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juanvanhalen_puertosantamariaJuan Van Halen y Sarti, famoso general nacido en San Fernando en 1788 y muerto en El Puerto en 1864, donde vivió durante 18 años.  Aunque de origen belga (flamenco), su padre Antonio Van Halen Morphy era de Cádiz. Su familia pertenecía a la Armada Española. Masón y conspirador, marino y militar español, con empleo en el ejército belga, donde fue comandante en Jefe de los ejércitos de Bruselas; teniente coronel español a las órdenes del General Mendizábal, alcanzando más tarde el grado de Teniente General; prisionero de la Inquisición en Madrid. En Rusia, luchó para el Zar, que le hizo Mayor de un Regimiento de Dragones del Cáucaso a las órdenes del General Yermolov, recibiendo sus despachos en Tiflis, en lo que es la actual Georgia. General español en la Guerra Carlista..., vivió en Cuba, isla en la  que  tuvo plantaciones,  y en EEUU, donde residió impartiendo clases de español. Vino a pasar sus últimos años en El Puerto, dada su azarosa vida militar, no permitiéndosele vivir en capital de provincia ni plaza militar.

Pio Baroja escribía en la Colección ‘Vidas Españolas e Hispanoamericanas del Siglo XIX’, editado en 1933: « En 1846 vivía en el Puerto de Santa María en situación de cuartel, con autorización para poder viajar, previo aviso y pasaporte, por Bélgica y Prusia.

Juan_Van_HalenHasta 1853, estuvo sin destino y haciendo frecuentes viajes desde El Puerto a Bélgica, Prusia, Italia y Africa, y en 1854, al ocurrir los sucesos políticos de julio, se le autorizó para residir indistintamente en Madrid o El Puerto de Santa María. En esa época, el Puerto de Santa María gozaba de alguna prosperidad. Tuvo muchos años Van Halen su residencia en el Puerto, habitando durante su permanencia allí en las casas de Luna, 45; Larga, 15 y, últimamente en la Sardinería, número 16. (Luego Descalzos y hoy Javier de Burgos).

Adquirió en la ciudad propiedades, siendo dueño de las famosas salinas que hoy explotan (el relato está escrito en 1933) los señores Benvenuty y Compañía, y de algunas tierras y haciendas de labor. Don Juan podía considerarse un hombre afortunado, para quien la vida fue relativamente fácil. Había sido español, francés, ruso y belga; había intrigado y había conocido reyes, príncipes y emperadores; había brillado como joven y elegante; había sido un Don Juan; ya no era más que un viejo andaluz que tomaba el sol y paseaba por el Vergel y por la plaza del Polvorista, contando a sus amigos sus aventuras».

Encontrándose en Cádiz, enfermo en curación, falleció a las cinco de la mañana del 8 de noviembre de 1864, a los setenta y cuatro años de edad. Su cadáver fue embalsamado, y solicitada la oportuna autorización fue concedida, comunicándose a la alcaldía de El Puerto en oficio de 12 de aquel mes y año, trasladándose a la repetida ciudad del Puerto desde esta capital, para ser allí sepultado en el lugar que en vida eligió para su reposo eterno».

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Fue enterrado en medio de solemnidades militares, en el Pateón que Van Halem se hizo construir en el Cementerio Campal de la Santa Cruz de El Puerto. Situado en el patio primero, a la derecha de la capilla. (Foto: A.G.R.).

Figura hoy el aludido panteón en el Cementerio Campal de la Santa Cruz de nuestra Ciudad, y el enterramiento donde se guardan los restos de aquel soldado liberal, donde estaba enterrada su primera esposa, María del Carmen Quiroga y Hermida, lo cubre la siguiente losa:

DON JUAN VAN HALEN Y SARTI, TENIENTE GENERAL Y MARISCAL DE CAMPO DE LOS EJÉRCITOS DE ESPAÑA. 8 DE NOVIEMBRE DE 1864.

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Y los personajes que recuerdo, se me hacen interminables, tratare de recordarlos todos. A los que nombré con  anterioridad, el Beau Brummel de la Playa, el hermano de Antoñito Ortega, fijata al viento, andares de torero, elegancia del tres cuartos, y sus primas María Luisa y Manolita, las niñas de las maquinas Alfa.

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Playa de Fuenterrabía. Portada del folleto del verano de 1962.

A María Luisa se le ve aun por Fuenterrabía, tras un montón de años despachándonos cintas y tiras bordadas en Velasco en Sevilla con su marido tristemente fallecido; y Manolita que era un encanto, mona, mona, mona, que iban al Canal a cruzarlo; y Miguelito Rodríguez, haciendo de guardaespaldas por si los padres venían. También recuerdo a Clarita Chamorro que se casó con Felipe Sanz, el cual trabajo mucho allá por el Norte y Madrid. Me dicen que posteriormente fue comisario en El Puerto, pero yo creo que ya venia cansado y agotado del trabajo que sostuvo, falleciendo posteriormente muy joven y creo que a Clarita, siempre se le quedo carita de tristeza del sufrimiento que ella también sostuvo.

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El vapor saliendo a la Bahía, junto a La Puntilla, con el espigón aún sin construir.

Los Merchante también fueron familias con raigambre y categoría en La Puntilla, tanto una como otra ya que había dos ramas, la de Manolo Merchante y demás hermanos y la de su primo Juanele «--¿A ti quien te gustaba Celia o Ana María?», con otra tropa de hermanos… La de Manolo, madre cristiana y con porte, al cargo de tantos hijos, entre ellas Carmen que vivió un gran amor con Miguele Forte, que la quiso mucho también. Por aquel entonces ya se configuraba una pandilla de mayores, con los amoríos de Jacinto Cossi y Marisa Muñoz, madrileña, que felizmente terminó en boda, marchándose a Madrid  a vivir, creo. La hermana de Juanlu Bermúdez y su hermana Lalote, la de la Granja, que decidieron irse a vivir a Madrid, que buenas gentes, ¿alguien sabe e ellos?. Todo lo grande que eran, eran así de grandes, de buenos. También andaban con los mayores, mi hermana Juanita, la cual ya no vive, en reunión las Merchantes y Milagrito Jiménez, la mujer de José Antonio Osborne, que a consecuencia de ese idilio cada dos por tres se iban a visitar la bodega Osborne.

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Limpieza en las playas en 1970.

Y los mayores, mayores… encabezados por orden de casetas, iban desde la caseta de los Ortega y las Máquinas Alfa, las de Encarna y Agustín de Córdoba con su suegra y sus hijos: Ángel, que se hizo salesiano, Pepe, Carmen, Agustinito, etc. Pasillo por medio y a continuación la de Doña Boni, con sus sobrinos los Repiso, mi madre María Pepa, la caseta de Severo, funcionario del penal, caseta a la que venían su cuñada, que era campeona de natación de Sevilla, con su marido Práctico del Puerto de Sevilla al que, según decían, le habían ofrecido terminar la película de Tyrone --Tairon para los amigos-- Power, cuando se murió en el rodaje en España de la película de ‘Orgullo y Prejuicio' ¿era esta?.

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En los setenta ya empezaban a aparcar mejor en las playas.

La de Don Gil Gómez Bajuelo, director de ABC y cronista de Toros y Deportes, junto con su mujer y cuñada,  también andaban por allí sin faltar un año. Manolo, el bañista,  lo primero que hacia era ponerle su toldo en la orilla… y Los Rodríguez, Don Miguel, padre de Miguel, José María y Milagrito, que nadaba tela de bien, su caseta era blanca y amarilla a rayas transversales; la caseta de María, que era una muñeca y su hermana Sioni que se fue a America con su marido, la de los Cossi, donde estaba la hermana de Jacinto,  Matildina creo que madre de la que fue Directora de Medios de Comunicación de la Junta, Tily Santiago; y la caseta de los Fombuena que estaba mas pegada al Bar Priñaca, donde el bueno de Manolo Fombuena se empeñó, un año, en que nos preparásemos el ingreso en Magisterio, obligándome a estudiar por las mañanas en la caseta, hasta que me harté y me fui con la reunión que teníamos.

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El Parque Calderón, a la izquierda los soportales y al fondo el Convento del Espíritu Santo.

Y pasamos de la playa al Parque Calderón, tarde-noche donde nos encontrábamos, todos los jóvenes de La Puntilla, nombrados al encuentro de las niñas que nos gustaban, Celia, Ana María, Eli,  Mery, etc.. Largos paseos, creo, hicimos kilómetros de acompañamientos, solo eso. Y venga a hablar, hablar y de vez en cuando a fardar un poco de niki rojo con chaleco azul, tipo Dúo Dinámico a ver quien impactaba mas a las niñas. Se decantaban ciertas posiciones, pero nunca llegaron a confirmarse. ¡Que diferencia con hoy!. En diez minutos se arregla todo. Empezábamos a fumar, ¿te acuerdas Juanele que íbamos a una tienda de Ultramarinos, donde había un mariquita, que con solo vernos nos ponía muy baratito un paquete de Pallmall largo?. De aquellas reuniones no salió nada, solo recuerdos, que hoy empiezan a cristalizar en otra amistad nostálgica, pero llena de encanto

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El guardia de la porra en la Plaza de las Galeras Reales sobre 1960.

Y como espectáculo deportivo junto al Parque, en la Plaza de las Galeras, el habitual Torneo de Baloncesto entre la Bazan, El Puerto y los niños de Rufo; eran estos falangistas cuyo entrenador era Rufo, jóvenes y bajitos pero sabiendo jugar tela. Por parte de El Puerto, estaban los Casado, --a la memoria se me vienenn los recuerdos de Milagritos y su hermana que se metió a monja, ambas fallecidas--, reforzando el equipo los Rodríguez, Miguelito y José María. ¡No fardaban ná los dos hermanos, con eso de que jugaban en el Natación de Sevilla!

Eran importantes estos partidos, nos jugábamos el honor ante la Bazan, que jugaba de amarillo y los niños de Rufo, que llegaban a la cancha en formación, tal cual Falange, prietas las filas, flechas marciales, … con el resto del campamento de Batalla del Salado como hinchada. Siempre ganaba El Puerto. Y hasta aquí llega este largo relato. Seguiremos desgranando recuerdos, antes de que la memoria nos falle. (Texto: José Luis Calle).

(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

Otras nótulas de la Serie de 'LA PUNTILLA' por José Luis Calle.

719. MI PLAYA YA NO ES MI PLAYA: LA PUNTILLA. Memorias de un sevillano en El Puerto (*)
725. MI PLAYA, SIEMPRE MI PLAYA: LA PUNTILLA. (II). Memorias de un sevillano en El Puerto.
733. GENTES DE LA PUNTILLA (III). Memorias de un sevillano en El Puerto.

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danielortega_puertodesantamariaHoy 7 de agosto, se cumplen 69 años de la muerte de Daniel Ortega Martínez, médico muy querido en El Puerto, donde ejerció su profesión en los años previos a la Guerra Civil. Jugó un destacado papel en las organizaciones políticas y sindicales de la izquierda, --fue diputado por Cádiz-- y luego, como militar, en el sostenimiento del gobierno de la II República.

Daniel Ortega Martínez vivió, desempeñó su profesión de médico y desarrolló una intensa actividad política en El Puerto entre los años 1927 y 1936. Nació en la pequeña localidad burgalesa de Fuentecén en el año 1898. Poco  se sabe de su infancia y juventud, salvo que sus padres eran maestros y que él se pagó sus estudios trabajando de mecánico.

Después de unos años de militancia en las Juventudes Socialitas, Daniel Ortega ingresó en el Partido Comunista de España en 1921. Poco tiempo después se encontraba en Cádiz, donde cursó, con magníficas notas, la carrera de Medicina.

En 1927 se instaló en El Puerto de Santa María, donde ejerció su profesión de médico con positiva crítica general. Era una persona respetada y apreciada. Estaba casado con Luisa Rendón Martell y fueron padres de dos hijos: Daniel y Juan. Vivieron en la calle Santa Lucía.

modestoguilloto_puertosantamariaDaniel Ortega impulsó desde El Puerto la organización del Partido Comunista de España, de los sindicatos CGTU (Confederación General del Trabajo Unitaria), primero, y de la UGT (Unión General de Trabajadores) a partir de la integración de aquél en éste en 1935, y también del Socorro Rojo Internacional en la provincia de Cádiz. En El Puerto de Santa María, Ortega Martínez constituyó una primera célula del Partido Comunista de España con Ramón Mila, Alfonso Manzaneque y Juan Gandulla, a la que en 1930 se incorporó Juan Guilloto León, conocido posteriormente como general Modesto, con nótula 338 en Gente del Puerto. (En la imagen de la izquierda, el General Modesto).

lavoz_frentepopularEn marzo de 1932 pasó a formar parte del comité central del Partido Comunista de España. Anteriormente había sido candidato por este partido a las elecciones  constituyentes de junio de 1931 –por la provincia de Córdoba-, y lo fue también en las elecciones legislativas de noviembre de 1933 y  de febrero de 1936, por la provincia de Cádiz. En éstas últimas resultó elegido diputado por el Frente Popular. Fue el primer diputado comunista por la provincia de Cádiz. (En la imagen de la izquierda, La Voz declara la victoria de las izquierdas en 1936)

Declarada la Guerra Civil, Daniel Ortega se trasladó a Madrid, donde actuó como consejero civil del Estado Mayor Central del Ejército, desde el día 20 del mes de octubre, y como responsable de la Subsección de Intendencia y comisario del Quinto Regimiento. El 29 de julio de 1938 fue nombrado mayor de Infantería –con antigüedad desde el 31 de diciembre de 1936- y el 30 de septiembre de ese año fue ascendido a coronel. Desempeñó la Jefatura de los Servicios de Madrid, ciudad en la que permaneció hasta el final de la guerra, en el cuartel del general Casado, donde fue detenido. Trasladado a Cádiz, murió fusilado el día 7 de agosto de 1941. Su mujer, Luisa Rendón Martell, estuvo encarcelada durante varios años por auxilio a la rebelión.

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La calle Daniel Ortega, en el grupo de viviendas, desaparecido, de Santa Clara.

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Fuentes:  Artículo en prensa de Javier Maldonado Rosso.
BIBL.: Juan MODESTO, Soy del Quinto Regimiento (Notas de la guerra española), Paris. Editions de la Librairie du Globe. 1969.

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La Puntilla a finales de 1960. Vista aérea.

Todos los años cuando comienza la temporada,  me voy a La Puntilla a darme un paseo y no es lo que era. Solo queda Luis el del Castillo de la Pólvora.
Ya no están los Montes, como decíamos nosotros a las Dunas.
Ya no están las casetas, donde vivíamos y convivíamos.
Ya no están las mareas de de Santiago, que inundan la parte de atrás de las casetas y a las que estaban situadas al principio de la playa, se las llevara flotando.
Ya no esta el canal, ahora hay desguaces de barcos viejos, ya no tenemos ilusión en cruzar el canal, pues descubrimos Valdelagrana antes que nadie y allí la dejamos, porque no nos hacia falta para nada.
Ya no se hacen las excursiones a Fuenterrabía, Puerto Sherry se nos ha metido por medio.
Ya no hay palos en forma de y griega invertida con la cuerda y salvavidas para cuando la marean subiera nos agarráramos a la cuerda para que el mar no nos llevara para adentro.

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El Castillito o Castillo de la Pólvora.

Ya no hay olas, porque el espigón lo impide y además no nos deja ver Cádiz.
Ya no hay carreras de barcas o botes desde el Náutico hasta las escolleras. Tampoco hay balandros.
Ya no hay travesía a nado desde la playa hasta Cádiz.
Ya no hay juegos como alrededor de un fangal, «San Pedro como era calvo le picaban los mosquitos y su padre le decía…», o el puntillón.

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Una familia en La Puntilla: los Poquet Grimaldi.

Ya no hay figuritas en la arena como las que hacía el amigo Macario
Ya no hay bombas chinescas.
Ya no hay guardias civiles que al atardecer aparecían por la orilla de la playa con sus capotes y fusiles, me imagino que para vigilar la costa desde los castillitos a la espera de un galeón de Reverte.
Ya no hay campamento de Batalla del Salado donde a golpes de dianas y ‘caras al sol’, los flechas desfilaban y de camino veían el mar.
Ya no están los baños calientes.
Ya no esta la caseta de Educación y Descanso, donde nos acercábamos, por que decían que allí había pecado.
Ya no están los guardias que vigilaban la playa y obligaban a las mujeres a ponerse el bañador con faldas y a los hombre con camisetas.
Ya no esta ‘el Gato’ vendiendo patatas y roscos..

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La Puntilla en la actualidad. Vista aérea. (Foto: Jorge Roa).

Ya no están tantas cosas que nos dejamos allí y que los años nos las han ido quitando, pero que aun perdura en nuestra mente y que poco a poco iremos desgranando en sucesivas entregas con personajes de aquel tiempo.
Cualquier tiempo pasado fue mejor con bañadores hechos por nuestras madres que imitaban a los meybas. (Texto: José Luis Calle).
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(*) No se sabe a ciencia cierta si, por el contrario, es un porteño en Sevilla.

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Castor Montoto de Sedas y Luis Ramón Suárez Rodríguez.

castormontotodesedas_libro_puertosantamariaLeyendo que el Beato de Liébana, en pleno Concilio de Sevilla, el año 785, increpó a Elipando, Obispo de Toledo, influido éste por la herejía adopcionista, y le llamó "Cojón del Anticristo", me viene a la memoria un santo varón que no pronunció nunca una palabra más alta que otra. Lo más fuerte que se conoce que dijo fue "¡Pardiéz!" y hay algunos que le oyeron decir, en una ocasión, hasta "¡Cáspita!.

