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En nuestras manos cayó para ser restaurada una pequeña Virgen, una más. No tendría mayor importancia ni significado, si no fuera por su procedencia y su pequeña historia.

Hablamos de “la Virgen de la Placilla”, o de “la Casa de los Leones”, o también la Virgen conocida como “de Escaldas”. Tanto esta pequeña imagen como el lugar donde fue colocada siempre han despertado curiosidad e interés en gran parte de los portuenses, que al pasar por la calle, camino del mercado, es inevitable volver la cara y echarle una mirada a su bella portada, hoy aún más, después de su reciente remozamiento. /En la imagen la Virgen a su llegada al taller de restauración.

Esta pequeña figura es de autor anónimo. Está realizada en terracota y policromada al óleo con adornos en oro. A primera vista despista un poco su vestimenta y sus atributos; sus ropas ricamente decoradas en líneas muy barrocas, con manto de motivos florales dorados en bajorrelieves, tanto  la Srª como el niño.  La Virgen con rostrillo de coronas circulares doradas porta al Niño Jesús en su mano izquierda, y sostiene en su mano derecha un corazón flameante; y,  ambos, sobre una bola mundi atravesada por una gran cruz dorada. Sobre los pies de la Virgen, la luna, flaqueada por siete angelitos. El niño con su mano derecha en actitud bendicente y en su mano izquierda sosteniendo la bola mundi con crucifijo sobre ella.

En la imagen se procede al estucado de la cara.

RESTAURACIÓN.
La figura, por las características del soporte, no presentaba grandes problemas estructurales; tan solo la unión de la bola mundi con la Virgen, que tenía tirantes de barro sin cocer que estaban muy pulverulentos y degradados.

La policromía estaba muy sucia y su color muy torcido, los dorados estaban verdes y oxidados. La bola mundi estaba totalmente repintada de azul intenso. Todos los bordes de la imágen estaban llenos de diferentes brochazos de cal y pinturas, de las que durante mucho tiempo se dieron a la fachada y a la hornacina.

Se realizó una limpieza superficial en profundidad, se consolidó y reforzó la estructura y la unión de la bola con la imagen. La policromía fue regenerada eliminando los repintes y los óxidos metálicos, quedando a la vista la rica decoración y su colorido. Al carecer de peana, se le añadió una amplia de hormigón muy fina, de color de la piedra de la portada y que queda oculta detrás del junquillo que porta el cristal que protege a la Virgen.

EL ENTORNO Y LOCALIZACIÓN.
La figura se encuentra en la hornacina que existe en el dintel de la fachada de la casa de la Placilla (San Bartolomé 6), conocida popularmente como la Casa de los Leones. Es de estilo barroco, con fachada tipo retablo y construida hacia 1.787 como consta un grabado en la misma. /Estado de la casa tras su restauración.

No queda constancia fehaciente documental, o al menos en un rastreo rápido no localizamos quién mando construir esta casa. Tan solo, según nos cuenta el Archivero Municipal J. Ignacio Buhígas, la habitó hasta 1797 la  familia Díaz de Celis, Jacinto, Benito, Juliana. Según Olga Lozano y Mercedes García Pazos en su Guía Histórico-Artística nos cuentan que fue mandada a construir por Pedro Montes. De todas formas no es la base de este artículo. Sí lo es la memoria popular que nos cuenta que la pequeña Virgen “de Escaldas” fue colocada allí por el gremio de “Los Montañeses”.

LOS MONTAÑESES EN EL PUERTO.
Durante el siglo XVIII, como es sabido, el Puerto contaba con un florecimiento económico importante gracias a las transacciones que se realizaban con América. Por aquí pasaban muchas mercancías y en determinados sectores económicos el dinero corría. /Vista del patio, desde la casapuerta.

A la llamada de esta bonanza hay zonas de España en que las migraciones hacia El Puerto de Santa María fueron más abundantes. Evidentemente las zonas mas cercanas fueron las mas numerosas como las de Cádiz, Jerez, Sevilla, Huelva etc. sin embargo desde zonas tan lejanas como Galicia con 842 hombres y 56 mujeres, o la cornisa Cantábrica con 354 hombres y 56 mujeres, y mas específicamente Santanderinos 152, y 142 Asturianos por ejemplo, según los datos de los registros parroquiales de matrimonios aportados por Juan José Iglesias en Una Ciudad Mercantil en el S. XVIII.

El gremio de los montañeses fue muy importante en nuestra ciudad y en las del entorno de la Bahía, llegando a ser un colectivo muy unido y organizado. Su campo de trabajo se encontraba repartido fundamentalmente en comercios de primera necesidad y en tabernas. Esta exclusividad en la actividad ha llegado hasta nuestros días, aún queda en la ciudad algún comerciante descendiente de los instalados en este siglo en el Puerto. La denominación de “el montañés” es sinónimo de tienda de ultramarinos.  “El montañés de la esquina” es el titulo de un curioso libro de Venancio González, publicado en 1995 por la Universidad de Cádiz que habla de la actividad en estas tiendas en Cádiz. /En la imagen, hornacina en la fachada donde permanece la reproducción del original.

En la ilustración podemos observar cada número y lugar correspondiente a los santanderinos que emigraron al Puerto.

EL PORQUÉ DE LA VIRGEN DE CALDAS.
Viendo el mapa de población,  vemos los lugares de donde proceden los Santanderinos asentados en el puerto y observamos  que gran parte de ellos procedían de las zonas próximas al cauce del río Besaya y de los alrededores de Torrelavega. En el cauce del río y muy cerca de Torrelavega, a siete Km. se encuentra la localidad de Caldas de Besaya. El cauce del río fue utilizado por los romanos como camino de entrada de la meseta castellana hasta el mar Cantábrico. Aún quedan algunos restos de la calzada que construyeron y ya desde esta época hay conocimiento de los manantiales termales de esta localización.

En estos lugares, en la última hoz del Besaya y entre el camino real que lleva a Castilla y el río,  existía muy cerca de éste un manantial de aguas calientes, y entre éstas y el camino, en un estrecho lugar, existía una ermita medieval con algunas dependencias. En esta ermita se adoraba ya a Ntrª Srª de Las Caldas, que según las noticias del propio monasterio es posiblemente desde la segunda mitad del S. XII. En ella los ermitaños cuidaban de los enfermos con el auxilio de las aguas y de la Virgen. /En la imagen Dñª María Ana Velarde, óleo 104 x 74 cm.

Los vecinos, en el intento de fortalecer el culto a la imagen, acudieron a principios del S. XVII al convento de los Dominicos de Regina Coeli de Santillana del Mar. En 1.611 los Dominicos tomaron posesión del convento.

El destino del santuario cambiaría con la llegada fortuita del padre Fray Juan Marfaz quien es nombrado Prior en 1.663 y junto con la ayuda espiritual y económica de Dñª María Ana Velarde trazan y comienzan la construcción de un nuevo Monasterio mas amplio y mas digno.  La imagen fue trasladada a su actual ubicación en Marzo de 1.683. Ninguno de los dos promotores llegaron a verla en el nuevo santuario,  pues Dñª María Ana muere cinco años antes en la hospedería del antiguo santuario, tras quedar viuda y tomar los hábitos Dominicos y el P. Marfaz tres años antes de los traslados. /Retrato del P. del Pozo, óleo 168 x 104.

El Prior sucesor del P. Marfaz fue el Padre Alonso del Pozo, calificador e inquisidor del Santo Oficio, al que conoce en el Colegio de San Gregorio de Valladolid. Este, fue el primer Historiador de Ntrª Sra. de Caldas y biógrafo del P. Marfaz y Dñª María Ana Velarde que publico en 1700, junto con la tercera regla del Padre Santo Domingo que publico en otro tomo. Mas tarde construiría  el Santuario de Montes Claros.

ATRIBUTOS.
En el cuadro que representa al P. Alonso del Pozo que está en la camarín de la Virgen, se nos representa rezando el rosario a la Virgen que ya esta vestida con manto, y con los dos tomos, mencionados anteriormente, escritos por el, de fondo en la ventana al Hoz del Besaya, y los dos monasterios, el nuevo y el viejo. /En la imagen, grabado S. XVIII.

Gracias a la documentación facilitada por el Padre Alberto González Fuente, al que desde aquí damos las gracias por tan inestimable colaboración, conocemos datos interesantes en un articulo suyo publicado en el boletín del Santuario en Diciembre de 1.976 y titulado “Un corazón en la mano de la Virgen de Las Caldas”.

Hasta  el año 1.953 la imagen de la  Virgen estuvo vestida con el mismo aspecto que presenta la de la Placilla, hasta que, con motivo de la restauración de la Virgen por el artista madrileño José Lapayese, se decide eliminar los mantos y dejar la imágen en su estado primitivo con todo el aspecto de una imagen gótica. /En 1953 aún tenia el brazo prolongado.

