'Duende y misterio del flamenco' es un ecorrido documental sobre el mundo del flamenco, un arte que el director del film, el español Edgard Neville siempre admiró y del que se declaró fiel seguidor. Con la voz en off de Fernando Rey se narra la historia de dicho género musical mediante diversas escenificaciones donde se aprende a diferenciar tipos de flamenco: martinetes, soleares, tarantos, seguiriyas, bulerías, tonás, tangos, alegrías y fandangos.
En El Puerto se rodó en el río Guadalete y el Vapor, en el muelle pesquero de la Otra Banda, con el Parque Calderón de Fondo, en la Bajada del Castillo, en la Avenida Micaela Aramburu delante del Palacio de los Duques de Medinaceli y en el mismo Vapor Adriano I.
Ronda, Granada, Madrid, Toledo, Málaga y otras localizaciones de la península ibérica fueron los exteriores monumentales que sirvieron de plató natural del film. Se estrenó en España el 15 de diciembre de 1952, y en ella aparecen artistas consagrados como el bailarín Antonio, de reconocida fama internacional y Pilar López y su ballet español. Reproducimos, a continuación, algunos fotografmas de la película.

El Vapor 'Adriano II' y la Draga, en la desembocadura del río Guadalete
Edgard Neville Romrée, IV Conde de Berlanga de Duero, fue escritor, autor de teatro, director de cine y pintor español, nacido en 1899 y fallecido en 1967 quien, anticipándose cuarenta años a Carlos Saura, aunque con inferioridad de medios y empaque formal, Edgar Neville ofreció su particular visión de la historia del cante y el baile flamencos en un documental que tuvo escasa difusión pero que contó siempre con partidarios apasionados.

El director de cine, escritor, autor de teatro y pintor español, Edgard Neville.

Cante y baile a bordo del Vapor 'Adriano I'.

La Plaza de las Galeras, vista desde la Otra Banda.

La Bajada del Castillo, con muchos figurantes locales, sobre todo niños que puede que aún se acuerden de aquel rodaje.

La Aduana Ducal de los Medinaceli, en la calle Micaela Aramburu.
Presentada en versión restaurada en el Festival de San Francisco de 1996, su culto ha conseguido trascender las fronteras peninsulares. Actualmente es considerada la mejor película realizada sobre el flamenco, y en su época cosechó excelentes críticas además de una Mención especial en el Festival de Cannes. Hemos tenido ocasión de poder visionarla en los fondos documentales de la Filmoteca Nacional.





Del matrimonio (1884) entre Alfonso Sancho y Mercedes Peñasco nacen tres hijos: Félix, Alfonso y Mercedes. Además de vicecónsul de Chile y de Argentina en El Puerto de Santa María, el negocio del vino le obligará de nuevo a trasladarse al extranjero: con su mujer y su hijo Felix viaja a París, donde vivirá varios años. Alfonso Sancho Mateos fue el primer presidente (1900-01) de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, después sería vocal de su junta directiva y, desde 1903, socio de honor de la institutición. Fue además, vocal electo de la Junta Loca de Instrucción Pública y presidente de la Junta Municipal del Censo Electoral cuando se implantó en 1907 la Ley Maura. /En la imagen de la izquierda, un joven Alfonso, alumno de Beumont College (Inglaterra), entre 1871-74. Fuente: Archivo Britannicum Societatis Iesu (Londres), obtenida por el autor de esta nótula.
En 1905, propietario ya de la viña El Caribe, se establece en El Puerto. Con su primo hermano Alfonso Sancho García --padre del historiador Alfonso Sancho Mayi-- crea la firma Alfonso & Hipólito Sancho (c/ Aurora, 23) que funcionará hasta 1914. También, en 1905 crea junto a su hermano Antonio la empresa vinatera A. & A. Sancho (c/ Valdés, 1 y 1 duplicado, donde actualmente están las Bodegas 501), ésta con escritorio asimismo en su domicilio de Dr. Palou, 13 y agencias en París, Burdeos, Londres y Nueva York.







