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De pie, de izquierda a derecha, Francisco Soto, Juani Durán, Diego Herrera, Dandy, Lolito y Francisco Morales ‘Choco’. Agachados, de izquierda a derecha, Juanelo, Lolo Ortega ‘Bomberito’, Salguero, Julio  hermano de ‘Morrito’ y Andrés Fernández Valimaña.

El equipo del Odeón C.F. en el año 1965, campo de la Salle de Puerto Real, a donde se desplazaban los jugadores en bicicleta o en tren. (Foto: Joaquín).

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La cantante Nico, nacida Christa Päffgen, vio la luz en Colonia (Alemania) el 16 de octubre de 1938. Además fue actriz y modelo, conocida tanto por su colaboración con el grupo The Velvet Underground o The Rolling Stone, como en España por ser la imagen de Bodegas Terry y su brandy Centenario, antes que la modelo y pintora Margit Kocsis, con nótula núm. 568 en Gente del Puerto.

Nico es recordada por el gran público por las campañas de prensa y televisión en la que se le veía con una botella de brandy Terry con el eslogan pegadizo: ‘Terry me va’… ‘Usted si que sabe’, en la que era su partenaire el modelo austríaco Hans Meller. El director creativo de la campaña fue Leopoldo Pomés, de la agencia publicitaria Tiempo/BBDO.

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Algunas páginas publicitarias de Centenario Terry.

Nico tuvo alguna intervención en el cine, pequeños papeles, como en la película  La Dolce Vita, de Federico Fellini en 1960. Su amistad y colaboración con Andy Warhol le posibilitó participar en algunas de sus estrambóticas cintas de arte experimental, en concreto Chelsea Girl.

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Nico con Andy Warhol

En cuanto a su vida personal, Nico es conocida por los excesos: en El Puerto de Santa María, durante su estancia para rodar algunos spots y conocer la bodega Terry, desayunaba media botella de vino de Rioja. Además era llamativa su larga lista de célebres amantes, entre los que se encuentran el actor francés Alain Delon (con quien tuvo a su único hijo), Brian Jones, Jim Morrison o Iggy Pop, entre otros.

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Falleció en Ibiza en 1988. Cuando estaba de paseo en bicicleta con su hijo sufrió un pequeño ataque al corazón, cayéndose y golpeándose en la cabeza. Un taxista que pasaba por allí la llevó a un hospital cercano donde tuvo dificultades para ser atendida. Una vez en el hospital fue erróneamente diagnosticada con insolación y falleció al día siguiente de derrame cerebral. Sus cenizas fueron sepultadas junto a las de su madre Margaret Päffgen en Berlín, en un cementerio en el medio de un bosque. Alrededor unos pocos amigos la despidieron con una cinta en la que sonaron canciones suyas.

Spot de Televisión de Nico con el austríaco Hans Meller y... Centenario Terry.

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danielortega_puertodesantamariaHoy 7 de agosto, se cumplen 69 años de la muerte de Daniel Ortega Martínez, médico muy querido en El Puerto, donde ejerció su profesión en los años previos a la Guerra Civil. Jugó un destacado papel en las organizaciones políticas y sindicales de la izquierda, --fue diputado por Cádiz-- y luego, como militar, en el sostenimiento del gobierno de la II República.

Daniel Ortega Martínez vivió, desempeñó su profesión de médico y desarrolló una intensa actividad política en El Puerto entre los años 1927 y 1936. Nació en la pequeña localidad burgalesa de Fuentecén en el año 1898. Poco  se sabe de su infancia y juventud, salvo que sus padres eran maestros y que él se pagó sus estudios trabajando de mecánico.

Después de unos años de militancia en las Juventudes Socialitas, Daniel Ortega ingresó en el Partido Comunista de España en 1921. Poco tiempo después se encontraba en Cádiz, donde cursó, con magníficas notas, la carrera de Medicina.

En 1927 se instaló en El Puerto de Santa María, donde ejerció su profesión de médico con positiva crítica general. Era una persona respetada y apreciada. Estaba casado con Luisa Rendón Martell y fueron padres de dos hijos: Daniel y Juan. Vivieron en la calle Santa Lucía.

modestoguilloto_puertosantamariaDaniel Ortega impulsó desde El Puerto la organización del Partido Comunista de España, de los sindicatos CGTU (Confederación General del Trabajo Unitaria), primero, y de la UGT (Unión General de Trabajadores) a partir de la integración de aquél en éste en 1935, y también del Socorro Rojo Internacional en la provincia de Cádiz. En El Puerto de Santa María, Ortega Martínez constituyó una primera célula del Partido Comunista de España con Ramón Mila, Alfonso Manzaneque y Juan Gandulla, a la que en 1930 se incorporó Juan Guilloto León, conocido posteriormente como general Modesto, con nótula 338 en Gente del Puerto. (En la imagen de la izquierda, el General Modesto).

lavoz_frentepopularEn marzo de 1932 pasó a formar parte del comité central del Partido Comunista de España. Anteriormente había sido candidato por este partido a las elecciones  constituyentes de junio de 1931 –por la provincia de Córdoba-, y lo fue también en las elecciones legislativas de noviembre de 1933 y  de febrero de 1936, por la provincia de Cádiz. En éstas últimas resultó elegido diputado por el Frente Popular. Fue el primer diputado comunista por la provincia de Cádiz. (En la imagen de la izquierda, La Voz declara la victoria de las izquierdas en 1936)

Declarada la Guerra Civil, Daniel Ortega se trasladó a Madrid, donde actuó como consejero civil del Estado Mayor Central del Ejército, desde el día 20 del mes de octubre, y como responsable de la Subsección de Intendencia y comisario del Quinto Regimiento. El 29 de julio de 1938 fue nombrado mayor de Infantería –con antigüedad desde el 31 de diciembre de 1936- y el 30 de septiembre de ese año fue ascendido a coronel. Desempeñó la Jefatura de los Servicios de Madrid, ciudad en la que permaneció hasta el final de la guerra, en el cuartel del general Casado, donde fue detenido. Trasladado a Cádiz, murió fusilado el día 7 de agosto de 1941. Su mujer, Luisa Rendón Martell, estuvo encarcelada durante varios años por auxilio a la rebelión.