Se trata de Don Cástor Montoto de Sedas Raustentrauch y Vigueras, Notario que fue muchos años de esta Ciudad, gran jurista, Caballero del Santo Sepulcro, de distinguida familia sevillana e hijo del ilustre polígrafo Don Luis Montoto Raustentrauch. Don Castor, con el seudónimo de "Gustavo Luis", escribió una magnífica biografía de su padre y aun otra del predicador Padre Alfonso Torres. S.J. y dio a la imprenta algunos escritos sobre la beata Madre Rafols. (En la imagen de la izquierda, 'Un orador ascético' uno de los libros de Castor Montoto, publicado en Cádiz en 1954, prologado por José María Pemán).

notaria_castormontoto_puertosantamariaEstuvo en dos etapas en nuestra Ciudad. En la primera sucedió a un particular Notario, Don Francisco Rojas, que además de cervantista fue boticario. En la rebotica, alguno de su tertulia le recomendó estudiar Derecho, lo que hizo, y opositó para Notario, lo que consiguió, aportando una fórmula de tinta indeleble, de su invención, que hacía duraderos y legibles los protocolos. En la segunda etapa, Don Cástor sucedió a Don Francisco Rodríguez Perea, Notario que, no se sabe por qué extraña razón, se sabía todas las líneas ferroviarias de España, con sus estaciones, llamaba a su mujer "la cadena perpétua" y a su yerno, militar de profesión y padre los "Murillo", unos compañeros míos del colegio, "El Gran Capitán". (En la imagen de la izquierda, la casa donde estuvo la Notaría de D. Castor Montoto, durante su segunda etapa, en Federico Rubio, esquina con Santa Lucía, frente al Estanco de Vicente Peris Tey).

luis_montoto_raustentrauch_sevillaRANCHO DE POLLA TIESA, HIJUELA DEL CHOCHO, LA CACHONDA, CACHONDILLA
En su vida profesional, Don Cástor se vio en serio un apuro, cuando tuvo que autorizar una escritura de compraventa en Rota: se trataba de la finca denominada "Rancho de Polla Tiesa", que lindaba con la "Hijuela del Chocho", "La Cachonda" y "La Cachondilla". Don Cástor enrojeció al leer, para sí, el instrumento. Así que invitó a cada uno de los otorgantes a leer,  por sí, la escritura y, pesaroso por tener que autorizar tamaña obscenidad, luego de signar con la cruz patriarcal y las iniciales de sus padres, L (Luis) y A (Asunción) como solía, puso su firma, a continuación de la de los otorgantes, dijo: ¡Cáspita! (En la imagen de la izquierda el padre de Castor, Luis Montoto Rautenstrauch (Sevilla, enero de 1851 - ibídem, 30 de septiembre de 1929), escritor, paremiólogo y folclorista español).

Y es que los santos varones, ya sean el Beato de Liébana o Don Cástor Montoto, algunas veces no tenían más remedio que desfogar por la boca su indignación, lo que es enormemente saludable y, en modo alguno, pecaminoso. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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ramonamontesinoscansino-1_puertosantamariaEra febrero de 1896, nacía un varón y moría una mujer en extrañas circunstancias en El Puerto de Santa María, atendida por un médico que no la vió pues tuvo en todo momento la cara tapada. El niño, de nombre Ramón, nace el 11 de febrero de 1896 en la calle Cruces, núm. 20. La madre, de nombre Ramona, muere a la edad de 31 años,  con 10 días de diferencia, como se puede comprobar en la hemeroteca municipal: Ramona Montesinos y Canccino, del Señorío de Villaralto, enterrada sin lápida por su madre, Ramona Canccino y su viudo, Antonio Aguilar Tablada, conde de Ripa, con la que tuvo una hija legal, Rafaela Aguilar-Tablada Montesinos. Este luego reconocería a tres hijos que tuvo con su sirvienta, Juana Cobos. (En la imagen, Ramona Montesinos Canccino).

La historia comienza cuando Ramona, queda a los 11 años huérfana. Hija única y por tanto heredera universal del cordobés Juan de Dios Montesinos y Neyra, abogado, catedrático, fundador de la Escuela de Bellas Artes de Córdoba, Maestrante de Ronda, Comendador de la Orden de Carlos III,... fue asesinado por cuestiones políticas en Sevilla, muy joven.

Con 14 años, Ramona se casa con el Conde de Ripa y marchan a vivir a El Carpio. Tienen una hija que ingresaría en un convento. Pero, además, el conde tendrá tres hijos con su criada Juana, a los que acabaría reconociendo. Despechada, Ramona regresa a Córdoba y desde allí, viaja, alterna, hace vida social en las casas bien, entre ellas la de los Romero de Torres. Allí conoce a un joven Julio, atractivo, incipiente pintor, que la deja supuestamente embarazada durante la Feria de Mayo en Córdoba, y que acabaría dando a luz, a escondidas, en El Puerto en febrero de 1896. La madre murió, a los 9 días, en un domicilio distinto al del parto, en la calle Jesús de los Milagros, 21. ¿El óbito se produjo por fiebres puerperales? ¿Serían fiebres tifoideas, como certificó el facultativo Plácido Navas el 20 de febrero de aquel año? ¿La mandaron matar tras el parto?, se pregunta su supuesta bisnieta, María Fuencisla Herrera, que está buceando en documentos del pasado.

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Esquela publicada en la Revista Portuense el 20 de febrero de 1896.

El niño, Ramón, es cuidado por su abuela, que figura como madrina de su bautizo, según consta en los archivos de la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto, siendo criado en la zona cordobesa de 'El Brillante'. A los nueve años, el seis de noviembre de 1905, lo inscriben como suyo en los Juzgados de El Puerto,  un matrimonio de edad avanzada a los que Ramón ni siquiera conoce: los Herrera Ibañez, de Sevilla, vecinos del Palacio de Dueñas, en la calle San Felipe, número 7; cobraron 5000 pesetas de la época por el servicio. Con 15 años, muere su abuela Ramona. Entonces viaja a EEUU y posteriormente a Francia, costeándose el periplo con un cuadro que le regala Romero de Torres y que por cierto aparecería años después en un mercadillo americano y joyas de la familia.

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A la izquierda, Julio Romero de Torres, a la derecha, su supuesto hijo, Ramón Herrera Ibáñez.

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El pintor Julio Romero de Torres, en su estudio con una modelo y Ramón del Valle Inclán.

En Francia tendría descendencia, dos hijas que tuvo con una mujer poderosa, información que estamos pendiente de constratar con organismos oficiales franceses. El 8 de julio de 1936 Ramón Herrera Ibáñez se casa con Cecilia Rodríguez Ruíz, prima de los Ansón Oliart (naturales de Don Benito. Badajoz) y nacen José Ramón Ramón, Cecilia y María Luisa Herrera Ruíz, esta última vive en Australia. Ramón siempre supo que los padres que conoció como tales, los que figuraban en los papeles, no lo eran. Incluso le llegaron a decir que fue fruto de una relación de su madre, la marquesa, con un Lord Inglés, acaso ¿para desviar la atención sobre el pintor?

fuencislaherrera_puertosantamariaEn la actualidad, María Fuencisla Herrera, hija de José Ramón y nieta de Ramón Herrera y supuesta bisnieta de Julio Romero de Torres y de Ramona Montesinos y Canccino, del Señorío de Villaralto, trabaja recopilando  documentación e incluso piensa solicitar pruebas de ADN si, como sostiene, es descendiente del pintor cordobés. Fuencisla, funcionaria del estado, vive en Bellver de los Montes, un pueblecito de Zamora, que ha estado en El Puerto interesando diversos documentos, consultando archivos sobre el parto y fallecimiento de sus supuestos abuelo y  bisabuela. Esta es su historia, la historia que María Fuencisla nos cuenta y que quiere compartir con Gentes y Habitantes de El Puerto.

(En la imagen de la izquierda, María Fuencisla Herrera, en una pose comercial de su espectáculo: La Reina Loba).


logo_seccionEn la Opinión de Zamora, pulsando sobre la imagen, se publica un reportaje firmado por José María Sadia, sobre Fuencisla Herrera, donde completa la historia que nos cuenta en Gente del Puerto.

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margit_kocsis1_puertosantamariaMargit Sylvia Kocsis Kerkhoven, segunda hija del matrimonio formado por el húngaro Janos Kocsis y la holandesa-alemana Carmen Mercedes Kerkhoven, nació el 23 de enero de 1941 en la Isla de Java (Indonesia) territorio que había sido colonia de los Países Bajos (Indias Orientales Holandesas), en la que habían heredado de los abuelos maternos una plantación de caucho y té, donde vivió junto a sus padres y cinco hermanos.

Marcada por su infancia, (padeció una polio) aprendió a vivir, leer y escribir en holandés y malayo, lo que influiría a lo largo de toda su vida, Margit siempre recordaba el ambiente de libertad que vivió en Java.

Acabada la segunda guerra Mundial --periodo en el que llegaron a pasar hambre-- la trasladan con el resto de refugiados a Leiden, (Holanda)  y allí le costó integrarse por lo que la familia decide volver a sus posesiones en Java hasta 1950, año en el que de nuevo se exilian durante la rebelión que daría paso a  la República Unida de Indonesia, estableciéndose en La Haya donde recibe los primeros cursos de Pintura y Bellas Artes, que determinarían su vida como artista plástica, aunque su formación pictórica será realmente autodidacta.

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Los padres de nuestra protagonista, Janos y Carmen, con sus hijas Maritza y Margit  a la derecha.

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Margit, a la izquierda, con sus hermanas Olga, Gwenny y Maritza, en 1946.

En 1962 se trasladó a vivir a la isla de Mallorca y poco tiempo después a Barcelona, donde se dedicará a la que fué su profesión y de la que vivió: la pintura.

Persona independiente, no quería someterse a nada ni a nadie, simultaneó su carrera como pintora, con ser la imagen plástica de Bodegas Terry, montada sobre un caballo tordo --de color blanco para los profanos en el mundo ecuestre--, allá a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado. Por cierto que sustituyó, en ser imagen de marca de Terry, a Nico, musa de Warhol, cantante de "The Velvet Underground". Además fue actriz y modelo.

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Caballo cartujano de Terry, con su mayoral, dispuesto para una exhibición. En el año de 1948, la familia Terry -originaria de Irlanda- se hizo con una punta de sus famosos caballos cartujanos, que darían origen al Hierro del Bocado.

kocsis_caballoEL ANUNCIO DEL CABALLO DE TERRY
Margit conocería en Barcelona al que fuera creativo y realizador de cortos publicitarios, Leopoldo Pomés, quien a través de Estudio Pomés trabajaba para la agencia catalana Tiempo/BBDO, publicistas que llevaban la cuenta de Bodegas Terry. Era Margit, montada a lomos del caballo "Descarado II" (que ganaría la Copa de Oro de la I Feria del Cabalo de Jerez) por las dunas de Doñana. Esta fue una de las primeras campañas de Tiempo/BBDO que quedó grabada en el memoria colectiva y que se convirtió en unos de los iconos de la marca y de la publicidad española.

"Margit era massa maca, massa lu?cida i massa bona persona.” Decía Pomés, quien le propuso participar en los spots de Terry y nuestra protagonista se desplazó a El Puerto para conocer la bodega.

Le sedujo el trato exquisito que le prodigó  la familia Terry, propietaria de las bodegas y su amor por el mundo de los caballos. Llegaría a montar no solo a 'Descarado II',  sino también a "Nevado" y "Habanero". (En la imagen de la izquierda, Margit montando 'a pelo' uno de sus caballos en su residencia catalana)

"...aquella luminosa y prieta Margit Kocsis, la rubia que cabalgaba por la playa el caballo blanco en el anuncio de Terry, noble bruto ignorante de lo que llevaba encima. Aquella chica nacida lejos de la España virtuosa e imperial, aquella chica que endulzaba la existencia de los muchachos de un país en el que hasta las putas llegaban vírgenes al matrimonio. ¿Ubi sunt?". (Juan Eslava Galán).

Corría el año 1964 y la televisión del No-Do estrenaba el UHF y las series "Bonanza" y "Embrujada". Entre "Picapiedras" y "Vengadores", la tele en blanco y negro se iluminaba con un anuncio que permanece en la memoria colectiva: una rubia apenas cubierta por una vaporosa camisa galopaba a lomos de un caballo tordo (blanco) sin silla de montar (usaba medias del color de su piel). Era la chica de Terry. El "spot" fue pionero, el primero de una bebida espirituosa en los medios de comunicación españoles. Y en una España oscurecida por la férrea censura franquista destilaba erotismo para muchos. Tiene su leyenda.

Margit_Joven_puertosantamariaEl anuncio de los 60 tenía un "pero" de tinte sexista: un hombre de pobladas patillas bebía y la chica era una especie de ensoñación suya. Pero fue su estética la que quedó en la retina. (En la imagen, Margit, sobre 1960. Foto: Casper Lourens).

Leopoldo Pomés dirigiría los spots que se rodaron en las playas porteñas de Fuenterrabía y Valdelagrana, y en los municipios de Playa de Aro (Gerona) Tragacete (Cuenca) y Santoña (Santander). Buena persona, "buena gente" al decir de quienes la trataron durante su estancia en El Puerto, era un ser humano de una calidad excepcional: simpática y  profesional, que declinó hacer otros anuncios, a pesar de ponerse de moda y "pegar bien" en la pantalla: su afición por los caballos y el trato recibido en El Puerto la terminaron de convencer para simultanear el mundo de la  pintura y el arte, con el de modelo publicitario, e incluso el cine.

margit_kcosis_puerto_smMODELO PUBLICITARIO Y DE FOTONOVELAS.
Trabajó de modelo para muchos de los dibujantes de Selecciones Ilustradas de la época (Luis García, Carlos Giménez, Enrich, Pepe González, etc.).

Selecciones Ilustradas (S.I.) es una agencia de representación artística de dibujantes de historieta e ilustradores españoles en el extranjero.

Durante los años 60 y 70 les proporcionó encargos para editoriales primero del Reino Unido y posteriormente de Estados Unidos, como la Fleetway británica y la Warren Publishing americana, aunque sin desdeñar países como Francia, Alemania, los países nórdicos, Sudamérica, Sudáfrica, Australia o Nueva Zelanda.

Fernando Fernández aceptó el encargo del editor Rollan para quien escribe, produce y dirige  seis fotonovelas de la colección Corin Tellado con  Margit Kocsis y Silvia Tortosa.

corintellado_puertosantamaria"Género desacreditado donde los haya, la fotonovela en España floreció y murió en un espacio de unos diez años. Para quienes tuvimos la suerte de hacerla, fue un instrumento que nos sirvió para practicar la secuencia, la continuidad, los encuadres y muchas otras cosas que luego nos fueron muy útiles en el momento de plantearnos una ilustración o una pintura. También nos abrió paso a la fotografía, y estuve durante bastante tiempo realizando trabajos fotográficos para las portadas de las series Corín Tellado, Gótica y Hit. Corín Tellado era la ñoña, la Gótica la de “qualité” y Hit la rompedora: el primer Hit se rodó en Londres, en al ambiente Carnaby y del swinging London, porque Hit contenía una fotonovela, pero también era una revista musical ultramoderna, con su hit-parade (de ahí el título), sus biografías de cantantes y todo lo más fashion del momento, que coincidió en el tiempo con el estallido en Barcelona de Tuset Street, copia (o eco…) a nivel local del fenómeno londinense. En Hit aceptaron aparecer cantantes como Georgie Dann, Tony Ronald, Raphael, Massiel, Salomé, Joan Manuel Serrat… En Corín Tellado y Gótica, nombres como la artista y pintora Margit Kocsis (la legendaria presencia rubia montada a pelo sobre el caballo “Nevado”, en el anuncio del coñac Terry que hizo soñar despiertos a millones de adolescentes). Dos grandes actrices, Silvia Tortosa y Mercè Bruquetas. Encarnita Pacheco…" (Lluis Ribas).

ACTRIZ DE CINE Y TELEVISIÓN.

En su faceta de actriz, participó en una docena de películas de diferente metraje.

  • Halt die Luft an alter Gauner - Der Stockfisch und das Stinktier (1976)
  • Las correrías del Vizconde Arnau (1974)
  • Ninguno de los tres se llamaba Trinidad (1973)
  • Los fabulosos de Trinidad (1972)
  • La liga no es cosa de hombres (1972)
  • "Percy Stuart" (1 episode, 1971)
  • Agent secret FX 18 (1964)
  • El rapto de T.T. (1964)
  • Antes de anochecer (1964)
  • Playa de Formentor (1964)
  • Al otro lado de la ciudad (1962)
  • Solteros de verano (1962)

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Margit, en su masía de Olot, en 1973.

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Margit, en una cena en Barcelona con Fernando Gago, durante su etapa de Director de Relaciones Públicas de Bodegas Terry.

margit_kosis_pint3_puertosantamariaEXPOSICIONES DE PINTURA.
Margit expuso por primera vez en su estudio de Barcelona en 1973 y ese mismo año en Olot en la Galería Les Volets, relacionándose con el mundo artísitco de Barcelona, Gerona y Olot, donde enttra en contacto, entre otros, con los galeristas Arcadi Calzada y Santiago Godoy. Se traslada a Italia donde acaba de perfeccionar su técnica realista y de detalle, recibiendo más tarde encargos tales como la serie de pinturas eróticas, para el mercado de EEUU de Norteamérica.

