
“Gruta del Paseo de la Victoria”. Atribuido a Francisco Lameyer Berenguer (1825-1877). Copia colección de Vicente González Lechuga. Original Archivo Municipal. Información facilitada por Francisco M. Arniz Sanz. La citada gruta o rocalla ha sido destruida y ha desaparecido en la actual remodelación que se está efectuando del Paseo.

La Gruta o Rocalla del Paseo de la Victoria, con estatuas clásicas en su interior y exterior.

“La Gruta del Paseo de la Victoria”. Acuarela. Luis Suárez Rodríguez. 1965.
No sabemos a ciencia cierta que oscuro encantamiento ha podido cernirse sobre el Paseo de la Victoria, para convertirlo de amplio y hermoso espacio dedicado al ocio y recreo que fue en su tiempo, en el escuálido resto de aquéllo que ha llegado hasta nuestros días. Amputado por la carrtera Nacional IV, usurpado en parte por el Instituto de Bachilerato 'Pedro Muñoz Seca', 'coronado' por una pasarela de uso y diseño inciertos, conserva todavía, pese a todo eso, una magnífica arboleda, hermosos vestigios de bancos y parterres presididos por la Ermita de los Caminantes. Es preciso recuperar el Paseo de la Victoria. La infrautilización de este recinto para sus usos específicos se contradice totalmente con la necesidad de espacios libres en la Ciudad histórica, tan necesitada de ellos.

Bancos, verjas, rosaledas y emparrados, pasado de un Paseo que ya no es...

Emparrado y zona de asientos en el Paseo.

Cuando el paseo era efectivamente un lugar de paseo los festivos y al atardecer del verano.
Dentro de la compacta trama que históricamente ha conformado la ciudad de El Puerto, son escasos los espacios libres que, configurados como parques y/o jardines, esponjan el tejido urbano, sirviendo además para la realización de funciones de ocio y recreo fundamentalmente. La inclusión de estas áreas exentas de edificaciones dentro de la trama urbana se hace imprescindible, tanto para propiciar la estancia sosegada o lúdica de los ciudadanos, como para oxigenar el ambiente urbano, al margen de otras consideraciones más técnicas que, desde el punto de vista urbanístico, puedan aducirse, tales como actuar de filtro o bisagra entre diferentes piezas de la ciudad, configurar perspectivas proyectada, y otras que probablemente cualquier lector encuentre más alejadas de sus vivencias cotidianas.

Puerta principal de acceso al Paseo de la Victoria. A la izquierda de la imagen.

La Ermita de los Caminantes. Certamen de Pintura en la calle.
El Paseo de la Victoria ocupa una amplia suferficie quasi triangular, de unos diez mil metros cuadrados aproximadamente, entre la avenida de la Estación, la carretera Nacional IV y la llamada avenida de Fray Bernal Boyl, que partiendo como vía única de la Plaza de los Jamines, el punto donde confluyen las calles Larga y Cielo, ve frustrada su vocación de camino hacia Jerez por una serie de giros y obstáculos que impiden su clara trayectoria. Quedamos pues, en que nos encontramos en el mismísimo borde N-E de la Ciudad Histórica.

Paseo de la Victoria cuando aquel parque neoclásico estaba en todo su explendor: las cuatro estátuas de terracota representan a las cuatro estaciones. A la derecha los arcos de hierro de la rosaleda y la casa del guarda y jardinero, Domínguez, cuyo escudo de piedra se puso, en tiempos de Rafael Sevilla como Hermano Mayor de la Hermandad del Rocío, en la casa de El Puerto en la aldea del Rocío.
INCLUIDO EN LA 'ZONA DE RESPETO'
Legalmente, según la delimitación vigente del Conjunto Histórico de El Puerto de Santa María --BOE 28.01.1981--, el Parque de la Victoria se encuentra incluido dentro de la 'Zona de Respeto' del mismo, y por tanto le son de aplicación todas las cautelas de protección que, en aras del manteniumiento de la imagen urbana y su valor histórico patrimonial, puedan darse. ¿Cuales serían, entonces, los elementos a tutelar en el Parque de la Victoria? Vamos a fijarnos en su trazado, en el que se distinguen dos partes bien diferenciadas, una con alineación de árboles, bancos y parterres, que constituye el Paseo, y otra más extensa que correspondería al Parque.

