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El 14 de julio de 1973, se jugaba un partido de fútbol en el campo de la SAFA, entre funcionarios del Ayuntamiento y de la Diputación de Cádiz. En la fotografía, de izquierda a derecha el funcionario municipal José Luis Bernardo, María del Carmen Gutiérrez Perea que hizo el saque de honor, y el funcionario de Diputación, Francisco Bocanegra.

En la imagen, vemos en la fila superior de izquierda a derecha a Manuel García, Federico Aguirre, Jaime Fernández Criado, dos desconocidos, Vicente Martínez, dos desconocidos y Mari Carmen Gutiérrez Perea. El segundo por la derecha de la fila superior es Juan Valiente Moreno. Agachados, el equipo visitante.

Los dos equipos formados por funcionarios de Diputación Provincial y del Ayuntamiento portuense se enfrentaron en partido de fútbol en el terreno de las Escuelas de la Sagrada Familia. El primer tiempo terminó con empate a un gol, marcados por Ceballos, del organismo provincial, y Felíx de los locales. Después se impusieron los de la capital con dos nuevos goles, obra de Ceballos y Rodríguez. El arbitraje de Blas perjudicó a los de casa. A la terminación del choque se atendió a los participantes, principalmente a los forasteros, con una copa de fino portuense en la Caseta Tierra, Mar y Vino, en el recinto ferial de Crevillet.

Joaquín Camacho Graván, delante de un cartel promocional de su úlitmo libro. /Foto: Ruedo Abierto.

Joaquín Camacho Graván nació el 20 de julio de 1947, en la Huerta de Raimunda, también conocida como Huerta de Malacara, situada donde hoy está la barriada del mismo nombre, donde se crió junto a sus cuatro hermanos. Allí vivió entre lechugas, coles, rábanos tomates y todo tipo de verduras de una huerta, además del ordeño y mando, que realizó muchas veces, a las vacas que se criaban allí.

1947.
El año en el que nació Joaquín fueron alcaldes Ignacio Osborne Vázquez y, a partir del 14 de julio, Joaquín Calero Cuenca. Apenas con un mes de vida, el 18 de agosto de 1947, sobre las 9:45 de la noche una explosión en Cádiz producida por unas 200 toneladas de trinitrotolueno, carga de alrededor de 1600 bombas pertenecientes a la II Guerra Mundial y a la Guerra Civil, integradas cabezas de torpedo, minas antisubmarinas y mayoritariamente cargas de profundidad, arrasando la onda expansiva edificaciones, viviendas y cuarteles produciendo cuantiosas víctimas mortales. La población de El Puerto, donde se produjeron numerosas roturas de cristales por la onda expansiva, abandonó el casco antiguo en previsión de una nueva explosión, refugiándose en descampados de la carretera de Sanlúcar y Jerez./En la imagen, reproducción de la portada de Diario de Cádiz del día después de aquella fatídica jornada de 1947.

El Vapor Adriano desplazó a los muelles gaditanos un contingente de soldados zapadores. Instalaciones militares hoy en desuso, cuevas en la Sierra de San Cristóbal, fue el lugar escogido con posterioridad para albergar el resto de material bélico que no había estallado.

CUVILLO.
Joaquín empezará a trabajar con 17 años en la Bodega de Cuvillo, donde estuvo durante 18 años de servicios auxiliares, es decir «echaba mano a lo que le mandaran que había que hacer». Además, durante su vida laboral, regentó una confitería en la calle Pagador, esquina con Palma: ‘La Moderna’. /En la imagen, soporte publicitario de 'Fino Basilio' de Bodegas Cuvillo.

EN LA PLAZA DE TOROS.
Cuatro generaciones de la familia Camacho han prestado sus servicios en la Plaza de Toros de El Puerto. El primero sería su bisabuelo, Francisco Camacho Herrera quien desde la fecha de la fundación --1880-- hasta 1910, trabajó desempeñando diferentes funciones en nuestro coliseo taurino. Le tomó el relevo su abuelo, como clarinero, entre 1910 y 1922, año en el que pasará a ser Maestro de Chiqueros, donde estuvo hasta que se jubiló en 1960. Aquí le dio el relevo al padre de Joaquín quien, entre otras funciones fabricaba las banderillas que se usaban para arponear a los toros mientras, simultáneamente, su tío ejercía de Alguacilillo.

Confeccionando banderillas en la Plaza de Toros a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado. Del libro 'Plaza Real' de Manuel Martínez Alfonso. /Foto: Mesa.

En 1971 Joaquín se incorpora formalmente a la Plaza como conserje de la misma. Desde muy pequeño se movía por los ambientes taurinos de la Plaza de Toros, acompañando a su padre y a su abuelo, en las distintas labores que realizaban en el coso taurino. Desde entonces y hasta 1982, compatibilizaba su trabajo en la Plaza con el que tenía en Bodegas Cuvillo.  Joaquín continuó prestando sus servicios en la Plaza de Toros hasta el año 1999, realizando diferentes funciones: desde chófer de la empresa concesionaria, hasta torilero, pasando por la entrega de banderillas a los toreros, o pintando el ruedo. Compartió algunas laboraes con su hermano Francisco quien, hoy día, es Maestro de Chiqueros de la Plaza. Ambos hermanos conformaron las cuatro generaciones trabajando para el más que centenario coso taurino porteño.

La pareja recién casada, a hombros por la Plaza de Toros.

BODA EN LA PLAZA.
El 10 de abril de 1972 se produjo un hecho insólito hasta entonces en la Plaza Real. Siendo alcalde de El Puerto Fernando T. de Terry Galarza, contrae matrimonio en la capilla del recinto, con Carmen Ruiz, actuando como padrinos el padre de la novia, Antonio Ruiz y la hermana de nuestro protagonista, Teresa Camacho, siendo unas de las pocas personas --además vinculada al mundo taurino-- que ha tenido la oportunidad de realizar su enlace matrimonial en un marco tan peculiar. Años más tarde, el concejal de IU en funciones, José Manuel Vela Cordones, celebró el banquete de su boda con Begoña Serrano Romero, en el ruedo de la Plaza, siendo alcalde Rafael Gómez Ojeda.

EL INÉDITO MUNDO DEL TORO.
Su pasión por el mundo del toro y a cuanto rodea a la Fiesta, le anima a publicar un libro, en el año 2008: ‘El Inédito Mundo del Toro’, un interesante albúm en blanco y negro de medio millar de fotografías, más que inéditas, insólitas, --se ve en una instantánea a S.M. el rey Don Juan Carlos torear una vaquilla--. Como se afirma en la promoción del volúmen, «El editor, ha sabido recopilar, conservar y difundir, con el único propósito de mostrar a los aficionados al mundo del toro, las variopintas situaciones trágicas, cómicas, tiernas, románticas, singulares, sorprendentes y únicas que se dan en él. Es un libro que por su dinamismo, mantiene vivas las imágenes, y transporta al aficionado hasta el mismo ruedo, sintiendo el estremecimiento, que un animal como el toro, transmite al tenerlo de frente, desplazándose con buen tranco y con el poderío que de él se deduce. Por tanto, El inédito mundo del toro, es un libro para aficionados, porque en él se recoge parte de la historia gráfica de un mundo tan infinitamente inmenso y lleno de contenidos, que al buen aficionado hace rememorar, imaginar, sentir y disfrutar de la fiesta del toro. También es un libro para no aficionados, porque las curiosas imágenes, describen una época de nuestra historia, donde el toro y torero dibujaban, en una sociedad un tanto oscurecida, la plasticidad artística, el futuro triunfante y el desafío de unos hombres que saliendo de la nada, tan sólo con su coraje, entrega y afición, se enfrentaban a lo más poderoso del momento, el toro»

Durante la presentación del libro, en el restaurante Bar Jamón. De izquierda a derecha, Joaquín Camacho, Guillermo Boto, Fernando Gago y Pepe Fernández.

LLENAZO EN EL BAR JAMÓN.
La crónica de ese 7 de febrero, la hacía el crítico taurino Curro Orgambides, para Diario de Cádiz: «Llenazo en el Restaurante Bar Jamón, de la portuense ronda de Molino Platero, para la presentación del libro "El inédito mundo del toro. La presentación corrió a cargo de Guillermo Boto que destacó las raíces taurinas del autor del libro, cuya familia ha estado vinculada a la Plaza Real desde la inauguración del coso. El anfitrión, el restaurador Pepe Fernández, mostró tanto su agrado por acoger a la familia taurina portuense como su disposición para acoger cuantos actos de esta naturaleza se celebren. No hay que olvidar que Restaurante Bar Jamón patrocina unos premios con el marchamo de la calidad en la Plaza Real. Por su parte el edil Fernando Gago, celebró el nacimiento de esta nueva publicación taurina de minerva portuense y aportó interesantes y novedosos datos sobre la tradición taurina de El Puerto, remontándose a 1607 para citar los parajes donde se han corrido toros en la ciudad del Guadalete: Plaza de la Iglesia, Plazuela del Castillo, Campo o Egido de San Francisco, Plaza del Polvorista y Muelle y surtidero de Galeras».

TOROS EN CÁDIZ (1929-1967).
Al año siguiente, y tras diez años de trabajo de investigación y recopilatorio, un nuevo libro ve la luz de la mano de Joaquín. «Toros en Cádiz. 1923 a 1967», prologado diez años antes por el catedrático de Lengua y Literatura y ex alcalde El Puerto, Manuel Martínez Alfonso, autor del libro «Plaza Real», a quien está dedicado el volmen, que versa sobre la historia de la Plaza de Toros de Cádiz, haciendo un recorrido por la historia: II República, Guerra Civil, la Dictadura, su clausura y derribo. 400 páginas ilustran más de 600 espectáculos.

