José Ramón Salamero Sánchez-Gabriel nace en Madrid el 19 de Noviembre de 1952. La verdad es que debía haber nacido en El Pardo (Madrid), donde su padre, Raúl Salamero Brú, (Castellón de la Plana, 1910), era Capitán de la Guardia Civil, Jefe de la Compañía de Seguridad del anterior Jefe de Estado, pero el parto vino con complicaciones y su madre, María Soledad Sánchez-Gabriel Fernández-Giro, (Toledo, 1919), hubo de ser trasladada de urgencia al Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid, donde tuvo lugar el feliz acontecimiento.
Precisamente, del puesto que desempeñaba su padre viene el primer contacto de su familia con El Puerto, pues, cuando nuestro protagonista accedió a la plaza notarial porteña, su padre, ya retirado, le comentó que visitó El Puerto por primera vez velando por la seguridad de Franco en las visitas vacacionales que hacía a finales de los años cuarenta y primeros de los cincuenta a nuestra ciudad y añadía que nunca le había sabido mejor el fino que cuando tuvo ocasión de probarlo sacado directamente de las botas en una de nuestras bodegas.

El abuelo de José Ramón, Ricardo Salamero Ortiz, de pie, cuarto por la izquierda, en un acto asistiendo a S.M. el Rey Alfonso XIII.
1952
El año de su nacimiento era alcalde de El Puerto Luis Caballero Noguera. Se estrenaba la película ‘La Niña de la Venta’, dirigida por Ramón Torrado y protagonizada por Lola Flores y Manolo Caracol. En julio se celebró en el Tiro de Pichón la tirada de Copa del Campeonato del Puerto de Santa María, con 58 escopetas. La Plaza de Toros es adjudicada hasta dciiembre de 1953 al empresario Manuel Belmonte García, a razón de 50.000 pesetas mensuales. Ese año llegaba a El Puerto, destinado al Instituto Santo Domingo, el profesor de Geografía e Historia Enrique Bartolomé López-Somoza. Mariscos Romerijo iniciaba su andadura empresaria. Rafael Alberti publicaba ‘Buenos Aires en Tinta China’ y ‘Retornos de lo vivo lejano’. El pintor porteño, afincado en Sevilla, Juan Miguel Sánchez pinta el cartel de la Feria de Primavera. Francisco Dueñas Piñero empieza a dirigir la Banda Municipal de Música hasta el año 1982. /En la imagen, Salamero con apenas 8 meses.
José Ramón es el tercero de seis hermanos, de los que cuatro viven en Sevilla y el otro, el mayor, Ricardo, Capitán de Navío de la Armada en la reserva, disfruta de su dulce jubilación también en El Puerto. /En la imagen, Salamero, con 10 años en 1962, en Teruel.
AJETREADA INFANCIA Y ADOLESCENCIA.
La infancia, adolescencia y juventud de José Ramón estuvieron marcadas por la profesión de su padre, pues cada vez que ascendía de grado militar, se producía el correspondiente traslado de ciudad. Así, hasta los dos años de edad vive en Lugo, hasta los seis en Valencia, hasta los doce en Teruel, hasta los dieciséis en Valladolid y por último hasta los veintiséis años, edad en la que accede a la profesión de Notario, vive en Sevilla, a la que su padre llega con el grado de General (empleo al que también accedió su padre, abuelo de José Ramón, Ricardo Salamero Ortiz) con mando sobre toda la Guardia Civil de Andalucía y Extremadura.
FUGA DE EL LUTE.
Precisamente, bajo el mando del padre de nuestro hombre se produce la fuga de Eleuterio Sánchez ‘el Lute’ de el Penal de El Puerto de Santa María, con el consiguiente disgusto, pues fue él también el que lo había capturado (durante su estancia como Coronel en Valladolid) cuando se evadió tirándose de un tren en Salamanca (hecho al que corresponde la famosa foto en que ‘el Lute’ aparece, entre dos guardias, con el antebrazo escayolado, por la fractura que sufrió al caer del tren). No obstante, el General Salamero consideraba al ‘Lute’ (y así lo hacía constar en el retrato psicológico que de él confeccionó) como una persona «muy inteligente» y «valiente», además decía de él que «nunca se enfrentaba a la fuerza pública» para no causar daños personales. /En la imagen de la izquierda, sus padres, Raúl Salamero Brú y Soledad Sánchez-Gabriel Fernández-Giro, en 1948.

