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La ensaladilla de la bodeguilla del Bar Jamón es una muestra de las ensaladilla clásica, de las que llevan atún. Por su forma entraría en lo que se llama la ensaladilla “al pegotón” que es la que se sirve en el plato mediante un hábil toque de cuchara por parte del cocinero. Una de las mejores cosas de esta ensaladilla es la generosidad en mayonesa, cosa que le viene perfectamente porque es suave. El índice de tropezones (proporción entre patatas y otros ingredientes) es perfecto y se pueden ver trocitos de zanahoria, huevo duro, atún en conserva y chicharitos (también conocidos como guisantes), un ingrediente que cada vez se ve menos en las ensaladillas. Esta obra muy perfeccionada de ensaladilla se debe a Mamen Serrano, la copropietaria de la bodeguilla en unión de Rafael Fernández. Fue a partir de 2006 cuando empezó a darle su personalidad a la tapa, aunque esta se servía en el establecimiento desde que abrió allá por 1989, pero ahora ha llegado al culmen de este apartado científico: el ensdaladillismo. El ‘panidaje’ lo hacen con picos camperos de la Panificadora ‘La Paz’ de Espera (Cádiz).


Mamen Serrano, la autora de esta ensaladilla, junto a Rafael Fernández. Ambos muestran el pan de la casa, la tapa estrella de su establecimiento.

Otros platos de interés tapatológico de la Bodeguilla del Bar Jamón: El pan de la casa, la berza de la tata, el cazón en amarillo, los filetitos de presa ibérica al amontillado, las papas alioli. (Texto y Fotos: Pepe Monforte).

Más información de la Bodeguilla del Bar Jamón:
Nótula 508 en Gente del Puerto
El Pan de la Casa cumple 20 años.

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| Texto: José María Morillo.

José Oncala Merino ‘el Beta’, nació el 12 de diciembre de 1948 en Jimena de la Frontera (Cádiz), pero pronto su familia lo trajo a Jerez, donde Melchor Oncala Lorente instala una carbonería en la calle Luna. Su madre, Natividad, todavía pariría tres hermanas más que ya nacerían en El Puerto en el número 3 de la calle Santa María pues, a los dos años la familia se viene a vivir a nuestra Ciudad. Melchor, su padre, abre una nueva carbonería en una accesoria en la calle San Bartolomé, en el edificio que fue Hostal San Nicolás y luego Discoteca Galaxia y sede de la NTV (Nueva Televisión), hoy modernos apartamentos en el centro tras la rehabilitación que experimentaron hace unos años.

Los alumnos que aparecen en la foto, de izquierda a derecha, en la primera fila: Francisco Ramírez Díaz, Pascual Prado Rodríguez, Eugenio Guareño Maza, José Manuel Reina López, Francisco Bollullo Altamirano, Vicente Márquez González (Quiqui); en la segunda fila Juan Custodio Cárdenas, el promotor inmobiliario, Juan Lara Barea, el hijo del pintor, desconocido, Ramón Izquierdo Díaz, José Oncala Merino; en la tercera fila: José Luis Villalba Díaz, José Salmerón Albaiceta, Juan Fernández Gallardo, Ramón Tur Tur, claramente de procedencia alicantina, Andrés González Salas, Vicente Femenía Ruiz; en la fila del suelo, agachados, Juan Bayo de Miguel, Ambrosio Acal Ortega, Francisco Gómez Galán, Andrés Fernández Valimaña, del Vapor, Joaquín Vera Ruíz (Quini), Manuel Gallardo Camacho y Juan Gómez Fernandez.

Mientras nuestro protagonista, estudia en el colegio de La Merced, en la calle Ganado y prepara el bachillerato con Don Juan Díaz, haciendo el examen de Reválida en el Instituto Padre Luis Coloma de Jerez.

Las Siete Esquinas, en un cuadro y fotografía antigua.

CARBONERÍA EN LAS 7 ESQUINAS.
Y así, estudiando y ayudando en los negocios de la familia, José Oncala se va adentrando en el mundo del trabajo. Su padre deja la carbonería de la calle San Bartolomé y abrirá una nueva, que será conocida como ‘El Infierno’ en la zona conocida como las Siete Esquinas, en la confluencia de las calles La Palma, Jesús Nazareno y Bolos en un bodegoncito que servía para guardar maquinaria y otros útiles de obras de pequeñas dimensiones.

De izquierda a derecha, Francisco La O 'el Cachi', sosteniendo una olla de guiso, José Oncala y el marinero Jesuli Bazo.

Publicidad de 'El Infierno', gestionado por su padre.

DE CARBONERÍA A BAR.
‘El Infierno’ se convertirá pronto en despacho de vinos y bar, a la vista de que el negocio del combustible flaqueaba con la llegada del gas. Allá por 1958 una parte del negocio pasará a ser conocido indistintamente como ‘El Infierno’ y bar ‘La Cuña’, pues una parte de la superficie de la carbonería con forma de trapecio, con entrada por la calle Bolos será la primera experiencia hostelera de la familia de José en El Puerto. Se vendían vinos a granel de las bodegas de Juan Grant (calle San Sebastián) y de Cuvillo y Cía: Fino C, Oloroso Sangre y Trabajadero y Fino Especial, éste a granel como también a granel Fino Marisco, de bodegas Carlos y Javier de Terry (501).

Pero como las ventas de carbón siguen bajando, de ‘La Cuña’ se pasa a ‘La Ele’, pues será esta la forma que adquirirá el despacho de vinos con la ampliación, reduciendo a la mínima expresión la carbonería que ya solo despachará desde la cale La Palma. Entran los vinos de Osborne, ya embotellados: Fino Quinta, Bailén, Oloroso 10RF, Amontillado Fino Coquinero, …

Será durante esta nueva etapa, allá por 1965 cuando con la llegada masiva del gas, los promotores de este nuevo combustible proponen a las carbonerías que se reciclen y pasen a trabajar en la distribución de este novedoso producto de aquella España del desarrollo. José lo intenta con la marca Drago Butano, pero aquello no funcionó y ya, definitivamente, la apuesta de aquel espacio será, con el tiempo, para la hostelería.