HISTORIA.
En la Historia la Virgen de Las Caldas y biografía de los fundadores del P. Julián del Pozo (1.700) dice: “a quien con atención la mira, le arrebata el animo y le atrae el corazón, como la piedra imán al hierro, y hace maravillosos efectos en las almas de los que la miran...Tiene en la mano derecha un corazón, como indicio de que es el árbol sagrado que lleva por fruto corazones para ofrecer a su sagrado hijo... Sobre el brazo izquierdo tiene el Niño: es de la misma pieza de la talla, de suerte que no se puede quitar.”, “Y aunque la imagen de Nuestra Señora está sentada, como ahora se viste, parece estar de pie. Vistese al uso de Castilla, tiene su rostriño y corona con arco”. Es evidente que ya en esta fecha y no desde mucho tiempo atrás, la imagen gótica ya esta vestida.

En esta misma historia en páginas mas adelante el P. del Pozo relata que estando Dñª María Ana encomendando a la Virgen su director espiritual el P. Marfaz, escucho de su Ángel de la guarda la siguiente frase: “Ese tu confesor, por quien pides, ha puesto su corazón en buena mano. Y al mismo tiempo le pareció ver a María Santísima que traía en su mano el corazón de su devoto capellán y siervo y daba a su entender que era verdad lo que le había dicho su ángel; y que le tenia en su mano y por su cuenta”. Del mismo modo esta claro que en 1.700 la figura había sido amputada y estirada de la mano derecha y sustituido el atributo frutal de las imágenes románicas y góticas por el corazón que vio Dñª María Ana Velarde. /Estado actual de Ntra. Sra. de las Caldas.)

En el proceso de remozamiento efectuado por Lapayese en 1.953, se coloco la mano al modo de este tipo de imágenes y se coloco la fruta en ella. Al parecer la mano eliminada era de nogal y la figura es de madera de sicomoro, con lo que es probable que no fuera original.

CONCLUSIONES.
Es evidente pensar que los montañeses de que vivían en El Puerto a finales del S. XVIII, solo conocían su imagen venerada de Ntrª Srª de Las Caldas con el aspecto que presenta este grabado. Y sin entrar en si fue colocada en la casa de la Placilla por el gremio de montañeses o únicamente por el fervor del dueño de la casa, la imagen que nos legaron es la que afortunadamente y tras los avatares sufridos por la casa, hoy parece respirar tranquilidad tras convertirse, en un Aparta-Hotel. /Estado actual de la Virgen de la Placilla.

ISLA DE GUAM.

La advocación de la Virgen de Caldas o de Ntra.  de  las Caldas desde antiguo saltó el Atlántico y los Santanderinos la llevaron al nuevo mundo. La isla de Guam es llamada Guaján en español. El 6 de marzo de 1521, la descubrió  Magallanes durante la expedición española de circunnavegación del mundo. Hay referencias en el Archivo de General de Indias de un patache (embarcación de vela de dos palos, mezcla entre bergantín y goleta) llamado Ntra. Sra. de las Caldas, El 25 de agosto de 1734 se realizó un Mapa de la entrada y puerto de San Luis de Apra, (de dicha Isla de Guam que perdió España en la guerra hispano norteamericana), siendo su capitán y cabo Don Juan Antonio Jove y su piloto mayor Don Luis Duplesis, los cuales pilotos sondaron y demarcaron el dicho puerto y lo hallaron capaz de entrar en él cualquier navío o galeón de la carrera y Filipinas.

Se construyó un fuerte de piedra que se fabricó el año 1737 y tenía cabalgadas 6 piezas de cañón para defensa de dicho puerto. Su planta es de 35 varas de largo, su ancho 9 varas, su alto, hasta las troneras de 5 varas y está fabricado sobre cimiento firme de piedra viva.  /Mapa de la isla de Guam.

FILIPINAS, BUENOS AIRES.
También se menciona en la audiencia de Filipinas en 1735/ 1738/ 1740/ 1741/ 1782. Otra referencia americana, La polacra (Buque de dos o tres palos) Nuestra Señora de Caldas  matriculado en Buenos Aires comprada en diciembre de 1810 por el comandante de Marina y diputado ante la Junta Grande Francisco de Gurruchaga, fue convertida en bergantín y puesta al mando de Hipólito Bouchard, quien llevaba como segundo al mando a Ángel Hubac y contramaestre a Luis Rafia. La nave tenía 26 metros de eslora, 5,5 de manga, 3 de puntal, 2,3 de calado y un porte de 180 t.

EN MÉJICO.
Por otro lado, en México se encuentra la Ciudad Jiménez en Chihuahua, cuyo nombre anterior fue el de Santa María de las Caldas. Se cambió el 28 de octubre de 1826, en honor de José Mariano Jiménez, héroe de la independencia fusilado en Chihuahua en 1811. /Óleo de Ntrª Sra. de las Caldas, ciudad Jiménez, Mexico.

Fue poblado por los españoles a partir de 1643, reconquistada por los indios “Tobosos” en varias ocasiones, el 4 de enero de 1753 el capitán Bernardo Antonio Bustamante y Tagle fundó el presidio militar de Santa María de las Caldas del valle de Huejoquilla, población que se logró consolidar y que dio origen a la actual ciudad de Jiménez. De esta época se conserva en la ciudad el cuadro de la virgen de Santa Maria de las Caldas imagen que fue llevada en su fundación y que tenía en ese momento el aspecto como la de El Puerto

Hoy día la imagen que figura en la portada de la Casa de los Leones es una reproducción en resina que se realizó para preservar la original que se conserva en la recepción del hotel. (Texto: Javier M. de Lucas Almeida. Ldo. en Bellas Artes).

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Llegaban contratados por algún noble o monarca, moro o cristiano, para ayudar en las batallas y poner su fiereza al servicio del mejor postor. En aquellas guerras civiles castellanas del siglo XIV (que nos gusta una guerra civil), Enrique II contó con las tropas mercenarias del condestable francés Du Guesclin, quien por su intervención directa pudo asesinar al hermano, Pedro I, el que siempre andaba liado con el pago de los servicios de su sicario favorito, el inglés Eduardo de Woodstock, príncipe de Gales y conocido en la Historia como el Príncipe Negro. A cambio de una buena soldada y un pellizco en botines o saqueos, escapando de las hambrunas, ingleses, franceses o alemanes venían aquí a quitar y poner reyes o a ayudar a los señores. Cogían el gusto a esto de guerrear y vaguear y terminaban por quedarse y echarse al monte.

Varios siglos antes de Curro Jiménez los bandoleros alemanes y de otros territorios europeos se refugiaban por las serranías castellanas y andaluzas, viviendo de la extorsión y del pillaje. Eran un número apreciable para que se convirtieran en la pesadilla de muchos de nuestros pueblos (con historias que darían para una serie más interesante que Bandolera). Para acrecentar el temor y su leyenda, estos alemanes se autodenominaban "wolfs", los "lobos". Con el colmillo a punto para robar, violar o matar. Los niños se acostaban con la amenaza de que se iban a presentar los "golfs".

Durante un buen tiempo los "golfs" formaron parte del paisaje porteño y de la Bahía de Cádiz y la actitud desalmada y campante que tenían de la vida terminó por acuñar el término de "golfos" para cualquier parásito social. Y así nos ha llegado la palabra, mientras que el golfo geográfico, como el Golfo de Cádiz, procede del "golfus" latino, nada que ver con el título simplón de Golfus de Roma.   (Texto: Francisco Andrés Gallardo).

Entrevista publicada en Diario de Cádiz el 26 de septiembre de 1976.

De José Fernández Sanjuán, Pepe 'el del Vapor', se puede oír hablar en cualquier sitio, por muy alejado que esté de la Bahía de Cádiz. Ha conseguido que la mayoría de los que nos embarcamos en el 'Adriano' no podamos olvidar su imagen y el timón y el rato de tertulia en el puente... Porque salir con Pepe a hacer el viaje por la Bahía era, porque ya está retirado y tiene un patrón que lleva el barco "pero yo no puedo dejar esto porque me moriría", y aún sigue siendo --nuestra conversación fue un viaje de Cádiz a El Puerto y la vuelta apoyados sobre el puente-- como un rato de charla en uno de los viejos cafés de los puertos, pero con la luz a y el aire de la Bahía que e sol que mantiene a Pepe al pie del timón. Durante cincuenta años los 'Adriano', el que en la actualidad hace el viaje es el tercero, han estado yendo tres, cuatro o cinco veces al día de El Puerto a Cádiz. La Bahía encontró en estos barcos uno de sus motivos característicos. Y Pepe como fiel protagonista de todos los días. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.

El Vapor por aguas del río Guadalete.

EN LA BAHÍA DE LA CORUÑA.
Pero en él también existió otra bahía, la de la 'morriña'; su acento gallego no lo ha perdido a pesar de los cincuenta años en la mar andaluza. La Bahía de La Coruña fue para él el comienzo de su vida marinera, de toda su vida. En aquella, fueron los pioneros de los viajes en vapor. "--Fomentamos los paseos por la Bahía de La Coruña. Lo malo que tenía era que sólo podíamos salir en verano... Pero entonces había mucha gente de Madrid. El precio del viaje, que duraba cuarenta y cinco minutos era de treinta céntimos en el interior y cincuenta en la toldilla. Se hacía por el Castillo de San Antón, hasta la Torres de Hércules y a la Marola, que era un sitio muy peligroso a donde sólo o se podía ir cuando había buena mar porque tenía unos bajos donde era fácil tocar. Hay una canción que ha reflejado esto:
"El que pasa la Marola,
pasa la mar toda".

La Peña de la Marola.

