«Antonio Izquierdo Herrera, “el Baba’, apodo de ascendencia paterna, nace hace 75 años en el número 16 de la calle Postigo, en pleno Barrio Alto, hijo de Juan y Rosario, conocida como “Primita”. Tuvieron ocho hijos, de los cuales Antonio, ‘el Baba’ es el segundo y mayor de los varones. La hermana de Antonio, Pepa, ya fallecida, era la madre de la pequeña Carmen Marín Izquierdo que el día de 13 de febrero de 1963, a la edad de 8 años fallecía como consecuencia del accidente de la calle San Juan, con nótula propia en Gente del Puerto (195). Un día después, Antonio, en la Iglesia Mayor Prioral, lloraba sin encontrar respuesta por la muerte de su sobrina. La prematura partida de su sobrina acrecentaría el afecto y cariño que siempre ha mostrado hacia los más pequeños. Incluso, por ello, en ocasiones se le ha visto salir en la defensa de los más pequeños cuando algún padre se le iba la mano con sus hijos. (Antonio 'el Baba', en la actualidad. Foto F.R.S.)
Antonio Izquierdo Herrera, “el Baba’, a nickname inherited from his father’s side, was born 75 years ago at number 16, calle Postigo, right in the centre of the Barrio Alto, the son of Juan and Rosario, known as “Primita”. They had eight children, of which Antonio, ‘el Baba’, is the second and the eldest son. Antonio’s sister, Pepa, now deceased, was little Carmen Marín Izquierdo’s mother, who died at the age of 8 on the 13th of February 1963 as a consequence of the accident in calle San Juan, which has its own entry in Gente del Puerto (195). A year later, Antonio, in the Mayoral Prioral Church, cried, unable to find a reason for his niece’s death. The premature departure of his niece would increase the fondness and affection he had always shown towards children. He has even been seen on occasions defending a child when a parent looks like they are likely to strike them. (Antonio, ‘el Baba’, at present. Photo F.R.S.)
La muerte de su sobrina para Antonio y la de su madre posteriormente, a quien adoraba, hizo que a partir de aquel entonces visitara todos los días el Cementerio. Últimamente, debido a su edad, acude los domingos para que a los suyos no le falten las flores, además de cuidar el sitio. No hay un entierro de los vecinos del Barrio Alto que no acuda a la Prioral. Por eso es posible que el día que nos abandone la Iglesia se quede pequeña. Claro, todo esto que se relata sería normal, si Antonio, ‘el Baba’, actuara en plena posesión de sus facultades mentales Pero tiene mucho más valor cuando se trata de un enfermo oligofrénico que de haber nacido en esta época debido a los adelantos médicos su situación hubiera sido bien distinta. Sin embargo, a pesar de todo ello, siempre ha recibido el cariño de los suyos y la comprensión de sus vecinos.
PERSONAJE DEL PUEBLO, PERSONAJE DEL PUERTO.
Es un personajes del pueblo, como lo fue Vicente Sánchez Arena, Vicentito el de Afanas; ‘Chaparro’, “Tonino’ -con nótula propia en Gente del Puerto (051), ‘Guarigua’, ‘Chamaco’ -con nótula propia en Gente del Puerto (182)-, ‘la India’, ‘la TíaTula’, ‘el Chumi’, ‘el Bato’… y, también en la actualidad, Romualdo, Manolito ‘El Polvorón’, ‘Rafael, ‘El Papi’ igualmente con nótula propia (009), Enrique González Párraga, “Enrique el de las Mariposas”, con nótula en esta página (139)… y de ninguna manera, si no contamos sus vivencias no entenderíamos, ni la idiosincrasia ni la historia de nuestra gente y Gran Puerto. (Antonio en 1970. Foto propiedad de F.R.S.).
Como muy bien glosa Pepe Mendoza en su Artículo leído en la Cátedra Alfonso X ‘el Sabio’ de El Puerto de Santa María, con motivo de la presentación del especial de Diario de Cádiz, dedicado al 755 Aniversario de la fundación de El Puerto de Santa María y que aparece en Gente del Puerto con nótula propia “Clásicos Populares” (144): “O del Baba, discípulo aventajado de Kung Fú, que soportaba estoicamente callos y durezas, con tal de no someter a sus pies a esa cárcel angustiosa que son los zapatos. Su andar, deslavazado y torpe, no le impedía transitar cómodamente por la vida, y él era feliz palpando el suelo sin intermediarios.”
CHATARRA Y CARTONES.