En el Campo de Fútbol Eduardo Dato, en un encuentro entre el Racing y el Rota. De izquierda a derecha, Pepe 'el Patata', Quintero, Álvaro, Jesuli Bazo, un policía municipal, desconocido y José Oncala. Agachados, 'el Cuchicha', Antonio Arias y 'el Sevillano', el primero y último jugadores portuenses que militaban en las filas del Ibiza y que participaron en dicho encuentro.

PARADA Y FONDA.
El Bar Las Siete Esquinas (no confundir con la Taberna de las Siete Esquinas de Bodegas Grant, muy próxima al establecimiento de nuestro protagonista), ha vivido diferentes momentos a lo largo de los últimos años. Incluso llegó a tener una Pensión con el mismo nombre en los pisos superiores del despacho, con quince habitaciones. Y en en el local hubo, desde Sala de Televisión cuando era una novedad, hasta mesa de billar en los distintos ‘ambientes’ con que cuenta el garito.

GUARDAMETA.
José jugó como portero en diversos equipos de fútbol, de ahí el sobrenombre de ‘el Beta’ o ‘el Betancort’, en alusión al conocido guardameta canario Antonio Betancort Barrera.

En el Bar Las Siete Esquinas, Juan José Mena, José Oncala, Fali Pérez, Manolo Rebollo y Juan L. Caballero 'Wilo'.

Próximo a jubilarse, posiblemente este rincón anclado en el pasado, en un lugar muy transitado en el paso entre zonas de El Puerto, cierre de forma definitiva. Antonio, soltero, no tiene descendencia que continúe el ambiente especial que hay allí creado entre él y su parroquia.

Todavía nos quedan un par de años de poder disfrutar de su compañía, de su trato amable y cercano, y de escuchar anécdotas y recuerdos que son jaleados por los habituales de aquel Bar El Infierno, luego La Cuña, más tarde La Ele y en la actualidad y si nada lo remedia, que será recordado como Las Siete Esquinas uno más que desaparecerá entre el abonado desinterés de la Gente del Puerto.

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Juan Benitez Verano con la sartén que utilizan para hacer sus tortillas desde hace más de 40 años.

El Puerto de Santa María participará en el curso de la primera licenciatura en Tortillología organizado por el Colegio Oficial de Tapatólogos de la Provincia de Cádiz y la revista gastronómica Cosas de Comé. Esta participación portuense consiste en el patrocinio que del curso realiza Bodegas Caballero y en el protagonismo que tomará la famosa tortilla del Bar Apolo, situado en la calle Palacios.

Como se ha informado desde la organización de estos estudios reglados, la famosa tortilla mixta de este establecimiento, que lleva haciéndose ya 40 años, será una de las que tengan que probar los estudiantes de la licenciatura. La tortilla la elaboran actualmente los hermanos Roberto y Juan Diego Benitez a los que enseñó su padre Juan Benitez Verano, que la hacía desde que se inauguró el establecimiento.

Juan Diego y Roberto Benitez junto a su padre con el tortillón del Apolo. Aunque su invención es anterior en el Bar Apolo se sirve desde mediados de los años 70, cuando Juan Benitez Verano se incorpora al local.

La tortilla, que hacen a diario y que suele salir calentita a mediodía, se elabora con huevos, patatas, chorizo, pimientos morrones, guisantes y cebolla. Curiosamente la familia sigue utilizando aún, y sólo para la elaboración de la tortilla, la misma sartén con la Juan Benitez comenzó a hacerla. La sartén, que cuidan aplicándole aceite de oliva, se utiliza aún para hacer el tortillón de este bar famoso en El Puerto de Santa María.

La apertura de curso de la licenciatura en Tortillología tendrá lugar el día 5 de septiembre, a las ocho de la tarde, en el restaurante Los Corrales de Sanlucar, (Calzada del Ejército número 44), y durante el acto, organizado por la revista Cosasdecome,  se cortará “la tortilla inaugural” que será una mixta de 321 huevos realizada por el establecimiento sanluqueño.

Los estudios se darán por inaugurados de forma oficial con el corte de la “tortilla inaugural”, un impresionante ejemplar de tortilla mixta realizada por el establecimiento sanluqueño que tendrá cerca de 100 kilos (entre patatas, chorizo, jamón, pimientos verdes y rojos y cebolla) y en la que se emplearán 321 huevos, la más grande realizada hasta ahora por el equipo que comanda Manuel Rangel Macías, el alma mater del restaurante fundado en 1976.

LECCIÓN INAUGURAL: LA PRIMA DE RIESGO.
El acto comenzará a las ocho de la noche con la lectura de la lección inaugural del curso a cargo del inspector del Colegio Oficial de Tapatólogos, el periodista Pepe Monforte, que disertará sobre la influencia de la subida de la prima de riesgo en el grosor de la tortilla de patatas.

Aunque el curso se abre de forma solemne el lunes día 5, los estudiantes de esta primera licenciatura en Tortillología, comienzan ya sus clases el día 1. A partir de hoy pueden visitar los 15 bares de la provincia, situados en nueve municipios, en donde tendrán que probar su tapa de tortilla para así obtener su título como licenciados en tortillología.


MANUAL DE TORTILLOLOGÍA.
Para realizar sus “estudios” los estudiantes deben ir provistos de su manual de tortillología y su hoja de ruta que se les entrega al matricularse en la “carrera”. Cada establecimiento, una vez que el responsable del bar ha comprobado que el estudiante se ha comido la tapa, colocará un símbolo de control en el manual del alumno que así podrá acreditar ante el Colegio Oficial de Tapatólogos que ha completado sus estudios y, por tanto, puede recibir el correspondiente diploma acreditativo. Este se entregará en la fiesta fin de curso que tendrá lugar en el último trimestre de 2012 en la ciudad de Cádiz.

MATRICULACIÓN Y BECAS.
La matriculación para el curso se hace a través de la revista www.cosasdecome.es, mediante un formulario que tienen que rellenar en la propia página. La matrícula tiene un costo de 15 euros, aunque la revista otorga a los suscriptores de la publicación una beca de 5 euros. Asimismo muchos de los bares que imparten las lecciones becan a los estudiantes con copas o tapas gratis cuando piden la tapa de tortilla.

