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Heladería histórica de El Puerto de Santa María. Enrique Soler Mira llegó en 1940 desde Jijona, la capital del turrón para establecerse en Jerez; más tarde su hijo, llamado también Enrique abrió en El Puerto un obrador donde fabricaba los afamados turrones y helados . Hoy es su sobrino nieto, Javier Barbacho el Maestro Heladero que se ocupa de elaborar los productos. Pero... ¿quien no se acuerda de los carritos de helados circulantes por las calles y las playas de El Puerto, en el fútbol, en los toros...?

Actualmente, sus especialidades más famosas son el helado de turrón y el de tutifruti, dos grandes clásicos, aunque van incorporando nuevas especialidades como un helado de tarta de San Marcos, la última incorporación.  También tienen horchata natural y tartas.

Cuentan también con un pequeño despacho en la cercana plaza de la Herrería. En diciembre elaboran también su propia versión del turrón de Jijona, que es muy afamado y buscado por los entendidos.

Si bien siempre han estado en la calle Misericordia, donde se encuentra la factoría de tan deliciosos manjares, también tuvieron durante años abierto, durante los meses de verano, un punto de venta en la calle Larga cuando ésta era la arteria principal del paseo portuense.  Abre desde principios de marzo hasta finales de octubre. Todos los días de 12 del mediodía hasta por la noche. En diciembre abre también para vender sus famosos turrones.

En los años cincuenta y sesenta, para  llegar hasta los últimos rincones, sacó  a la calle un buen número de carrillos de mano, con recipientes para helados de vainilla, horchatas, polos de varios gustos y la fresca granizada. Los trabajadores de estos carrillos y los de los kioscos eran algunos procedentes del reino de Valencia, Castellón y Alicante. Soler también estaba presente en los toros, en el fútbol y en las playas. Había valencianos que también vendían, en estos sitios, helados de Soler, los que ofrecían al público llevándolos a hombros, en unos grandes garrafones.

Actualmente las especialidades de Soler son el helado de Turrón, helado de tutifruti  y en diciembre el turrón de Jijona. 

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El Time-Lapse (literalmente:  lapso de tiempo) es una técnica fotográfica usada en cinematografía y fotografía, para mostrar diferentes motivos o sucesos que por lo general suceden a velocidades muy lentas e imperceptibles al ojo humano. El primero que empleó ese recurso fue Georges Méliès hace más de un siglo, pero ha sido hace relativamente poco cuando se ha puesto de moda. El efecto visual que se logra en el Time-Lapse consiste en que todo lo que se haya capturado se mueva muy rápidamente, como puede ser el movimiento de las nubes, la apertura de una flor, una puesta de sol, una calle...

En esta ocasión, el vídeo que mostramos, creado y editado por Nerea Güelfo, nos muestra el tránsito de personas y vehículos en la calle Micaela Aramburu, donde desemboca la calle Palacios,  en su paso del día a la noche. Esta técnica se está haciendo muy popular: basta con visitar los canales Youtube o Vimeo para comprobar como ambas plataformas están atestadas de vídeos en los que el tiempo pasa a una velocidad frenética

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«En verdad, José Arcadio Buendía estaba asustado la diáfana mañana de diciembre en que le hicieron el daguerrotipo, porque pensaba que la gente se iba gastando poco a poco a medida que su imagen pasaba a las placas metálicas». (G.G.M).

Pie de foto: de izquierda a derecha de arriba abajo: Jean Laurent, Cuellar, Castroverde, Fito Carreto, Chany, Rafa, Miguel Sánchez, Toñi Flores, Francisco Bononato, Agustín Álvarez, David Clares, Adrián Morillo, José María Pantoja del Puerto y José Pantoja Leal, José Antonio Tejero, Rasero y Javier Gálvez

La cita anterior  la narraba con preciosismo Gabo en Cien años de soledad. Y puede que algo de razón haya en lo que el asustadizo Buendía pensaba;  uno se desgasta en la vida de carne y hueso para pasar luminosa y metafísicamente al papel tornasol de la fotografía.

Los fotógrafos citados en esta lista (aún inconclusa por la extensión del trabajo de investigación Meditaciones y apuntes para la fotohistoria portuense) han ejercido desde 1839 ese hermoso oficio que abre ventanas al exterior cerrando una puerta interior. Desde sus inicios ese magnífico medio para contar historias como es la fotografía, estuvo anillado en matrimonio a la sociedad, a su humanidad, a su documentalismo. Ellos, los de la lista de más abajo, son los verdaderos artífices del mirar para convertir en imagen. Al igual que Narciso en su fuente, Acteón a la desnuda Diana, Neil Armstrong a la tierra desde la luna, o  Santiago Ramón y Cajal a través de su microscopio. Mirar, mirar y mirar… esa liberación!!! (Texto y elaboración del listado: José Antonio Tejero Lanzarote).

Cajas de los archivos de Quico Sánchez y Castroverde ubicadas en el Servicio de Patromonio Histórico

LISTADO DE FOTÓGRAFOS OPERANTES EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA. (Desde 1839 a la actualidad)

- Ludwik Tarszénski Konarzenski, Conde de Lipa (1793-1871)
- Charles Clifford (1819-1863)