De cuando en cuando, silencio. La mirada perdida en la mar para encontrar recuerdos.
"--Las excursiones que hacíamos de niños desde Ferrol hasta Betanzos. En una ocasión, ya en el barco salimos a esperar al Rey Alfonso XIII que llegaba con los barcos de la Escuadra española. Venían el 'Jaime', el 'España' y él en el 'Alfonso'."

EN SEVILLA EN LA EXPOSICIÓN DE 1929.
De aquel recuerdo de niño a la Exposición de Sevilla del año 1929. Y en ella de nuevo ve al Rey. "--La última vez que vi a Alfonso XIII fue en Sevilla; iba por el paseo de la Palmera en un coche de caballos con la reina, solos... Igual que ahora". Pepe había llegado a Sevilla para ver la Exposición. "--Yo llegué de 'turista' en el año veintinueve. Vinimos con el 'Adriano I' y yo soy el único que queda de aquella primera tripulación que formamos mi tío, un maquinista, un patrón y un capitán. El maquinista se quedó en Cádiz, pero después, al poco tiempo, se ahogó al entrar en Ferrol, junto al castillo de Coca". /Cartel Oficial de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de Gustavo Bacarisas.

Vapor Cádiz navegando por el Guadalete.

Y entonces les llegó la propuesta. Millán les ofreció la línea. --"Hacía un mes que estábamos en Sevilla y 'los Millanes', que formaban una empresa muy fuerte y tenía la línea [de vapores] del Puerto a Cádiz, nos la ofrecieron. 'Mercedes', Puerto de Santa María', 'Puerto Real' y 'Cádiz' eran barcos de esta empresa... Y una vez estando en El Puerto, en el año veintisiete al 'Cádiz' le reventó de noche una caldera porque se quedó sin agua. Hubo un muerto... El muelle donde atraca el Vapor era de Millán, desde la reja hasta el agua y tenía una caseta; pero entonces El Puerto no reunía las condiciones necesarias y no teníamos que salir con la marea alt. Cuando estábamos con media marea ya no podíamos salir. 'Los Millanes' fueron nuestros consignatarios hasta que murieron".

Antiguo muelle de San Ignacio, donde atracarían los primeros vapores, perteneciente a la empresa Millán. Al fondo la Plaza de las Galeras Reales.

AMANECER JUNTO AL MAR.
Y Pepe llega a El Puerto. Era El Puerto del Restorant de La Puntilla, de las veladas en la Victoria, la Fuentecilla, ... "--Cuando llegué había yerbas por las calles más céntricas y no se veía a nadie por la calle, sólo las 'comadres' que se asomaban por los ciertos. El público en el Teatro Principal estaba dividido. arriba iban las mujeres y los hombres en la parte de abajo. Y al que se atrevía a subir era considerado como un cara..."


En la imagen los Vapores Adriano I, atracado y Adriano II.

El 'ADRIANO I' COMIENZO DE SUS VIAJES.
"--Al principio, en El Puerto, no había muelle, ni entrada. Era muy peligrosa la salida; la barra suponía cada día el riesgo de pasarla con la incertidumbre de tocar o no Una vez que se toca, ya el barco se queda sin gobierno y el viento puede llevarlo a donde quiera". Todas las mañanas iban andando y veían amanecer junto al mar y sabían entonces si podían salir o no. "--A pesar de esto hubo veces que tuvimos que volvernos con el pasaje, lo mismo volver a Cádiz o a El Puerto porque no se podía entrar en el otro sitio".

¿Cuanto costaba el billete en el año veintinueve? "--Valía noventa y cinco céntimos y cincuenta los cosarios". ¿Y el Cádiz de aquella época? "--Entonces era cuando los Carnavales y el Corpus eran fiestas de verdad. En Carnavales la calle San Francisco tenía de serpentinas y papelillos como medio barco de este. Entonces había menos gamberristmo, la gente se divertía mejor".

Antiguo muelle de Cádiz.

LAS MEJORES OBRAS.
¿Como ve el Cádiz actual? "--La mejor obra que han podido hacer son los espigones del puerto, el de Levante y el de la Punta de San Felipe. Antes, cuando había Levante no se podía estar en el puerto. Muchos barcos se iban a Matagorda y los que sabían entrar se iban a El Puerto, donde también los espigones ha sido lo mejor que se ha hecho. Prueba de lo peligroso que era el puerto con Levante es que una vez se hundió un barco de los Prácticos [del Puerto]; se fue al fondo porque se le rompió un 'muerto'. Por otra parte, todo lo que es la parte de Puerta de Tierra se lo debe Cádiz a la explosión y si no fuera por las víctimas que hubo debería haber muchas más. El Cádiz del interior está abandonado. Está igual que hace 50 años".

En el Adriano II, sentados José Fernández Fernández (Padre de Pepe  ‘el del Vapor’), Asunción Posada (su esposa) con su hija Asunción en brazos, Pepe Fernández Sanjuán con su hijo Juani, en el centro su otra hija Socorro, ya fallecida. De pie detrás de izquierda a derecha: Antonio y Pepe. Año 1.955. (Foto Colección A.F.V.)

FALTA DE COMBUSTIBLE Y EXTRAPERLO.
Hasta 1940 estuvo funcionando el 'Adriano I', pero desde 1936 se encontraba ya en El Puerto el 'Adriano II'. Del primero aún queda algo de su esqueleto porque los gitanos y los niños se encargaron de irlo desguazando. Fue el barco que peores ratos les hizo pasar en la barra [del río]. Durante el Movimiento estos dos barcos tuvieron su papel. "--Estaban fondeados en la Bahía los barcos italianos y nacionales y me obligaron a traerlo a los soldados a Cádiz o al Puerto. Nunca estuvimos parados, estuvimos trabajando a pesar de todo, solo tuvimos que dejar de salir cuando cortaron el combustible, ya en el año treinta y nueve".

Era el momento del estraperlo y en el vapor ocurrió un hecho con el que Pepe pudo salir perjudicado. "--Los estraperlistas traían pan y patatas. La Fiscalía había fichado el barco y cuando llegaron, los estraperlistas lograron escaparse y dejaron la mercancía en el barco. Las culpas vinieron para mi y no me querían admitir un pliego de descargo hasta que al fin se solucionó todo".

NADANDO HASTA JEREZ.
En El Puerto, los días de toros cada vez que llegaba el Vapor, las 'Cuatro Esquinas se llenaban de gente que venía para ver la corrida. "--Estos viajes eran muy malos por las discusiones y las peleas y cuando un barco va tan abarrotado cualquier cosa de estas supone un disgusto muy grande. Una vez, uno de jerez que venía borracho se tiró al agua y decía que quería llegar nadando hasta Jerez. Tuvo la suerte de que estaba la Draga cerca y 'los ganguis' salieron pronto a recogerlo. Pero él seguía en sus trece y tuvieron que llevarlo hasta El Puerto tendido boca abajo en la cubierta. Allí lo estaba esperando la Guardia Civil. Era Comandante de Marina don Francisco Martel y lo dejaron libre porque la madre vino llorando y todo". /En la imagen, un desconocido Pepe sin su popular boina, aunque si, como siempre, de negro y con corbata. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.

La barra [del Guadalete] les dio una vez un susto. "--Nos quedamos varados porque tocamos con un ancla de la Draga. Gracias a que la mar estaba buena y el barco sólo se quedó encallado. El pasaje se transbordó a un remolcador y no pasó nada".

¡AUXILIO!
¿A que pasajeros recuerda con más cariño? "--A José León de Carranza, que venía casi todos los días (en la imagen de la izquierda), a Blázquez, Álvaro Picardo, Alfonso Sancho [bodegueros]. También a don Joaquín Vich, que fue el que mas malos ratos ha pasado con el problema de la barra. El fue mi gran maestro, venía todos los días con nosotros. Era el capitán más joven que tuvo la Comapñía Transmediterránea y vivía en una casa frente al muelle del Puerto y tenía un molino para el agua; a mi me consideraban como de la familia y aún le queda una hermana que tiene ochenta años. Después estuvo en Mecánica de la Marina de Guerra".

Y a sus recuerdos vienen también un pasajero llamado padre Alegría. Pepe sonríe antes de contarlo. "--Es la primera vez que he visto a una persona que, cayendo, grite ¡auxilios! Habíamos atracado en el muelle de El Puerto y cayó entre él y el barco. Le dio tiempo a gritar por el aire. Fue increíble porque, además, no le pasó nada".

RUMBO GARBOSO.
Desde hace unos doce años, el 'Adriano III' ha venido a cargar con el peso de los viajes diarios, dejándole al 'Adriano II' los momentos más solemnes de los paseos turísticos por la Bahía. "--El viejo es más alegre, pero este es más cómodo".

Paco Alba, en la imagen de la izquierda.

Lo que no cambia nada es la imagen de la blanca estela del vapor cruzando la Bahía que ha llegado a crear incluso una literatura no loo a nivel de escritores consagrados sino en el sentimiento popular Los pueblos que se asoman a las dos bahías que han enmarcado la vida de Pepe han dejado para siempre en sus cantes el recuerdo entrañable de este pequeño barco que sin dejarse intimidar por los grandes trasatlánticos ni por el tiempo, supo ser cada día una manifestación del espíritu de esa tierra. Y ella así lo reconoce. De la voz nostálgica gallega:

"Venimos de bordear la Bahía
en el Adriano.
Mi novio no quería
y yo le dije: anda pocho
que allí gozamos".

