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luiscolomaroldan_jerezA los pies de la sierra de San Cristóbal, al borde del antiguo estuario del Guadalete, donde los términos de Jerez y El Puerto de Santa María se confunden, se ofrecen a la vista del viajero las tierras de Sidueña. Estos hermosos parajes, escenario de nuestra historia desde hace casi treinta siglos, fueron “ganados” para la literatura por el Padre Coloma con la publicación de su obra Caín.

La primera edición de esta pequeña novela de juventud, vio la luz en 1873 y su acción se desenvuelve en distintos lugares de nuestro entorno cercano (Sidueña, El Puerto, Jerez) que sirven de marco a la historia de Miguel y Joaquina, campesinos que trabajan su huerta en Doña Banca, y de sus hijos Roque y Perico. Roque, de ideas republicanas, se unirá a la revuelta popular en Jerez y, junto a los amotinados, se enfrentará al ejército de cuyas tropas forma parte su hermano Perico, al que dará muerte. Su madre, Joaquina, será testigo directo del trágico desenlace. Como trasfondo histórico del relato, se adivinan los sucesos del “Motín de Quintas” de 1869. Y como uno de los escenarios principales de la acción, las tierras de Sidueña. Vamos a volver a visitarlas con el Padre Luis Coloma 140 años después, tomando como referencia los textos de la edición de la obra realizada por el profesor José López Romero.

2496ima119“A la caída de una hermosa tarde de mayo de 1869, caminaba por el arrecife que va de Jerez al Puerto de Santa María, un hombre ya entrado en años, que llevaba delante de si una burra”. Así da comienzo Caín, presentando a Miguel y a Joaquina, su mujer, que a lomos de la burra “Molinera”, recorren el “arrecife” (que sigue, aproximadamente el mismo trazado que la antigua carretera de El Puerto que hoy se conserva) en dirección a Doña Blanca. En su camino, tras encontrarse con Juan Pita, un hortelano que se dirige al mercado de Jerez a vender sus tomates, pasarán por el pequeño Puerto de las Cruces. (Dibujos de Apeles Mestres y Paciano Ross).

“Abismados Miguel y Joaquina en sus tristes pensamientos, pasaron en silencio los dos pilares que llaman Las Cruces, colocados a orillas del camino como dos centinelas que marcan la primera legua andada de Jerez al Puerto. Sale de allí una vereda que, obedeciendo a su propio instinto, tomo Molinera, y que trepa por un cerro, sin vegetación, cubierto de hierbas secas, que dejan asomar alguno que otro murallón negro, escueto y pelado, como asomarían por una sepultura excavada los huesos de un enorme esqueleto. Aquella es la tumba que el tiempo ha labrado al castillo de Sidueñas”.

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Las cruces, en la actualidad, en las inmediaciones del acceso a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. (Foto García Lázaro).

En un lamentable estado de abandono y deterioro, aún pueden verse hoy día los pilares de Las Cruces, en las proximidades de la entrada a los Depósitos de la C.H.G. de la Sierra de San Cristóbal. Las Cruces, entre las que discurría el viejo arrecife, marcaban la separación de los términos municipales de Jerez y El Puerto y, al llegar a este punto, los viajeros procedentes de Jerez tenían a la vista el hermoso paisaje de las tierras de Sidueña con la Bahía de Cádiz como telón de fondo. En las cercanías de Las Cruces, el Castillo de Doña Blanca, no podía faltar tampoco en el relato del Padre Coloma, en cuya descripción se aprecia, en palabras del profesor Lopez Romero, un marcado “retoricismo”.

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Torre de Doña Blanca, que da nombre al yacimiento. (Foto Sam Hardy).

"En aquel sitio se levanto esta importante fortaleza armada de ocho torres que la fortificaban. Es opinión fundadísima que la reina de Castilla doña Blanca de Borbón, vino a llorar entre aquellos muros los desdenes del rey don Pedro, y allí, por orden de éste, el ballestero Juan Pérez de Rebolledo le dio un tósigo, por haberse negado a este crimen, con gran valor y nobleza, Iñigo Ortiz de Zúñiga, primitivo guardador de la regia prisionera. Hoy, gracias a una mano cuidadosa que supo incrustar como en un relicario lo que el tiempo y el abandono habían dejado de aquellos muros, que tanto han visto y tanto saben, queda del castillo de Sidueñas una de sus ocho torres, la de Doña Blanca, que se alza sobre el cerro que cubre sus ruinas, como una cruz sobre una sepultura, como una corona sobre la tumba de un héroe. Encaramada sobre un alto pedestal, no tiene una flor que la adorne, ni siquiera una guirnalda de hierba que la abrace y la sostenga. Severa como cuadra a la guardiana de una tumba, altiva como corresponde a la última morada de una reina, se ciñe su corona de almenas y muestra en su frente un escudo, en que, bajo una corona de marqués, campea el león de Castilla y se destacan las tres barras de Aragón”.

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El barrio fenicio del Yacimiento de Doña Blanca, con el poblado de colonización en segundo término y, al fondo, El Puerto y la Bahía de Cádiz. (Foto: García Lázaro).

Las descripciones que Coloma realiza en Caín sobre las ruinas que observa en el paraje del Castillo, son de gran interés para la arqueología y no pasaron desapercibidas en la revisión historiográfica que Diego Ruiz Mata realiza en su obra “El poblado Fenicio del castillo de Doña Blanca”, donde se ocupa de las referencias a las huellas de la muralla turdetana que pudo observar Coloma con algunos de sus restos todavía erguidos y a la vista. En relación a su alusión a la “…importante fortaleza, armada de ocho torres” que asigna a la época de Doña Blanca de Castilla, Ruiz Mata corrige así la interpretación de Coloma: “El castillo medieval, al que se refiere, no existió nunca, pero pudo advertir los restos de ocho torres pertenecientes a los siglos IV/III a.n.e. Las excavaciones de estos últimos años han exhumado restos de cuatro de ellas”. Estos vestigios serán visibles, al menos hasta 1923, cuando el presbítero jerezano Ventura F. López, en sus artículos del Diario del Guadalete sobre Tartessos, “también pudo ver erguidos restos de viviendas y de la muralla turdetana”.

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Granja de La Piedad. En su tiempo, colonia infantil para los veraneos, perteneciente al municipio de Cádiz. También era el centro de control de la traída de aguas a la capital. (Foto García Lázaro).

casademaquinas_puertosantamariaEn Caín, no faltan tampoco las descripciones de las huertas de tomates, melones y frutales que se cultivaban (y aún se cultivan) junto al arrecife, en el Valle de Sidueña, mencionándose, a modo de ejemplo el “cojumbral” de Juan Pita. Se hace referencia también a otros caminos y veredas de estos parajes como el que en cierta ocasión toma Juan Pita, quien se aparta del arrecife y “…por un atajo que llaman La Trocha retrocedió hacia Jerez donde pensaba vender su canasta de tomates”. Aún se conserva todavía La Trocha y esta misma vereda fue trágico escenario de no pocos fusilamientos en 1936. Junto a todo ello, el relato ofrece valiosas referencias a los manantiales de Sidueña, en las proximidades del Castillo de Doña Blanca.

lapiedad_02_puertosantamaria(En la imagen superior, lápida de 1887, indicando la Sala de Máquinas de las Aguas de La Piedad. Podemos ver la lápida en la imagen anterior, sobre el dintel de la puerta. En la imagen de la izquierda, monolito de acceso a la Granja de La Piedad. Fotos JMM).

"Rodean aquel cerro triste y pelado, a la manera que para disimular el horror de la muerte circundan un sepulcro de jardines, cuatro frondosas huertas: la Martela, la de los Nogales, la del Algarrobo y la del Alcaide. Nace en esta última, al abrigo de una porción de álamos blancos, un manantial que lleva el dulce nombre de La Piedad y que, pródigo y compasivo con su nombre, manda uno de sus caños a fertilizar las huertas, mientras el otro sigue el camino del Puerto de Santa María, se detiene ante una ermita arruinada, para acatar la majestad caída…”

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Los pozos de La Piedad. Al fondo, la Sierra de San Cristóbal. (Foto García Lázaro).

Algunos de estos manantiales, como los de La Piedad (de los que nos ocuparemos en próximas entradas) cuentan con una historia de siglos si bien, los registros de sus pozos de captación de agua y sus conducciones, sufren hoy día un lamentable abandono.

Volveremos a las tierras de Sidueña, a esos parajes en los que el profesor e investigador Miguel Angel Borrego sitúa la Shiduna árabe, aquella que, al decir del historiador Ahmad al-Razi (m. 955) fue “muy grande a maravilla” con un monte sobre ella “de muchas fuentes que dan muchas aguas”. Estos lugares que el Padre Luis Coloma quiso también dejar para siempre en las páginas de sus libros. (Textos: García Lázaro).

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José Robles Romero nació en la calle Cruces, 57, en el año de 1944, el 12 de agosto, hijo de Manuel Robles Barba y Luisa Romero Delgado. De pequeño, estudió en los Jesuitas --recuerda a D. Justo, uno de sus profesores-- pero hubo de abandonar pronto los estudios, con apenas 12 años.