- Jean Laurent Minier (1816-1886)
- Juan Rojas Domínguez?
- Francisco Rodríguez y Rubiales
- Antonio Gutiérrez Gómez (1865-?)
- Manuel Sánchez Atalaya-
- Justino Castroverde García (1876-1956)
- Francisco Sánchez Pérez "Quico" (1879-1943)
- José García Pajares
- Ángel Martínez Sanz ?
- Agencia fotográfica La Sevillana (1920-?)
- Sociedad Castillo y Rojas (1910-1930)?
- Julio Gutiérrez Pérez
- Emilio Rasero Pardo
- José Alonso Mesa "Cuéllar"
- Rafael López Raya “Cuéllar”
- Rafael Monclova Vallés (1933-2004)
- Rafael Pérez González "Rafa"
- Estudios Pantoja:? (José Pantoja Leal (1907-2000) y José María Pantoja del Puerto (1928-2001)
- Estudios Garpre: (Antonio García Estévez (1920-1990) y Manuel García Gómez (1945)
- Estudios Cinephot: (Antonio López Morilla (1926-2000), Antonia García Morales (1937) y José M. García Morales (1942-1988)
- Estudios Ana Rúa Fernández
- Estudios Miguel Ferrer Martí
- Estudios Sí Quiero. Miguel Sánchez Ivars (1978)
- Estudio Oller. Victor Manuel García Ruiz (1974)
- Estudio Unopuntocuatro
- José Luis Ramos Cairón (1964). Cinephot Image
- Rafael Pielfort Romero (1949)
- Laboratorio Fotosistema
- Alfonso Carreto Ruiz "Fito" (1964). Diario de Cádiz
- Agustín Álvarez Oreni
- Rafael Ortíz y Vinuesa "Faly" (1950)
- Sebastián Sánchez Jiménez (1971), Chany
- Antonia Flores Cebrián "Toñi"
- Juan de Dios Corzo
- David Clares Pozo (1973)
- Javier Pérez Pellicer (1972)
- Raúl Pérez Pellicer
- Jorge Roa Pérez. Alcaldía Ayto El Puerto
- Raúl Caamaño Estirado (1976)
- Andrés Mora
- Javier Gálvez Castro (1970)
- Eduardo Javier Ríos Reyes (1976), Foto Planet
- Miguel Ángel Páez, Mapdigital
- Francisco Sánchez Toronjo "Quico" (1974)
- Pepe Ferrer Morató
- Francisco Bononato Rosso (1974)
- Victor Manuel García Ruiz (1974) Fotoartística Oller
- José Antonio Tejero Lanzarote (1974), Tusitala Comunicación & Cultura
- José Ignacio Delgado Poullet "Nani" (1959) Patrimonio Histórico Ayto El Puerto
- José Hormigo
- Adrián Morillo González (1986)
- Francisco Bernal Rosso (1965)
- Mauricio Buhigas León (1984)

(seguiremos actualizando esta lista con fechas y apellidos)

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A los 87 años, en 1996, falleció en Cádiz el veterano periodista Antonio Rosales Gómez, que durante cincuenta años fue muy popular ejerciendo la crónica taurina con la firma de “Don Puyazo”, en diferentes emisoras de radio de Cádiz. Rosales, muy apreciado en el mundo del toro, era el más veterano radiofonista taurino de España y fue un periodista vocacional. Era un habitual de la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María. /En la imagen, Rosales, vestido de picador, representándose a sí mismo como Don Puyazo, un quijote del toreo que junto a su Sancho Panza “Perico” y a lomos de su Rocinante “Veneno”, ejercía una crítica imaginativa y escenificada en pequeños sainetes.

Con 17 años se introdujo en el mundo periodístico adquiriendo la cabecera de un tabloide gaditano, “El Faro”, que compró con todos sus ahorros, 500 pesetas de las de entonces, todo un capital. Desde entonces comenzó una fecunda carrera en el mundo de la información que ha durado casi setenta años, ya que hasta 1992 prestaba su colaboración en Radio Nacional de España. Rosales, muy aficionado a los toros, comenzó a ejercer de cronista taurino en el diario “Aguilas” del que era redactor-jefe. Una vez que el cronista de “La Información del Lunes”, José González, comenzó a leer sus primeras crónicas, le dijo “Si vas a seguir pegando tan fuerte debes llamarte Don Puyazo”. Así nació un afortunado apelativo que Rosales, a base de trabajo y profesionalidad, hizo tan popular que se compusieron dos pasodobles con este título, se le dio su nombre a un bar de Chiclana y a una marca de fino. Hasta tuvo una calle en Vejer con su nombre.

De pié, de izquierda a derecha, Francisco Camacho Carrasco Paco Problemas, encargado de obras del Ayuntamiento; Antonio Rosales Gómez ‘Don Puyazo’ crítico taurino; Luis Fuentes, Jefe de la Policía Local; Rafael Gómez Ojeda, alcalde de la Ciudad, José Luis Poullet Ramírez, concejal de Unión de Centro Democrático (UCD); Eduardo Pérez, concejal del Partido Socialista de Andalucía (PSA). Agachados, de izquierda a derecha, personal colaborador del coso taurino, Antonio Camacho Carrasco, Carlos Sánchez del Valle, durante muchos años conserje de la Plaza de Toros y José Barrero ‘Joselete’, el cuarto, desconocido para nosotros. Año 1983. /Foto: Iñiguez.

Don Puyazo pasó de la prensa escrita a la radio en 1942, estrenando su primer cuaderno taurino en Radio Cádiz, con el que alcanzaría el récord de estar 50 años en antena. De Radio Cádiz pasó a Radio Juventud hasta retirarse en 1992 con sus colaboraciones en Radio Cinco. Durante todos estos años ha trabajado con infinidad de profesionales de estos medios. Sus cuadernos taurinos, muy elaborados, eran auténticas obras de teatro, dónde alternaba la información taurina con sus famosas puyas en ameno y sabroso diálogo con el popular monosabio “Perico” un papel desempeñado durante cuarenta años por estupendos profesionales, luego en distintos campos de la información como Enrique Treviño y Luis Ortega. Don Puyazo iba montado sobre el ya legendario caballo “Veneno”, cuyo trote o el sonido de los cascos entrando en el patio de caballos rrealizaba el propio Rosales ante el micrófono con las cásacaras de dos medios cocos.

De izquierda a derecha, Manuel Lojo Espinosa, concejal de la corporación municipal, don Puyazo, Ullén ordenanza municipal, el periodista Manolo Sosas López, desconocido. 9 de marzo de 1975 en la Peña El Tropezón.