Pepe, con 'Los Hombres de la Mar' y junto al popular 'Sopa de Cádiz'. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.

A Cádiz, la voz de Paco Alba, en su comparsa de 1965 'Los Hombres de la Mar', (en la imagen superior) le dedicó estas coplas:

"¡Ay vaporcito del Puerto!
cuando en ti me embarco,
cuando en ti navego,
me contagias los recuerdos
de tus viejos sueños,
sueños marineros.

¡Ay vaporcito del Puerto!
Tú eres la alegría,
tú eres la alegría,
de este muelle tan hermoso
con ese rumbo garboso
con que cruzas la Bahía".

Pepe, dirigiendo el Vapor, desde la cabina del 'Adriano III'. /Foto: Colección Andrés Ferández Valimaña.

EL MAR, SU VIDA.
Y Pepe nos dice que le gustan mucho. ¿Cual fue la mejor época del Vapor? "--Los años mejores son ahora que se puede navegar tranquilo. Hay mucho más tráfico de barcos, pero salvo una vez que un bar o inglés nos dio un rozonazo al desatracar en El Puerto, nunca nos ha pasado nada. Otra vez quedamos en la Bahía porque había una niebla tan grande que no pudimos llegar al Puerto". ¿Y cuando descansa, Pepe? "--Nunca he descansado. Seguro que soy el que menos gasto ha hecho a la Seguridad Social".

Pepe Fernández, con la Medalla al Mérito Naval que le fue impuesta durante las Fiestas de la Hispanidad de 1966. En la fotografía, junto al alcalde, Luis Portillo Ruiz. Aparecen en la imagen, a la derecha, Juan Martín Vélez y Antonio Romero Castro. También le entregaron un gallardete de la Armada./Foto: Archivo Municipal.

Pepe le han llamado don José y casi se ha molestado, está retirado, pero a pesar de todo sigue faenando en el barco. "--No me acostumbro a estar en tierra" y desde su mundo nos ha ido hablando dejando a un lado su gran timidez, no como cuando le concedieron la Cruz del Mérito Naval y la Medalla de la Ciudad. "--Me hicieron pasar un mal rato... uno no está acostumbrado a eso". [y añade] "--Yo ya que voy a ambicionar, sólo quiero tener para poder pagar". Pepe querría mucho tiempo para seguir trabajando en el mar, que no sólo es su costumbre, que es su vida.  (Textos: Gabi Cañas y José Ignacio Buhigas).

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Ayer se cumplía el 190 aniversario de su nacimiento.

Cuando sublevó Juan Bautista Topete Carballo la flota a su mando, el 17 de septiembre de 1868, estando a bordo de la fragata acorazada “Zaragoza”, fondeada en aguas de la Bahía de Cádiz, secundaba un movimiento revolucionario militar que encabezaba el General Prim, al que acompañaban media docena de camaradas sediciosos o, tal vez, suene mejor la expresión disconforme con la política regia. Era, por aquellos tiempos ya tan lejanos, a sus 47 años, un veterano de la Armada de Guerra, condecorado por numerosas acciones militares, algunas de ellas, como el bombardeo del puerto de El Callao, calificadas de heroicas por sus contemporáneos y con varias cicatrices en su cuerpo, incluida la que le infringiera el poeta Campoamor en el duelo de honor que sostuvo en 1862, a sablazo limpio, por una crítica que hizo a sus compañeros de armas en el periódico “La Época”. Entonces ejercía como segundo comandante en La Carraca. Ahora, en el momento de iniciar nuestro relato, Topete era Brigadier y capitán del puerto de Cádiz.

Prim, Serrano y Topete subastan los atributos del trono español, publicado en la publicación 'La Flaca', abril de 1869. Posterior a 'La Gloriosa' o Revolución de 1868. Las caricaturas marcaron época, fijando el estilo y el tipo de caricaturismo político español del siglo XIX. 'La Flaca' está considerada por diversos historiadores como la publicación más incisiva y crítica de la realidad de su tiempo. Poseía buenos colaboradores; los textos aparecían sin firmar o con pseudónimo, pero lo más destacable es la calidad de sus ilustraciones, realizadas en cuatricromía por Tomás Padró.

MINISTRO.

La revolución triunfó, como es bien sabido, marchando al exilio la reina Isabel II. Nuestro personaje ocuparía, a raíz de estos acontecimientos, diversas carteras ministeriales, presidiendo el Consejo de Ministros con carácter interino en tres ocasiones y, finalmente, el 29 de octubre de 1885 fallecería en Madrid, donde residía, ostentando la graduación de Vicealmirante de la Real Armada.

Gobierno Provisional, 1869. Figuerola, Sagasta, Ruiz Zorrilla, Prim, Serrano, Topete, López Ayala, Romero Ortiz y Lorenzana. Foto: J. Laurent (1816-1886).

ASCENDENTES PORTUENSES.
Juan Bautista Topete Carballo, con un destacado protagonismo en la Historia de España, había nacido en Méjico, en uno de los parajes más bellos y visitados del estado de Veracruz: San Andrés de Tuxtla, el 24 de mayo de 1821. Fueron sus padres Juan Bautista Topete Viaña, capitán de fragata, destinado en el apostadero de Veracruz. y María Clara Carballo, miembro de una destacada familia criolla. Este ilustre marino había nacido en Cartagena (Murcia). Su hermano Francisco de Paula Topete --tío de nuestro protagonista--, capitán de fragata, igualmente, fue portuense de nacimiento, al igual que la madre y la abuela de ambos. A Francisco de Paula, lo bautizó en la pila de la Iglesia Mayor Prioral el párroco castrense de la Isla de León el 20 de junio de 1782. Al igual que su padre, fue admitido como Caballero Pensionista de la Real Orden de Carlos III.. No conocemos mucho más de su vida, salvo que en la fecha del nacimiento de su sobrino estaba soltero y destinado en el apostadero de La Habana.

LA ABUELA MATERNA PORTUENSE.
De casta le venía al popular brigadier Topete, pues aparte su progenitor y su tío, estimados miembros de la Armada, el padre de estos, su abuelo paterno, Ramón Topete Fuentes, un bragado marino, natural de la villa de Morón (Sevilla), que ostentó el cargo de Jefe de Escuadra y estuvo en todos los fregados náuticos, que no fueron pocos, de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Entre misión y misión, plagada de escaramuzas con los tradicionales enemigos, la armada inglesa, navegando de Cartagena a El Ferrol, pasando por Cádiz y viceversa, tuvo lances amorosos con una dama portuense, con la que casó por poderes, tal como se indica en el acta de su boda que figura en el libro de casamientos secretos de la Iglesia Parroquial y Mayor de El Puerto de fecha 16 de diciembre de 1780.

La contrayente era una adinerada dama portuense: Francisca de Paula Viaña Sánchez de Sanz, hija de un hidalgo montañés, oriundo de Lorio, asentado en El Puerto, José Enrique Viaña Fernández, Regidor del Cabildo local y Diputado del Común en el último tercio del siglo XVIII. Este caballero, cuya ejecutoria de hidalguía se conserva en el Archivo Histórico Municipal, contrajo matrimonio con María Pilar Sánchez de Sanz en el verano de 1759,contando la novia 22 años de edad, pues había sido bautizada en la iglesia Mayor, de manos del cura beneficiado de la misma, Juan Gaspar de Cañas Trujillo, el 21 de marzo de 1737. Diez meses y medio después nacería la abuela de Juan Bautista Topete, Francisca de Paula Viaña, que fue bautizada por su tío Juan de Viaña, Lector de Teología en el convento franciscano de Cádiz, el 7 de julio de 1760 en las varias veces mencionada Iglesia Mayor de nuestra Ciudad.

Esta boda en El Puerto, la del bizarro marino, de prestigiosa carrera aunque de escasos recursos, con la primogénita de los Viaña Sanchez de Sanz, de hidalga ascendencia y desahogada posición, idealizaba la pareja pues introducía en la mejor sociedad, la elitista de la Armada, a ella, actualizando y modernizando su rancia estirpe y a él, que dependía de su soldada, escasa y llena de atrasos como era habitual en la hacienda real, la dote nupcial le garantizaba una vida digna y desahogada en los años iniciales de su vida en común. La dote ascendió a 12.000 ducados, que podemos estimar en unos 150.000 reales de vellón, entregados en moneda y frutos del campo, percibidos en distintas partidas. Fueron decisivos para la educación de la prole, especialmente para sostener los estudios de guardia marina de sus hijos Juan Bautista, padre de nuestro protagonista y Francisco de Paula.

RETIRADO EN EL PUERTO.
Retirado en nuestra ciudad después de ejercer cono Jefe de Escuadra, Ramón Topete abuelo de nuestro protagonista, que en realidad debía apellidarse “García” o “García Topete” pues era hijo de José García Topete y María Ventura Fuentes, estando ya viudo, cayó enfermo en el verano de 1821. En esa fecha, dos de los cuatro hijos habido en su matrimonio, José y Ramona Topete Viaña, al igual que su esposa, habían fallecido. Los otros dos se encontraban al otro lado del atlántico y no nos consta que retornasen. Durante los 15 meses que duraron sus dolencias, con mejoras y recaídas, tuvo el consuelo de dos viejos camaradas, el brigadier Cosme Carranza y el que fuera Comandante General del Cuerpo de Pilotos, Joaquín Rodríguez de Rivera que hicieron. compañía a su soledad con sus visitas.