«Me interesa especialmente el mundo de la infancia. Me niego a aceptar la imagen que siempre se ha ofrecido de los niños: por un lado aparecen niños con amarga expresión dde ancianos y, por otra, niños preciosos de postal. De un modo u otro, el niño ha estado, hasta ahora, profundamente marginado. Era siempre aquel ser que permanecía silencioso en un rincón y con el que no contaba nadie. No quiero pintar niños ricos o de postal, sino niños un poco feos, con su personalidad y sentir humano. Se puede observar la realidad a través de la mirada de un niño, cosa que te ofrece un prisma totalmente diferente al de los demás» (Margit Kocsis).

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"Margit Kocsis fue una autodidacta que se sumergió en el mundo de la pintura porque halló en este medio expresivo la posibilidad de concretar y comunicar, de una manera directa, su mundo interior. Quizá no fueron exactamente sus 'dudas' sino sus reflexiones existenciales, lo que representó en su obra" (F.M. 21.01.1989. La Vanguardia)

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Retrato de Saskia (1984).

Se casó con Alfred López, del que mas adelante se divorciaría. Falleció prematuramente a causa de un cáncer, hace opoco más de 25 años, el 10 de diciembre de 1984, con 43 años, en Amsterdam (Holanda). (Fotos: Colección Vincent Kerkhoven).

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luisfrontelacarreraLuis Frontela Carreras, Catedrático de Medicina Legal, Especialista en Medicina Legal y Forense, Especialista en Cirugía General, Especialista en Traumatología y Ortopedia, Director del Instituto Universitario de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla. Es uno de los forenses más reconocidos del país. Se formó en Italia y EE UU. Y en Scotland Yard en investigación de incendios.

En El Puerto fue famoso por sus clínicas, primero en la calle Larga y luego en el conocido como Cruce del Oásis. Durante el tiempo que permaneció cerrada dicha clínica no nacieron niños en El Puerto. Después pasaría a propiedad de la empresa José Manuel Pascual Pascual y, concertándola con la Seguridad Social, volvería a prestar servicios públicos a la ciudadanía porteña.

Scotland-YardHijo de militar, Luis Frontela Carreras vino al mundo, por aquello del destino paterno, en la plaza de Melilla hace 68 años. Para la forensía empezó a nacer cuando, con apenas diez años, decidió hacerse Sherlock Holmes e inspeccionar las vías de un tren donde había muerto arrollada una niña. Entonces vivía en O Barco de Valdeorras (Orense). Después vino la carrera de Medicina y su formación de postgrado en Scotland Yard y el FBI.

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Clínica Santa María del Puerto, antígua del Dr. Frontela, desde la calle Juan Botaro.

Con tamañas credenciales, ya de vuelta en España supo encontrar respuesta para alguno de los enigmas del crimen sevillano de Los Galindos e incluso se atrevió, más recientemente, a contrariar la versión oficial de la colza: «--Tengo la certeza de que el aceite no mató a nadie. Cuando empecé a descubrir, con ensayos sobre chimpancés, que el causante de tanta muerte era una sustancia química del grupo de los organofosforados, llamé al secretario general de la Organización Mundial de la Salud para decírselo y su respuesta fue: "--Ya lo sé"».

A Frontela nunca le han faltado casos de resonancia que llevarse al laboratorio, ni acusaciones de tendencioso y arriesgado por los forenses cuyas autopsias oficiales termina, a veces, echando por tierra.

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Instantánea de la inauguración de la clínica, de izquierda a derecha, el Gobernador Civil de la Pronvicia, Antolín de Santiago Juárez, el Dr. Frontela, desconocidos y el alcalde de la Ciudad, Fernando T. de Terry Galarza. 1 de marzo de 1975. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

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En esta imagen, los mismos protagonistas que la anterior fotografía, rodeados del equipo auxiliar y de enfermería. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).

En El Puerto tenía una clínica en la calle Larga que se le quedó pequeña y se metió a empresario, abriendo la que hoy es Santa María del Puerto, propiedad en la actualidad de José Manuel Pascual Pascual, a cuyo director, Carmelo Delfín hemos traído a estas páginas con la nótula núm. 300.

De su «enorme talla humana» habla el que fuera alcalde comunista de El Puerto de Santa María a principio de los 80, Rafael Gómez Ojeda (nótula 488), refiriéndose al Dr. Frontela: «--Intervino en una intoxicación tremenda en un colegio y salvó a todos los niños. La gente, en agradecimiento, le colocó una placa en su clínica. Después, cuando tuvo problemas con el SAS, el pueblo se manifestó masivamente en su apoyo».

elarropiero_4_puertosantamariaDice que el Servicio Andaluz de Salud le cerró su clínica portuense, que no pudo vender como quería, dando todas las facilidades, al entonces Ayuntamiento comunista. Dice que su mayor orgullo es haber sacado de la cárcel a muchos acusados de crímenes que nunca cometieron.

Se ha sentido orgulloso de haber contribuido a detener a Manuel Villegas, “el arropiero’ con nótula núm. 201 en Gente del Puerto, --en la imagen de la izquierda-- el mayor asesino en serie de la historia de España. Mató a 35 personas.

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La cena contó con 130 comensales, venidos desde diversos puntos de El Puerto, muchos procedentes del extranjero.

Mientras esta noche en muchas casas de El Puerto sobrará la comida, en otras escasearán las viandas y en las calles, los sin techo volverán a pasarla refugiados en cajeros, soportales o puertas de negocios. A éstos sin techo fijo, malviviendo en lugares sin condiciones de salubridad, a esta Gente de El Puerto Pobre, los voluntarios de Sol y Vida les dieron una alegría durante el pasado lunes. En el local que el Area de Bienestar Social les tiene asignado en la calle Cruces, cerca de la Barriada José Antonio, les dieron de comer y cenar a unas 230 personas. Era la comida de Navidad para unos, para otros la Cena de Nochebuena.

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En la cocina, se preparaban y repartían los platos que iban a ser degustados por los invitados a esta cena pre navideña.

Más de 30 voluntarios --mas mujeres que hombres-- cocinaban, servían, recogían para que estos porteños vecinos o transeuntes vivieran una comida de acuerdo con las fechas: jamón, gambas, langostinos, sopa, cordero con patatas y tarta. Eso fue la noche del lunes. Esta Nochebuena o en la Navidad de mañana no sabemos que comerán. Posiblemente alguno pertenezca a ese grupito de no mas de 20 que casi a diario desayunan o meriendan con los de Sol y Vida. Puede que, también, algunos voluntarios que saben donde paran unos pocos de los sin techo, les lleven unas fiambreras y un termo con café caliente. Puede que en algo se mitigue el frío interior de vivir con hambre, algo mucho peor que pasar hambre, ni siquiera comparable con estar desmayado.

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Empresas y particulares anónimos donan alimentos y atienden necesidades a diario desde los almacenes y locales de Sol y Vida.

Estos días en Cáritas también han repartido bolsas para familias necesitadas. Muchas conciencias se han movido porque la cosa no está igual que antes. A fin de cuentas lo que vivieron estos hombres y mujeres el pasado lunes con lo que vivirán esta noche no son sino contrastes. Como contraste es, para los que vivimos de este lado de la suerte, que algunos no puedan cenar esta noche, del empacho de tantas comidas y actos sociales por mor de la Navidad. Eso es últimamente esta fecha, un periodo de contrastes, donde el corazón de unos cuantos llama a moverse a los demás, para compartir y ser solidarios. Como hacen estos voluntarios con su tiempo, con el tiempo que le quitan a las familias para darles un rayo de sol y esperanza de vida a quienes se confortan en sus comedores.

sin-techo-caritas

willydelpozo_puertodesantamariaJosé Wilfredo del Pozo Alarcón --Willy del Pozo-- nació en Ayacucho (Perú) el 2 de abril de 1970. Es escritor y editor que firma sus obras, además, con los seudónimos de Karl Oharak y Abril Alonso. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Cádiz es autor de libros de relatos y diversos poemarios: “Hablando al amor” (El Puerto de Santa María, 1992), “El retorno del poeta” (Cádiz, 1997), “Pinceladas líricas" (El Puerto de Santa María, 1998) –con la participación pictórica del artista italiano Francesco Policastro–, “La revelación de la palabra”, (Lima, 1999) –con la participación del fotógrafo extremeño José Luis Medina– y el libro de relatos eróticos “Trilogías” (relatos al desnudo) (Cádiz, 1996).

Funda en 1993 El Puerto, junto a los escritores porteños Jonathan B.C. Crazy y Andrés Hernández, la Asociación Cultural “Altazor” de la cual fue Presidente hasta mayo de 1997 y director de la revista literaria del mismo nombre hasta setiembre de 1995. En ella participan autores tales como el dramaturgo Juan García Larrondo, con nótula núm. 82 en Gente del Puerto y poetas como Julio Rivera Cross o Andrés Hernández.  En mayo de 1997 regresa a sus territorios natales, donde se integra de pleno al mundo intelectual huamanguino.

ediciones_altazorEn diciembre de 1998 retorna a España y crea la revista cultural “Gimnasio de musas” 0 “El colibrí lírico” o “El acné de Narciso” o “La inocente hecatombe”, que sirve como un enlace de comunicación entre El Puerto de Santa María y Ayacucho. Fue Presidente de la Asociación de Escritores de Ayacucho (AEDA) (2000-2002) y director de la revista Tikanka, y portavoz de dicha institución. Es director de Ediciones Altazor con sede en Lima (Perú) donde promociona a autores peruanos. El pasado mes de agosto presentó en Perú varios libros de cuentos para niños, bajo uno de sus seudónimos “Abril Alonso”

GIARDINO

Sentí que el amor era
como un jardín en primavera
sucumbí a la tentación
de podar sus flores
de abrir sus pétalos al sol
y en un momento indeciso
vendí mi cuerpo
a una rosa que no era mía.

(De Pinceladas líricas)

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fernandoleongarcia_puertosantamariaNació en Córdoba el 15 de mayo de 1943. Hijo de Antonio León Amo, quien fuera director del Banco Hispano Americano y de Josefa García González, procedente de Montilla (Córdoba) llegó a El Puerto con 5 años, donde estuvo viviendo hasta 1966, es decir que se marchó con 23 años, aunque ha vuelto muchas veces y por muchas razones como leerán a lo largo de esta nótula. El olor de los vinos de Montilla y los de El Puerto influirían, de alguna manera, en la forma de entender la vida de este porteño afincado en Córdoba. Estudió en el Colegio de las Carmelitas párvulos y preescolar con la Señorita Paquita hasta pasar al Colegio de La Pescadería. Al finalizar el bachillerato y, muy influido por la amistad con aquel conocido médico de El Puerto, Miguel Duro del Moral, le entró la vocación y estudió Medicina en la Facultad de Cádiz, entre 1960 hasta 1963. En 1966 finaliza la carrera con sobresalinete en la Reválida de la Licenciatura. Fue Delegado de Facultad en los años 1965 y 1966, y miembro por elección del Consejo Nacional de Estudiantes. Hizo las Milicias Universitarias, licenciándose como Alférez de Complemento.  Pero Sus raices con El Puerto se habrían afianzar más aún. (Fernando León, impartiendo una conferencia).

El 6 Diciembre del año 1969, --ya había llegado el hombre a la luna-- se casó con la porteña Maria de la Encarnación Gil de Reboleño Insúa, en la Iglesia Mayor Prioral, celebrando la ceremonia el párroco de San Joaquín, José María Rivas Rodríguez, ya que en esa fecha estaba en San Joaquín de obras y es donde les correspondía casarse. Establecieron su residencia  en la capital cordobesa y, fruto del matrimonio han  tenido seis hijos: Fernando, Encarna, Marta, José Antonio, Javier Jesús y Miguel Angel.

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El día de la Boda, durante la celebración del banquete en el Club El Buzo. De izquierda a derecha, Loty Benjumeda Abreu, Fernando León García, Encarnita Gil de Reboleño Insúa y el colaborador de esta web, Vicente González Lechuga, a cuya colección pertenecen las fotografáis que ilustran esta nótula.

Toda la familia se siente porteña, de ahí la vinculaciòn que sigue conservando con nuestra Ciudad, donde viene siempre que puede a ver la familia y a veranear en su  apartamento. Sus hijos, también han heredado ese amor por El Puerto.  Así,  no se le borran los recuerdos del Parque, la Plaza Peral, La Victoria --tan maltratadas éstas dos últimas--, la Plaza del Polvorista, los partidos de fútbol en los Jesuitas, Gimnástica, etc. También de pequeño era un habitual del coche de Bootello para ir a La Puntilla, con 'El Gallo', gran conductor que hacía andar aquel ingenio mecánico no sabemos como.

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En el Parque Calderón, junto al Bar Santa María, Ramón Lizaso Solinis, Francisco Javier Moresco Suárez y Fernando León García. Década de los 50 del siglo pasado.

UNA INTENSA VIDA EN LA MEDICINA
La especialidad en Aparato Digestivo la estudió en el Hospital Universitario de Sevilla en la cátedra del Prof. Antonio Aznar Reig, primero como alumno, y posteriormente como Profesor Ayudante de Clases practicas y Adjunto  clínico. Con posterioridad aprobó las oposiciones como médico de la Seguridad Social a nivel de todo el estado, escogiendo Córdoba y siéndole concedida, por prelación. Obtuvo, igualmente por oposición autonómica, la plaza de Especialista de Aparato Digestivo, del Servicio Andaluz de Salud. Fue Director del Centro de Oncología de Córdoba, hasta su desaparición. Es especialista en Medicina Interna. Fundador en Córdoba del Sindicato Médico, totalmente profesional y libre de cualquier vinculación política.

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El Hospital Reina Sofía de Córdoba capital.

Ha sido Médico Especialista de Aparato digestivo como jefe clínico, adscrito al Hospital Reina Sofía de Córdoba, hasta su jubilación en 2008 por imperativo de la edad, continuando en su consulta privada. Igualmente ha sido Vicesecretario, Vicepresidente y Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Córdoba y Vicepresidente del Colegio Andaluz de Médicos. Con motivo de su jubilación de la medicina pública, dimitió de todos sus cargos honoríficos, salvo de la Fundación del Colegio de Médicos de Córdoba, de la que ha sido presidente, para quedar como patrono, donde continuará impulsando los planes de investigación y las líneas a favor de la buena alimentación y salud, y continuarán las actividades culturales, como el premio de novela y los de investigación.

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En el Bar Central. En la mesa situada en primer término: Carlos Mata, Tomás Marcos, Juan Bonilla, Enrique García Máiquez, Fernando León, Francisco Javier Moresco Suárez y Ramón Lizaso Solinís. En la segunda mesa, Rafael de los Santos Rodríguez e Ignacio Sordo de la Torre. Año 1958 (Foto Rasero).

PUBLICACIONES, CONGRESOS, CONFERENCIAS
Es asistente habitual a congresos nacionales e internacionales, dentro y fuera de la Comunidad Europea, para asuntos de su especialidad médica. Ha ejercido las funciones de profesor en cursos y seminarios desde su época de la Facultad de Medicina de Sevilla, así como ha ejercido dichas funciones con compañeros médicos estudiantes. Cuando dicha experiencia ha servido para que se ame mas la medicina; cuando  ha ayudado a algún compañero médico rural; cuando ha colaborado con médicos que ejercen  la autentica medicina, ejemplo de humanidad, es cuando Fernando se ha sentido especialmente satisfecho y guarda muy buenos recuerdos de ello. Ha participado erosos tribunales de la especialidad, para elegir distinciones de trabajos, aptitudes, plazas en la SS, etc

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Feria de Ganado de 1962, el domingo 22 de mayo. Fila superior, de izquierda a derecha: José Luis Moresco Suárez; Neni Caveda Pérez, José Miguel Merchante Gutiérrrez, Encarnita Gil y Fernando León; fila del suelo, Ignacio Benjumeda Osborne, María del Carmen León Gutiérrez, Eloísa Martínez Govantes, Cristina León Gutiérrez, Fernando Merchante Gutiérrez, Aurora Muñoz Ávila, Julia González Padilla y Jesús Jiménez Alcázar.

ANÉCDOTAS DE LA REALIDAD.
Cuando tomó posesión de su primera plaza en la Seguridad Social, en el año 1969, y dada la apariencia juvenil que tenía con 26 años, vivió situaciones muy divertidas. En cierta ocasión, al  llegar a la consulta asignada el  primer día, abrió la puerta y la enfermera que estaba arreglado los documentos que le tenía que firmar, le dijo con gesto agrio al verlo entrar:  “--Que quiere Vd?". Nuestro Fernando puso cara  de niño bueno y le contestó: “--Si a Vd no le importa y no tiene inconveniente, ver a mis enfermos", fue la elegante respuesta. La cara de ella era un poema, poniéndose roja como una amapola. Algo que siempre recordaría y que se recordarían entre ellos. Fernando siempre afirmó que era una gran persona y magnífica ATS.

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De izquierda a derecha, Juan Osborne Tosar, Vicente González Lechuga y Fernando León García, en la pasada Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino del año 2008.

fernandoleon_feria2_puertosantamariaEn otro momento, en la consulta privada, una señora muy 'desenvuelta',  al entrar al despacho, le dice: "--¿No está su padre, que es a quien yo quiero ver?". A lo que Fernando le respondié: "--Lo siento. pero mi padre es Director de Banca y el Médico soy yo, que es a quien Vd quiere ver". Aquel fue el principio de una buena amistad. (En la fotografía de la izquierda, otra instantánea en la Feria de 2008: Fernando León, María Benjumeda Abreu, y la mujer de Fernando, Encarnita Gil de Reboleño).