Celebres fueron sus visitas a todas las obras de albañilería y a la otra banda, margen izquierda del río Guadalete, para recoger sacos vacíos de cementos, cartones y toda clase de chatarras, haciéndose más popular ya que siempre se le veía con su mercancía sobre sus propios hombros, especialmente por la Carretera Nacional IV y que después de hacer sus buenos kilómetros las vendía en los baratillos y chatarrería de ‘Churrasca’, por aquel entonces en la Casa de las Flores de la Plaza del Castillo y de ‘Lobito’, frente al Parque Calderón, donde están los caballitos y cacharritos de la familia Mancheño, próximo también a la Cervecería de Romerijo, ‘La Guachi y en los últimos años en la chatarrería de Francisco Peinado Gómez. (En la fotografía, Antonio acarreando cartones por la antigua carretera nacional IV, a la altura del muelle comercial, en los años setenta del siglo pasado. Foto Colección de A.P.)
Tanto afán tenía por llevar unas pesetas a su casa para colaborar con la familia que cuando la jornada no era la que esperaba se acercaba a las obras abriendo los sacos de cemento, volcándolo y llevándose el papel. En cierta ocasión, como para Antonio todos sus amigos y amigas, porteños y porteñas, son niños y niñas, cuando el capataz de la obra llamaba su atención, siempre le echaba la culpa al niño. Vamos, a cualquiera de los presentes. Recuerdan que cierto día le comentaron que el encargado era mariquita y que si lo veía coger y partir los sacos le haría ‘cositas’ feas, todo ello con el fin de hacer ver que no se podía romper los sacos. A todo esto, días después, el encargado que apreciaba a Antonio, de igual forma, que todos los albañiles y encargados de empresas y construcciones de El Puerto a donde acudía, lo llamó con la intención de entregarle sacos vacíos y cartones. Cuando ‘el Baba’ veía que se acercaba emprendió a correr y gritando decía: “--A ti no, tú querer hacer cositas feas con el niño”. Jamás volvió por aquella obra.
LAS NIÑAS MALAS.
Cuentan que Eduardo Bernal, ‘Tobalo’ sentía gran afecto por Antonio, casi de su quinta, y quiso que tomara la ‘alternativa’ (los lectores seguro que me entienden si necesidad de ser más explícito) porque veía que el mozo lo necesitaba… Se lo llevó a Sanlucar de Barrameda y cuando ‘el Baba’ se vio ante tantas mujeres, exclamo: “--Mujeres malas no querer el niño, el niño elegir mujeres buenas”. Aquel día, ‘el Baba’, al que siempre le ha costado trabajo hilar mas de cuatro palabras seguidas, aunque se llega a entender, lo soltó todo en un santiamén, abandonando sobre la marcha la casa de citas y al mismísimo ‘Tobalo’, emprendiendo la vuelta para El Puerto, andando, a través de veredas o caminos y todo ello descalzo, como prácticamente ha ido durante toda su vida, a excepción de estos ultimas años que por prescripción facultativa tiene que ir calzado. Si bien, en los momentos que puede se descalza, como ocurrió hace pocos días, cuando el autor de este Blog lo veía calle Luna arriba, camino de San Juan, con un zapato y el otro en la mano. Muy mayor, y acostumbrado desde su infancia a ir descalzado por propia iniciativa, poco caso hace a los consejos médicos. Pero en esta ocasión una pequeña lesión en el pie propiciaba que de nuevo volviera a encontrarse cómodo. (En la fotografía de la izquierda, Antonio, cargado de sacos y cartones, a la altura del Casa Joselito, en la calle Postigo. Foto A.P.)
INCIDENTE EN CASA JOSELITO.
Corría el año 1960. En el almacén de comestibles ‘Casa Joselito’ en la calle Postigo, 24, de José Fernández Rodríguez, padre de Pepe Fernández Sánchez, la sonrisa del Jamón, con nótula propia en Gente del Puerto (123), estaba de dependiente Paco Peña Mesa, persona muy querida por la familia de Joselito, y entre la clientela, uno de esos días, se encontraban Antonio ‘El Baba’ y Lola, hermana de Paco, también enferma con oligofrenia, que le habían mandado por calabacines. Los dos comenzaron a sonreír cuando se miraron, entrando Lola en un estado de nerviosismo y risa atronadora. Antonio creyendo que le iba a pasar algo por la risotada y notando que los colores se le subían cogió una botella y se la partió en la cabeza para que dejara de reír y evitar que le ocurriera algo. Lola, dejó de reír y empezó a llorar cuando vio que sus manos se manchaban de sangre. Aquello le supuso una buena reprimenda por parte de su padre. Lola, que en mayo cumplirá 75 años, cuenta que ‘El Baba’ es su amigo y que a ella cuando el botellazo le dio la risa porque Antonio se acercaba demasiado haciéndole cosquillas… (En la fotografia, Lola Peña Mesa, en la actualidad a sus 74 años).

