Juan Antonio Maldonado Gordon , como así lo bautizaron hace 78 años, pertenece a una conocida familia ecuestre jerezana y es nieto, padre, hermano y tío de grandes jinetes.
A las once de la mañana de cada día, Oñete llega a la cuadra de Vistahermosa desayunado y preparado para hacer su entrenamiento diario. Una horita, o dos, es suficiente para mantener el esqueleto engrasado. «--Cuando estoy sobre el caballo no me duele nada», sostiene. Previamente le ha robado un pitillo a uno de sus amigos del club. «--Si me fumo el cigarro y luego monto un rato, alivio la conciencia». Oñete es una malva pie a tierra, pero sobre su montura se calienta. «--A mí me gustan los caballos un poquito peleones». ‘Hugo’ es un ejemplar de quince años, guapo, castrado y retirado de la disciplina de salto. Quince años es una buena edad para un caballo. En teoría, a estas alturas de la vida equina uno se vuelve pacífico, pero Hugo no. Su sangre le delata y mantiene el vigor de los cinco años. Así que la mezcla a Oñete le entusiasma. «--Es fuerte y eso me gusta».
Aún así, las cosas han cambiado. Hace dos años, Oñete sufrió una caída saltando una mesa estática de los merenderos del pinar de La Puntilla, en El Puerto, que le hizo plantearse seriamente las cosas a caballo. «Tuve que sopesar si seguía saltando o seguía montando sin asumir riesgos. Si a estas alturas me rompo una pierna por caerme saltando tendría que estar cinco o seis meses en reposo. Y esto a mi edad supondría una retirada forzosa. Así que decidí no volver a saltar y seguir montando».
...continúa leyendo "1.283. JUAN ANTONIO MALDONADO GORDON. Oñete el jinete."





Del matrimonio (1884) entre Alfonso Sancho y Mercedes Peñasco nacen tres hijos: Félix, Alfonso y Mercedes. Además de vicecónsul de Chile y de Argentina en El Puerto de Santa María, el negocio del vino le obligará de nuevo a trasladarse al extranjero: con su mujer y su hijo Felix viaja a París, donde vivirá varios años. Alfonso Sancho Mateos fue el primer presidente (1900-01) de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, después sería vocal de su junta directiva y, desde 1903, socio de honor de la institutición. Fue además, vocal electo de la Junta Loca de Instrucción Pública y presidente de la Junta Municipal del Censo Electoral cuando se implantó en 1907 la Ley Maura. /En la imagen de la izquierda, un joven Alfonso, alumno de Beumont College (Inglaterra), entre 1871-74. Fuente: Archivo Britannicum Societatis Iesu (Londres), obtenida por el autor de esta nótula.
En 1905, propietario ya de la viña El Caribe, se establece en El Puerto. Con su primo hermano Alfonso Sancho García --padre del historiador Alfonso Sancho Mayi-- crea la firma Alfonso & Hipólito Sancho (c/ Aurora, 23) que funcionará hasta 1914. También, en 1905 crea junto a su hermano Antonio la empresa vinatera A. & A. Sancho (c/ Valdés, 1 y 1 duplicado, donde actualmente están las Bodegas 501), ésta con escritorio asimismo en su domicilio de Dr. Palou, 13 y agencias en París, Burdeos, Londres y Nueva York.

El montaje de las obras lo empezó a preparar con las amas de casa el locutor de radio y aficionado al Teatro Pepe Morillo León 












La idea era bien sencilla, una tienda en la que se cortaba el jamón a cuchillo delante del público. Pero el simple hecho de que el cliente, cuando llegaba, veía cuatro o cinco jamones delante de él entre los que elegir y a su alrededor estaban las paredes llenas de género le hizo ganar fieles con rapidez. La técnica de cortar jamones la aprendió ‘a ojo’ de su tío que tiene en Ronda una tienda dedicada también a esta actividad. Le daba miedo que cogiera los cuchillos, pero le enseñaba todas las claves del corte. A los 21 años, ahora tiene 43, abrió en Ronda un bar, el Oasis se llamaba. Juan Carlos vio que tenía que ofrecer algo para atraer a la clientela y pensó en lo que había aprendido ‘de vista’ junto a su tío. Lo de ofrecer tapas de jamón tuvo éxito y empezó a vender piezas enteras ya que la gente confiaba en él.