Plano de El Puerto de 1730. La letra M (+) es el Convento del Espíritu Santo. La Letra Ñ (+) es el Monasterio de la Victoria. Las letras (p) y (q) son registros de agua. (Poster Plano editado por la Delegación Municipal de Turismo).

Copia de un supuesto plano de El Puerto de 1787. Si bien en dicho plano, en su conjunto, aparecen inexactitudes para la fecha, mostramos aquí la zona del Paseo de la Victoria ya con arbolado, paseos y fuente, todo ello junto al Monasterio de la Victoria, antes de que la carretera Nacional IV amputara parte de su recorrido. (Copia propiedad de F.G.G.)
En esta segunda zona es posible apreciar, a simple vista, como ha habido un recorte importante y traumático de su superficie por el trazado de la Nacional IV. En efecto, si estudiamos planos antiguos de El Puerto como el de 1730, o los de 1812, 1835, e incluso posteriores a la implatanción del ferrocarril, como el de 1940, pero con la característica común de no existir la actual CN-IV, nos damos cuenta de la extensión del Parque y su trazado.
Sus orígenes parecen estar en los antiguos parque y huerta del Monasterio de la Victoria, sirviendo de filtro y antesala entre éste y la ciudad, y que habiéndose conservado en su probable trazado primitivo durante varios siglos, ha llegado a nuestros días totalmente cercenado y degradado en su uso. El actual corte rectilíneo con una pequeña inflexión responde, por supuesto, a criterios de rapidez, fluidez del tráfico y economía (claro, el camino más corto entre dos puntos es la línea recta), la calidad ambiental, y demás zarandajas poco prácticas, fueron obviadas.

Una de las fuentes del Paseo de la Victoria, la del Cortijo, en una fiesta de verano.
SE AMPUTÓ UNA PARTE IMPORTANTE DE NUESTRA HISTORIA.
En aras de un mal entendido progreso, se amputó una parte importante de nuestra historia, cuya motivación, por ende, se ha revelado en el transcurso del tiempo totalmente ineficaz, como cualquier sufrido conductor habrá podido, sin duda, comprobar frecuentemente. Eran otros tiempos. Se cambiaba caoba por formica, se sustituía la madera por aluminio, y en aras de la modernidad se cometieron algunos desastres, de los cuales el trazado de nuestro parque bien puede ser una muestra.
Pero no acaban ahí las desdichas del otrora magnífico trazado, según podemos imaginarnos por los planos que han llegado a nuestros días. En un claro ejemplo de... ¿improvisación?, ¿falta de visión?, se vuelve a amputar un trozo del Parque y se sitúea en él un edificio 'en serie', ajeno por completo a su entorno (el actual Instituto de Bachillerato Pedro Muñoz Seca), con nulo tratamiento para relacionarlo de alguna forma en el Parque y que crea además unos espacios residuales, sumamente difíciles de recuperar.

El Monasterio de la Victoria, visto desde el Paseo. Certamen de Pintura en la Calle.
Tal parece que la historia reciente del Parque contará con voraces enemigos que se lanzarán sobre su superficie con intención de no dejar rastro alguno del mismo. Con las mismas aviesas intenciones, debió de construirse la pasarela peatonal que 'remata', en sentido literal, el Parque, degradando el último resquicio posible. Para mayor escarnio, la proximidad durante lustros del antiguo Penal hizo del Parque una zona marginal, cuyas connotaciones parece que van remitiendo.

Paseo de la Victoria, cuadro de Juan Lara. (Original de la colección de Francisco M. Arniz Sanz)
HAY QUE RECUPERAR EL PASEO DE LA VICTORIA.
Es preciso recupear el Parque. Debiera ser un objetivo claro de esta Ciudad, y su consecución no es imposible. La CN-IV va a ser sustituida por su variante, el antiguo Penal no existe, la potenciación del Monasterio d ela Victoria y su rehabilitación están próximas; todo parece que confluye para conjeturar que pueden avecinarse buenos tiempos para la recuperación del Parque. Pese a todo, los restos que tantos años de mala fortuna han legado no dejan de ser hermosos, con ese aire decadente que da el abandono de los jardines. Su arbolado es todavía magnífico y de un volúmen importante. Su situación es privilegiada como pulmón del Conjunto Histórico y transición entre los nuevos barrios y la antigua ciudad.