Rosales fue además empleado de SMAES durante cuarenta y cinco años y en un breve periodo representante en Cádiz del empresario taurino Diodoro Canorea. Su fácil pluma entendía la crónica taurina como una “crítica de arte en la que el periodista debe captar la belleza que en la Fiesta Nacional no falta”. Entendía que la crítica nunca puede ser imparcial “Aburriría, -decía- lo que hay que pedirle al crítico es dignidad literaria y, ante todo, honorabilidad”. Su agudo talento no se ha perdido ya que la Asociación de la Prensa de Cádiz conserva sus guiones en una iniciativa del que fue su presidente durante muchos años, Evaristo Cantero.

Rosales en una intervención ante dos colosos del flamenco gaditano: Aurelio Sellé Nondedeu y Pericón de Cádiz. Don Puyazo fue el creador de frases geniales como “¡Arre Veneno!”, “¡Vamos al toro!” y “Don Puyazo pica espuelas y con Veneno trotando, va dando la vuelta al ruedo, y al público saludando: ¡Buenas noches señores!”. Entre quienes oyen a Rosales aparece el legenadario banderillero gaditano Chele y destacados peñistas de la ciudad.

Entre su polifacética actividad, también la política ya que antes de la guerra civil fue del Partido Sindicalista de Ángel Pestaña. No era raro que anarquistas de aquella época acabaran en los primeros inicios de la Falange Española, y fue censor de prensa durante los primeros años del interregno franquista.

La Asociación de la Prensa de Cádiz le dedicó un libro antológico, también a iniciativa de Evaristo Cantero, que fue presentado ese mismo años de 1996 en el Hotel Puertatierra. tuvo lugar la ”Don Puyazo. Antología”», editado por la Asociación de la Prensa de Cádiz y escrito por el autor de esta nótula, cita además a otros periodistas gaditanos. La publicación es un homenaje al creador de los “Cuadernos Taurinos”. Un sencillo y emotivo acto sirvió como telón de fondo a la presentación del libro en el que se recogen las crónicas taurinas radiofónicas con las que Antonio Rosales acompañaba, con sus escasos medios, las noches de los martes de muchos gaditanos. Toreros como Canales Rivera, José Luis Galloso o Chamaqui estuvieron presentes en un acto que contó con la presencia de la familia, además del entonces concejal-delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Cádiz, Guillermo Boto. El periodista Manuel Pedreño dibujó una semblanza de “Don Puyazo», rescatando algunas de sus expresiones como “¡Vamos al toro!”, “No trabajo en la radio, pero sí para la radio” o “A mí sólo me jubila Dios”. Este recorrido por la trayectoria de Rosales, estuvo aderezado con la audición de un fragmento del célebre “Cuaderno Taurino” en el que “Don Puyazo” relataba el quehacer taurino acompañado de su inseparable caballo “Veneno” y de su fiel monosabio “Perico” (Enrique Treviño).

Un joven José Luis Galloso recibiendo un homenaje en presencia de Don Puyazo.

José Luis Galloso definió a Rosales como un crítico taurino extraordinario y un gran poeta. Destacó especialmente su sensibilidad para no perjudicar al profesional de los ruedos. Luis Rivas, crítico taurino, exaltó “la capacidad de Don Puyazo para hacer radio de una manera como ya no se hace. Con su espíritu literario demostraba que era un gran aficionado a los toros”. Rivas pidió institucionalizar un premio taurino con el nombre de “Don Puyazo”. El momento más simpático de la noche se produjo con la intervención de Enrique Treviño, ese inseparable “Perico” que mantuvo un monólogo con el que fuera su maestro durante tantísimos años. Abrumado por la emoción, “Perico” dijo “sentirse muy sólo” desde la desaparición de Don Puyazo. Su intervención, impregnada de continuas referencias a Antonio Rosales, se cerró con una frase largamente ovacionada: “en el cielo donde usted esté dicen que ahí un burro llamado Platero. Llévese a Veneno a ese sitio, pues, total, que es un caballo sino un burro que ha ido a la escuela”. Cerró el acto el presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, Evaristo Cantero, que afirmó que Don Puyazo era una figura a escala nacional y que todo el esfuerzo de selección de guiones que se ha hecho es poco para lo que se merecía.

...continúa leyendo "1.670. ANTONIO ROSALES GÓMEZ. Don Puyazo habla y sabe lo que habla."

José Zamorano Franco --Pepe para los amigos--, es natural de la Ciudad de la luz, la de los cielos azules, la del Río del Olvido, nuestro querido Guadalete, que no es otra que El Puerto de Santa María.

Nace el ocho de Julio de 1939 en una casa de la calle Javier de Burgos, en el número 18; es el segundo de los seis hermanos. Desde pequeño sintió la llamada de la pintura cuando contemplaba los cuadros de su maestro Juan Lara. Aquella calle perpendicular al Guadalete y la azotea de la casa desde donde divisaba sus orillas y toda la bahía gaditana, tuvieron que impresionar sus retinas y hoy nos plasma en sus óleos aquellas puestas de sol con Cádiz a la izquierda; las penumbras de los pinares, las finas arenas de nuestras playas, obras para deleite y gozo del alma. Pepe es enólogo de profesión y esto no le ha restado valor a sus obras, todo lo contrario, el contacto directo con el vino, ha hecho que en sus bodegones éste aparezca en todo su esplendor, el vidrio no tiene secreto para su paleta.