Ventanales de la Plaza de Toros, en los años setenta del siglo pasado, por donde quiso subir 'el Baba' para ver las corridas de toros, emulando a otros atrevidos de la época.
ESCALANDO LA PLAZA DE TOROS.
Otras de las ocurrencias de ‘el Baba’ fue querer competir con célebres escaladores como Manuel Sánchez Guardiola, ‘Chato' Guardiola, y Antonio Gallardo Sánchez, 'Caragato’ que no tenían ninguna dificultad en escalar los ladrillos de la Plaza de Toros y entrar por cualquier de sus ventanales a presenciar gratis las corrida. Aquella osadía de nuestro protagonista fue impedida debido a que los porteros temiendo cualquier accidente le concedieron su correspondiente patente de corso, entrando como cualquier figura del toreo en nuestra Plaza Real, pero eso si, siempre iba al mismo sitio pero por decisión propia. Su afición taurina, el gentío y ajetreo le hacía destacar y se sentía importante y siempre se le veía solo por una de las gradas cubiertas del segundo piso de Sol, de manera que hubo una tiempo que nadie se hallaba sin su presencia. Años más tarde, los porteros supieron que su familia compraba las entradas pero ‘el Baba’ nunca la mostraba… (En la fotografía, Antonio Gallardo Sánchez, 'Caragato’, una caída a finales de los años 80 escalando la Plaza de Toros, le provoco una grave lesión permaneciendo en sillas de ruedas, hasta su fallecimiento, dos años después).
LA ETERNA TRAVESURA DEL BABA.
‘El Baba’ tocaba a las damas que conocía en el lugar donde la espalda pierde su honroso nombre y del mismo modo pellizcaba a los hombres. Esto era tan normal para todo el vecindario del Barrio Alto y la Plaza de Abastos que cuando lo veían se protegían y él sonreía haciendo alarde de que en cualquier descuido lo atrincaría. Pero un día, tuvo mala suerte.
Aconteció que por la insensatez de algunos ‘simpáticos’ Antonio, ‘el Baba’ fue alentado para tocar las posaderas de una señora, que por cierto era la esposa de un personaje de cierta relevancia, la del Comandante de la Policía Local, Manuel López Romero, excaballero legionario que hizo que ‘El Baba’ diera con sus huesos en el Manicomio de Cádiz. ¡Tres meses en un manicomio! Incluso peor que el Penal del Puerto. Los peores momentos de su vida. Milagros Leiva, hija de Antonio Leiva, el del Carrillo Severo con nótula propia en Gente del Puerto (104) y Soledad Peña Mesa, igualmente con nótula en esta web (151), recuerdan que en las visitas que realizaron a Cádiz para ver y dar ánimo a Antonio ‘el Baba’, quien lloraba desconsoladamente y en discontinuas palabras hacia ver las vejaciones y humillaciones y, sobre todo, los golpes que los cuidadores con sus vergajos le propinaban. Todo por una broma de mal gusto que por lo acontecido debió producir gran malestar en la familia del Comandante de la Guardia Urbana, excaballero legionario… Me pregunto como fue posible que no repararan ni ellos y tampoco las autoridades locales en la situación de un enfermo con retraso mental. Lo que hicieron al él y a sus seres queridos fue una injusticia. (En la fotografía, el Comandante de los Guardias, Manuel López Romero).
EL VÍNCULO CON LOS CALERO
Desde su juventud Rosario, la madre de Antonio “el Baba”, formó parte como cuerpo de casa de confianza, de la familia de Joaquín Calero Cuenca, quién fuera Administrador de Aduanas y alcalde de El Puerto entre 1947 y 1948. El trabajo desempeñado, afecto y la confianza depositada en la madre de ‘el Baba’, por la familia de los Caleros, le permitió de casada continuar trabajando y sus hijos gozaron del cariño de los hijos de Calero Cuenca, entre ellos, el profesor don Joaquín Calero Muñoz. Años más tarde Rosario, también fue trabajadora de la limpieza en el Instituto Laboral. Los nombres de pila de los hijos de Juan y de Rosario, los padres de ‘el Baba’, tienen relación con los Caleros, como por ejemplo: Antonio, y Ramón y el de la más pequeña, conocida familiarmente por ‘Moni”, esposa de Francisco Rodríguez Sánchez, Paco ‘Ceballos’, fallecida hace 18 meses, a quien le pusieron como nombre el mismo de su madrina de Bautismo, María Soledad, madre del cantautor porteño Francisco Javier Ruibal de Flores Calero, Javier Ruibal. (En la ilustración de Torres Brú, Joaquín Calero Cuenca).