Camino de Urdax, o de la Estación. A la derecha, el Paseo de la Victoria, hoy Instituto.
Su estado de abandono es consecuencia de las causas antes citadas, y no será posible recuperarlo sin eliminar éstas. El nivel de utilización es asimismo bajo, animándose puntualmente en las horas de entrada y salida del Instituto. En este sentido, las recientes iniciativas de organización de festejos en el Parque se revelan como positivas, con el fin de ir difuminando la mala imagen que con respecto a los usos sustenta, así como para acercar el parque al ciudadano, motivando a los más jóvenes a frecuentarlo, y sug¡riendo a los mayores antiguas escenas de paseos y festejos indudablemente nostálgicos, que propicien la reflexión acerca de lo que estamos haciendo a nuestra Ciudad.
Si el ejemplo de la evolución urbanística de El Puerto, fuera el Paseo de la Victoria, no tendríamos ninguna duda en afirmar que no vamos por el buen camino. (Textos: María Jesús Rodríguez-Tourón Escudero. Arquitecta).

Kiosko de Bebidas en el Paseo de la Victoria. A la izquierda una reunión de vuelta de caza, con los perros. (Foto Colección Carlos Pumar Algaba).

El Kiosko de bebidas debió tener muchas mesas y funcionar bien, a la vista de los numerosos camareros que posan en la fotografía: cinco. A la derecha de la imagen podemos observar un piano que amenizaría las veladas de las tardes noches de verano. (Foto Colección Carlos Pumar Algaba).
"Hacia 1865 ya debía existir el tercer local, una caseta de madera con tejas propia de Andrés García Villa y lamada Ventorrillo Las Delicias. Su hijo Andrés G. Aguayo en los primero años 70 lo transformó, hasta fines del siglo, en El Tren. Al parecer lo carácterístico de estos establecimientos fue la venta --como en la famosa zarzuela-- de agua, panales (azucarillos) y aguardiente" Enrique Pérez Fernández, de su libro: 'Taberna y Bares con Solera'.

“Ermita de los Caminantes”. Óleo sobre tabla. 50×70 cms. Anónimo. Donado por Valerio Marín a la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia.
PASEO INTEMPORAL POR LA VICTORIA.
«El paseo de la Victoria de esta ciudad era citado a principios del presente siglo como modelo por su acertada disposición, emplazamiento, frondosidad y hermosura. Ahora, de tan renombrada belleza nada le queda a este paseo como no sean estos lozanos y celebrados plantíos de naranjos, estas dos calles formadas por hileras de frondosos chopos y este emparrado de hierro, recientemente' colocado en una de ellas, que ostenta en todas las estaciones su descardado y duro esqueleto por la destrucción de las vides que antes lo cubrían con sus verdes pámpanos y dorados frutos. Como ve, los jardines que antes embellecían han desaparecido totalmente por incuria de los vecinos, que antes lo cultivaban de manera espontánea. En su lugar lo que queda ahora son estos extensos eriales cubiertos de maleza y, entre ella, algunas acacias de tres espinas lánguidas y enfermizas, poco apropiadas para dar sombra ni para formar bosque. En mi silencio, me entristece esta lamentación por la Victoria.

Pero Juan de la Vega tiene múltiples proyectos para el futuro del parque: construir una verja, asientos, un ancho paseo en el salón de Cristina con pedestales, estatuas y jarrones, un paseo para carruajes, una fuente y una glorieta; disponer espacio para colocar en las temporadas de feria juegos de caballos, cunas, balancines y teatros portátiles, así como formar sinuosos bosquecillos a la inglesa... Su voz ha cambiado de tono: ahora es entusiasta, y sus ojos brillan al imaginar tantos proyectos. En sus manos sostiene un bello plano, de colores brillantes, en el que se adivinan ya los contornos de lo hecho realidad. También muestra un bellísimo dibujo de la fuente que planea construir sobre el risco. ¡Qué hombre admirable el arquitecto!» (Texto: Juan José Iglesias Rodríguez. Doctor en Historia).





ESPUMOSOS VALDELAGRANA.
LA FABRICACIÓN.
LOS ISOCARROS Y EL REPARTO.