Pepe Zamorano ha conseguido con su natural forma de ver lo que otras retinas no ven, llevar a sus óleos la realidad. Su Guadalete primero, sus aguas limpias, los pesqueros parecen que se balancean al flujo de las mareas. Admira la obra costumbrista de Velázquez. Le asombra la paleta natural y clara de pinceladas certeras del valenciano Joaquín Sorolla y los óleos de los rincones portuenses de su ya nombrado y admirado maestro Juan Lara. Él, como discípulo de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia de nuestra ciudad, sigue trasladando lo aprendido a sus telas y tablas. Si las marinas nos sorprenden por su naturalidad, qué decir de sus bodegones. No es impresionista ni surrealista, sino todo lo contrario, naturalista. Prevalece en él la realidad, pinta la realidad, nos traslada a la realidad, por eso sus óleos admiran al que los contemplan.  (Texto: Antonio Velázquez Garay)

La propiedad y, al mismo tiempo, el elemento más característico de la obra de José Zamorano es la luz, la intensidad de la luz del mediodía. Una luz que adorna de los cálidos amarillos, naranjas y rojos estivales y con la que pretende impresionarlo todo, consiguiéndolo y transformándola en imágenes con las que, según sus propias palabras, solo intenta despertar en el espectador el mismo sentimiento que le anima a hacerlo, un sentimiento de reposo en la contemplación de todo lo sencillo. (Texto: Mercedes García Pazos).

“Varadero” Óleo de José Zamorano. Expuesto en la Oficina de Turismo.

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

Caja de Ahorros de Jerez (años 1981-1982-1992) El Puerto de Santa María * Casino Bahía de Cádiz (año 1982) El Puerto de Santa María * Salón de la Juventud (años 1984-1985) Chipiona * Hospital Municipal (años 1985-1988-1989) El Puerto de Santa María * Casino del Ateneo (año 1987) Sanlúcar de Barrameda * Centro Cultural Alfonso X El Sabío (año 1997) El Puerto de Santa María * Auditorio Municipal Monasterio San Miguel (año 2001) El Puerto de Santa María * Salón Hotel Santa María (año 2004) El Puerto de Santa María * Centro Cultural Alfonso X El Sabio (año 2007) El Puerto de Santa María

Exposición Colectiva en 1986. De izquierda a derecha, Rafael Bayo, Juan Bayo, José Zamorano, Paco Arniz, María del Carmen Orellana, Pepita Lena y Faelo E. Poullet, durante la inauguración de la I Exposición Colectiva Itinerante de 7 Artistas Portuenses, celebrada en 1986, patrocinada por la entonces Caja de Ahorros de Cádiz, entidad que antes de la fusión, se implicaba en la cultura de El Puerto.

EXPOSICIONES COLECTIVAS

Casa de la Cultura (año 1980) El Puerto de Santa María * Salón Grupo Madrigal (años 1981-1982) Puerto Real * Instituto Santo Domingo (1982-1983) El Puerto de Santa María * Salón Diseños (año 1982) El Puerto de Santa María * Caja Postal de Ahorros (1983-1984-1987) San Fernando * Palacio Provincial de la Diputación (1984) Cádiz * Palacio Municipal (año 1985) Sanlúcar de Barrameda * Salón Zoilo Ruiz Mateo (año 1985) Rota * Caja de Ahorros de Cádiz (año 1986) El Puerto de Santa María * Salón Peña Celso Ortega (año 1989) El Puerto de Santa María * Caja de Ahorros de Jerez (año 1997) El Puerto de Santa María * Salón Edificio Centro (año 1998) El Puerto de Santa María * Salón Caja Inmaculada (año 2005) El Puerto de Santa María

Más de dos siglos después de su llegada a El Puerto de Santa María, los descendientes de Thomas Osborne Mann, un hidalgo británico, continúan ligados a la elaboración del “sherry” que les hizo famosos y que Washington Irving introdujo en Estados Unidos. El escritor Juan Eslava Galán recorre la historia de una empresa que uno de sus logros ha sido formar parte del imaginario popular gracias a la silueta del toro de Manolo Prieto que salpica nuestra geografía.

Al viajero le llama la atención un pasaje del libro: “No basta con nacer Osborne. Hay que serlo las 24 horas del día, los 365 días del año”. Medita sobre su significado mientras contempla a lo lejos El Puerto de Santa María desde la borda del catamarán que cruza la bahía de Cádiz, bajo un sol luminoso, respirando las fragancias del yodo, las algas, el marisco...

Bajo estas aguas yace el mayor cementerio de barcos hundidos del planeta: panzudas naves fenicias, estilizados bajeles griegos, barcos romanos que sacaban de estas tierras el aceite del imperio, navíos bizantinos, árabes, galeones españoles del oro, naves piratas inglesas, mercantes holandeses... Esta tierra, que tantas cosas ha sido y que encierra las primeras ciudades de Europa, Cádiz y Tartessos, siempre fue un emporio comercial, la meta de trujamanes llegados de lejanas tierras... Los grandes apellidos de la región lo confirman: Terry, Byass, Domecq, Osborne...

El viajero ha cruzado la comarca jerezana hasta Cádiz. Ha contemplado la sucesión de colinas cubiertas de vides Palomino que conforman el triángulo mágico del Sherry, el comprendido entre Jerez mismo, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda. Estas tierras blancas (ricas en carbonato cálcico) absorben el agua como una esponja y crean una corteza que impide la evaporación, lo que, unido a un clima singular, regulado por la cercanía del mar, y a los vientos vinateros (el poniente atlántico húmedo y templado que moja las cepas y el levante seco del este que las seca y las cura) crean las condiciones ideales para la crianza de un vino único, el sack mencionado por Shakespeare y apreciado por connoisseurs de todo el mundo.

ENCUENTRO.
El viajero tiene una cita con Tomás Osborne Gamero-Cívico, (Sevilla 1945) presidente del consejo de administración de una prestigiosa empresa que comercia en vinos y licores desde el siglo XVIII. El viajero se trae aprendidos algunos datos sobre la familia. Los Osborne llegaron al Puerto de Santa María hace dos siglos y pico. Descienden de Thomas Osborne Mann, un joven hidalgo de Exeter, Devon, que buscaba fortuna lejos de su país devastado por la Guerra de los Siete Años y se asoció, en la capital gaditana, con dos compatriotas suyos, Sir James Duff y William Gordon. También se casó con una de las hijas del apoderado de la empresa Duff-Gordon, un aristócrata menor alemán, Juan Nicolás Böhl de Faber. Los Böhl de Faber eran afamados bibliófilos y escritores (una de las hijas fue Fernán Caballero). /en la imagen de la izquierda, Thomas Osborne y Mann.

