De extremo izquierdo a empresario señero: la intensa vida de Yonete
| Texto: José María Morillo
Antonio Jiménez Serrano ‘Yonete’ (1930-2026) desarrolló una intensa trayectoria vital marcada por el fútbol, la empresa y su compromiso con El Puerto de Santa María. Tras jugar en equipos como el Toledo CF, Ceuta, Zamora CF, Balompédica Linense, Jerez CF y Racing Club Portuense, se estableció definitivamente en la Ciudad, donde formó su familia junto a Floreal Marcela ‘Cheli’ Díaz Jara. Finalizada su etapa deportiva, impulsó diversos negocios, desde el transporte vinculado a la cementera El Carmen hasta las conocidas Perfumerías Big-Ben. Fue además socio fundador y presidente de ACOCEN, así como impulsor y presidente de Tele Puerto. Yonete deja el recuerdo de un hombre emprendedor, cercano y profundamente unido a la vida social y comercial portuense.
Una excavación arqueológica al pie de Doña Blanca en 1894
FOTO 1 | Imagen generada con IA a partir de una fotografía de hacia 1960 de Juan de Mata Carriazo (Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla) con la torre de Doña Blanca al fondo.
| Texto: Enrique Pérez Fernández
Los vestigios arqueológicos de Doña Blanca y del conjunto de la Sierra de San Cristóbal fueron conocidos desde siempre. Y supongo que repetidamente expoliados. De hecho, durante la excavación en 1987 del hipogeo del Sol y la Luna se constató que los enterramientos y ajuares de la Edad del Bronce fueron profanados en época romana.
No fue hasta fines del siglo XIX cuando se realizó una primera y modesta intervención arqueológica en las inmediaciones de Doña Blanca, de manos de quien fue el primer director, desde 1887, del Museo Arqueológico de Cádiz, Francisco de Asís Vera y Chilier.
La española que más veces pisó el universo Eurovisión
| Texto: Francisco Andrés Gallardo
Mercedes Valimaña, «Macaria», fue la cantante española que más veces participó en Eurovisión y formó parte del histórico trío «La, la, la», participando en el Episodio Nacional que acompañó a Massielen su victoria de 1968. Su voz quedó grabada para siempre en la memoria colectiva con anuncios como “Heno de Pravia” (es el aroma de mi hogaar), la sintonía de La abeja Maya (en un país multicoloor) y canciones de Barrio Sésamo (un, dos, tres, cuatro, cinco, seis). Mezzosoprano de cuatro octavas y portuense universal, puso voz a innumerables bandas sonoras, coros y jingles de los años 70. La mayoría de los du-duá y para-para-pá de las bandas sonoras de los filmes españoles de los años 70 fueron cantados por ella, además de grabar junto a figuras como Julio Iglesias, Raphael o Alfredo Kraus. Aunque casi siempre permaneció en segundo plano, Macaria fue una de las grandes voces invisibles de la música y la televisión españolas del siglo XX, que nos dejaba el pasado 15 de enero a punto de cumplir 90 años.
El niño de 30 meses que un día fue alcaldedemocrático de El Puerto
| Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz
Este mes hará dos años que nos dejó un portuense de pro. Pronto hará dos décadas de mi primer libro. Lo finalicé con el comentario que que ahora vuelvo a compartir, a la buena memoria de Rafael Gómez Ojeda.
Cuando me jubilé oficialmente, al cumplir los 60 años, me lancé a una aventura que aún mantengo, la de autoeditar libros sobre temas locales con Puertoguía la asociación cultural que fundé con ese objetivo. Hoy voy a reproducir en esta sección los últimos párrafos del primero que publiqué, Tradiciones religiosas de El Puerto de Santa María.
“La guerra civil infló las estadísticas locales de huérfanos pobres. Se pasó de tres docenas de niñas acogidas en 1936 en el Asilo de Huérfanas, entidad que se mantenía gracias a la subvención oficial de la Diputación Provincial, la particular de la familia Osborne y otras limosnas y donaciones, a medio centenar más a comienzos de 1937 y a 110, definitivamente, al finalizar la contienda.