Pero la anécdota definitiva fue aquella en la que, pasando consulta en la Seguridad Social, estudió un test de gestación positivo. Con la idea de dar la noticia con suavidad, le dijo a la paciente: "--No se preocupe, que está Vd muy sana y es mas, la felicito porque va a ser madre". En ese momento nuestro médico notó una patadita en la pierna que venía de su enfermera. Al ver que la paciente se entristecía, intentó ayudarla y volvió a la carga, preguntándole: "--¿Qué prefiere niño o niña?" Otra patadita de su asitente y así hasta en tres ocasiones, cada vez que el médico le hacía una pregunta para levantarle el ánimo. Al final, cuando sale la paciente, le dijo la enfermera: «--¡Don Fernando, que es el tercero y es soltera!»

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Cuando se haga la historia de la fotografía en El Puerto se hablará, sin duda, de Justino Castroverde y de Francisco Sánchez "Quico". Se hablará de Pantoja, de Rasero, de Fariñas, de "Rafa," de la "Galería Azul" o de Garpre. Seguramente nadie se acordará de "Cuéllar", el viejo, ni de "Cuéllar", el hijo. Pues, de entrada diré que "Cuéllar" el viejo no se llamaba "Cuéllar", sino José Alonso Mesa, y que "Cuéllar" el hijo, ni se llamaba "Cuéllar", ni era hijo del viejo. "Cuéllar", el hijo, tiene por nombre Rafael y por apellidos López Raya. Lo que ocurre es que "Cuéllar" el viejo lo recogió, lo adoptó y lo tuvo siempre por hijo. (En la imagen, Rafael López Raya, 'Cuellar el hijo').

"Cuéllar" el viejo vino de Sevilla a El Puerto unos años después de la Exposición de 1929. Allí había sido mayoral, cochero, del Marqués de Salvatierra, Don Pablo Atienza, que en la finca "Majalova" tenía --y su hijo Rafael, casado con Soledad Becerril, tiene-- una ganadería de caballos españoles de estirpe cartujana y una de las mejores colecciones de carruajes y guarniciones de toda la Andalucía La Baja y parte del extranjero. Yo no sé cómo a "Cuéllar" el viejo, le dio por la fotografía y se planteó dejar de ser cochero por cuenta ajena, pero lo cierto es que plantó sus reales en el Parque de Calderón, al lado de la primera palmera, según se mira desde la Plaza de las Galeras Reales, a la derecha, y de allí no se marchó, sino obligado por la Parca. Allí, aunque dejó de ser cochero, no olvidó su antiguo oficio de caballerizo y se compró un impresionante caballo de cartón, con una plataforma de madera con ruedas, que le hizo un industrial-artista fallero de Valencia.

lsa_parquecalderon_puertosantamariaEL CABALLO DE CUELLAR.

El caballo, con su artística cabezada, sus riendas, su montura española y sus estribos ingleses, su baticola y su rico petral de flecos, le llegó un día por ferrocarril, en un tren de mercancías, dentro de una jaula de listones de pino, donde, envuelto en papel "cuero", venía oculto el fogoso corcel que tanta gloria le daría. Se lo entregó "El Rerre" en su domicilio de calle Lechería, o Cervantes, número 36. En plena calle, "El Rerre" paró su carro de pértigas tirado por dos mulos leoneses, preguntó por el destinatario a cuyo nombre venía la facturación --que nadie le dio pistas porque venía a nombre de José Alonso Mesa, hasta que uno cayó en que era el propio "Cuéllar" de quien se trataba--,  pidió auxilio a unos zagales, bajó el bulto, y lo colocó en medio del patio de la casa de vecinos. (En la imagen de la izquierda, el autor del reportaje, subido a lomos del 'Caballo de Cuellar').

Abrir la jaula fue todo un acontecimiento porque, como hubo que echar mano de los buenos oficios de Diego "El Gurrino", con fragua próxima al lugar, a fin de cortar --lo que hizo con excelente profesionalidad--, los flejes de acero que aseguraban la integridad del envío, se corrió la voz y acudió al florido patio toda la chiquillería. No es para contar lo que se armó, cuando apareció ante la vista de todos aquel caballo, que ni el de Troya, ni Bucéfalo, ni Babieca, ni tan siquiera el caballo de Ariza, causarían tanta admiración si aparecieran ante la grey infantil del barrio gitano de la calle Lechería, Rosa, Santa Clara y aledaños.

josemaria_y_antoniooviedogonzalez_puertosantamaria«--Ahora me monto yo», decía por aquí uno.
«--Bájate ya, que ahora me toca a mí», increpaba el otro.
Y ante la mirada atónita de "Cuéllar", que veía abierto en canal y desplomado a su semoviente, saltó por los aires uno de los estribos de aluminio, rota la ación, de gutapercha.

«--Aquí se ha acabado esto», dijo "Cuéllar" el viejo y, contrariado, dispersó a la caterva devastadora y, acto seguido, encargó a Brión dos aciones para los estribos de cuero de vaca, de tan gran calidad, que han perdurado hasta que su hijo, "Cuéllar Jr.", dejó el oficio y vendió el caballo a "Bicicleta", un fotografo sevillano de al minuto, que tenía su "estudio" a los mismitos piés del monumento a Colón entre el Paseo de Catalina de Ribera y los Jardines de Murillo. Reparado inicialmente el caballo de tan estruendoso estreno, Cuéllar se lo llevó una mañana, tirado a mano, rodando, por Lechería, Chanca y Ribera del Río, hasta junto a la primera palmera, entrando, por la derecha, del Parque donde lo instaló de reclamo para su negocio. (En la imagen, José María y Antonio Oviedo González. A la derecha, al fondo de la imagen, el Cinema España).

Estrenaba "Cuéllar" aquel día un sobretodo de crudillo que su santa esposa le había cortado y cosido; estrenaba la cuadrada máquina de retratar "al minuto" con su trípode de madera; estrenaba su cubito de cinc con el agua; estrenaba el pañito de bayeta; estrenaba la fórmula mágica del revelador artesano hecho en su casa con particular cuidado: "seis gramos de sulfito, treinta gramos de hidroquinona, tres gramos de metol, treinta gramos de carbonato cristalizado, todo disuelto en un litro de agua". Y funcionó. Funcionó, porque ya lo llevaba ensayado, que el día antes puso a su esposa como modelo en el patio de su casa y estuvo cogiéndole el pulso y el tono al objetivo de la maquina y a las dosis de productos químicos. Porque la luz debía calcularla a ojo, sin fotómetro; el tiempo de exposición, a ojo, quitando la tapadera de la lente y volviéndola a poner como un relámpago; y los gramos, a ojo de buen cubero... «--El ojo en este oficio es el que trabaja», se dijo.

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El Parque Calderón, en los tiempos de 'Cuellar Viejo'.

Con esas iniciales fotos, "Cuéllar" colocó, de muestras, dos marcos en los laterales del cajón de su máquina y se lanzó a trabajar. Cuando un militar sin graduación se le ponía delante y le pedía que lo retratara, "Cuéllar" adoptaba una pose de artista; lo mandaba poner en el sitio adecuado; destapaba el objetivo, metía la cabeza por la manga, centraba la imagen, tapaba el objetivo, manipulaba el interior y montaba el papel que serviría de negativo en el chasis y ¡zas!, salió el pajarito. El militar sin graduación había quedado inmortalizado.
«--¿Cuántas copias desea?» preguntaba. Y el militar, contando, con los dedos pensaba en la novia, en la madre, en la abuela, en la otra abuela, en su tía fulana, en su tía mengana...
«--Las cuatro son, tres pesetas», advertía "Cuéllar".
«-Pues cuatro», decía el militar, comprendiendo que tenía que venir el "tío Paco con las rebajas" que la cosa no estaba para tantos gastos.

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La Casa de los Sánchez Cossío, en la calle Larga esquina a Plaza de Isaac Peral, donde estuvo la Caja de Ahorros de Cádiz y la venta de entradas de la empresa. Soldados de la Marina, paseando. Posiblemente se fotografiaran en el Parque ante la máquina de Cuellar.

No se crea que lo de los retratos al minuto era fácil. Después de impresionado el negativo, había que revelarlo. Después de revelarlo, había que obtener los positivos y ahí me tiene Vd. a ese "Cuéllar" colocando la tablilla, en sus rieles o guías, con el negativo pegado de al revés, calculando la distancia, a ojo, alargando o acortando el fuelle, a ojo, con la cabeza otra vez metida en la manga de bayeta negra y el objetivo abierto. Ahora debía colocar el chasis con el papel de positivar, darle al negativo la exposición conveniente, a ojo, y tapar. Lo demás sería un tejemaneje dentro del cajón, en la cubeta del revelador; quitando el tapón, mirando, de vez en cuando, por el tubo del visor (acondicionado, en evitación de accidentes oculares, con un trozo de camara de rueda de bicicleta), levantando la trampilla del cristal rojo para no perder ripio y meter los positivos en el fijador. A todo esto, un brazo que entra y otro que sale de la manga negra y, a continuación, con un tirón del cajoncito de lata galvanizada,  aparecían, como milagrosamente, las cuatro fotos. Luego, el agüita milagrosa y la bayeta; la cuerda y los alfileres de tender; y, finalmente, papel de estraza, bien plegado y las fotos de dos en dos, encaradas por el reverso, para que, todavía húmedas, no se estropearan.

SON TRES PESETAS.
De tres en tres pesetas, de soldados, criadas, niños caprichosos, y angustiados viandantes con los carnets a punto de caducar, "Cuéllar", fue ganándose su sustento y el de su familia. "Cuéllar" el viejo, no tuvo siempre la gran papada con que se le conoció. La fue adquiriendo poco a poco y, la verdad, no sé si era una acumulación de grasa o enfermedad que no había dado la cara. El caso es que "Cuéllar" el viejo tenía una enorme y desproporcionada papada que le hacía singular y hasta beatífico. "Cuéllar", en verano, por la mañana, hasta media tarde, hacía una excepción. Se montaba en el autobús de Bootello, en el primer viaje, con su máquina y su caballo y se plantaba en la playa de La Puntilla. Puede decirse que eran los únicos momentos en que abandonaba su lugar de la primera palmera, a la derecha, entrando, del Parque adonde volvía sobre las cuatro o las cinco de la tarde hasta que empezaba a oscurecer. ¡La de niños y niñas en bañador, la de tatas con uniforme blanco, cuello duro y delantal que habrá retratado "Cuéllar" en la playa!

Cuando Rafael López Raya, "Cuéllar" hijo (que nació en Olvera el 3 de marzo de 1910) después de estar de soldado en Africa, de ejercitarse en los más peregrinos oficios, entre ellos el de picapedrero, no pudo trabajar --por mor de una quebradura que le hinchó un compañón de forma desmesurada--, decidió dedicarse a la fotografía al minuto. Se encargó una máquina de cajón de 25 centímetros de ancho y alto por 35 centímetros de largo, en un carpintero de Sanlúcar, que tenía taller abierto en la Puerta de Jerez, a la que dotó de un objetivo con diafragma metálico que adquirió al difunto "Churrasca", el del baratillo. Con la máquina y el caballo, prosiguió en el Parque, al lado de la primera palmera, a la derecha, entrando.

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La Plaza de las Galeras Reales a finales de los cincuenta del siglo pasado.

Sin embargo "Cuéllar" el viejo, con su papada, y "Cuéllar Jr.", con su quebradura, y ambos dos con las uñas parduzco-amarronadas, por la acción prolongada de la manipulación de los productos químicos, coincidieron en sus actividades fotográficas. En sus últimos años, "Cuéllar" el viejo se "agiornó" y ejerció hasta la muerte con una máquina de paso universal reflex. "Cuéllar Jr." vivió apegado a la tradición de la máquina de al minuto hasta que una operación del riñón lo apartó de toda actividad. Desde entonces, tan fijo como un reloj, a eso de las tres y media de la tarde, todos los días, "Cuéllar Jr." acudía al lugar de siempre. Luego se sentaba en el Bar Santa María y se tomaba un té. Y al que le preguntaba, le relataba la fórmula del revelador o sus andanzas por Africa. Antes de irse, "Cuéllar Jr." dejaba sobre la mesa del Bar Santa María diez duros. Y Angel Lozano, protector de artistas, como su padre, no le dijo nunca, a "Cuéllar Jr." que la infusión de té había subido de precio hace como cosa de diez años para acá. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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Alexander Robert Eady nació en 1938 en Wennington, condado de Essex, (Inglaterra). Es trilingüe, habla ingles, español y francés, “mais depuis 45 années en Espagne, j’ai presque tout oublié”. Vive en El Puerto desde 1964, fecha en la que es fichado por Bodegas Terry, donde presta sus servicios hasta que, en 1991 es reclutado por Bodegas Caballero, trabajando allí hasta su jubilación en 2003. Casi toda una vida, un total de 39 años, trabajando en el negocio de exportación de Vinos del Marco del Jerez-Xérès-Sherry y Brandy en dos empresas familiares de El Puerto. Está casado con la porteña Mercedes Puyana, con quien tiene dos hijos. Es socio de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y ha participado como miembro del jurado de la Fiesta de los Patios 2009. También es Presidente del Ateneo del Vino Fino con sede en nuestra Ciudad.

raf_96_puertosantamariaROYAL AIR FORCE.
Alex es ex combatiente, fue condecorado en el conflicto de Chipre donde estuvo en la Royal Air Force desde 1956 a 1959. En 1955 la EOKA, (Organización Nacional de la Lucha Chipriota), empezó con violencia para echar los británicos de Chipre a la fuerza como preludio a conseguir “enosis”, es decir, su unión con Grecia. Georgios 'General' Grivas, alias 'Dighenis' con el apoyo del Arzobispo Makarios, encabezó la organización terrorista Greco-Chipriota. Makarios y Grivas eran dos personalidades diametralmente contradictorias.  El primero, un líder religioso con aversión a la violencia y con una propensión hacia la diplomacia. El segundo era militarista, curtido en la violencia y el terror, cuya notoriedad empezó en la guerra civil griega a mediados de los años 40.

moneda_camborio_puertosantamariaEL PUERTO EN 1964.
Estando aun en la Reserva, Alex salió desde la Pérfida Albión --como llamaba Napoleón a lo que es hoy en día el Reino Unido-- el 5 de noviembre de 1964 con rumbo a España, concretamente hacia nuestra Ciudad. Allá por el año 1964 las bodegas de Fernando A. de Terry, S.A.  decidió lanzarse definitivamente en los mercados internacionales del Vino de Jerez, aunque por ejemplo con su brandy -o 'coñac' como se llamaba en aquel entonces- había estado presente en los Estados Unidos desde cuando terminó La Prohibición en el año 1933 a través de la empresa “Briones Inc”. Fue durante una entrevista que se celebró en el famoso Savoy Hotel en Londres después del lanzamiento de la gama de vinos del Marco de Jerez --Sherry para los ingleses-- que incluía el famoso Fino Camborio “Viva moneda que nunca se volverá a repetir” en memoria de Federico García Lorca, cuando se contrató a Alex para trabajar en la bodega en el equipo que comandaba el Director de Exportación de Bodegas Terry, Manuel Gago García.

Después de unos meses de estancia en la Residencia Sol y Mar regentada por Agusto Atalaya, oriundo de Tánger, muy cerca de la Bodega de Terry y la Plaza de los Jazmines, Alex llegó a parar en casa de 'Las Botijas', o sea de las hermanas Fernández, que vivían en una casa enorme encima de la tonelería que fuera de su padre en la calle Sol. Las buenas hermanas Mari Pepa y Milagros leían asiduamente la publicación local Cruzados y en Navidades preparaban cestas para los pobres con polvorones y otras delicias navideñas suministradas por Acción Católica. No había calefacción en aquella enorme casa, pero si un suministro inagotable de tacos de roble procedentes de la tonelería en la planta baja para alimentar su 'cocina económica' y también para preparar el cisco para su brasero.

alexeadi_3_puertosantamariaFueron tiempos muy distintos a los actuales. La central de Telefónica de España, en la calle Larga era todavía manual, y las conferencias telefónicas para el extranjero, y las nacionales también, había que pedirlas con antelación, y a veces la espera era mucho mas que solo unas horas. En los casos de cierta urgencia se desplazaba a Jerez, al Hotel Los Cisnes, donde solo tardaban más o menos el tiempo de tomar un café para que te conectaran con Londres por ejemplo. Las demás comunicaciones por Telégrafos –el telex, si bien se había inventado, aun no había llegado a El Puerto– o por Correos. (En la imagen, Alex, con una copa de Brandy Milnario, de Bodegas Caballero, en el interior del Castillo de San Marcos).

GRANDES CAMBIOS EN TERRY.
Fue mucho tiempo después en el año 1991, siendo Alex  Director de Exportación de  Terry desde Abril de 1980, cuando empezaron los grandes cambios en Fernando A. de Terry, S.A. y cuando pasó la empresa a manos de una multinacional –Allied Breweries, de Inglaterra– y el resultado final de ello fue la salida de Alex de Terry en diciembre de 1994 para colaborar en el área de exportación e importación de Luis Caballero, S.A. hasta su jubilación en septiembre del 2003.

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Presentación de Catavinos al presidente de las Bodegas Góngora, en Villanueva del Ariscal (Sevilla).