El año del nacimiento de José, en plena posguerra, el Gobierno anunciaba restricciones en el suministro de energía eléctrica, mientras en España se empezaba a administrar la penicilina. Ese año nacen también la actriz Concha Cuetos, el cineasta José Luis Garci,  el contovertido Manuel Ruiz de Lopera, el cantante Nino Bravo,  y  el director y actor de cine estadounidenses George Lucas y Dani de Vito. En 1944, el Nobel de la Paz es concedido al Comité Internacional de la Cruz Roja.

canon_puertosantamariaEL LAZARILLO Y EL CAÑÓN.
Pronto dejaría de jugar en los alrededores de la Plaza de Toros y la del Ave María. Se colocó de Lazarillo, con Vicente Jiménez Salmerón, propietario del Almacén “El Cañón”, situado en la esquina de las calles Ganado y Cielos, donde mas tarde se ubicaría Zapatos Mauricio León y hoy se encuentra una perfumería. Tomó el nombre de “El Cañón”, por el que allí existió  que hacía las veces de guardacantón. Vecinos de la zona afirman que dicho cañón se enterró, cuando se quitó, en el mismo sitio, empero, no tenemos noticias de que, con las últimas obras de peatonalización de Ganado,  e incluso con la promoción de viviendas efectuada en dicho inmueble, hubiese aparecido. Esta tienda había sido en el siglo XIX un despacho de vinos, en la que además se despachaban anisados, anisetes y cañetes (un tipo de ron). (En la imagen cañón similar al que se encontraba en 'Ultramarinos 'El Cañón'; el de la imagen se encuentra todavía a salvo, en la esquina de la calle Valdés con San Bartolomé).

Incluso según recoge la Revista Portuense fue el primer local de El Puerto en instalar alumbrado de gas acetileno suministrado por la Fábrica de Gas Lebón, en julio de 1899. «Anoche hemos visto el nuevo alumbrado, por medio del gas acetileno. El primer aparato de este sistema de alumbrado se ha establecido en el almacén conocido por El Cañón, situado en la plaza de Abastos y Ganado». El dato ha sido recogido por Enrique Pérez Fernández.

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El Bar Santa María, en los años en que se incorpora al mismo José Robles.

CAMARERO PARA SIEMPRE.
Con 14 años se introdujo en el mundo de la hostelería, sector que ya no abandonaría. Estuvo con Francisco Rábago de Celis, --Pancho-- a la sazón concejal del Ayuntamiento, tanto en el bar que regentaba en La Placilla, como en La Marea --hoy conocido como “Los Cristalitos--. Y con 18 años entra a trabajar con Angel Lozano García, en el Bar Santa María allá por el año 1962, donde permanecería por espacio de 44 años hasta su jubilación. El bar lo dirigiría, tras el fallecimiento de Ángel, su mujer Luisa Sordo Díaz junto con su hijo Pedro hasta que éste se independiza y monta el “Mini Bar” en 1976, continuando desde entonces y en la actualidad, el hijo de ésta, Ángel Lozano Sordo, quien afirma de nuestro protagonista: «--José, que trabajaba para mi padre, me llevaba al colegio de las monjas en una bici cuando yo tenía siete u ocho años. Luego, cuando yo heredé el bar, empezamos a trabajar juntos. Hasta el día su jubilación, el pasado 9 de septiembre. José es una excelente persona con la que he pasado muchísimo tiempo, diez horas diarias».

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Otra imagen del Santa María, a la izquierda, realizada desde la azotea del Bar Liba por el fotógrafo gaditano Juman.

LA FAMILIA DE JOSÉ.
José está casado con Consuelo López Fernández, cántabra del municipio de Molleda, un precioso lugar situado en el puente que hace de linde entre Asturias y Cantabria. Vino de pequeña a El Puerto tras la guerra civil, y aquí se quedó, aquí se casó y aquí ha tenido a los cinco hijos del matrimonio. Pero la pareja está muy vinculada con la tierra natal de Consuelo a donde viajan casi todos los años.

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¡Cuantas veces vió tomar 'fotos al minuto' José Robles al fotógrafo Cuellar! Estaba instalado frente al Bar Santa María y, por cierto, no se llamaba Cuellar. Tiene nótula núm. 399  en Gente del Puerto. La instantánea es del 10 de abril de 1983. (Fotografía Colección Miguel Sánchez Lobato).

Nuestro protagonista ha vivido varias crisis económicas y ha conocido periodos más y menos espléndidos en los que, vecinos de El Puerto y turistas han desfilado por el emblemático Bar Santa María. Ha conocido diferentes modas. Ha conocido tres remodelaciones del Parque Calderón. Y ha conocido a cantantes como Camarón o Caracol, por citar algunos de los que han pasado por aquella casa. Otros ilustres parroquianos fueron el poeta Rafael Alberti o el pintor Juan Lara, cuando la Comandancia de Marina estaba situada en la calle Luna frente a La Mezquita. (Juan Lara fue durante muchos años empleado civil de la Armada Española).

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Luis Aguilé, el porteño de Buenos Aires (Argentina), afincado en España desde hacía más de 40 años, ha pasado a mejor vida. Compositor de éxito, cantante peculiar, presentador televisivo, autor prolífico con más de 800 canciones, lo vemos en la fotografía con otra porteña (de El Puerto de Santa María - Cádiz), nuestra paisana Merche Macaria (con nótula núm 047 en Gente del Puerto, junto a las otras dos integrantes del Trío La La La: María Jesús Aguirre y María Dolores Arenas. Luis María Aguilera, nombre verdadero del cantante, actuó en 1964 en el desaparecido Teatro Principal. La fotografía es del año 1970.

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Locución 'PORTEÑO' reproducida de una diccionario de la Academia de principios del siglo XX.

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La Orquesta Fabula se formó en El Puerto a finales de la década de los setenta del siglo pasado. Estaba formada por Maxi  Sordo voz y teclados; "Macandito" voz y primer guitarra; Joselín Bueno como bajista; Juan de Dios Nogués batería y voz, Pepe voz y segundo guitarra. Como era habitual en aquellos tiempos, estaba representada por el representante de espectáculos, el  porteño Miguel Lobato Quintero.

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Fabula durante una de sus actuaciones, en una verbena estival en una de las barriadas de El Puerto en los años ochenta del siglo pasado.

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Una de las fotografias de promoción de "Fabula», en la que podemos ver a los fundadores: el cuarto por la izquierda el inolvidable Joselín Bueno, su amabilidad, simpatía y humor se hizo patente en nosotros sus amigos; además de músico, era una buena persona. Nos dejó de una forma inesperada por una enfermedad. Los músicos y amigos no le olvidarán nunca.

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Una de las últimas fotografias de la Orquesta Fábula con la cantante que se incorporó en su última etapa. El primero por la derecha es Ricardo Morán quien sustituiría a Joselín. (Textos y Fotos: Francisco Ramírez Tallón).

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juanmiguelsanchez_2_puertosantamariaNació en El Puerto el 17 de agosto de 1899, y murió en Sevilla el 28 de julio de 1973. Su vocación por el dibujo y la pintura despiertan en él siendo muy joven, por lo que es matriculado antes de cumplir nueve años en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, de El Puerto: "La vocación por la pintura se despierta en mí desde muy pequeño. Una caja de colores fue siempre mi juguete favorito'. 'Convencidos mis padres de que nada me interesaba tanto como la pintura, sin cumplir aún los nueve años, ingresé en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cecilia de mi pueblo, El Puerto de Santa María, donde al mismo tiempo que el dibujo y la pintura estudié un poco de música'. 'Con las mejores notas y algunos premios, terminé mi primera etapa de aspirante a pintor con una preparación suficiente para pasar a completada en ambiente más propicio".

En 1918 marcha a la capital hispalense, donde estudia por libre en la Escuela de Artes y Oficios, y donde tendría por maestro a Virgilio Mattoni. Posteriormente ingresa, gracias a un brillante ejercicio, en la sección de Bellas Artes del Ateneo sevillano, donde conoce a Gustavo Bacarisas, pintor consagrado. Por los años veinte estaba en pleno apogeo el cartel, y a él se dedicó Juan Miguel Sánchez con gran entusiasmo. (En la imagen, cartel de la Feria de Primavera de El Puerto del año 1952).

juanmiguelsanchez1_puertosantamariaEn el cartel de Semana Santa y Feria de Sevilla de 1925, "Juan Miguel Sánchez nos muestra a su Eva flamenca erguida y solemne con la mantilla al viento, un amplio abanico en la mano y una Sevilla estrellada al fondo..."Obtuvo gran cantidad de galardones como el primer premio en el concurso nacional para carteles anunciadores de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926. Participó asimismo, por primera vez, en dicha exposición, con dos obras, consiguiendo una medalla de tercera clase, en Arte Decorativo, con un cartel titulado "Aurora sevillana", que fue adquirido por el Estado. Participó en la Exposición Nacional, en la sección de Arte Decorativo, en 1932, año en el que también participó otro artista portuense, Serny.
En la Exposición de 1934 participó en la sección de Pintura con una obra. En 1936 participó en la sección de Pintura, con dos obras. Exposición que coincidió con el inicio de la guerra civil, lo que no hizo posible que se concedieran premios. En 1938 pintó unos murales para la capilla de la barriada cordobesa de la Electromecánica. Su primera gran exposición tuvo lugar en San Sebastián en 1939. (En la imagen, cartel promocional de las exposiciones universales celebradas en España en Sevilla y Barcelona, en el año de 1929).

juanmiguelsanchez_5_puertosantamariaEn la Muestra Nacional de 1941 volvió a concurrir con dos obras. Ese mismo año realiza los murales en el vestíbulo de la estación de autobuses de Sevilla. Un año después, en 1942, expuso en Barcelona en la célebre Sala Gaspar, un total de 34 cuadros, entre ellos los siguientes: "Cal y luna", "La cacharrera", "Callejón de la parra", "La fuente del patio", "Salida al mercado del jueves", "En el Rocío", "La fuente del mercado", "Por alegrías", "Bailaora y guitarrista", "Pase de seguidillas", "Chaval con naranjas", "Perfil gitano", "Blandas negras" y "La del clavel rosa". Estos cuadros de composición figurativa se completaban con tres retratos, un paisaje de Alcalá de Guadaira, siete bodegones y nueve "vasos con flores".