Esto escribía el periodista Modesto Barragán, director del programa de Canal Sur ‘Andalucía Directo’, en marzo de 2009 en Diario de Cádiz, quien actuó como presentador del segundo libro de Joaquín.

UNA PLAZA DE TOROS.
«Queden  tranquilos de antemano plataformas a favor o en contra de la llamada fiesta nacional, que lo que sigue no es defensa ni reivindicación alguna en uno u otro sentido. Hoy me refiero a lo que fue esa plaza de toros de Cádiz, de lo que da cuenta con detallada recopilación realizada y publicada estos días el persistente aficionado Joaquín Camacho. Más allá de la visión inevitablemente afectiva con la que los muchos aficionados abrirán este libro, parte de la reciente historia de la Bahía pasa delante de nuestros ojos en las páginas ocres de la vieja cartelería. Espectáculos taurinos, musicales o boxísticos se dan la mano de forma ordenada y perseverante a lo largo de las temporadas que van de 1929 a 1967. Es un hueco para la nostalgia a la que tan exageradamente entregados vivimos muchas veces en la trimilenaria, y un espacio también para buscar el motivo de cuplé, la broma socarrona y el comentario irónico que siempre nos da la historia a poco que la relea uno de Cádiz.

Invitación al acto de presentación de su segundo libro: 'Toros en Cádiz'.

Hablamos de una plaza de toros viva aún en el callejero popular por mucho que ahora tenga nombre de un antiguo general cartaginés que también toreó lo suyo por aquí, por mucho que ahora el ambiente de las 11.000 localidades del viejo coso tenga poco que ver con el que nos ofrece el de las gestiones de tesorería, tráfico... Hoy les animo a que pasen y vean cómo en éste, al igual que en tantos huecos que le quedan por desempolvar al viejo Cádiz, hay motivos para la sorpresa, la risa y la emoción más alegre y más triste a la vez.

En el Casino Gaditano capitalina, durante la presentación de 'Toros en Cádiz', a cargo del periodista Modesto Barragán a quien vemos a la izquierda, en el centro nuestro protagonista y a la derecha, el Teniente de Alcalde Delegado de Turismo del ayuntamiento gadinato, Bruno García.

Porque funesto es también que banderillas negras de la historia escogieran esta zona de fiesta para intentar cercenar la libertad inherente a esta tierra acabando con la vida de tanto inocente. La plaza cayó y calló y la Historia hizo lo demás. El trabajo de hoy, al que ha dado su vida el autor, enseña tal cual lo que tantos vieron y disfrutaron según fue marcando el tiempo que inexorable todavía no ha devuelto lo que aquellas autoridades de finales de los 60 también prometieron. Y hablando de toros, vaya mi reconocimiento a la flamante premio Meridiana entregado por el presidente Chaves el pasado jueves, la emprendedora Ana Alonso, afincada en El Puerto desde tantos años y precursora femenina en la difícil tarea de presidir festejos taurinos».

Entrada de una corrida de toros celebrada el 29 de junio de 1947, año del nacimiento de nuestro protagonista, quien posee una importante colección de entradas y carteles taurinos.

Ambos libros se pueden encontrar en cualquier librería de la provincia e incluso en las de otras provincias españolas. Ahora se encuentra inmerso en la recopilación de datos del que sera su tercer libro. Además, entre sus aficiones se encuentra la del coleccionista, especialmente, como no de carteles y entradas taurinas.

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Hace tiempo que el virus de la amnesia se instaló en la memoria colectiva, este desorden mental nos llevó al olvido de las hoy, personas anónimas, pero que en su día estaban en primera línea de la lucha por las libertades y la democracia. Sería de justicia un reconocimiento a sus aportaciones desinteresada a esta causa.

Con su padre, en el caballo de cartón del Parque del desaparecido fotógrafo Cuellar.

VIDA LABORAL.
Pepito ‘Alberti’ nació el 1 de marzo de 1946. Pertenece a la promoción de 1965 del Instituto Laboral. Durante su vida ha hecho de todo, especialmente se ha dedicado a la hostelería, después de la Librería Alberti, de la que hablamos a continuación. Fue  Jefe de Partida en el Hotel President (Ibiza). Ha sido Jefe de Comedor del Restaurante Curro El Cojo en Puerto Sherry. Gestionó como autónomo el Asador Don Pollo. Antes de su jubilación ha estado cinco temporadas en el Hotel Torremolinos, como Jefe de Cocina. En la actualidad, aunque jubilado desde el 1 de marzo pasado, ejerce como cocinero a domicilio, por encargo.

En el desaparecido restaurante 'Curro el Cojo' de Puerto Sherry.

LIBRERÍA ALBERTI.
José  Gutierrez Ponce,  más conocido como “Pepito Alberti” por aquello del nombre de su librería es una de estas personas olvidadas y poco reconocidas. En 1973 había que tener mucho valor para poner de nombre a su librería: ‘Librería Alberti’. Cuando vuelvo de vacaciones forzosas [el autor de la nótula ha sido preso político] quiero conocerlo y allí  me recibe en la trastienda y veo a muchos jóvenes que más adelante jugaron un papel importante en la vida cultural y política de El Puerto.

Con el desaparecido Luis Sánchez Matabuena, delante de la fachda de la Librería Alberti, en la calle Alquiladores, punto de encuentro de la disidencia en el periodo previo al cambio político.

En el interior de la Libería Alberti, junto al autor de esta nótula, Miguel Marroquín.

Con Rafael Alberti Merello.

ACTIVIDADES CULTURALES.
Yo creo que con la apertura de la librería se dio un salto cultural progresista de los más importante de esta población. No es que no hubiese colectivos culturales, pero del nivel de esta librería, no. Allí se podía encontrar libros prohibidos editados por Ruedo Ibérico, más adelante fue centro de distribución del Mundo Obrero y punto de contacto de todas las fuerzas políticas incipiente. Pepe organizó conferencias semipermitidas; por primera vez trajo a un desconocido Carlos Cano;  al Grupo Jarcha y algunos más; batalló con denuedo por traer al máximo exponente del cantaor flamenco de denuncias Manuel Gerena, siendo prohibido una y otra vez.

Con el desaparecido cantautor Carlos Cano.

Con un grupo de amigos, camaradas del PCE, de izquierda a derecha, Carmelo Ciria Pino, Jesús Espinar Galán, Luis Sánchez Matabuena, Ana Sánchez Alonso, Lourdes Roselló Tarrío y, sentados, Pepe y su mujer.

ACTIVIDAD POLÍTICA.
Con su ingreso en PCE fue el responsable directo de los actos culturales del mismo: organiza durante la Transición un acto multitudinario en el polideportivo con Manuel Gerena y Carlos Cano. El festival de los Cantes de los Pueblos Ibéricos, fue también un éxito absoluto llenando la Plaza de Toros. Lo daba todo,  y  no quería nada. Yo creo que si Pepe hubiese ido en las lista para las elecciones de 1979, --que no quiso-- y hubiese llevado la concejalía de Cultura, la cultura en El Puerto tendría otros derroteros. Pero como tantos otros, fue devorado por los advenedizos. Hoy disfruta de una merecida jubilación. (Texto: Miguel Marroquín).

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Pedro Cairón Calatayud nació en la calle Aurora, muy cerca de la Plaza del Polvorista el 2 de febrero de 1921. Tiene 90 años. Sus padres fueron Josefa y Buenaventura de ahí que sea conocido como ‘Pedro Ventura’. Con dos años, al fallecer su madre, lo mandaron a vivir junto a su hermana Francisca, a Cádiz, donde estudiaría Primaria en el Colegio de Antonio Fazán, durante seis años.

...continúa leyendo "1.018. PEDRO CAIRÓN CALATAYUD. Pedro Ventura."

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Manuel Ruiz-Cetrino Pérez de la Campa es un matemático y maestro que, aunque nacido en Córdoba en el año 1935, estuvo relacionado con nuestra Ciudad donde impartió clases entre 1955 y 1960, apenas con 20 años hasta los 25. Sus padres, Emiliano y Josefina, solo tuvieron ese hijo, al principio de la Guerra Civil, cuyo matrimonio se vio truncado por la contienda, lo que daría como consecuencia una infancia dura. Su inclinación por las matemáticas se manifestó a los 7 años de edad, ocupando en la escuela siempre el primer puesto en dicha materia, derivando su vocación por la enseñanza, en la cordobesa Escuela Normal de Magisterio, al no poder continuar estudios de licenciatura, aunque las matemáticas serían siempre su devoción.

Manuel tiene escrita una novela costumbrista cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, así como ensayos de matemáticas y un nuevo método para las reglas fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir. Es miembro de la Real Sociedad Matemática Española. Jubilado, vive en la actualidad en Peñafiel (Valladolid).

El año del nacimiento de nuestro protagonista, 1935, fue enterrado en El Puerto Tomás  Osborne y Guezala, Conde de Osborne quien se encontraba en posesión de este título pontificio desde junio de 1900. Estaba casado con Felícitas [sic] Vázquez, de cuyo matrimonio fueron sus hijos, Elisa, casada en abril de 1917 con el  Marqués de la Candia;  Enriqueta, María, casada en febrero de 1915 con José Gamero Cívico, Ignacio casado en abril de 1921 con Ana María Vázquez Torres), José Luis, casado con Ángeles Domecq, hija de la Marquesa viuda de Casa Domecq  y Antonio.

Manuel Ruiz Cetrino, a la derecha, durante una interpretacion de 'El Divino Impaciente'

UNA NOVELA DE EL PUERTO.
El año de su nacimiento moría uno de los propietarios de Bodegas Osborne y quizás, casualidades de la vida, fue lo que le inspiró a escribir una novela cuya acción transcurre en El Puerto de Santa María, en el entorno del marco de producción de los vinos del Jerez-Xérès-Sherry.