Falleció, creemos que en una casa de la calle Durango, dato este sin confirmar, el 12 de diciembre de 1822, con lo puesto, prácticamente, según el mismo declara en sus últimas voluntades. Refiriéndose a la dote recibida, en diferentes partidas, como antes indicamos, dice: “…, las cuales se consumieron en varias atenciones de la casa y familia, educación de los hijos y otras urgencias para las que no alcanzaban los sueldos del empleo en unas ocasiones y en otras los atrasos que he experimentado en mi carrera militar, falta de pago y otras causas que son bien notorias a mis hijos.” Con este dato finalizamos la pequeña historia de la familia portuense del militar que realizó la primera proclama de la Revolución de 1868, dirigida a los gaditanos, de donde eran algunos de sus ancestros. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. Asociación Cultural Puertoguía).

3

Durante la democracia, el Ayuntamiento ha tenido seis alcaldes que han pertenecido a cuatro partidos distintos: dos PC/IU; uno PSOE; dos IP y uno PP. Solo entre 1995-1999 gobernó IP por mayoría absoluta, conformando los diferentes partidos pactos y coaliciones en el resto de ocasiones, para gobernar la Ciudad.

Curiosamente, hoy, el ciudadano además de votar cual es el partido o político de su preferencia, o votando ‘en contra’ del que menos le gusta, ha de hacer otra serie de cálculos mentales adicionales para pensar quien puede acabar gobernando la ciudad, en base de pactos dejando fuera la lista más votada, caso de que ésta no pudiera alcanzar la mayoría absoluta, o no pudiera ponerse de acuerdo con posibles socios de gobierno.

Esta es una de las viejas reivindicaciones ciudadanas: que gobierne la lista más votada para no hurtar la mayoría en la voluntad popular, unida a la limitación de mandatos y listas abiertas. /A la izquierda, Timbre Municipal de antes de la Guerra Civil.

Está claro que, 32 años después de las primeras elecciones democráticas, los partidos mayoritarios no han querido hacer estos cambios que, entre otros ‘Democracia real, Ya!’ están demandando y que hasta ahora han sido motivos para que cerca del 50% del censo (en el caso de El Puerto) no suela acudir a las urnas.

El 19 de abril de 1979 resulta elegido primer alcalde los ayuntamientos democráticos Antonio Álvarez Herrera (PCE), merced al pacto de los partidos de izquierda: PCE, PSOE, PSA. Ver nótula 362 en GdP.

En 1979, merced al pacto de las izquierdas en el que gobernaría la lista de estos partidos más votada (salvo negociaciones en las cúpulas de los partidos), gobernó, primero Antonio Álvarez Herrera Herrera (PCE) y luego Rafael Gómez Ojeda que relevó al anterior por cuestiones partidarias internas. El PCE contó con el apoyo del PSOE con Esteban Caamaño Bernal de cabeza de lista (vendrían dimisiones por cuestiones internas) y el PSA con José María Simón Castilla como alcaldable, que dimitiría durante el mandato por la desaparición de la ‘S’ socialista del nombre del partido, quedando en la oposición la lista más votada: UCD encabezada por Victor Unzueta Gabiola y un testimonial concejal de Coalición Democrática, grupo de derechas que aupó al puesto a Manuel Moreno.

El 18 de septiembre de 1981, Rafael Gómez Ojeda (PCE) sustituye a Antonio Álvarez, por razones de partido internas, acusándole de aburguesamiento. Ver nótula 488 en GdP.

En 1983 Rafael Gómez Ojeda revalidó la alcaldía con el apoyo del PSOE con Alfonso Sevillano de candidato a la alcaldía (el PSA desaparecía de la Corporación); Alianza Popular pasaba a la oposición con Manuel Moreno como alcaldable y con Antonio Nogués Ropero, durante el anterior mandato concejal de UCD, ahora integrado en AP. Antonio Álvarez volvía a la corporación con un concejal obtenido por el Grupo Independiente (GI). Durante el mandato la lista del PSOE, con la dimisión de cuatro concejales por problemas internos llevó a la corporación a dos suplentes. Al finalizar el mandato, en los últimos 9 meses, PSOE y AP realizaron una moción de censura a Rafael Gómez Ojeda, consiguiendo la alcaldía Juan Manuel Torres Ramírez, número 5 de la lista socialista, con el apoyo de los populares. Teófila Martínez, concejala de El Puerto, dirigió el Área de Urbanismo.

La Corporación Municipal de 1983. En 1986 se produciría la moción de censura. De izquierda a derecha y de arriba abajo, Ramiro Cerezo Magán (AP), Rafael Varela Rey (PSOE), José Luis Romero Pacheco (PSOE), Francisco Lara Fernández (PSOE), Miguel Cirera (+) (PSOE), Alfonso Sevillano García (PSOE), Rafael Solo de Zaldívar y Ducasse (PSOE). En la fila de enmedio: Luis Suárez Ávila (AP), Manuel Pérez Blanco Muñoz (AP), Pedro López Fernández (PC), Teófila Martínez Sáiz (AP), Antonio Sánchez González (PSOE), Aurelio Sánchez Ramos (indpendiente en las filas de AP), Mario Peluffo Rojas (PC), Juan Manuel Torres Ramírez (PSOE) Manuel Rodríguez González (PC). En la fila de abajo, Antonio Nogués Ropero (+) (AP, proveniente de UCD), Manuel Moreno Romero (AP), José Serrano (PC), José Luis Sánchez Alonso (PC), Eduardo Bocarando Gándara (PC), Rafael Gómez Ojeda (PC), Ana Perea España (PC) y su marido, Manuel Espinar Galán (PC). En la fotografía falta Antonio Álvarez Herrera, que volvía a la corporación como único concejal del Grupo Independiente (GI). (La fotografía de Rafa está tomada en el patio del Palacio Municipal, en la escalera de acceso a la planta noble el 23 de mayo de 1983, día de la constitución de las corporaciones, siendo el segundo mandato democrático. / Foto Colección V.G.L.

El 13 de octubre de 1986, mediante moción de censura conjunta PSOE/AP a Rafael Gómez Ojeda, Juan Manuel Torres Ramírez, accede a la alcaldía. Ver nótula 827 en GdP.

En 1987 se revalida el pacto PSOE/PP (el partido de derechas había sido refundado y en El Puerto su alcaldable y luego primer teniente de alcalde sería Indalecio Rábago Vega) y Juan Manuel Torres vuelve a ocupar el sillón de la alcaldía. El exalcalde Álvarez Herrera iba en la lista del PSOE en el puesto número 10, que fueron los concejales obtenidos. La oposición la integran IU con Rafael Gómez como alcaldable, el PA, con Diego Utrera en idéntica situación y Manuel García Campos, alcaldable del Centro Democrático y Social, junto a Enrique Bartoloméz, quien dimitió unos meses antes para preparar su candidatura a las siguientes elecciones por el PA, aunque se quedó fuera. Fue una candidatura convulsa, con pasos de concejales de sus respectivos partidos al grupo mixto: (Hernán Díaz Cortés, Francisco M. Arniz Sanz, José Antonio Hernández y Juan Vaca Ramos) y de IU apoyando al PSOE: Ana Alonso Lorente, Manuel Espinar Galán, Manuel Rodríguez, tras la ruptura del pacto con el PP y los concejales de derechas no adscritos.

Corporación Municipal en sesión del Excmo. Ayuntamiento Pleno, durante el mandato 1987-1991.  Podemos ver de izquierda a derecha a Rafael Gómez Ojeda, José Antonio Castro Cortegana, Carlos Álvarez (IU) Indalecio Rábago Vega, Ramiro Cerezo Magán, José Antonio Hernández, Francisco Arniz Sanz, Juan Vaca Ramos, Hernán Díaz Cortés (PP); Manuel García Campos y Enrique Bartolomé (CDS); Manuel Rodríguez, Manuel Espinar Galán y Ana Alonso Lorente (Grupo Mixto); Rafael Contreras de Oliveras, Antonio Álvarez Herrera, Francisco Sánchez Gatica, Pedro Alamillos Ortega, Juan Vicente Sucino Rico, Rosario Sánchez, Francisco Corbacho, Miguel Marroquín Trravieso y José Antonio Navarro Ortíz.,(PSOE). Presidía la sesión Juan Manuel Torres Ramírez, alcalde socialista.

El 15 de junio de 1991 Hernán Díaz Cortés accede a la alcaldía, primero en solitario, gobernando luego con el apoyo del PSOE.