El plazo de matrícula estará abierto hasta el próximo día 31 de mayo de 2012 ya que aunque el plazo para hacer los estudios es de nueve meses, la visita a los bares y la obtención del título puede hacerse en el tiempo que el estudiante desee. De esta forma turistas que acudan a la provincia durante una semana podrán realizar la licenciatura haciendo de esta manera todo un recorrido gastronómico por la provincia y visitando nueve de sus municipios desde ciudades de la costa, hasta zonas de la campiña o de la Sierra.

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En estos días en los que se está hablando de que la Plaza de España de Sevilla ha cambiado su aspecto, que está coronada por unas cúpulas doradas que le dan un aspecto de palacio árabe... ha traído a mi memoria una anécdota ocurrida en El Puerto en los años sesenta.1962, si la memoria no me engaña.

Por aquel entonces se rodaban muchas películas en España, espagueti-western y superproducciones, sobre todo en Almería. Pero, para orgullo de los cinéfilos, nos cabe la honra de que se rodara ‘Lawrence de Arabia’ ganadora de varios Oscars , creo que siete y, con un plantel se artistas maravillosos: Peter O’Toole. Anthony Quinn, Alec Guinnes, Omar Shariff, el español Fernando Sancho entre otros… En 1991 fue incluida entre los filmes que preserva el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. La película relata la participación de Thomas Edward Lawrence, en la Rebelión Árabe, durante la Primera Guerra Mundial.

Peter O'Toole y Omar Sharif durante el rodaje.

DE DOÑANA A EL PUERTO.
En principio casi toda la producción iba a ser rodada en Jordania pero no sé exactamente debido a qué, acabó rodándose  en aquel país solo la parte correspondiente al templo de Petra y el resto, entre  el norte de Marruecos y España: Almería y Sevilla y alguna escena en el Parque Nacional de Doñana. De ahí que el plantel de actores viniera a El Puerto.

En Sevilla los escenarios fueron, la Plaza de España, los Reales Alcázares, el Parque de Maria Luisa y el Hotel Alfonso XIII . Allí estaban ubicados en la ficción los palacios, cuarteles, clubes de oficiales etc. que simulaban a El Cairo donde, por problemas con el presidente Nasser, no se pudo rodar nada.

LA LLAMADA DE MAXIMINO.
Debido a estas circunstancia y a que alguna escena se rodó en Doñana, una noche de aquel año de 1962 en que la que, ademas, recuerdo que llovía a mares pasó lo que voy a relatar. ¡Hasta donde tenía fama El Resbaladero! De repente sonó el teléfono en mi casa y era Maximino Sordo, el dueño del restaurante ‘El Resbaladero’. Llamaba para decirnos a mi hermana y a mí que, cenando en el restaurante estaba Anthony Quinn, el  más conocido en España por aquel entonces, con otros actores. Mi hermana y yo, que sabíamos del rodaje salimos corriendo, ante el enfado de mi madre que decía que hacía una noche de perros .

ACTORES, MUCHOS ACTORES.
En el salón, al fondo a la izquierda, había una mesa grande con muchas personas entre las que reconocimos a Peter O´Toole, Anthony Quinn, José Ferrer, Omar Shariff... este último y Anthony encantadores, por cierto. Quinn ademas, como hablaba español, nos atendió de maravilla. Peter O`Toole no estuvo tan simpático y eso que por entonces era conocido, pero no tanto como a partir de esa película. Lo que si estaba era guapísimo, con el pelo muy rubio, creo que algo teñido por exigencias del guión, pero espectacular. Quiero añadir que al director, David Lean, no lo reconocimos pero estaba y, seguramente, otros actores no tan famosos. /Anthony Quinn, caracterizado para la ocasión en la película que nos ocupa.

Fue una de las pocas películas en la historia del cine sin papeles femeninos. Tan sólo al principio muy discretamente durante el entierro de Lawrence y lse vieron fugaces apariciones de mujeres árabes. Por cierto que el papel protagonista se lo ofrecieron a Marlon Brando, quien lo rechazó. /En la imagen de la izquierda, Celia Insua, en 1962.

Luego nos fuimos a casa con nuestros autógrafos y con el disgusto de no ver a Sir Alec Guinnes que en aquel momento era el que a nosotros nos interesaba. Por cierto que recuerdo que allí estaba Chemari Gutierrez Colosía, no se si también por verlos o porque estaba en El Resbaladero. A lo mejor él recuerda algo más. (Texto: Celia Insúa Lavín).

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La historia de una Ciudad no la marcan únicamente los políticos que la gobernaron o los hitos históricos que la tuvieron como escenario. Más allá de los manuales, hay miles de relatos que dan aquella otra imagen, la del día a día de un pueblo que se amolda al paso del tiempo. Francisco Rodríguez Ceballos, conocido en vida como Paquito Ceballos, uno de esos hombres, al que los años le permitieron conocer el antes y el después de su Puerto natal, de cuya particular historia, sigue siendo un ejemplo.

Paco nació el 3 de diciembre de 1912, día de uno de los copatronos de El Puerto, San Francisco Javier. A los 10 años dejó el colegio para ayudar a su madre, ya que su padre, al que ni siquiera pudo conocer, murió casi dos años después de su nacimiento. Estuvo casado con Balbina Sánchez Rosso, con quien tuvo cinco hijos: Milagros, Francisco, Baldomero, Robertito e Ignacio. Fallecía con el fin de siglo, en el 2000, contando con 88 años de edad

Siendo muy niño, ya se dedicaba a llevar la ropa que su madre lavaba al Colegio de los Jesuitas y a algunas familias importantes de la Ciudad. Aunque su primer sueldo lo recibió en una imprenta a los 10 años, pronto cambió el olor del papel y tinta por el del pescado y los caldos de la tierra. Su primera oportunidad para aprender el oficio de camarero lo tuvo en el Hotel París de la calle Larga, siendo aún un niño. Desde entonces “no le había faltado trabajo ni un solo día”.

Sentados, de izquierda a derecha, S.A.R. el infante Don Juan de Borbón y Battenberg, Francisco Javier de Terry y del Cuvillo, Bernardo Rodríguez Morgado, de espaldas el teniente coronel, comandante general de la plaza Juan García de Diego, Juan Gavala y Laborde (ver nótula núm. 442 en GdP), Juan Pedro Velázquez-Gaztelu Caballero y Joaquín Calero Cuenca (ver nótula núm. 925 en GdP). De pie, Antonio Osborne Vázquez, Francisco Rodríguez Ceballos, dos camareros desconocidos y Juan Pedro Velázquez Gaztelu presidente del Club Náutico entidad que visitó Don Juan de Borbón el 9 de septiembre de 1930, cuando esta entidad se encontraba en la otra banda del río, junto al desaparecido Puente de San Alejandro. /Foto: Colección Vicente González Lechuga.