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1943 participó con una obra.
También en ese año, y por oposición, obtiene la Cátedra de "Procedimientos pictóricos", para la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. y en 1945 es nombrado académico numerario de la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla, cuyo discurso de ingreso se tituló de "Actualidad y enseñanzas de la pintura al fresco". El discurso de contestación corrió a cargo del académico José Hernández Díaz. (En la imagen, cartel promocional de España, con Sevilla como reclamo).

juanmiguelsanchez_4_puertosantamariaEn la Exposición Nacional de 1945, concurrió con dos obras: "La Novia" y el formidable "Retrato del profesor doctor Urra", obra esta última con la que obtuvo medalla de segunda clase.
En la Exposición Nacional de 1948 se presentó con dos obras: "Retrato de mi mujer" y "La lección de los seises", con esta segunda obtendría, al fin, medalla de primera clase. A propósito de esta obra escribió Bernardino de Pantorba: "Nos parece un óleo de empuje, bien pintado y dentro de un tema evidentemente muy comprometido, con dificultades que el diestro pincel de Juan Miguel ha sabido vencer gallardamente" .

En Sevilla consiguió varios premios en los concursos de carteles de las fiestas de primavera (1925, 1929, 1931, 1942, 1944) Y el de Semana Santa (1948). Es premiado asimismo en un concurso nacional convocado por la casa Ibarra. Artista completo y bien dotado, cultivó otros géneros como la cerámica, con grandes aciertos. Posteriormente se dedicó a la decoración mural, sin abandonar por ello la pintura de caballete. En 1952 realizó el cartel para la Feria de Primavera de El Puerto de Santa María. Entre sus obras cabe destacar un autorretrato, en actitud de pintar, al que hace referencia Juan Antonio Gaya Nuño en su obra Autorretratos de artistas españoles. (En la imagen, cartel de la Semana Santa de Sevilla, en 1948).

juanmiguelsanchez_3_puertosantamariaEn nuestra ciudad, y por parte de la Administración, apenas si se le recuerda, pues a los veinte años de su muerte aún espera un homenaje, una exposición de sus obras... Por otra parte, tampoco se conserva ninguna obra suya en el museo local, más atentos al tema arqueológico que al de las artes plásticas.
En el nomenclátor callejero sí tenemos huella de su nombre, ya que por un acuerdo de pleno del 7 de diciembre de 1979, y a propuesta de quien esto firma, se le asignó una calle en el barrio de Pinar Hondo.. Recientemente hemos podido comprobar que se ha duplicado su nombre en otra vía portuense, prueba de la poca sensibilidad municipal ante estos temas, que esperamos se corrija en breve. (En la imagen, cartel anunciador de la Feria de Primavera y Semana Santa de Sevilla de 1929, el mismo año de la Exposición Iberoamericana. Pulsando sobre la imagen se hace mayor).

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En los frescos existentes en el vestíbulo de la  antigua Estación de Autobuses de Sevilla, Juan Miguel Sánchez  Fernández,  pintó una serie de escenas costumbristas, pero dotadas de una singular modernidad. (Foto Jaclo).

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Otra imagen de la antigua Estación de Autobuses. De este mismo autor, hasta hace poco tiempo, podían admirarse en algunos locales comerciales de Sevilla, numerosas obras, todas ellas con este inconfundible estilo. Lamentablemente, casi todas ellas, a causa de obras, modernizaciones o cambios en la decoración, han desaparecido. (Foto Jaclo).

A los pocos días de su muerte escribía Manuel Olmedo en ABC: "Discípulo predilecto de Gustavo Bacarisas, Juan Miguel ha producido una pintura cálida y vibrante, dechado de elegancia, vivo reflejo de una profunda distinción espiritual, exaltad ora de la trascendente dimensión decorativa de una obra que no ha sido creada para producir inmersiones en las esferas del subconsciente ni para promover inquietudes existenciales, sino para deleite de los ojos y gozo del alma" . (Textos: Francisco M. Arniz Sanz).

Más información:
355. JUAN MIGUEL SÁNCHEZ. El pintor que fue a Sevilla...

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kikogonzalezfuentes_puertosantamariaFrancisco Javier González Fuentes nació en la barriada Juan Melgarejo Osborne --Sericícola-- en el año 1981, hijo del conocido frutero Genaro González Salas y María Rosa Fuentes Vélez. Es el menor de 5 hermanos, todos nacidos en nuestra Ciudad: Manolo, Ramón, Antonio y Rosa. Francisco, Kiko para todos que es como le conocen en nuestra ciudad,. Estudió  en el Colegio Público de la Sericícola, continuando sus estudios secundarios en el INB Pedro Muñoz Seca. Ha practicado artes marciales: kárate, Kick-Booxing americano, y el Aikido del que es monitor. Una vez participó en Telepuerto (cuando tenía 11 años) en un programa para él solo contando chistes. El presentador de entonces era Rafael Morro.  Recuerda Kiko que su amigo Juan Barrero, con notula propia en Gente del Puerto, le fue a recoger a su casa con su jaguar. Ha sido voluntario de la Cruz Roja Española. Se considera porteño de pura cepa y  se desvive por El Puerto. Además como porteño que se precie, tiene un gran sentido del humor. (Fotografía de la Orla de Perito Judicial).

Casado con María Susana Gamero Martínez, es su mayor apoyo en todo, habiendo vivido en Galicia, El Puerto, y ahora en Cartagena donde está destinado en la actualidad, debido a su empleo. “Susana es para mí el bastón que necesito día a día para caminar en esta vida que a veces está llena de trabas y complicaciones, ella lo es todo para mi”, afirma con convicción.

SU PADRE, GENARO Y FAMILIA.
Genaro, genio y figura, es muy conocido por la frutería de Genaro en la Plaza de Abastos y por la caseta del Real de las Banderas, “Genaro y Familia”.

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En la Feria, con su padre en la caseta de Genaro y Familia, tomando la comanda. Año 2007.

RIESGOS LABORALES Y MEDIO AMBIENTE.

Desarrolla una fuerte actividad colaborando como especialista en Prevención de Riesgos Laborales y Medio Ambiente. Está en posesión de un Master de Gestión Integrada en Calidad, Medioambiente y Prevención de Riesgos Laborales, otorgado por el Instituto Europeo de Postgrado de Estudios Empresariales de Granada, curso de Evaluación de Impacto Ambiental de Bureau Veritas.  Es Perito Judicial en Prevención de Riesgos Laborales y Medioambiente, certificado por el Colegio de Ambientólogos de Valencia, estando en posesión de una amplia formación en Emergencias y Protección Civil. En la actualidad se encuentra estudiando la licenciatura de Criminología por la Universidad de Salamanca.

Colaborador habitual en revistas como Preventión World, participa de forma activa con la Asociación Española de Especialistas en Prevención y Seguridad Laboral, y la Asociación Empresarial de Valoraciones y Tasaciones Judiciales. La Asociación Sevillana DOMUS VALUA le ha mostrado su satisfacción por colaborar con ella. Y  la Asociación Balear de Peritos Judiciales, anda detrás de Kiko para que imparta una  conferencia a sus asociados y escriba algún articulo en la revista de dicha corporación.

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Kiko con el Sensei Rafael Regaño, Séptimo Dan de  Aikido. En el congreso nacional de Aikido celebrado en Getafe (Madrid).

Nuestro protagonista está  muy concienciado con los problemas medioambientales y con  los accidentes laborales, ambos muy relacionados entre sí. Kiko afirma que “En esta materia, todavía hay mucha incultura preventiva tanto por parte de empresas como de trabajadores, el 40 por ciento de los accidentes laborales son por negligencias y por falta de conocimientos en materia de seguridad, de la actividad laboral que se desarrolla por ambas partes, y todos tenemos que concienciarnos».

No descarta que, en un futuro y si las circunstancias se lo permiten, dedicarse de forma privada al peritaje judicial,  ya que la Administración de Justicia también necesita de estos profesionales en un sector tan desconocido, dado que a veces los incumplimientos en legislación ambiental y prevención de riesgos en algunos casos, se tratan como delitos contra la salud ambiental y la salud de los trabajadores. Poseedor de una página web www.prlyseguridad.com  allí se explaya con abundante información y conocimientos sobre estas materias.

EL PESQUERO “ISLERO”.
Añora mucho El Puerto, sus obligaciones profesionales hacen que se encuentre fuera de casa. Confiesa que le hubiera gustado conocer a seres queridos que no están hoy entre nosotros.

Siempre-OlivoSiempre tuvo curiosidad por conocer las circunstancias que llevaron  al hundimiento en 1980 del pesquero “Islero” perteneciente a la flota pesquera porteña. En aquel  trágico suceso fallecieron sus tíos Paco Mora --patrón y propietario del barco-- y  José María Fuentes ‘el Guari’, además de otros 10 tripulantes, algo que todavía recuerda la familia, especialmente su madre.