En este círculo, Thomas trabó amistad con escritores tan relevantes como Washington Irving que visitó El Puerto y terminó allí sus Cuentos de la Alhambra. De regreso a los Estados Unidos, el escritor se convirtió en un entusiasta propagandista de los vinos de Osborne. En una carta solicitaba que le enviasen el vino añorado «el mejor Brown Sherry (...) desearía que fuese un vino del cual yo pudiera enorgullecerme. Me propongo, con un poco de este vino, conseguirles muchos pedidos de Boston».  /en la imagen de la izquierdaWashington Irving

Tomás Osborne tiene sus oficinas en un edificio antiguo remozado y rodeado de bodegas. Es un hombre alto, rubio y bien parecido que podría pasar por inglés recriado en Andalucía. «--Creen que soy inglés hasta que abro la boca y hablo», bromea con su suave acento andaluz, mientras bebe té.

–«¿Qué significa hoy el apellido Osborne?» «–Yo pensaba que era el toro, el vino, el brandy, pero hace tres años, cuando iba camino de Murcia, a la boda de un primo, paro en una gasolinera y creo reconocer a un torero famoso. Le pregunto a la chica que me atiende: “¿No es aquél César Rincón?”. Y ella responde: “No lo sé. Lo que sí le puedo decir es que los de aquel coche son Osborne”. “Bueno”, le dije, “yo también soy Osborne”. Nunca pensé que nos pudieran reconocer, aparte, naturalmente, de mi primo Bertín, al que todo el mundo conoce».

A Thomas Osborne, fallecido en 1854, lo sucedieron sus hijos. El mayor, Tomás (ya escrito a la española), se dedicó al comercio de vinos, mientras Juan Nicolás, que había heredado la afición a las letras de los Böhl maternos, escogió la carrera diplomática y marchó a Moscú con el embajador español, duque de Osuna. “Este Osuna era un derrochador que lanzaba al río las vajillas de Limoges después de cada banquete. Naturalmente se arruinó”. Juan Nicolás, ennoblecido por el papa Pío IX con el título de conde de Osborne, murió en París sin descendencia y el título pasó a su hermano. /en la imagen, Juan Nicolás Osborne Bölh de Faber, primer Conde de Osbonre.

Tomás Osborne Böhl de Faber tuvo 10 hijos, que se educaron a caballo entre Inglaterra y El Puerto de Santa María, y encabezaron esa tradición de la aristocracia anglosajona establecida en la comarca que consiste en ser más andaluces que nadie sin por ello renunciar a sus raíces británicas. Antonio, uno de los 10 hijos de Tomás, se metió a jesuita. El propio Tomás era tan aficionado a los toros que presidió la sociedad constructora de la plaza de toros, de la que Joselito diría: “El que no ha visto toros en el Puerto no sabe lo que es una tarde de toros”.

ÉXITO.
El vino de los Osborne, todavía denominado Duff-Gordon, creció en fama y aceptación, especialmente, en los ambientes más refinados de Europa. A las oficinas de El Puerto de Santa María llegaban pedidos del duque de Gloucester, de la familia real británica, de la casa real belga y de la rusa, desde San Petersburgo.

En 1860, los Osborne adquirieron la parte de la sociedad de los Duff-Gordon y cambiaron el nombre de la empresa por el suyo. La fama de los caldos no se resintió, más bien creció con la nueva denominación, de fonética más española.

«--En 1904, mi bisabuelo Tomás (el tercer Tomás de esta dinastía) y su hermano Roberto fundan en Sevilla una empresa cervecera, la Cruz del Campo, y entonces deciden que los dos en Sevilla y los dos en El Puerto no puede ser y se intercambian las acciones de Osborne y de Cruz del Campo. Mi bisabuelo siguió en El Puerto y su hermano se quedó en Sevilla. Esa rama Osborne, a la que pertenece Bertín, vendió sus acciones hace años».  /en la imagen de la izquierda, Roberto Osborne Guezala.

Los negocios de los Osborne prosperaron en el siglo XX y recibieron un gran impulso durante la Guerra Civil Española. Las guerras, según parece, estimulan el consumo de vino, en definitiva, el consumo de vida.

«--La generación de mi padre ha podido vivir de los dividendos, pero en la mía eso es ya imposible: somos 200 accionistas, todos con el apellido Osborne, regidos por un consejo de administración de 10 miembros, con destacada participación de las mujeres. Nos hemos multiplicado tanto que el reparto de los dividendos no da para vivir. Por lo tanto, los jóvenes Osborne han diversificado sus trabajos, muchos son profesionales independientes, tienen negocios propios o trabajan en bancos... Lo que nos mantiene unidos es el amor a la bodega. Aquí abajo tenemos el bar de los consejeros, que es el de la familia y los amigos, una especie de remota versión de un club inglés, que abre a las dos de la tarde y cierra cuando marcha el último cliente. Yo, el día que puedo, bajo al bar antes de regresar a casa».  «–Ustedes, la aristocracia del vino y del toro, se casan con ricos, como las dinastías reales».  «–No creo que sean bodas premeditadas. Simplemente la gente de dinero se relaciona con otra gente de su clase y los jóvenes se enamoran».

...continúa leyendo "1.666. TOMÁS OSBORNE GAMERO-CÍVICO. Un “gentleman” del vino"

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Nuevas imágenes de la colección de Puertoguía de seis patios porticados de los muchos que salpican la geografía urbana de El Puerto de Santa María.

Casa del Reloj, denominada así por tener un reloj de sol en su fachada, en la esquina de las calles Cruces y San Sebastián. (ver nótula núm. 468 en GdP)

Imagen reciente del abandonado Hospital Municipal, antigua sede dela Hermandaddela SantaCaridad, por cuyo inmueble han mostrado interés diferentes cadenas a nivel nacional para instalar un hotel entre sus paredes, sin éxito dado el actual momento económico.