DON JUAN DE BORBÓN.
Aunque Paco o Paquito era conocido por ser el fundador de ‘Los Pesebres’ en la actualidad ‘Casa Paco’, su primer bar lo compró allá en el año 1930, por el módico precio de 500 pesetas. “--Estaba yo trabajando en el restaurante Antigua de Cabo, cuando me llamaron para tres servicios: uno en Bellas Artes; otro en el Casinillo que había en la plaza de Isaac Peral y el tercero para la inauguración del antiguo Club Náutico, al que acudió Don Juan de Borbón, padre del rey de España”, recordaba.

En la imagen, Paco Rodríguez Ceballos, escoltado por Fosco Valimaña Lechuga (ver nótula núm. 095 en GdP) y Joselito Escribano Ivison (ver nótula núm. 956 en GdP), durante el homenaje que recibió 70 años después, en el 2000 en el Club Náutico, poco antes de su óbito. Detrás, su hijo Paco, propietario del 'Bar Liba'.

‘LA CASUALIDAD’.
Estábamos en 1930. Ganó de ellos un total de 500 pesetas y aunque su intención era dárselas a su novia “porque estábamos juntado para casarnos”, un amigo se cruzó en su camino. Este tenía un bar en la calle Ricardo Alcón (calle Muro). “--Me dijo que lo vendía. Le pregunté que por cuanto. Me respondió que por 500 pesetas..., así que saqué las 500 pesetas del bolsillo, nos dimos un apretón de manos y encargué a Julián Suárez, un pintor que andaba por allí, que pusiera al bar ‘La Casualidad’. “

Paco Rodríguez, de luto, en el centro de la imagen.

‘LA FUENTECILLA’.
Poco duró el negocio porque enseguida lo llamaron a filas y tuvo que venderlo. Una vez cumplida su obligación con la Patria lo llamaron de ‘La Fuentecilla’. Su empleo en este restaurante evitó que su familia pasase hambre en el fatídico año de 1940. “--Aquí en El Puerto hubieron muchas personas que no tenían con que alimentarse, pero, gracias a Dios, la mía comía en el restaurante”.

En la imagen,  el 'Colmado'  a principios del siglo XX, lugar donde hoy se encuentra 'Casa Paco' conocido tambén por 'Casa Paco Ceballos' o 'Los Pesebres'. A la izquierda al fondo, la Plaza de la Herrería y  Casa de los Diezmos, edificio compartimentado en diversos establecimientos de hostelería. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).

Óleo de Adrián Ferreras, propiedad de 'Casa Paco' que se encuentra en su interior y que, inspirado en una fotografía de la época, recrea los felices años 20 del siglo pasado. Existen datos que corroboran que ya funcionaba como Colmado en 1850, a acrgo del montañés Tomás García de Mesa, establecimiento que fue pasando por diversas propiedades hasta abrir como 'Nuevo Colmado' en 1909 de la mano de Joaquín Faz. (Foto: Colección J.M.M.).

Sus siete años de trabajo en ‘La Fuentecilla’ le sirvieron para abrir en 1946 en la Ribera el bar ‘Los Pesebres’ [por las repisas que tenía en las paredes, donde se arrimaban los parroquianos a beber, según recoge Enrique Pérez Fernández], en la actualidad 'Casa Paco', uno de los establecimientos más emblemáticos de la Ciudad. Pero antes, ya tuvo ocasión de conocer a muchos famosos.

Una característica foto de Paco con un gato que vino con un marinero de Tánger en un barco pesquero y se instaló a vivir en el bar. Un buen día descubrió Paco que, durante los periodos de abstinencia de alcohol en los que solo bebía té con leche, que al gato le gustaba la infusión: le avisaba con la pata, que a continuación metía en el vaso y se disponía a tomar su dósis, por lo que había que preparar para dos. El gato hacía sus necesidades en el servicio del bar y dormía en el lomo de un pastor alemán de la zona. Curioso especimen.

MANOLETE Y EL CARDENAL SEGURA.
“--En cierta ocasión serví una comida a Manolete y durante la inauguración de la Capilla del Castillo de San Marcos --entonces de la Condesa Vda. de Gavia--, me llamaron para atender a los invitados, entre los que se encontraba el Cardenal Segura”. Muchos han sido los marqueses, artistas y ricos en general para los que trabajó Francisco. Sin embargo no cesaba de repetir que para él, tan importante era el trato con estos personajes como con el más pobre de la Ciudad. “--La atención al cliente ya no se cuida tanto como entonces”, se lamentaba.

LOS ALICANTINOS.
Por aquel entonces,  en plena década de los cuarenta del siglo pasado, había en el muelle mas de un centenar de barcos. “--Los primeros eran de vela y faenaban en la Punta de Cádiz, pero con los años fueron viniendo los armadores alicantinos y, con ellos, el fomento de la industria pesquera”. Su local, en el que sólo se despachaba vino, se convirtió pronto en el lugar de reunión para hombres de mar. “--Allí acudían los armadores para hacer cuentas con los pescadores”. /En la imagen de la izquierda, curiosa publicidad de Bodegas Osborne, en la que usa como reclamo a la popular marisquera 'La Guachi'.

De aquella época recordaba a muchos personajes populares de la historia local, “--Pobres pero muy alegres. ‘El Chumi’ era hilador, ‘el Caneco, betunero y ‘la Guachi’, la primera marisquera conocida de El Puerto”. Con los años, se fue poniendo de moda comer pescaíto frito en los bares: las tajaítas meonas (trozos de delfín seco y salado) y el cazón bienmesabe (así se conocía el adobo) etc., hacían furor.

De izquierda a derecha, Isidro Obregón, desconcido, Francisco Rodríguez Ceballos, José Sánchez Rodríguez 'el Nene' del Bar 'Los Tres Reyes' (calle Nevería), Luis Paloma, Juan García Crressi, Guillermo García de Leániz, Luis Osborne Tosar, desconocido, Juan Fernández Gallero 'el Gasolina' del Bar 'Juanito', Tadeo Sánchez Rodríguez, Manuel Moreno Moreno y José Serrano 'el Pobre Pepe', de Bar Cádiz (calle Nevería). /Foto: Colección Vicente González Lechuga.