En 1991 gana la elecciones por mayoría minoritaria Independientes Portuenses con Hernán Díaz Cortés que ocupará la alcaldía gobernando en solitario los seis primeros meses hasta que, en enero de 1992 firma un pacto de gobierno con el PSOE. Juan Manuel Torres Ramírez dimitiría de concejal al no obtener la portavocía que pasó a ocuparla el siguiente en la lista (le sustituye Josefa Andrades) y luego Primer Teniente de Alcalde, Luis Benvenuty. José Antonio Navarro, Primer Teniente de Alcalde en el anterior mandato fue apartado del pacto. En la oposición, Rafael Gómez Ojeda por IU y Francisco del Castillo, por el Partido Popular. Diego Utrera y Basilio Lloret, concejales del PA, no entregaron sus actas y permanecieron en el mixto al pasarse al PAP de Pedro Pacheco. El pacto con los socialistas se rompe un año antes de finalizar las elecciones, pasando Fernando Gago del PSOE al grupo mixto y dimitiendo de concejal antes de las elecciones, al anunciar su compromiso con IP para las siguientes municipales. En este mandato fallece Antonio Requena, concejal popular, que es sustituido por Carlota Benjumeda Abreu y dimite de su cargo Alejandro Moreno, del mismo partido.

Elección de alcalde en 1991. Los ediles, antes de la votación, sentados en los asientos del Salón. No aparecen en la foto, por estar presidiendo la mesa de edad, Fernando Gago García (PSOE) y Alejandro Moreno (PP). La Corporación estaba compuesta por IP (9), PSOE (8), IU (3), PP(3), PA (2). De izquierda a derecha, Juan Manuel Torres Ramírez, Luis Benvenuty Morales, José Antonio Navarro Ortíz, Manuel Palma Silgado, Diego Caro Cancela, José García González, Josefa Andrades García (del PSOE); Rafael Gómez Ojeda, Marisa Montes Hurtado, Sebastián, por IU); Requena, Francisco del Castillo (por el PP); Basilio Lloret Llinares, Diego Utrera Sánchez (por el PA); Javier Camacho Barba, José Fernández Sánchez, Jaime Gutiérrez Perea, Eduardo Moreno Zamorano, Juan Gómez Fernández, Miguel León Ortega y Hernán Díaz Cortés (por IP).

En 1995 IP revalida el sillón de la alcaldía produciéndose, por primera vez en la historia de los nuevos ayuntamiento democráticos, que un partido obtenga la mayoría absoluta con Hernán Díaz Cortés de nuevo como primer edil, con 16 concejales. El PSOE sufre un descalabro pasando a tener dos concejales con Benvenuty, e IU, de nuevo con Rafael Gómez Ojeda. Pasará a liderar la oposición con el PP, el gaditano afincado en El Puerto, Rafael Vallejo. Marisa Montes, concejal de IU pasará un año antes de finalizar el mandato, al Grupo Mixto, afiliándose al Partido Democrático de la Nueva Izquierda (PDNI).

Corporación Municipal de 1995. De izquierda a derecha, Carlos López (IU), Fernando Jiménez, Secretario General, Silvia Gómez, María del Carmen Cantos, Eduardo Moreno, María Angeles Fdez. Bustabad, Jiménez Portela, (todos de IP), Luis Benbenuti (PSOE), Miguel León, Jaime Gutiérrez Perea, José Manuel Cauqui, Hernán Díaz, Pedro Pablo Lamadrid, (todos de IP) Pilar Osborne (PP), Marisa Montes (IU), Aurelio Sánchez, José Ignacio González Nieto (los dos de PP), Ignacio García (IU); en silla de ruedas, Juan Bocanegra Muñoz, agachados, Fernando Gago y Juan Gómez Fernádnez. Con la chaqueta blanca, Rafael Alberti que resultaría nombrado alcalde honorario y perpetuo de El Puerto en un pleno solemne celebrado en el Monasterio de la Victoria. El mismo día se le haría entrega del Premio a la Promoción Turística de la Ciudad.

En 1999, IP pierde la mayoría absoluta pasando de 16 a 10 concejales, pero permaneciendo Díaz Cortés en la alcaldía. El PSOE, con Consuelo Gamero de alcaldable obtendrá cuatro concejales --aducido a una fractura interna en el partido--; IU estrena líder, Ignacio García, azote de IP a lo largo de dos mandatos, y el partido popular rescata como número uno a un antiguo militante que habrá sido parlamentario andaluz y luego diputado nacional: Aurelio Sánchez Ramos. Se produce un estrangulamiento a la política de IP, haciendo un pinzamiento entre los partidos de la oposición a la política de los Independientes. Juan Vaca Ramos y José Antonio Español, entraron por el PA, acabando con disputas que llegaron a las manos.

El 2 de agosto de 2006, Fernando Gago García (IP), accede a la alcaldía tras la inhabilitación por prevaricación de su antecesor, Hernán Díaz Cortés. Ver nótula 974 en GdP.

En 2003 continúa Hernán Díaz al frente de la alcaldía, con mayoría minoritaria, gobernando --tras la pinza en la que participó en el anterior mandato con el apoyo del PSOE-- desde el principio de este nuevo periodo de gobierno municipal. Consuelo Gamero obtiene de nuevo cuatro concejales y ocupará la Primera Tenencia de Alcaldía que abandona 13 meses antes de finalizar el mandato, cediendo su puesto a Ignacio García de Quirós. Aurelio Sánchez por el PP e Ignacio García por IU completan las cabeceras de lista por sus respectivos partidos. A partir de las 11 horas del día 21 de julio de 2006 Hernán Díaz Cortés era inhabilitado para cargo público por un delito de prevaricación, con sentencia firme 508/05 de 2 de noviembre de 2005, del Juzgado de la Penal nº 4 de Cádiz, causa que se seguía desde hacía años, sustituyéndole en el cargo el 2 de agosto de 2006, Fernando Gago García, del mismo partido.

El 16 de junio de 2007 accede a la alcaldía Enrique Moresco García, con el apoyo del concejal andalucista, Antonio Jesús Ruíz. Meses más tarde conformará la mayoría absoluta con Fernando Gago García que abandona IP y se pasa el Grupo Mixto.

En 2007 ocupará el sillón de la alcaldía por el Partido Popular Enrique Moresco García, concejal que fue de IP durante 15 años y que dejó, abandonando la Corporación Municipal, un año antes. Lo apoyó en la investidura el concejal andalucista, única representación del PA, Antonio Jesús Ruiz y, al inicio del otoño, Fernando Gago García que se marcha de IP, tras el trato recibido por sus compañeros de partido, al grupo mixto, con lo que el equipo de gobierno alcanzaba la mayoría absoluta. Por el PSOE, con cinco concejales, su alcaldable Ignacio García de Quirós, por IU, Pepa Conde y por IP Fernando Gago. El mandato ha vivido dimisiones: por el PP, Ignacio Colón, David Páez, Beatriz Fuentes; por IP, además del trasvase de Gago al mixto y su dimisión a dos meses del final del mandato, dimitirá Juan Gómez Fernández, ocupando sus puestos Enrique Ramírez y María del Carmen Cebrián, pero renunciando a integrarse en el grupo del partido por el que se presentaron, IP, pasando al Grupo Mixto. (Texto: José María Morillo).

ÚLTIMA HORA: RESULTADO ELECCIONES.

Fuente: Ministerio del Interior.


Fuente: Espacio Digital El Puerto.

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Manuel Ruiz-Cetrino Pérez de la Campa es un matemático y maestro que, aunque nacido en Córdoba en el año 1935, estuvo relacionado con nuestra Ciudad donde impartió clases entre 1955 y 1960, apenas con 20 años hasta los 25. Sus padres, Emiliano y Josefina, solo tuvieron ese hijo, al principio de la Guerra Civil, cuyo matrimonio se vio truncado por la contienda, lo que daría como consecuencia una infancia dura. Su inclinación por las matemáticas se manifestó a los 7 años de edad, ocupando en la escuela siempre el primer puesto en dicha materia, derivando su vocación por la enseñanza, en la cordobesa Escuela Normal de Magisterio, al no poder continuar estudios de licenciatura, aunque las matemáticas serían siempre su devoción.

Manuel tiene escrita una novela costumbrista cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, así como ensayos de matemáticas y un nuevo método para las reglas fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir. Es miembro de la Real Sociedad Matemática Española. Jubilado, vive en la actualidad en Peñafiel (Valladolid).

El año del nacimiento de nuestro protagonista, 1935, fue enterrado en El Puerto Tomás  Osborne y Guezala, Conde de Osborne quien se encontraba en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Estaba casado con Felícitas [sic] Vázquez, de cuyo matrimonio fueron sus hijos, Elisa, casada en abril de 1917 con el  Marqués de la Candia;  Enriqueta, María, casada en febrero de 1915 con José Gamero Cívico, Ignacio casado en abril de 1921 con Ana María Vázquez Torres), José Luis, casado con Ángeles Domecq, hija de la Marquesa viuda de Casa Domecq  y Antonio.

Manuel Ruiz Cetrino, a la derecha, durante una interpretacion de 'El Divino Impaciente'

UNA NOVELA DE EL PUERTO.
El año de su nacimiento moría uno de los propietarios de Bodegas Osborne y quizás, casualidades de la vida, fue lo que le inspiró a escribir una novela cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, en el entorno del marco de producción de los vinos del Jerez-Xérès-Sherry.