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La calle Daniel Ortega, en el grupo de viviendas, desaparecido, de Santa Clara.

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Fuentes:  Artículo en prensa de Javier Maldonado Rosso.
BIBL.: Juan MODESTO, Soy del Quinto Regimiento (Notas de la guerra española), Paris. Editions de la Librairie du Globe. 1969.

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playas_1967_puertosantamariaEl Cailla ya viene anunciando  con sus altavoces la corrida de esta tarde. El día antes en su emisora o en el Dato ha anunciado la alineación del Racing. Como hace Levante, en La Puntilla se oye el eco de su voz… (En la imagen, cartel promocional de las playas, del verano de 1967).

Agustín Peralta, Juanlu Perles el de Marbella. Fernandito Bootello, Rascón,  Jaimito Benjumeda, su hermano Ignacio; su primo Fernando, con el que yo me iba de cacería por septiembre a la tórtola, de furtivos, a las seis de la mañana en bicicleta, yo subido en el manillar,  que quiso ser atleta y jugaba al futbol como Nijinski, dando saltos y zancadas con estilo de 400 metros vallas que después se fue a a estudiar al Claret a Sevilla y después se nos perdió por instalaciones petrolíferas según. me dijeron; y su hermano Gorila; Antonio el practicante, el hombre que ha visto mas brazos y culos condenados, para eso estaba en El Penal como ATS; Juanlu el de la Granja: Isidoro y su hermano, que bacila era el Isidoro Nogués; ¡bueno y el que viene ahora es nada mas y menos que Fernandito Gago! y su hermano Benito, que alegraban las reuniones, como si fueran unos Fernando Arriba o Luis Ortiz en Marbella; y Antoñito Ortega que se quedaba prendado de cómo yo jugaba al futbol; y su hermano que no se si quería parecerse a Manolete, pero que llevaba todo el fijador en el tupé de su peinado.

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Velada de la Victoria.

Un día que en la Kermés o Kermesse --qué palabra mas antigua--, o la Gala del Veraneo que se celebró en la Victoria. Vicente González y yo, nos saltamos por la verja del parque y dos guardias nos estaban esperando en el interior, para sacarnos por la puerta principal de entrada agarrados del brazo y llevarnos a no se que dependencia y, cuando llevábamos un buen trecho andando por la calle Larga,  le insistimos que nos soltaran del brazo y aprovechando un descuido nos dimos a la fuga, corriendo por calles oscuras que daban al cementerio. Cuando comentábamos que nos escapamos de un guardia que decía llamarse ‘el Legionario’, las gentes no se lo creían. Por cierto en aquella fiesta nos acompañaba Manolo ‘el Lechero’, de Sevilla, que también se coló y no paraba de bailar y según nos comentaron no podía salir de la pista ya que había perdido una alpargata que llevaba de esparto y le daba apuros que lo vieran…

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Vista aérea de La Puntilla, sin carretera, ni polideportivo, ni camping...

Mañana de La Puntilla. Marea baja. Empiezan a agruparse gentes al comienzo de la playa, en las rocas. Sale una pelota rodando y empiezan a aparecer gentes: va a dar comienzo el partido, aunque nos internemos por la orilla y nos dejemos los dedos ensangrentados con los pelotes. Algunos de los nombrados con anterioridad mas Jacinto Cossi, los Casado, los Rivas, Pepe Benjumeda, leña al mono que es de goma, Joaquín Muñoz Vela, Santiago --que nos llegó de Canarias, para fichar por el Racing y por el Jerez Industrial--. Jaime, portero que estuvo a prueba en el Real Madrid. Mas la saga sevillana encabezada por Miguelito Rodríguez, que no sabía si era mejor baloncestista o mejor portero, ¡que le gustaba una palomita!; su hermano José María, mas baloncestista que jugador: Vicente, ‘el Canijo’, fino pelotero, admiración de la Puntilla, novio de Pili Guerra que junto con el que suscribe constituían el ala mas peligrosa de la banda derecha, la de arena fina.

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La Puntilla,desde el Castillito,  aun no estaba construido el espigón.

También entraban en el partido Manolín Guerra, ‘el Magulla’, futbolista que fue del Sevilla juvenil, subcampeón de la Copa del Generalísimo, junto con Miguelito que iba de portero suplente ya que el titular era Galocha. También jugó su hermano Julio,  mucho mas jugador que él, pero quiso ser piloto y encontró pronto la muerte y ‘el Picota’ se quedó solo, o sea Manolín; y se fue a Huelva a la Cope a o Ser para coger la parcela informativa de deportes y mas gentes del Puerto como Alfredo Bootello, si, Alfredo, estaba para darle un color especial, junto con los Corzo, Antonio Gil, ‘el Grúa’, etc…

Hubo un episodio simpatiquísimo. En cierta ocasión, cuando jugábamos un partido, --hay que señalar que entonces como hoy estaba prohibido jugar a la pelota en la playa-- aparecieron dos municipales y, rápidamente, nos metimos en el agua con lo cual no podían detener a nadie. Cuando pasó un tiempo y, dado que los guardias no se iban, decidimos salir del agua, encabezando el grupo Alfredo Bootello, que se convirtió en líder del grupo. Quiso pactar con los guardias, pero no accedieron al ruego de Alfredo, conduciéndolo a la explanada del Autobús, para llevarlo al casco antiguo. La reacción del grupo fue inmediata: nos metimos en el autobús todos en bañador para acompañarlo no se a donde. Cuando llegamos a la ciudad, los guardias ante tal espectáculo se preguntarían  «--¿Y ahora que hacemos con tanta gente?». En el mismo autobús, llegamos de nuevo a La Puntilla, en loor de multitudes. (Texto: José Luis Calle).