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Alex, a la derecha, ha sido jurado de la Fiesta de los Patios en su edición 2009

LA FAMILIA PORTEÑA DE ALEX.
En 1968 Alex se casa con Mercedes Puyana –hija de Juan Puyana, mancebo de toda la vida en la Farmacia de Fernández Prada en la calle Larga- y tiene dos hijos: Ruth, bióloga por la Universidad de Sevilla y licenciada en ciencias medioambientales por la Universidad de Aberystwyth,  y Alexander, filología inglesa por la Universidad de Cádiz, y licenciado en traducción por la Universidad de Salford.
Lo de la jubilosa jubilación de Alex es un decir ya que, frecuentemente, le podemos encontrar junto con Mercedes andando por los senderos del Parque Natural de Grazalema: tienen una casita en el mismo pueblo de Grazalema. Además colabora activamente con su hijo Alexander, lingüista, profesor y traductor, en sus proyectos de traducción.

ateneodelvinoEL ATENEO DEL VINO FINO.
El Ateneo del Vino Fino,
es una organización de naturaleza asociativa y sin ánimo de lucro, que se constituyó hace cerca de siete años, el 14 de diciembre de 2002, y entre los fines de la asociación se encuentran, entre otros, fomentar la cultura del vino en general, y en particular la del Marco del Jerez, promover y defender el patrimonio cultural que representa el mundo del vino, en sus aspectos productivos, lúdicos, arquitectónicos y artísticos, y promocionar la creación literaria, artística y audiovisual relacionada con la Cultura del Vino. Tal vez lo más representativa destaca la organización y gestión de las Jornadas del Vino Fino, de carácter anual, en las que se exponen y debaten numerosos aspectos de la relevancia que tiene la cultura del vino en nuestro entorno.

MUSEO DE LA CULTURA DEL VINO FINO.

El Ateneo del Vino ha tenido desde sus inicios la intención de incentivar la creación de un Museo de la Cultura del Vino Fino.  Han presentado al Gobierno Local un proyecto detallado de la creación de una Fundación que pudiera asumir su gestión para no gravar aun mas las arcas municipales, ya de por si maltrechas en la actual coyuntura económica. Dicho proyecto ya cuenta con el apoyo oficial del Consejo Regulador de Jerez Xérès Sherry, así como el de la Universidad de Cádiz, como patronos, aparte del apoyo decidido de otras entidades no oficiales. Actualmente, están pendientes de una importante decisión del Ayuntamiento ya que, sin su participación como patrono, sería imposible llevar a cabo este importante proyecto.

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A la izquierda, el director del Caballo Blanco, Jerónimo Tavira, Manuel Alonso Vicedo, director de Radio Sevilla y organizador del acto; Diodoro Canorea y Enrique Barrilaro, en un momento del multitudinario homenaje.

El 2 de febrero de 1971, tras la reapertura de la Plaza de Toros en junio de 1970 --90 años después de su inauguración-- y como consecuencia de las importantes obras de consolidación que se le aplicaron a la misma, se celebró en los salones del Hotel Meliá Caballo Blanco un homenaje a los empresarios taurinos Diodoro Canorea y Enrique Barrilaro, ofrecido por Manuel Alonso Visedo, de Radio Sevilla, haciéndoles entrega de unas placas de plata con  significativas dedicatorias. El acto estuvo presidido --lo que mandaba el ejército entonces-- por el Capitán General de la II Región Militar, duque del Infantado, a pesar de encontrarse presente la máxima autoridad local, que se estrenaba por aquellas fechas, Fernando T. de Terry Galarza, así como su antecesor en el puesto (estuvo poco tiempo) Juan Melgarejo Osborne. Los presidentes de las diputaciones de Cádiz y Sevilla, Antonio Barbadillo y García de Velasco y Carlos Serra Pablo-Romero. El Delegado Provincial de Información y Turismo, Landín Carrasco; el gobernador civil de Sevilla,  Ramón Muñoz González y Bernaldo de Quirós, el alcalde de Sevilla, Juan Rodríguez Fernández y García del Busto. El director del hotel Caballo Blanco era, por aquellas fechas, Jerónimo Tavira, en cuyo establecimiento se celebraban sonados y principales actos de todo el arco de la Bahía de Cádiz.

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Otra instantánea del Homenaje. Vemos a la izquierda, de pie, a Rafael Peralta. Preside el acto el Capitán General de la II Región Militar, duque del Infantado, a su izquierda Diodoro Canorea, a su derecha, Enrique Barrilaro, de pie correspondiendo a un saludo.

En el homenaje estuvieron presentes muchos toreros, como no podía ser de otra manera dado lo que mandaban estos señores, aquí y en Sevilla: José Luis Galloso, Rafael Ortega, Diego Puerta, Curro Romero, Ruiz Miguel, Limeños, Parada, Luis Parra 'Jerezano', Emilio Oliva, Rafael de Paula, Alonso Morillo, Joselito, Paqurri, Javier Gallardo, Ernesto Santo, Fabián Mena, José Fuentes y los caballeros rejoneadores Fermín Bohórquez, Alvaro Domecq Romero, Ángel Peralta, entre otros, así como apoderados, ganaderos, miembros de numerosas peñas taurinas y aficionados que se sumaron al homenaje. Se leyeron adhesiones recibidas de distintos paises de américa latina, así como de otros puntos de la geografía española.

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A final de mes se celebró un Festival Taurino el 28 de febrero, en el que participaron Rafael Ortega, Diego Puerta, Curro Romero, Miguelín no pudo venir y fue sustituido por Luis Parra 'Jerezano', Limeño, Ruiz Miguel, José Luis Parada y Rafael Torres, con 8 novillos toros de las ganaderías de Atanaiso Fernández, Marqués de Domecq y Hermanos, Salvador Guardiola, José Luis Osborne, José García Barroso, Alfonso y Manuel Lacave, Marcos Núñez y Manuel Benítez “El Cordobés”. Los trofeos fueron para Puerta, Parada y Torres, con salida de éste último a hombros, petición insistente para Limeño y pitos abundantes para Curro Romero.

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En la foto de la barrera de los toros, están de izquierda a derecha., el primero, desconocido: Antonio Barbadillo García de Velasco (presidente de la Diputación de Cádiz); su mujer, Pilar Mateos López de la Banda; Rafael Landin Carrasco ( delegado provincial de información y turismo); su mujer; Fernando T. de Terry Galarza (alcalde de la ciudad); su 1ª mujer, Ana María Mateos López de la Banda. Entre Landin y la mujer de Barbadillo podemos ver con gorra oscura 'de plato' a Manuel Camacho Luque, ordenanza y macero del Ayuntamiento. Abajo, Enrique Barrilaro en el burladero de la empresa.

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Los diestros participantes en el festival, antes del paseíllo. (Fotos: Archivo Municipal. Fotos Rafa).

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Vista de una parte del Yacimiento de Doña Blanca, desde los depósitos de agua. Foto tomada en enero de 2008. (Colección Vicente González Lechuga).

Se cumplen 30 años en estos días del inicio de las excavaciones en el yacimiento de Doña Blanca, situado nuestro término municipal, impulsada por el entonces profesor de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid y hoy Doctor en Arqueología y Catedrático de la Universidad de Cádiz, Diego Ruiz Mata.

diegoruizmata_puertosantamariaAunque ya existían noticias por parte de eruditos locales como Francisco Ciria y Vergara y el investigador alemán Shulten que la identificó como el Puerto de Menesteo, no fue hasta la llegada a nuestra Ciudad en torno a 1979, de Ruiz Mata, cuando se propusieron las excavaciones sistemáticas del yacimiento del que su principal mentor ha llegado a firmar que acaso pudiera ser la Gadir fenicia ya que, en Cádiz no se encontraban registros arqueológicos que sustentaran la antigüedad de la ciudad. En una compleja teoría, Ruiz Mata componía la situación de las islas antiguamente, siendo Cádiz una necrópolis, Doña Blanca la ciudad y la isla de Sancti Petri un templo. Las teorías van y vienen, los estudios avanzan y retroceden, y diversas escuelas y arqueólogos están a favor y en contra de la misma. Pero no deja de ser un lugar apasionante que ha apasionado a cuantos en él han trabajado. Otra interesante teoría, la Sidunia árabe, ha sido expuesta por el profesor Borrego Soto, en la nótula 378 en Gente del Puerto. (En la imagen, el Prf. Dr. Diego Ruiz Mata).

muralla_donablanca_info_puertosantamariaEn un trabajo infográfico realizado a auspicios de la Fundación CEEI, Bahía de Cádiz, se afirma que el yacimiento presenta una importancia singular en el panorama de la colonización fenicia en el Mediterráneo occidental. Su excavación, entre 1979 y 1995, ha sacado a la luz restos de murallas, necrópolis y viviendas de entre los siglos VIII y III a. C. Con un excepcional grado de conservación, el yacimiento guarda las claves sobre el paso de los fenicios por la Bahía de Cádiz y su relación con los pueblos indígenas de la Baja Andalucía. (En la imagen, infografía de la muralla fenicia).

TRABAJOS DE CAMPO.
El poblado y la necrópolis del Castillo de Doña Blanca ha sido objeto, desde 1979, de un programa de investigación sobre la colonización fenicia en la bahía gaditana que abarca todo el proceso histórico, desde de los primeros contactos de estos pobladores y su implantación en la zona hasta que se produce su abandono, en torno al siglo III a. C. Desde dicho año y hasta la actualidad, se han efectuado varias campañas arqueológicas en el yacimiento, cuyo objetivo principal ha sido el análisis de la secuencia estratigráfica del poblado, así como el estudio de los aspectos defensivos y urbanísticos en sus diferentes épocas y de los rituales funerarios practicados. No obstante, dentro de este programa de investigación se han llevado a cabo otros tipos de estudios, centrados en aspectos como la alimentación, el paleoambiente, la geología, los metales y las pastas cerámicas.
Las excavaciones efectuadas hasta ahora, por tanto, permiten trazar un ajustado panorama del proceso histórico de la bahía gaditana en su amplia estratigrafía, desde comienzos del siglo VIII hasta finales del III a. C.

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Esta fotografía está tomada hace justamente 30 años: el 22 de agosto de 1979, en el primer corte de la excavación, que hoy se encuentra tapado con una estructura techada y que puede ser visitado junto a la torre mediaval. (Foto: Archivo Municipal. Foto Rafa).

CAMPAÑAS 1979-1981.
En las dos primeras campañas de excavación, llevadas a cabo en los años 1979 y 1981, se realizaron los primeros cortes estratigráficos en la esquina sureste del poblado, delante de la torre, que puso de relieve una amplia estratigrafía de poco más de 100 metros cuadrados de longitud y unos 9 metros de profundidad, cuyo resultado fue la aparición de ciertos vestigios o restos pertenecientes a sistemas defensivos superpuestos y que podían datarse entre los siglos V y IV/III a. C. Al mismo tiempo, este amplio corte dejó constancia de la existencia de varios restos de habitaciones de diferentes épocas, que revelaban la importancia histórica del yacimiento.

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Tres años más tarde, el 12 de agosto de 1982, las autoridades locales giran una visita al yacimiento de Doña Blanca. En el grupo de la izquierda podemos ver a los concejales andalucistas, Aniceto Cumbrera, José María Simón y Antonio Muñoz. En el grupo más numeroso, rodeando a Diego Ruiz Mata, la concejala Ana Perea, Manolo Espinar y el alcalde, Rafael Gómez Ojeda del PC, a su izquierda (derecha de la foto) el también concejal del PC, Mario Peluffo y el Teniente de Alcalde socialista Francisco Lara. (Foto Archivo Municipal. Foto Rafa).

CAMPAÑAS 1982 Y 1983.
Entre 1982 y 1983, las actuaciones estuvieron más orientadas hacia la excavación de una extensión aproximada de 1000 metros cuadrados, localizada en el extremo sureste del poblado, que se correspondía con una serie de estructuras urbanas pertenecientes a los siglos IV-III a. C., así como varios tramos defensivos pertenecientes a dos murallas superpuestas, reconocidas en el sector suroeste. Se realizaron además varios cortes estratigráficos en la zona, que sirvieron para reconstruir una secuencia desde el siglo VIII a. C. y proporcionaron estratos bien definidos de los siglos VII y VI a. C.
Otras campañas 1983-83, 1984-85, 1986-87, 1989 y 1991 y así hasta 1995.

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En la imagen, Juan Guerrero Villegas, en el exterior de la Plaza, junto al la Frutería de Genaro. Lleva más de 30 años viniendo al mercado portuense desde su Paterna de Rivera natal. Los higos los coge por la tarde en Medina y los prepara y “barre” para, el día siguiente, ponerlos a la venta en El Puerto. Trabaja la temporada del higo de tuna de martes a sábado. La bolsa de 12 unidades, ya sin piel y envasado a la vista de todos, cuesta 2 euros. (Foto JMM).

deuteronomioEl ius usus innocui es una institución del derecho consuetudinario que tiene su apoyo nada menos que en el Levítico (XIX, 9, 10) y en el Deuteronomio (XXIV, 19, 20). El ius usus innocui equivale al soutelo o la musga gallegos y al emprìu catalán. Se trata del aprovechamiento de aquello que a nadie puede estorbar, ni lesionar en sus intereses. O dicho como lo decían los romanos: quod tibi non nocet et alii prodest non prohibetur; quod mihi prodest et tibi non nocet, faciendum est. (En la imagen, portada del Libro del Deuteronomio).
Póngase Vd. en el pellejo de un menesteroso, comprenderá perfectamente los latinajos (que más sabe un necesitado que diez abogados) y verá cómo se las ingenia para cubrir todo el ciclo anual con la recogida de las tagarninas, de los cardillos, de las almejas, de las coquinas, de los caracoles, de los espárragos trigueros, de los piñones, de los muergos, de los ostiones, de los cangrejos moros, de las bocas, de las caracolas, de las cañaíllas, de los palmitos, de las moras y de los madroños, del rebusco en las viñas, en los olivares, en los garbanzales...

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Piramide de higos de tuna, en el puesto de Juan Guerrero Villegas.

A finales del mes de julio y hasta septiembre, las esquinas de El Puerto se pueblan de improvisados tenderetes que aparecen por la mañana y desaparecen con la calor y vuelven a aparecer por la noche. Se trata, en unos casos, de una Mobilette, con serones de esparto. En otros, de un cajón bocabajo, que sostiene un esportón. En ambos casos, siempre, un cubo con agua, un paño y una buena y afilada navaja. La mercancía la constituyen higos de tuna.

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'Vallao' de Tunas existente en los caminos, cañadas, veredas y cordeles de El Puerto.

Antes, todos los caminos estaban cercados de vallados de tunas, de espinos aromos o de pitas, que crecían sobre una alfombra de vinagreras y de matas agrestes de tomatitos del diablo. En las fincas y en los ranchos, había toriles de tunas, donde se encerraba el ganado.

espinosdearomo_puertosantamariaSi Vd. cogía por el camino de los Enamorados, por la hijuela del Tío Prieto, por la del Tío Gilito, por la vereda del Verdugo o la del Presidio, por la Cañada de La Valenciana, por la del Hato de la Carne o por cualquier paraje rústico de nuestro término municipal, seguro que, a un lado y a otro, se encontraría liños de tunas, necesario resguardo para las bichas, los lagartos, los erizos, las ratas, las panarrias, los gallitos-marzo, las mariquitas de San Antón, los escarabajos peloteros, los panales de abejas o los avisperos, que mantenían, entre sí, un admirable equilibrio ecológico. Las pencas de las tunas tostadas, servían para alimento de las vacas, una vez desprovistas, por el fuego purificador, de las púas. (En la imagen, pinchos de aromo con su característica flor amarilla. Todavía se pueden ver por el Camino de los Enamorados).

Vallados había que daban el higo de tuna (el más común, o verde), el higo moscatel (cuya pulpa es amarilla) y el higo chumbo (que tiene el fruto carmesí-rojizo). Valga esta distinción botánica, porque, como dice el Evangelio que por sus obras los conoceréis, había quienes eran verdadera y visceralmente patrióticos. Me explicaré: por los caminos no era raro encontrar alguna deposición, bien vacuna, bien caballar, bien de un rústico humano. En este último caso, alguna había que reproducía, en forma de artística ensaimada, la bandera española. Y es que el autor de la obra, previamente, se había pertrechado las entrañas de higos chumbos y de higos moscateles, a razón de dos partes de la primera variedad y una de la segunda. Claro que eso que relato podía percibirse con asiduidad en los años cincuenta e incluso antes, cuando había que demostrar en todo, incluso en el obrar, la adhesión al glorioso Movimiento Nacional, y no perder ojo, en evitación de tener alguna complicación seria.

