2.279. LOS TOSANTOS.

1 11 2014

Viendo como esta fiesta tan tradicional y tan nuestra ha ido adoptando, las costumbres paganas de otros países, me produce cierto recelo. Ya sé que nada volverá a ser igual, entre otras cosas porque esta fiesta era principalmente familiar.

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Carmela Durán Valle (ver nótula núm. 1.536 en Gente del Puerto)  de Frutas El Vela (ver nótula núm. 326 en Gente del Puerto), en el puesto de frutas y verduras de La Planilla, durante unos Tosantos.

Y es que todas las familias, se reunían en torno a la mesa, degustando un buen almuerzo o cena, y los productos propios de estas fechas. Así, según el presupuesto de cada familia, no faltaría castañas, nueces, almendras, higos, pan de higos, dátiles, avellanas y un surtido de frutas, de primerísima calidad. No todas las familias se podían permitir todo el año este dispendio, por eso, ese día, los chiquillos alucinábamos, y comíamos más con “los ojos” que con la boca. En mi rinconcito del alma -La Placilla- se vivía como una verdadera locura, pues sin ningún género de dudas, esta era la fiesta más importante para nuestro sector hortofrutícola.En estos días, recibíamos productos de Lérida, Murcia, y de alguna que otra ciudad, y como no, nuestros buenísimos productos andaluces.

virgendelcarmen_estampa_puertodesantamariaDesde bien temprano, los comerciantes entonaban sus pregones, con mayor o menor acierto, y algunos con la gracia que da la sal de nuestra tierra, que de todo había. Lo que me inquietaba de esta fiesta, era ver como cada año, mi madre sacaba la postal de la Virgen del Carmen, con las ánimas benditas, y encendía una mariposa de aceite, durante varios días. Cada noche, al arroparnos y darnos el beso de buenas noches, hacía sus oraciones, en silencio y más de una vez se le escapo, alguna que otra lagrimilla. /Estampa de la Virgen del Carmen.

A mí, a qué negarlo, me daba un miedo considerable y no debía ser la única, porque cada noche acostumbrábamos a tener nuestras charlas, y esas noches perecía que nos había comido la lengua el gato, pues estábamos todas mudas. Me tapaba la cabeza con las sábanas, pero no había nada que hacer, terminaba con la cantinela: “–Tengo miedo, no puedo dormir, ¿me dejas que me pase a tu cama?” Mi pobre madre, después de una jornada tan dura de trabajo y con la paciencia del Santo Job, tuvo que aguantarme toda la noche abraza a ella, y ni aún así se me quitaba el miedo. Y es que los listillos de siempre me decían, que las ánimas eran fantasmas, y no me negaran que eso da mucho miedo.

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Lamparillas, o Mariposas (de las marcas San Juan Bosco, El Cisne, o Cepol) que eran muy frecuentes en las casas en los años sesenta del siglo pasado.

Cuando empezaron las primeras televisiones a emitir, en estos días era todo un clásico la obra de José Zorrilla, Don Juan Tenorio, no sabría decir, la cantidad de versiones de esta obra que he visto, ni la de los actores y actrices, que la han interpretado, desde: José Bódalo, Rodero, Paco Rabal, Carlos Larrañaga Ismael Merlo, etc. Y actrices como: Lola Herrera, Concha Velazco, Alicia Hermida, María José Goyanes, Elisa Ramírez etc.

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Reposición de Don Juan Tenorio realizado por TVE en 1966, con Paco Rabal y Concha Velasco, en los papeles protagonistas.

Otros de los dulces tradicionales de estas fiestas, eran los huesos de santo, las alpisteras y unas rosquillas del tamaño de los donuts que estaban buenísimas.

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Dulce tradicional de aquellas fechas: alpisteras.

Así, eran nuestras tradiciones, sencillas pero entrañables, y aunque no reniego de Halloween, entre otras cosas por la gente menuda que se lo pasa de miedo y de escándalo, disfrazándose, y montándose su propio fiestorro, solo espero que no nos olvidemos de lo nuestro, porque eso es lo que nos hace de verdad, diferentes. /Texto: María Jesús Vela Durán.