José Ramón, en el centro, en 1964, en Teruel en el Colegio de 'La Salle'.
ESCOLARIZACIÓN.
Pero volvamos al pequeño José Ramón. Comienza a ir al Colegio en Valencia a los Padres Agustinos. (Los padres ‘langostinos’ como diría el inolvidable Luis Sanchez Polack ‘Tip’). Desde el año 1959 hasta el año 1965 José Ramón vive en Teruel, donde cursa hasta el tercero del antiguo Bachillerato en el Colegio San José de los Hermanos de La Salle. Pero, debido a la férrea disciplina que en él reina, no recuerda con demasiado cariño su paso por ese Colegio.

El instituto 'José Zorrilla' de Valladolid, donde cursó parte del bachillerato.
En el verano de 1964, con 12 años, irá a vivir a Valladolid y cursa 4º y 5º de Bachillerato en el Instituto Público de Enseñanza Media ‘José Zorrilla’. En esos dos años conoce un sistema educativo en libertad y de confianza en el alumno al que se le deja tomar sus propias decisiones y ser responsable de sí mismo.
CESTA Y PUNTOS Y PREMIO EXTRAORDINARIO.
Sin embargo, en verano de 1966 es auténticamente ‘fichado’ por el Colegio de los Hermanos Maristas de Valladolid: a cambio de que José Ramón participe en el equipo que presenta el Colegio al programa de Televisión Española ‘Cesta y Puntos’, le ofrece matrícula gratis y ningún pago mensual. Cursa, pues, en dicho Colegio, Sexto y Preuniversitario, obteniendo en el año 1968 el Premio Extraordinario de Bachillerato. /En la imagen de la izquierda durante el programa 'Cesta y Puntos' en 1967.
CON EL SECRETARIO DEL AYUNTAMIENTO.
En verano del año 1969 el padre asciende a General y es enviado a Zaragoza; pero allí sólo permanece unos meses, siendo trasladado a Sevilla, en cuya Facultad de Derecho pone el pié José Ramón en Noviembre de 1969, todavía con dieciséis años. Allí cursa la carrera de Derecho, si bien repite el primer curso por una sola asignatura, pues tiene un problema personal con el catedrático. Y cosas del azar, cursa con él la carrera el hoy Secretario del Ayuntamiento de El Puerto Fernando Jiménez Romero.
Su estancia en la Facultad la recuerda con el cariño y la nostalgia de un tiempo feliz; sus amigos, debido al traspié del primer curso, son los ‘repetidores’ --que, como él dice, "son siempre más divertidos"-- y, hoy día, sus mejores amigos son, todavía, compañeros de Facultad.
ALFEREZ EN LA IMEC.
En el segundo semestre de 1973, comienza a cumplir el servicio militar en la IMEC, obteniendo el grado de Alférez y realizando las prácticas en el CIR 16 de Camposoto en San Fernando. Durante su primer período de formación en Cerro Muriano (Córdoba ) coincide con el portuense Luis Márquez Carrascosa, al que veintitantos años después verá entrar en su despacho como Gerente de Suvipuerto.
OPOSICIONES A NOTARÍA.
Termina la carrera de Derecho en el año 1975, y, tras el verano, otro día de Noviembre, comienza la preparación de las oposiciones a Notarías. A los tres años, tres meses y veintiún días, es decir, en Febrero del año 1979 realiza el primer examen de la oposición, que termina en Junio con éxito, y el 14 de Noviembre (otra vez Noviembre) de 1979, con 26 años, obtiene el título de Notario accediendo a la plaza de La Puebla de Cazalla (Sevilla).

José Ramón, en su toma de posesión como Notario.
TENTACIONES.
No obstante, antes de tomar posesión de ésa su primera Notaría, es llamado a Madrid donde el Subdirector General de los Registros y del Notariado le hace un doble ofrecimiento: Quedarse en Madrid como Letrado adscrito (asesor) a la Dirección General de los Registros y del Notariado o ir a Bruselas como miembro de la Delegación del Gobierno español en la Comisión de Armonización del Derecho Civil Europeo. Sin embargo, José Ramón, rechaza ambas propuestas y prefiere empezar a ejercer ya su profesión.