En la fotografía familiares de nuestro protagonista, en un acto social de hace tres años: la boda de una sobrina de 'el Baba', hija de Antonio Postigo y Charo Izquierdo. De izquierda a derecha, Antonio Postigo, cuñado; Juan Izquierdo, primo hermano Antonio Izquierdo Herrera, nuestro personaje, ‘el Baba’ con corbata; Ignacio Rodríguez Izquierdo, sobrino, y el padre de éste, Paco Rodríguez Sánchez ‘Ceballos’, cuñado y propietario del Bar 'El Liba'..
'EL BABA', EN LA ACTUALIDAD.
Antonio vive felizmente con su hermana Charo y su familia en la Carretera de Sanlucar, zona conocida por el Palomar, próxima a las instalaciones de Danone, recibiendo las atenciones y cuidado por parte de los suyos Pero cuando puede, aprovecha la oportunidad y se acerca a la Plaza de Abastos a visitar a su amigo Genaro y su familia quienes les proporcionan sus correspondientes frutas y verduras, como en antaño. Igualmente baja hasta el balcón del río, al Bar Liba, a visitar a su cuñado Paco Rodríguez, ‘Ceballos’, donde después de desayunar y recibir su ‘propina’ se dirige al Bar Romano, hoy situado en la calle Santa Fe, donde a la clientela, sus amigos de siempre, le sigue dando su correspondiente pellizquito en el trasero en el momento que se descuidan. Lolo, el del bar Romano, como suele hacer desde hace años, le ofrece la invitación correspondiente. Después, muy ufano, se despide y se dirige de nuevo por la calle Postigo arriba, para la zona del Palomar.