2.278. LA ESCUELA BOSQUE. Iniciativa que no fraguó en El Puerto de 1914.

31 10 2014

La Escuela Bosque es una iniciativa que tiene la misión de implantar y difundir el modelo educativo de las escuelas infantiles al aire libre en España, un modelo reglado, pensado para la formación integral de niños y niñas de 3 a 6 años (segundo ciclo de Educación Infantil). Lo innovador de este modelo es que todas las actividades se desarrollan en el bosque, campo o playa. Se asienta sobre la experiencia de las escuelas infantiles al aire libre implantadas con éxito en el centro y norte de Europa, Estados Unidos y Asia.

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Plano del Hospital de San Sebastián a la izquierda, en el centro la calle Postigo y la Basílica de San Juan de Letrán a la derecha.  En el título: ” Alturas del Campo de S[an] Juan y S[an] Sebastián cuyas aguas se reciben en la calle del Postigo”. Remitido por su autor D. Francisco de Paula Torrejón, capellán del hospital de las galeras de San Juan de Letrán, a D. José Patiño con representación, Puerto de Santa María, 21 de febrero de 1735, y con carta de don Tomás de Idiáquez a don José Patiño, Puerto de Santa María, 29 agosto de 1735. /Con sello del Archivo General de Simancas.

La hija de Felix Rodríguez de la Fuente es hoy en España una de las promotoras de esta iniciativa que, hace 100 años se quiso impulsar en El Puerto en la plaza de San Juan de Letrán, en las ruinas de la basílica y hospital del mismo nombre calle San Juan arriba, donde luego se ubicaron las viviendas de la Marina y los pisos de funcionarios municipales. Esta es la historia que aparece en Diario de Cádiz hace 100 años y 11 días: el 20 de octubre de 2014.

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Pilón de San Juan, a la izquierda, terrenos donde se encontraba la Iglesia de San Juan de Letrán y posteriormente se edificarían los ‘Pisos de los Marinos’. /Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

“Es de actualidad dar a conocer los orígenes y demás circunstancias del antiguo edificio de San Juan de Letrán, hoy en ruinas, con motivo de la proposición que ha presentado el Sr. Pemán, Diputado a Cortes por este distrito, pidiendo sea cedido por el Estado al Municipio de esta ciudad para crear una Escuela Bosque.”

El autor de la información, de la que no aparece firma, afirma que “el edificio en ruinas fue la primitiva parroquia del Puerto de Santa María”, explayándose en el resumen histórico y su importancia para la Armada, que del citado inmueble hace el que fuera archivero municipal Juan Cárdenas Burgueto, a finales y principios de los siglos XIX y XX.

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Calle de San Juan esquina con Santa Fé. No se había construído aún el Pilón, ya estaba derrumbada la Iglesia de San Juan de Letrán (que da nombre a la calle), empero, no se había tapiado ni replantado el solar que había ocupado dicho templo desaparecido. A la izquierda de la fotografía podemos observar uno de los pilares de la denominada ‘puerta de San Juan’ de acceso a la Ciudad. Ambos pilares aparecen en la fotografía anterior y –cosa excepcional– todavía están en pie.

“Actualmente”, finalizaba el artículo, están convertidos el hospital y antigua basílica en un gran solar, viéndose en el centro las ruinas o vestigios de esta. El solar tiene buen perímetro para el objeto a que quiere destinarlo el Municipio, además está situado en la parte más alta de la población, lindando con el Ejido de su nombre.

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Inicio del artículo que se cita en el Diario de Cádiz del 20 de octubre de 2o14, hace 100 años y 11 días.

Tiene una superficie de cuatro mil setecientos treinta y cinco metros. El 26 de marzo de 1887 fue sacado a subasta el solar de referencia en la cantidad de pesetas 6.680,25, no concurriendo postor alguno al acto que se celebró en el Ayuntamiento de esta Ciudad, siendo alcalde Manuel Gutiérrez López”.