(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

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EN AGOSTO, EN EL HOTEL PINOMAR, DOS EXPOSICIONES DE ADRIÁN FERRERAS.

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Vista elevada de la antigua Pescadería, cruzando el río y la carretera, la Fábrica de Guano. (Foto: Colección Antonio Leveque).

Ahora que las temperaturas suben más de lo deseado, a veces el Levante empieza a soplar con cierta virulencia,  nuestros cuerpos se amodorran, y  no tenemos más salida que entrar en el sopor de la necesaria e imprescindible siesta. Y no es que yo este en contra del dichoso Levante, oiga, a mí este viento de forma moderada, es decir cuando por aquí decimos, bajea,  por la mañana cuando está saliendo el Sol  y por la tarde cuando se pierde por el Poniente, me gusta, me sosiega, es fresquito, me da gusto pasearme con él.

Hubo una época en El Puerto, que cuando  iba a saltar el Levante,  no hacía falta mirar la veleta, para saber de donde venía el viento, sólo faltaba oler. «--¡Oler dices!», «--Si hombre, oler». La fábrica de harina de pescado de Enrique Osborbe Macpherson,  primer propietario fundador de la misma, estando de encargado Eduardo Yuste, estaba instalada en la parte izquierda de lo que hoy es el Centro Comercial Bahia Mar. Después la arrendó o vendió a un palestino que no recuerdo su nombre. Como decía, cuando el Levante saltaba, impregnaba a nuestra ciudad del olor característico de pescado en descomposición.

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Muelle antiguo de El Puerto, en plena faena. (Foto: Colección Antonio Leveque).

Como entonces, los frigoríficos no proliferaban en demasía, el exceso de pescado que sobraba en la Lonja, había que darle la salida más idónea y lo menos malo era hacerlo harina, que ligado con maiz salía un pienso para gallinas que tuvo bastante aceptación. El pescado que era utilizado para este menester era el más endeble; aunque a veces iba también pescados que hoy están muy consideradoa y con bastante demanda.

alvarezgomez_puertosantamaria El pescado que llegaba a la fábrica  se cocía; después, en unos patios que estaban detrás de la fábrica, se extendían al sol para secarlos, tarea quellevaba varios días. Después de seco se molía y salía la harina usada como base para hacer el pienso. Todo este proceso hacía que, cuando soplaba Levante El Puerto oliese, y no precisamente a agua de colonia concentrada Álvarez Gómez, sino a demonios, puñeta. Pero oye, a todo se acostumbra uno, llega un momento que las cosas que no te gustan se instalan a tú alrededor, que te llenas de paciencia y dices, que le voy a hacer.

Bueno, todos no son olores desagradables. He tenido el placer de oler la playa de La Colorá, cuando la marea está vacía y esa misma sensación la he sentido en la playa de Vistahermosa, y en La Puntilla. Hay algunas veces que he paseado por algunas calles, sobre todo cuando la tarde va cayendo --yo no sé si a ustedes les ha ocurrido lo mismo-- pero el olor de los guisos de caballas con fideos, las papas guisadas al escándalo, en alcauciles, o el arroz con tomates, que se servía con papas fritas y pimientos fritos encima, me producían unas sensaciones indescriptibles.

destiladora_osborne_puertosantamariaAlgunos veces, paso por alguna frutería y la fruta no huele a nada. Recuerdo la frutería de Félix Pérez Peral  en calle Larga, donde hoy se encuentra Cajamar: olía desde diez metros antes de llegar. Como olían los montones de melones blancos y escritos,  que en este tiempo se ponía en La Placilla;  la fruta que traían los mayetos al mercado: ciruelas, peras, perillos de Palacio, brevas, tomates de Rota,…  que sensaciones.

En tiempo de la vendimia, las bodegas de Mesa, La Colmena, Terry, Osborne, Obregón, Caballero, Manuel ‘el de los Caracoles’, etc. El olor del vinagre… Después recorrías cualquier calle donde hubiese bodegas,…  »--¡Que olores, como estimulaban mis papilas gustativas el olor del mejor vino del mundo!». Era  increíble. Como olía por San Martín, en la época de las matanzas,  la manteca colorá y los chicharrones. Que olores aquellos que salían de las Destilerías, cuando se fabricaba el cacao y los aguardientes. En Nochebuena, las tortas, olores de matalauva, ajonjolí, miel, canela y que se yo de cosas nuestras. (A la izquierda, antigua destiladora perteneciente a Bodegas Osborne. Foto: Carlos Pumar Algaba).

sardina_arenqueHabía un establecimiento en la calle Ganado, junto al desaparecido almacén de los Verde, que fue antes una farmacia. Era el puesto del Mellado; vendía sardinas arenques, aceitunas y queso de cabra. Otra tienda, donde hoy está la charcutería de Ramón Insua Lavin, a la que le decían Casa del Tío Luis, vendía lo mismo que el Mellado. Me gustaban también  estos sitios.

«--¿Qué me dicen Vdes. del olor del pan calentito con aceite?», ... Los Freidores de Pescado, los Almacenes de Ultramarinos cuando tostaban el café, las avellanas de los toros, las almendras tostadas de La Pastora, el olor de los claveles en primavera, la dama de noche en verano, la juncia y el romero en el Corpus, el olor a incienso en la víspera de la Patrona, … casi todo estos olores quedaron para siempre en la memoria del tiempo. (Texto: Francisco Bollullos Estepa).

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Una de las modalidades de fiesta taurina más populares en la Edad Media era la de los toros del Corpus, astados enmaromados que se soltaban por las calles de una villa siendo dirigidos en su recorrido urbano por los mozos del pueblo que utilizaban las cuerdas atadas a sus cuernos para obligarlos a frenar y a seguir la dirección deseada.