LA VENDIMIA DE LA NAVAJA.
La trama de «La Vendimia de la Navaja» era de época, en la que podemos reconocer calles y paisajes de El Puerto. Una prostituta había sido brutalmente asesinada y sus restos abandonados. El maestro Tomás Alameda se interesará por este sobrecogedor caso que estremece a la población y que viene a unirse a la desaparición en extrañas circunstancias de un padre de familia al que se le imputa un importante robo. Con la España rural y las relaciones en una bodega al fondo, esta inédita novela escrita en 1960 por  Manuel Ruiz-Cetrino transcurre en El Puerto de Santa María, ejemplo de una ciudad española que se despierta al desarrollismo con todos los fantasmas del pasado como guardianes. Ruiz-Cetrino era una joven promesa literaria a finales de los 50 pero su osadía creativa en unos tiempos muy complicados ahogaron su producción.

HISTORIA DE AMOR.
Además de en El Puerto, impartió clases en Málaga, Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Lugo y Peñafiel (Valladolid), donde reside ya jubilado. En nuestra Ciudad vivió una relación de amor imposible, que todavía recuerda, --permanece soltero-- y que le hizo abandonar El Puerto al que ha viajado, muchos años, después en varias ocasiones. Además estuvo un tiempo apartado de la docencia oficial, impartiendo clases particulares en su vivienda, en la calle Diego Niño. De aquel amor, prefiere que, aunque su otra protagonista ya no vive, la apasionada historia que vivieron permanezca en el anonimato.

AMIGO DE MIGUEL DELIBES.
Amigo del  vallisoletano, Miguel Delibes, director del periódico El Norte de Castilla, con el que coincidió y con quien se carteaba, leyó un fragmento de ese manuscrito y le recomendó entonces que retocara algunos párrafos, demasiados duros para la época. Otro amigo censor, madrileño, que se guarda en el anonimato, incluso le aconsejó que ni siquiera se atreviera a hacerlo público. «La vendimia de la navaja» era una novela demasiado arriesgada para 1960, porque habla de la corrupción del régimen y su vinculación con las empresas más poderosas de cada comarca.  Una pena, porque la vocación literaria de Ruiz Cetrino desapareció ante la frustración vivida entonces. Eso sí, Ruiz Cetrino colaboró con su nombre y con seudónimo en El Norte de Castilla y La Voz del Sur.

Faena de estiba de botas a un camión.

FRAGMENTO  DE LA NOVELA.
«--Maestro ¿hace un chica?-- le espetó Pastrana, despertándole de sus pensamientos por la plaza de España.
Pastrana, el guardia municipal, iba de paisano y le llamaba desde la puerta de la Taberna Buhigas, en la calle Pagador.

--Ahora mismo se me hace tarde-, se disculpaba Tomás.
--Todavía tiene noche para meterse en su casa. Todo no va a ser leer y escuchar el parte, hombre-- invitaba el agente, con la mano en el ademán de pedirle que se acercara.
--Venga esa copa--, aceptó el maestro, aún aturdido por la narración del abogado desatado.
El sol se estaba emborronando por los perfiles de la Iglesia Prioral y una cigüeña planeaba por el cielo rojizo. Una primavera radiante se apoderaba del Puerto de Santa María, un vaho de los dioses africanos que churruscaba la piel de la ciudad. Una perezosa melancolía se acomodaba en el atardecer. La estampa de aquel cadáver en el melonar se agigantaba en los recuerdos del maestro cuando franqueaba la puerta del local de Buhigas».
/A la izquierda un joven Manuel, en su etapa porteña.

Para leer más de 'La Vendimia de la Navaja' pulsar aquí.

Esta obra narrativa, inédita hasta enero pasado, ha visto la luz en una tirada corta. Y es que Manuel, a sus 76 años, no ha querido que aquellos recuerdos novelados, pasaran al olvido.

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En la Feria de Ganado en El Palmar, jugadores, aficionados, directivo. Chicharito aparece en la última fila, en el centro de la imagen a la izquierda y justo a la derecha suya, Parrita, posiblemente el mejor aficionado del Racing a lo largo de toda la historia del Portuense. Llegó a formar parte de la Junta Directiva con José del Cuvillo y Bernardo Sancho. El sexto por la derecha de la úlitma fila, Agustín Vela Mariscal, Laínez y Bernardo (el del taller de coches d ela calle Diego Niño). El que está entre la niña de Amazona y la del traje de gitana, es Pedro Gil. Agachado, el tercero por la derecha, Lupo, con la cuchara en la mano delante del lebrillo, por aquello de ‘cucharón y paso atrás’ y detrás de él, Trujillo. El tercero por la izquierda es Baltasar y a su izquierda, alguien relacionado con los González Noval (almacén de Genaro).


De izquierda a derecha, Nina Gutiérrez de la Rosa, su padre Antonio Gutiérrez González, Mari Gutiérrez de la Rosa, su madre Carmen de la Rosa Ramirez y su amiga Rosario Fariñas "Pia" y Vicente Gutiérrez de la Rosa. Sobre 1950 en la Feria de Ganado.

El Carro de las Patás.


Los hermanos Moreno Simeón y sus cuñados. De izquierda a derecha Charo, Carlos González Orihuela, Bella, Lolita Gil de Reboleño y Manolo Moreno Simeón.


Antonio Nogués Ropero y Enrique Pedregal, arropan a sus mujeres que están cuidando un rebaño de bambis de peluche, en la Feria. Al fondo en la parte superior de la caseta se lee la publicidad de Fino Quinta y Amontillado Coquinero.


Organillero en la Feria de Ganado.

De izquierda a derecha, Antonio Pérez Brea, su tío Antonio Brea Vila, su prima Ana María Brea Ramírez y una amiga de ésta, Lolichi, paseando por la Feria de Ganado.

Reparto de Premios en la Feria de Ganado; de izquierda a derecha, Juan Melgarejo Osborne concejal de la Corporación Municipal, Anastasio Pérez Andrés Capellán del Hospital y del Penal, José Caveda, Ramón Insúa, el Comisario de Policía y Enero, encargado de Aguas.


Elisa Muñoz Manzanera, Mery Nuchera, Celia Insúa Lavín, Daniel Otero Rascón, Ana María Insúa, Magdalena Nuchera, Manolo Lores y Lalo Muñoz. Feria 1963.


Velada de la Victoria, delante de la fuente desaparecida que, en su interior reproducía la Giralda sevillana. Una sombrilla, la cola de un caballo (el de carton del fotografo), uno de Medina Sidonia, Luisma Hoyo, Paco Rascón, Juan Carrasco, Luis Gutierrez, Manuel Almagro, Juan Miguel Fernández Izquierdo. Y de fondo La Giralda --¿seria tambien del fotografo? -- y la fuente de entrada a la Victoria.

| Texto: José María Morillo.

En este video, Antonio cuenta de viva voz, su historia, con todo lujo de detalles, haciendo gala de una memoria prodigiosa a sus 95 años.

Hoy tiene 95 años y una memoria prodigiosa. En abril del pasado año 2010 traíamos a Gente del Puerto a Antonio González Morillo, ‘Antonio Guindate’ que nos contaba una interesante historia en relación a la antigüedad de la Feria, en su origen como Feria de Ganado, tras el lapso de 1916 ante la decadencia y falta de negocio de la misma y después de la Guerra Civil.

...continúa leyendo "1.013. CONTROVERSIA: ¿EXISTIÓ FERIA EN 1942?"

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La fuente, hoy desaparecida tras la última remodelación, a la entrada del Paseo de la Victoria.

La Velada de la Victoria, era una prolongación de la Feria. Comenzaba a las seis de tarde, se solía ir vestido los hombres de traje y camisa blanca  sin corbata y clavel en la solapa, mujeres vestidas con bastante elegancia. El Paseo de la Victoria, tenía y tiene dos puertas; entrando te encontrabas la fuente, --que pena de fuente que ya no está--; el vivero del Ayuntamiento que se encontraba en la parte derecha, donde está parte del IES Pedro Muñoz Seca, prácticamente el tramo de carretera comprendido entre las glorietas que están el frente al antiguo Penal y la que está en frente de la Estación también eran parte del Paseo.

Caseta de los empleados de Bodegas Caballero.

A la izquierda donde está lugar para la banda de música se solían colocar algunas casetas. Recuerdo la caseta del Club Náutico y la de empleados de Bodegas Caballero. La Victoria se convertía por tres días en una  pequeña y efímera ciudad, una explosión de colorido y belleza, el pavimento  de albero de Alcalá bien apisonado con algo de cal y regado todas las tardes, por el camión de riego,  cómodos bancos de piedras y las cuatro estatuas de entrada felizmente incorporadas a su sitio, como debe ser. La Caseta El Cortijo con su estanque, ¡que recuerdos me traen  los bailes del Cortijo!; la gruta iluminada al fondo y... que se yo…

Fachada de la caseta 'El Cortijo'.

De las atracciones, recuerdo una muy especial que le decían ‘las Carmelas’, que colocaban por detrás del Cortijo: era una atracción que me encantaba; el látigo, el tobogán, la ola, el tren de los escobazos, los caballitos de la reina, con sintonía que casi siempre era el Vals de las Olas o  Danubio Azul; los coches de choque.

Reclamo publicitario del Teatro Chino 'Manolita Chen', que durante tantos años pasó por la Feria de El Puerto.