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L a imagen de la Virgen María instalada en la Galera Real española, buque insignia de la Santa Liga en la Batalla de Lepanto en 1571, fue restaurada recientemente por un equipo dirigido por José María Gálvez , encontrándose expuesta en el Museo Naval de Madrid.

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La Virgen de Lepanto antes de su restauración.

La talla, conocida como Virgen del Rosario o Virgen de la Victoria fue un regalo de los aliados venecianos a don Juan de Austria, quien al finalizar su vida militar donó la imagen que le había acompañado a la Cofradía de las Galeras situada en la desaparecida iglesia de San Juan de Letrán, en El Puerto de Santa María, que estaba situada en la plaza del mismo nombre y cuyo espacio, en la actualidad, alberga unos pisos de la Armada Española. La plaza de San Juan fue conocida por haber albergado en su centro uno de los últimas fuentes públicas, el Pilón de San Juan.

En 1854 la imagen tendría un nuevo emplazamiento: la Academia de Guardias Marinas de San Fernando. En la vecina ciudad fue restaurada hace 169 años por Flores Loma, según documento encontrado en el interior de la escultura donde puede leerse ‘Esta imagen es la que llevó don Juan de Austria en Lepanto. La restauró el artista Flores Loma en el mes de septiembre de 1854′.



2.277. EXCURSION EN EL PUERTO. Hace 100 años.

30 10 2014

El 20 de octubre de 1914 –hace 100 años– un importante número de alumnos de las Escuelas Pontificas de la capital gaditana, visitaron durante toda la jornada El Puerto de Santa María. Los excursionistas iniciaron muy temprano su recorrido, empezando con una misa celebrada en el convento de San Francisco de la capital, a las seis de la mañana, embarcando a continuación, a las siete de la mañana con destino a El Puerto, donde visitaron parajes pintorescos y monumentos.

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Antigua estación de Ferrocarril.

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Interior de la Iglesia Mayor Prioral con mobiliario inexistente en la actualidad.

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Bodega de Mora, actual visitas de Bodegas Osborne.

El almuerzo lo celebraron en el restaurante La Fuentecilla, para continuar la jornada en el apartado enoturístico visitando las bodegas de Moreno de Mora (hoy de Osborne en la calle Los Moros), donde fueron generosamente agasajados. Los jóvenes excursionistas continuaron su paseo por El Puerto con una visita al Museo de Ciencias Naturales del Colegio de los Jesuitas. Ya de noche, en el tren Correo con dirección a Cádiz regresaron los alumnos a la capital.

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2.276. HARINAS EL VAPORCITO. Renovando la imagen.

29 10 2014

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En la fábrica de harinas ‘Esteban Fernández Rosado’ (ver nótula núm. 1.226 en GdP) han renovado los envases, los formatos de la harina de freir ‘El Vaporcito’ –la mejor de España según la OCU– en botes de 600 grs (cajas con 15 botes a o,83 € el bote+IVA), sacos de 5 Kgs. y de 25 Kgs., para Hostelería. Harinas ‘El Vaporcito’ tiene seguidores por toda España, que les reclaman este condimento de lujo para los fritos.

Con motivo del premio al Mejor Empresario que recibiera en 2012, se produjo este video.



2.275. JOSÉ MORILLO LEÓN. El Estudio de Radio Puerto lleva el nombre del locutor.

28 10 2014

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El alcalde de la ciudad, Alfonso Candón, presidía anoche el acto de colocación de una placa con el nombre de José Morillo León del estudio de la emisora municipal Radio Puerto, en la fachada del centro cultural Alfonso X El Sabio. Con la presencia de la familia de Pepe Morillo (hijos, nietos, bisnietos y sobrinos) el popular locutor de la antigua emisora Radio Puerto, fallecido en 1992, veía así reconocida su trayectoria con la rotulación de estos estudios a su nombre.