SEMANA SANTA.
Siempre está a la espera de la menor oportunidad de pasear por las calles de El Puerto, oler la Plaza de Abastos, sentir la Semana Santa... Le gusta todo lo que suene a Semana Santa, y nuestra Semana Mayor que «única a mi juicio, en la provincia». Es hermano de la Sagrada Oración en el Huerto desde el año 1987.  Casi toda su familia paterna está en la hermandad: sus primos Jesús Delgado González y Manuel Arana González, uno capataz de paso de Misterio y otro del de Palio. «Son estupendos y el patero derecho del Palio ‘El Lati’ con notula propia en gente del Puerto, que es mi hermano. También están mi hermano Ramón y otro primo, José Luis, que también carga en el Misterio. Lo llevamos en la sangre”, somos unas de las familias cofrades portuenses con mas historia , dado que somos 5 generaciones de costaleros y espero que sigan los mas pequeños...!» (En la imagen de la izquierda, los titulares de la Hermandad de la Oración en el Huerto y Ntra. Sra. de Gracia y Esperanza).

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Piquete y Banda del Tercio de Levante de Infantería de Marina. Semana Santa cartagenera de interés turístico internacional. Kiko es el primero de la fila del centro.

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Kiko en Ávila, hace once años en 1998, antes del concierto de la Banda del Santísimo Cristo del Amor.

CORNETA Y CORNETÍN.
En música, le gustan los clásicos y el rock andaluz y en cantautores muere con su paisano Javier Rubial. Pero Kiko resalta la labor de la banda de tambores y cornetas de El Puerto , ‘Santísimo Cristo del Amor’, a su juicio «de las mejores del panorama nacional en música cofrade». Esta es otra afición  de nuestro polifacético protagonista: tocar la corneta. En tiempos tocó en dicha banda. Recuerda a amigos y compañeros que aun siguen tocando: Yupi, Poluto; clarineros de nuestra Plaza Real, Josele, Navarro, Jairo, Hiniesta… sin olvidar a “El Boca”, que en paz descanse. Actuaron en Ávila, Sevilla, Córdoba entre otras.

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mercedesalvarado_puertosantamariaA Mercedes la llamaban “la Jerezana” en un tiempo en que Jerez parecía el extranjero y Bolivia o Ecuador eran remotos nombres de los libros de Historia y de Geografía.   Bautizada en San Pedro y vecina del barrio de San Miguel, muy cerca de la casa donde nació Lola Flores, llegó veinteañera a El Puerto en 1958, cuando su marido, el mecánico Juan Gallardo, vino a trabajar en aquella Base que comenzaba montarse y que trajo un buen puñado de norteamericanos con Mr. Marshall. La familia contaba con dos pequeños y un montón de ilusiones por cumplir. Mercedes no terminó de cumplir una de esas esperanzas que se llevan en el corazón, convertirse en una artista profesional del cante, aunque nunca le faltaron sus cualidades heredadas de su padre, Antonio Alvarado, de Arcos de la Frontera, y uno de los nombres del flamenco arcense de principios del pasado siglo. (En la imagen, Mercedes durante una intervención saetera en la peña El Chumi).

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(A la izquierda, cantando con su hermano Domingo Alvarado a la guitarra).

En el lavadero de la azotea de su casa en la calle Alquiladores, en la misma casa donde nació el pequeño del matrimonio,  el practicante Felipe Lamadrid, entre otros vecinos de la manzana, apuraba el oído para escuchar los arranques flamencos y de copla de la hermana de Domingo Alvarado, un cantaor jerezano que triunfaba a finales de los 50 cuando las canciones del verano eran sinceras rumbas y boleros. Domingo se  embarcó entonces en la gira de Carmen Amaya, el valor más internacional de la escena española cuando este país aún estaba enroscado en su autarquía y enfrentado al resto del mundo.

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El hermano de Mercedes se quedó en Nueva York y allí formó su familia. Domingo Alvarado no pierde por cierto su vínculo con su tierra. Es padre de Domingo Javier Alvarado, entrenador en varias etapas del Racing Portuense (la primera de ellas en el primer ascenso deportivo del club, a Segunda B, en la temporada 90-91) y que ahora está al frente del Xerez B. Como de casta le viene al galgo de esta estirpe, una hija de Domingo es la actriz Trini Alvarado, la protagonista de películas como la última versión de ‘Mujercitas’, en 1994; ‘Mrs. Soffel’, con Mel Gibson, 1989;  ‘Agárrame esos fantasmas’, 1995, con Michael J. Fox; ‘Paulie’, 1998; y más recientemente en la televisión, varios capítulos de la serie ‘Fringe’. (En la imagen, cartel de la película ‘Stella’, protagonizada por Bette Midler y Trini Alvarado. La bufanda que luce en el cartel Trini fue confeccionada por su tía Mercedes. La lana, por cierto, fue adquirido en el establecimiento de Pingouin-Esmeralda en La  Placilla).

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Mercedes Alvarado y su marido Juan Gallardo, en una fotografía de junio de 1999

Trini, que desde los seis años ya estaba en los escenarios de Broadway, al menos vino a compensar las ilusiones de su tía portuense. En una de aquellas visitas de Trini, Mercedes le regaló una bufanda amarilla que había realizado ese invierno. Trini Alvarado luce esa prenda, precisamente, en el cartel promocional de la película ‘Stella’,  protagonizada por la insuperable cantante Bette Midler. Es una pequeña y artesana aportación de El Puerto a la intrahistoria de Hollywood.

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Una estampa familiar, con su marido, Juan Gallardo, sus hijos y varios sobrinos, en la playa de la Colorá

La devoción de Mercedes por la Semana Santa (varios de sus nietos son costaleros y capataces en la Semana Mayor porteña) se traducía en una intensa interpretación de sus saetas, al estilo arqueño, como le había enseñado su padre, prematuramente fallecido.  Mercedes, que durante muchos Viernes Santos cantó por promesa a su Cristo, el Cristo de la Expiración jerezano, recordaba siempre con cariño que cantó a la Virgen de Gracia y Esperanza, la titular de la Oración en el Huerto, en su primera salida, cuando pasaba por la calle Jesús de los Milagros. El Nazareno o Jesús de los Afligidos fueron otras de las imágenes a las que rezó Mercedes con su sello saetero.

mercedesalvarado_joven_puertosantamariaEntre los años 80 y 90, formando parte de la peña El Chumi, Mercedes intervino en diversos recitales organizados por la veterana entidad flamenca.
Vecina durante muchos años en el barrio de Palmar de la Victoria, su voz nos dejó hace año y medio, apenas unos años después de que fallecieran su marido y su hija, María, hechos que le rompieron el corazón. Para su familia es como si todos estuvieran aquí, compartiendo la alegría que caracterizaba a Mercedes. (En la imagen, Mercedes Alvarado en 1954, con 20 años, poco antes de llegar a El Puerto).

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diegoanguloiniguez_puertosantamariaDe los devotos y enamorados de esta Ciudad de El Gran Puerto de Santa María, debo traer hoy aquí a don Diego Angulo Iñiguez. ¿Quién no ha estudiado en su “Manual de Historia del Arte”, en dos tomos? Pues sencillamente el que no haya estudiado Historia del Arte, pero era texto obligatorio en Escuelas de Arquitectura, en Facultades de Bellas Artes, en Facultades de Filosofía, y en cualquier centro donde se cursara algo relativo a las artes.

Don Diego Angulo, Catedrático de Historia del Arte, Director que fue del Museo del Prado, Director de la Academia de la Historia, Académico de la de Bellas Artes de San Fernando, etc. etc., el especialista más notable de Murillo, en el verano en que yo cumplí quince años comenzó a hablarme de Vd. con la excusa de que yo ya era bachiller. El tratamiento, pese a mis múltiples requerimientos, no me lo apeó nunca. Así que todos los veranos, cuando venía a casa de mis padres, me usteaba, mientras yo, por mandato paterno, lo acompañaba a todos sitios. Así pude ver cosas que poca gente ha visto, mientras ayudaba a Don Diego a medir, a pesar, a reseñar, objetos artísticos, cuadros, esculturas, edificios, artesonados, etc., etc. para su Catálogo Histórico-Artístico de Andalucía que dejó muy terminado, pero sin acabar.

diegoangulo_manual_puertosantamariaCuando saqué mi carnet de conducir, me convertí en su chofer y seguí llevándolo a donde quiso, mientras yo me iba empapando de la riqueza artística de Andalucía. (En la imagen de la izquierda, tres ilustraciones del Manual de Historia del Arte" de D. Diego Angulo).

EL SEÑOR AL QUE NO LE GUSTABA EL POLLO.
Cuando murió mi padre, en 1977, Don Diego siguió frecuentando mi casa y proseguimos la misma labor. Pero es el caso que, mientras yo seguía siendo tratado de Vd., Don Diego Angulo se convirtió --y él nunca lo supo--, por un chiste que contaron a mis hijas en el colegio, en "el Sr. al que no le gusta el pollo". En cuanto aparecía por mi casa, mis hijas decían: “Papá, ahí está el Señor al que no le gusta el pollo” Y yo ya sabía que había comenzado el veraneo de Don Diego.

murillo_diegoangulo_sevillaA mis hijas le contaron este chiste y fue suficiente para que lo relacionaran: Se trataba de un banquete en que era preciso repartir un pollo guisado en pepitoria y el que lo repartía decidió adjudicar cada parte del animal a un comensal según su nombre: "Bengala, para ti las alas; Lechuga, para ti la pechuga; Cantueso, para ti el pescuezo; Paullata, para ti las patas; Angulo, para ti..." Y Angulo, viéndolas venir, dijo que no le gustaba el pollo. La verdad es que yo le reñía a mis hijas con la boquita cerrada aquella maldad para con el maestro, a quien seguía respetando y venerando. Don Diego me dedicó de su mano el "Murillo", "La arquitectura mudéjar sevillana", su "Manual" famoso e infinidad de separatas que conservo con verdadero cariño. (En la imagen superior, la portada del ejemplar de 'Murillo' y en la imagen inferior, la dedicatoria que realizó de dicho ejemplar al autor de este reportaje).