En la Notaría de Onteniente (Valencia) en 1993.
LA PUEBLA DE CAZALLA.
Así, empieza a ejercer como Notario en La Puebla de Cazalla. En 1980 contrae matrimonio con María Dolores Rodríguez- Varo Valverde también Licenciada en Derecho y compañera de Facultad, y casualmente sobrina del que fue Notario de El Puerto de Santa María en los años ochenta y noventa Rafael Valverde Lergo. En 1981, se traslada a la Notaría de Marmolejo (Jaén ) donde permanece hasta Agosto de 1983. Antes, en 1982, nace en Sevilla su primer hijo, José Ramón. En 1983 nace, también en Sevilla, su segundo hijo, Fernando, y también en ese año pasa a desempeñar la Notaría de Ubrique, hasta mediados de 1985.
ONTENIENTE.
En 1985 obtiene la Notaría de Onteniente (Valencia), donde decide acabar durante algún tiempo la vida nómada y quedarse un período duradero. En 1987, nace en Alcira (población cercana a Onteniente) su tercera y última hija, Beatriz. Durante su estancia en Onteniente, que se extendió a diez años (1985-1995), José Ramón Salamero y su familia se integraron plenamente en la localidad, guardando un entrañable recuerdo de esa época de su vida. En el aspecto profesional, es de destacar que José Ramón realiza y firma la primera escritura redactada en idioma valenciano en la Notaria de Onteniente. /En la imagen de la izquierda no es José Ramón vestido de Rey Negro sino que está desfilando en la comparsa 'Kábilas' de la Fiesta de Moros y Cristianos de Onteniente.
LLEGADA A EL PUERTO.
Pero los deseos de volver a Andalucía, donde están la familia y amigos del matrimonio, son muy fuertes y en Marzo de 1995 pide y obtiene la Notaría de El Puerto de Santa María. Desde esa fecha reside en nuestra ciudad ejerciendo su profesión de Notario asociado con el también Notario de la localidad Antonio Manuel Torres Domínguez.
En el ámbito corporativo, José Ramón Salamero es, desde el año 2004, por votación de los colegiados, miembro, por la provincia de Cádiz, de la Junta Directiva del Ilustre Colegio Notarial de Andalucía, cargo para el que fue reelegido el año 2008, y en el ámbito profesional, es Vicepresidente de la Asociación de Notarios Empleadores de Andalucía Occidental.
También, en el ámbito local, es Patrono, junto con el Alcalde de El Puerto y su compañero Antonio Torres Domínguez, de la Fundación Pérez Bruchetti. Destaca también que se le ofreció formar parte, en representación de los impositores, del Consejo de Administración de la Entidad "Unicaja", pero se vio obligado a declinar el ofrecimiento por las rigurosas normas de incompatibilidad del Reglamento Notarial.
AQUEL PUERTO DE 1995.
La impresión que le causó El Puerto, que no conocía, cuando por primera vez llegó a nuestra ciudad, un nublado día del mes de Febrero, no fue especialmente favorable. Un centro degradado arquitectónicamente, falta de señalizaciones, ausencia de lógica en los itinerarios para entrar y salir de un centro laberíntico, (que en poco tiempo le costó dos choques de coche), falta de aparcamientos, atascos en los accesos a la ciudad, falta de limpieza, gorrillas y pedigüeños por doquier. En fin le pareció que había llegado a una Ciudad con un desarrollo urbano muy inferior a la industriosa, ordenada y limpia Onteniente, donde si se veía a alguien pidiendo en la vía pública, la Policía Municipal se ocupaba de él y lo retiraba inmediatamente para que recibiera la correspondiente ayuda social.

Con la Junta Directiva del Colegio Notarial de Andalucía.
Sin embargo el entorno de El Puerto le pareció maravilloso, espectacular, incluso. Valdelagrana, la playa de La Puntilla, las abundantes zonas verdes, Puerto Sherry y su pueblo marinero, las playas de Vistahermosa y el Manantial, el parque de Los Toruños, las urbanizaciones que rodean el casco urbano, e incluso en el centro, las Casas-Palacios y algunos rincones especialmente bellos no tardaron en cautivarle y, si a eso se añade el carácter abierto y el afinado sentido del humor de los habitantes de esta Ciudad, a los pocos meses ya se consideró un portuense más. ‘Paracaidista’, eso sí. (Luis Suarez dixit. Ver artículo de Luis Suárez Ávila en GdP).

Presentando la revista de la Cofradía del 'Dolor y Sacrificio'.
INTEGRADO.
José Ramón Salamero ha participado siempre en los eventos locales para los que ha sido requerido; así, hizo, en el año 1999, la presentación de la Revista de la Hermandad de Jesús Cautivo y María Santísima del Dolor y Sacrificio y ha participado todos los años en la lectura de poemas de Alberti que su Fundación organizaba para conmemorar la fecha del nacimiento del poeta, con la peculiaridad, de que, en vez de leer, cantaba, acompañado por su guitarra, canciones con letra de Alberti; aunque, eso sí, para evitar, como él dice «sufrir el lanzamiento de productos vegetales», lo hacía siempre a primera hora, cuando el público estaba exclusivamente compuesto por la viuda del poeta, Asunción Mateo, y por algún que otro grupo de sufridos colegiales.