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De izquierda a derecha, Raul Capdevila, presidente de El Puerto Global; Alfonso Candón, alcalde de la Ciudad, María Isabel Morillo que habló en representación de la familia y Julio Otero, Coordinador de Contenidos de Radio Puerto.

Durante el acto, habló en nombre de la familia su hija mas pequeña, María Isabel Morillo Sánchez, quien dijo que: “Nuestro padre nos ha reunido esta noche para recordarnos que allá por el año 1954, emprendió la aventura de la Radio: Radio Puerto. Radio, teatro, poesía, un largo etcétera de inquietudes y aficiones que lo hicieron ser una persona comprometida con El Puerto y la cultura de la época. Ese compromiso, le hizo transmitir unos valores que son los mismos que él nos traía a casa y que, junto con nuestra madre, nos inculcó. Esos mismos valores que a nosotros nos inspiran en el día día. Entendemos que esos valores a los que hacía referencia, son reconocidos hoy, aquí, con el descubrimiento de la placa que da nombre a los Estudios de Radio Puerto, ‘Estudio José Morillo León’, Pepe Morillo”.

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Manolo Morillo, Fernando Durán e Isabel Morillo, durante el programa matinal dedicado al locutor en el Estudio de Radio Puerto que desde anoche lleva el nombre de José Morillo León.

Previamente, durante la mañana del día de ayer se emitió desde la emisora municipal un programa especial dedicado a su memoria en el que participaron sus hijos mayor y menor, Manolo e Isabel, al que luego se incorporó José María, conducido por Fernando Durán en el que intervinieron telefónicamente sus compañeras de antena Hortensia Renedo y Juana Salas, así como su amigo, el veterano profesor del Instituto Laboral, ya jubilado, Ventura Lozano Moreno.

No sería este el primer homenaje que recibe en la Ciudad José Lucas Morillo León. Ya en 1999 la comisión de Gobierno municipal acordó dedicarle una plaza en la confluencia entre las calles Postigo y San Juan, una zona que no obstante, al no estar todavía rehabilitada como espacio público, no se ha podido rotular, a pesar del tiempo transcurrido desde la dedicatoria, que incluso aparece recogida desde hace años en los callejeros oficiales del Ayuntamiento.

También en el año 2000 se instauró el premio nacional de Periodismo ‘José Morillo León’, que fue patrocinado por Unicaja, y en cuya recuperación se está ya trabajando, según anunció el alcalde, Alfonso Candón, durante el acto, señalando que es “un honor” haber podido dar a los estudios de la emisora municipal el nombre de una persona que fue un ejemplo por sus valores y principios, por lo que felicitó a toda su familia.

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Placa descubierta en el exterior del Centro Alfonso X El Sabio.

José Morillo León nació en la calle Santa María el 18 de octubre de 1921. En 1926 perdió a su padre y en 1932 a su madre, quedando huérfano a la edad de 11 años, pasando a estudiar en los Salesianos de Cádiz. Allí aprendió a tocar el clarinete, la batería y otros instrumentos musicales, pero donde realmente se distinguió fue en su afición por la poesía y el teatro, preámbulo éste de lo que iba a ser toda una vida, pues en el mundo del teatro destacó con un grupo de aficionados locales a lo largo de tres décadas. Su vida laboral pasó por los oficios de impresor, oficinista de la Seguridad Social, y por todos los puestos de oficina en la que fue Caja de Ahorros de Cádiz, hoy Unicaja, entidad en la que ingresó como cajero y se jubiló como delegado.

Sus cualidades oratorias descubrieron en Pepe Morillo una innata preparación para el micrófono, y pasó a ser en 1954 el primer locutor de Radio Puerto, emisora del Instituto Laboral.

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Tras descubrir la placa, la familia posando con el alcalde, Alfonso Candón. /Foto: Pedro Payan.