LA VENDIMIA DE LA NAVAJA.
La trama de «La Vendimia de la Navaja» era de época, en la que podemos reconocer calles y paisajes de El Puerto. Una prostituta había sido brutalmente asesinada y sus restos abandonados. El maestro Tomás Alameda se interesará por este sobrecogedor caso que estremece a la población y que viene a unirse a la desaparición en extrañas circunstancias de un padre de familia al que se le imputa un importante robo. Con la España rural y las relaciones en una bodega al fondo, esta inédita novela escrita en 1960 por  Manuel Ruiz-Cetrino transcurre en El Puerto de Santa María, ejemplo de una ciudad española que se despierta al desarrollismo con todos los fantasmas del pasado como guardianes. Ruiz-Cetrino era una joven promesa literaria a finales de los 50 pero su osadía creativa en unos tiempos muy complicados ahogaron su producción.

HISTORIA DE AMOR.
Además de en El Puerto, impartió clases en Málaga, Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), Lugo y Peñafiel (Valladolid), donde reside ya jubilado. En nuestra Ciudad vivió una relación de amor imposible, que todavía recuerda, --permanece soltero-- y que le hizo abandonar El Puerto al que ha viajado, muchos años, después en varias ocasiones. Además estuvo un tiempo apartado de la docencia oficial, impartiendo clases particulares en su vivienda, en la calle Diego Niño. De aquel amor, prefiere que, aunque su otra protagonista ya no vive, la apasionada historia que vivieron permanezca en el anonimato.

AMIGO DE MIGUEL DELIBES.
Amigo del  vallisoletano, Miguel Delibes, director del periódico El Norte de Castilla, con el que coincidió y con quien se carteaba, leyó un fragmento de ese manuscrito y le recomendó entonces que retocara algunos párrafos, demasiados duros para la época. Otro amigo censor, madrileño, que se guarda en el anonimato, incluso le aconsejó que ni siquiera se atreviera a hacerlo público. «La vendimia de la navaja» era una novela demasiado arriesgada para 1960, porque habla de la corrupción del régimen y su vinculación con las empresas más poderosas de cada comarca.  Una pena, porque la vocación literaria de Ruiz Cetrino desapareció ante la frustración vivida entonces. Eso sí, Ruiz Cetrino colaboró con su nombre y con seudónimo en El Norte de Castilla y La Voz del Sur.

Faena de estiba de botas a un camión.

FRAGMENTO  DE LA NOVELA.
«--Maestro ¿hace un chica?-- le espetó Pastrana, despertándole de sus pensamientos por la plaza de España.
Pastrana, el guardia municipal, iba de paisano y le llamaba desde la puerta de la Taberna Buhigas, en la calle Pagador.

--Ahora mismo se me hace tarde-, se disculpaba Tomás.
--Todavía tiene noche para meterse en su casa. Todo no va a ser leer y escuchar el parte, hombre-- invitaba el agente, con la mano en el ademán de pedirle que se acercara.
--Venga esa copa--, aceptó el maestro, aún aturdido por la narración del abogado desatado.
El sol se estaba emborronando por los perfiles de la Iglesia Prioral y una cigüeña planeaba por el cielo rojizo. Una primavera radiante se apoderaba del Puerto de Santa María, un vaho de los dioses africanos que churruscaba la piel de la ciudad. Una perezosa melancolía se acomodaba en el atardecer. La estampa de aquel cadáver en el melonar se agigantaba en los recuerdos del maestro cuando franqueaba la puerta del local de Buhigas».
/A la izquierda un joven Manuel, en su etapa porteña.

Para leer más de 'La Vendimia de la Navaja' pulsar aquí.

Esta obra narrativa, inédita hasta enero pasado, ha visto la luz en una tirada corta. Y es que Manuel, a sus 76 años, no ha querido que aquellos recuerdos novelados, pasaran al olvido.

| Texto: José María Morillo.

En este video, Antonio cuenta de viva voz, su historia, con todo lujo de detalles, haciendo gala de una memoria prodigiosa a sus 95 años.

Hoy tiene 95 años y una memoria prodigiosa. En abril del pasado año 2010 traíamos a Gente del Puerto a Antonio González Morillo, ‘Antonio Guindate’ que nos contaba una interesante historia en relación a la antigüedad de la Feria, en su origen como Feria de Ganado, tras el lapso de 1916 ante la decadencia y falta de negocio de la misma y después de la Guerra Civil.

...continúa leyendo "1.013. CONTROVERSIA: ¿EXISTIÓ FERIA EN 1942?"

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Luis Soriano Gómez nació el 21 de abril de 1944, en plena II Guerra Mundial, en la Casa de la Aduana, hijo de Manuel Soriano Martín, natural de La Línea y de Carmen Gómez Mesegué, de El Puerto. Es el octavo de diez hermanos. Con posterioridad vivieron en la Avda. de la Bajamar, 24, entre las calles Aguado y Las Cadenas. El mismo día de su nacimiento se representaba por un grupo de artistas locales la obra de Muñoz Seca ‘Anacleto se Divorcia’, en una actuación benéfica. Era alcalde de la ciudad Ignacio Osborne Vázquez.

En la Feria de Primavera, con sus padres, Manuel y Carmen, y sus hermanos Milagros y Bienvenido (+). Año 1950.

Empezó su educación en la escuelita de la señorita Carmen en la calle San Bartolomé, pasando luego al colegio de la Plaza del Polvorista y al de Don Juan ‘el Cojo’ en la calle San Sebastián y por último el Instituto Laboral, o de Santo Domingo. /En la imagen de la izquierda, en Rota, en un campeonato escolar, Luis, agachado.

INICIOS DEL FÚTBOL.
Desde muy pequeño, e influenciado por su hermano Manolo --ver nótula núm. 575 en GdP-- empezó a jugar al fútbol en la Plaza del Polvorista participando en 1957 en Rota en un campeonato escolar. En 1959 formó parte del equipo del Frente de Juventudes y del San Eloy Juvenil (Jerez de la Frontera), participando en un Trofeo de la Vendimia contra el Sevilla Juvenil que, por aquellas fechas, era la cantera del Sevilla C.F. y, entre otros jugó contra Bancalero y Paco Gallego, jugador con posterioridad del Barcelona y de la Selección Española.

Luis, a la derecha de la imagen, con el equipo del Frente de Juventudes. (1959-60).

RACING JUVENIL.
En la temporada 1960-61 entra a formar parte del primer equipo juvenil del Racing, con Fernando Gómez Borrás ‘Tito’, Antonio Miranda, José Antonio Sánchez García, José López ‘Pepito el Comandante’ (hijo del Comandante de la Guardia Municipal), Mariano Serrano ‘Nano’, ... Los entrenadores de este equipo eran Antonio Jiménez ‘Yonete’ (ex presidente de Acocen); Pedro Gil y Juan ‘Chiquete’. Durante aquella temporada y, debido a la gran calidad de los jugadores el campo de fútbol se llenaba de seguidores. Luis fué seleccionado por la Federación Gaditana para formar parte de su selección, jugando un partido en La Línea contra el Málaga, ganando por 5 a 1. El primer gol de este partido lo ganó Soriano con un ‘derechazo’, aunque el toda la vida ha jugado de centro izquierda.

El Racing Juvenil en la Temporada 1960/61. Fila superior, de izquierda a derecha: Beato, Carrasco, Nano, Facundo, Luis Soriano, José Antonio, Tito. Agachados, Miranda, Lele, Castro, Sucino, Lópiz.

RACING TITULAR.
En la temporada 1962-63 fue requerido por Francisco Hurtado para jugar en el primer equipo del Racing, algo insólito hasta esas fechas. Con el equipo de profesionales debutó en el Estadio Domecq de Jerez de la Frontera, contra el Jerez C.F., ganando los nuestros por un contundente 1 a 3. Esa misma temporada se retiró su hermano Manolo, dándose la circunstancia de que ambos coincidieron en el partido homenaje que se celebró.

Durante la instrucción, en el Campamento de San Fernando. Luis a la izquierda de la imagen. 1 de octubre de 1964.

BALÓN DE CÁDIZ Y SERVICIO MILITAR.
En la temporada 1963-64 ficha por el Balón de Cádiz, bajo la batuta de Luis de Miguel, ingresando al finalizar dicha temporada en el Cuartel de Instrucción de San Fernando para hacer el Servicio Militar. Allí coincide con sus paisares Rafael Lores, Andrés Perles Velázquez, Juan Cordero Sucino ‘Juan el de las Quinielas’ por trabajar con su tío Francisco Lara, Guillermo Rivas Acal, ... y una vez jurada bandera tuvo como destino la Junta de Deportes, pidiendo sus servicios el Puerto Real C.F. del que formaría parte con un salario de 300 pesetas por partido. Coincidió con nuestros paisanos, Manuel de la Torre Belenguer, --con posterioridad jugaría en el Racing--, Baldomero, los hermanos Berenguer...

Luis Soriano, en un parque de Villarrobledo (Albacete), en 1966.

Finalizado el servicio millitar el Villarrobledo se interesa por él, y por mediación de Leopoldo Gómez ‘Lupo’ es fichado para la temporada 1966-67.

Presentación del Racing en el Eduardo Dato, temporada 1967/68

En el Estadio del Racing C.P., sosteniendo la pacarta, desconocido y Teja. De pie, Mariano Serrano 'Nano', Martínez Jaen, Chares, Luis Soriano, Manuel Prado 'Lolo', Jaime Ruiz Chinea. Agachados, Sebastián José Vera Palmes, Jesús Bastián, Manuel Gómez Barrera 'Manolín', Miguel Mata y José Breval. Los aficionados a la derecha son Francisco Fernández Acal 'Paquito' de Casa Paco Ceballos, desconocido y Julio Fernández Galloso. 16 de junio de 1967.