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"A D. Luis Suárez, deseándole muchos éxitos en sus empresas culturales en favor del Puerto de Santa María. Diego Angulo Íñiguez". Dedicatoria del "Murillo"

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Instalaciones del desaparecido Hotel Meliá Caballo Blanco, donde Don Diego Angulo pasaba una temporada todos los veranos.

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Lienzos de muralla almohadillada del yacimiento arqueológico de Doña Blanca

DOÑA BLANCA Y EL CABALLO BLANCO.
Particular interés tenía don Diego por cómo iban apareciendo materiales en el yacimiento de Doña Blanca y, en la ultima visita que hicimos, el Profesor Ruiz Mata estaba  excavando y salieron los impresionantes lienzos de muralla almohadillada, lo que le produjo una gran alegría. Pero al día siguiente, estando conmigo, Don Diego se puso a morir. Juan Luis Ortega Rosillo, [ya desaparecido] entonces Director del Hotel Caballo Blanco y yo mismo, tuvimos que llevar a Don Diego, desde El Puerto a la Clínica de la Cruz Roja de Sevilla, donde fue asistido por su amigo el Dr. Eloy Domínquez Rodiño. En sus últimos días, postrado en la cama, moribundo, me preguntaba, interesado, por la muralla de Doña Blanca y yo, exagerando y por darle alguna alegría le decía: "Don Diego, lo de Micenas y Tirinto, una porquería, al lado de la muralla de Doña Blanca". Y se reía y nos reíamos.

UN ENTIERRO COMO EL DE MURILLO.
Dejó dicho que su entierro y funeral fueran como los de Murillo. Y así lo organizamos, en la Santa Caridad de Sevilla, con el muñidor, el crucero, los faroleros, los doce pobres con hachones, la tumbilla con los porteadores, todos vestidos con hopas azules y tocados con sombreros negros y borlas de seda, a más de muchos curas y frailes, capilla de música y sochantres. Tal como Murillo. (Textos: Luis Suárez Ávila).

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Hermanos de la Santa Caridad a su paso por el empedrado que lleva a la Iglesia de San Jorge, llevando la tumbilla cubierta por el paño fúnebre de dicha Hermandad. Recibido de hermano de la Caridad poco antes de su muerte, fue enterrado con el rito de la Santa Hermandad del Venerable Mañara.

El ABC de Sevilla recogía la siguiente información sobre el entierro: «Al funeral acudieron sus discípulos, amigos y compañeros académicos, entre los que se encontraban Jesús Aguirre, duque de Alba; el teniende alcalde Manuel Fernández Floranes; el director del Museo del Prado, Alfonso Pérez Sánchez, y el presidente de la Academia de Bellas Artes, José Hernández Díaz, que acompañaron a la viuda, doña Pilar Romero Galé, hasta el panteón familiar del cementerio de San Fernando donde fue enterrado el primer especialista mundial en Murillo. Don Diego Angulo residía habitualmente en Madrid, desde donde se trasladó hasta El Puerto de Santa María --lugar de su veranero habitual-- el pasado verano en compañía de su esposa para pasar las vacaciones.  El 10 de agosto de 1986, el profesor fue trasladado a Sevilla, donde empeoró, falleció y fue enterrado el 9 de octubre del mismo año».

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En la cena de gala que se ofreció a las aspirantes a Miss España, estuvieron presentes, entro otros Julio Iglesias (a la izquierda) que formaba parte del jurado y el porteño Tomás Terry (a la derecha).

El 24 de Septiembre de 1970, Juan de la Lastra y Terry escribía en el ABC de Sevilla que «el Puerto de Santa María se está engalanando para homenajear a las guapas que concurrirán en Cádiz con el título de Miss España. Homenajearlas. Son seis casas vinateras, Osborne, Fernando A. de Terry, Luis Caballero, Carlos y Javier de Terry, Miguel M. Gómez y Duff Gordon quienes, en definitiva colaboran con el Ayuntamiento portuense en lo que va a ser esplendorosa antesala de la gran final de Cádiz».

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En primer plano, las aspirantes a Miss España, detrás las cabeceras de las botas con las marcas de las bodegas participantes.

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Otra imagen con las 24 aspirantes a Miss España y Miss España 1969 y a su vez Miss Europa, Noelia Alfonso, todas juntas, en una kilométrica mesa.

Efectivamente en El Puerto se celebró en 1970 una gran fiesta en las instalaciones del Club “El Buzo” de Vistahermosa con recepción previa en el Castillo de San Marcos, formando parte del “circo promocional” de la elección de Miss España que en 1970 se celebraba en la capital de Cádiz. El Puerto jugó su papel y supo estar a la altura de las circunstancias. La prensa de la época y las revistas cardíacas así lo atestiguaron, por medio de los representantes de radio, prensa y televisión. Aquello supuso un revulsivo para la promoción turística de El Puerto, y al principio de los setenta se acuñaría el lema de “Ciudad de Historia y Turismo” que supuso un fuerte empujón para el desarrollo de dicha actividad económica y social, en nuestra Ciudad.

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Las guapas entrando en el Castillo de San Marcos, donde eran escoltadas por la Guardia Municipal, con uniforme de gala. Procedían de Sevilla de visitar la fábrica de cervezas Estrella del Sur.

En 1970 acabaría resultando elegida Miss España María García García, por nombre artístico Bárbara Rey. Aunque realmente fue elegida primera dama (representando a Madrid) y acabaría recibiendo el título como segunda opción porque la elegida, la chiclanera Fina Román renunció al título para casarse. En el certamen de Miss Mundo, celebrado también en 1970, Bárbara quedo semifinalista e, igualmente semifinalista en Miss Internacional 1971.

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A la izquierda, la representante de Madrid, Bárbara Rey -en su carnet María García García-, quien resultaría elegida Primera Dama y luego Miss, por la renuncia de la titular. A su lado Sara Montiel, en el Castillo de San Marcos.

Al parecer, y sin conocer en profundidad el sucedido, un travestido de la época participó en el certamen y fueron varios los munícipes que, sin advertirlo, estuvieron bailando con él. Cuando se descubrió el pastel, hubo comentarios para todos los gustos.

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El periodista gaditano De la Viesca, el alcalde en 1970, Juan Melgarejo Osborne y el Director del Certamen de Miss España, Paco Amores.

La primera Miss España fue Carmen Cervera en 1961, antes de esa fecha se había realizado el certamen con mas o menos continuidad, pero el título no era el de Miss, sino el de Señorita de España. De 1936 a 1959 no se realizó el concurso debido a razones evidentes relativas a la “moral y las buenas costumbres”: el régimen político de la época no quiso que se celebrara. (Fotos: Archivo Municipal).

Más información de la estancia de las Misses en Cádiz y la elección, en la página hermana Gente de Cádiz.

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La sonrisa se le hace más grande cuando habla de su padre. Pepe Garrido atiende la barra y está atento a lo que sale de la cocina a sus 59 años. Tiene tiempo para bromear con los clientes: “bueno estos más que clientes son amigos” comenta mientras se apoya con las dos manos en el mostrador, una postura de veterano de la hostelería para combatir el cansancio de tantas horas en pie. Siempre viste delantal verde en honor al equipo de sus amores El Betis un nombre que puso el fundador del bar pero que su padre Manuel Garrido mantuvo a pesar de ser sevillista confeso.

manuelgarridopatino_puertosantamariaEr Beti cumplió el pasado 20 de junio 50 años de existencia. Fue en esa misma fecha pero de 1959 cuando Manuel Garrido Patino (en la imagen de la izquierda) le entregaba a Antonio Ferrer, el propietario del local, los 13.000 duros (65.000 pesetas o 389,54 euros) por las que le traspasaba el establecimiento. Manuel las había conseguido al vender el camión con el que trabajaba de transportista. Pero con 13.000 duros pagaba un sueño porque desde pequeño decía que quería ser tabernero y lo consiguió a los 38 años tras ahorrar y pasar por varios trabajos. Er Beti se había abierto dos años antes como un despacho de vinos y Manuel Garrido conservó la actividad hasta que poco a poco fue introduciendo novedades para conseguir que un despacho donde triunfaba “la media chica” de vino (un vaso pequeño) se convirtiera en uno de los templos del tapeo portuense.

El bar se mantiene intacto al paso de los años. Muchas de las tapas de la carta llevan 35 años sirviéndose en el local y muy pocas se han incorporado con el paso de los años, su famoso paté de cabracho y poco más. Pero por mantenerse intactos se mantienen hasta los platos. Algunas de las tapas llegan todavía a la barra, en el local no hay mesas, en unos pequeños platos de forma ovalada de loza blanca, ya casi perdidos en la hostelería y que ya conservan, tan sólo algunos clásicos, como Er Beti.

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'Er Beti', antes de su penúltima remodelación. Detrás del mostrador, Manuel Garrido Patino, a la derecha, el propietario de la Boutique Jarbu. Año 1975.