Un desconocido patio de una casa en la calle Javier de Burgos, diferenciándose los capiteles de las columnas que generalmente en El Puerto, son de orden toscano.

Lateral del patio del Palacio de Valdivieso (ver nótula núm.462 en GdP), único de los seis recogidos en esta nótula que tiene uso oficial y está restaurado.

Patio de la calle Vicario perteneciente a la familia Monge Reinado, cuya galería cubierta sirve de exposición permanente de pinturas.

Patio dela Casade las Cadenas perteneciente a Don Juan Vizarrón (ver nótula núm. 1434 en GdP) tomada cuando era una casa de vecindad y que aún resiste los embites del tiempo y la especulación. /Fotos: Antonio Gutiérrez Ruiz.

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En el verano de 2011, fue un clamor en El Puerto de Santa María el descubrimiento en el transcurso de unas obras en los alrededores de la ermita de Santa Clara, de una necrópolis de los alrededores del siglo XVII. Mi afición al estudio de la artrosis de la columna, me llevó a pedir permiso municipal y visitarla.

En los alrededores ermita de Santa Clara, en El Puerto de Santa María, se había descubierto un antiguo cementerio del siglo XV y que estuvo en uso hasta los primeros años del siglo XIX, que fue cuando se abrió el cementerio que todavía se usa. Se encontraron unas 300 tumbas. Es posible que contengan esqueletos de los muertos en la batalla de Trafalgar, pues algunos cadáveres tienen insignias militares. La historia y la tradición popular cuenta que incluso meses después de la trágica batalla de Trafalgar, la marea devolvía cuerpos a las playas de El Puerto de Santa María y Rota, y que un marinero recogía él mismo los cuerpos que iba hallando y los trasladaba hasta la necrópolis...

Mi curiosidad por estudiar la artrosis vertebral en los cadáveres, me llevo a pedir autorización del Ayuntamiento de la ciudad y la señora Marta Rodríguez, delegada de Medio Ambiente muy amablemente me permitió ver unas 30 tumbas con esqueletos en buen estado. Me acompañó la antropóloga Esther López Rosendo, encargada de la excavación que exquisitamente me ayudo y me dio todas las explicaciones que le pedí.

Muy joven, en mis andaduras medicas, visité el Museo de Ciencias Naturales de Londres y fue mi sorpresa grande cuando me pareció ver en la columna vertebral de un dinosaurio, signos de artrosis. Fue interesante tenerlo en cuenta para futuras visiones de esqueletos de animales vertebrados y efectivamente cuando en 1978 visité el museo del Cairo, en la sala de momias, todos los faraones mostraban una intensa artrosis de columna, visible en las radiografías que se localizaba encima del féretro que contenía sus restos y que afecta a todas las vértebras de la columna vertebral y sobre todo las radiografías que corresponden a la momia de Tutankamón, que con sus 20 años de vida tenía ya una columna terriblemente afectada. Es de destacar que en las orillas del Nilo es muy frecuente y lo era aun mas en la antigüedad la brucelosis, también llamada fiebre malta o fiebre ondulante.

¿Por qué mi interés en la Artrosis Vertebral? Es posiblemente la enfermedad mas antigua que se conoce, tiene sobre 300 millones de años y la sufren todos los vertebrados terrestres y marinos exceptuando el murciélago y el mono perezoso y todavía no tiene una buena solución. (Texto: Enrique Rubio García).

El 'caldillo de perro' es una de esas recetas que siempre salen relacionadas con El Puerto de Santa María en cualquier guía o tratado sobre su gastronomía. Sin embargo comer este plato es tarea complicada ya que no se encuentra en ningún establecimiento. En El Faro de El Puerto están ahora tratando de recuperar este plato adaptándolo a los gustos actuales. Esta es la fórmula propuesta.

INGREDIENTES. (Para 4 personas)
•    2 Kilos de cebolla blanca
•    12 dientes de ajo
•    1 hoja de laurel
•    1 Pescada (pescadilla grande) de 1.250 gramos
•    2 litros de agua
•    2 Naranjas agrías (si no la tenemos se puede sustituir por una naranja y un limón)
•    2 Vasos de aceite de oliva virgen extra.
•    Costrones o láminas de pan de mollete frito

ELABORACIÓN.
“La receta originaria es un fondo de bastante cebolla y ajo fritos de forma que la primera quede completamente blanda y a la que se le añade agua y rodajas de pescada previamente sazonada. Una vez cocido el pescado en el caldo se adereza con unas gotas de naranja amarga o agria de esa que ahora empezamos a ver en nuestros parques”, señala Fernando Córdoba, gerente de El Faro de El Puerto. (ver nótula núm. 533 en GdP). /en la imagen de la izquierda, el cocinero Fernando Córdoba.

“Yo me he atrevido, -continúa el cocinero-  a triturar el caldo para hacerlo más untuoso y adaptándome a la actualidad. He fileteado también el pescado para que el comensal pueda disfrutar sin miedo a un pinchazo. Por lo demás la receta la mantengo como la fórmula tradicional. En primer lugar se le sacan los lomos al pescado. Se le puede encargar la labor al pescadero. Con las espinas hacemos un caldo, cociéndolas en agua y lo reducimos bastante. En una sartén freímos los ajos y la cebolla a fuego medio (para evitar que se quemen) hasta que nos quede bastante blanda. Una vez esté la verdura blanda añadimos el caldo y hervimos con la hoja de laurel. Apartamos la hoja de laurel y trituramos todo. Se pasa por un colador y  en el caldo resultante cocemos los trozos de pescadilla y hervimos 5 minutos. Lo serviremos en platos o cazuela de barro. Por último añadimos al caldo unas gotas de naranja amarga y ponemos encima unas láminas o costrones de pan frito. Se toma caliente".