REGRESO AL RACING. EL ALAVÉS.
Será en la termporada 1967-68, estando de presidente Bernardo Sancho, cuando vuelve al Racing C.F. donde tendrá de entrenador a Ventura Martínez. Fue una triste temporada para la afición del equipo rojiblanco donde se jugaban el ascenso frente al Alavés. Fueron campeones de grupo y, en la fase de clasificación se eliminó al Baleares, ganando El Puerto por 1 a 0. Luego, en el partido de vuelta en Palma de Mallorca, por 1 a 2. Después tuvieron que medirse con el Alavés, entrenados por Ignacio Eizaguirre siendo secretario técnico Puskas, empatando a cero en el partido de ida en Vitoria y en, El Puerto, a la devolución, el 16 de junio de 1968, se perdió --aún a día de hoy, incomprensiblemente-- por 0 a 2. Todavía se pregunta la afición que es lo que pasó aquel día.

Fichando con el Málaga CF en 1969.

MÁLAGA C.F.
Fue traspasado al Málaga C.F. la temporada siguiente, 1969-69. Este equipo jugaba en Primera División, siendo su presidente Juan Moreno de Luna. Sería luego cedido al filial Atlético Malagueño. Aquel traspaso sería el primero que realizaba el Racing, dejando beneficios a las arcas del equipo local.

En La Rosaleda, con el Málaga contra el Marbella. Ganaraon 3-0.

REGRESO AL RACING Y... ¿JEREZ?
Al principio de la Temporada 1960-70 el Jerez C.F. se interesó por Luis y, cuando las negociaciones estaban prácticamente finalizadas, recibió la visita de Francisco Hurtado, quien había regresado a El Puerto de entrenador planteándole que ‘de ninguna manera se iría al equipo jerezano, ya que el Racing estaba muy interesado por él’. Así, se puso en contacto con Antonio Torres Santiago, secretario de la entidad racinguista y llegaron a un acuerdo fichando por tres años.

Partido benéfico en la Plaza de Toros.

TROFEOS CERVANTES Y DEL CUVILLO.
En 1970, durante los días 22 y 23 de agosto participó en Alcalá de Henares (Madrid), en el Trofeo Cervantes, con los equipos RSD Alcalá, UD Salamanca, Atlético Madrileño y el RC Portuense. Eliminaron en las semifinales al UD Salamanca por 0 a 2 y, en la final, al RSD Alcalá, organizador del Trofeo por 3 a 0, trayéndose para nuestra Ciudad el correspondiente premio.

I Trofeo Ciudad de El Puerto.

En agosto de 1972 se alineó con el equipo del Racing, en el I Trofeo ‘Ciudad de El Puerto’ --ver nótula 831 en GdP-- que se enfrentó al Real Madrid, en la inauguración del Estadio ‘José del Cuvillo’, donde coincidirá con su amigo Sebastián Fleitas Miranda, con quien había coincidido en el CD Málaga.

Luis, en un partido benéfico entre 'El Troncho' y Osborne.

CUELGA LAS BOTAS.
Al terminar la temporada de 1973 ‘colgó las botas’ como profesional, dedicándose al negocio familiar de exportación de pescados. En sus ratos de ocio participaba en partidos de veteranos como el Tritón de Cádiz, con su viejo amigo Leopoldo Gómez ‘Lupo’, así como ‘el Troncho’, los cuales solían jugar todas las Navidades para recaudar fondos para causas benéficas.

En el Estadio 'José del Cuvillo', junto al torero Juan José Padilla y el trío arbitral.

DIRECTIVO.
Formó parte de la entidad rojiblanca en la directiva presidida por Francisco Ferrer Palacios, ocupando el puesto de Delegado de Campo. Posteriormente, durante las temporadas 2004 a 2007 volvió a ser directivo del club. En época reciente, con el Racing a punto de cumplir sus bodas de diamante, se ocupó en organizar dicho evento, dadas las maltrechas arcas del club, poniéndose en contacto con varios jugadores que han pertenecido, a lo largo de su historia al Portuense: Rasero, Peloti, Trujillo, Laínez, Pedro Gil, ...

Con Luis Hoyos y Manu Romero, en el Club Náutico en una entrega de trofeos de raqueta.

En la actualidad, sus aficiones deportivas van por otros derroteros: el pádel y el tenis. En tenis formó parte del equipo de veteranos del Club Náutico de El Puerto, llegando a quedar subcampeones de Andalucía durante dos años. Formaban el equipo con José Luis Nieto, Higinio Obregón, Francisco Perdigones, Manuer Bernal y Luis Hoyos Lorenzo.

En el Salón de Plenos del Ayuntamiento recibieron, en 1998, el homenaje de la Ciudad a su familia al ser la única en El Puerto que contaba, por aquellas fechas, con cinco generaciones vivas. En la imagen, podemos ver además de a sus padres, Manuel y Carmen, a sus hermanas Carmen, Josefa, Milagros, Loli y Maribel, además de sus hermanos Manuel y Bienvenido.

En la actualidad, con el nacimiento de un ‘chozno’ (nieto en cuarta generación), son ya seis generaciones, faltando el patriarca y su mujer, recientemente fallecida, y su hermano Bienvenido. /50 años separan estas dos instantáneas de Luis Soriano Gómez.

Nuestro agradecimiento a Vicente González Lechuga y a Luis Serrano Romero, por su colaboración en la redacción de esta nótula y en la restauración de algunas de las fotografías que la ilustran.

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Jorge Ostenero Rivas nació el 21 de abril de 1943 en Tetuán, población entonces pertenecientes al Marruecos español. Hijo del valenciano José Ostenero y la malagueña Carmen Rivas, tiene una hermana. En la actualidad vive jubilado en Torremolinos, Málaga, de donde es su mujer y en cuya provincia vive, también, su hija. La familia tira...

Su infancia transcurrió en Tetuán donde su padre, ebanista, tenía una carpintería. Debido a la repentina muerte de su progenitor --Jorge tenía 7 años--, tuvieron que venderla.

1943
En 1943 era alcalde de El Puerto Ignacio Osborne Vázquez.  Se celebra una de las primeras Ferias de Ganado después de la Guerra Civil.

Miguel del Pino toma la alternativa en la Plaza de Algeciras, el 14 de junio de 1943. Se publica ‘El Verdugo de Sevilla’ de Pedro Muñoz Seca.El historiador Hipólito Sancho Mayi dirige las obras de reformas que se le van a hacer al Castillo de San Marcos tanto en su exterior como en interior, adoptando a grandes rasgos su aspecto actual. Se construye el Salón Bottaro en Bodegas Terry. Nacen ese año en Sevilla Manuel Delgado Villegas ‘el Arropiero’; el hombre de mundo Javier Tosar Barrera; el autor carnavalesco Diego Caraballo Blanco, y el Doctor en Farmacia y en Ciencias Biológicas, Enrique García-Máiquez Rosado.

El Padre Guerrero, S.J. profesa sus votos sacerdotales. El artesano Ángel Martínez García especializado en figuras de nacimiento, recibe la primera medalla de la Exposición de la Obra Sindical de artesanía de 1943. La hermandad de la Misericordia saca en procesión por primera vez la imagen de su titular, Ntra. Sra. De la Piedad.  Antonio Castillo Lastruci esculpe  Ntra. Sra. De la Amargura en 1943. La imagen costó 1200 pesetas y lleva la firma del imaginero sevillano en la espalda. Soldados españoles pertenecientes a la División Azul, son repatriados desde Rusia, entre ellos el porteño Ramón Sánchez Pina.

Jorge está sentado en el centro de la imagen. Clase de 4º de Bachiller. Colegio de Ntra. Sra. del Pilar (Marianistas) de Tetuán (Marruecos). Año 1957.

UNA DIPLOMATURA Y DOS LICENCIATURAS.
El mundo de la enseñanza, los colegios, han marcado la vida de nuestro profesor. Estudió en los Marianistas (Colegio de Ntra. Sra. del Pilar) de Tetuán gracias a una beca, de lo contrario no habría podido, donde estudió el bachillerato. Luego vendría la Escuela de Magisterio de Ceuta por libre, donde obtiene el título de Maestro de Escuela. Más adelante en la Universidad de Educación a Distancia (UNED), obtendrá las licenciaturas de Geografía e Historia y la de Antropología Social y Cultural.

Don Ángel, don Felix Gallo (director) Don Jorge, en el Colegio Cristóbal Colón.

PRIMERO, MAESTRO.
Durante 40 años se dedicó a la enseñanza, --había terminado la carrera en dos años-- primero en un colegio privado en Tetuán; después, el gobierno marroquí le contrató y, con 18 años, estuvo dando clases en el Instituto Lamchichi de Xauen (Marruecos), mientras preparaba las oposiciones a maestro público. Al aprobar las oposiciones en 1963, estuvo destinado en la ya citada Ceuta, en la Campaña de Alfabetización de Adultos, durante cinco años, hasta 1968, año en el que se realiza concurso de traslado y escoge la península.

Patio del Colegio Cristóbal Colón.

SU LLEGADA A EL PUERTO.
Su siguiente destino será El Puerto de Santa María, llegando en agosto de 1968 un joven Jorge, con 25 años, a impartir clases en el Colegio 'Manuel Siurot'. De ahí pasará a ejercer en el Colegio ‘Cristóbal Colón’, donde permanecerá por un largo periodo de tiempo. Hizo oposiciones a profesor de Instituto de Bachillerato, especialidad de Historia, destinándole primero a la Extensión del I.E.S. ‘José Luis Tejada’  y, posteriormente, al mismo centro ya en horario de mañana. Allí permanecerá hasta su jubilación, ocupando el cargo de director los dos úlitmos años.