Pepe Morillo capitaneaba desde los micrófonos de la emisora cuantas iniciativas de interés social necesitaban de la solidaridad de los portuenses. Su otra gran afición, el teatro, encontró suficiente espacio en el día a día de la emisora: con la limitación de medios propia de la época, se representaron infinidad de comedias y sainetes de autores locales y andaluces. Agustín Merello, Fernando Gago, Sanchito Sancho, Ortiz o los Renedo eran actores fijos en una plantilla de aficionados a los que Morillo supo ilusionar, tal y como él lo estaba, de forma altruista por y para el esparcimiento y la cultura de El Puerto. /Texto: Teresa Almendros.

Más de Pepe Morillo en Gente del Puerto.
Nótula núm. 336. Primer Locutor de Radio Puerto. Emisora del Instituto Laboral.



2.274. RAMON ARVILLA COLOM. Los ‘Detente’.

27 10 2014

Queremos, en esta ocasión, dar a conocer un pequeño incidente ocurrido hace más de un siglo, que tal vez pudo condicionar junto con otras circunstancias, la vida de un portuense eminente: Ramón Arvilla Colóm, prestigioso empresario vitivinícola, cosechero, criador y exportador, dirigiendo junto con su hermano José María la empresa familiar “Arvilla y Cia.” entre cuyos reputados caldos figuraba el amontillado “Coquinero” que posteriormente comercializará Osborne.

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Republicano vocacional y practicante católico, formó parte de la Corporación local en los primeros años del siglo XX y anteriormente presidió el Círculo Peralista y fue uno de los albaceas de Isaac Peral, desaparecido desgraciadamente para la ciencia, en 1895, y vocal de la primera asamblea de la Cruz Roja local.

Había nacido en El Puerto de Santa María, hIzo ahora 150 años, el 25 de octubre de 1864. Curiosamente, tuvo de padrino de bautismo a su tío materno que se llamaba Cristóbal Colom. Era el mayor de los cinco hijos del matrimonio formado por Manuel Arvilla Azcárate y Dolores Colom del Hierro y nieto del laureado Brigadier de Infantería por sus acciones en la defensa del Trocadero, en la Guerra de Independencia, Manuel Arvilla, nacido en Eraso (Navarra).

detente_1_puertosantamariaLOS ‘DETENTE’.
Esta dualidad ideológica del Sr. Arvilla, republicano y católico practicante, originó un curioso intercambio de notas y cartas abiertas con republicanos anticlericales, publicadas en la prensa nacional. La polémica tuvo su origen en una costumbre muy extendida en esos años finales del siglo XIX de colocar una plaquita o chapa metálica de forma ovalada con la imagen xerografiada del Sagrado Corazón de Jesús en la puerta de entrada de las casas, chapas de la que existían distintos modelos, con diversas frases y eslóganes. Se las conocía y nombraba como “Detente” por el texto más popular y extendido que figuraba en muchas de ellas: “Detente enemigo que el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo”. Su simbolismo era claro, proteger de cualquier mal a los moradores de la casa que, al mismo tiempo, se identificaban públicamente como fervorosos católicos y seguidores de esta iniciativa jesuita tan popular.

Vivía el joven y emprendedor Ramón Arvilla junto con su esposa, Victoria Laborde Winthuysen, y dos hermanas solteras, Pilar y Milagros Arvilla, en la casa número 14 de la calle Ganado, que hacía esquina con la de Nevería, una esquina de muy reciente creación al haberse prolongado dicha calle en un nuevo tramo que conectaba y daba acceso al recién estrenado Ayuntamiento. Una de estas chapas estaba instalada en el dintel de la puerta de acceso a la vivienda, dentro del zaguán o casapuerta. Esta inocente incidencia le ocasionó duras críticas en sectores radicales del republicanismo local.