Aunque en determinados pueblos de la provincia de Cádiz su conexión tenga más que ver con la Pascua de Resurrección, véanse si no el Toro del Aleluya de Arcos, el Toro Embolao de Vejer o el Toro de Cuerda en Benamahoma entre otros, es probablemente El Puerto con el Toro del Aguardiente el que se sale de esa tradición acomodada a las más substanciales celebraciones del cristianismo.

Las primeras referencias que se tienen en nuestra ciudad de este acontecimiento lúdico-taurino datan del año 1866, en donde y como complemento de un día de corrida en el estío porteño, a las siete de la mañana, se corrió el toro llamado del aguardiente, costando cuatro cuartos la entrada a la Plaza. Después de lidiado, se regalaron 500 reales en la forma de costumbre, esto es, a la persona poseedora del número igual al extraído del clásico cilindro contenedor de papeletas de la época.

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Corrida medieval. Cantigas de Santa María, número 144. Alfonso X 'el Sabio'.

Al año siguiente, hubo corrida a plaza partida el día 1 de septiembre, y en su víspera, salieron a las cinco de la tarde de la misma Plaza dos gallumbos –toros enmaromados-  que prepararon el ambiente para el encierro del día siguiente. De alguna manera el famoso día de toros en El Puerto se vivía desde la jornada anterior.

La controversia con estas prácticas de suelta de morlacos por las calles, ha existido desde sus orígenes, no en balde en 1869 se amenaza por parte de las autoridades locales con la suspensión de las mismas o en su defecto, embolar o despuntar las astas de los toros, además de obligar a que en el redondel del coso hubiera dos diestros que evitaran cualquier acontecimiento desagradable.

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Cartel de Vistas de Toros de Muerte, en El Puerto. Año 1855.

Los distintos aconteceres y peripecias que sufrió el Toro del Aguardiente durante el último cuarto del s. XIX ponen de manifiesto las dudas sobre este festejo. A veces se anuncia que sería “banderilleado y estoqueado por el simpático joven…”, otras se prohíbe ponerle banderillas; en ocasiones el toro era de la misma ganadería que los de la corrida e incluso era señalado con su propio nombre (“Montejaque”, de 6 años, castaño…). También es denominado “toro de prueba”, siendo lidiado por cierto número de aficionados bajo la dirección de un banderillero, no pudiendo exigirse más suertes que la de capa y banderillas.

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Novillos de Muerte y Toro del Aguardiente. Año 1883.

La Revista Portuense publica el 31 de agosto de 1910 un artículo firmado por Javier Piñero, que va preparando el terreno para lo que vendría después. Bajo el título “Escuela de barbarie” plantea lo siguiente: «No es posible dejar pasar sin la más enérgica protesta, el vergonzoso espectáculo que se dio el domingo por la mañana en la plaza de toros del Puerto. Cuando tanto se clama, por lo elementos intelectuales del país, contra las corridas como espectáculo bárbaro e inculto… / … en las gradas una abigarrada muchedumbre goza de las emociones de la mañana, cuya síntesis puede ser: sangre y aguardiente.»… El articulista termina con esta reflexión: «Las costumbres cuando no son buenas deben abolirse. ¿Qué es el progreso sino una constante modificación de las costumbres?»

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El Toro del Aguardiente en la Plaza de Toros, en 1910.

En 1901 los toros enmaromados fueron prohibidos por Real Orden. Ese fue el curso prohibicionista que siguieron los toros enmaromados. No obstante testimonios orales sostienen que los efectivamente prohibidos fueron los toros embolaos y no los enmaromados. El Diccionario enciclopédico gaditano dice que en El Puerto de Santa María, por ejemplo, la prohibición estuvo vigente desde 1912 hasta 1981 en que se recuperó una tradición que ya casi ni los más viejos del lugar recordaban.

Pero como segundas partes nunca fueron buenas, en 1985 el alcalde Rafael Gómez Ojeda se vio en la tesitura de tener que hacer desaparecer el Toro del Aguardiente del calendario de festejos de la ciudad, debido en su mayor medida, a las salvajadas que tuvieron lugar en el coso portuense tanto con los animales como con las propias instalaciones de la Plaza. La misma historia repetida y la irracionalidad de los siempre no tuvieron piedad con esta tradición. (Texto: Manolo Morillo).

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José Ignacio Delgado Poullet, ‘Nani’ proyecta en el Teatro de Puerto Sherry, el 29 de julio a las 20:30 el documental 'Costas del Sur', con degustación incluida. Primero se hará una presentación del documental con imágenes de las factorías de salazón de El Puerto que datan de los siglos IV y V a.c. Posteriormente se proyectará el documental con entrega previa de un díptico con los romances que se pueden escuchar en el documental. Para finalizar, habrá degustación de mojama con aceite de oliva y almendras molidas, que rememora las épocas que se han vivido en el documental. Colabora el Club de Pesca Portuense.

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luisballesteroshidalgo_2_puertosantamariaEste ejemplar funcionario, agente judicial, alguacil, por mal nombre, que nunca quiso que así se le llamara, apareció por este Gran Puerto sin saberse de dónde vino. Sirvió en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de este Partido, desde los tiempos de Don Miguel Moreno Mocholi hasta los de Don Pedro Núñez Ispa, pasando por los Jueces Don Diego Martínez Valbuena, Don Fernando Ramos Pasalodos y Don Rafael Caballero Bonald.

Luis Ballesteros Hidalgo, que así se llamaba nuestro personaje, tenía algunos defectos. El primero es que era medio cegato y usaba unas grandes gafas con cristales de culo de vaso; el segundo que se le achacaba era ser socio del Real Madrid y amigo personal de Don Santiago Bernabeu, con quien se escribía; el tercero, ser admirador incondicional de Antonio Ordóñez; el cuarto ser aficionado a la zarzuela…

Cuando empezó a servir a la Administración de Justicia, Luis vivía en los altos del propio Juzgado y se tapaba, cuando dormía, con la gloriosa enseña nacional, que por las mañanas volvía a enarbolar en el balcón principal.