Claustro de Profesores del Colegio Cristóbal Colón, fila superior, de izquierda a derecha, Ángel Miguel González, Santiago Moreno actual Consejero de Presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, José Antonio Perales, Valentín Muñoz, Joaquín Guillén, Jorge Ostenero Rivas, Maruja Porras e Inés Cardona. Fila del centro, Miguel Ángel Dávila, Ángel García, Manuel Rojas, Felix Gayo, Ángel  y su esposa Ana Mari Manero, María Bartolomé Bellancos (+). Sentadas, Angelita, desconocida, Petri Santacruz, Desconocida, María Teresa Cano esposa de Jorge, Desconocida, María Teresa Hernández, Desconocida.

Aquí conoce a la que será su mujer, María Teresa Cano del Río, malagueña afincada en El Puerto, con la que se casó en la Iglesia Mayor Prioral hace 41 años. Recuerda un comentario de la que entonces era su novia: "El Puerto de Santa María está lleno de conventos, bodegas y casas antiguas". Recuerda, no obstante que "la vida era muy agradable, provinciana pero muy agradable, donde todo el mundo  se conocía".

Miembro del Orfeón Portuense, podemos verle en la segunda fila, primero por la derecha, en una actuación en la Iglesia Mayor Prioral. En la dirección, Diego Casares.

EL CANTO CORAL.
Jorge disfruta con el canto coral, de hecho perteneció al Orfeón Portuense más de quince años y, actualmente, pertenece a la Coral de Torremolinos. En los últimos tiempos está aprendiendo música y a tocar a guitarra, asistiendo dos días a la semana a la Escuela de Música de Torremolinos.

Jorge, fila superior primero por la izquierda, en el Concierto de Navidad 2010 ofrecido por la Asociación Coral de Torremolinos, donde también aparecen Isabel Arrieta, Clara Utrera y Paco Castón, entre otros.

LA LECTURA, LA ANTROPOLOGÍA, LOS VIAJES...
Aficionado a la lectura sobre todo a la historia y a determinados estudios históricos y algún que otro antropológico. “-Ultimamente he leído una interesante obra sobre Bizancio, que es como se llama la publicación. Otro de un famoso antropólogo, Malinowski ‘Una teoría científica de la cultura’”. Le interesa todo lo publicado sobre la Sábana Santa de Turín, ‘la Síndone’ y, entre unos y otros libros sesudos, siempre hay sitio para una buena novela.

Es afcionado a pasear por las ciudades y conocer a sus gentes. De hecho, ha recorrido Andorra, Portugal, Francia, Italia, Francia, Luxemburgo, Alemania, Bélgica, Holanda, Austria, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Polonia, Marruecos, Egipto, Chile, Sicilia y presume también de conocer toda la geografía nacional.

Con un grupo de amigos en Torremolinos

AMIGOS.
Le gusta mucho hacer y conservar amigos, y especialmente las tertulias. Entre sus amistades porteñas le gusta afirmar que tiene muchos amigos, entre los que se cuentan Joaquín Ruibal, Antonio Chaparro, Andrés Sánchez, Olga Lozano, Marita Merino, Jesús Py, Juan Villarreal, Juan Luis Tijera, Manuel Núñez, Manuel Flores, Gregorio Fuentes, Eduardo Fraile, y... la lista se hace interminable.

Jorge, segundo por la izquierda, con profesores de la extensión del IES 'José Luis Tejada' (clases por la tarde), en una comida de convivencia.

Jorge no contempla El Puerto en la lejanía "--Sigo viviéndolo interiormente; después de más de 35 años es difícil, por no decir imposible, desligarse del hechizo de esta Ciudad" y abunda "recuerdo con especial cariño la forma de ser de la gente, su gracia natural y la simpatía", algo que siempre pone como ejemplo de amistad y saber estar. El Puerto una vez más, ha realizado una conquista para siempre.

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El termómetro no sube de los 12º y son las 10 de la mañana de finales de enero. Las gaviotas residentes en la lonja de la margen izquierda del río, con probable esclerosis en sus arterias por el escaso batir de sus  alas en busca de alimentos, graznan constantemente con esos gritos lastimosos, que más bien parecen los quejidos aflamencados de una soleá  o de un  martinete. Paso por delante de La Taberna La Gaviota, habitualmente llena de clientes hasta la puerta, donde suele haber algún pescador que en  una cestilla expone a la venta un exiguo ranchillo de peces arrancados con eterna paciencia a la bahía. Hoy no hay nadie y me extraña.

Las mesas de La Gaviota, atiborradas con clientes jugando al dominó.

Vuelvo sobre mis pasos y entro en el bar. Confieso que es la primera vez que la visito en 36 años. Es un pequeño bar de no más de treinta metros cuadrados para clientes y unos veinte de trastienda. Cuatro mesas ocupadas por cuatro pescadores cada una, en dos se juega al dominó, en las otras a las cartas, donde se dirime quien será el pagano del café o simplemente la honrilla del vencedor. Enfrente un mostrador, y a su espalda varias docenas de trofeos adornan las estanterías que no sé si proceden de torneos de estas timbas o de otro tipo de concurso.

En la imagen, José Camacho.

LOS 80 AÑOS DE JOSÉ CAMACHO.
La única mesa sin jugadores está ocupada por un parroquiano que parece ajeno al resto de clientes. «--Buenos días, --le digo--, ¿Puedo sentarme?» «--Naturalmente que sí». Me presento, y le digo que me ha llamado la atención este santuario, refugio de viejos pescadores que apuran el último tramo de su vida entre fichas, cartas, chanzas y que les permite pasar el tiempo en el único reducto posible donde olvidar las penurias de sus indignas pensiones. «--Pues yo me llamo José Camacho. Tengo 82 años». José, está tocado con una gorra de visera de color piel de ratón, camiseta, camisa y chaqueta. Un aspecto sereno, saludable y hasta venerable.

El techo de la taberna, con cuatro ventiladores de aspa.

LA TABERNA POR DENTRO.
Mientras lo saludo paseo mi vista por el resto del local. Un remedo de artesonado mudéjar, huérfano de decoración, donde unas vigas negras son entrelazadas por listones a juego, lucen en su techo como único adorno; de él penden cuatro ventiladores de cuatro aspas, probablemente de los primitivos S&P de mediados del siglo XX, al contrario de sus paredes donde no queda un centímetro sin ocupar. Estas, en su parte superior, a las que están adosados unos arcos de medio punto, sirven de marco para unas pinturas  que representan un paisaje del río Guadalete y al fondo El Resbaladero; en el paramento de enfrente, otra pintura  con rederos en plena faena de reparación y un pesquero amarrado al muelle.

Pintura en la pared donde se ve una antigua representación del río Guadalete, sin los bloques de la Plaza de la Pescadería. Cuadros de especies marinas, relojes, platos, fotos antiguas completan la decoración del paramento.

Debajo, y sobre el techo de los urinarios, reposan desde tiempo lejano unas  enormes botellas de cinco litros de Veterano, Caballero y Anís  del Mono, cuyos golletes están tocados por una gorra de guardia urbano, con esas  cuadrículas de los librillos de papel de fumar Jean, una gorra de plato de algún marino de graduación, y un sombrero de paja que le dan un aire de museo; este marco se remata por la custodia que de ellos hacen sendas escafandras de buzo en un cobre obscurecido por el tiempo.

En primer término, los urinarios donde hasta hace poco estaban las botellas de cinco litros de diversos destilados. Al fondo, el fresco pintado en la pared, con el oficio de cordelero y redero y un salvavidas del 'San Telmo'.

CORDELERO.
José Camacho continúa contándome cómo empezó a trabajar a los catorce años y se jubiló con setenta; cincuenta y seis largos años trabajando en tierra, como cordelero, haciendo  malletas (ver nótula núm. 321 de GdP) para las redes; hoy ‘disfruta’ una pensión de 575 euros. Recuerda como no hace muchos años, en El Puerto amarraban ciento setenta barcos, dos docenas faenaban en ‘el moro’ y el resto pasaban hasta cuarenta días en la mar. Hoy apenas veinte, tratan de sobrevivir en las esquilmadas aguas que median entre Cádiz y Ayamonte, en la frontera con Portugal. «--José, y ¿qué piensa de las pateras?». «--Pues, en las fatiguitas que tienen que estar pasando esas criaturas pa venir a ahogarse aquí, yo no sé la forma de vivir que tienen por ahí, pero cuando vienen, es porque deben estar pasándolo mu mal».

Las paredes no dejan espacio para el vacío, en una especie de 'horror vacui' de un barroco marinero.

EL NAUFRAGIO DE VICENTE.
Al lado está Vicente, ochenta y un años, viudo, cuenta como se embarcó con dieciséis años y pasó más de  diez faenando en el Caribe. Muchas noches de mala mar. Náufrago en dos ocasiones. Cuando me va a contar qué se piensa mientras  se está en el agua a la espera de rescate, unas voces en la mesa colindante celebran alguna jugada que atrae más el interés de Vicente, y decido dejar para otro día oír de viva voz, qué pasa por la cabeza de un  náufrago mientras está en esa situación.

Patio de la casa de la Taberna, vista desde el interior a la calle.

TABERNA, PENSIÓN Y CASA DE TRATO.
Alguien me contó que la taberna tiene como tal, más de ochenta años de antigüedad. En un tiempo fue prostíbulo, dedicando la planta alta a pensión por horas, como mucho, una noche; abajo la taberna donde se alegraban las pajarillas los parroquianos, al amor del coñac y del anís propios de la época, sin desdeñar los ocasionales güisquis  y ginebras.