Boda en 1970 en la Capilla de la Aurora. Paco Rodríguez Sánchez ‘Ceballos del brazo de su madre y madrina, Balbina Sánchez Rosso. Se ve en el fondo, a la derecha, al ‘Baba’

La misma Boda, la primera que se celebró en la Capilla de la Aurora tras la restauración. De izquierda a derecha, Baldomero Rodríguez Sánchez ‘Ceballos’, Francisco Rodríguez Sánchez ‘Ceballos’, su esposa, hermana de ‘el Baba’, María Soledad Izquierdo Herrera, ‘Moni’ y Balbina Sánchez Rosso. ‘El Baba’ se ve en el fondo.
Hoy, continúa feliz y a veces, cuando se le ofrece la más mínima oportunidad, continúa, no sólo siendo un discípulo aventajado de Kung Fu, sino, lo más importante, patrimonio sentimental de todos los Habitantes y Gente del Puerto.» Antonio Carbonell López.

Miguel Marroquín Travieso nació en la calle Ganado, 2, esquina con la Plaza de la Herrería, en 1943, hijo de Carmen y Miguel, siendo el quinto de ocho hermanos; su padre, militante del Partido Comunista fue perseguido y encarcelado durante seis años por sus ideas políticas durante el anterior régimen político. Está casado con la portorrealeña María Vera y tiene dos hijos, Eva y Miguel y un nieto, Manuel. Estudió en el Colegio de el Polvorista y la SAFA hasta los 13 años. En este colegio iba temprano para que le dieran un vaso de leche y mantequilla que regalaban los americanos aunque el pan tenía que llevarlo, pero antes, según recuerda «tenía que escuchar misa y en los meses de inviernos por las mañanas y con pantalones cortos y sin calcetines nos hacían formar en el patio para subir las banderas y cantar el “Cara al Sol”, mientras los os curas y los maestros iban bien abrigados con las sotanas y abrigos.» Como se puede apreciar no tiene muy buenos recuerdos de dicho colegio, ni de su director, a la sazón el jesuita Manuel Bermudo de la Rosa, de quien hablaremos más adelante pues se lo volvería a encontrar mas adelante de una manera bien diferente.

María, su mujer, su compañera, ha afirmado que «El amor por mi marido me dio fuerzas para superar todo lo que se me puso por delante. Permanecía a su lado siempre. Pensé que debía hacer algo y comencé a repartir El Mundo Obrero y a participar activamente en política. Fueron aquellos muy malos años pues mi marido estuvo tres años encarcelado y teníamos un bebé de muy poco tiempo» Casí nada...
LA ENFERMEDAD DE SU MUJER Y LA SECRETARÍA DEL PCE.
MANUEL GERENA Y CARLOS CANO.

"En 1983, fue el año que cometí la mayor equivocación de mi vida, participé en la elaboración de una lista independiente a las elecciones municipales. Como éramos amigos de toda la vida me convenció para que le ayudase. Yo sabía que esta aventura era irrealizable, pues los candidatos en su mayoría eran de derechas o lo fueron en su día. Álvarez quería que yo fuera el segundo de la lista" -afirma Marroquín- "algo a lo que me niego y le digo que le ayudo nada más, que con esta ayuda estoy tirando mi historia política por una ventana, pero que nada mas llego hasta ahí. Efectivamente los ciudadanos solo le dan la confianza en un concejal: el mismo. Fue, como digo, una aventura y mi mayor fracaso como político, pero mi amigo quería mi ayuda y para eso están los amigos: para las maduras y para las mas duras".
SU VUELTA A LA POLÍTICA: EL PSOE.


Miguel recuerda el gran cariño y afecto que profesa y le profesan quienes trabajaron con él en el entonces Patronato Municipal de Turismo. Con ellos organizó, junto con la Tertulia Flamenca “Tomás el Nitri”, tres Concursos Nacionales de Cante Flamenco para los que el pintor de la luz Juan Lara, hizo el cartel convocatoria. También mejoró e impulsó los premios taurinos de la Plaza de Toros y otras actividades como los Premios a la Promoción Turística, la inauguración de Puerto Sherry o el apoyo que prestó a la celebración de congresos en la Ciudad. A la finalización de su mandato, el sector turístico de la Ciudad le tributó un caluroso y nutrido homenaje de despedida, donde valoraron el empuje y la entrega que le impulsó a la actividad turística, hace cerca de 20 años. (En la ilustración, el cartel que pintó Juan Lara para el Concurso Nacional de Cante Flamenco 'Ciudad de El Puerto').


Nació en la calle Cruces, 32 el día 2 de diciembre de 1935, pero con cuatro años su familia se va a vivir a la calle Postigo, frente a la Fábrica de Harinas. Sus primeros recuerdos son para la droguería de la esquina y la frutería de Tito Pastrana o el almacén -luego bar y freidor- de La Gloria. (Manolo, de pequeño, posando para el fotografo).
Un tío suyo, Paco, estaba suscrito a las revistas Clarín, Dígame y El Ruego y mientras las devoraba, se le metía la afición en el cuerpo a la par que practicaba la lectura. Todo el tiempo que tenía libre lo invertía en aprender, leer, documentarse... No sabe jugar a las cartas, ni al dominó, ni al carro, ni a las siete y media, ni a nada... No perdía el tiempo, su avidez por aprender no le dejaba tiempo para nada más. En julio de 1955, con 20 años, se marcha al Servicio Militar de voluntario. Como no había hecho la Primera Comunión, allí que la hizo, vestido de marinero, pero de marinero de verdad. Y seguía aprendiendo, estudiando, conociendo... Y a su vuelta al campo, a trabajar en las viñas, especialista como era en las tareas de las viñas, entre otras las labores de poda y castr. (En la fotografía del Estudio Pantoja, tomada el 26 de noviembre de 1955, cuando estaba haciendo la instrucción durante el Servicio Militar).