EL DEPÓSITO Y VENTA DE HIELO.
EL PRINCIPIO DEL FIN DE LOS ESPUMOSOS.
Los costos de producción y distribución eran superiores a los precios que se pagaban por los productos y la fábrica dejó de ser rentable. Se pagaban dos pesetas por un sifón y cuando intentó subirlo a cuatro pesetas para ajustar los costos y beneficios, no tuvo la acogida esperada. Otros productos de multinacionales, implantados a nivel nacional, acabarían ocupando su espacio, con ofertas mas interesantes para los negocios de hostelería y con ellos ya no pudo competir, lo que le abocó al cierre. Conseguiría vender la lavadora automática de botellas a una empresa de Torre Donjimeno y el resto del tren de embotellado --que estaba prácticamente nuevo con apenas ocho años de uso-- a una fábrica de refrescos de Sevilla. (En la imagen, 'Caza y Pesca' en la calle Ganado, uno de los negocios familiares de la familia González, que vendía radios y televisores. Precisamente Miguel colocó la primera antena de TV que se instaló en El Puerto, en el Bar Puente de Manolo Muñoz, en el año 1957).
Los caminos de gaseosa La Casera y de Miguel se volvieron a encontrar, ofreciéndoles éstos que les distribuyera sus productos en El Puerto, ya con caseras de distintos sabores... Como los márgenes comerciales que le proponían no le parecieron ajustados a la realidad, Miguel le volvió la espalda a La Casera, en esta ocasión como distribuidor, después de haber sido durante muchos años competidor directo, una especie de lucha entre David y Goliath.
Para colmo una enfermedad hoy felizmente superada, le obliga a prejubilarse con 63 años, lo que le obliga también a cerrar el negocio de la Distribución. Hoy vive felizmente retirado del mundo de los negocios, disfrutando de su familia en los Altos del Berbén.
Telesforo del Castillo Muñoz es un porteño nacido en Cantabria. Un jándalo. En plena juventud marchó a Filipinas junto con su hermano, dejando atrás su casa natal, en la aldea de La Serna, del Valle de Iguña, partido judicial de Torrelavega (Santander) donde había nacido en 1843. Ambos hermanos se iniciaron en los negocios en Manila, trabajando asociados. Unos años después, pensando en formar una familia, compró su parte del negocio al hermano, independizándose totalmente. Cuando dispuso de un pequeño caudal, que el mismo declara ascendía a 125.000 pesetas, se desplazó a su lejana patria y más concretamente a El Puerto de Santa María para contraer matrimonio con una joven de dicha localidad, Sofía Díaz Macías, (Declara poseer este capital, que aporta al matrimonio, indicando asimismo que la dote de su esposa se limitó “a los regalos de bodas y su ajuar, en el que se incluían algunas alhajas de corto valor” en el texto del testamento que realizó en El Puerto con fecha 28 de junio de 1897). hija de Manuel Díaz Obregón, también de origen montañés, nacido en Helguera, provincia de Santander, (Posiblemente fuese hijo de Manuel Díaz Quinamo, montañés que explotaba a comienzos del siglos XIX una venta o taberna situada en la entrada de la población, cerca del Camino Real, en la confluencia de las calles Larga y Cielos, asociado con Manuel Obregón, su cuñado. Debieron acuñar una pequeña fortuna durante el periodo de ocupación de la ciudad por las tropas francesas, alojadas buena parte de ellas en los convento de la Victoria y Espiritu Santo, ambos a un tiro de piedra de la taberna), y de Sofía Macias, familia de clase media, dedicada al comercio, avecindada en El Puerto, donde habían nacido sus hijos. Creemos que tenía su establecimiento en calle Ganado nº 12 y el domicilio en la casa número 52 moderno de calle Larga, sede actual del Partido Comunista de Andalucía. (En la imagen superior, vivienda en La Serna, Valle de Iguña, Torrelavega, Cantabria.