ENTRE ‘EL CHIGÜI’ Y ‘EL PRINGUE’.
Por cierto que, tomando café con mi amigo Salvador Cortés ‘el Chigüi’, --con nótula núm. 307 en GdP en la imagen de la izquierda-- me contó cómo, con posterioridad a la actividad de comercio carnal, allí se alojó su amigo y compañero de trabajo en VIPA (Vidrieras Palma), ‘El Pringue’, simpático personaje, y que debía este mote a su exagerada afición a los cocidos  con generosa ‘pringá’. En sus años mozos,  ‘El Pringue’, aficionado a la pesca, pedía a los pescadores de caña le permitieran acompañarles, aunque solo fuera ‘para darle sombra al botijo’ y mantener el agua fresquita. ‘El Pringue’  andaba siempre ofreciendo su ayuda a todo el mundo para agenciarse unas perrillas, hasta  que logró entrar en VIPA donde trabajó como palero y después en alguna otra función. Tras las duras jornadas de trabajo, los operarios solían ducharse, más en verano que en invierno. El agua que se utilizaba era fría y al remitir el verano, los más proclives a una higiene diaria, tuvieron que ingeniárselas para lograr agua caliente, y aquí surgió el talento de “El Chigüi”. El horno cuyas temperaturas alcanzaban los 1500º en su interior, irradiaban a una determinada altura setenta u ochenta, justo contra la pared a cuya espalda se hallaban  las duchas. Solo tuvo que elevar las tuberías a ese nivel, para disponer de un sistema de calefacción que permitió a todos disfrutar de gratificante placer. Aquí estaba “El Pringue”, quien no se sabe si por sus enormes atracones de pringá o por su genética, pese a su baja estatura, desarrolló unos enormes atributos sexuales y se jactaba ante sus compañeros desnudos de tales proporciones. No solo presumía de ello, sino que les amenazaba para que no se agacharan a coger el jabón porque corrían evidente riesgo.

El acceso a la casa de la Taberna de la Gaviota, no tiene puerta de la calle, accediéndose directamente al patio donde existe un taller de imprenta y viviendas.

EL MUELLE.
La taberna estaba atiborrada. Busqué como en anteriores ocasiones a Juan Diego, joven patrón que atesora “millones” de anécdotas, como él dice, de su vida en la mar, pero tampoco estaba. Me fui hacia la balaustrada del Guadalete, iniciando un paseo de unos cien metros que separan la taberna del muelle. Mientras camino observo cómo está bajando la marea y deja al desnudo los bloques de protección, que cubiertos con un musgo de verde intenso, son fuente de alimentación de bogas y cangrejos.

Vista del río Guadalete, desde el Edificio Vistalegre. (Foto: Vicente González Lechuga).

‘EL CACHORRO’.
Próximos al embarcadero y sentados en un banco, dos hombres mantienen una animada charla. Me siento al lado de ellos y después de saludarles me presento. Para mi suerte, uno de ellos  es un pescador jubilado: José Mª, 'el Cachorro' natural de Lepe,  78 años, barba de dos días, rala, con zonas menos pobladas que en otras; aprecio una piel escasa de arrugas y de tono sonrosado que desmentiría sus más de cuarenta y cinco años  como marinero; conserva gran parte de un cabello entrecano. Mirada franca en ojos gastados, uno de ellos un tanto enrojecido y tal vez producto de incipiente conjuntivitis, deja ver en su lagrimal una pequeña legaña.

Solo he tenido que preguntarle por la bolsa de pescado situada a sus pies, cuando me enseña su contenido; varios salmonetes de buen tamaño y unas pescadillas; de inmediato, una  catarata de información sobre la procedencia de la bolsa. «--Esta mañana a las siete, ya estaba ayudando a los pescadores en la descarga y haciéndoles “mandaos”, ¿sabe  usté?…». Y continuó con su historia mientras yo observaba un nervioso movimiento de manos acariciándose ora una, ora la otra, que no sabría si atribuirlo a un tic, consecuencia de  los muchos años de jalar de redes, maromas y malletas y que me recuerda aquella escena de la película “Tiempos modernos”, en la que su protagonista, Charlot, trabajaba en una cadena de montaje; toda la jornada en monótona y rutinaria acción de apretar tornillos con ambas manos, derivaban en el regreso a su domicilio, en un acto reflejo del que no podía prescindir en un repetitivo gesto de sus  manos… (Texto y fotos: Alberto Boutellier Caparrós).

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Aquel Sábado Santo de 1977, el 9 de abril, la mitad de los españoles disfrutaban de sus vacaciones de Semana Santa o estaba viendo procesiones cuando, llegó la noticia de la legalización del Partido Comunista de España. El presidente del gobierno Adolfo Suárez, y el Secretario del PCE, Santiago Carrillo, habían acordado tras arduas negociaciones que ‘el Partido’, como se le conocía en el periodo predemocrático, sería legalizado aquel Sábado Santo. La paradoja se daría que la legalización del PCE llevó aparejado un claro declive político y electoral, tras tantos años de militancia clandestina.

El libro de Joaquín BardavíO 'Sábado Santo Rojo', publicado en 1980.

La noticia saltó a las seis de la tarde de los teletipos de la agencia de noticias Europa Press y de ahí, a Radio Nacional de España. Un descompuesto Alejo García, que casi sin aliento tras la carrera que se pegó entre la sala de teletipos y el estudio, leía ante los micrófonos de RNE: «Señoras y señores, hace unos momentos, fuentes autorizadas del Ministerio de la Gobernación han confirmado que el Partido Comunista...perdón... que el Partido Comunista de España ha quedado legalizado e inscrito en el... perdón... (ráfaga musical)... Hace unos momentos fuentes autorizadas...(ráfaga musical)». Luego, la televisión, los periódicos...

Resumen de Televisión Española.

¿Donde estaban?, ¿Que pensaron? ¿Que hicieron?

Estos 10 portuenses nos cuentan como vivieron aquella jornada, el momento político más delicado de la Transición Española, hace 34 años.

Francis Gómez Real.
Gerente bar la Draga/Herrería.

"Tenía seis años y no lo recuerdo, pero tuvo que ser muy bonito. Cuando tomé conciencia de que significaba aquello, aprecié la importancia del momento histórico y lo que suponía para la libertad en España, independientemente de mi forma de pensar. No todos tenemos que pensar igual, pero defiendo que cada uno pueda hacerlo libremente".

Miguel Marroquín Travieso.
Jubilado, ex militante del PC."

Tenía 34 años y estaba en casa. Al enterarme por la radio, yo como otros nos dirigimos a la sede oficiosa del Partido Comunista en la calle de Los Toreros. Allí nos congregamos junto a Antonio Álvarez Herrera, mi mujer Maruja, Manolo Espinar Galán, Rafael Gómez Ojeda, mi hermano Pepe Marroquín 'el Bloque', José María García Caballero 'el Carnicero', Antonio Ortega, ... Lo celebramos y preparamos la jornada del día siguiente en la que, en el Parque Calderón voceamos en libertad el periódico 'Mundo Obrero' y vendimos insignias y otros reclamos con los símbolos del PC".

José Puente García.
Estudiante universitario jubilado. Falangista.

"Tenía 45 años y me cogió en Arcos de la Frontera donde estaba con mi mujer y mis hijos para ver las procesiones y el domingo la suelta del toro. Como estaba desconectado de prensa, radio y televisión, relacionándome solo con el pueblo llano, me enteré de la noticia al regresar a El Puerto. No me cogió de sorpresa pues era algo que se rumoreaba desde hacía días. Tuve una sensación confusa al vivir la noticia a toro pasado pues, efectivamente, el gobierno había utilizado el efecto sorpresa. Salvo los interesados, la gente estaba a lo suyo".

Francisco M. Arniz Sanz.
Pintor y Crítico de Arte. Colaboró en la clandestinidad con en el PSUC, versión catalana del PC. Ex concejal del PP.

“El día que legalizaron el PC estaba en Barcelona, donde vivía desde 1971, celebrando con amigos la legalización con champán y tarta personalizada con emblemas del partido. Vivimos la alegría por la legalización del último partido que quedaba por legalizar y que de no haber ocurrido no se hubiesen celebrado unas elecciones completamente libres. Como tampoco hubiese podido regresar nuestro ilustre paisano, Rafael Alberti. Publiqué por esas fechas el libro ‘Homenaje a Rafael Alberti: Del Corazón de mi pueblo’, en edición cuatrilingüe. También, entre marzo y abril, publiqué en Madrid, un estudio bio-bibliográfico sobre el poeta, en la revista ‘Galeradas’.

José Luis Jiménez Alcázar.
Propietario del restaurante 'Pescados Capitales'.

"Tenía 33 años y estaba en Madrid, donde regentaba en el Paseo de la Castellana el restaurante 'Sansofé', que en guanche significa 'bienvenido'. Estaba en mi casa, vivía en la calle Dr. Fleming, 54 donde además tenía la oficina. Al bajar a la marisquería que había en los bajos de mi vivienda, el dueño me espetó: "¿Tu te crees que hay derecho que hoy hayan legalizado a los rojos?". Subí a casa y avisé a mi mujer e hijos que tuvieran cuidado por los posibles altercados que se pudieran producir, algo que no sucedió. A mi también me molestó la fecha elegida".

Paco Artola Beuzón.
Jubilado. Militante del PC.

"Tenía 41 años y estaba viendo una película en el Cine Moderno junto al sindicalista Paco Ibañez, cuyo nombre no consigo recodar. Así que me enteré dos horas mas tarde que el resto de los españoles porque, no fue hasta llegar a mi casa, en la Barriada José Antonio cuando me dieron la feliz noticia. Bien es verdad que en la calle ya había una cierta tolerancia hacia nosotros, los comunistas. Me quedé en casa comentándolo con mi mujer ya que nunca me han llenado los entusiasmos del momento".

Fernando Mora Eliso.
Ex director de SAFA-San Luis.