Pepe Garrido señala que no le cuesta trabajo encontrar los platos, que los encuentra “aunque la última vez compre mil, para que no me falten porque me gusta mantenerlos”. Las tapas de Er Beti parecen sacadas de otra época: plato de loza blanca, tenedor que se sirve apoyado sobre el plato y coronando la maravilla una rodaja de pan, lo justo para acompañar. Lo compra del de barra, del de toda la vida en la panadería de Roque. Pero para este hombre nada parece difícil. Cuenta como si nada que en muchas ocasiones llega al establecimiento a las seis y media o las siete de la mañana, sobre todo los fines de semana cuando hay más trabajo y es que los guisos de la casa requieren tiempo y todos tienen su secreto “pero yo los cuento, no pasa nada”.

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El 'Bar Er Beti' en la actualidad. (Foto Antonio Vázquez).

El menudo, por ejemplo, no lleva aceite, se guisa con manteca colorá “porque asi no se pone lamioso” señala Pepe. Garbanzos remojaos y el menudo comprado entero en la carnicería de Ortega, en la plaza. El mismo se encarga de partirlo y quitarle la pequeña suciedad que trae “porque hoy en día ya viene muy limpio, la verdad”. Luego taquitos de chorizo y de jamón, la hierbabuena, algo de verdura y fuego lento, mucho fuego lento como con la carne en tomate, la carne en salsa, las albóndigas  o los higaditos de pollo, cuatro de las tapas de siempre en el local.

manuelloregarrido_puertosantamariaPepe Garrido Prado llegó ya mayor al establecimiento, allá por 1985, cuatro años antes de que su padre se jubilara. Antes había trabajado en un taller de reparación de radios, había estudiado para arreglar radios y televisores y, finalmente, trabajó en una tapicería pero su padre decidió que, al ser el mayor de la familia, debía ser el que se hiciera cargo de su bien más preciado el Bar Er Beti. Ahora ya se ha incorporado la tercera generación de la familia y Manuel Lores Garrido, hijo de la hermana de Pepe, está ya tras la barra. (En la imagen de la izquierda, Manuel Lores, hijo de Manuel Lores Camacho, el ya desaparecido cuñado de Pepe Garrido)

Este tabernero siente verdadera devoción por su padre. Destaca como fue incorporando las tapas en el bar poco a poco. Primero puso unas conservas. Se las traía de El Rey de Oros de Barbate y de la marca “Conservas Sur”, con nótula propia en Gente del Puerto. Luego allá por el año 1966 o 67 se trajo una plancha y puso como primera tapa caliente del local unos filetitos de hígado. Luego su mujer, Emilia Prado, le fue enseñando todos los secretos de la cocina y le fue enseñando a hacer los guisos que luego triunfarían en el establecimiento. Primero se los traían desde su propia casa y luego ya pusieron una pequeña cocina para hacerlos.

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En la imagen, de izquierda a derecha, Eduardo 'el Holandés', Manuel Lores Camacho, casado con la hermana de Pepe -hoy fallecido- padre de Manolo que en la actualidad es socio con su tío Pepe en el negocio y el profesional de la hostelería Carlos Ramírez. Año 1982.

Así empezaron a surgir platos de “museo” como la carne mechá de Er Beti. No hay ningún tipo de adorno para servirla. Una loncha, eso sí generosa, y dos rodajas de pan. Ni salsa, ni espumas, ni crujientes, ni nada que se le parezca. La receta la aprendió Pepe de su padre que, asimismo, la aprendió de su mujer Emilia Prado. Pepe resalta que el secreto está en utilizar cabeza de lomo, una carne más jugosa que el lomo, y cocerla con ajo cebolla y manteca.

Pepe Garrido señala que su voluntad es seguir manteniendo intacta “la carta de tapas y seguir sirviéndolas así en pequeñas porciones y a precios que no llegan a los dos euros”. No trabaja nada de pescado, a excepción del paté de cabracho. Considera que es complicado hacerlo y que hay muchos establecimientos en El Puerto que lo hacen muy bien. Destaca que ve con alegría “como los clientes quieren volver a los guisos de siempre, a la cuchara” y comprueba que cada día son más los jóvenes que se acercan hasta el bar para probar estos platos que ya no encuentran y que quieren conocer. El menudo se mantiene durante todo el año, aunque fuera, en agosto, se superen los 30 grados a la sombra. La gente lo pide...y yo creo que hasta se le quita la caló.

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En la imagen, Manuel Garrido Patino ofreció un homenaje a Galloso que era entonces becerrista. De izquierda a derecha Jaime Osborne, Manuel Garrido Patino imponiéndole la insignia de oro del Bar Er Beti a José Luis Galloso y Prieto, a la sazón presidente del Club Taurino que existía en el Parque Calderón. Año 1967.

GUISOS DE MUSEO.
Er Beti es casi un museo gastronómico en El Puerto de Santa María. No sólo es de los pocos que conserva ya los platos ovalados de loza blanca, platos de concha o rabaneras como se le conoce en el sector, para servir las tapas, sino que en su barra es posible encontrar todavía guisos casi perdidos, que ya muy pocas manos saben hacer con maestría.
En Er Beti es posible encontrar la lengua en salsa, un plato de esos que exige limpieza escrupulosa y tratamiento “de no perderle la vista al guiso ni un minuto” señala Pepe Garrido. La carne en tomate o en salsa o el rabo de toro comparten espectáculo con otro plato cada día menos presente en las mesas como los higaditos de pollo, otro plato que se sirve desde hace 35 años en el local.
Los fines de semana Pepe Garrido también prepara ajo caliente y no falta en su carta la recurrente ensaladilla o las albóndigas.

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Pepe Garrido y algunas de sus tapas: de izquierda a derecha: carne mechada, ajo caliente y sangre encebollá. (Foto: Antonio Vázquez).

Pero una de las tapas que bordan es casi una reliquia gastronómica que ya se prepara en muy pocos sitios: la sangre encebollá. El responsable de Er Beti señala que la clave está en dejar reposar la morcilla de sangre ya cortada en rodajas 4 o 5 horas con un poco de sal. Luego freirla en el mismo aceite donde se han frito las cebollas del encebollado y poco más, porque el plato no lleva más ingredientes: aceite de oliva, cebolla, morcilla de sangre y sal.
«Hace poco», cuenta Pepe Garrido, «me vino un matrimonio, entre disgustado y a la vez orgulloso. Se habían ido a Sanlúcar a tapear con su hijo. Se sentaron en un sitio a tomar algo y el niño empezó a protestar. La protesta pasó a llanto y luego a llanto insoportable. Al final tuvieron que ir a Er Beti porque el niño quería carne mechá y no había manera de convencerlo de que comiera otra cosa.» Er Beti es ya casi un museo gastronómico donde encontrar guisos de toda la vida, afortunadamente el museo está más vivo que nunca.

LA RECETA: SANGRE ENCEBOLLÁ.
Ingredientes para cuatro personas:

  • 1 kilo de morcilla de sangre.
  • 4 cebollas.
  • Medio litro de aceite de oliva.
  • Sal.

sangre_encebolla_puertosantamariaElaboración:
Cortar la morcilla de sangre en rodajas. Ponerle sal y dejarla reposar una hora. Poner el aceite a calentar en un perol y añadir la cebolla partida en tiras. Hacerla a fuego lento hasta que quede tierna. Apartarla y sacar del aceite. Freir la sangre en el mismo aceite en que se ha hecho la cebolla. Ir sacándola y mezclarla con la cebolla. Añadir un poco de aceite de la fritura y servir caliente acompañada con pan. (Foto: Antonio Vázquez).

Esta receta pertenece al bar Er Beti. Es una de sus tapas más conocidas y se mantiene en la carta desde hace más de 35 años. Fue creada por Manuel Garrido Patino que la aprendió a hacer de su mujer Emilia Prado. Luego su hijo y actual propietario del establecimiento Pepe Garrido Prado es el que la realiza actualmente respetando la fórmula de su familia. (Textos: Pepe Monforte).

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En la imagen tomada delante del Bar Santa María, en el Parque Calderón y de izquierda a derecha, Leopoldo Jiménez Ruiz “Polo”, Jaimen Gutiérrez Perea, Miguel Roselló Tarrio, Vicente Gutiérrez de la Rosa, Toto Zaragoza y su hermano Pepín Zaragoza. Década de los sesenta del siglo pasado. (Foto Cuellar. Colección VGR)

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La calle Luna y la Ribera del Marisco, a la derecha el Parque Calderón sin el Kiosko del Bar Santa María. (Foto Colección Mata)

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El mismo sitio, en 2002, con la instalación del Kiosko. (Foto Mata).

"En noviembre de 1948, Angel Lozano García, una vez que finalizó el contrato de arrendamiento que tenía suscrito con Guillero Rivas, propietario del Bar Buenavista, solicitó al Ayuntamiento construir en un terreno de 68 metros cuadrados situado dentro del Parque Calderón y esquina a la Plaza de las Galeras, un nuevo bar. Y así fue. Con un bello y acertado diseño de Francisco Ameneiro, el arquitecto Fernando de la Cuadra concluyó la obra a mediados de 1949" Enrique Pérez Fernández. Bares y Tabernas con Solera.

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munozcuenca__puertosantamariaRamón Vinagre, El Gordo Aguilar, Güelfo el del Teatro, Manolo Puerto, El Maestro Pinto, el Mamarrosca, El Gamba, El Maestro Dueñas, Paco Problema, Joselito Verde, Los Bolleros, El Tani Gómez, El Tarro, El Tapia, El Talega, El Natarlo, Macario y Nuchera:

¡Macario, enciende la luz
que me mareo, eo, eo!
-- -- --
¡Nuchera estafaó
dame los seis reales
que en Macario se está mejor!