La vida entonces se centraba en el trabajo. “--Aquí no había paro, porque tanto en el campo como en las bodegas el trabajo era manual. Luego los españoles se irían a vendimiar a Francia, pero antiguamente eran los portugueses los que venían aquí a hacer la siega”.

LUGAR DE VERANEO.

El Puerto ha sido siempre un lugar de veraneo. “--Venían de Jerez y de Sevilla para bañarse en las playas de La Puntilla y Fuenterrabía, pero el bullicio era mucho menor. No había tantos bares ni tantas fiestas”. Su vida, al igual que la de los jóvenes de su generación, estuvo marcada por el trabajo. “--Sólo descansábamos el domingo, que era el día que aprovechábamos para ir a la playa, jugar al billar o ver una Corrida de Toros. Por la noche, después del trabajo, nos reuníamos en algún bar”.

Recibió el reconocimiento de Bodegas Osborne y en presencia de Ignacio Osborne Vázquez, de manos del desaparecido coleccionista Ramón Bayo Valdés, con nótula núm. 664 en GdP. La imagen está tomada en la Bodega de Mora.


Con Manolo Gutiérrez 'el Cochino', con nótula múm. 284 en GdP, al que le unía una gran amistad.

Esta afición la siguió conservando ya octogenario; de hecho, las pocas veces que salía a la calle las dedicaba a visitar la desaparecida Bodega de González Rico o las actuales de Osborne para encontrarse con sus amigos.

A pesar de haber trabajado toda su vida no llevaba bien su jubilación. “--Hasta los ochenta seguí haciendo cosas en casa. Limpiaba el pescado antes de llevarlo al bar, arreglaba las mesas, etc. porque me calmaba los nervios”, afirmaba. En 1996 recibía un homenaje de la patronal de hostelería HORECA, que le impuso la insignia de oro de la entidad. Había recibido, también, un homenaje del desaparecido Club Taurino del Parque Calderón, del que era su socio número 1./En la imagen, con la distinción de HORECA, en 1996. Por cierto que su hijo Paco ha recibido recientemente, al cumplir 66 años, idéntica distinción.

El establecimiento es gestionado en la actualidad por sus hijos Baldomero e Ignacio, que mantienen una clientela variopinta y ofrecen unas tapas de mucha categoría lo que les ha hecho acreedores de aparecer en la Guía Michelín. Ver nótula núm. 408 en GdP de Baldomero e Ignacio y las tapas de merluza rebozada.

Botellas antiguas de vinos y caldos de El Puerto que se exhiben en el establecimiento.

Para Paquito su pueblo seguía siendo igual de bonito que antaño, aunque mas grande. De sus labios brotaban estos versos:

El Puerto es un tesoro
con rica fruta y abundante,
tenía dos puentes colgantes
y una gran Plaza de Toros,
la calle Larga sobre todo,
Vistalegre al océano
y esas aguas cristalinas,
saludables y muy finas,
del impero gaditano.

Aunque los aprendió de chico, nunca los olvidó y así lo recordaba en septiembre de 1995. (Texto: Mercedes Torrecillas).

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'Amaría Alcanter' puerto o acceso de las salinas, en árabe. Uno de los nombres por los que se conoció la ciudad portuense hasta la Reconquista.

La empresa Eventos y Rutas Amaría Alcanter surge como idea a principios de 2010, aunque no toma forma hasta noviembre de ese mismo año. Con muchas ganas de trabajar ha comenzadoa esta pyme dedicada a la organización de eventos y rutas, que pretende dar a conocer la ciudad tanto a extranjeros como a residentes, y para ello elaboran estas novedosas rutas preparándolas mediante una documentación exhaustiva. Para ello cuentan con la colaboración del Centro Municipal del Patrimonio Histórico y el Departamento Municipal de Turismo, ambos perteneciente al Ayuntamiento de El Puerto.

SAMUEL CAÑAVATE FERNÁNDEZ.
Nacido el 4 de julio de 1983 en Sevilla. Después de un tiempo en Sevilla y en Inglaterra, su familia se vino a El Puerto a vivir y desde entonces esta ha estado aquí. Yendo y viniendo para formarse académica y profesionalmente en Sevilla, Granada y Alemania. /En la imagen, Samuel por la calle Luna de El Puerto.

Estudió en El Centro Inglés y La Gaviota. Diplomado en Turismo, Licenciado en Publicidad y RRPP por la Universidad de Cádiz, y Master of International Business Operations por la Cámara de Comercio de Sevilla y el Instituto Alemán de Comercio Internacional.

“--Disponemos de numerosos servicios turísticos o, para no limitarlo a los foráneos, llamémosles servicios culturales y de ocio para conocer las distintas facetas de la ciudad portuense.

Ya sea un paseo para conocer la Ciudad de los Cien Palacios, visitando muchas de las casas palacio que nos pasan desapercibidas por la costumbre; conocer los patios portuenses, la ciudad en tiempos del Descubrimiento de las Américas, paseos en barcos por la Bahía, visitar las bodegas Terry con una amplia gama de servicios y precios para grupos y un largo etcétera para que todo el mundo conozca los tesoros escondidos de El Puerto”, afirma Samuel. /En la imagen, los guías de Amaría Alcanter enseñando la Casa de Los Leones, en el entorno de la Placilla. Foto: Diario de Cádiz.

Así, tienen creadas las Rutas ‘La Ciudad de los Cien Palacios’, ‘Ruta de las Américas’, ‘Ruta El Puerto y sus orígenes’, ‘Ruta El Puerto Bodeguero’.

PALMA FLETHES MILLÁN.
Nació el 11 de marzo de 1985 en Estados Unidos Con poco más de un año su familia regresó a Cádiz, para más tarde instalarse en El Puerto hasta hoy día. Ha vivido en varios países por motivos de trabajo de su padre, y más tarde por estudios propios, pero siempre volviendo a la misma ciudad. /En la imagen, Palma, en Morges (Suiza).