Con sus amigos de El Puerto, de izquierda a derecha, José Ramón, Pepe Arias, Manuel Alfonso, María Parrondo, Casilda Pérez y María Dolores Rodríguez-Varo.
EL PROGRESO.
Preguntado acerca de cómo encuentra a El Puerto en la actualidad reconoce que en los quince años últimos el progreso en infraestructuras y en hacer más agradable la Ciudad ha sido muy grande: la desaparición de la travesía de la Carretera Nacional a Cádiz, con la ejemplar urbanización de la carretera, la variante del Centro Comercial ‘El Paseo’, los desdobles de Vistahermosa y Valdelagrana, puente incluido, el nudo del Oasis, el derribo de las edificaciones junto a Pozos Dulces, la adecuación del Parque Calderón y de la zona de la Pescadería, el Teatro Muñoz Seca, la realización de los polígonos de la Isleta y Las Salinas, tanto de Poniente como de Levante, la continuación de la variante por encima del Polígono hasta la autopista a Cádiz, el desdoble del antiguo puente sobre la vía, la nueva Avenida de la Diputación, el Parque del Vino Fino, la adecuación del Parque de los Toruños, la semipeatonalización o peatonalización total de numerosas calles del centro de la ciudad y en fin, alguna cosa más, que admite haberse dejado en el tintero, hacen que El Puerto sea una población muy distinta, para mejor, de la que conoció al llegar en año 1995.

Familia Salamero al completo: padres, hermanos, cuñados y sobrinos el día de la Comunión de Beatriz, hija de José Ramón, segunda abajo a la izquierda. Año 1997 en El Puerto.
SOBRE EL FUTURO.
Respecto de cual pueda ser el futuro de El Puerto, piensa que, dada su estratégica situación y dotaciones, El Puerto debería convertirse en la ciudad residencial por antonomasia de toda la Bahía de Cádiz. Es decir, cualquier funcionario, profesional, empresario o ejecutivo de empresa que viniera a trabajar o trabaje en Cádiz, San Fernando, Puerto Real o Jerez, debería vivir o aspirar a vivir, como primera opción en El Puerto. Lo mismo debería ocurrir con las pequeñas y medianas empresas, que no duda comenzarán, cuando empiece la salida de la crisis, a instalarse en el Polígono de Las Salinas.

José Ramón, rodando por el Circuito de Jerez.
AFICIONES.
En cuanto a sus aficiones, figura, en primer lugar, la lectura. Siempre tiene un libro entre manos, aunque como él dice «ahora sólo leo best-sellers, los libros difíciles ya los leí cuando era pequeño», (la realidad es que a los once años ya se había leído toda la biblioteca de su padre). También le gusta navegar por Internet buscando información sobre los temas más insospechados. La música también ocupa su tiempo, ya que forma parte, tocando la guitarra acústica y cantando, de un conjunto autodenominado ‘Grupo Las Redes’ que todavía permanece en el anonimato. Le gustan las motos, aunque como él dice «me gusta la moto, pero no soy motero». Practica el paddle y el golf --esto último ‘horrorosamente’, según reconoce--. Y como última peculiaridad, le gusta el belenismo; incluso ha obtenido premios, uno en Onteniente y otro en El Puerto, otorgado por la comunidad de Vistahermosa.

Grupo 'Las Redes', de izquierda a derecha, José Luis Parra 'Peli', Juan Carlos Wiggs, José Ramón Salamero y Fernando Polanco.
ANECDOTARIO.
José Ramón recuerda alguna anécdota que le haya ocurrido en el ejercicio de su profesión en El Puerto, como aquella vez en que la portuense Merche Valimaña vino a su despacho a una firma y terminaron los dos cantando a dúo 'Something Stupid'. O aquélla otra vez, en que un sobrino llevó a su tía a la Notaria diciendo que iba a hacer testamento y José Ramón dijo que pasara al despacho la señora sola. Una vez en el despacho le preguntó que qué deseaba y la señora le dijo: «--Pues mire, señor doctor, la pastilla que me mandó para la garganta me ha ido estupendamente, pero la de la nariz no me ha mejorado nada». Así que, José Ramón hubo de decirle: «--Señora, acompáñeme que su sobrino la llevará al médico».