El Teatro Chino: «--Oiga, es el Teatro Chino de Manolita Chen, adquieran sus localidades, etc.”»; La Tómbola del Cubo, vendedores de algodón, de patatas fritas; los coches de choque, el Palacio de Cristal, adivinadores, charlatanes, espejos que te deformaban la imagen, casetas para probar la puntería con armas trucadas; vendedores de tabaco, limpiabotas, vendedores de helados y turrones. Nuevamente Don Francisco Dueñas Piñero con la incansable banda de música interpretaba, sevillanas, pasodobles y algunas romanzas de zarzuela.

En la imagen, tocados con sombrero delante de un puesto de mariscos instalado en la Velada de la Victoria, el marisquero Joaquín Miguel Lara, Luis Soriano, Nano, Castro y Pepe, jugadores del Racing Club Portuense. Año 1960.

En la imagen, una fotografía tomada delante de un teloncillo, en la Feria de la Victoria en 1947, de nuestro colaborador fotográfico, Vicente González Lechuga, su hermano y la Tata Milagros.

Mercedes Camacho Delgado e Ignacio Lechuga Sánchez y sus nietos Ignacio y Fosco Valimaña Lechuga y José Ignacio y Vicente González Lechuga, en la desaparecida fuente de la Victoria. Año 1948.

Recuerdo, con nostalgia, el día siguiente después de terminar la feria, la ciudad que por tres días nos había llenado de alegría e ilusiones, permanecía desmontada, deshecha, rota y los restos de farolillos, serpentinas, eran arrinconados por el viento de Levante en la esquina de la Vapilla de los Caminantes. (Texto: Francisco Bollullo Estepa).

En la imagen de la izquierda,  unas pequeñas hermanas Emi y Ada Vázquez, vestidas de faralá para la ocasión: la Feria de Primavera.

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Esta noche, con la prueba del alumbrado, se inaugura en nuestra Ciudad la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino. Nos gusta, a mí al menos contemplar viejas fotografías, carteles y folletos, y se nos vienen a la mente los recuerdos de ferias pasadas. Entiendo que este  tema igual que la Semana Santa, ha sido muy bien difundido en GdP; pero sé que esta página siempre trata de entretener y que cada portuense o porteño o quien sea, cuente experiencias, anécdotas, vivencias, etc. y siempre en tono cordial, al final lo que tratamos  de difundir,  es lo nuestro. Al contemplar alguna que otra  fotografía, aparece en mí memoria el acontecimiento que motivó aquella 'foto' y con las personas que estás  y se dibuja en tu interior la sonrisa agradable del recuerdo. /En la imagen, María del Carmen García y Garcia de Cossío y María J. Nogués, en 1955.

Entrada a la Feria: portada.

La feria como tal, era la Feria de Primavera, feria de ganado, situada en la margen derecha de la carretera que va hacia Jerez, frente a lo que fue el cementerio de los ingleses o cementerio protestante [donde hoy está Carrefour El Paseo], la entrada a la misma estaba formada por dos estructuras de fábrica de ladrillo separadas entre sí unos diez metros, que servía para la entrada de vehículos y carruajes, las estructuras de fábrica de ladrillo tenían un hueco de entrada, en forma de arco de medio punto y estaban coronadas con un tejadillo de teja árabe.

Casetas en la Feria de 1964.

LAS CASETAS.
El plano, la planta de la feria, era un anillo rectangular que servía de paseo. Si entrabas por la puerta de la derecha, todas las casetas quedaban a la derecha del paseo. La primera era la sucursal del bar La Viña; a continuación bar Caza y Pesca, la caseta del Resbaladero quedaba frente a éstas. Eran muy rudimentarias: estructuras de palos de eucalipto y una techumbre de hojas de palmeras, hojas de hiedra de adorno y algún que otro farolillo; los servicios sanitarios eran escasos, cuando había aglomeraciones, había que ir por detrás de la vía del tren si tenías una emergencia, o traer los deberes hecho desde casa.

El 'carro de las patás' en la Feria de Ganado. Año 1958.  /Foto: Rasero.

ATRACCIONES Y TENDERETES.
Algún que otro tenderete o puesto donde vendían lechugas aderezadas con sal y vinagre, recuerdo la tómbola que instalaba una asociación de caridad que comandaba Valentina empleada de Imprenta y Papelería Perezpastor.

Atracciones en la Feria de Ganado.

Más tómbolas, tiovivos, cunitas, atracciones manuales, colocados de forma más o menos ordenadas; sombrajos y especies de chozos vendiendo vinos, cervezas y refrescos,  puestos de turrones y golosinas. Charlatanes, trileros, mangantes, carteristas, pedigüeños, que venían «a hacer la Feria» y que diligentemente eran controlados por la Policía Local. Al fondo y en paralelo a la vía del tren, se encontraban los abrevaderos para que el ganado pudiese beber.

Exposición de caballos en la Feria de Ganado de 1964.

EXPOSICIÓN DE GANADO.
La exposición de ganado estaba en la parte izquierda de la feria, detrás de las casetas era una serie de habitáculos hechos con palos de eucalipto y una techumbre de hojas de palmera, en estos pequeños establos eran colocados de forma ordenadas el ganado caballar, mular, asnar, bovino, ovino, caprino y porcino; alguna camada de conejos y gallinas inglesas con sus polluelos.. Era bonito ver aquel panorama campestre, los olores de la hierba de primavera pisada y ganado al calor de medio día. Cada ganadero enviada lo mejor que tenía.

Semental en la Feria de Ganado del año 1963. /Foto: Archivo Municipal.

Eran espectaculares las vacas lecheras y el toro padre de la Granja Misericordia. Los tratantes queriendo vender o comprar una pareja de mulos burreños, o aquella piara de cochinos cortos negros o ‘coloraos’. Aquellas yeguas recién paridas con sus crías , cochinas con diez u once cochinillos recién nacidos, una parejas de carneros con cuernos retorcidos, temibles y lo más bonito era ver los caballos de Terry, ¡que preciosidad!

Sobre el tablao de la Banda de Música, vemos al Maestro Dueñas y a su banda interpretando sevillanas y bailando a las hermanas Cellia y Ana María Insúa Lavín, Elisa Muñoz Manzanera, Meri Nuchera, Benito Gago García y Fernando Merchante Gutiérrez.

LA BANDA DE MÚSICA.
En el centro,  estaba colocado el tablado de la banda de municipal de música con el maestro Dueñas al frente que interpretaban sevillanas y pasodobles toreros. La feria empezaba en sábado con el izado de la bandera y se clausuraba el lunes con la asistencia de autoridades e invitados con la interpretación del himno nacional y recogida de bandera.

Entrada a la Feria de Ganado en coche de caballos.

COMER EN LA FERIA.
En casa, cuando éramos pequeños, solíamos ir a la Feria de ganado el domingo, para ello mis padres alquilaban un coche de caballos que nos llevaba hasta la caseta de la sucursal bar La Viña. Mis padres escogían una mesa adecuada donde pudieran ver todos los paseantes y mi madre extendía sobre la mesa un mantel que previamente había sacado de un gran cesto de palma, además de servilletas a juego y allí dábamos cuenta de una buena comida,  mientras nos dedicábamos a mirar a caballistas, coches de caballos y paseantes.

En aquellas fechas los bares no solían tener comidas, tal vez por encargos, las pocas casetas existentes no reunían las condiciones adecuadas para prepararlas, quizás algunos tuviesen algunas tapas o algún guiso que ya llevaban preparado o marisco; recuerdo el olor tan especial que tenía las botellas de cervezas Cruz Blanca al ser abiertas.

En la imagen tomada en la década de los cincuenta en la Feria de Ganado, de izquierda a derecha Luis Soriano Gómez, Josefa Soriano Gómez, Cayetano Campos Natera (+) Dolores Soriano Gómez, y Carmen Soriano Gómez.

Muchas familias solías extender manteles en el suelo detrás de las casetas y comían así, como si fuese un día de romería.

A caballo, el ganadero Luis Sánchez. A pie, el alcalde, Luis Portillo Ruíz.

CABALLISTAS Y FOTÓGRAFOS.
Las jóvenes solían ir vestidas de flamenca, caballistas como los hermanos José y Servando Sánchez Gallego,  el ganadero José Luis Sánchez, Patín Sancho, los coches de caballos de Terry, con sus atalajes de lujo y el mayoral con ropa de fiesta; un placer para los sentidos.

De izquierda a derecha, Paco Bollullo, Milagros Prado, Pepe 'el Escocés', Teresa Crespo y Francisco Dueñas. Feria de Ganado de 1964.

Te quedabas extasiado observando aquel espectáculo de colorido, los fotógrafos de turno hacían su agosto, todo el mundo quería inmortalizar los momentos de feria, unos montados a caballo, otros toreando un toro de cartón, otras bailando con Pepe el Escocés; parejas de novios y matrimonios, amigos,  familias, etc.. Cada mirada era un cartel.

Caseta del Rocío. El pitero y tamboril, Pepe de Sanlúcar. Feria de Mayo de 1961.

Más tarde empezaron a poner casetas de hermandades: la de la Oración en el Huerto, El Rocío, … Recuerdo que siendo Rafael Sevilla López hermano mayor de la Hermandad del Rocío, traía todos los años un tamborilero de Sanlúcar, se llamaba Pepe, era incansable. (Texto: Francisco Bollullo Estepa).

(continuará)

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