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Recolección en un 'vallao' preparándolos para su transporte en canastas de esparto que luego serían cargadas por el borrico que aparece en la fotografía. A la izquierda de la imagen podemos ver la herramienta para su recogida: la caña adaptada al tamaño medio del higo. (Foto: Colección Vicente González Lechuga).

higosdetuna_03_puertosantamariaAl amanecer, por cualquier camino te podías topar con gente que, con una burra con su albarda y sus serones, armada de una caña (convenientemente cascada por la punta, abierta lo necesario con un tapón de corcho y fijada la apertura con una cuerda de abacá), se dispusiera a hacer suyo el fruto de todo un vallado. Luego, recolectados los higos, debía barrerlos, esto es, desproveerlos de las pequeñas púas. Los higos barridos, restregados por la arena, quedaban en disposición de ser lavados. El agua debía cambiarse varias veces, mas que nada, porque en su superficie quedaban nadando los restos de minúsculas púas, como pelillos, y algunas impurezas. Así, finalmente, los higos quedaban preparados para ser expuestos y expendidos en los tenderetes callejeros.

alcalde_caballero_puertosantamariaFue el alcalde don Luis Caballero Noguera, recordable por tantos buenos motivos, quien dispuso que los puestos de higos debían tener su regulación estética. Así quedaron acuñados los modos de vender higos: en un tablero, flanqueado por unos listones que servían de topes, sobre dos caballetes, se disponían dos pirámides de higos ( los de a chica y los de a gorda). El frontal y los laterales se guarnecían de tela de vichy a cuadros y en las dos esquinas del tablero se colocaban sendas macetas de albahaca. Eran inevitables el cubo con agua, el paño para secarse y la navaja. "--¡Al buen higo!, pregonaban, o ¡Al gordo, al gordo, higo!"
Claro que, desde los pueblos de la sierra, venían algunos a tirar por bajo los precios y a hacer su agosto en la costa: "--¡Higos de Jerez, a una gorda diez!". (En la ilustración, el alcalde Luis Caballero Noguera).

pesasymedidas_puertosantamariaSin embargo, otros, como el desvergonzado de Cambriles, en su puesto, al lado del Cine Macario, cuando veía pasar a un grupito de muchachas, echaba su pregón:  "--¿A quién le pelo el higo?", con un trasfondo marcadamente erótico que no voy a permitirme explicar. Pelar un higo es labor altamente difícil y especializada: en un solo movimiento de muñeca, con el higo en una mano y la navaja en la otra, se hacían tres cortes (uno, en la cabeza, otro, en el lado, y otro, en el culillo) y el higo aparecía, como por ensalmo, libre de su pellejo y a disposición del consumidor, que los engullía uno tras otro. Lo importante era llevar el mismo ritmo, esto es, sincronizar eso de higo pelado, higo comido, pero nunca quedarse atrás. Cuando, ahíto, el insaciable comedor, pronunciaba la palabra ¡Ya!, cesaba la tarea de pelar higos. Entonces, la dueña del puesto comenzaba a contar los pellejos, a realizar arqueo y a comunicar la cuenta al repleto viandante. Repleto y bien atascado, porque, según decían, con las pepitas, los higos producían un gran atasco intestinal que no se curaba más que con la enorme y terrible lavativa del Hospital. (En la fotografía, un peso y medidas del actual puesto de higos de tuna de Juan Guerrero Villegas).

alberti_gorra_puertosantamariaAsí, aquel verano, cuando un día visité a Rafael Alberti en su casa y le llevé un canasto de higos de tuna pelados, se puso inmediatamente a comerlos y, transportado a sus años infantiles, prorrumpió: "--¡Ja, ja, ja!, me van a tener que poner la lavativa de San Juan." La misma terrible lavativa de la que yo había oído hablar desde chico: la lavativa del Hospital de San Juan, de San Juan de Dios, llena de agua de mar templada; aquella que Felipe Lamadrid, prevenido, amparado en un baby de hule, aplicaba al paciente devorador de higos de tuna, mientras éste, antes de dar el taponazo, sentía por sus entrañas el benéfico alivio de el mar, la mar, sólo la mar, que dijo el poeta. (Texto: Luis Suárez Ávila. Pie de fotos: Redacción).


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joseargemirenom_puertosantamariaNace en Sabadell. Estudia Medicina en la Universidad de Navarra donde, tras acabar la licenciatura en 1968, hace la especialidad de Pediatría en la misma universidad, en el Departamento de Pediatría del Prof. Manuel Bueno. En 1971 defiende su Tesis Doctoral titulada “Los Dermatoglifos  en la Población de Navarra”, dirigida por el mismo Prof. Bueno. (Los Dermatoglifos son los patrones que forman los pliegues de la piel de los dedos, palmas de las manos y plantas de los pies).

En 1972 se incorpora a la Cátedra de Pediatría de Barcelona que dirige el Prof. M. Cruz y en 1974 obtiene la plaza de médico adjunto del Hospital Clínico de Barcelona, así como las de Profesor Adjunto de Pediatría y Puericultor del Estado, ambas por Oposición. Como vemos una juventud repleta de estudios y oposiciones, que sería precursora de lo que es una vida entregada a la profesión que compagina con unas inquietudes por el mundo de la cultura y la labor social de ésta.

LLEGA A EL PUERTO.
logobellasartes3_puertosantamariaEn 1975 se traslada a Cádiz, viniéndose a vivir a El Puerto, tras obtener la plaza de Profesor Agregado de Pediatría y en esta capital andaluza permanecerá durante 9 años. En 1979, sustituye al Prof. Alberto Valls como Catedrático. En la Bahía de Cádiz, además de su labor docente e investigadora ocupa diversos cargos académicos y culturales entre los que cabe destacar los de Vicedecano en la Facultad y Presidente de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de nuestra Ciudad.

objEn 1984 vuelve a su ciudad natal para dirigir una Clínica Pediátrica de 170 camas y se reincorpora a la docencia universitaria en la Cátedra de Pediatría del Prof. Cruz.
En 1997 deja esta institución para iniciar un nuevo proyecto universitario, de gran calado: poner en marcha una nueva universidad privada, la Universitat Internacional de Catalunya, como Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud. En 2001 es nombrado rector de la Universitat Internacional de Catalunya.

DOCENCIA E INVESTIGACIÓN.
La dedicación a la docencia e investigación se ha dirigido principalmente a algunos campos específicos, entre los cuales se destacan el crecimiento, la metodología docente y la informática. En este último la presencia del Prof. Argemí se inicia ya en 1968 en IBM en Madrid y empieza a conocerse en pediatría en 1976. Desde entonces ha sido conferenciante habitual sobre el tema en los foros más diversos, siendo un reconocido pionero en ciencias de la información aplicadas a la pediatría. Entre sus aportaciones destacan el Proyecto Altas, de informatización del alta hospitalaria, los programas Prognos y Target, de pronóstico del crecimiento, el método de medición objetiva de la edad ósea Morfometer, la aplicación MTPED de consulta pediátrica, diversos webs profesionales y, muy recientemente, el Proyecto Grumete. Dirige la página Web de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya i de Balears, así como la de la Asociación Española de Pediatría.

cacTiene más de un centenar de publicaciones en revistas nacionales y extranjeras y ha realizado diversas estancias en el extranjero, entre las que caben destacar las del Centro Internacional de la Infancia de París y en Harvard Medical School.
Ha ocupado el puesto de Presidente de la Sociedad Catalana de Pediatría, donde inició en 1996 un programa de renovación de la metodología docente aplicada a la formación continuada del pediatra con la introducción de sistemas originales como las Microresidencias, los Talleres, etc. Finalmente cabe señalar que ha sido Consejero en el Consell Audiovisual de Catalunya, organismo encargado de velar por la protección de los derechos de los consumidores de radio y televisión. Fue, desde su fundación, miembro de la Comisión de Medios de Comunicación de la Asociación Española de Pediatría.

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isaac_peral_caballero_puertosantamariaElectra-Peral dio luz eléctrica a la Ciudad hace 115 años. Lo bombilla comenzó a sustituir entonces, al mechero de gas. Este año se cumplen pues 115 de la inauguración de la 'Fábrica de la Luz' de El Puerto. La electricidad entraba en nuestra Ciudad pronto, muy pronto: antes que en otras poblaciones importantes. Hubieron unas causas que lo explican todo, como vamos a ver.

Durante el úlitmo tercio del siglo XIX se desarrolló en Europa la llamada 'segunda revolución industrial'. Sus principales manifestaciones fueron el motor de combustión y la electricidad. Esta última se vislumbraba ya como una forma de energía de enormes posibilidades, en la que el gas encontraría una terrible competidora. El alumbrado eléctrico por medio de lámparas de arco superaba en todo al alumbrado de gas por medio de mecheros industriales, incluido el precio, que lógicamente era un factor básico. Las investigaciones sobre la electricidad tenían tras sí una larga historia en este período del siglo pasado, pero fue la lámpara incandescente de Thomas Alva Edison y su equipo en 1879, la que posibilitó la aplicación comercial de la electricidad al alumbrado y, por consiguiente, su uso generalizado en un plazo variable, condiconado al grado de desarrolllo de cada país.

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LA ELECTRICIDAD LLEGA A EL PUERTO.
Tan solo quince años después del inicio -propiamente dicho- del alumbrado eléctrico, este sistema se instalaba en El Puerto a instancias de Isaac Peral y Caballero y de sus amigos políticos en la Ciudad. Ello era así cpor varias acausas. Una, por la simpatía que Issac Peral sentía por El Puerto, por cuyo distrito fue elegido en sucesivas ocasiones diputado a Cortes, aunque finalmente el caciquismo impidiese que tomara posesión de su acta en el Congreso. Otra, la utilización de la fábrica de alumbrado, como arma política en contra de los adversarios, por parte de los peralistas portuenses. Finalmente --aunque no quiere indicarse un orden de importancia al respecto--, hay que considerar también el legítimo interés económico que tenían en el proyecto el propio Peral --retirado ya de la Marina-- y sus socios. En Enero de 1894, Peral solicitaba autorización al Ayuntamiento de El Puerto --y éste se lo concedía-- para instalar una "fábrica de alumbrado eléctrico" con su correspondiente red de cables y alambres aéreos. El alumbrado de gas comenzaba a contar sus días de vigencia en El Puerto.

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En la imagen, la Electra-Peral Portuense el 9 de agosto de 1914.

"LA FÁBRICA DE LA LUZ"
En abril de ese mismo año de 1894 comenzaron las obras de la popularmente conocida como "fábrica de la luz", en el número 78 de la calle Larga, que fuera de Francisco Piña. Durante varios meses se procedió a la adaptación de la casa para su nuevo uso, así como a la instalación de las calderas, máquinas de vapor, dinamos, alternadores y demás maquinaria precisa para la producción y distribución de electricidad. Simultáneamente se trabajaba en el tendido del cableado aéreo y se iniciaba la actividad comercial de la empresa entre la población portuense, a fin de lograr los primeros abonados al suministro de electricidad.

electra_peral_02_puertosantamariaLa empresa que acometió este proyecto de electrificación para la localidad, denominada Sociedad Electra-Peral Portuense, estaba presidida por Isaac Peral y Caballero, tenía por gerente a Julio Fortunaty y por director de la fábrica al ingeniero electricista belga Alberto Oetthly. Otro de sus directivos era Aniceto Abásolo, colaborador de Isaac Peral. En una situación de grave crisis económica, como la que entonces se vivía, [los ciclos repiten, ahora estamos inmersos en otra crisis] la "fábrica de la luz" fue un proyecto doblemente beneficioso para El Puerto. Con él la Ciudad se dotaba de una moderna forma de energía, con cuanto ello suponía de posibilidades de desarrollo y, por ende, de mejora de la caldiad de vida. A corto plazao, además, contribuyó modestamente a aliviar parcialmente el dramático paro obrero existente en la época.

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DOS FECHAS LUMINOSAS.
El 15 de agosto y el 8 de diciembre de 1894 fueron fechas claves para el alumbrado eléctrico en El Puerto. Aunque en el verano la central eléctrica continuaba aún en obras, en colaboración con el Ayuntamiento, realizó un esfuerzo para dar alumbrado eléctrico a las veladas festivas en honor a la entonces popularmente llamada Virgen de Agosto. Fue así como 19 arcos volt´´aicos iluminaron el Paseo de la Victoria y el tramo de la calle Larga comprendido desde este punto hasta la plaza Peral. Se trató de un ensayo prolongado del nuevo sistema de alumbrado eléctrico, porque la central no entró en funcionamiento --plenamente-- hasta el sábado día 8 de dici8embre de 1894, festividad de la Inmaculada Concepción, tras las pruebas llevadas a cabo dos noches antes en unas casas particulares de la calle Luna. Para El Puerto fue un día doblemente festivo; para los peralistas portuenses, enfrentados visceralmente con los partidos dinásticos, un éxito más de Isaac Peral, del que procuraban obtener dividendos políticos. Al día siguiente, domingo, se celebró un banquete en el hotel Vista Alegre en el que ya lucía el alumbrado elécttrico. A partir del lunes, la empresa redobló su actividad comercial, ofreciendo, hasta el 15 de enero de 1895, un 8% de descuento sobre el importe de las instalaciones pagadas al contado. En los días inmediatos se anunciaban los enganches del Casino Portuense y del colegio de San Luis Gonzaga, en el que se estimaba que se colocarían alrededor de 300 lámparas. El alumbrado eléctrico comenzaba a correr a la velocidad que le es propia.

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Con motivo de la botadura del submarino Peral en aguas de la Bahía de Cádiz, se le ofreció en El Puerto un banquete con 21 platos de la gastronomía local, según el periodista y escritor Dionisio Pérez.

DEL SUBMARINO A LA ELECTRICIDAD.
El reconocimiento y la fama le llegaron a Isaac Peral, en vida, merced a su invención del submarino. Pero, aparte de esta importantísima contribución científica, durante los últimos años de su corta vida desarrolló una meritoria labor en el campo de la electricidad. El proyecto del submarino no sólo fue, por desgracia, fuente de parabienes, sino de pesares. Por causas que sería prolijo señalar aquí, las estancias responsables de la Marina Española rechazaron el proyecto de Peral: un error del que aún se lamentan quienes se encuentran más cercanos al asunto.

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Hecho de papel y madera, el abanico que se muestra en la imagen se entregó como recuerdo a las señoras que asistieron como invitadas en el acto de botadura del submarino Peral en  aguas de la Bahía de Cádiz, el  8 de Septiembre de 1888, día de la Virgen de los Milagros. Se puede leer en el abanico, cuando está cerrado, con letras doradas y grabadas: 'Recuerdo' por un lado y por el contrario 'Botadura'.

De resultas del injusto trato recibido, pidió y obtuvo la retirada de la Marina en 1891. A partir de entonces, Isaac Peral se dedicó a la investigación eléctrica y a la aplicación de esta nueva forma de energía en nuestro país. Trabajó como ingeniero electricista de la compañía alemana Lewy y Cohetaler, pero pronto montó una fábrica de acumuladores electrícos de su invención, en la calle Mazarredo, de Madrid. En pocos años montó una treintena de centrales eléctricas o fábricas de electricidad en otras tantas ciudades españolas (Alicante, Murcia, Cádiz, Zaragoza, Tudela, Almería, ...), entre ellas la de El Puerto, hace ahora 115 años. (Textos Javier Maldonado Roso).

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Ndiaga (pronúnciese Yaga) Sama, nació en Touba (Senegal) el seis de septiembre de 1980. Hijo de Mor y Amiy, estudió el Graduado Escolar en su Ciudad natal, una de las más importantes de su país. La ciudad santa de Touba, en Senegal, es una especie de Vaticano, un emporio espiritual y económico musulmán, el centro de la orden sufí del Muradismo, donde se asienta la Gran Mezquita. Con once años se vino a España con su padre, desde Casablanca, dado que su progenitor “tenía papeles” de residencia en nuestro país. Y primero vivió en San Fernando, luego en Puerto Real, donde reside, aunque El Puerto es uno de sus lugares de trabajo desde que llegara a la Bahía de Cádiz. En El Puerto es muy querido, algo que nos consta y, según afirma, nunca ha sido discriminado por el color de su piel, aunque no siempre ha sido así en otros lugares de Andalucía. “¡Na ga deff!”, o lo que es lo mismo “Hola», lo saludamos.

En nuestro país estudió lo básico para saber leer y escribir el idioma español. Y luego ya vendría el trabajo, la venta ambulante de artesanía, bisutería, complementos y cosas de su país. Ferias de toda Andalucía y Extremadura, el Paseo Marítimo de El Puerto o el Parque en verano son sus lugares de trabajo, como un nómada buscando el sustento para su familia. También trabaja de forma ocasional con una empresa de montaje de andamios portorrealeña, Gadur, en Sevilla principalmente; la crisis en la construcción ha reducido al máximo este trabajo. Tuvo hace tiempo una novia blanca en San Fernando pero en la actualidad, está casado con Fatiy y tiene tres hijos Mor, Mahkt y Khadi, dos niños y una niña de los que se siente especialmente orgulloso y por los que se afana en encontrar trabajo.

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Niños por una calle/camino de Touba (Senegal).

TOUBA, CIUDAD SANTA.
«La Ciudad de Touba, como ya hemos indicado, es como la Meca de Senegal o el Vaticano para el mundo católico, es un importante centro económico y espiritual del sufismo musulmán del Muradismo. El Sheij Ahmad ibn Muhammad ibn Habiballah (1854-1927), más conocido como Ahmadú Bamba, fue el fundador del muridismo en 1883, la orden sufí más influyente de las cuatro existentes en el Islam senegalés y gambiano. Sus herederos, hasta ahora, sus cinco hijos, se han ido sucediendo en la cabeza de la cofradía hasta el jeque general actual, Serigne Saliou Mbacke, un anciano de 91 años, líder de los murides desde que murió su hermano mayor en 1990.

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La Gran Mezquita de Touba, construida en 1963; ceerca se encuentra la tumba del fundador del Muridismo.

Los senegaleses, murides o no, acuden a vivir a Tuba atraídos por el bajo precio del suelo que oferta la cofradía y por los privilegios que disfrutan sus ciudadanos. Por ejemplo, no pagan el agua que consumen y hasta hace pocos años gozaban de un fuero jurisdiccional distinto que escapaba de la autoridad de jueces y policías. Pero, ¿de dónde surgen estas peculiaridades? ¿por qué el desfile de embajadores y personalidades extranjeras a Tuba es obligatorio tras la visita al presidente del país, Abdoulaye Wade? El fundador del Muridismo, el equivalente a un santón ermitaño que dejó una gran producción escrita, incluída poesía, fue una figura clave de la formación del Senegal independiente. Apóstol de la no violencia, Bamba, obtuvo el favor de los colonizadores franceses tras el largo exilio de 12 años que le impusieron.