Como era un impenitente socio del Real Madrid y se escribía con Bernabeu, cada vez que llegaba carta al Juzgado, se le gastaban bromas como que se decía que él se “entendía” con Don Santiago. Luis se deseperaba y se desgañitaba afirmando que los dos –él y don Santiago– eran unos caballeros y unos hombres de cuerpo entero.

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Homenaje a Luis Ballesteros, 'el del Juzgado', que aparece en el centro de la imagen. A  la izquierda Luis Ramón Suárez Rodríguez, a la derecha Pedro Serrano Piedra, agente judicial del Juzgado Municipal, que aparece en tantas y tantas fotos de bodas en el momento de firmar tras la ceremonia católica y entregar el Libro de Familia.

Pero su mayor calvario fue cuando el Real Madrid perdió contra el Recreativo de Las Palmas por 6 a 0. Aconteció que el lunes apareció en la mesa del Agente Judicial una inmensa piña de plátanos traída por alguno desde la frutería de Félix Pérez o de la de Cañadilla, muy próximas. No era lengua la de aquel hombre que, arrancando uno a uno los plátanos, se los fue tirando, airado, a diestro y siniestro.

Aunque beatíficamente soltero, abandonó efímeramente su estado casi a punto de morir. Ocurrió que, en tiempos, tuvo una novia que murió de tuberculosis. A partir de aquello, se fue a vivir con la madre de su novia y con la hermana de ésta–Maruja- con la que, en el lecho de muerte, Don José Rivas, Párroco de San Joaquín, lo unió en Santo Matrimonio facie ecclessiae, a fin que la viuda cobrara la pensión del esforzado Agente. Muerto Luis, a las pocas horas de casado, Maruja nos llamó a Pepe Martínez Govantes y a mí para darnos la infeliz noticia y fuimos, los dos, a la casa mortuoria. Allí estaba Luis, feísimo, sin gafas, vestido de fraile, con un enorme crucifijo en las manos, en el ataud, entre cuatro velas. Y aunque la cosa era tocante a la risa, no nos reímos, porque a Luis lo respetábamos, a pesar de las cosas que le hacíamos; porque fue amigo fiel de sus amigos y porque, sobre todo fue un hombre esencialmente bueno. (Texto: Luis Suárez Avila).

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La Puntilla a finales de 1960. Vista aérea.

Todos los años cuando comienza la temporada,  me voy a La Puntilla a darme un paseo y no es lo que era. Solo queda Luis el del Castillo de la Pólvora.
Ya no están los Montes, como decíamos nosotros a las Dunas.
Ya no están las casetas, donde vivíamos y convivíamos.
Ya no están las mareas de de Santiago, que inundan la parte de atrás de las casetas y a las que estaban situadas al principio de la playa, se las llevara flotando.
Ya no esta el canal, ahora hay desguaces de barcos viejos, ya no tenemos ilusión en cruzar el canal, pues descubrimos Valdelagrana antes que nadie y allí la dejamos, porque no nos hacia falta para nada.
Ya no se hacen las excursiones a Fuenterrabía, Puerto Sherry se nos ha metido por medio.
Ya no hay palos en forma de y griega invertida con la cuerda y salvavidas para cuando la marean subiera nos agarráramos a la cuerda para que el mar no nos llevara para adentro.

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El Castillito o Castillo de la Pólvora.

Ya no hay olas, porque el espigón lo impide y además no nos deja ver Cádiz.
Ya no hay carreras de barcas o botes desde el Náutico hasta las escolleras. Tampoco hay balandros.
Ya no hay travesía a nado desde la playa hasta Cádiz.
Ya no hay juegos como alrededor de un fangal, «San Pedro como era calvo le picaban los mosquitos y su padre le decía…», o el puntillón.

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Una familia en La Puntilla: los Poquet Grimaldi.

Ya no hay figuritas en la arena como las que hacía el amigo Macario
Ya no hay bombas chinescas.
Ya no hay guardias civiles que al atardecer aparecían por la orilla de la playa con sus capotes y fusiles, me imagino que para vigilar la costa desde los castillitos a la espera de un galeón de Reverte.
Ya no hay campamento de Batalla del Salado donde a golpes de dianas y ‘caras al sol’, los flechas desfilaban y de camino veían el mar.
Ya no están los baños calientes.
Ya no esta la caseta de Educación y Descanso, donde nos acercábamos, por que decían que allí había pecado.
Ya no están los guardias que vigilaban la playa y obligaban a las mujeres a ponerse el bañador con faldas y a los hombre con camisetas.
Ya no esta ‘el Gato’ vendiendo patatas y roscos..

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La Puntilla en la actualidad. Vista aérea. (Foto: Jorge Roa).

Ya no están tantas cosas que nos dejamos allí y que los años nos las han ido quitando, pero que aun perdura en nuestra mente y que poco a poco iremos desgranando en sucesivas entregas con personajes de aquel tiempo.
Cualquier tiempo pasado fue mejor con bañadores hechos por nuestras madres que imitaban a los meybas. (Texto: José Luis Calle).
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(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

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Castor Montoto de Sedas y Luis Ramón Suárez Rodríguez.

castormontotodesedas_libro_puertosantamariaLeyendo que el Beato de Liébana, en pleno Concilio de Sevilla, el año 785, increpó a Elipando, Obispo de Toledo, influido éste por la herejía adopcionista, y le llamó "Cojón del Anticristo", me viene a la memoria un santo varón que no pronunció nunca una palabra más alta que otra. Lo más fuerte que se conoce que dijo fue "¡Pardiéz!" y hay algunos que le oyeron decir, en una ocasión, hasta "¡Cáspita!.

