El Jueves Santo del pasado año terminó prácticamente la Semana Santa en nuestra ciudad, y digo que terminó con el atisbo de salida del paso de Cristo de de la Hermandad de la Humildad y Paciencia, que rápidamente tuvo que refugiarse en la Prioral. [Este año 2012 ni siquiera ha llegado a salir]. Es una pena que por causa de la lluvia, las ilusiones del colectivo de esta hermandad se hayan visto truncadas por la inclemencia del tiempo, mala suerte y paciencia, amigos. /Foto: Yolanda Rodríguez Gómez.
La lluvia suele ser el talón de Aquiles de la Semana Santa, es una pena que no concluyera de forma feliz con las once cofradías por las calles, haciendo el recorrido previsto. La inversión humana y económica del Ayuntamiento, hermandades, hosteleros, colectivos que de alguna forma viven de las hermandades, además de las personas que disfrutan del turismo religioso, se han visto mermadas considerablemente.
Se no fue el Jueves Santo sin más historia; porque para más “INRI” este día tan señalado en El Puerto, solo tenemos una cofradía. Evidentemente este acontecimiento no deja de ser coyuntural; y aparte de lamentarnos de la dichosa lluvia, que podía haber llegado en otro momento; es una oportunidad que se nos presenta a los que tenemos que decir algo al respecto.
LOS SAGRARIOS.
El Jueves Santo es otros tiempos procesionaban dos cofradías, La Humildad y el Cristo del Amor, además templos y conventos permanecían abiertos todo el día, hasta una hora prudencial por la tarde, existía la costumbre de visitar los Sagrarios. Solían ir las parejas de novios, o matrimonios o grupos de señoras o señoritas, ellos con el clásico traje gris marengo, camisa blanca y corbata a juego y ellas siempre elegantes, no con ropa de Zara, Mango, etc.; sino de Moresco, Rendón, Lerdo, Arturo, Julio Cristóbal, Muro, etc.
Iban también parejas o grupos de chicas vestidas de mantilla (igual que las que van en la Vera-Cruz), Recuerdo con agrado a Mercedes Romero Maure, mi prima Antoñita y Paquita Pantoja, las hijas de Rafael el de las Salinas, etc. /Capilla de la Virgen de los Milagros.
EL ITINERARIO.
Había gente por todas partes, usted por ejemplo le decía a su novio/a, amigo/a: “Oye fulanito/a, ¿Vamos a visitar los Sagrarios ?”, y hacía el recorrido siguiente: Residencia de Ancianos (Plaza de Toros), Iglesia de San Francisco, Convento de la Concepción, Colegio Carmelitas y Colegio de Esclavas, si no, podía escoger otro itinerario que es el siguiente: Prioral, Asilo de Huerfanas (calle Cielo), San Joaquín, convento de las RR MM Capuchinas, convento del Espiritu Santo, hasta la Iglesia del Hospital de San Juan de Dios. Se pasaba la tarde paseando de un Sagrario a otro, lloviese o no; cansado pero feliz, eso sí, señora o señorita terminaba usted la tarde sentada en algunos de los bares del centro tomándose un chocolate calentito con una buena torrija para mojar, con Dios manda en estas fechas y disimuladamente se quitaba usted los zapatos y se frotaba los pies enfundados en medias de cristal, ¡que alivio! /En la imagen capilla del Sagrario de la Iglesia Mayor Prioral.



La primera vez que este Cristo de las devociones salió a la calle fue con motivo de una procesión en acción de gracias en 1941. Cuando decimos que vivimos un año complicado, sólo nuestros mayores muy mayores pueden hablarnos de la hambruna y de la cartilla de racionamiento, de las privaciones y las desesperaciones de una posguerra donde en cada alborada sonaban trágicos disparos, cada día, en ese penal de El Puerto, Puerto de Santa María. En 1943 los jóvenes de Acción Católica instituyeron ese vía crucis del Cristo del Perdón del que se conservan muchas imágenes fotográficas porque se celebraba el Viernes Santo al mediodía. Discurría desde la iglesia de San Joaquín, con recogida en el templo capuchino sobre las tres de la tarde, recorriendo las calles de ese Barrio Alto, de gitanos saeteros y patios tan floridos como humildes, siempre necesitado y latiendo como corazón de la esencia de El Puerto. /En la imagen, Vía Crucis por la calle Santa Clara en 1943.

Esteban Fernández Rosado y Joaquín Gaztelu eran los dos nombres fundamentales de los desvelos del capellán para llevar adelante la asociación. Con una riada de cruces exaltadas formada por Pepe Calvario, Enrique García Máiquez, Eduardo Ballesteros, Enrique Esteban Poullet, Vicente González Lechuga, Vicente Zuasti, Benito Gago, Luis Ramos, Luis Puentes o Juan Macías Figuereo. Algunos de los hermanos que con su estampa impresionaban en el Jueves Santo, mientras 16 personas conducían el recoleto paso que entre cuatro hachones dibujaba sombras de dolor en las fachadas de la calle Cielo y que en silencio transcurría como una estrella fugaz por la noche de la primavera temprana porteña… /En la imagen, el Cristo del Amor portado por 16 hermanos, a su paso por la Carrera Oficial por la calle Larga. /Texto: Francisco Andrés Gallardo.