El envío de divisas para la asistencia a los pobres en las mezquitas y el engrandecimiento de las obras de Tuba ha sido una constante en la cofradía. De hecho, la mayor parte de los senegaleses que recorren las playas españolas vendiendo artesanía y otros objetos son murides afanosos que abonan sus contribuciones al morabito que les visita y asiste con consejos prácticos sobre práctica religiosa y de vida en general. Esto ha enriquecido al muradismo enormemente y convierte a la hermandad en un vector de influencia política clave en su país. Tan es así que el presidente Wade (también murid) procura no ausentarse de la peregrinación anual al mausoleo de Bamba en Tuba, el gran magal, de fecha variable y en el que participan cientos de miles de personas. También tras las elecciones, al día siguiente de su victoria, su primera visita oficial la rinde al “jeque general” de su hermandad.» (Webislam).

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candidalanegra_puertosantamariaCándida Jiménez Huelva, Cándida “la Negra” nacida esclava en Luanda (colonia portuguesa) el 2 de mayo de 1845 y muerta libre en El Puerto el 22 de enero de 1951, con 110 años de vida, es la última esclava que vivió en El Puerto, ya libre y a la  que todavía muchos recuerdan pues la conocieron de pequeños. Llegó a El Puerto por un naufragio algo mediado el siglo XIX, a la playa de Valdelagrana, viajando como mercancía presumiblemente para ser vendida en Ultramar, procedente de Huelva donde existía un mercado en el que se traficaba con esclavos. Vivió desde su llegada a El Puerto en la calle Lechería, número 5, actual Cervantes.

El investigador Manuel Pacheco Albalate ha estudiado en profundidad la historia de este personaje, y ha publicado un interesante trabajo, profusamente documentado en relación al fenómeno de la esclavitud y ha preguntado a quienes la conocieron e investigado en torno al personaje que nos ocupa, en el número 8 de Pliegos de la Academia de Bellas Artes: “Una cara de la esclavitud: la apasionante historia de Cándida La Negra”.

En la fotografia, Candida 'la Negra'  con Juan Durán, 'Juanito Malete', quien era encargado general de las subastas de frutas y verduras, en el Palenque de La Placilla,; es el padre del actual propietario de Electródomésticos 'La Placilla', según información que nos facilita el propio Pacheco. (Foto Colección C.P.A.)

ciudadmercantilxviii_puertosantamariaEn dicho trabajo afirma «Mi apreciado y buen amigo, profesor Juan José Iglesias, quien en su tesis doctoral Una ciudad mercantil en el siglo XVIII: El Puerto de Santa María, nos ofrece un estudio de los esclavos de El Puerto en dicho siglo, contándose sólo 80, y de ellos el reducido número de 11 en los últimos 50 años. Sin embargo, desde mediados del XIX y durante algo más de cien años, nos vamos a encontrar con un caso singular, con una esclava que nadie le dio la libertad, pero las contrariedades se la dieron, viviendo entre nosotros y siendo reconocido como un personaje singular y popular.» [...] de pequeño, «cada vez que me cruzaba con Cándida analizaba su figura palmo a palmo. Tenía para mi un encanto especial. Me quedaba ensimismado viéndola. Pensemos en El Puerto por aquellos años, finales de los cuarenta, podría tener unos veintitantos mil habitantes y Cándida era la única mujer de este color de piel.

carimba_puertosantamariaPacheco estudió los padrones municipales del Archivo Municipal de El Puerto y averiguó fechas y procedencias, así como su estado en la vivienda que ocupa -en Lechería, 5- desde que llega hasta su muerte: como “huesped”, casada, o incluso como único habitante del habitáculo que le servía de hogar. Continúa el autor del trabajo, «Cándida, por los años cincuenta del siglo XIX, siendo una esclava muleque, como se le llamaba en Cuba a los comprendidos entre los seis y los catorce años, viajaba como “mercancía” en un navío próximo a nuestras costas. Al estilo que solían hacer cuando se les conducía a los enclaves de trata, iba con sus manos y pies aprisonados por grilletes. Sus tiernas carnes no habían sido marcadas a fuego, ni con la “R” en la espalda de la mornarquía, signo de que era mercancía legal y no de contrabando, ni en el pecho con otra clase de carimba (*) que dijera quién era su propietario, o quien el asentista que la transportaba; sin embargo si portaba las marcas que dejaron los grilletes en sus muñecas y tobillos desde muy joven, huellas que ella escondió siempre celosamente, y que denostaban sus orígenes.» Refiere a continuación Pacheco como pudiera haber sido el naufragio frente a nuestras costas y como pudo haber sido la arribada a la playa de Valdelagrana donde la encontraron. «Recordaba como acertó a pasar por allí un hombre ya mayor, antiguo campesino, que recogía madera y retama para hacer el picón con que se ganaba el sustento en su madurez. Al piconero, por su parte, semejante hallazgo le conmocionó; no eran los restos de la madera que un naufragio los que arrojaba el mar, como otras veces, sino una linda y joven negrita. La tomó con delicadeza, se compadeció de ella, le dio el calor que pudo, compartieron sus escasas ropas, y lentamente caminaron hacia la calle Lechería donde él vivía. A pesar de sus pocas posibilidades económicas, la prohijó y, ya adolescente la tomó por compañera hasta su muerte». (*) En  la ilustación la Carimba de  la Compañía Gaditana de Negros, nombre de la sociedad mercantil española dedicada al tráfico de esclavos entre África y la América española en la segunda mitad del siglo XVIII. Estaba ubicada en Cádiz, sede de la Casa de Contratación.

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La calle de la Rosa próxima a la esquina con la calle Lechería, en el siglo pasado. (Foto: Archivo Municipal).

No cambiará de residencia, pues dentro del mismo inmueble vivía un gitano con el que se juntaría y se acabaría casando -legalizarían la situación casi al final de su vida, por mor de la moral jesuítica que se puso a ello- con un antiguo viticultor, ya mayor pero bastante más joven que ella, poseedor de una carbonería en la misma calle Lechería esquina y vuelta con la calle de la Rosa. Los apellidos Jiménez y Huelva los tomaría, probabemente, el primero del padrino del bautizo y el segundo, de la 'negrería' de procedencia cuando el naufragio, de Huelva, según apunta Pacheco Albalate.

En el ensayo "Jaleos, gilianas versus bulerías", Luis Suárez Ávila, premiado en Jerez en 2004, escribió sobre nuestra protagonista:  «De pequeño, conocí a una anciana de color, que se decía bisnieta de rvflam20esclavos, llamada Cándida La Negra,  Cándida Jiménez Huelva, vecina de “El Cohete”, un gitano fragüero de la calle de la Rosa, con quien convivirá o se casaría. Cándida daba sus vueltecitas por bulerías, mientras, sin ningún rubor, pero aceptándolo ella, le cantaban aquello de:

Al pasar por un barranco
dijo un negro con afán:
¡Dios mío, quién fuera blanco
aunque fuera catalán!
¡Vaya que voy,
y pataditas
en el culo te doy!»

La muerte de Cándida, una lenta agonía de 19 días, la documenta Pacheco Albalate a través de la publicación Cruzados, que el cinco de enero de 1951 informaba: «En el Hospital de San Juan de Dios fue asistida la anciana Cándida Huelva de 110 años, conocida como “la Negra” que cuando estaba en las faenas propias de la casa se le prendió fuego a las ropas, apreciándosele importantes quemaduras de ambas regiones glúteas y pierna derecha, quedando hospitalizada».  Pacheco incluso aventura que la muerte se hubiera producido por el monóxido de carbono producto de la combustión de un brasero o “copa”, que le hizo perder el conocimiento y caer inconsciente sobre las brasas. El libro cinco de defunciones de San Joaquín da fe de su sepultura eclesiástica el 22 de enero de 1951. Pero la historia y la leyenda de Cándida todavía se mantiene en la ls conversaciones de quienes la conocieron y ha pasado ya a formar parte del acervo de la tradición oral.

pepitasarazena_puertosantamaria«Me han llamado ayer para decirme que acababa de morir Pepita Sarazena (Colwyn Bay, Norte de Gales, Gran Bretaña, 07.05.1919 - Sevilla, 23.12.2000), bailarina y bailaora de fuste, delicada como una figura de biscuit, conversadora sabia, profunda y amena, encandiladora... Yo, si digo la verdad, no he visto a nadie bailar como a ella. Era el baile mismo y tenía la distinción y el empaque de una reina. Era Theletussa reencarnada. Sus principios y escuela fueron en Rusia, donde estudió ballet. En España, en Madrid, fue discípula predilecta de "El Estampío" (Jerez, 1879 - Madrid, 1957). Tenía a gala el haber conservado la escuela bolera del siglo XVIII y pasos y gestos del baile antiguo. Su discípula, la escritora Teresa Martínez de la Peña, ha sabido apreciar, con sensibilidad poco común, todas sus enseñanzas y las practica y divulga.

”They called me yesterday to tell me that Pepita Sarazena had just died (Clwoyn Bay, North Wales, Great Britain, 7/5/1919- Seville, 23/12/2000). She was an important dancer, as fragile as a paper doll, a wise conversationalist, deep and entertaining... To tell you the truth, I haven’t seen anyone dance like her. She was the very dance itself and had the distinction and presence of a princess. She was Theletusa reincarnated. She started out in Russia where she studied ballet. In Madrid she was the favourite disciple of "El Estampío" (Jerez, 1879-Madrid, 1957). She could boast that she had conserved the bolera school of the 18th century and the steps and expressions of the old dance. Her disciple, the writer Teresa Martínez de la Peña, knew how to appreciate, with a rare sensitivity, all her teachings which she practises and shares.”

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Colwyn Bay, ciudad de nacimiento de Pepita Sarazena. El Paseo sobre el Muelle, con el Pabellón de Atracciones. La ejecución de una idea parecida (también existe en Brighton), fue presentada a mediados de la década de 1990, por un grupo de hosteleros locales, al  Ayuntamiento, con objeto de montar una pasarela similar sobre los pilares del río Guadalete, sobre los que se sustentaba el Puente de San Alejandro. La iniciativa no tuvo acogida .

Pepita hablaba con especial devoción y respeto de sus maestros, especialmente de Juan Sánchez Valencia, "El Estampío" --el viejo, como lo llamaba--, uno de los más grandes bailaores conocidos. En el salón de su casa colgaban las fotografías de Aurelio, de "Carito", de "El Estampío", en su estudio, y ella bailando, con bata de cola blanca, mientras Juan, embobado con su baile, se calentaba en un brasero de bronce, con la badila en la mano y echaba una "firma".
Yo la conocí en el hotel "Los Cisnes" de Jerez, el año 62, donde, en el hall, nos esperaba a su marido, José Luis Sánchez Rodríguez, bailaor, nacido en la casa calle Santa Lucía número 2 de El Puerto, y a mí. Y la espera fue larguísima. Siempre me lo echó cariñosamente en cara. Y es que su marido y yo nos liamos a hablar de cosas de El Puerto y no llegamos hasta tres horas después de lo concertado. Desde entonces hemos tenido una amistad que se fue acrecentando con el tiempo.
José Luis había sido discípulo de "Carito", el bolero del siglo XIX y principios del XX y de "El Estampío", en cuyo estudio conoció a Pepita.
Ella, con su marido y Sabas Gómez Marín, excelente guitarrista, tío de mi compañero de Facultad de Derecho, Pepe Santos Gómez, también guitarrista, formaron una compañía que aglutinó a los y a las mejores de aquellos tiempos. Actuó durante más de treinta años en todos los más importantes coliseos del mundo entero y con notable éxito. Desde Tokio, desde Viena, desde Nueva York, desde París... me enviaban los programas de sus actuaciones, donde en ninguno faltaba "El Puerto" de Isaac Albéniz. Nunca me faltaron sus felicitaciones por Navidad y siempre cartas, muchas cartas, desde donde fuera.

pepitasarazena2_puertosantamariaCuando, por los sesenta largos, Pepita tuvo un percance en el talón de Aquiles, José Luis y ella se vinieron a vivir a Cádiz y todos los días, como si fueran a volver a actuar mañana mismo, ensayaban en el escenario de el Teatro Falla, entre las cuatro y las seis de la tarde. Allí los vi  bailar, con el sólo son de las palmas, unos tangos flamencos, con un sabor y compás inenarrables. Pepita ocupó, entonces, la Cátedra de Danza del Conservatorio Manuel de Falla, de Cádiz.  Con Pepita y José Luis presencié, en el "Falla", un espectáculo de Antonio Ruiz, el bailarín, y éste, al final, en el camerino, los saludó reverente, como a maestros. El pianista los abrazó con cariño. Y es que era el mismo que Pepita y José Luis habían llevado en sus giras.
A José Luis y a Pepita, enamorados de El Puerto, no era raro verlos paseando por el Parque o asomados al balcón del río, viendo pasar el agua. Siempre me llamaban: "Estamos aquí". Y nos veíamos y comíamos juntos y terminábamos en mi casa, o en casa de José Luis Tejada, o en casa de sus primos. El padre de José Luis, Camilo Sánchez Jamardo, tuvo un trabajadero en El Puerto, que ardió. Marcharon todos a Sevilla y José Luis, luego, a Madrid. Su hermano Camilo, fue el socio de Luis Benvenuti en las Destilerías del famoso "Anis Periquito". Pepín el barbero, paciente amaestrador y domador de verderones y jilgueros, era su primo y José Ignacio Delgado, fino fotógrafo del Centro de Patrimonio Histórico, su sobrino...
En Cádiz, hicieron una vida sencilla, dedicada a ordenar sus cosas y sus escritos, a asistir a cuantos actos culturales se anunciaban, a cultivar la amistad de Aurelio, de Agustín "El Melu", de José Espeleta, de Gaspar el de Alfonso... y de toda la intelectualidad gaditana. Todos los años, iban a Londres y a París, a ver a sus muchos amigos. Y sus amigos, desde todas partes, venían a Cádiz, como en peregrinación, a verlos.
Guardaban un baúl de sus giras, que perteneció a "Carito", y un sin fin de trajes, libros, fotografías y recuerdos de sus actuaciones por el mundo.
Pepita había logrado inventar un método para transcribir en el papel los bailes antiguos que sabía, los clásicos, los de la escuela bolera, los flamencos... En su casa gaditana de Clemente de Torres estarán, ya sin dueña, esos monumentos levantados a la tradición gestual, efímera e irrepetible. Toda una etapa vital dedicada al trabajo de dejar, lo más aproximadamente posible, la noticia de lo recibido, practicado y vivido.
Pero desde que José Luis murió, en 1994, ya no tenía ánimos para vivir. Pepita se había descolgado de la vida. Hace unas tres semanas, me lo decía por teléfono. Quedamos en que la recogería un día, para comer en El Puerto, antes de las Navidades. Me dijo que sí y bien que me alegré. Su sobrina Yayo --Milagros, como la Patrona--, se la llevó consigo a Sevilla, a pasar las fiestas. Por éso, cuando yo la volví a llamar, nadie me respondía. Con lo cumplidora que era, esta Navidad no he recibido su tarjeta de felicitación. En cambio, Yayo, por Navidad, me ha traido la noticia de su muerte, en Sevilla, que me ha dejado con un dolor presentido desde hace tiempo. Y es que me lo maliciaba. Cualquier día me daban esta noticia. Y me la han dado.» Luis Suárez Ávila, autor del texto (año 2001 y de la ilustración (1971).

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¿Quién no se acuerda de aquel extranjero mollatoso, de más de dos metros, vestido con su traje regional, falda escocesa incluida, que llamaba la atención paseando por la Feria de Crevillet?. Y es que se recorría todas las Ferias del Sur, empezando por Sevilla. Y se las bebía todas, también. A Pepe el Escocés le escribió su biografía en dos partes el escritor y periodista Antonio Burgos:  «Verdadera biografía falsa de Pepe el Escocés. I y II» En la fotografía, el Escocés, recibiendo una media botella de Fino Quinta en la Feria de  Primavera de la década de los sesenta del siglo pasado. (foto Colección Miguel Sánchez Lobato).