Se trata de Don Cástor Montoto de Sedas Raustentrauch y Vigueras, Notario que fue muchos años de esta Ciudad, gran jurista, Caballero del Santo Sepulcro, de distinguida familia sevillana e hijo del ilustre polígrafo Don Luis Montoto Raustentrauch. Don Castor, con el seudónimo de "Gustavo Luis", escribió una magnífica biografía de su padre y aun otra del predicador Padre Alfonso Torres. S.J. y dio a la imprenta algunos escritos sobre la beata Madre Rafols. (En la imagen de la izquierda, 'Un orador ascético' uno de los libros de Castor Montoto, publicado en Cádiz en 1954, prologado por José María Pemán).

notaria_castormontoto_puertosantamariaEstuvo en dos etapas en nuestra Ciudad. En la primera sucedió a un particular Notario, Don Francisco Rojas, que además de cervantista fue boticario. En la rebotica, alguno de su tertulia le recomendó estudiar Derecho, lo que hizo, y opositó para Notario, lo que consiguió, aportando una fórmula de tinta indeleble, de su invención, que hacía duraderos y legibles los protocolos. En la segunda etapa, Don Cástor sucedió a Don Francisco Rodríguez Perea, Notario que, no se sabe por qué extraña razón, se sabía todas las líneas ferroviarias de España, con sus estaciones, llamaba a su mujer "la cadena perpétua" y a su yerno, militar de profesión y padre los "Murillo", unos compañeros míos del colegio, "El Gran Capitán". (En la imagen de la izquierda, la casa donde estuvo la Notaría de D. Castor Montoto, durante su segunda etapa, en Federico Rubio, esquina con Santa Lucía, frente al Estanco de Vicente Peris Tey).

luis_montoto_raustentrauch_sevillaRANCHO DE POLLA TIESA, HIJUELA DEL CHOCHO, LA CACHONDA, CACHONDILLA
En su vida profesional, Don Cástor se vio en serio un apuro, cuando tuvo que autorizar una escritura de compraventa en Rota: se trataba de la finca denominada "Rancho de Polla Tiesa", que lindaba con la "Hijuela del Chocho", "La Cachonda" y "La Cachondilla". Don Cástor enrojeció al leer, para sí, el instrumento. Así que invitó a cada uno de los otorgantes a leer,  por sí, la escritura y, pesaroso por tener que autorizar tamaña obscenidad, luego de signar con la cruz patriarcal y las iniciales de sus padres, L (Luis) y A (Asunción) como solía, puso su firma, a continuación de la de los otorgantes, dijo: ¡Cáspita! (En la imagen de la izquierda el padre de Castor, Luis Montoto Rautenstrauch (Sevilla, enero de 1851 - ibídem, 30 de septiembre de 1929), escritor, paremiólogo y folclorista español).

Y es que los santos varones, ya sean el Beato de Liébana o Don Cástor Montoto, algunas veces no tenían más remedio que desfogar por la boca su indignación, lo que es enormemente saludable y, en modo alguno, pecaminoso. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Tareas de rescate de las víctimas en el que fue el mayor siniestro de trenes hasta la fecha. (Foto: Manuel Iglesias).

| Textos: José María Morillo /Antonio Carbonell

¿QUE PASÓ EN EL PUERTO  EN 1972?
Hace 38 años, la Bodega Osborne estaba de enhorabuena: La silueta del Toro, obra de Manolo Prieto, fue elegida por la revista The New York Times Magazine, como la representación de la nueva España. En Madrid, José Luis Galloso confirma su alternativa, el 17 de mayo, apadrinado por Paco Camino y de testigo Curro Rivera. El toro de la ceremonia se llamaba ‘Colino’ de la ganadería de José Luis Osborne.  Rafael Alberti publica ‘Canciones del Alto Valle del Aniene’, en la editorial bonaerense Losada. Rafael Caballero Bonald pregona la Semana Santa.

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vicenteperistey_puertosantamariaVicente Peris Tey, comerciante y emprendedor local hoy ya jubilado, nació el 17 de junio de 1940, hijo del también comerciante Martín Peris Felices. Tiene dos hermanas: María Luisa y Milagros. En 1970 se casó con Dolores Sayabera Chavero, con quien tiene 3 hijos: Marina, Ismael y Delia.

Estudió hasta los siete años en el Colegio de las Carmelitas, luego con D. Juan Díaz, 'el Cojo', donde estuvo un año, pasando luego a La Pescadería. Pronto se incorpora al negocio familiar, --la tienda de Ultramarinos, Estanco y Bebidas en la calle Santa Lucía, esquina y vuelta con Pozuelo-- con 12 años, en 1952, hasta su jubilación en 2005, es decir, tras 53 años de vida laboral. Continuaría los estudios recibiendo clases particulares de Manuel Alcón, hijo de Ricardo Alcón con calle en El Puerto --la antigua calle Muro--.

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Colegio de la Pescadería, Curso 1950-51 de Ingreso a Bachiller; las profesoras a izquierda y derecha de la fotografía son las señoritas Milagros Gilabert y Paca Aquino Arnosa (+). (Laboratorio Fotográfico  E. Utrilla. Valencia. Colección F.G.G.)

En la fila superior, de izquierda a derecha: Juan Niño Garrido, Luis Bustos (+), José Zamorano Franco, Antonio Ramírez Ariza, Francisco Llorca, Mauricio Ferrugías Carvajal, Paco Espinar Galán, Luis Jiménez  González-Nandín, Rafael Felices Morro (+) y José María Martínez Govantes. En la fila de enmedio, de izquierda a derecha: Miguel Cacchetta de la Ruibiera, José Pineda Martí, José María Gutiérrez Colosía, Aguilar, Manuel de la Torre, Pedro Ruíz Chinea, Rafael Gómez Giménez (+), Francisco Javier Jiménez, Alejandro Zamacola Monís (+) Antonio Florido, Antonio Manuel Arredondo del Río y Fernando Gago García. En la fila de abajo, de izquierda a derecha: Laureano Quesada, Vicente Peris Tey, Marcelo Florido, Paco López-Cepero Pérez (+), Eduardo Cuvillo Jiménez, José Luis Moresco Suárez, Miguel Rascón Roselló, José Antonio Romero Haupold, Juan José Sánchez Sánchez, Manuel Carrasco Ariza y Manuel Morro Jarque. Sentados en el suelo, de izquierda a derecha: Antonio Lara, Fernandito Arjona González, Manolito Sánchez, Eduardo Benjumeda Osborne, Guillermo Benvenuty Díaz (+), Manuel Jesús Merchante Gutiérrez, Maximino Sordo  Alonso (+) y Jesús Casado González.