Francisco Javier Navarrete Mateos nace en la calle Cruces en 1963, segundo de los cinco hermanos del matrimonio formado por Adolfo Navarrete y Milagros Mateos. Estudia en el Colegio La Salle y formación profesional, rama electrónica en SAFA. Empezará a trabajar como aprendiz en la cristalería de los hermanos Luis y Manuel Pérez, en la calle Larga, 145, donde ya e maestro en el oficio, independizándose hace 15 años y montando un taller de cristalería primero en la barriada de Las Nieves y, desde 2011 en el polígono industrial Salinas de San José. Entre sus aficiones, el senderismo y la fotografía.
Ahí recibirá, de otros tantos aficionados a la imagen y a plasmar la Semana Santa sabios consejos que, unidos a su tesón y constancia han hecho de Navarrete un algo más que un amateur en las fotos cofradieras. Javier es, además, miembro del Club Fotográfico 76 de Puerto Real, autor de numerosas obras de la mas variada temática, destacando entre otras, la que fue cartel de Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino de El Puerto en el año 2006, dedicada a Vizcaya.


El Mercado de Abastos se ha convertido en un escaparate cultural por unos días. No serán los últimos. De 10 a 14 horas, en la segunda planta de dicho edificio --sede del Centro Comercial Abierto, CCA-- se puede visitar una exposición del creativo de la agencia de bodas ‘Si Quiero’, Miguel Sánchez Ivars,
Otros no ven nada profano porque no aparece nada sagrado. En cualquier caso, un trabajo impecable de Sánchez Ivars quien, una vez más nos sorprende por su visión diferente de las cosas, por su creatividad y atrevimiento, ofreciéndonos una imagen inédita en el panorama cofradiero de la península ibérica, que ha dado la vuelta a España a través de las televisiones, internet y las redes sociales.




O el que relata la muerte, en El Puerto, de José Cándido, el 24 de junio de 1771, primer torero de a pie que sucumbió de una cornada. O la canción “Toros en El Puerto” de Don Luis González Bravo, estrenada en 1841 y, desde entonces, la canción más repetida y famosa de todo el siglo XIX... /En la imagen, anuncio de la zarzuela de ambiente portuense 'El Tío Caniyitas'.





De pequeño estuvo en la 'amiga' de Conchita Romero, un piso de una casa aneja a la bodega de José de la Cuesta en la calle San Bartolomé, con entrada por la calle Palacios, donde fue condiscípulo del polifacético artista local, Manuel Bejarano Armario. Después "fui al colegio de la Aurora, cuando ya, naturalmente, no pertenecía a ningún Patronato Parroquial o de otro tipo. Era Escuela Nacional, y tuve como maestro a don Remigio Peñalver, persona de extraordinaria bondad, de cariño a sus discípulos, muy paciente quien estimuló mucho para que me aplicase en el dibujo. Del Colegio de la Aurora me quedan muchos y buenos amigos y aunque no fue una etapa muy larga, sí muy feliz, por don Remigio, por sus auxiliares don Eduardo Ciria y don Juan Díaz, y mis compañeros los Sucino, Buhigas, Enrique Pérez, Manolín y otros, que siento mucho no recordar sus nombres". /En la imagen de la izquierda, la sede de las Escuelas Pías de la Aurora, luego Colegio Nacional, obra pictórica de Lara.



Ángel González Piñero reside en El Puerto desde hace 10 años, habiendo creado hace dos una Academia de Música en nuestra Ciudad, en la calle de Los Toreros. Nacido en Cádiz cursó sus estudios musicales (solfeo, guitarra, armonía, contrapunto, fuga, música de cámara, historia de la música universal, musicología española, estética musical, etc...) en el Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona, ampliándolos después en el Conservatorio de Munich.

CONCIERTOS.
Francisco Guanter Espinal nació en El Puerto de Santa María en 1834 y no ejerció de guantero, como conjeturaba Fernando Quiñones, vía la información aportada por Aurelio Sellés, sino primero de barbero, y posteriormente de marinero, al igual que su padre, llamado Mariano Guanter y nacido en Valencia en 1806 y muy posiblemente dedicado a la pesca de Bou, técnica de arrastre, muy usual en la época y en donde destacaban los marineros levantinos.
Faustino Nuñez, autor publica sus investigaciones sobre Paquirri en el libro de José Manuel Gamboa «Una historia del Flamenco», y localiza en el periódico gaditano ‘El Comercio’, a un joven Guanter de diez años, actuando el 28 de enero de 1847 en el Teatro ‘El Balón’ y en donde interpretó las siguientes canciones: El Currillo, El Pescador y El Polo. Igualmente localizó otra noticia del mismo año, acaecida el 13 de septiembre, donde nuevamente el joven Guanter, actúa, esta vez en el Teatro Principal --cosa inusual para espectáculos de este corte-- y en donde él mismo se acompaña a la guitarra y canta El jaleo de la Gariana, y el Polo Andaluz. Gamboa y Faustino, que tanto montan, montan tanto, ya apuntaron, la posibilidad de que "este joven Guanter", fuera el famoso y enigmático Paquirri ‘el Guanté’, aunque lo hacía de nacencia francesa o catalana. Pues bien, estos valiosos datos, me llevaron a investigar al referido sujeto en los Padrones de Habitantes de la Ciudad de Cádiz,
FERNANDO QUIÑONES.