"Tenía 27 años y venía de viaje desde Bujalance, donde estaba de director del colegio de SAFA en dirección El Puerto. A la altura de Córdoba me enteré por la radio de que se había legalizado el PC. Muchos pensamientos vinieron a mi mente. Yo creía en la democracia y creía que aquello era factible. Me acordé de Julio Anguita, cuya primera mujer era de Bujalance y que me había ayudado en numerosas ocasiones desde Córdoba. En El Puerto me incorporé a los cultos religiosos del Sábado de Resurrección y, a mi regreso a Bujalance, pude compartir la satisfacción de los comunistas sabedores todos que, con aquella legalización, se iba a posibilitar que la democracia lo fuera de lleno".

Enrique Pedregal Valenzuela.
Ex alcalde pre democrático de El Puerto. Empresario.

"Tenía 40 años y formaba parte de la Corporación que presidía Manolo Martínez Alfonso, como Teniente de Alcalde. Con él nos reunimos --yo pensaba que era contrario-- y resultó que le pareció bien la actuación del gobierno pues a su juicio "se iban a acabar las rencillas". También estuve con el ex alcalde Fernando T. de Terry y otros concejales que pertenecieron a su corporación. "¡Bueno se van a poner los militares!", exclamé. Llamé a la Base de Rota donde tenía amistades y hablé con  el almirante ¿Ricardo Cruz? que no lo sabía, creo que por falta de diligencia de los oficiales que estaban de guardia. Recuerdo que afirmé: "Por fin vamos a saber quienes son", pues aunque se conocía a los líderes locales, el grueso militaba en la clandestinidad".

Rafael Gómez Ojeda.
Ex alcalde comunista. Jubilado.

“Tenía 43 años. Sabíamos algo, pero no se podía decir. Estábamos casi convencidos de que iba a pasar. Santiago Carrillo había dado la consigna de que no saliéramos a la calle, ni lo celebráramos con gritos, no fuera a parecer una revancha. Parecía que no iba a llegar nunca y es que nunca llegaba, pero el sueño se vio cumplido. Me acordé de mi padre, fusilado durante la Guerra, que dio su vida por la libertad. Y ya podíamos decirlo, recordarlo, sin temor y expresar nuestros sentimientos. Al día siguiente, los camaradas fuimos al Parque Calderón, con un clavel en la solapa y nos pusimos a celebrarlo invitando a una copa a todo el que quiso que pasaba por allí, en el desaparecido bar existente frente al también desaparecido carrusel de los caballitos.

Fue una alegría mas grande que cuando se murió Franco: una explosión de alegría”.

Fernando Gago García.
Ex alcalde independiente. Emérito de RRPP.

"Tenía 36 años y me  dirigía a la Casa de Ejercicios de 'La Inmaculada' de los Jesuitas a los oficios del sábado santo: la vigilia de Pascua de Resurrección y bendición del Cirio Pascual cuando, por la radio me enteré de la noticia. Y pensé 'Mira que bien, ya estamos todos unidos en paz'. Lo atribuí a los buenos oficios de S.M. el Rey". (Texto: José María Morillo).

Francisco Arniz celebrando, puño en alto, la legalización del PC. Le acompañan Amador Rey Fondo y Javier Aragüez

Rafael Gómez Ojeda, en el centro de la imagen, durante una concentración pro Aministía política en Cádiz, un año antes. Al final de la misma fue detenido junto a Rafael Román, José Ramón Pérez Díez-Alersi (a la izquierda de la imagen) y otros.

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Hace más de treinta años, le llamaban ‘Loco’ por correr. Salía de trabajar y a correr. Los fines de semana, se levantaba temprano y a correr. Correr, correr, correr... ¿De que o quienes huía Pedro Rizo el ‘Maratón Man’ de El Puerto? ¿Huía de si mismo? ¿Huía de la vida?

Pedro Rizo era de los antiguos: Trabajar mucho en la construcción, fumar sin parar dos 0 tres cajetillas diarias y ennegrecer sus pulmones . Crearse una dependencia con el tabaco que lo iba a matar. Sus copitas... bueno de vez en cuando. Mala vida para un trabajador de la construcción. El se lo notaba pues por la mañana, toser, escupir, el pecho...

Un buen día fue al médico y este lo asustó: O dejaba el tabaco poco a poco o sus pulmones no aguantaban más. En verdad Pedro se acojinó y tomó una decisión radical: dejar el tabaco. Así, sin más. Estaba claro: huía de su enemigo el tabaco, la nicotina. El había encontrado ese remedio providencial y creyó en él. El deporte, la carrera, lo podía salvar. He hablado mucho con él sobre este tema y él cree a pies juntillas en este remedio providencial cuando ya tiene mas de setenta años. Me dice a mí cuando estoy próximo a su edad y tengo algún problema de agobio o de ansiedad, que me ponga a correr.

Cree en lo que hace y su salud se ha mejorado muchísimo. Come de todo, duerme estupendamente, todo le cae bien e incluso comiendo, se toma una copita. Se le quitó la tos, los problemas del tabaco y los que antes se metían con él --porque claro, ver a un tío en calzones blancos corriendo por El Puerto en los años setenta, en que no había cultura del deporte y la salud, manda huevos-- pues los que antes se metían con él ahora lo envidian y andan con bastones, barrigones, y otros que no pueden ni andar.

XVII Carrera Popular de San Silvestre (Chipiona).

XXXI Carrera Urbana Ciudad de Jerez.

Corriendo en El Cuervo (Sevilla).

1935.
Pedro Rizo nació en El Puerto en el año 1935. Menudo año. Nació en el Barrio Alto. Hijo de un trabajador del campo o de lo que saliera, con un montón de hermanos, tuvo una niñez durísima, ¿Cómo no? Pasó hambre... si su padre se quedaba parado, le quitaban hasta el médico y tenían los críos que ir con sus madres si enfermaban --no tenían seguro de paro-- al médico de la Beneficencia en el hospital de San Juan de Dios en Micaela Aramburu. Desde aquí, un recuerdo imborrable a aquellos médicos de Beneficencia que con escasísimos medios y ayudados por la farmacia --preciosa, por cierto-- del hospital y sus monjas las Hijas de la Caridad de inmaculada y almidonada cofia, atendían y aliviaban como podían de tantísimos males todos derivados de la miseria y la pobreza con que malvivía gran parte de la población de El Puerto. Don Servando, Don Antonio García Sánchez, Don Agustín Fernández son un ejemplo de aquellos médicos de la Beneficencia.

Con unos compañeros de carrera. /Foto: Sebas Rey.

LAS CUATRO REGLAS.
Pedro estuvo hasta los nueve afios en el colegio de San José de Calasanz vulgo Hospitalito. Aprendió las cuatro reglas y lo que era menester de lectura para un niño que tenía que trabajar pronto para ayudar en su casa. Y efectivamente se colocó con nueve años guardando vacas en la finca La Carlota. Ganaba un duro y mantenido. Esto de 'mantenido' parece que no pero tiene su importancia: era lo primero que buscaban aquellos padres cuando colocaban a un crío en el campo: por lo menos tenían la seguridad de que comían el plato de potaje caliente. Eso no faltaba en los campos. La olla grande o lo que dice el vulgo 'cucharón y paso atrás'.

EL CAMPO.
Trabajó después con la azada en el campo. Todavía me acuerdo yo de aquellos jornaleros portuenses que al llegar al 'Lejío' (Egido) después de una jornada agotadora, venían andando desde La Negra, Atalaya, o la Canal, tras estar todo el día cavando con la azada. Derrengados, sedientos, los sombreros descoloridos, las manos destrozadas... y llegar a sus casas, aquellos patios corraleros del Barrio Alto a tomarse un lebrillo de gazpacho o lo que hubiera de sustento. Algunos con la 'zoleta' al hombro de escardar trigo o cebada.

Carrera Nocturna de San Silvestre 2010, donde fue homenajeado Pedro Rizo. (Chipiona). /Foto: Sebas Rey

PICAPEDRERO.
Después del campo, Pedro Rizo con 18 años se colocará de 'picapedrero' en la empresa Ginés Navarro, haciendo la carretera Jerez-El Puerto por el nuevo trazado que nosotros hemos llamado siempre 'La Trocha’, es decir el antiguo camino de Jerez sin pasar por El Portal. Ganaba de 'picapedrero', es decir de partidor de piedras a mano, golpeándolas con un martillo de mango largo o 'machota' sujetando a veces las piedras, con los pies con el consiguiente peligro, 214 pesetas la quincena. El golpe tenía que ser certero porque te podías machacar los dedos de los pies. Los accidentes eran frecuentes y había que voltear el martillo sujeto por el extremo del mango con las dos manos, describir en el aire una especie de semi circunferencia y golpear con fuerza la 'piedra madre', es decir la piedra grande. Después las más pequeñas se partían más fácilmente si se puede decir así porque fácil no había nada... las piedras de San José del Valle son muy duras, muy buenas para aquellas carreteras. Picapedrero... un oficio maldito. Manos ensangrentadas, pies hechos de sangre y moratones, gafas de motorista antiguo en los ojos para que las esquirlas de piedra no te dejaran ciego. Ocho horas diarias.

TONELERO.
Después Pedro, nuestro ‘Maratón man’, si él nos permite que lo llamemos así, trabajó --yo creo que Pedro ha trabajado más que maratones ha hecho-- durante cinco o seis años en la tonelería de Jose Luis Huertas en la calle Cruces y luego en la construcción hasta su jubilación.

Pedro Rizo se casó en el sesenta y tres y tuvo tres hijos: dos hembras y un varón. Ha cumplido con ellos en la vida.