En El Puerto estudió en El Marqués de Santa Cruz, el IES Juan Lara y El Centro Inglés. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Sevilla y Master en Protocolo y Experto Universitario en Gestión del Mercado Cultural y del Ocio por la UNED mientras vivía en Alemania.

“--Durante el verano hemos venido realizando una Ruta por El Puerto que llevamos a cabo todos los martes, jueves y viernes a las 19.30 desde la Plaza del Castillo. En esta ruta se obtiene una visión general de la ciudad y se dan a conocer curiosidades de muchos edificios, así como visitar la bodega Gutiérrez-Colosía, catar los vinos y las Tejas Artesanas de El Puerto”, señala Palma.

¿POR QUÉ EL PUERTO?
Sorprende que jóvenes tan bien preparados, que han conocido mundo, hayan apostado por la creación de una empresa en la Ciudad, por el autoempleo, huyendo de la comodidad de que ‘emprendan otros’ o de trabajar en una gran población. Y es que como afirman al unísono: “En El Puerto se vive muy bien, tenemos calidad de vida. A una hora de carretera o tren se encuentra cualquier tipo de oferta, por lo que no echamos de menos vivir en Madrid o Barcelona o cualquier capital europea. Además, en lo tocante a lo profesional, hemos descubierto un nicho de mercado que no estaba suficientemente explotado: había una oportunidad para nosotros. Y… porque somos de El Puerto”. Son gente inteligente. /En la imagen, portada de Diario de Cádiz del 14 de julio pasado en la que aparecía publicado un  reportaje sobre Amaría Alcanter.

Físicamente tienen su empresa en el Centro de Lanzamiento de Empresas en el Polígono Industrial de ‘Las Salinas’, en la calle Delta. En internet, se les puede localizar en la web www.amaria-alcanter.es aunque como cualquier empresa moderna que se precie, hacen uso de las redes sociales (YouTube, Twitter Facebook, …), por lo que la información actualizada de Amaría Alcanter se encuentra en Facebook.

MK-ENGINE ASESORÍA DE MARKETING.
Han creado, también la asesoría de marketing turístico que dirigen, bajo la marca Mk-Engine, registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Prestan, además, sus servicios a empresas productoras o manufacturadoras que en la actualidad estén exportando o quieran empezar a hacerlo, adheridas o no al Plan PIPE (Plan Iniciación Promoción Exterior), impulsado por el Instituto de Comercio Exterior dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

Entre sus servicios, se encuentran el diseño de un Plan Estratégico y Operativo de Márketing. El estudio y la optimización de los envases, etiquetas, envoltorios y embalajes de productos (pakckaging). Asesoría para el registro de marcas nacionales e internacionales y el diseño de identidad corporativa asistida.

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Tras la barra del Restaurante ‘El Resbaladero’, propiedad de Maximino Sordo en 1960, podemos ver, de izquierda a derecha a Pepe Ríos, Elías a la sazón encargado del Restaurante, oriundo de la Montaña, el maestro repostero Pepe Mesa González, el niño es Guillermo Salas que hoy trabaja en APEMSA y Florencio. Al fondo, el cocinero José, ‘de toda la vida en el ‘Resbalón’.

“Antiguo muelle”. Grabado Anónimo. Siglo XIX.

LA LONJA DEL PESCADO.
Enrique Pérez Fernández, en su libro ‘Tabernas y Bares con Solera’ recoge que, «En 1778, por mandato del Conce O’Relly, Capitán General de la Mar Océana, residente por su cargo en El Puerto y promotor de diversas obras Públicas [entre ellas el Vergel del Conde, entre la Plaza de las Galeras y el inicio de Micaela Aramburu], se construyó en el frente de la Plaza donde hoy están las viviendas construidas en 1960, una nueva pescadería que fue a reemplazar a la del siglo XVII levantada al lado. Perduró como tal hasta 1876, año en el que se edificó enfrente otra, al tiempo que la antigua se remodelada en su interior para convertirse en una taberna a la que llamaron ‘El Resbaladero’, también conocida por ‘El Resbalón’

EL MUNDO ES ANSÍ.
En 1912 Pío Baroja ambientaba en el local una escena de su novela ‘El mundo es ansí’. Este es un fragmento.' --¿Que hicieron ustedes ayer? --pregunto yo. --Estuvimos en la taberna El Resbalón --contesta Juan. --¿Algún sitio raro? --Si figúrese usted --dice Arcelu-- una especie de camarote pintado de amarillo, una mesa redonda, grande, en medio, y alrededor sillones de paja con el asiento inclinado, y de cuando en cuando unos gatos que entraban por debajo de un tabique y se llevaban lo que podían. --¿Y que cenaron ustedes? --Unos platos de pescado frito y un caudillo de perro. --¿Pero como? ¿De perro?. --Un guiso que aquí llamamos así'.

CALDILLO DE PERRO.
Este tradicional plato portuense es una sopa de pescadilla, aceite, zumo de naranja agria, ajo, cebolla, sal, pan asentado y agua, que ciertamente fue, durante décadas, la especialidad gastronómica del Resbaladero, al igual que los guisos de pescado a la marinera, o el besugo a la puerca (con ajo, vinagre, aceite y sal)

Mariano López Muñoz, en un artículo publicado en la Revista Portuense en mayo de 1926, recogió el modo tradicional de cocinar el plato según se lo dictó un marinero: ‘Se pone el aceite y cuando está bien caliente se le echan dos dientes de ajo que, al verlos bien tostado, se sacan. Entonces, echamos en el aceite cebollas y otros dos dientes de ajo, todo muy picado, más aún los ajos que las cebollas, y sin esperar a que se frían, se agrga agua enseguida, dejando el caldo cocer cosa de diez o doce minutos; y a continuación se agrega el zumo de naranja agria al gusto del cocinero (y aquí está la primera parte del punto del guisado, cuya segunda mitad consiste en lo que sigue). Agregado, el ácido de la naranja, se zampan en la cazuela buenas pescadillas de ‘parejas’, de las acabaditas de llegar, someramente lavadas para que no pierdan sabor con tantos enjuagues como suelen darles en las casas’.

El Resbaladero, en una imagen de los años sesenta del siglo pasado. /Foto: Neto Anelo.

También lo citaron en otras dos novelas de dos ingleses: ‘Don Gitano’ (1944), de Walter Starkie y ‘El Puerto’ (1959) de Peter de Polnay». (ver nótula núm. 1.093 en GdP).