La receta la sirven tanto en El Faro de El Puerto como en El Faro de Cádiz por encargo. Incluso el catering del establecimiento lo ha llevado como plato representativo de la provincia a muestras gastronómicas en el exterior. El Caldillo de perro según se señala en varios libros y páginas web puede tener su origen en el siglo XV. De hecho Carlos Spínola en su libro Gastronomía y Cocina Gaditana señala que este plato “se conoce de la Reconquista, cuando los cristianos traidos a Cádiz llamaban a “perros” a los musulmanes que no comían carne de cerdo”.

La barra de 'El Resbaladero' en 1960, prestigioso restaurante del pasado donde el caldillo de perro era una de sus señas de identidad.

La historia la cuentan con bastante detalle en el blog "Perol y Mortero". (verlo aquí) y también en el blog “Catandur” de Javier Fornell (consultar aquí). La historia contemporanea de este plato está ligada el restaurante El Resbaladero de El Puerto de Santa María que estuvo situado en la calle Micaela Aramburu. El plato se hizo famoso en este establecimiento que tenía también como especialidades los guisos de pescado a la marinera o el besugo a la puerca (con ajo, vinagre, aceite y sal).

En Gente del Puerto recogemos otra receta del caldillo de perros que publicó Mariano López Muñoz en la Revista Portuense en mayo de 1926. Narraba que la fórmula se la dió un pescador (ver la receta y el texto completo en la nótula núm. 1.105 en GdP). El restaurante “El Resbaladero” se hizo famoso en la época que estuvo regentado por Maximino Sordo. Este empresario, de origen montañés como muchos otros del ramo de la hostelería, se hizo con el establecimiento en 1936 (más información aquí). Ya antes el local era famoso porque había salido incluso en una obra de Pío Baroja, donde los protagonistas tomaron pescaito frito y el caldillo de perro en este establecimiento. Sordo llegó a regentar varios establecimientos en El Puerto e incluso una empresa de catering.

En la imagen de la izquierda, el hostelero Ángel Lozano.

Un sobrino de Maximino, Angel Lozano Sordo, regenta en la actualidad el Bar Santa María . El precisamente elabora, aunque sólo por encargo, la famosa receta de El Resbaladero que le transmitió su tío. El caldillo de perro es una receta muy similar al pescado en blanco, una receta muy habitual en la provincia de Cádiz, aunque se conoce con diferentes nombres como “enblanco” o incluso “matamario” un curioso nombre que se le da en la Sierra de Cádiz. La diferencia está en la utilización de naranja  amarga para aromatizarlo. (Texto: Pepe Monforte).

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Miguel Castro Merello fue un gran amante de la cultura y de lo exótico. Pertenecía a la generación que había ganado la Guerra Civil, en la que participó como alférez provisional, estando imbuido de ese espíritu imperialista al que eran tan propensos los de su época.

Presidió durante unos años la alcaldía local (1958-1960), siendo el promotor de los Juegos Florales de la Fiesta de la Hispanidad que durante toda una década se celebraron en el desaparecido Teatro Principal, y también el mecenas gracias al cual se creó una parroquia nueva, la de Ntra. Sra. del Carmen y San Marcos, en un barrio de familias marineras, habilitando para ello una antigua Casa de Cargadores, hoy Ayuntamiento.

Aquella Casa Palacio, la de Reinoso o Reynoso, situada en uno de los costados de la plaza del Polvorista, fue restaurada y habilitada en los años sesenta de este siglo último para albergar provisionalmente la parroquia, alojando a los numerosos vecinos en ella existente, en una casa, también de gran porte y antigüedad, de calle Cielo, próxima a la parroquia de San Joaquín.

Miguel Castro estaba casado con Margara Hernández Rodríguez de los Ríos, teniendo el matrimonio nueve hijos, muchos de los cuales nacieron en la casa palacio de Oneto, en la calle Larga. De ellos, solamente dos son varones. Miguel, el mayor, y Pedro, el sexto. Las siete hijas restantes se llaman: Margara, María José, Milagros, Mercedes, Ángeles, Begoña y Cristina Castro Hernández.

A la derecha, en primer término, la Casa Palacio Oneto, en la calle Larga.

Durante una época, vivieron con la familia Castro Hernández, en la casa palacio, una tía de don Miguel, Rosario Castro Naranjo y un cuñado, hermano de su espossa, Francisco Hernández Rodríguez de los Ríos. Los Castro Hernández fueron los últimos habitantes de esta casa palacio antes de su rehabilitación y venta por apartamentos, manteniendo durante el tiempo que en ella estuvieron la imagen de señorío que caracterizaba a dicha mansión, cuidando especialmente el exorno del patio, que causaba la admiración de propios y extraños, es decir, de nosotros los portuenses, que ya lo conocíamos y de aquellos visitantes ocasionales y de paso que se asomaban a verlo desde la casapuerta.

Galería de la planta superior del Palacio de Oneto.

METALÚRGICO Y GANADERO.
Miguel Castro Merello fue empresario en los años del despegue económico, fue accionista de la industria ‘Metalúrgica Portuense’ junto con Fernando T. de Terry Galarza y ganadero de reses bravas, poseyendo hasta tres diferentes. La primera de ellas la adquirió en 1966 a Luis Miguel Dominguín, vendiéndola años después a un señor de Bornos llamado Antonio Fernández Bernal. Tenía divisa roja y blanca y, aunque su ascendencia era de ganado de una ganadería tan prestigiosa como la de Samuel Flores, la rehizo con vacas del Marqués de Villamarta y sementales de Domecq. Solamente lidió novilladas. Pastaba en la finca “Las Navas” de Algodonales. /En la imagen de la izquierda, Luis Miguel Dominguín.

Poseyó una segunda ganadería, figurando como titular su mujer, que había comprado a Francisco Rincón Cañizares. La divisa era amarilla, verde y blanca, lidiándose especialmente en festejos menores de la sierra gaditana salvo un lote de reses lidiadas en Pontevedra, en una corrida de rejones. Tres años después la vendió a José Gutiérrez Mora y Hermanos, de Sevilla. Aún tuvo un tercer hierro, en este caso anunciado con el nombre de “Castro Hernández Hermanos”, con divisa caña y verde, lidiando en Rota cuatro becerros en 1970.