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DESTILERÍAS TEY
En 1965, con 25 años, se mete en la aventura de los destilados y monta en la calle Federico Rubio 58 antiguo, 72 actual, donde hoy vive, una destilería que compra a Jerónimo Guerrero: Destilerías Tey. Como estaba cerca del negocio famliar: la tienda de Ultramarinos y Estanco, el almabique lo atendía a ratos dejando a un empleado y aprovechando la hora de comer.

Allí se fabricaba ginebra, menta, ponche y coñac de la marca Tey, --el coñac o brandy se iba a llamar Nelson, pero ya estaba registradoy encargada la etiqueta, por lo que hubo de cambiarle el nombre, aunque permaneció la imagen de Nelson--, el Cacao Machín y Anís La Andaluza. Poco duraría la aventura destiladora. El alcohol lo compraba en Jerez, entre otros, al almacenista González Barba. Las grandes empresas axfisiaron a los pequeños: insistiendo cerca del legislador para que se prohibiera,como así sucedió, la venta de aquellos productos a granel  --el garrafeo-, y aunque lo intentó, fué difícil introducirse en el mercado de estos productos embotellados, copado ya por las grandes firmas, cerrando en 1969.

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Santa Lucía esquina con Pozuelo, la tienda por fuera.

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La tienda por dentro, hoy reconvertida solo en Estanco.

LOS ULTRAMARINOS.

La jornada laboral era de 10 horas diarias: de 8 a 2 y de 5 a 9. Y a medio día el alambique, durante su etapa de destilados. En la tienda se embolsaban las legumbres: garbanzos locales y de Vejer; lentejas y judías de Salamanca. Aceites comprados al almacenista local José Velarde Díaz-Munio y a Paulino García Segura de Jerez; aceites de procedentes de molinos de la provincia gaditana, de Córdoba, Jaén... Y tostaban el café: de Colombia (café de caracolillo), Brasil y el mas malo, el de Fernando Poo, la colonia de Guinea Española. Hasta que llegó Hacienda con los impuestos y había que venderlo envasado, con precintos, libro de registro... algo que hizo inviable esta actividad y desapareció el característico olor por las tardes que inundaba la esquina de Santa Lucía con Federico Rubio.

El bacalao, procedente de los Mares del Norte, que surtía un almacenista de Sevilla. Las chacinas de matanzas de los campos: morcillas, butifarras, chorizos y longanizas, de mejor sabor y calidad, sin tantos controles sanitarios...

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Vicente Peris Tey, en una fotografía tomada en la actualidad.

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Ismael Peris Sayabero, al frente del Estanco.

En 2005 Vicente se jubila, y con la jubilación, se cierra el negocio de Ultramarinos, (ya su padre había cerrado en 1957 la Taberna), pero no así el Estanco concesión está a su nombre. Al frente del negocio, su hijo Ismael Peris Sayabera, tercera generación que continúa en esta esquina, en una tienda pulcramente cuidada que mantiene el sabor y la estética de otros tiempos.

martinperisfelices_2_puertosantamariaAÑO 1905.
En 1905, el 8 de febrero, nace el padre de Vicente, Martín Péris Felices (en la imagen de la izquierda, con apenas 30 años). Ese año existían en El Puerto tres Fábricas de Cervezas: José Pérez Leyras (ex José María Barreiro), Antonio Dosal, (ex de A.J. Bensusan) y Tosar y Compañía (ex de Benigno Quevedo & Ramón Giménez). Las bodegas Osborne fundan la solera del Pedro Ximénez Viejo.Nace José Luis González Obregón, capataz de Jiménez Varela y fundador, en 1935, de las Bodegas Obregón. Según la revista 'Gran Vida' en abril de 1905, la marca de coches portuenses 'Anglada', disponía de un catálogo que incluía automóviles de 1, 2 y 4 cilindros, incluso un ómnibus de 14 asientos. La Academia de Bellas Artes, Santa Cecilia, colabora en la organización del III Centenario de El Quijote y publica, en mayo de 1905, un número de su Revista Literia Ilustrada, dedicado a Miguel de Cervantes. Isaac Albéniz fecha en París el 15 de diciembre de 1905, 'El Puerto', la segunda pieza del primer cuaderno de la Suite Iberia, que recuerda a nuestra Ciudad en un alegro imperioso, pensado para guitara. Pedro Muñoz Seca estrena en Madrid 'De balcón a balcón', en el Teatro Apolo, en colaboración con Sebastián Alonso Gómez.

El porteño Ángel Urzáiz será nombrado por segunda vez Ministro de Hacienda; lo sería en tres ocasiones. Fueron alcaldes en ese año Joaquín Ruiz y López y José María Heredia y Ferrer.

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Instantánea de Martín Peris Felices en 1990. (Foto: Carmelo Ciria Pino).