Con fecha 28-6-1877 dicta nuevas disposiciones testamentarias que revocan las realizadas meses antes en Filipinas. Una vez integrado, se dedica con paciencia y vista comercial a emplear su capital, preferentemente, en la adquisición de inmuebles para su explotación en alquiler, garantizándose de esa forma unos ingresos estables, una suculenta renta. Paralelamente, más por distracción que por negocios monta en los bajos de la casa arrendada, en donde existe actualmente una peña flamenca, una pequeña bodega, criando con esmero diversos caldos. Sus herederos se repartieron 160 arrobas de Manzanilla, a razón de 7,50 pesetas/arroba; 67 arrobas de Vino Fino, a 12,50; 93 arrobas de vino moscatel y dulce a 10 pesetas, 40 arrobas de Pedro Ximenez, valoradas cada una de ellas en cinco duros y 5 arrobas de vinagre, a diez reales la arroba, así como diversos utensilios: jarras, gradillas, mangueras, bomba de trasiego, venencias, botas y barriles, incluidos todos ellos en el apartado 84 del inventario de sus bienes bajo el epígrafe: “Vinos, vasijas y enseres de bodega.” (En la imagen, 10 céntimos de peso, acuñado en Manila).
Las primeras compras de inmuebles, realizadas en 1877, la hace por lotes, adquiriendo dos parejas de casas. A don Tomás Osborne y Böhl le compra una casa en calle Larga nº 57 (Anteriormente esta casa había sido propiedad del Convento Madre de Dios de Jerez, siendo adquirida por Tomás Osborne en los años de la desamortización de los bienes clericales, trasladándose a vivir a ella. Sus herederos la vendieron a Manuel Urquinaona que residió en el piso alto o principal con su familia, arrendando el bajo a la familia Pastor Nimo, según datos que tomamos de los padrones municipales de 1916). Otra en calle Descalzos, 15. Las otras dos casas, una en calle Nevería, 24 y otra en Santo Domingo, 9, esquina a Nevería, ambas propias de la Testamentaría de doña Elvira Viaña, (Dama perteneciente a la aristocracia local, hija de José Enrique Viaña Fernández, Diputado del Común y uno de los más importantes cosecheros y exportadores de vinos, aceite y aguardiente de fines del XVIII) adquiriendo un quinto inmueble, situado en pleno centro, la casa nº 52 de calle Luna que compra a doña Maria Antonia Lagier. En años posteriores incrementó su patrimonio con casas en calle San Bartolomé, 25, comprada a Luis Pérez Sánchez en 1880, Jesús de los Milagros, 14, a Manuel Ruiz Quintana, en 1883 y, finalmente, la casa de Descalzos nº 12 a los hermanos Martínez Picard, en 1884. (En la fotografía, señorita luciendo un mantón de Manila).
En la Revista Portuense del 15 de marzo de 1899 se inserta la tópica croniquilla social del sepelio que reproducimos parcialmente: “Ayer, a las cuatro y media de la tarde, fue conducido al Cementerio Católico el cadáver del Sr. Don Telesforo del Castillo y Muñoz. Formaban la fúnebre comitiva los ancianos del Asilo de San José, Hermandad de Milagros, y el clero parroquial, siguiendo tras este el cadáver llevado a hombros por trabajadores de la Casa en magnífica caja sobre la cual destacábase dos hermosas coronas en las cuales leíanse las siguientes dedicatorias: “Recuerdo de sus hijos” y “Recuerdo de sus hijos Diego y Rafaela”. El cadáver fue sacado de la casa mortuoria por sus hijos políticos y su sobrino don José Gutiérrez Díaz. De la caja pendían cuatro anchas cintas que llevaban varios individuos de la familia, rodeando el féretro cuatro hermanitas de los pobres. El acompañamiento formábanlo numerosísimas y escogidas personas… Presidía el duelo el Sr. Arcipreste y los señores Gonzalez y Verdejo y Muñoz Bustillo, hijos políticos del finado. Al llegar al cementerio el cadáver fue colocado en un catafalco mientras el clero parroquial cantó el Responso.”