El Lupo, El Peloti, El Betove, El Chicharito, El Raci. ¡Raci Club, Raci Club, Portuense! El Zepelín, Él Vitoria, La Exportación C.F.,  El Santo Tomás, El S. Javier, Ojito el  portero. ¡Juga al furbo a 22 pejetas! El Pedrusco, El Barquío, El Cabeza, El Colorao, El Nene, El Poniqui, El Mati, El Carlos, El Laine y el Chiquete. Los Luises, Los Estanislaos, Los Berchmans, Las Congregantas Hijas de Santa Margarita, Los Javieres, Los Javierines, La Acción Católica, Los Novicios.

Tres torditos vienen ahí,
la caldera está jirviendo
y la tordita sin vení.

El cura Bicicleta, El padre Torre, D. Antonio Cía, D. Manuel Salido, El padre Urmeneta, el padre Simonet, Antoñito el Sacristán.

¡Monaguillo toca las campanas
¡Padre cura, no me da la gana!
¡Padre cura mi marido,
Me quiere pisar el pie.
Déjalo que te lo pise
si te da bien de comé.

El ‘frente-uventudes’, La ‘Falage’, El Cabo Penita, El Partecrisma, El Comandante los Guardias. ¡Agua, agua! Y Dolores la estraperlista, “Dos cigarritos den ca Dolore”. La Venta de Pichiriqui. La calle Postigo la de las niñas. Y la calle de la Victoria de Idem, y Sevillita el barbero, el bizco, el barbero, La Barbería de Natera y el Bar Cádiz, El Pobre Pepe, Los Tres Reyes. Y Don Puyazo, Radio Juventud de Cádiz, La Valenciana Sanlúcar-Cádiz, El ferrobús, el tren de Rota.

Cuesta arriba
cuesta abajo
¡Que fatiga!
¡Que trabajo!
-- -- --
El campo de mi tío Andrao
entras por la puerta
y sales por el vallao.

elhabladeelpuerto __puertosantamaria

Y la carne de toro, la cola de carne ¡A gorda el vagón piñone! ¡Cuatro a la peseta curruco! El pan de arró, el carbón de coq, las papas al escándalo, los higos de Lepe, el arroz con gambas, las arcatufas, la jarampa, el ‘anguao’, la carná, el Pulpurruquero, El Cositagüena, el Güevo Gordo, El Cota,

¡El Cota, el Cota
tiene la picha rota!

El Cavete, el Tronqui, El Bobo, los vallaos, los higos coloraos ‘omá estoy atascao’. ‘Hoy he comido poleás’. El Tagarnina, El Morrito, El Tero, El Melo, Y Don Justino Castroverde, las señoritas Puente, D. Servando, D. Felipe Lamadrid, el practicante y los comedores de Auxilio Social y “Haga frío o calor la Venta El Corneta es la siempre la mejor” y sopa de fideíto con culata y ‘el pescado en sobreúsa’.

Y el juego de ‘serío sincerra, parió mi perra’ y ‘el salto a la pared’ y ‘el puazo’ y ‘el mocho y la biyarda’ y ‘nicle, nacle y colate’ y el juego de ‘Juanillo el mismo’ y ‘Mariquilla está mala’. Y me he tomado dos Oka y media botellita de rebujao y ‘niño, tómate un candié’ y ‘un ortavo de manteca con azientos’.

Y ni coca-colas, ni hamburguesas, ni whisky, ni pelotazos, ni chupitos, ni donuts, ni bolycaos, ni pizzas, ni sándwiches, ni mayonesas, ni cubatas, ni bimbos, ni comidas-basura, ni pubs, ni puñetas. Y mi generación, que sostiene a tanto joven que come y bebe estas cosas, es parte sustancial y dignísima de la Antropología Portuense por ser más austera, ingerir lo auténtico aunque fuera escaso y ser más responsable. Estos jóvenes de ahora, en una mayoría importante, no sabemos que serían bebiendo y comiendo esas porquerías que les hacen ser tan violentos, vocingleros, enguarradores  y maleducados. (Textos: Antonio Muñoz Cuenca).

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joselopeznavarrete_tiriri_puertosantamariaJosé López Navarrete, “el Tiriri” nació en nuestra Ciudad el 1 de abril de 1918. Hijo de Antonio y Milagros, fue bautizado como José Joaquín de la Santa Trinidad. Su madre, Milagros, fallece en 1922, cuando José tiene 4 años, quedando solo con su hermano mayor, Antonio, y su padre, del que tampoco disfrutaría muchos años, ya que al poco tiempo falleció, quedando los niños al cuidado de su tía, Carmelita General, y de Ana, que en el futuro sería su suegra. (En la imagen, Tiriri, en una instantánea de finales de la década de los sesenta del siglo pasado).

Su vida infantil y juvenil resultó ser muy breve. A la edad de 5 años ya merodeaba por el muelle pesquero, y a los 7 años se empezó a fraguar su futuro entorno a la pesca, donde se buscaría la vida. Todo esto lo compaginaba con unos estudios que le proporcionaron saber leer, tener una estupenda escritura y los conocimientos que le facilitaron obtener un nombramiento profesional. Creemos que no fue hasta los 12 años de edad cuando embarca como marinero, pero será cuatro años después cuando consta por primera vez en la cartilla de embarque.

LA PRIMERA CARTILLA DE EMBARQUE.
La vida laboral de José está bastante bien documentada, al menos con respecto a su relación con el mar. Por las cartillas de embarque sabemos los nombres de los barcos y la fecha que estuvo embarcado. En la primera de estas cartillas sabemos que la obtuvo en 1932, con la edad de 14 años, aunque no consta su primer embarque hasta 1934, cuando ya había cumplido los 16.

lopeznavarrete_tiriri_2_puertosantamariaRespecto a la relación laboral que mantiene en las embarcaciones, sabemos que son generalmente cortas, cambiando constantemente de barco. Repite en varios de ellos muchos años después, incluso en algún barco se enrola 22 años después de haberlo hecho la primera vez, como es el caso del “Victoria”, pero no el único de los 85 barcos en los que estuvo embarcado. (En la imagen 'Tiriri' a comienzos de la década de 1940).

LA GUERRA CIVIL.
Durante la Guerra Civil Española, y más concretamente el 24 de octubre de 1936, José desembarca, según consta en una nota de la 1ª cartilla, “Por ser delegado de La Naval” -aun no sabemos a que se refiere esta nota. Es enviado al frente de guerra, donde resulta herido en la sien izquierda -le roza una bala- y en la pierna, donde le hieren restos de metralla. Permanece en el frente hasta el 1 de enero del año 1938, cuando por su quinta, “ingresa en la situación activa de la Armada”, como también consta en la 1ª y 2ª cartilla (imagen inferior).

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Sabemos que realizó la instrucción militar, al menos durante siete meses, en el Buque Escuela Juan Sebastián Elcano, aunque desgraciadamente no hemos localizado documentación alguna ya que, al parecer, parte del archivo histórico de este buque se perdió en un incendio.

DE VUELTA A LA VIDA CIVIL.

De nuevo vuelve a aparecer José, en un asiento en la cartilla 1ª, el 12 de septiembre de 1938, como Marinero, aunque no había acabado la guerra. José ya no está en ella desde primeros de este mismo año. A partir de entonces, parece que comienza su formación, lo que mejorará sensiblemente en su nivel laboral. Durante su embarque en el “Natividad”, que se produce por primera vez el 15 de junio de 1939, la plaza que ocupa es de marinero, pasando rápidamente a Ayudante Motorista.

lopeznavarrete_tiriri4_puertosantamaria85 BARCOS Y 136 EMBARQUES.
Según consta en los registros de las cartillas, fueron 136 las ocasiones en las que embarcó, y otras tantas las que desembarcó y, como se ha comentado anteriormente, fueron 85 los barcos en los que realizó su labor el “Tiriri”,  siendo muy distintas las plazas que ocupa. Los motivos en los cambios de embarcaciones son muy diferentes, pero en su mayoría lo fueron por su propia voluntad. Lo cierto es que no estuvo mucho tiempo en un mismo barco, aunque en el “Paco Nuis” estuvo de 2º Mecánico casi dos años seguidos, del 9 de mayo de 1951 al 16 de marzo de 1953. Durante la construcción de la base Hispano-Americana de Rota, José probó a trabajar cerca de tierra, y estuvo contratado para labores realizadas con maquinaria pesada. No tenemos constancia de cuándo y de cuánto tiempo duró esta aventura, pero no debió ser mucho. Según los datos de embarque y la época de construcción de la base, debió tener lugar entre finales de 1957 y principios de 1958, periodo de 5 meses en los que no estuvo embarcado. (En el cuadro adjunto, relación de oficios desempeñados y motivos por los que desembarcó).

milagrosamadorperez_puertosantamariaLA FAMILIA DE JOSÉ
Se casó “el Tiriri” cuando tenía 22 años, el día 13 de febrero de 1941, con Milagros Amador Pérez, natural de El Puerto de Santa María. Tenía Milagros 20 años (fotografía de la izquierda a principios de 1940). A partir de entonces, las vecinas conocían a Milagros por “La Pescadera”, ya que la parte del rancho que le pertenecía al “Tiriri” como marinero, no sólo servía para mejorar algunas comidas durante unos días, si no que además, la parte que no se podía conservar se la daba a los vecinos.