ADIOS AL CAMPO, ADIOS.









«Manuel Jiménez García, conocido popularmente entre el gran público portuense como ‘Manolo el de la Tuba’, obrero de la construcción forjado a sí mismo, artesano del zapato, barbero por beneficio de su padre y músico por afición, nació el 5 de febrero de 1930 a las 4,30 h. de la madrugada en la calle Jesús de los Milagros, donde también vivían ‘los Lobitos’. Cinco días antes se instaura en España la dictablanda, tras el nombramiento en Madrid del general Berenguer como jefe del consejo de ministros, con el encargo del rey de preparar la vuelta al régimen constitucional anterior a 1923. Toda una época.
Era fácil ver por aquél entonces en la antesala de la barbería a ‘el Caneco’, limpiabotas y cantaor de tronío que aprovechaba la espera de los parroquianos para ejercer su oficio de lustrador de zapatos, y marchar luego a cantar por las esquinas con una copita de más el arte racial que llevaba dentro.Sus primeras letras las aprendió en el Colegio del Hospitalito con Doña Magdalena Ávila, también profesora de Rafael Gómez Ojeda. pasando luego a las sabias manos de Don Remigio Peñalver que le inculcó inequívocamente casi sin saberlo, su pasión por la música. Con diez años y tras la muerte de sus padres y de varios hermanos a consecuencia de la guerra y el hambre que pasaron –quedaron seis de 11 hermanos-, quedó a cargo de su hermana Antonia, para él, toda una heroína del momento que les tocó vivir. (En la fotografía el cantaor y lustrador de calzado, Antonio 'el Caneco'. Foto Colección Luis Suárez Ávila).
Los Salesianos de Cádiz lo acogieron como a tantos niños huérfanos de aquellos horribles años, aprendiendo el oficio artesanal de hacer zapatos y empezando a ser aprendiz de músico con los instrumentos de la clave de fa, símbolo usado en notación musical, cuya función consiste en asociar las notas musicales con las líneas o espacios del pentagrama. Allí aprendió también por estigma familiar a recortar las coronillas a los curas, aún conserva los aperos de aquellos menesteres. (Ilustración de María Fernández Lizaso.
Después de cumplir con el servicio militar en Figueras, se incorpora al gremio de la construcción donde desarrolla el resto de su vida laboral, y conoce a través del asilo de huérfanas de la calle Cielo, a la que más tarde sería su esposa, María Cárdenas Serrano.
Luis del Pino Robles, Luis 'el de los huevos', nació en la Ribera del Río el 15 de julio de 1923, en los soportales existentes frente a la Casa de la Munición o Provisión, donde por la época existía un cuartel militar de Artillería, y que muchos han conocido al final del siglo XX como Taberna 'La Resaca'. Su madre, María Magdalena Robles le lavaba y planchaba la ropa a los soldados. Su padre, Francisco Pino Suárez era primo hermano de Manolo y Miguel del Pino, los célebres diestros locales. El apodo de la recova le viene a Luis por su trabajo en el Despacho de Plácido Carvajal, con el que repartía huevos y queso al por mayor al comercio local con quince años.

SU OPORTUNIDAD ARTÍSTICA: CANARIAS.

CON LOLA FLORES.
23 AÑOS EN FRANCIA.
La ficha técnica es para leerla: Dirección Artística: M.Carrillo. Dirección Musical: M. Leveque. Maestra Concertadora, profesora: Lolita Lanzarote. Regidor de escena: Manolo R. Cortés. Maquinista Jefe: Francisco Camacho. Segundo Maquinista: Francisco Andrade. Gerente: José Valiente. Representante en Ruta: Guillermo Aguilar. Números de Baile montado y dirigido por L. del Pino. Vestuario confeccionado para este espectáculo por: M.Mariscal, según diseños de M. Carrillo. Decorados y atresso [sic]: Propiedad. Peluquería: Pepi. Grupo microfónico: Quico, montado por Manolo Pacheco. Organización: M. Leveque y M. Carrillo. Representante exclusivo: Manolo Astorga. El patrocinio era de una bodega portuense: Brandy Viejo Veterano Osborne y Amontillado Fino Quinta. (En la fotografía, perteneciente a otro festival benéfico, Luis caracterizado de mejicano en el Teatro Principal. Doña Virginia lo dirigía al piano y escogía para nuestro protagonista los números cómicos).