José Ramón, con su mujer, María Dolores Rodríguez-Varo.
Otra anécdota tuvo lugar en Onteniente, donde, un día , se presentaron en la Notaría dos señores diciendo que su tio acababa de morir en su casa y que venían a encargar su testamento. Entonces José Ramón les dijo: «--Pero, hombre, a quién se le ocurre, si está muerto, cómo va hacer testamento», Y ellos le respondieron : «--No, si eso lo sabemos, por eso hemos pensado que sea el propio Notario el que coja la mano al muerto y haga su firma».

Es de El Puerto. De El Puerto de Santa María pero se recrió en Sevilla. En Barcelona estudió danza clásica en el Estudio Fankhanel, escuela bolera y clásico español con Alicia Calado --primera bailarina del Teatre LLiceu de Barcelona-- y Felipe Sánchez. En Sevilla y en Jerez, se especializó en flamenco con Manolo Marín, Merche Esmeralda, Carmen Cortés, Angelita Gómez, Farruco y otros grandes. /Foto: Guillermo Rivas.

REGRESO A ESPAÑA: SAN SEBASTIÁN.



LA FUSIÓN.
Jose Pecho es el nombre artístico y por el que es por todos conocido, José Manuel Pecho Martín. Nace el 5 de junio de 1968 en Cádiz, en el hospital de la Misericordia y San Juan de Dios del barrio Santa María, aunque de siempre ha vivido en El Puerto. Es de una familia humilde y trabajadora. Su padre Manuel es patrón de barco y su madre Soledad, ama de casa, ambos de El Puerto. Jose siempre se ha sentido muy orgulloso de sus padres y de la educación que le dieron. Tiene tres hermanos, Yolanda, Antonio y Silvia, siendo él el mayor.
Se inauguraba el ambulatorio de la Seguridad Social ‘Virgen del Carmen’. En 1968 los cofrades de la Veracruz incorporaban la imagen de María Santísima de Consolación y Lágrimas, empezando a procesionar ese mismo año. Desde entonces en la procesión de la hermandad de la Veracruz desfilan delante del paso un grupo de mujeres ataviadas con la mantilla española. Nace el cantante afincado en El Puerto Enrique Bunbury. /En la imagen, José Pecho, con su abuela en el Parque Calderón.

Animado, junto con los compañeros de montaje, se apunta a la primera edición de Escuela Municipal de Teatro que crea el Ayuntamiento de El Puerto ese año. Aquí estará durante dos cursos representando las obras “Los Gemelos” de Plauto y “Tres sombreros de copa” de Miura. Al final del primer curso de la Escuela Municipal de Teatro, se incorpora al recién creado grupo de teatro municipal que más tarde sería conocido por T.E.J.A. (Teatro Estable Juvenil Andaluz) cuyo responsable sería durante unos años Paco Teja
INICIOS DEL GRUPO BALBO.
ESTUDIOS DE ARTE DRAMÁTICO.

En algunas de ellas conoce y trabaja con algunos de los actores y actrices más destacados del teatro español. Mencionaremos entre ellos a Luisa María Payán, María Fernanda d'Ocón, Paco Hernández, Carmen Segarra o Pepe Regueira. Con estos montajes visita gran parte de la geografía nacional, actuando en los principales teatros de las grandes capitales españolas. Ha estado sobre el escenario de los teatros de Madrid (donde hace en dos ocasiones temporada), Barcelona, Valencia, Bilbao, Coruña, Vigo, Santander, Pontevedra, Lugo, Salamanca, Burgos, Las Palmas de Gran Canarias, Ceuta, Melilla, Toledo, Jaén, Huelva, Jerez de la Frontera, Guadalajara, Logroño, Palencia, Cartagena, Murcia… /En la imagen, María Fernanda d'Ocón.

Con posterioridad a esto, ya en 2008, toma de forma definitiva las riendas del grupo Balbo junto con Emilio Flor, Sara Nanpéh y Paco Crespo --equipo que sigue en la actualidad siendo, además, el equipo de dirección del grupo--. Aquí pone en práctica su método de trabajo que ya está completamente definido. En estos últimos años dirige Antígona de Sófocles, Aulularia y Rudens de Plauto de la que es el autor de la versión del texto y con la que el grupo consigue ganar el Primer Premio del Concurso de Teatro Grecolatino de Segóbriga en 2011, el premio ‘Buero’ de Teatro Joven en Andalucía y el de mejor vestuario y mejor escenografía en Madrid. También es autor de la dramaturgia “La Mujer en la Tragedia” montaje que igualmente dirige y donde hace un compendio y comparativa de la obra de García Lorca y la tragedia griega. Este texto está publicado por una editorial en España y otra en Portugal. Actualmente ha terminado la versión del texto de Plauto “Epídico” y de “Ifigenia” de Eurípides, esta última junto a Sara Nanpéh, obras que representará Balbo a partir de 2012.
LANCE PRODUCCIONES





Luis Bellido Salguero nació en Jerez en el Arroyo, el 1 de noviembre de 1924. De haber vivido ahora, el pasado día de los Tosantos hubiera cumplido 87 años. Hijo de Antonio Bellido Troncoso,’Guerrerito’ banderillero de la cuadrilla del torero ‘Venturita’, y de Trinidad Salguero, tenía cuatro hermanos: Antonio, Carlos, Encarna y Javier. Entró en el Seminario en 1938, con 14 años. /En la imagen, Bellido en 1999, poco antes del homenaje que le tributaron. Era un fumador empedernido.