el_motin_satiricoUn correligionario de esa tendencia, de apellido Tomeu, hace ahora 115 años, escribió una carta abierta, publicada en el semanario de difusión nacional “El Motín” del 29 de octubre de 1899, de la que reproducimos el siguiente párrafo: “…aquí, en El Puerto de Santa María, un republicano y federal, Ramón Arvilla, ha colocado en la puerta de su casa esta chapa, símbolo de reacción y carlismo (los soldados carlistas usaban como escapularios estos “Detente”). Concibo que algún republicano, bien por falta de magín o por exceso de pusilanimidad, se atreva a combatir claramente a la iglesia; pero de esto a arrojarse en brazos de la reacción hay mucho trecho, y máxime si el que lo hace es persona ilustrada, que sabe mejor que yo los cadáveres que tiene que pisar y el río de sangre que vadear para ir desde el campo republicano a las tiendas del carlismo… la extrañeza por el acto de referencia ha sido grande, por ser el Sr. Arvilla hasta ahora hombre que ha inspirado a todos los suyos, privados y políticos, con la honradez más estricta; siendo esa la causa de que haya desfilado por delante de su puerta todos los republicanos de esta población; ninguno quería creer lo de la chapa sin verlo por sus propios ojos.”

La respuesta de Arvilla, una de cuyas hermanas había profesado como religiosa en las Madres Reparadoras y que, en esas fechas, andaba más que ocupado en organizar y dirigir una fábrica de electricidad en la vecina ciudad de Sanlúcar, donde había obtenido una concesión municipal, cuyos derechos cedería posteriormente a la Compañía Andaluza de Electricidad (CAE), de la que era accionista, fue rotunda y tajante, reafirmándose en su religiosidad y la compatibilidad de su conducta con el ideario político que abrazaba.

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No conocemos en detalle los perjuicios que, a nivel personal y económico, pudo ocasionarle este incidente. En los años que siguieron todo apunta a que su trayectoria como empresario perdió fuerza y, políticamente, intuimos que también. Algo se puede vislumbrar, anticipado en una semblanza suya que publicó la Revista Portuense, sobre la desilusión, que fue acumulando por esta época, cuando en uno de sus párrafos decía: “No queremos ocuparnos de los desengaños que habrá recibido después, al considerar que gran número de amigos y entusiastas en los años de apogeo de Peral, le abandonaron ruinmente.”

Años después tomaría una decisión trascendente: abandonar El Puerto. En 1909 pidió un préstamo que nunca liquidaría a Pedro Hernández Carrera de 20.000 pesetas, aportando como garantía de pago su casa de Ganado 14, que en esa fecha era de su completa propiedad al haber comprado la parte de su hermano José Arvilla, brillante ingeniero que llegó a ser jefe del Departamento de Industria del Consejo del Monopolio de Petróleos y, políticamente, la otra cara de la moneda, en el año de 1898, cuando sus negocios atravesaban una etapa boyante.

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Postal del Teatro Colon, de Buenos Aires, año en el que se trasladó a vivir a Argentina y de donde no regresó.

Con ese capital, emigró a Buenos Aires junto con su esposa y su único hijo, Manuel Arvilla Laborde, buscando nuevos horizontes, oportunidades y tal vez mayor tolerancia y comprensión en su madurez –tenía 45 años-, sin que hayamos podido encontrar más información de él, salvo la noticia de su fallecimiento, décadas después, allá en Argentina, de donde nunca más volvió. /Texto: Antonio Gutiérrrez Ruiz – A.C. Puertoguía.



2.273. DESDE TARTESOS. Isla Cartare (V)

26 10 2014

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Fotografía aérea con la reconstrucción ideal de la costa antigua, los yacimientos con restos arqueológicos considerados Tartésicos, así como las factorías de salazón de pescado del siglo VI a. C.

Las Columnas consagradas a la divinidad marcaban el fin del mundo conocido. Más allá de las Columnas de Hércules, la oscuridad. Pero, en este lugar, donde se llegaba empujado por los vientos apeliotas, o de Levante, se unían los elementos. Los cuatro elementos conocidos en la Antigüedad: el mar, la tierra, el aire y el fuego. El Mediterráneo y el Atlántico, Europa y África.