DE RESTAURANTE A BAR DE TRAGOS LARGOS.
Su último propietario, Ignacio Sordo y hermana, hijos de Maximino lo gestionaron como restaurante, cedido durante un tiempo al restaurador Antonio Barrios llevando desde finales del siglo pasado compartimentado y convertido en hasta cuatro lugares de copas y tragos largos. Esto escribíamos en Diario de Cádiz en 1997: "Hubo una época en la que llegar al cantil del muelle de nuestra Ciudad, suponía iniciar una aventura. Podía Vd. embarcarse para explorar nuevos territorios, para cumplir pena de trabajos a galeras, para comerciar con otros pueblos y culturas,... Pero la mayoría de las veces, embarcar en los muelles de El Puerto era para buscar el sustento, surtiendo a las poblaciones cercanas con la pesca.

Lo marítimo fue hasta hace unos años -como lo es ahora el turismo- la locomotora de arrastre de otros sectores económicos: una constante en el devenir histórico de El Puerto. Tal ha sido así, que en el nombre de la Ciudad la palabra puerto no ha desaparecido a lo largo de su historia: Puerto de Menesteo, Puerto de Salinas, Santa María de El Puerto, hasta su actual nombre.

Y ha quedado claro que la vida de la Ciudad gravitaba en torno al puerto y a lo que ésto suponía: embarque de pasajeros, comercio de mercancías, procura de efectos navales, empleo duro pero seguro, venta del pescado, ... Ironías de la historia: el edificio que sirvió antes para recibir los frutos de la mar, se utiliza ahora para recibir alguna clase de turismo, de acuerdo con la actual evolución del tejido industrial portuense.

Hasta 1876 el paseante -y así lo cuentan los libros de viajes- podía resbalar y caer a causa del agua de limpiar pescados en la Venta. Hoy -si los regidores de lo público no lo remedian- el resbalón continuará produciéndose, pero como mucho, por pisar la cáscara de una rodaja de limón de un trago largo, o por el deshielo de los cubitos de ídem.

Que la antigua Lonja del Pescado, El Resbaladero, haya quedado para bares de copas -ni siquiera de copas de Vino Fino- es algo que reclama la mirada de quién corresponde. Tras su primer y noble fin y su posterior época gloriosa como restaurante, entendemos que otros cometidos más señeros deben acoger a estas centenarias piedras que, curiosamente, están rematadas con un escudo de la Ciudad. ¿Le corresponde a los poderes públicos, trás pagar un justiprecio a sus propietarios, hacerse con la propiedad de El Resbaladero?. Desde luego, siempre será mejor escuchar en su interior una sinfonía que un cha-cha-chá" (Texto: José María Morillo).

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Se trata de langostinos más pequeños del tamaño habitual pero especialmente jugosos.

Los langostinos que se cogían en la desembocadura del río Guadalete, en la playa de Valdelagrana, en El Puerto de Santa María y los que se cogían incluso por la zona del Río San Pedro eran famosos por su calidad. El producto desapareció de las mesas porque la zona quedó esquilmada y luego se prohibió su pesca.

El restaurante Casa Eugenio Guadalete ha recuperado el espíritu de este producto y aunque, lógicamente, el establecimiento no los obtiene de la zona donde está prohibida su pesca, si logra encontrar piezas que recuperen el espíritu de estos langostinos que eran más pequeños de los habituales pero especialmente jugosos.

Dos generaciones. Los propietarios de Casa Eugenio Guadalete, padre e hijo.

Eugenio Espinosa Romero, que gestiona el establecimiento señala que “este marisco llegó a ser muy popular por aquí y por eso queremos recuperar al menos su espíritu”. De esta forma el restaurante trae langostinos capturados en la costa gaditana pero más pequeños, langostinos que recuerdan también a otro langostino singular que se da en la provincia y es el de los esteros, que se pueden encontrar en Chiclana entre los meses de agosto y septiembre. Eugenio señala que la temporada de este langostino se da entre junio y noviembre y “no siempre los tenemos, los pescadores sólo los encuentran en algunas ocasiones y nos lo traen porque saben que nosotros gustamos de recuperar estos productos tradicionales”.

El precio de los langostinos ya cocidos suele estar en torno a los 60 euros el kilo, por lo que la ración tiene un precio bastante asequible. De todos modos, Eugenio señala que el precio varía en función del mercado, por lo que no los tienen a un precio fijo. El restaurante suele trabajar mucho el pescado y el marisco de temporada. Así suelen tener también galeras de coral cuando es la época o quisquillas. El gerente del restaurante Guadalete señala que suelen tener los langostinos sobre todo los fines de semana “pero siempre es mejor llamar antes para comprobar que tenemos existencias”. (Texto y fotos: Pepe Monforte).

Más información de Casa Eugenio Guadalete en la nótula 414 de GdP.

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«Hola, me llamo José y me gustaría ser tu cocinero particular aunque fuese por unas horas. Soy cocinero profesional (los últimos cinco años en el Hotel Torremolinos como Jefe de Cocina) y estoy huyendo de las prisas y la monotonía en las repeticiones de los mismos menús casi todos los días. Por esto me he embarcado en esta nueva aventura profesional de ir a cocinar a casas diferentes de personas diferentes y probar todo tipo de cocinas.
QUE PRETENDO.
Llevar el cocinero a su casa. Cenar o comer como en el mejor restaurante del mundo. Sorprender a sus amigos o familiares, sin esperas. Disfrutar de una cocina de mercado y comprar lo que a usted se le apetezca, mas fresco, económico, y elegido por usted mismo en su sitio de más confianza.

MI TRABAJO.
Elaborar en la cocina de su casa lo que usted me halla comprado en el mercado. Aquí es donde empieza mi trabajo y terminará cuando la cocina esté totalmente recogida.

¿QUE COCINO?
Todo lo que se le apetezca, cualquier tipo de cocina: mediterránea, creativa, marinera, española… Mi especialidad y pasión en la cocina son los arroces, en cualquiera de sus elaboraciones.

COMENSALES.
A la carta, lo recomendable serían máximo 12 o 14 personas. Si se trata de un arroz o guiso, el límite lo pone usted. Igualmente, en una barbacoa, parrillada o buffet frío, el límite de comensales lo pone usted.