Donde se vendían coloniales y se despachaba conversación
| Luis Peinado Cabrera, en el Almacén de Suárez
| Texto: José María Morillo
Un poco más allá del cambio de siglo bajó para siempre la persiana del antiguo ‘Almacén de Suárez’, aquella tienda de montañés que durante décadas formó parte del pulso cotidiano de la confluencia entre Misericordia y Luna, donde hoy se levanta TK3 Centro. El último en apagar la luz fue Luis Peinado Cabrera, de la familia de los Chaparro, poniendo fin a una forma de entender el comercio que va quedando con cuenta gotas en El Puerto.
En la celebración de la Feria dedicada a San Sebastián
| San Sebastián-Donostia en la Edad Moderna. Imagen recreada con IA.
| Texto: Enrique Pérez Fernández
El Puerto de Santa María labró su historia con la suma de gentes procedentes de diversos lugares de España, atraídas por las expectativas de futuro que ofrecía un enclave abierto al mar y puerta de comunicación entre continentes. Así fue desde la fundación de la ciudad en 1268, cuando Alfonso X repobló la conquistada aldea andalusí de al-Qanatir. Destacada fue entonces la llegada de repobladores vasco-navarros, el 26% procedentes de la región vasco-gascona y el 9% de Navarra. Por ello, puede afirmarse, de forma parcial pero de hecho, que Santa María del Puerto fue una población cimentada con una fuerte impronta vasco-navarra.
Este vínculo resurgió y se afianzó durante la segunda mitad del siglo XVII y el XVIII al asentarse en la Bahía de Cádiz un grupo de emprendedores y hombres de negocios --nacionales y extranjeros-- que pusieron sus miras comerciales en América: los ‘cargadores a Indias’, que marcaron una época de esplendor para El Puerto. Y en ello desempeñaron un papel muy relevante los vascos y navarros.
| Dirigiéndose a los jubilados de Bodegas Osborne | Foto: Colección particular | 11 junio de 1996
| Texto: José María Morillo.
José Luis Gómez Bermúdez (1930-2008) fue un publicista clave del Marco del Jerez, ligado durante décadas a Bodegas Osborne, como jefe de publicidad. Su mayor legado fue la expansión del toro de Osborne por las carreteras españolas, diseñado por Manolo Prieto, convertido en símbolo cultural. Participó en campañas aún recordadas en el sector publicitario como “Veterano tiene eso”, colaborando también en la imagen del brandy Conde de Osborne junto a Salvador Dalí y a su peculiar botella. Nos dejaba en 2008, dejando escritas sus memorias, El hombre que plantaba toros. Recuerdos y añoranzas.
| Rafael Franco Gil y su hijo Rafael Franco Díaz| Imagen restaurada con IA
| Texto: Antonio Gutiérrez Ruíz Rafael Franco Gil, republicano radical y autodidacta políglota, destacó en El Puerto como comerciante y político a inicios del siglo XX, pese a su ideología minoritaria. Su vida familiar y profesional estuvo ligada a la firma Jiménez Dávila, mientras criaba a sus hijos en un entorno marcado por el trabajo y la actividad social local. Su hijo, Rafael Franco Díaz, amplió horizontes viajando a Estados Unidos y estableciéndose finalmente en Manta (Ecuador), donde desarrolló negocios cafeteros. Allí consolidó la saga familiar, con descendientes influyentes en la vida pública ecuatoriana, su nieto, Rafael Franco Barba, llegó a ministro de aquel país, manteniendo vivo el vínculo con sus raíces portuenses.
Cuando el cante vivía en los patios: la leyenda silenciada de “la Bermúdez”
| Soledad La O Bermúdez, 'la Bermudez' | Foto: Archivo Luis Suárez Ávila.
| Texto: Antonio Cristo Ruiz
Hubo una voz en El Puerto que nunca pisó un escenario… y, sin embargo, hizo venir a los grandes para escucharla. Soledad de la O Bermúdez, “la Bermúdez”, cantaba en patios y reuniones familiares, en un tiempo en que ser mujer y cantaora era casi un acto de rebeldía silenciosa. Sin aplausos oficiales ni carteles, su eco quedó grabado en la memoria de quienes supieron reconocer el cante cuando era verdad.