El historiador Enrique Pérez Fernández, en el capitulo dedicado a las “Ferias Y Veladas” de El Puerto tiene un apartado sobre las procesiones de la Virgen del Carmen. Asegura que la vinculación de esta advocación mariana con la gente de la mar es de siglos. Pero hasta el 19 de abril y el 25 de julio de 1901, no se declara oficialmente patrona de la Marina y se fija día festivo para los marineros el 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen. Sin embargo, en El Puerto de Santa María, seis años antes, cuando en 1895 se iniciaba al construcción de la Iglesia de las Madres Carmelitas, el padre Sánchez Marchena, arcipreste de Chiclana, mientras predicaba la novena en la iglesia de las Esclavas (entonces de San Juan de Dios), exhortó a los fieles a sacar en procesión a la Virgen del Carmen por el barrio de Guía, entonces barrio de los pescadores. La iniciativa caló y posteriormente se llevó a cabo la procesión y bendición de las aguas, en el muelle de la Pescadería, el 24 de julio de ese mismo año. (En la ilustración, exvoto que se encuentra en las escaleras de acceso al Camarín de la Virgen de los Milagros. En la pintura se pueden ver la patrona de la Ciudad junto a la Virgen del Carmen, intercediendo ante un naufragio).

El primer embarque que la Virgen del Carmen realizó para recorrer en procesión las rías del Guadalete, fue posterior. Se realizo el día 15 de agosto de 1930, festividad de la Asunción de la Virgen, la más antigua celebración mariana portuense.










A mediados de los años 60 las tripulaciones de los pesqueros “Paco Rota” “Antonio y Angelina”, “Villa de Calpe”, “Jaime y Manuel”, “Mari Carmen y Ramona”, “Angelina Lloret”, y “Guardiola Perles” tomaron el timón y ponían rumbo a lo que debiera ser la procesión marítima de la Virgen del Carmen. Sería en 1968 el pesquero “Villa de Calpe” capitaneado por José García Malvido el primero en pasear después de un largo paréntesis a la Virgen Marinera por el río Guadalete. Mención especial parta la tripulación del pesquero “Paco Rota” que fueron los primeros en engalanar y revestir su barco con alegorías marineras dando esplendor a la festividad de la Virgen del Carmen. Su principal artífice y alma máter Vicente Sánchez Carbonell, un experimentado lobo de mar, experto pescador y excelente persona, nos abandonó prematuramente poco tiempo después de haber sido elegido Hermano Mayor del Carmen. (En la imagen, Juan Antonio Otero Tejada, pescador y armador, colaborador incansable junto a su familia en el paseo procesional de la Virgen Marinera. Más listo que los ratones colorados. Sin apenas saber leer y escribir llegó a ser armador durante su vida de cuatro embarcaciones).

Ambas acepciones, portuenses y porteños, han servido además, de forma genérica, para referirse al "Natural de algunas de las ciudades de España y América en las que hay puerto" (DRAE. Año 2001. Vigésima segunda edición) y más concretamente a los naturales y vecinos de diversos municipios de España, Portugal y Sudamérica, como se verá más abajo. Ya aquí el DRAE está sentando las bases para que los portuenses o porteños podamos ser denominados, indistintamente, de ambas maneras.

Año 1984. En el DRAE de 1.984 (pag 1.089,2), la palabra ¨porteño¨ esta definida como: Aplícase a naturales de diversas ciudades de España y América en las que hay puertos. // Por autonom. natural del Puerto de Santa María. Perteneciente o relativo a la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires de Argentina, hoy Buenos Aires. // Natural de Valparaiso. U.t.c.s. // Natural de Puerto Carreño. En la palabra ¨portuense¨ (pag 1.089,3) sigue sin hacer referencia a Puerto de Santa Maria.
Despues de esta exposición, y siempre según el DRAE, quizás fuéramos ¨porteños¨ desde 1.884 hasta 1.989; ni ¨porteño¨ ni ¨portuense¨ desde 1.989 hasta 1.992, y ¨portuense¨ a partir del 1.992 (año de la Expo”92).»
Juan Modesto Guilloto León, Modesto (El Puerto de Santa María, 24 de septiembre de 1906 - Praga, 19 de abril de 1969). Militante comunista y militar de la República durante la Guerra Civil Española que alcanzó la graduación de General. El Presidente de la República Juan Negrín le confirió dicho grado militar, único caso entre los oficiales de milicias. Combatió en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial. Familiares suyos continúan viviendo en El Puerto, quienes recuerdan que Modesto calificaba a El Puerto como “una de las pequeñas ciudades marineras más bellas de la tierra”.
Nació en la calle de las Cruces. De pequeño le gustaba jugar en el Caño del Molino y en Valdelagrana. Hijo de obreros, desarrolló parte de su juventud en el trabajadero de bodegas Osborne, en la Aserradora de Pastor y en la Farmacia de Viqueira. Fue cabo del cuerpo de Regulares en el Marruecos español, empleo del que después sería degradado. Organizó el Sindicato de Oficios Varios y el Socorro Rojo. Se afilió al PCE en 1930. En 1933 organizó las milicias comunistas (las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, MAOC), tras recibir formación militar en la Unión Soviética. Al estallar la guerra civil, Modesto fue uno de los creadores y primeros comandantes del famoso 5º Regimiento, del que llegó a ser jefe en octubre de 1936. Participó en el asalto al Cuartel de la Montaña en Madrid y dirigió un batallón en la provincia de Toledo, intentando contener el avance franquista hacia Madrid. Se distinguió en las operaciones de la Sierra de Guadarrama y en el Tajo durante la batalla de Madrid. En 1937, el general Miaja, jefe de la Junta de Defensa de Madrid, le encarga el mando de la 4ª División. Tras las batallas de Guadalajara, Jarama y Brunete se le asignó el mando del V Cuerpo de Ejército.
Se retiró a Praga, donde murió en 1969 oponiéndose a la entrada de los tanques soviéticos en la capital, un año antes. El matrimonio residente en El Puerto, formado por Antonio González San Gil y Águeda del Valle, que conocieron a Modesto en Praga, incluso asistieron a su entierro en 1969. En la capital checa escribió sus memorias “Soy del Quinto Regimiento”, que se publicaron en París ese mismo año, una obra que ofrece una exhaustivo análisis sobre la Guerra Civil Española. 