MISA ENTRE ESCOMBROS.

RUIZ MATEOS.



En esta fecha, aunque hacía casi una década que Niepce había experimentado con éxito la captación de imágenes por medio de una cámara obscura, se tardará aún dos décadas más para que las imágenes capturadas se reproduzcan en un soporte de papel. A falta de este material gráfico de esa época, voy a intentar confeccionar para los lectores de GdP un breve retrato literario de la iglesia del Monasterio. /A la izquierda, proyecto de Retablo para el Convento de la Victoria. Año 1675. Archivo Fundación Medinaceli. Sevilla.
En la capilla que fue sagrario solo quedaba la balaustrada de hierro cuyas perillas, de reluciente metal antaño, mostraban una roñosa costra. Un confesionario y el púlpito, recordaba el culto de otros tiempos, así como las imágenes que permanecían en sus retablos y pedestales, pertenecientes casi todas ellas a las hermandades de la Soledad y Humildad que en dicho recinto tenían su sede. En la primera capilla de la derecha, la talla del Cristo de la Humildad y Paciencia en un retablo de madera con altar. En otra más adelante, la imagen de San Francisco de Paula, fundador de la orden que habitó el monasterio, también en retablo de madera pintada con altar.
En la fotografía de la izquierda talla de Ntra. Sra. de la Soledad.