Tuvo siete hijos con Milagros. El último, José Joaquín, en 1959. Ninguno quiso o pudo ser marinero. Antonio, el mayor de los varones, hizo el intento en el verano de 1961, en un barco que pescaba durante 3 o 4 días, el “Paquita Marti”, con tan mala fortuna que en el primer viaje, a la vuelta, el barco embarrancó en la Bahía de Cádiz, y más concretamente a la entrada del río Guadalete, donde se formaba una barra. Una fuerte “levantera” los condujo hasta allí, lo que motivó una rápida intervención de barcos de Obras de Puerto dirigidos por el ingeniero, no produciéndose ninguna baja. Antonio, que con 11 años iba de forma ilegal, pues había que tener 14 años para poder embarcar, se salvó de cometer infracción alguna. Su sueldo consistió en un Cuartón, un cuarto de la parte de un marinero. De vuelta a su casa, no volvería a salir nunca más a la mar, aunque continuó ayudando en algunas faenas en el muelle.

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Pescado seco.

No fue fácil la vida de este marino. Durante muchos años, excepto los tres últimos, ya estando enfermo, tenía una dependencia absoluta del alcohol. La economía funcionaba gracias a que antes de partir a alta mar, a echar el turno, los armadores ofrecían a los contratados la posibilidad de recibir un anticipo, que se le restaba del sueldo al cobrarlo, acción que se llamaba safar. En la parte del pescado capturado que pertenecía al marinero, entraba alguna de la pesca que durante el periodo de embarque realizaba el propio pescador, para uso propio, y que durante la travesía secaba al sol o salaba. Así hemos podido comer salado o seco, atún, bonito, pulpo, safio, marrajo, tapaculo y voladores (en la imagen inferior). Cuando era una cantidad importante, se colgaban con los alfileres de los tendederos del patio, al que llamábamos corral.

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El corral donde se ponían a secar los pescados, colgados en los tendederos.

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Viviendas de la Barriada del 18 de Julio, construida en las huertas próximas a la Plaza de Toros.

EL CORRAL.
El corral era el patio que pertenecía a la casa que el Ayuntamiento, a través del Estado, construyó en las huertas próximas a la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María; casa que en principio (1956) alquilaron y después vendieron al matrimonio López, que lo había solicitado desde hacía bastante tiempo. Al barrio le llamaron “18 de julio”, y en la calle D nº 11 vivían José, Milagros y su familia. Casas adosadas, amplias y de una sola planta, patio, tres habitaciones, cocina, cuarto de baño y salón. Un palacio respecto a los cuartos que tenían alquilados en una casa de vecinos en la Plaza Juan de Austria “Casa la Lenga”. Situada en una esquina del barrio, la casa del “18 de julio” lindaba con el campo, aunque con el tiempo quedó inmersa en el entramado urbano, y cuando los vecinos de más edad la abandonaron, incluida la familia del “Tiriri”, el barrio pasó sus peores momentos, siendo derribado y construido uno nuevo.

huesodecorvina_puertosantamariaAMULETOS DE CORVINA.

Uno de los ritos o creencias marineras de José consistía en llevar en los bolsillos de los pantalones unos huesecillos que, misteriosamente, le quitaba, según el marinero, el dolor de cabeza que tenía a menudo. Con el tiempo, hemos estudiado estos huesos que pertenecen a otolitos que lleva en la cabeza la corvina, un pez muy relacionado con el Golfo de Cádiz. Esta tradición de llevar amuletos es muy antigua; en excavaciones de tumbas gaditanas de época fenicia han aparecido los restos óseos del difunto, con un hueso de corvina alrededor. (En la imagen, un otolito o hueso de corvina, engarzado para colgante con la Cruz de Caravaca).

gaviota_argentea_puertosantamariaUNA GAVIOTA POR MASCOTA.
La historia que vamos a contar, si uno en persona no lo hubiese vivido, seguro que sería difícil de creer. José López Navarrete “Tiriri” había criado una gaviota Argentea -no sabemos bien si desde que era una cría o que se enredó en algún arte del barco- a la que llamó “Juanillo”. La cuestión es que el pájaro seguía al “Tiriri” allá donde éste iba, incluido los viajes a las áreas pesqueras, la más sonada, la del "Moro", zona geográfica que comprende la banda atlántica de Marruecos y el norte de las islas Canarias.
Aquél pájaro, “Juanillo”, comía junto a José, y en su mismo plato. Lo curioso era ver cómo el animal, cuando escuchaba a Milagros poner los platos, era el primero en acudir a la mesa. No se dejaba tocar por nadie excepto por José. Le seguía por el pasillo o la calle andando tras él, igual que un perrito. Muchas de las veces se posaba en los hombros del marinero y, cuando alguien se acercaba, echaba a volar. Cuando el marino entraba en las tascas o bares, se quedaba fuera, sobre una cornisa, para seguirlo de nuevo a la salida.

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Pesquero entrando en la Bahía de Cádiz.

HUNDIMIENTO DEL “JOSÉ MIGUEL PERLES”
Hay una historia real que trata de la relación entre el marinero y el ave. El día 10 de mayo de 1969, el barco pesquero “José Miguel Perles” se hunde en las aguas de La Guera, en la Guinea Española. Durante algunos días los familiares no tienen claro qué ha ocurrido con la tripulación. Durante esos días la gaviota “Juanillo” apareció por los techos y el patio de la casa de José y Milagros. En cuanto la vio, Milagros supo que a su marido no le había ocurrido nada. Efectivamente, al poco tiempo se le comunicó la localización de su marido y, en pocos días, José estaba en su casa. Desgraciadamente “Juanillo” murió atropellado por uno de los pocos vehículos que había en la ciudad. Le atropelló en una calle junto al muelle pesquero de entonces, cuando seguía al “Tiriri”. En los años finales de su vida crió otro pájaro, en este caso un canario, al  que llamó “El Cordobés”.

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Tiriri y un amigo de la familia, en una instantánea tomada a principio de los 70 del siglo pasado.

ÚLTIMA ANOTACIÓN EN SU CARTILLA.
Sin duda la anotación más importante en la vida de José fue la del 3 de abril de 1974: En la 4ª cartilla consta cómo es desembarcado en Tarifa (Cádiz) por enfermedad. Ésta sería la ultima anotación, pues no volvería a embarcar. Una enfermedad que le duró hasta su fallecimiento, el 11 de enero de 1977. Casi tres años que pasó en tierra junto a su familia, el mayor periodo junto a ellos. Hoy sus cenizas descansan, junto a las de su esposa, en las aguas que tanto adoró: la Bahía de Cádiz.

VIDA DE UN MARINERO.
Excepción hecha de los grandes personajes de la Historia, la mayoría de los relatos de vidas que son contadas nos llegan a través de la documentación  escrita, generalmente generada según el poder adquisitivo del que ha disfrutado en vida y que queda reflejada en los archivos. Rastrear la vida de alguien que sólo ha desempeñado su oficio, sin hechos destacables ni posesiones resulta algo más complicado, aunque no imposible. En el caso de un marinero, sí se acumula suficiente información como para saber muchas cosas de su vida, y ello gracias a los registros del Instituto Social de la Marina y de la Marina Mercante, entre otros. (Textos: Juan José López Amador).

willydelpozo_puertodesantamariaJosé Wilfredo del Pozo Alarcón --Willy del Pozo-- nació en Ayacucho (Perú) el 2 de abril de 1970. Es escritor y editor que firma sus obras, además, con los seudónimos de Karl Oharak y Abril Alonso. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Cádiz es autor de libros de relatos y diversos poemarios: “Hablando al amor” (El Puerto de Santa María, 1992), “El retorno del poeta” (Cádiz, 1997), “Pinceladas líricas" (El Puerto de Santa María, 1998) –con la participación pictórica del artista italiano Francesco Policastro–, “La revelación de la palabra”, (Lima, 1999) –con la participación del fotógrafo extremeño José Luis Medina– y el libro de relatos eróticos “Trilogías” (relatos al desnudo) (Cádiz, 1996).

Funda en 1993 El Puerto, junto a los escritores porteños Jonathan B.C. Crazy y Andrés Hernández, la Asociación Cultural “Altazor” de la cual fue Presidente hasta mayo de 1997 y director de la revista literaria del mismo nombre hasta setiembre de 1995. En ella participan autores tales como el dramaturgo Juan García Larrondo, con nótula núm. 82 en Gente del Puerto y poetas como Julio Rivera Cross o Andrés Hernández.  En mayo de 1997 regresa a sus territorios natales, donde se integra de pleno al mundo intelectual huamanguino.

ediciones_altazorEn diciembre de 1998 retorna a España y crea la revista cultural “Gimnasio de musas” 0 “El colibrí lírico” o “El acné de Narciso” o “La inocente hecatombe”, que sirve como un enlace de comunicación entre El Puerto de Santa María y Ayacucho. Fue Presidente de la Asociación de Escritores de Ayacucho (AEDA) (2000-2002) y director de la revista Tikanka, y portavoz de dicha institución. Es director de Ediciones Altazor con sede en Lima (Perú) donde promociona a autores peruanos. El pasado mes de agosto presentó en Perú varios libros de cuentos para niños, bajo uno de sus seudónimos “Abril Alonso”

GIARDINO

Sentí que el amor era
como un jardín en primavera
sucumbí a la tentación
de podar sus flores
de abrir sus pétalos al sol
y en un momento indeciso
vendí mi cuerpo
a una rosa que no era mía.

(De Pinceladas líricas)

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