Los griegos bautizaron al mundo conocido tras las Columnas de Hércules como Tartesos. Sin embargo, este espacio geográfico era conocido con anterioridad. El Libro de los Reyes (I.10.22; 22.49) describía en tiempos del rey Salomón los viajes a un lugar llamado Tarsis, a comienzos del primer milenio a. C. Aún hay más Tarsis mencionadas en la Biblia, como la del Libro de Isaías (23.I.6). En este texto se refleja la situación de la ciudad fenicia de Tiro en el siglo VIII a. C. y se alude a los barcos que navegaban a Tarsis. Posiblemente en Occidente.

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A la izquierda, anillo de plata encontrado en el río Guadalete que representa la figura de Hércules con su maza. Con toda probabilidad en este mismo marco se desarrolló una de sus mayores aventuras heroicas, el robo de los bueyes de Gerión. Y a la derecha, su impronta. Museo Municipal.

Los periplos realizados por los navegantes de Massalia, actual Marsella, fueron la fuente de información de Avieno, autor latino del siglo IV d. C., para quien la ciudad de Tartesos se encontraba en Cádiz. De la misma opinión fueron otros escritores romanos. Carteia, junto a San Roque, en la Bahía de Algeciras, y por extensión la región limítrofe a las Columnas de Hércules, también estuvo considerada en la Antigüedad como cuna de Tartesos.

No todos los autores clásicos se refirieron a Tartesos como una ciudad. Para el citado Avieno y para Estesícoro de Hímera se trata, asímismo, de un río. Estrabón nos habla del río Tartesos y de las islas de Cádiz, fronteras a las tierras que bañaba el río. La ciudad de Tartesos se situaría entre las dos bocas que formarían la desembocadura del río de su nombre. Este río, cargado de restos de oro, estaño y cobre, se encontraba a dos días de navegación de las Columnas, según cuenta Éforo.

Los escritos grecolatinos deben ser leídos desde el único espacio geográfico coincidente a través del tiempo: la Bahía de Cádiz. En este lugar, los fenicios de Tiro fundaron una colonia que bautizaron con el nombre de Gadir. Los griegos la llamaron Gadeira y a sus islas vecinas Eritheia. En las tierras fronteras a Eritheia y junto a las fuentes del Tartesos, nació Gerión. Este personaje mítico participa en la leyenda de Hércules, quien le da muerte en uno de sus “trabajos”. En la desembocadura del Tartesos se encontraba el Arx Gerontis, como nos cuenta Avieno. Los hechos que nos relatan las leyendas griegas los sitúa Hesíodo en Eritheia, o Estesícoro en Tartesos.

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La orfebrería gaditana se distinguía por su exquisita belleza y complejidad, los diseños ofrecen características puramente orientales. La tecnología de los orfebres gaditanos es verdaderamente asombrosa.

Así, los pastos en los que Gerión tenía su ganado parecen, pues, que deben ser los situados en el Valle del Guadalquivir y tierras fronteras a Cádiz. Es aquí, en el litus Curense, o isla de Cartare (ver nótula núm. 2.217 en Gente del Puerto)  según daba nombre Plinio el Viejo, donde se encuentran los yacimientos arqueológicos más importantes en relación con los orígenes de Tartesos y de la colonización fenicia: el poblado de cabañas de Pocito Chico (ver nótula núm. 2.259 en Gente del Puerto) y la ciudad del Castillo de Doña Blanca, dos formas de vida que, desde ahora, serán interdependientes.

En otro mito se nos explica qué fue Tartesos como entidad política. Al menos para los griegos. Un primer rey, Gárgoris, fue recolector de miel. Otro, Habis, daría a su pueblo leyes, además de enseñarle a uncir bueyes al arado, y a cultivar. El longevo rey Argantonio fue comparado con los tiranos de las polis griegas por Anacreonte y Heródoto. Todo esto ha conducido a algunos arqueólogos a pensar que Tartesos, además de una ciudad fue una entidad territorial, jerarquizada y gobernada por un monarca de fuertes poderes políticos y religiosos, donde los líderes serían heroizados después de muertos.