Del Capítulo: “Antesala del 18 de julio”. «Al ser designado Azaña presidente de la República el 10 de mayo de 1936, la jefatura del Gobierno pasó el día 12 a Casares Quiroga, que siguió manteniendo en sus manos la cartera de Guerra.
Al día siguiente del asesinato del teniente Castillo, promovimos una reunión a la que asistieron los dirigentes de las células del partido del Segundo Grupo de Asalto (Ministerio de la Gobernación), del Ministerio de la Guerra, del Ministerio de Marina y del Batallón Presidencial, reunión que se celebró en el domicilio del teniente coronel José Barceló, sito en la calle Vallehermoso (3). A esta reunión asistió, en vísperas de incorporarse a su destino en África, el capitán de aviación Leret, uno de nuestros camaradas militares más lúcidos, asesinado por los militares franquistas el 18 de julio en la base de hidros de Atalayón.
En este periodo, en nombre del partido, yo estaba relacionado con el coronel Rodrigo Gil Ruiz, jefe del Parque de Artillería de Madrid, socialista. En vísperas de la sublevación y ante la eventualidad de que los fascistas intentaran apoderarse de las armas del Parque y se produjera un golpe fascista, fijamos ambos la consigna "Modesto" para la entrega de las armas a las MAOC (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas).» Del Libro “Soy del Quinto Regimiento”. Juan Modesto Guilloto León. Edita: Éditions de la Librairie du Globe. París, 1969. Reedición de Laia. Barcelona, 1978.



¿Qué si el asentamiento turdetano de las Cumbres es de lo más interesante...? ¿Que si el entorno que lo rodea no deja de ser admirable...? Son cuestiones que podrán ustedes evaluar observando las imágenes
Roberto Romero Laffitte nace, de forma accidental, en Sevilla en 1940, pero es porteño de donde se siente, donde vive y donde disfruta de la vida.
CONSERVAS SUR.


Alejandro se encuentra con que tiene la marca, tiene los locales y ya está, por lo que tendrá que crear nuevas infraestructuras para poner en marcha de nuevo Conservas Sur. Así, alquila una fábrica en Barbate, la dota del equipamiento necesario y al ser un puerto de mar receptor del género que necesita, empieza a fabricar conservas de pescado. En El Puerto quedarían las fábricas de vegetales y salsas y el almacén distribuidor de la firma. El marqués de Arco Hermoso se desplazaba a Sevilla y participaba en las subastas de las naranjas agrias de las calles, plazas, paseos y las del Alcázar sevillano.
LOS TRABAJADORES DE LA CONSERVERA.