Arroz con conejo, cocinado recientemente para un cliente en la Urbanización ‘Las Redes’.

¿CUANTO COBRO?
Cobro por horas trabajadas, es decir desde que entro en su cocina hasta que esta queda totalmente recogida. Todo el tiempo que hayamos estado en periodo de información telefónica o la visita que tendría que hacerle en su casa para ver la cocina y donde se va a celebrar el evento es totalmente gratis y sin compromiso alguno, incluso si el evento no se celebrase.

IMPORTANTE.

Trabajo solo y sin ayudante; pueden ver como trabajo e incluso grabarlo en vídeo si les apetece, pero una vez que haya empezado a trabajar, lo hago solo»

Casa Mario & María. Avda. de la Bajamar, 16.
ateneo1914@hotmail.com

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Reunión de amigos delante del mostrador del Bar Vicente, en una antigua instantánea: Antonio Gil González; Antonio Monge Alonso, con gafas, su hermano Manolo trabajaba en Banco Central; dos desconocidos; Francisco Jiménez Lerdo, fumando con boquilla; dos desconocidos; José Luís Jiménez Lerdo, fumando con boquilla y con sombrero; desconocido; con bigote Gaspar Mauri Ballester, maestro redero, hijo del patrón de pesca alicantino que falleció en diciembre de 2004; agachados Juan Fortes, Francisco Rodríguez Lores y José Luis Palomo Palomo Abadía que tenía un tabernón en la calle Durango, 22. /Foto: Colección Vicente González Lechuga.

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Son ya todas unas veteranas. Este 2011 han cumplido 50 años de vida. Carmela tendrá ya medio siglo y habrá que celebrarlo… con una buena merienda. A diario, sobre las nueve de la mañana Ignacio Fernández Sánchez, el maestro pastelero de la confitería La Merced de El Puerto, en la calle Ganado, muy cerquita del Mercado, sale con la primera bandeja de estos bollos rellenos de crema pastelera y cubiertos de azúcar glass.

Se hacen todos los días, según cuenta su hermano Manolo que se encarga de gerenciar el negocio que además es cafetería. Es un dulce que se encuentra en muchos sitios, con nombres muy diferentes.  Se abre por la mitad, como un bocadillo y se rellena con crema pastelera, pero ahí está la clave de la belleza de Carmela, el bollo con nombre de mujer, en su interior. La crema pastelera se hace artesanalmente, nada de polvitos que se mezclan con leche y vamonos que nos vamos. Lo bueno, incluso es mancharse un poquito los labios con el azucar… es señal de que se está disfrutando de verdad.

Uno de los expositores frigoríficos con dulces típicos de El Puerto, arriba al centro, las populares 'Carmelas'.

Se escogen del mostrador porque se ocultan pudorosas detras de un cristal. Los hay  incluso que se las piden de dos en dos, por parejas, una cubierta de azucar glass y otra de crema de chocolate, porque Carmela se pone las dos cosas.

Su historia comienza en 1961 cuando su padre, José Fernández Rodríguez, un hostelero de origen gallego muy conocido en El Puerto y que fundó el Bar Jamón, se hizo cargo de esta confitería que tenía un familiar, llamada anteriormente ‘Los Sanluqueños’.

Pepe Fernández Rodríguez, en 'Casa Joselito'.

El padre de Manolo nació hace 85 años en Tuy, en el Concejo de Porriño (Pontevedra). Con once años -en 1934- vino a El Puerto de chicuco, para ayudar en el almacén de unos gallegos existentes en la esquina de la calle Cruces con Postigo: “La Gloria” que luego sería un bar y freidor de pescado. Allí estuvo hasta que se fue al servicio militar. A la vuelta montó en la esquina de la calle Capillera con Postigo un almacén de comestibles y una taberna, “Casa Joselito”. Luego vendrían el Bar Jamón y el Restaurante y otros negocios de hostelería, como esta confitería.

Ya entonces --estábamos en 1961-- se elaboraba este dulce aunque con otro nombre de mujer “Manola”, José lo cambio por un nombre mucho más portuense y marinero, Carmela y hasta hoy se ha quedado. La Carmela se vende a 0,85 céntimos y la confitería está abierta todos los días tanto para desayunos como para meriendas.

Manolo, con una bandeja de las populares 'Carmelas'.

APARTADO CIENTÍFICO.
Meriondología (ciencia que estudia la merienda y todos aquellos fenómenos de comé que se desarrollan después de la siesta. Las carmelas también pueden estudiarse dentro de la desayunística. (Textos: Pepe Monforte).

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Frente al antiguo Ayuntamiento inaugurado en 1897 siendo alcalde Severiano Ruiz Calderón, construido en parte en el desaparecido convento de los Descalzos, en la Plaza de Isaac Peral, esquina a Nevería se encontraba hasta el 'Bar El Chico'. Y una nota curiosa para biógrafos, en este bar estuvo de 'chicuco' el historiador y Dr. en Historia Javier Maldonado Rosso.

Detrás del mostrador, segundo por la izquierda, Paquito, sobrino de 'El Chico'. Delante del mostrador, primero por la izquierda, Manuel Bollullo López; en el centro con traje gris y pañuelo oscuro en el bolsillo de la chaqueta, Camilo Brea Vila. El niño que aparece es Luciano Vázquez Orihuela.

Antonio Jiménez ‘el Chico’ inauguraría en 1934 un café y tienda de vinos y bebidas en la esquina de la Plaza de Isaac Peral con Nevería, en un antiguo edificio ya desaparecido. En el actual se encuentra la Cafetería ‘La Perla’ propiedad de los Hermanos Ojeda Lores. Hacia 1940 ya era propiedad de Andrés Orihuela Jiménez, pasó a llamarse ‘El Imperial’, mismo nombre mantenido por su siguiente propietario, Manuel Balsaobre Montoya. El establecimiento también fue gestionado por los Giles, que seguiría siendo conocido como ‘Bar El Chico’, hasta su desaparición tras la marcha del Ayuntamiento, en 1976 a su actual ubicación en la Plaza del Polvorista.

De pié, Paquito, sobrino de 'El Chico', sentado a la derecha, con la bata de atender en el Ultramarinos, Luciano Vázquez, natural de San Roque (Cádiz), en una reunión jugando al Dominó.