Who doesn’t remember that foreign drunkard, almost six and a half feet tall, wearing his traditional dress, kilt and all, who stood out like a sore thumb at the Feria de Crevillet? He drank his way through all the Ferias in the South, starting with Seville. The writer and journalist Antonio Burgos wrote Pepe the Scotsman’s biography in two parts:  “The Real False Biography of Pepe The Scotsman. I and II.” In the photograph is the Scotsman receiving a half bottle of Fino Quinta at the Feria de Primavera (Feria of Seville) in the sixties, last century.

escoces_04_puertosantamaria«Según han determinado los más reciente estudios que el profesor doctor don Miguel Criado, profesor titular de Gramática Parda Hispalense en la Universidad de la Puerta del Arenal ha realizado en los fondos documentales del Legado Lucy Prescott existentes en los archivos de Casa Morales, el verdadero nombre de Pepe el Escocés era Johny Walker of Ballantines, y por parte de madre venía de la rama irlandesa de los O´Donnell (esquina a San Eloy), así como de la estirpe escocesa de los MacArena. Pues dichos estudios de Potrística Superior han venido a corroborar cuanto aventuraban algunos autores, hasta ahora sin el menor fundamento científico, pero ya plenamente demostrado por medio de la aplicación de la prueba del carbono 14 a medio kilo de cisco picón de la carbonería de la calle Zaragoza: que, aunque dicho Pepe y llamado El Escocés, nuestro personaje era cuarterón irlandés, cuchichí ulsteriano por parte de madre, miss Etelvin O´Donnell MacArena, descendiente de un jesuita exclaustrado del Colegio de los Irlandeses, que conoció a una cupletista del Teatro del Duque y se fugó con ella, aguas abajo del Guadalquivir, en el mismo barco donde don José María Blanco Crespo, dicho White, cogía el portante y la media manta camino de Cádiz y de Inglaterra, harto de los capillitas hispalenses. Miss Etelvin heredó el castillo que tenían en Edimburgo los MacArena, razón inmobiliaria y hacendística suficiente para que de ella, que era una viva estampa de Picio, se prendara Robert Walker, profesor de Gaita en el Real Conservatorio de Glasgow, ciudad en la que se casaron en los últimos años del periodo victoriano. (En la fotografía, descansando entre cajas de Fino Quinta junto a una nevera de Cruzcampo. Foto Colección M.S.L.).

escoces_02_puertosantamaria»De aquel santo matrimonio por el rito de Casiodoro de Reina, fe que abrazó Miss Etelvin con igual fervor que la gaita de Mr. Robert Walker, nació en el mismísimo Edimburgo en 1890, el 18 de abril precisamente, un niño, que La Gaceta de Edimburgo calificó días después como un claro y robusto varón. Al ser sacado de pila en la catedral de Saint Mary, pusieron de nombre al niño Johnny. "Esto del 18 de abril en que ha nacido el niño me huele a Sherry más que a Kilmarnoch", dijo días después un hermano de Miss Etelvin, que le pegaba al Canasta Cream cosa mala. Los genes de Johnny manifestaron, al punto las raíces inísticas y tiopepísticas de los O´Donnell y de los MacArena más que de los Walker of Ballantines, pues mientras los otros niños de su edad se ponían la falda escocesa, Johnny quería que su madre se la hiciera de volantes, y un día lo sorprendieron ensanchando las alas de un viejo chambergo al MacAreno modo. Y mientras otros niños de su edad, en el colegio donde fue a aprender las primeras letras, se entretenían con recios juegos tradicionales escoceses, como el salto de la garganta del dragón, Johnny mostraba una clara predilección por exóticos entretenimientos, como el trompo, la billarda, al cielo voy y la caza de zapateros en los charcos. (En la fotografía el escocés, con todos sus avíos gaita incluída, camino de la Feria. Foto Colección J.M.M.).

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»Ya era un mocetón hecho y derecho, y ya había aprendido a tocar la gaita como su padre, cuando los vecinos llegaban de los condados más alejados para oír las melodías que en su instrumento interpretaba, pues tocaba un ritmo llamado del Riá, pitá (riák piták en escocés arcaico), diciendo Let us go with the second cuando, hasta cuatro veces, lo repetía. Llegaron al oido de Lord Mayor de Edimburgo sus habilidades, y aquellas melodìas que en la gaita interpretaba, cual Blues Windows, I was married with a dwarf for laugh over a lot, Twenty Five Cents Pastilles of Soap y The Queen walk across Triana Bridge, por lo que, con carta de recomendación, lo mandó de educando de banda al Tercer Regimiento Ligero de Artillerìa of Scotland, donde estuvo a las órdenes del famoso Raphael the Brigade. (En la fotografía, la Caseta del Rocío en la Feria de Primavera de 1966, primer año en el que se traslada la Feria desde la carretera de Jerez a los terrenos de Crevillet. Foto Archivo Municipal).

feria1968_puertosantamaria»Oscura y remota, como el reinado de Witiza, es la vida de Johnny Walker of Ballantines, mal llamado Pepe el Escocés, en el periodo de entreguerras europeas, después que Su Graciosa Majestad lo creara Lord Ballantines of A Hundred Pipers por su gesta de la batalla de Verdún, donde hizo retroceder a los alemanes, aterrorizados con la sola interpretación del Hey, MacArena. Sábese que su unidad del Tercero Ligero de Artillería of Scotland coincidió en algún lugar del frente con el soldado Mr. Harry Jones, Papá Jones, primer entrenador del Betis, así como con Pepe Brandt, que había ido a hacer un mandado. Sólo se sabe de aquellos años que Pepe tocaba la gaita, a caballo, en todas las cofradías de la Semana Santa de Edimburgo, y que los chiquillos iban detrás sólo para oirle The Bells Ringers y On the skies balconies are rented. (En la fotografía, la Caseta del Club Taurino, en la Feria de Primavera de 1968), reproduciendo la Plaza de Toros. Foto Archivo Municipal).

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»Cuando estalló el Movimiento, y dada su amistad con el poeta Roy Campbell, el mal llamado Pepe el Escocés se embarcó en un vapor de Ybarra en el puerto de Londres, dispuesto a incorporarse a los tropas nacionales como gaitero de la Banda del Tubero en el Tercio Virgen de los Reyes, donde era requeté otro poeta, Rafael Montesinos, para quien Campbell (que era más de derechas que los tirantes de Fermín Bohórquez) le había dado carta de recomendación, a fin de que los Barrau lo dejaran sentar plaza. Pero en el control de Rosal de la Frontera, por donde pretendía entrar a España tras desembarcar en Lisboa y venirse con una caravana de camiones Ford nuevos que traía para la 40 División el oficial de sastre Antonio Burgos Carmona, sargento de Automovilismo, Pepe fue rechazado por los veterinarios de la Remonta de Ecija por exceso de trapío. Volvió entonces a Edimburgo, donde continuó su brillante carrera militar, llegando al grado y empleo de Cantinero Mayor de los Reales Regimientos de Escocia, participando luego en la construcción del Puente sobre el Rio Kwait, en Objetivo Birmania, en el Desembarco de Normandía, y en otras batallas de la II Guerra Mundial tipo cartelera del cine Bécquer, porque Pepe se apuntaba a un bombardeo. (En la fotografía, casetas instaladas en la Rotonda de la Puntilla, en la Feria de Primavera de 1973. Foto Archivo Municipal).

escoces_03_puertosantamaria»Pastelero encargado de la tarta era el famoso Conde de la Natilla, maestro del obrador de la Confitería La Campana y secretario del Marqués de las Cabriolas en la Peña Er 77. Por medio del pastelero conde que meterlo no pudo dentro de la tarta, Lord Ballantines pudo introducirse en cambio en la cerrada sociedad sevillana de la época, siendo aceptado, aparte de por los dichos marqués y conde, por la Marquesa de Morales, por el Barón de la Castaña, por el Marqués de Marchena, por el Duque de Quidiello y otros títulos ful del Reino, quienes no dejaban de convidarlo todas las ferias. Recaló mucho Pepe por estas tierras, y sonadas fueron las papas que se cogió, ora en El Rinconcillo, ora en El Consejillo, ora de caracolillo, como el café de las Cobo que se tomaba después de dormirlas en las literas de la caseta de Er 77. Fue nombrado entonces Comisionado General para España del Güisqui de Escocia, dedicándose en alma y corazón a desmentir la creencia, muy común en la época, de que el güisqui sabía a chinches. Suya fue la invención de la güisquería como institución cultural. (Foto Colección José Vilches Lacomba).

»También por influencia de Pepe, que convenciò antes a Ricardo Molina, fue que don Antonio Mairena, en su tarea de dignificación del cante, decretó con su llave de oro que los flamencos dejaran el catavinos y cogieran el ancho vaso del güisqui, lo que también hizo en Madrid don Manuel Caracol, que al punto siguió la doctrina de Pepe en materia de Buchanan. Poco se sabe empero de la muerte de Pepe el Escocés, que tanto lloró su compadre El Pali, quien llegó a proclamar, como Cronista y Trovador de la Ciudad que era, que Lord Ballantines murió queriendo a Sevilla» Y a todas las Ferias, entre ellas la de El Puerto, añado yo. En la fotografía, el Escocés, con salacof y ropa inequívocamente de su tierra, bailando por sevillanas en el interior de una caseta.

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José Joaquín Sánchez Sena, es la cara amable que asoma entre tantos y tantos productos otrora “de Ultramar” que se despachan a diario en “La Diana”, en la confluencia de las calles Palacios esquina y vuelta con San Bartolomé. El lugar ha sido reproducido profusamente en cuadros y fotografías. Y sobre todo es reconocida una placa colocada por el Ayuntamiento de 1965 como recuerdo de la residencia en el inmueble del autor de “Los Cuentos de la Alhambra”, Washington Irving, en 1868. En diciembre de 2007 “La Diana” fue distinguida por el Ayuntamiento en el Día Local del Patrimonio Histórico, reconociéndola en el apartado de “comercio tradicional”. (Foto: La Diana en 2008).

José Joaquín Sánchez Sena, is the kind face who peeks through the many former “Ultramar” products sold daily in "La Diana", at the meeting point between calles Palacios and San Bartolomé. This location has been used many times in pictures and photographs although is probably better recognised by the plaque placed by the 1965 Town Council in memory of Washington Irving, the author of Tales of the Alhambra, who lived in the property in 1868. In December 2007 "La Diana" was singled out by the Town Council on Local Historical Patrimony Day, given recognition in the “traditional business” section.

José Joaquín entró a trabajar con catorce años en el Ultramarinos que Isidro Gómez Recalde tenía en la esquina de la Calle San Juan con Vicario, frente a la Plaza de Juan Gavala (luego sería el bar Puerta del Sol, donde hoy existe una tienda de charcutería gestionada por un matrimonio: Toñi y Paco). La Diana era también propiedad de Isidro Gómez y, al enfermar uno de los dependientes, José  Cárdenas Gilbau, destinan a José Joaquín a trabajar allí como sustituto; y así, hasta el día hoy. (Foto: La Diana en 1969)

Sánchez Sena lleva prestando sus servicios es esto de los comestibles desde los catorce años y ahora tiene sesenta y seis: hagan ustedes la cuenta con los dedos... Luego, a los poco mas de veinte años de trabajar con Isidro, el local pasa a ser regentado ya por nuestro amigo José Joaquín, mediante una renta, siendo “La Diana”, en la actualidad, de su propiedad. Conozcamos algo más de los orígenes del veterano almacén: «En 1804 existía un despacho de vinos de Manuel Pacheco, negocio que perduró hasta los años en lo llevó Emilio Vázquez Gálvez, entre finales de 1880 y 1920, denominado entonces Diana. En junio de 1925 lo adquirió Antonio Camacho Caballero para convertirlo en una tienda de comestibles y bebidas que ha llegado a nuestros días conservando su nombre» (Del libro de Enrique Pérez, “Tabernas y Bares con Solera”). (Ilustración: Detalle de cuadro de La Diana, obra de Coro López-Izquierdo).

En la época de Camacho Caballero, por la Calle San Bartolomé, su propietario tenía, además, una bar, donde además de vino, servía café y chocolate, --cuyos bombones molían sus hijos--, una tienda de bicicletas y un alquiler de coches de pedales. En la Revista Portuense, en septiembre de 1933, aparece esta noticia curiosa: «En la tarde del viernes se presentó en el almacén de la calle Palacios titulado “La Diana”, propiedad de Antonio Camacho Caballero, un gitano de unos veinte años, quien con engaño logró alquilar una bicicleta, a pesar de ser totalmente desconocido para el dueño, dando el nombre de José Fernández Heredia y el domicilio de Rosa, num. 17, resultando falsos, porque ni la máquina ni el gitano han aparecido. La bicicleta seminueva, marca “Regina” núm. 22.732, está pintada de guinda mate, fileteada con manillar de carrera y un solo freno, valorándola en 120 pesetas y dando su dueño cuenta de la sustracción a la Policía de esta localidad que practica gestiones». (Ilustración: Esquina de Palacios con San Bartolomé. Cuadro de Rafael Tardío Alonso).
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WASHINGTON IRVING EN EL PUERTO

Los jóvenes románticos europeos, los universitarios americanos, empujados por deseos de aventuras, de conocer lugares exóticos, descubrieron en la España del siglo XIX un lugar privilegiado para sus viajes. Un claro exponente es el escritor estadounidense, Washington Irving (1763-1859), autor de “Cuentos de la Alhambra” (1832).   Sus vínculos diplomáticos y su amor a los libros hizo que durante una de sus estancias en Andalucía fuera invitado en El Puerto (1828) de la familia Bölh de Faber, por el padre de la escritora Fernán Caballero, emparentado con los Osborne y metidos de lleno en el negocio de la vinatería. En su diario inconcluso, cuenta las actividades que realizaba en nuestra Ciudad, a la que llegó el 24 de agosto.  Así, el joven Irving se estableció en nuestra Ciudad durante un tiempo, encontrando la paz suficiente y la inspiración para terminar algunas de sus creaciones literarias. Según reza en la placa situada en la casa de la esquina de la calle Palacios con San Bartolomé:  «Washington Irving, ilustre escritor norteamericano, autor de “Los Cuentos de la Alhambra”, vivió en esta casa en el otoño de 1828 y en ella terminó de escribir sus libros “La Conquista de Granada” y “Colón» (*). La Ciudad y su Ayuntamiento rinden este homenaje a su memoria. Octubre de 1865».

Aunque, todo hay que decirlo, el norteamericano se quedó más tiempo del previsto debido a un brote de epidemia que cortó las comunicaciones entre Cádiz y Sevilla, lo que hizo que prolongara su estancia en El Puerto hasta el 3 de noviembre, fecha en la que regresó a Sevilla, de donde provenía. Allí conoció a Cecilia Bölh de Faber (Fernán Caballero) durante la representación de una ópera, para luego visitarla en su finca sevillana, fraguándose una fuerte amistad literaria. Las andanzas de Irving por nuestro país fueron estudiadas por Charles G. Bowers en su libro, “Las aventuras españolas de Washington Irving”. A la vuelta a Estados unidos, el escritor se convirtió en un entusiasta promotor de nuestros vinos, de los vinos de Osborne. Entre su correspondencia figura una carta por la que solicita se le envíe el vino de El Puerto “el mejor Brown Sherry [...] desearía que fuese un vino del cual yo pudiera enorgullecerme. Me propongo, con un poco de este vino, conseguirles muchos pedidos de Boston”.

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(*) Puede tratarse de la “Historia de la Vida y Viajes de Cristóbal Colón, escrita en inglés por el caballero Washington Irving y traducida al castellano por Don José García de Villalta”. Madrid. Diciembre de 1833. Imprenta de D. José Palacios, calle del Factor.

Mechu, saharaui apátrida.

«Los saharauis son apátridas y lo seguirán siendo hasta que puedan dotarse de nacionalidad propia mediante la creación de un nuevo Estado en el territorio, lo que sólo será posible tras la realización de un referéndum de autodeterminación». Juan Soroeta.

La RASD (República Árabe Saharaui Democrática, en árabe ????????? ??????? ????????? ???????????) es un estado formado por la antigua colonia española del Sahara Español (1880-1976), anexado en 1976 por Marruecos y Mauritania y anexado totalmente en agosto de 1979 por Marruecos, al renunciar Mauritania a la zona que ocupaba. La nación saharaui (ahl al-sahel, gentes de la costa) es reconocida como Estado por la Unión Africana y por más de ochenta Estados -la mayor parte de ellos africanos y latinoamericanos-, que aceptan la nacionalidad saharaui de sus ciudadanos. La historia reciente del Sahara hace sonrojar a las gentes de buena voluntad: tras la guerra de África en 1860, España logró el reconocimiento de la línea costera saharaui. En la Conferencia de Berlín acerca de África, se le reconoció a España una extensión de desierto adyacente a su zona costera de Río de Oro. En 1920, la colonia se constituyó en el Protectorado del Río de Oro; en 1934 integró con Ifni en el África Occidental Española, y en 1957 se convirtió en una provincia de España. Su independencia fue planteada por la ONU a España en 1967, pero la disputa entre Mauritania, Marruecos y Argelia por el territorio supuso un serio obstáculo. Tras la Marcha Verde de miles de marroquíes hacia el Sahara -planificada por el rey Hasan II aprovechando la enfermedad terminal al final de la dictadura del anterior Jefe de Estado, Francisco Franco-, se firmaron los Acuerdos de Madrid en 1975, por los que España cedió el Sahara a Marruecos y a Mauritania, los cuales tuvieron que enfrentarse luego con el saharaui Frente Polisario, apoyado por Argelia. La mayor riqueza del Sahara son las abundantes minas de azufre con las que cuenta el territorio. Durante el periodo final en que España controló el Sahara, se convirtió en una de los primeros productores de fosfatos. En España, el 20 de noviembre de 2007 el Tribunal Supremo dictó una sentencia en virtud de la cual se reconocía a una demandante, nacida en 1968 en Smara (territorio del entonces denominado Sahara Español), la condición de apátrida, por no poseer nacionalidad alguna (ni española, ni argelina, ni marroquí).
Mechu, en la fotografía, es una saharaui apátrida que para poder tener estatus de reconocimiento, para ser una ciudadana con un mínimo de derechos, tuvo que nacionalizarse en Argelia y así poder moverse por el mundo, aunque los saharauis ni son argelinos ni pretenden serlo. Trabaja en el sector de la hostelería en nuestra Ciudad, en un establecimiento situado en –fíjense que nombre más paradójico- la Plaza de la Cárcel: en la cafetería del Hotel Los Cántaros.

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