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Collar de cuentas de cornalina del yacimiento de La Algaida en Sanlúcar de Barrameda.

Así pues, fue Tartesos una sociedad de base agropecuaria que comenzaba a comercializar sus riquezas naturales, muy especialmente los metales de Huelva. Muchas son las descripciones latinas de campos y huertas a orillas del Guadalquivir. Se citan cereales, leguminosas, hortalizas, y frutales; así como grandes rebaños de bóvidos. A pesar de ésto, si atendemos a los textos que nos hablan de Tartesos, la base fundamental de la riqueza tartésica era la extracción y beneficio de los metales, principalmente cobre, oro y plata. Esta es la causa de la continua afluencia de foráneos a las costas españolas desde la Edad de los Metales.

El mundo grecorromano elaboró todo un mito de Eldorado en la Europa de la Edad del Bronce. Pausanias nos cuenta que Mirón, tirano de Sición a mediados del siglo VI a. C., construyó un tesoro de más de trece toneladas de bronce tartésico, después de su victoria en los Juegos Olímpicos. Heródoto recuerda como los foceos se hicieron amigos del rey Argantonio, quien les ayudó con plata a financiar la construcción de las murallas de su ciudad, Focea, amenazada por los persas.

La actividad minera sería una de las razones principales para la fundación de Gadir, ciudad que hoy día podemos visitar en Cádiz y el Castillo de Doña Blanca. Los fenicios introdujeron el cobre occidental como sustituto del producido en el Sinaí. Los habitantes del suroeste de la Península Ibérica acostumbraban a comerciar con la costa atlántica, en especial el estaño de las islas Casitérides, en lo que se ha venido en llamar Bronce Atlántico, costas de Portugal, España, Francia, Inglaterra e Irlanda. El hallazgo de la ría de Huelva, un barco hundido cargado de objetos de metal, datado entre el 1138 y el 813 a. C. por radiocarbono calibrado, es buena prueba de lo que decimos.

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Los romeros porteños en peregrinación al Rocío, a su paso por Pocito Chico. En la antigüedad y en la actualidad, el caballo ha representado un papel fundamental en el control de los recursos y del territorio. A nadie escapa la singular importancia que este mítico animal tiene aún en la Andalucía Occidental y sobre todo en esta área, donde todavía se crían en libertad por las marismas.

Tartesos será el punto de inflexión entre el oriente mediterráneo y la costa atlántica, como demuestran las Estelas Decoradas del Suroeste. La ruta del norte, el estaño, es posible relacionarla con el comercio mediterráneo en un sistema económico de gran amplitud. Así, los fenicios actuaron introduciendo grandes cantidades de plata no sólo en Egipto, sino en todo Oriente, como tributo al Imperio Asirio.

Homero indicó que el comercio de las ciudades griegas estaba en manos de los fenicios. En Tartesos, los productos más antiguos griegos los introdujeron los fenicios. La plata era intercambiada por aceite, vino, objetos de arte, cerámica fina, jarros y calderos de bronce, perfumes, alabastrones egipcios, telas de lujo (púrpura), lucernas e, incluso, animales como la gallina o el asno. Pero no fueron estos los únicos intercambios que se produjeron, aquellos que afectan a la mente y el comportamiento humano, como los cultos religiosos, fueron los que realmente debieron transformar a las gentes de Tartesos.

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Reconstrucción de la Cabaña 1 del Bronce Final excavada en el yacimiento de Campillo. Dibujo del pintor Javier M. de Lucas Almeida.

La orfebrería tartésica logró una gran altura uniendo a la tradición del Bronce Atlántico los modos y técnicas traídas por los fenicios. Debieron ser regalos a reyezuelos o, como los tesoros de El Carambolo (Sevilla) y La Aliseda (Cáceres), piezas de carácter sacerdotal. El lugar de fabricación de todas estas joyas debió ser Gadir -como se constata en el Castillo de Doña Blanca-, que continuó con esta tradición, incluso en época romana.

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