Vista desde el mirador de Las Redes, residencia de verano de Miguel Castro.

LAS REDES.
Asimismo fue propietario de varias haciendas rústicas y de recreo,  destacando la magnífica finca, mirador sobre la bahía, dominando la parte central de la playa de Santa Catalina también llamada "de los curas",  lindante con la casa de ejercicios de los jesuitas, en la que  construyó una soberbia mansión, decorada con el lujo más refinado, que es actualmente la sede del Club Social de la urbanización Las Redes, con una parcela de aproximadamente 20.000 metros cuadrados..

FARÁNDULA.
Por la casa-palacio en el tiempo que la habitó esta familia desfilaron numerosos personajes. Los mejores saeteros profesionales  cantaron desde su balcón a los pasos de la hermandad de la Misericordia; toreros míticos  en la historia de la tauromaquia como han sido Antonio Ordóñez, Luis Miguel Dominguín y El Cordobés estuvieron alojados como huéspedes de don Miguel.  Incluso doña Carmen Polo, la señora del Generalísimo Franco, el Jefe de Estado, estuvo una tarde,  en la década de los años cincuenta del siglo XX, merendando con la familia, acompañada de doña Isabel Merello, en cuya casa se alojaba, mientras los maridos realizaban jornadas de caza en la finca "El Pedroso".

El cuidado patio de la casa familiar en la calle Larga.

Podríamos decir que tuvo un esplendor fugaz, pero intenso, tanto en su trayectoria social y empresarial como humana, falleciendo en la casa-palacio, donde aún permanecieron algunos años más su viuda e hijos, cerrándose con ellos un ciclo vital, y dando comienzo otro con la segregación en apartamentos de la que fue Casa Palacio de Oneto.  Tiene una barriada puesta a su nombre: Alcalde Miguel Castro Merello. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía).

José Alonso Pajares estuvo casado con María de los Dolores Ruíz de Cortazar y Calderón y no tuvieron hijos. La Bodega estuvo situada en la calle del Postigo esquina y vuelta con Santa Fe, y a pesar de ser de pequeñas dimensiones, tenía mucho movimiento según se desprende de los inventarios anuales, exportando productos por casi todo el mundo.

Los productos de esta casa obtuvieron Medallas de Oro y Plata y varios Diplomas Honoríficos en diferentes Exposiciones en Europa y América. París, Barcelona, Madrid y Cádiz entre otras capitales. Fueron proveedores de varias Casas Reales.

A LOS CONSUMIDORES.
"Los vinos finos de mesa que tengo el gusto de ofrecer a mis favorecedores son legítimos de uva sin que contengan sustancias extrañas ni aumento de alcohol, razones por las que su consumo aumenta de día en día en los principales mercados de América; por ver confirmados los verdaderos inteligentes lo expuesto han dado preferencias a mis marcas J.ALONSO en los de barriles y JOSÉ ALONSO PAJARES, Puerto de Santa María en las etiquetas para los embotellados.
   Mis vinos tintos finos de mesa son ricos en fuerza natural alcohólica debida a las sustancias de los terrenos donde vegetan las vides y su clima, condiciones que solo la naturaleza concede".

La colección de etiquetas de Alonso y Pajares, compuesta por 90 unidades, tienen una gran belleza y ejecución, siendo impresas en París, Málaga y Jerez. Pertenecen a la colección de Camilo González Selma y han sido tratadas digitalmente para Gente del Puerto, por Miguel Sánchez Lobato. (continuará)

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Los portuenses Rafael Troncoso, residente en EEUU y Francisco José Ramírez, residente en Valencia, han escrito al a limón y desde la distancia, un curioso libro ‘Microhistorias: anécdotas y curiosidades de la Informática’ que puede obtenerse pulsando aquí.

¿Sabía que Steve Jobs le llevó en persona un ordenador Macintosh a Yoko Ono y también a Mick Jagger? ¿O que Steve Wozniak, después de crear el mítico ordenador Apple II dejó su querida empresa Apple para crear otra que fabricaba mandos a distancia? ¿Y que Jay Miner, el genio que creó el Amiga 1000 tenía una perrita que tomaba parte en algunas de las decisiones de diseño de este ordenador? ¿O que Xenix fue el sistema Unix más usado en los 80s en ordenadores personales y que éste era propiedad de Microsoft? Estas son sólo algunas de las historias y anécdotas que encontrarás en este libro de Microhistorias.

FRANCISCO JOSÉ RAMÍREZ. ‘Cybercaronte’.
Es el fundador de www.cyberhades.com en 2007. Es en este blog donde comenzó a escribir junto a tuxotron el apartado “Microhistorias”, base de este libro. Actualmente trabaja como Administrador de Sistemas en una empresa multinacional española, con sede en Valencia. cybercaronte@cyberhades.com

El eje de la publicación lo han querido iniciar desde el “Big Bang” tecnológico que supuso la aparición del ordenador Altair y sobre todo del Home Brew Computer Club, grupo de grandes hackers que más tarde revolucionaron el mundo de la Informática, junto al nido de genios que salieron de Xerox y la revolución de sus inventos.

RAFAEL TRONCOSO. ‘Tuxotrón’.
Es Miembro y administrador, también, del blog www.cyberhades.com desde Enero del 2009. Actualmente trabaja como Arquitecto de Software para la FDA (Food and Drug Administration) en Norteamérica. tuxotron@cybernades.com

También encontrará en el libro historias que ocurrieron anteriormente, incluso mucho antes de la aparición del ordenador. Ada Lovelace, a la que muchos consideran la primera programadora de la historia, o Alan Turing y su trabajo en Bletchley Park descifrando la máquina Enigma durante la Segunda Guerra Mundial, son sólo un ejemplo ellas.