Así, con la llegada de los barcos de caballas, todas las mujeres acudían para su limpieza y preparación, durante todo el tiempo que fuera preciso para ello, al ser el pescado un producto muy perecedero. Una vez limpias y cocidas las caballas, las operarias estibadoras las arreglaban y las iban colocando en las latas de conservas. Para realizar este trabajo se requería un aprendizaje con anterioridad. Se tenía en cuenta la destreza y rapidez en la práctica de la estiba. La mayoría de las veces se trabajaba “por cuenta”, es decir, según el número de “bandejas” de latas de conservas llenas, así se cobraba. Acelerando el ritmo de trabajo, podían ganar más dinero.”
Se daba la circunstancia de que para recibir en buen estado las fresas con las que se preparaban las mermeladas, había que extremar las precauciones de conservación y transportes. Un caro con 200 canjilones de noria de barro, llenos de fresas pequeñas (3 kilos aproximadamente ), cerrados con hojas de higuera con un atadillo de palma, viajaban toda la noche, --desde el campo hasta la fábrica-- entre las seis de la tarde hasta las ocho de la mañana, para resistir de la mejor manera posible el calor.



La cocina mundana de los tiempos romanos era muy limitada en productos y recetas. La clase alta era la que podía permitirse delicatessen excéntricas como mamas de cerda, marmotas de los ríos galos y flamencos del Nilo. Todo ello, claro, especiado con garum gaditano.



El escritor Aquilino Duque Gimeno conoció a Francisco Ciria, y lo utilizó, como personaje literario, con nombres diversos en varias novelas de juventud del propio Aquilino, cuya acción transcurre en El Puerto, con personajes ficticios, caricaturizados, inspirados en personas reales, calles y plazas reales y apellidos locales: «La Operación Marabú» (Editorial Renacimiento). Otras novelas fueron «Los Consulados del Más Allá» y «Los Agujeros Negros». Lamentaba el escritor no haber conocido este texto de Luis Suárez cuando escribió «Mano en Candela». He aquí un fragmento de La Operación Marabú:
Natural de El Puerto de Santa María (Cádiz), fray Manuel Tercero de Rozas pertenecía por la rama paterna a una familia noble oriunda del lugar de Busta, Valle de Soba, situado en las montañas de Burgos. Descendía de la casa solariega de Rozas de notables hijosdalgos desde tiempo inmemorial, como consta en el expediente de nobleza de su familia que se conserva en el Archivo Municipal de El Puerto de Santa María. (En el cuadro, Fray Manuel Tercero de Rozas, del Orden de San Agustín, Obispo de Ycosia y Asistente al Santo Solio Pontificio. Cuadro de la Capilla de San Pedro de la Iglesia Mayor Prioral. Foto: Colección Camilo González Selma).


BIBL.: Diccionario enciclopédico ilustrado de la provincia de Cádiz, Tomo VI, Caja de Ahorros de Jerez, 1985; Puerto de Santa Maria ilustrado y compendio historial de sus antigüedades (1764) Edición y estudio de Manuel Pacheco Albalate y Enrique Pérez Fernández, El Puerto de Santa María, Ayuntamiento,1997; J. ALONSO MORGADO, Prelados sevillanos o episcopologio de la santa iglesia metropolitana y patriarcal de Sevilla con noticias biográficas de los señores obispos auxiliares, Sevilla, Librería e imprenta de Izquierdo y compañía, 1906. 







Todo lo expuesto le supuso una inversión aproximada de 105.000 reales. Cuatro meses después recuperó la mitad, vendiendo el 50% de la revalorada propiedad –reparado el anfiteatro, libre de cargas y con más de 10.000 varas cuadradas de terreno de plena propiedad- a los hermanos Ramona, Nicolás y Valentín Galarza, quienes explotan empresarialmente la misma como “Galarza Hnos.” y, debiendo marcharles bien los negocios, deciden comprar nuevamente el 50% restante, en esta ocasión pagando la cifra de 70.000 reales, eso sí, en cómodos plazos mediante pagarés a la orden de don Críspulo quien, asimismo, se asegura uno de los mejores palcos para poder presenciar con su familia, gratuitamente, todos los espectáculos mientras existan cantidades pendientes de pago. (Ilustración: 'Suerte de varas'. (1824). The J. Paul Getty Museum – Malibú, Los Ángeles).
LOS TOROS A MEDIADOS DEL XIX.


