento y devoción en el coro. Pero en nuestras recreaciones, a las que a veces le invitaba el P. Prior, (también a algún paseo prioral), se mostaba siempre muy comunicativo, ameno y chispeante; sabía y contaba muchísimas anécdotas e historietas, y se convertía así, sin pretenderlo (dada su natural modestia y humildad) en centro de atención, pues todos le apreciábamos mucho". (Ilustración: Bottaro visto por Frei Miguel Guëdes de Sousa).
El texto pertenece a un "Vademecum" de personas que ingresaban o pasaban por la Casa. Ahí están reflejados todos los que estuvieron en la Cartuja de la Defensión desde que se reabrió en 1949. Suele ser el Padre Procurador (Administrador), u otro monje que le guste historiar, el que escribe en ese libro datos como: nombre civil y nombre eclesiástico, fechas de ingreso, datos personales, datos importantes de los monjes, hermanos o postulantes... y cuando mueren, también: datos de la muerte, lugar exacto donde está enterrado (pues en la cruz del cementerio no pone dato alguno), pequeña semblanza del fallecido... Bottaro murió con 84 años el 15-09-1970 y está enterrado en el cementerio de la Cartuja, en la fosa del rincón derecho del fondo, según consta en el croquis de situación. (En la fotografía, Cementerio de la Cartuja de Jerez. A la sombra de la cruz, cruces de madera anuncian que se encuentran enterramientos, entre ellos el de Bottaro).
El periodista porteño José Miguel Vicente Navarro nos dejaba silenciosamente, de noche, en la madrugada del miércoles 3 de febrero de 2009 -hace un mes- en su domicilio, después de sufrir una recaída en la delicada enfermedad que lo aquejaba desde hacía ya tiempo. La última vez que le vi fue justo antes de las pasadas Navidades: --«Aquí estamos luchando contra la enfermedad, echándole valor». --»Venga, José Miguel, que tu puedes». Y él sonreía, siempre sonreía... José Miguel Vicente era un profesional al que querían en El Puerto y su último trabajo lo desempeñó en el periódico de Internet
Esto escribía, al enterarse de la noticia, el Jefe de Televisión del Grupo Joly, Francisco Andrés Gallardo, 


Desde los años 30 y sobre todo a partir de la década del 40 del siglo pasado las necesidades familiares obligaban a los menores con edades comprendidas entre los 12 y 14 años a zarpar para faenar en alta mar y emprender una trayectoria que no abandonaban durante su vida. Sus conocimientos tan solo eran él haber permanecido en el cantil del muelle observando las descargas del pescado y el avituallamiento de los barcos, pero la voluntad y la vocación marinera que poseían eran suficientes para superar las múltiples dificultades que en los primeros viajes sucedían. La continuidad en el puesto consolidaba sus conocimientos pesqueros y permitía la especialización en faenas de neveros, engrasadores, cocineros, rederos, contramaestres y marineros, motivando a algunos de ellos que optaban por prepararse para obtener el título de patrón y motorista, volviendo posteriormente a la dirección de las embarcaciones. Dos enseñantes, dos capitanes de la Marina Mercante José Luis Poullet y Francisco Sánchez-Romate Sambruno fueron los preparadores de tantos y tantos hijos y padres de la mar. (En la ilustración Nombramiento de Jaime Devesa Maño de Patrón de Pesca para la comprensión de esta provincia marítima de Cádiz, Septiembre de 1935).
Cádiz la que examinaba y habilitaba para el cargo. Entre aquellos alumnos Juan Devesa Cabrera, Juanito ‘Carrión’, y José Roselló Castell.
La familia de José Roselló Castell, procedía de Calpe. Su prematuro fallecimiento que causó un hondo pensar en toda la marinería le impidió continuar gobernando los barcos de su familia, la de los Rosello Castell: José, Juan, Jaime y Guillermo, conocidos en la jerga marinera porteña como ‘los de la Perla’, como derivación del segundo apellido de su padre, Perles, y fueron armadores de los pesqueros: “Dos Hermanos’’, “José Rosello”, “Juan y Jaime”, “Juan y Ángeles”, “Jaime y Angelita” y “Matilde Castell.


LAS ENSEÑANZAS DE SÁNCHEZ-ROMATE.
A esta Escuela, en la que impartían clases, entre otros profesores, don Mario Vallejo Guerrero y don José María Carrascosa, acudían becarios y pescadores de El Puerto que al realizar el servicio militar en el Instituto Hidrográfico de la Marina de Cádiz contaba con licencia para asistir a clases y alcanzar la titulación de Patrón de Altura. De aquellos cursos, entre otros marineros, consiguieron el título Juan de Dios Pérez Álvarez, Andrés Devesa Molina, Simeón Mollá Llorca, Bartolomé Sendra Palma, Manuel Grado Hidalgo, ‘Cagalo’; Cristóbal Guzmán Martí, José Tur Tur, Antonio Crespo Blanquer, ‘Toni pala’; Manuel Manga García, Francisco y José Perles Bordes. Andrés Devesa Molina, durante el servicio militar en el Instituto Hidrográfico de la Marina. Cádiz, año 1956. (Fotografía Colección de José Devesa Molina)

Libreta de inscripción martítima de Juan Sanchez-Romate Sambruno, igual a la de marinería, la libreta de los pescadores de aquella época. Año 1928. (Foto Colección M. S-R.G.)

la Cruz, le obsequió con un corderito que tenía en Las Beatillas. Con 14 años, su padre le hizo miembro de la Cofradía del Amor; todavía recuerda Pepe lo desagradable que era entrar -con aquella edad- en el antiguo Penal de El Puerto. Había presos con fe y sin fe, y unos lloraban, otros gritaban. Solo entró una vez.


Pepe hizo el servicio militar en 1970, entre San Fernando, Rota y en El Puerto, en la desaparecida Comandancia de Marina, en la avenida de la Bajamar, donde coincidió con el pintor de la luz, Juan Lara --que siempre quiso olvidar aquella etapa de su vida--; Pepe, al terminar la jornada, solía llevarlo a bien a su casa en la calle Rueda -por la Barriada de la Vid- o al estudio que el pintor tenía cerca de la desaparecida Alcoholera del Puerto, en la carretera de Jerez. Se casa en 1975 con la porteña Milagros Torrres y tiene dos hijos, Pelu y Loreto. El primero lleva ya unos años en Hong Kong, donde en la actualidad regenta un restaurante de comida española, el Igor’s y, 