«Más de 20.000 alumnos han pasado a lo largo de siglo y pico de existencia de la Academia por sus aulas. La exposición de los trabajos realizados, la entrega de diplomas y las visitas de personalidades a las clases han sido tónica permanente de todos los tiempos. Muchos alumnos encontraron en las enseñanzas de la Academia la orientación hacia su futuro profesional como arquitectos, pintores, músicos y oficios artesanos.» (Del catálogo de la exposición: Un siglo de Actividad e Historia).
estudiaba con 

estuvo haciendo durante su vida de marinero “el Gato”. Superviviente de tres naufragios: “La Isla Paloma”, otro de Alicante y un tercero del que no se acuerda: «estas cosas son mejor olvidarlas», afirma entre maullidos y un extraño sonido que se asemeja con fidelidad a un serrucho de carpintero. (Foto superior: La Lonja en 1970. Colección Antonio Leveque).
Su afición por las imitaciones y las parodias le viene de chico: hace de todo: un gato, una gata en celo, un cochino, el caballo, un serrucho, un trueno, voces de extranjeros, mueve las orejas, suplanta voces, hace la parodia de una mujer pariendo... Si “el Gato” hubiera nacido en estos tiempos, a lo mejor se hubiera especializado y sería una figura del Beatboxing, la habilidad de imitar sonidos con la boca, principalmente caja de ritmos, también considerado como el quiento elemento del hip-hop (los otros cuatros son Rap, Break Dance, Graffiti y Turntablism). Curioso personaje este Gato... con sombrero y botas.


Dos meses antes de la vendimia, las mujeres de los integrantes de las cuadrillas venían por los cortijos de la zona buscando paja para preparar los colchones de sus hombres que luego cortarían la uva. Hogaño difícilmente se encuentran vendimiadores. Cuando se bebía vino, recuerdan en la Venta, todas las semanas se vendían 20 arrobas de 16 litros, y el consumo habitual, lejos de las cervezas y otros bebestibles, eran las medias botellas de vino, como medida para el trasiego en las reuniones de la parroquia. Aquella pequeña superficie comercial de hace 50 años, se resintió con la llegada del primer Simago a Jerez: ya las mujeres no se avituallaban tanto en la venta y por el contrario se las veía cargadas bajando desde la parada del autobús próximo, lo que hizo que el negocio se enfocara más a una casa de comidas y bar, que a almacén de conveniencia. (En la fotografía a color de la izquierda, arriba, Pedro y Pepe, de Arcos, Zapata el Pescadero y Rosillo, ya fallecido; abajo a la izquierda el guarda de la obra de Puerto I, ya fallecido y Miguel López-Cepero Gallardo).