LOS FLAMENCOS DE ‘BREÍTA’.
Pero su afición estaba en el planeta de los toros. De todo hizo en la Plaza Real, responsable de la cuadra de caballos, aunque especialmente prestó sus servicios auxiliares ‘con la camisa roja’, como monosabio ayudando y socorriendo a los picadores o varilargueros, llegando a pertenecer a las cuadras de caballos de Belmonte, Romualdo y José Almodóvar y también a la de Antonio Peña. Colaboró con muchas figuras del toreo que pasaron por la Plaza, entre ellas el mítico Manuel Rodríguez ‘Manolete’. Preocupado por ‘sus’ caballos, llegó a pasar noches con ellos para no dejarlos solos o si alguno andaba enfermo. /En la imagen de la izquierda, estudio que hizo Arturo Michelena del monosabio para su pintura 'La Vara Rota'.
En el año 2000, la Tertulia Taurina ‘La Garrocha’ le tributó un mas que justo homenaje por su dilatada labor, en el mundo del toro, setenta años ligado a la Plaza, donde su sabiduría de años, su intuición, y sus consejos eran bien recibidos de cuantos participaban en la Fiesta. En aquel homenaje el veterinario Antonio Ruiz le dedicó entre otras, estas cariñosas palabras: «Y gracias al final Manolo, de ‘Jardinero’ tordo vinoso, por aguantar a su lado cuando la vida se le escapaba durante cuatro días y cuatro noches de vela, insomnio y vigilia cuando Guardiola traicionero, de astas certeras y afiladas, le echó las tripas afuera. Nunca olvidaré la expresión de tu cara quebrada por el dolor y las lágrimas de los ojos agotados, cuando al final ‘Jardinero’ se te fue para siempre. Y gracias Don Manuel, de cinco generaciones de afición a los toros, porque sin ti la grandeza y emoción de la suerte de picar en esta Real Plaza, ya no será igual». /Junto al cronista taurino Manolo Herrera, de 'En el Albero'. 
Excelentemente dotado para el metro y la retórica, José Luis Tejada es poeta de un amor desarbolado y carnal, correlato de tormentas psíquicas y desgarrones existenciales. El clasicismo del verso endecasílabo (Lope al fondo) se combina con el popularismo del octosílabo, aflamencado y de raíz andalusí (al fondo Alberti). Ambas tendencias se conjuntan en la obra de un autor proteico, versátil, de varios tonos y diversas máscaras, en quien la poesía queda prendida en los encajes de un manierismo de asombrosa realización técnica. (B.V. Miguel de Cervantes).
Claro que el propio poeta advierte al inicio del mismo que "casi todos estos poemas, cuya sujeción a los metros y temas tradicionales el autor juzga hoy excesiva, fueron escritos entre 1945 y 1955".
Cinco años después de la publicación de ese primer libro, dio a las prensas Razón de ser (1967), una prueba de fuego para un escritor que había fiado todo al admirable artificio urdido a la sombra de los clásicos. El nuevo libro no descuidaba este aspecto -hay en él excelentes sonetos-, pero asomaba el verso libre, esta vez para dar curso a pasiones desarboladas y tormentas psíquicas que conectaban con la poesía tremendista de los años cuarenta, en poemas que por lo común bandeaban entre la sustancia amorosa y la expresión del desarraigo existencial. El poeta, que había velado sus armas en la tradición literaria, incorporaba en ese momento una tópica amorosa de carácter erótico, pasional y sensual hasta donde no es frecuente en la poesía de su tiempo. La compulsión de los cuerpos, los estertores expresivos y la zozobra erótica arrancaban de cuajo el poema de los encajes manieristas de su primer libro.
José Luis Tejada volvió decididamente a los sonetos en El cadáver del alba (1968), cuya primera parte es un compendio de situaciones amorosas donde el poeta alcanza una de sus cimas artísticas, toda vez que encuentra la mayor naturalidad en la estructura de ese soneto que para otros autores es una cárcel de la que no logran salir estéticamente indemnes.
Su siguiente libro, Prosa española (1977), sorprende por diversos conceptos, el primero de todos su adscripción, externa al menos, a la poesía social. Resulta curioso que su publicación se produjera en un momento en que se estaba asentando la democracia en España, y, desaparecida la censura, los testimonios sociales ya no necesitaban canalizarse a través de la poesía. Si su primer volumen planteaba la guerra contra la corriente comunicativa entonces dominante, ahora parecía que el autor se asimilaba a ella, a efectos al menos retóricos ya que no siempre temáticos, cuando se había cancelado su tiempo histórico. He aquí los contrapuestos márgenes a que es expulsado el poeta desde la centralidad de la poesía dominante: formalista neoclásico cuando estaba vigente la poesía social, poeta "social" (sólo o con preferencia en el lenguaje) cuando la poesía social ya había periclitado. Ello no era óbice, sin embargo, para que, utilizando el decir popularista que tantas veces le sirve de cauce expresivo, volviera a arremeter contra la identificación de la poesía -el canto- con la proclama insurgente. Si excluimos el territorio del lenguaje (comunicativo, transitivo, alejado de ensimismamientos), el tono del libro parece encubrir vacilaciones de lo que llamaríamos el lugar del sujeto, como lo muestra el ocasional repudio de los temas sociales y del decir "colectivo" ("un madrigal colectivo / no sirve de madrigal").
Del río de mi olvido (1978) constituye una muestra de la entonación folclórica, de raíz popularista y albertiana, a la busca del núcleo de lo flamenco que ocuparía el aprendizaje del autor.
José Luis Tejada es un poeta del amor, motivo éste al que se supeditan todos los otros. Pero frente a lo que sucedía en su primer libro, donde la tradición barroca era omnipresente, aquí el autor consigue poner la tradición al servicio de unas orientaciones temáticas propias. Abre así un amplio abanico de subtemas eróticos y de las respectivas actitudes psíquicas adecuadas a los mismos, entre las que predomina la simbiosis entre el amor, por lado, y la maceración y el desgaste existencial, por otro. Nos enfrentamos aquí a un amor menos literaturizado que en otras ocasiones, vinculado a los avatares de una determinada biografía, y que estilísticamente incorpora señales de una desvertebración lingüística extraña a los libros anteriores del poeta. Los poemas de expresión violenta y de quevediano desgarrón afectivo llaman la atención en razón de los inicios manieristas del poeta, pero los hay también acomodados a los efectos de la edad con la consiguiente declinación vital, en una hermosa actualización del ubi sunt? aplicado al envejecimiento de la amada.
Cuidemos este son (1997) se publicó años después de su muerte y responde a una vindicación de lo flamenco. Como sucediera con su admirado y estudiado Rafael Alberti, Tejada fue un poeta que osciló entre vertientes estéticas contrapuestas: la hiperculta (basada en el endecasílabo), por un lado, la neopopularista (basada en el octasílabo), por otro. Esta última es la que predomina aquí. El libro en cuestión cierra la imagen de un poeta versátil, irregular, retóricamente muy bien dotado, cuya voz quiso amoldarse a las pautas de una tradición poderosa, estrictamente literaria o de carácter oral, en la que nunca deja de escucharse, empero, lo singular de su timbre. (Texto: Ángel L. Prieto de Paula).
Ángel Lara ha editado una tirada limitada a 100 carpetas con 3 reproducciones de obras del artista portuense, numeradas y firmadas por el autor. La temática no puede estar mas de actualidad: una imagen del Castillito, en la playa de La Puntilla y dos del Vapor, una de ellas del cartel que anunció su reciente exposición en el Club Náutico. Precisamente de dicha exposición es la presentación que hicimos del pintor y que reproducimos a continuación.
Tengo la suerte, poco cultivada la verdad, de ser vecino en horario de trabajo de nuestro protagonista. En la plaza del Castillo, la ventana de mi despacho da frente por frente al balcón de su estudio. De por medio, la plaza y a un lado el edificio mas antiguo que se conserva en El Puerto: el Castillo. Desde una Casa de Cargadores a Indias construida en 1660, la de Aranibar, puedo divisar sin gafas ni anteojos el balcón siempre abierto de su sala de pintura. Instalado en la primera planta de una casa de vecinos más típica no la hay, Angelito se inspira, a veces con incienso, otras con un amontillado de la tierra y las más con el espíritu que impregna la historia vivida en esa Plaza, desde que El Puerto lo fundara como tal Alfonso X el Sabio hace 730 años. La tercera clave de su oficio, no me cabe la menor duda, es su gran sensibilidad.