A Soledad de la O Bermúdez no le permitieron cantar debido a los prejuicios de aquellos tiempos, en los que no estaba bien visto que las mujeres cantaran y bailaran de cara al público. Ya recogí algunos datos sobre ella en la nótula 5.326, titulado Alonso Suárez de la O, “Tío Alonso el Cepillo”. Sin embargo, recientemente he encontrado nueva información muy interesante sobre esta mujer.
El general Espartero en el vapor Betis. Un episodio de la historia de España
| Baldomero Espartero (1793-1879) retratado por Jean Laurent hacia 1865 | Museo de San Telmo de San Sebastián.
| Texto: Enrique Pérez Fernández
Fue el español más conocido de su tiempo. Su enorme popularidad comenzó a granjearla en el verano de 1839 al poner término a su favor a la primera guerra carlista que enfrentó a liberales y absolutistas tras la muerte de Fernando VII. Al exiliarse la regente María Cristina, el general Baldomero Espaertero alcanzó la más alta instancia del Estado en mayo de 1841, cuando asumió la regencia.
Su gobierno, caracterizado por una decidida política progresista y un talante cesarista, le conllevó en los tres años que duró su mandato la enemistad de muchos, incluidos no pocos de sus correligionarios. Sublevados al general algunos compañeros de armas –los generales Narváez, Pezuela, Concha, Serrano y el oficial Prim- comenzó la huida de Espartero hacia el sur: Madrid, Ciudad Real, Albacete, Córdoba, Sevilla... y El Puerto.
| En la imagen, de izquierda a derecha, Eugenio Espinosa Palacios, Rafael Gómez García, José María Rivas Rodríguez, Francisco ‘Curro’ Gómez López y delante su hijo Luis Gómez Galán, Manuel Nieto Molinero, Ramón Insúa Baena, desconocido, Agustín Silonis Velázquez, Sabas Manuel Martín Repollet y Servando Sánchez Sánchez. | Foto: Garpre | Propiedad: Familia Gómez Galán | Colección: Vicente González Lechuga | Año 1963
| Texto: José Maria Morillo
En el tejido comercial del El Puerto de Santa María de los años sesenta, donde cada negocio tenía nombre, rostro y mucha conversación, la apertura de una carnicería era más que una licencia un pequeño acontecimiento social. Corría 1963 cuando Francisco Gómez López, conocido por todos como Curro, levantaba la persiana de su nueva tablajería en la calle Palacios, casi en la esquina con Misericordia, un enclave hace 63 años vivo de oficios y tránsito vecinal.
El proyecto arrancaba con una intención tan singular como reveladora del carácter de su dueño: bautizar el establecimiento como ‘Carnicería San Curro’. En una época en la que la religiosidad convivía con la retranca portuense, la propuesta no tardó en generar debate. El local, perteneciente a la feligresía de la Prioral, fue finalmente bendecido por José María Rivas Rodríguez, párroco de San Joaquín y amigo personal del propietario. Pero el padre pequeño, con ese humor que aún se recuerda en la Ciudad, zanjó la cuestión con una mezcla de pitorreo y ortodoxia: “—San Curro no existe”. Resultado: el rótulo definitivo del establecimiento fue ‘Carnicería San Francisco’, aunque en el habla popular —más resistente que cualquier decreto— el negocio siguió siendo ‘lo de Curro o San Curro’.
| Texto: Mercedes García Pazos
En 1994, poco antes de dejarnos, Juan Lara reflexionaba sobre la Feria y la pintura, un pensamiento oportuno en un pintor que había ilustrado tantos carteles de Feria durante más de cincuenta años. Consideraba entonces como ingredientes indispensables, por comunes, el colorido, la luz, la alegría del festejo, no siendo trabajo fácil pues son muchas las condiciones a las que se debe ajustar un cartel.
Para los carteles Lara se inclinaba por la técnica del gouache pues aporta soltura en la ejecución y da resultados brillantes, al fin y al cabo peculiaridades apropiadas para tales anuncios. En los temas prefería los populares y escenas festivas que recojan en una secuencia todo el contenido de la fiesta y lo haga comprensible al espectador a un primer golpe de vista. Estos requisitos los había puesto ya en práctica entre las décadas de los cuarenta y noventa del pasado siglo, durante toda su vida, en más de una docena carteles de Feria, algunos tan populares que se reeditaron en nuevas ocasiones.
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