MARTIN PÉRIS FELICES.
El apellido Peris es oriundo de Valencia, de donde era el bisabuelo de Vicente. Su padre, Martín Peris Felices se casó en plena Guerra Incivil, en 1937. En 1941, durante la posguerra, Martín Peris abre el establecimiento, que había comprado al montañés Maximino Mantecón Obeso, el cual lo había adquirido a su vez a otro jándalo, Benito Terán Rodríguez. Había estado un tiempo cerrado y tras las reformas pone en funcionamiento la Taberna, por la calle Pozuelo, y el almacén de comestibles, por la calle Santa Lucía. En 1956 obtiene la concesión de Estanco --Expendeduría de Tabacos-- y 'harto de atender a borrachos' cierra al año siguiente, 1957, la Taberna. Pero no desaparecía, en la calle Santa Lucía, camino de la Plaza de Toros, el ambiente cuando era día de Toros en El Puerto.

martinperisfelices_1_puertosantamariaEran clientes Juan Osborne Tosar, Fernando T. de Terry Galarza, Dolores Aldaz y del Toro, el primer alcalde de la democracia, Antonio Alvarez Herrera, con nótula 362 en GdP, Castor Montoto de Sedas, notario con despacho frente por frente a la tienda de los Peris, donde hoy tiene su consulta de médico Dionisio Rodríguez Solera. Allí permanecería la Notaría con los oficiales José Callealta y Fernando Sánchea Fragoso, hasta su traslado con el notario Bartolomé Gil Sosi a la calle Diego NIño, esquina con Peral, donde permaneció durante muchos años.

"El 2 de enero de 1995 estaba en el Estanco y el 11 estaba con Dios", afirma su hijo Vicente. Murió cuando apenas le faltaban 26 días para cumplir los 90 años.

(En la fotografía de la izquierda, un joven Peris Felices posando para Justino Castroverde).

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Varadero de Pastrana. Zona del Corribolo, llamada así por la pista de bolos que existió con anterioridad. (Foto: Muñoz Bela).

Entre los puentes del ferrocarril y el de San Alejandro, en la ribera del río, había un varadero que se llamaba Varadero de los Hermanos Pastrana. Ahí estuvo hasta hace unos años. Al frente se econtraba Antonio Pastrana y trabjaban con él sus hermanos. Hacían todos los trabajos de los carpinteros de ribera y el calafateado de los barcos. Era también un lugar de llegada de barcas que daba entidad a la fachada de los soportales situada frente al puente. El ir y venir de los barcos, la presencia de los marineros y de los carpinteros de ribera formaba una estampa costumbrista inmortalizada por muchos pintores, entre ellos Juan Lara.

El Varadero desapareció en la década de los años 80 del siglo pasado, porque los barcos que se construyeron a partir de los 70 en Alicante: Calpe, Villajoyosa, fueron de mayor calado que los de la flota local construida por los Pastrana a mediados del siglo pasado. Iniciados los años 70, prácticamente la mayoría de la flota, salvo las unidades pequeñas, realizaban las reparaciones de mantenimiento en los mismos astilleros de construcción una vez al año, o bien en Cádiz ya que tenían mayores infraestructuras.

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El puente visto desde el desaparecido Varadero de Pastrana.

La desaparición del Varadero de Pastrana se debió a los altos costes que suponía continuar. Eran otros tiempos y ni el lugar de ubicación próximo al Puente de San Alejandro y tampoco el tonelaje de la flota modernizada que impedía varar hacía posible su continuidad. Muy buenos carpinteros de ribera y excelente personal el del varadero, como José Marroquín Roldan, Javier Benitez Barco, la familia Pastrana...

varadero_guadalete_2004_puertosantamariaCuando el varadero de Pastrana daba las boqueadas surgió el del Guadalete que todavía subsiste y se encuentra en la Avenida Bajamar próximo al Club Náutico, donde reparan en la actualidad la escasa flota, apenas 14 unidades, de las 132 de barcos base que teníamos a mediados de los años 70.

La perdida de los caladeros de Marruecos, la falta de vocaciones marineras por la dureza del trabajo en la mar y los altos costes han propiciado que a la fecha el puerto pesquero esté aún resistiendo gracias a un centenar de buena gente de la mar, rederos, pescadores y armadores, todos unidos en familia, tratando de mantener viva la esperanza de un sector, que si no se remedia, quedará desolado, abandonado a su suerte..

(En la imagen, instalaciones del Varadero Guadalete, en las proximidades del Club Náutico. Foto: Carlos Pumar Algaba).

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Entrada al recinto pesquero, próxima a la antigua Lonja de Pescado, frente al antiguo Bar Guadalete. De izquierda a derecha, Pilar Lacarta Lagunas, con dos de sus hijos, a continuación, Antonio y Luis Pastrana Moreno, Maite, mujer de Gonzalo Lacarta e hijo, --el primero no aparece en la foto al ser su autor--, otro hijo de Pilar, Carmen y Esperanza Lacarta Lagunas, de vacaciones por El Puerto. Año 1977: lo atestiguan los pantalones de campana, tan a la moda de entonces. (Foto: Gonzalo Lacarta).

En cuanto a Antonio y Luis Pastrana Moreno  --en la foto superior--, las cosas son bien distintas. Efectivamente, su familia estuvo relacionada con el sector de la pesca. Además del varadero que dirigían el padre y el tío de Antonio y Luis, fueron armadores de barcos pesqueros de arrastre. Antonio trabajaba en el Varadero como carpintero de ribera. Luis, como perito industrial, tuvo también contactos con el varadero. Si bien, estuvo mas ligado al taller de mecánica de su padrino, Eduardo Merino que estaba situado junto al bar La Lucha y próximo al muelle pesquero. El taller lo heredó Luis.

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El Varadero, cuando estaba en todo su apogeo.

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Una vista actual en el espacio que ocupó el desaparecido Varadero de Pastrana (Foto: Carlos Pumar Algaba).

Luis Pastrana Moreno, si ha estado hasta hace escasas fechas relacionado con los barcos, en cuanto a la mecánica y reparaciones. Su hermano Antonio trabajó con el hasta hace unos años. Pero el trabajo cada día iba a menos y abandonó, emprendiendo con un pariente, ya jubilado, Benítez, una pequeña carpintería que creo que aún sigue trabajando en ella.

En fin. Hoy las cosas no son como las que eran. Aquellos años de esplendor, terminaron. (Texto: Antonio Carbonell López).

EL VARADERO, VISTO POR JUAN LARA.

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