Antonio Almagro Buhigas, 'el Pleti', nació en 1942 en la calle San Sebastián, número 13. Aquel día sus padres Manuel y Ángeles supieron que su hijo daría la talla. Y por encima de la media. Antonio mide en la actualidad 1'90 (de alto) y considera que a sus 66 años está 'hecho un mulo' pesando tan solo 74 kilos. ¿Cuantas veces se habrá vestido 'el Pleti' de D. Quijote en carnavales y obras de teatro? De sentido del humor anda sobrado, gracias a Dios.
aproximadamente 1978 en el que ya él al frente del negocio, se traslada a la calle Curva, cuadruplicando espacio y pasando a 400 metros, en una permuta efectuada con Romerijo.
En 2002 decide dejar de trabajar y pasar a ser rentista. Hace una reforma a la antigua carpintería mecánica -los ahorrillos y un crédito bancario ayudaron- y la convierte en tres locales que en la actualidad forman parte de la oferta de copas nocturnas del centro porteño: "El Burladero", "La Bodeguita" y el antiguo "Camballá" lo que unido a su pensión de jubilación le dan la tranquilidad suficiente para ser un jubilado mas que jubiloso y feliz rentista. (En la fotografía, de izquierda a derecha: Amalia; su padre, Manuel Almagro; su madre, Ángela Buhigas; Teresas Gilloto, su abuela; Antonio Almagro, su abuelo; el niño Antonio Almagro Buhigas, sobre una bicicleta de ruedas macizas; su tía Milagros y en los brazos, la hermana de Antonio, Elena).
Tahivilla (Cádiz) y allí se dió cuenta de que aquello no era lo suyo. Aquel fue su debú y retirada a un tiempo. De aquella afición conserva una colección de más de mil unidades de objetos taurinos: carteles, programas de manos, etc... En su casa de la calle San Sebastián era costumbre que se vistieran los toreros locales: José María Susoni, Antonio González Sabio, Antonio Morales, Fernando Heredia... que se vistieran y que se tomaran aquella sopa de puchero con picadillo que les preparaba su madre, Ángeles. (En la fotografía grande su familia, en el patio de su casa de la calle San Sebastián, 13, con el torero José María Susoni. La foto pequeña, Paquirri).



Luego se queda parado y encuentra trabajo en el almacén de la calle San Juan esquina y vuelta con Cruces llamado “El Almacén Quemado”, el que luego sería de Leveque y que hoy permanece semi en ruinas. Era propiedad de Fidencio Martínez Ferreira. Ya metido en el gremio de la alimentación, cambia de trabajo y presta sus servicios en
EL CACAO PICO
Pero con la crisis de la escasez de materia prima la Destilería tiene que cerrar a principios de la década de 1940: «--Juan Antonio, aquí hay que achicar» recuerda perfectamente. La panadería de Ojeda y la eventualidad en Terry fue aliviando la maltrecha economía de Juan Antonio, como obrero, en la posguerra. Incluso llega a colocarse en La Otra Banda, en la Aserradora de Barcas, preparando tablillas para las cajas de pescado, o en la Aserradora de Pastor en la calle Misericordia. No podía pararse, no podía quedarse parado.
En 1948 se casa coincidiendo con su entrada en Destilerías Morphy. En 1950 entra a formar parte de la plantilla eventual de Bodegas Cuvillo, donde estará nueve años entrando y saliendo en función de las necesidades de la faena bodeguera. Una equivocación del sindicato vertical hace que, en 1959, Juan Antonio y otros 20 compañeros alcancen el ansiado puesto fijo en dicha Bodega, disfrutando por primera vez, tras casi 30 años de vida laboral, de la tranquilidad de una continuidad, sin los sobresaltos del paro intermitente y la búsqueda del pluriempleo. Se jubila, gracias al Convenio de la Vid, con 60 años, en 1978. El cierre de Cuvillo por quiebra en 1985, sin embargo le jugaría una mala pasada ya que dejaron de pagarle, además, la parte proporcional del Montepío de San Ginés -que acabaría desapareciendo- y las aportaciones extraordinaria pactadas en convenio, correspondiente a la propia bodega.

Barcia recordó, con la estampa en la que aparecía su progenitor, algunas anécdotas familiares como el hecho de que “por la noche llegaba a casa cargado de ducles de la confitería y me contaba que cuando se levantaba por la mañana se encontraba toda mi cuna llena de mijitas de pasteles porque yo me levantaba por la noche y me los comía en la misma cuna». (El matrimonio Barcia Caraballo-Bernal Márquez, en una imagen retrospectiva).

fechas, acontecimientos y sucedidos personales, familiares o del propio El Puerto.
La familia de Enrique tenía posibles, de hecho el padre tuvo una flota de camiones que, tras un accidente con un camión en el que hubieron víctimas mortales, tuvo que liquidar, así como diversas propiedades, para indemnizar a las familias. Ese fue el motivo por el que Enrique viene a El Puerto, con 23 años, desde Madrid, donde había hecho el servicio militar como voluntario en Aviación, en la Base de Getafe, a reclamar una vivienda familiar de su abuelo que resultó que ya no le pertenecía. (Avión en la Base Aérea de Getafe).