RECORRIDOS.
Como ha cumplido en sus carreras y maratones por circuitos de Sevilla (20 maratones); Jerez (10 maratones); Cádiz, San Fernando, Rota y Chipiona; Vía Verde Coripe-Olvera; maratón popular de El Puerto de Santa María, Córdoba, Vejer,  Sanlúcar, Trebujena. De todo ello guarda trofeos, placas, reconocimientos, diplomas, homenajes... en su pequeño piso de una 'corrala' de la calle Santa Clara, en cajones, estanterías, armarios y hasta debajo de la cama, tanto trofeo, tanta chatarrería dorada con santo y seña grabados de sus premios y participaciones. Su mujer soporta con paciencia que le tenga ocupada toda la casa con tanto trofeo, ya que ella no sabe donde meter ni siquiera un paño de cocina. Pero Pedro soporta con estoicidad tanta protesta.

MÉDICO DE SI MISMO.
Moliere, el gran comediógrafo francés, en su obra 'El médico a palos»' creo que insertó la frase «Médico, cúrate a ti mismo». Pedro, sin ser médico, se ha curado a sí mismo y hoy es consciente de la importancia que tiene la decisión que tomó en su día, de correr para buscar la salud ya que el tabaco le iba a matar. Aparte de eso, la carrera y el maratón le ha dado un aliciente en su vida, pues viaja, conoce gente, ha sido nombrado deportista del año en El Puerto, ha recibido galardones, homenajes... de todo. Pero claro eso exige esfuerzo, soledad, el entrenamiento de día a día con lluvia, fría, viento, calor, sudores, sed, calambres. Pedro tiene un correr fácil pues apenas levanta los pies del suelo. Parece que no corre, pero ponte a su lado y verás. /Foto: Miguel Díaz.

A la pregunta que le hago de qué espera ya de la vida, me responde que «--Vivir lo mejor posible». Comer, beber su copita, salir, hasta que le llegue la hora. Cada mañana que se levanta, piensa que tiene un día más de vida. Pedro es muy austero y vive con una pensión corta pero se apaña. Le encanta correr por la sierra pues es un ecologista nato. En el argot de los maratonianos le llaman Pedro 'el Viejo'. Ya es algo para pasar a la historia. Ya saben Pedro 'el Cruel', Pedro 'el Grande'...

De izquierda a derecha, Pedro Rizo, Fernando Mora Eliso, director a la sazón de SAFA-San Luis, Antonio Muñoz Cuenca y Luis Benvenuty Morales, en 2008,, curante la presentación del Libro 'Paisajes y Paisanaje'0 del autor de esta nótula, en el que figura nuestro protagonista. /Foto: Carmen Álvarez.

EL PAISAJE.
Conoce perfectamente todo el paisaje portuense: Camino Viejo de Rota, cañada del Verdugo, camino de los Romanos, Molino Platero... muchas piedras, arbustos y retamas son testigos de su entrenamiento diario y confidentes suyos pues son señales que le indican lo que lleva recorrido, y lo que le falta. En su correr diario, salvo cuando va con amigos del Club Alcanatif, Pedro es un solitario que va .metido en su mundo interior ensimismado, sudoroso. Su entrenamiento diario es su verdadero maratón pues ahí no hay premios, ni halagos, ni trofeos. Está él solo con sus pensamientos y el camino. Como es duro, Pedro va pensando en las mil cosas del día para hacerlo más llevadereo. Y así durante treinta años. Es un guerrero. Su fuerza, su voluntad, su tesón, su esfuerzo... Pedro es un héroe de Salamina, un hombre de la calle Santa Clara... un luchador. Vive y vivirá para contarlo. (Texto: Antonio Muñoz Cuenca).

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PROFESORES.
De izquierda a derecha: Áureo Sanz Hernangil; Antonio de la Torre González; Eduardo Ballesteros Salas; Diego Muñoz; Federico Verdi; Srta. Sanz (Hija de Don Áureo); Miguel Zea Quiroga (Director); Srta. Maria Teresa Peral Pino (Casada con Guillermo Jiménez); Srta. Paquita Aquino; Manuel Moreno Romero; Siro Morata Torres (era además de maestro, practicante y daría clases en La Salle) y Enrique Pedregal Valenzuela.

EL EDIFICIO.
La fachada lateral del Colegio, por la Bajada del Castillo, junto al edificio que albergó hasta hace escasas fechas los Jugados. En la actualidad, derrumbado el Colegio -que también albergó a la Agrupación Cultural Medusa, oficinas, viviendas y el Restaurante “La Abuela María”, ocupan el espacio que tantos y tantos porteños guardan con buen sabor, entre sus recuerdos infantiles.

LOS PEQUEÑOS.
De izquierda a derecha: 1ª fila.- Alfonso Gutiérrez Colosía; Francisco Rodríguez Rendón; Severo Ruiz Calderón; Rafael Hernández Venegas; Manuel Pasage Martínez; Flor Pedregal; Pinilla García. 2ª fila: ¿Diego Muñoz Ávila?; Desconocido; José Beltrán Serrano; Álvaro Höhr Jiménez; Jose Luis Hernández Venegas; Andrés Soler Ferrer; Ángel Medinilla Cantera. 3ª fila.- Manuel Camacho Villegas; Rafael Muñoz Bellvís; Juan Cárave García; Menchaca; Francisco Javier Muñoz Manzanera; Ángel Moresco Suárez. 4ª fila.- Francisco de Paula Ojeda Román y José Ojeda Román (hijos de José Ojeda Leiva de la panadería Ojeda en la calle Ganado; Roberto Muñoz Ávila; desconocido; desconocido; desconocido; desconocido. 5ª fila.- Desconocido; desconocido; Juan Suárez Ávila;  Ángel Albert Alonso; ¿Ángel Mena Alonso?; Mariano Cantera Farrugia; José Ignacio Jiménez González Nandín; Ignacio Paullada Porras (hermano del que está en Urbanismo). 6ª fila: Desconocido; desconocido; Manuel Sánchez Balber (Marino Mercante, hijo del Sastre que estaba junto a la casa de los Valimaña Lechuga "Macario" y a la barbería de "Rojitas" en la calle Luna y frente al Banco Hispano Americano); Juan Muñoz Ávila; Guillermo Fernández Ahumada; desconocido; Jorge Gutiérrez Colosía; Mariano Medinilla Cantera. 7ª fila.- ¿José Muñoz?; desconocido; José María Giménez Torrent; ¿Juan Luis Villar?; Luis Pastrana Moreno; Jesús Suárez Ávila; desconocido. 8ª fila.- Javier Merchante Gutiérrez; puede ser José López (hijo del que fuera Comandante de los Guardias); desconocido; desconocido (puede ser José Felipe González Gómez); José Antonio Márquez Carrascosa; Javier Bermúdez Tejada; Joaquín Anelo. 9ª fila.- Rafael Bellvís Porras; Nicanor Gómez González; Indalecio Rábago Vega; Ramón Matiola Mayorga; Francisco López Franco; Francisco Basallote Roca y desconocido.

LOS MAYORES.
De izquierda a derecha: 1ª fila.- Antonio Arredondo del Río; Ignacio Sordo de la Torre; Francisco López Cepero; Guillermo Roselló Castell; Rogelio Galán Benegas; Antonio Lebrón Iturriaga (muy amigo de la pandilla de Juan Luis Bermúdez, Vicente González; Jesús Jiménez, Fernando León, etc.). 2ª fila.- Ramón Lizaso Solinís; Emiliano Cristóbal Dato; Guillermo Benvenuty Díaz; Benito Gago García; desconocido;  Francisco Javier Moresco Suárez; Rafael de los Santos Rodríguez. 3ª fila.- José Luís Moresco Suárez; José María Pedregal Valenzuela; Miguel Caccetta de la Rubiera; José Crespo Chacón; José Zaragoza Roselló; Jesús Jiménez Alcázar, 4ª fila.- Desconocido; José María García Maiquez; Manuel García Pérez; Ignacio Enciso; Antonio Márquez Crespo (el procurador); Luís Suárez Ávila;, abogado y colaborador de estas páginas. 5ª fila.- Eduardo Benjumeda Osborne; Pedro Hencho o Enche García; Luís Requino; Miguel Rascón Roselló; Manuel Albert Alonso; Álvaro Osborne Tosar; Ignacio Benjumeda Osborne. 6ª fila.- Manuel Tosar Bayo; Fernando Bootello Reyes; Fernando León García; Juan Luís Perles Giner; puede ser un Calero; Enrique Garcia Máiquez. 7ª fila.- Ángel Mena Alonso; Rafael Gómez Garcia; Jaime Benjumeda Osborne; Víctor Gómez Giménez;  Roberto Rendón Gómez; desconocido; Julio Cristóbal Dato. 8ª fila.- Leopoldo Jiménez Ruiz; Ángel Albert Alonso; Eduardo Ruiz-Cortina Ruiz; Bartolomé Romero Haupold; Miguel Roselló; José Domínguez Camacho; Francisco Rascón Nieto.  9ª fila.- José Gómez Giménez; José Cárave Moreno 'Lele Cárave'; Juan Rodríguez; José Cabrera Ordinez; Sancho Sancho Sancho; Cristino Arredondo del Río.

Orla de la que se han extraído las fotografías que se documentan en esta nótula.

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(*) Nota los Giménez descendientes de los de la Panadería "La Pastora" es con "G", como José y Víctor Gómez Giménez y José María Giménez Torrent (Hijo de Tomás Giménez Benito y Milagros Torrent Sánchez). Ambos dos José han fallecido.

Más nótulas del Colegio de La Pescadería:
107. COLEGIO LA PESCADERÍA. Antiguos alumnos (I).
238. COLEGIO LA PESCADERÍA. Curso 1950/51(II).
239. COLEGIO LA PESCADERÍA. Curso 1959/60 (III)
324. COLEGIO LA PESCADERÍA. Preparatoria. 1959/60. (IV).

Nuestro agradecimiento a Vicente González Lechuga por su colaboración imprescindible en la elaboración de esta nótula.

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