La idea era bien sencilla, una tienda en la que se cortaba el jamón a cuchillo delante del público. Pero el simple hecho de que el cliente, cuando llegaba, veía cuatro o cinco jamones delante de él entre los que elegir y a su alrededor estaban las paredes llenas de género le hizo ganar fieles con rapidez. La técnica de cortar jamones la aprendió ‘a ojo’ de su tío que tiene en Ronda una tienda dedicada también a esta actividad. Le daba miedo que cogiera los cuchillos, pero le enseñaba todas las claves del corte. A los 21 años, ahora tiene 43, abrió en Ronda un bar, el Oasis se llamaba. Juan Carlos vio que tenía que ofrecer algo para atraer a la clientela y pensó en lo que había aprendido ‘de vista’ junto a su tío. Lo de ofrecer tapas de jamón tuvo éxito y empezó a vender piezas enteras ya que la gente confiaba en él.
Antonio Gutiérrez Navarro es un artista polifacético: ha sido novillero, canta flamenco, pinta con arenas de colores y compone letras de canciones. Antonio Puerto, su nombre artístico nació en El Puerto el 8 de noviembre de 1958, en la calle Santa Fé 27, cuarto de los cinco hermanos del matrimonio formado por los porteños José Luis y Emilia. Su familia vivía en la Finca ‘El Águila’, en la carretera de Fuenterrabía, y ya de mayor en la barriada de Los Milagros. Está casado con María del Carmen Martín, con quien tiene una hija, de nombre Lidia.
Se constituía la comisión reorganizadora para la refundación de la Hermandad del Rocío, se incorporaba la talla de un Cirineo, labrado por Francisco Pinto Berraquero, al paso del Cristo de la Hermandad de los Afligidos, el escritor Luis Goytisolo --vinculado a El Puerto-- iniciaba su carrera literaria con su novela ‘Las Afueras’, el 21 de septiembre en el encuentro de fútbol Portuense vs Ayamonte quedaban 2 a 1 y moría el maestro Felipe Lamadrid Gutiérrez. /En la imagen de la izquierda, cartel anunciador de la Corrida y Novillada 'a plaza partida', en 1958.
Pero mientras trabaja en el despacho, no desatiende sus inquietudes artísticas y es en la casa familiar, en un desván, donde tiene su primer estudio donde comenzó a interesarse por el arte de la escultura. También se matricula en la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia. Es durante este curso, cuando se inicia la entrañable amistad vía postal con el escultor portuense Juan José Bottaro Palmer 



Hoy día parece fácil y sencillo documentarse sobre cualquier tema, gracias a esa impresionante y gigantesca enciclopedia que es la red. Y de hecho, en muchos casos y ocasiones, lo es. Pero no siempre. A veces, redactar unas pocas líneas que contengan datos fiables y contrastados suponen horas de investigación en archivos y bibliotecas reales, no virtuales, en donde pueden consultarse viejos legajos, documentos, y periódicos antiguos y así obtener los escasos datos que he podido reunir para los lectores de GdP para poder al menos proporcionar algunas pinceladas biográficas de la personalidad y actividades de este paisano que fuera primera autoridad de los portuenses casi tres años, en años difíciles y comprometidos, desde febrero de 1937 hasta diciembre de 1939.
Cuando le preguntábamos a Daniel Sueiras sobre la inspiración de su obra, donde los animales reemplazan y encarna la imagen de las personas, nos contestó llanamente, que: «--El ser humano descubrió tarde que procedíamos de los animales, sin embargo, se le ha olvidado muy pronto». Por ello mi obra en cierto modo es una ironía, donde pretendo llamar la atención y buscar de alguna manera, descontextualizar lo primario y lo preconcebido, y encontrar una reconciliación con la propia raza humana; humanizando a los animales y animalizando a los humanos”. Una visión del artista que pretende ser didáctica a través del arte, ya que, contemplando la obra, al mismo tiempo se crea en la mente del observador, preguntas y pensamientos jamás planteados, llegándose a una meditación que trastoca todo lo que hasta ahora dábamos por consolidado según nuestras más arcaicas creencias religiosas. Por otra parte, también le gusta jugar con la naturaleza, manipulándola con su imaginación y creando híbridos imposibles a los ojos del observador.

Camus quiso alejar su obra de la estructura teatral tradicional y concibió el espectáculo con la ambición de mezclar en él todas las formas de expresión dramática hasta entonces conocidas. Mi aportación a la recreación actual ha pretendido respetar al máximo esos anhelos, especialmente en el aspecto literario, dejando que las palabras de Camus se apareasen con las mías hasta crear un estilo y un acento que pudieran seguir siendo comprensibles para los oídos de nuestra época. Al final, espero haber pasado desapercibido y haber logrado estar a la altura de su voz, de su mensaje y de su obra.