La técnica consiste en la construcción de una mesa especial que tendrá dos platos fijos, uno por cada comensal, sobre los que se colocarán los platos que lleguen desde la cocina. Gracias a un sistema basado en las vibraciones que produce la música sobre este plato especial, se conseguirá que el contenido de este se mueva al compás simulando movimientos que irán variando mientras el comensal consume el plato. «--La idea -señala León- es que simulemos lo más exactamente posible el movimiento del mar. Se verán sus diversos estados, los vientos, el oleaje…». En principio el sistema se aplicará a dos platos. Uno será una sopa marinera con muchos matices que recuerden en olores y sabores al mar, señala el cocinero y otro será un postre.

Manel, licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, fue conocido por el gran público por la faceta del entretenimiento, a raíz de sus imitaciones en ‘Crónicas marcianas’, formando parte de la primera tripulación del comandante Javier Sardá. El público lo descubrió como el alter ego del Rey, de Jordi Pujol o de Luis María Anson, entonces director de ABC. Se presentaba como El Hombre sin Personalidad. Precisamente, él, que le sobra personalidad y una voz de cantante de postín heredada de sus antepasados del Sur. Alumno aventajado, aquel colaborador de Sardá tuvo su programa propio de entrevistas y humor en TV3 y en Telecinco, La noche con Fuentes y Cía, que comenzó en 2001 y se extendió durante cuatro temporadas en las nocturnidades del domingo, consiguiendo un premio Ondas. Manel ya contaba con otros dos caballos alados por su trayectoria radiofónica. Uno de ellos por ‘Problemes domèstics’, también en Catalunya Radio. En la televisión, en Telecinco, llegó a comandar un clásico como ‘Caiga quien caiga’. /En la imagen, ‘Los Encantes Viejos’, mercadillo de Barcelona. /Foto: Eugenio Forcano.

«…Soy hijo de quien dicen ser mis padres, personas respetables cuyas profesiones nada tienen que ver con la actividad remunerada que realiza un servidor. Sigue siendo un misterio cómo he llegado a dedicarme a esto, y sobre todo, que alguien me pague por ello. Desde la infancia arrastro problemas de identidad. Hasta los 7 años no descubrí que no me llamaba 'Estátequieto', hasta los 10 que los Reyes no eran mis padres (...sino los de Felipe, Elena y Cristina) y hasta los 17 que iba a suspender matemáticas. Eran tantos los problemas de identidad, que en el carné la foto salió borrosa. Fui a la Universidad y estudié Periodismo, y claro, la cosa empeoró. Me refugié de mi inseguridad imitando las voces de otros, pero en vez de ayudarme, a mi costa iban medrando hasta convertirse en cantantes de éxito, futbolistas, alcaldes, presidentes ¡y hasta a Rey, ha llegado alguno! Ninguno me lo agradeció nunca y además, el orden protocolario hacía que para expresarme con mi propia voz tuviera que pasar, por lo menos, media hora.??

suficiente para perderlo junto a mí. Quiero que me quieran y que me ayuden a dejar atrás mi timidez. Yo, sólo por escucharme ya les quiero a ustedes. ¡Muchas gracias amigos!». (Texto: Francisco Andrés Gallardo).